Prioridades para el año pastoral en Santiago de Chile

La centralidad en Jesucristo es el eje para un claro llamado a construir una iglesia sinodal

Laicos, participación de la mujer y jóvenes son prioridades en tono de corresponsabilidad

Retomando una tradición interrumpida por la pandemia, el arzobispo de Santiagocardenal Celestino Aós, dio inicio al año pastoral en un encuentro en el que participaron cientos de dirigentes de parroquias, movimientos, colegios, además de sacerdotes y religiosas, los obispos auxiliares y el Rector de la Universidad Católica, entre otros, cumpliendo las normas sanitarias indicadas para estas actividades.


En esa ocasión el arzobispo dio a conocer su segunda Carta Pastoral, “Tiempo de sinodalidad, tiempo de alegría” en la que entrega sus orientaciones y prioridades para la acción pastoral arquidiocesana.

Centralidad en Cristo

“Para todos propongo y confirmo como prioridades pastorales para los próximos tres años” expresa claramente Aós. De inmediato indica la primera prioridad: “Poner a Jesucristo en el centro, levantar los ojos al cielo desde nuestra historia y seguir a Cristo, trasformando nuestra vida y nuestro entorno. La centralidad de Jesucristo trae vitalidad y cambios en nuestra comunidad eclesial. Cambios que nos exigen a cada uno conversión. Debemos situar a Jesucristo como prioridad y asumirlo como la motivación de nuestras prácticas. Todas nuestras estructuras, planes pastorales y prácticas debiesen existir en función de la evangelización y debemos verificarlas de acuerdo con nuestro centro”.

Un nuevo capítulo presenta la segunda prioridad: “Laicos, corresponsabilidad y rol de la mujer”, la que inicia con esta afirmación: “Todos los bautizados somos iglesia, y el bautismo nos da la idéntica dignidad”. Por ello, señala para ellos en su iglesia diocesana “que asuman liderazgos, que cada uno haga su aporte: cada bautizado, en efecto, es portador de dones que debe desarrollar en unidad y complementariedad con los de los otros, a fin de formar el único Cuerpo de Cristo, entregado para la vida del mundo. Varones y mujeres bautizados todos somos responsables de nuestra iglesia y de la misión”.

Más adelante agrega que “además debemos seguir creciendo y promover su participación apostólica y liderazgo para ciertos roles en la iglesia; y mejorar en nuestras comunidades las formas de relacionarnos entre varones y mujeres, creciendo en respeto y colaboración. Hemos de desarrollarnos, siempre respetando la dignidad de todos”.

Respetar a los jóvenes

La tercera prioridad son los jóvenes. “Busquemos una pastoral enriquecedora para los jóvenes que viven su compromiso; hay muchos bautizados pero que no hicieron el proceso de iniciación cristiana y a los que debemos un cuidado y pastoral especiales. Pero no podemos quedarnos ahí: hay que salir a buscar, convencer a otros, conquistar. Hemos de cuestionarnos qué podemos hacer y cómo podemos compartirles la Buena Noticia de Jesucristo a tantos otros jóvenes”, pide el arzobispo.

Agrega que “nosotros los mayores debemos respetar a los jóvenes, dialogar con ellos y escucharlos, colaborar con ellos y aceptar su colaboración; debemos quererlos, rezar por ellos, acompañarlos con paciencia y verdad porque creemos que Jesús es quien los quiere vivos, en esa etapa original y estimulante de la vida que el propio Jesús vivió santificándola”.

El documento de 20 páginas concluye precisando que “la sinodalidad no es el capítulo de un tratado de eclesiología, y menos aún una moda, un eslogan o el nuevo término a utilizar o manipular en nuestras reuniones. ¡No! La sinodalidad expresa la naturaleza de la Iglesia, su forma, su estilo, su misión”.

Escuchar al Espíritu Santo

En ese espíritu sinodal “tener oídos, escuchar, es el primer compromiso. (…) Pero escuchar también implica escuchar al Espíritu Santo”, afirma Aós.

“La sinodalidad nos ofrece el marco interpretativo más adecuado para comprender el mismo ministerio jerárquico. El obispo y el sacerdote desvinculado del pueblo es un funcionario, no un pastor”, señala el arzobispo en su Carta Pastoral a los cristianos de su arquidiócesis.

“Cuando la vida interior se clausura en los propios intereses, ya no hay espacio para los demás, ya no entran los pobres, ya no se escucha la voz de Dios, ya no se goza la dulce alegría de su amor, ya no palpita el entusiasmo por hacer el bien”, afirmó, agregando que vivimos “un tiempo hermoso para el cambio y la conversión, para hacer el bien y sembrar esperanza”.

“Esta es una invitación y una tarea de todos: la participación de todos es un derecho y un deber. Debemos aprender nuevos modos de relacionarnos como bautizados y desaprender otros modos”, recomendó el cardenal Aós.

Chile: ceremonia ecuménica al inicio del gobierno de Boric

El presidente, autoridades de los tres poderes del Estado y de la Convención Constitucional, y representantes de varias denominaciones religiosas participaron en la ceremoniaEl cardenal Aós señaló en su homilía la corresponsabilidad de todos al “iniciar y generar nuevos procesos y transformaciones”

A menos de 24 horas de haber asumido la Presidencia de la República, Gabriel Boric asistió a la ceremonia ecuménica en la Catedral de Santiago, acompañado de las autoridades de los tres  poderes del Estado, jefes de las Fuerzas Armadas, dirigentes de la Convención Constituyente y otros invitados. Presidida por el arzobispo de Santiago, cardenal Celestino Aós, contó con la activa participación de representantes de varias confesiones religiosas presentes en Chile y, esta vez, tuvo un marcado tono festivo.


Se trata de una ceremonia, de larga tradición, en la que el arzobispo de Santiago invita al nuevo mandatario y que en su origen era limitada a la Iglesia Católica. En 1970, el presidente Salvador Allende pidió que fuera de carácter ecuménico, con participación de otras iglesias cristianas. En estas ocasiones, en lugar de Te Deum, la ceremonia se denomina Oración por Chile y el nuevo Gobierno.

Siempre estaremos rezando por usted

Esta vez, durante su desarrollo hubo también oración por la situación en Ucrania y por la paz. Especial énfasis se puso en orar por los nuevos gobernantes y por el país.

En su homilía, el cardenal Aós se dirigió al presidente Boric: “Nosotros, señor Presidente, siempre estaremos rezando por usted y por nuestras autoridades, tal como nos lo enseña y manda el apóstol San Pablo” y agregó que “queremos y buscamos un Chile donde todos convivamos respetándonos, escuchándonos, dialogando, colaborando, cuidando especialmente a los más pobres y utilizando responsablemente la naturaleza”, dijo Aós.

Más adelante el arzobispo expresó: “Hoy, especialmente hoy, pedimos por usted, señor Presidente; pedimos por ustedes, autoridades y gobernantes, legisladores y jueces, como pidió Salomón: que Dios ilumine sus mentes para que conozcan lo que es bueno y lo que es malo, lo que es justo y lo injusto. Y para que puedan trabajar por lograrlo y aunar las voluntades en proyectos y causas comunes”.

Una mística de fraternidad

Luego pidió a quienes asumen responsabilidades en el ámbito político, trabajar para “fomentar una mística de fraternidad y, al mismo tiempo, una organización social más eficiente”.

“Los políticos están llamados a preocuparse de la fragilidad, de la fragilidad de los pueblos y de las personas. Cuidar la fragilidad quiere decir fuerza y ternura, lucha y fecundidad, en medio de un modelo funcionalista y privativista que conduce inexorablemente a la cultura del descarte”, indicó.

“Estamos aquí renovando nuestra convicción de que no podemos esperarlo todo de los gobernantes, sino que cada uno de nosotros es responsable del bien de todos. Hemos experimentado la tensión y el sufrimiento constatando que un grupo de compatriotas no estaba dispuesto a colaborar con las medidas sanitarias para combatir la pandemia, que un grupo de compatriotas recurre a la violencia para conseguir sus objetivos”, afirmó el arzobispo.

Una vida digna

A continuación, llamó: “Gozamos de un espacio de corresponsabilidad capaz de iniciar y generar nuevos procesos y transformaciones. Seamos parte activa en la rehabilitación y el auxilio de nuestra sociedad herida”.

El arzobispo de Santiago se refirió también a temas específicos: “Ayudar a los pobres con dinero debe ser siempre una solución provisoria para resolver urgencias. El gran objetivo debería ser siempre permitirles una vida digna a través del trabajo”, dijo, y también llamó a ser audaces en la construcción de la paz: “Chile nos necesita como artesanos de paz, como ejemplos de diálogo, dispuestos a generar procesos de sanación y de reencuentro con ingenio y audacia. ‘Señor, haz de mí instrumento de tu paz’”, pidió Aós.

Un momento destacado en la ceremonia fue cuando se encendió un cirio que tiene tallados hitos de la historia del país. Además, algo inédito, como expresión de afecto se regaló al presidente un cirio con el rostro de Cristo y el texto: “Yo soy la luz del mundo”. Este cirio fue pintado, especialmente, por las monjas benedictinas del Monasterio de la Asunción de Santa María, en Rengo