La buena Noticia del Domingo Fiesta del Corpus Cristi-C

Yo soy el Pan vivo que ha bajado del Cielo

Jn, 51-58

El que me come vivirá por mi

Desde su origen, la Cena del Señor ha sido celebrada por los cristianos para hacer memoria de Jesús, actualizar su presencia viva en medio de nosotros y alimentar nuestra fe en él, en su mensaje y en su vida entregada por nosotros hasta la muerte.

La comida que Jesús repartió significaba la vida que traía para todos. Por eso la Eucaristía abarca toda la existencia: es palabra orientadora en nuestro caminar, es alimento para nuestro desgaste, es clave liberadora de todas nuestras esclavitudes y es derecho de todos los pobres para reclamar: el pan de cada día. La institución de la Eucaristía recoge el testamento de Jesús: “Haced esto en memoria mía”.

El pan y el vino que adoramos son el cuerpo y la sangre de Jesús. Pero de un Jesús que se entrega por todos. Desconocerlo es adorar a un Cristo incompleto
Aunque hoy nos centremos más en el Cuerpo del Señor, ¡No podemos prescindir del Cristo total! Por eso comulgar es aceptar a Cristo, aceptar su estilo de vivir y de relacionarse. No puedo comulgar con el Señor, sino comulgo con su vida, con su cuerpo y con sus hermanos

TESTIGOS DE LA PALABRA

El papa Francisco ha canonizado al sacerdote italiano Cosme Spessotto, conocido como Sante y asesinado en San Juan Nonualco (El Salvador) en el día 14 de junio de 1980 por los Escuadrones de la Muerte, al igual que Rutilio Grande  tres años antes y el que fuera arzobispo de San Salvador, Óscar Arnulfo Romero en ese mismo año 1980.

Spessotto nació el 28 de enero de 1923 en Mansuè (Treviso) y fue enviado a Centroamérica como misionero en 1950 y asignado a San Juan Nonualco (El Salvador), donde construyó una iglesia parroquial, talleres para enseñar a los niños un oficio y una escuela parroquial para las clases de primaria, explica el Vaticano en su biografía.

Por su atención a los pobres, el sacerdote italiano, como muchos durante esa época, fue amenazado de muerte por militares y escuadrones.

Fue asesinado el 14 de junio de 1980 mientras, arrodillado en el banco de una iglesia cerca del tabernáculo, tenía la intención de leer la Palabra de Dios. Dos personas, usando pelucas que ocultaban su identidad, entraron en la iglesia y le dispararon con una ametralladora.

El Vaticano explica que el cura «no hizo política» sino que «ejerció su ministerio sacerdotal, tratando de mediar entre las partes en conflicto» y, por lo tanto, es posible identificar como motivo de su muerte el «odium fidei», es decir, el odio a la fe.

 El martirio -añade la Santa Sede- también surge de sus escritos, en los que expresó su disposición a perdonar a sus posibles asesinos. Sabía que estaba en peligro porque había recibido amenazas.

«Los superiores le habían sugerido que regresara a Italia, pero él, impulsado por la caridad pastoral, quería quedarse en El Salvador para no abandonar a su pueblo», se lee en la nota

ORACIÓN DESDE LA PALABRA

La comunión, fuente de fraternidad
Que la comunión contigo, Señor, nos dé fuerzas
Para crear un mundo de hermanos.
Sin tu vida, nuestra vida está vacía e insatisfecha
Porque un mundo sin Dios
Es una realidad que pierde el sentido del futuro
Acepta, Señor, por un día, por unas horas,
La ofrenda de nuestras calles,
El encanto de nuestras calles engalanadas
La música de nuestros corazones,
Amigo que caminas llevándonos de la mano.
Que la comunión contigo, Señor,
Nos de fuerzas para caminar.
El pan es vida y libertad, es gracia;
El pan es para todos, nos has dicho, Señor.
Ayúdanos a ser, ante nuestros hermanos,
Testimonios vivos de tu presencia
Que, por el anuncio de tu Evangelio,
Hacen posible ese Reino de Dios,
Donde el pan multiplicado y compartido
Llega a todos los necesitados.
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Isidro Lozano o.c.

Materiales para la Celebración de la

Fiesta del Corpus Cristi

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PUNTOS-HOMILIA  

“Mi carne es verdadera comida y mi sangre es verdadera bebida”.

Lo que quiere decirnos esta fiesta del Corpus lo podemos estudiar en los libros, pero yo creo que sólo lo vamos a entender de verdad cuando nosotros vivamos una vida parecida a la de Jesús. Es decir: cuando vivamos una vida llena de generosidad y de entrega. Entonces sí que podremos comprender bien esta fiesta. Y eso ¿por qué? Pues porque la Eucaristía es eso: generosidad y entrega. Lo decía Jesús cuando la víspera de morir nos daba su cuerpo entregado y su sangre derramada. Nos estaba entregando su vida entera. ¿ Qué sentía Jesús cuando nos hablaba de su cuerpo entregado y de su sangre derramada? ¿Cómo estaría Jesús en esos momentos? Pues Jesús veía que lo iban a matar en cualquier momento. Ya no le quedaba tiempo para nada. Jesús había dejado su oficio de carpintero y se había metido por caminos muy peligrosos. Se dedicó a predicar. Él era un hombre bueno, cariñoso, muy sensible, inmensamente compasivo. Le dolían los sufrimientos de la gente. Cada día veía cómo acudían a él los enfermos, los despreciados, los pobres y Jesús les devolvía la alegría, la esperanza, las ganas de vivir. La gente salía contentísima de estar con él. Así fue metiéndose poco a poco en la vida de la gente hasta no tener tiempo ni para descansar. Él mismo lo reconocía cuando decía: “La mies es mucha y los trabajadores pocos”. Es decir: que había mucho trabajo por hacer. ¡Cuántas veces llegaría a la noche cansado de caminar, cansado de atender enfermos, cansado de escuchar penas y de levantar personas hundidas! Y así un día y otro día y otro día. Jesús llevaba en su vida a muchas vidas. Muchas. Y le pesaban. Alguna vez pensaría: ¿Qué más puedo hacer yo por esta gente? ¿Qué me queda por hacer? Pues aquella noche descubrió una cosa que le quedaba por hacer. Le faltaba entregar su vida. Pues eso es lo que significa la Eucaristía. Eso es lo que había en aquel pan y en aquel vino: la vida de Jesús entregada. Así se lo dijo a sus amigos. Yo pienso que el día que nosotros también seamos generosos y vivamos para los demás, ese día también compren­deremos muy bien lo que es la Eucaristía. Lo comprenderemos sin estudiar ningún libro y sin que nadie nos dé lecciones de nada porque ese día la estaremos viviendo. La Eucaristía es eso: ofrecer al mundo nuestra vida con todo lo que somos y con todo lo que tenemos. Y nos pasará como a Jesús: que llegaremos a la noche cansados de ayudar, cansados de preocuparnos por los demás, cansados de cuidar de todos: hechos pan para la vida del mundo. Y entonces haremos muy bien nuestras misas porque nosotros también nos estamos haciendo Pan para el mundo. Ese fue el camino de Jesús. Fijaos qué bonito es todo eso. En cada misa podemos descubrir la generosidad y la entrega de Jesús. Pues en cada misa se puede descubrir también nuestra generosidad y nuestra entrega porque somos seguidores de Jesús. Tenemos su mismo estilo de vida: nos hacemos pan para el mundo.

Beatificación mártires

Fray Cosme: la historia de un sacrilegio anunciado

Sepulcro. Fray Cosme Spessotto descansa en una tumba dentro de la iglesia San Juan Bautista, en San Juan Nonualco. Este es el mural en el lugar.
Sepulcro. Fray Cosme Spessotto descansa en una tumba dentro de la iglesia San Juan Bautista, en San Juan Nonualco. Este es el mural en el lugar.

Su familia en Italia le dijo que abandonara el país, pero él se negó: «Mi familia es mi iglesia», les dijo. Pocos meses después le asestaron cuatro disparos cuando oraba ante el Santísimo Sacramento, en el altar mayor de su parroquia en San Juan Nonualco.

Por Evelyn Machuca

Leopoldo Henríquez estaba en su casa cuando la noche del 14 de junio de 1980 un sobrino llegó a pomponearle la puerta: «¡Mataron a fray Cosme!», le gritó. Dejó todo lo que estaba haciendo y salió corriendo. Cuando llegó a la parroquia, lo vio tendido en el suelo, estaba siendo auxiliado por dos religiosas y otro par de feligreses.

A la hora de su martirio, por el cual Cosme Spessotto será declarado beato de la iglesia católica el próximo 22 de enero, el sacerdote estaba hincado sobre un reclinatorio, orando ante el Santísimo Sacramento. Faltaban pocos minutos para que comenzara la misa de las 7:00 de la noche, que iba a presidir otro padre, porque él ya había oficiado la misa de las 3:00 de la tarde.https://f770cfeed2c0ff28a03262efd9a776e9.safeframe.googlesyndication.com/safeframe/1-0-38/html/container.html?n=0

Para ese entonces, fray Cosme ya había sido nombrado párroco en la que ahora es la catedral de Zacatecoluca, pero llevaba varios meses padeciendo una enfermedad relacionada con el estómago.

“Su asesinato fue terrible. Fue como sentir que le quiten una parte del cuerpo a uno. Eso fue lo que sintió el pueblo”.

Leopoldo Henríquez, feligrés.

«No me consta, pero se dijo que quizás era cáncer. Otros hablaron de gastritis», recordó Yanira Barahona, que en aquellos días pertenecía a los grupos juveniles que apoyaban al padre Cosme con el catequismo.

La misa que había oficiado a las 3:00 de la tarde era para culminar el novenario del hermano de Yanira, pero también había llegado al pueblo para despedirse porque iba a viajar a Guatemala a recibir tratamiento médico antes de instalarse como párroco en Zacatecoluca.https://f770cfeed2c0ff28a03262efd9a776e9.safeframe.googlesyndication.com/safeframe/1-0-38/html/container.html?n=0

«¿Quiere que nos quedemos a cantar en la misa de las 7:00, padre?, le preguntamos. Y él nos dijo: ‘No. Retírense, vayan a cenar y después regresan’. Nos fuimos caminando y nos quedamos platicando en las calles. En eso sentimos una ráfaga y les dije: ‘Vámonos a nuestras casas’ y salimos corriendo», detalló Yanira.

A los minutos, tal cual le golpearon la puerta a Leopoldo se la golpearon a ella: «Hermana, mataron al padre. ‘No puede ser; han matado al otro padre’, le dije. Yo no quería creer. Al rato, vino otra señora más histérica a gritarme: ‘¡Hermanita! ¡Mataron al padre Cosme!’. ‘¿Pero usted lo vio?, le respondí. ‘Sí’, me dijo». Yanira se quedó helada . Tras la llamada telefónica de otro hermano – «Ya pasó lo que esperábamos. Venite»- no hubo poder que la detuviera. Salió corriendo al templo.

Leopoldo Henríquez y Yanira Barahona coincidieron en que el lugar fue rodeado por policías de Hacienda, algunos en estado de ebriedad que comenzaron a ultrajar a los feligreses que se agolparon en la iglesia: «Empezaron a decir que por qué lloraban por ese viejo tal por cual. Entonces, allí la gente dedujo que habían sido ellos y una señora les comenzó a gritar: ‘¡Ustedes lo han matado!’, pero otro señor se la llevó para que no la mataran a ella también», contó Leopoldo.https://f770cfeed2c0ff28a03262efd9a776e9.safeframe.googlesyndication.com/safeframe/1-0-38/html/container.html?n=0

La estampa oficial de la beatificación de fray Cosme Spessoto.

Quienes le dispararon estaban disfrazados de guerrilleros, afirmó Ángel de la Cruz, quien estaba sentado cerca de una panadería a una cuadra del templo cuando vio entrar a cuatro encapuchados. «Se veía que él quería hablar, pero ya no podía, solo se le veía vomitar y vomitar sangre», narró. «Lo observé cómo agonizaba y viera eso qué doloroso es. Es doloroso recordar a una persona a la que uno ha amado, con la que ha vivido a la par», agregó Ángel, quien fue acogido en el convento franciscano por el padre Cosme como un hijo, cuando quedó huérfano a los 5 años.

A fray Cosme lo asesinaron por defender los derechos humanos de los jóvenes de aquella época de guerra en El Salvador, como el hermano de Yanira, capturado, torturado y asesinado durante un operativo militar.

«Si agarraban a uno de sus catequistas, él se iba a meter al cuartel a hablar directamente con los jefes y a decirles sus cosas. Y eso no les gustaba a ellos. Él no andaba pidiendo permiso. Cuando le pedían identificación, entraba de un solo a la oficina del jefe de ellos a reclamar», anotó Leopoldo.

«Una vez lo encontré triste. ‘¿Qué pasó?’, le pregunté. ‘Mataron a fulano’, me dijo. Era un catequista de él. ‘La mamá me dijo que se lo llevaron al cuartel. Fui y me dijeron: ‘Andate, curita, ya te lo vamos a mandar’. Pero no me dijeron cómo lo iban a mandar. Lo mandaron muerto’. Para él era un gran sufrimiento todo eso», memoró.https://f770cfeed2c0ff28a03262efd9a776e9.safeframe.googlesyndication.com/safeframe/1-0-38/html/container.html?n=0

Parroquia. El franciscano italiano fue el párroco en la iglesia de San Juan Nonualco 27 años.

Por experiencias como estas, el franciscano había recibido varias amenazas de muerte, durante tres años por lo menos. «Padrecito, se va o lo matamos», «El próximo será usted», decían algunas de las notas anónimas que le dejaban bajo la puerta de su oficina, según detalló el padre Idelfonso Mejía, el actual párroco de la parroquia donde a fray Cosme le asestaron varios balazos.

«Él recogía muchos mensajes de ese tipo y los rompía. Uno que otro lo comentaba. En el fondo, no quería afectar a nadie. Contarle a alguien más era involucrarlo. Su muerte fue en junio del 80, pero la efervescencia (del conflicto armado) empezó entre el 77 y 78, y esos tres o cuatro años sintió él esas amenazas», relató Mejía.

«Cuando hay una amenaza y otra amenaza y otra, yo tengo que prepararme. Dada la secuencia de esas amenazas, él debe tomar una decisión y por eso lo escribe», agregó el párroco. Es lo que se conoce como su «testamento espiritual». «Morir mártir sería una gracia que no merezco», escribió en ese diario días antes de ser asesinado.

Los lugareños de San Juan Nonualco señalan que durante su último viaje a Italia, en el marco de su enfermedad, le dijeron: «Te van a matar. No te vayás, aquí (Italia) también podés hacer misión. Somos tu familia». Pero él les respondió: «Me voy porque mi parroquia es mi familia». Otros relatan también que les contestó : «Mejor, más rápido llego al cielo».

Cuando hace cuatro décadas Yanira llegó al templo y agarró valor para acercarse al cuerpo sin vida, lo que vio fue un rostro sonriente y lleno de luz. «Él desde pequeño le había pedido a Dios ser un mártir por su iglesia. Y cuando vi su rostro luminoso dije en mi interior: ‘Padre, te concedió la gracia Dios: sos mártir’».


Breve cronología de su vida y su obra

Fray Cosme Spessotto vivió 30 años en el país; 27 en San Juan Nonualco. 

Enero 1923
Nacimiento
Nació en Mansué de Treviso, Italia, el 28 de enero de 1923 en el seno de una familia campesina y fue bautizado como Santí Spessotto Zamuner por sus padres, Vitorio y Josefina.  

Septiembre 1935
Llamado 
Era un adolescente de apenas 12 años de edad cuando ingresó al Seminario de Lonigo tras escuchar el llamado de Dios, donde permaneció los siguientes 13 años, hasta cumplir 25.

Junio 1948
Ordenación
El 27 de junio de 1948, en la Basílica  de la Madonna della Salute, en Venecia, Italia, fue ordenado como sacerdote y pasó a llamarse Fray Cosme Spessotto.

Abril 1950
Llegada a El Salvador 
Dos años después de haber sido ordenado, fue enviado a El Salvador, donde llegó el 4 de abril, al puerto de La Unión.  Inmediatamente fue trasladado al departamento de La Paz.

Octubre 1953
Párroco  
Luego de tres años atendiendo San Pedro Nonualco, Santa María Ostuma y Mercedes La Ceiba, en La Paz, fue designado como párroco de San Juan Nonualco, donde estuvo 27 años.

Junio 1980
Martirio  
Fue abatido a balazos, a los 57 años de edad, por miembros del Ejército de El Salvador cuando oraba frente al Santísimo Sacramento, la noche del 14 de junio de 1980.