Asesinados en el Río Javari, frontera entre Brasil y Perú

La Iglesia brasileña muestra su indignación ante el asesinato de Bruno Pereira y Dom Phillips

Dom Phillips y Bruno Pereira
Dom Phillips y Bruno Pereira

Según el episcopado brasileño, “estas muertes forman parte de la lista de dramas vividos en la región amazónica

«La realidad de inseguridad y amenazas en la que viven las personas que defienden los derechos de los pueblos indígenas y sus territorios y que están comprometidas con el cuidado y la preservación del bioma amazónico»

El Cimi exige investigaciones, “alcanzando a todos los actores que se benefician y participan en los esquemas de invasión y explotación ilegal del Territorio Indígena del Valle del Javari”, que vive “una situación permanente de acoso, violencia e inseguridad

 Luis Miguel Modino, corresponsal en Latinoamérica

Bruno Pereira y Dom Phillips

La Iglesia brasileña a través de diferentes organismos se ha manifestado expresando su indignación y solidaridad con las familias del activista indígena Bruno Pereira y del periodista Dom Phillips. La presidencia de la Conferencia Nacional de los Obispos de Brasil (CNBB), ha resaltado que “no podemos aceptar la agresión a los seres humanos, la falta de respeto al medio ambiente y a nuestra Casa Común, ni el encubrimiento de la verdad y la justicia”.

Según el episcopado brasileño, “estas muertes forman parte de la lista de dramas vividos en la región amazónica”, como recoge Querida Amazonía, donde el Papa Francisco afirma que «los intereses colonizadores que, legal e ilegalmente, han provocado -y siguen provocando- el aumento de la tala y la minería, y que han expulsado y arrinconado a los pueblos indígenas, ribereños y afrodescendientes, provocan un clamor que clama al cielo». Desde ahí han reafirmado los sueños expresados por el Santo Padre.

Desde la Red Eclesial Panamazónica (REPAM-Brasil) en una nota, firmada por la nueva presidencia: Dom Evaristo Spengler, Dom Pedro Brito Guimarães e Dom José Ionilton Lisboa de Oliveira, han expresado su preocupación e indignación, destacando que «la realidad de inseguridad y amenazas en la que viven las personas que defienden los derechos de los pueblos indígenas y sus territorios y que están comprometidas con el cuidado y la preservación del bioma amazónico».

Mostrando su solidaridad con las organizaciones indígenas y de periodistas comprometidos con los derechos humanos y las causas de la Amazonía, así como los los pueblos indígenas del Vale del Javari, insisten en su indignación por las constantes amenazas y asesinatos de líderes indígenas, quilombolas y líderes ribereños, así como la violación de los derechos fundamentales de las personas de buena voluntad, que se han puesto al servicio de la vida humana y del medio ambiente”.

También desde la REPAM-Brasil piden “encarecidamente a las autoridades para que pongan fin a la ilegalidad y a la explotación de la naturaleza en la Amazonía, lo que ha provocado constantes muertes”. Igualmente piden el compromiso del poder político, social y económico, nacional e internacional, “para convertirse en guardianes de la Creación, del plan de Dios inscrito en la Naturaleza, guardianes de los demás y del ambiente. No permitamos que los signos de destrucción y muerte guíen el camino de nuestra sociedad nuestra sociedad en relación con la querida Amazonia, parte indispensable de nuestra Casa Común”.

Desde el Consejo Indígena Misionero (Cimi), muestran su “inmensa tristeza y profunda indignación”, ante el asesinato, expresando su “solidaridad y sintonía a las familias y amigos de Bruno y Dom”. En ellos reconocen su “convicción en la defensa de la vida y los derechos de los pueblos indígenas”.

En su nota, el Cimi exige investigaciones, “alcanzando a todos los actores que se benefician y participan en los esquemas de invasión y explotación ilegal del Territorio Indígena del Valle del Javari”, que vive “una situación permanente de acoso, violencia e inseguridad”, lo que se ve favorecido por el hecho de que “la inacción sistemática del gobierno brasileño y su política antiindígena estimulan y empoderan a los invasores de tierras indígenas para que actúen libremente, alentados por la certeza de la impunidad, haciendo que el ambiente sea cada vez más peligroso para los pueblos indígenas, sus líderes y sus aliados”.

Los evangélicos en Brazil

col acebo

Cuesta creer que los evangélicos que hace 50 años en Brasil sólo eran el 5% de la población, frente a un 92% de católicos, hoy hayan pasado a tener un tercio del electorado. Tienen tanta fuerza que, en los medios de comunicación, se oye más el Evangelio que la samba y las mega iglesias reportan beneficios que alcanzan cifras millonarias, “gracias a Dios”. También están cambiando la política brasileña pues desde hace años eligen a representantes locales que pueden proteger a sus iglesias de tal modo que el congreso que tiene 513 diputados, 195 pertenecen a su grupo.

La confesión religiosa tendrá mucho que decir en las próximas elecciones brasileñas a la presidencia. Bolsonaro es católico pero su mujer Michelle es evangélica y a la familia presidencial la apoyan los evangélicos. Un pastor famoso, André Valada, con 5 millones de seguidores en las redes sociales, defiende que no se puede votar a la izquierda. Otro obispo, Edir Macedo, dueño del segundo canal televisivo del país, apoyó a Lula en el 2002 y a Bolsonaro en el 2018. La izquierda obtiene el apoyo de Paulo Marcelo, que pertenece a la Asamblea de Dios, la Iglesia mayor de Brasil, pero como dice un famoso político, Juliano Spyer, no se puede combatir una armada de pastores contrarios que controlan Whatsapp y otras redes.

El pueblo considera a Bolsonaro, recto y piadoso, un hombre de Dios como predican muchos pastores que aseguran que le votan por sus principios y no por su persona, ya que se ha casado tres veces. Protege a la familia y se opone al aborto. En cambio, no es bien recibido entre las personas de color a los que considera descendientes de esclavos y a los que llamó gordos y vagos. La pobreza también tiene que decir ya que un tercio de los evangélicos ingresa por debajo del mínimo mensual o incluso menos y aunque algunos confían en el otro mundo para cambiar sus condiciones de vida, otros pretenden mejorar en la tierra

Lo más curioso es la fuerza que va a tener el voto femenino pues las encuestas demuestran que los varones prefieren a Bolsonaro mientras que las féminas se inclinan por Lula, aunque haya sido condenado por corrupción y luego se le absolvió. A las críticas por su gestión el actual presidente respondió que era el Mesías, su segundo nombre, pero que no podía hacer milagros como Jesús

Muchas personas religiosas se han cansado de la politización de la religión, pero es una realidad en muchos países del mundo entre los que incluyo a los Estados Unidos. Me recuerda a nuestra Iglesia en tiempos de Franco y prefiero a la actual que deja a los ciudadanos católicos votar en conciencia. Eso si algo habremos hecho mal en Brasil para que tantos católicos se hayan pasado a otra iglesia, es un toque de atención que merece analizar

A lo mejor tiene razón

Un amigo respondió a mi último blog sobre el espectacular avance de los evangélicos en Brasil diciéndome algunas cosas interesantes. Había trabajado en muchos proyectos en América del Sur promovidos por una ONG y me advertía que mi noticia sobre Brasil se podía extender a muchos otros países de América Latina.

Aseguraba que algunos problemas venían porque los pastores protestantes estaban involucrados con el pueblo al que pertenecían, tenían esposa e hijos y podían hablar en primera persona de los problemas de la educación, los efectos de la droga en los adolescentes, los embarazos prematuros de las jóvenes y otras vicisitudes por las que atraviesan las comunidades. No era que el sacerdote católico estuviera apartado de estos temas, pero se consideraba que los vivía más de lejos pues con frecuencia había llegado catapultado de otras tierras y al cabo de un tiempo lo mandaban a otro lugar.

Los vecinos lo miraban con deferencia, pero no lo consideraban uno de ellos. Al pairo de esta reflexión recuerdo que un canon del Derecho Canónico habla de que los sacerdotes tienen otra esencia que el resto de los fieles. Comentando en broma este tema, le dije a un amigo sacerdote que mi esencia era Chanel número 5 y le preguntaba cuál era la suya. Se rió porque no consideraba que fueran distintas pero el canon dejaba claro que la esencia de los clérigos era mejor, más valiosa. Si a esto unimos que muchas ordenaciones sacerdotales marcaban el hecho de que el ordenando se debía apartar del mundo nos coloca en una situación distante y superior del sacerdote frente al pueblo que tiene que pastorear.

El cristofscismo de Bolsonaro

Cristoneofascismo, teísmo político y Dios sacrificial de Bolsonaro

Bolsonaro lanza Alianza Brasil
Bolsonaro lanza Alianza Brasil

«Una característica del teísmo político de Bolsonaro es el providencialismo religioso, que consiste en interpretar la historia desde un Dios providente, como cuando consideró un milagro el haberse librado del atentado sufrido durante la campaña electoral y mayor milagro todavía el haber ganado las elecciones»

“El papa Francisco dijo ayer que la Amazonía es de él, que es de todo el mundo; coincidentemente yo estaba ayer con el canciller argentino… el papa es argentino, pero dios es brasileño”

«Como antídoto al coronavirus propone el “coronafé”, que solo es eficaz para quienes creen firmemente en la palabra de Dios, El propio Bolsonaro llegó a profetiza contra el coronavirus ante un grupo de evangélicos que lo esperaba enfervorizada aclamándolo como “Mesías” a las puertas del palacio presidencial»

«El Dios de Bolsonaro -conocido también como BolsoNero- exige el sacrificio de seres humanos, un sacrificio selectivo de las personas, clases sociales y sectores más vulnerables de la población brasileña, de las comunidades afrodescendientes e indígenas»

Por Juan José Tamayo

El pasado 29 de mayo he participado en Barcelona en la Trobada por las causes de Pere Caaldàliga: Resistir i Transformar.Compromís i militancia en temps de feixismes, organizada por la Fundació Pere Casaldàliga. Conducida por la periodista Mónica Terribas se celebró una mesa redonda sobre “Militancia en tiempos de fascismo” en la que participaron Pablo Maldos, ex AsesorEspecial del Gabinete del Presidente Lula da Silva, y María Dantas, diputada en el Parlamento Español por ERC. Pablo Maldos tuvo una conferencia sobre “La influencia de Pere Casaldàliga en los movimientos sociales del Brasil3. Víctor Codina, teólogo de la liberación y conocedor de la obra de Casaldàliga, habló de “La teología poética de Pedro Casaldáliga”. Mi intervención giró en torno a “Cristoneofascismo, teísmo político y el Dios sacrificial de Bolsonaro” a partir de mislibros La Internacional del odio. ¿Cómo se construye? ¿Cómo se deconstruye? (Editorial Icaria, Barcelona, 2022, 3ª ed.) y Pedro Casaldáliga. Larga caminada con los pobres de la tierra (Herder, Barcelona, 2021).

Ofrezco a continuación el texto completo de mi intervención.

Brasil, epicentro del cristoneofascismo donde gobierna la extrema derecha de Dios

Desde la elección de Bolsonaro como presidente de Brasil, este país se ha convertido en el epicentro del “cristoneofascismo” y en el lugar donde gobierna la extrema derecha de Dios en un acto de la más crasa manipulación de lo sagrado al servicio de una política necrófila. Tal situación me lleva a plantear dos preguntas: en qué modelo político-religioso se sustenta el cristoneofascismo de Bolsonaro y qué imagen de Dios subyace. Creo que le mejor respuesta se encuentra en el teísmo político que ha establecido Bolsonaro en Brasil y en la imagen de Dios sacrificial en la que se basa.

El slogan de su campaña electoral, con el que también concluyó el discurso de la toma de posesión como presidente de Brasil, fue: “Brasil por encima de todo, Dios por encima de todos”. Lo reiteró en uno de los cultos en los que participó en la Iglesia Evangélica Sara NossaTerra en julio de 2019: “Debo mi vida a Dios y este mandato está al servicio del Señor. En nuestro gobierno, Dios está encima de todo”. Lo que muchos consideramos un secuestro político de Dios, el ministro de Asuntos Exteriores, Ernesto Araújo, lo calificó de una liberación de Dios, “triste prisionero…, que vuelve a circular libremente por el alma humana”. Teísmo político puro y duro y descarada perversión religiosa.

Creo, más bien, que en Brasil está sucediendo lo contrario a la afirmación de Araújo: la teología latinoamericana de la liberación, y muy especialmente la brasileña, liberó a Dios del asedio del mercado y Bolsonaro lo ha convertido en prisionero de su política antiecológica, homófoba, patriarcal, neocolonial y ultraneoliberal.

Una característica del teísmo político de Bolsonaro es el providencialismo religioso, que consiste en interpretar la historia desde un Dios providente, como cuando consideró un milagro el haberse librado del atentado sufrido durante la campaña electoral y mayor milagro todavía el haber ganado las elecciones. El ministro de la Casa Civil, Onyx Lorenzoni, aplicó a Bolsonaro las palabras de Jesús: “Muchos son los llamados y pocos los elegidos” y dice que Dios “eligió al más improbable”.

En que fue elegido “el más improbable” tenía razón Lorenzoni. Lo que dudo –o mejor, niego- es que fuera Dios quien lo eligiera o legitimara su elección. Quienes realmente contribuyeron a su elección fueron las fake news de su campaña electoral, que continúan produciéndose durante su presidencia a a través del gabinete del odio, que dirige uno de sus hijos y se encarga de difundir noticias falsas. Comentando la soledad de los dos presidentes anteriores tras las primeras semanas de asumir el gobierno, afirmó que uno de los motivos de dicha soledad era “el alejamiento de Dios, nuestro creador”.    

Brasil tiene una larga tradición de Estado laico, que Bolsonaro parece ratificar, pero lo hace tramposamente porque introduce una distinción que desemboca en confesionalidad: “El Estado es laico, pero nosotros –“yo”, dice en otras ocasiones- somos cristianos”. Confesionalidad que extendió al Tribunal Supremo Federal para el que anunció que de los dos jueces que tenía que nombrar “uno sería terriblemente (sic!)  evangélico”.

El presidente brasileño Jair Bolsonaro, en la Marcha para Jesús en Sao Paulo
El presidente brasileño Jair Bolsonaro, en la Marcha para Jesús en Sao Paulo

¿Respeto al pluralismo? En absoluto. Prometió reconocer a todas las religiones, pero, eso sí “siguiendo la tradición judeocristiana”. Atendiendo a las constantes referencias que hace a la Biblia, cabe constatar que reconoce más influencia a la Biblia que a la propia Constitución brasileña. Pero la Biblia leída de manera fundamentalista y selectivamente en sus textos más violentos y discriminatorios contra las mujeres, los homosexuales, etc.

Constante es la presencia de Bolsonaro en los templos de las iglesias evangélicas fundamentalistas. Tuvo un gran impacto mediático su visita al Templo de Salomón de la Iglesia Universal del Reino de Dios, del obispo Edir Macedo, donde se produjo una escena inusual: el presidente de la República arrodillado ante el obispo Macedo, que le impuso las manos y le bendijo. Es permanente su recurso a la Biblia para legitimar su política homófoba, machista, racista y ultraneoliberal, en una palabra, neofascista en un claro secuestro del texto sagrado judeocristiano, que lee de manera fundamentalista.

En mayo de 2016 Bolsonaro viajó a Israel para recibir el bautismo en el río Jordán, imitando el bautismo de Jesús. Fue el pastor y líder del Partido Social Cristiano Everaldo Dias Pereira quien le sumergió en el Jordán y, tras el bautismo, le preguntó: “¿Acredita Usted que Jesús es Hijo de Dios?”, a lo que Bolsonaro respondió: “Acredito”. Tras el bautismo citó la afirmación de Jesús: “Conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres” (Juan 8,32) e hizo la siguiente confesión: “Recupero una fe que me acompañará para el resto de mi vida”.

El dios de Bolsonaro

El dios en el que cree el actual presidente de Brasil y con él los cristoneofascistas es el que legitima las dictaduras y denuesta la democracia. Bolsonaro ha defendido la dictadura brasileña que duró más de veinte años, de 1964 a 1985. De ella ha llegado a afirmar que su principal error “fue torturar y no matar”. También ha elogiado el golpe de Estado de Augusto Pinochet y lo ha hecho como respuesta a las críticas de Michelle Bachelet, presidenta de Chile durante dos mandatos (2006-2010, 2014-2018) y actual Alta Comisionada de Naciones Unidas para los Derechos Humanos, a la política de Bolsonaro.

Este respondió a Bachelet que se olvidaba “de que su país no era como Cuba solo gracias a los que tuvieron el coraje de ‘dar un basta’ a la izquierda de 1973, entre quienestaba su padre, entonces brigadier”. La reacción de Bolsonaro no deja lugar a dudas: Dios se pone del lado de los dictadores, verdugos, criminaliza a las víctimas de manera inmisericorde y, como expresara Atahualpa Yupanki, come en la mesa del patrón.  

Comentando la Declaración postsinodal Querida Amazonía, del papa Francisco, Bolsonaro negó que hubiera fuego en la floresta húmeda y cuestionó en tono burlesco y teocrático el contenido de la exhortación: “El papa Francisco dijo ayer que la Amazonía es de él, que es de todo el mundo; coincidentemente yo estaba ayer con el canciller argentino… el papa es argentino, pero dios es brasileño”. ¡dios étnico y nacional  contrario al Dios universal de las religiones monoteístas: judaísmo, cristianismo e islam!

El dios de Bolsonaro, según Eleane Brum, es el que odia el mundo globalizado, el que cree que los inmigrantes pueden amenazar la soberanía de Brasil, el que cree que las escuelas del país se han convertido en una verdadera bacanal infantil alentada por profesores defensores de la “ideología de género”. Y yo añado: es el dios negacionista del calentamiento global, insensible a la violencia de género, militarista, hecho a imagen y semejanza del militar Bolsonaro y de su gobierno con una numerosa representación militar. Es un dios vengativo, y no el Dios del perdón, de la compasión y la misericordia como el predicado y practicado por Jesús de Nazaret. Nada que ver con el Dios liberador del éxodo y de los profetas de Israel, que opta por las personas y los colectivos empobrecidos.  

Trump y Bolsonaro
Trump y Bolsonaro

Es el dios de la magia y de la superstición. En el momento álgido de la pandemia con decenas de miles de personas brasileñas contagiadas y miles de personas muertas por día, dictó un decreto por el que declaraba los cultos religiosos como “servicio esencial” a la ciudadanía. Dicha normativa se inspiraba en la afirmación del pastor evangélico Silas Malafaia, uno de sus asesores religiosos: “La iglesia es una agencia de salud emocional, tan importante como los hospitales”. ¡Mayor desprecio a la vida, imposible!

Asesorado por los pastores de las mega-iglesias, Bolsonaro minusvaloró desde el principio la gravedad del coronavirus, que calificó de “gripecilla”, y de la pandemia, que calificó de psicosis e histeria, mostró su desconfianza hacia la ciencia y propuso como alternativa la fe. Declaró su cercanía al obispo evangélico Edir Macedo, para quien el coronavirus es una estrategia de Satanás para infundir miedo, pánico e incluso terror, pero que solo afecta a la gente sin fe. Como antídoto al coronavirus propone el “coronafé”, que solo es eficaz para quienes creen firmemente en la palabra de Dios, El propio Bolsonaro llegó a profetiza contra el coronavirus ante un grupo de evangélicos que lo esperaba enfervorizada aclamándolo como “Mesías” a las puertas del palacio presidencial.

La respuesta a la desconfianza hacia la ciencia y al carácter mágico-curativo de la fe al margen de la medicina la ofrece el teólogo y filósofo intercultural Raimon Panikkar en su libro La religión, el mundo y el cuerpo(Herder, Barcelona, 2012) cuando afirma: “desligada de la medicina, la religión deja de ser […] una fuente de júbilo […]; se torna una fuerza alienante, que, raramente, puede refugiarse en el ‘negocio’ de salvar almas no encarnadas o en la espera de un cielo proyectado en un futuro lineal, pero que pierde valor terrenal e incluso su raison d’ être, puesto que ya no puede salvar al ser humano real de carne y hueso […] una especie de medicina para otro mundo, al precio de ignorar este de aquí” (p. 111)

Los brasileños se movilizan contra Bolsonaro
Los brasileños se movilizan contra Bolsonaro Agencias

Y concluye Panikkar: “La religión sin medicina no es religión, se deshumaniza, se torna cruel y aliena a los seres humanos de su propia vida en esta tierra, La religión sin medicina se vuelve patológica”. (p. 112).  

El Dios de Bolsonaro -conocido también como BolsoNero- exige el sacrificio de seres humanos, un sacrificio selectivo de las personas, clases sociales y sectores más vulnerables de la población brasileña, de las comunidades afrodescendientes e indígenas. Esto se ha puesto de manifiesto durante la pandemia con la muerte de en torno a 800.000 personas, en su mayoría de los sectores y clases populares, con un ritmo actual de en torno a 4000 personas por día, que han sido sacrificadas con la excusa de salvar la economía.  ¡La economía por encima de la vida!

La inversión no puede ser más necrófila. Es la más inhumana aplicación de la teoría de la necropolítica, expuesta por el científico político camerunés Achille Mbembe, según la cual los poderes deciden quién debe morir y quién puede vivir, y de la cultura del descarte del Papa Francisco, según la cual “los excluidos no son ‘explotados’, sino ‘desechos’, ‘sobrantes’ La alegría del Evangelio, n. 53).

El dios de Bolsonaro es, en fin, un dios ecocida que exige sacrificar la naturaleza, sobre todo con la destrucción de la selva amazónica, sin reparar que la naturaleza es la fuente de la vida, y Dios es dador de vida. El dios de Bolsonaro está emparentado con los ídolos de muerte del cristoneofascismo, que necesitan sangre para aplacar su ira.

El obispo, profeta, místico y poeta Pedro Casaldáliga, bajo cuya inspiración estamos celebrando esta Trobada. responde, con su vida y las causas que defendió -más importantes que su vida-, al cristoneofascismo de Bolsonaro con la propuesta de un cristianismo liberador, desevangelizador y descolonizador, del que él fue uno de los símbolos más luminosos. Propone, asimismo, como alternativa al dios necrófilo y sacrificial del actual -y esperemos que por muy poco tiempo-presidente de Brasil- el Dios Padre y Madre, “el Dios de todos los nombres”,“que en el vientre de María de Nazaret se hizo ser humano y en el taller de José se hizo clase”. Es la traducción de la encarnación de Dios en las personas y los colectivos empobrecidos

La sombra tenebrosa del bolsonarismo

La sombra tenebrosa del bolsonarismo
La sombra tenebrosa del bolsonarismo

«Tiempo atrás publiqué en mi blog (facebook y twitter) un artículo con el título ‘El peso kármico de la historia de Brasil’. Hoy veo la necesidad de retomar el tema pues la situación nacional, en un escenario electoral, se ha oscurecido y ha adquirido contornos perturbadores»

«El actual y siniestro presidente de Brasil afirma, públicamente, que sólo reconocerá un resultado electoral, es decir, su reelección, en caso contrario cuestionaría las urnas electrónicas o convocaría a sus seguidores armados»

Él es tan poco político y desquiciado que no esconde el juego. Lo expone claramente. Tal comportamiento de un jefe de estado que se caracteriza por amenazas constantes a las instituciones y por su permanente falta de atención a la dramática situación del país

Tenemos que intentar entender por qué irrumpió esta ola de odio. Con el actual innombrable como presidente y con el séquito de sus seguidores, lo que estaba oculto y reprimido ha salido del armario

Una sociedad atravesada por el odio y por la mentira, como en el bolsonarismo, e incapaz de amar efectivamente y de ser menos malvada, jamás deconstruirá una historia tan marcada por las sombras y por el karma negativo como la nuestra

Sólo la dimensión de luz y el karma del bien libran y redimen a la sociedad de la fuerza de las sombras tenebrosas y de las kármicas del mal. Si no derrotamos electoralmente al innombrable presidente actual, el país se moverá de crisis en crisis

Por Leonardo Boff

Tiempo atrás publiqué en mi blog (facebook y twitter) un artículo con el título “El peso kármico de la historia de Brasil”. Hoy veo la necesidad de retomar el tema pues la situación nacional, en un escenario electoral, se ha oscurecido y ha adquirido contornos perturbadores, sea de ruptura constitucional, sea de grave y violenta convulsión social. En particular, cuando el actual y siniestro presidente afirma, públicamente, que sólo reconocerá un resultado electoral, es decir, su reelección, en caso contrario cuestionaría las urnas electrónicas o convocaría a sus seguidores armados, probablemente los milicianos, y entonces ocurriría una grave perturbación.

«El actual y siniestro presidente de Brasil afirma, públicamente, que sólo reconocerá un resultado electoral, es decir, su reelección, en caso contrario cuestionaría las urnas electrónicas o convocaría a sus seguidores armados»

Él es tan poco político y desquiciado que no esconde el juego. Lo expone claramente. Tal comportamiento de un jefe de estado que se caracteriza por amenazas constantes a las instituciones y por su permanente falta de atención a la dramática situación del país, en especial a las 660 mil víctimas del Covid-19, millones con hambre, alimentación insuficiente, desempleados, nos produce graves preocupaciones y serias aprensiones.

Bolsonaro

Las razones de la irrupción de la sombra bolsonarista

Tenemos que intentar entender por qué irrumpió esta ola de odio, de mentiras como método de gobierno, de fake news, de calumnias y de corrupción gubernamental, cuya investigación ha sido impedida. Me vienen a la mente dos categorías: una del psicoanálisis junguiano, la de la sombra, y otra de la gran tradición oriental del budismo y afines y entre nosotros, del espiritismo, el karma.

La categoría de sombra, presente en cada persona o colectividad, está formada por aquellos elementos negativos que nos cuesta aceptar, que procuramos olvidar o reprimir, enviándolos al inconsciente, ya sea personal o colectivo.

Cinco sombras en la historia de Brasil

Efectivamente, cinco grandes sombras marcan la historia político-social de nuestro país: el genocidio indígena, que perdura hasta hoy; la colonización, que nos impidió tener un proyecto propio de un pueblo libre; la esclavitud, una de nuestras vergüenzas nacionales, pues implicaba tratar al esclavo como cosa, “pieza” puesta en el mercado para ser comprada y vendida, sometida constantemente al látigo y al desprecio; el permanente pacto entre los representantes de las clases dominantes, herederas de la Casa Grande o del industrialismo, especialmente a partir de São Paulo. Estos nunca pensaron en un proyecto nacional que incluyese al pueblo, sino en un proyecto solamente de ellos para ellos, capaces de controlar el estado, ocupar sus aparatos y ganar fortuna en los proyectos estatales. Por esta razón emerge una quinta sombra, la democracia de baja intensidad que perdura hasta el día de hoy y que actualmente muestra una gran debilidad. Medida por el respeto a la constitución, a los derechos humanos personales y sociales y por el nivel de participación popular parece más una farsa que una verdadera democracia consolidada.

Brasil
Brasil

Siempre que algún líder político con ideas reformistas, venido del piso de abajo, de la senzala social, presenta un proyecto más amplio que abarca al pueblo con políticas sociales inclusivas, estas fuerzas de pacto, con su brazo ideológico, los grandes medios de comunicación, como periódicos, radios y canales de televisión, asociados a parlamentarios y a sectores importantes del poder judicial, han usado el recurso del golpe, sea militar (1964), sea jurídico-político-mediático (1968) para garantizar sus privilegios. Difaman, persiguen y llegan a meter en la cárcel, incluso sin base jurídica, a sus líderes populares.

El desprecio y el odio, dirigidos en otro tiempo a los esclavos, ha sido transferido cobardemente a los pobres y miserables, condenados a vivir siempre en la exclusión. Es el método denunciado por el eminente sociólogo Jessé Souza en su clásico ‘La élite del atraso’ (2017). Esta sombra se cierne sobre la atmósfera social de nuestro país. Está siempre ideológicamente escondida, negada y reprimida.

La visibilidad de la sombra bolsonarista

Con el actual innombrable como presidente y con el séquito de sus seguidores, lo que estaba oculto y reprimido ha salido del armario. Siempre estuvo allí, recogido pero actuante, impidiendo que nuestra sociedad, dominada por la élite del atraso, hiciese las transformaciones necesarias, continuando así con una línea conservadora y, en algunos campos, como en las costumbres, hasta reaccionaria.

Las cinco sombras antes mencionadas se volvieron visibles en el bolsonarismo y en su “capo”: la magnificación de la violencia y hasta de la tortura, el racismo cultural, la homofobia, el rechazo a los de otra opción sexual, el desprecio al afrodescendiente, al indígena, a la mujer y al pobre. Resulta extraño que muchos, hasta personas sensatas, puedan seguir a una figura tan grosera, tan maleducada y sin ninguna empatía por los sufridores de nuestro país y del mundo.

Esta es una explicación, ciertamente no exhaustiva, a través de la sombra que subyace a las distintas crisis que atraviesan toda la sociedad.

La otra categoría es la del karma. Para conferirle algún grado analítico y no solo metafísico (el destino humano) me valgo de un largo diálogo entre el gran historiador inglés Arnold Toynbee y Daisaku Ikeda, eminente filósofo japonés, diálogo recogido en el libro Elige la vida (Emecé. Buenos Aires 2005).

Karma es un término sánscrito que originalmente significaba fuerza y movimiento, concentrado en la palabra “acción” que provoca su correspondiente “reacción”. Se aplica a los individuos y también a las colectividades.

Cada persona está marcada por las acciones que practica en la vida. Esa acción no se restringe a la persona, connota todo el ambiente. Se trata de una especie de contracorriente ética cuyo saldo está en mutación según las acciones buenas o malas que se han hecho, o sea, “los débitos y los créditos”. Incluso después de la muerte, las personas, en la creencia budista, cargan con esta cuenta. Por eso se reencarnan para que en varios renacimientos puedan poner a cero la cuenta negativa.

Para Toynbee no es necesario recurrir a la hipótesis de los muchos renacimientos porque la red de vínculos garantiza la continuidad del destino de un pueblo (p.384). Las realidades kármicas impregnan las instituciones, los paisajes, configuran las personas y marcan el estilo singular de un pueblo. Esta fuerza kármica actúa en la historia, marcando los hechos benéficos o maléficos, cosa ya vista por C.G.Jung en sus análisis psico-socio-históricos.

Toynbee en su gran obra en diez volúmenes Estudio de la Historia (A Study of History) trabaja el binomio Reto-Respuesta (Challenge – Response) y ve sentido en la categoría del karma. Pero le da otra versión que me parece esclarecedora y nos ayuda a entender un poco las sombras nacionales y la sombra bolsonarista. 

La historia está hecha de redes relacionales dentro de las cuales está inserta cada persona, ligada con las que la precedieron y con las presentes. Hay un funcionamiento kármico en la historia de un pueblo y de sus instituciones de acuerdo a los niveles de bondad y justicia o de maldad e injusticia que produjeron a lo largo del tiempo. Este sería una especie de campo mórfico que permanecería impregnando todo.

La arrogancia europea y la bolsonarista

Veamos el ejemplo de la cultura europea occidental. Creó la modernidad y proyectó el ideal del ser humano como dominus, señor de todo, de los pueblos, de los continentes, de la Tierra, de la vida y hasta de los últimos elementos de la materia. Se impuso globalmente a sangre y fuego y generó las principales guerras, especialmente las dos guerras mundiales y actualmente, a través de la OTAN, apoyando la guerra en Ucrania.

Al decir del gran y discutido analista Samuel P. Huntington en su conocido libro Choque de civilizaciones (1997): «La intervención occidental en los asuntos de otras civilizaciones es probablemente la más peligrosa fuente de inestabilidad y de un posible conflicto global en un mundo multicivilizacional» (p.397). Es la famosa arrogancia occidental de poseer la mejor religión (cristianismo), la mejor ciencia y tecnología, la mejor sociedad, la mejor democracia, la mejor cultura, todo mejor. Respetadas las diferencias, semejante juicio se aplica también a la arrogancia bolsonarista del presidente y de muchos de sus ministros.

Tanto Toynbee como Ikeda concuerdan en esto: «la sociedad moderna (nosotros incluidos) sólo puede ser curada de su carga kármica, ‒añadiríamos, de su sombra‒ a través de una revolución espiritual en el corazón y en la mente» (p.159), en la línea de la justicia compensatoria y de políticas sanadoras con instituciones justas.

Cómo deshacer las sombras y el karma negativo

Sin embargo, estas políticas solas no son suficientes y no deshacen las sombras y el karma negativo. Es necesario el amor, la solidaridad, la compasión y una profunda humanidad con las víctimas. El amor será el motor más eficaz porque, en el fondo, afirman Toynbee e Ikeda “es la Última Realidad” (p.387).

Una sociedad atravesada por el odio y por la mentira, como en el bolsonarismo, e incapaz de amar efectivamente y de ser menos malvada, jamás deconstruirá una historia tan marcada por las sombras y por el karma negativo como la nuestra. Esto vale específicamente para los modos rudos, ofensivos y mentirosos del actual presidente de Brasil.

¿No es lo que predican los maestros de la humanidad, como Jesús, San Francisco de Asís, Dalai Lama, Gandhi, Luther King Jr y el Papa Francisco? Sólo la dimensión de luz y el karma del bien libran y redimen a la sociedad de la fuerza de las sombras tenebrosas y de las kármicas del mal.

Si no derrotamos electoralmente al innombrable presidente actual, el país se moverá de crisis en crisis, creando una corriente de sombras y karmas destructivos, comprometiendo su propio futuro. Pero la luz y la energía de lo positivo siempre se mostraron históricamente más poderosas que las sombras y el karma negativo. Estamos seguros de que ellas escribirán la página definitiva de la historia de un pueblo.

*Leonardo Boff es teólogo y filósofo y ha escrito Brasil:concluir la refundación o prolongar la dependencia, Vozes 2018.