La ética del cuidado

Luis Aranguren
Luis Aranguren

Tiempo emergente-Meditaciones desde la ética del cuidado, editado por “KHAF, del grupo editorial Luis Vives, y su autor es Luis Aranguren Gonzalo

La actualidad del tema es ciertamente atractiva. Y es que ni hay ni habrá vida, si no existe, desarrollado como corresponde, el “cuidado” que ella reclama, en todos sus ámbitos y circunstancias

El prologuista del Libro, Gabriel Sáez de Ibarra, asevera que “pensar, vivir, trabajar, reunirse y amar contribuye decisivamente a ser más humanos, felices,y a alcanzar una plenitud para cada uno  y para todos”

La del “cuidado” es asignatura que transciende los límites de lo religioso y de lo puramente cívico, e inspira y define toda clase de comportamientos y compartimentos

Por Antonio Aradillas

El término “cuidado” es en la actualidad uno de los más frecuentados por políticos y oradores sagrados en sus mítines y prédicas más o menos sagradas o electorales, dependiendo de las circunstancias de lugar y de tiempo en las que unas y otras se efectúen. “Cuidar” este término y su veracidad, es deber elemental, tanto cívico como religioso, por lo que lo primero que hay que proponerse al redactar  la reseña de algún libro  que afronte el tema  es bucear en la autenticidad de su  significación y uso.

“Cuidar” – “cuidado”- es un verbo, al que necesaria y substantivamente han de acompañar otros como “atender y asistir con solicitud, dedicar especial interés, vigilar con cariño, preocuparse”, dado que sin estos no hay “cuidado“ posible ,o este se emplea  y se justifica en servicio propio..

El libro de referencia lleva el título de “Tiempo emergente-Meditaciones desde la ética del cuidado”, editado por “KHAF, del grupo editorial Luis Vives, y su autor es Luis Aranguren Gonzalo, doctor en Filosofía y licenciado en Teología, profesor asociado de Ética en la Universidad Complutense y consultor-formador en el campo de la ética de la educación, la participación social y el desarrollo de las organizaciones”.

La actualidad del tema es ciertamente atractiva. Y es que ni hay ni habrá vida, si no existe, desarrollado como corresponde, el “cuidado” que ella reclama, en todos sus ámbitos y circunstancias. Y este “cuidado” no se improvisa. Se estudia, en profundidad, con diligencia, ejemplaridad y sin escatimar los medios precisos para su ejercicio., lo mismo humanos que divinos. La del “cuidado” es asignatura que transciende los límites de lo religioso y de lo puramente cívico, e inspira y define toda clase de comportamientos y compartimentos. No es posible ser ni cristianos ni humanos, sin antes haberse educado para el “cuidado” lo mismo para el ajeno, que para el propio.

“Amamos lo que cuidamos, cuidamos lo que amaos”, es capítulo redactado por Leonardo Boff. Marina Garcés medita sobre “Recibir, más importante que comunicar; escuchar es más importante que producir y acompañar lo es más que proyectar”. Hannah Arendi  hace meditar a la sombra  de la idea de que “la manifestación  del viento del pensar  no es el conocimiento, sino la capacidad de distinguir  lo bueno de lo malo y lo bello de lo feo”, “Solo el amor expande nuestra conducta inteligente, porque solo el amor  expande nuestra visión:  el amor es visionario y no ciego”,  resulta ser la meditación  de Humberto Maturana. La penúltima de las meditaciones la afronta, sugiere y dirige Josep M. Esquirol, con el título de “Primero, detener la entropía y, después, intensificar la vida”.

El prologuista del Libro, Gabriel Sáez de Ibarra, asevera que “pensar, vivir, trabajar, reunirse y amar contribuye decisivamente a ser más humanos, felices,y a alcanzar una plenitud para cada uno  y para todos”.  

Y es que “somos andando” o, en frase del obispo poeta Pedro Casaldáliga:”solo llegando a la grúa/ de la mayor soledad/ voy a encontrarme de lleno/ con el manantial”.

Cirilo, el Patriarca ruso blasfemo

Cirilo y Putin
Cirilo y Putin

«Una vez más, la religión sigue siendo inspiradora de guerras, con lo que se augura que será -está siendo- terriblemente salvaje, poniendo a Dios por testigo e invocando su sagrado nombre»

«¡Eminentísimo Sr. Cirilo, déjese de blasfemias litúrgicas de oblicuos agradecimiento, e interésese de verdad por contribuir a terminar cuanto antes con guerra tan feroz, como ‘religiosa'»

Por Antonio Aradillas

El inmenso y pútrido «blasfemódromo” que en los siglos de los siglos ahondó la humanidad “religiosa”, acaba de hacerlo reventar   Kirill –“Cirilo” para los castellano-parlantes-, por más señas, Patriarca de la Iglesia cristiana de Moscú-, con ocasión de la inhumana guerra de Ucrania de la que se hacen eco fiel y unánime los medios de comunicación de todo el mundo. 

El tal Cirilo, hijo y nieto de sacerdotes ortodoxos, nació en Leningrado-Petrogrado el 20 de noviembre de 1946, llegando a ser consagrado “hieromonje”, el uno de junio de 1967 la gran fiesta de la Santísima Trinidad.  Fue entronizado como Patriarca   de la “Tierra Rusa” -que incluía “Rusia, Ucrania, Bielorrusia y otras tribus y pueblos”-  el día uno de febrero  del Año del Señor 2009, ejerciendo de siempre como padre-director espiritual  de su paisano y amigo  Wladimir Putín.

Cirilo

Las crónicas más recientes informan que el citado Patriarca, XVI de los de Moscú, lamenta que “las fuerzas del mal quieren romper la unidad histórica entre las naciones rusas”, por lo que es justa y legítima la guerra declarada por Putin, dado que «no debemos permitir que fuerzas externas oscuras y hostiles se rían de nosotros”

“¡Que el Señor proteja la tierra rusa y bendiga las armas que han de emplearse!”, resulta ser, más que una jaculatoria  dirigida a la Divinidad por su representante supremo eclesiástico, fruto y consecuencia  de un exceso  de vodka que, aunque literalmente significa “agüita”, es una bebida rusa que concentra  los más altos grados de alcohol…  El brindis a su amigo Putin, reconcentrado en la frase  de ser este personaje  “un milagro de Dios”, y la posibilidad de  represaliar a  Epifanio I, patriarca de la  Iglesia de Ucrania, escindida  de la de Moscú , e independiente  desde el año 2019, pueden contabilizarse como con-causas  de la declaración de esta guerra.

Una vez más, la religión sigue siendo inspiradora de guerras, con lo que se augura que será -está siendo- terriblemente salvaje, poniendo a Dios por testigo e invocando su sagrado nombre. 

Cirilo

¿Es que no hay salvación, si no dentro también de la Iglesia rusa, de modo similar como se nos adoctrinó a los católicos, apostólicos y romanos, tan repetidamente y con carácter de dogma, inherente al Credo?

No descarto la posibilidad de que, tal y como está hoy todo lo que se relaciona con la religión, no pocos involucren las palabras de Cirilo con comportamientos católicos jerárquicos, y lleguen a la conclusión de que precisamente donde no hay salvación no es fuera de la Iglesia, sino dentro de ella, sea rusa o católica…

¡Eminentísimo Sr. Cirilo, déjese de blasfemias litúrgicas de oblicuos agradecimiento, e interésese de verdad por contribuir a terminar cuanto antes con guerra tan feroz, como “religiosa” y, por el momento, márchese al frente, en primera línea o, al menos, baje al  refugio del “metro” y aliméntese del dolor y las lágrimas de niños y madres…¡

No olvide que usted y su patrocinador Wladimir Putin, son merecedores de ser condenados como criminales de lesa humanidad… Y, por amor de Dios, no destruyan la catedral infinita de Kiev…

Para qué sirven hoy los curas

«Tanto ‘¿Para qué sirven los curas?’, como ‘¿Qué hacen los curas?’, podrían ser titulares de una reflexión como esta, con informativa seguridad de que produciría multitud de sorpresas entre los lectores»

«Adelanto, no obstante, que tomando en serio el planteamiento de ‘sinodalidad’ y ‘en salida’, el llamado ministerio sacerdotal precisa planteamiento y ‘órdenes’ distintos al vigente y operante en la actualidad»

«¿Qué hacen los curas -y obispos- religiosamente, que no puedan, y deban, hacer los laicos y laicas, para la edificación y efectividad salvadora y redentora de la Iglesia y de la humanidad en general?»

«Desde perspectivas triste y desdichadamente negativas, ¿han sido y son referencias ético-morales para el resto del pueblo de Dios y del otro, que también lo es?»

«El ‘carrerismo’ eclesiástico no da más de sí. Estos son sus frutos y parte de sus consecuencias»

Por Antonio Aradillas

Tanto “¿Para qué sirven los curas”?, como “¿Qué hacen los curas”?, podrían ser titulares de una reflexión como esta, con informativa seguridad de que produciría multitud de sorpresas entre los lectores, con elementales reclamos y exigencias por mi parte de que las “generalidades” son todas ella injustas, y más las relacionadas con el clero -clero en multitud de versiones, sobre todo las pastorales.

Adelanto, no obstante, que tomando en serio el planteamiento de “sinodalidad” y “en salida” que el papa Francisco está inspirando en la Iglesia, el término “sorpresa” habrá de suplirse con reiteración y en profundidad eclesial -teológica-, por el del “escándalo”, ante la renovación-reforma que se presiente y a la que habrá de someterse la Iglesia, al menos para salvar su propia razón de ser en conformidad con el Evangelio.

Si por fin el Sínodo “desclericalizador” llega a calar seriamente en la “feligresía” –“hijos de la Iglesia”- con sus consecuencias, y el reconocimiento de la mayoría de edad que especialmente suplante a la veteranísima situación de puerilidad infantil, que el cristiano, por serlo, habría de practicar y “ejercer”, el llamado ministerio sacerdotal precisa planteamiento y “órdenes” distintos al vigente y operante en la actualidad.

Sus efectos no solo se elaborarían y proyectarían hacia ámbitos oficialmente clericales, en los que imperan y a los que regulan las ceremonias, los ritos y el Código de Derecho Canónico y la Liturgia en pleno. La razón es así de sencilla: al ritmo que marcan las circunstancias de lugar y de tiempo, definidas por corrientes impetuosas de secularización, con tantos actos religiosos sin clientela, templos vacíos, sin curas,(faltan vocaciones)- aunque con obispos televisivos o no-, sin campanas, con fiestas carentes de sentido cristiano y a las que definen tan solo o fundamentalmente las comerciales, a lo que algunos siguen llamando “religioso” le sobran calificativos para expresar lo contrario en su totalidad y con la anuencia de las mismas autoridades “civiles , políticas y a veces, aún eclesiásticas”, que de todo y felizmente puede haber y “hay en la Viña del Señor”.

Los curas, como gestores únicos del culto a Dios “celebrado” en los templos y sus aledaños, no son muchas las esperanzas de vida de las que disponen, con la seguridad de que el Sínodo acelerará, aún más el ritmo de posibilidades. El Sínodo educará y facilitará los principios y medios precisos, entre otros, los teológicos para que, por ejemplo, también los laicos puedan presidir las Eucaristías, impartir la enseñanza de la doctrina cristiana y testimoniar la realidad de la fe con sus posicionamientos naturales y sobrenaturales ante la vida familiar, social, laboral, profesional, y sin privilegios -concordatarios o no- de ninguna condición y clase.

Por supuesto que, contemplada la Iglesia como entidad administrativa, con necesidad de atender las necesidades “del culto y del clero”, con mención sacrosanta para “Cáritas” a los laicos les asiste tanto o más gracia de Dios que a los mismos curas y obispos. Estos y aquellos no suelen ser ejemplos de administradores en consonancia con el Evangelio, sino todo -casi todo- lo contrario., lo mismo por la formación eclesiástica recibida, como por la imbuición o inculcación que han sufrido -experimentado- en el proceso y aprendizaje de ser y ejercer nada menos que como “representantes de Dios”, en persona, por vocación y por “ministerio”.

Planteamientos sinodales en femenino, reconocidos y valorados en ellas -las mujeres- los derechos y deberes de Iglesia en igualdad de condiciones que las del hombre-varón, el titular informativo del “Para qué sirven” o ”qué hace -y harán- los curas “, adquiere proporciones tan notorias como inimaginables y “revolucionarias”, en el sentido más edificante, humilde y maternal que puede idearse.

Con petición de toda clase de disculpas, después de haberme asomado repetidamente a las “agendas” personales de no pocos curas -y de algún obispo-, los citados interrogantes demandan con urgencia y Evangelio, otras respuestas. ¿Qué hacen los curas -y obispos- religiosamente, que no puedan, y deban, hacer los laicos y laicas, para la edificación y efectividad salvadora y redentora de la Iglesia y de la humanidad en general?

Y, desde perspectivas triste y desdichadamente negativas, ¿han sido y son referencias ético-morales para el resto del pueblo de Dios y del otro, que también lo es, pese a que la condición de personas “consagradas” a Dios canónicamente y con votos, se lo ha reclamado y reclama, de rodillas y a grito abierto?

Y es que el “carrerismo” eclesiástico no da más de sí. Estos son sus frutos y parte de sus consecuencias. Para ser “buenas personas” y testimonios del Evangelio, al estilo de Jesús, no son indispensables las licenciaturas y los doctorados en Ciencias Sagradas, en las que, por otra parte, también las mujeres epatan ya a los hombres-varones, epíscopos o “episcopables”, además de ser y ejercer con mayor perfección como “especialistas en encuentros” que hoy demandan los tiempos, y más los que se dicen ser “religiosos”.

La relación Iglesia-mujer es anticonstitucional

«La relación establecida en la actualidad, con Concordatos y Pactos complementarios, bendecidos por unos y otros entre España y la ‘Santa Sede’, no es ciertamente constitucional en no pocos de sus artículos y además, y sobre todo, en el espíritu»
«El tema Iglesia-mujer es además, para sorpresa y admiración de muchos y muchas, injusta, ofensiva, nada elegante -sino todo lo contrario-, pagana, inactual, sin futuro»
«La Iglesia es ‘hombre’ y además, ‘varón’, con todas sus consecuencias divinas y humanas. Por lo que cualquiera que piense, crea o actúe en contra de este ‘principio’, es ateo, pecador, hereje, y merecedor de anatema»
«¿Pero qué tiene que ver y decir el Gobierno, por muy democrático que sea y ejerza, en esta clase de temas?»

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El Evangelio de San Marcos

• Antonio Aradillas: ‘Según San Marcos…’
Con ‘El evangelio de Marcos. Comentario litúrgico al ciclo B y guía de lectura’, José Luís Sicre Díaz, jesuita, enriquece la colección Estudios Bíblicos de Verbo Divino que tanta, tan enjundiosa, docta e inteligible doctrina imparte y reparte por esos pueblos de Dios «El evangelio de Marcos, a la luz del planteamiento pedagógico que del mismo ofrece José Luís Sicre, da la impresión de ser como más ‘evangelio’ y como más ‘de san Marcos'»
17.12.2020 Antonio Aradillas
“Hace años, me pidió un alumno que le aconsejara algún libro para preparar las homilías del domingo. Medio en broma le respondí: “lee el evangelio cinco o diez veces. Si al final no se te ocurre nada, no tengas homilía”. En esta respuesta hay algo de verdad y bastante de exageración. Es cierto que la homilía debe ser fruto de la reflexión y de la oración personal. Pero también lo es que muchos textos del Antiguo Testamento, de las cartas, de los evangelios son complicados y requiere una ayuda para no inventar lo que no dicen…”
Así, con sencillez evangélica, con naturalidad sobrenatural, narra y describe el autor la historia de este volumen -458 páginas- que enriquece la colección “Estudios Bíblicos” de la Editorial Verbo Divino –EDV- que tanta, tan enjundiosa, docta e inteligible doctrina imparte y reparte por esos pueblos de Dios, tanto directa como indirectamente al laicado, y mediante los sacerdotes que preparan homilías y sermones, sirviéndose de sus títulos de sus catálogos bibliográficos, todos ellos “palabras de Dios”.
“Esta obra, insiste su autor, nació dirigida a matrimonios amigos para ayudarlos a entender mejor las lecturas del domingo. Poco a poco se fueron difundiendo también entre sacerdotes que las utilizan para preparar sus homilías”
El título completo del libro es “El evangelio de Marcos- Comentario litúrgico al ciclo B y guía de lectura”, y su autor es José Luís Sicre Díaz, jesuita, doctor en Sagrada Escritura “por el Pontificio Instituto Bíblico de Roma, -como Dios manda y no podía dejar de ser de otra manera-, profesor de Teología de la Universidad de Granada y de la misma Facultad en la de san Miguel de Buenos Aires, a la vez que actual director del “Comentario teológico y literario de la Nueva Biblia Española”
En la parte primera del libro –“Introducción al evangelio de Marcos”, desvela los contenidos imprescindibles para la mejor interpretación por parte de los lectores, tales como lo referente al “Autor, del evangelio de Marcos, la obra, motivos que impulsó al autor a escribir el evangelio, destinatarios, fecha y lugar de redacción, estructura del evangelio, el secreto mesiánico de Marcos…”
A título de ejemplo, y sin haberlo pensado en demasía, y como para catar lo que es, contiene y significa el nuevo libro de EVD, yo le le prestado atención, en las páginas 315 y ss. al comentario del domingo XXX, intitulado “El mendigo que no quería dinero”, personaje encarnado en el protagonista el ciego conocido como Bartimeo.
De verdad que el evangelio de Marcos, a la luz del planteamiento pedagógico que del mismo ofrece José Luís Sicre, da la impresión de ser como más “evangelio” y como más “de san Marcos