Propuestas de formación online de Cristianismeijusticia. Curso 2020-21

ACTO DE INAUGURACIÓN
¿Qué hemos de preservar?
con Santiago Alba Rico, escritor y filósofo
Martes 13 de octubre, 19 h
Presentaremos también las lineas de reflexión y las novedades de este nuevo curso. Retransmisión en abierto y gratuita: http://www.cristianismeijusticia.net/es/en-directo
EN LÍNEA
Emergencia climática: entre la apocalíptica y la esperanza
Coordinación: Joan Carrera
6 sesiones. Jueves de 19 a 20:30 h.
22 de octubre. Cambio climático. ¿Qué nos dice la ciencia? Realismo/catastrofismo. Carme Llasat
29 de octubre. Como la crisis ecológica pone en cuestión el sistema económico actual. ¿Qué políticas son necesarias? Santiago Álvarez
5 de noviembre. Como está afectando la crisis climática a los países del Sur. Justicia climática y justicia de género. Sandra Sotelo
12 de noviembre. Espiritualidad ecológica. Valores de la Laudato Si’. Jaime Tatay
19 de noviembre. ¿Qué podemos hacer desde la ciudadanía? Apocalíptica y esperanza. Marta Tafalla
26 de noviembre. ¿Qué nos pueden aportar las otras culturas y religiones? Javier Melloni
Más información e inscripciones: http://www.cristianismeijusticia.net/C0120

Cuidado de la Madre Tierra (7)

¿Qué puedes hacer tú para luchar contra la crisis climática?

Antonio Ruiz de Elvira Serra

Para la semana del 20 al 27 de septiembre se plantean acciones por todo el mundo para instar a particulares y administraciones a tomar medidas contra la crisis climática. ¿Cuáles son los efectos que exigen que la humanidad tome medidas para frenarlo?

Entre 11 000 y 5 000 años antes del presente, el Sáhara era un vergel. Un pequeño cambio en la inclinación del eje de giro de la Tierra lo convirtió en el mayor desierto que hoy tiene nuestro planeta.

En España hoy llueve poco. Esto parece un tanto irónico teniendo en cuenta las inundaciones de las pasadas semanas, pero aunque la media de precipitación en la España por debajo de la latitud de León no es muy diferente de la de Francia, llueve de manera concentrada durante muy pocos días. Luego hay sequías muy largas.

La lluvia intensa no llena pantanos, ni recarga acuíferos, ni moja las raíces de las plantas. Lo que hace es arrastrar el suelo fértil hacia las ramblas y, al final, hacia el mar. Tenemos una media razonable de lluvia, pero una dispersión insostenible.

Mientras que la productividad del trigo es de 9 000 kg por hectárea en Bélgica, no llega a 2 800 kg/ha en nuestro país. No hay agua suficiente en el suelo. La productividad de vegetales y frutales en Murcia es muy alta, pero los embalses de la cabecera del Trasvase están siempre a un tercio de su capacidad. El acuífero del Júcar está cada año más profundo.

En España no podríamos aunque quisiésemos, que no queremos, montar más centrales nucleares: no tenemos agua suficiente para refrigerarlas.

El clima no existe, es un invento humano. Es la estadística del tiempo atmosférico. Cómo estadística de fenómenos sometidos a interacciones no lineales, varía constantemente. Cuando hablamos de crisis climática elegimos un marcador para seguir la evolución de esta estadística: la temperatura media anual global. Esta se calcula a partir de la media en un año y tiene en cuenta las temperaturas registradas, o deducidas de registros diversos, de todo el globo.

El cambio de temperaturas actual es global, es decir, ocurre por igual en todo el planeta, desde hace 150 años. Coincide con la quema masiva del carbono de los combustibles fósiles y la emisión masiva de CO₂, tan rápida que los océanos no alcanzan a absorber más que la mitad de esa emisión.

No hay duda científica de que la subida de la temperatura media global desde hace 150 años está causada por la quema acelerada de combustibles fósiles. No voy a hablar más de ello: aquí quiero analizar los efectos de esa subida de temperatura.

Cómo nace un desierto

El tiempo atmosférico sobre cada punto del planeta depende de la cantidad de radiación que cae desde el Sol sobre ese punto en cada día del año, y de los vientos que circulan sobre él.

La radiación depende de la latitud del lugar. Los vientos, que son masas de aire en movimiento y arrastran energía en forma de calor y humedad en forma de vapor de agua, dependen de diferencias de temperatura y de la estructura vertical de la atmósfera sobre esos puntos.

¿Por qué todos los desiertos de la Tierra están, en esta etapa geológica, entre las latitudes 15 ⁰N y 30 ⁰N, 15 ⁰S y 30 ⁰S?

La radiación del Sol calienta mucho más la superficie de la Tierra entre ambos trópicos, 23 ⁰N y 23 ⁰S que en los Polos. La superficie caliente del mar genera convección de aire con vapor de agua. Este aire asciende hasta la troposfera, unos 16 km. Allí ya no puede seguir subiendo, y como tiene aire ascendente a su izquierda y derecha, el único camino que le queda es hacia los Polos.

Pero la Tierra gira más deprisa (en velocidad lineal) en el Ecuador que a los 23 ⁰N y 23 ⁰S. Se genera una aceleración, denominada de Coriolis, y el aire se desplaza hacia el este por la parte alta de la atmósfera. Al subir, el aire se ha enfriado y descargado el vapor en forma de agua (los bosques tropicales).

El aire frío es más denso que el caliente. Baja y vuelve a girar, esta vez hacia el oeste. El aire al bajar se calienta y no descarga el poco vapor que aún contiene.

Se generan los desiertos.

Más al norte no hay, en superficie, ninguna fuerza dominante. Debido a la combinación de la diferencia de temperaturas entre el ecuador y el Polo Norte, y a la aceleración de Coriolis, el aire aumenta su velocidad en la dirección oeste-este, según sube en altura, formando el chorro polar. Este arrastra el aire en superficie, con grandes torbellinos y turbulencias.

La posición del chorro, en latitud, corresponde al punto de máximo gradiente de temperaturas.

Al aumentar la temperatura media del planeta aumenta, mucho más, la del Polo Norte. En los trópicos más energía solo supone más evaporación, no una subida de la temperatura.

Al aumentar la temperatura del Polo Norte, el punto de máximo gradiente se desplaza hacia el norte, y el gradiente disminuye en intensidad. El río de aire deja de bajar con fuerza por la ladera y se mueve con meandros por la llanura.

¿Y qué pasa en España?

Hace unos 50 años, y antes, en otoño y en primavera el chorro arrastraba masas de aire con vapor de agua procedentes del Atlántico tropical y central hacia España. Ahora el chorro circula más al norte, y solo arrastra vapor cuando uno de sus grandes meandros entra en España.

La temperatura del Polo Norte seguirá aumentando, pues cada vez absorbe más energía al disminuir su capa de hielo que antes la reflejaba. El gradiente de temperaturas continuará disminuyendo y el chorro se desplazará aún más al norte y se debilitará.

En España ya tenemos problemas. Si no detenemos la crisis climática, en vez de 6 meses de sequía, nos acercaremos a 8 o incluso 10, con inundaciones puntuales cada vez más intensas.

Si se secan los acuíferos es imposible regar, incluso en las vegas. Un tercio de nuestra economía desaparece. Este efecto es desesperante.

El colapso del Imperio Romano se debió a muchas causas. Pero destacan dos: la peste del fin del reinado de Marco Aureli, y la paulatina desertización de uno de los graneros de Roma, el norte de África.

Al aumentar la temperatura se dilata el agua de los océanos. Los glaciares de Groenlandia y del oeste de la Antártida resbalan hacia el mar. Las costas mediterráneas tardarán más en experimentar la subida del nivel del mar, pero terminarán haciéndolo. Parte de Cádiz, Algeciras, Málaga, Almería, Valencia, Sagunto, Tarragona y Barcelona quedarán inundadas permanentemente. Se destrozarán inversiones milmillonarias.

Estos son dos de los efectos más inmediatos y evidentes. El resto son sutiles, pero reales: al cambiar las condiciones cambian las economías y el nivel de vida.

Es hora de actuar

Cada uno de nosotros podemos actuar de manera muy importante contra la crisis climática, en nuestro propio beneficio. Debemos poner celdas solares en todos los lugares donde podamos hacerlo. Esto nos ahorrará dinero a lo largo de 20 años, pero exige una inversión hoy. Si consideramos que es un gasto excesivo dependiendo de la situación de cada persona, podemos actuar de otras maneras más baratas:

Podemos ir sustituyendo los vidrios de nuestras ventanas por vidrios dobles, aunque sea de uno en uno.

Podemos poner planchas de yeso prefabricado que llevan aislantes térmicos, son muy baratas y basta con atornillarlas a las paredes interiores que den al exterior de las viviendas.

En las viviendas colectivas, con frecuencia, la calefacción tiene la misma intensidad en los pisos bajos y en los altos, de manera que arriba hace un calor excesivo. Se pueden instalar reguladores de temperatura, que son realmente muy baratos.

Podemos renunciar a los coches dentro de las ciudades y movernos con coches eléctricos compartidos, mientras los transportes públicos no se hagan tan deseables que los elija todo el mundo.

Podemos cooperar en plantar árboles, o conseguir que se planten. El vapor de agua que emiten las hojas supone la diferencia entre lluvia suave, o sequía e inundaciones.

Podemos exigir que aumente la parte de madera en las construcciones que compremos, reduciendo en lo posible el uso del cemento.

Podemos tratar de aumentar el consumo de productos ecológicos, fertilizados con abono natural, pues las fábricas de nitratos suponen unas emisiones de CO₂ considerables.

Todo esto no empeora nuestra vida. De hecho, la mejora. Utilizar coches compartidos hace desaparecer el agobio de aparcar en las ciudades. Viviendas bien aisladas con calefacciones más flojas son muchísimo más agradables y demandan mucho menos aire acondicionado en verano.

Acciones que cada uno de nosotros puede hacer, con poco dinero inicial, y que suponen un ahorro notable a lo largo de los años.

La importancia de la presión ciudadana

Las movilizaciones de esta semana también deben llevar a que los ciudadanos apoyen solo a aquellos gestores sociales que hayan demostrado que son capaces de tomar medidas eficaces contra la crisis climática. Que hayan instalado puntos de recarga eléctrica en las aceras de todas las ciudades que gestionan, que hayan apoyado y conseguido que los hogares instalen energía fotovoltaica en sus tejados y fachadas, que hayan impulsado la conversión de edificios en edificios de consumo casi nulo.

Y digo “hayan demostrado”, porque prometer es gratis.

Recuerden que van a poder premiar a estos gestores sociales que se postulan para gestionar la sociedad durante los próximos cuatro años.

Solo la presión ciudadana es capaz de conseguir cambiar el esquema energético frente a las grandes empresas que favorecen la quema de carbono.

Este artículo ha sido publicado originalmente en The Conversation

 

¿Qué hacer ante la Crisis Climática?

5 (pequeñas) acciones que puedes hacer TÚ para ayudar a combatir la CRISIS CLIMÁTICA

Carla Tomillo

Que nos estamos ‘cargando’ el planeta es a día de hoy una realidad. Según expertos de la ONU, nos quedan 10 años para evitar que el cambio climático sea irreversible y, en consecuencia, evitar una catástrofe global.

Los glaciares se están derritiendo a un ritmo acelerado, el nivel del mar ha aumentado durante los últimos 20 años aproximadamente el doble que en los 80 años anteriores, las diferencias entre las estaciones del año se están diluyendo y centenares de especies están en peligro de extinción por los efectos del cambio climático…

Ante este panorama poco esperanzador, te contamos qué puedes hacer tú al respecto. Porque a menudo, por no poder hacer todo, no hacemos nada. Y lo cierto es que por poco que hagamos, ya estaremos haciendo mucho. Todo suma y si todos ponemos de nuestra parte, quizá logremos revertir esta emergencia climática en los próximos años.

Como punto de partida, nos hemos fijado en cuáles son las industrias más contaminantes y, por lo tanto, las principales causantes de esta crisis ambiental: el petróleo, la moda y la ganadería industrial.

Por ello, hemos preparado una check-list de pequeñas acciones diarias con las que tú puedes contribuir a salvar el planeta. Al fin y al cabo, está en nuestras manos.

 Reduce al máximo el uso de plásticos

Ya sabes que tarda miles de años en descomponerse, así que cuestiona todo aquello que lleva plástico, empezando por tu cepillo de dientes. ¿Aún no te has hecho con uno ecológico de bambú? Cuando hagas la compra, lleva tus propias bolsas de ropa de casa, utiliza tuppers de vidrio, botellas de agua reutilizables de materiales alternativos, compra a granel para evitar usar tantos envases y ve a supermercados que lleven a cabo iniciativas sostenibles.

Compra de forma consciente y responsable

Reducir el consumo en general tiene un gran impacto sobre el planeta. Especialmente en el ámbito de la moda, es una de las mayores contribuciones que podemos hacer. Seamos realistas, no necesitamos la mitad de cosas de las que nos encaprichamos.

Compra de segunda mano 

Reutiliza las prendas (y todo en general) al máximo posible y recicla todo aquello a lo que no le puedas dar más uso.

Apuesta por marcas sostenibles

Actualmente, son muchas las firmas que ya han decidido utilizar materiales reutilizables y ecológicos y que se preocupen por alcanzar el residuo cero en la producción. Decántate por empresas que aplican una economía circular, es decir, donde todo su proceso productivo desde la concepción y el diseño de las prendas (o el producto en cuestión) hasta la distribución y comercialización de las mismas tenga en cuenta cada etapa de la vida de esa pieza, así como qué pasará con ésta cuando llegue al fin de su vida útil.

Reduce significativamente el consumo de carne

Prueba a comer vegano un día a la semana (movimiento conocido como el Meatless Monday en Estados Unidos) o incorpora a tu dieta alternativas a la carne como tofu, seitán, tempeh o cualquier tipo de legumbre. Si haces cuentas, al final de un mes habrás contribuido a que más de una decena de animales no sean empleados para la alimentación y a reducir el cultivo necesario para sustentar al ganado y sus efectos negativos (elevado consumo de agua, emisión de gases y un largo etcétera).

Sabemos que todo esto es tan solo un inicio pero, con estos primeros pasos, estarás ayudando a combatir la crisis climática con tus actos, siendo una buena influencia en tu entorno. Pruébalo, inténtalo, todo cuenta.

Carla Tomillo: @carlatomillo

 

Crisis climática

Cientos de miles de personas alzan la voz en diferentes regiones del planeta contra la crisis climática

Este viernes ha arrancado la primera de las siete jornadas de protestas ecologistas que desembocarán en la huelga global del 27 de septiembre.

PÚBLICO | EFE

Cientos de miles de personas han alzado la voz este viernes en diferentes ciudades europeas, asiáticas y africanas, así como en Oceanía, para protestar contra la emergencia climática, el mismo día en el que ha arrancado la primera de las siete jornadas de protestas ecologistas que desembocarán en la huelga global del 27 de septiembre [Ver fotogalería de las protestas].

En Alemania miles de personas marcharon en varias ciudades, especialmente en Berlín, donde la iniciativa fue multitudinaria. A la jornada de movilización se han sumado además unas 1.700 empresas, algunas de las cuales facilitaron a su personal que acudan a las marchas, al igual que ha sucedido con los estudiantes, a los que se ha dispensado de ir a clase para que pudieran ir a las manifestaciones.

Las manifestaciones en Alemania coinciden con una decisión política significativa y de alto calado: el gobierno de coalición (democristianos y socialistas), liderado por la canciller Angela Merkel, ha acordado un ambicioso paquete en defensa del clima y para cumplir con los compromisos de reducción de emisiones de C02 para 2030.

Se contemplan desde medidas fiscales a incentivos para las inversiones a empresas que apuesten por la economía verde, con un coste total que, según algunos medios alemanes, podrían situarse en los 40.000 millones de euros.

«El planeta está cambiando, ¿por qué nosotros no?»

En Londres, numerosos adolescentes se concentraron en el barrio de Westminster, sede del Gobierno, con pancartas y globos. El alcalde de Londres, Sadiq Khan, tuiteó este viernes para pedir al Gobierno de Boris Johnson que ponga en marcha medidas destinadas a atajar la crisis climática. El líder laborista, Jeremy Corbyn, afirmó en su cuenta de Twitter que los «jóvenes de aquí y de todo el mundo están haciendo imposible que se ignore la emergencia climática y del medio ambiente. Esta es una huelga climática maravillosa».

Con ambiente reivindicativo, los jóvenes activistas instaron a sus respectivos gobiernos a actuar de manera inmediata e impulsar medidas que garanticen el futuro del planeta, amenazado por el deshielo de los polos, el calentamiento global, la subida del nivel de las aguas o desastres naturales más virulentos.

La organización ecologista Extinction Rebellion, que participó en numerosas protestas en los últimos meses para alertar de la crisis climáticas, señaló que se «solidariza» con los jóvenes británicos que se unen a la huelga.

Miles de jóvenes y no tan jóvenes se han citado este viernes en las puertas de la Estación de trenes de Bruselas Norte, en apoyo de la denominada «tercera huelga mundial por el clima» para luchar contra la crisis climática.

Con cánticos de «hace mucho calor, hace mucho calor para el clima», miles de personas piden a los altos cargos de la política que tomen medidas para hacer frente a dicho fenómeno. Esta manifestación recorrió el llamado barrio europeo de Bruselas y concentrarse finalmente en el parque del Cincuentenario, en la zona de las instituciones comunitarias.

Por su parte, cientos de personas se manifestaron este viernes en París contra el calentamiento climático, dentro de la jornada mundial por el clima. En presencia de numerosos jóvenes y estudiantes, la manifestación parisiense comenzó a las 12.00 horas GMT de la plaza de Nation, en un ambiente festivo. La de París se presume como el más numeroso de los actos que están previstos en todo el país, algunos de los cuales tuvieron lugar por la mañana, como los de Rouen o Pau.

En Finlandia cientos de jóvenes se movilizaron contra la crisis climática en varios puntos del país, entre ellos en la Universidad de Helsinki, donde se guardaron once minutos de silencio, uno por cada año que queda para poder limitar el aumento de las temperaturas, según el IPCC.

En Dinamarca hay convocadas movilizaciones en 19 ciudades, la más multitudinaria en Copenhague, cuya plaza del Ayuntamiento fue abarrotada desde el mediodía por jóvenes portando pancartas en defensa del planeta y llamando a la acción para frenar los efectos de la crisis climática.

En Suecia también hay convocadas movilizaciones en las principales ciudades, entre ellas en Estocolmo, frente a la sede del Parlamento sueco, donde la activista sueca Greta Thunberg inició sus huelgas escolares hace un año.

Protestas en el sudeste asiático y Oceanía

Miles de escolares también protagonizaron este viernes las manifestaciones multitudinarias en ciudades como Sídney, Manila, Bangkok, Melbourne o Singapur.

Más de 300.000 personas participaron en las marchas celebradas a lo largo de Australia, uno de los países en dar el pistoletazo de salida a esta jornada de protesta estudiantil mundial, según datos de los organizadores. «Increíbles fotografías de las manifestaciones en Australia (…) estáis marcando el camino», apuntó en un mensaje de Twitter Greta Thunberg.

Con pancartas con lemas como «dejen de quemar nuestro futuro» o «que se jodan las minas de carbón, queremos nuestro aire limpio», los manifestantes le recriminaron al actual primer ministro australiano, Scott Morrison, su posición en favor de la industria minera de carbón.

El colorido y los juegos de palabras con contenido político fueron una constante en las marchas en Australia –uno de los mayores emisores de gases contaminantes del mundo si se incluyen sus exportaciones de combustibles fósiles– donde las proclamas recuerdan a los gobernantes que «no existe un Planeta B».

Thunberg, quien se encuentra en Nueva York, ciudad donde el próximo lunes se celebra una Cumbre del Clima auspiciada por la ONU, también destacó las protestas en algunas de las naciones insulares del Pacífico sur como Islas Solomón, Kiribati o Vanuatu.

«Esto es una emergencia climática. No hay tiempo que perder»

En estos pequeños países del Pacífico Sur, que sufren especialmente consecuencias de la emergencia climática a través de pérdida de terreno frente al aumento de nivel de las aguas, los colegiales también enviaron un fuerte mensaje. «No nos estamos hundiendo, estamos luchando», gritaron con el puño en alto decenas de estudiantes de Kiribati, de acuerdo a las imágenes divulgadas en Twitter por la ong ecologista 350.

Disfrazados de guerreros, los chavales de Islas Salomón, escudo y hacha en mano, posaron en una de las playas amenazadas de desaparición por la crisis climática, a donde algunos de sus compañeros manifestantes llevaron en canoas «navegando las olas del cambio», en fotografías que se han hecho virales.

El ministro de Exteriores de Vanuatu, Ralph Regenvanu, pronunció ante los manifestantes un discurso en inglés «porque la gente que necesita escuchar esto, no están aquí y no son los que causan el problema», en referencia a los países desarrollados. «Hazlo. Tenéis que hacerlo. Esto es una emergencia climática. No hay tiempo que perder. El futuro de países como Vanuatu está en juego», retuiteó el ministro.

En la capital de Tailandia, centenares de estudiantes irrumpieron en el recinto del ministerio de Medioambiente, donde se tiraron al suelo para simular su muerte. «El planeta está cambiando, ¿por qué nosotros no?» o «un aire limpio es nuestro derecho» son algunos de los eslóganes expuestos en Bangkok.

Ataviados con mascarillas contra la polución y centenares de chavales en Yakarta reclamaron «salvar a Borneo», la isla que más está sufriendo los incendios forestales que arrasan Indonesia.

Los humos contaminantes que proceden de estos fuegos siguen afectado a Singapur, aunque en menor medida que en días anteriores, no han sido un impedimento para que los jóvenes activistas salieran a las calles. «Lo sentimos, permaneceremos cerrado hoy debido a la emergencia climática», reza un cartel colocado frente a la puerta de comercios.

África, la más afectada, también clama por el planeta

De Kenia a Sudáfrica, pasando por Uganda o Nigeria, miles de africanos tomaron este viernes las calles para sumarse a la protesta global por el clima, en una región que suele ser la que más padece los efectos de la crisis climática.

Con pancartas en las que leían advertencias como «No hay un planeta B» en Nairobi, o con zancudos disfrazados de criaturas apocalípticas que sobresalían entre consignas de «Quemad el capitalismo, no los bosques», jóvenes y no tan jóvenes han acudido hoy en Johannesburgo al llamamiento global que pide más acciones contra la emergencia climática.

Según datos del Banco de Desarrollo Africano (AfDB), pese a que el continente africano causa menos del 4 % de las emisiones mundiales de gases de efecto invernadero, las repercusiones de las mismas se ceban sobre todo con la tierra africana.

«Quemad el capitalismo, no los bosques»

De los diez países del mundo más amenazados por la crisis climática, siete son africanos: Sierra Leona, Sudán del Sur, Nigeria, Chad, Etiopía, la República Centroafricana y Eritrea; todos ellos sacudidos por episodios recientes de sequía, inseguridad alimentaria, desertificación, inundaciones o tormentas.

En el sur del continente, Sudáfrica fue el país más movilizado, con marchas convocadas en distintos puntos del territorio nacional, desde Ciudad del Cabo (suroeste) a Durban (oeste).       La capital nigeriana, Abuya, amaneció hoy con una pancarta donde se lee «No hay más tiempo para lo mismo de siempre», y miles de estudiantes y activistas salieron a las calles también en el país más poblado de África, con casi 200 millones de habitantes. «Lo que necesitamos en Nigeria es sencillamente educación y conciencia ambiental», explicó a Efe el activista y ecologista Tayo Odumbaku.                                                                                                                                         La sequía y la desertización en el norte de la mayor economía del continente están provocando que se acentúen los problemas de tierras entre los pastores seminómadas de etnia fulani, que cada vez tienen que llevar su ganado más al sur, y los agricultores del centro del país.                En Nigeria también destacaron las manifestaciones en la ciudad más poblada del continente, Lagos, una megápolis de casi 20 millones de personas que se espera que se duplique en 2050, mientras algunos de sus barrios se ahogan en la polución y la pobre gestión de los residuos urbanos.                                                                                                                                                  Además, se celebraron actos contra la crisis climática en otros países africanos, como Ghana, Costa de Marfil, Benín, Togo, Camerún, Liberia, Níger, Malí o Sierra Leona.