Hogar La Milagrosa

Hogar La Milagrosa, una casa en la que vivir durante los permisos carcelarios 

Francisco Javier ha sido el primer inquilino de este piso puesto en marcha por la Pastoral Penitenciaria de la Diócesis de Cartagena y Cáritas 

Desde abril está listo el Hogar La Milagrosa, un piso acondicionado por la Pastoral Penitenciaria de la Diócesis de Cartagena y Cáritas para aquellos reclusos que no tiene recursos o familia cercana con la que pasar los permisos penitenciarios. “Un hogar que posibilita realizar estancias muy cortas fuera de los muros de la cárcel donde se procurarán momentos de crecimiento personal y en la fe para los reclusos”, señalan desde la diócesis. 

Primer visitante 

El primero de los reclusos en llegar a esta casa ha sido Francisco Javier, tiene 24 años y no cuenta con familia en la Región de Murcia. Ha salido en estos días del Centro Penitenciario Murcia II de Campos del Río y ha pasado el permiso de libertad vigilada en este servicio. Ha permanecido tres días en el Hogar La Milagrosa. En el hogar ha podido colaborar con las tareas domésticas y participar en algunos talleres que puedan ayudarle a su posterior reinserción en la sociedad. 

Francisco Javier ha estado acompañado en la casa por los capellanes y voluntarios de la Pastoral Penitenciaria y cuenta con la asistencia de los técnicos de Cáritas. Para el delegado de Pastoral Penitenciaria de la Diócesis y capellán de esa cárcel, Antonio Sánchez, Francisco Javier “podrá disfrutar de más permisos como este –que son indispensables para acceder al tercer grado– cuando sean autorizados por el centro y la jueza penitenciaria”. “El mundo penitenciario forma parte de nuestra Iglesia, que está ahí sirviendo a los que no tienen a nadie”, reivindica el capellán. La llegada del primer interno ha sido “una oportunidad más para dar gracias a Dios por este proyecto que va a ayudar a los más necesitados de las periferias”, señaló 

Una Misión en El Salvador (15)

  1. Los niños, daños colaterales de la guerra

 El Salvador es el país con la densidad de población más alta de todo Latinoamérica. Siempre te encuentras niños allá donde vayas, siempre alegres y sonriendo, ajenos al problema que vive el país. Cuando juegan, suelen jugar a la guerra: unos son los soldados y otros los guerrilleros. Y juegan a ver quiénes hacen más bajas.

Cuando tuvimos que abrir una Casa Hogar para niños que nos vienen de distintas partes porque no saben qué hacer con ellos. Unos porque no tienen familia, o porque sus padres están en la guerrilla y no tienen con quién dejarlos, etc

Así abrimos la primera Casa Hogar provisional con Zoila como mamá de todos.

Los niños en la Casa Hogar provisional

Después vinieron voluntarios de Europa y Estados Unidos para ayudarnos:

Yanet Ray, de EE.UU.

y Peter Spranger, de Holanda