Alerta, Alerta que camina…

Lula y la alegría de un continente donde resurgen las izquierdas

La historia de persecución y resurrección del presidente electo de Brasil es un espejo en el cual se miran con deseo algunos dirigentes del progresismo latinoamericano.

MARCO TERUGGI@@MARCO_TERUGGI

El lunes transcurrió en Brasil con nuevo presidente electo y alarmas políticas aún encendidas. La noche del domingo fue una celebración multitudinaria para quienes salieron a festejar la victoria de Luis Ignacio Lula da Silva con 50,90% de los votos, que le otorgó su tercer mandato presidencial. Calles de rojo, batucadas, todas las edades, esa capacidad brasileña de hacer de la alegría carnaval. La fiesta lulista contrastó con el duelo de quienes con banderas nacionales y rezos se enfrentaron a la derrota de Jair Bolsonaro, quien a pesar de haber logrado 49,10%, fue el primer presidente en no ser reelecto luego del regreso a la democracia en Brasil.

La tensión política no terminó de disiparse el lunes. Los numerosos reconocimientos internacionales continuaron expresándose y asentando la victoria de Lula. Los primeros llegaron casi en simultáneo con la confirmación de los resultados, en particular de los gobiernos progresistas de la región, como Andrés Manuel López Obrador de México o Luis Arce de Bolivia. Temprano también el domingo la Casa Blanca sacó un comunicado oficial felicitando la victoria del líder del Partido de los Trabajadores (PT). Los mensajes continuaron el lunes, con llamados de Lula con Joe Biden y el mandatario francés, Emmanuel Macron.

El timing de los reconocimientos fue seguido con atención en el contexto de una elección marcada por las amenazas de Bolsonaro. En efecto, Bolsonaro mantuvo un discurso de cuestionamiento al Tribunal Supremo Electoral y a la contienda desde el año pasado hasta días antes del ballottage, como el miércoles cuando estuvo a puertas de plantear aplazar la elección sin presentar fundamentos. Por eso, su silencio absoluto desde el domingo en la noche hasta avanzadas horas de la tarde del lunes en Brasil abonó a mantener una crispación atenuada por el conjunto de declaraciones de presidentes y algunos reconocimientos de sus propios aliados.

Lula vence a la violencia bolsonarista

JULIÁN MACÍAS

El presidente, excapitán del Ejército, se aisló desde la confirmación de una derrota que no pudo impedir, aún con diferentes maniobras implementadas desde las instituciones, como ocurrió con la utilización de la Policía Vial Federal que buscó obstaculizar el transporte en zonas de votantes favorables a Lula. «No enfrentamos a un adversario, sino a la maquinaria del Estado brasilero colocada al servicio del candidato para impedir que ganáramos las elecciones», afirmó el ahora presidente electo en su discurso del domingo.

El festejo latinoamericano

La atención mediática y política en el continente latinoamericano, así como la presencia en el bunker de campaña de Lula de figuras como el expresidente uruguayo Pepe Mujica o el ministro de Interior de Argentina, reflejaron la importancia de la elección del gigante sudamericano. Su victoria fue festejada públicamente por izquierdas y progresismos de la región, con eco de aquella frase del rockero argentino Charly García cuando cantó que «la alegría no es solo brasilera».

El festejo fue continental en un contexto donde han tenido lugar varias victorias progresistas en los últimos tiempos y la elección brasileña era la más esperada. El último triunfo había ocurrido en Colombia en junio con la mayoría en las urnas de Gustavo Petro, tan histórico como el de Brasil en vista de las circunstancias y las décadas de violencia política del país. El resultado obtenido por el líder histórico del PT vino a confirmar un optimismo en cuanto a las posibilidades de triunfos electorales ante derechas cada vez más extremas, con Bolsonaro como principal exponente al frente de un Gobierno.

Lula gana las elecciones en un Brasil dividido

MARCO TERUGGI

La victoria de Lula ocurrió además luego de una persecución paradigmática y premonitoria. Comenzó en 2016 con el impeachment a la expresidenta Dilma Rousseff, seguido del ataque judicial y mediático a Lula, su encarcelamiento por 580 días en la cárcel de Curitiba, su regreso a la vida política a fin del 2019, y ahora su victoria. «Intentaron enterrarme vivo y estoy aquí para gobernar este país», afirmó en la noche del domingo. Esa historia de persecución y resurrección es un espejo en el cual se miran con deseo algunos dirigentes del progresismo latinoamericano que comparten los impactos de los mecanismos persecutorios.

Brasil es además la principal potencia económica de una región que se encuentra en un tropezado intento de reconstrucción de su tardía integración. Su peso diplomático, su historia de política exterior como global player, no automáticamente alineado, con vocación de liderazgo continental, hace del regreso de Lula al Palacio del Planalto un motor de expectativa alta para el progresismo. Es el caso en particular para Argentina, que se encuentra a un año de las presidenciales en condiciones de gran adversidad política y económica para el Gobierno. La visita de Fernández a Lula el mismo lunes grafica esa necesidad de Brasil aliado para Buenos Aires.

Administrar la derrota

Bolsonaro tiene varios elementos para su optimismo dentro de la derrota. En primer lugar, además de su corta distancia de menos de dos puntos con Lula, obtuvo 58.206.354 votos, casi medio millón más que en su segunda vuelta del 2018. Mantuvo y amplió su caudal luego de cuatro años de una gestión signada por casi 688 mil fallecidos por la pandemia, declaraciones descalificativas, agresivas, creación de crisis institucionales crónicas, apología del uso de las armas, entre otras cosas. Casi la mitad del padrón electoral votó para que siguiera otro período más luego de ese saldo en lugar de apostar por el regreso de Lula.

Lula da Silva, el líder renacido al rescate de Brasil

CÉSAR G. CALERO

Por otro lado, logró un buen desempeño en ambas vueltas electorales, tanto en las gobernaciones como la mayoría con aliados, como en el poder Legislativo. Las dos cámaras, marcadas por dinámicas complejas de alianzas políticas y sectores siempre oficialistas dispuestos a negociar, será uno de los terrenos de la disputa por venir, donde la derecha, con la figura de Bolsonaro como dirigente principal, buscará sabotear e impedir la agenda de cambios de un Gobierno conformado por una coalición heterogénea. ¿Cómo maniobra Lula en ese contexto? ¿Cómo será su capacidad para encantar serpientes y responder a la amplitud interna? Pronto comenzará a saberse.

Bolsonaro puede también apostar a que se repita algo que se ve en otros procesos: candidatos que movilizan grandes expectativas en los momentos electorales, pero una vez al frente de los ejecutivos no logran cumplir con las demandas, se empantanan o retroceden. El progresismo latinoamericano ha mostrado no estar exento de esa dinámica, como es el caso, por ejemplo, del gobierno en Chile.

Por el momento, el mandatario recluido en el silencio y sus consecuentes tensiones calcula la mejor manera de administrar su derrota, es decir, la forma de irse. El paro de camioneros durante el lunes en 11 estados del país parece ser parte de esa estrategia. Pocos imaginan una retirada del Planalto sin desatar una crisis, un último incendio en un país que necesita recuperarse y reencontrarse luego de tanto enfrentamiento.

Laicos y laicas: ¡Todos en la barca!

Seglares de América Latina y el Caribe reflexionan sobre su papel en una Iglesia sinodal y en salida

Predicar el Evangelio, una tarea esencial encomendada a todos los bautizados y bautizadas, porque “mirar al Pueblo de Dios, es recordar que todos ingresamos a la Iglesia como laicos. El primer sacramento, el que sella para siempre nuestra identidad y del que tendríamos que estar siempre orgullosos es el del bautismo”, como señaló el papa Francisco en 2016 a obispos y cardenales durante la Asamblea plenaria de la Pontificia Comisión para América Latina, realizada en Roma.e ahí que el 19 de marzo de 2022 promulgara la nueva Constitución Apostólica sobre la reforma de la Curia romana y su servicio a la Iglesia en el mundo, Praedicate Evangelium, un proceso que nació a la par con el inicio de su pontificado en 2013, y donde cualquier bautizado, en especial los laicos y laicas, podrá ocupar funciones de gobierno y responsabilidades en la Curia. Sin duda, el Santo Padre no quiere dejar sobre el papel el preponderante rol del laicado en la construcción de una Iglesia sinodal, misionera y en salida. Son gestos concretos. Por ello, apunta: “A nadie han bautizado cura, ni obispo. Nos han bautizados laicos y es el signo indeleble que nunca nadie podrá eliminar”.

Con la reforma de la Curia, que ha entrado en vigor con la Solemnidad de Pentecostés –el domingo, 5 de junio– el Papa apuesta, sin titubear, por la sinodalidad como medio de evangelización y de crear conexiones más fuertes en la vida de la Iglesia. También sustituye a la constitución Pastor bonus, aprobada por san Juan Pablo II en 1988.

Una Iglesia de hermanos

Entonces, vuelve al ruedo la premisa de que “todo cristiano es un discípulo misionero”, usada como bandera en la V Conferencia General del Episcopado Latinoamericano y Caribeño en Aparecida (2007) para sustentar el aporte de los laicos “por su vida familiar, por su conocimiento de las realidades sociales y por su fe, que les lleva a descubrir los caminos de Dios en el mundo, y les permite hacer contribuciones válidas, especialmente cuando se trata de promover la familia y respetar los valores de la vida y de la creación, del Evangelio como fermento de las realidades temporales y del discernimiento de los signos de los tiempos”.

La Asamblea Eclesial de América Latina y el Caribe, realizada en noviembre de 2021, retoma esta demanda en sus 41 desafíos pastorales, cuando en particular plantea “la participación de los laicos en espacios de transformación cultural, político, social y eclesial” para despertar “la conciencia sobre su misión en la promoción de políticas públicas que posibiliten una economía más justa y humana”. Más allá de las valoraciones sobre el papel del laicado que datan desde el Concilio Vaticano II, “la Iglesia no es solamente decir que vamos a caminar juntos, porque para caminar juntos es necesario reconocernos como iguales, y no divididos entre grandes y pequeños. En este caminar no hay uno que esté por encima del otro, porque formamos una Iglesia de hermanos.

“A cuatro tiempos”

Misión Celam ha conversado con laicos y laicas de varios países de América Latina y el Caribe para tener una visión más amplia de su papel en estos tiempos de sinodalidad y con la entrada en vigencia de Praedicate Evangelium. Cada uno desde su campo de acción: social, eclesial, cultural y político, ha compartido su testimonio desde sus convicciones y apuestas de servicio al Reino. Todos coinciden en la importancia de la misión evangelizadora y la búsqueda del bien común, como también la necesidad de superar la tara del clericalismo y las estructuras rígidas. Están dispuestos a seguir primereando con Francisco.

Construcción mutua

Rosa Inés Floriano dirige el área de Desarrollo Humano Integral y Solidario de Cáritas Colombia, donde ha liderado procesos de construcción de paz acompañando la histórica labor de los obispos. Natural del Huila, en su diócesis de Garzón fue invitada en 1998 a trabajar en la Cáritas diocesana. Actualmente asesora el área de incidencia de Cáritas Latinoamérica. Para ella, en estos tiempos de sinodalidad “el principal papel de los laicos es ayudar a las estructuras a romper paradigmas, a tener voluntad de arriesgar y a superar los miedos que nos implican ver los cambios que clama la realidad a la Iglesia para que pueda sacudirse de tanto anquilosamiento y hacerse ligera para el caminar con el Pueblo de Dios”.

Considera que “el mayor grillete que todavía tenemos y que nos sigue atando de manos y pies, es comprender que el clericalismo no es un pecado meramente del clero y los obispos, sino que es reforzado y perpetuado por muchas de nuestras actitudes entre los laicos”. Ahora bien, el cambio en la Iglesia comienza por los laicos: “No podemos pretender que las estructuras se reformen para abrirnos espacios, el laicado debe proponer no desde la beligerancia, sino desde la construcción mutua”.

Compromiso bautismal

Elvy Monzant fue secretario ejecutivo del antiguo departamento de justicia y solidaridad del Celam, desde allí ha construido las bases sólidas para lo que es hoy la estructura de la Red Clamor, junto a las organizaciones eclesiales que la integran. En 2022 fueron elegidos por la ONU como organizadores del Foro Mundial para refugiados de 2023. Para este seglar venido de las filas de Cáritas Venezuela “es muy importante que los laicos salgamos de las capillas, que no seamos ratones de sacristía, sino que vayamos al mundo de la salud para que Cristo reine en los hospitales, para que Cristo reine en la política, para que Cristo reine en la economía haciendo la economía con rostro humano”. Esa es la clave.

Por tanto, “mientras el laico conciba su misión solamente al interior de la Iglesia y este reduzca su participación al culto-sacramental y se sienta subordinado a las decisiones y  a lo que el sacerdote vaya indicando, no irá asumiendo con madurez su compromiso bautismal, pues no vamos a lograr ser luz y sal en un mundo que está tan urgido de transformaciones”.

Constructores de una nueva realidad

Cesar Kuzma es un teólogo y docente brasileño, que trabaja para la Pontificia Universidad Católica de Río de Janeiro, desde allí asesora a la Conferencia de Obispos, a la Conferencia de Religiosos y al Consejo de Laicos. Echa mano de su bagaje eclesial para afirmar que desde la Conferencia de Medellín, inspirada en los lineamientos del Concilio Vaticano II, “la vida de la Iglesia está en los laicos” y, como tal, la Iglesia se entiende como Pueblo de Dios, por lo que “todos pertenecemos y todos estamos incluidos”.

“No podemos perder esto, esta condición de pueblo, este pueblo que tiene muchos rostros y muchas formas de expresarse y de vivir su fe. Este pueblo que vive esperanzas concretas y estas esperanzas se convierten en pasos para la construcción de la gran esperanza, que viene como don, pero que también es invitación/llamada a un Reino que hay que construir”, añade. En tiempos de sinodalidad, Kuzma señala que “el papel de los laicos debe ser el de quien asume la condición de sujeto eclesial y actúa como auténtico constructor de una nueva realidad que se abre nuevos caminos y ofrece nuevas dimensiones y condiciones para creer y hacer en la fe”.

Un servicio, mas no un poder

Rosario Hermano comenzó a liderar la Pastoral Juvenil en su natal Uruguay a finales de los años 70. Desde entonces, “este ser laica se convirtió en una vocación, una forma de ser y de estar y, también, en cierta manera, en un estilo de vida”. Es la secretaria ejecutiva de Amerindia desde hace más de 20 años, una amplia red continental al servicio de las distintas prácticas y teologías liberadoras.

Explica que “el dinamismo de la apertura a los ministerios laicales” (Evangelii nuntiandi 73) tiene sabrosos frutos que se disfrutan en las comunidades creyentes, donde el sensus fidei sostiene la renovación del compromiso por la vida desde el Evangelio (Evangelii gaudium 119). Por consiguiente, “concebimos la tarea de la Iglesia como servicio y no como poder, como testimonio de valores y no como instrumento de gestión sociopolítica, no desde el paradigma del dominio, sino desde la reciprocidad”. La sinodalidad –indica–  será posible a partir de asumir la vulnerabilidad compartida desde nuestros espacios, donde ya lo nuevo está naciendo.

Mayor protagonismo

Juan Morales Montero es un cantautor ecuatoriano. Lleva 30 años en el oficio. Ha compuesto emblemáticos temas para la Iglesia de América Latina como los himnos de la Asamblea Eclesial y del Tercer Congreso Americano Misionero. Afirma que “el aporte fundamental de los laicos, en el aspecto cultural, radica en que cada uno de nosotros somos una riqueza y estamos al servicio de la Iglesia y de la misión con todo lo que somos y hacemos”.

“Yo canto, pero mi canto es producto de lo que soy y lo que vivo. Traigo a la Iglesia mi forma de ser, de pensar, de cantar, de animar… Y todo ello significa para la Iglesia riqueza y don. Hay quien pinta, quien hace teatro, quien escribe, y, al converger, todos nosotros, como hermanos, en un mismo propósito resulta ser también que todos somos constructores de esta Iglesia nueva y sinodal”, sostiene. En tanto, celebra la reforma de la Curia, porque “da a los laicos y laicas más protagonismo en esta nueva etapa sinodal de nuestra Iglesia. Pero ese mayor protagonismo radica en asumir el rol de ser discípulos de Jesús, que anuncian el Evangelio, no de una manera secundaria, sino siendo pioneros en cumplir la misión”.

Abrir el corazón

Alisber Zapata, de República Dominicana, es una cantante que viene de las filas del grupo Alfareros, agrupación católica ganadora de un Grammy en 2014. Cuenta que llegó a la Iglesia gracias a la influencia de su madre, que “desde pequeña me supo inculcar los valores del Evangelio”. Explica que en sinodalidad “estamos llamados a escucharnos; hablar de lo bueno y lo malo; lo bonito y lo feo”. Por esto, “nuestro papel como laicos es el de participar, ser honestos, abrir el corazón, y así comunicar las verdaderas necesidades desde nuestra realidad, en los espacios que se provean para estos fines”.

Asimismo, apunta: “Los niveles jerárquicos son más de organización, pero no deben ser barreras de acceso y comunicación de modo que el más ‘pequeño’ pueda acercarse con confianza al que este más arriba, sin ser juzgado, rechazado o postergado por considerarle menos influyente o importante, sin estar pendiente del estatus, del puesto, de la función más que de la persona en sí misma”. De ahí, que para ella el arte en general es “un instrumento vital para difundir el mensaje del Señor” en clara señal de que todos somos hermanos.

Trabajo colectivo

Carolina Goić Boroević es chilena –de origen croata–, sobrina de Alejandro Goić, obispo emérito de Rancagua y expresidente de la Conferencia Episcopal de Chile. Tiene una amplia trayectoria política con el Partido Demócrata Cristiano, donde le ha tocado asumir roles de liderazgo desde la presidencia del partido hasta encabezar como candidata presidencial en 2017. Asegura que “mi opción profesional fue trabajar con los más pobres, los más vulnerables, en una mirada integral a las situaciones de extrema pobreza”.

Un aspecto que Goić destaca para “quienes somos creyentes en política” es el trabajo en red, puesto que “la política cuando busca incidir, cuando busca poder instalar proyectos de sociedad, proyectos de país, desde un prisma que pone a la persona en el centro requiere de un trabajo colectivo”. Todo laico en altas responsabilidades debe marcar la diferencia sin negociar sus principios como signo de coherencia.

Lucha de vieja data

Sonia Gomes de Oliveira es presidenta del Consejo Nacional de Laicos de Brasil (CNLB) y viene de las comunidades eclesiales de base y actualmente coordina un proyecto de apoyo a poblaciones vulnerables. “En mi acción pastoral siempre me dejo conducir por la figura de María, mujer que nunca dejó de creer y llevar esperanza”, dice.

En cuanto al aporte político, destaca el papel de los “laicos que se comprometen con el Evangelio de Jesús y asumen plantar cara contra la corrupción, poniendo en riesgo la propia vida para garantizar la vida, los derechos humanos, los derechos sociales”. Opina que “la lucha de los laicos en la política viene desde hace mucho tiempo y, en el caso de Brasil, desde la transición democrática, que culminó con la promulgación de la Constitución Federal”. Por lo cual, “tenemos un gran aporte de sectores del laicado organizado. Hoy seguimos en estas trincheras, porque el Evangelio está presente en quienes asumen el Evangelio en la vida de las personas y por la garantía de los derechos y la justicia social”.

¿Se detuvo el reloj? “No se pueden dar directivas generales para una organización del Pueblo de Dios al interno de su vida pública”, responde el Papa. Por ello, “la inculturación es un proceso que los pastores estamos llamados a estimular alentado a la gente a vivir su fe en donde está y con quién está”. Eso sí, es un trabajo de artesanos y el camino empieza.

La Sinodalidad desde América Latina

Jesuitas

«La Comisión Teológica de la CPALsj, busca favorecer entre sus miembros el debate crítico teológico, desde la realidad histórica y eclesial latinoamericana de los excluidos y las víctimas»

«Caminar juntos y humanamente como pueblo de Dios en la construcción del Reino, solo se puede en una perspectiva escatológica. Pero ésta ha de ser entendida desde los últimos, los descartados y las víctimas de la historia»

«La Iglesia sinodal, pues, está inspirada por el Espíritu y es aquí donde se alimentan los ministerios»

«Hay que caminar juntos hacia la fraternidad de los hijos e hijas de Dios, por el camino que es Jesús de Nazaret en la construcción del Reinado de su Padre»

Por | Hugo Gudiel García*

Introducción

Del lunes 25 al viernes 29 de julio del 2022, los miembros de la Comisión Teológica de la Conferencia de Provinciales Jesuitas de América Latina (CPALsj) realizaron su reunión anual. Ésta se llevó a cabo en la casa de las Hermanas Carmelitas Teresas de San José,  en Bogotá.

La Comisión Teológica de la CPALsj, busca favorecer entre sus miembros el debate crítico teológico, desde la realidad histórica y eclesial latinoamericana de los excluidos y las víctimas para contribuir a la misión de la Compañía de Jesús, hoy. Con ello se pretende teologizar sinodalmente como muy bien señala la Comisión Teológica Internacional, al afirmar que el ministerio de los teólogos es personal, comunitario, colegial, y sinodal.

En efecto, la “sinodalidad eclesial compromete también a los teólogos a hacer teología en forma sinodal, promoviendo entre ellos la capacidad de escuchar, dialogar, discernir e integrar la multiplicidad y la variedad de las instancias y de los aportes” (SVMI 75). 

A continuación presentaremos el nombre de las ponencias con la temática de la sinodalidad, y las resonancias o ecos de nuestra reunión.    

1.  El tema y las ponencias

El tema central del encuentro del año 2022 giró en torno a la Sinodalidad desde América Latina. Este fue acordado discutir y trabajar en la reunión anual en linea del año 2021, coordinada desde San Salvador, El Salvador, Centroamérica por Hugo Gudiel. 

El lunes 25 por la tarde tuvimos un simposio en la Facultad de Teología de la Pontificia Universidad Javeriana de Bogotá, fundamentalmente con los profesores de teología de la misma, aunque abierta al público universitario. Ahí adelantamos y presentamos dos de las ponencias trabajadas. La primera sobre “Sinodalidad Básica”, de Pedro Trigo, y la segunda sobre “Sinodalidad y Escatología desde los últimos”, de Hugo Gudiel García. 

Los trabajos presentados y discutidos en la Comisión fueron los siguientes. El primero titulado “Caminar juntos hacia la fraternidad de las hijas e hijos de Dios por el camino que es Jesús de Nazaret”, de Pedro Trigo; el segundo “Sinodalidad y Escatología desde los últimos” de Hugo Gudiel García; el tercero, “La sinodalidad nace del Espíritu. Hacia una vida cristiana en fidelidad al Espíritu”, de Víctor M. Martínez Morales; el cuarto, “Caminar y comer juntos. La eucaristía, alimento para el camino”, de José María Cantó; el quinto “Una Iglesia sinodal inspirada por el Espíritu y alimentada por los ministerios”, de José Sánchez Zariñana; y, finalmente se presentó “La sinodalidad básica en las Conferencias Generales del Episcopado Latinoamericano”, de Pedro Trigo.

2.  Ecos o resonancias de la reunión

A continuación presentaré algunos ecos o resonancias de la reunión. Ciertamente se hará en un tono un tanto personal, aunque obviamente tomando en cuenta y citando algunas afirmaciones de las resonancias de los otros miembros de la Comisión.

  Ante todo, hay que comenzar destacando que el trasfondo de nuestra reflexión ha sido fundamental: la situación de la realidad colombiana presentada en modo amplio y exhaustivo por Martha Lucía Márquez R.,  directora del Centro de Investigación y Educación Popular (CINEP). El trasfondo de la realidad nacional colombiana en el contexto mundial ha sido clave para el teologizar juntos. Y es que es importante  y necesario “construir colectivamente conocimiento teológico entre pares” (Luis Felipe Navarrete, Ecografía).

El punto de partida en la discusión sobre la sinodalidad es el modo humano de ser siendo, como bien indica Pedro Trigo. Ese punto de partida sobre la sinodalidad básica “ha servido como un excelente comienzo y ‘encuadre’ de toda la reflexión” teológica (J.M. Cantó, Ecografía). Y esto solo se logra caminando juntos, pues el camino sinodal se realiza con otros, sabiendo que Jesús es nuestro camino, que él nos atrae libremente.

En definitiva, se trata de “irse haciendo humano, teniendo presente que humano, humano, lo que se dice humano es Jesús de Nazaret” (Trigo, Ecografía). Por eso hemos de “caminar juntos hacia la fraternidad de las hijas e hijos de Dios por el camino que es Jesús de Nazaret” (Trigo). Así es como nos vamos haciendo cristianos. 

Ahora bien, caminar juntos y humanamente como pueblo de Dios en la construcción del Reino, solo se puede en una perspectiva escatológica. Pero ésta ha de ser entendida desde los últimos, los descartados y las víctimas de la historia. Ellos son los que han de marcar la dinámica de la sinodalidad. Lo escatológico es la relación de hijos en el Hijo desde los últimos. Solo desde ellos se puede ser hermano, pues los pobres son el lugar de la universalidad. Sinodalidad y Escatología tienen una íntima relación, como indicaba Hugo Gudiel.

En este caminar juntos, que es constitutivo del Pueblo de Dios, la acción del Espíritu es central. De hecho, “ponernos en camino ha significado dejarnos llevar por el amor, dejarnos transformar por el Espíritu, hacer posible que en nosotros se revele la acción del Espíritu” (Víctor Martínez, Ecografía).  Ciertamente se trata del Espíritu del Hijo y del Padre, pues es fundamental entenderlo en contexto trinitario. Sin vida en el Espíritu la sinodalidad es imposible e irrealizable. El Espíritu es el compañero fiel en el discernimiento del camino. 

La Iglesia sinodal, pues, está inspirada por el Espíritu y es aquí donde se alimentan los ministerios. Éstos han de ser entendidos como un “servicio específico” (Trigo), como una vocación determinada en el Pueblo de Dios. Entre ellos  José Sánchez destacaba en su ponencia, cuatro ministerios: el ministerio del “despertar espiritual”, el ministerio bíblico, el ministerio del discernimiento y el ministerio del “salto cualitativo”. El autor concluye afirmando que se ofrecen “estos cuatro ministerios como una manera de contribuir a que los creyentes en camino trabajen en esperanza activa, creativa, proactiva”. 

La Eucaristía es el alimento para el camino sinodal, por eso hemos de caminar y comer juntos, en camino con Jesús. Comer con es “la esencia del cristianismo”, citaba José María Cantó. Las comidas de Jesús eran comidas de inclusión, misericordia y solidaridad. 

En este contexto vale la pena recordar la pregunta de Lucio Gera, citada por José Ma. Cantó en su trabajo, “‘¿es auténtico celebrar la Eucaristía en América Latina?’. Y enumeraba las situaciones de injusticia, de violencia, de desigualdad comunes en nuestras tierras. Hasta llegar a preguntarse: ‘¿no debería este Continente ser puesto en ‘entredicho’ y, cerradas las puertas de las Iglesias, vaciados sus altares, ser él conminado a realizar primero la ‘realidad’ del sacramento, para que, recién luego, sin mentira pudiera ser celebrado el sacramento de esa realidad?”. La pregunta, hecha hace más de 50 años, sigue más vigente que nunca” (p. 15). 

Se trata de una pregunta radical a la que el mismo teólogo argentino responde afirmando “que sí, es auténtico, y esto por dos razones”. La primera “porque la Eucaristía es signo en el tiempo de una realidad que está más allá, llamando a la unidad, pero no unidad consumada. ‘Es viático, pan de ruta; la Eucaristía presupone que el hombre desfallece; presupone también qu todo un Continente desfallece’”. Y la segunda “porque la Eucaristía también Palabra, que como Palabra de Dios examina y obliga. ‘Ella examina, escruta los corazones’” (p. 16). 

Por tanto, ser cristiano es una modulación de ser humano. El punto de partida en la sinodalidad es lo humano: es lo que de hecho aparece en las cuatro Conferencias Episcopales Latinoamericanas. Sólo en Cristo se revela la verdadera grandeza del hombre. La fraternidad se ha realizado en Jesús. La fe es, ante todo y sobre todo, humana y sólo después es religiosa y cristiana.  

3.  Conclusión

Pues bien, para terminar recordemos con José Sánchez que, “en este camino sinodal, todos somos actores. Todos damos y recibimos, enseñamos y aprendemos, siendo conscientes del papel de las autoridades, que han de ser primero hermanas antes que dirigentes” (Ecografía).

En definitiva, hay que caminar juntos hacia la fraternidad de los hijos e hijas de Dios, por el camino que es Jesús de Nazaret en la construcción del Reinado de su Padre. Y se camina en perspectiva escatológica desde los últimos de la historia, tomando conciencia que la sinodalidad nace del Espíritu del Padre y del Hijo. En ese caminar la Eucaristía se nos da como alimento y viático para el camino, porque se puede caminar y comer juntos. La Iglesia sinodal, pues, está inspirada por el Espíritu y es aquí donde se alimentan los ministerios. 

*Escrito por Hugo C. Gudiel García, coordinador de la Comisión Teológica de la CPALSJ

Don Pedro Casaldáliga

Pedro Casaldáliga, en la senda de los padres de la Iglesia de América Latina

Pedro Casaldáliga
Pedro Casaldáliga

«Con motivo del segundo aniversario del fallecimiento de Pedro Casaldáliga que tuvo lugar el 8 de agosto de 2020, me gustaría situarlo en la mejor tradición de los obispos defensores de los indios en América Latina, desde Bartolomé de Las Casas hasta Leónidas Proaño, obispo de Riobamba (Ecuador), y Samuel Ruiz, obispo de Chiapas (México), y en la senda de los nuevos padres de la Iglesia de América Latina»

«No fueron meros burócratas que gestionaran sus diócesis con criterios administrativistas, ni personas que se recluyeran en los espacios sagrados y se dedicaran exclusiva o prioritariamente al culto, ni obispos que se guiaran por el Código de Derecho Canónico, ni profetas de calamidades, sino testigos del Evangelio»

«Fueron perseguidos por los poderes políticos, económicos, militares y, lo más doloroso, por el poder religioso del Vaticano, pusieron en riesgo su vida y algunos la perdieron convirtiéndose en mártires, practicando así el mensaje de las bienaventuranzas que declara dichosos a quienes fueran injuriados, perseguidos, injuriados y objeto de calumnia por causa de la justicia»

«Pedro Casaldáliga perteneció a aquella fecunda generación de obispos latinoamericanos que cambiaron la faz del cristianismo de ese continente: antepusieron la ortopraxis a la ortodoxia, la fidelidad al pueblo a la obediencia al Vaticano, la solidaridad con las mayorías populares empobrecidas a las alianzas con los poderosos e hicieron suyo el principio-liberación frente al principio-resignación, que durante siglos de conquista y colonización caracterizó al cristianismo de América Latina»

 Juan José Tamayo

1.- Pacto de las Catacumbas y Conferencia Episcopal Latinoamericana de Medellín

Con motivo del segundo aniversario del fallecimiento de Pedro Casaldáliga que tuvo lugar el 8 de agosto de 2020, me gustaría situarlo en la mejor tradición de los obispos defensores de los indios en América Latina, desde Bartolomé de Las Casas hasta Leónidas Proaño, obispo de Riobamba (Ecuador), y Samuel Ruiz, obispo de Chiapas (México), y en la senda de los nuevos padres de la Iglesia de América Latina[1]. Es esta una certera expresión del teólogo de la liberación José Comblin en referencia a un grupo de obispos latinoamericanos que hicieron suya en su vida y su trabajo pastoral la declaración del Pacto de las Catacumbas por una Iglesia pobre, de los pobres y servidora, firmada por 40 obispos en noviembre de 1965 en la catacumba de Santa Domitila de Roma y, una vez dada a conocer, por más de 500, que dio lugar al nacimiento del cristianismo liberador y constituye un antecedente inmediato de la teología de la liberación.

Pacto de las catacumbas
Pacto de las catacumbas

En este grupo incluyo a los obispos que impulsaron un nuevo proyecto de Iglesia al servicio de la liberación en la II Conferencia General del Episcopado Latinoamericano, celebrada en la ciudad colombiana de Medellín en 1968, y a quienes posteriormente lo pusieron en práctica con la ejemplaridad de una vida evangélica y la práctica solidaria con las mayorías populares, víctimas del sistema capitalista y de una Iglesia colonial[2].  

Fueron obispos que se alejaron del modelo episcopal remedo de la Iglesia romana e inauguraron un nuevo paradigma teológico-pastoral. Se ubicaron críticamente en la realidad latinoamericana caracterizada por la dependencia económica, política y cultural del Norte Global y, siguiendo el magisterio de Medellín, descubrieron que América Latina se encontraba “en el umbral de una nueva época histórica llena de anhelo de una emancipación total e interpretaron esos signos de esperanza como “un evidente signo del Espíritu”. Asumieron el compromiso de construir una Iglesia que rompiera con su pasado conquistador y colonial y caminara por la senda de un cristianismo liberador bajo la guía de la teología de la liberación; una Iglesia que naciera del pueblo por la fuerza del Espíritu y que el papa Francisco llama Iglesia de salida a las periferias existenciales.

2.- Crítica de las dictaduras y persecución

No fueron meros burócratas que gestionaran sus diócesis con criterios administrativistas, ni personas que se recluyeran en los espacios sagrados y se dedicaran exclusiva o prioritariamente al culto, ni obispos que se guiaran por el Código de Derecho Canónico, ni profetas de calamidades, sino testigos del Evangelio, mensajeros de la utopía del Reino de Dios en defensa de la vida y acompañantes del pueblo en sus sufrimientos y esperanzas.       

Se mostraron críticos de las dictaduras extendidas por todo el continente y de la violencia ejercida contra los opositores políticos y activistas de los derechos humanos, incluidos sacerdotes, religiosos y religiosas que defendieron pacíficamente la democracia y los derechos humanos, pero no en abstracto y con declaraciones retóricas, sino poniéndose del lado de quienes luchaban por ellos y creando en sus diócesis vicarías de la solidaridad y oficinas de derechos humanos. Criticaron la violencia estructural del sistema generada por el capitalismo salvaje y defendieron la justicia social y la vida de quienes la tenían más amenazada.

Peregrinación hacia la cuna de San Oscar Romero
Peregrinación hacia la cuna de San Oscar Romero

Fueron perseguidos por los poderes políticos, económicos, militares y, lo más doloroso, por el poder religioso del Vaticano, pusieron en riesgo su vida y algunos la perdieron convirtiéndose en mártires, practicando así el mensaje de las bienaventuranzas que declara dichosos a quienes fueran injuriados, perseguidos, injuriados y objeto de calumnia por causa de la justicia (Mt 5,10-11).

3.- Cambio de lugar social

Llevaron a cabo un cambio de lugar social: de la alianza con los poderosos al compromiso con el pueblo, de la complicidad con las élites a la defensa de los sectores marginados por dichas élites, actualizando la vieja legislación hebrea en defensa de los huérfanos, las viudas y las personas extranjeras y poniendo en práctica la ética de la compasión y la solidaridad con las víctimas, a ejemplo del Buen Samaritano (Lc 10,25-37).    

Casaldàliga, trabajando en su 'palacio episcopal'.
Casaldàliga, trabajando en su ‘palacio episcopal’. 

Transformaron la estructura y la organización de sus diócesis, que dejaron de girar en torno al obispo y al clero, y convirtieron en redes de comunidades eclesiales de base. Toda la comunidad era ministerial de acuerdo con el binomio comunidad-carismas, desterrando las oposiciones clérigos-laicos, Iglesia docente-Iglesia discente, jerarquía-base.

La autoridad no descansaba en el obispo por el mero hecho de serlo, sino en las víctimas a las que había que obedecer defendiendo su dignidad negada

La autoridad no descansaba en el obispo por el mero hecho de serlo, sino en las víctimas a las que había que obedecer defendiendo su dignidad negada. Solo en la medida en que el obispo se ponía del lado de las víctimas le era reconocida la autoridad. En ese caso, la autoridad respondía al termino evangélico exousia, que es inseparable de la libertad. 

Ícono de Pedro Casaldáliga hecho por el artista colombiano Carlos Lima (der.)
Ícono de Pedro Casaldáliga hecho por el artista colombiano Carlos Lima (der.)

 Desarrollaron un nuevo magisterio social, inspirado en el Evangelio y en la praxis liberadora de Jesús de Nazaret, sensible a los problemas y las necesidades de la gente empobrecida, y basado en el método ver-juzgar-actuar, que comienza con el análisis crítico de la realidad recurriendo a las ciencias sociales, incluidas las de orientación marxista, continúa con el juicio ético sobre las estructuras de pecado y el subdesarrollo de los pueblos del Sur Global y termina con la propuesta de alternativas para una sociedad más justa y eco-fraterno-sororal. 

Las alternativas se basan en una economía al servicio de los seres humanos más desfavorecidos, y no de los que detentan el poder económico y se enriquecen a costa del trabajo esclavo, el respeto a la dignidad y a los derechos de la tierra y la distribución equitativa de los bienes de la naturaleza.

En su trabajo pastoral sustituyeron el concepto de misión entendido como implantación de la Iglesia en territorios de “infieles” y conversión de los “paganos” a la considerada única religión verdadera, por el de evangelización como Buena Noticia de liberación. Sustituyeron el “fuera de la Iglesia no hay salvación” por el “fuera de los pobres no hay liberación”, en feliz expresión de Jon Sobrino. Fomentaron el diálogo con las diferentes cosmovisiones, religiones, espiritualidades, especialmente con las indígenas, afrodescendientes y campesinas.

Intentaron incorporar a las mujeres a los ministerios eclesiales, pero sus intentos fueron tenues y sus resultados, escasos, y no por la falta de colaboración de las mujeres, sino por la persistencia de las estructuras patriarcales que ni siquiera los Padres de la Iglesia católica de América Latina no fueron capaces de transformar

Intentaron incorporar a las mujeres a los ministerios eclesiales, pero sus intentos fueron tenues y sus resultados, escasos, y no por la falta de colaboración de las mujeres, sino por la persistencia de las estructuras patriarcales que ni siquiera los Padres de la Iglesia católica de América Latina no fueron capaces de transformar.   

En su actividad episcopal introdujeron una nueva pastoral, la de la Tierra, que en la Conferencia Nacional de Obispos Brasileños (CNBB) se canalizó a través de la Comisión Pastoral de la Tierra (CPT), en cuya creación intervinieron de manera especial Tomás Balduino, obispo de Goiás, conocido como el “obispo de los sin tierra”, y Pedro Casaldáliga. La Comisión mantuvo una estrecha relación con el Movimiento Sin Tierra (MST) y apoyó sus luchas y reivindicaciones, denunció las condiciones infrahumanas en las que trabajan los campesinos sin tierra, protestó por la apropiación indebida de los terratenientes de los territorios indígenas y exigió su devolución.

La Comisión se solidarizó con la resistencia de las comunidades indígenas en la defensa de su territorio y en la oposición a los megaproyectos de las multinacionales que expulsaban a dichas comunidades de su espacio natural y depredaban la naturaleza. Por tales denuncias y gestos de solidaridad los obispos más comprometidos fueron objeto de persecución y amenazas de muerte.

4.- Solidaridad con las teólogas y los teólogos represaliados

Aquellos obispos apoyaron a las teólogas y los teólogos de la liberación acusados por la Congregación para la Doctrina de la Fe (CDF), presidida durante caso un cuarto de siglo por el cardenal Ratzinger, infundadamente de heterodoxia, de reducir el mensaje cristiano a un proyecto liberador puramente político, de introducir la lucha de clases en la Iglesia, y de hacer teología recurriendo acríticamente a categorías marxistas, etcétera. Afirmaciones, a mi juicio, infundadas si nos atenemos a los textos y a su praxis evangélica.

Ejemplo paradigmático de dicho apoyo fue la presencia solidaria de los cardenales brasileños Paulo Evaristo Arns, arzobispo de Sâo Paulo, y Aloísio Lorscheider, arzobispo de Fortaleza, en el juicio al que la CDF sometió al teólogo brasileño Leonardo Boff n 1984, cuyo resultado fue la condena a una tiempo “de silencio obsequioso”. Tras dicha expresión “piadosa” lo que realmente se escondía era la prohibición de predicar, escribir y enseñar.

Boff aceptó la condena afirmando: “prefiero caminar con la Iglesia a ir solo con mi teología”. La condena volvió a repetirse en 1992. Su reacción entonces fue muy diferente: abandonó la Orden de los Franciscanos Menores, a la que pertenecía, y renunció al ministerio sacerdotal. Peguntado por la diferente reacción ante las dos condenas, su respuesta fue que aceptó la primera como un acto de humildad, pero que en la segunda se le exigía un acto de humillación que no podía hacer”.

Mientras las teólogas y los teólogos latinoamericanos eran vigilados a través de detectives a sueldo del Vaticano en sus intervenciones públicas, cesados de sus cátedras, sus libros sometidos a censura, los obispos de la liberación les invitaban a intervenir en encuentros y congresos diocesanos para aportar la reflexión teológica ubicada contextualmente y les pedían asesoramiento en la elaboración de documentos. Era una forma de contravenir la represión de la que estaban siendo objeto por parte de la ortodoxia vaticana.    

Pedro Casaldáliga perteneció a aquella fecunda generación de obispos latinoamericanos que cambiaron la faz del cristianismo de ese continente: antepusieron la ortopraxis a la ortodoxia, la fidelidad al pueblo a la obediencia al Vaticano, la solidaridad con las mayorías populares empobrecidas a las alianzas con los poderosos e hicieron suyo el principio-liberación frente al principio-resignación, que durante siglos de conquista y colonización caracterizó al cristianismo de América Latina.

Para un desarrollo más amplio de este artículo, remito a mi libro Pedro Casaldáliga. Larga caminada con los pobres de la tierra (Herder, Barcelona, 2020), primera obra sobre Pedro Casaldáliga publicada después de su muerte.

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[1] Cf. José Comblin, “Los obispos de Medellín: los Santos Padres de América Latina”, en Pablo Richard, Diez palabras clave sobre la Iglesia en América Latina, EVD, Estella (Navarra), 2003, 41-77.; id., “Padres de la Iglesia en América Latina”, en Silvia Scatena, Jon Sobrino y Luiz Carlos Susin (eds.), Concilium, 333 (noviembre 2009), donde ofrece el perfil liberador de los obispos Bartolomé de Las Casas, Helder Pessoa Cámara, Sergio Méndez Arceo, Aloísio Lorscheider, y Monseñor Romero.

[2] Cf. Juan José Tamayo, De la Iglesia colonial al cristianismo liberador en América Latina. Medellín 1968-2018, Tirant lo Blanc, Valencia, 2019.

16 -mayo, Día Internacional de la Convivencia en Paz

Manos Unidas denuncia la «violenta normalidad» en América Latina

Manos Unidas denuncia la "violenta normalidad" en América Latina
Manos Unidas denuncia la «violenta normalidad» en América Latina

«Desde Manos Unidas estamos en contacto permanente con nuestros socios en el Chocó para monitorear la situación de las comunidades –explica Santolaya– y fortalecer el rol de las organizaciones locales en la defensa de los derechos humanos y la paz»

En un contexto tan fraccionado y polarizado, la intervención de Manos Unidas en Colombia se centra en las comunidades y los grupos más vulnerables

| Manos Unidas

Para la Organización de Naciones Unidas (ONU), «la paz no solo es la ausencia de conflictos», sino que consiste en «aceptar las diferencias y tener la capacidad de escuchar, reconocer, respetar y apreciar a los demás, así como vivir de forma pacífica y unida». Con este espíritu, la ONU declaró el 16 de mayo como el Día Internacional de la Convivencia en Paz.

Desde Manos Unidas nos sumamos a las acciones de sensibilización en este día a través de la denuncia de la grave situación de violencia que soportan las comunidades indígenas y campesinas de Colombia; una violencia que ha llegado a afectar directamente a las comunidades y socios locales con los que trabajamos.

Ever Ortega y Luz Marina Arteaga, activistas sociales asesinados en Colombia
Ever Ortega y Luz Marina Arteaga

En pocos meses hemos recibido dos terribles noticias de nuestros socios locales: en los primeros días del año encontraban el cuerpo sin vida de Luz Marina Arteaga, miembro de la Corporación Claretiana NPB –organización socia de Manos Unidas en la región del Casanare–, y hace pocos días ocurría lo mismo con Ever Ortega, colaborador del Servicio Jesuita de Refugiados.

La «violenta normalidad» en América Latina

Miembro de la guardia indígena

Lamentablemente, estos asesinatos –realizados presumiblemente como «castigo» a Luz Marina y Ever por su labor junto a las comunidades y en defensa de los derechos humanos– han venido conformando una «violenta normalidad» que se extiende a lo largo de toda América Latina y que afecta sobre todo a aquellas regiones disputadas por actores con intereses en el agronegocio, las industrias extractivas y el narcotráfico.

Tal y como hemos venido haciendo recientemente al denunciar la violencia contra las poblaciones indígenas en Perú (aquíaquíaquí), en esta ocasión insistimos en alertar sobre la crisis humanitaria desatada en Colombia a raíz de una violencia que, según Carmen Santolaya, responsable de Proyectos de Manos Unidas en Colombia, se relaciona con tres grandes factores:

  • La falta de compromiso y la débil implementación del proceso de paz ante el conflicto armado interno.
  • La explotación de los territorios por parte de un modelo económico extractivista que se beneficia de la violencia para amedrentar o controlar a los pobladores.
  • El incremento de la actividad de grupos guerrilleros, paramilitares y narcotraficantes, de la que el «paro armado» decretado el 5 de mayo por el «Clan del Golfo» sería el último episodio de una «guerra» que sigue cobrándose víctimas en Colombia.

Aunque los ataques –en forma de amenazas, secuestros, agresiones y asesinatos– se suceden a lo largo del todo el país, nos referimos a continuación a tres regiones en las que trabaja Manos Unidas.

«Que la defensa de los derechos humanos de las comunidades no cueste la vida»

Con este lema arranca el comunicado firmado, entre otras organizaciones, por el Servicio Jesuita de Refugiados (SJR) en Colombia, tras el reciente asesinato de Ever Ortega en el municipio de Norosí, en el Sur del departamento Bolívar. Ever era colaborador del SJR, líder comunitario y presidente de la Junta de Acción Comunal del corregimiento de Santa Elena. Para el SJR, el liderazgo del joven se destacó por «su sencillez, carisma y disposición al servicio dinamizando procesos en favor de su comunidad».

A través de iniciativas apoyadas por Manos Unidas, Ever y otros jóvenes trataban de cumplir su sueño de arraigo y permanencia en el territorio a pesar de todas las dificultades. Se formaron en derechos humanos, en agroecología y economía solidaria, y junto a otros campesinos fortalecieron sus redes y sus medios de vida a través de viveros, cultivos sostenibles y cría de animales.

Jóvenes colombianos asisten a un taller de formación comunitaria

«Este territorio está en medio del paro armado –explica el SJR– y sus pobladores están padeciendo zozobra y miedo». «Sienten cómo se van quedando solos» y «sin un Estado que les proteja». Por esta razón, el SJR apela al Estado colombiano para «avanzar en la implementación del Acuerdo final de Paz, asumiendo con responsabilidad su obligación de proteger los liderazgos y la integridad de quienes habitan en territorios históricamente golpeados por la violencia».

El «paro armado» golpea al Chocó

La región del Chocó ha sido una de las regiones más afectadas por el «paro armado» impuesto por el Clan del Golfo, como ha denunciado el obispo de Quibdó, Juan Carlos Barreto, que ha alertado del cierre de los transportes y del obligado confinamiento que, bajo amenazas de muerte, ha sufrido la población.

Diálogo entre activistas sociales y el ejército colombiano


Diálogo entre el ejército colombiano y activistas sociales
Foto: NPB

Tal y como se denuncia en un comunicado firmado por organizaciones colombianas e internacionales como Manos Unidas, el Chocó sufre «una compleja crisis humanitaria y de derechos humanos que, de acuerdo con el informe de las Misiones Humanitarias, se deteriora cada día más». En este sentido, las organizaciones piden «poner límites a la confrontación armada mientras se avanza en una negociación política que ponga fin al conflicto armado interno».

Muertes y desplazamientos en el Casanare

Indígena colombiana cultiva yuca

En el departamento del Casanare, la Corporación Claretiana NPB desarrolla con apoyo de Manos Unidas un programa de soberanía alimentaria junto a los pueblos indígenas del Resguardo de Caño Mochuelo, una zona de conflicto entre el Ejército de Liberación Nacional (ELN) y un grupo guerrillero disidente de las FARC-EP.

La Corporación Claretiana, que ha sufrido recientemente el asesinato de uno de sus miembros, Luz Marina Arteaga, hace un llamamiento a «desescalar el conflicto y que se respeten los convenios internacionales de derechos humanos».

Según Jaime León, director de la Corporación, «en lo que va de 2022 los asesinatos suman ya cerca de 150 solo en el Arauca», a lo que se suman «las personas desaparecidas, el desplazamiento masivo y el silencio institucional». «Las familias migran ante el temor de ser asesinadas –continúa León– y, quienes deciden quedarse, terminan atrapadas, confinadas y sufriendo el desabastecimiento».

¿Cómo trabaja Manos Unidas por la paz en Colombia?

En un contexto tan fraccionado y polarizado, la intervención de Manos Unidas en Colombia se centra en las comunidades y los grupos más vulnerables. De forma paralela, «impulsamos procesos productivos y de generación de ingresos para que la población pueda permanecer en sus comunidades de forma autónoma y que pueda disfrutar de los derechos económicos, sociales y culturales que ahora se encuentran en constante amenaza», afirma Santolaya.

Formación comunitaria en Colombia


Formación comunitaria en Colombia.
NPB

«Fortalecemos a las organizaciones civiles para que puedan defender su territorio ante los diferentes grupos armados y ante aquellos actores con intereses de mercantilización del territorio con graves efectos de expulsión de los pueblos originarios: indígenas, afros, campesinos», explica Carmen Santolaya, responsable de Proyectos de Manos Unidas en Colombia.

Vientos de cambio en América latina

por Yolanda Sober

No habrá luz en el planeta si dejamos de creer
que la próxima esperanza está siempre por nacer.

Quilapayún, “Aquí estamos”

Fuente: América Latina y el Caribe : panorama económico general – Otro Mundo Es Posible

La pandemia ha acallado las protestas que habían tomado las calles en diversos países de América Latina, pero no el descontento social que las propició. Y las urnas están dando cuenta de ello.

En 2021, mientras en Nicaragua se perpetúa el binomio del matrimonio Daniel Ortega y Rosario Murillo, gracias a la represión de los opositores, muchos en la cárcel o huidos, el resto de las elecciones presidenciales del continente han dado pie a un cambio de partido. En Ecuador, Guillermo Lasso, además de los votos de la derecha tradicional sumó los desafectos del correísmo.

En Perú, el sindicalista y docente, Pedro Castillo, uno de cuyos lemas de campaña su “¡Nunca más un pobre en un país rico!, se hizo con la presidencia como líder de “Perú Libre”, partido de izquierda. Pero, seis meses después de su toma de posesión, no ha conseguido consolidar un gobierno: 14 ministros han dejado su cargo y se ha visto obligado a renovar por cuarta vez su gabinete. Además, en el Congreso, su partido “Perú Libre” está dividido y carece de fuerza. Las encuestas no le son favorables y, según la publicación a mediados de enero por el diario “El Comercio”, el 60% de los ciudadanos desaprueba su gestión. Solo aprueba en el sur del país, con el 54% de los ciudadanos a favor. El mayor rechazo lo tiene en Lima, donde lo reprueban el 79% de los encuestados. Un resultado que no sorprende, ya que su rival en las elecciones presidenciales, Keiko Fujimori, le ganó con holgura en la provincia de Lima, donde se concentra un tercio de la población.

Honduras, “¡Sí, se pudo!”

“¡Sí, se pudo!”. Así recibieron los hondureños, el pasado 27 de enero, la toma de posesión de su nueva presidenta, Xiomara Castro. Honduras ha inaugurado los relevos presidenciales previstos para 2022. Y ha sido una renovación en el sentido más amplio, ya que Xiomara Castro, al frente del Partido Libertad y Refundación (Libre), una coalición de izquierdas creada en 2011, llega a la presidencia tras una clara victoria en las elecciones con mayor participación de la historia del país y un amplio respaldo, en particular en las principales ciudades, Tegucigalpa y San Pedro Sula. Además, marca otro hito: es la primera mujer en ocupar la presidencia en Honduras.

Esposa de Manuel Zelaya, derrocado por un golpe de Estado en 2009, Xiomara Castro se comprometió a gobernar para todos y subrayó que Honduras, el segundo país más pobre de América Latina, está “en bancarrota tras 12 años de dictadura”, y se comprometió a una refundación socialista y democrática y, entre sus prioridades, señaló el acabar con la corrupción y la impunidad.

Xiomara Castro

Como no podía ser menos, se dirigió también en particular a las mujeres hondureñas, subrayando que “estamos rompiendo cadenas y tradiciones” y se comprometió a defender sus derechos, ya que Honduras, junto con el vecino El Salvador, tiene las tasas de violencia de género y feminicidios más altas de América Latina, lo que además es, según ACNUR, una de las causas del desplazamiento forzado en el país. Tuvo también un gesto hacia los pueblos indígenas y participó en una ceremonia simbólica, en la que recibió la “vara alta”, símbolo de la autoridad y el mando, de manos de Berta Zúñiga, de la comunidad lenca e hija de Bertha Cáceres, asesinada en 2016 por su defensa de sus tierras y recursos ancestrales.

Chile, una nueva generación con propuestas de cambio

En el extremo sur del continente, también se gira a la izquierda. Al frente de “Convergencia Social”, que aglutina varios grupos y movimientos políticos, Gabriel Boric, con 36 años, se convertirá, el próximo 11 de marzo, en el presidente más joven de Chile y también el más votado en unas elecciones en la que se registró la mayor participación desde que el voto es voluntario. Su victoria (55,9% de los votos) frente al candidato del Partido Republicano, el ultraderechista José Antonio Kast (44,1%) ha sido incontestable.

Gabriel Boric representa un cambio generacional en la política chilena y la esperanza de una nueva forma de hacer política. Su gobierno, según ha avanzado, no será paritario, pero sí muy diverso: 14 mujeres y 10 hombres y la mitad de ellos se han formado en centros públicos. Sus retos son afrontar las profundas transformaciones para acabar con la desigualdad y la injusticia social, tal como se reivindicó en las calles desde el estallido de las protestas de octubre 2019. Otros retos serán que el nuevo Congreso, en el que no tiene mayoría, apruebe una nueva Constitución, y la recuperación económica, para lo que debería establecerse un diálogo con los empresarios.

Las reivindicaciones feministas también están presentes en sus propuestas, como no podía ser menos en el país en el que el grupo “Las Tesis” creó y representó durante las protestas “Un violador en tu camino”, un performance que se convirtió rápidamente en un himno feminista internacional, con representaciones en las calles de ciudades de todo el mundo. Entre la propuesta figuran el acceso a la anticoncepción en la sanidad primaria, promover una ley que garantice la interrupción voluntaria del embarazo y un modelo de educación sexual integral.

Otro reto es la Araucanía, donde persiste el conflicto con los pueblos originarios, que reivindican su autonomía y territorios.

Las elecciones presidenciales de 2022

El calendario electoral se inició en Costa Rica, pero la mayor atención internacional se centrará en Colombia y en Brasil.

Tras meses de las grandes movilizaciones de protesta, Colombia celebrará elecciones presidenciales el 29 de mayo y una posible vuelta, el 19 de junio. Como precandidatos figuran, entre otros, Ingrid Betancourt, el economista Alejandro Gaviria Uribe, el ex senador Juan Manuel Galán, el ex alcalde de Medellín, Sergio Fajardo y Gustavo Petro, ex guerrillero y ex alcalde de Bogotá, quien, en caso de confirmarse los sondeos previos, podría ser el primer presidente izquierdista de Colombia.

En Brasil, las presidenciales, previstas para octubre, serán un mano a mano entre el actual presidente, el ultraderechista Jair Bolsonaro, y el expresidente de izquierda, Luiz Inácio Lula da Silva, absuelto de sus cargos por corrupción. Las últimas encuestas dan como favorito a Lula da Silva, aunque puede necesitar la segunda vuelta, que sería el 30 de octubre. Juega al su favor, además, otro punto que señalan las encuestas: el 64% de los encuestados desaprueba la gestión de Bolsonaro, el 55% piensa que su gobierno es malo o pésimo y el 21%, regular. Bolsonaro ha alcanzado el mayor índice de desaprobación desde que tomó posesión como presidente, en enero de 2019. De confirmarse los pronósticos, Lula da Silva se ganaría la revancha.

Un nuevo Chile integrado en América Latina

La expectativa de los chilenos es que no sólo cambien las cosas en su país, sino la integración con los vecinos y el continente. Una agenda progresista al exterior.

Por Marco Teruggi

El clarotriunfo de Boric se une al de Castillo y Castro este mismo año.

Desde Santiago 

Santiago amaneció tranquila, de cielo azul y noche larga. La victoria presidencial de Gabriel Boric, reconocida rápidamente por su contrincante José Antonio Kast, aplacó todo escenario de especulación, en un continente donde algunas elecciones presidenciales se volvieron terrenos de altas tensiones o desestabilización, como ocurrió, por ejemplo, en mayo de este año en Perú. El candidato electo brindó un discurso ante una avenida Alameda desbordada y luego se retiró para despertar temprano y comenzar a trabajar en lo que vendrá, que es mucho.

El nuevo gobierno asumirá internamente en un escenario de una fuerte movilización social de respaldo, elevada expectativa, paridad en el poder Legislativo, una derecha que demostró no tener inconveniente en nuclearse alrededor de un candidato pinochetista y que, puede anticiparse, buscará defender el modelo económico mantenido desde la dictadura de Augusto Pinochet. Será un escenario complejo, para lo cual Boric anunció en su discurso de victoria que irá “avanzando con pasos cortos, pero firmes”, en el marco de un “cambio de ciclo histórico”.

El nuevo presidente no dio nombres por el momento de quienes podrían ser los integrantes de su nuevo gobierno, en el marco de una campaña que fue realizada por una coalición política entre el Frente Amplio -su espacio- y el Partido Comunista, y donde, a su vez, se realizaron varios momentos de acercamiento con integrantes de la ex Concertación. Boric tiene un poco menos de tres meses para construir el gabinete y tomar posesión en lo que será una jornada histórica en el país: un mandatario de 36 años, exdirigente estudiantil, parlamentario, proveniente de una nueva generación política que ingresó en escena parar cuestionar el statu quo heredado desde la dictadura.

América latina

La expectativa interna, por parte de sectores de progresistas y de una parte importante de la izquierda, también tiene su correlato a nivel internacional, en particular en América Latina. La victoria de Boric cierra un 2021 marcado por las victorias de Pedro Castillo en Perú, y Xiomara Castro, en Honduras. El nuevo presidente de Chile suma así un tercer presidente de centro-izquierda en el continente este año, en el contexto de recuperación de fuerzas progresistas: el mapa continental es hoy muy diferente al que se encontró Andrés Manuel López Obrador al asumir la presidencia de México en 2018, o Alberto Fernández en Argentina al ganar en el 2019 en simultáneo con un golpe de Estado en Bolivia.

Ese crecimiento de gobiernos progresistas en el continente comenzó a tener su correlato de iniciativa de integración regional, por ejemplo, en la Cumbre de la CELAC realizada en México en septiembre pasado. La perspectiva de un gobierno de Boric visto desde esa óptica puede generar expectativa en cuanto a contar con un apoyo en la dirección integracionista. La declaración del senador Juan Ignacio Latorre, parte de Revolución Democrática al interior del Frente Amplio y encargado del área internacional en el comando de campaña de Boric, ya anticipó que: «queremos articular o ayudar a articular, porque tampoco va a ser algo solo de Gabriel, una coordinación mayor desde el sur de América Latina mirando al mundo, al Asia y a las potencias como China y Estados Unidos, pero con autonomía política».

Latorre, afirmó también estar “muy expectantes de todos los movimientos políticos que van a ocurrir en América Latina. El próximo año esperamos que Lula derrote a la extrema derecha (en Brasil), con (Gustavo) Petro en Colombia y que pueda haber una articulación de varios gobiernos progresistas». Las elecciones en ambos países, la primera en mayo, la segunda en octubre, serán decisivas en cuanto a la importancia de ambos países, económica, geopolítica y diplomática, en particular en el caso brasilero.

Boric, a diferencia de Fernández o López Obrador, se pondrá al frente de la presidencia de Chile en un momento de fortalecimiento de las fuerzas progresistas en cuanto a mapa de gobiernos, y de debilidad o desaparición de las iniciativas de las derechas, como el Grupo de Lima, creado en el 2017 en una política contra el gobierno de Nicolás Maduro, o Prosur, creado en el 2019 luego de que, de manera coordinada, los gobiernos de derecha de América del Sur hayan abandonado la Unasur.

¿Asumirá Chile un papel de liderazgo en ese escenario continental con potencialidad para avanzar en un fortalecimiento de instrumentos regionales? ¿O se mantendrá en un segundo plano? Dependerá seguramente del equilibrio entre su agenda de prioridades, concepciones, compromisos, fortalezas o debilidades internas. El caso de Perú, cuyo presidente asumió a fin de julio, evidenció que un escenario de fragilidades internas puede simultáneamente llevar a perder iniciativa en política exterior o tener que negociar de manera más marcada esa política.

Por el momento Latorre afirmó que la primera gira exterior de Boric “probablemente sea Argentina”, país para el cual la victoria de Boric significa la llegada de un gobierno de signo político cercano en su país vecino con salida al océano Pacífico. Por último, la victoria del nuevo presidente chileno es vista desde el progresismo latinoamericano, no solamente como una mayor posibilidad de construcción regional, sino también como una derrota de las fuerzas políticas de extrema derecha que, en los últimos tiempos han tenido crecimiento e iniciativa en varios países. La victoria de Boric es así la derrota de Kast, Jair Bolsonaro, Javier Milei, VOX, o Mario Vargas Llosa quien ha venido apoyando a candidatos sistemáticamente vencidos en las urnas.

Las CEBs en América Latina-Carta circular

“ LA  IGLESIA  DE  LOS  POBRES ”  EN  LAS  CEBs

Rupturas  y  novedades  en  América  Latina

Pedro Pierre, Guayaquil, julio de 2021.

CONTENU

1.      Mis vivencias en este camino de las CEBs (Comunidades Eclesiales de Base)

2.      Las CEBs adultas están en vía de desaparición, pero… dejan muchas huellas.

3.      Conclusión: Es una esperanza que desestabiliza.

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La sinodalidad, ese camino eclesial donde vivimos como iguales y con iguales responsabilidad, ha pasado a ser el gran tema de reflexión y resistencia en la Iglesia católica… Y no es para menos. Quienes tenemos una larga experiencia de las CEBs (Comunidades Eclesiales de Base) nos sentimos felices porque es una confirmación de nuestra manera de vivir, como nuevo de Iglesia, el seguimiento de Jesucristo.

COMENZARÉ CONTANDO MIS VIVENCIAS EN ESTE CAMINO DE LAS CEBs…

Siempre estuve en un trabajo parroquial en sectores populares en la línea de las CEBs tanto en la ciudad como en el campo. Primero estuve en una parroquia suburbana de Guayaquil (1976-1987). Luego de unos estudios en Roma estuve durante 8 años (1989-1997) en Nicaragua en una parroquia del campo en la zona tropical del este del país, de 120,000 habitantes en unas 130 comunidades bien organizadas. El centro urbano contaba con unos 15,000 habitantes. Visitaba en carro unas 30 comunidades cada 3 meses  y las demás 100, una vez al año, en mula o macho, por grupos de 10 a 20 durante un día cada uno. Estas Comunidades eran distantes de 3 a 5 horas de camino. Había en la parroquia unos 3,000 ministr@s de 27 ministerios diferentes: eclesiales, sociales y cívicos. El resto del tiempo lo dedicaba a la formación: tod@s est@s ministr@s tenían seguían un curso anual de formación de 3 a 6 días… Para los candidatos al diaconado (en mi época eran 4) el curso anual era de un mes.

Allí en Nicaragua hice la experiencia de una Iglesia en manos de los seglares. Había una Asamblea anual de delegados de cada Comunidad, unas 150 personas. Esta Asamblea era conducida por los seglares: se evaluaba la realidad de la parroquia en lo social y lo eclesial (¿respondemos a las necesidades sociales y religiosas?), buscando luces en la Palabra de Dios y los documentos eclesiales, en particular latinoamericanos y se decidía la programación del trabajo de toda el año siguiente. Había en Semana santa las celebraciones del Domingo de Ramos al Domingo de Resurrección, incluida ‘la Cena del Señor’, con chicha o café y tortilla de maíz. Los laicos celebraban los sacramentos de los enfermos y la confesión comunitaria con absolución (la del final del ‘Yo confieso’) de los moribundos o enfermos graves… En definitiva, los laicos eran ‘sacerdotes’ a la manera de las y los de las primeras comunidades cristianas. Era la Iglesia de los Pobres viva y muy activa deseada por el papa Juan 23… con la gran suerte que el obispo apoyaba esto, un poco asustado a veces de ver todo lo que se podía hacer cuando los laicos “toman en serio el Evangelio”… Por supuesto esa línea de Iglesia había comenzada antes de que yo llegara. Todas las parroquias iban también por ese camino y nos ayudábamos compartiendo experiencias y formación.

Me confirma estas opciones el mismo padre José Comblin (fallecido en 2011) que encontré muchas veces desde que llegué a Ecuador en 1976. Él decía más o menos lo siguiente:

1.      La Institución eclesial es como Rusia en tiempos de Gorbachov: un cascarón vacío que va a romperse no se sabe cuándo… ¿Qué habrá para sustituirlo?

2.      Va a haber una ruptura en la Iglesia. No puede ser de otra manera: la institución es incapaz de renovarse. Construyamos paralelamente y en comunión la Iglesia de los Pobres, desde los laicos y comunidades nuevas.

3.      El camino es la misión bautismal de los laicos: ser profeta, sacerdote y rey-pastor. El sacerdocio bautismal es primero, según el Concilio, sobre el sacerdocio ordenado y terminará sustituyéndolo.

4.      Nos quedaremos con 2 sacramentos: el bautismo y la fracción del pan, como en las primeras Comunidades.

5.      El cristianismo como religión está desapareciendo (ritos, sacerdocio ordenado, dogmas, moral, templos…). Volvemos al movimiento de Jesús por el Reino, es decir, la promoción de los valores humanos y los derechos de la naturaleza en nombre del Dios de la Vida y del Amor, esa Energía vital que todo lo habita.

6.      Vamos hacia un humanismo integral abierto a esta trascendencia.

7.      Las otras religiones tienen mucho que enseñarnos…

Personalmente creo que la puesta en marcha de una Iglesia sinodal es una ‘ruptura’. Con ella comienza otro modelo de Iglesia iniciado, desde las bases, a la manera de las CEBs en “autonomía y comunión” con la jerarquía eclesial. De hecho las CEBs caminamos en ruptura con los obispos y sacerdotes que nos persiguen y tratan de destruirnos a lo largo y ancho del continente.

POR OTRA PARTE, PIENSO QUE LAS CEBs ADULTAS ESTÁN EN VÍA DE DESAPARICIÓN, PERO DEJAN MUCHAS HUELLAS

Haré aquí la diferencia entre las CEBs adultas que nacimos en Brasil por los años 1955 y las CEBs juveniles.

Las CEBs juveniles que tuvieron su primera reunión continental el año pasado en el 11° Encuentro Continental que se realizó en Guayaquil. Ellas van por un camino nuevo tanto en lo teológico, como en la interpretación bíblica… Sus opciones muestran un decidido compromiso social. Estas CEBs juveniles vienen de las CEBs adultas, pero tienen su propia identidad y su propio camino.

Las CEBs adultos quedamos como un testimonio irremplazable. Decimos que:

–        otra forma de Iglesia es posible: la Iglesia de los pobres

–        otra forma de vivir y celebrar los sacramentos es posible

–        otra forma de religiosidad popular liberadora es posible,

–        otra forma de interpretar la Biblia mucho menos fundamentalista es posible,

–        otra forma de espiritualidad ‘laica’ es posible,

–        ….

CONCLUSIÓN: Es una esperanza que desestabiliza…

… Sobre todo si añoramos el pasado y no nos actualizamos tanto en la realidad social como en las transformaciones eclesiales impulsados por el papa Francisco. Además, ‘no hay camino abierto, el camino se está haciendo caminando’. El desafío es:

1.      Compartir todo esto con los laicos más abiertos y comprometidos y entre sacerdotes y obispos que vamos por este camino, como también con tod@s quieren emprenderlo.

2.      No quedarnos sólo en lo eclesial y espiritual, sino en lo social y lo político.

3.      Animarnos por una fuerte espiritualidad liberadora centrada en Jesús histórico, la oración contemplativa, la lectura de los signos de los tiempos y la sabiduría de todas las religiones.

4.      Estar convencido que el Reino es el horizonte definitivo y comienza a acontecer hoy en nosotros y en medio de nosotros.

Confirmémonos en este camino esperanzado para ser los testigos de un Iglesia renovada que responda a los actuales desafíos en fidelidad creativa a Jesús de Nazaret y a las primeras Comunidades cristianas

¡Ahora es tu hora, América latina

América Latina y El Caribe

Por Pedro Pierre 

 En estos días pasados, se multiplicaron las reuniones y manifestaciones nacionales e internacionales, más virtuales que presenciales, por el 33 aniversario de la Pascua de monseñor Leonidas Proaño. Él ayudó al despertar de los Indígenas y a la solidaridad entre los pueblos de la Patria Grande. Su testimonio es más necesario que nunca en estos tiempos en que el imperio occidental liderado por Estados Unidos y apoyado por la OTAN (Organización del Tratado militar del Atlántico Norte: leamos Europa) ha perdido vergonzosamente la guerra en Afganistán. 

Después de este estrepitoso fracaso, EE.UU. va a mirar y actuar en lo que considera todavía como su “patio trasero”: América Latina, donde China y Europa los están desplazando poco a poco con el comercio y la ayuda económica. Vemos que los gobiernos latinoamericanos apoyados por EE.UU. no logran mantenerse en la línea que se les impone. 

El caso más claro es Bolivia que ha recuperado su gobierno pluricultural, a pesar del apoyo de la jerarquía católica a la golpista Jeanine Añez. En Chile el proceso de la redacción de una nueva Constitución marca un profundo cambio con la dominación de la derecha nacida de la dictadura pinochetista. El gobierno fascista de Jaír Bolsonaro está acorralado por la justicia y las protestas de varios sectores sociales, en particular los Indígenas de la Amazonía. 

El gobierno norteamericano lo está presionando para que no acepte la instalación en su territorio de la nueva red ‘5G’ de última generación para las comunicaciones internacionales por satélites, promovida por China. ¡Hasta le ofrece entrar en la OTAN, como pasó con Colombia! En México, el presidente propone sustituir el “Grupo de Lima” (12 países americanos) por la CELAC (Comunidad de Estados Latino-Americanos y Caribeños, con la totalidad de sus 33 países). 

La resistencia civil en Colombia, organizada nacionalmente, ha sustituido la resistencia armada a pesar de las 7 bases militares norteamericanas que acampan en su territorio. Los colombianos apoyan a la oposición progresista de Gustavo Petro, senador de la República, para las próximas elecciones presidenciales. 

En Perú el nuevo gobierno izquierdista de Pedro Castillo se mantiene a pesar de no tener mayoría en la Asamblea legislativa y de sufrir las campañas negativas de los Medios de Comunicación comerciales. En Paraguay las protestas reclaman más democracia y participación. Venezuela resiste a pesar del bloqueo económico y logra controlar la oposición financiada y aconsejada por EE.UU. 

América Central, incluyendo Puerto Rico, es un polvorín contra EE.UU. que mantiene su gran base militar en Honduras. Cuba sufre nuevas sanciones contra su economía y los intercambios con sus ciudadanos en Norteamérica… pero sus vacunas combaten la covid en varios países de América Latina y África. 

Y Ecuador… ¡perdido en su laberinto de derecha! con un movimiento indígena que no encuentra su rumbo y la izquierda que se ha esfumado. El presidente vende el país a “precio de gallina robada”, posterga las promesas de su campaña electoral, busca entrar en la Alianza del Pacífico patrocinada por Estados Unidos, mientras, a 100 días de gobierno, crecen el descontento popular, el des-“encuentro” con los Movimientos sociales, populares e indígenas, y aumentan el desempleo y la migración… 

Los sectores progresistas de la Iglesia Católica no quedan atrás gracias al apoyo del papa Francisco que denuncia incansablemente los estragos del sistema neoliberal, promueve como mayores agentes del cambio de estructuras de gobierno y economía a los movimientos populares. 

El Sínodo sobre la Amazonía de 2019 y la Carta papal “Querida Amazonía” promueven el desarrollo integral de esta inmensa región a partir de los mismos Indígenas y de la defensa y promoción de la naturaleza. Las Iglesias de los 9 países que participan de la Cuenca amazónica se han organizado en un Conferencia Eclesial común, para coordinar sus actividades pastorales y sociales. El Consejo Episcopal Latino Americano (CELAM), con sede en Bogotá, se ha renovado y está apoyando decididamente las opciones del papa Francisco. Para noviembre próximo el mismo papa ha convocado la Iglesia católica a una reunión de nuevo cuño: Una “Asamblea Eclesial de América Latina y El Caribe”. 

La novedad es la participación de todas las y los bautizados y no solo del clero (obispos, sacerdotes y diáconos) tanto en la preparación como en la realización de dicha Asamblea. Se repite la primera Asamblea Eclesial en los tiempos de las primeras Comunidades cristianas tal como nos lo cuenta el libro bíblico de los Hechos de los Apóstoles. De esta manera se retoma la dinámica de los tiempos del Concilio Vaticano 2° en los años ’60 del siglo pasado, tal como lo proclamó el papa Francisco el día de su elevación al papado: “Quiero una Iglesia pobre al servicio de los pobres”… confirmando los espacios y movimientos eclesiales que siempre trabajamos en la línea de la teología de la liberación. 

Así que… preparémonos a resistir los nuevos embates de dominación y persecución de parte del gobierno de EE.UU. A pesar de que ya ha perdido la hegemonía mundial a nivel tanto económico como militar, no por eso va a quedarse quieto y amigable. Nunca ha dejado de realizar el sueño de sus fundadores, los invasores europeos: “¡Las Américas a los americanos (del norte)!” Pero Abya Yala se está reconformando, unificando e integrando. 

Sigamos las huellas de monseñor Leonidas Proaño que quería un nuevo Ecuador, parte viva y pujante de una Patria Grande sin fronteras de razas ni de ideologías ajenas. “Tenemos que beber en nuestro propio pozo”, tal como lo decía el padre de la Teología de la Liberación, el sacerdote peruano Gustavo Gutiérrez. Por allí, muchos ya andamos 

América Latina va porque va

Por Pedro Pierre

Echemos una mirada a nuestra Patria Grande para confirmarnos en la esperanza y la solidaridad con lo mejor que está pasando en ella. La pandemia nos sigue desestabilizando y aumenta la migración, pero no nos detiene en las luchas por una presente y un futuro mejores. La gran manipulación de los medios de comunicación neoliberales nos invade de noticias parciales y falsas para discriminar los países como los grupos que buscan construir alternativas a la agonía del sistema capitalista.

Es llamativo que, en todos los países, no cesan las protestas juveniles. Colombia lideró esta hazaña con 2 meses de luchas incesantes a pesar de ser terriblemente reprimidos. En esta realidad, también destaca el protagonismo de los Indígenas. En Bolivia, han restablecido el gobierno del partido político de Evo Morales (indígena aymara y anterior presidente) después de un año de golpe de Estado.

En Chile, país conocido por su marginación del pueblo mapuche, nos sorprende al nombrar una mujer mapuche de gran trayectoria, Elisa Loncón, a la presidencia de la Asamblea Constituyente. En México, los indígenas zapatistas han delegado a 7 de ellos para visitar durante 4 meses las organizaciones europeas que van en contra del neoliberalismo. En Perú, los sectores indígenas han apoyado la elección del nuevo presidente, Carlos Castillo, un maestro dirigente del sindicato nacional de los maestros y profesores.

En Ecuador, a pesar de las divisiones, la CONAIE (Confederación Nacional de los Indígenas del Ecuador) ha elegido en la persona de Leonidas Iza a un dirigente crítico al candidato neoliberal que ha ganado las elecciones presidenciales.
Con la elección de Carlos Castillo, Perú acaba de sumarse a México, Argentina, Bolivia y de alguna manera Chile para revertir la ola de gobiernos neoliberales impulsados por Estados Unidos.

El presidente de México, Andrés López, acaba de sugerir que se sustituya la OEA (Organización de los Estados Americanos), controla por el gobierno norteamericano, por la CELAC (Comunidad de los Estados Latinoamericanos y Caribeños). En Brasil, la resistencia contra el presidente fascista Jaír Bolsonaro es permanente; el antiguo presidente Lula tiene opiniones favorables para ser nuevamente elegido presidente el año que viene. Nicaragua y Panamá acaban de firmar un acuerdo novedoso de cooperación con China: China aporta el dinero y se reparten las ganancias mitad por mitad. Cuba y Venezuela sufren embargos criminales que limitan su desarrollo y su convivencia pacífica.

Pero resisten y siguen adelante con la solidaridad con muchos países. Cuba, a pesar del bloqueo económico impuesto desde 60 años, ha logrado elaborar varias vacunas y prevé vacunar a toda su población antes del fin de este año.
Al nivel eclesial, el papa Francisco, inspirándose en su conocimiento de la Iglesia latinoamericana, está promoviendo en la Iglesia católica la primera ‘Asamblea Eclesial de América Latina y El Caribe’ en México para noviembre próximo.

Es una novedad sorprendente ya que las anteriores reuniones continentales eran exclusivamente de obispos. Esta Asamblea Eclesial está abierta a todos los bautizados para prepararla, participar y redactar un documento final de orientaciones pastorales. Con esta Asamblea Eclesial el papa Francisco pone en marcha una Iglesia sinodal, o sea, en manos de los laicos y donde todos se sientan iguales e igualmente responsables, tal como era la práctica de las primeras Comunidades cristianas.

Esta novedad encuentra mucha resistencia en la gran mayoría del clero católico, obispos y sacerdotes. Estos prefieren mantener su poder clerical y sus privilegios, hacer opción por los gobiernos neoliberales y no entrar en la dinámica del Concilio Vaticano 2° que quiso “una Iglesia pobre y al servicio de los pobres”. Felizmente el Consejo Episcopal Latinoamericano con sede en Bogotá anima decididamente la preparación de esta Asamblea Eclesial.

De esta manera el papa Francisco apoya una renovación de las actuales estructuras eclesiales. Esta renovación arrancó en el Sínodo por la Amazonía del año 2019 que abogó por el protagonismo de los laicos y los pueblos indígenas. Esta Sínodo permitió a las iglesias de los 9 países amazónicos conformarse en un Conferencia Eclesial de la Amazonía que tiene cierta independencia para reorganizar la liturgia, los ministerios y otras actividades misioneras para que sean más acordes a la realidad amazónica.

Así nos movemos, en todos los ámbitos, entre signos de resistencia y esperanza. Hagamos nuestros los deseos de monseñor Oscar Romero: “Señor, cambia el corazón de los que gobiernan y de los gobernados. Renuévanos por dentro con la justicia y la santidad. A los que les has dado la valentía de luchar por una patria nueva y se esfuerzan en las reivindicaciones del pueblo, hazles comprender que no gasten sus energías solamente en el pan que llena el estómago, sino que se eleven a luchar y morir con ideales del Reino de los cielos. Estos son los caminos que hay que seguir. Mueren, pero siguen viviendo.” “¡América Latina va porque va!”