Declaración de Cristianos Socialistas

LA REVOLUCIÓN DEL RESPETO, LA REVOLUCIÓN NECESARIA

No es justificable de ningún modo el bloqueo que está practicando la derecha política y judicial a la renovación del Consejo General del Poder Judicial y ahora del Tribunal Constitucional. Es un incumplimiento flagrante de la Constitución.

| Comisión Ejecutiva Federal. Cristianos Socialistas PSOE

Hay momentos cruciales en la historia de un país. Cuando el debate político alcanza la polarización extrema, hasta enfrentar al Tribunal Constitucional con la Cámara de la Soberanía popular, como ahora sucede,  es uno de ellos.

A continuación, Cristianos Socialistas PSOE declara que:

No es justificable de ningún modo el bloqueo que está practicando la derecha política y judicial a la renovación del Consejo General del Poder Judicial y ahora del Tribunal Constitucional. Es un incumplimiento flagrante de la Constitución. 

Es paradójico que quien está obstaculizando el desenvolvimiento normal de las instituciones de Estado y obstruyendo las prescripciones constitucionales, acuse al Gobierno de dictatorial.

Es responsabilidad del gobierno intentar dar con una salida. Colgar de otra ley en tramitación reformas parciales, es un procedimiento habitual que han practicado todos los gobiernos para intentar acortar la puesta en vigor de las medidas adoptadas, cuando hay urgencia en ello. Este es el caso. No es deseable reducir mayorías, pero el bloqueo del PP es el que aboca a las mismas

Es paradójico que quien está obstaculizando el desenvolvimiento normal de las instituciones de Estado y obstruyendo las prescripciones constitucionales, acuse al Gobierno de dictatorial. Obedece a una estrategia de crispación ya practicada por el PP en el pasado, que busca echar tinta sobre una gestión política notable. 

En lo económico España tiene los índices de crecimiento más elevados de la UE, con récord de empleo, ha reducido la temporalidad, está reduciendo las tasas de inflación y está sorteando la crisis energética provocada por la guerra de Ucrania con rigor y buenas políticas. El gobierno se ha ocupado de la gente.  

En lo legislativo, el gobierno de coalición PSOE-UP, ha conseguido aprobar los presupuestos generales del Estado, con una mayoría holgada, y mantiene un ritmo de producción legislativa notable, con una gran capacidad de acuerdo político con el Parlamento más fragmentado de la historia democrática. 

Respecto a Cataluña, la política de desjudicialización es la más inteligente para acabar por desactivar el enorme peligro que supuso la estrategia de ruptura con el Estado y la declaración unilateral de independencia.  Lo que rompe España son las políticas identitarias de la derecha. 

Es momento para recordar que cuando se formó este Gobierno no había ninguna otra alternativa, salvo repetir las elecciones por tercera vez consecutiva. Se le exigió al PSOE un ejercicio de responsabilidad. Pocos pensaban que terminaría la legislatura. Sin embargo, pese a las tensiones internas sigue ejerciendo con toda legitimidad y notable acierto la acción de gobierno. 

Respecto a Cataluña, la política de desjudicialización es la más inteligente para acabar por desactivar el enorme peligro que supuso la estrategia de ruptura con el Estado y la declaración unilateral de independencia. 

Hay legislación que puede mejorarse . No podemos estar de acuerdo con la impericia legislativa que ha revelado la aplicación de la “ley del sí es si”. Y tenemos serias reservas respecto a “ley trans”, no respecto al cambio registral de los mayores de edad, pero si sobre la antropología constuctivista que la inspira, por consecuencias irreversibles en los menores y por la división en el feminismo.

Es hora de exigir a la derecha la rebaja de la crispación, y la recuperación de la convivencia. 

 “Lo revolucionario es el respeto”, así decía Fernando de los Ríos. 

Deseamos en estas fechas Feliz Navidad. 

Encontrar el Municipalismo desde la Política y la Fe

“Enséñame a escuchar para que sepa gobernar a tu pueblo y discernir entre el bien y el mal; si no, ¿quién podrá gobernar a este pueblo tuyo tan grande? (1 Reyes 3,9)

Mi educación y fe cristiana que conjuga con mis convicciones políticas, ya que entiendo el cristianismo como base de progreso humano, como base de toda igualdad, como don para avanzar en el amor de Dios para con los hombres, sin distinciones.

Por José Luis Labrador Vioque, Alcalde de Manzanares el Real y miembro de Cristianos Socialistas

Hace poco más de tres años adquirí el compromiso de liderar un proyecto político municipal para Manzanares El Real, mi pueblo, con tres premisas claras: el compromiso basado en el municipalismo más puro, donde la prioridad sean los asuntos cotidianos y fundamentales de un municipio. La segunda premisa sería mi compromiso político que desde posturas progresistas y socialdemócratas fundamentase mis decisiones en cuestiones claves como la progresividad fiscal, la igualdad entre vecinos o las acciones locales a favor del medio ambiente, entre otras. Como tercera y última premisa, mi educación y fe cristiana que conjuga con mis convicciones políticas, ya que entiendo el cristianismo como base de progreso humano, como base de toda igualdad, como don para avanzar en el amor de Dios para con los hombres, sin distinciones.

El municipio es la base administrativa de nuestro Estado Español; los Ayuntamientos son las Administraciones más próximas al ciudadano y el primer escalón de un conjunto de mecanismos que trabajan para ofrecer servicios y para garantizar la igualdad de oportunidades de nuestros vecinos. Como ejemplo de trabajo local contra la desigualdad os cuento que en Manzanares El Real tenemos en marcha, desde hace varios años, un banco de alimentos municipal que reparte alimentos entre las familias vulnerables de nuestro pueblo. Para tal fin colaboramos con ONG’s y con Banco de Alimentos de Madrid, además de organizar campañas de recogida de alimentos y donaciones.

Poder atender cada mes a más de 80 familias que se encuentran, según los informes de Servicios Sociales, en situaciones graves de vulnerabilidad, es enriquecedor política y espiritualmente. Ver como la simple acción de un Ayuntamiento puede dar esperanza a tus vecinos, es la esencia misma del municipalismo, no hay nada más cristiano que dejar tu tiempo y tu esfuerzo en ayudar a los demás.

Todas las decisiones pueden tener un sentido político, pero lo que no cabe duda es que todas las decisiones tienen un carácter basado en el convencimiento personal. Acudir a lo más profundo de cada uno y encontrarte contigo mismo (o como los cristianos entendemos, encontrándonos con Dios) a la hora de tomar una decisión es lo más reconfortante ya que de ese modo todo lo que se hace en política municipal, como es mi caso, se hace desde lo más profundo, con total convicción y con todo el sentido.

Como decía al inicio de este texto, una de mis premisas es mi militancia progresista y socialdemócrata, que conjuga muy bien con la siguiente premisa, mi fe cristiana, y es que ambas me proporcionan una hoja de ruta para conseguir mi primer objetivo, el municipalismo puro que da sentido a mi función pública.

Acudir a lo más profundo de cada uno y encontrarte contigo mismo (o como los cristianos entendemos, encontrándonos con Dios) a la hora de tomar una decisión es lo más reconfortante ya que de ese modo todo lo que se hace en política municipal, como es mi caso, se hace desde lo más profundo, con total convicción y con todo el sentido.

Cuando desde la socialdemocracia hablamos de igualdad, yo lo enlazo con Romanos 2,11 donde San Pablo nos dice que no hay personas diferentes en Dios, lo que me motiva a impulsar políticas locales para intentar disminuir las desigualdades, de la manera más amplia posible, porque todos somos iguales a los ojos de Dios.

Cuando desde la socialdemocracia hablamos de fiscalidad progresiva para que quien más tiene aporte más, no hay más que escuchar o leer la Palabra de Dios cuando nos dice que es preciso compartir (Lucas 3:11), y por eso desde el Ayuntamiento bonificamos los impuestos locales a quien menos recursos tienen con un verdadero plan progresivo de los mismos.

Cuando desde la socialdemocracia hablamos de trabajar contra el cambio climático, escucho las palabras del Papa Francisco en su encíclica Laudato Sí, “Esta hermana [la Tierra] clama por el daño que le provocamos a causa del uso irresponsable y del abuso de los bienes que Dios ha puesto en ella…”, y por tanto ponemos en marcha acciones claras que desde el municipio ayuden a proteger nuestro entorno natural y nuestros recursos, como favorecer la instalación de placas solares en las viviendas con la bonificación del 50% del IBI o la recuperación de un arroyo urbano totalmente degradado.

Cuando desde la socialdemocracia hablamos de trabajar contra el cambio climático, escucho las palabras del Papa Francisco en su encíclica Laudato Sí, “Esta hermana [la Tierra] clama por el daño que le provocamos a causa del uso irresponsable y del abuso de los bienes que Dios ha puesto en ella…”

Todas ellas son pequeñas acciones que desde mi Ayuntamiento ponemos en marcha, siempre desde el convencimiento político y desde la seguridad que me aporta mi fe cristiana, ambos factores conjugados para llevar a cabo un verdadero programa municipalista.

Entrevista a la presidenta del Comité Federal de Cristianos Socialistas

Rosa Aguilar: «A la extrema derecha no le gusta el Papa, son católicos a la carta»

«Como cristianos y socialistas, hacemos aportaciones, hacemos propuestas, participamos en los debates y damos nuestras opiniones. Esto es tremendamente importante, e indica que entre cristianismo y socialismo no solo es posible el entendimiento, sino que es un diálogo permanente y constante»

«El espacio religioso, el espacio de las creencias, es un espacio abierto, plural, diverso y distinto. Y ahí está el socialismo. Y hay muchísimos creyentes que se identifican, desde su condición de cristianos, con las políticas que auspicia el Partido Socialista en términos sociales, en términos de compromiso con los que más lo necesitan, y lo respaldan»

«Querer hacer un traje, por parte de un sector de la extrema derecha o de la derecha, de lo que es ser cristiano o de lo que es ser cristiano católico, me parece que es lo menos cristiano y lo menos católico. Es decir, que en nombre de Dios hacen lo contrario de lo que realmente es el cristianismo»

«El Papa está diciendo cosas muy importantes, situándose por la paz frente a la guerra, situándose al lado de los más débiles, y si ellos no lo escuchan, desde mi punto de vista, están desoyendo lo que es ese cristianismo humano que que es absolutamente imprescindible y necesario para hacer realidad la Palabra de Dios»

«Nos gustaría que (el próximo secretario general de la CEE) fuese una persona que entendiera la vida y el mundo actual en el que estamos y que fuese una persona que auspiciara el diálogo; que expresara con libertad aquello de lo que es portavoz pero, a la vez, que entendiera y respetara que va a haber momentos de discrepancia, y que las discrepancias son legítimas y que normalmente enriquecen»

Por Jesús Bastante

«Nadie puede pensar que ser cristiano tiene que comportar ser de derechas, porque entonces estaría en una equivocación plena y total. El espacio del cristianismo es plural y diverso como la propia sociedad (…). Algunos que cada día se dan golpes de pecho, se alejan mucho más de lo que es ser cristiano, tender la mano y ayudar a los demás. Rosa Aguilar acaba de ser nombrada presidenta del Comité Federal de Cristianos Socialistas.

En su primera entrevista a un medio tras su designación, la política cordobesa arremete contra los políticos de ultraderecha que pretenden monopolizar el patrimonio de la fe, llegando, incluso, a ridiculizar al mismísimo ‘ciudadano Bergoglio’. «¿Qué pasa? ¿Que cuando el Papa no responde a lo que tú piensas políticamente, ya no es el Papa, ya no representa la Iglesia Católica, ya no es católico?». Hablamos con ella.

-Hoy nos acompaña Rosa Aguilar, desde Córdoba. ¿Cómo estás?

-Muy bien gracias.

Rosa acaba de ser nombrada presidenta del Comité Federal de Cristianos Socialistas, que es un cargo que no existía hasta la fecha. Cuéntanos, un poco, en qué consiste tu nuevo cometido y qué retos tienes.

-Los cristianos socialistas, como todo el mundo sabe, estamos dentro del Partido Socialista, tenemos un espacio propio para el debate, para el encuentro y para la reflexión. Y, en este contexto, que hay un Comité Federal. Las compañeras y los compañeros han considerado que yo lo presida y yo tengo que decir que estoy ilusionada con el nuevo cometido y, sobre todo, comprometida.

Comprometida con quienes han depositado la confianza en mí y, además, ilusionada. Porque trabajar con un colectivo como el de Cristianos Socialistas, donde todo el mundo está comprometido firmemente y donde queremos caminar, avanzar y trabajar con el conjunto de la ciudadanía, es una oportunidad extraordinaria.

Desde aquí, agradecer a mis compañeros y compañeras el que hayan pensado en mí. Es una oportunidad para un mayor esfuerzo y para un mayor trabajo juntos, porque solo colectivamente se consiguen los objetivos.

Algunos piensan que es incompatibles tener esas dos vocaciones; la vocación política de izquierda y la vocación de fe religiosa. Pero, desde hace muchos años, desde los tiempos de Ramón Jauregui y Carlos García Andoin se lleva trabajando, precisamente, por el lema de Cristianos Socialistas de tender puentes entre el mundo cristiano y el mundo socialista.

¿Es todavía posible tender esos puentes, o estamos en un momento tan polarizado, también en el en el ámbito religioso, que cada vez es más complicado?

-Yo tengo que decir, en primer lugar, que el diálogo permanente existe y la prueba más clara es que ahí está Cristianos Socialistas dentro del Partido Socialista reconocido con un espacio propio, y nuestra participación habitual activa y cotidiana en el partido. Y en ese contexto, como cristianos y socialistas, hacemos aportaciones, hacemos propuestas, participamos en los debates y damos nuestras opiniones. Esto es tremendamente importante, e indica que entre cristianismo y socialismo no solo es posible el entendimiento, sino que es un diálogo permanente y constante.

Si, además, pensamos que hay miles y miles de personas que son creyentes, que votan al partido socialista, y cientos y cientos de colectivos que se sienten también cristianos y que en sus valores, en su apuesta, en su trabajo y en su compromiso expresan lo que significa socialismo, podemos afirmar que ese diálogo diario, permanente y constante no solo es posible, sino que se está dando y que es necesario fortalecerlo, porque cuando hablamos en términos de cristianismo, de cristianos católicos, parece que alguien tuviera la propiedad de lo que es el espacio religioso. Y no es así.

El espacio religioso, el espacio de las creencias, es un espacio abierto, plural, diverso y distinto. Y ahí está el socialismo. Y hay muchísimos creyentes que se identifican, desde su condición de cristianos, con las políticas que auspicia el Partido Socialista en términos sociales, en términos de compromiso con los que más lo necesitan, y lo respaldan.

Por lo tanto, ese diálogo no sólo se da con carácter global y permanente en términos de relaciones con organizaciones del propio espacio de Cristianos Socialistas, sino también con carácter individual a la hora de apostar por un partido político que saben coincide en sus planteamientos solidarios. Y, además, que desde su condición cristiana no tienen ningún problema, porque su espacio es ese y es natural.

De manera que nadie puede pensar que ser cristiano tiene que comportar ser de derechas, porque entonces estaría en una equivocación plena y total. El espacio del cristianismo es plural y diverso como la propia sociedad. Y lo que hay que tener es respeto por todo el mundo y entender que el Partido Socialista tenga no solo militantes cristianos sino que, además, tenga un montón de votantes cristianos porque sus políticas están muy cerca de lo que significa ser cristiano y por eso se identifican.

Algunos que cada día se dan golpes de pecho, se alejan mucho más de lo que es ser cristiano, tender la mano y ayudar a los demás.

-Es verdad que en estos tiempos de polarización se está utilizando el factor religioso desde algunas iniciativas políticas, asociadas a la ultraderecha, que están hablando de esas verdades inmutables de las que habló Juan Pablo II, todas relacionadas con la moral sexual, con una forma de ser creyente que no puede hacer determinadas cosas y que si te sales de ese de ese carril, no te puedes considerar cristiano.

Da la sensación de que desde algunos grupos -y no sé si apoyados por algunos sectores de la jerarquía eclesiástica-, está abundando la tesis de que solo se puede ser cristiano de verdad si se defienden tres o cuatro cosas y si se atacan otras tantas. Eso se ve en la política respecto a los inmigrantes y refugiados, respecto al aborto, respecto a los tipos de matrimonio, etc. Que en una sociedad tan plural como es la española, se está intentando constreñir el concepto católico, el concepto cristiano, a una determinada forma muy concreta: «eres católico si eres esto esto y esto…»

No sé si os preocupa esa esa visión, y si es verdad que sentís que desde alguna parte de la jerarquía se está abonando ese supuesto ADN cristiano.

-Bueno, son varias las cuestiones que planteas.

Por una parte, es curioso que estos grupos hablen siempre de Juan Pablo II y se les olvide el Papa Francisco o Juan XXIII. Que se les olviden papas que han marcado una historia en el ámbito de la Iglesia Católica, en este caso, desde su responsabilidad, y que han planteado unas cosas bien diferentes. Pero es que también Jesucristo decía que los último serán los primeros. Y el querer hacer un traje, por parte de un sector de la extrema derecha o de la derecha, de lo que es ser cristiano o de lo que es ser cristiano católico, me parece que es lo menos cristiano y lo menos católico. Es decir, que en nombre de Dios hacen lo contrario de lo que realmente es el cristianismo. Y, en ese contexto precisamente, en el tema de la inmigración, el Papa Francisco ha sido muy claro con ellos y muy contundente.

Entonces, ¿qué pasa? ¿Que a la extrema derecha o a la derecha, no le sirve el Papa cuando dice cosas que no le gustan? Porque esto no es, soy ciudadano cristiano. Soy católico a la carta.

-Lo decía Santiago Abascal cuando el Papa hablaba de inmigración; le llamaba ciudadano Bergoglio, no papa Francisco.

-Claro. ¿Qué pasa? ¿Que cuando el Papa no responde a lo que tú piensas políticamente, ya no es el Papa, ya no representa la Iglesia Católica, ya no es católico? O sea, ¿también van a excluir al Papa y le van a decir que no es católico porque no entre en su esquema?

-¿Te imaginas?

-Es que ya, sería el no va más. Cualquier día, en vez de decir ciudadano Bergoglio, dirá que es que no le representa porque no es el Papa que debería.

Es el Papa, desde luego, que ha tenido claridad a la hora de expresar su ser, sus sentimientos, y hablar en nombre de la Iglesia Católica cuando ha hablado de los inmigrantes, cuando has hablado de la homosexualidad, cuando ha hablado de las mujeres. Es que es un Papa que habla de la realidad porque la conoce y pone pie en tierra al lado de quienes más lo necesitan. Y en ese contexto, parece que ese no es el prototipo de la extrema derecha, ni de la derecha.

Cristianos Socialistas no excluimos a nadie de la Iglesia. Quienes se están autoexcluyendo son ellos con sus actitudes, que dicen poco con el cristianismo y que, desde luego, tienen muy poco que ver con los valores esenciales que debe de auspiciar la creencia individual y colectiva

El prototipo es seguir teniendo una Iglesia que responde a su planteamiento político. Y nosotros, no somos excluyentes. Cristianos Socialistas no excluimos a nadie de la Iglesia. Quienes se están autoexcluyendo son ellos con sus actitudes, que dicen poco con el cristianismo y que, desde luego, tienen muy poco que ver con los valores esenciales que debe de auspiciar la creencia individual y colectiva. Valores que aporten a esta sociedad para que todas y todos podamos avanzar; el valor de la solidaridad, el de la libertad, el de la igualdad, al de tender la mano a quienes más lo necesitan. Esto, parece que la derecha y la extrema derecha lo olvida, y se sienten cómodos con una parte de la jerarquía eclesiástica que responde a esos cánones que ellos describen y parece que el resto de la Iglesias no existiera.

Pues no; el Papa está diciendo cosas muy importantes, situándose por la paz frente a la guerra, situándose al lado de los más débiles, y si ellos no lo escuchan, desde mi punto de vista, están desoyendo lo que es ese cristianismo humano que es absolutamente imprescindible y necesario para hacer realidad la Palabra de Dios. De manera que, nosotros, en esa confrontación no vamos a entrar porque se retratan solos. Y lo que vamos a hacer es trabajar, precisamente, con esos valores y con esos compromisos. Por eso, el diálogo entre cristianismo y socialismo es permanente, continuo e interesante. Y no solo porque se da en Cristianos Socialistas, sino porque se da en muchísimas personas que lo que quieren es igualdad, que tendamos la mano de quienes más lo necesitan en esta sociedad. Que, de verdad, nos comprometamos en ese ámbito y en esa esfera, que luchemos por la libertad. Que todo el mundo se pueda reconocer a sí mismo y se puede mostrar como es; cosas de la vida diaria y cotidiana que sin lugar a dudas, no solo mejoran colectivamente, sino que lo hacen más humano y más persona individualmente.

-Y el diálogo entre Cristiano Socialistas y la institución, es factible? ¿Es complicado? ¿Se os reconoce como como parte, también, de la institución?

-Ese diálogo existe permanentemente. Unas veces con mayor intensidad, otras con menos. Es un diálogo por nuestra parte sincero, abierto, siempre constructivo, siempre con la intención de avanzar y de fortalecer ese diálogo, pero, lógicamente, también manteniendo nuestras posiciones. En el diálogo, lo mejor que se puede ser es honesto, claro y sincero. Y así dialogamos desde el ámbito del Partido Socialista, a sabiendas que, además, el diálogo es imprescindible también para la ciudadanía. En ese contexto lo hacemos, y hay momentos, no se va a ocultar, que hay mayor dificultad en el diálogo. No porque el diálogo deje de existir, que nunca ocurre, sino porque hay momentos de mayor dificultad a la hora de acometer determinadas cuestiones, y momentos en los que es más fluido porque las cuestiones que se plantean son «más tranquilas», más sencillas de abordar, sobre todo en el ámbito de la Iglesia.

Ese diálogo existe, es bueno que lo haya y es bueno que sea con carácter permanente, con mayor o menor intensidad, pero siempre con los puentes tendidos y sin ninguna intención de dinamitarlos. Eso de que los puentes son lo primero que se dinamita, en este caso es todo lo contrario. Tenemos toda la intención de conservarlos porque creemos que es necesario y porque se lo debemos también a quienes se sienten y nos reconocen en el ámbito del cristianismo.

-Y en el ámbito del Partido Socialista, que sois una corriente federal, cómo os sentís. ¿O sentís escuchados, sentís que vuestra percepción se tiene en cuenta, sobre todo en algunos temas que chocan, o que pueden chocar, en algunos en algunos casos, con la vida de fe de la de la gente?

-Nosotros tenemos, hay que decirlo, doble oportunidad. Porque como cristianos socialistas nosotros fijamos nuestra posición, pero luego también tenemos nuestra agrupaciones, nuestros espacios de debate con todas las compañeras y todos los compañeros del Partido Socialista donde también expresamos lo que pensamos, lo que sentimos, y todas aquellas cuestiones que consideramos. En ese aspecto, nosotros nos sentimos bien. Si no, no estaríamos en la militancia del partido.

Nos sentimos reconocidos como cristianos socialistas. Sentimos, además, que nuestros compañeros y nuestras compañeras, y el partido en general, reconoce el trabajo que realizamos. Y por otra parte, como un militante más

Nos sentimos reconocidos como cristianos socialistas. Sentimos, además, que nuestros compañeros y nuestras compañeras, y el partido en general, reconoce el trabajo que realizamos. Y por otra parte, como un militante más o una militante más, expresamos aquello que consideramos en todas y cada una de las cuestiones que tiene que abordar el partido. De manera que en esa doble vertiente donde participamos y donde contribuimos con nuestra opinión, nos sentimos respetados y, en muchísimos casos, hay que tener en cuenta que hay todo un bloque social que determina humanitaria la política del Partido Socialista, que es un bloque troncal, que nos define cada día en nuestra acción y que es algo en el que todo el mundo estamos de acuerdo. O sea, las políticas sociales son clave; el tender la mano a quienes más lo necesitan es clave.

La igualdad y la libertad son imprescindibles y deben ser consustanciales al ser humano… En todo ese campo, lo que hacemos es multiplicar para que tengamos mayor fortaleza a la hora de trasladar a la ciudadanía, aquello que queremos. Y además, que sepan que nos ponemos en el lugar del otro. Que no se trata de ver las cosas desde lejos, sino también desde cerca. Y desde cerca significa también estar al lado de la organización o de las organizaciones que están, cada día, trabajando con los más vulnerables. Y ahí estamos nosotros también, Cristianos Socialistas. Donde tenemos que estar en una segunda fila, o en la cuarta, pero empujando y participando.

-En unos días se elige el nuevo secretario general y portavoz de la Conferencia Episcopal, que es una figura fundamental tanto en las reacciones Iglesia-Estado, como en ser una de las voces o la voz institucional de la Iglesia española.

Sin entrar en nombres, porque entiendo que eso es una cosa que tienen que decir los los obispos que participan, ¿cómo os gustaría que fuera la persona que tiene que representar la voz de la jerarquía española? ¿Qué le pediríais? ¿Qué mínimos debería tener?

-Nos gustaría que fuese una persona que entendiera la vida y el mundo actual en el que estamos y que fuese una persona que auspiciara el diálogo; que expresara con libertad aquello de lo que es portavoz pero, a la vez, que entendiera y respetara que va a haber momentos de discrepancia, y que las discrepancias son legítimas y que normalmente enriquecen.

Entonces, el diálogo, la escucha y el entender el mundo en el que hoy vivimos y en el que hoy estamos esencial para una persona que va a tener esa responsabilidad. A partir de ahí, nosotros respetaremos a quien elija la Conferencia Episcopal.

Son tres elementos que creo es importante que las personas que van a jugar papeles fundamentales, tengan. Que entiendan en qué mundo estamos y que tengan esa disposición permanente de diálogo y de intentar sumar para multiplicar.

-En un momento, además, en el que se está poniendo en discusión algunos acuerdos y desacuerdos entre Gobierno e Iglesia. No sé si se plantea, realmente, la denuncia de los acuerdos, pero sí que se están negociando temas relativos a la fiscalidad, a la Obra Pía, etc.¿Cómo percibís el estado de las negociaciones? ¿Hay capacidad de llegar a un acuerdo, está todo parado? ¿Hay una perspectiva electoral que puede frenar todo esto?

-En primer lugar, lo que tenemos que entender es que estamos en un estado aconfesional, lo dice nuestra Constitución, aunque es verdad, y hay que subrayar que el papa Francisco también ha dicho en alguna ocasión que lo mejor es un estado laico, diciendo que además, eso beneficiaría al mejor entendimiento entre las religiones y demás. Que fomentaría más ese entendimiento y ese diálogo. Pero nosotros, constitucionalmente, somos un estado aconfesional y, por lo tanto, es normal que, en este caso, Iglesia y Gobierno dialoguen y no estén de acuerdo en todo.

Yo soy de las que dicen que hay que acordar hasta los desacuerdos. Hay que respetarse en el espacio de desacuerdo, pero hay que pensar que el Gobierno gobierna para todo un país. Que gobierna para toda la ciudadanía, y en ese contexto también la Iglesia tiene que ser generosa y entenderlo. Y desde la generosidad de ambas partes, desde la vocación de diálogo y de la voluntad de llegar a acuerdos, a mí no me cabe la menor duda de que las cosas avanzarán, unas veces con mayor rapidez y otras veces con mayor lentitud, pero ahí está. Lo más importante es que siempre hay esa posibilidad de hablar, aunque haya momentos de silencio, que también son necesarios para la reflexión.

-No hay que cansarse de buscar el encuentro y de atender puentes como bien dice el lema de Cristianos Socialistas desde su formación.

Rosa Aguilar, muchísimas gracias, suerte en tu nuevo cometido y desde Religión Digital sabes que tienes las puertas abiertas para lo que necesites y en lo que podamos ayudar.

Muchísimas gracias por la charla y seguimos adelante.

-Muchas gracias a vosotros y a vuestra disposición plena. Seguimos adelante.

Evangelizar en las periferias

Pepa Torres : «La realidad de los ‘cristianos sin iglesia’ sigue en aumento»

• Pepa Torres
«Las personas migrantes, los movimientos sociales y de liberación de las mujeres son un lugar teológico y Lavapiés una periferia en el corazón de la ciudad»
«El Papa interpreta inadecuadamente el análisis de género, como una ideología, cuando lo que es realmente, es una categoría de análisis»
«Pese a la crisis de relevancia, que atraviesan las religiones y la propia iglesia, siempre en cualquier rincón del mundo hay una comunidad católica comprometida con la liberación de los últimos y ultimas»
«Francisco es una lluvia de agua fresca sobre una iglesia dominada por el clericalismo y que frecuentemente anuncia más el derecho canónico que el Evangelio»
«Francisco es una lluvia de agua fresca, pero la conversión de la iglesia requiere cambios estructurales que necesitan un huracán»
«La cuestión del lenguaje es fundamental, no solo porque el lenguaje nunca es neutro: dime como nombras la realidad y te diré cuál es tu lugar en el mundo»
19.12.2020 José Manuel Vidal
Dialogamos con Pepa Torres Pérez, religiosa, teóloga y educadora social, que acaba de publicar «Teología desde las periferias» editado por San Pablo. «La teología siempre es un acto de desnudez», según su criterio y el motivo de su libro, una perspectiva desde la experiencia, la suya. «Más que dar respuestas, mi teología responde a la fidelidad a una búsqueda», aclara. «Lavapiés es, más que un lugar geográfico, quienes lo habitan. La reflexión sobre el misterio de Amor y Dignidad que llamamos Dios ha de ser siempre contextualizada. Pero, además es un lugar simbólico, representa una de las muchas periferias en el corazón de la ciudad». «La vida en las periferias no es una opción, sino una sino una seducción. No es una cuestión de voluntarismo o imperativo ético, es una cuestión de amor, y de resistencia, Pero requiere también una mística que hay que alimentar cada día», explica.
«El libro en realidad tiene un carácter de síntesis, de recopilación, de muchas reflexiones, cursos o talleres que en estos últimos años he compartido con muchos personas y grupos. La experiencia de Dios es integradora y holística, por eso sin duda es mi identidad creyente, y dentro de ella la vida religiosa como mi forma concreta de intentar ser cristiana, la que cohesiona mi vida. Hoy vivimos en sociedades donde el pluralismo y la increencia son un hecho cotidiano, donde los católicos hemos de insertarnos como levadura en la masa y evangelizar por ‘contagio’ y ‘persuasión’ sin quedar reducidos a la sacristía».
‘Teología en las periferias’ y desde Lavapiés. ¿Este barrio madrileño significa para usted un lugar teológico?
La reflexión sobre el misterio de Amor y Dignidad que llamamos Dios ha de ser siempre contextualizada. En este sentido Lavapiés, más que como un lugar geográfico, quienes lo habitan: las personas migrantes, los movimientos sociales y de liberación de las mujeres son un lugar teológico. Pero Lavapiés es también un lugar simbólico, representa una de las muchas periferias desde donde el Evangelio nos cita a acoger y anunciar las semillas del Verbo. Una periferia, como señalo en el libro, que no está situada en las afueras de la ciudad, como otras en las que llevo viviendo desde que tenía 24 años, sino en su corazón mismo. Lavapiés es un lugar de resistencia y contraculturalidad, aunque actualmente amenazado por la gentrificación y la expulsión de sus vecinos y por los fondos buitres.
– ¿El libro contiene partes de una especie de ‘credo que da sentido a su vida’?
Yo creo que la teología es siempre un acto de desnudez. No podemos dar razón del misterio en el que somos, nos movemos y existimos (Act. 17,28) al margen de la propia experiencia y las motivaciones más hondas que nos sostienen. Creo profundamente en el sentido de la teología narrativa y su capacidad de dar cuenta de nuestra esperanza en los contextos de increencia, pero no por eso “exentos de Dios”. El libro en realidad tiene un carácter de síntesis, de recopilación, de muchas reflexiones, cursos o talleres que en estos últimos años he compartido con muchos personas y grupos. Tiene un carácter profundamente dialogal y busca seguir manteniendo “conversaciones en el camino”.
– La definen a usted como «religiosa, teóloga y activista» ¿En qué orden?
No me gusta los compartimentos ni las definiciones cerradas porque la vida está siempre abierta y la experiencia de Dios es integradora y holística. Por eso sin duda es mi identidad creyente, y dentro de ella la vida religiosa como mi forma concreta de intentar ser cristiana, la que cohesiona mi vida. Es esta experiencia creyente la que me hace dar razón de mi esperanza a través de la teología, que entiendo más como intellectus amoris, que como intellectus fidei. Por eso también soy activista, porque es una consecuencia de mi tradición espiritual profundamente ignaciana: ser una contemplativa en la acción, contemplativa en la relación, tener un oído atento al murmullo de los empobrecidos y empobrecidas, como decía, Luz Casanova, la fundadora de la congregación religiosa de la que formo parte y que entre otras muchas pertenencias es mi mayor comunidad de sentido.
– ¿Vivir en las periferias no termina quemando y pasando factura?
La vida en las periferias no es una opción, sino una seducción. No es una cuestión de voluntarismo o imperativo ético, es una cuestión de amor, y de resistencia, de historias de vida de las que formas parte, de vínculos que te sostienen y sostienes y que dan sentido, aun en situaciones terribles como el abandono de las instituciones que estamos viviendo en la actual crisis del covid. Pero requiere también una mística que hay que alimentar cada día y desde ella el cultivo permanente de la gratuidad. Las periferias tampoco se pueden transitar en solitario sino desde una experiencia comunitaria, fuerte, otorgadora de sentido y generadora de creatividad. Sin ello efectivamente es muy fácil quemarse.

– ¿Su ‘teología desde la escucha’ pretende dejar de dar respuestas a preguntas que nadie se hace?
Más que dar respuestas, mi teología responde a la fidelidad a una búsqueda, la del Dios de la encarnación, al que nada de lo humano ni de lo mundano le es ajeno, a un Dios pura gratuidad que no nos arregla nada, pero cuya experiencia honda nos sostiene en todo. Un Dios, como dirían místicas contemporáneas como Doroty Day o Madeleine Delbrel, “cuyo evangelio es ahora, cuya encarnación es hoy”.
– ¿Por qué la Iglesia sigue teniendo mala prensa y escasa credibilidad social?
La iglesia es una realidad poliédrica, como dice el papa Francisco y en ese sentido también es diversa, aunque la diversidad frecuentemente sea minoritaria, pues la tendencia a vivir y entender la comunión como homogeneización es una tendencia muy fuerte. El imaginario social dominante de la iglesia en nuestro país es muy reduccionista, porque la identifica sobre todo con la jerarquía o con los sectores más conservadores dentro de ella y vinculados a la derecha, ignorando que hay otras realidades de iglesia inserta en los barrios populares, comprometida con los movimientos sociales, el cuidado de la casa común, la defensa de los derechos sociales, las migraciones, colectivos de feministas cristianas, etc. Esta realidad se ignora e invisibiliza porque presentarla así le viene bien a los intereses tanto del poder político, como del religioso. Pero yo creo que hay especialmente cuatro aspectos que han deteriorado enormemente la credibilidad de la iglesia:
Su tendencia a adoctrinar más que a escuchar y su resistencia a entrar en dinámica de dialogo hondo ante la complejidad de lo humano.
La cuestión de la pederastia y la violencia sexual al interior de ella misma, el secretismo como se han gestionado y su insensibilidad ante las víctimas.
La discriminación de las mujeres en el acceso a los ministerios y los lugares de toma de decisiones, la demonización de los feminismos.
La defensa de sus propios intereses y la de su mantenimiento, antes que los intereses de los más empobrecidos y empobrecidas desde una perspectiva de la justicia.
– ¿Lo católico ha dejado de influir y de marcar lo social para siempre?
Lo católico es una forma de vivir lo social, al modo de Jesús de Nazaret, buscando el reino de Dios y su justicia y con la confianza que, “lo demás se nos dará por añadidura”, pero en ese compromiso, nos encontramos de hecho, con muchas personas y colectivos que, aunque se declaran agnósticos o ateos viven los valores del Evangelio con mucha más radicalidad, esperanza y alegría que los católicos. Gracias a Dios, la iglesia de cristiandad, aunque la derecha pretende recuperarla, forma parte del pasado y el hecho de que fuera de masas no significa que fuera más evangélica, sino más bien su identificación con el status quo. Hoy vivimos en sociedades donde el pluralismo y la increencia son un hecho cotidiano, donde los católicos hemos de insertarnos como levadura en la masa y evangelizar por “contagio “y persuasión” sin quedar reducidos a la sacristía, sino asumiendo la dimensión publica de la fe, pero tampoco pretendiendo imponer nuestra forma de vida o cosmovisión como si fuera la única. También es cierto que, pese a la crisis de relevancia, que atraviesan las religiones y la propia iglesia, siempre en cualquier rincón del mundo hay una comunidad católica comprometida con la liberación de los últimos y ultimas, viviendo codo a codo el Evangelio con ellos y ellas y asumiendo las contradicciones que conlleva, incluso por parte de la propia institución católica.
– Y sin embargo, tenemos el Papa más popular y profético de los últimos tiempos
Si, el liderazgo del papa Francisco, especialmente en lo que se refiere a lo social, al diálogo con el mundo y los gestos de humanización y de inclusión, son una lluvia de agua fresca sobre una iglesia dominada por el clericalismo y que frecuentemente anuncia más el derecho canónico que el Evangelio; una iglesia que mantiene rito y lenguajes que han dejado de ser inteligibles para nuestros contemporáneos y contemporáneas; una iglesia que mira con sospecha al mundo y frecuentemente con una doble moral en relación a lo que sucede al interior o al exterior de ella misma; una iglesia que se resiste a las reformas y a la vuelta al Evangelio que el propio papa Francisco propone. Francisco es una lluvia de agua fresca, pero la conversión de la iglesia requiere cambios estructurales que necesitan un huracán.
– En su agenda, sin embargo, siguen excluidas las mujeres, ¿no?
Francisco tiene una gran sensibilidad ante las cuestiones sociales, su preocupación por la cuestión de las mujeres conecta en temáticas que tienen que ver con este aspecto, como por ejemplo la trata, pero en lo que se refiere a las cuestiones más antropológicas o culturales, el papa Francisco no ha recogido, por ejemplo, las aportaciones de las teologías feministas e interpreta inadecuadamente el análisis de género, como una ideología, cuando lo que es realmente, es una categoría de análisis. Quizás un buen ejemplo de ello es Tutti Fratelli, una encíclica tan rica y provocadora pero que apenas introduce la realidad de las mujeres, cuando somos las más afectadas por las consecuencias de las políticas neoliberales. Es cierto también que Francisco está introduciendo algunos nombramientos de mujeres en lugares de toma de decisiones. De hecho es el papa que más nombramientos de mujeres ha llevado a cabo, pero esto no deja de ser una anécdota en el seno de una iglesia tan clericalizada y masculina en sus lugares de representación.
– ¿Se extienden los cristianos sin Iglesia?
Creo que, aunque la figura del papa Francisco es percibida por muchos cristianos y cristianas críticos como un Kairós, que está ayudando enormemente a recuperar la esperanza en que los cambios pueden ser posibles en la iglesia; la realidad de los “cristianos sin iglesia” sigue en aumento. En el libro hablo de ello. Con esta expresión me refiero a personas a las que Jesús de Nazaret y el Evangelio tiene centralidad en sus vidas, pero que, en su relación con las estructuras eclesiásticas, la doctrina, los lenguajes y los modos evangelizadores han experimentado orfandad o maltrato eclesial. Sus anhelos, propuestas, y búsquedas no encuentran espacios en ella o son sistemáticamente rechazados o ninguneados. Entre ellos hay cada vez más mujeres. Mucha de estas personas ante el sufrimiento experimentado o el agotamiento de las expectativas de cambio han abandonado las estructuras y mediaciones eclesiásticas por vivirlas en contradicción con el Evangelio. La afirmación de que, las cosas solo se pueden cambiar desde dentro y de que no es posible creer sin pertenecer, como tesis teórica, esta cuestionada hoy por la razón práctica de la existencia de muchos cristianos y cristianas para quienes Jesús de Nazaret y su Evangelio son un referente en sus vidas, pero la iglesia institucional ha perdido toda su credibilidad. Los cristianos y cristianas sin iglesia son también una periferia a la que hemos de aprojimarnos.
-Una nueva teología como la suya acuña nuevas y bellas expresiones, como «Jesús que se hace barra de pan» o «la cultura de la corrala», con sabor a vida y a autenticidad.
La cuestión del lenguaje es fundamental, no solo porque el lenguaje nunca es neutro: dime como nombras la realidad y te diré cuál es tu lugar en el mundo, tu geografía, tu lugar social y epistemológico, quienes quieren que te entiendan, etc, sino también porque Dios es palabra encarnada, que se nos quiere dar a conocer universalmente, desde los últimos y ultimas. Por eso, uno de los principales desafíos de la iglesia hoy, son los nuevos lenguajes. En esto Jesús fue también un experto a través de su teología narrativa: parábolas, gestos llenos de vida, imágenes inclusivas y universales para que la gente más sencilla pudiera entenderle y experimentara que la Buena Noticia tenía que ver con sus vidas cotidianas de gente normal y corriente. Yo creo que en esto, la teología y la espiritualidad tienen todavía una deuda pendiente.

Apoyo al Programa de Gobierno de Coalición

Un compromiso esperanzador e ilusionante«, aseguran en un comunicado conjunto Los sectores cristianos de PSOE y Unidas Podemos ‘bendicen’ el programa de Gobierno de Sánchez y Iglesias    

En un comunicado conjunto, el Grupo Federal de Cristianos Socialistas PSOE y el Círculo Podemos de Espiritualidad Progresista, “queremos expresar nuestro apoyo al acuerdo para conformar un Gobierno progresista de coalición entre PSOE y UP”

Comunicado conjunto

El Grupo Federal de Cristianos Socialistas PSOE y el Círculo Podemos de Espiritualidad Progresista, queremos expresar nuestro apoyo al acuerdo para conformar un Gobierno progresista de coalición entre PSOE y UP.

Dirigimos nuestras reflexiones al conjunto de la sociedad española y de una forma especial a las personas comprometidas, desde una espiritualidad laica o religiosa, en la construcción de una sociedad abierta, inclusiva, tolerante, justa, fraterna y centrada en el bien común.

Ambos grupos, desde nuestra espiritualidad y creencias, valoramos el acuerdo PSOE- UP como un compromiso esperanzador e ilusionante centrado en dar respuesta a los principales retos de la sociedad en su conjunto.

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