De la fascinación a la aberración

El crecimiento del porcino: de la fascinación a la aberración
El aumento exponencial del porcino tiene controvertidas valoraciones. Desde el Gobierno se habla de «fascinantes progresos» mientras que profesores de la Facultad de Veterinaria de Zaragoza, como el catedrático Víctor Sorribes, lo hacen de «las aberrantes condiciones de las macrogranjas del porcino»
JESÚS SAMPÉRIZ MALUENDA**
24/10/2020
El Gobierno apoya esta industria, la del porcino, por el empleo que se genera y justifica la multiplicación de los beneficios económicos de los últimos años que quedan en las pocas manos que gestionan el mercado de exportación del 60% de la producción.
Los críticos de esta industria aducen los graves problemas ambientales y sociales que genera la ganadería intensiva. Unos hablan y otros no quieren oír, sobre la importación de materias primas a miles de kilómetros de distancia y que supone, como señala Gustavo Duch, un grave impacto en la amazonia brasileña. Pero también de la utilización del 70% de antibióticos a nivel mundial (penicilina y tetraciclina) en esta industria ganadera y que nos puede conducir a resistencias antimicrobianas que para algunos es «la mayor amenaza de la salud humana sin excepción», del 18% del CO2 en Aragón y de la contaminación de aguas superficiales y subterráneas de la que es responsable esta «fascinante actividad».
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Ejemplo de sostenibilidad económica y medioambiental
Unos hablan y muchos no quieren oír que, de dos masas de agua afectadas por nitratos en el 2003, Aragón ha pasado a 23. Paralelamente se han declarado 17 zonas vulnerables a la contaminación por nitratos en el año 2019 en un total de 130 municipios afectados. En Zaragoza, no hay que acudir a medidas químicas que nos indiquen la presencia de nitratos, ya que las algas de cada verano en el Ebro nos delatan su presencia. Cada vez es más cierto que las granjas son líneas de montaje de una fábrica. Todos los lechones son genéticamente iguales. Se les arrancan dientes, cola y testículos y su hacinamiento es tal que algunas crías quedan aplastadas por sus madres de más de 300 kilos que apenas se pueden mover en sus jaulas de 2 metros cuadrados. El destete se hace a las pocas semanas de gestación. Se corta todo vínculo con sus madres. Y como señala Peter Singen, profesor de Bioética en Princeton, comer carne industrial es inmoral «por lo que les hacen». En situación de covid, el riesgo es todavía mayor.
En este estado de cosas, hubiera sido deseable una moratoria en la concesión de nuevas instalaciones ganaderas, hasta que la adaptación de la normativa y las prácticas del sector, ofrecieran mayores garantías de salud colectiva. Por el contrario, constatamos la inversión de mil millones de euros de capital alemán para la construcción de un matadero en Calamocha o la de una fábrica de piensos en Bujaraloz de capital catalán cuyas actividades van a generar el crecimiento de las industrias del porcino en territorio aragonés.
Después de este llamativo crecimiento, Aragón ya es la región con mayor densidad de porcino de toda Europa, de donde vienen continuas inversiones para el crecimiento de un sector, que los países del resto de la CEE no tolera en sus territorios. Las razones son fáciles de entender y no son otras que la permisividad existente en Aragón con respecto a otros países europeos e incluso con respecto a Cataluña.
Se argumenta que este modelo industrial permite un aumento del consumo de carne en todo el planeta debido al bajo coste del producto. Habría que argumentar de igual forma, que el 25% de la humanidad ya tiene problemas de obesidad que afectan fundamentalmente a las clases populares porque las clases adineradas pueden pagar los productos de mayor calidad y la factura del nutricionista. En sentido parecido, la ministra de Agricultura de Alemania, antes estos graves problemas de salud, ha declarado que consumir carne barata no es un derecho humano.
Discrepancias con Olona
El 24 de abril pasado hicimos diez preguntas al consejero Joaquín Olona. Una de ellas era conocer la cantidad de nitrógeno (N) producida por las 18 millones de cerdos que anualmente se crían en Aragón (14 cerdos por persona). Después de cuatro meses de espera, la respuesta es de 45.000 toneladas.
Nuestra sorpresa ha sido que, aún aceptando la reducción de 7,25 kilos de N por plaza de cerdo, a 5,44 debido a la mejora de las técnicas y aceptando que cada madre reproductora produce 20 kilos de promedio, con unas simples cuentas el total de N producido es de 57.000 toneladas. Esta cantidad sumada a las demás cabañas ganaderas, alcanza las 72.000 toneladas de N. Si a ello se le suma el fertilizante inorgánico comprado en Aragón, las cifras son cercanas a las 300.000 toneladas al año.
Se preguntó también por el total de nitrógeno necesario para fertilizar los 1,2 millones de hectáreas de suelos de cultivos en Aragón. Para nuestro asombro, en el 2020, la consejería desconoce este dato. Como también desconoce el necesario para cada localidad y comarca. Es difícil de entender cómo se puede gestionar y planificar el sector del porcino desde este desconocimiento.
Si a la lentitud en la ampliación de la normativa existente se le añade esta dosis de desconocimiento de que hace gala la consejería del ramo, las consecuencias son evidentes. Cada vez aumentarán las masas de agua contaminadas y el número de zonas declaradas vulnerables por contaminación de nitratos. La ignorancia alcanza también a las necesidades de agua de toda la industria del porcino. Según nuestros cálculos es mayor que las necesidades de toda la población de Zaragoza sumando las domesticas, industriales y las de parques y zonas verdes.
El futuro
El hecho de que en los últimos 10 años hayan desaparecido 748 industrias del porcino de menos de 2500 plazas mientras que se han creado 223 de más de 3.500 plazas, demuestra que los ganaderos locales pierden terreno frente a las grandes integradoras. Esto aboca a este sector a un futuro incierto en el que parece que desde el Gobierno de Aragón se dice: «Todo para el porcino».
Mientras los últimos eslabones de la cadena de los mataderos son trabajadores mal pagados del Este europeo y subsaharianos, se desarrolla un urbanismo exprés para aprobar expropiación de suelos, aplicando un discutible Interés General para Aragón en las grandes instalaciones que ocupan el paisaje aragonés. Las subvenciones al sector cárnico en este año han alcanzado los 9 millones de euros.
Desde el 2009 se tiene que hacer la revisión del Plan de saneamiento y depuración. Cabría esperar que la ganadería industrial se considerase industria contaminante. Pero, sinceramente, no lo esperamos. Si hay multas de Europa , ya las pagaremos entre todos. Y dado que la fiebre porcina africana se ha extendido por 14 países europeos, el último Alemania, se pide por organizaciones agrarias y por partidos de la oposición que se actúe contra los jabalíes que son los que pueden portar esta peste y se pide, en la práctica, una eliminación drástica.
Burbuja y negocio
Aragón flota en una inmensa burbuja de la que unos pocos hacen un negocio redondo mientras la inmensa mayoría, partidos y sindicatos agrarios incluidos, prefiere mirar hacia otro lado desde el sentimiento de su inevitablidad. No sabemos cuándo pero, con certeza podemos decir que todas las burbujas estallan. No sabemos si será por la competencia de países sudamericanos que, como Argentina, se suman a la instalación de megagranjas, porque se resuelva el problema de la peste africana o porque la contaminación de las aguas, el aire y el suelos hagan de Aragón un espacio insostenible. Mientras tanto seguiremos entre la fascinación y la aberración.
**Jesús Sampériz Maluenda es miembro de Ecologistas en Acción

Aragón limitará las macrogranjas

El Gobierno de Aragón lo admite al fin: limitar las macrogranjas resulta beneficioso

El Gobierno de Aragón avala las normas urbanísticas con las que el Ayuntamiento de Sabiñánigo vetó la ganadería industrial para proteger la tradicional y evitar el efecto llamada que sigue llenando de cuadras el mundo rural pese al pinchazo de las exportaciones a China

Aragón se consolida como la comunidad que mayor cabaña porcina soporta. Europa PressEl Gobierno de Aragón ha acabado por admitir que limitar la ganadería industrial y las macrogranjas de porcino que llevan años expandiéndose por el territorio de la comunidad resulta beneficioso para el medio ambiente, tal y como vienen defendiendo las organizaciones ecologistas y el creciente número de ayuntamientos y plataformas locales que reclaman frenar la desmesurada expansión de este modelo productivo, que está devorando el tradicional de granjas familiares.

El pronunciamiento lo ha hecho el Inaga (Instituto Aragonés de Garantía Ambiental) en la resolución por la que exime de someter a una evaluación ambiental estratégica la decisión del Ayuntamiento de Sabiñánigo de prohibir “en todo el término municipal la implantación de nuevas pequeñas explotaciones, explotaciones industriales o instalaciones industriales de guarda de animales destinadas al ganado porcino”. Sigue leyendo

Macrogranjas en Aragón

Ganadería intensiva: el Gobierno de Aragón admite que los purines ya emponzoñan casi uno de cada cinco términos municipales

La Consejería de Agricultura añade 29 nuevos municipios al centenar que ya estaba catalogado como zona vulnerable a los nitratos

El listado incluye 23 acuíferos que abarcan la mayoría de los sistemas de agua subterránea de la comunidad, además de dos ríos y dos barrancos

“La contaminación en las aguas causada por la producción agrícola intensiva es un fenómeno cada vez más acusado”, señala el decreto

Las macrogranjas de porcino devoran a las explotaciones tradicionales y llenan de nitratos el agua de decenas de pueblos

Los purines de origen ganadero son en la actualidad la principal fuente de contaminación por nitratos
Los purines de origen ganadero son en la actualidad la principal fuente de contaminación por nitratos

El Gobierno de Aragón ha añadido otros 29 términos municipales al centenar que ya estaban reconocidos como zonas vulnerables a la contaminación de las aguas por nitratos procedentes de fuentes agrarias, lo que supone un reconocimiento implícito de los daños ambientales que está provocando en la comunidad la expansión de la ganadería intensiva, especialmente la del porcino, ya que la principal fuente de ese deterioro del medio hídrico son los purines procedentes de las granjas.

Esto supone que más de la sexta parte (17,6%) de los municipios de la comunidad autónoma se encuentran en esa situación de riesgo ambiental.

Paralelamente, un organismo estatal como la Confederación Hidrográfica del Ebro (CHE) alertaba en su Documento Inicial del nuevo Plan Hidrológico de la demarcación de cómo dos tercios de las granjas de la cuenca, cerca de 30.000 y la mayoría de ellas ubicadas en Aragón y Catalunya, están provocando efectos contaminantes en los acuíferos sobre los que se ubican.

Los efectos de ese tipo de contaminación son prácticamente irreversibles, vienen advirtiendo los técnicos del organismo de cuenca.

Más de veinte acuíferos, dos ríos y dos barrancos

El listado definitivo de zonas vulnerables a nitratos incluye 23 masas de agua subterránea que abarcan los principales sistemas de acuíferos de la comunidad, con excepción de algunos situados en áreas de montaña, además de cuatro cauces superficiales que corresponden al río Arba de Luesia, desde que recibe al Farasdués hasta el Ebro; el Tastavins, desde el Monroyo al Matarraña, y los barrancos de La Valcuerna y la Clamor Amarga, el primero tributario del Ebro y el segundo del Cinca.

Algunos de esos cauces suman al deterioro que les causan los nitratos la presencia en sus aguas de elevados niveles de residuos de pesticidas y plaguicidas, lo que los convierte, especialmente al último de ellos, en auténticas cloacas.

Los nuevos municipios que entran en el listado de zonas vulnerables son Grisén, en el aluvial del Ebro; Ayerbe, Loporzano y Loscorrales, en los sasos de Bolea y del Alcanadre; Cariñena, por los efectos en los dos acuíferos de Alfamen, yLagata, Letux y Samper de Salz, en la Cubeta de Azuara.

Cuatro nuevas zonas vulnerables

Paralelamente, Agricultura declara cuatro nuevas zonas vulnerables, dos en Huesca, una en Zaragoza y otra en Teruel. Llama la atención la ubicación de varias de las localidades afectadas, como Graus, en el Prepirineo oscense, o Cubel, el pueblo zaragozano de mayor altitud, en la Ibérica, lo que da idea de la expansión que está teniendo la problemática ambiental asociada a la ganadería industrial.

Las masas de agua subterránea de la Litera Alta y el Sinclinal de Graus, en el Prepirineo, se ven afectadas por la actividad agraria que se desarrolla en Capella, Estadilla, Fonz, Graus, Lascuarre, La Puebla de Castro y Secastilla mientras que la superficial de La Clamor Amarga, por la que se lleva a cabo en Albelda, Alcampell, Altorricón, Belver de Cinca, Esplús, Osso de Cinca, Tamarite de Litera, Velilla de Cinca, Vencillón y Zaidín.

El sector primario de Cubel y Abanto resulta dañino para el acuífero de los Páramos del Alto Jalón, mientras que el de Corbalán y Sarrión tiene ese mismo efecto para las dos masas subterráneas de Javalambre, la occidental y la oriental.

“Un fenómeno cada vez más acusado”

El decreto que establece el nuevo listado de zonas vulnerables señala que “la contaminación en las aguas causada por la producción agrícola intensiva es un fenómeno cada vez más acusado”, que “se manifiesta especialmente en un aumento de la concentración de nitratos en las aguas superficiales y subterráneas”, aunque sus efectos no son únicamente locales sino que se extienden a otras fases del ciclo del agua ya que contribuye a “la eutrofización de los embalses, estuarios y aguas litorales”.

En este sentido, la normativa comunitaria señala como zonas vulnerables aquellas “superficies territoriales cuyo drenaje da lugar a la contaminación por nitratos”, un inventario que en Aragón comenzó a elaborarse en 1997 con los acuíferos de Gallocanta y del área de los ríos Jalón y Huerva.

El ejecutivo autonómico ha llevado a cabo la segunda actualización del listado de zonas vulnerables en dos décadas a partir de los datos facilitados por la CHE sobre “las masas de agua afectadas por la contaminación, o en riesgo de estarlo, por aportación de nitratos de origen agrario”, cuando ya han pasado más de cinco años de la última, realizada en 2013.