Jesús y María Magdalena

María Magdalena

1. Sobre la Familia de Jesús 
Jesús, como cualquier otro judío de su época, estaba
integrado en una familia, que le confería identidad y reconocimiento social. En Nazaret, con una población de unos 1.600 habitantes, Jesús había alargado sus lazos familiares.
Todo el mundo lo conocía como hijo de María y de José, ejerciendo con toda probabilidad el oficio de su padre. A José no se le menciona para nada desde el momento en que Jesús comienza su vida pública.

La razón más plausible es que José ya no vivía cuando Jesús comenzó su ministerio público, más o menos entre los 30-35 años.
María, por el contrario, sí que aparece y suponiendo que comenzó a ser madre a la edad de 14 años, y que había traído al mundo otros seis hijos por lo menos, tendría unos 48-50 años en el momento de la crucifixión de su hijo. ¿Los hermanos y hermanas de Jesús eran tales, eran hijos de un matrimonio anterior de José
(hermanastros) ligados a Jesús por el vínculo legal del segundo matrimonio de José, o eran primos?

Que los hermanos y hermanas de Jesús fueran primos u otra clase de parientes lejanos es todavía la doctrina habitual de la Iglesia católica romana, aun cuando hace algún tiempo teólogos y exégetas católicos afirman que se trata de hermanos reales. Meier, gran investigador del Jesús histórico, no duda en afirmar que “la
búsqueda de los parientes históricos de Jesús se acerca a lo imposible” (Pg. 328) No obstante, “un juicio sobre el NT y los textos patrísticos como fuentes históricas nos llevan a la opinión más probable de que los hermanos y hermanas de Jesús lo eran verdaderamente” (Pg. 340).

2. ¿Jesús era célibe?
 Nos encontramos con que, en la tradición cristiana, se admite como buena la condición del estado de casado, pero se admite igualmente como superior el celibato al matrimonio. En ese contexto y desde la perspectiva de la fe cristiana, se mantiene la creencia casi universal de que Jesús permaneció célibe.

Pero, aquí utilizamos ahora los argumentos de historiadores modernos. Desde las fuentes históricas, ¿es posible determinar si Jesús estaba o no casado? Conviene no confundir en este punto determinadas ideas negativas sobre la sexualidad sostenidas en la Iglesia católica con el análisis de la historia. Una cosa es la cuestión
histórica del estado civil de Jesús y otra las preocupaciones contemporáneas.

Hay autores que están a favor del matrimonio de Jesús con el siguiente argumento: el judaísmo del tiempo de Jesús tenía una posición muy positiva sobre el sexo y matrimonio; el matrimonio era la norma; por lo tanto, el celibato era inconcebible, luego Jesús estuvo casado. Así razona también el Código da Vinci.

Tratándose de la cuestión decisiva que origina y abarca toda la trama del secreto del Código da Vinci, bien vale la pena exponer los argumentos, si los hay, a favor del celibato de Jesús. Los argumentos serían los siguientes:

1. Los evangelios no hablan para nada de la mujer e hijos de Jesús durante su vida pública. Sí que hablan de su padre, madre, hermanos y hermanas durante su vida privada, pero tampoco en todo ese tiempo se dice nada de su mujer o hijos.Este
silencio, en uno y otro momentos, parece indicarnos que no
existían.

2. Jesús vivía inmerso en el judaísmo del siglo I.

Dentro de él, había diversas corrientes ideológicas respecto al sexo y matrimonio. Una era la del judaísmo farisaico y otra la de otros grupos como los esotéricos, proféticos, místicos, etc. Es seguro que algunos o muchos de los esenios eran célibes.

3. También se da como seguro que otros grupos –los terapeutas, establecidos en Egipto-, esenios también o de otro movimiento judío similar, practicaban la abstinencia, encontrándose dentro de él también mujeres. Qumrán, el monasterio del Mar Muerto, expresión concreta del movimiento esenio, albergaba miembros que practicaban el celibato.
Este hecho está acreditado por el testimonio de Josefo y Filón, dos judíos del siglo I.

4. Fueron célibes también figuras bíblicas como las del profeta Jeremías del AT, Elías, Juan Bautista, etc.

5. Se puede constatar también, dentro del mundo grecorromano del siglo I después de Cristo, la existencia de un celibato vocacional en destacados hombres de la filosofía: : Epitecto, Apolonio, etc.
Es lógico, por tanto, concluir que el celibato no estaba ausente en el judaísmo del siglo I. El erudito judío Geza Vermes no tiene dificultad en ver a Jesús como célibe y explicar este estado poco habitual por su llamada profética y la recepción del Espíritu (Cfr. Jesus the Jew, 99-102).

J.P. Meier, después de hacer un análisis largo desde los contextos del celibato de Jesús en el judaísmo, concluye: “En suma, no podemos tener una absoluta certeza sobre si Jesús estaba o no casado. Pero los varios contextos, tanto próximos como remotos, en el NT lo mismo que en el judaísmo, señalan como hipótesis más verosímil la de que Jesús permaneció célibe por motivos religiosos.

Digamos que Jesús probablemente interpretó su celibato como necesidad impuesta por su misión profética, totalmente absorbente, orientada a Israel para hacer del dividido y pecador pueblo de Dios un todo purificado en preparación para la llegada final de Dios como rey. Es, por tanto, posible que Jesús -quizás con tono irónico- se cuente a sí mismo entre quienes “se hacen eunucos por el reino de Dios”. El total silencio sobre una mujer y unos hijos de Jesús en contextos donde son mencionados varios familiares suyos bien puede indicar que nunca estuvo casado” (Idem, pp. 353-354).

3. ¿Estuvo Jesús casado con María Magdalena? 
Si hacemos caso a las investigaciones anteriores, queda la hipótesis más probable de que Jesús no estuvo casado con Maria Magdalena.
Magdalena, oriunda de Magdala, una pequeña ciudad de Galilea, pertenecía al círculo de los discípulos de Jesús, pues en ella se dan de hecho, aunque apenas se le nombre como tal, las características del discípulo. No sólo eso, sino que era reconocida como ocupando un puesto preeminente: ella figura siempre a la cabeza de las demás mujeres y es reconocida como la principal en seguir, acompañar y ayudar a Jesús.

Según los especialistas, Magdalena estaba soltera y entre ella y Jesús había una gran amistad, debido seguramente a que Jesús la curó de una grave enfermedad, lo que propició una especial cercanía y afecto entre ambos.
Esta especial amistad dio lugar a que entre las diversas comunidades primitivas existentes, unas se decantasen por su liderazgo, y otras por el de Pedro, haciendo valer la preferencia que sobre ella mostraba el Señor.
Naturalmente que unos y otros iban a interpretar esa amistad con matices y acentos distintos; unos tratarían de reivindicarla para asegurar el protagonismo de la mujer en la Iglesia, con responsabilidades y servicios equiparables a los de los discípulos varones y otros tratarían de rebajarla, influidos probablemente por
ideas que atribuían a la mujer una condición de indignidad e inferioridad.

En esto, Jesús demostró actuar con libertad e innovación,
favoreciendo un cambio radical, de igualdad, que afectaría de
diversa manera a los grupos que se iban formando.
Tema éste apasionante, que puede ilustrar la evolución del
papel que la mujer ha tenido o debiera haber tenido en el desarrollo
posterior de la Iglesia.

Carmen Bernabé, teóloga y doctora bíblica, en su libro “María
Magdalena, tradiciones en el cristianismo primitivo”, demuestra que
las características que los textos extracanónicos atribuyen a María
están basadas en los evangelios, sobre todo en el de Juan, que la
presentan como discípula, receptora y transmisora de una
revelación especial y concluye su estudio con esta valoración: “
Parece que María Magdalena tiene un papel importante en la
interpretación del destino de Jesús a la que iban a llegar los
primeros discípulos, así como en la decisión de la conveniencia de
iniciar la misión, con la que se debió enfrentar muy pronto aquella
comunidad.

María Magdalena era, sin duda, la figura más
importante, del grupo de discípulas, así como Pedro fue de los
varones. María Magdalena fue una figura muy cercana a Jesús, con
una relación especial, en cuanto se adivina más intensa que la que
tienen las otras mujeres discípulos. No se está defendiendo aquí,
como a veces se ha hecho, una relación matrimonial entre ella y
Jesús, algo que no es posible demostrar basándose en los textos;
sino una relación de amistad cercana y preferente” (EVD, p. 265,
1994).

No dejan de ser sugerentes las investigaciones últimas
acerca de la identidad y significado de la expresión del cuarto
evangelio “uno de sus discípulos, aquel al que amaba Jesús” (Jn
12,23; Jn 19,25-27; Jn 21,7; Jn 21, 20.

Hay autores que hacen luz sobre este punto, argumentando
de esta manera: Al pie de la cruz o, más bien, un poco lejos
mirando, sólo podían encontrarse mujeres, sin saber a ciencia cierta
si eran cuatro o dos. De ser dos, serían María la madre de Jesús y
Maryam Magdalena. “En esta escena no es la madre el centro, sino
la discípula de Magdala, a la que se quiere ensalzar y con ella la
tradición de la propia comunidad, precisamente con la entrega que
Jesús le hace de su propia madre. En ningún caso y en ningún
estado de la redacción se menciona a ningún otro hombre fuera de
Jesús”(Juan Manuel Lozano, Un retrato de Jesús, Nueva Utopía,
pg. 143, 2006).

.
Leyendo ahora el texto “Jesús viendo a su madre y al
discípulo que amaba” los autores lo interpretan como la entrega que
Jesús hace de su madre a Magdalena. Ella la recibió en su familia.
“Los cristianos de entonces, escribe Lozano, entendían
perfectamente que el discípulo (ho mathetes) al que Jesús había
amado particularmente, era Maryam Magdalena, a quien Jesús dejó
confiada su propia madre. No, ciertamente, a ningún hombre que no
ha aparecido hasta ahora. Más cerca de Jesús, no se podía colocar
al discípulo que Jesús amaba…Con esta entrega por Jesús de su
madre el cuarto evangelio pretendió presentarse como el libro de
una comunidad, cuya tradición venía nada menos que de Maryam
Mgadalena. Maryam es su heroína, como Pedro acaba siéndolo del
Evangelio de Mateo. El cuarto Evangelio realiza la tarea de glorificar
a su héroe, aquí heroína, colocando a Maryam al pie e la cruz y
haciendo que Jesús le confíe su madre” (Idem, Pgs. 156-159).
Los apuntes anteriores nos permiten decir que las
afirmaciones del Código da Vinci, no parten de una
investigación histórica seria y quedan, por lo mismo, relegadas al
mundo de la ilusión.

El secreto, que abarca la novela entera, que sustenta la teoría
de que el Santo Grial es Maria Magdalena, que se transmite a
través de la dinastía merovingia y lo conserva seguro el Priorato de
Sión mediante la creación de los Templarios su brazo armado, que
señala a la Iglesia católica como exterminadora del culto a la diosa
femenina y de la degradación y marginación de la mujer, que
explica el invento político de la Divinidad de Jesús y el alza
inconmensurable del poder patriarcal y machista en la Iglesia, que
ha creado el engaño bimilenario del cristianismo, se convierte en
fantasía, en pura ilusión de quien intenta pasarlo como verdad
a través de una novela.

Todo depende, para la consistencia del secreto, en que Jesús
de Nazaret estaba casado y estaba casado con María Magdalena.
La Iglesia católica no admitió esta verdad “natural, obvia,
pública y rigurosamente histórica”, tuvo poder para desterrarla y
entonces para no desaparecer, esta verdad comienza a
conservarse en secreto, el SECRETO más importante y mejor
guardado de todos los tiempos. Y eso es lo que, al parecer con
argumentos irrefutables, pretende finalmente mostrar y anunciar
Dan Brown a la engañada y manipulada humanidad: Jesús estaba
casado y lo estaba con María Magdalena.

La trama, el contenido y las consecuencias
del Código da Vinci se vienen abajo con la
facilidad de un sueño. Dan Brown nos ha
ofrecido un sueño con pretensiones de realidad,
pero por suerte la realidad es más fuerte que la ilusión

¿Cristianos de Trento o del Vaticano II?

Benjamín Forcano

Brindo la oportunidad de entrar en dos temas bastante nombrados, pero popularmente poco conocidos. Viene a confirmarlo, el hecho de las dos conferencias ON LINE, recién impartidas en Tenerife, a Movimientos de acción renovadora, a Comunidades cristianas de base y otros sectores sociales en general.
El enfoque histórico e interdisciplinar adoptado contribuye a que no pocos puedan cuestionar su modo tradicional de pensar y actuar. La lluvia de planteamientos contrapuestos estimula a documentarse y a avanzar en propuestas y compromisos más humanos, solidarios y liberadores

¿CRISTIANOS DE TRENTO O DEL VATICANO II ?
Hermanos, amigos: seguramente nos hemos visto en más de una ocasión. Me hubiera gustado estar ahí, entre vosotros, para compartir los dos temas que hoy y mañana vamos a desarrollar. Por diversas circunstancias: la pandemia, la distancia, la edad…, opté por esta solución que, espero resulte también satisfactoria. Un saludo cordial, muy fraterno para todos.

I-¿CRISTIANOS DE TRENTO O DEL VATICANO II?
He aquí el tema. Quizás a algunos les parezca lejano (han pasado ya 65 años), muy general (dos concilios nada menos), resabido y olvidado casi, sin interés apenas para el mundo de hoy. Entonces, ¿para qué volver a él? Pues volvemos a él, creo, por poderosas razones.

1ª)Porque el cambio, que trajo el Vaticano II fue, sin duda el cambio eclesial más importante del segundo milenio.

2ª) Tal cambio, en lugar de ser promovido, fue ignorado y frenado por la máxima autoridad de la Iglesia: los Papas Juan Pablo II y Benedicto XVI. Fue prácticamente un cierre, una vuelta a atrás, que duró 35 años, equivalente a un invierno eclesial y que nos volvía a la vida desfasada de Trento.
3ª) Con este cambio se esperaba superar el inmovilismo de la Iglesia, abrirse a la modernidad y establecer una nueva relación de diálogo y colaboración con el mundo que ofreciera solución a muchos de los problemas actuales.

Pero, las expectativas fueron apagándose y se impuso una involución meticulosamente programada.
Era el momento de proseguir los cambios apuntados por el Vaticano II, pero el mismo cardenal Ratzinger lo impidió calificando en 1985, “como decisivamente desfavorables los 20 años del postconcilio”.
Y no dudó en señalar graves errores de la teología de la liberación y aplicar severamente la censura a más de 100 teólogos, la mayor parte de ellos peritos y artífices de los documentos del mismo Concilio.

Unidos a él, los perdedores del Vaticano II, nostálgicos de la Edad Media y del concilio de Trento, contaron con la palanca de la curia y desactivaron el dinamismo renovador del Vaticano II.
La valiosísima aportación respuesta, dada por el concilio Vaticano II, se la sustrajo al pueblo, presionándolo a caminar con la tradicional fe del carbonero. El pueblo no creció, ni fue renovado como merecía para poder dar razón de su fe en el mundo moderno.

Se entiende entonces por qué el papa Pablo VI se vió obligado a proclamar:
“No podemos prescindir del concilio. Por su naturaleza es un acontecimiento decisivo para la vida de la Iglesia, tiene que durar y es evidente que lo encontraremos largo tiempo en nuestro caminar. Y es bueno que así sea” (L´Osservatotre Romanpo, 16 de diciembre de 1965). poniendo a prueba la vitalidad de la Iglesia” ( 1966, 799s.)
Afortunadamente, no faltó la respuesta, fue intensa y firme la adhesión de muchos teólogos, comenzando por aquellos que prepararon la cohorte, borraron el concilio, fueron ellos los que mayormente sufrieron acoso, silencio y censura. Su disenso al cardenal Ratzinger y cohorte, se hizo clamorosamente público en la famosa declaración de Colonia, que recogía la protesta y firma de más de 700.

1- El concilio tridentino, nuestro modelo eclesial heredado
La Iglesia, a la llegada del concilio, aparecía intocable, organizada a perfección, para proseguir sus objetivos, sin que nadie del mundo civil pudiera interferir en su estructura y funcionamiento, pese a que. bajo el nombre del Evangelio, se defendían muchas veces finalidades e intereses opuestos a él. Voy a señalar esquemáticamente algunas de las principales enseñanzas preconciliares, bajo el aspecto eclesiológico, social, moral, político, litúrgico.

Eclesiológicamente se decía:
* La única religión verdadera es la religión católica. Ninguno de los que se encuentran fuera de la Iglesia católica, no sólo los paganos , sino también los judíos, los herejes y los cismáticos, podrán participar en la vida eterna. Irán al fuego eterno que ha sido preparado para el diablo y sus ángeles (Mt 25,4) a menos que antes del término de su vida sean incorporados a la Iglesia” (Concilio de Florencia, 1542 , DS 1351).

* La comunidad de Cristo no es una comunidad de iguales , en la que todos tuvieran los mismos derechos, sino que es una sociedad de desiguales” (Constitución sobre la Iglesia, Vaticano I, 1870). “Por su misma naturaleza, es una sociedad desigual con dos categorías: la jerarquía y la multitud de fieles; sólo en la Iglesia Jerarquía reside el poder. Y la multitud no tiene más derecho que el de dejarse conducir y seguir dócilmente a sus pastores” (Pio X, Vehementer, 12.)
* Es injurioso decir que es necesaria una cierta restauración o regeneración de la Iglesia para hacerla volver a su primitiva incolumidad” (Gregorio XVI, Mirari Vos, 16).

* Defender y profesar que todo hombre es libre para abrazar aquella religión que, guiado por la razón, juzgara ser verdadera, es una doctrina condenada” (Pio IX, Syllabus, Enchiridion Symbolorum, 1960 (1540).

* Socialmente se decía:
* La diferencia de clases en la sociedad civil tiene su origen en la naturaleza humana y, por consiguiente, debe atribuirse la voluntad de Dios” (Pio IX, Syllabus, Enchiridin Symbolorum, 1960, (1540) .
* “No se puede ser verdadero católico y verdadero socialista” (Pio XI, Quadragessimo anno, 12).

Moralmente se decía: “El matrimonio es un contrato entre un hombre y una mujer que otorga el derecho a los actos propios para la generación” (Código de Derecho canónico, 1081). “El goce sexual tiene su razón de ser, toda entera, en la generación: tota enim quanta est propter generationem”. “El placer sexual es moralmente desordenado cuando es buscado por si mismo, separado de las finalidades de procreación” y unión” (Catecismo romano, 2351) Afirmar que el “El acto conyugal , realizado solamente por placer, está libre de toda culpa, incluso venial, es doctrina condenada (Inocencio XI, 1679, DS 2109).

Políticamente se decía:
• “Las mayores infelicidades vendrían sobre la religión y sobre las naciones si se cumplieran los deseos de quienes pretenden la separación de la Iglesia y el Estado, y se rompiera la concordia entre el sacerdocio y el poder civil” (Colección de encíclicas y documentos pontificios, Madrid, 1955, pp. 1 ss).
Aquí la Iglesia es como un Estado, en cuya cumbre está el Papa, asistido por las congregaciones romanas y que justifica su hegemonía sobre los demás Estados.
Litúrgicamente, el culto, con su eje en la Misa, estaba perfectamente reglamentado:

”El sacerdote celebraba de espaldas al pueblo, es el hombre de lo sagrado, mediador entre Dios y los hombres, separado del pueblo (incluso exteriormente: sotana, tonsura o coronilla) que actúa en nombre de Cristo en los sacramentos,… Lo central es el relato de la consagración y la elevación (campanitas), la adoración parece más importante que la comunión; el pueblo está pasivo, asiste a la misa como a un espectáculo, no entiende el latín, reza el rosario o novenas, se comulga de rodillas y en la boca, con una sola especie, en ayunas desde la media noche, muchos no se atreven a comulgar si no se han confesado antes, otros asisten sin comulgar, la comunión se da a veces antes y después de la misa en una capilla lateral. Muchos asisten a Misa simplemente para cumplir el precepto dominical, ya que de lo contrario se peca mortalmente y para que la misa valga hay que llegar por lo menos al Evangelio, etc. etc.

Espiritualmente, se pensaba
Que el reino de Dios es cosa del “más allá”, “asunto de la otra vida”, no un proyecto histórico con exigencias de transformación para la sociedad presente, sino un símbolo de resignación histórica y de evasión de la historia. Se olvida la característica fundamental del Reino de Dios que anuncia Jesús: un Reino de los pobres y para su liberación. Es decir, mientras en las altas esferas se libran batallas por la dominación del mundo, la inmensa base eclesial no tiene más condición, y ésta querida por Dios, que someterse y no contar para nada.
Y, para darle valor último, Esta estructura eclesiástica sería de derecho divino y, por lo tanto, inmutable. Como también el poder que ella tiene y de ella deriva.

EN RESUMEN:
• – Se da como válida la división bipolar de la Iglesia en laicos y clérigos, confiriéndole una diferencia esencial.
• – Se concibe la Iglesia como una sociedad de desiguales.
• – Queda fuera la realidad del mundo , como impropia para construir el reino de Dios y se desecha como inválido cualquier plan humano de perfeccionamiento ético-religioso.

• – Se considera a la Iglesia católica como “sociedad perfecta” , indefectible, no necesitada del mundo, depositaria de la verdad, del bien y única transmisora de esa salvación.
• – Se llega a afirmar que La Iglesia está por encima de toda realidad humana, cultural, religiosa y política, y no debe someterse a ninguna instancia externa. Ella puede juzgar a todos, sin que pueda ser juzgada por nadie.

II – LA IRRUPCION INNOVADORA DEL CONCILIO VATICANO


1.El objetivo central del concilio Vaticano II
El día 8 de Diciembre de 1962 inauguraba el papa Juan XXIII el concilio Vaticano II. Desde el primer momento, quedó bien claro el objetivo del concilio:
“Se trata de que con la colaboración de todos se capacite cada vez más en la solución de los problemas del hombre contemporáneo” (HS,5t).

“De que lleve la renovación a todos nosotros , para manifestarnos cada vez más conformes al Evangelio” (Mensaje de los Padres del Concilio, 3).
“Llevamos en nuestros corazones las ansias de todos los pueblos y, en especial, de los más humildes, los más pobres, los más débiles, de todos aquellos que no han alcanzado todavía una condición de vida digna del hombre “ (nº 9).
“Insistiremos en dos problemas fundamentales: la justicia y la paz” (11-13).

Consecuencias:
1ª) La Iglesia no podía erigirse ya más como una realidad frente al mundo, como una “sociedad perfecta”, paralela, previniéndose y fortaleciendo sus muros contra los errores e influencia del mundo. Esa antítesis de siglos, debía superarse. Y pasaba a demostrar que creía en el hombre, en su dignidad y derechos, en su vocación para la igualdad, la justicia y la fraternidad, y que se sumaba a él humildemente, como colaboradora, respetando los valores de esa dignidad fundamental.

2ª) El concilio se proponía aplicar la renovación al interior de la Iglesia, pues ella no era el Evangelio ni era seguidora perfecta del mismo, en ella se habían establecido muchas costumbres, leyes y estructuras que no respondían a la enseñanza y práctica de Jesús.
La misión de la Iglesia era la de Jesús. Y para entender, rectificar y ser auténtica no tenía sino volver a Jesús. Era el momento de acabar con un modelo de Iglesia vinculado por muchíimos años a un espacio cultural relativamente unitario: el europeo occidental:

Con razón escribía el teólogo Hans Küng:
“Se requiere un cambio de rumbo de parte de la Iglesia, y de la teología: abandonar decididamente la imagen del mundo medieval y aceptar consecuentemente la imagen moderna del mundo, lo que para la misma teología traerá como consecuencia el paso a un nuevo paradigma” (Küng, H., Ser cristiano, p. 173).

II.LAS TRANSFORMACIONES BASICAS DEL VATICANO II


El concilio se vivió como el acontecimiento más importante de la Iglesia en el siglo XX. Mi generación es del concilio. Yo tuve la suerte de vivir los cuatro años del concilio en Roma. Caminábamos con toda la herencia recibida, pero seguíamos con ilusión la celebración del concilio.

1. Modelo eclesiológico del Concilio Vaticano II
El Vaticano II dio una vuelta radical a stos puntos esenciales.
1º) La fundación de la Iglesia se produce con el anuncio de Jesús de la llegada del Reino de Dios. (LG, 5), dando lugar mediante una nueva alianza “a un nuevo Pueblo de Dios”(LG, 9).

2º) Este Pueblo de Dios es uno: Un Señor, una fe, un bautismo (Ef 4,5); común la dignidad de los miembros por su regeneración en Cristo, común la gracia de hijos de Dios, común la vocación a la perfección, una la salvación, una la esperanza y una la indivisa caridad. Ante Cristo y la Iglesia no existe, pues, desigualdad alguna en razón de estirpe, o nacimiento, condición social o sexo. Porque no hay judío o griego: no hay siervo o libre, no hay varón ni mujer,. Pues todos sois uno en Cristo Jesús” (LG , 32).

3º) Se ha de reconocer cada vez más la fundamental igualdad entre todos los hombres” (GS, 29).
4º) La autonomía de lo terreno, es absolutamente legítima, pues no sólo la reclaman los hombre se nuestro tiempo, sino que responde además a la voluntad del Creador: “El concilio mira con el mayor respeto cuanto de verdadero, bueno y justo se encuentra en las variadísimas asociaciones que la humanidad ha fundado y no cesa de fundar. La Iglesia quiere ayudar y promover todas las instituciones de este género” (GS, 42).

5º) Este Sínodo Vaticano declara que la persona humana tiene derecho a la libertad religiosa, derecho fundado en la dignidad misma de la persona humana , tal como se conoce por la palabra de Dios revelada y por la misma razón natural” (DH, 2).

6º) “El Evangelio proclama y enuncia la libertad de los hijos de Dios , rechaza toda esclavitud, respeta como santa la dignidad de la conciencia y la libertad de sus decisiones, amonesta continuamente a revalorizar todos los talentos humanos en el servicio de Dios y de los hombres. Y, así, la Iglesia proclama los derechos humanos y reconoce y estima en mucho el dinamismo de nuestro tiempo , con el que se promueve estos derechos por todas partes” (GS, 41).

2.Volver a Cristo, norma fundante de la Iglesia
El concilio tuvo gran interés en recalcar que la Iglesia no tiene más centralidad que la persona de Jesús. Y si ella pretende seguir a Jesús, no tiene si no seguir contando al mundo lo que ocurrió con Jesús, proclamar su enseñanza y su vida, que vivió como un aldeano pobre y tuvo como programa el anuncio del Reino de Dios: dignidad, igualdad y emancipación de los más pobres.

Fueron los grandes de este mundo ( imperio y sinagoga) los que lo persiguieron y eliminaron. Su condena a morir en la cruz, arrojado fuera de la ciudad como a un estercolero, es la muestra suprema de su incompatibilidad con los señores de este mundo. Destrozado por el poder, es el siervo sufriente, imagen de otros innumerables siervos, derrotados por los que gobiernan y se hacen llamar señores, pero acreditado y resucitado por Dios mismo.

3. Volver a una Iglesia anunciadora del Reino y servidora.
La Iglesia, si algún encargo tiene, es el de manifestar lo hecho por Jesús. Nunca la Iglesia es meta de sí misma. La salvación viene de Jesús, no de la Iglesia. Nunca ella tuvo otro Señor.
Cristo mismo no se anunció a sí mismo ni se predicó a sí mismo sino al Reino.

La Iglesia, discípula y seguidora suya, debe hacer lo mismo. Su vocación es servir, no dominar: “Sirvienta de la humanidad”, la llamaba el Papa Pablo VI. Este servicio lo hace viviendo en el mundo, sintiéndose parte del mundo y en solidaridad con él, pues “el mundo es el único tema por el que Dios se interesa”.

4. Volver a una Iglesia democrática y democratizadora que haga real la igualdad
“En el Pueblo de Dios es común la dignidad de los miembros. “Existe una auténtica igualdad entre todos en cuanto a la dignidad y a la acción común a todos los fieles en orden a la edificación del Cuerpo de Cristo” (LG, 32).
La democratización de la Iglesia no es posible sin lograr una auténtica convivencia de hermanos e iguales.

5. Todos los bautizados son consagrados como sacerdocio santo
Para emprender este camino hay que partir de la vida de Jesús, el cual, siendo laico, “produjo un cambio de sacerdocio” (Hb 7,12), “fue sacerdote por la fuerza de una vida indestructible” (Hb 7,16). La vida entera de Jesús fue una vida sacerdotal , en el sentido de que se hizo hombre, fue un pobre, luchó por la justicia, fustigó los vicios del poder, se identificó con los más oprimidos, los defendió, acogió y trató sin discriminación a las mujeres, entró en conflicto con los que tenían otra imagen de Dios y de la religión y tuvo que aceptar por fidelidad ser perseguido y morir crucificado fuera de la ciudad. Este original sacerdocio de Jesús es el que hay que proseguir en la historia.

Consecuentemente, es esto lo que enseña el Vaticano II: “Todos los bautizados son consagrados como sacerdocio santo” (LG, 10).
En la Iglesia, por tanto, hay diversidad de funciones, pero ninguna de ellas se traduce en rango, superioridad o dominio. Todos son hermanos y hermanas y, en consecuencia, iguales. Una tarea ésta inmensa de cara a las mujeres, doblemente discriminadas en la Iglesia como laicas y mujeres.

La Iglesia entera, pueblo de Dios, prosigue el sacerdocio de Cristo, sin perder la laicidad, en el ámbito de lo profano e inmundo, de los echados fuera. Este sacerdocio es lo primero y sustancial; el otro, el presbiteral, es un ministerio admirable, pero como ordenado al común es posterior, secundario y de servicio.

6. Volver a una Iglesia profundamente humana con una nueva relación con el mundo
Son muchos los textos en que el concilio habla “de tender un puente hacia el mundo”, “de querer entablar un diálogo con él”, “de sentirse solidario con su historia”, “de considerar sus senderos como propios”, etc. La Iglesia expresaba su conciencia de necesitar ser evangelizada, de reconocer el dinamismo de la época actual y cuanto de bueno, verdadero y justo existe en la variedad de las instituciones humanas, de escucharlo, aprender de él y de proclamar los derechos humanos. (Cfr. GS, 1, 40,42,43)

Me complace recordar las palabras del papa Pablo VI: “Vosotros, humanistas modernos, reconoced nuestro nuevo humanismo: también nosotros –y más que nadie- somos promotores del hombre” (Pablo VI, 7-XII-1965, nº 8).

7.- Volver a una Iglesia de los pobres
El concilio recogió esta profunda orientación doctrinal: “Cristo fue enviado por el Padre a evangelizar a los pobres, así también la Iglesia abraza con su amor a todos los afligidos por la debilidad humana; más aún reconoce en los pobres y en los que sufren la imagen de su Fundador pobre y paciente, se esfuerza en remediar sus necesidades y procura servir en ellos a Cristo” (LG,8).

Sería el episcopado latinoamericano quien de una manera especial en sus encuentros de Medellín y de Puebla, impulsaría esta pauta fundamental conciliar: “La solidaridad con los pobres significa hacer nuestros sus problemas y sus luchas, hablar de ellos. Esto ha de concretarse en la denuncia de las injusticia y la opresión, en la lucha cristiana contra la intolerable situación que soporta con frecuencia el pobre de esa situación para hacerles comprender sus obligaciones (Idem, 14, III, 10).

2. SEGUIR A JESUS, EL PROFETA, CRITERIO ULTIMO DE LA RENOVAIÓN CONCILIAR


1- La fe cristiana la hemos revestido muchas veces de significados incomprensibles. Pero lo básico es claro. Uno es creyente cristiano porque opta libremente por Jesucristo, que tuvo un estilo, una manera de ser y actuar, que debe ser la propia de quien quiera seguirlo.

Jesús de Nazaret no hay más que uno y fue como fue y no como nosotros, cada uno, se lo quiera imaginar. Esa personalidad de Jesús está hoy descrita con base en la historia y conocemos muy bien cuál fue su praxis individual, social, política y religiosa y cómo fue incompatible con otros programas y poderes de su sociedad. Y los poderes –el político y religioso, la sinagoga y el imperio- lo vieron mal, descolocado, sobrante, enemigo. Y lo exterminaron.

2. Seguir a Jesús, pobre y libre, para liberar a los pobres
Lo dijo Jesús mismo en el discurso inicial de su vida pública: “El Señor me ha ungido para que dé la buena noticia a los pobres, me ha enviado para anunciar la libertad a los cautivos, para poner en libertad a los oprimidos” (Lc 4, 15-19).
La existencia de los pobres denuncia por sí misma en la sociedad una relación dialéctica: los ricos se han hecho tales desposeyendo a los pobres de lo que era suyo. Hay pobres porque hay ricos, hay una mayoría de pobres porque hay una minoría de ricos.

Quizás lo más llamativo de esto es que, en la perspectiva de Jesús, los pobres son un lugar teológico, es decir, resultan la más escandalosa presencia del Dios cristiano en la sociedad. En Jesús de Nazaret , Dios se manifiesta haciéndose uno de nosotros, optando a favor de los desheredados, contra la explotación de los poderosos, Dios toma partido contra los empobrecedores. Y esto resulta escandaloso para los judíos y los griegos, los piadosos e intelectuales. En Jesús es inocultable el escándalo de un Dios impotente y crucificado.

Con toda propiedad, pues, a la Iglesia se la puede llamar Iglesia de los pobres. Sin esta propiedad dejaría de ser la Iglesia de Cristo. Lo cual quiere decir que si en el Reino de Dios los pobres gozan de una prioridad indiscutible, siendo que la Iglesia está subordinada al Reino, también en la Iglesia los pobres deben gozar de esa prioridad. Dejar a un lado la causa de los pobres, sería dejar la causa de la fe.

Pero para ser Iglesia de los pobres, la Iglesia debía volver a ubicarse en el lugar de los pobres. Por esa razón, el teólogo mártir Ignacio Ellacuría escribía: “No es lo mismo proponer el mensaje cristiano desde el lugar social que constituyen las clases dominantes , sean políticas o económicas, que desde la clases dominadas” (Ellacuría, I., Teólogo mártir por la liberación del pueblo, Nueva Utopía, Madrid, 1990, pg. ).

De aquí que El profeta y poeta obispo Casaldáliga, enviara a uno de los Congresos de Teología en Madrid estas palabras:
“Evangelio y pobres son sinónimos. A la pregunta de qué queda de los pobres, qué queda de la opción por los pobres, que queda de la teología de la liberación, yo respondo siempre que quedan los pobres, que queda el Dios de los pobres. Mientras haya Evangelio y personas dispuestas a pensarlo y, sobre todo, a practicarlo, habrá opción por los pobres. Este es el gran escándalo , la herejía suprema de nuestros tiempos.

Con mucha frecuencia los obispos creemos que tenemos la razón, normalmente creemos que la tenemos siempre, lo que pasa es que no siempre tenemos la verdad, sobre todo la verdad teológica, de modo que pido a los teólogos que no nos dejen en una dogmática ignorancia. Y aprovecho la ocasión para quitarme la mitra delante de ellos y ellas, incluso para reparar la predisposición, una especie de predisposición innata, casi instintiva de ciertos obispos, de la jerarquía en general, bastante en general, con respecto a los teólogos.
Les pido a los teólogos y teólogas que sigan ayudándonos.” Pedro Casaldáliga, “Los pobres, interpelación a la Iglesia”, en XVI CONGRESO DE TEOLOGIA, 1996, Centro Evangelio y Liberación pp. 123-124,126

Quiero acabar con estas palabras del mismo Casaldáliga:
“En la vísperas del tercer milenio, se está recordando, – lo he leído en varias revistas- la sentencia de Kart Rhaner: en el siglo XXI un cristiano o será místico o no será cristiano. Yo voy a corregir a Karl Rhaner. Que conste que lo considero el mayor teólogo de este siglo.

Yo creo con la más estremecida convicción evangélica., que hoy, ya en el siglo XXI, un cristiano o cristiana o es pobre y/o aliado, aliada visceralmente, aliado o aliada de los pobres, enrolado en la causa de los oprimidos o no es cristiano, no es cristiana. Somos buenos samaritanos, o negamos el Evangelio. Ninguna de las notas famosas de la Iglesia se mantiene en pie, si la Iglesia olvida esta nota fundamental, la más evangélica de todas: la opción por los pobres. Así nos interpela Dios, el Dios del Evangelio de los pobres” (Idem, Pgs. 128-129).

COMPROMISO PENDIENTE IRRENUNCIABLE
Valorando lo sucedido a distancia de los 60 años, resulta evidente que el concilio Vaticano II alumbró el marco conceptual que los cristianos necesitaban para dar respuesta a los interrogantes, problemas y desafíos de la sociedad moderna globalizada.

Pero el concilio no tuvo la recepción que tan solemne celebración auguraba. Y hubimos de lamentar la reinstalación curial del viejo paradigma del concilio de Trento, afianzando un retraso deliberado y decepcionante en la Cristiandad. Era una negación del Reino de Dios, proclamado por Jesús de Nazaret, que entrelazaba en todos sus aspectos la igualdad, la justicia, la libertad, la fraternidad universal, a partir de la defensa primordial de los más pobres.

La vuelta a Trento era una traición a la enseñanza acordada en la Asamblea General del Vaticano II por la gran mayoría.
Esta deuda abierta hizo que, dentro de la misma Iglesia, surgiera un movimiento radical de adhesión y fidelidad al espíritu y enseñanzas del Vaticano

II. Deuda que se saldó con magníficos resultados en la colaboración de las diversas ciencias con el saber bíblico-teológico, aunque no alcanzara a formar a la mayoría del pueblo de Dios.

Ojalá los cristianos tengamos la lucidez y el coraje de sanar nuestra apostasía moderna y lograr que nuestra manera de pensar y actuar brille a la altura de lo expuesto y decretado por la autoridad, suprema y exclusiva del Vaticano II y lograr que nuestra praxis libre y coherente, haga seducible el Evangelio = la BUENA NOTICIA- del liberador de Nazaret.

Recuperar la sinodalidad del Pueblo de Dios

En la mente del Papa Francisco hay una pregunta primera al convocar la sinodalidad del pueblo de Dios: ¿Somos los cristianos espejo de la cara fundacional de la Iglesia? ¿En sus 2000 años de historia, la imagen que hemos proyectado responde a la que Jesús anunció o la hemos tergiversado y hasta falsificado? ¿Y la imagen que hoy proyectamos es fiel copia o triste caricatura?
Nos congratulamos de que el Papa Francisco convoque a la Iglesia a una sinodalidad participativa desde un caminar juntos en el ser y en el obrar.

Da a entender que le importa mucho dejarse interpelar por la totalidad de los cristianos y asumir como signo de un caminar juntos, sus heridas y frustraciones, sus anhelos y esperanzas, su dignidad y derechos muchas veces denegados.
No son pocos los estudios que narran este caminar histórico de la Iglesia. Por nuestra parte, intentamos destacar la evolución y cambios más fuertes en estos 20 siglos , fruto de un modelo de Iglesia que, si bien mantuvo entre sus fieles el seguimiento de Jesús, arraigaron en ella serios desvíos marcando en su interior una profunda desigualdad.

Buscar las causas de esa desigualdad nos pondrá en pista para describir dentro del marco histórico la configuración de cuatro imágenes fundamentales de la Iglesia:
1.Imagen primigenia-fundacional
2.Imagen política constantiniana (siglo III).
3.Imagen absolutista de la Reforma Gregoriana (siglo XII )
5.Imagen moderna del concilio Vaticano II (siglo XX).

El contraste entre esas diversas imágenes abarca el arco de los 20 siglos, en el que resalta la disonancia entre la imagen fundacional y las que aparecen desde el siglo III hasta la moderna del concilio Vaticano II. Una evolución que nos convoca a un discernimiento, para poder separar lo propio y verdadero de lo extraño y opuesto al proyecto originario de Jesús.

En esa evolución aparece cincelada la imagen de una Iglesia doble: CLERICAL / LAICAL : gobernante y gobernada, docente y discente, santificadora y santificada, superior e inferior.
1.Imagen fundacional de la Iglesia
La visión exegético-eclesial actual resulta imprescindible a la hora de precisar este punto. Los primeros discípulos de Jesús acogen su llamamiento y les dice que si quieren seguirle y enrollarse en su movimiento es para inaugurar el Reino de Dios, lo cual no es posible sin tener hambre y sed de justicia, elegir ser pobre y entregarse con toda el alma a la liberación de los pobres (Mt, 5,6; 5,3 ; Lc 6,20).

Decididos a seguir a Jesús, les toca tras un no largo tiempo afrontar su inesperada muerte como un tremendo fracaso. Ante ella, dan por acabado todo plan de Jesús, huyen y lo dejan en absoluta soledad. Tenían razón, al parecer , los dirigentes de Israel que actuaban en nombre de Dios.
Pero, de pronto se encuentran con un hecho inédito: el muerto en la cruz está vivo, resucitado. Y entonces les queda claro que sus pretensiones quedan refrendadas por Dios.

A partir de esta experiencia, congregados se sienten dispuestos para una nueva forma de existencia: surge la ek-klesia, llamada desde entonces la Iglesia. Impactados por la resurrección y unidos en un plano de igualdad, comienzan a crecer y formar diversas comunidades. En todas ellas, hay un discípulo de los que acompañaron a Jesús. Todos van con una actitud de servicio, sin anhelar puesto o cargo alguno.
Nace así, la Iglesia como parte integrante de la vida, muerte y resurrección de Jesús, que irá adquiriendo formas diversas. Pluralidad que no impide que en el primer milenio aparezca como punto central la comunión, en tanto que en el segundo será la institución eclesiástica de la Jerarquía.

En el siglo I, en medio del judaísmo y de la necesidad de abrirse al mundo pagano, lo que importa de verdad es la transmisión del Evangelio, vivido y practicado, más que la forma de organizarse los dirigentes de la Iglesia.
En los siglos II y III siguen las comunidades cristianas con su protagonismo. Se reunían en torno a un supervisor, el obispo, sin dejar de ser artífices de su propia vida e iniciativas; se saben portadoras de la tradición recibida de los apóstoles de Jesús.
Los obispos aparecen en tan profunda comunión con el pueblo, que elegir a los obispos lo hacían las comunidades, con el gesto de la “mano alzada” e imposición de manos. Es el pueblo quien tiene poder para elegir obispos dignos y recusar a los indignos. El pueblo, que va a ser presidido por el obispo, afirma Cipriano, tiene que ser elegido por él.

En el siglo III ocurre un cambio importante: el primero que debe presidir las celebraciones es el obispo y por primera vez se le llama sacerdote. Poco después, ocurre lo mismo con el presbítero que lo suple. Aparece por primera vez la sacerdotalización de obispos y presbíteros. No obstante, todavía la Iglesia no se divide en dos sectores: los clérigos con poder y los laicos sin él. Estamos todavía en unas Iglesia formada simplemente por cristianos.
La sacerdotalización de obispos y presbíteros se va haciendo cada vez más común, lo mismo que la designación de lugares sagrados para la celebración del culto.

2.Imagen constantiniana de la Iglesia
En el siglo IV tiene lugar un cambio histórico de primera magnitud: el emperador Constantino establece una alianza profunda con la Iglesia, que implica serias novedades.
En el imperio se instaura una doble vida que se va alternando, la pontifical y la imperial. Aunque se produce una adhesión masiva y banal al cristianismo , se da por supuesto que todo el mundo es cristiano, se admite como normal la distinción entre clérigos y laicos, unos con poderes y activos, y otros sin poder y pasivos; unos celebrantes de la liturgia y otros, meros asistentes. Y así la Eucaristía pasa a ser celebración predominante y casi exclusiva de los clérigos

Pese a ello, las comunidades siguen participando en la elección de los obispos, que se mantienen integrados en la comunidad, la cual conserva viva la condición sacerdotal del pueblo de Dios. La división entre clérigos y laicos no llega a hacerse real hasta el segundo milenio.

El imperio, que proviene de una vida no cristiana, apoya las diferencias entre ricos y pobres, se construye cargando los impuestos sobre los más débiles y fomentando la vida fastuosa e injusta de los ricos.
No pocos Padres de la Iglesia critican esta situación, pero la Iglesia no es capaz de eliminar las causas de la pobreza y acaba por resignarse a ser portadora de una salvación que acontece en la otra vida.

El reino de Dios, que debiera transformar el mundo de los pobres y hacerse presente en ellos, se reserva para un lugar ultraterreno; la Iglesia debe ocuparse de las cosas eternas y no de las temporales. Planteamiento confirmado por el platonismo de algunos Padres de la Iglesia y que avanza propagándose en la Edad Media y llega hasta nosotros.
3. Imagen de la reforma gregoriana de la Iglesia
Tras esta mirada al primer milenio, se produce la reforma eclesial de Gregorio VII, que se caracteriza por dos hechos fundamentales.

1º) Acabar con la teocracia
Gregorio VII se propone acabar con la injerencia del poder temporal en la Iglesia que el imperio carolingio y romano-germánico venían ejerciendo considerándose como soberanos de todos los cristianos y estándoles subordinados el Papa y los obispos. Son ellos , junto con los príncipes y señores feudales, quienes se apoderan de las diócesis y nombran obispos , pudiendo ponerlos o deponerlos a merced de sus deseos e intereses.

2º)Establecer la primacía del orden espiritual de la Iglesia
Gregorio VII trató de establecer un orden nuevo, ordenado a subordinar el poder temporal al espiritual; es el Papa quien tiene que determinar lo que es conforme a derecho y justicia. Y para asegurar dicho orden crea la institución de los cardenales como principio elector del Papa.

Comienza así un a nueva etapa donde la reflexión teológica tiene como centro no la COMUNION de la Iglesia sino la DESIGUALDAD, con la creación de dos clases dentro de ella: unos a los que les es dado el poder de enseñar , santificar y gobernar (los clérigos) y otros a los que no (los laicos).
Como creyentes en Jesús, ya no todos son iguales; ser clérigo comporta un rango superior, propio de la jerarquía, con la cual acaba identificándose la Iglesia.

La comunidad cristiana deja de ser sujeto de la celebración eucarística, sólo el cura dice Misa y tiene el poder de consagrar. El cuerpo de Cristo ya no es el pueblo de Dios = la Iglesia, sino el cuerpo físico de Cristo, sobre el cual el cura realiza la transustanciación con la consagración. En consecuencia, la Misa resulta propiedad del sacerdote y puede celebrarla él solo.

El concilio de Costanza y la misma Reforma protestante intentaron reactivar la conciencia de que la Iglesia no está sólo en manos del Papa y del clero, sino en el sentir de todo el pueblo convocado por Dios. Pero, de hecho las estructuras medievales de la Iglesia se consolidaron y prolongaron hasta el Vaticano II.
4º)Imagen de la Iglesia en el concilio Vaticano II
Resulta paradógico que, al intentar captar la imagen primera de la Iglesia, hayan pasado siglos y se ha tenido que esperar hasta el concilio Vaticano II para dar con ella.

1.UNO ES EL SEÑOR
“Todos los hombres son llamados a la unión con Cristo, luz del mundo, de quien procedemos , por quien vivimos y hacia quien caminamos” (LG, 3).
“La iglesia es el pueblo elegido de Dios, que es uno: UNO es el SEÑOR, uno el Bautismo, una la Fe, una la Esperanza, una la Caridad. Común la gracia de ser hijos de Dios y común la vocación a la perfección.(LG, 32)
“Su luz resplandece en la Iglesia, anunciadora de su Evangelio (Buena Noticia) que se hace presente con la llegada del Reino de Dios” (LG, 1).

2. ANTE CRISTO Y LA IGLESIA
“No existe desigualdad alguna por razón de la estirpe, nacimiento, condición social o sexo, pues todos somos UNO en Cristo Jesús y todos somos llamados a la santidad” (LG,32) .
Los rasgos descritos nos recuerdan, en primer lugar, que en el principio y en la raíz de la Iglesia está Jesús de Nazaret. Fue El quien convocó y desencadenó el movimiento de cuantos se comprometieron a seguirle.
En segundo lugar, los seguidores de Jesús, todos son llamados a anunciar el reino de Dios y fundar una familia universal, de hermanos, viviendo en ingualdad, justicia y solidaridad, poseídos por una misma fe, una misma esperanza y una misma caridad.

En tercer lugar, el seguir a Jesús expresa un estilo de vida, que compromete a todos por igual, sin que se pueda atribuir a unos un grado de mayor perfección que a otros y sin poder establecer clases, desigualdades, barreras, discriminaciones y privilegios entre unos y otros. .
El Vaticano II deja establecido concretos y especiales aspectos de esta igualdad de todos los miembros de la Iglesia: “El concilio Vaticano II devuelve al pueblo el protagonismo perdido: el sacerdocio, la infalibilidad , el profetismo, la vocación universal a la santidad, la opción por los pobres.

Y, destaca como más relevante un nueva relación con el mundo: “El concilio hace un planteamiento nuevo: el de cerrar una era en la historia de la Iglesia y de abrir otra nueva. La nueva era no puede hacerse presentando Iglesia y Mundo como dos polos contrapuestos, que luego hay que relacionar, sino entendiendo que, desde ese nueva relación, la Iglesia forma parte de la historia humana como pueblo de Dios. La Iglesia no es , originariamente, otra cosa que el mundo. Ambos convergen en una previa y sola humana realidad. Hay lugares en la sociedad que no debe ocupar la Iglesia, es muy importante que ella aprenda a escrutar los signos de los tiempos e interpretarlos a la luz del Evangelio” (GS, 4) .

Y, desde esta perspectiva, hay que responder al doble desafío del humanismo laico y antropocéntrico de la cultura moderna, sin darle la espalda, tratándolo con una actitud samaritana y con la convicción de que es portador de valores como la autonomía del mundo, de la razón y de la ciencia y la democratización de la sociedad.

Esta perspectiva constituye un auténtico progreso y le hizo producir efectos operativos muy profundos. Con el concilio sonó la hora de empujar a la Iglesia a lo que Jesús quiere de ella: una forma nueva de hacerse presente en la historia”.
5º) Verdades primordiales de la nueva forma de la Iglesia
Examinada en conjunto, esa nueva forma eclesial reviste múltiples aspectos pero hay uno que configura, dignifica y da sentido a todos los demás: el sacerdocio común, reproducción y perpetuación del sacerdocio de Jesús,que iguala la vida todos sus seguidores.
Entre Dios y la Sociedad no cabe una mediación sacerdotal elevada a clase superior, dotada con poderes especiales sobre los demás y que los diferencia esencialmente.

Jesús era un ser humano, un ciudadano como todos los demás, que reivindicaba el valor sagrado de todo ser humano y en especial de los que menos contaban para el Templo y el Imperio: los empobrecidos y marginados. Eran estos precisamente los preferidos de Dios.
Su nuevo sacerdocio consistía en desvivirse para que nadie fuera menos que nadie, esclavo, pobre o siervo de nadie. Heterodoxo y revoluciojnario presentaba a Dios como Padre y valedor de los más pobres, demoledor del poder, la soberbia, la hipocresía y privilegios de quienes decían representarle.
Si algo se declaraba él era ser misericordioso y servidor de los más pobres, de los últimos. Y se lo recalcó con palabras entrañables en la Cena de despedida:

3.PREGUNTAS AL PUEBLOS DE DIOS

Vista la situación y configuración actual de la Iglesia, con su estructura, funciones y comportamientos:
1º) ¿Qué cinco verdades o enseñanzas importantes, hoy desfasadas, debería renovar o eliminar?.
2º)¿Qué cinco temas principales debería admitir y legitimar?.

Entrevista a Lula da Silva

Entrevista a Lula da Silva: prefiero morir a cambiar mi vida por el poder

Por Benjamín Forcano

LULA CANDIDAT0 PRESIDENTE DEL BRASIL
1. Preliminar a mi Entrevista de hace 26 años
No me fue difícil encontrar a Lula en Sao Paulo, aunque la ciudad sea el laberinto más temeroso y complicado que he visto en mi vida. Supe enseguida que llevaba al frente del Partido de los trabajadores (PT) 16 años, exactamente desde que se fundó. Y surgió cuando agonizaba la dictadura militar en el año 80…..
Esta mi entrevista es del 1996, cuando él tenía 50. Y quién es Lula , su modo de vivir y pensar, lo que significó su quehacer político para el tiempo en que gobernó, el odio y la injusticia con que se le intento aniquilar, su entereza inclaudicable al servicio de los más excluidos y empobrecidos, marcan fechas que el pueblo nunca olvidó y que hoy trata de reivindicar frente al brutal y enloquecido poder de un capitalismo cruel y opresor.

Y la energía de su opción política liberadora es universal, restalla sobre la mentira y cobardía de tantos políticos hoy en el poder, que en poco o nada representan los intereses y derechos del pueblo. Por eso, y pese a la distancia de la fecha, la Entrevista emociona y presenta su vuelta a la política como una esperanza en medio de tanto engaño, frustración y desespero. El, como ningún otro, aplaude nuestra adhesión a principios y valores que caracterizan lo más grande y hermoso de nuestra humanidad. Veánlo ya en la ruta de sus cálidas y alentadoras respuestas.

PREFIERO MORIR A CAMBIAR MI VIDA POR ELPODER

-¿Cuántos años hace , querido Lula, que comenzaste tu lucha política ?
-Yo comencé mi lucha sindical en el 1969, era delegado de base del sindicato metalúrgico y fui elegido presidente del mismo en el 1975. En 1978, hicimos las primeras huelgas. A partir de entonces, el sindicato adquirió notoriedad na-cional e internacional y en el 80 intentamos crear un artido político.

Desde ese momento, nos convencimos definitivamente de que era preciso una organización política de los trabajadores en la que los excluidos fuesen los actores principales y no coadyuvantes como suele ocurrir en el mundo político. Nos fue posible crear un partido político en Brasil en función de sindicalistas combativos, de la Iglesia progresista y del movimiento popular. Esto explica que. en apenas dos años, organizáramos el partido nacional de los trabajadores.

-¿Qué motivos te llevaron a tomar esta opción política?
-Por increíble que parezca, lo que me llevó a tomar esta decisión era la comprensión de que el movimiento sindical tenía un espacio limitado, es decir, era muy corporativo, con intereses importantes pero pequeños, contrarios incluso a los intereses de toda la comunidad brasileña. Yo pensaba que los trabajadores no sólo tenían derecho a reivindicar mejores condiciones de trabajo sino también a reivindicar el poder político. Y ocurrió un hecho portante: en 1979 yo fui a Brasilia a conversar con los diputados, porque estaban intentando aprobar una ley que prohibía la huelga para algunas categorías consideradas esenciales, como por ejemplo, banqueros, profesores, petroleros, etc.

Y allí tuve un gran choque, percibí que los trabajadores no tenían representantes en el Congreso Nacional. Y fue entonces cuando yo comencé a preguntarme: ¿cómo es posible pretender que los diputados que son representantes del poder económico hagan unas leyes que interesen a los trabajadores? Eso fue efectivamente lo que despertó en mí la necesidad de crear un partido político. No fue el manifiesto comunista, ni ninguno de los escritos de Marx, de Engels, de Trotsky, o de Mao, sino exactamente ese descubrimiento que yo hice en el Congreso Nacional. Fui adquiriendo conciencia en la medida en que los trabajadores fueron evolucionando políticamente. Por eso yo digo que yo soy resultado de la evolución de la conciencia política de los trabajadores.

-¿ Cuál es la presencia y el peso del capital en Brasil?
-Brasil es un país salvajemente distribuido a nivel internacional. Tenemos más o menos un 25% de nuestras relaciones comerciales con Estados Unidos, un 25% con la Unión Europea, un 25% con el mundo asiático y un 25% con América del Sur. Desde el punto de vista del capital extranjero, Brasil continúa siendo un país interesante, porque nosotros ofrecemos las mejores tasas de interés del mundo, porque nuestro país tiene un mercado muy grande (somos 160 millones y unos 35 millones tienen un poder de consumo de clase media) y porque tenemos una mano de obra todavía muy barata si la comparamos con otros países.

-¿Pueden llegar las clases trabajadoras a dirigir la política cuando todo parece indicar que el neoliberalismo se está consolidando? En el supuesto de que el PT llegase al poder, ¿el capitalismo permitiría llevar a cabo las transformaciones que proponéis?

-Admito que el neoliberalismo es una teoría que desde el 1980 se consolida en el mundo. Pero hay un dato objetivo y es que el neoliberalismo desde el punto de vista de la concurrencia y de la globalización económica comienza a crear un nuevo fenómeno. Si en un primer momento creó el fenómeno de facilitar el aumento del consumo, ahora está creando el fenómeno antagónico: no hay espacio para que todo ser humano pueda trabajar y vivir dignamente.

La diferencia entre el Primer y el Tercer Mundo está en que el Primero está perdiendo lo que conquistó, y el Tercero estamos perdiendo lo que todavía no hemos conquistado, el derecho a conquistarlo. El movimiento sindical tiene que repensar su papel; durante 50 años nos hemos pasado luchando contra los empresarios, hoy la lucha no es con los empresarios, tiene que ser a nivel político. Porque si nosotros no influimos en las decisiones políticas de nuestros gobernantes, lo que va a prevalecer es la lógica del capital.

Yo no digo que sea difícil que los trabajadores lleguen al poder, pues son una fuerza enorme en América Latina dentro de sectores progresistas. En Brasil, por segunda vez un tornero mecánico disputa la presidencia del Estado.
El objetivo del partido político es llegar al poder y nosotros queremos llegar al poder para hacer las transformaciones que entendemos tenemos que hacer. Nuestra llegada al poder supondría un nuevo programa de política social: hacer una reforma agraria, un política social especial para el pequeño productor, una política industrial para las pequeñas y medianas empresas, una política de bienestar social capaz de distribuir de una manera más justa la riqueza producida por el país. Y ahí vamos a tener graves enfrentamientos.

En una ocasión me preguntaban si yo no cambiaría después que ganase las elecciones. Yo respondí: si yo tuviera que mudar todo lo que fue mi vida y todo lo que critiqué, prefiero morir antes que tomar el poder.
-Tu discurso se dirige fundamentalmente a la clase popular, que tiene un porcentaje elevado (¿30, 40%?) en las favelas, otro porcentaje en los trabajadores. ¿Esta base social, mayoritaria, está con el proyecto del PT?
-Cuando yo pensé en hacer las caravanas de la ciudadanía, mi objetivo era conversar con los excluidos de la sociedad brasileña. Porque el hambre, la miseria y la falta de escolaridad no llevan al ser humano a la revolución, llevan a la sumisión.

Un partido con las características del PT tiene una participación muy fuerte en los sectores organizados de la sociedad (sindicalizados, funcionarios públicos, estudiantes, intelectuales). Pero nosotros tenemos casi la mitad de la población fuera del proceso, que son prisioneros del discurso demagógico, de la promesa fácil. Son personas que en el momento de dar el voto son engañados por la entrega de una cesta básica, un litro de leche, la promesa de un empleo. Y no es culpa de ellos, sino de la necesidad de sobrevivencia. Si yo comienzo a distribuir un kilo de frijoles también, estoy pervirtiendo mi conciencia y la del que quiero que tenga una conciencia política.

Para mí está claro que la élite brasileña no quiere resolver el problema de la miseria porque la miseria es una de las formas por la que ellos se perpetúan en el poder.
-Veo que tienes, a pesar de todo, confianza en el futuro. Pero, si es cierto como dice Leonardo Bof «que e[ destino de nuestros pueblos ya no nos pertenece», ¿no te parece que tu postura resulta ilusoria, al pretender luchar contra un fatalismo irremediable?

-No, porque yo que comencé el movimiento de organización política de los de los trabajadores, tengo conciencia del avance que tenemos en Brasil. En el 79, yo viajaba por el Brasil y apenas encontraba una persona que quisiera conversar conmigo sobre la necesidad de un partido político. Y hoy tenemos el partido, una situación sindical importante, gobernadores de Estado, senadores, 50 diputados, alcaldes y concejales en ciudades muy importantes, etc.

No deja de ser curioso que cuando la ONU convoca en Estambul un Congreso para discutir los problemas de habitabilidad de las grandes ciudades, un 40% de los proyectos del PT son tenidos como referencia en ese congreso. Nosotros sabemos protestar y hacer huelgas y sabemos gobernar con más competencia, tenemos la mejor experiencia de urbanización en favelas, el mejor tratamiento con niños de la calle, la mejor experiencia de salud, de revolución participativa pues allí donde gobierna el PT es la comunidad quien determina las prioridades de la ciudad. Esto para nosotros es sagrado.

Yo tengo 50 años y me quedan 20 por lo menos para continuar creyendo en eso si Dios me da vida. Tengo hijos, nietos, millones de personas implicadas, millones y millones de votos. Lo que hace 15 años parecían cosas de media docena de Lulas, hoy son cosas de millones y millones de personas con el mismo ideal.
-Brasil ha sido, después del concilio Vaticano II, pródigo en líderes laicos cristianos, teólogos comprometidos, obispos profetas y comprometidos con el pueblo.
-¿ En qué medida crees que la Iglesia católica ha contribuido a activar esta conciencia política’.’

-Tengo claridad absoluta de que en América Latina gran parte de los avances políticos se deben a la Iglesia católica a través de las comunidades de base, de la pastoral de la tierra, de la pastoral de la juventud, de la pastoral de los niños, de los inmigrantes. Un trabajo fantástico, serio, de la Iglesia católica en los sectores populares del Brasil. Figuras como D. Pablo Arns tiene una importancia muy grande en Brasil. Y es una pena que el Papa trate de disminuir el poder de este obispo en Sao Paulo dividiendo la diócesis, el de D.Pedro Ca-saldáliga, el del teólogo Leonardo Boff, etc. Oía a una persona que decía lo siguiente: la Iglesia católica ha jugado un papel fundamental, pero corre el riesgo de perder ese papel en la medida en que deje de hablar el lenguaje del pueblo.

Es imprescindible impulsar la organización del pueblo y la Iglesia tiene que servir para eso, para animar al pueblo en sus derechos y luchas, darle fuerza espiritual y ofrecerle un camino para luchar contra las injusticias, pues al fin y al cabo eso es lo que hizo Jesús la vida entera.
-Entonces, ¿en qué queda la frase de Marx de que «la religión es opio del pueblo»’.’

-Depende de qué clase de religión. La iglesia, de la que he hablado, toma parte hoy muy seria en el proceso de Brasil. Si la Iglesia católica se dedica a hacer una política que siembra el conformismo de suerte que diga: usted no debe protestar, no debe luchar, debe aceptar el hambre y la miseria como querida por Dios, etc. etc., eso es «opio del pueblo».

Pero,si dice: usted muere porque no tiene política de salud en Brasil, los niños mueren de hambre, etc., no porque Dios quiera sino por incompetencia del Gobierno en tratar estos problemas; Dios no quiere que nadie pase hambre. Entonces, la Iglesia, sin olvidar los problemas religiosos, debe ayudar a colocar los problemas sociales en su justo lugar, y entonces su labor será más saludable para la humanidad.

-Vuestra postura se ve a veces desde Europa como romántica. No faltan quienes dicen que la suerte de la teología de la liberación llegó a su fin, lo mismo que fracasó el socialismo real.
-Está claro que no podía ser socialismo auténtico, democrático, un socialismo con partido único, que prohibía las organizaciones religiosas y sindicales, etc. En la Iglesia, la teología de la liberación, aunque no haya sido muy bien vista por Roma, ha tenido una gran influencia, debido a grandes figuras que se han comprometido con el pueblo (Oscar Romero, Pedro Casaldáliga, Tomás Baldunio. Pablo Evaristo Arns. Leonardo Boff, etc.) y han realizado un gran trabajo de liberación. Las Iglesias que luchan por la liberación son las que cuentan.

En memoria de Pedro Casaldáliga: 8.08.2020

Tumba de Pedro Casaldáliga

Benjamín Forcano: «Vivir como Jesús de Nazaret, le hizo pobre, libre y profeta»

«Su testimonio quedo clavado en el alma de la Sociedad y de la Iglesia, tan profundo que en el futuro será como faro que haga imposible oscuridades y encallamientos del pasado y haga realidad sus sueños de una humanidad fraterna, más justa y libre»

«Su coherencia de vida, confiere a Pedro libertad profética y credibilidad universal»

«En la visita ad limina, tuvo también una sesión en que los cardenales Gantin y Ratzinger lo sometieron a examen. Casaldáliga contestó con serenidad y gran lucidez»

«Pedro es un hombre libre ante las instituciones, sean políticas o religiosas; libre ante las personas, los grupos y las ideologías»

Por Benjamín Forcano, teólogo

Hiciste la belleza

porque sabías que mis ojos

exultarían viéndola.

 Me esperas en la muerte

porque sabes

que necesito verte.

Como si fuera ayer, va esta “memoria” en el primer aniversario de la muerte de nuestro querido Pedo Casaldáliga. Su testimonio quedo clavado en el alma de la Sociedad y de la Iglesia, tan profundo que en el futuro será como faro que haga imposible oscuridades y encallamientos del pasado y haga realidad sus sueños de una humanidad fraterna, más justa y libre.

1 ¿Pedro Casaldáliga fue siempre el mismo?

Escribir sobre Pedro Casaldáliga cuando nos dejó en la tierra la estela luminosa de sus 92 años, es un desafío y una interpelación. Y es también un deber, un servicio a la humanidad para quienes lo hemos conocido y compartido su estilo de evangelizar en la Iglesia y en la sociedad.Yo lo conocí, siendo claretiano como él, por los años 1967, cuando él rondaba los 39 años y yo los 32. Fecha clave porque Pedro, con su labor de 6 años en Sabadell con los obreros y emigrantes; 3 años en Barcelona como animador de comunidades cristianas y movimientos sociales; 3 años en Barbastro como formador de seminaristas claretianos y misionero en el Pirineo; 4 años en Madrid como director de la revista “El Iris de Paz” = “Revista de Testimonio y esperanza” y otras actividades; y en Guinea como impulsor de los Cursillos de Cristiandad, había como anticipado no poco de lo que el concilio Vaticano II aportó y elaboró para la Iglesia universal.

Y como remate de este período, fue elegido para asistir como delegado en 1968 al Capítulo General de los Claretianos, que se proponía asimilar la renovación decretada por el Vaticano II. Según entreveíamos, a los jóvenes nos tocó vibrar con la tarea de este Capítulo claretiano, apostando decididamente por la tendencia renovadora, pilotada por Casaldáliga, denominado en aquella ocasión como el Che de la sierra maestra claretiana. Y, como cumbre de sus deseos, Pedro decidió, acabado el Capítulo, cumplir su sueño de irse a Misiones, concretamente a la Amazonía del Brasil, al Matto Grosso.

Sin este terreno previo, no se entiende el itinerario posterior de Pedro Casaldáliga. Su excepcional modo de vivir y evangelizar no comienza con su ida al Matto Grosso. Es anterior y no hace sino confirmarse en el nuevo contexto en que le toca actuar.

La savia que lo alimentaba estaba ya dentro. Pedro lo expresa con naturalidad: “Los pobres son la niña de mis ojos. A mí siempre se me ha quebrado el corazón ver la pobreza de cerca. Me he llevado bien con la gente excluida. Soy incapaz de presenciar un sufrimiento sin reaccionar. Por otra parte, nunca me he olvidado de que nací en una familia pobre. Me siento mal en un ambiente burgués. Siempre me pregunté que si puedo vivir con tres camisas, por qué voy a necesitar diez en el armario. Los pobres de mi Prelatura viven con dos, de quita y pon. Estoy convencido de que no se puede ser revolucionario ni profeta, ni libre sin ser pobre. Siendo pobre me siento libre de todo y para todo. Mi lema fue: ser libre para ser pobre y ser pobre para ser libre”.Si sientes la pobreza como una cuestión de justicia y decencia humana, necesariamente sentirás compasión, mostrarás amor y te rebelarás con indignación. “No podíamos ver todo eso con los brazos cruzados. Quien cree en Dios, debe creer en la dignidad del hombre. Quien ama al Padre, debe servir a los hermanos. El Evangelio es un fuego que le quema a uno la tranquilidad. No se puede ser cristiano y soportar la justicia con la boca callada. Jesús dice en el Evangelio que El nos juzgará el último día por lo que hayamos hecho con nuestros hermanos más pobres y pequeños”.

2 Su coherencia de vida, confiere a Pedro libertad profética y credibilidad universal

Después de tratar y encomiar a gente eminente por su defensa de la justicia y la verdad, me resulta difícil encontrar un testimonio tan contundente como el de Pedro Casaldáliga. Pedro muestra coherencia extrema entre lo que dice y hace y por eso es creíble.

Lo llamamos el “Obispo de los pobres” y, como a él, a otros. Pero Pedro lo siente como como si le fuera algo natural: “Señor, no sé si he sabido hallarte en todos, pero siempre te he amado en los más pobres”. Y la confesión se convierte en realidad como acaso nadie puede imaginar: “Cuando me muera, advierte firme al “Movimiento de Trabajadores sin Tierra”: me enterráis junto al rio Araguaia, en la tierra, donde yo he enterrado a tantos indígenas, a tantos peones perseguidos o huidos de Haciendas y a tantos niños sin caja. “Oidlo bien: como un pobre más, siete palmos de tierra, una crucecita de palo y… la resurrección” .

A la mente, puede que nos venga ahora la fastuosidad de los entierros de Papas, Obispos incluso beneméritos, en catedrales, con mausoleos de mármol, personajes venidos del mundo entero, ceremonias ostentosas, exhibiendo indumentaria, títulos y honores. Pedro Casaldáliga no podía acceder a otra cosa que a su identidad con los más pobres, pues era su obispo.3 ¿Qué o quién da base a la libertad de Pedro Casaldáliga?

Digo esto, porque encuentro natural que mucha gente se pregunte: ¿De dónde le viene a Pedro la libertad de cuestionar procedimientos, costumbres , normas que no ayuden a vivir según el Reino de Dios?

Le viene, en respuesta suya, de sentirse en radical seguimiento e identificación con Jesús de Nazaret, lo cual implica adoptar el obrar mismo de Dios que se nos revela en Jesús, su hijo predilecto. Y si todos nosotros somos con Jesús hijos de Dios, debemos reconocerlo sobre todo en sus hijos más desatendidos y necesitados. Jesús en una de sus narraciones magníficas lo deja bien claro: “Os encontrareis con gente que pasa hambre, que tiene sed, que es extranjero, no tiene que vestir, está enfermo o está en la cárcel,…Os lo repito: cuanto hagáis con cada uno de estos hemanos mios más humildes lo estáis haciendo conmigo mismo”( 25, 35-40).

El tener a Dios como Padre supone obrar como El y, en consecuencia, obrar como Jesús: “Rezar por los que os persiguen, querer a los que no os quieren , mostrar afecto a los que no son de vuestra gente, no ofender a los que os afrentan, compartid generosamente lo que teneis y no volver nunca la espalda a los que os piden” (Mt 5, 9-48) .

Es engañoso, por tanto, creerse conocer a Dios y llevarse bien con él sin portarse como conviene con sus hijos. La grandeza del hombre no consiste en dominar , sino en servir y nada hay que lo aleja tanto de él como el odio contra uno cualquiera de nuestros prójimos.

El odio rebaja y degrada al ser humano, lo hace incapaz de ver su yo reflejado en el otro y de estimarlo como si se tratara de uno mismo. Nadie puede ser uno mismo si no logra aceptar al diferente, al otro y tratarlo como a sí mismo.: “Quien dice amar a Dios , a quien no ve ; y aborrece a su prójimo a quien ve; ese tal es un mentiroso”.Quizás comprendamos ahora de dónde le viene a Pedro Casaldáliga la gran libertad de cuestionar ante quien sea cualquier comportamiento eclesiástico o civil, que no concuerde con los principios del Reino de Dios. El le ha mostrado fidelidad total y de ella no le apartará soborno ni amenaza alguna. Y es que en su testimonio está presente el espíritu mismo de Dios: “Sed perfectos como vuestro Padre celestial es perfecto”. Y ahí, creyentes y no creyentes, clamarán: “Chapoo”, como me lo expresó en cierta ocasión Julio Anguita al hablarle yo de Pedro Casaldáliga.

Sólo procediendo de esta manera, se entiende que Pedro pida a la madre de Jesús que nos enseñe:

“A ese Jesús carne de su carne, más nuestro que suyo, más del pueblo que de casa, más del mundo que de Israel, más del Reino que de la Iglesia, aquel Jesús que por el Reino del Padre, se arrancó de sus brazos de madre y se entregó a la muchedumbre, sólo y compasivo, poderoso y servidor, amado y traicionado,fiel ante los sueños de su Pueblo, fiel contra los intereses del Templo, fiel bajo las lanzas del Pretorio, fiel hasta la soledad de la muerte» (Pedro Casaldáliga, p.96).

4 Hecha suya la vida de Jesús, Pedro entra en todo y a todos con su misma libertad

Si Pedro Casaldáliga tomaba parte en todo ámbito y problema humano, era porque debía colaborar a resolverlo con la sabiduría y fuerza liberadoras del Nazareno.

Su caminar en este planeta tierra, iba a estar señalado por las palabras y acciones de cada lugar y momento, siempre al estilo de Jesús para lograr esa gran familia de hermanos e hijos de Dios.El desafío es permanente en un mundo donde todos tratamos de abrirnos camino buscando que se nos reconozca y se nos reserve un puesto en la sociedad. Nadie viene a este mundo por sí mismo ni para sí solo. Somos dependientes y desde esa dependencia nacemos, nos necesitamos y nos relacionamos y nos aceptamos.

La aceptación supone que somos portadores de una misma naturaleza, que somos capaces de conocerla y cuidarla en nosotros mismos y en los demás, secundando la norma universal de “Tratar a los demás como nosotros queremos que nos traten”. La vida de todos es tan digna como la nuestra, sujeto de unos mismos derechos y obligaciones.

Por tanto, se sea varón o mujer, joven o viejo, blanco negro, europeo, americano o asiático, trabajador de una u otra profesión, constituimos una comunidad humana universal , que descarta cualquier tipo de exclusión o discriminación. Todos somos ciudadanos, con la dignidad y derechos que nos son propios, siendo creyentes o ateos. Pero, lo que en modo alguno se puede admitir es la pretensión de quienes , idólatras del dios dinero, se dedican a sacrificar en su altar, miles y millones de vidas para superar la frustración de su egoísmo y codicia y la desesperación de su malograda vida.5 Algunos hechos relevantes del vivir “libre y pobre –pobre y libre” de Pedro

Creo interpelante recordar ahora algunos hechos en los que Pedro manifiestó de maneras relevante su libertad profética:

-La innovación ritual y programática de su Consagración episcopal

– El no ir a Roma para hacer la visita “ad limina”

-La acogida del equipo expulsado de la Congregación claretiana

-Su viaje a Nicaragua para apoyar la Revolución Sandinista.

A)- Inusual la celebración de su Consagración episcopal

Pedro Casaldáliga llegó ilusionado al Matto Grosso, consciente de que llegaba a un lugar donde le tocaría mostrar la fuerza liberadora del proyecto de Jesús. Llegó en 1968 y a los cuatro meses, se propuso visitar y conocer el lugar y condiciones de vida de la gente entre quienes iba a realizar su misión. Pasaron casi tres años y ya tenía en su mano el mapa de lo que pronto iba a ser su Prelatura: un territorio de 150.000 km. , 1/3 de España, con fincas de hasta 700.000 hectáreas.

Le quisieron nombrar obispo y él se negaba, pero muchos amigos le obligaron a que aceptara para poder trabajar más y mejor para el bien de todos.

En pocos días, logró tener a punto el Documento “Una Iglesia en conflicto con el latifundio y la marginación social”.Y sobrevino lo que acaso nadie esperaba: la alarma, el escándalo y la persecución. Gobierno, Policía y hasta el mismo Nuncio le pideron que no lo publicara en el extranjero. Pedro acababa de dar puntilla a la complicidad histórica de una Iglesia con los poderosos de este mundo. Hasta cinco veces estuvo a punto de ser expulsado del país. Pero el Papa Pablo VI lo defendió: “ Tocar a Pedro es tocar al Papa”. Y se evitó la expulsión.

En su consagración episcopal, Pedro Casaldáliga dejo bien plasmado su programa pastoral, expresado en una celebración que sobrepasó todo ritualismo tradicional.

Poéticamente anunciaba:

Tu MITRA

será un sombrero de paja; el sol y la luna; la lluvia y el sereno;

el pisar de los pobres con quien caminas y el pisar glorioso del Señor.


Tu BÁCULO

será la verdad del Evangelio y la confianza del pueblo en ti.


Tu ANILLO

será la fidelidad a la Nueva Alianza del Dios Liberador

y la fidelidad al pueblo de esta tierra.


Tu ESCUDO

la fuerza de la esperanza y la libertad

de los hijos de Dios.


Tus GUANTES

el servicio del amor.B) Negación de ir a Roma para realizar la “Visita ad limina”

Pedro consecuente consigo y la tarea eclesial que le correspondía, decidió no hacer la “Visita ad limina” para ver al Papa, que los obispos tienen que hacer por prescripción canónica cada cinco años. El lo explicó: tales visitas no cumplen con su objetivo de informar al Papa sobre los problemas de cada diócesis, se reducen a un despliegue de ceremonias más o menos ostentosas. Y añadía ademá: Yo soy un pobre y los pobres no viajan.

Pedro cumplió su palabra, jamás viajo a España, ni siquiera cuando murió su madre, (cuya noticia yo le trasmití). Lógicamente, de Roma le llamaron la atención, le enviaron un delegado y él admitió que si el Papa lo deseaba, él lo haría sin demora. Luego resulta que tardaron más de dos años en recibirlo. Y sabiendo la repercusión que iba a tener, determinaron que la difusión fuera nula o lo menos posible, que llevara sotana, y se abstuviera de hacer declaraciones públicas.

Pedro se había hecho preceder con una carta al Papa, donde ponía en acción su corresponsabilidad episcopal, mencionándole una serie de puntos que debía acometer para transformar la Iglesia y hacerla fiel seguidora de Jesús. Tuvo también una sesión en que los cardenales Gantin y Ratzinger lo sometieron a examen. Casaldáliga contestó con serenidad y gran lucidez.

Posteriormente, con una dureza ajena a este encuentro, oficiales de la Curia mandaron a Casaldáliga un documento de unos 10 puntos controvertidos, para que los firmase. Casaldáliga los rechazó argumentando que no era eso lo que él y el Papa (incluidos los dos cardenales) habían acordado. Y la cosa terminó ahí, sin más instigación.C) Pedro Casaldáliga, sin dudarlo acogió al equipo claretiano expulsado de la Congregación

Muchos teólogos hubieron de afrontar represión y censura debido a la involución instaurada por los Papas Juan Pablo II y Benedicto XVI. Yo formaba comunidad claretiana con otros cinco compañeros más, creada expresamente por nuestros superiores para enseñar, difundir y asegurar la renovación del concilio Vaticano II.

Publiqué por entonces el libro “Nueva Etica Sexual” que, tras unos años de pacífica circulación, fue sometido a examen por Roma, dictando después de largo proceso, sentencia de prohibición del libro y del autor. Los cinco compañeros se solidarizaron conmigo y asumimos juntos la decisión de no tolerar la disolución de la comunidad. Al no aceptar dicha disolución, tuvimos que emprender una serie de recursos que anulara la orden dada. La decisión, tomada en última y máxima instancia, nos expulsaba de la Congregación.

Esto suponía que seguíamos siendo sacerdotes, pero teníamos que buscar un obispo benévolo que nos acogiera. Dentro de España vimos que no era nada fácil que un obispo acogiera a un grupo de seis, en tales circunstancias. Y, dado que con Pedro, además de claretiano, teníamos intensa y convergente relación, procedimos a exponerle con tiempo si nos acogía en su Prelatura, llegado el caso. Producida la sentencia, teníamos asegurada ya su respuesta, que me comunicó en persona cuando lo visité. Fueron éstas sus palabras: “Mira , Benjamín, por el amor que os tengo, contad incondicionalmente conmigo hasta la muerte. Soy vuestro obispo”. Y, desde entonces, se incrementó y reforzó la red inmensa de amigos y colaboradores que, en España sobre todo, habíamos construido. Eramos, en palabras suyas, “La trinchera teológica de la Prelaturas en el Primer Mundo”.D) Su solidario e incondicional apoyo a la revolución sandinista

AL igual que Een los anteriores puntos, tengo ser breve. Pedro, no viajaba ni salía del Brasil según tenía decidido, pero viajar a Nicaragua era una prueba de su libertad profética. No le eran favorables los aires de la política internacional, del superconservador Papa polaco Juan Pablo II, ni por supuesto la posición de los obispos de Nicaragua. Pero, Pedro, en conciencia y en fidelidad al Evangelio, tenía que hacerse presente para apoyar la revolución sandinista, -revolución la más “pura” de la historia-, también la primera que se hacía con la Iglesia y no contra la Iglesia, y así poder ejercer en medio de ella la pastoral de la Frontera y de la Consolación.

Vivo e interpelante es el libro que escribió “Nicaragua combate y profecía”.

Lo dedica a todo el pueblo nica: “Digo en voz alta lo que en conciencia no podía dejar de decir. Y a cuantos creen en el Dios de la Vida y de la Liberación les pido que oren también -además de actuar- para que el Reino siga aconteciendo en Nicaragua” .

“Una reciente señal de la envergadura del fenómeno nicaragüense es que su sola y estimulante presencia ha motivado a salir de Brasil por primera vez en 18 años, al obispo y poeta Pedro Casaldáliga, quien ejerce una incansable labor evangelizadora. Durante dos meses se integra a una tierra que se puebla de hombres y mujeres que, aun discrepando sobre el cielo, coinciden sobre el suelo y sin violencia ni mayores desgarramientos convierten aquella tierra de nadie en tierra de todos” (Mario Benedetti).
“Pedro Casaldáliga prolonga la estirpe de ciertos padres de nuestra fe latinoamericana. Igual que aquellos en su tiempo, también Pedro en el nuestro es incomprendido, mal visto, obligado a justificarse ante las más altas esferas de la Iglesia. Y en el caso de que Nicaragua sea invadida –ha prometido Pedro- volverá a ella , para consolar y estar en la frontera , para dar vida s sus hermanos , como Dios manda” (Leonardo Boff).6) El lema de Pedro: ser libre para ser pobre y ser pobre para ser libre.

“Mi lema, escribe Pedro, fue: ser libre para ser pobre y ser pobre para ser libre”.

En el sistema eclesiástico, la libertad brilla por su ausencia. Educa para la obediencia, no para la libertad. Quizás por eso, Pedro deja escrito: “Si me bautizas otra vez, un día…; di a Dios y al mundo, que me has puesto el nombre de Pedro-Libertad”.

Pedro es un hombre libre ante las instituciones, sean políticas o religiosas; libre ante las personas, los grupos y las ideologías; es la palabra libre, el gesto en rebeldía , la osadía que bebe en la fuente del Espíritu, que es viento y fuego y revienta estructuras y cadenas.

Es difícil manipular a Pedro. El es él, y porque es él antes que todo, su relación con las cosas y con las personas es de extremo respeto, delicadeza y libertad. Trata a todos y a todas exactamente igual, se entrega entero en cada encuentro y quien se relaciona con él sale convencido de que fue tratado como alguien muy especial y único.

Si Pedro es libre es porque a la vez es pobre. Lo tiene muy claro: la actitud ante los pobres define la actitud ante Dios. Encontrarse con el pobre es encontrarse con Dios. Por tanto, quien no toma en serio al pobre, no puede encontrarse con Dios: “Quien cree en Dios, debe creer en la dignidad del hombre. Quien ama al Padre, debe servir a los hermanos. El Evangelio es un fuego que le quema a uno la tranquilidad. No se puede ser cristiano y soportar la justicia con la boca callada. Jesús dice en el Evangelio que El nos juzgará el último día por lo que hayamos hecho con nuestros hermanos más pobres y pequeños”.“Si vivir es convivir, todos y todas debemos ser reconocidos como personas en la radical dignidad de la raza humana. La más esencial tarea de la Humanidad es humanizarse-. Humanizar la Humanidad es la misión de todos, de todas, de cada uno y de cada una de nosotros. La ciencia, la técnica, el progreso solamente son dignos de nuestros pensamientos y de nuestras manos, si nos humanizan más. Y esto nos compromete a transformar el mundo juntos.

El pequeño mundo del propio corazón, del propio hogar, de la vecindad y de el gran mundo de la política y de la economía y de las instituciones. Otra ONU es posible, y necesaria. La paz y el diálogo son necesarios entre las religiones para que haya paz en el mundo. Un diálogo generador de humanidad. Es hora, pues, de creer en plural unidad en el Dios de la vida y del amor y de practicar la religión como justicia, servicio y compañía. Un Dios que separa la humanidad es un ídolo mortífero”.

Su radicalidad por la pobreza y libertad, la tiene escrita Pedro en estos versos:

No tener nada.

No llevar nada.

No poder nada.

No pedir nada.

Y, de pasada,

no matar nada;

no callar nnda.

Solamente el Evangelio, como una faca afilada,

y el llanto y la risa en la mirada,

y la mano extendida y apretada,

y la vida, a caballo, dada.

Y este sol, y estos ríos, y esta tierra comprada,

para testigos de la revolución ya estallada.

¡Y mais nada!El epitafio de Don Pedro CasaldàligaSu radicalidad le ha llevado a decir: “El teólogo Karl Rhaner escribía : En el siglo XXI un cristiano, o será místico o no será cristiano. Que conste que yo considero a Rhaner como el mayor teólogo del siglo XX. Sin embargo, creo, con la más estremecida convicción evangélica, que hoy, ya en el siglo XXI, un cristiano o cristiana, o es pobre y/o aliado o aliada visceralmente de los pobres, o no es cristiano, no es cristiana. Ninguna de las famosas notas de la Iglesia se mantiene en pie si se olvida esta nota fundamental, la más evangélica de todas: la opción por los pobres”.

Pedro siendo distante, extranjero y prójimo se hace hermano universal.

“Cuando los tiempos actuales perturbados hubieren pasado, cuando las desconfianzas y mezquindades hubieren sido engullidos por lo vorágine del tiempo, cuando miremos para atrás y consideremos los últimos decenios del siglo XX y los comienzos del siglo XXI, identificaremos una estrella en el cielo de nuestra fe, rutilante, después de haber parado nubes, soportando oscuridades y venciendo tempestades: es la figura simple, pobre, humilde, espiritual y santa de un obispo que, extranjero, se hace compatriota, distante se hace prójimo y prójimo se hace hermano de todos, hermano universal: Don Pedro Casaldáliga” (Leonardo Boff, p. 103).

Entrevista a Rufino Velasco

Cómo afrontar la pandemia en esta Semana Santa (III): Visión panorámica del camino eclesial recorrido

Por Benjamín Forcano.
Sé lo que fue para Rufino Velasco el investigar, estudiar y esclarecer la realidad de la Iglesia católica, que nace de Jesús. Muchos interrogantes le envolvían y era objetivo suyo no cesar hasta lograr una comprensión, que fuera guía y, al mismo tiempo, discernimiento de una realidad bimilenaria, enormemente compleja, para desde ella empeñarse por seguir y construir lo que de verdad respondía a la originaria enseñanza del Nazareno.
Sin Jesús, no hay Iglesia. Y es natural que nos preguntemos cómo surgió, cómo fue su desarrollo, si siempre fue depositaria del Evangelio, si lo esquivó o traicionó, si se anquilosó, retrocedió o avanzó, o se transformó en formas de hacer y gobernar que se alejaban de sus marcas primordiales. Seguir leyendo

Destellos de ética humana universal

Por Benjamín Forcano
El ser humano es lo que es: ayer, hoy y mañana. Y lo es poniendo a prueba lo que implica su propia realidad en su múltiple dimensión individual, social, histórica y transcendental. El vivir humano es siempre un convivir con actuación de esas dimensiones, que podrán cambiar y evolucionar, pero siempre en el sentido de dar alcance y expresión natural a lo que nos corresponde.
Tal cometido acompaña a toda conciencia humana, que dicta que en toda relación el dilema no es dual y excluyente, “Tu o Yo”, sino “Tu y yo” , un “Nosotros”, donde el tú y el yo se unifican identificados en un mismo nivel de valoración ética.
Debido a esta línea de continuidad ontológica, los seres humanos pueden, por su libertad, tejer y asegurar esa identidad mutua o destruirla. Y, así, en el sucederse de los tiempos ha habido guías, profetas y voces que marcaban y enseñaban lo que nos acreditaba o denigraba como humanos.
POR DONDE Y COMO HACER VERDADERO O FALSO EL CAMINO DE NUESTRO SER
Son , pues, las sentencias o frases que sigueN, mojones de luz y sabiduría, en torno a lo que:
• DEFINE Y MUESTRA NUESTRO SER VERDADERO
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