Las Religiosas, líderes para un cambio social

La UISG da un paso más en su campaña por posicionar a las religiosas como líderes para el cambio social

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‘New Leaders: Sisters Advocating Globally’ es el nombre de la nueva iniciativa de las superioras generales

La Unión Internacional de Superioras Generales (UISG) ha puesto en marcha la iniciativa ‘New Leaders: Sisters Advocating Globally’ como parte de su campaña para mostrar al público la labor de las religiosas y destacar su compromiso por abordar los desafíos de desarrollo más apremiantes del mundo. De esta manera, la UISG ha publicado un vídeo con un potente mensaje final: “Somos tus Hermanas. Nos comprometemos a abogar por ti y contigo, compartiendo un camino de cuidado por las personas y por el medio ambiente”.apoyo del Fondo de Solidaridad Global (GSF). En los últimos dos años, el proyecto ha creado capacidad para que las redes y congregaciones dirigidas por religiosas amplíen su campo de acción como respuesta al llamamiento del papa Francisco a un “cambio real, un cambio estructural”, ya que denuncia un sistema “que ha impuesto una mentalidad de beneficio a cualquier precio, sin preocuparse por la exclusión social o la destrucción de la naturaleza” (10 de julio, 2015).

Los aspectos más destacados del proyecto de promoción de la UISG incluyen la participación de la hermana Patricia Murray, secretaria ejecutiva de la UISG, en el Foro Económico Mundial en Davos, en mayo de 2022. Los logros clave del año pasado incluyen un llamamiento a la acción para los líderes del desarrollo de Talitha Kum. En este caso, la religiosa lideró la red contra la trata de personas, que se lanzó en noviembre de 2021 con el apoyo de la Secretaría de Estado del Vaticano, numerosas embajadas ante la Santa Sede y varias ONG internacionales.

Esperanza para el mundo

Tras el éxito de este evento, ‘Sembrando Esperanza para el Planeta’, la iniciativa ecológica de la UISG, publicará a finales de julio un llamamiento a la Acción sobre los Objetivos de Desarrollo Sostenible 14 y 15 – Vida submarina y Vida en la tierra – en colaboración con la Coalición enfocada en la ONU y dirigida por hermanas UNANIMA Internacional.

“Nuestra defensa está inspirada por el Espíritu Santo, quien continúa guiándonos en nuestro viaje para transformar el mundo”, ha dicho Sheila Kinsey, coordinadora de Sembrando Esperanza para el Planeta. “Con espíritu de sinodalidad y solidaridad, estamos interconectando las preocupaciones de base con los niveles nacional e internacional. Nuestro proceso incluye la integración de nuestros valores como fundamento para generar cambio social en instituciones, gobiernos y organizaciones. Con este enfoque sistémico intencional, buscamos un punto de inflexión crítico para el cambio, para desarrollar una forma de vida armoniosa y segura para todas las personas y para nuestro hogar común”.

Por su parte, la religiosa Jean Quinn, directora ejecutiva de UNANIMA International, ha señalado que la pandemia “ha profundizado y exacerbado las desigualdades multidimensionales. Estos desafíos globales complejos, sistémicos e interconectados tienen raíces comunes y restringen los medios de subsistencia de las comunidades, el acceso a las protecciones que tanto necesitan y la dignidad humana. Las hermanas en primera línea, que trabajan con estas comunidades marginadas, a menudo están mejor equipadas para informar soluciones basadas en las experiencias vividas de las personas a las que sirven. Ellos son los verdaderos expertos, y sus voces deben ser incluidas en los lugares de poder”

De redes sociales, posverdad y creencias religiosas

«Son tiempos de aceptar la pluralidad cultural y religiosa en la que vivimos y de aprender a convivir con otros que no creen lo mismo que nosotros y no por eso están atacando a la iglesia»

«Algunos clérigos que fueron ordenados en los papados anteriores se sienten tan descolocados con las palabras y acciones del papa Francisco que no saben acompañar a sus feligreses para que comprendan que la iglesia va caminando en el tiempo y debe siempre revisarse y ajustarse si quiere ser fiel al evangelio»

«Conviene que aprendamos a utilizar las redes sociales con una lectura crítica de cualquier información buscando que tenga fundamentos sólidos y constatables, pero también que los aprovechemos para una formación cristiana a la altura de estos tiempos»

27.07.2021 Consuelo Vélez

Este tiempo de pandemia se ha prestado para que todos hagamos más uso de las redes sociales y expresemos lo que pensamos, sentimos, creemos, etc. En este sentido, la pandemia ha favorecido la socialización del pensamiento y la interconexión de manera universal. Han sido muchos los congresos, charlas, encuentros en los que se ha podido participar de manera gratuita, posibilitando que, lo que antes era para unos pocos, sea posible para muchos.

Pero preocupa lo que últimamente se llama la “posverdad”, es decir, que se afirma cualquier cosa sin tener criterios para hacerlo y los lectores lo reciben con un grado de ingenuidad que siguen divulgando lo que, bajo apariencia de cierto, son verdaderas mentiras que se instalan en el consciente o inconsciente de las personas y resulta muy difícil desmontarlas.

Por ejemplo, esto ha pasado con las vacunas, donde los mensajes en redes sociales muestran que tienen más fuerza que las noticias oficiales y por eso mucha gente se resiste a vacunarse, repitiendo los argumentos que han leído en las redes, sin saber siquiera las bases reales que se tienen para aquella afirmación y sin molestarse ni un mínimo por indagarlas.

Igual sucede con la política donde se multiplican las afirmaciones falsas y las personas las repiten como si tuvieran toda la certeza de que eso es verdad, simplemente porque cualquiera lo escribió en la red y si está escrito parece que ha de tener credibilidad absoluta.

nivel eclesial, las redes sociales han prestado un servicio muy bueno para alimentar la fe con las celebraciones litúrgicas y muchos otros mensajes y espacios de reflexión que se han propiciado pero, no han faltado quienes pudiendo tener tanta y tan buena influencia con sus seguidores (por ejemplo, algunos clérigos), han convertido sus publicaciones en “defensa de la fe” contra este mundo “ateo” que nos impide ir al templo o que no cree suficientemente en Dios y por eso acude a las vacunas o simplemente queriendo hablar de temas eclesiales reflejan su falta de formación o de actualización teológica lo cual conlleva a que sus seguidores, no puedan ir mucho más allá de reforzar una fe infantil, intimista, acrítica, irracional y tantos otros apelativos que hacen que el testimonio de vida cristiana sea cada vez anacrónico para los tiempos actuales.

No son tiempos de demonizar lo distinto o de creer que todo es ataque a la iglesia. Son tiempos de aceptar la pluralidad cultural y religiosa en la que vivimos y de aprender a convivir con otros que no creen lo mismo que nosotros y no por eso están atacando a la iglesia. La critican sí, por su falta de testimonio o por los escándalos de sus clérigos o por su postura ante algunas situaciones sociales, pero esto es muy distinto a creer que la atacan y promover una postura de defensa en lugar de contribuir a abrir la mente y el corazón para entender el mundo actual y ofrecer una fe que sabe caminar con otros y que no quiere imponer ni reivindicar todo para sí. Eso fue lo que hizo Vaticano II, en la Constitución Gaudium et Spes al invitar a leer los signos de los tiempos y responder a ellos. Ya sería bueno asumir este Concilio cuando han pasado más de cincuenta años de aquel acontecimiento.

A veces también algunos clérigos que fueron ordenados en los papados anteriores se sienten tan descolocados con las palabras y acciones del papa Francisco que no saben acompañar a sus feligreses para que comprendan que la iglesia va caminando en el tiempo y debe siempre revisarse y ajustarse si quiere ser fiel al evangelio. Hay momentos en la historia en que este movimiento se nota mucho más y estamos en él. No era gratuito que en las décadas pasadas se hablara de “invierno eclesial” o de “involución” y por eso este papado ve la urgencia de una reforma eclesial. Pero tal vez estos clérigos ni se enteraron del invierno que se vivía, ni entienden porque le llaman a Francisco el papa de la “primavera”. Están tan centrados en sus propias convicciones que no acompañan los signos de los tiempos -como lo dije antes- y no saben interpretar el presente. Los clérigos podrían ser los primeros en mantener la lucidez, la formación y la capacidad de acompañar al pueblo de Dios para que, asumiendo los errores, retrocesos y escándalos de la iglesia, amplíen la visión y siempre estén buscando caminos de conversión, en aras a ser una iglesia cada vez más creíble.

Las redes sociales seguirán existiendo y ahora con más fuerza, por lo tanto, conviene que nos preguntemos si estamos cuidando de no caer en la falacia de la posverdad y si hemos afrontado esta circunstancia de la mejor manera, creciendo en todo sentido, pero especialmente, en la vida de fe que a veces, pareciera, no ha sido la más relevante a la hora de acompañar tanto dolor y muerte, tanta incertidumbre y soledad que ha traído la pandemia. Conviene que aprendamos a utilizar las redes sociales con una lectura crítica de cualquier información buscando que tenga fundamentos sólidos y constatables, pero también que los aprovechemos para una formación cristiana a la altura de estos tiempos en los que es necesario derribar muros y construir puentes -como dice el papa Francisco-, actitud que solo es posible si salimos de lo conocido para abrirnos a lo nuevosi no tenemos miedo al cambio y a un futuro eclesial distinto.

(Foto tomada de: https://www.abc.es/tecnologia/redes/abci-redes-sociales-pilar-clave-para-pymes-201812080202_noticia.html)