El equipo de la CEE para preparar el Sínodo

La Conferencia Episcopal Española ya tiene a su equipo para preparar el Sínodo de la Sinodalidad 

Dos obispos, dos sacerdotes, tres laicos y una religiosa componen el grupo que apoyará la celebración de la Fase diocesana del Sínodo de los Obispos 

 Ayer por la tarde tuvo lugar la primera reunión del grupo que apoyará la celebración de la Fase diocesana del Sínodo de los Obispos. 

El papa Francisco ha querido que la XVI Asamblea sinodal de los Obispos, que se celebrará en Roma en octubre de 2023 con el tema ‘Por una Iglesia sinodal: comunión, participación y misión’, se articule en tres fases, una diocesana, otra continental, y otra para la Iglesia universal. Por esto motivo, la Secretaría del Sínodo previó que en cada Conferencia Episcopal se creara un equipo sinodal que pudiera servir para la fase diocesana y continental. 

Vicente Jiménez, al frente 

La Asamblea Plenaria encargó a Vicente Jiménez, arzobispo emérito de Zaragoza, dirigir el trabajo de este equipo y la Comisión Ejecutiva nombró a sus miembros, según los criterios aportados por la Secretaría del Sínodo que invitaba a una presencia de las diversas vocaciones en la Iglesia. 

El equipo está formado por Luis Argüello, secretario general de la CEE; Isaac Martín, laico de la archidiócesis de Toledo; Olalla Rodríguez, laica de la Renovación carismática católica; Dolores García, presidenta del Foro de Laicos; Luis Manuel Romero, director de la Comisión Episcopal para los Laicos, Familia y vida; María José Tuñón, ACI, directora de la Comisión Episcopal para la Vida Consagrada; y Josetxo Vera, director de la Comisión Episcopal para las Comunicaciones Sociales. 

En definitiva, tres laicos, dos obispos, dos sacerdotes y una religiosa serán los encargados de esta tarea. En esta primera reunión ya han abordado el modo en que poder ayudar a las diócesis en la convocatoria de la Fase diocesana, que dará comienzo entre el 16 y 17 de octubre, una semana después de la apertura en el Vaticano del camino sinodal, a cargo del papa Francisco (11 de octubre). 

Seminario de ecología integral

La España rural, un reto para la evangelización

“La España rural, un reto para la evangelización y el cuidado de la Creación”: este será el tema del seminario sobre Ecología Integral que se celebrará en Madrid los días 13, 20 y 27 de septiembre, mes dedicado al Tiempo de la Creación

“El objetivo del seminario -se lee en una nota- es abrir una línea temática sobre la España rural como reto humano, ecológico y evangelizador, analizado desde tres perspectivas: el respeto y cuidado de la Creación; los valores éticos de las comunidades rurales; los recursos pastorales y la espiritualidad de las comunidades cristianas en el contexto rural”

21.08.2021

La cita está promovida por el Departamento de Ecología Integral, organismo que funciona en el seno de la Subcomisión Episcopal Española de Acción Caritativa y Social, y está dirigida principalmente a las Comisiones diocesanas que trabajan por la salvaguarda de la Creación; a las ONG e Instituciones de desarrollo rural; a los miembros de Cáritas y Justicia y Paz; y a los sacerdotes y religiosos de las comunidades rurales. El curso se impartirá tanto de forma presencial, con un número máximo de 15 participantes en cumplimiento de la normativa anti-Covid, como en línea.

“El objetivo del seminario -se lee en una nota- es abrir una línea temática sobre la España rural como reto humano, ecológico y evangelizador, analizado desde tres perspectivas: el respeto y cuidado de la Creación; los valores éticos de las comunidades rurales; los recursos pastorales y la espiritualidad de las comunidades cristianas en el contexto rural”. Estos temas se debatirán con “especialistas, representantes de instituciones eclesiales y agentes pastorales implicados en el mundo rural”. El trasfondo de las reflexiones serán dos encíclicas del Papa Francisco: “Laudato si’ sobre el cuidado de la casa común” y “Fratelli tutti sobre la fraternidad y la amistad social”.

En cada sesión de trabajo habrá varias presentaciones de 20 minutos cada una, que darán paso a un diálogo entre los especialistas y los participantes. El seminario será inaugurado por el presidente de la Subcomisión Episcopal de Acción Caritativa y Social, monseñor Jesús Fernández, mientras que la clausura correrá a cargo del secretario general de los obispos españoles, monseñor Luis Argüello.

Cabe recordar que el Tiempo de la Creación tiene un carácter ecuménico y se extiende desde el 1 de septiembre hasta el 4 de octubre, es decir, desde la “Jornada Mundial de Oración por el Cuidado de la Creación”, instituida por el Papa Francisco en 2015, a la memoria litúrgica de San Francisco de Asís, figura hagiográfica de referencia para la protección del medio ambiente. A lo largo del mes, se invita a los cristianos de todo el mundo a rezar y actuar por la protección de la casa común en todos los ámbitos posibles

Una ecología integral

Mensaje para la Jornada Mundial de Oración por el Cuidado de la CreaciónLos obispos, preocupados por la España vaciada, reclaman “una verdadera ecología integral”

“Necesitamos escuchar y acoger el grito de la tierra y el grito de lo humano como lugar de encuentro y de salvación”, afirma el departamento de Ecología Integral de la CEE

25.08.2021

El cuidado de la Casa Común pregonado por la Iglesia no arranca «de un voluntarismo heroico ni de una ideología», sino que «nuestra motivación no puede tener otro fundamento que el que sustenta a la creación y a toda la historia de la salvación, que es el amor gratuito y consagrado de Dios». Así lo asegura el departamento de Ecología Integral de la Conferencia Episcopal Española, que ha dado a conocer su mensaje para la Jornada Mundial de Oración por el Cuidado de la Creación del próximo 1 de septiembre.

En este sentido, el mensaje subraya que es «el crucificado resucitado» quien «nos abre el horizonte del verdadero sentido de una ecología integral». Con la resurrección de Jesús, «todo está llamado a la vida y a la plenitud», porque los católicos «creemos en la resurrección de los muertos y en la vida del mundo futuro». Bajo estas premisas, «necesitamos escuchar y acoger el grito de la tierra y el grito de lo humano como lugar de encuentro y de salvación». Un encargo que «tiene como horizonte la realización del bien común».

Para lograr, la CEE insta a «avanzar en la participación y compromiso en lo social y en lo público, tanto desde actitudes personales y familiares ­–en la vida diaria–, como profesionales y comunitarias». Y hacerlo de la mano del resto de confesiones religiosas, así como de todos los hombres de buena voluntad.

Preocupación por la España vaciada

En el mensaje, que tiene por lema ¿Una casa para todos? Renovando el Oikos de Dios, el departamento de Ecología Integral también expresa su preocupación por «la realidad del mundo rural y lo que venimos llamando “la España vaciada”», donde «necesitamos concretar nuestro compromiso como creyentes y ciudadanos, pues forma parte de una verdadera ecología integral».

A la luz de las «situaciones de crisis que nuestros pueblos están viviendo», como el envejecimiento o la falta de servicios, «es el momento de actuar y de tener en cuenta las necesidades vitales de nuestra realidad rural para que, en lugar de vaciarse, pueda llenarse y ser fuente de riqueza para nuestra sociedad en general».

13 TV : una violación flagrante de los DD.HH.

Trece TV: ¡Una interminable apología de violación de derechos humanos fundamentales!

Santiago Agrelo, arzobispo emérito de Tánger

Lo recibí en mi correo electrónico el día 20 de agosto.
Procedía de Free Lance para VOX CEUTA.
El encabezamiento rezaba así:
Jesús flagelando a Bergoglio por no ser vicario suyo ni de su Evangelio y traidoramente volverse vicario del islamismo invasor de Occidente además de lacayo propagandista de la diosa Farmamédica y su corrupto y criminal Negocio Vacunatorio.
Y le seguía un montaje en el que se representaba ese nuevo episodio evangélico.
Lo mandé sin más a la papelera.
Pero el día 23, en el programa de la noche de TRECE TV –creo que es El Cascabel-, veo que se concede a VOX un prolongado tiempo de cátedra sobre devolución de inmigrantes a sus países de origen: ¡Una interminable apología de violación de derechos humanos fundamentales!

Nada tengo que decir a los periodistas, que son los únicos responsables de sus ideas y de sus palabras. Pero, si ese canal televisivo tiene algo que ver con la Conferencia Episcopal Española, entonces, a quien corresponda, este cristiano de a pie, ha de recordarles otra vez y otra vez y otra vez que los medios de comunicación de la Iglesia no pueden ser púlpito de violencia contra los pobres, no pueden ser altavoz de odio al evangelio de Jesús, no pueden instigar desprecio a Jesús crucificado, no pueden ser cómplices de indiferencia criminal frente al dolor de los migrantes.

Urge una renovación espiritual, cultural y política en España

El objetivo de la Conferencia Episcopal para estos cinco años:  

     “Urge una gran renovación espiritual, cultural y política”

Los obispos españoles presentan su agenda de trabajo quinquenal, incluye entre los ocho desafíos principales la atención a las víctimas de abusos, la sanción de los culpables y la prevención

Entre las iniciativas más novedosas se encuentra la creación de un Centro Nacional de Vocaciones y un Consejo Asesor de Laicos

“Urge una gran renovación espiritual, cultural y política”. Es el llamamiento que lanzan los obispos españoles en sus nuevas ‘Orientaciones y líneas de trabajo para la Iglesia española en los próximos cinco años’. Esta tarde se publicaba el que va a ser el eje de la acción de la Conferencia Episcopal Española a través de un documento de 95 páginas del que se aclara no es un plan pastoral, labor que corresponde a “cada obispo en sus respectivas diócesis”.

A lo largo del texto, que fue aprobado en la Asamblea Plenaria de primavera, a partir de un análisis del contexto social, político y económico de nuestro país, los pastores  hacen suyo el llamamiento de Francisco de soñar “con una opción misionera capaz de transformarlo todo, para que las costumbres, los estilos, los horarios, el lenguaje y toda estructura eclesial”.

Los migrantes y descartados

“Misericordia, alegría, discipulado misionero y santidad son claves de la permanente llamada a la espiritualidad de esta propuesta de renovación eclesial para la salida misionera en el cambio de época”, relatan los prelados que plantean como “lugares privilegiados” para la evangelización “la familia (niños, jóvenes, ancianos), los migrantes y descartados y la casa común de la familia humana”. El documento está salpicado de todos los documentos magisteriales de Francisco, de ‘Evangelii gaudium’ a ‘Fratelli Tutti’, pasando por ‘Laudato si’’, ‘Gaudete et exultate’, ‘Amoris laetitia’ o ‘Christus vivit’.

Ocho son las apuestas de trabajo fundamental para el Episcopado en este quinquenio, entre los que destaca que se haya incluido como prioridad la puesta en marcha de medidas de atención “a las víctimas de abusos, la sanción de los culpables y la prevención de todo tipo de abusos”. Junto a ellas, se fija en lista preferente respaldar al laicado, renovar la formación sacerdotal, aplicar ‘Amoris laetitia’ en la pastoral familiar, una Iglesia pobre y para los pobres, reforzar la catequesis de iniciación cristiana, cuidar la piedad popular y atención a las personas con discapacidad.

Una salida misionera

Para ello, los obispos plantean como palabras clave el discernimiento y la sinodalidad para poder iniciar una “salida misionera” que implique “hacernos prójimos de nuestro contemporáneos” configurando “una Iglesia hospital de campaña que escucha a todos y quiere servir a la sociedad desde el testimonio personal y comunitario”. Así se propone generar espacios “donde escuchar a los de fuera trabajar conjuntamente con los de dentro”. “El mensaje central que hemos de comunicar hoy es que Dios existe y es bueno creer en Él”, aseguran los pastores, que centran esta labor de evangelización en promover una relación con Jesucristo como aquel que “da un horizonte a la vida”. 

 A  partir de ahí, creen necesario promover una comunidad cristiana que sea “ámbito de escucha y encuentro” que genere “amistad civil en la vida ciudadana”, para ser “signo e instrumento de la fraternidad en medio del mundo”.

Este planteamiento se traduce en cuatro itinerarios: el primer anuncio explícito de la fe a quienes no conocen a Cristo, generar procesos de acogida y acompañamiento para quienes estén en búsqueda y deseen vincularse a la Iglesia, ofrecer formación integral y permanente a los laicos comprometidos y aumentar la presencia de los católicos en la vida pública.

Aplicación real

Entre las principales acciones para aterrizar estas reflexiones se encuentra la participación en el Sínodo de los Obispos convocado por el Papa, aplicar los documentos sobre catequesis, formación de sacerdotes, las exhortaciones ‘Christus vivit’ de jóvenes y ‘Amoris laetitia’ de familias, sumarse al Pacto Educativo Global y al proyecto Economía de Francisco, crear un centro nacional de vocaciones y un congreso al respecto, poner en marcha un Comité de Estudios y Proyectos, impulsar un Consejo Asesor de Laicos, una posible instrucción sobre sinodalidad, reavivar las universidades católicas y la relación entre los colegios diocesanos. Además, los obispos se comprometen a continuar con reformas internas en la Conferencia Episcopal Española.

Pero si algo llama la atención es que, si bien a lo largo del documento hay una presencia más o menos latente de la Doctrina Social, sin duda alguna es la Comisión Episcopal para la Pastoral Social y Promoción Humana la que aglutina el mayor número de propuestas y acciones tanto en sus dos subcomisiones y once departamentos, que pasan desde el fomento de espacios de acogida a las víctimas de trata en las diócesis a crear una comunidad parroquial no territorial para la pastoral del circo, sin olvidar la atención a la etnia gitana, elaborar un documento marco sobre ecología integral y la defensa de los derechos de los migrantes.

Omella, el nuevo Tarancón

Cardenal Omella, el nuevo Tarancón: “Hagamos ahora lo mismo que en la Transición”
Con un estilo llano, directo, concreto, sencillo. Al estilo del Papa Francisco. Sin alardes retóricos
No cree en una Iglesia fortaleza acosada por unos políticos anticlericales, sino en una Iglesia samaritana y humilde, que tiende siempre su mano a la sociedad y a sus dirigentes.
Su presencia en la cúpula de la Iglesia española representa el ejemplo perfecto de la nueva sintonía de la jerarquía con Roma
Pertenece a ese grupo de obispos que, durante la involución eclesiástica de Juan Pablo II y Benedicto XVI, estuvo marginado y que, con la llegada del Papa Francisco, pasó al centro de la escena eclesial
16.11.2020 José Manuel Vidal
Su estreno, como todo en esta pandemia, fue peculiar. El cardenal Juan José Omella pronunció su primer discurso como presidente de los obispos españoles en una sala de la Casa de la Iglesia semivacía, desangelada. En la presidencia, estuvo acompañado a su derecha por el cardenal Osoro y a su izquierda, por el cardenal Blázquez. Y más lejos, a un lado el Nuncio de Su Santidad en España, Bernardito Auza, y al otro, el secretario del episcopado, Luis Argüello. En el hemiciclo, un puñado de arzobispos: Martínez, Barrio, del Rio, Sanz, Herráez, entre otros.
Aún sin alharacas, Omella tiene algo. Desprende carisma. Hace pensar en el cardenal Tarancón, incluso. Con su mismo sentido del humor, aunque menos socarrón que el cardenal de Burriana. Con su voz radiofónica y menos aguardentosa que la del cardenal de la Transición. Con su misma personalidad y carisma, que, desde la sencillez, le permite conseguir autoridad moral ante sus pares.
Su presencia en la cúpula de la Iglesia española representa el ejemplo perfecto de la nueva sintonía de la jerarquía con Roma. Porque Omella es el purpurado más cercano al Papa, con el que departe a menudo. Quizás por eso, es también el ejemplo perfecto del obispo ‘resistente’. Es decir, ese grupo de obispos que, durante la involución eclesiástica de Juan Pablo II y Benedicto XVI, estuvo marginado y que, con la llegada del Papa Francisco, pasó al centro de la escena eclesial.
Como hombre del Concilio Vaticano II, Omella no guarda rencor ni apuesta por la revancha, sino por el diálogo. No se considera el jefe de los obispos (como en la época del cardenal Rouco, el vicepapa español), sino como uno más, el ‘primus inter pares’.
Y estas convicciones profundas se plasman en su primer discurso. Con un estilo llano, directo, concreto, sencillo. Al estilo del Papa Francisco. Sin alardes retóricos. Sin elucubraciones teológicas, con realismo crítico. Y, siempre desde la dinámica del ver-juzgar y actuar, que aprendió de joven cura.
Un discurso largo (38 páginas), pero intenso y, sobre todo, preñado de parresía. Habla claro y con valentía, buscando siempre la colaboración y el diálogo, las claves que le han acompañado siempre a los largo de su ejercicio pastoral. No esconde nada. No oculta la preocupación de la Iglesia, por ejemplo, en el ámbito educativo, pero sin levantar muros. No cree en una Iglesia fortaleza acosada por unos políticos anticlericales, sino en una Iglesia samaritana y humilde, que tiende siempre su mano a la sociedad y a sus dirigentes.
Un discurso centrado en la realidad actual de un mundo y un país arrodillado ante la Covid-19. Por eso, comenzó pisando realidad. Con un recuerdo a los difuntos de la pandemia y solidaridad con los que “están sufriendo las consecuencias económicas, sociales y laborales”
Y remontándose a uno de los hitos del actual pontificado: el 27 de marzo, cuando el Papa Francisco se mostró solo ante el mundo en oración “en una oscura plaza de San Pedro sacudida por una gran tormenta”. Y, en medio de la plaza vacía y en silencio, el Papa lanzó al mundo el grito de ‘todos o ninguno o todo o nada’, con la imagen de la barca, en la que estamos todos, par remar juntos, si queremos salir de la pandemia. Una pandemia que, a juicio de Omella, está descosiendo las costuras de la civilización mundial y dejando al descubierto las desigualdades y el ecocidio.
Pero la Covid, que es catalizador de todos lo males, también se presenta como un crisol de solidaridad mundial, que ha abierto nuestros ojos y corazones a los que están tirados en la cuneta de la vida. Y, ahí está, para demostrarlo, el ejemplo de los sanitarios y de los propios clérigos, atendiendo a miles de personas.
Según Omella, la pandemia también puso al descubierto el lado oscuro de la sociedad. Por ejemplo, “el espectáculo del enfrentamiento casi continuo de los líderes políticos”, que puede “incentivar a desesperanza y hundir la autoestima colectiva”. Y critica abiertamente la dinámica de la “desconfianza constante, aunque se disfrace detrás de la defensa de algunos valores”, en clara referencia a la ultraderecha, pero sin hacer sangre ni descalificar por completo.
Eso sí, con claridad total: “El que se ha equivocado, que pida perdón. El que ha caído en la corrupción que devuelva lo robado”. Y, como es lógico, muchos pensamos en el Rey emérito y en una ristra de políticos.
Pero, una vez que les ha tirado de las orejas, Omella llama a la colaboración, siguiendo la lección política que el Papa dio a Sánchez en su reciente visita a Roma: “Es necesario construir la patria con todos”. Es decir, no es el momento de divisiones ni de populismos. O dicho de otra forma, “es el momento de la buena política”, la que mira el bien común.
La gran política, como en la época de la Transición, con concordia. Como recuerda el cardenal, “entonces, fuimos capaces de perdonarnos, de reconciliarnos, de programar unidos la España del futuro”. Y casi suplica: “Hagamos ahora lo mismo”. O dicho en terminología del Papa, “reducir la crispación y promover la cultura del encuentro”
En el ámbito económico, Omella señala la precariedad laboral y el desempleo en medio de la “peor recesión económica desde la II guerra mundial”. Y pide una política laboral que apueste por la dignidad de los trabajadores en una situación en que los más desfavorecidos lo están pasando cada vez peor, como certifica Caritas a diario.
Incluso para los Iglesia nos son buenos tiempos. De hecho, Omella reconoce que las colectas han menguado, “los cepillos se están quedando vacíos” y “a las parroquias les cuesta llegar a fin de mes”. Y, sin embargo, sigue siendo una Iglesia samaritana y hospital de campaña.
El otro ámbito que preocupa, desde siempre, a la Iglesia es el educativo y, como es lógico, al abordarlo lo hace barriendo para casa y pidiendo (también en esto como el Papa) un pacto educativo global a largo plazo, convertido en ley sólida. Lamentando, por supuesto, las trabas a la concertada y al derecho constitucional de los padres a elegir la educación que consideren para sus hijos. Y, por lo tanto, también la clase de religión en la escuela pública.
Tras asegurar que emigrar es un derecho de todo ser humano y condenar la eutanasia (“no hay enfermos ‘incuidables’ aunque sean incurables”), Omella terminó su discurso pidiendo una mayor integración europea e invitando a la sociedad a buscar lo esencial, acogiendo al Espíritu de Dios, que impulsa a nacer de nuevo a un deseo mundial de fraternidad. Un discurso con sabor taranconiano total

“Soñar lo posible”, guía de lectura de Fratelli Tutti

Soñar lo posible…’: COPE, Ecclesia y TRECE lanzan una guía de lectura de ‘Fratelli Tutti’
“A cada paso, la encíclica nos anima a superar barreras, diferencias, opiniones y darnos cuenta del elemento común de todos los hombres y mujeres de esta humanidad: una igual dignidad, un mismo valor intrínseco”
“Dios sigue derramando en la humanidad semillas de bien. La reciente pandemia nos permitió rescatar y valorizar a tantos compañeros y compañeras de viaje que, en el miedo, reaccionaron donando la propia vida”
“Que pueda surgir de nuevo, en esta época que nos toca vivir, el sentimiento de una fraternidad profunda. Que podamos hacer renacer entre todos un deseo mundial de hermandad, reconociendo la dignidad de cada persona humana”
“Reconocer a cada ser humano como un hermano o una hermana y buscar una amistad social que integre a todos no son meras utopías. Exigen la decisión y la capacidad para encontrar los caminos eficaces que las hagan realmente posibles”
21.10.2020
Soñar lo posible es una iniciativa de la Conferencia Episcopal y de los medios de comunicación de la Iglesia (Ecclesia, COPE y TRECE) para profundizar en la nueva encíclica del papa Francisco Fratelli tutti.
Durante diez semanas, se ofrecerá un tema para reflexionar y acercarse a este documento pontificio sobre la fraternidad y la amistad social. El primer tema, Soñar como una única humanidad, ya está disponible. En las próximas semanas, se abordarán ‘Una nueva cultura basada en la amistad’; ‘Las religiones, al servicio de la fraternidad’; ‘Ser el buen samaritano’; ‘En un mundo oscurecido, nadie puede quedar excluido’; ‘Una economía con principios éticos’; ‘Los caminos de paz’; ‘Unas relaciones internacionales fraternas’; ‘La mejor política’; y ‘Mirar al pasado con misericordia’.
El texto completo de la encíclica lo puedes ver aquí. Y lo puedes descargar aquí en word y también en formato pdf.
Este es el primer tema:
Soñar como única humanidad
¡Qué importante es soñar juntos! nos exhorta el papa Francisco en “Fratelli tutti”. Por eso, una de las propuestas que lanza en su escrito es “soñar como única humanidad”.
Feliz quien ame al otro tanto a su hermano cuando está lejos de él como cuando está junto a él. Necesitamos un amor que va más allá de las barreras de la geografía y del espacio.

Estamos llamados a una fraternidad abierta, que permite reconocer, valorar y amar a cada persona más allá de la cercanía física. Más allá del lugar del universo donde haya nacido o donde habite.

Para ello pedimos un corazón sin confines, capaz de ir más allá de las distancias de procedencia, nacionalidad, color o religión.

«Dios es amor, y el que permanece en el amor permanece en Dios» (1 Jn 4,16). De ese modo fue se despierta el sueño de una sociedad fraterna.

Sólo el hombre que acepta acercarse a otros seres en su movimiento propio, no para retenerlos en el suyo, sino para ayudarles a ser más ellos mismos, se hace realmente padre.

Todos los seres humanos hemos sido creados por Dios iguales. Iguales en los derechos, en los deberes y en la dignidad. Él nos ha llamado a convivir como hermanos.

He ahí un hermoso secreto para soñar y hacer de nuestra vida una hermosa aventura. Nadie puede pelear la vida aisladamente.

Se necesita una comunidad que nos sostenga, que nos ayude y en la que nos ayudemos unos a otros a mirar hacia delante. ¡Qué importante es soñar juntos!

Solos se corre el riesgo de tener espejismos, en los que ves lo que no hay; los sueños se construyen juntos.

Soñemos como una única humanidad, como caminantes de la misma carne humana, como hijos de esta misma tierra que nos cobija a todos.

Cada uno con la riqueza de su fe o de sus convicciones, cada uno con su propia voz, todos hermanos.
Para un cristiano no es que todos “debemos” ser iguales, es que ya, ahora, todos somos iguales, porque todos somos hijos e hijas de un mismo Padre. Esta igualdad es la fuente de la irrenunciable dignidad de todo ser humano. Esa común dignidad sostiene la esperanza de que un mundo mejor es posible.
A cada paso, la encíclica nos anima a superar barreras, diferencias, opiniones y darnos cuenta del elemento común de todos los hombres y mujeres de esta humanidad: una igual dignidad, un mismo valor intrínseco. Así se respira en la encíclica y esta mirada nueva a toda la humanidad puede animar nuestra oración, nuestra reflexión y la vida de la Iglesia.

El sueño: una fraternidad abierta
• «Fratelli tutti», escribía san Francisco de Asís para dirigirse a todos los hermanos y las hermanas, y proponerles una forma de vida con sabor a Evangelio. El poverello de Asís señala que la felicidad está en quien ama al otro, «tanto a su hermano cuando está lejos de él como cuando está junto a él». Con estas pocas y sencillas palabras expresó lo esencial de una fraternidad abierta, que permite reconocer, valorar y amar a cada persona más allá de la cercanía física, más allá del lugar del universo donde haya nacido o donde habite (Cf. Ft 1).
• Francisco de Asís buscaba comunicar el amor de Dios. Había entendido las palabras del apóstol Juan: «Dios es amor, y el que permanece en el amor permanece en Dios» (1Jn 4,16). Así despierta el sueño de una sociedad fraterna. Francisco acogió la verdadera paz en su interior, se liberó de todo deseo de dominio sobre los demás, se hizo uno de los últimos y buscó vivir en armonía con todos (Cf. Ft 3).
Dios camina junto a ti y te ofrece una esperanza
• Dios sigue derramando en la humanidad semillas de bien. La reciente pandemia nos permitió rescatar y valorizar a tantos compañeros y compañeras de viaje que, en el miedo, reaccionaron donando la propia vida.
• Nos damos cuenta de que nuestras vidas están tejidas y sostenidas por personas comunes que, sin lugar a dudas, escribieron los acontecimientos decisivos de nuestra historia compartida: médicos, enfermeros y enfermeras, farmacéuticos, empleados de los supermercados, personal de limpieza, cuidadores, transportistas, hombres y mujeres que trabajan para proporcionar servicios esenciales y seguridad, voluntarios, sacerdotes, religiosas… comprendieron que nadie se salva solo (Cf. Ft 54).
• Existe una una realidad enraizada en lo profundo del ser humano, independiente de las circunstancias concretas y los condicionamientos históricos. Nos habla de un anhelo de plenitud, de vida lograda, de un querer tocar lo grande, lo que llena el corazón y eleva el espíritu hacia cosas grandes, como la verdad, la bondad y la belleza, la justicia y el amor. La esperanza es audaz, sabe mirar más allá de la comodidad personal, de las pequeñas seguridades y compensaciones que estrechan el horizonte, para abrirse a grandes ideales que hacen la vida más bella y digna» (Cf. Ft 55).

Reaccionar para ofrecer a otros este sueño de fraternidad
• El objetivo de esta encíclica es reaccionar con un nuevo sueño de fraternidad y de amistad social que no se quede en las palabras. Una reflexión escrita desde las convicciones cristianas del Papa Francisco, y abierta al diálogo con todas las personas de buena voluntad (Cf. Ft 6).
• Que pueda surgir de nuevo, en esta época que nos toca vivir, el sentimiento de una fraternidad profunda. Que podamos hacer renacer entre todos un deseo mundial de hermandad, reconociendo la dignidad de cada persona humana. He ahí un hermoso secreto para soñar y hacer de nuestra vida una hermosa aventura: Soñemos como una única humanidad, como caminantes de la misma carne humana, como hijos de esta misma tierra que nos cobija a todos, cada uno con la riqueza de su fe o de sus convicciones, cada uno con su propia voz, todos hermanos (Cf. Ft 8).
• Hay dos tipos de personas: las que se hacen cargo del dolor y las que pasan de largo; las que se inclinan reconociendo al caído y las que distraen su mirada y aceleran el paso. En efecto, nuestras múltiples máscaras, nuestras etiquetas y nuestros disfraces se caen: es la hora de la verdad. ¿Nos inclinaremos para tocar y curar las heridas de los otros? ¿Nos inclinaremos para cargarnos al hombro unos a otros? Este es el desafío presente, al que no hemos de tenerle miedo. En los momentos de crisis la opción se vuelve acuciante: podríamos decir que, en este momento, todo el que no pasa de largo ante el dolo ajeno, o bien es porque él mismo está herido o bien es porque está poniendo sobre sus hombros a algún herido (Cf. Ft 70).

Un sueño que tiene su esencia en el amor: el otro es uno conmigo
• En un intento de precisar en qué consiste la experiencia de amar que Dios hace posible con su gracia, santo Tomás de Aquino la explicaba como un movimiento que centra la atención en el otro «considerándolo como uno consigo». La atención afectiva que se presta al otro, provoca una orientación a buscar su bien gratuitamente. Todo esto parte de un aprecio, de una valoración, que en definitiva es lo que está detrás de la palabra “caridad”: el ser amado es “caro” para mí, es decir, «es estimado como de alto valor». Y «del amor por el cual a uno le es grata la otra persona depende que le dé algo gratis» (Cf. Ft 93).
• El amor va más allá de acciones benéficas. El amor surge de una unión que inclina más y más hacia el otro considerándolo valioso, digno, grato y bello, más allá de las apariencias físicas o morales. El amor al otro por ser quien es, nos mueve a buscar lo mejor para su vida. Sólo en el cultivo de esta forma de relacionarnos haremos posibles la amistad social que no excluye a nadie y la fraternidad abierta a todos (Cf. Ft 94).

Desearles a todos lo mejor y hacerlo posible
• El deseo y la búsqueda del bien de los demás y de toda la humanidad implican también procurar una maduración de las personas y de las sociedades en los distintos valores morales que lleven a un desarrollo humano integral. Se trata de procurar lo excelente, lo mejor para los demás: su maduración, su crecimiento en una vida sana, el cultivo de los valores y no sólo el bienestar material. Hay una expresión latina semejante: bene-volentia, que significa la actitud de querer el bien del otro. Es un fuerte deseo del bien, una inclinación hacia todo lo que sea bueno y excelente, que nos mueve a llenar la vida de los demás de cosas bellas, sublimes, edificantes (Cf. Ft 112).
• Se trata de promover el bien, para nosotros mismos y para toda la humanidad, y así alcanzar un crecimiento genuino e integral. Cada sociedad necesita asegurar que los valores se transmitan, porque si esto no sucede se difunde el egoísmo, la violencia, la corrupción en sus diversas formas, la indiferencia y, en definitiva, una vida cerrada a toda trascendencia y clausurada en intereses individuales (Cf. Ft 113)
• Reconocer a cada ser humano como un hermano o una hermana y buscar una amistad social que integre a todos no son meras utopías. Exigen la decisión y la capacidad para encontrar los caminos eficaces que las hagan realmente posibles. Cualquier empeño en esta línea se convierte en un ejercicio supremo de la caridad. Porque un individuo puede ayudar a una persona necesitada, pero cuando se une a otros para generar procesos sociales de fraternidad y de justicia para todos, entra en «el campo de la más amplia caridad, la caridad política». Se trata de avanzar hacia un orden social y político cuya alma sea la caridad social (Cf. Ft. 180).

Mensaje Obispos: “El cuidado de la fragilidad”

Los obispos denuncian el “abandono injusto” sufrido por los mayores durante la pandemia, “por el mero hecho de la edad”

Mensaje de la Comisión Episcopal para Pastoral Social y Promoción Humana de la Conferencia Episcopal Española (CEE), con motivo de la Jornada Mundial de Oración por el Cuidado de la Creación, que se celebra este 1 de septiembre

El Episcopado español clama por “el cuidado de la fragilidad” en una pandemia que “ha sido una auténtica tempestad”

31.08.2020 | RD/Agencias

Los obispos españoles han denunciado el “abandono injusto” durante la pandemia de miles de mayores por el mero hecho de la edad, el crecimiento de las desigualdades sociales y educativas, así como algunas prácticas irresponsables de personas e instituciones que hacen aún más urgente una conversión de los cuidados”. Por ello, hacen hincapié en la necesidad de “la espiritualidad para alimentar una pasión por el cuidado del mundo”.

“Las profesiones del cuidado han sido testimonio de la grandeza de la humanidad, las familias han sabido acompañar incluso en la distancia, las organizaciones sociales han respondido con prontitud y creatividad al impacto social de la pandemia, y la Iglesia, desde su profunda humildad, se ha mostrado “experta en humanidad” en momentos complejos”, afirma el mensaje de la Comisión Episcopal para Pastoral Social y Promoción Humana de la Conferencia Episcopal Española (CEE), con motivo de la Jornada Mundial de Oración por el Cuidado de la Creación, que se celebra este 1 de septiembre.

“Una tempestad”

En su mensaje, recuerdan que el cuidado de la propia vida y de las relaciones con la naturaleza es “inseparable” de la fraternidad, la justicia y la fidelidad a los demás. Así, añaden que, como señala el Papa Francisco en el Mensaje emitido por esta Jornada, la pandemia del COVID19 “ha sido una auténtica tempestad”, al desenmascarar la vulnerabilidad y dejar al descubierto “falsas y superfluas seguridades”, por lo que se viven tiempos “de hondo sufrimiento, incertidumbre y perplejidad que agudizan la urgencia del cuidado de la fragilidad”.

Según los prelados españoles, esta situación global ha impactado en un mundo sumido en una profunda “crisis de los cuidados”, que tiene sus manifestaciones en los descuidos hacia la “oprimida y devastada tierra”, en los descuidos hacia hermanos y hermanas bajo la “cultura del descarte” y en los descuidos de la vida interior relacionada con “el cuidado de la ecología y con el bien común”.

“Velar por nuestra vida es un imperativo evangélico”

Por todo ello, los obispos vinculan el cuidado de la propia vida y de las relaciones con la naturaleza a la fraternidad, la justicia y la fidelidad a los demás. “Velar responsablemente por nuestra vida es un imperativo evangélico, pero este cuidado no puede convertirse en un egoísmo indiferente que olvida a los prójimos”, prosiguen.

Cuidado de ancianos en tiempos de Covid. Los Obispos de la Comisión Episcopal para la Pastoral social y Promoción humana creen que los cuidados deben estar en el centro de la política, la economía, la ética, la familia y la pastoral, al tiempo que consideran que la conversión ecológica se hace “apremiante” en estos días, poniendo el foco en el cambio climático, la pérdida de biodiversidad y la contaminación.

“La ecología también supone el cuidado de las riquezas culturales de la humanidad para promover un nuevo estilo de vida”, argumentan, sin olvidar que en estos meses se ha podido contemplar “el potencial humano para el cuidado de los hermanos y hermanas”.

 

Pastoral Penitenciaria-Memoria-2019

Pastoral Penitenciaria: los esfuerzos que hacen que los presos “nunca pierdan su condición de persona”

Dando a conocer sus actividades dentro de los centros penitenciarios de las diferentes comunidades, Florencio Roselló ha reconocido la importancia de visibilizar de esta manera una pastoral que “no se puede conocer como el resto de pastorales, hace falta autorización del Estado para entrar en la cárcel”

Ofreciendo cifras (162 capellanes de prisiones y a los 2.560 voluntarios y voluntarias), Roselló prefiere recordar a la sociedad que detrás de cada uno de esos datos hay una persona beneficiaria

Fuera de prisión continúa apoyando a los presos en los programas de Trabajos en Beneficio de la Comunidad y en casas de acogida

23.06.2020 Lucía López Alonso

El Departamento de Pastoral Penitenciaria, dentro de la Comisión Episcopal de Pastoral Social y Movilidad Humana, ha hecho pública la memoria anual, correspondiente a 2019, sobre su trabajo en las cárceles españolas.

Dando a conocer sus actividades dentro de los centros penitenciarios de las diferentes comunidades, el director de este departamento, Florencio Roselló, ha reconocido la importancia de visibilizar de esta manera una pastoral que “no se puede conocer como el resto de pastorales, hace falta autorización del Estado para entrar en la cárcel, no tiene una ventana a través de la televisión”.

Ofreciendo cifras fuertes (162 capellanes de prisiones y a los 2.560 voluntarios y voluntarias), Roselló prefiere recordar a la sociedad que detrás de cada uno de esos datos “hay un hombre preso, una mujer presa, que ha participado en una actividad, que ha rezado, que ha salido de permiso, que ha recibido un paquete de ropa”.

Acompañamiento religioso, social y jurídico y ayudas económicas dentro del centro penitenciario (peculio y los mencionados paquetes de ropa) son algunas de las tareas a las que se dedica la Pastoral Penitenciaria dentro de prisión. Además, fuera de ella continúa apoyando a los presos en los programas de Trabajos en Beneficio de la Comunidad (en 2019, 560 personas con medidas TBC) y en 80 casas de acogida.

Por último, además de ofrecer actividades de formación a los encarcelados (talleres y salidas culturales), la pastoral penitenciaria también se ocupa de dar herramientas a su voluntariado. Celebrando en 2019 casi 800 encuentros y acciones formativas.

Todo con el objetivo -recuerda Roselló en la presentación de la memoria- de que los presos “cumplan su condena, pero nunca pierdan su condición de persona“.

 

Mensaje de los Obispos: “Ser luz de esperanza en nuestra sociedad”

Soñemos juntos. No perdamos la capacidad de seguir soñando juntos” La Iglesia se compromete a “ser luz de esperanza” en medio de una España “duramente golpeada por el coronavirus”

Congreso de laicos en Madrid en febrero pasado

Apostolado Seglar apuesta por “la sinodalidad y el discernimiento” con un objetivo: “Transmitir a la sociedad española una imagen de Iglesia en salida”

“Cada uno de los bautizados, cualquiera que sea su función en la Iglesia y el grado de ilustración de su fe, es un agente evangelizador (…). La nueva evangelización debe implicar un nuevo protagonismo de cada uno de los bautizados”

“Todos nos necesitamos, porque de la conducta de uno depende el destino de los otros

 05.05.2020 Jesús Bastante

Soñemos juntos. No perdamos la capacidad de seguir soñando juntos”. Los obispos españoles, a través de la Comisión Episcopal de Apostolado Seglar, han convocado a todos los cristianos -obispos, sacerdotes, religiosos y el santo Pueblo de Dios- a “ser luz de esperanza en medio de nuestra sociedad, que ha sido duramente golpeada por el coronavirus“, y apostando por “una cultura del acompañamiento, fomentando la formación de los fieles laicos y haciéndonos presentes en la vida pública para compartir nuestra esperanza y ofrecer nuestra fe”.

En su mensaje, los obispos recuerdan el éxito del pasado Congreso de Laicos -parece que ha pasado una eternidad desde aquel mes de febrero-, “en el que hemos sentido la llamada a vivir como Iglesia un renovado Pentecostés”, y tampoco olvidan “los momentos difíciles que hemos sufrido en España”. Sigue leyendo