El el año de la Biblia 6

La Lectio divina

  1. Introducción

La Lectio divina es algo más que un método para aproximarse a la Escritura; va más allá de la exégesis o del análisis textual. Es una actitud, una manera de situarse ante la Palabra que Dios nos dirige, es un encuentro personal, una experiencia mística de Dios. La Lectio no es un fin en sí misma, no se reduce a un objeto a estudiar, a un ejercicio de meditación o de distensión espiritual. La Palabra siempre remite a la vida, a la comunidad, al otro. Provoca e interpela. No se puede domesticar. No somos nosotros los que la poseemos, sino que es ella la que nos posee y nos transforma, si somos humildes y dóciles a la voluntad de Dios. Sólo así la Lectio divina será fermento, estímulo y luz.

Lectio divina quiere decir lectura divina. Otros traducen lectura orante de la Biblia. Indica la práctica de la lectura de la Biblia que los cristianos hacen para alimentar su fe, su esperanza, su amor y su compromiso.Esta lectura de la Biblia es la que ya hacen los pobres en las comunidades cristianas.

Tiene tres características:

1ª Los pobres llevan hacia el interior de la Biblia los problemas de su vida.

Leen la Biblia a partir de su lucha y de su REALIDAD.

2ª La lectura se realiza en COMUNIDAD. Es ante todo una actividad comunitaria, una práctica orante, un acto de fe.

3ª Los pobres hacen una lectura obediente: respetan el TEXTO y se disponen a escuchar lo que Dios tiene que decirle, dispuestos a cambiar si lo exigiera.

COMUNIDAD

 

ESCUCHAR A DIOS

 

REALIDAD                                                                                       TEXTO

Los tres criterios –REALIDAD, COMUNIDAD, TEXTO- son tres ángulos específicos, cada uno con características propias. Al hacer la lectura, esos tres criterios se articulan entre sí buscando el mismo objetivo: Escuchar a Dios hoy.

Después de una breve información histórica y algunas consideraciones generales, vamos a analizar de cerca los cuatro grados de la lectio divina: la lectura, la meditación, la oración y la contemplación. Son los cuatro pasos de la lectura de la Biblia, tanto individual como comunitaria. Son también, y sobre todo, cuatro actitudes permanentes que debemos tener ante la palabra de Dios.

  1. Un poco de historia

En su origen, la lectio divina no era sino la lectura que los cristianos hacían de la Biblia. La lectio divina es tan antigua como la misma Iglesia, que vive de la palabra de Dios y de ella depende como el agua de su manantial (DV 7.10.21).

La lectio divina es la lectura creyente y orante de la palabra de Dios, hecha a partir de la fe en Jesús, que dijo: “El Espíritu les recordará todo lo que yo les dije y los introducirá en la verdad plena” (Jn 14,26). El Nuevo Testamento, por ejemplo, es el resultado de la lectura que los primeros cristianos hacían del Antiguo Testamento a la luz de sus problemas y de la nueva revelación que Dios hizo de sí por medio de la resurrección de Jesús, vivo y presente en medio de la comunidad.

En el transcurso de los siglos esta lectura creyente y orante de la Biblia alimentó a la Iglesia, a las comunidades y a los cristianos.

La expresión lectio divina procede de Orígenes. El decía que para leer la Biblia con provecho era necesario un esfuerzo de atención y asiduidad. Y lo que no se consigue con el propio esfuerzo, nos sigue diciendo, debe pedirse en la oración., “pues es necesario orar para comprender las cosas divinas”. De este modo llegaremos a experimentar lo que esperamos y meditamos.

En los siglos siguientes la lectio divina se convirtió en la espina dorsal de la vida religiosa. En torno a la palabra de Dios escuchada, meditada y rezada surgió y se organizó la vida monástica del desierto. Las reglas de Pacomio, Agustín, Basilio y Benito hacen de la lectura de la Biblia, del trabajo manual y de la liturgia la triple base de la vida religiosa.

La sistematización de la lectio divina en cuatro gradas se realizó en el siglo XII. Hacia el año 1150, Guigo, un monje cartujo, escribió un librito llamado La escalera de los monjes.

“Cierto dia, se presentó a mi mente una escalera de cuatro gradas espirituales: la lectura, la meditación, la oración y la contemplación. Esta es la escalera de los monjes, por la cual suben de la tierra al cielo”.

Guigo muestra cómo cada uno de estos peldaños tiene la propiedad de producir algún efecto específico en el lector de la Biblia. A continuación resume todo diciendo:

“La lectura es el estudio asiduo de las Escrituras, hecho con espíritu atento. La meditación es una diligente actividad de la mente que, con la ayuda de la propia razón, busca el conocimiento de la verdad oculta. La oración es el impulso fervoroso del corazón a Dios, pidiéndole que aparte los males y conceda las cosas buenas. La contemplación es la elevación de la mente sobre sí misma que, suspendida en Dios, saborea las alegrías de la dulzura eterna”.

En el S. XIII, los “mendicantes” intentaron crear un nuevo tipo de vida religiosa, más inserta en medio de los pobres. Ellos hicieron de la lectio divina la fuente inspiradora de su movimiento renovador, como se trasluce claramente en la vida y los escritos de los primeros franciscanos, dominicos, servitas, carmelitas y otros mendicantes.

Después sobrevino un largo período en el que la lectio divina decayó. Era el triste efecto de la Contrarreforma en la vida de la Iglesia. Se insistía más en una lectura espiritual.

El Vaticano II, no obstante, retomó la antigua tradición y en su documento Dei Vervum, recomienda con gran insistencia la lectio divina (DV 25).

En el Sínodo de los Obispos en Roma sobre “La palabra de Dios en la vida y la misión de la Iglesia”, uno de los temas tratados por los obispos ha sido la lectio divina. La meditación orante de la Palabra de Dios, particularmente en comunidad, es una de las recomendaciones que nos hacen encarecidamente los padres sinodales a los cristianos y a las comunidades.

  1. Consideraciones generales sobre la Lectio Divina

 La Lectio Divina supone algunos principios, siempre presentes en la lectura cristiana de la Biblia:

    1. La unidad de la Escritura (No se pueden sacar los textos sacándolos de su contexto)
    2. La actualidad o encarnación de la Palabra de Dios (No se puede olvidad la vida)
    3. (La Biblia se vuelve espejo de nuestra vida. La Palabra de Dios se encarna también hoy)
  • La fe en Jesucristo que vive en la Comunidad. La lectura hecha en comunidad hace que la Biblia, la Tradición y la Vida formen una unidad.(Leemos la Biblia a partir de nuestra fe en Jesucristo vivo en medio de nosotros)
  1. Las cuatro gradas de la Lectio divina: LECTURA, MEDITACIÓN,                                                                               ORACION Y CONTEMPLACION. Son los cuatro pasos de la lectura orante de la Biblia, tanto individual como comunitaria. Se trata de un proceso dinámico de lectura, en el que las distintas etapas se originan unas de otras. Las cuatro actitudes existen y actúan juntas durante todo el proceso de la Lectio Divina.
  2.  LA LECTURA: (CONOCER, RESPETAR, SITUAR)
  3. Son también, y sobre todo, cuatro actitudes permanentes que debemos tener ante la Palabra de Dios.
  • Responde a la pregunta: ¿Qué dice el texto? –La lectura es una actividad bastante elemental: leer. Este primer paso es muy importante y muy exigente. La lectura es punto de partida, no de llegada: prepara al lector para el diálogo de la meditación. En la lectura es donde tiene lugar la contribución de la exégesis para la buena marcha de la Lectio Divina.Este estudio tiene tres niveles:
  • La lectura , entendida como estudio crítico, ayuda al lector a analizar el texto y a situarlo en su contexto de origen.
    1. Literario: aproximarse al texto y, por medio de preguntass muy sencillas, analizar su tejido; ¿quién? ¿Qué? ¿Por qué? ¿Cuándo? ¿Cómo? ¿Con qué medios? ¿Cómo se sitúa el texto dentro del contexto literario del libro del que forma parte?
  • Histórico: mediante el estudio del texto llegar al contexto histórico en que surgió o se desarrolló el hecho narrado, y analizar la dimensión histórica en sus dimensiones económica, social, política, ideológica, afectiva, antropológica y otras.
  • Teológico: descubrir por medio de la lectura del texto lo que Dios tenía que decir al pueblo en aquella situación histórica; lo que Dios significaba para aquel pueblo; cómo se revelaba; cómo el pueblo asumía y celebraba la palabra del Señor.El estudio científico del texto no es el fin de la lectura. Es solo un mkedio para llegar al fin. La intensidad del usop de la exégeis en la letcio divina depende no del exégeta, sino de las exigencias y circunstancias de los lectores.- 

La lectura, cuando se hace bien, ayuda a superar el fundamentalismo, pero cuando no se hace bien, sólo lo aumenta. El fundamentalismo es la gran tentación que siempre nos acecha: separa el texto del resto de la vida y de la historia del pueblo y lo absolutiza como la única manifestación de la Palabra de Dios. Es la ausencia total de la conciencia crítica. Distorsiona el sentido de la Biblia y alimenta el moralismo, el individualismo y el espiritualismo en la interpretación de la _Biblia. Solo es posible superar el fundamentalismo en la medida en que, por medio de la lectura, el lector consiga ver el texto dentro de su contexto de origen y al mismo tiempo perciba en él el reflejo de la situación humana tan conflictiva que hoy vivimos.

¿En qué momento pasar de la LECTURA a la MEDITACION?

El objetivo de la lectura es leer y estudiar el texto hasta que él se convierta en espejo de nosotros mismos y nos refleje algo de nuestra experiencia de vida. Entonces, de repente, nos damos cuenta de que por medio de él Dios está queriendo hablar con nosotros y nos quiere decir algo.

En un instante, inclinamos la cabeza, nos callamos y abrimos los oídos: “Voy a escuchar lo que dice el Señor” (Sl 85,9). En ese momento la lectura se transforma en MEDITACION.

4.2. LA MEDITACION: (RUMIAR, DIALOGAR, ACTUALIZAR)

-Responde a la pregunta: ¿Qué dice el texto para mí, para nosotros?

La cuestión central que se nos plantea en lo sucesivo es: ¿qué es lo que Dios, mediante este texto, nos dice hoy y aquí?

La meditación indica el esfuerzo que se hace para actualizar el texto e introducirlo en el horizonte de nuestra vida y de nuestra realidad.

Por medio de la lectura descubríamos cómo el texto se situaba en el contexto de aquella época, cuál era el mensaje que tenía para el pueblo.

Ahora la situación es distinta, el contexto es otro, los conflictos son diferentes. Sin embargo, la fe nos dice que ese texto tiene algo que decirnos hoy. En él debe existir un valor permanente que quiere producir en el presente la misma conversión o cambio que produjo en aquél tiempo.

¿Cómo hacer la MEDITACIÓN?

Guido pide usar la mente y la razón para buscar la “verdad oculta”. Se entra en diálogo con el texto, con Dios, haciendo preguntas que obliguen a usar la razón y procurar introducir el texto en el horizonte de nuestra vida; se medita reflexionando, interrogando: ¿qué hay de semejante y de diferente entre la situación del texto y nuestra situación de hoy? ¿Cuáles son los conflictos de ayer y de hoy?¿Cuáles son las diferencias? ¿Cuál es el mensaje de este texto para nuestra situación?

Otra manera de hacer la meditación es repetir el texto, rumiándolo, hasta descubrir lo que tiene que decirnos. Es bueno procurar resumir todo en una frase, de preferencia del propio texto, para llevarla a la memoria, repitiéndola durante el día, hasta que se mezcle con tu propio ser.   Por la meditación, o masticación, la Palabra de Dios va entrando poco a poco, va quitando máscaras, va revelando y rompiendo la alienación en que vivimos, devolviéndonos a nosotros mismos, para que nos convirtamos en una expresión viva de la palabra oída, meditada y rumiada.

Casiano dice que la percepción del sentido del texto no viene del estudio, sino de la experiencia que nosotros mismos tenemos de la vida.

La meditación también profundiza la dimensión personal de la Palabra de Dios. Meditando la Palabra de Dios, el corazón humano se dilata hasta adquirir la dimensión del mismo Dios que pronuncia su palabra. Aquí aparece la dimensión mística de la Lectio Divina.

La meditación nos ayuda a descubrir el sentido espiritual, esto es, el sentido que el Espíritu de Dios quiere comunicar hoy a la Iglesia por medio de Cristo.

La meditación es una actitud personal y también comunitaria. Es importante que la Biblia sea leída en comunidad.

¿En qué momento pasar de la meditación a la ORACION?

No es fácil decir cuándo, exactamente, un persona pasa de la juventud a la edad adulta. Pero existen algunos criterios. La meditación actualiza el sentido del texto hasta que queda claro lo que Dios quiere de nosotros hoy y aquí. Ahora bien, cuando está claro lo que ´Dios pide, ha llegao el momento de preguntarse: ¿Y ahora, qué voy a decir a Dios? ¿Me comprometo o no? Cuando queda claro lo que Dios pide, quedan también claras nuestra incapacidad y nuestra falta de recursos. Es el momento de la súplica: “Señor, levántate, socórreme” (Sl 44,27). Cuando queda claro lo que Dios nos interpela por medio del hermano explotado y necesitado y que escucha el grito de los pobres, ha llegado el momento de unir nuestra voz al grito de los pobres, para que Dios, finalm,ente, escuche su grito y venga a liberar a su pueblo.

En otras palabras, la meditación es semilla de oración. Basta practicarla para que, por sí misma, se transforme en oración

.4.3. LA ORACION: (SUPLICAR, ALABAR, RECITAR)

-Responde a la pregunta: ¿Qué es lo que el texto me hace decir,                   nos hace decir, a Dios?

La actitud orante ante la Palabra de Dios debe ser como la de María: “Hágase en mí según tu voluntad” (Lc 1,38)

La oración, provocada por la meditación, comienza por una actitud de admiración silenciosa, de adoración al Señor. De ahí brota nuestra respuesta a la palabra de Dios.

Quien mejor habla a Dios es el mismo Dios. Por eso la oración de Los Salmos es con mucho la mejor oración.

La oración provocada por la meditación, también puede ser recitación de preces ya existentes.

La Lectio Divina pretende acentuar otro aspecto importante de la oración: su relación concreta con la vida y con la lucha del pueblo.

La Palabra de Dios vale no sólo por la idea que trasmite, sino por la fuerza que comunica. No sólo dice, sino que también hace.

Desafortunadamente en la práctica pastoral estos dos aspectos suelen estar muchas veces separados. Las personas de los movimientos carismáticos hacen mucha oración, pero suelen carecer de actitudes críticas: no hacen la lectura correcta de la Biblia. Por eso su meditación y su oración carecen de fundamentación en el texto y en la realidad.

¿Cuál es el momento de pasar de la oración a la CONTEMPLACIÓN?

No hay respuesta. La contemplación es lo que queda en los ojos y en el corazón después que la oración ha terminado. Es el punto de llegada, pero es también el punto de partida de un nuevo comienzo de LECTURA, MEDITACION, ORACION….

La contemplación es como la fruta del árbol: ya estaba dentro la semilla. Va creciendo poco a poco, madura lentamente.

  • LA CONTEMPLACIÓN (OBSERVAR, SABOREAR, ACTUAR)La contemplación es la última grada de la Lectio divina. Es su punto de llegada. Pero a la vez se convierte en la plataforma de un nuevo comienzo. Y así, a través de un proceso siempre renovado de lectura, meditación, oración, contemplación, vamos creciendo en la comprensión del sentido y la fuerza de la palabra de Dios.Ahora, al fin, con todo esto en la mente y en el corazón, comenzamos a tener una nueva forma de mirar para observar y evaluar la vida y la situación del pueblo.San Agustín decía que por medio de la lectura de la Biblia, Dios nos devuelve la mirada de la contemplación y nos ayuuda a descifrar el mundo y a transformarlo para que sea, nuevamente, una revelación de Dios.Para los fundamentalistas, ña palabra de Dios está sólo y únicamente en la Biblia. Solo se salva quien aplica la palabra de la Biblia a su vida y se aparta del mundo, de la política, de la lucha del pueblo, etcLa contemplación, como punto final de la escala, es apoyo para un nuevo comienzo.                                                                  Colección “Tu Palabra es Vida”                                                                 EDICIONES DABAR. México,  Carlos Mester y Equipo

En el Año de la Biblia (3)

El Método de la Lectura Popular de la Biblia y su fuerza transformadora

Arnaldo Zenteno S. J. Ceb Nicaragua.

¿CULTURA BÍBLICA O LECTURA POPULAR DE LA BIBLIA?

La Biblia y la Vida siempre unidas. La Biblia es vida nuestra.

Introducción

 Estas páginas son una sencilla reflexión y al mismo tiempo son una pregunta para todos nosotros de cara al modo como leemos la Biblia personalmente y en nuestras Comunidades. Todos estamos muy conscientes de que la Biblia está en el centro del caminar de nuestras Comunidades. También todos estamos muy conscientes de la importancia de la formación Bíblica. Pero conviene detenernos un poco y reflexionar en qué es lo que estamos realizando. ¿Nuestros talleres y cursos de formación Bíblica se centran en conocer los personajes, el esquema de los libros Bíblicos, los viajes y la historia de Pablo, el conocimiento de la diferencia, por ejemplo, entre los sinópticos y San Juan? Todo eso es bueno y necesario. Pero si nos quedamos ahí sería avanzar en una Cultura Bíblica, pero no en una Lectura Bíblica Transformadora.

Antes quizá aun desde una postura de compromiso liberador, caíamos en una lectura literalista de la Biblia. Con la formación bíblica que ahora solemos tener y en particular con el estudio de los Géneros Literarios y del Contexto Histórico, nos alejamos de caer en los fundamentalismos al interpretar la Biblia. Esa visión histórica es muy importante y es esencial por ejemplo para comprender el verdadero sentido del Éxodo y el contexto y sentido de los mensajes de los Profetas. Y sin duda es igualmente importante la aproximación histórica a la vida y mensaje de Jesús en los Evangelios (como nos los muestra ampliamente Pagola en su libro Jesús aproximación histórica). Esto es bueno y necesario, pero no basta. Hay que conocer eso para comprender mejor el Mensaje de Dios, pero no solo para comprenderlo, sino para vivirlo a nivel personal y social. Jesús en su práctica siempre relaciona la Biblia y la vida para anunciarnos el Reino de Dios e invitarnos a construirlo siguiéndolo a Él.

Dentro de la práctica de Jesús, como un ejemplo muy significativo se puede analizar el pasaje de los Discípulos de Emaús. Hace ya como 15 años, Carlos Mesters y Mercedes Lópes nos facilitaron un taller sobre los Discípulos de Emaús y la práctica de Jesús en torno a la Lectura de la Biblia. Queremos retomar esa misma enseñanza y ahondar en ello. Seguir leyendo

En el Año de la Biblia (3)

Dificultades que encontramos a la hora de interpretar la Sagrada Escritura

La primera dificultad que yo encuentro es tener que respetar el texto, o sea, el saber leer lo que el autor inspirado quiso decir, entender el contexto en que fue escrito y el género literario en se escribió para acercarme a la intención del autor que escribió o redactó el texto.

Y después descubrir el mensaje de Dios para mi, que a lo mejor no es lo que a mi me gustaría que dijera, sino lo que realmente me dice Dios a través del texto.

Y finalmente responder fielmente a Dios que me habla en el texto bíblico desde una comunidad de fe y que me invita a poner en práctica esa fe.

Una dificultad de carácter histórico

En la Biblia se encuentran muchas dificultades de carácter histórico porque los autores de la Biblia no eran historiadores profesionales o no veían la historia como nosotros la vemos ahora.

Por ejemplo el capítulo 5 de Daniel es indefendible: ni Baltasar era el último rey de la dinastía neobabilónica ni Darío fue el conquistador de la capital del reino babilónico. Baltasar no era hijo de Nabucodonosor ni llegó a reinar. Darío no era medo ni inauguró una dinastía.

Una dificultad de carácter cultural

En la Biblia hay muchos motivos, expresiones y visiones del hombre que no son originales; que no son fruto e una comunicación directa con Dios, sino producto de las culturas reinantes cuando se escribieron esos textos.

Por ejemplo el primer relato de la creación, que los exégetas datan no anterior al s. VI a. de C. se inspira en el relato babilónico de la creación, el Enuma Elis, conocido por lo menos desde el s. XVIII a. de C.

Una dificultad de carácter literario

Necesitamos saber bien los géneros literarios en que están escritos los distintos libros de la Biblia para no equivocarnos en la interpretación.

Por ejemplo en la narración de Jos 10, 12-13 cuando dice el texto que el sol se detuvo en medio del cielo y que la luna se paró. Es una forma de decir que ese día  en la batalla les dio tiempo  de exterminar a los enemigos como si el sol se hubiera detenido.

Una dificultad de carácter teológico

Hay muchas veces una forma de presentar a Dios en el A.T. como un Dios que incita a la venganza (Num 25,17), que es causa de aniquilación (Deut 7,20), que extirpa pueblos  (Deut 12,29), que es un guerrero despiadado (Deut 120, 10-18), etc.

Y eso es lo más opuesto a la experiencia del Padre celestial que nos trasmite Jesús de Nazaret.

Por eso toda afirmación religiosa del A.T. si no está en sintonía con el espíritu de Jesucristo debemos descartarla como fruto de la ignorancia y del pecado del pueblo, porque Jesús es la Palabra de Dios (Jn 1,1), la expresión definitiva de su fidelidad y de su amor. (Jn 1, 17-18).

Una dificultad de carácter espiritual

En el Eclesiastés “el hombre no sabe si Dios le ama o le odia” (9,1) en cambio para el salmista “como un padre es cariñoso con sus hijos, así es Dios para con sus fieles”

(Sl 103,13)

Y es que no debemos leer el A.T. como un tratado doctrinal, sino como un camino, como expresión de fe de un pueblo, que muchas veces con rodeos y con el lastre del pecado trata de responder a la intervención salvadora de Dios.

En concreto debemos de ver siempre si está en sintonía con el espíritu de Jesús, quien “tiene palabras de vida eterna” (Jn 6,68), por ser la Palabra misma de Dios (Jn 1,1).

DanielSBarbero

En el Año de la Biblia (2)

Un nuevo espacio para la Palabra de Dios

[Por: Pablo Richard]

Hoy existen dos espacios institucionalizados y reconocidos donde se lee e interpreta la Biblia: la liturgia y la academia.

El espacio litúrgico de la Palabra de Dios, a pesar de las reformas, sigue siendo un espacio lejano a la vida del Pueblo de Dios, un espacio demasiado formal, institucionalizado y fragmentario.

Con relación al espacio académico, la exégesis o ciencia bíblica es la ciencia con un mayor desarrollo en estos últimos 50 años. El problema con la exégesis es su lejanía del Pueblo de Dios. Los avances, realmente extraordinarios, de la ciencia bíblica no llegan a las iglesias. La academia es un mundo cerrado. Hay un abismo entre exégesis bíblica y Pueblo de Dios.

Este problema está siendo superado en América Latina de dos maneras: por un lado, dándole a la exégesis una orientación pastoral; por otro lado, formando a los agentes de pastoral lo mejor posible en los métodos exegéticos de estudio de la Biblia. La exégesis mantiene su nivel científico, pero su orientación es explícitamente la comunicación de la Palabra de Dios al Pueblo de Dios. También los agentes de pastoral, sin dejar de ser los líderes de la comunidad, se apropian de los instrumentos científicos necesarios para una comprensión más profunda de la Biblia.

Los actores en este encuentro entre Lectura Popular de la Biblia y exégesis con orientación pastoral son los biblistas populares, escuelas bíblicas, talleres o seminarios bíblicos, donde participan agentes de pastoral y maestros preparados en el estudio de la Biblia.

Este encuentro entre Pueblo y Biblia llega con el tiempo a producir material escrito: folletos, libros adaptados para uso de los biblistas populares o escuelas de formación bíblica, pero también para los exégetas profesionales dedicados la Lectura Popular de la Biblia. Este trabajo de producción escrita en el movimiento bíblico puede tener un formato muy sencillo, pero también una producción en libros más desarrollados, a condición de que se mantenga la metodología Pueblo Vida.

Otro aspecto muy importante es tener claro que la Biblia es el segundo libro de Dios. Esto lo dice en un texto clásico de san Agustín:
La Biblia, el segundo libro de Dios, fue escrita para ayudarnos a descifrar el mundo, para devolvernos la mirada de la fe y de la contemplación, y para transformar toda la realidad en una gran revelación de Dios (San Agustín: 354-430 d.C.).

El primer libro de Dios es el libro de la vida y de la historia humana, también de la naturaleza, la tierra, el mar y el universo
. La Biblia nos revela la Palabra de Dios, pero también nos revela dónde Dios se revela. Esto es importante para no encerrarnos en un «biblicismo», que encierra la Palabra de Dios solo en el papel. Esto nos acerca también a la Teología de la Liberación, donde se afirma que lo primero es la «práctica», y lo segundo la «teoría» de la Liberación.

De igual forma, es importante recordar la dimensión espiritual en la Lectura Popular de la Biblia. Esta se realiza en la «Lectura Orante de la Biblia», llamada también ‘Lectio Divina’. La Lectura Orante de la Biblia es un camino de encuentro con la Palabra viva de Dios.

Lectura Orante de la Biblia

En la Lectura Orante de la Biblia, para comenzar, se prioriza la construcción de la comunidad: quiénes somos, dónde estamos, qué hacemos, hacia dónde vamos. Se trata, además, de poner la Biblia en nuestras manos, en nuestra mente y en nuestro corazón, de crear un ambiente de silencio, oración y fidelidad al Espíritu Santo.

«Sin el Espíritu Santo, Dios está lejos, Cristo se queda en el pasado, el Evangelio resulta letra muerta, la Iglesia una mera organización, la autoridad un poder, la misión una propaganda, el culto un arcaísmo y el obrar moral un obrar de esclavos» (Intervención en el Concilio Vaticano II).

 Primer paso: ¿qué dice el texto?
La lectura orante de la Biblia es un encuentro vivo y personal con la Palabra de Dios, pero su punto de partida es un texto, que es indispensable leer en toda su profundidad, objetividad, totalidad, unidad y personalidad (género literario). Debemos meternos dentro del texto para apropiarnos de su sentido literal. No leer en el texto lo que ya tenemos en la cabeza.

Segundo paso: ¿qué nos
dice Dios a través del texto?
Es la búsqueda del sentido espiritual del texto. Leer un texto puede hacerlo cualquier persona, incluso un no-creyente, pero escuchar cómo un texto se hace Palabra de Dios, solo es obra de la fe. El desafío ya no es solo leer un texto, sino escuchar la Palabra de Dios en la lectura del texto. En nuestra oración hablamos demasiado, pero no hacemos silencio para escuchar a Dios. Nosotros creemos en un Dios vivo que nos habla hoy.
«El texto se hace Palabra de Dios, porque anima, ilumina, contrasta, alaba o repudia lo que se está haciendo hoy en esta sociedad» (Mons. Romero).

Tercer paso: ¿cuál es nuestra respuesta a la Palabra de Dios?

No se puede escuchar la Palabra de Dios y quedar callados. No se puede escuchar a Dios y seguir siendo los mismos. El texto lo podemos escuchar y entender solamente si estamos dispuestos a escuchar y a convertirnos. Si no somos capaces de escuchar la Palabra de Dios, es porque aún no nos hemos convertido. Debemos dejar que la Palabra de Dios nos juzgue, nos estremezca y transforme nuestra manera de pensar, amar y actuar.

«Cuando al leer las Escrituras, se nos escapa la compresión, y algo de lo escrito sigue oscuro e incomprensible es señal que aún no nos hemos convertido al Señor. Recen para que entiendan (‘orent ut intelligant’)» (Orígenes 185-253d.C.).
*     *     *

La Lectura Popular y Orante de la Biblia es parte de un movimiento bíblico amplio
, organizado en parroquias, movimientos cristianos, Comunidades Eclesiales de Base, centros bíblicos y muchos otros espacios similares. Es un movimiento ecuménico, con vida propia, con la autoridad, libertad y creatividad que nos da la fidelidad a la Palabra de Dios. Es un camino de encuentro entre Pueblo y Biblia

Preguntas para responder por escrito:

1ª ¿Por qué dice el autor que tanto el espacio litúrgico como el académico son espacios lejanos de la vida del pueblo?

2ª San Agustín nos dice que Dios ha escrito dos libros: ¿Sabrías decir cuáles son y por qué lo dice?

3ª ¿Sabrías decir cuál es la lectura popular y orante de la Palabra de Dios?

4ª ¿Cuáles son los tres pasos necesarios para llegar a ser Palabra de Dios?

 

En el Año de la Biblia (1)

La Federación Bíblica Católica y la Alianza Bíblica Mundial han declarado el año 2020 como el Año de la Palabra de Dios y el Año de la Biblia

Creemos es una buena ocasión para profundizar este año en el conocimiento de la Biblia, que nos ayudará a conocer más a Jesucristo y a vivir la vida cristiana, como decía San Jerónimo: “Para conocer a Cristo hay que conocer la Escritura”

La Palabra de Dios es uno de los instrumentos fundamentales para hacer frente a desafíos tan radicales que tenemos, como el confinamiento o la incertidumbre que está viviendo nuestra sociedad

Por eso queremos recoger algunas de las iniciativas que hay y que iremos subiendo al BLOG los días domingos a las 17:00 H de Madrid.:

José Antonio Vázquez da también cada mes un tema de Biblia en Cristianía

Se puede uno inscribir en zoom, y también lo intentaré subir al Blog

-Entre el 28 de septiembre y el 3 de octubre, se celebrará el Congreso Internacional Bíblico-Teológico de UNICATÓLICA de Cali (Colombia

El objetivo del congreso es reflexionar sobre la centralidad de la Palabra de Dios en la vida de la Iglesia y sobre la manera en que ha sido leída desde los distintos contextos y sujetos

El tema de este año es: “La Sagrada Escritura en la vida del pueblo de Dios. Hacia una lectura contextual de la Biblia”.

(Se puede uno inscribir al Congreso on-line. Yo intentaría subir algo al Blog)

Para la formación bíblica:

Pondré en la Web 8 Temas bíblicos con unas preguntas para trabajar personalmente o en grupo los días domingos de septiembre y octubre  a partir del 6-Sept

 

Introducción al Antiguo Testamento

Por Gonzalo Haya

El 2020 fue declarado por el Papa como Año de la Biblia. Esto me estimuló a releerla y estudiarla con la nueva perspectiva de otras tantas lecturas de estos últimos años.
La Biblia, como los libros de otras religiones antiguas, recoge la experiencia de algunas personas profundamente espirituales sobre la realidad última que fundamenta el orden del mundo, la justicia de las relaciones humanas, y nuestra relación con esa realidad última, a la que frecuentemente denominamos Dios o Diosa.

Esas experiencias espirituales son como una luz intensa que sólo se aprecia cuando incide en algún objeto, en alguna situación humana; por eso sus relatos muestran situaciones humanas en las que descubren de alguna manera esa presencia divina, aunque la expliquen mediante leyendas míticas y con los torpes conocimientos de su época.
La teología de la liberación, que parte tenazmente de la situación concreta y actual de nuestros pueblos, no duda en iluminarla con las grandes experiencias religiosas que nos muestra la Biblia; y la más persistente de todas, es que Dios está de parte de los más desfavorecidos.

Generalmente hacemos una lectura literalista de esos relatos, aceptando sus decisiones o los conceptos y datos que ya están superados o desmentidos por la ciencia, la historia, arqueología… incluso rechazados por nuestra conciencia ética. También la teología, que se funda en esos relatos, tropieza con un posible politeísmo en los orígenes bíblicos (Elohim significa dioses; hagamos al hombre a nuestra imagen y semejanza Gén 1,26).

Actualmente existe un gran sentido de la autonomía humana, que rechaza la intervención de Dios en el mundo físico y en la libertad de nuestras decisiones. Sin embargo la gran lección de toda la Biblia es que Dios está siempre de parte de los débiles y actúa a su favor. ¿Cómo entender estos pasajes? ¿Cortando toda comunicación con Dios? ¿O podemos descubrir una presencia de Dios Espíritu “más íntimo que nuestra propia identidad”?
Nuestra actitud al leer el Antiguo o el Nuevo Testamento no puede ser literalista, como la del abogado que estudia el código penal o un tratado político; nosotros debemos superar la expresión cultural, tratar de descubrir la luz que inspiró ese texto, y cotejarla con la luz que despierta en nuestra conciencia. Algo así como al leer Antígona no nos quedamos en las costumbres griegas sino que apreciamos la defensa heroica de un deber de fraternidad superior a los decretos e intereses políticos de un rey. También en España se cuestionó en conciencia la ley que sancionaba a quien acogiera a un inmigrante refugiado.

Para entender los relatos del Antiguo Testamento es importante situar cada libro en las circunstancias históricas en que se redactó, teniendo en cuenta las leyendas anteriores que se recogen en esa última redacción que ha llegado hasta nosotros. Por eso es conveniente que, antes de leer cualquier libro o pasaje, consultemos la Introducción que cada edición antepone, explicando las circunstancias, el autor, la época, el género literario, y el contenido del texto. Seguir leyendo

29-Septiembre: Día de la Biblia

Este día es la fiesta de San Jerónimo, el primero que tradujo la Biblia del hebreo y griego al latín (La Vulgata) hace 1500 años. También es el 500 º Aniversario de la traducción de la Biblia al castellano en la versión Reina-Valera.

Por eso que hoy se celebra el Día de la Biblia. Además este año se celebrará el Año de la Biblia, que comenzará el 1 de diciembre, primer Dgo. de Adviento.

Nos dice el Papa en Exhortación Apostólica “Verbum Domini” :                         «Deseo exhortar una vez más a todo el Pueblo de Dios, a los Pastores, a las personas consagradas y a los laicos a esforzarse para tener cada vez más familiaridad con la Sagrada Escritura. Nunca hemos de olvidar que el fundamento de toda espiritualidad cristiana auténtica y viva es la Palabra de Dios anunciada, acogida, celebrada y meditada en la Iglesia. Esta relación con la divina Palabra será tanto más intensa cuanto más seamos conscientes de encontrarnos ante la Palabra definitiva de Dios sobre el cosmos y sobre la historia, tanto en la Sagrada Escritura como en la Tradición viva de la Iglesia. (V.D. 121)