La mutación climática

Cuatro posibles causas de la mutación climática

Jaime Richart

En esta materia del cambio -que yo llamaría mutación, pues cambio supone un cierto orden, una cierta regularidad, de condiciones y temperaturas que ahora no existe- climático en el planeta, hemos llegado a un punto en que la ciencia tiene poco qué decir y menos qué decidir.

Lo único que puede hacer la comunidad científica (un concepto ambiguo si se mira bien, pues la locución “comunidad científica” alude a un acuerdo unánime de científicos en una materia y una
fenomenología concreta en la que no es infrecuente la heterodoxia de científicos independientes), en la que la prudencia es capital, es concurrir con otras teorías posibles más sobre el asunto; con una proposición lógica y epistemológica, pero nunca en este asunto con un pronunciamiento categórico, a menos que conozca las verdaderas causas de intervención humana en esta mutación climática .

De manera que la tesis o hipótesis de la “comunidad científica” que estudia la climatología se sume a las
tesis o hipótesis derivadas de la lógica elemental del cabrero, del instinto o de la intuición humanas, más o menos concentradas en el pensamiento de personas no adormecidas, asombradas o cohibidas por el “saber” de los expertos que surgen en el mundo como las setas después de cada lluvia de primavera…

De modo que desde la lógica elemental del cabrero, del instinto o de la
intuición, a los que se añade la observación instintiva del cielo
durante toda una vida y la experiencia de 84 años, mi
razonamiento sobre el particular es el siguiente:
La catastrófica situación actual del clima en el planeta y
especialmente en España desde donde escribo no es posible que
puede obedecer más que a cuatro causas:

1. es natural, estamos ante un ciclo más climático, en la historia de la vida
2. es consecuencia de la acumulación del CO2 y otras partículas
contaminantes en la atmósfera desde que empezó la era industrial,
de una manera brutal,.
3. es efecto de un error de cálculo de los numerosos experimentos
realizados por la mano del ser humano desde hace más o menos
50 años, con intención de controlar el clima, o todos han
fracasado quizá no a escala local pero sí a escala global.
4. la conjunción de las tres.

En la actualidad más de 50 países llevan a cabo actividades sobre
modificación artificial del tiempo, cuyo estado se recoge en los
informes periódicos realizados por el Comité de Expertos de la
Organización Meteorológica Mundial (OMM). Estas actividades están
encaminadas a:
Incrementar modestamente la precipitación (10-20%)
Reducir el tamaño del granizo y los daños ocasionados.
Dispersar la niebla localmente.
En España, el Boletín Oficial del Estado nº 38, de fecha 13 de febrero
de 1.979, publicó un Acuerdo del Ministerio de Asuntos Exteriores,
denominado vulgarmente PIP.

PIP Significa a estos efectos Proyecto de Intensificación de la
precipitación y se firmó entre la Organización Meteorológica Mundial,
el Gobierno Español y otros estados miembros de la citada
Organización Meteorológica Mundial, participantes todos ellos en el
experimento. La OMM es la organización portavoz autorizada de las
Naciones Unidas sobre el tiempo, el clima y el agua, y fue constituida
en 1950 a la que se han incorporado más de 190 países.
Que los experimentos se han hecho, y se hacen, sin culminar en
algo positivo que no sea coyuntural y local a pesar de transcurrir
medio siglo, es decir, fracasan una y otra vez, es lo que creo.

Pero resulta que hasta la Wikipedia, en un ejercicio arbitrario
ideológico se posiciona miserablemente junto a las “verdades
oficiales” que califican de teoría conspirativa afirmar la
influencia de los chemtrails en el clima. Como el diccionario
enciclopédico Espasa se posiciona a junto a las valoraciones y
criterios de la teología católica relativos al pensamiento de los
filósofos que no concordaban con la teología o la teodicea oficial
de la Iglesia católica.

La Wikipedia dice, convirtiéndose en censora, una lectura para
mí, sin precedentes, de la teoría de la manipulación del clima:
“La teoría conspirativa de las estelas químicas también llamadas
quimioestelas (chemtrails en inglés) plantea la creencia errónea[3] de
que las estelas de condensación de larga duración dejadas por los
aviones a gran altura son en realidad «estelas químicas» que consisten
en agentes químicos o biológicos[4] rociados por los aviones con fines
nefastos no revelados al público en general.[5]

Los creyentes en esta teoría conspirativa dicen que si bien las estelas de vapor normales se
disipan relativamente rápido, las estelas que permanecen más tiempo
deben contener sustancias adicionales.[6] [7] Quienes se suscriben a la
teoría especulan que el propósito de la liberación química podría ser el
manejo de la radiación solar, modificación del clima, manipulación
psicológica, control de la población humana o una guerra biológica o
química , y que las estelas causan enfermedades respiratorias y otros
problemas de salud”

Sin embargo, resulta sumamente sencilla la conclusión de una persona
“normal”: Habida cuenta la deriva del clima planetario desde hace justo esos
cincuenta años; habida cuenta la alternancia de lluvias torrenciales con
lluvias de casi pulverización, de gotas insignificantes. Habida cuenta de
que esa alternancia sugiere la extensión en la atmósfera de una especie
de capa o fieltro, como un colador de cocina de agujeros que se van
cerrando gradualmente donde la lluvia que los atraviesa es cada vez más
fina, unas veces, y otras la presión por la acumulación de la materia
acuosa es tal que produce la rotura de la capa o fieltro, dando lugar a las
lluvias torrenciales.

En resumidas cuentas, mi conclusión personal es la cuarta opción: la
que suma, por un lado, el cambio de ciclo natural; por otro, la
contaminación de la atmósfera, finita, por la acumulación de partículas
infinitas, de CO2 y otras: y, por otro, ingentes experimentos y tentativas
de manejar el clima que no sólo no han dado ningún resultado positivo,
si no que han desencadenado la disminución drástica de precipitaciones
en todas las latitudes y desde luego en España. La conclusión es el
fracaso clamoroso de los intentos de manejar el clima ad libitum.

Y que es un fracaso lo probaría que, después de 12 meses y después del año
hidrológico en España sin prácticamente precipitaciones en forma de
lluvia y nieve en la mayor parte de la península (aparte la trayectoria de
cuarenta años de una ostensible disminución de las mismas), hace
mucho tiempo que ese manejo hubiese evitado lo que a todas luces
parece avecinarse tras un verano, sofocante o no: dramáticas
restricciones de agua, y de ahí en adelante camino del abismo, o casi…

Asamblea por el Clima

22 de mayo: el día en el que las voces se unen contra la crisis climática

Pancarta en una manifestación
Pancarta en una manifestación Pexels
  • Una gran acción colectiva exigirá medidas contundentes al Gobierno para priorizar la salud del planeta

Paola Amigo

El 22 de mayo podría ser un día más en el calendario. Un domingo cualquiera en el que hacer planes con los amigos. Pero mucha gente tiene claro que será un día en el que hay que unirse y hacerse oír. Y no porque se celebre el Día Internacional de la Diversidad Biológica o el Día Mundial del Pac-Man, que podría ser, sino porque saben que la crisis climática está pidiendo con fuerza una movilización, y que no puede esperar más. 

Ese domingo concluye la Asamblea Ciudadana por el Clima que se celebra en España desde finales de 2021 y que tanta polémica ha suscitado entre los movimientos ciudadanos que luchan contra la crisis climática. Una Asamblea Ciudadana compuesta por 100 ciudadanos escogidos de forma aleatoria que tras varias sesiones tienen la oportunidad de presentar ante el Congreso de los Diputados las medidas necesarias para frenar el cambio climático. Pero también una Asamblea Ciudadana que se espera aumente la ambición sobre lo presente, pues la ley contra el cambio climático fue aprobada hace ya un año, y sigue suscitando grandes críticas del movimiento ecologista.

Ese mismo día 22 de mayo, y no otro, ha sido el elegido por la plataforma Marea Deliberativa, que reúne a más de 40 movimientos y organizaciones, para poner en marcha una gran movilización que una todas las voces. Una acción que aúne a la sociedad civil, al movimiento ecologista y a los activistas por la democracia en una acción colectiva que visibilice  sus diferentes planteamientos sobre la Asamblea Ciudadana para el Clima, para darle un final digno el día en el que se presenten sus conclusiones.

“Aunque  existe una percepción generalizada muy crítica sobre esta Asamblea Ciudadana para el Clima, existe también cierto consenso por el que estamos ante una herramienta que, bien formulada y ejecutada, nos permitiría desatascar y acelerar una transición ecológica justa para la que nos estamos quedando sin tiempo”, comenta Sergio Moreno de Movemos Europa

Todos los movimientos ciudadanos que luchan por el clima, desde Greenpeace a Ecologistas en Acción, pasando por Extinction Rebellion o Juventud Verde, coinciden en que la escasa visibilidad que ha tenido esta Asamblea Ciudadana por el Clima juega en su contra, y que al igual que estas herramientas ciudadanas han servido para cambiar el rumbo de un país en diferentes escenarios, en España “vemos difícil que la Asamblea esté sirviendo para situar la crisis climática en la centralidad de las agendas pública, política y mediática”, añade Moreno, “por lo que es necesario alzar nuestras voces para darla a conocer y exigir más y mejores asambleas”.

Según Javier Andaluz, de Ecologistas en Acción, “lo que hemos podido comprobar durante este proceso es que vista la opacidad con la que se ha desarrollado y la falta de vinculación de las propuestas, parece que este no ha sido ni de lejos el proceso participativo que se anunciaba al inicio de esta Asamblea Ciudadana por el Clima”. Y hace un llamamiento para el 22 de mayo: “todas tenemos que hablar sobre la emergencia climática y poner medidas sobre la mesa, y desde estos espacios en los que puede haber un intercambio de diálogo se puede pedir más participación y más mecanismos de control y de democracia públicos”.

“La ciencia prevé que en 2050 España alcance las mismas temperaturas que Irak”, apunta Moreno. “Es el momento de aumentar la ambición climática e involucrar a la sociedad civil y a la ciudadanía con herramientas de participación reales y no simbólicas. En tanto que la ley de cambio climático mandata que la asamblea ciudadana sea un espacio de «participación ciudadana en el proceso de toma de decisiones» en lugar de un mero ejercicio de reflexión, exigimos ahora que sus recomendaciones sean vinculantes”.

El día de la manifestación, los movimientos ciudadanos, y todas las voces que se quieran sumar, exigirán medidas contundentes al Gobierno y recordarán la capacidad de la democracia participativa como la principal herramienta para superar la crisis climática . Porque aún hay esperanza. “Lo que no podemos permitir es que esta Asamblea termine sin pena ni gloria”, defiende Virginia Alfaro, del movimiento Extinction Rebellion. “Desde el Gobierno se comprometieron a que esta no sería la única Asamblea, sino la primera, y es esencial que las siguientes sean como deben ser, porque recursos para mejorarla existen”.

Tal y como recuerdan desde Marea Deliberativa, en una segunda edición de la Asamblea Ciudadana para el Clima se podría hacer todo lo que no se ha hecho en la primera, de modo que se podrían seguir las recomendaciones de la OCDE —Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos—, darle visibilidad plena, marcar unos objetivos concretos y que todo el proceso transcurra acorde a la ciencia. Siempre, además, con la posibilidad de celebrar asambleas ciudadanas climáticas autonómicas, provinciales e incluso municipales.

“Este 22 de mayo debe ser un espacio compartido en el que podamos aprender mutuamente sobre cómo movernos hacia adelante, tanto como sociedad civil como a través del Ministerio para la Transición Ecológica, para que se vea involucrado a hacerlo de otra manera”, apunta Alfaro, “Y no debemos olvidar que las Asambleas Ciudadanas son un mecanismo de democracia deliberativa que se utilizan a nivel institucional, pero que existen mecanismos de bases que se pueden emplear para que todas las voces se escuchen y podamos crear espacios radicalmente inclusivos. Así podremos contrarrestar la opacidad que hemos encontrado en esta Asamblea Ciudadana por el Clima, y por eso es tan importante unir nuestras voces el próximo 22 de mayo”.

Manifiesto de cristiaos por el clima

Cristianos y cristianas por el clima (CxCC). Manifiesto
El calentamiento global del planeta ha pasado, de ser una advertencia o una
preocupación restringida a la comunidad científica y al movimiento ecologista, a ser
una preocupación fuertemente instalada en la conciencia ciudadana. Dar este
paso ha sido posible gracias a la insistencia y rigor con que la comunidad científica
está presentando sus evaluaciones y al fuerte impulso que sus diferentes informes
están recibiendo por parte de Naciones Unidas, y más en concreto por parte de la
Organización Metereológica mundial y del Programa de Naciones Unidas para el
Medio Ambiente.
Los cristianos y las cristianas de la ciudad de Córdoba no podemos permanecer
ajenas a este «desafío urgente de proteger nuestra casa común (que) incluye la
preocupación de unir a toda la familia humana en la búsqueda de un desarrollo
sostenible e integral, pues sabemos que las cosas pueden cambiar» (Laudato Si’ §13).
Entendemos que ha llegado la hora de que todas las personas y todos los colectivos
y agentes sociales, económicos, políticos, sindicales e instituciones públicas presentes
en la ciudad demos un paso adelante y adquiramos un compromiso firme en la
lucha para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero.
En este sentido tenemos que aplaudir el compromiso institucional adquirido por
todos los grupos municipales presentes en el Pleno del Ayuntamiento de Córdoba al
aprobar el pasado día 14 de noviembre de 2019 la Declaración de Emergencia
climática en la ciudad de forma unánime.
Con el fin de contribuir a este proceso de toma de conciencia y de apuesta por
la adopción de medidas para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero nos
hemos reunido y hemos querido presentarnos ante la opinión pública bajo el paraguas
CxCC.
La hermana tierra «clama por el daño que le provocamos a causa del uso
irresponsable y del abuso de los bienes que Dios ha puesto en ella» (Laudato Si’ §2) y
queremos sumarnos así a un movimiento que va abriéndose un hueco entre
diferentes colectivos de la ciudad que han manifestado su compromiso climático con
la ciudad. «Un crimen contra la naturaleza es un crimen contra nosotros mismos y un
pecado contra Dios» (Patriarca Bartolomé, Discurso en Santa Bárbara 1997).
CxCC somos pues un punto de encuentro, no una organización, plataforma o
coordinadora, en el que esperamos reunir a toda la comunidad cristiana para, desde la
comunión y la fraternidad, reconocer que «el cambio climático es un problema
global con graves dimensiones ambientales, sociales, económicas, distributivas y
políticas, y plantea uno de los principales desafíos actuales para la humanidad»
(Laudato Si’ §25), de manera particular para los países empobrecidos,
«particularmente afectados por fenómenos relacionados con el calentamiento, y sus
medios de subsistencia dependen fuertemente de las reservas naturales y de los
servicios ecosistémicos, como la agricultura, la pesca y los recursos forestales»
(Laudato Si’ §25).
Sabemos que el camino no va a ser fácil, la magnitud del esfuerzo que hay que
realizar es enorme, pues supone un cambio del modelo energético actual, basado
en los combustibles fósiles, a un modelo energético basado en energías renovables.
Esto supondrá necesariamente una reducción de la cantidad de energía disponible y
nos obligará a revisar nuestro modelo de consumo: «comprar es siempre un acto
moral, y no sólo económico» (Caritas in veritate §66). Pero «no hay que pensar que
esos esfuerzos no van a cambiar el mundo. Esas acciones derraman un bien en la
sociedad que siempre produce frutos más allá de lo que se pueda constatar, porque
provocan en el seno de esta tierra un bien que siempre tiende a difundirse, a veces
invisiblemente» (Laudato Si’ §212).
En Córdoba a 23 de octubre de 2020
RELACIÓN DE ORGANIZACIONES FIRMANTES DEL MANIFIESTO:
Acción Católica Obrera, ACO.
Hermandad Obrera de Acción Católica, HOAC.
Juventud Obrera Cristiana, JOC.
Comunidades de vida Cristiana, CVX.
Delegación Diocesana de Migraciones de Córdoba.
Comunidad Religiosas Filipenses de Córdoba.
Hermandades del Trabajo.
Comunidad de Religiosas Esclavas del Sagrado Corazón.
Parroquia de las Santas Margaritas.
Parroquia Nuestra Señora de Linares de la Fuensanta
Parroquia Asunción y San Roque de Encinarejo
Parroquia Nuestra Señora del Carmen de Villarrubia
Parroquia Santo Cristo de los Mochos
Parroquia San Acisclo de Valdeolleros
Parroquia San Ignacio de Loyola del barrio del Guadalquivir

El voto de EE.UU, crucial para clima mundial

Biden se compromete a entrar de nuevo en el Acuerdo de París si gana las elecciones Tomás Insua: «El voto en Estados Unidos es crucial para el clima mundial»
El 4 de noviembre los Estados Unidos se retiraron oficialmente del Acuerdo de París sobre la reducción de las emisiones de CO2 y la limitación del aumento de las temperaturas de la Tierra
Si Biden se convierte en presidente ha prometido que volverá a entrar en el Acuerdo aprobado por Obama y por los representantes de otras 195 naciones el 13 de diciembre de 2015, hasta hoy no aplicado
Insúa: «Una crisis global que necesita una respuesta global de todas las naciones del mundo, coordinadas para resolver este problema»
«El papel de los EE. UU. es importante porque de las decisiones que se tomen allí podrían derivar incentivos también a otros países. La crisis climática, si miramos las últimas semanas, es cada vez más grave»
05.11.2020 | Alessandro Di Bussolo
(Vatican News).- Incluso en el último cara a cara televisivo del 22 de octubre, los dos candidatos a la Casa Blanca confirmaron sus posiciones sobre la crisis climática. En más de 10 minutos de debate, Joe Biden destacó que el cambio climático es «una amenaza existencial para la humanidad» y que «tenemos la obligación moral de abordarlo».
El debate de Trump-Biden sobre la crisis climática mundial
Biden reiteró que el primer día después de su posible elección, los Estados Unidos estarán incluidos en el Acuerdo de París sobre la reducción de las emisiones de CO2 y la limitación del aumento de las temperaturas de la Tierra, del que Washington salió oficialmente este 4 de noviembre, siguiendo un procedimiento iniciado hace un año por el Presidente Donald Trump. Por su parte, el candidato republicano está convencido de que el acuerdo, aprobado en París por los delegados de 196 países el 13 de diciembre de 2015, sería el resultado de un complot internacional para perjudicar a los EE.UU., a favor de China.
Debate sobre el uso del petróleo y las energías renovables
El demócrata Biden reiteró entonces su compromiso de alejar la economía estadounidense de la explotación petrolera en favor de energías renovables, que según el ex vicepresidente de Obama crearía millones de puestos de trabajo. Para Trump, sin embargo, este plan causaría un enorme daño a la economía americana, particularmente en los estados productores de petróleo como Texas y Oklahoma. En cuanto a París, el presidente saliente reiteró su convicción de la necesidad de retroceder en el empeño, considerado demasiado costoso. «No sacrificaré decenas de millones de empleos», dijo.
El Acuerdo de París para la reducción de las emisiones de CO2
El Acuerdo de París, firmado al final de la Cop-21 (la conferencia prevista por la Convención de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático), es un instrumento fundamental en la lucha contra el calentamiento global y compromete a los 195 países firmantes a reducir sus emisiones de CO2, limitando al máximo el aumento de las temperaturas. Según el tratado, los Estados Unidos deberían haber reducido sus emisiones en un 28% para 2025, con respecto a los niveles del 2005.
Trump, si es reelegido, confirmará la salida del Acuerdo
Trump siempre se ha declarado contrario a este objetivo, considerado perjudicial para la economía americana, y ha intentado renegociarlo sin éxito. En 2017, de hecho, se declaró que el tratado firmado no podía ser cambiado. Por eso los Estados Unidos se han retirado del acuerdo, y el adiós se hizo efectivo el 4 de noviembre. Una reelección de Trump confirmaría la salida de los Estados Unidos del tratado. En la próxima Cop26, que tendrá lugar en Gran Bretaña a finales de 2021, con la copresidencia de Italia, serán China y Europa las que tendrán que trazar el camino hacia una descarbonización de la economía mundial para 2050.
En los Estados Unidos, el 15% de las emisiones mundiales
No son sólo las emisiones de gases de efecto invernadero, cuestión fundamental, las que están en consideración, dado que los Estados Unidos ocupan el segundo lugar después de China en la emisión de gases que alteran el clima, sino que también se perdería el apoyo financiero garantizado por la entonces Secretaria de Estado, Hillary Clinton, a los países más necesitados para la transición a la energía limpia. Varios observadores han señalado que este escenario también causaría graves daños a la economía de los Estados Unidos y al liderazgo mundial de Washington en diversos asuntos diplomáticos.
El Papa: se necesita un «compromiso conjunto» de todos los países
Porque hasta ahora también muchos otros Estados signatarios no han hecho todo lo posible por mantener los compromisos asumidos en París, como confirma a nuestros micrófonos Tomás Insua, director ejecutivo y cofundador del Movimiento Católico Mundial por el Clima (GCCM). El Papa Francisco había temido este riesgo, en el Ángelus del mismo 13 de diciembre de 2015, calificando el acuerdo «histórico», pero subrayando que su aplicación «requerirá un compromiso conjunto y una generosa dedicación por parte de cada uno.».
Insua (Gccm): todavía queda mucho por hacer para cumplir los compromisos
Pidiendo que se preste especial atención a las poblaciones más vulnerables, el Papa de la Encíclica Laudato si’ instó a toda la comunidad internacional a continuar con empeño el camino emprendido, en señal de una solidaridad cada vez más activa. Una petición de pasar de las palabras a los hechos, que aún espera ser plenamente acogida por los países firmantes, como señala Tomás Insua.
R. – El Acuerdo de París es el plan de la humanidad para combatir la crisis climática. Una crisis global que necesita una respuesta global de todas las naciones del mundo, coordinadas para resolver este problema.
Si los Estados Unidos, que es el segundo país más contaminante desde el punto de vista de las emisiones de CO2, abandonara el Acuerdo, ¿cuál sería el efecto?
R. – Los Estados Unidos, de hecho, son hoy el primer país, en términos históricos, por contaminación, incluso más que China. Porque lo que importa es la contaminación por CO2 de las últimas décadas y siglos, ya que el dióxido de carbono se acumula en la atmósfera durante mucho tiempo. Las consecuencias de una salida del Tratado son terribles, en realidad, pero la salida formal y diplomática del Acuerdo de París es completamente irrelevante, porque los Estados Unidos ya se fueron hace cuatro años, el primer día de la Administración Trump siendo el Acuerdo Voluntario. Por lo tanto, en la práctica, no se ha avanzado en cuatro años y una serie de cesaciones de reglamentos ambientales que hacen cada vez más improbable que se logre una emisión cero para 2030-2040.
¿No ha habido ninguna reacción, por ejemplo, de las empresas que ahora están invirtiendo en energías renovables?
R. – El problema es que si estos combustibles fósiles se promueven a nivel gubernamental es difícil actuar para las industrias de energía limpia.
Obviamente, las energías renovables han seguido creciendo mucho, tanto en los Estados Unidos como fuera de ellos, pero todavía no es suficiente, por lo que el resultado de estas elecciones podría afectar realmente a la crisis climática del futuro. Otros países, por ejemplo China, Japón, han establecido objetivos más agresivos a largo plazo, en las últimas semanas y meses. Así que continuamos activándonos pero todavía de forma insuficiente. La humanidad está muy, muy lejos de resolver esta crisis, que es cada vez más grave: estamos muy lejos del objetivo del Acuerdo de París, que es limitar el aumento de la temperatura a 1,5 grados centígrados. Hay mucho trabajo por hacer.
¿Entonces otros estados tampoco han hecho su parte para cumplir los compromisos del Acuerdo?
R. – Hay muy pocos países que han hecho realmente lo que hay que hacer, y esta es también la razón por la que el papel de los Estados Unidos es importante, porque de las decisiones que se tomen en los Estados Unidos podrían derivar incentivos también a otros países. La crisis climática, si miramos las últimas semanas, es cada vez más grave. Como dice la Laudato que sí, «el grito de la Tierra y el grito de los pobres» es más intenso que nunca. Por ejemplo, en Groenlandia hace un par de meses se publicó un estudio según el cual los glaciares ya han pasado el punto de no retorno. El domingo pasado la tormenta más fuerte de 2020 golpeó a Filipinas, como resultado de la crisis climática, con vientos de 315 km por hora. Más de un millón de personas evacuadas, muchas muertes, en medio del Covid-19… Así que el grito de la Tierra, el grito de los pobres es realmente fuerte. Sí, tenemos que resolver esta crisis y la humanidad debe trabajar unida para encontrar soluciones a este problema

El clima pide auxilio

Jóvenes responden al S.O.S. El clima grita ¡auxilio!

Sergio Ferrari, desde la ONU, Ginebra, Suiza

Las temperaturas récords durante los últimos tres meses en el Ártico pasaron desapercibidas ante la marea informativa de la pandemia. Sin embargo, el clima lanza un desesperado S.O.S. Un sector de la juventud se moviliza para salvarlo.
Las fuerzas ambientalistas retoman la iniciativa. El pasado viernes 4 de septiembre, se realizaron movilizaciones en 18 cantones suizos convocadas por la Huelga del Clima, reactivando una dinámica que desde marzo se vivía en cámara lenta.

Por su parte, las Naciones Unidas anticipan para la 2da semana de septiembre un informe sobre el impacto del cambio climático en la criosfera. Hay creciente preocupación por el estado de las regiones de la Tierra cubiertas por hielo. Lo que explica que el documento sea presentado, en manera conjunta, por el propio secretario general desde Nueva York y el director de la Organización Meteorológica Mundial (OMM), en Ginebra.

Cuando el Ártico transpira

El verano del norte, entre junio y septiembre, está trayendo malas noticias en estas latitudes. Los registros “explosivos” en el Ártico -con días de hasta 38 ° en Siberia-, produjeron el desprendimiento de 81 kilómetros cuadrados de la plataforma de Milne en Canadá. Era la última de este tipo que quedaba todavía íntegra.

Las autoridades canadienses argumentaron que ese fenómeno se produjo debido a las temperaturas del aire por encima de lo normal, el impacto de vientos marinos y costeros, la falta de hielo marino y la existencia de fracturas preexistentes.

Un reciente estudio de la OMM (https://news.un.org/es/story/2020/09/1479842) asegura que “las temperaturas en el Ártico están aumentando más rápidamente que el promedio mundial. Su impacto repercute ya en todo el hemisferio norte.

En 20 de junio, por ejemplo, la ciudad siberiana de Verkhoyansk, en el círculo polar, registró por primera vez 38° C. Durante los diez días previos el termómetro había marcado 30° C como máxima. En el archipiélago de Svalbard, aún más al norte, el 25 de julio, se rompió el récord de las últimas cuatro décadas con 21,7°. Y aún más al norte, en la Estación Eureka en Nunavut, a fines de junio, se llegó a los 21,4°.

El “sauna” alpino

Aunque este verano no se han batido récords de temperaturas en los Alpes, se registró una ola de calor sostenida este verano. En Francia, se contabilizaron 40,4° C a inicios de julio en Ayze, una pequeña ciudad en el corazón del macizo del Mont Blanc. Y el termómetro marcó 5° C a una altitud de 4000 m sobre Courmayeur, en la vertiente italiana del Mont Blanc, a principios de agosto.

Víctimas principales del calentamiento: los glaciares. En la región alpina sufren enormemente con las temperaturas de verano por encima de lo normal. En Suiza, por ejemplo, el Turtmann, en el cantón del Valais, se partió en dos y perdió 300 000 metros cúbicos en un colapso dramático que tuvo lugar el 6 de agosto, fenómeno filmado en video por un excursionista.

“El retroceso de los glaciares en los Alpes no solo afecta nuestros paisajes, sino también nuestros recursos hídricos y parte de nuestra economía. Los eventos abruptos de pérdida de masa como el observado en el Turtmanngletscher son raros, pero son ilustrativos de cómo los mismos sufren veranos anormalmente cálidos”, asegura la agencia meteorológica internacional en un boletín.

Por su parte, el glaciar Planpincieux ubicado en la vertiente oriental de las Grandes Jorasses, Valle de Aosta, en el macizo del Mont Blanc, ha estado al borde del colapso durante más de 2 años.

Vigilado de cerca por investigadores italianos en colaboración con la Fondazione Montagna Sicura, el glaciar aceleró este verano hasta alcanzar velocidades superiores a un metro por día a principios de agosto, lo que provocó la evacuación de hoteles y casas cercanos. Más de 500.000 metros cúbicos de hielo se desprendieron gradualmente del cuerpo principal.

Las temperaturas en los Alpes han aumentado 2° C durante el siglo XX. El incremento se atribuye a la disminución de la capa de hielo sobre rocas más oscuras que absorben, así, más radiación solar.

Tipo de alimentación y clima

Una nueva estrategia basada en dietas sostenibles y en la reducción de los desperdicios alimenticios podría tener un impacto significativo en el clima, señala otro informe de la ONU presentado el 1ro de septiembre.

Y anticipa que introducir cambios en esos dos aspectos – por el momento no contemplados en los planes nacionales de acción climática-, podría reducir hasta 12,5 giga toneladas de emisiones anuales de Co2. Sería como sacar de las carreteras 2700 millones de automóviles.

El Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) subraya que una alimentación sostenible y botar menos alimentos reducirían las emisiones de gases de efecto invernadero hasta en un 25% (https://www.unenvironment.org/es/noticias-y-reportajes/comunicado-de-prensa/la-accion-climatica-en-los-sistemas-alimentarios-puede)

El informe elaborado en conjunto con el Fondo Mundial para la Vida Silvestre (WWF), EAT y Climate Focus, afirma que el cambio de ciertos hábitos puede generar reducciones en las emisiones de dióxido de carbono y metano. Y subraya que la reducción de los cambios de uso del suelo y la conversión de hábitats naturales puede disminuir las emisiones en 4,6 giga toneladas de CO2 por año.

Una disminución en la pérdida y el desperdicio de alimentos, que representa el 8 por ciento de todas las emisiones mundiales, significaría disminuir las emisiones en 4,5 giga toneladas de CO2 por año. En tanto que si se mejorara los métodos de producción y se disminuyeran las emisiones de metano del ganado podría limitar las mismas hasta en 1,44 giga toneladas anualmente. Aunque esa cifra sería mucho mayor (hasta de 8 giga toneladas de CO2) si se lograra cambiar el paradigma alimenticio, pasando a dietas más saludables y sostenibles, con una mayor proporción de productos de origen vegetal que de origen animal.

Rediseñar planes nacionales

La tesis principal de los cuatro organismos internacionales que elaboraron el estudio es que sin una acción sobre la producción y el consumo de alimentos no se lograrán los objetivos climáticos o de biodiversidad previstos. Los que constituyen la base para lograr la seguridad alimentaria, prevenir la aparición de enfermedades y, en última instancia, para cumplir con los Objetivos de Desarrollo Sostenible.

Y recuerda que “hasta el momento, ningún plan de acción climática nacional menciona explícitamente las dietas más sostenibles”. Solo once países hacen referencia a la pérdida de alimentos en sus planes. Y ninguno considera, realmente, el tema del desperdicio de los mismos.

Según el Acuerdo de París de 2015, se espera que los países revisen o vuelvan a enviar sus Contribuciones Nacionales Determinadas cada cinco años.

En ese marco, este año, los parlamentarios de cada nación tendrían la oportunidad de adoptar soluciones de sistemas alimentarios y establecer metas y medidas más ambiciosas para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero y, a su vez, mejorar la biodiversidad, la seguridad alimentaria y la salud pública, aseguran. “Se necesitan compromisos ambiciosos, con plazos concretos y cuantificables para la transformación de los sistemas alimentarios si queremos lograr un futuro de 1,5 ° C”, puntualizan.

Según las Naciones Unidas, el año próximo tendrá una particular importancia en lo que respecta esta temática. En 2021, en el contexto de la Conferencia de las Partes del Convenio de las Naciones Unidas sobre la Diversidad Biológica (COP 15), los líderes mundiales podrían llegar a un nuevo acuerdo para la naturaleza y las personas, y de esta forma detener y revertir la pérdida de biodiversidad. Así mismo, la primera Cumbre de Sistemas Alimentarios de la ONU que se llevará a cabo en 2021 podría, también, reforzar este enfoque.

Emergencia: la protesta en las calles

El primer viernes de septiembre se realizaron manifestaciones en dieciocho ciudades de Suiza. Significaron el reinicio de la actividad masiva en las calles. Desde febrero pasado no se vivía una jornada tan activa, masiva y nacional.

Y esas mismas organizaciones juveniles llaman, en forma unitaria, a una semana de movilización, entre el 20 y el 25 del mes en curso, bajo la consigna “de pie para el cambio”. Lo convocan Extinction Rebellion, el Colectivo por la Justicia Climática, la Huelga por el Clima y el Colectivo Breack Free.

La no violencia, la participación ciudadana amplia y la acción urgente son pilares conceptuales del movimiento juvenil en marcha. Que no ahorra críticas a los gobiernos y a los Estados en general – y a las autoridades suizas en particular- por la pasividad en las decisiones y la lentitud para ejecutar medidas concretas contra el calentamiento global. Y que anticipa una *radicalización* de sus acciones, consecuente con la gravedad de la situación climática a nivel mundial

 

Crisis climática

Cientos de miles de personas alzan la voz en diferentes regiones del planeta contra la crisis climática

Este viernes ha arrancado la primera de las siete jornadas de protestas ecologistas que desembocarán en la huelga global del 27 de septiembre.

PÚBLICO | EFE

Cientos de miles de personas han alzado la voz este viernes en diferentes ciudades europeas, asiáticas y africanas, así como en Oceanía, para protestar contra la emergencia climática, el mismo día en el que ha arrancado la primera de las siete jornadas de protestas ecologistas que desembocarán en la huelga global del 27 de septiembre [Ver fotogalería de las protestas].

En Alemania miles de personas marcharon en varias ciudades, especialmente en Berlín, donde la iniciativa fue multitudinaria. A la jornada de movilización se han sumado además unas 1.700 empresas, algunas de las cuales facilitaron a su personal que acudan a las marchas, al igual que ha sucedido con los estudiantes, a los que se ha dispensado de ir a clase para que pudieran ir a las manifestaciones.

Las manifestaciones en Alemania coinciden con una decisión política significativa y de alto calado: el gobierno de coalición (democristianos y socialistas), liderado por la canciller Angela Merkel, ha acordado un ambicioso paquete en defensa del clima y para cumplir con los compromisos de reducción de emisiones de C02 para 2030.

Se contemplan desde medidas fiscales a incentivos para las inversiones a empresas que apuesten por la economía verde, con un coste total que, según algunos medios alemanes, podrían situarse en los 40.000 millones de euros.

«El planeta está cambiando, ¿por qué nosotros no?»

En Londres, numerosos adolescentes se concentraron en el barrio de Westminster, sede del Gobierno, con pancartas y globos. El alcalde de Londres, Sadiq Khan, tuiteó este viernes para pedir al Gobierno de Boris Johnson que ponga en marcha medidas destinadas a atajar la crisis climática. El líder laborista, Jeremy Corbyn, afirmó en su cuenta de Twitter que los «jóvenes de aquí y de todo el mundo están haciendo imposible que se ignore la emergencia climática y del medio ambiente. Esta es una huelga climática maravillosa».

Con ambiente reivindicativo, los jóvenes activistas instaron a sus respectivos gobiernos a actuar de manera inmediata e impulsar medidas que garanticen el futuro del planeta, amenazado por el deshielo de los polos, el calentamiento global, la subida del nivel de las aguas o desastres naturales más virulentos.

La organización ecologista Extinction Rebellion, que participó en numerosas protestas en los últimos meses para alertar de la crisis climáticas, señaló que se «solidariza» con los jóvenes británicos que se unen a la huelga.

Miles de jóvenes y no tan jóvenes se han citado este viernes en las puertas de la Estación de trenes de Bruselas Norte, en apoyo de la denominada «tercera huelga mundial por el clima» para luchar contra la crisis climática.

Con cánticos de «hace mucho calor, hace mucho calor para el clima», miles de personas piden a los altos cargos de la política que tomen medidas para hacer frente a dicho fenómeno. Esta manifestación recorrió el llamado barrio europeo de Bruselas y concentrarse finalmente en el parque del Cincuentenario, en la zona de las instituciones comunitarias.

Por su parte, cientos de personas se manifestaron este viernes en París contra el calentamiento climático, dentro de la jornada mundial por el clima. En presencia de numerosos jóvenes y estudiantes, la manifestación parisiense comenzó a las 12.00 horas GMT de la plaza de Nation, en un ambiente festivo. La de París se presume como el más numeroso de los actos que están previstos en todo el país, algunos de los cuales tuvieron lugar por la mañana, como los de Rouen o Pau.

En Finlandia cientos de jóvenes se movilizaron contra la crisis climática en varios puntos del país, entre ellos en la Universidad de Helsinki, donde se guardaron once minutos de silencio, uno por cada año que queda para poder limitar el aumento de las temperaturas, según el IPCC.

En Dinamarca hay convocadas movilizaciones en 19 ciudades, la más multitudinaria en Copenhague, cuya plaza del Ayuntamiento fue abarrotada desde el mediodía por jóvenes portando pancartas en defensa del planeta y llamando a la acción para frenar los efectos de la crisis climática.

En Suecia también hay convocadas movilizaciones en las principales ciudades, entre ellas en Estocolmo, frente a la sede del Parlamento sueco, donde la activista sueca Greta Thunberg inició sus huelgas escolares hace un año.

Protestas en el sudeste asiático y Oceanía

Miles de escolares también protagonizaron este viernes las manifestaciones multitudinarias en ciudades como Sídney, Manila, Bangkok, Melbourne o Singapur.

Más de 300.000 personas participaron en las marchas celebradas a lo largo de Australia, uno de los países en dar el pistoletazo de salida a esta jornada de protesta estudiantil mundial, según datos de los organizadores. «Increíbles fotografías de las manifestaciones en Australia (…) estáis marcando el camino», apuntó en un mensaje de Twitter Greta Thunberg.

Con pancartas con lemas como «dejen de quemar nuestro futuro» o «que se jodan las minas de carbón, queremos nuestro aire limpio», los manifestantes le recriminaron al actual primer ministro australiano, Scott Morrison, su posición en favor de la industria minera de carbón.

El colorido y los juegos de palabras con contenido político fueron una constante en las marchas en Australia –uno de los mayores emisores de gases contaminantes del mundo si se incluyen sus exportaciones de combustibles fósiles– donde las proclamas recuerdan a los gobernantes que «no existe un Planeta B».

Thunberg, quien se encuentra en Nueva York, ciudad donde el próximo lunes se celebra una Cumbre del Clima auspiciada por la ONU, también destacó las protestas en algunas de las naciones insulares del Pacífico sur como Islas Solomón, Kiribati o Vanuatu.

«Esto es una emergencia climática. No hay tiempo que perder»

En estos pequeños países del Pacífico Sur, que sufren especialmente consecuencias de la emergencia climática a través de pérdida de terreno frente al aumento de nivel de las aguas, los colegiales también enviaron un fuerte mensaje. «No nos estamos hundiendo, estamos luchando», gritaron con el puño en alto decenas de estudiantes de Kiribati, de acuerdo a las imágenes divulgadas en Twitter por la ong ecologista 350.

Disfrazados de guerreros, los chavales de Islas Salomón, escudo y hacha en mano, posaron en una de las playas amenazadas de desaparición por la crisis climática, a donde algunos de sus compañeros manifestantes llevaron en canoas «navegando las olas del cambio», en fotografías que se han hecho virales.

El ministro de Exteriores de Vanuatu, Ralph Regenvanu, pronunció ante los manifestantes un discurso en inglés «porque la gente que necesita escuchar esto, no están aquí y no son los que causan el problema», en referencia a los países desarrollados. «Hazlo. Tenéis que hacerlo. Esto es una emergencia climática. No hay tiempo que perder. El futuro de países como Vanuatu está en juego», retuiteó el ministro.

En la capital de Tailandia, centenares de estudiantes irrumpieron en el recinto del ministerio de Medioambiente, donde se tiraron al suelo para simular su muerte. «El planeta está cambiando, ¿por qué nosotros no?» o «un aire limpio es nuestro derecho» son algunos de los eslóganes expuestos en Bangkok.

Ataviados con mascarillas contra la polución y centenares de chavales en Yakarta reclamaron «salvar a Borneo», la isla que más está sufriendo los incendios forestales que arrasan Indonesia.

Los humos contaminantes que proceden de estos fuegos siguen afectado a Singapur, aunque en menor medida que en días anteriores, no han sido un impedimento para que los jóvenes activistas salieran a las calles. «Lo sentimos, permaneceremos cerrado hoy debido a la emergencia climática», reza un cartel colocado frente a la puerta de comercios.

África, la más afectada, también clama por el planeta

De Kenia a Sudáfrica, pasando por Uganda o Nigeria, miles de africanos tomaron este viernes las calles para sumarse a la protesta global por el clima, en una región que suele ser la que más padece los efectos de la crisis climática.

Con pancartas en las que leían advertencias como «No hay un planeta B» en Nairobi, o con zancudos disfrazados de criaturas apocalípticas que sobresalían entre consignas de «Quemad el capitalismo, no los bosques», jóvenes y no tan jóvenes han acudido hoy en Johannesburgo al llamamiento global que pide más acciones contra la emergencia climática.

Según datos del Banco de Desarrollo Africano (AfDB), pese a que el continente africano causa menos del 4 % de las emisiones mundiales de gases de efecto invernadero, las repercusiones de las mismas se ceban sobre todo con la tierra africana.

«Quemad el capitalismo, no los bosques»

De los diez países del mundo más amenazados por la crisis climática, siete son africanos: Sierra Leona, Sudán del Sur, Nigeria, Chad, Etiopía, la República Centroafricana y Eritrea; todos ellos sacudidos por episodios recientes de sequía, inseguridad alimentaria, desertificación, inundaciones o tormentas.

En el sur del continente, Sudáfrica fue el país más movilizado, con marchas convocadas en distintos puntos del territorio nacional, desde Ciudad del Cabo (suroeste) a Durban (oeste).       La capital nigeriana, Abuya, amaneció hoy con una pancarta donde se lee «No hay más tiempo para lo mismo de siempre», y miles de estudiantes y activistas salieron a las calles también en el país más poblado de África, con casi 200 millones de habitantes. «Lo que necesitamos en Nigeria es sencillamente educación y conciencia ambiental», explicó a Efe el activista y ecologista Tayo Odumbaku.                                                                                                                                         La sequía y la desertización en el norte de la mayor economía del continente están provocando que se acentúen los problemas de tierras entre los pastores seminómadas de etnia fulani, que cada vez tienen que llevar su ganado más al sur, y los agricultores del centro del país.                En Nigeria también destacaron las manifestaciones en la ciudad más poblada del continente, Lagos, una megápolis de casi 20 millones de personas que se espera que se duplique en 2050, mientras algunos de sus barrios se ahogan en la polución y la pobre gestión de los residuos urbanos.                                                                                                                                                  Además, se celebraron actos contra la crisis climática en otros países africanos, como Ghana, Costa de Marfil, Benín, Togo, Camerún, Liberia, Níger, Malí o Sierra Leona.