Asesinados en el Río Javari, frontera entre Brasil y Perú

La Iglesia brasileña muestra su indignación ante el asesinato de Bruno Pereira y Dom Phillips

Dom Phillips y Bruno Pereira
Dom Phillips y Bruno Pereira

Según el episcopado brasileño, “estas muertes forman parte de la lista de dramas vividos en la región amazónica

«La realidad de inseguridad y amenazas en la que viven las personas que defienden los derechos de los pueblos indígenas y sus territorios y que están comprometidas con el cuidado y la preservación del bioma amazónico»

El Cimi exige investigaciones, “alcanzando a todos los actores que se benefician y participan en los esquemas de invasión y explotación ilegal del Territorio Indígena del Valle del Javari”, que vive “una situación permanente de acoso, violencia e inseguridad

 Luis Miguel Modino, corresponsal en Latinoamérica

Bruno Pereira y Dom Phillips

La Iglesia brasileña a través de diferentes organismos se ha manifestado expresando su indignación y solidaridad con las familias del activista indígena Bruno Pereira y del periodista Dom Phillips. La presidencia de la Conferencia Nacional de los Obispos de Brasil (CNBB), ha resaltado que “no podemos aceptar la agresión a los seres humanos, la falta de respeto al medio ambiente y a nuestra Casa Común, ni el encubrimiento de la verdad y la justicia”.

Según el episcopado brasileño, “estas muertes forman parte de la lista de dramas vividos en la región amazónica”, como recoge Querida Amazonía, donde el Papa Francisco afirma que «los intereses colonizadores que, legal e ilegalmente, han provocado -y siguen provocando- el aumento de la tala y la minería, y que han expulsado y arrinconado a los pueblos indígenas, ribereños y afrodescendientes, provocan un clamor que clama al cielo». Desde ahí han reafirmado los sueños expresados por el Santo Padre.

Desde la Red Eclesial Panamazónica (REPAM-Brasil) en una nota, firmada por la nueva presidencia: Dom Evaristo Spengler, Dom Pedro Brito Guimarães e Dom José Ionilton Lisboa de Oliveira, han expresado su preocupación e indignación, destacando que «la realidad de inseguridad y amenazas en la que viven las personas que defienden los derechos de los pueblos indígenas y sus territorios y que están comprometidas con el cuidado y la preservación del bioma amazónico».

Mostrando su solidaridad con las organizaciones indígenas y de periodistas comprometidos con los derechos humanos y las causas de la Amazonía, así como los los pueblos indígenas del Vale del Javari, insisten en su indignación por las constantes amenazas y asesinatos de líderes indígenas, quilombolas y líderes ribereños, así como la violación de los derechos fundamentales de las personas de buena voluntad, que se han puesto al servicio de la vida humana y del medio ambiente”.

También desde la REPAM-Brasil piden “encarecidamente a las autoridades para que pongan fin a la ilegalidad y a la explotación de la naturaleza en la Amazonía, lo que ha provocado constantes muertes”. Igualmente piden el compromiso del poder político, social y económico, nacional e internacional, “para convertirse en guardianes de la Creación, del plan de Dios inscrito en la Naturaleza, guardianes de los demás y del ambiente. No permitamos que los signos de destrucción y muerte guíen el camino de nuestra sociedad nuestra sociedad en relación con la querida Amazonia, parte indispensable de nuestra Casa Común”.

Desde el Consejo Indígena Misionero (Cimi), muestran su “inmensa tristeza y profunda indignación”, ante el asesinato, expresando su “solidaridad y sintonía a las familias y amigos de Bruno y Dom”. En ellos reconocen su “convicción en la defensa de la vida y los derechos de los pueblos indígenas”.

En su nota, el Cimi exige investigaciones, “alcanzando a todos los actores que se benefician y participan en los esquemas de invasión y explotación ilegal del Territorio Indígena del Valle del Javari”, que vive “una situación permanente de acoso, violencia e inseguridad”, lo que se ve favorecido por el hecho de que “la inacción sistemática del gobierno brasileño y su política antiindígena estimulan y empoderan a los invasores de tierras indígenas para que actúen libremente, alentados por la certeza de la impunidad, haciendo que el ambiente sea cada vez más peligroso para los pueblos indígenas, sus líderes y sus aliados”.

Teología de la prosperidad

Presidente CNBB: «Un cristianismo basado en la teología de la prosperidad es un cristianismo torcido»

Mons. Walmor en estrevista a Vatican News
Mons. Walmor en estrevista a Vatican News

«Un cristianismo que no se basa en la solidaridad y la fraternidad universales es un cristianismo torcido. Un cristianismo que no contempla la experiencia profunda de llegar a los pobres y a los que sufren es un cristianismo torcido. Un cristianismo que no arroja luz sobre la reorganización de la sociedad es un cristianismo torcido. Un cristianismo que no devuelve la esperanza y la alegría de vivir en una fe profunda está torcido”

«El gran reto es precisamente una fe como experiencia, una experiencia que toque la vida de las personas»

«La fe es una experiencia, una experiencia que responde a las exigencias que todos nosotros, sea cual sea nuestra cultura y nuestra condición, buscamos«

Por Luis Miguel Modino, corresponsal en Latinoamérica

Pentecostalismo

Estudios recientes demuestran que, en América Latina, especialmente en Brasil, se está produciendo un desplazamiento del catolicismo hacia el pentecostalismo, debate abordado en una entrevista concedida por Mons. Walmor Oliveira de Azevedo a Radio Vaticano-Vatican News.

Según el presidente de la Conferencia Nacional de Obispos de Brasil (CNBB), éste «es un movimiento que lleva décadas», que define como «una gran transformación cultural y religiosa«. Sin embargo, el arzobispo de Belo Horizonte ve la necesidad de un análisis más profundo, dado que «es un tema importante y fundamental en la labor de evangelización».

Estamos ante «un movimiento de tráfico religioso, de mayor salida, pero también de retorno», insiste Mons. Walmor. Afirmando que es un tema que se está estudiando y que preocupa, «la preocupación no es simplemente desde la perspectiva de los números». Los obispos de Brasil, según su presidente, «queremos que Brasil sea cristiano, católico de manera especial», diciendo con respeto que «hay un crecimiento pentecostal de un cristianismo torcido«, destacando la necesidad de «proponer el cristianismo en su autenticidad».

El arzobispo de Belo Horizonte continuó explicando lo que sería un cristianismo torcido: «un cristianismo basado en la teología de la prosperidad es un cristianismo torcido. Un cristianismo que no se basa en la solidaridad y la fraternidad universales es un cristianismo torcido. Un cristianismo que no contempla la experiencia profunda de llegar a los pobres y a los que sufren es un cristianismo torcido. Un cristianismo que no arroja luz sobre la reorganización de la sociedad es un cristianismo torcido. Un cristianismo que no devuelve la esperanza y la alegría de vivir en una fe profunda está torcido”.

Según el presidente de la CNBB, «Brasil y América Latina tienen ante sí el reto de ser cristianos». Para ello insiste en que «en el centro de la experiencia cristiana, evangélica o católica, está el tema de la autenticidad». Propone como gran trabajo a realizar, «que muchos vivan la experiencia, la fe cristiana católica«, algo que ve como «un enorme desafío y que la CNBB, como servicio a la Iglesia en Brasil, tiene como tarea primordial». Para ello, se necesitan nuevas respuestas, «a partir de las Directrices Generales para la Acción Evangelizadora de la Iglesia en Brasil».

Siguiendo la riqueza de la tradición de la Iglesia en Brasil, el presidente del Episcopado plantea el desafío de «un cambio de mentalidad, de modo de ser, de dinámica misionera«, insistiendo en la importancia del «modo de ser en la experiencia de fe de quien es misionero». Destacando que la Iglesia en Brasil tiene un horizonte y una dirección, dijo que «lo que necesitamos es fortalecer una gran experiencia de fe».

Mons. Walmor recordó la respuesta que dio al principio de este siglo a una pregunta sobre el gran reto de la Iglesia en el tercer milenio, cuando dijo que «el gran reto es la fe como experiencia«. Según el arzobispo de Belo Horizonte, «no es la fe sólo como conservación intelectual, racional y doctrinal». Destacando la importancia del tesoro de más de dos mil años que porta la Iglesia, insistió en que «el gran reto es precisamente una fe como experiencia, una experiencia que toque la vida de las personas».

Además de la organización y la gestión, es necesario «promover en la red de comunidades, en la vida de todas nuestras Iglesias particulares, en el modo de ser de cada ministro, una experiencia de fe que sea auténtica, que toque los corazones, que responda a las exigencias». Por ello, volvió a insistir en que, frente al pentecostalismo o el ateísmo, la Iglesia debe insistir en que «la fe es una experiencia, una experiencia que responde a las exigencias que todos nosotros, sea cual sea nuestra cultura y nuestra condición, buscamos«. El reto es «encontrar respuestas en este camino para que la gente pueda vivir la fe como una experiencia», concluyó Mons. Walmor

55ª Jornada Mundial Comunicaciones Sociales

Mons. Joaquim Mol: “La Iglesia consigue hablar mucho más dentro de sí misma que fuera”

«Hay que hacer un esfuerzo para entender que la comunicación no debe ser neutral»

«Tengo la impresión de que hay un exceso de formalidad en la vivencia de la fe cristiana, lo que significa buscar excesivamente ser políticamente correcto en todos los aspectos»

«El Papa reconoce el valor que tienen las redes sociales, y por eso dice, aprovechemos las oportunidades. El Papa dice que es un instrumento formidable, fuera de lo común, y que podemos crecer y disfrutar de esta tecnología, de estos vehículos de comunicación, para hacer una verdadera comunicación»

«La Iglesia ha preferido hablar hacia adentro, y esto es peligroso, porque corremos el riesgo de estancar el camino de la Iglesia»

Luis Miguel Modino, corresponsal en Brasil

Con motivo de la 55ª Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales, entrevistamos a Mons. Joaquim Giovani Mol Guimarães, presidente de la Comisión Episcopal Pastoral para la Comunicación de la Conferencia Nacional de Obispos de Brasil (CNBB).

El Obispo Auxiliar de Belo Horizonte, analiza el mensaje del Papa Francisco para este día, diciendo que «no podemos hacer comunicación, y más aún comunicación de la Iglesia, desde el despacho, desde la oficina, porque la comunicación no es la recolección de información pura y dura”. La comunicación «no debe ser neutra», según Mons. Mol, destacando la valentía de muchos periodistas «para hacer un reportaje que genere una nueva conciencia».

Poniendo como ejemplo al Papa Francisco, el obispo insiste en la necesidad de ser «intrépidos en lo que hablamos, en los valores que predicamos, que nacen del Evangelio, de la persona de Jesús». Defiende la necesidad de que la Iglesia invierta más en comunicación y advierte «que quienes practican» la insidia en la comunicación, incluso contra el Papa Francisco, no pueden llamarse católicos. Para Mons. Mol es necesario en la comunicación de la Iglesia cuidar los lenguajes, estar en comunión con la Iglesia, comprometerse, liberar y no ser pasiva.

En la 55ª Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales, el Papa Francisco nos llama a comunicar saliendo al encuentro de las personas donde están y como están. ¿Qué significa esto para la comunicación de la Iglesia?

Creo que es una intuición muy interesante y contemporánea del Papa Francisco, es decir, es una exigencia de los tiempos actuales. No se puede hacer comunicación, y más aún la comunicación en la Iglesia, desde la oficina, desde el despacho, porque la comunicación no es una simple recogida de información. La comunicación requiere el establecimiento de una relación con los demás. Por eso el Papa Francisco, creo que, de forma muy perspicaz, dice que hay que ir. Ven y verás, tenemos que ir al encuentro de la gente.

Es en este encuentro donde obtenemos la información, los datos. Tenemos que entender que es una intuición muy bonita, a partir de un encuentro que se produce cuando vamos para ver, un encuentro de personas con personas, es que luego hacemos comunicación, y a partir de la comunicación también informamos a toda la sociedad.En el mensaje del Papa Francisco, agradece la valentía de muchos periodistas que, asumiendo ese valor de ir al encuentro, ayudan a dar a conocer los abusos e injusticias contra los pobres y contra la creación. ¿Cómo debería moldearse esto, si no se está moldeando ya, en la comunicación de la Iglesia, especialmente en Brasil?

Esto debe ser moldeado en la Iglesia de Brasil, principalmente por un esfuerzo que hay que hacer, un esfuerzo para entender que la comunicación no debe ser neutral. La comunicación neutral, que muchos pretenden hacer, es una comunicación que, pretendiendo no tener ningún bando, acaba posicionándose a favor del bando de los que tienen más poder, poder político, poder económico y cualquier tipo de poder, incluido el religioso.

Para moldear esto en la práctica eclesial brasileña, es necesario entender que la comunicación debe ser comprometida, un compromiso con el otro, un compromiso con la posibilidad, que debe ser alimentada por la propia comunicación, de una nueva sociedad, no una sociedad con remiendos, en la que todo permanece más o menos como está, sino otra sociedad posible.

Me gusta mucho un pensador camerunés, negro, historiador, filósofo, Achille Mbembe. Dice que la era del humanismo se ha acabado, y se ha acabado porque nada indica que el poder, por ejemplo, de Estados Unidos sobre muchos otros países, se vaya a enfriar, que en muchos países vaya a cesar la persecución y el asesinato de negros. El humanismo se acabó porque la Franja de Gaza es la mayor prisión al aire libre del mundo. El humanismo se acaba porque el hambre aumenta, porque la desigualdad es cada vez mayor, es decir, más pobres, sin recursos para defenderse y vivir con dignidad, mientras una minoría, cada vez más pequeña en el mundo, tiene cada vez más. Aquí hay una indicación muy interesante de Thomas Piketty, quien escribió «El Capital del Siglo XXI», donde hizo un análisis del impuesto a la renta en varios países, donde dice que la desigualdad ha llegado a un nivel que es difícil de resolver ahora.

La comunicación no puede existir de forma neutral, debe comprometerse con la posibilidad de una nueva sociedad. Por eso el Papa eligió a muchos periodistas, el mensaje del Papa utiliza la palabra muchos periodistas, no todos, porque hay periodistas que están para mantener el statu quo, y son famosos, ganan mucho dinero con el periodismo, pero no están al servicio de lo que dice el Papa. Me parece interesante que mencione a otros profesionales de la comunicación, camarógrafos, editores, cineastas, que trabajan, incluso sufren grandes riesgos, y que están ahí para mejorar la sociedad, defender la condición humana, mostrar las desigualdades, defender el derecho de los pobres, los derechos humanos, etc.

Hay muchos periodistas que lo hacen, y lo hacen con competencia, y lo hacen con mucho amor, porque incluso se arriesgan muchas veces, de hecho, para hacer un reportaje que genere una nueva conciencia. Junto con el Papa, hay que agradecer también la valentía de muchos periodistas. Dice que no se puede comunicarse sin compromiso. Podríamos decir que el Papa Francisco es alguien que con sus palabras siempre muestra el camino a seguir, y generalmente no deja indiferente a nadie, recibiendo alabanzas y ataques, muchas veces despiadados. ¿Cómo debe estar presente el ejemplo del Papa Francisco en la vida de los periodistas, de los comunicadores, pero también en la vida de todos los bautizados, de la jerarquía, de los obispos, que suelen ser los más escuchados dentro de la Iglesia?

Tenemos que revisar nuestra forma de seguir a Jesús. La cuestión de ser, siguiendo el ejemplo del Papa Francisco, intrépidos en lo que decimos, en los valores que predicamos, que nacen del Evangelio, de la persona de Jesús, la paz, la justicia del Reino, el perdón. Tengo la impresión de que hay un exceso de formalidad en la vivencia de la fe cristiana, lo que significa buscar excesivamente ser políticamente correcto en todos los aspectos. Y luego, por supuesto, la comunicación que hagamos nunca será como la del Papa Francisco, que no teme ser calumniado, maltratado sin piedad, atacado irrespetuosamente, sin educación, en todos los sentidos.

Si nosotros como Iglesia, los ministros ordenados, nosotros los obispos, los sacerdotes, los diáconos, los seminaristas, los que están en proceso de formación, no incorporamos en nuestra vivencia de la fe esta intrepidez, porque somos seguidores de Jesucristo Crucificado, Resucitado, incluso después de haber anunciado el Reino de Dios, no avanzaremos. El Papa Francisco dice que la Iglesia tiene que ser como un hospital de campaña, y como hospital de campaña la Iglesia no puede preocuparse por estar bien vestida. Se pasa esta imagen, y no la de alguien que tiene sus manos en el otro, sus manos en la carne del otro, en la herida del otro, en el dolor del otro, del otro individual y del otro colectivo.

Por lo que he leído y escuchado, este es uno de los peores momentos para las comunidades indígenas de Brasil, porque los indígenas han sido elegidos como enemigos del Gobierno Federal de Brasil, y todos los que están de su lado. Si la Iglesia no se acerca y pone la mano en la carne indígena, en el dolor indígena, en el sufrimiento de cada uno de ellos, y así con tantos otros pueblos, tantos otros segmentos de la sociedad, va a hacer una comunicación lineal, no tiene altos ni bajos, no tiene nada que ver con la vida, que está llena de altibajos.

En resumen, tenemos que convertirnos a Jesucristo. La verdadera comunicación en la Iglesia brotará ciertamente, frondosa, exuberante, de las personas convertidas a Jesucristo. Esto es bueno para los laicos y para nosotros, los ministros ordenados. Esta conversión a Él, a la centralidad de su mensaje en nuestras vidas, es fundamental.

Nos damos cuenta de que muchas veces los ministros ordenados tienen cierto miedo a los periodistas. ¿Es la Iglesia de Brasil, la jerarquía brasileña, realmente consciente del poder de la comunicación para poder dar testimonio de la Buena Noticia del Evangelio?

No es plenamente consciente de ello, del poder de la comunicación. Puedo decir esto bajo el aspecto de la inversión, muchos no invierten en esto. Muchas cosas en el campo de la comunicación son precarias, incluidos los equipos de comunicación importantes. No es que sean caros, pero es una cuestión de elección, como si se invirtiera en algo que no merece la pena. Y esto tiene un efecto secundario terrible. Hay segmentos de la Iglesia que descubren que la comunicación es importante y utilizan la comunicación y las herramientas de comunicación para hacer un anuncio extraño del Evangelio. Tenemos un buen número de cristianos católicos fundamentalistas, que se han convertido en influencers digitales, que salen incluso en la televisión, etc. Son formados, son preparados por personas, católicas, que utilizan la comunicación, pero la utilizan para esto, para formar fundamentalistas. Sabemos que en Brasil hay muchas personas así, sacerdotes, instituciones, que utilizan la comunicación en este sentido.

Hay muchas cosas que descubrir, a veces es difícil encontrar a una persona de la Iglesia que conceda una entrevista, parece que tienen miedo de los periodistas. Creo que algunos tienen miedo, otros no, por supuesto, están muy bien preparados. Muchos tienen miedo porque no se han preparado, ni siquiera para saber escuchar al periodista y responder a la pregunta que les hace. Hermanos en el episcopado, he visto incluso que algunos maltratan a la prensa porque hacen preguntas que a veces son difíciles de responder, y en lugar de responder, atacan al periodista.

Otra razón no es porque no se hayan preparado, sino porque hay, por así decirlo, un excesivo retraimiento del mensaje de Jesús. La Iglesia consigue hablar mucho más dentro de sí misma que fuera. Y esto es muy malo para cualquier institución, más aún para la Iglesia. Cuando se especializa en hablar hacia adentro, sólo a los iniciados, sólo a los suyos, se está negando, en realidad, de hecho, a establecer un diálogo con el mundo, con los liderazgos, se está negando a interactuar con las fuerzas que se humanizan y están dentro de la sociedad. Es una actitud muy mala, que revela que la persona se ha acostumbrado y ha elegido hablar sólo para el interior y cerrar el micrófono al exterior.El mensaje del Papa Francisco habla de una realidad muy presente en el mundo, incluido Brasil. Se trata de lo que llama insidias en la web, presentes en los grandes medios de comunicación, pero también en los medios de la Iglesia, donde vemos a ciertos grupos cristianos, católicos, que muchas veces se ponen como ejemplo, no buscan el debate e insisten en insultar al Papa Francisco, a la CNBB, a la propia Iglesia. ¿Qué hay que hacer para superar estas actitudes y descubrir lo que el Papa Francisco llama oportunidades, fomentando el diálogo y generando debates positivos en los medios de comunicación católicos?

Con toda libertad, y debo decir esto, y lo digo muy conscientemente, de manera muy sobria, que los que practican lo que acabas de decir no pueden llamarse católicos. Incluso llenos de sí mismos, ensimismados, se presentan como mejores que los demás, sabiéndolo todo. Veo que algunas personas que hablan en medios de comunicación, incluso de inspiración católica, como si fueran los doctores, conocedores de todas las leyes y normas, cuando toman la palabra, en primer lugar, se ponen detrás del cumplimiento de la ley, de la norma, personas que directa o directamente atacan o rechazan el Magisterio del Papa Francisco, que por cierto ya ha colaborado con todo el cuerpo de la Doctrina Social de la Iglesia, con Querida Amazonía, con Laudato Si’, con Fratelli tutti, que están en contra del Papa, e incluso se empeñan en ridiculizar el Magisterio del Papa, esta gente no se puede llamar católica, en realidad no lo son.

Aunque se presenten así, hay que entender claramente que la Iglesia debe tomar, creo que empieza a hacerlo, medidas muy claras, no tanto para hacer una disputa de información, de comunicación, no es un debate de ideas, de proyecto, de Evangelio, de forma de vivir la vida cristiana. La Iglesia necesita tomar medidas internas, incluso canónicas, algunas en el ámbito de la justicia civil, por la calumnia, la difamación.

Al Papa no le molestan estas cuestiones, es un hombre iluminado por el Espíritu, aunque sufra estas calumnias, injurias, incluso por parte de personas de la jerarquía de la Iglesia, puede dormir tranquilo. Precisamente propone aprovechar las oportunidades de expansión, a través de la web, a través de otros medios de comunicación, para expandir el Reino de Dios. La tecnología digital, no puede ser demonizada. El Papa hace serias críticas, porque muchas veces, los medios de comunicación, las redes sociales, que alguien ya ha llamado tierra de nadie, tierra sin ley, o como dijo otro gran pensador, con la llegada de Internet, aunque la expresión sea fea o agresiva, los idiotas han ganado un espacio, un escenario muy grande.

El Papa hace serias críticas a esto, pero el Papa reconoce el valor que tienen las redes sociales, y por eso dice, aprovechemos las oportunidades. El Papa dice que es un instrumento formidable, fuera de lo común, y que podemos crecer y disfrutar de esta tecnología, de estos vehículos de comunicación, para hacer una verdadera comunicación.Como todo lo que se hace en la Iglesia, la misión fundamental de la comunicación es dar testimonio del Evangelio. ¿Qué deben hacer los medios de comunicación de la Iglesia en Brasil para llegar a los que están fuera de la Iglesia, a los que están alejados, pensando sobre todo en los jóvenes?

Hay varias cosas, y una se remonta a la otra. Una de ellas es mejorar el lenguaje, la Iglesia ha preferido hablar hacia adentro, y esto es peligroso, porque corremos el riesgo de estancar el camino de la Iglesia. Y la Iglesia tiene un anuncio que hacer, por obligación, que es el anuncio del Evangelio del Reino, esta es su misión, es la misma misión de Jesús, y no puede renunciar a ella. Si sólo habla para el interior, se siente incapaz de encontrar lenguajes adecuados, y el lenguaje para los de fuera debe ser otro, el lenguaje para los más jóvenes, otro, el lenguaje para los que forman parte de comunidades muy específicas que conforman diversos segmentos de la sociedad, otros lenguajes.

Hay que ejercitar diferentes lenguajes, son aprendizajes. Ejercitarse significa hacer el ejercicio varias veces, repetirlo, mejorarlo, reelaborarlo, hasta llegar a un entendimiento entre el mensaje que tenemos que anunciar, que es el Reino, y los que están abiertos a recibir este anuncio.

Lo segundo, que es muy importante, es comprender que quienes practican la comunicación a través de los medios católicos necesitan comulgar con la Iglesia, estar en comunión con la Iglesia. Cuando un vehículo de comunicación, una televisión, por ejemplo, está muy distante de lo que orienta la Iglesia, de lo que orienta la Conferencia Nacional de los Obispos de Brasil, cuando está distante en la comunicación, está distante en la vida. Cuando ese grupo, en el fondo, no acepta la orientación de la Iglesia, comulga con su proyecto personal y no con el proyecto de la Iglesia.

Lo tercero es hacer entender a los comunicadores que, si la comunicación no es verdaderamente comprometida, no libera, no revela la verdad, los valores del Evangelio, la justicia y la paz, se vuelve pasiva y aliena. Enajenar es ocuparse de su mundo, incluso reunir a la gente en torno a su mundo, pero despreocuparse de los demás, de esa persona individual con la que necesito relacionarme, de ese grupo al que pertenezco, con el que necesito establecer relaciones. Los otros son también la colectividad, la comunidad, la sociedad, la humanidad.

Si los comunicadores católicos no entienden que la comunicación debe ser siempre liberadora, seguramente alejarán a la gente. La cuestión del lenguaje, la cuestión del posicionamiento, al igual que pienso que la comunicación no debe ser neutra, sino que tiene que estar comprometida, tiene un lado, la comunicación tampoco debe ser genéricamente verdadera, sino que debe revelar la verdad de los pequeños y de los pobres. Ante la masacre de Jacarezinho en Río de Janeiro, si se escucha a la policía, ellos dirán una verdad, entre comillas. Si se escucha a la población, a la familia que estaba allí, ellos dirán otra verdad. ¿Qué verdades pondrán en el aire, qué verdades publicarán, qué verdades transmitirán en la radio, qué verdades dirá el comunicador católico?

Si le preguntas a un gran terrateniente la visión que tiene de la Amazonía, y le preguntas a una comunidad local, autóctona, que vive dentro de la Amazonía, son cosas completamente diferentes. La comunicación, al igual que no es neutra, tampoco puede ser genéricamente verdadera, necesita ocuparse de la verdad de los pobres, de la verdad de los oprimidos, de la verdad de los desposeídos, de la verdad de los excluidos, como parte de esta verdad. Porque es esta verdad, que acoge la verdad que Jesús anuncia sobre la persona humana, hombres y mujeres, es esta verdad que acoge.

Pero tampoco puede ser pasiva, entonces alguien dirá, mira, estás estimulando el odio. La comunicación debe ser una defensora, una luchadora por la vida, no espera a que las cosas sucedan. El proceso de comunicación que se hace, que practica la Iglesia, todas las oficinas de comunicación de todas las diócesis, de la CNBB, del Celam, de la Iglesia en todo el mundo, todas estas personas necesitan entender que la comunicación no es pasiva, la comunicación es pacífica, construye la paz, pero no es pasiva. Ayuda a construir la paz siendo una luchadora por la vida y una luchadora por la paz. Necesita remangarse, una comunicación decidida en la construcción, en la aplicación de los valores del Reino.

Hay mucho que hacer, tenemos que crecer mucho, en nuestras televisiones, radios, que son cerca de 1.400 en Brasil, radios católicas, sobre todo en las redes sociales, que es lo que más se utiliza hoy en día, es accesible a muchas personas. Creo mucho en la comunicación, pero soy consciente de que lo que hacemos en comunicación como Iglesia en este momento es sólo un grano de arena en la playa. Todavía tenemos muchas cosas que practicar en la comunicación para que esté al servicio de la vida.

Por una estructura sinodal y misionera

Los obispos brasileños apuestan por una estructura sinodal y misionera

  El nuevo Estatuto debe reflejar una Iglesia que reconozca la necesidad de ser sinodal y misionera, conscientes de que estas dos características no se excluyen ni se superponen, sino que son interdependientes e indispensables

29.08.2020 | Alina Tufani

(Vatican News).- La Conferencia Nacional de Obispos de Brasil (CNBB) inició la elaboración de un nuevo estatuto, de modo que su estructura y funcionamiento reflejen el rostro de la Iglesia hoy, con una mayor  conciencia sinodal y misionera. El proyecto se realizará en seis etapas que deben concluir con la discusión y aprobación del texto, durante la 58ª Asamblea General  del episcopado, en abril del próximo año, y una etapa final, que requiere la aprobación del nuevo estatuto por parte de la Santa Sede.

El anuncio fue hecho por el arzobispo de Belo Horizonte y presidente de la CNBB, monseñor Walmor Oliveira de Azevedo, en la última reunión del Consejo Pastoral Episcopal, el 26 de agosto, cuando aseguró que, no obstante la pandemia, es urgente emprender la enorme tarea de la renovación estatutaria para la repensar el horizonte futuro de la obra y misión de la Iglesia en Brasil.  Por su parte, el  secretario general de la CNBB, el obispo auxiliar de Río de Janeiro , monseñor Joel Portella Amado afirmó que se trata de un proceso “arduo y denso”, porque desde el último estatuto de la institución aprobado en 2002, la Iglesia ha adquirido nuevas referencias en su labor pastoral, como el Documento de Aparecida de 2007 y el propio pontificado del Papa Francisco, los cuales  respaldan la propuesta de la CNBB sobre sinodalidad y misión.

Reconocer necesidad que Iglesia sea sinodal y misionera

Un primer documento elaborado por la Comisión estatutaria explica que el nuevo Estatuto debe reflejar una Iglesia que reconozca la necesidad de ser sinodal y misionera, conscientes de que estas dos características no se excluyen ni se superponen, sino que son interdependientes e indispensables. «En un mundo cada vez más plural, en el que la persona y el mensaje de Jesucristo necesitan ser anunciados incansablemente, es fundamental que la Iglesia abrace las diferentes realidades en sus estructuras, porque la misión requiere sinodalidad”, subraya el documento que fue entregado a los obispos para emprender la primera etapa de reflexiones sobre el nuevo ordenamiento.

El texto advierte que en un mundo cada vez más polarizado, donde las diferencias, que además de no ser siempre valoradas corren el riesgo de convertirse en enemistad, la búsqueda continua de un camino común se convierte en una condición fundamental para el testimonio misionero .

La nota publicada en el portal de la CNBB explica que el proceso se inició en julio con la producción de material de reflexión que acaba de ser enviado a los obispos.  La segunda etapa del proceso será la reflexión de los temas en bloques regionales que enviarán sus aportes a los secretarios ejecutivos. Una vez procesada esta información, inicia la tercera etapa con el estudio de las propuestas por parte del Secretario General y el Subsecretario de Pastoral junto a los secretarios ejecutivos de cada región.

La cuarta etapa está dedicada al estudio del marco jurídico, entre diciembre de este año y enero de 2021, y luego, en febrero, la presentación de la propuesta estatutaria y reglamento a los obispos, con una nueva participación de los bloques regionales. La quinta y sexta etapa serán, en marzo, cuando se realizarán las correcciones y la presentación al  Consejo Permanente para su aprobación previa y luego, en abril, con la discusión final y aprobación del texto durante la Asamblea Plenaria de la CNBB. Los nuevos estatutos entrarán en vigor solo tras la aprobación de la Santa Sede.

 

Apoyo a la Carta de los Obispos al Pueblo de Dios

Más de mil padres brasileños lanzan mensaje de apoyo a la Carta de los Obispos al Pueblo de Dios

«Expresamos nuestra gratitud y apoyo a los obispos por la Carta al Pueblo de Dios. Afirmamos que representa nuestros pensamientos y sentimientos. Lo consideramos un documento profético»

«Nos sentimos desafiados por esta realidad a dar nuestra palabra como sacerdotes comprometidos en el seguimiento de Nuestro Señor Jesucristo. El Evangelio ilumina nuestro camino y profundizamos nuestro compromiso en la Iglesia, signo e instrumento del Reino, al servicio de la vida y la esperanza»

«Hacemos un llamamiento a todos los cristianos, iglesias y comunidades, y a todas las personas de buena voluntad para renovar, junto con los obispos, la opción por el Evangelio y la promoción de la vida, esparciendo las semillas del Reino de Dios»

30.07.2020 Luis Miguel Modino, corresponsal en Brasil

Una carta de agradecimiento y apoyo a la Carta al Pueblo de Dios, firmada en principio por 152 obispos, luego se han añadido más obispos, con 1.058 firmas de sacerdotes y diáconos, acaba de ser lanzada este jueves 30 de julio. Los sacerdotes que la firman definen la Carta al Pueblo de Dios como un documento profético, «ofreciendo al Pueblo de Dios luz para el discernimiento de los signos en estos tiempos tan difíciles de la historia de nuestro país».

«El documento es una lectura lúcida y valiente de la realidad actual a la luz de la fe», según los firmantes, que, en línea con la carta de los obispos, piden a gritos los cambios necesarios, afirmando «que los que nos gobiernan tienen el deber de actuar en nombre de toda la población, especialmente de los más pobres», actitud que no está siendo asumida por el actual gobierno. Por esta razón, los sacerdotes dicen estar «profundamente indignados por las acciones del Presidente de la República en desfavor y desprecio por la vida».

Frente a esto, los sacerdotes aceptan la invitación de los obispos para cuidar de la vida, ¡para cuidar de este país enfermo! Al mismo tiempo, se solidarizan «con todas las familias que han perdido a alguien por esta enfermedad que cobra vidas y aterroriza a todo el mundo», consecuencia de la falta de políticas de combate del gobierno, que no tiene Ministro de Sanidad. Finalmente, reafirman «con alegría, ánimo y esperanza la fidelidad a la misión que nos ha sido confiada y apoyamos a los obispos firmantes de la Carta al Pueblo de Dios y en sintonía con la CNBB en su misión de testimoniar y reforzar la colegialidad».

«CAMINAMOS POR EL CAMINO DE JESÚS»

CARTA DE SACERDOTES DE APOYO Y ADHESIÓN A LOS OBISPOS QUE FIRMARON LA CARTA AL PUEBLO DE DIOS

«Mientras las ganancias de unos pocos crecen exponencialmente, las de la mayoría se quedan cada vez más lejos del bienestar de esa minoría feliz. Este desequilibrio proviene de ideologías que defienden la autonomía absoluta de los mercados y la especulación financiera. A veces sentimos la tentación de ser cristianos manteniendo una prudente distancia de las llagas del Señor. Pero Jesús quiere que toquemos la miseria humana, que toquemos la carne sufriente de los demás» (EG 56 y 270).

Nosotros, «Padres de la Caminada», «Padres contra el Facismo», diáconos permanentes y muchos otros hermanos sacerdotes, comprometidos en diferentes partes de Brasil al servicio del Evangelio y del Reino de Dios, expresamos nuestra gratitud y apoyo a los obispos por la Carta al Pueblo de Dios. Afirmamos que representa nuestros pensamientos y sentimientos. Lo consideramos un documento profético de una parte significativa de los obispos de la Iglesia Católica de Brasil, «en profunda comunión con el Papa Francisco y su Magisterio y en plena comunión con la Conferencia Nacional de los Obispos de Brasil», ofreciendo al Pueblo de Dios luz para el discernimiento de los signos en estos tiempos tan difíciles de la historia de nuestro País.

El documento es una lectura lúcida y valiente de la realidad actual a la luz de la fe. Es la confirmación de la misión y el desafío permanente para la Iglesia: hacer presente el Reino de Dios en el mundo, anunciando la esperanza y denunciando todo lo que destruye la esperanza de una vida mejor para el pueblo. Es como una gran tormenta que está cayendo sobre nuestro país. Los obispos advierten del peligro de que «la causa de esta tormenta sea la combinación de una crisis sanitaria sin precedentes, con un colapso abrumador de la economía y con la tensión que está cayendo sobre los cimientos de la República», impulsada principalmente por el Presidente.

También nos sentimos desafiados por esta realidad a dar nuestra palabra como sacerdotes comprometidos en el seguimiento de Nuestro Señor Jesucristo. El Evangelio ilumina nuestro camino y profundizamos nuestro compromiso en la Iglesia, signo e instrumento del Reino, al servicio de la vida y la esperanza. Cada vez más vemos la vida de las personas amenazada y su sufrimiento, especialmente de los pobres, los vulnerables y las minorías. Esta realidad hace que nuestros corazones ardan, nuestros brazos luchen y nuestra voz clame por los cambios necesarios. Como los obispos recuerdan, no estamos motivados por «intereses partidistas, económicos, ideológicos o de cualquier otro tipo. Nuestro único interés es el Reino de Dios».

Los obispos expresan muy bien en su carta, recordando al Santo Padre, el Papa Francisco, que «la propuesta del Evangelio no consiste sólo en una relación personal con Dios. Nuestra respuesta de amor no debe entenderse como una mera suma de pequeños gestos personales en favor de algunos individuos necesitados […], una serie de acciones destinadas sólo a tranquilizar la conciencia. (Lc 4:43 y Mt 6:33) (EG. 180)».

Sabemos que los que nos gobiernan tienen el deber de actuar en nombre de toda la población, especialmente de los más pobres. Este no ha sido el proyecto del actual Gobierno, que «no pone en el centro la persona humana y el bien de todos, sino la defensa intransigente de los intereses de una «economía que mata» (Alegría del Evangelio, 53), centrada en el mercado y el lucro a cualquier precio». Por esta razón, también estamos profundamente indignados por las acciones del Presidente de la República en desfavor y con desprecio por la vida de los seres humanos y también por la de «nuestra hermana, la Madre Tierra», y por tantas acciones que van en contra de la vida del pueblo y la soberanía de Brasil.

La reconstrucción de las relaciones sociales es urgente, porque «este escenario de peligrosos atolladeros, que pone a prueba a nuestro país, requiere mucho más diálogo por parte de sus instituciones, líderes y organizaciones civiles que los discursos ideológicos cerrados. […] Esta realidad no permite indiferencia». La CNBB se ha pronunciado de manera contundente en los últimos tiempos; en una toma de posición del 30 de abril, expresó perplejidad e indignación ante el desprecio en la lucha contra el nuevo coronavirus y por los acontecimientos que atentan contra el orden constitucional. En otro momento, los 67 obispos de la Amazonía publicaron otro documento, expresando una inmensa preocupación y exigiendo una mayor atención y cuidado de los poderes públicos en relación con la Amazonía y sus pueblos originarios. En la carta abierta al Congreso Nacional del 13 de julio de 2020, la CNBB denunció los 16 vetos del Presidente de la República al Plan de Emergencia para Confrontar el Covid-19 en los Territorios Indígenas, las comunidades quilombolas y otros pueblos y comunidades tradicionales (PL nº 1142/2020, actualmente Ley nº 14.021) diciendo: «Estos vetos son éticamente injustificables e inhumanos porque niegan los derechos y garantías fundamentales a la vida de los pueblos tradicionales». Otras comisiones de la CNBB se han puesto decididamente del lado de los pueblos tradicionales de Brasil «doblemente vulnerables: al contagio del coronavirus y a la amenaza constante de expulsión de sus territorios».

En este tiempo de «tormenta perfecta», la voz del Espíritu resuena en posiciones valientes de la Iglesia, que renueva cada día su compromiso «en la construcción de una sociedad estructuralmente justa, fraterna y solidaria», como indican los obispos en su carta.

Reafirmamos nuestro compromiso de defender y cuidar la vida. A la invitación de los obispos queremos dar nuestro ¡sí! «Estamos llamados a presentar propuestas y pactos objetivos para superar los grandes desafíos a favor de la vida, especialmente de los segmentos más vulnerables y excluidos en esta sociedad estructuralmente desigual, injusta y violenta”. ¡Queremos esforzarnos por cuidar de este país enfermo!

Nos solidarizamos con todas las familias que han perdido a alguien por esta enfermedad que cobra vidas y aterroriza a todos. Cerca de llegar a 100.000 muertes en esta pandemia, es inaceptable que no haya un Ministro de Salud en este gobierno que pueda llevar a cabo políticas para combatir el nuevo coronavirus.

Hacemos un llamamiento a todos los cristianos, iglesias y comunidades, y a todas las personas de buena voluntad para renovar, junto con los obispos, la opción por el Evangelio y la promoción de la vida, esparciendo las semillas del Reino de Dios.

Nosotros, «Padres de la Caminada», «Padres contra el Fascismo», diáconos permanentes y tantos otros hermanos sacerdotes, reafirmamos con alegría, ánimo y esperanza la fidelidad a la misión que se nos ha confiado y apoyamos a los obispos firmantes de la Carta al Pueblo de Dios y en sintonía con la CNBB en su misión de dar testimonio y fortalecer la colegialidad.