La crisis del agua es inminente

La ONU prevé una “inminente” crisis mundial del agua derivada de la emergencia climática 

Un nuevo informe de la Organización Mundial de Meteorología, organismo adscrito a las Naciones Unidas, advierte que las sequías se han vuelto más duraderas y calcula que para mediados de siglo podría haber 5.000 millones de personas con problemas para acceder al agua. 

Los efectos de la sequía en un embalse de Cantareira, en Piracaia (Brasil) durante el verano de 2021.  Amanda Perobelli / REUTERS 

ALEJANDRO TENA 

La crisis del agua es “inminente”. La escasez de este recurso ya es un problema real en algunas regiones del mundo y el acceso universal estará lejos de ser garantizado en las próximas décadas, tal y como advierte la ONU en un informe publicado este martes a través de la Organización Mundial de Meteorología (WMO, por sus siglas en inglés), en el que se estima que en los próximos treinta años podría haber más de 5.000 millones de personas con algún tipo de dificultad para acceder plenamente a este bien esencial.  

El problema, no obstante, ya es real y en el presente hay cerca de 3.600 millones de personas que padecen las consecuencias de la escasez durante al menos un mes al año. La crisis climática ha intensificado las sequías y el almacenamiento de agua terrestre –acuíferos, humedales, glaciares y nieve– disponible para beber o regar cultivos ha disminuido una media de un centímetro al año en las últimas dos décadas. Si bien, la mayor pérdida de masas de agua se concentran en territorios poco poblados como las regiones de la Antártida Groenlandia –donde se registran descensos de hasta 4 cm anuales–, existen otras zonas de riesgo con alta densidad poblacional –como los países del entorno mediterráneo, el Sahel, el sur de África o el este del continente sudamericano, así como la India y otros países del sur de Asia– donde las masas de agua no estarán garantizadas a medio plazo para toda la población.  

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Las sequías, advierte la publicación, se han vuelto más recurrentes e intensas, en tanto que su duración media es ya un 29% más larga que a comienzos de siglo. Un escenario que está agrandando el mapa de regiones con probabilidades altas de padecer estrés hídrico, es decir, con una demanda de agua superior a la disponibilidad tanto para consumo como para producción agropecuaria. 

 Los países, lejos de encaminarse hacia la resolución del conflicto, se mantienen estancados en la toma de decisiones, tal y como denuncia el organismo de la ONU. Así, sólo 28 naciones han alcanzado los Objetivos de Desarrollo Sostenible relacionados con la adaptación a la escasez hídrica. Otros seis Estados han conseguido mantener la inversión pública en unos mínimos básicos para paliar los efectos de la crisis climática en el acceso al agua, pero 57 países –de un total de 101 analizados– dedican una cantidad de dinero que la WMO considera “insuficiente” para garantizar la disponibilidad plena y segura tanto para el consumo, como para la agricultura y la higiene. 
 La situación, no obstante, podría ser aún peor, pues hay un vacío de información en los datos hidrológicos del 67% de los países miembros de la WMO. Esto se traduce en una incapacidad de la mayoría de los servicios meteorológicos nacionales de anticiparse a etapas de sequía, pero también de poder prevenir otros fenómenos climáticos vinculados al agua como las lluvias torrenciales o las inundaciones. 

Mapa de las pérdidas de masas terrestres de agua anuales (2002-2021).  Organización Mundial de Meteorología 

Muertes y pérdidas 

La escasez del agua ya está dejando consecuencias irreversibles en el planeta. Así, los expertos de la ONU advierten de que en los últimos cincuenta años (1970-2019) las sequías han provocado la muerte de 700.721 personas en todo el mundo, la mayoría de ellas (695.081) en el continente africano. Le siguen Asia, con 4.129 personas que perdieron la vida al no tener acceso al agua potable; y los países del Pacífico Sudoccidental, que contabiliza 1.432 defunciones en ese mismo periodo de tiempo. Se constata, además, una desigualdad en la distribución de la letalidad que se intensificará en los próximos años si no se toman medidas, según la publicación. Una desigualdad que dejará a las naciones más empobrecidas en una situación de mayor vulnerabilidad pero que también generará mayores adversidades en las mujeres debido a la brecha de genero del mundo agrícola, tal como ha advertido en el pasado la FAO (Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura)

 ANA MARÍA PASCUAL 

Las sequías y las inundaciones están cambiando ya las estaciones agrícolas, con un impacto en la salud alimentaria 

Pero las sequías no sólo se llevan por delante vidas. Los daños económicos son tan importantes que suman, en las últimas seis décadas, 262.000 millones de dólares en pérdidas. Asia es el continente del mundo donde la falta de agua ha generado mayores daños, sobre todo por la dependencia agraria de esta región, con daños cuantificados en 77.000 millones de dólares. Le siguen los países de Centroamérica y el Caribe, con una merma económica de 73.000 millones de dólares; el continente europeo, donde los periodos de sequía han dejado un coste económico de 48.000 millones de dólares; y Sudamérica, que suma 28.000 millones. 

La publicación advierte que las consecuencias de la crisis del agua en la que la humanidad ya parece haberse sumergido no están ligadas únicamente a las sequías, pues también se pone de relieve cómo la intensificación de fenómenos extremos puede desestabilizar vidas y economías nacionales. Se pone el foco así sobre las inundaciones que, a escala global, han experimentado un un aumento del 134% desde el año 2000 respecto al periodo 1980-1999. En las últimas décadas se han perdido 322.514 vidas en este tipo de catástrofes y los daños materiales están valorados en más de un billón de dólares. 

Petteri Taalas, secretario general de la Organización Mundial de Meteorología, ha demandado más inversión a los gobiernos nacionales para garantizar la adaptación ante la crisis climática y poder amortiguar sus efectos. El dirigente advierte de cómo las sequías y las inundaciones están ya cambiando las estaciones agrícolas, “con un impacto importante en la salud alimentaria” y en la vida del ser humano. “Necesitamos despertar ante la crisis del agua que se avecina”, ha reclamado el profesor Taalas. 

Informe sobre el cambio climático

El gran informe científico sobre cambio climático responsabiliza a la humanidad del aumento de fenómenos extremos

Los expertos del IPCC avisan de que ya se han causado cambios que serán “irreversibles” durante “siglos o milenios”. El secretario general de la ONU asegura que este estudio es “un código rojo” para el mundo

MANUEL PLANELLES

Ya no se trata de algo más o menos probable, sino de un hecho. El último gran informe de situación del IPCC, el panel de expertos vinculados a la ONU que lleva más de tres décadas sentando las bases sobre el cambio climático, fulmina al negacionismo y considera como algo “inequívoco” que la humanidad “ha calentado la atmósfera, el océano y la tierra”, lo que ha generado “cambios generalizados y rápidos” en el planeta. La anterior edición de este estudio data de 2013 y desde entonces las evidencias se han multiplicado, al igual que los artículos y análisis científicos que muestran las consecuencias de una crisis que ya ha generado cambios en el clima “sin precedentes” en los últimos miles de años y que en algunos casos serán “irreversibles” durante siglos o milenios. Entre las consecuencias directas, además de la subida de las temperaturas medias, figuran los fenómenos meteorológicos extremos. Se trata de eventos similares a las olas de calor o las lluvias torrenciales que se están viviendo en las últimas semanas por distintas partes del globo y que ya han aumentado en intensidad y frecuencia debido al calentamiento generado por el ser humano, según confirma el informe.

El estudio que se ha hecho público este lunes es el del grupo de trabajo I del sexto informe de evaluación del IPCC y en su elaboración han participado 234 expertos de 66 países. Los científicos han revisado más de 14.000 artículos y referencias publicadas hasta ahora para realizar su síntesis sobre los efectos físicos que ya ha tenido el calentamiento y los posibles escenarios en función de los gases de efecto invernadero que emita la humanidad en las próximas décadas.

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Esos gases se liberan fundamentalmente cuando se queman los combustibles fósiles para generar energía y son los responsables del sobrecalentamiento del planeta. Desde la Revolución Industrial las emisiones no han parado de crecer, llegando hoy a niveles insólitos. Dos ejemplos: la concentración en la atmósfera del dióxido de carbono (CO₂) —el principal de ellos— es la más alta a la que se ha llegado en los dos últimos millones de años; las de metano y óxido nitroso —los otros dos grandes precursores del calentamiento— no habían alcanzado unos niveles tan altos en los últimos 800.000 años. Esto tiene una consecuencia clara: el aumento de la temperatura media global está ya en 1,1 grados respecto a los niveles preindustriales; y el ritmo de calentamiento planetario es tal que no hay precedentes de un proceso similar en al menos los últimos 2.000 años, apunta el informe del IPCC.

El estudio advierte de que el incremento de la temperatura seguirá al menos hasta mediados de este siglo pase lo que pase. A partir de 2050 las cosas se pueden poner realmente complicadas, porque no se logrará que el nivel de calentamiento se quede entre los 1,5 y 2 grados “a menos que se produzcan reducciones profundas en las emisiones de CO₂ y otros gases de efecto invernadero en las próximas décadas”. En el peor escenario, si no se actúa y las emisiones siguen creciendo al mismo ritmo que hasta ahora, el informe estima que a finales de este siglo se llegaría a un incremento de 4,4 grados, algo que multiplicaría también la intensidad y frecuencia de los fenómenos extremos. Los científicos recuerdan que la última vez en la que se llegó a un nivel de calentamiento por encima de los 2,5 grados fue hace tres millones de años, cuando ni siquiera existía el ser humano. El Acuerdo de París, firmado en 2015, fijó como objetivo principal reducir las emisiones para que el aumento de la temperatura global se quedara entre esos 1,5 y 2 grados. Y los informes del IPCC sirven también para notificar a los gobernantes de los países sobre qué se debe hacer para cumplir esos compromisos. Los expertos plantean varios escenarios de emisiones durante este siglo. En todos se espera que la barrera de los 1,5 grados se supere en los próximos 20 años debido a los gases de efecto invernadero que ha emitido hasta ahora la humanidad y que permanecen en la atmósfera durante décadas. Pero Pep Canadell, director del Global Carbon Project y uno de los científicos responsables del informe del IPCC, explica que la situación todavía no es irreversible: en el escenario de emisiones más optimista aún se puede lograr que el incremento de la temperatura a final de siglo se quede en 1,5 grados aunque pueda haber una superación temporal de ese umbral en los próximos años.

Para quedarse en los 1,5 grados hacen falta reducciones “rápidas, sostenidas y a gran escala”, como explica la climatóloga argentina Carolina Vera, una de las vicepresidentas del grupo de trabajo I del IPCC. Esas reducciones de las emisiones tardarían entre 20 y 30 años en tener efectos en las temperaturas globales. Pero el informe señala que “los beneficios para la calidad del aire llegarían rápidamente”. Además de reducir las emisiones, para cumplir con París se necesitará recurrir a la captura del dióxido de carbono que ya hay en la atmósfera a través de sumideros naturales, como los bosques, o soluciones tecnológicas, añade por su parte Canadell. Eso sí, la captura a través de los sumideros naturales es limitada, por lo que no puede ser la principal solución.

Cambio de paradigma

Desde que en 1990 se publicó el primero de estos documentos de síntesis se han ido acumulando las evidencias y los estudios sobre el calentamiento. Pero los informes finales del IPCC suelen emplear un lenguaje conservador porque tienen que aprobarse por consenso entre los representantes de los 195 países que participan en las negociaciones climáticas ante la ONU. El equipo científico de este sexto informe presentó sus resultados a los países a finales de julio y durante las dos últimas semanas se ha estado negociando el texto final de 42 páginas presentado este lunes y en el que se zanja el debate sobre la influencia del ser humano en el cambio climático. En la redacción del informe de 2013 se dejaba una mínima ventana abierta a la duda. Pero ocho años después se cierra definitivamente.

“La evidencia de la influencia del ser humano en el clima es ya tan abrumadora que no hay duda científica”

José Manuel Gutiérrez, director del Instituto de Física de Cantabria (IFCA) y otro de los coordinadores del informe, lo explica así: “El IPCC usa un lenguaje calibrado que tiene que ver con probabilidades y con la evidencia disponible. Pero la influencia del ser humano en el clima ya no encaja en ninguno de esos umbrales de probabilidad y se considera que es un hecho probado que no tiene incertidumbre. La evidencia es ya tan abrumadora que no hay duda científica. En este informe se emplea tal rotundidad para no seguir con este debate; es un hecho y a partir de ahí vamos a ver cómo afecta y potenciales soluciones”. Canadell considera que se trata de “un cambio de paradigma”: “Hemos tirado por la ventana las posibilidades y las probabilidades y se concluye que es un hecho que el calentamiento se debe a la humanidad”.

Atribución de los fenómenos extremos

El equipo científico del IPCC lleva tres años trabajando en este informe. Pero la etapa final ha coincidido con una concatenación de fenómenos meteorológicos extremos, como la tremenda ola de calor de finales de junio en Canadálas inundaciones en el centro de Europa o en China de julio y los recientes incendios asociados al calor en la cuenca del Mediterráneo. Precisamente, otra de las importantes novedades del informe es la referida a estos eventos. El IPCC afirma rotundo: “El cambio climático inducido por el hombre ya está afectando a muchos fenómenos meteorológicos y climáticos extremos en todas las regiones del mundo. La evidencia de los cambios observados en extremos como olas de calor, fuertes precipitaciones, sequías y ciclones tropicales, y, en particular, su atribución a la influencia humana se ha fortalecido desde el AR5 [el informe de 2013]”.El texto apunta a que “es prácticamente seguro que las olas de calor extremas se han vuelto más frecuentes e intensas en la mayoría de las regiones terrestres desde la década de 1950, mientras que los extremos fríos (incluidas las olas de frío) se han vuelto menos frecuentes y menos graves, con una gran confianza en que el cambio climático inducido por el hombre es el principal impulsor de estos cambios”. Una situación similar se plantea para “la frecuencia y la intensidad de los eventos de precipitaciones intensas”, que han aumentado “desde la década de 1950 en la mayor parte de la superficie terrestre” y de las que “el cambio climático inducido por el hombre es probablemente el principal impulsor”.

Sergio Vicente-Serrano, investigador del Instituto Pirenaico de Ecología, del CSIC, y uno de los autores del capítulo referido a los eventos extremos, señala que las evidencias sobre esta vinculación “son mucho más robustas que en los informes anteriores”. En 2013, por ejemplo, se apuntaba a la posibilidad de que aumentaran estos fenómenos en virulencia y frecuencia debido a la energía que se estaba acumulando en la atmósfera por el calentamiento. El gran paso que ha dado la ciencia en los últimos años es el de la atribución de los fenómenos extremos concretos al cambio climático inducido por el hombre, como ocurrió con la ola de calor de Canadá. Se ha logrado, explica Canadell, por los avances tecnológicos —por ejemplo, con computadoras más potentes capaces de manejar muchos más datos— y por el aumento de estos fenómenos.

El informe concluye que existe una “relación directa” entre el incremento de las temperaturas medias y la multiplicación de los extremos cálidos, las fuertes precipitaciones, las sequías agrícolas y ecológicas en algunas regiones, además del aumento de los ciclones tropicales intensos y la disminución del hielo marino del Ártico y la reducción de la capa de nieve y el permafrost. El texto avisa de que, por cada medio grado de calentamiento global, se provocan “aumentos claramente perceptibles en la intensidad y frecuencia de extremos cálidos, incluidas olas de calor (muy probable) y fuertes precipitaciones (nivel de confianza alto), así como sequías agrícolas y ecológicas en algunas regiones (nivel de confianza alto)”. Y se advierte de que “habrá una ocurrencia creciente de algunos eventos extremos sin precedentes en el registro de observación con el calentamiento”, incluso si se logra cumplir la meta de los 1,5 grados.

Cambios irreversibles

El informe del IPCC recuerda que muchos cambios motivados por las emisiones pasadas ya serán “irreversibles durante siglos o milenios”, especialmente los que afectan a los océanos y las capas de hielo. La investigadora Carolina Vera remacha que estos impactos “van a continuar durante cientos o miles de años, pero se pueden ralentizar si se reducen las emisiones”. Se espera, por ejemplo, que el nivel del mar siga aumentando durante este siglo. Entre 1901 y 2018, el incremento fue de unos 20 centímetros. Y, tomando como referencia el nivel del periodo comprendido entre 1995 y 2014, para 2100 la subida podría ser de 40 centímetros en el escenario de emisiones más optimista; en el más pesimista se duplicaría, hasta superar los 80 centímetros. Esto contribuirá a que se den “inundaciones costeras más frecuentes y graves en las zonas bajas y la erosión” de la costa. “Los eventos extremos relacionados con el nivel del mar que antes ocurrían una vez cada 100 años podrían ocurrir cada año a finales de este siglo”, explica el IPCC.

“Los eventos extremos relacionados con el nivel del mar que antes ocurrían una vez cada 100 años podrían ocurrir cada año a finales de este siglo”Otro de los puntos críticos que se resaltan en el informe es el Ártico, que se seguirá calentando más del doble de rápido que la media del planeta. Esto “amplificaría aún más el deshielo del permafrost y la pérdida de la capa de nieve estacional, el hielo terrestre y el hielo marino del Ártico”. La previsión de los científicos es que el Ártico “esté virtualmente libre de hielo marino en septiembre, al menos una vez antes de 2050″, en todos los escenarios previstos en el informe.

Reacciones

“El informe del IPCC de hoy es un código rojo para la humanidad”, ha comentado este lunes António Guterres, secretario general de la ONU, que aseguró que “la viabilidad de nuestras sociedades” depende de la actuación de gobiernos, empresas y ciudadanos para limitar el aumento de la temperatura a 1,5 grados. “Las alarmas son ensordecedoras y la evidencia es irrefutable: las emisiones de gases de efecto invernadero por la quema de combustibles fósiles y la deforestación están asfixiando nuestro planeta y poniendo a miles de millones de personas en riesgo inmediato. El calentamiento global está afectando a todas las regiones de la Tierra, y muchos de los cambios se vuelven irreversibles”, ha afirmado el portugués.

Desde EE UU, el presidente Joe Biden se ha referido también a este trabajo de los científicos: “No podemos esperar para afrontar la crisis climática. Los signos son inconfundibles. La ciencia es innegable. Y el costo de la inacción sigue aumentando”, ha manifestado el líder estadounidense en un tuit.

Por su parte, Alok Sharma, presidente de la decisiva Cumbre Mundial del Clima que tendrá lugar el próximo noviembre en Glasgow (COP26), ha recalcado que “la próxima década es decisiva”. “La ciencia es clara, los impactos de la crisis climática pueden verse en todo el mundo y si no actuamos ahora, seguiremos viendo cómo los peores efectos impactan en las vidas, los medios de vida y los hábitats naturales”, ha señalado.

También ha llamado a actuar la vicepresidenta y ministra española para la Transición Ecológica, Teresa Ribera, que ha pedido “intensificar los esfuerzos de adaptación al cambio climático”. Como ha comentado, “las alteraciones del clima se suceden a un ritmo cada vez más acelerado y la evidencia científica nos empuja a los gobiernos y al conjunto de la sociedad mundial a acelerar el ritmo de transformación de nuestro modelo de desarrollo y de nuestro sistema económico para hacer frente a la gran amenaza que representa el cambio climático”

Lo peor está por llegar

                                                                                   Leonardo Boff
Las grandes crecidas que han ocurrido en Alemania y en Bélgica en julio. mes del verano europeo, causando cientos de víctimas, asociadas a una ola de calor abrupto que en algunos lugares ha llegado a más de 50 grados, nos obliga a pensar y a tomar decisiones con vistas al equilibrio de la Tierra. Algunos analistas han llegado a decir: la Tierra no solo se ha calentado; en algunos sitios se ha vuelto un horno.
Esto significa que decenas de organismos vivos no consiguen adaptarse y acaban muriendo. Actualmente el calentamiento que tenemos subió en el último siglo más de un grado Celsius. Si llegase, como está previsto, a dos grados, cerca de un millón de especies vivas estarán al borde de su desaparición, después de millones de años viviendo en este planeta. Sigue leyendo

Hacia una ecología política de las energías renovables


Por Sofia Ávila
Artículo publicado en la Revista América Latina en Movimiento No. 550: Energía y crisis civilizatoria 26/10/2020

El último reporte del Panel Intergubernamental para el Cambio Climático ha sido contundente: limitar el calentamiento global a 1.5°C requiere de una transición “rápida” y “sin precedentes” en los sistemas energéticos basados en las energías fósiles[1]. Pero si bien hay un consenso generalizado sobre el papel central que las energías renovables jugarán en este proceso, poco se discute sobre las formas en que nuestras sociedades aprovecharán, transformarán, distribuirán y consumirán estos recursos alternativos.

La estrecha relación entre el uso de la energía y la organización social plantea preguntas clave sobre el tipo de proyecto político, económico y ecológico que las energías renovables sostendrán. Una transición hacia el aprovechamiento y consumo de energías renovables puede verse como un mero cambio tecnológico que daría vuelta al engranaje del “crecimiento verde” (proyecto eco-modernista), o bien, como el impulso para una transformación social más amplia que apunta hacia la construcción de proyectos eco-sociales alternativos.

Eco-modernismo y energías renovables

Los debates dominantes de la transición energética apuestan por impulsar un proyecto en donde el desarrollo de más y mejores tecnologías, así como el emplazamiento de mega-infraestructuras en energía renovable se entienden como la solución inmediata a la crisis climática. El paradigma eco-modernista se enraíza en la tradición del pensamiento ambiental que asume que la protección ecológica y el crecimiento económico son compatibles a través del desarrollo de tecnologías y procesos eficientes, mismos que son promovidos por mercados competitivos y/o intervenciones estatales[2].

El carácter central de este paradigma en los debates sobre la transición queda atestado en la postura de gobiernos, organizaciones internacionales y grandes inversionistas que definen una estrategia en donde los objetivos climáticos son compatibles con un “crecimiento económico continuo” y los principios de “desarrollo sostenible”[3]. Tales discursos, parten del supuesto de que los patrones de producción y consumo permanecerán constantes e incrementarán en las próximas décadas, promoviendo así la idea de que las renovables pueden mantener una versión “sustentable” y “más justa” del modelo económico impulsado por las energías fósiles[4].

Desde una perspectiva integral, sin embargo, el proyecto eco-modernista resulta cuestionable en al menos tres dimensiones.

1.- Los recursos renovables (flujos de sol, viento y agua) se encuentran dispersos en términos espaciales, tienen una naturaleza intermitente, y su densidad energética es considerablemente menor que la de las fuentes fósiles[5]. Esto significa que, si bien los recursos renovables son en principio infinitos, existen una serie de límites biofísicos para su aprovechamiento y consumo a escala industrial.

2.- La apuesta por mantener un modelo de desarrollo fósil bajo un sistema de energías renovables, necesariamente se traduciría en una gran demanda de tierras[6], así como de otros materiales y energía. Un modelo energético “100% basado en renovables” que mantiene los patrones de producción y consumo actuales conllevaría, por lo tanto, a una mayor expansión de las fronteras extractivas; así como a profundos cambios en la propiedad, uso y acceso de los territorios rurales a favor de las grandes inversiones energéticas.

3.- El emplazamiento de grandes infraestructuras de energía renovable no se da como un proceso neutro y aislado, sino que se inserta dentro de una serie de estructuras políticas, económicas y sociales más amplias que son fundamentales para el análisis y diseño de una transición que sea socialmente justa y ambientalmente sustentable.

Megaproyectos renovables y conflictos socioambientales

El impulso del proyecto eco-modernista ha ido tomando forma con el incremento de capitales en el sector de las energías renovables. Para los países en “vías de desarrollo”, estas inversiones se han materializado en la implementación de grandes infraestructuras, comúnmente enmarcadas como parte de un “desarrollo bajo en carbono”, y aceleradas por la desregulación de algunos sectores económicos clave[7].

Inversión en energías renovables: países desarrollados y en vías de desarrollo

Este patrón de inversiones comienza a generar un creciente número de conflictos locales (ver: Atlas de Justicia Ambiental). Estudios sistemáticos para el caso de los mega-proyectos hidráulicos, eólicos y solares, demuestran que la gran mayoría de estos conflictos surgen como una respuesta directa a la adquisición irregular de tierras por parte de grandes desarrolladores (e.g. desplazamiento de poblaciones, expropiación/privatización de tierras, contratos irrisorios por la renta de parcelas[8][9]). Estos procesos vienen comúnmente acompañados de una falta de reconocimiento de las relaciones socio-ecológicas de los territorios, incluyendo las instituciones de propiedad y gestión colectiva de los recursos. La implementación de proyectos es, a su vez, facilitada por la violación al derecho de consulta previa, libre, informada y culturalmente adaptada; así como a la falta de estudios integrales y vinculantes sobre los impactos sociales y ambientales vinculados a estas infraestructuras.

El patrón de inversiones en renovables refleja también una distribución desigual de los impactos y beneficios. Además de la privatización de tierras, recursos y los beneficios económicos de su comercialización, los megaproyectos tienden a estar destinados para el consumo energético de grandes empresas, sectores industriales y ciudades en crecimiento[10]. Así, los megaproyectos van reafirmando una organización del espacio en donde lo “rural” funciona como un nodo de producción de energía para proveer las crecientes demandas urbanas e industriales. La posibilidad de promover sistemas eléctricos descentralizados, gestionados democráticamente y diseñados para sostener las necesidades regionales queda, así, anulada en tales esquemas.

Los conflictos tienen un claro componente reactivo, en la medida en que comunidades locales y organizaciones resisten la implementación de infraestructuras que, bajo la legitimación del discurso climático, reproducen estructuras de despojo neocolonial que caracterizan al modelo de desarrollo neoliberal. Pero también, los conflictos dan lugar a procesos “productivos”[11], abriendo debates democráticos sobre las transformaciones estructurales necesarias para una transición basada en la gestión pública y colectiva de los recursos. El creciente número de conflictos que emergen ante estos procesos demuestra, pues, la emergencia de un “ambientalismo popular”[12] que se convierte en la punta de lanza para empujar un proyecto de transición más democrático, justo y sustentable.

Muchos de estos conflictos contribuyen a visibilizar las contradicciones que emergen a partir del discurso del crecimiento verde; mientras que otros consiguen impulsar reformas legales para la consulta e implementación justa de nuevas infraestructuras energéticas. Otros casos avanzan cuestionando el control de los recursos y las tecnologías, planteando el aprovechamiento colectivo, democrático y descentralizado de las fuentes renovables. Y hay otros más que cuestionan también la escala de las infraestructuras y replantean las necesidades de consumo a nivel local y regional.

Politizando el debate sobre las renovables

Mientras que el discurso eco-modernista de la transición energética tiende a presentarse como un proyecto neutral y despolitizado, los conflictos emergentes hacen visible una serie de temas que resultan fundamentales para enriquecer un debate que es, sobre todo, político. Si bien las energías renovables son una pieza fundamental para resolver la crisis climática, las injusticias socioambientales continuarán emergiendo si un proyecto de transición energética no va acompañado de cambios en los patrones de consumo y gestión de los recursos; todo lo cual implica transformaciones sociales, políticas y económicas de fondo.

Una ecología política de las energías renovables pone en el centro del debate los límites biofísicos de la transición energética, al tiempo que potencia las oportunidades de regeneración social que brinda la transición. Politizar el debate sobre las energías renovables implica democratizar el cómo, por quién y para quién impulsaremos el aprovechamiento de las energías renovables. Una apuesta política de la transición es, por lo tanto, una apuesta por replantear los flujos metabólicos dentro de los límites planetarios, abriendo espacios para la realización de múltiples proyectos de vida que apuntan hacia transiciones civilizatorias más justas y sustentables. Las alianzas entre los movimientos a favor de la justicia ambiental, con aquellas iniciativas que promueven alternativas al desarrollo, son y serán clave en la construcción de los debates políticos sobre la transición.

Sofía Ávila es investigadora y candidata doctoral en Ecología Política y Economía Ecologica, dentro del Instituto de Ciencia y Tecnología Ambiental de la Universidad Autónoma de Barcelona. Actualmente trabaja dentro del proyecto Environmental Justice, analizando las dimensiones sociales y biofísicas de las energías renovables.

Espiritualidad y política

UTOPÍA nº 115: Espiritualidad y Política

Dentro del ciclo de este año, ¿Que es la espiritualidad?, encaramos el nº 115, con el lema Espiritualidad y política.

Partiendo de que un espíritu sin “carne” social está vacío y de que la primera prueba de la espiritualidad auténtica es la opción social y política, en el momento que estamos viviendo, golpeados por la inesperada pandemia, se agudiza todavía más la total desconexión entre la praxis política y las preocupaciones de la ciudadanía.

Hay una perversión de la democracia que no responde a las necesidades del pueblo, que produce que los ciudadanos estén en otra cosa y los políticos sigan enzarzados en disputas partidistas y estériles.

Planteamiento del nº 115

Intentaremos hacer un planteamiento global del tema de este número desarrollando las reflexiones en tres líneas para cada una de las tres ediciones:

  1. El sistema privado: Espiritualidad de lo público
  2. El acceso a la alimentación: Espiritualidad de la Tierra
  3. Religión vs Evangelio: El secuestro de la religión por la política (y viceversa), que enlazará con el tema del nº 116: Espiritualidad y post-religiones

Contenido

Tras la entrevista que Luis Ángel Aguilar ha realizado a Emma Martínez Ocaña, y que se completa de una recensión de su libro Es tarde pero es nuestra hora, proponemos tres reflexiones:

  • El secuestro de lo político, donde Javier Domínguez analiza las propuestas de Casado y Abascal como una versión cutre de las de Goebbels en el nazismo.
  • Luis Pernía, en su artículo La sanidad secuestrada, nos expone con crudeza cómo la crisis de la pandemia ha hecho aflorar la realidad de la situación de este servicio público, que no debe vivir más solo de nuestros aplausos.
  • Emiliano de Tapia nos propone que el Ingreso Mínimo Vital es eso, un “mínimo”, debiendo ser superado por una Renta Básica.

Completan el número tres comunicaciones:

  • La revisión de la Carta fundacional de los círculos de espiritualidad progresista de Podemos
  • El editorial de una emisión de FUNDALATIN: Espiritualidad liberadora y unidad solidaria en patria grande
  • La convocatoria de una nueva mesa redonda dentro del ciclo Orientaciones en tiempos de crisis

El camino

Desde UTOPIA somos conscientes de que quizás hay que hacer una cierta pedagogía del proceso, pero, tras ella:

  • hay que pasar de las palabras a los hechos
  • hay que dar pasos.
  • hay que tomar decisiones

De todas formas, recordamos el poema de Blas de Otero: Nos queda la palabra

 

El virus de la desigualdad y la pandemia de la pobreza

 

José María Vera, de Intermón Oxfam

“La desigualdad ha crecido en la mayoría de los países, asentada en un sistema económico que favorece el acaparamiento de la riqueza, la renta, las oportunidades y los recursos naturales”

“De no enfrentar esta crisis descomunal de forma diferente a otras, asistiremos a un crecimiento agudo de la pobreza”

José Mª (Chema) Vera profundiza en las consecuencias sociales y económicas de la crisis del coronavirus en Cristianisme i Justícia

11.09.2020

(Cristianismeijusticia).- El coronavirus se abate sobre un mundo en que la desigualdad ha crecido en la mayoría de los países, asentada en un sistema económico que favorece el acaparamiento de la riqueza, la renta, las oportunidades y los recursos naturales por parte de unos pocos.

De no enfrentar esta crisis descomunal de forma diferente a otras, asistiremos a un crecimiento agudo de la pobreza y a la profundización de la brecha que divide a la humanidad entre quienes tienen acceso a protección y quienes quedan a la intemperie.

Con una larga trayectoria en relaciones internacionales, José Mª (Chema) Vera ha sido director de Oxfam Intermón, y actualmente es director de Oxfam Internacional.  Colabora desde hace años con Cristianisme i Justícia. Es miembro del Patronato y publicó en 2002 “Banco Mundial y Fondo Monetario Internacional (Cuaderno nº 112). Lee su artículo pinchando aquí.

 

Entrevista a Noam Schomsky

Noam Chomsky, filósofo y lingüista: “Trump es el presidente más criminal que jamás haya habitado el planeta Tierra”

Noam Schomsky
Vijay Prashad: Hola y bienvenidos a News Click. Hoy tenemos la suerte de tener con nosotros al legendario Noam Chomsky. Noam, bienvenido a News Click.
Noam Chomsky: Un placer estar contigo, aunque sea solo de forma virtual.

Hace unos 60 o 70 años, Aimé Césaire escribió una frase que me gustaría leerle: “Una civilización que no puede solucionar los problemas que ha creado, es una civilización en decadencia”. En mi opinión, esta es una frase muy acertada. Noam, ¿cómo describiría la civilización actual, sobre todo en los países occidentales?

Hace 15 años escribí un libro titulado Estados fallidos, que se centraba sobre todo en Estados Unidos, pero que generalizaba sobre otras sociedades occidentales. Lo que han hecho, bueno, antes ya tenían muchos problemas, pero lo que ha hecho occidente en los últimos 40 años es participar en un proyecto, que está muy bien para las personas que lo han diseñado, de hecho, ellas viven en el paraíso, pero que es un desastre para casi todos los demás. Se llama neoliberalismo. En los años 70 prosperó realmente con Reagan y Thatcher. El diseño estaba bastante claro desde el principio, como podemos ver en los resultados actuales, que son muy parecidos a lo que ellos adelantaron.

La riqueza se ha concentrado hasta unos niveles extraordinarios, mientras que la población en general se ha quedado estancada, degradada. Por ejemplo Estados Unidos, donde actualmente un 0,1%, no un 1%, sino un 0,1% posee un 20% de la riqueza, y aproximadamente la mitad de la población tiene un patrimonio neto negativo, es decir, más pasivos que activos, así que más o menos un 70% vive al día, de nómina a nómina. Si se produce cualquier imprevisto, pues mala suerte. Las prestaciones también han disminuido considerablemente.

Lógicamente, la concentración de riqueza se traduce directamente en un si cabe mayor poder de control sobre el sistema político. Siempre ha existido, pero ahora se ha agudizado. Eso se puede apreciar en la legislación, que está diseñada para destruir a los sindicatos, para destruir los derechos laborales, para crear un sistema global, que luego ha resultado ser perjudicial para los mismos responsables. Es un frágil sistema global que está diseñado para sacar hasta el último céntimo de beneficio posible de la movilidad del capital, aunque claro, sin movilidad laboral. Es un sistema extremadamente proteccionista. Se habla mucho del libre mercado, pero eso son patrañas, es un sistema altamente proteccionista, que está diseñado para garantizar los derechos de los inversores.

Pongamos el ejemplo de los medicamentos, ya que últimamente se habla mucho de eso. Existe una medicina que parece servir para aliviar algunos síntomas. Es propiedad de una farmacéutica, Gilead, una farmacéutica enorme, que desarrolló el medicamento, en parte, como siempre, gracias a las ayudas gubernamentales para el desarrollo de la investigación. Pero ellos quieren quedarse con la patente.

Según las reglas neoliberales de la Organización Mundial del Comercio, tienen derechos de monopolio durante décadas, así que pueden cobrar, no sé, unos 20.000 dólares por dosis, si quieren. Bueno, pues resulta que existe una ley en Estados Unidos, la Ley Bayh-Dole, puedes comprobarlo si quieres, que obliga, no autoriza, sino que obliga al gobierno a garantizar que si un medicamento se desarrolla con ayudas del gobierno, tiene que estar públicamente disponible a un precio razonable. Pero vivimos en un mundo de gobiernos criminales que no se preocupan en absoluto por el mundo. Para nada. Reagan lo dejó bien claro y todos los que han venido después han hecho lo mismo. Así que todos ignoran esta norma y ellos pueden cobrar lo que quieren. Bueno, ahora la presión sobre ellos es tan grande que puede que den marcha atrás, pero así es como está diseñado el sistema.

Y ese es el efecto que ha provocado en la gente, que ha marginado a muchas personas, ha creado lo que se denomina el precariado; es decir, una gran cantidad de personas en una situación muy precaria, sin sindicatos, sin ayudas. Tal y como señaló Thatcher, la sociedad no existe. Reagan y Thatcher dieron justo en el blanco. Lo primero que hicieron fue intentar destruir a los sindicatos, que es la única protección que tiene la gente frente al capitalismo depredador. Así que destruyámoslos. Bueno, Reagan ni siquiera aplicó, bueno, no ni siquiera, sino no aplicó a propósito la legislación laboral que obliga a respetar ciertos derechos laborales y no contratar esquiroles, que es ilegal en todo el mundo, para acabar con las huelgas, y las empresas solo tomaron el testigo e hicieron lo mismo.

Así que se abandona a la gente a su suerte, se la atomiza. Una de las consecuencias es una gran ira, rencor y odio hacia las instituciones. Y este es un terreno fértil para que aparezcan demagogos y digan que la culpa es de otro, como por ejemplo los inmigrantes, los espaldas mojadas, las madres que viven de las ayudas, como sucedió en tiempos de Reagan, algo que es extremadamente racista, y culpar de los problemas a las madres negras ricas que van a cobrar el subsidio en limusinas para robarte lo tuyo. Ese tipo de cosas. Trump es un genio en ese sentido, lo hace constantemente. Por eso habla tanto de construir el muro y todo lo demás.

Y esto está sucediendo en muchos otros países, terreno fácil para los demagogos. Ese es el mundo al que nos enfrentamos: un mundo de capitalismo salvaje y extremo que ha tenido 40 años para destrozarlo todo. En Europa esto se agudiza por la propia estructura de la Unión Europea, que transfiere todas las decisiones, las decisiones importantes, a una troika no electa, a Bruselas, que tiene a los grandes bancos observándola por encima de los hombros, así que puedes imaginarte cuál será el resultado. Ese es el mundo actual. Y todavía no he hablado de lo peor.

Pongamos India, por ejemplo, que en 50 años será un lugar inhabitable, si persiste la situación actual, muy probablemente, no es seguro, pero si el curso de las cosas sigue como hasta ahora, los análisis más creíbles sugieren que India será sencillamente inhabitable, todo el sur de Asia, será inhabitable, por el calentamiento del planeta. ¿Y esto a quién beneficia? A los ricos y poderosos: empresas de hidrocarburos, grandes bancos, fábricas contaminantes, etc. ¿Y qué estamos haciendo al respecto? Bueno, la mayoría de países está haciendo algo. El país que más hace es Estados Unidos.

Está corriendo hacia el precipicio lo más rápido posible. El principal plan de Trump es destruir las probabilidades de que exista una vida humana organizada. Literalmente. Este es el presidente humano más criminal que jamás haya habitado el planeta Tierra. De acuerdo, Hitler era un monstruo que quería matar a todos los judíos, a todos los gitanos, a 30 millones de personas. De eso podemos librarnos. Pero Hitler no quería acabar con la vida humana organizada en el planeta Tierra, Trump sí. Sabe perfectamente lo que está haciendo, pero le da igual. Y la gente que le apoya, por ejemplo el director general de JP Morgan Chase, que está volcando dinero en los combustibles fósiles, lo sabe perfectamente bien. Pero les da igual. Sigue leyendo

Pueblos originarios “en alerta por el extractivismo”

La celebración de la Pachamama en medio de la pandemiaEl Parlamento Plurinacional Indígena mostró su preocupación por las políticas  extractivas como solución a las consecuencias de la crisis sanitaria.

Por Darío Aranda

Las comunidades indígenas agradecen a la Pachamama siempre, pero el 1 de agosto es un día clave (es especial para los pueblos originarios andinos), momento en el que renuevan el vínculo con la Madre Tierra, cuando también se le pide mejores cosechas y buena salud. Este año, pandemia mediante, los pueblos indígenas recuerdan que el desastre actual tiene directa relación con el maltrato a la naturaleza. “La savia de la vida se renueva y nos preparamos para ofrendarle a la tierra. También nos mantenemos alerta ante los avances extractivistas que ponen en peligro el equilibrio que debemos mantener con ella”, afirmó el Parlamento Plurinacional Indígena.

El Día de la Pachamama es tiempo de celebración, agradecimiento y diálogo con la naturaleza, desde Tucumán a San Juan, pasando por Salta y Jujuy hasta las comunidades de Bolivia, Chile, Perú y hasta Ecuador. Puede ser un momento público, donde organizaciones realizan un acto colectivo, pero también es un momento más íntimo, reservado al ámbito familiar. Y es también un momento de resistencia. Pero políticos de distintos colores y el turismo superficial suelen vaciarlo de contenido y llenar de selfies al momento en el que los indígenas cavan un pozo, se arrodillan y ofrendan semillas, alimentos, tabaco y bebidas.

“En las últimas décadas la nefasta política del neoliberalismo y el neocolonialismo sobre nuestros territorios, nuestras familias y nuestras conciencias, constituye un verdadero virus que contamina y amenaza la continuidad de los ciclos de la vida”, destacó el Parlamento Plurinacional Indígena, espacio conformado en 2010 y donde confluyen pueblos originarios de una decena de provincias.

En el marco de Día de la Pachamama, expresaron en un documento su preocupación porque distintos gobiernos y sectores empresarios proponen más políticas extractivas como una solución a las consecuencias de la pandemia. “El desmonte a nuestras selvas y montes nativos no sólo continúa, sino que se incrementó de manera impune durante la cuarentena. Ninguna crisis puede solucionarse con más explotación a nuestra Madre Tierra”, aseguran.

Los pueblos indígenas están entre quienes más protegen el ambiente. Lejos de la concepción colonial de occidente, para las comunidades originarias los humanos no están disociados de la naturaleza, la salud de las personas y de la naturaleza es una sola. Explican que las pandemias son parte de la crisis climática global, hecho que incluso –desde otra concepción– Naciones Unidas y sectores científicos concuerdan.

Amta Argentina Quiroga es autoridad filosófica y política del Pueblo Warpe de San Juan. No tiene dudas de que el coronavirus tiene directa relación con el daño que los humanos hacen sobre la Pachamama. Y va más allá: “Desde la llegada de Europa a nuestras vidas cayó sobre nosotros, una pandemia, llamada capitalismo, y hoy el covid-19 es una consecuencia de esa peste mayor”.

Ceferino Zárate forma parte de la comunidad Tinkunaku, del Pueblo Kolla de Salta. Confirma que celebrarán a la Pacha, pero también enmarca el contexto. Define que los pueblos indígenas son los “cuidadores ancestrales del bosque, cuidadores naturales de Madre Tierra”. Señala que entre el 4 y el 27 de julio sufrieron un enorme incendio, como nunca antes, que arrasó más de 5000 hectáreas de selva de yungas. “Los cerros siempre fueron verdes. Ahora están ennegrecidos”, describe con mezcla de tristeza y bronca, y explica que fue una pérdida gigantesca en biodiversidad, donde casi no recibieron ayuda de la Provincia.

Explica que a la Pachamama se le ofrendan partes de la cosecha. En su comunidad se trata de rituales familiares, en los hogares. Explica que desde temprano tienen preparada la comida y las hojas de coca que se compartirá con la Madre Tierra, también las bebidas, siempre al pie de la apacheta (un muro de piedra, suerte de altar). En su casa, la familia también se permite un momento para el canto y el baile. “Es un ritual con devoción y con gran respeto”, resalta.

Clemente Flores, de la Mesa de Pueblos Originarios de la Cuenca de Guayatayoc y Salinas Grandes (Jujuy), explica que siempre tomó distancia de las celebraciones mediáticas en torno a la Pachamama, lamenta que algunos sectores lo muestren solo como un hecho folclórico, sin recuperar la historia y cultura de los pueblos indígenas, sin tenerlos en cuenta como sujetos políticos y sociales que realmente son. Explica que las comunidades Kollas rendirán tributo a la Madre Tierra, en general en sus ámbitos familiares, en la intimidad del hogar y sin puestas en escena.

“Ofrendamos lo mejor de nuestras cosechas y bebidas. Agradecemos y también ratificamos que somos cuidadores del territorio. Desde hace diez años que decimos no la minería de litio, sí al cuidado del salinas, del agua, de la Pacha”, remarca Flores. Y unifica la destrucción del ambiente y la pandemia: “Estamos con temor porque las mineras ya no solo traen contaminación y destrucción, ahora también desparraman enfermedad, traen el virus a nuestros territorios, solo provocan dolor a estas tierras”. A fines de julio, la agencia Télam informó que la minera de litio Exar (de capitales chinos y canadienses) ya contaba con 200 afectados de covid en la localidad de Susques, y otros 60 casos en las mineras Pirquitas, Chinchillas y El Aguilar.

“Nuevo acuerdo civilizatorio”

El Parlamento Plurinacional Indígena realizó un llamado a comunidades y pueblos originarios para aunar esfuerzos y potenciar una agenda política propia, que no se subordine a ningún partido político, que articule con organizaciones sociales, feministas, juveniles, sindicales y campesinas, con un objetivo central: “Construir un nuevo acuerdo civilizatorio, que nos permita aprovechar esta nueva oportunidad que nos brinda la vida”. En el Parlamento confluyen la Confederación Mapuche de Neuquén, la Comunidad Warpe del Territorio del Cuyum, la Asamblea del Pueblo Qom del Río Bermejo (Chaco) y la Coordinadora del Pueblo Mapuche-Chewelche en Río Negro, entre otras organizaciones. También reclamaron al Congreso Nacional que sancione la ley de propiedad comunitaria indígena y al Poder Judicial que haga cumplir la Ley 26.160 (freno a los desalojos y relevamiento de los territorios).

El Papa Francisco, portavoz de las causas ambientalistas

Garzón aprecia en Twitter la lectura que el Papa está haciendo de la actualidad del planeta

El ministro Alberto Garzón

 “Ojalá todas las instituciones públicas y privadas supieran leer el momento del planeta de la misma manera que lo está haciendo la actual Iglesia Católica, con el Papa a la cabeza”, ha escrito en su cuenta de la red social

Verdadero portavoz mundial de las causas ambientalistas, Bergoglio llama a menudo a la frugalidad en el consumo para proteger los bienes de la tierra. Un hecho central en las preocupaciones del Ministro de Consumo español

Ambas figuras han denunciado repetidas veces las injusticias de la sociedad capitalista

04.09.2020 Lucía López Alonso

El actual Ministro de Consumo del Gobierno de España, Alberto Garzón, ha apreciado en Twitter la mirada de la Iglesia Católica a los problemas de la sociedad de hoy en día. “Ojalá todas las instituciones públicas y privadas supieran leer el momento del planeta de la misma manera que lo está haciendo la actual Iglesia Católica, con el Papa a la cabeza”, ha escrito en su cuenta de la red social.

El también líder de Izquierda Unida ha insistido en que “la transición ecológica no es una opción, sino una necesidad” y ha difundido el último vídeo del Papa Francisco. “No al saqueo, sí al compartir”, dice el Pontífice en su vídeo-mensaje. En el que reprende al Primer Mundo la explotación de los recursos de las naciones empobrecidas.

Verdadero portavoz mundial de las causas ambientalistas, Bergoglio llama a menudo a la frugalidad en el consumo para proteger los bienes de la tierra. Un hecho central en las preocupaciones del Ministro de Consumo español. Ambas figuras han denunciado repetidas veces las injusticias de la sociedad capitalista y defendido la conversión ecológica.

Ojalá todas las instituciones públicas y privadas supieran leer el momento del planeta de la misma manera que lo está haciendo la actual Iglesia Católica, con @Pontifex_es a la cabeza. La transición ecológica no es una opción, sino una necesidad. https://t.co/voADZ4iMbu

— Alberto Garzón (@agarzon) September 3, 2020

 

¿Cuál es el plan del Papa Francisco?

Bergoglio, el contrapoder en el poder: cuál es el plan del papa Francisco

Por Lucas Schaerer

Cómo ejerce el poder el primer Papa de la historia que patea el tablero puertas adentro, en la corte vaticana, y al mismo tiempo en el escenario mundial. Su pelea contra el Dios dinero. Su método de gobernanza, su gran sueño y el continuador.
El papa Francisco viene desenredando los nudos de la curia vaticana desde que fue elegido máxima autoridad de la Iglesia católica siete años atrás. “El esquema de Corte es lo que debe desaparecer”, prometió Jorge Bergoglio al asumir su pontificado. Y para ese objetivo trabaja día a día, noche a noche.

Asumió nuevo Obispo en la Diócesis de Laferrere
“Son hábitos, costumbres antiguas, que se pueden reformar”, le dijo a la periodista mexicana Valentina Alazraki, durante una entrevista repleta de definiciones. “El Estado de Ciudad del Vaticano, como forma de gobierno, la curia, es la última Corte europea de una monarquía absoluta, la última, la demás ya son monarquías constitucionales, la corte se diluye, todavía acá hay estructura de corte, que es lo que tiene que caer”, agregó.
Alazraki escucha atentamente y repregunta sobre “su” reforma. Él se ríe y balancea en su silla con los ojos brillosos, muy achinados. “No es mi reforma es de todos”, desliza, y vuelve a repetir que el desenredo se lo pidieron los cardenales. Esa nueva “mayoría” del cónclave celebra el 13 de marzo de 2013.

Para reformar el núcleo de poder de la “orga” más antigua y numérica de occidente (la Iglesia posee 1.300 millones de creyentes en el mundo, unos 410.000 sacerdotes y más de 700.000 mujeres consagradas), el papa Francisco armó un concejo de nueve cardenales. Lo que se le dice una “mesa chica”. Hoy cuenta con seis integrantes, coordinados por el hondureño Óscar Rodríguez Madariaga, un cardenal de un país periférico. Toda una señal. No fue casual que Rodríguez Madariaga haya sido víctima del poder económico y mediático, que lo atacó con una poderosa Fake News, que Francisco despreció con sutileza.

En la “mesa chica” del papa Francisco se sientan los cardenales Óscar Rodríguez Maradiaga, Reinhard Marx, Seán Patrick O’Malley, Giuseppe Bertello y Osvald Gracias. Sigue leyendo