Francisco: «El consumismo nos ha secuestrado la Navidad»

«En lugar de quejarnos de lo que la pandemia nos impide hacer, hagamos algo por los que tienen menos»
«María no dice: ‘Si tiene que hacerse, que se haga.., si no puede ser de otra manera…’. No, no expresa una aceptación débil y desganada, sino un deseo fuerte y vivo. No es pasiva, sino activa. No sufre a Dios, se adhiere a Dios»
«Es una enamorada dispuesta a servir a su Señor en todo e inmediatamente. Podría haber pedido más tiempo para pensarlo, o más explicaciones sobre lo que pasaría; quizás podría haber puesto algunas condiciones… En cambio, no se toma tiempo, no hace esperar a Dios, no aplaza»
«Miremos a quienes están en dificultad: el hermano que sufre, dondequiera se encuentre, porque nos pertenece. Es Jesús en el pesebre. El que sufre es Jesús. Que la Navidad sea un acercarse a Jesús en este hermano y hermana, necesitado, es el pesebre viviente. Encontraremos al Redentor en las personas necesitadas»
20.12.2020 Jesús Bastante
«El consumismo nos ha secuestrado la Navidad. El consumismo no está en el pesebre de Belén. Ahí está la pobreza, el amor». En el cuarto domingo de Adviento, Francisco pone a la Iglesia ‘en modo María’. Diciendo ‘Sí’ a Dios, sin esperar conveniencias ni hacer un cálculo de estrategias. «María no hace esperar a Dios, no aplaza», señaló el Pontífice durante el rezo del Angelus, en el que repasó la historia de la Anunciación.
Y que concluyó con un llamamiento especial: «Miremos a quienes están en dificultad: el hermano que sufre, dondequiera se encuentre, porque nos pertenece. Es Jesús en el pesebre. El que sufre es Jesús. Que la Navidad sea un acercarse a Jesús en este hermano y hermana, necesitado, es el pesebre viviente. Encontraremos al Redentor en las personas necesitadas».
La visita del ángel, dijo Bergoglio, «parece un anuncio de alegría pura, destinado a hacer feliz a la Virgen», pero sin embargo, encierra «una gran prueba». ¿Por qué? Porque en aquel momento estaba desposada con José. «En una situación como esa, la Ley de Moisés establecía que no debía haber relación ni cohabitación», recordó. de modo que, «si tenía un hijo, María habría transgredido la Ley, y las penas para las mujeres eran terribles: se preveía la lapidación».
No sufre a Dios, se adhiere a Dios
Ante una decisión crucial («Decir «sí» a Dios, arriesgándolo todo, incluso su vida, o declinar la invitación y seguir con su camino ordinario»), María responde: «Hágase en mí según tu palabra». Que es mucho más que una frase hecha. «María no dice: ‘Si tiene que hacerse, que se haga.., si no puede ser de otra manera…’. No, no expresa una aceptación débil y desganada, sino un deseo fuerte y vivo. No es pasiva, sino activa. No sufre a Dios, se adhiere a Dios», subrayó el Papa.
Tras el rezo del Angelus, Francisco recordó cómo «la pandemia del coronavirus ha causado un especial malestar a los trabajadores del mar. Unos 400.000 en todo el mundo están bloqueados en sus naves, y no pueden volver a casa. Pido a la Virgen Maria, Stella Maris, que las consuele, y exhorto a los gobiernos a que hagan todo lo posible para que puedan volver».
«Este año, los organizadores han tenido la feliz idea de hacer la muestra 100 pesebres, bajo la columna de la plaza de San Pedro. Realizan una catequesis de nuestra fe, les invito a hacer una visita, para entender cómo la gente busca desde el arte la fe», finalizó.
«Miremos a quienes están en dificultad: el hermano que sufre, dondequiera se encuentre, porque nos pertenece. Es Jesús en el pesebre. El que sufre es Jesús. Que la Navidad sea un acercarse a Jesús en este hermano y hermana, necesitado, es el pesebre viviente. Encontraremos al Redentor en las personas necesitadas».
Y es que María «es una enamorada dispuesta a servir a su Señor en todo e inmediatamente. Podría haber pedido más tiempo para pensarlo, o más explicaciones sobre lo que pasaría; quizás podría haber puesto algunas condiciones… En cambio, no se toma tiempo, no hace esperar a Dios, no aplaza».
No quejarnos, no aplazar
«¡Cuántas veces nuestra vida está hecha de aplazamientos, incluso nuestra vida espiritual!», incidió. «Hoy, a las puertas de la Navidad, María nos invita a no aplazar, a decir «sí». Todo «sí» cuesta pero siempre es menos de lo que le costó a ella ese valiente y decidido «sí», ese «hágase en mí según tu palabra» que nos trajo la salvación», pidió.
«Y nosotros ¿qué «sí» podemos decir?», se preguntó. «En estos tiempos difíciles, en lugar de quejarnos de lo que la pandemia nos impide hacer, hagamos algo por los que tienen menos: no el enésimo regalo para nosotros y nuestros amigos, sino para una persona necesitada en la que nadie piensa», propuso. «Y otro consejo: para que Jesús nazca en nosotros, vayamos a confesarnos, porque sólo así nuestro corazón se parecerá al de María: libre del mal, acogedor, dispuesto a acoger a Dios».

Coronavirus: el nuevo Babel?

Por Germán Gorráiz López, analista

“Construyamos una ciudad con una torre que llegue hasta el cielo. De este modo nos haremos famosos y evitaremos ser dispersados por toda la tierra”. (Génesis 11: 1-9).
El primer día,el Hombre se dijo:” Creemos una nueva religión con el Hedonismo como dios y el nihilismo como profeta y establezcamos una lengua universal para asegurar la comunicación instantánea entre los ciudadanos del mundo ”.

El segundo día, el Hombre se dijo: “Inoculemos en la población el consumismo compulsivo de bienes materiales y que surja la globalización económica para satisfacer su consumodependencia”.

El tercer día, el Hombre se dijo:” Procedamos al consumo desbocado de materias primas y energías fósiles para mantener la maquinaria productiva e ignoremos la deforestación, la desbocada contaminación y la basura que generarán”.

El cuarto día, el Hombre se dijo:” Acabemos con los lazos afectivos de la estructura familiar mediante la incomunicación Padres-Hijos y el internamiento de los Abuelos en Residencias asépticas”.

El quinto día, el Hombre se dijo:“Creemos las redes sociales para destruir los lazos de solidaridad ciudadana y las fake news para desorientarlo y sumirlo en la duda existencial”.

El sexto día,el Hombre se dijo:“Implementemos la manipulación cibernética para monitorizar las comunicaciones de los ciudadanos a través de sus metadatos y evitar el despertar universal de la conciencia política de las masas”.

“El séptimo día vio el Hombre todo lo que había hecho; comprobó que todo ello era bueno y decidió descansar y gozar de su creación”.

Sin embargo, un buen día, la Arcadia idílica diseñada por el Hombre empezó a oscilar en sus valores y las piezas de su puzzle perfecto dejaron de encajar. La lengua común ya no servía para comunicarse; algo chirriaba en el libre intercambio de mercancías; el aire se tornó irrespirable, los mares empezaron a regurgitar la basura humana y sequías e inundaciones se sucedían con periodicidad rítmica.

Pero lo más desconcertante estaba por llegar…

Un buen día el ” efecto mariposa” provocó que una pandemia viral y bursátil se extendiera por todo el orbe, algo impredecible para el Hombre y que se escapaba a la miope visión que únicamente podían esbozar sus ojos ante hechos que se escapaban de sus parámetros conocidos. Inevitablemente, el Hombre recurrió al término “efecto mariposa” para intentar explicar la vertiginosa conjunción de fuerzas centrípetas y centrífugas que iban configurando el puzzle inconexo del caos ordenado que se estaba gestando.

A continuación, al comprobar los estragos del coronavirus y la posterior entrada en recesión de las economías, la Humanidad sufrió un shock traumático que le obligó a realizar una profunda catarsis y metanoia que harían revisar los fundamentos que hasta ahora lo sustentaban. Así, el imaginario colectivo adoptó una nueva forma de pensar y una actitud proactiva ante la irrupción del nuevo escenario pandémico que provocó la búsqueda de una nueva utopía tras el hundimiento de la torre de la globalización universal.

Finalmente, surgió un nuevo individuo (Individuo Multidimensional) reafirmado en una sólida conciencia crítica y sustentado en valores como la solidaridad, el desarrollo sostenible y el respeto por el medio ambiente que habitó la Tierra en el escenario post coronavirus

GERMÁN GORRAIZ LÓPEZ-Analista