Los grandes retos de Lula en Brasil

Boff: «Bolsonaro ha sumido a Brasil en el abismo, Lula sabrá encontrar la salida»

¿Cuáles son los grandes retos a los que se enfrentará Lula tras su elección como Presidente de Brasil?

Hablamos con un gran intelectual brasileño, el filósofo y teólogo Leonardo Boff

«La victoria de Lula significa una derrota para el conservadurismo, el fascismo y la ultraderecha que crece en el mundo»

«Mientras Bolsonaro decía decenas de mentiras cada día, sembraba odio y división en la sociedad, Lula decía siempre la verdad»

Por Pierluigi Mele

¿Cuáles son los grandes retos a los que se enfrentará Lula tras su elección como Presidente de Brasil? Hablamos con un gran intelectual brasileño, el filósofo y teólogo Leonardo Boff, entrevistado en la Rai News

-Profesor, la histórica victoria (tercer mandato) de Lula contra Bolsonaro, ¿qué significará para América Latina y la política mundial?

LB. La victoria de Lula significa una derrota para el conservadurismo, el fascismo y la ultraderecha que crece en el mundo. Brasil es importante por su tamaño, por su población y por ser una potencia de bienes y servicios naturales, fundamentales para la supervivencia de la vida humana en el planeta. Especialmente importante es la Amazonia, que regula los climas de gran parte de la Tierra y contiene la mayor biodiversidad, decisiva para perpetuar la naturaleza, sin la cual el ser humano no puede asegurar su futuro.

-Las elecciones nos entregan un Brasil literalmente dividido en dos. En sus primeras palabras después de ser elegido, Lula expresó su firme voluntad de “ser presidente de todos”. Es un gran reto, ¿lo conseguirá?

LB. Hay consenso incluso entre sus opositores de que Lula es la figura carismática con mayor capacidad de diálogo y convivencia con las diferencias, para unir al país, desgarrado por las divisiones producidas por el fascismo y la ultraderecha del presidente Jair Bolsonaro. Este último no ha demostrado estar a la altura de un jefe de Estado. Por su comportamiento homofóbico, misógino, racista, enemigo de los negros y de los indígenas, por sus expresiones lingüísticas groseras, ha producido intolerancia, violencia y desprecio vergonzoso hacia los pobres, que son la mayoría de la sociedad.

Lula, en su vida de líder sindical, aprendió a dialogar con los patrones y, como presidente en dos ocasiones, reveló una gran capacidad de diálogo con las distintas corrientes políticas, logrando consensos en temas fundamentales como la erradicación del hambre y la inclusión social de 36 millones de personas. Ahora se encuentra con un país desgarrado en todos los ámbitos, y con la ayuda de los movimientos sociales y los partidos humanistas, podrá encontrar una salida al abismo al que nos han arrojado.

«Hay consenso incluso entre sus opositores de que Lula es la figura carismática con mayor capacidad de diálogo y convivencia con las diferencias, para unir al país, desgarrado por las divisiones producidas por el fascismo y la ultraderecha del presidente Jair Bolsonaro»

-Sabemos que el parlamento está fragmentado, con una fuerte presencia de la derecha. La relación con Lula no será fácil

LB. El Parlamento brasileño es muy fluido y carece de una ideología rectora. Le gusta estar cerca del poder. Por eso, un día después de la elección de Lula, varios políticos oportunistas lo apoyaron y probablemente querrán actuar como base de apoyo del gobierno. Lo que sabemos es que Lula no pretende hacer un gobierno de coalición de partidos solamente, porque eso implica intercambio de favores y corrupción. Tendrá que llegar a acuerdos en el parlamento, pero sobre todo quiere la participación de los movimientos sociales y discutir con la sociedad el presupuesto y las prioridades del pueblo. Quiere crear redes de debate y elaboración de proyectos promovidos desde abajo. Esto sería una democracia participativa y cotidiana.

-¿Cuáles son los otros retos a los que se enfrentará Lula?

LB. El primer reto es asegurar que los 33 millones de personas que pasan hambre puedan comer al menos tres veces al día. El segundo es proporcionar empleo y trabajo a más de 10 millones de desempleados y a unos 20 millones de trabajadores informales. En tercer lugar, resucitar las políticas sociales que incluyen ‘Minha Casa Minha Vida‘, ‘Luz para Todos‘ y el acceso de los pobres a la universidad. Su gran reto es limitar la voracidad de la economía al servicio de los ricos y a costa de los pobres. Su lema es: incluir a los ricos en el impuesto sobre la renta y a los pobres en el presupuesto oficial del gobierno. Además, entre otros muchos problemas, se trata de salvar el abandonado sistema sanitario y educativo y  garantizar que la Amazonia sea preservada sin deforestación.

-Brasil es un país muy religioso. ¿Cuánto pesó el factor “religión” en estas elecciones?

LB. Desde los años 70, Brasil ha sido invadido por iglesias neopentecostales procedentes de Estados Unidos. Eran parte de la estrategia de dominación imperial contra los movimientos libertarios que bullían en todos los países de América Latina. La teología de la liberación nació también en este contexto. Estas iglesias neopentecostales carismáticas penetraron en lugares pobres a los que no llegaba la Iglesia católica ni las comunidades eclesiales de base. Los pastores reunieron a estos pobres y abandonados en grandes salones y celebraban servicios religiosos muy emotivos. Junto con esto, recogían estrictamente el diezmo y pedían a los fieles una contribución monetaria. De este modo reclutaron mucha gente y se acercaron a los partidos políticos conservadores con el lema Familia, Patria y Religión. El presidente católico Jair Bolsonaro instrumentalizó estas iglesias con discursos conservadores, utilizando fake news, calumnias y mentiras contra políticos progresistas como Lula y otros. Han tenido influencia en las elecciones, pero no fueron decisivos porque hubo divisiones entre ellos.

-Una nota sobre Bolsonaro. ¿Cómo se explica, después de una gestión fallida del país, todos estos votos a Bolsonaro? 

LB. Bolsonaro ha utilizado todo el aparato estatal y millones de dólares para comprar descaradamente votos entre los pobres y la población en general. Ha beneficiado a los más pobres con subvenciones sólo válidas durante el periodo electoral, ha subvencionado a taxistas y camioneros con dinero público. Creó también la “Oficina del Odio”, a través de la cual difundió millones de noticias falsas, calumnias y mentiras. Aun así, no logró convencer lo suficiente como para ganar las elecciones. Pero esta campaña electoral ha sido la más corrupta y desvergonzada de nuestra historia.

-¿Cuál fue la “carta de triunfo” de Lula?

Mientras Bolsonaro decía decenas de mentiras cada día, sembraba odio y división en la sociedad, Lula decía siempre la verdad. Prometió una política viable para los más pobres, para los 33 millones que pasan hambre y los 110 millones que sufren escasez de alimentos. Prometió realizar importantes inversiones en las estructuras de la sociedad para crear puestos de trabajo, ya que hay varios millones de parados. Prometió pacificar el país y gobernar para todos, y no como lo hizo Bolsonaro, que sólo gobernó para sus seguidores, muchos de ellos fanáticos. Lula demostró ser sensato y se ganó la confianza del pueblo. Y así, a pesar de toda la corrupción, consiguió ganar las elecciones y evitar un gobierno ultraderechista y fascista. La sabiduría venció a la locura política.

30-O: elecciones en Brazil

Brasil: Proyecto autoritario versus proyecto democrático

Brasil
Brasil

«Hay un proyecto de Brasil autoritario, de sesgo fascista, que puede desmantelar nuestros bienes más preciosos, los culturales y los naturales como la selva amazónica y nuestra biodiversidad»

«También se presenta otro proyecto, el proyecto de un Brasil democrático, asumido por un frente amplio fundado en la democracia, en las libertades, en el respeto de los derechos humanos y de la naturaleza»

«La capacidad de discernimiento y el buen sentido de nuestro pueblo le harán escoger el mejor proyecto de Brasil y garantizar un futuro prometedor para todos, en el que estarán el compromiso por la justicia social y por la paz, y la alegre celebración de la vida»

«Nada supera la fuerza intrínseca del amor y del cuidado de unos a otros y para con la Madre Tierra»

Por Leonardo Boff

Nunca en nuestra historia hemos corrido un peligro tan amenazador como el que estamos corriendo ahora con ocasión de las elecciones del 30 de octubre. Hay un proyecto de Brasil autoritario, de sesgo fascista, que puede desmantelar nuestros bienes más preciosos, los culturales y los naturales como la selva amazónica y nuestra biodiversidad.

Bolsonaro bendecido por pastores evangélicos

Es propio del fascismo manipular y distorsionar la religión, la familia y la moral de tal forma que contradicen directamente los valores predicados por Jesús y queridos por Dios, citado siempre por estas personas fanatizadas que lo tienen en los labios pero no en el corazón. En ese proyecto nefasto predomina el odio, la mentira y la división, producida dentro de las familias y en el círculo de amigos. Permitió la compra de muchos miles de armas, exalta la tortura y se propone eliminar opositores.

También se presenta otro proyecto, el proyecto de un Brasil democrático, asumido por un frente amplio y democrático, que a la vista del peligro inminente, unió partidos antes opuestos, celebridades de la ciencia, las artes, la religión y líderes populares. Este proyecto de Brasil está fundado en la democracia, en las libertades, en el respeto de los derechos humanos y de la naturaleza. Da centralidad a la vida, comenzando con los 33 millones de hambrientos y otros cerca de 100 millones con insuficiencia alimentaria. A pesar de una economía neoliberal concentradora y fracasada, procura crear oportunidades de trabajo, cuidar de la salud, la educación, la cultura, la seguridad y el ocio para todos. 

Nadie puede permanecer neutral e indiferente ante esta amenaza, pues se volvería cómplice de la tragedia socioecológica que puede ocurrir. Es un asunto de supervivencia del país como nación, evitando retroceder a la pura y simple barbarie.

Lula
Lula con un grupo orando

Confiamos en el sentido común de los electores y de las electoras para optar por el proyecto más esperanzador. Contamos también con Dios, el “apasionado amante de la vida” como dicen las Escrituras y con la patrona de Brasil, la negra Nuestra Señora Aparecida.

«La capacidad de discernimiento y el buen sentido de nuestro pueblo le harán escoger el mejor proyecto de Brasil y garantizar un futuro prometedor para todos, en el que estarán el compromiso por la justicia social y por la paz, y la alegre celebración de la vida»

Nada supera la fuerza intrínseca del amor y del cuidado de unos a otros y para con la Madre Tierra. La capacidad de discernimiento y el buen sentido de nuestro pueblo le harán escoger el mejor proyecto de Brasil y garantizar un futuro prometedor para todos, en el que estarán el compromiso por la justicia social y por la paz, y la alegre celebración de la vida. 

Leonardo Boff, ecoteólogo, filósofo y escritor, miembro de la Comisión Internacional de la Carta de la Tierra.

Elecciones en Brazil

La crisis brasilera y los puntos de inflexión de la crisis mundial

Leonardo Boff
Por Leonardo Boff

Brasil debe decidir el 2 de octubre qué futuro quiere para el país: ¿Quiere un futuro de barbarie y no de civilización, de atraso en vez de modernidad, de un protofascismo que, frente a la democracia, viene representado por el actual presidente Jair Bolsonaro? ¿O apoya el proyecto contrario de dar continuidad a la refundación de Brasil de abajo hacia arriba, desde dentro hacia fuera, con una democracia que se abre a lo social, a la sociedad organizada, especialmente en los cientos de movimientos sociales cuyas luchas, generalmente, se centran en derechos históricamente a ellos negados, encarnado en el expresidente Lula?

En este segundo proyecto ocupa el primer lugar la erradicación del hambre de 33 millones de brasileros y de otros 110 millones con insuficiencia alimentaria, la generación de empleos y de políticas sociales de salud, de educación, de seguridad, de ciencia y tecnología, entre otros objetivos.

Es la primera vez en la historia que nuestro destino está en juego. Las encuestas electorales están indicando que predominará la racionalidad, la conciencia cívica, eligiendo a Lula, librando al país de la ola de odio, de violencia, de fake news y de irresponsabilidad ante la pandemia que, debido al negacionismo oscurantista del presidente Bolsonaro, causó la muerte de por lo menos 300 mil personas que hoy podrían estar entre nosotros.

La perversidad aliada a mentiras cotidianas y a una completa falta de decencia y de ética pública no puede prevalecer. Somos demasiado importantes para nosotros mismos y para el futuro del mundo, dada nuestra riqueza ecológica, que nos obliga políticamente a empeñarnos seriamente para infligir una clamorosa derrota al proyecto de Bolsonaro de desmantelamiento de la democracia y de las instituciones democráticas.

A la par que esta crisis nacional, se está produciendo otra crisis cuya gravedad excede en mucho a la nuestra: la crisis ecológico-social del sistema-Tierra y del sistema-vida. La crisis es global, afecta al ambiente, a la economía, a la política, a la sociedad, a la ética, a las religiones y al sentido de nuestro propio vivir. Puede poner en grave peligro de extinción a gran parte de la vida en la Tierra.

Dejando a un lado la peligrosa crisis derivada de una potencial guerra nuclear promovida por Rusia y por las potencias militaristas de Occidente, que pondría en peligro la supervivencia de nuestra especie, me restrinjo a los tippings points, a los puntos sociales de inflexión o de cambio provocados por el creciente calentamiento global. El cuadro es más que preocupante y, en cierta manera, desolador.

A finales de febrero y en la primera semana de abril del presente año fueron publicados tres volúmenes del Sexto Informe del Panel Intergubernamental sobre el Cambio Climático (IPCC). El Informe de Evaluación 6 (Assesment Report 6) reveló una aceleración insospechada del calentamiento global. La Organización Meteorológica Mundial de la ONU confirmó tal evento. Advirtió que la subida de 1,5 grados centígrados que se imaginaba no alcanzar hasta 2030 se ha frustrado. Se hizo una proyección al 50% de que dicho calentamiento será alcanzado ya en el año 2026, por lo tanto dentro de 4 años. La temperatura podría subir 2,7 grados centígrados o más, dependiendo de las regiones del planeta, especialmente a causa de la entrada en masa del metano, 28 veces más dañino que el CO2, resultante del deshielo de Groenlandia, de los casquetes polares y del permafrost.

La brasilera Patrícia Pinho, autora líder del estudio sobre los puntos de inflexión sociales causados por esta aceleración del calentamiento, revelada por el IPCC, afirma en su conclusión que «las emisiones de gases de efecto invernadero de origen humano han generado impactos adversos expresivos y significantes en todos los países del mundo, considerándose genuinamente como una amenaza para la humanidad» (cf. IHU del 25 de junio de 2022). En su informe revela que esta subida de temperatura produce puntos de inflexión sociales bastante negativos, provocando erosión del modo de vida de las poblaciones dependientes de la selva, sobre todo de los pueblos indígenas, los ribereños y la población urbana pobre, comprometiendo la agricultura, tanto la de supervivencia como la agroindustrial, y la disminución de los recursos pesqueros, además de aumentar los conflictos, la violencia, las migraciones y la crisis humanitarias.

Este cambio de situación es poco conocido y ni siquiera es tomado en consideración por los planificadores de los nuevos gobiernos de los estados ni de la Unión. Deben elaborarse estrategias mínimas, como, por ejemplo, no construir viviendas en la laderas (recordemos los desastres de Petrópolis y de Angra dos Reis este año), acomodar a las personas en espacios más llanos y que no están amenazados por las inundaciones.

A la Bolsa Familia hay que agregar la Bolsa Floresta, plantar árboles en todos los rincones, junto con la agricultura del campo introducir la agricultura urbana en los espacios entre edificios, la arborización de las calles y la preservación de las mínimas fuentes de agua, allí donde surgieren, rodeadas de plantas que garanticen su perpetuidad.

De todas formas, tenemos que prepararnos para eventos extremos cada vez más frecuentes y nocivos, usando sistemas de alerta-prevención para la población, y utilizar la ciencia y la tecnología para disminuir los efectos dañinos inevitables.

Termino con la observación de un científico norteamericano, vinculado al tema del calentamiento global: «Nuestra generación tiene que pasar por un camino lleno de peligros. Es como conducir de noche: la ciencia son los faroles, pero la responsabilidad de no salirse de la carretera es del conductor, que también tiene que tener en cuenta que los faroles tienen un alcance limitado». Es decir, no bastan la ciencia y la técnica, necesitamos asumir colectivamente la responsabilidad por nuestro futuro. Ojalá encontremos medios que garanticen nuestra supervivencia como especie sobre este planeta que nos gestó y al cual tenemos que reaprender a cuidar y hacerlo nuestra Casa Común.

*Leonardo Boff es ecoteólogo, filósofo y escritor y ha escrito: En busca de la justa medida: el pescador ambicioso y el pez encantado, Vozes 2022; Habitar la Tierra, Vozes 2021.

Elecciones en Brazil

Mons. Walmor Oliveira de Azevedo: “Discernir para reconocer qué candidatos son capaces de fortalecer y practicar la mejor política”

Mons. Walmor Oliveira de Azevedo
Mons. Walmor Oliveira de Azevedo

“Construir un mundo con el sabor del Evangelio, porque somos ciudadanos y ciudadanas del Reino de Dios en camino”

El presidente de la CNBB llamó al “voto consciente para que podamos encantar la política y hacerla siempre y cada vez más una bonita expresión de la caridad, camino para la construcción de una sociedad más justa, solidaria y fraterna

Una Iglesia brasileña que siempre fue signo de profetismo y hoy es desafiada a hacer realidad las palabras del Papa Francisco que ve la política como la mejor expresión de la caridad, todavía más en tiempos polarizados, de fake news, con mucho odio y radicalización, despreciando la lógica de Fratelli tutti

“Construir las leyes para la superación de las desigualdades sociales

Por Luis Miguel Modino, corresponsal en Latinoamérica

Brasil vive este domingo 2 de octubre unas elecciones generales que se vislumbran de vital importancia para el futuro del país. En una sociedad cada vez más polarizada y enfrentada, reflexionar sobre la importancia del voto puede ser algo decisivo. Para ello la Conferencia Nacional de los Obispos de Brasil organizaba este 29 de septiembre un debate.

Eleeciones Brasil 2022

Dimensión profética de la fe cristiana

El programa “CNBB orienta por una política de paz: Fe y Política para un Brasil mejor”, transmitido por la TV Aparecida y Pai Eterno, televisiones católicas, ha pretendido reflexionar para que los electores puedan elegir con conciencia y con el deseo de un país para todos. El programa contó con la presencia del padre Paulo Renato Campos, asesor político e institucional de la CNBB, el padre Toninho Alves, licenciado en Ciencias Sociales, y Carlúcia María Silva, de la Comisión Nacional de Fe y Política del Consejo Nacional del Laicado de Brasil.

El programa comenzó con un mensaje de Mons. Walmor Oliveira de Azevedo, quien insistió en la dimensión profética de la fe cristiana, que desafía a “construir un mundo con el sabor del Evangelio, porque somos ciudadanos y ciudadanas del Reino de Dios en camino”. Asumiendo la condición de peregrinos en camino del Reino definitivo, el presidente de la CNBB resaltó que “no podemos cruzar los brazos actuando con indiferencia con relación a las injusticias que manchan la sociedad donde vivimos”.

Edificar una sociedad más justa, solidaria y fraterna

El arzobispo de Belo Horizonte afirmó que “es tarea cristiana asumir la ciudadanía adecuadamente, buscando contribuir para edificar una sociedad más justa, solidaria y fraterna”, una tarea que exige compromiso consciente con el otro. Insistiendo en que la Iglesia no indica candidatos y respeta la autonomía de cada ciudadano, hace un pedido: “Vote conscientemente, pues el proceso electoral es muy importante”. Eso porque el voto “impacta decisivamente el presente y el futuro” del país.

Reflexionando sobre lo que es votar conscientemente, el presidente del episcopado brasileño señaló que “es discernir para reconocer qué candidatos son capaces de fortalecer y practicar la mejor política”, recordando lo que el Papa Francisco propone en Fratelli tutti, donde dice que “la mejor política es la que está al servicio del bien común”. Desde ahí hizo ver a los electores que merecen su voto “los candidatos y candidatas que en vez de buscar responder a intereses personales o de grupos privilegiados, están al servicio de la vida, y no solo en una de sus etapas, sino en todas, de la concepción a la muerte con declino natural”.

Finalmente, Mons. Walmor Oliveira de Azevedo recordó que “hoy muchas personas enfrentan el hambre en nuestro país, hay un descaso en el tratamiento de la casa común, amenazando el futuro de todos nosotros”. El presidente de la CNBB llamó al “voto consciente para que podamos encantar la política y hacerla siempre y cada vez más una bonita expresión de la caridad, camino para la construcción de una sociedad más justa, solidaria y fraterna”.

Candidatos a la presidencia de Brasil

La mejor política

Una Iglesia brasileña que siempre fue signo de profetismo y hoy es desafiada a hacer realidad las palabras del Papa Francisco que ve la política como la mejor expresión de la caridad, todavía más en tiempos polarizados, de fake news, con mucho odio y radicalización, despreciando la lógica de Fratelli tutti, que no ve al otro como adversario político y sí como enemigo, que genera violencia. Ante esto debe buscarse el bien común, como aquello que favorece el pleno desarrollo de la persona, una idea del Papa Juan XXIII, como inclusión social, en palabras del Papa Francisco.

El padre Toninho Alves llamó a preguntarse sobre el proyecto político que está por detrás de los candidatos, una cuestión importante en “un país tremendamente jerarquizado”, como afirma Carlúcia Alves, lo que imposibilita el acceso a oportunidades de gran parte de la población. Buena parte de esa población hoy pasa hambre o vive sin seguridad alimentaria en un país que alimenta al mundo con la exportación de granos, pero no alimenta a su población, una cuestión que será abordada en la Campaña de la Fraternidad de 2023. A esto se unen las deficiencias en la educación, en la sanidad y en otros campos, lo que demanda políticas públicas más justas y distributivas, que ayuden al desarrollo del país.

Estructurar políticas públicas

Una política que tiene que llevar al encuentro con los sectores más pobres y vulnerables, como señala el Papa Francisco en Fratelli tutti. Algo que la Iglesia brasileña “hace y siempre hará”, según el padre Paulo Renato Campos, ante la falta de políticas públicas en el país, lo que demanda “representantes con condiciones de estructurar políticas públicas” que hagan que los impuestos lleguen a las personas y sea creado el estado de bienestar.

El debate también abordó cuestiones relacionadas con la situación ambiental en Brasil, cada vez más preocupante, sobre todo en la Amazonía, donde la deforestación aumentó exponencialmente en los últimos años, creciendo también el número de asesinatos entre los defensores ambientales. Cuestiones ambientales que impactan en la vida de los pobres, como recoge Laudato Si´, lo que desafía a construir una cultura diferente.

Hambre en Brasil

Leyes para superar las desiguldades sociales

Un voto que es importante para que todo ciudadano “se sienta incluido, se sienta participante”, en palabras de Mons. Giovane Pereira de Melo, presidente de la Comisión Episcopal para el Laicado de la CNBB. Gobernantes llamados a “construir las leyes para la superación de las desigualdades sociales”, según el obispo, que llamó a participar conscientemente de las elecciones, buscando fortalecer la democracia y superar las desigualdades sociales.

Por eso, la sociedad brasileña es desafiada a creer que es posible una mejor política y la Iglesia a fomentar una formación política continua que ayude a pensar en las consecuencias del voto y a ver la política como avance en el bien común

Bolsonaro quiere ser reelegido en Brasil

Bolsonaro pide apoyo a pastores evangélicos, para evitar que «la amenaza socialista» vuelva al poder en Brasil

Bolsonaro
Bolsonaro

«La responsabilidad es de todos nosotros. Yo dirijo la nación para el lado que los señores quieran. ¿Es fácil, no?», aseguró en el encuentro que tuvo lugar en el Palacio presidencial de Planalto

Con más del 42 % de los favoritismos, el exsindicalista y líder del Partido de los Trabajadores (PT) supera en las preferencias a Bolsonaro, que le sigue con el 28 % de los aprecios

Hace exactamente un año, el máximo tribunal anuló las condenas contra el líder progresista, con lo que le fueron devueltos sus derechos políticos y quedó abierto el camino para disputar los comicios en 2022

RD/Efe

El presidente de Brasil, Jair Bolsonaro, quien aspira a ser reelegido en los comicios de octubre próximo, pidió este martes a un grupo de pastores evangélicos apoyo para evitar que la «amenaza socialista» vuelva al poder.

En una referencia tácita al exmandatario Luiz Inácio Lula da Silva, el gran favorito de los brasileños para ocupar la silla presidencial, el líder ultraderechista recordó lo que ha hecho por los evangélicos durante su Gobierno y señaló que es trabajo de todos evitar que una «pandilla» vuelva a comandar el país.

«La responsabilidad es de todos nosotros. Yo dirijo la nación para el lado que los señores quieran. ¿Es fácil, no?», aseguró en el encuentro que tuvo lugar en el Palacio presidencial de Planalto.

Lula, que comandó Brasil entre 2003 y 2010 y quien se mantiene como líder indiscutible e imbatible en los sondeos para las elecciones presidenciales de octubre.

Evangélicos bendicen a Bolsonaro
Bolsonaro ungido por un pastor evangélico

Con más del 42 % de los favoritismos, el exsindicalista y líder del Partido de los Trabajadores (PT) supera en las preferencias a Bolsonaro, que le sigue con el 28 % de los aprecios.

Lula también era el líder de los sondeos para las presidenciales de 2018 pero la confirmación de sus condenas por corrupción por tribunales de segunda instancia lo inhabilitaron políticamente y obligaron al PT a postular al exalcalde de Sao Paulo Fernando Haddad, derrotado por Bolsonaro en la segunda vuelta.

Por esas condenas, el exmandatario llegó a pasar 580 días en prisión y fue liberado el 9 de noviembre de 2019 una vez que la Corte Suprema alteró su propia jurisprudencia y decidió que una persona solo puede ingresar a la cárcel cuando ya no tenga apelaciones disponibles, que no era su caso.

Hace exactamente un año, el máximo tribunal anuló las condenas contra el líder progresista, con lo que le fueron devueltos sus derechos políticos y quedó abierto el camino para disputar los comicios en 2022.

El Papa bendice a Lula
Lula con el Papa Francisco

La Religión, tema central de campaña

Los Bolsonaro y la guerra sucia de los predicadores: la religión se convierte en el tema central de la campaña en Brasil

Jair Bolsonaro

La derecha brasileña trata de captar electores entre los evangelistas con el apoyo de los EEUU. Mientras tanto, Lula da Silva sostiene que «todas las iglesias tienen que ser defendidas por el Estado, pero las iglesias no deben tener partido».

Esta combinación de imágenes creada el 16 de agosto de 2022 muestra al presidente de Brasil, Jair Bolsonaro y al candidato presidencial de la oposición Lula da Silva.                        

 MIGUEL SCHINCARIOL, MAURO PIMENTEL / AFP

Cuando restan 41 días para las elecciones que decidirán el destino de la tambaleante democracia brasileña Michelle Bolsonaro, la esposa del presidente Jair Bolsonaro, ganó protagonismo a caballo de un discurso religioso al extremo. O para decirlo sin rodeos, incendiario. Ella es la persona «más importante» de la campaña, dijo su marido, quien dedicó este fin de semana a reunirse con militares en la Academia de Agulhas Negras, en la que él se graduó hace cinco décadas, y a hacer proselitismo en la carretera Río de Janeiro-San Pablo, donde saludó a centenas de automovilistas a pesar del frío reinante.

Michelle y el presidente, que buscará ser reelegido el 2 de octubre, fueron los únicos oradores en el lanzamiento de la campaña, ante la mirada del candidato a vicepresidente, el bastante impopular general Walter Souza Braga Netto. 

Michelle Bolsonaro asegura que Lula da Silva encarna al demonio

La primera dama también hizo uso de la palabra en Juiz de Fora, donde hace cuatro años el entonces candidato Bolsonaro fue apuñalado un mes antes de los comicios. Enérgica proclamó que gracias a un milagro su esposo sobrevivió a la cuchillada de 2018 y ahora el «Señor» lo escogió para derrotar al «demonio» encarnado por el candidato opositor Luiz Inácio Lula da Silva, del Partido de los Trabajadores (PT).

De acuerdo con la última encuesta de la agencia Datafolha, conocida la semana pasada, Lula suma el 47% de las intenciones de voto frente al 32% de Bolsonaro con vistas a los comicios.

Activismo religioso

Ahora bien, en el segmento evangélico el favorito para el 2 de octubre es Bolsonaro, que suma 59% ante el 32 de Lula. Esos 27 puntos de ventaja son atribuidos a la irrupción de Michelle como la nueva estrella en los actos oficialistas y a la ofensiva llevada adelante por miles de pastores en cuyos sermones son propaladas fake news, como aquella que asegura que en caso de una victoria petista serán cerrados los templos.

«Acá pasará lo mismo que en los países comunistas» declaró una señora preocupada con la clausura de su iglesia. La mujer fue entrevistada por radio CBN, donde se publicó un informe sobre el activismo religioso el cual encendió una luz de alerta en el comando de campaña petista.

La Policía brasileña pide que se procese a Bolsonaro por desinformar sobre el coronavirus

Una de las voces cantantes de esta narrativa es la pastora Damares Alves, exministra de la Familia y una suerte de lugarteniente de la primera dama. Alves, que acusa a los gobiernos del PT de haber incentivado el consumo de crack en escuelas, es tenida como una de las puntas de lanza en Brasil del evangelismo sionista estadounidense.

«Fariseos»

En su primer acto de campaña masivo en San Pablo, el sábado pasado Lula le entró de lleno a la guerra sucia de los predicadores en pos de la reelección del excapitán del Ejército. «Yo, Luiz Inácio Lula da Silva, defiendo el Estado laico, el Estado no tiene que tener religión. Todas las iglesias tienen que ser defendidas por el Estado pero las iglesias no tienen que tener partido, las iglesias tienen que cuidar de la fe y no de candidaturas de falsos profetas y de fariseos que están engañando al pueblo».

Según trascendidos en el PT se redoblarán esfuerzos para reconquistar evangélicos aún conscientes de que parte de éstos no son incondicionales de la ultraderecha y ya le dieron el voto a Lula en sus campañas victoriosas de 2002 y 2006. Tal vez fue siguiendo esa premisa que el ex obrero metalúrgico, bien abrigado con un jersey negro para campear el frío paulista, recomendó llevar la pelea política dentro de los templos.

Lula promete bajar impuestos a los trabajadores y llama demonio a Bolsonaro en el lanzamiento oficial de su campaña

«Si frecuentamos la iglesia no tenemos que tener miedo de hablar de política. Si el pastor es serio lo respetamos, pero si está mintiendo, no. No se pueden decir mentiras en nombre de Dios ni aquí ni en ningún lugar del mundo». Unido a estos dichos de su líder, el PT anunció al Tribunal Superior Electoral que fueron creados canales en las redes sociales dirigidos específicamente al electorado protestante, lo cual está contemplado en la legislación.

Bautizo

Michelle Bolsonaro nació en 1982 al inicio de una década signada por el fin de la dictadura y el comienzo de una transición hacia la democracia bajo la tutela militar. No muchos recuerdan que fue en los años 80 cuando empezó a expandirse el fenómeno evangélico en el país que es, hasta hoy, es el que concentra el mayor numero de católicos en el mundo.

Antes de conocer al diputado Bolsonaro, para quien trabajó como secretaria, Michelle ya era evangélica. Y fue gracias a su influencia y de otras personas que el exmilitar (que no dejó de ser católico) se aproximó al movimiento, hasta ser bautizado 2016 en las aguas del Río Jordán por el pastor Everaldo Pereira.

Sueño panamericano

En los 90, cuando la joven Michelle de Paula Firmo comenzaba a aproximarse a los pastores y el obispo Edir Macedo embolsaba los primeros millones gracias a sus negocios mediáticos, la agencia estadounidense USAID fortalecía su estrategia en pro de la evangelización y por cambios en la conducta «electoral» de los brasileños, escribió el ex-miembro de ese organismo Lawrence Harrison.

EEUU promocionó el evangelismo en Brasil con el objetivo de cambiar la conducta electoral del país 

El «sueño panamericano» de Harrison, que es también el de la USAID y la CIA, comenzó a ganar terreno con lógica empresarial y pragmatismo protestante: la «Teología de la Prosperidad» hizo pie en favelas y barriadas populares ante el retroceso de la «Teología de la Liberación» del catolicismo de izquierda en cuyo seno nació el PT en 1980.

Si en los años 70 las iglesias de cuño protestante representaban menos del 5% de la población a fines de los 80 rozaban el 10% y en 2010 ascendieron al 22%. Dado que en 2020 el Gobierno suspendió el censo no hay cifras oficiales pero algunas agencias de opinión pública estiman que los electores son el 28% del padrón.

En suma, esta corriente confesional tiene una importancia electoral indiscutible, unida al peso legislativo de la Bancada de la Biblia, con unos 100 diputados, y la influencia ideológica ejercida por sus cadenas de televisión y radio entre las que se destaca el Grupo Récord, del obispo Macedo.

Michelle o Mi-Cheque

En 2018 la esposa de Bolsonaro no habría querido participar en la campaña debido a su timidez. Pero aquel rubor que le causaban las cámaras fue superado poco a poco, con sucesivas apariciones en mensajes de fin de año por cadena de radio y televisión e intervenciones en actos protocolares en el Palacio del Planalto.

El matrimonio Bolsonaro estuvo asesorado por Steve Bannon, exjefe de campaña de Donald Trump

Posiblemente la desenvoltura con que habla en las manifestaciones oficialistas sea producto de algún coach contratado por el millonario equipo de publicidad del bolsonarismo, que en su momento tuvo la asesoría del estadounidense Steve Bannon, el exjefe de campaña de Donald Trump.

En la medida que Michelle fue teniendo más importancia en la campaña y su voz ganó peso dentro del «clan» familiar del que son parte los hijos del mandatario, comenzaron a conocerse más detalles de sus ambiciones de poder. Por ejemplo, sobre cómo hizo valer su influencia para que el pastor André Mendonca sea elegido como el primer evangélico en el Supremo Tribunal Federal.

Sea cual sea el resultado de la votación marcada para dentro de 41 días, la primera dama ya hizo pie en el campo político de la ultraderecha con un caudal de popularidad que le permitirían ser electa senadora por Brasilia. Claro que este capital tiene sus inconvenientes. Si antes Michelle no era blanco preferencial de la oposición ni de la prensa, ahora es un personaje que está en la mira.

Esto implica la posibilidad de que vuelvan a la luz, quizá en la campaña, dos cheques a nombre de ella emitidos por Fabrizio Queiroz, un policía retirado vinculado a las «milicias» de Río de Janeiro que trabajó durante años para el diputado Bolsonaro. Esa relación turbia del bolsonarismo con las «milicias» siempre es recordada en el PT, en especial por el diputado federal Paulo Pimenta, a quien además le gusta reemplazar el nombre Michelle por el apodo «Mi-Cheque».

Por un estado laico

Lula rechaza el uso de la religión como «escenario político» en Brasil

Lula y Bolsonaro
Lula y Bolsonaro

El candidato presidencial defendió el estado laico, al considerar que «no debe tener religión» y apuntó contra su rival y actual mandatario, Jair Bolsonaro, evangélico, al denunciar sin nombrarlo que «está haciendo de la Iglesia un escenario político»

«El Estado no tiene que tener religión (…) y las iglesias no tienen que tener partido político»

Lula encabeza la intención de voto con un 47% para los comicios del 2 de octubre, frente al 32% del presidente de ultraderecha

RD/Agencias

El exmandatario brasileño Luiz Inácio Lula da Silva defendió este sábado el estado laico y rechazó el uso de la religión como «escenario político», en un acto de campaña en San Pablo, a 43 días de las elecciones en las que busca volver a la presidencia.

«Defiendo el Estado laico; el Estado no tiene que tener religión (…) y las iglesias no tienen que tener partido político», dijo Lula ante miles de personas que asistieron en un día excepcionalmente frío al mitin en el Valle de Anhangabaú, un parque ubicado en el centro de la capital paulista.

«Hay personas que (…) están haciendo de la Iglesia un escenario político o una empresa para ganar dinero», acusó, entre aplausos, en alusión tácita a su principal rival político, el presidente Jair Bolsonaro.

Bolsonaro y los evangélicos



El mandatario de ultraderecha apela constantemente a los valores cristianos para fidelizar a la población evangélica, un grupo importante de su base electoral, que representa a un tercio de los brasileños, cerca de 70 millones de personas.

«Cuando quiero conversar con Dios, no preciso padres o pastores; puedo encerrarme en el cuarto y conversar con Dios cuantas horas quiera, sin necesitar favores», añadió Lula, acompañado entre otros por la expresidenta destituida Dilma Rousseff (2011-2016).

Y rechazó que las Iglesias cuiden «las candidaturas de falsos profetas o de fariseos que están negando al pueblo el día entero».

En el acto, fue desplegada una bandera brasileña gigante, un símbolo que la izquierda intenta «recuperar» de manos de la derecha de Bolsonaro, que la usa como insignia partidaria.

Lula encabeza la intención de voto con un 47% para los comicios del 2 de octubre, frente al 32% del presidente de ultraderecha, quien recortó a 15 puntos porcentuales la brecha, según un sondeo de Datafolha difundido el jueves último.

Sin embargo, Bolsonaro es favorito entre el electorado evangélico, con 49% de las intenciones de voto, delante de Lula que sólo concentra un 32%.

El Papa y Lula

Bolsonaro, que ha nombrado pastores como ministros en su Gabinete y hasta un juez para el Supremo Tribunal Federal, evoca constantemente a ese grupo, por ejemplo destacando los valores de la familia y su posicionamiento contrario al aborto, que Lula apoyó en un discurso y luego se retractó.

Incluso, el presidente llegó a decir que, de triunfar, Lula cerraría iglesias, algo desmentido inmediatamente por el exmandatario.

Igualmente abocado a la campaña, Bolsonaro saludó esta mañana al margen de una autopista en Resende, Rio de Janeiro, a un grupo de seguidores que hicieron una manifestación de apoyo en vehículos y motocicletas.

«Estamos buscando la reelección (…) Caso contrario, se respeta. Pero nuestra democracia, nuestra libertad, ante todo», dijo mientras saludaba a la caravana Bolsonaro, quien sin pruebas ha cuestionado la fiabilidad del sistema electoral.

Bolsonaro participó además en la entrega de espadas a graduados de la academia militar donde él mismo se formó.

Ante las elecciones en Brazil

¿Cuál debería ser la táctica electoral de la campaña de Lula?

En el debate sobre la táctica político-electoral para enfrentar a Bolsonaro han surgido dos o tres tentaciones peligrosas

POR VALERIO ARCARY

Todo sigue siendo incierto. Las elecciones son también un terreno de lucha de clases. Sin lucha no hay victoria. El miedo no es la mejor brújula. La euforia, tampoco, es la mejor guía. Así mismo, la ira es una mala consejera. En la izquierda estamos todos enfurecidos por las provocaciones que Bolsonaro esta llevando a cabo preparando las movilizaciones del 7 de Septiembre, donde buscan incendiar las mentes de millones. Esa movilización esta motivada por el favoritismo de Lula en las encuestas desde hace más de un año. Nosotros,  indignados por la manipulación electoral del proyecto de ley de “bondades” de la PEC, elaborada por demagogos profesionales. Indignados por el veneno misógino, homófobo y racista que enciende el rencor reaccionario. Pero ni el miedo, ni la euforia, ni la ira deben ser nuestros puntos de referencia. Sangre caliente en nuestras venas, pero una cabeza serena, fría y glacial.

En el debate sobre la táctica político-electoral para enfrentar a Bolsonaro han surgido dos o tres tentaciones peligrosas. El primero es el “giro al centro”. El segundo es el “ya ganamos”. El tercero es la “romantización del pasado”. La semana pasada también tuvimos el momento “que Dios nos ayude” debido a las pequeñas oscilaciones de Bolsonaro. El centro de la táctica sigue siendo la construcción de una campaña de movilización popular en las calles, y la formación de comités para organizar el activismo.

Ahora que comienza oficialmente, más allá de la forma de la campaña, ya sea un movimiento de masas en las calles, o una campaña de marketing “profesional”, hay un debate sobre su contenido ¿La “romantización del pasado” es una apuesta suficiente para confrontar el balance de Bolsonaro con la evaluación de los dos mandatos de Lula? No, no es suficiente, porque Brasil está en transición generacional y decenas de millones de jóvenes no tienen memoria de la experiencia de hace quince años. Hablar bien de nosotros mismos no es la mejor manera de interpelarlos. Es necesario ahondar en la esperanza de que un proyecto de futuro y de vida mejor es posible.

“En el debate sobre la táctica político-electoral para enfrentar a Bolsonaro han surgido dos o tres tentaciones peligrosas. El primero es el “giro al centro”. El segundo es el “ya ganado”. La tercera es la “romantización del pasado”

El “giro al centro” es indivisible de la adaptación electoralista. Su forma es la defensa del republicanismo, o la subordinación de la izquierda al programa del centro para explotar algunas contradicciones de la clase dominante, con la expectativa de construir Frentes aún más amplios, considerando los cálculos de alianzas en la segunda vuelta.

En una palabra, no “provocar”. O disimular las reivindicaciones que pueden entusiasmar a las masas populares pero que asustan a la clase dirigente. El argumento es que al acercarnos, programáticamente, a las demandas de la gran burguesía, retrocediendo de un programa de izquierda, estaríamos ampliando la audiencia de la oposición liderada por Lula más allá de la “burbuja” de la izquierda, y sería más fácil ganar. Pero no lo es. No se puede ganar el apoyo de las clases medias sin correr el riesgo de perder el apoyo de las clases populares.

No tiene nada de malo la unidad en la acción -con quien sea- en torno a una bandera democrática contra las amenazas golpistas de Bolsonaro. Por eso, debemos apoyar las Cartas en defensa de la democracia y los actos del 11 de agosto. Estamos defendiendo las libertades democráticas frente al peligro bonapartista que representa Bolsonaro.

Pero el régimen liberal-democrático tal y como se ha consolidado en Brasil desde el final de la dictadura es una “democracia para los ricos” llena de distorsiones. Se expresan de forma grotesca, por ejemplo, en el dominio de la centro-derecha del Congreso, a través de los partidos que conforman la “biblia, bala y buey”, símbolos de un “secuestro” parlamentario de la representación.

También se equivocan quienes, desde la izquierda revolucionaria, restan importancia a las amenazas bonapartistas, considerándolas sólo faroles retóricos. Bolsonaro aún no ha sido derrotado, ni en las calles ni en las encuestas. Debemos abrazar la unidad de acción democrática contra el ultimátum autoritario de los fascistas que se preparan para denunciar las elecciones como un fraude si pierden. Bolsonaro debe ser investigado, condenado y encarcelado. El peligro reside en la “romantización” electoralista de la unidad en la acción. La izquierda no debe renunciar a su programa. La izquierda no se hará más fuerte defendiendo las ideas del “centro” liberal-burgués.

“Pero el régimen liberal-democrático tal y como se ha consolidado en Brasil desde el final de la dictadura es una “democracia de ricos”, llena de distorsiones”

Un giro hacia la “confrontación” en un terreno en el que hay mucho en juego, como el próximo 7 de septiembre, también sería precipitado. El argumento es que necesitamos una respuesta política simultánea a la marcha de los bolsonaristas, sí o sí. La justificación es que ya podemos medir fuerzas con los fascistas de forma segura. Se trata de una evaluación apresurada de la relación de fuerzas.

Más peligrosa es, sin embargo, la euforia del “ya ganamos”. Es decir, “jugar al despiste” sin capacidad de iniciativa y voluntad de contraataque, cuando la campaña apenas comienza. La disputa por la hegemonía en las calles está todavía por hacerse. Se puede ganar, pero todavía no tenemos una mayoría clara. Depende de una agitación por las reivindicaciones más sentidas de las masas, respetando la conciencia media del pueblo trabajador.

Miles de personas ya gritan Fora Bolsonaro, o VTNC (vete a tomar por culo) en las calles, cuando la militancia reparte panfletos. Pero nuestra agitación sólo puede contagiar a las amplias masas si se establece un diálogo. No será con la defensa del “estado de derecho democrático”. La denuncia del golpe, es decir, de las libertades democráticas debe ser indivisible de los salarios, los empleos, la tierra, la vivienda, la educación y los derechos de las mujeres, de los negros, de los LGBT, de la Amazonía, de los pueblos indígenas, de la cultura y de la unidad latinoamericana contra las presiones imperialistas.

Tampoco lo será con fórmulas como que Brasil necesita una “revolución”; lo cual no es más que una atracción por el poder estético de la “frase revolucionaria”. Es estéril, por desgracia. Nada sustituye el proceso de la experiencia práctica de millones de personas. No hay atajos retóricos en la lucha por crear las condiciones para derrotar a Bolsonaro, en las calles y en las urnas. El mejor eslogan no es el más radical. El mejor eslogan es el que puede poner en marcha a millones de personas con la voluntad de luchar por reivindicaciones en las que creen, porque son suyas.

Atreverse a luchar, atreverse a ganar. Nuestro “equipo” necesita posicionarse, al más alto nivel de concentración, para aprovechar la posibilidad de “robar la pelota”, en los errores de Bolsonaro, y salir en un contraataque fulminante.

El cristofscismo de Bolsonaro

Cristoneofascismo, teísmo político y Dios sacrificial de Bolsonaro

Bolsonaro lanza Alianza Brasil
Bolsonaro lanza Alianza Brasil

«Una característica del teísmo político de Bolsonaro es el providencialismo religioso, que consiste en interpretar la historia desde un Dios providente, como cuando consideró un milagro el haberse librado del atentado sufrido durante la campaña electoral y mayor milagro todavía el haber ganado las elecciones»

“El papa Francisco dijo ayer que la Amazonía es de él, que es de todo el mundo; coincidentemente yo estaba ayer con el canciller argentino… el papa es argentino, pero dios es brasileño”

«Como antídoto al coronavirus propone el “coronafé”, que solo es eficaz para quienes creen firmemente en la palabra de Dios, El propio Bolsonaro llegó a profetiza contra el coronavirus ante un grupo de evangélicos que lo esperaba enfervorizada aclamándolo como “Mesías” a las puertas del palacio presidencial»

«El Dios de Bolsonaro -conocido también como BolsoNero- exige el sacrificio de seres humanos, un sacrificio selectivo de las personas, clases sociales y sectores más vulnerables de la población brasileña, de las comunidades afrodescendientes e indígenas»

Por Juan José Tamayo

El pasado 29 de mayo he participado en Barcelona en la Trobada por las causes de Pere Caaldàliga: Resistir i Transformar.Compromís i militancia en temps de feixismes, organizada por la Fundació Pere Casaldàliga. Conducida por la periodista Mónica Terribas se celebró una mesa redonda sobre “Militancia en tiempos de fascismo” en la que participaron Pablo Maldos, ex AsesorEspecial del Gabinete del Presidente Lula da Silva, y María Dantas, diputada en el Parlamento Español por ERC. Pablo Maldos tuvo una conferencia sobre “La influencia de Pere Casaldàliga en los movimientos sociales del Brasil3. Víctor Codina, teólogo de la liberación y conocedor de la obra de Casaldàliga, habló de “La teología poética de Pedro Casaldáliga”. Mi intervención giró en torno a “Cristoneofascismo, teísmo político y el Dios sacrificial de Bolsonaro” a partir de mislibros La Internacional del odio. ¿Cómo se construye? ¿Cómo se deconstruye? (Editorial Icaria, Barcelona, 2022, 3ª ed.) y Pedro Casaldáliga. Larga caminada con los pobres de la tierra (Herder, Barcelona, 2021).

Ofrezco a continuación el texto completo de mi intervención.

Brasil, epicentro del cristoneofascismo donde gobierna la extrema derecha de Dios

Desde la elección de Bolsonaro como presidente de Brasil, este país se ha convertido en el epicentro del “cristoneofascismo” y en el lugar donde gobierna la extrema derecha de Dios en un acto de la más crasa manipulación de lo sagrado al servicio de una política necrófila. Tal situación me lleva a plantear dos preguntas: en qué modelo político-religioso se sustenta el cristoneofascismo de Bolsonaro y qué imagen de Dios subyace. Creo que le mejor respuesta se encuentra en el teísmo político que ha establecido Bolsonaro en Brasil y en la imagen de Dios sacrificial en la que se basa.

El slogan de su campaña electoral, con el que también concluyó el discurso de la toma de posesión como presidente de Brasil, fue: “Brasil por encima de todo, Dios por encima de todos”. Lo reiteró en uno de los cultos en los que participó en la Iglesia Evangélica Sara NossaTerra en julio de 2019: “Debo mi vida a Dios y este mandato está al servicio del Señor. En nuestro gobierno, Dios está encima de todo”. Lo que muchos consideramos un secuestro político de Dios, el ministro de Asuntos Exteriores, Ernesto Araújo, lo calificó de una liberación de Dios, “triste prisionero…, que vuelve a circular libremente por el alma humana”. Teísmo político puro y duro y descarada perversión religiosa.

Creo, más bien, que en Brasil está sucediendo lo contrario a la afirmación de Araújo: la teología latinoamericana de la liberación, y muy especialmente la brasileña, liberó a Dios del asedio del mercado y Bolsonaro lo ha convertido en prisionero de su política antiecológica, homófoba, patriarcal, neocolonial y ultraneoliberal.

Una característica del teísmo político de Bolsonaro es el providencialismo religioso, que consiste en interpretar la historia desde un Dios providente, como cuando consideró un milagro el haberse librado del atentado sufrido durante la campaña electoral y mayor milagro todavía el haber ganado las elecciones. El ministro de la Casa Civil, Onyx Lorenzoni, aplicó a Bolsonaro las palabras de Jesús: “Muchos son los llamados y pocos los elegidos” y dice que Dios “eligió al más improbable”.

En que fue elegido “el más improbable” tenía razón Lorenzoni. Lo que dudo –o mejor, niego- es que fuera Dios quien lo eligiera o legitimara su elección. Quienes realmente contribuyeron a su elección fueron las fake news de su campaña electoral, que continúan produciéndose durante su presidencia a a través del gabinete del odio, que dirige uno de sus hijos y se encarga de difundir noticias falsas. Comentando la soledad de los dos presidentes anteriores tras las primeras semanas de asumir el gobierno, afirmó que uno de los motivos de dicha soledad era “el alejamiento de Dios, nuestro creador”.    

Brasil tiene una larga tradición de Estado laico, que Bolsonaro parece ratificar, pero lo hace tramposamente porque introduce una distinción que desemboca en confesionalidad: “El Estado es laico, pero nosotros –“yo”, dice en otras ocasiones- somos cristianos”. Confesionalidad que extendió al Tribunal Supremo Federal para el que anunció que de los dos jueces que tenía que nombrar “uno sería terriblemente (sic!)  evangélico”.

El presidente brasileño Jair Bolsonaro, en la Marcha para Jesús en Sao Paulo
El presidente brasileño Jair Bolsonaro, en la Marcha para Jesús en Sao Paulo

¿Respeto al pluralismo? En absoluto. Prometió reconocer a todas las religiones, pero, eso sí “siguiendo la tradición judeocristiana”. Atendiendo a las constantes referencias que hace a la Biblia, cabe constatar que reconoce más influencia a la Biblia que a la propia Constitución brasileña. Pero la Biblia leída de manera fundamentalista y selectivamente en sus textos más violentos y discriminatorios contra las mujeres, los homosexuales, etc.

Constante es la presencia de Bolsonaro en los templos de las iglesias evangélicas fundamentalistas. Tuvo un gran impacto mediático su visita al Templo de Salomón de la Iglesia Universal del Reino de Dios, del obispo Edir Macedo, donde se produjo una escena inusual: el presidente de la República arrodillado ante el obispo Macedo, que le impuso las manos y le bendijo. Es permanente su recurso a la Biblia para legitimar su política homófoba, machista, racista y ultraneoliberal, en una palabra, neofascista en un claro secuestro del texto sagrado judeocristiano, que lee de manera fundamentalista.

En mayo de 2016 Bolsonaro viajó a Israel para recibir el bautismo en el río Jordán, imitando el bautismo de Jesús. Fue el pastor y líder del Partido Social Cristiano Everaldo Dias Pereira quien le sumergió en el Jordán y, tras el bautismo, le preguntó: “¿Acredita Usted que Jesús es Hijo de Dios?”, a lo que Bolsonaro respondió: “Acredito”. Tras el bautismo citó la afirmación de Jesús: “Conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres” (Juan 8,32) e hizo la siguiente confesión: “Recupero una fe que me acompañará para el resto de mi vida”.

El dios de Bolsonaro

El dios en el que cree el actual presidente de Brasil y con él los cristoneofascistas es el que legitima las dictaduras y denuesta la democracia. Bolsonaro ha defendido la dictadura brasileña que duró más de veinte años, de 1964 a 1985. De ella ha llegado a afirmar que su principal error “fue torturar y no matar”. También ha elogiado el golpe de Estado de Augusto Pinochet y lo ha hecho como respuesta a las críticas de Michelle Bachelet, presidenta de Chile durante dos mandatos (2006-2010, 2014-2018) y actual Alta Comisionada de Naciones Unidas para los Derechos Humanos, a la política de Bolsonaro.

Este respondió a Bachelet que se olvidaba “de que su país no era como Cuba solo gracias a los que tuvieron el coraje de ‘dar un basta’ a la izquierda de 1973, entre quienestaba su padre, entonces brigadier”. La reacción de Bolsonaro no deja lugar a dudas: Dios se pone del lado de los dictadores, verdugos, criminaliza a las víctimas de manera inmisericorde y, como expresara Atahualpa Yupanki, come en la mesa del patrón.  

Comentando la Declaración postsinodal Querida Amazonía, del papa Francisco, Bolsonaro negó que hubiera fuego en la floresta húmeda y cuestionó en tono burlesco y teocrático el contenido de la exhortación: “El papa Francisco dijo ayer que la Amazonía es de él, que es de todo el mundo; coincidentemente yo estaba ayer con el canciller argentino… el papa es argentino, pero dios es brasileño”. ¡dios étnico y nacional  contrario al Dios universal de las religiones monoteístas: judaísmo, cristianismo e islam!

El dios de Bolsonaro, según Eleane Brum, es el que odia el mundo globalizado, el que cree que los inmigrantes pueden amenazar la soberanía de Brasil, el que cree que las escuelas del país se han convertido en una verdadera bacanal infantil alentada por profesores defensores de la “ideología de género”. Y yo añado: es el dios negacionista del calentamiento global, insensible a la violencia de género, militarista, hecho a imagen y semejanza del militar Bolsonaro y de su gobierno con una numerosa representación militar. Es un dios vengativo, y no el Dios del perdón, de la compasión y la misericordia como el predicado y practicado por Jesús de Nazaret. Nada que ver con el Dios liberador del éxodo y de los profetas de Israel, que opta por las personas y los colectivos empobrecidos.  

Trump y Bolsonaro
Trump y Bolsonaro

Es el dios de la magia y de la superstición. En el momento álgido de la pandemia con decenas de miles de personas brasileñas contagiadas y miles de personas muertas por día, dictó un decreto por el que declaraba los cultos religiosos como “servicio esencial” a la ciudadanía. Dicha normativa se inspiraba en la afirmación del pastor evangélico Silas Malafaia, uno de sus asesores religiosos: “La iglesia es una agencia de salud emocional, tan importante como los hospitales”. ¡Mayor desprecio a la vida, imposible!

Asesorado por los pastores de las mega-iglesias, Bolsonaro minusvaloró desde el principio la gravedad del coronavirus, que calificó de “gripecilla”, y de la pandemia, que calificó de psicosis e histeria, mostró su desconfianza hacia la ciencia y propuso como alternativa la fe. Declaró su cercanía al obispo evangélico Edir Macedo, para quien el coronavirus es una estrategia de Satanás para infundir miedo, pánico e incluso terror, pero que solo afecta a la gente sin fe. Como antídoto al coronavirus propone el “coronafé”, que solo es eficaz para quienes creen firmemente en la palabra de Dios, El propio Bolsonaro llegó a profetiza contra el coronavirus ante un grupo de evangélicos que lo esperaba enfervorizada aclamándolo como “Mesías” a las puertas del palacio presidencial.

La respuesta a la desconfianza hacia la ciencia y al carácter mágico-curativo de la fe al margen de la medicina la ofrece el teólogo y filósofo intercultural Raimon Panikkar en su libro La religión, el mundo y el cuerpo(Herder, Barcelona, 2012) cuando afirma: “desligada de la medicina, la religión deja de ser […] una fuente de júbilo […]; se torna una fuerza alienante, que, raramente, puede refugiarse en el ‘negocio’ de salvar almas no encarnadas o en la espera de un cielo proyectado en un futuro lineal, pero que pierde valor terrenal e incluso su raison d’ être, puesto que ya no puede salvar al ser humano real de carne y hueso […] una especie de medicina para otro mundo, al precio de ignorar este de aquí” (p. 111)

Los brasileños se movilizan contra Bolsonaro
Los brasileños se movilizan contra Bolsonaro Agencias

Y concluye Panikkar: “La religión sin medicina no es religión, se deshumaniza, se torna cruel y aliena a los seres humanos de su propia vida en esta tierra, La religión sin medicina se vuelve patológica”. (p. 112).  

El Dios de Bolsonaro -conocido también como BolsoNero- exige el sacrificio de seres humanos, un sacrificio selectivo de las personas, clases sociales y sectores más vulnerables de la población brasileña, de las comunidades afrodescendientes e indígenas. Esto se ha puesto de manifiesto durante la pandemia con la muerte de en torno a 800.000 personas, en su mayoría de los sectores y clases populares, con un ritmo actual de en torno a 4000 personas por día, que han sido sacrificadas con la excusa de salvar la economía.  ¡La economía por encima de la vida!

La inversión no puede ser más necrófila. Es la más inhumana aplicación de la teoría de la necropolítica, expuesta por el científico político camerunés Achille Mbembe, según la cual los poderes deciden quién debe morir y quién puede vivir, y de la cultura del descarte del Papa Francisco, según la cual “los excluidos no son ‘explotados’, sino ‘desechos’, ‘sobrantes’ La alegría del Evangelio, n. 53).

El dios de Bolsonaro es, en fin, un dios ecocida que exige sacrificar la naturaleza, sobre todo con la destrucción de la selva amazónica, sin reparar que la naturaleza es la fuente de la vida, y Dios es dador de vida. El dios de Bolsonaro está emparentado con los ídolos de muerte del cristoneofascismo, que necesitan sangre para aplacar su ira.

El obispo, profeta, místico y poeta Pedro Casaldáliga, bajo cuya inspiración estamos celebrando esta Trobada. responde, con su vida y las causas que defendió -más importantes que su vida-, al cristoneofascismo de Bolsonaro con la propuesta de un cristianismo liberador, desevangelizador y descolonizador, del que él fue uno de los símbolos más luminosos. Propone, asimismo, como alternativa al dios necrófilo y sacrificial del actual -y esperemos que por muy poco tiempo-presidente de Brasil- el Dios Padre y Madre, “el Dios de todos los nombres”,“que en el vientre de María de Nazaret se hizo ser humano y en el taller de José se hizo clase”. Es la traducción de la encarnación de Dios en las personas y los colectivos empobrecidos

La sombra tenebrosa del bolsonarismo

La sombra tenebrosa del bolsonarismo
La sombra tenebrosa del bolsonarismo

«Tiempo atrás publiqué en mi blog (facebook y twitter) un artículo con el título ‘El peso kármico de la historia de Brasil’. Hoy veo la necesidad de retomar el tema pues la situación nacional, en un escenario electoral, se ha oscurecido y ha adquirido contornos perturbadores»

«El actual y siniestro presidente de Brasil afirma, públicamente, que sólo reconocerá un resultado electoral, es decir, su reelección, en caso contrario cuestionaría las urnas electrónicas o convocaría a sus seguidores armados»

Él es tan poco político y desquiciado que no esconde el juego. Lo expone claramente. Tal comportamiento de un jefe de estado que se caracteriza por amenazas constantes a las instituciones y por su permanente falta de atención a la dramática situación del país

Tenemos que intentar entender por qué irrumpió esta ola de odio. Con el actual innombrable como presidente y con el séquito de sus seguidores, lo que estaba oculto y reprimido ha salido del armario

Una sociedad atravesada por el odio y por la mentira, como en el bolsonarismo, e incapaz de amar efectivamente y de ser menos malvada, jamás deconstruirá una historia tan marcada por las sombras y por el karma negativo como la nuestra

Sólo la dimensión de luz y el karma del bien libran y redimen a la sociedad de la fuerza de las sombras tenebrosas y de las kármicas del mal. Si no derrotamos electoralmente al innombrable presidente actual, el país se moverá de crisis en crisis

Por Leonardo Boff

Tiempo atrás publiqué en mi blog (facebook y twitter) un artículo con el título “El peso kármico de la historia de Brasil”. Hoy veo la necesidad de retomar el tema pues la situación nacional, en un escenario electoral, se ha oscurecido y ha adquirido contornos perturbadores, sea de ruptura constitucional, sea de grave y violenta convulsión social. En particular, cuando el actual y siniestro presidente afirma, públicamente, que sólo reconocerá un resultado electoral, es decir, su reelección, en caso contrario cuestionaría las urnas electrónicas o convocaría a sus seguidores armados, probablemente los milicianos, y entonces ocurriría una grave perturbación.

«El actual y siniestro presidente de Brasil afirma, públicamente, que sólo reconocerá un resultado electoral, es decir, su reelección, en caso contrario cuestionaría las urnas electrónicas o convocaría a sus seguidores armados»

Él es tan poco político y desquiciado que no esconde el juego. Lo expone claramente. Tal comportamiento de un jefe de estado que se caracteriza por amenazas constantes a las instituciones y por su permanente falta de atención a la dramática situación del país, en especial a las 660 mil víctimas del Covid-19, millones con hambre, alimentación insuficiente, desempleados, nos produce graves preocupaciones y serias aprensiones.

Bolsonaro

Las razones de la irrupción de la sombra bolsonarista

Tenemos que intentar entender por qué irrumpió esta ola de odio, de mentiras como método de gobierno, de fake news, de calumnias y de corrupción gubernamental, cuya investigación ha sido impedida. Me vienen a la mente dos categorías: una del psicoanálisis junguiano, la de la sombra, y otra de la gran tradición oriental del budismo y afines y entre nosotros, del espiritismo, el karma.

La categoría de sombra, presente en cada persona o colectividad, está formada por aquellos elementos negativos que nos cuesta aceptar, que procuramos olvidar o reprimir, enviándolos al inconsciente, ya sea personal o colectivo.

Cinco sombras en la historia de Brasil

Efectivamente, cinco grandes sombras marcan la historia político-social de nuestro país: el genocidio indígena, que perdura hasta hoy; la colonización, que nos impidió tener un proyecto propio de un pueblo libre; la esclavitud, una de nuestras vergüenzas nacionales, pues implicaba tratar al esclavo como cosa, “pieza” puesta en el mercado para ser comprada y vendida, sometida constantemente al látigo y al desprecio; el permanente pacto entre los representantes de las clases dominantes, herederas de la Casa Grande o del industrialismo, especialmente a partir de São Paulo. Estos nunca pensaron en un proyecto nacional que incluyese al pueblo, sino en un proyecto solamente de ellos para ellos, capaces de controlar el estado, ocupar sus aparatos y ganar fortuna en los proyectos estatales. Por esta razón emerge una quinta sombra, la democracia de baja intensidad que perdura hasta el día de hoy y que actualmente muestra una gran debilidad. Medida por el respeto a la constitución, a los derechos humanos personales y sociales y por el nivel de participación popular parece más una farsa que una verdadera democracia consolidada.

Brasil
Brasil

Siempre que algún líder político con ideas reformistas, venido del piso de abajo, de la senzala social, presenta un proyecto más amplio que abarca al pueblo con políticas sociales inclusivas, estas fuerzas de pacto, con su brazo ideológico, los grandes medios de comunicación, como periódicos, radios y canales de televisión, asociados a parlamentarios y a sectores importantes del poder judicial, han usado el recurso del golpe, sea militar (1964), sea jurídico-político-mediático (1968) para garantizar sus privilegios. Difaman, persiguen y llegan a meter en la cárcel, incluso sin base jurídica, a sus líderes populares.

El desprecio y el odio, dirigidos en otro tiempo a los esclavos, ha sido transferido cobardemente a los pobres y miserables, condenados a vivir siempre en la exclusión. Es el método denunciado por el eminente sociólogo Jessé Souza en su clásico ‘La élite del atraso’ (2017). Esta sombra se cierne sobre la atmósfera social de nuestro país. Está siempre ideológicamente escondida, negada y reprimida.

La visibilidad de la sombra bolsonarista

Con el actual innombrable como presidente y con el séquito de sus seguidores, lo que estaba oculto y reprimido ha salido del armario. Siempre estuvo allí, recogido pero actuante, impidiendo que nuestra sociedad, dominada por la élite del atraso, hiciese las transformaciones necesarias, continuando así con una línea conservadora y, en algunos campos, como en las costumbres, hasta reaccionaria.

Las cinco sombras antes mencionadas se volvieron visibles en el bolsonarismo y en su “capo”: la magnificación de la violencia y hasta de la tortura, el racismo cultural, la homofobia, el rechazo a los de otra opción sexual, el desprecio al afrodescendiente, al indígena, a la mujer y al pobre. Resulta extraño que muchos, hasta personas sensatas, puedan seguir a una figura tan grosera, tan maleducada y sin ninguna empatía por los sufridores de nuestro país y del mundo.

Esta es una explicación, ciertamente no exhaustiva, a través de la sombra que subyace a las distintas crisis que atraviesan toda la sociedad.

La otra categoría es la del karma. Para conferirle algún grado analítico y no solo metafísico (el destino humano) me valgo de un largo diálogo entre el gran historiador inglés Arnold Toynbee y Daisaku Ikeda, eminente filósofo japonés, diálogo recogido en el libro Elige la vida (Emecé. Buenos Aires 2005).

Karma es un término sánscrito que originalmente significaba fuerza y movimiento, concentrado en la palabra “acción” que provoca su correspondiente “reacción”. Se aplica a los individuos y también a las colectividades.

Cada persona está marcada por las acciones que practica en la vida. Esa acción no se restringe a la persona, connota todo el ambiente. Se trata de una especie de contracorriente ética cuyo saldo está en mutación según las acciones buenas o malas que se han hecho, o sea, “los débitos y los créditos”. Incluso después de la muerte, las personas, en la creencia budista, cargan con esta cuenta. Por eso se reencarnan para que en varios renacimientos puedan poner a cero la cuenta negativa.

Para Toynbee no es necesario recurrir a la hipótesis de los muchos renacimientos porque la red de vínculos garantiza la continuidad del destino de un pueblo (p.384). Las realidades kármicas impregnan las instituciones, los paisajes, configuran las personas y marcan el estilo singular de un pueblo. Esta fuerza kármica actúa en la historia, marcando los hechos benéficos o maléficos, cosa ya vista por C.G.Jung en sus análisis psico-socio-históricos.

Toynbee en su gran obra en diez volúmenes Estudio de la Historia (A Study of History) trabaja el binomio Reto-Respuesta (Challenge – Response) y ve sentido en la categoría del karma. Pero le da otra versión que me parece esclarecedora y nos ayuda a entender un poco las sombras nacionales y la sombra bolsonarista. 

La historia está hecha de redes relacionales dentro de las cuales está inserta cada persona, ligada con las que la precedieron y con las presentes. Hay un funcionamiento kármico en la historia de un pueblo y de sus instituciones de acuerdo a los niveles de bondad y justicia o de maldad e injusticia que produjeron a lo largo del tiempo. Este sería una especie de campo mórfico que permanecería impregnando todo.

La arrogancia europea y la bolsonarista

Veamos el ejemplo de la cultura europea occidental. Creó la modernidad y proyectó el ideal del ser humano como dominus, señor de todo, de los pueblos, de los continentes, de la Tierra, de la vida y hasta de los últimos elementos de la materia. Se impuso globalmente a sangre y fuego y generó las principales guerras, especialmente las dos guerras mundiales y actualmente, a través de la OTAN, apoyando la guerra en Ucrania.

Al decir del gran y discutido analista Samuel P. Huntington en su conocido libro Choque de civilizaciones (1997): «La intervención occidental en los asuntos de otras civilizaciones es probablemente la más peligrosa fuente de inestabilidad y de un posible conflicto global en un mundo multicivilizacional» (p.397). Es la famosa arrogancia occidental de poseer la mejor religión (cristianismo), la mejor ciencia y tecnología, la mejor sociedad, la mejor democracia, la mejor cultura, todo mejor. Respetadas las diferencias, semejante juicio se aplica también a la arrogancia bolsonarista del presidente y de muchos de sus ministros.

Tanto Toynbee como Ikeda concuerdan en esto: «la sociedad moderna (nosotros incluidos) sólo puede ser curada de su carga kármica, ‒añadiríamos, de su sombra‒ a través de una revolución espiritual en el corazón y en la mente» (p.159), en la línea de la justicia compensatoria y de políticas sanadoras con instituciones justas.

Cómo deshacer las sombras y el karma negativo

Sin embargo, estas políticas solas no son suficientes y no deshacen las sombras y el karma negativo. Es necesario el amor, la solidaridad, la compasión y una profunda humanidad con las víctimas. El amor será el motor más eficaz porque, en el fondo, afirman Toynbee e Ikeda “es la Última Realidad” (p.387).

Una sociedad atravesada por el odio y por la mentira, como en el bolsonarismo, e incapaz de amar efectivamente y de ser menos malvada, jamás deconstruirá una historia tan marcada por las sombras y por el karma negativo como la nuestra. Esto vale específicamente para los modos rudos, ofensivos y mentirosos del actual presidente de Brasil.

¿No es lo que predican los maestros de la humanidad, como Jesús, San Francisco de Asís, Dalai Lama, Gandhi, Luther King Jr y el Papa Francisco? Sólo la dimensión de luz y el karma del bien libran y redimen a la sociedad de la fuerza de las sombras tenebrosas y de las kármicas del mal.

Si no derrotamos electoralmente al innombrable presidente actual, el país se moverá de crisis en crisis, creando una corriente de sombras y karmas destructivos, comprometiendo su propio futuro. Pero la luz y la energía de lo positivo siempre se mostraron históricamente más poderosas que las sombras y el karma negativo. Estamos seguros de que ellas escribirán la página definitiva de la historia de un pueblo.

*Leonardo Boff es teólogo y filósofo y ha escrito Brasil:concluir la refundación o prolongar la dependencia, Vozes 2018.