El gran cambio del Sínodo

Cristina Inogés: “El gran cambio del Sínodo llegará por pequeños y personales cambios cotidianos”

La teóloga ha participado hoy en la apertura del curso de Cristianisme i Justícia

¿Hay excluidos dentro de la Iglesia? Para la teóloga Cristina Inogés, miembro de la Comisión Teológica del Sínodo, “por supuesto que sí”, ya que “no todos los excluidos están sistemáticamente en el margen, la periferia, o la frontera”. Así lo ha expresado hoy en la apertura del curso de Cristianisme i Justícia, en la que ha participado con la ponencia ‘Excluidos en la Iglesia ¿qué podemos decir desde el Sínodo?’.


“Dentro de la Iglesia hay personas excluidas por su forma de pensar, por su forma de vivir su espiritualidad, por su posicionamiento ante ciertas realidades pastorales…”, ha explicado Inogés. “Uniendo todo esto, obtenemos el perfil de personas que nos ponen en ‘modo cuestionamiento’”, ha señalado.

Asimismo, la teóloga ha apuntado que se trata de personas “que están sometidas a un grado de indiferencia tremendo”. “Tienen visibilidad porque hoy las redes sociales –bien tratadas- nos dan muchas posibilidades, pero no deja de haber una indiferencia institucional que es una forma de silenciarlas porque, todavía falta nos falta algo de autonomía (por lo menos a algunas personas) como para hacer opciones personales”, ha añadido.

Ahora, con el Sínodo –el cual acaba de ampliar su proceso hasta 2024– “por primera vez, todo el pueblo de Dios, y aún a quienes no los consideramos miembros del mismo, hemos sido convocados para que nuestra reflexión, nuestras ideas se escuchen”. En este sentido, “ya no habla Roma solamente, sino que hablamos todos”.

Aportaciones de los excluidos

“Hasta ahora, podíamos descargar mucha responsabilidad en las conferencias episcopales porque su voz se entendía como la voz de la Iglesia”, ha aseverado la teóloga. “Pero ahora ya no, las conferencias episcopales tendrán sus papel, pero nada va a llegarnos solo desde arriba. Seremos todos a hablar y a aportar”, ha aseverado.

Sin embargo, Inogés ha advertido que “no podemos caer en el error de convertirnos ‘en los de arriba de los excluidos’, es decir, en ser nosotros quienes hablemos e interpretemos lo que ellos tengan que decirnos, porque lo bueno, entre otras cosas de este Sínodo, es que hay una pregunta que lo envuelve todo y que no está formulada explícitamente: Iglesia, ¿qué estas dispuesta a escuchar de ti misma?”. “Nosotros tenemos que ser cauce”, ha apuntado, “vía para que la voz, el sentir, y las propuestas de quienes están marginados tengan la posibilidad real de poder hablar”.

Además, Inogés ha subrayado que, durante la fase diocesana, “se ha demostrado que la voz de esos que tan ‘alegremente’ llamamos alejados han hecho aportaciones valiosísimas porque, su aparente distancia, les permite ver con más claridad”.

Una forma de vida

“Por tanto”, ha incidido, “al decir ‘desde el Sínodo’, y referirnos a los excluidos, más que cuestionarnos qué podemos decir, deberíamos preguntarnos qué podemos aprender, cómo cambiar nuestras actitudes, cómo aprender a escuchar, y, sobre todo, cómo aprender a ser más humildes y evangélicos en nuestra vida cotidiana. Porque el gran cambio llegará por pequeños y personales cambios cotidianos que fomentarán cambios comunitarios”.

De esta manera, “las soluciones deberán venir de un proceso de conversión muy fuerte, diría que radical, porque solo así seremos capaces de reflexionar con la mente y con el corazón”. Y es que, para Inogés, “no se trata de buscar fórmulas empresariales para ser efectivos y alcanzar nichos de mercado que ahora no tocamos ni de lejos”, sino de “hacer realidad la forma de vida de Jesús de Nazaret que, como dije en la meditación de apertura del Sínodo, no nos dejó una estructura de Iglesia diseñada, sino una forma de vida”.

“Todos somos Iglesia”, ha recordado Inogés, “también de alguna manera quienes ahora nos miran desde los límites creados por nosotros, es responsabilidad nuestra poner a trabajar la vocación personal que cada uno recibió en su bautismo, porque la tenemos”. De hecho, sólo desde ahí “seremos capaces, no de dar soluciones, sino de hacernos las preguntas necesarias para reflexionar sobre la actitud mantenida hasta ahora con los excluidos y decidir si debe o no cambiar”

La formación en los seminarios

La pregunta de Cristina Inogés: “¿Por qué los seminarios siguen formando en un modelo ministerial agotado?”

Por RUBÉN CRUZ

“Hay que introducir la Inteligencia Emocional en la formación de los futuros sacerdotes”, señala la teóloga española en el Congreso Internacional sobre la Problemática de los Seminarios Católicos, que se celebra en Braga

“¿No falta algo en el diseño de la formación de los futuros sacerdotes? ¿No se les sigue formando en un modelo de ministerio que está absolutamente agotado para la Iglesia, para la sociedad y para ellos mismos?”. Estas son solo algunas de las preguntas que la teóloga española Cristina Inogés se ha hecho hoy en el Congreso Internacional sobre la Problemática de los Seminarios Católicos, bajo el lema ‘Levanta tus ojos y mira’, que se celebra en Braga (Portugal) del 16 al 19 de noviembre con motivo del 450º aniversario del seminario diocesano.

Pero no se han quedado ahí sus cuestionamientos: “¿Perpetuamos el modelo de futuro sacerdote que hace aguas por diferentes vías, o planteamos un modelo nuevo, más abierto y con un entorno formativo más acorde con la realidad eclesial y social, cultural y, sobre todo humana, que se va a encontrar y en la que va a vivir?”.

Tras aludir a la crisis de los abusos en la Iglesia, ha pedido “modificar profundamente la formación de los futuros sacerdotes e introducir en ella dos elementos hasta ahora –solo tenidos en cuenta en poquísimos seminarios– más o menos inexistentes y urgentísimos: la formación psico-afectivo-sexual y la Inteligencia Emocional”.

Formación en clave sinodal

Durante su ponencia, titulada ‘¿Seguir formando en un modelo ministerial agotado?’, ha señalado que los seminarios “no deberían escapar a la reflexión que el proceso sinodal nos propone vivir”. “Por su estructura eclesiástica más que eclesial, están llamados a vivir una profunda transformación en sus estructuras, medios, métodos y enseñanzas para asegurarse que, quienes allí se forman para ejercer el ministerio, salgan preparados para ser sacerdotes del siglo XXI, en la Iglesia y en la sociedad del siglo XXI, y no copias de un modelo ministerial que pudo funcionar en su momento, pero que lleva ya mucho tiempo mostrando que está agotado”, ha remarcado.

Según la teóloga -miembro de la Comisión Metodológica del Sínodo de la Sinodalidad-, “esta forma de Iglesia que conocemos ahora hace aguas por todas partes y mantener una forma de ministerio agotado solo servirá para que la agonía sea más lenta y dolorosa”. Por eso, sostiene que “la convocatoria de este Sínodo no ha sido una ocurrencia de Francisco, un capricho, o una decisión para limpiar la fachada de la Iglesia. Se trata de la necesidad urgente de empezar a cambiar de la Iglesia de los ordenados a la Iglesia de los bautizados; de la Iglesia del yo, a la Iglesia del nosotros”.

En este sentido, ha indicado que, “si el futuro clero no se prepara, ni es preparado en clave sinodal, más vale que disfrutemos de este momento, aunque no sea muy bueno porque, de aquí a cinco o diez años, los problemas que tenemos ahora se habrán multiplicado exponencialmente y será, prácticamente imposible, hallar soluciones pastorales que no sean radicales”. Y, estas, “en el caso de que pudieran servir”, ha puntualizado.

“El desastre actual se gestó hace mucho tiempo”

Haciendo un repaso histórico, Inogés ha señalado que “el desastre actual se gestó hace mucho tiempo”. “Desde la Baja Edad Media, el clericalismo se convirtió en el gran aliado de la institución y en el gran enemigo de la Iglesia. Ese clero clericalizado, dueño y señor de la institución, pervirtió lo que curiosamente más valoraba, la figura sacerdotal, convirtiéndola en una caricatura grotesca, autoritaria, carente de toda humanidad a favor de esa institución. Y, así, el clericalismo se convirtió en el cáncer de la Iglesia. Lenta, pero insistentemente, se extendió en una metástasis imparable”, ha explicado.

Señalando las carencias en la formación de los seminaristas y, por ende, en la formación permanente del clero y de los obispos, ha insistido en que “seguimos inmersos en la gran teología que no evoluciona, ni cambia su manera de expresarse, cuando sus receptores son muy diferentes en cada generación que se sucede”. Por ejemplo, “la gran teología no aborda, porque le da mucho miedo, nada que tenga que ver con el género, porque, en la Iglesia se suele confundir género con ideología de género”, ha dicho, para luego advertir que “todavía nos movemos mucho en esa poderosa razón del ‘siempre se ha hecho así’”.

La teología femenina en los seminarios

También deberá cambiar y corregirse “la ausencia de teología femenina en las bibliotecas de los seminarios, así como en las bibliografías de las asignaturas impartidas, donde tampoco se suelen ver obras de teólogos que vayan abriendo otras vías de reflexión, porque la teología en Europa todavía cree que nada tiene que aprender de otras”, ha afirmado. “La decisión de apartar esas voces de la formación, la decisión de controlar qué leen o no los futuros sacerdotes es ya en sí misma una sutil forma de abuso de poder que silenciosa, pero insistentemente va enraizando en las personas”, ha añadido.

Asimismo, ha continuado: “En los seminarios se forma a los candidatos al sacerdocio privados de la presencia de más de la mitad de la humanidad que somos las mujeres. Y se les forma para un ministerio en el que se van a ver rodeados de mujeres dado que somos más del 80% de los miembros de la Iglesia. ¿No hay alguna incoherencia en esa ausencia?”. Y todo esto, “cuando están llamados a vivir su ministerio en una sociedad que habla con toda naturalidad, y es algo muy interesante a tener en cuenta, de las nuevas masculinidades que profundizan en aspectos muy positivos y que se oponen a un único modelo masculino rígido y bastante insensible”, ha advertido.

Según Inogés, esto, “en lugar de hacernos fruncir el ceño y pensar que son tonterías de la deriva de una sociedad narcisista, podría hacernos pensar en el modelo de vida de Jesús de Nazaret, que manifestó con su comportamiento modelos diversos de masculinidad en su muy cerrada sociedad”. Por ejemplo, “llorar abiertamente ante la tumba de Lázaro (Jn 11, 28-35), acariciar a niños (Mt 19, 13-15), hablar en público con mujeres (Jn 4, 5-43; Mt 15,21-28; Jn 11,19-27) o dejarse acariciar por la mujer que le ungió los pies con perfume (Lc 7, 36-48)”, ha subrayado.

De pastoral a pastoral

Cristina Inogés

¡Estamos de enhorabuena! Ha terminado la fase diocesana del Sínodo, que no este, e iniciamos el curso con todo fresco en la cabeza. Aquello que dijimos en los grupos y que fue recogido en las síntesis diocesana y nacional está disponible para refrescar la memoria. Nuestra voz sonó clara, con contenido y fuerza y, ahora, tenemos la gran oportunidad de iniciar el curso viviendo las primeras prácticas sinodales.


El momento oportuno

En muchas diócesis se van a empezar a aplicar los Planes Pastorales que quedaron aparcados porque el Sínodo requería toda la atención, y que venían desde “arriba”, según la rancia explicación de “porque siempre se ha hecho así”. Sin embargo, estamos en un momento en el que los cambios pueden hacerse evidentes. ¿Y si en lugar de aceptar un Plan dado, elaborado por expertos (de los que rara vez se conoce el nombre) lo hiciéramos entre todos? Los cambios tienen que venir ya desde “abajo”. ¿Practicamos un poco?

A la hora de elaborar un Plan Pastoral entre todos, todos deberemos tener unos cuantos puntos claros para poder llevarlo a cabo. Algunos de estos puntos serían, por ejemplo, conocer la situación real de la diócesis, lo que equivale a transparencia en todas las áreas; no tener prisa por tener el Plan terminado, estamos empezando a rodar de manera sinodal y llevará un poco de tiempo; evidentemente, conocer las directrices de gobierno del obispo es más que necesario porque, de lo contrario, daría la sensación de que el obispo actúa como un señor feudal de su territorio sin querer compartir nada con quienes caminan con él; todo lo aportado en los grupos sinodales debería ser recogido y tenido en cuenta, porque manifiesta las preocupaciones concretas de quienes viven en la diócesis (incluso aunque no se declaren creyentes) y señalarían líneas esenciales en el Plan Pastoral; en la elaboración del mismo deberían participar sacerdotes -independientemente de sus encargos pastorales- y laicos; y tener claro que los grupos donde se trabaje el Plan Pastoral nada tendrán que ver con las formas de trabajo que han seguido durante la fase diocesana del Sínodo.

Frente a las resistencias

Ahora estaríamos hablando de diseñar formas de pastoral concretas para la diócesis: realidad rural, urbana, universitaria, parroquial, de reforma de costumbres. Algo nuevo, diferente, creativo, atractivo… Después de todo, la pastoral ya apunta a ir evolucionando de la pastoral de planes –que pocas veces han funcionado porque son mayoritariamente idearios y no planes evaluables– a la pastoral de actitudes. Nosotros podríamos ser los artífices de este cambio necesario, es más, urgente. Suena bien, ¿verdad? poder hacer esto entre todos.

El cambio va en serio. Comprendo que hay personas a las que cuesta aceptar que algo nuevo está naciendo, ¿no lo notáis? Las resistencias solo proyectan una imagen patética de quienes se resisten –no abiertamente por supuesto– porque no vaya a ser que se pierda un gramo de poder, sin ser conscientes que perder ese mal gramo de poder vale toneladas de autoridad moral.

¡Vamos! ¡Ánimo! En las diócesis donde no se proponga el trabajo conjunto del Plan Pastoral, digámosle al obispo que queremos hacerlo. Estoy segura que, en su mayoría, se alegrarán al ver la buena disposición, el interés, y el deseo de empezar a ser sinodales de verdad.

El cambio ha venido para quedarse. Recordemos que estamos en pleno proceso espiritual -que eso es la sinodalidad- y si el proceso es espiritual, ¿hasta qué punto no implicarse o intentar frenarlo no es llevarle la contraria al Espíritu?

¿Sinodales o ranciamente feudales? That is the question…

¿Nos salvará la tecnología?

Cristina Inogés disertará sobre los “excluidos en la Iglesia” en la apertura del curso de Cristianisme i Justícia

Cristina Inogés

La teóloga dará voz a aquellos cuyo “deseo de pertenencia a la Iglesia se hace patente en su reflexión, en su vida y en las cuestiones que nos plantean”

La teóloga, miembro de la Comisión Teológica del Sínodo y colaboradora de Vida Nueva, Cristina Inogés, participará en la apertura del curso de Cristianisme i Justícia el próximo 18 de octubre con la ponencia ‘Excluidos en la Iglesia ¿qué podemos decir desde el Sínodo?’.


En este evento también se presentarán las líneas de reflexión de este curso. En un momento de creciente secularización y pluralidad religiosa destacan dos propuestas: el Curso de Iniciación Teológica, para revisar los elementos fundamentales de la propuesta cristiana hoy, y el curso Las religiones, sabiduría que sana, en colaboración con el Espacio Interreligioso de Migra Studium.

“La sinodalidad, como concepto recuperado y como praxis, está siendo una de las grandes contribuciones del Papa Francisco a la Iglesia del siglo XXI. La oportunidad de abrir vías de diálogo estructuradas en el interior de la Iglesia es lógico que despierte expectativas, y no puede sorprendernos si genera también algunas frustraciones”, señala la organización.

“Escuchar la voz de los excluidos acostumbra a provocar sorpresas”, subraya Cristianisme i Justícia. “Sus aportaciones son directas, claras, sin opción a interpretaciones. El deseo de pertenencia a la Iglesia se hace patente en su reflexión, en su vida y en las cuestiones que nos plantean”.

El impacto de la tecnología

Con voluntad de ofrecer claves de interpretación del momento actual, uno de los temas que ocupará este año es el impacto de la tecnología, con el curso ‘¿Nos salvará la tecnología?’ a partir del 27 de octubre en colaboración con la Cátedra de Ética y Pensamiento Cristiano de IQS (Universidad Ramon Llull). “Trataremos de entender qué significa vivir en una sociedad tecnocientífica, desde una mirada crítica y desde diferentes perspectivas que permiten poner sobre la mesa implicaciones éticas, sociales y también espirituales de la mentalidad tecnológica o del desarrollo de la inteligencia artificial“, explica la organización.

Como siempre, el centro presenta una variada oferta de cursos y seminarios sobre temas sociales y teológicos, como la búsqueda de Dios en la modernidad, los Derechos Humanos, la perspectiva de género o la eliminación de los abusos sexuales, entre otros. Asimismo, su Aula Virtual cuenta con una serie de cursos disponibles sobre cuestiones fundamentales del trabajo del centro, como los pobres en la teología y la espiritualidad cristiana, la crisis de cuidados, la teología feminista, la experiencia de Dios hoy, la no violencia, o el conocimiento del Islam. Este año también hay novedad en los sábados sociales o los sábados teológicos, que se ofrecen en un formato mixto y se pueden seguir tanto presencialmente como de forma online

Una catequesis sinodal

Cristina Inogés: “Más Cristo en la vida y más evangelio en la Iglesia. A partir de ahí viene todo rodado”

La teóloga y miembro de la Comisión Metodológica del Sínodo ha participado hoy en los Foros PPC

Una nueva edición de los Foros PPC ha unido bajo el título ‘Una catequesis sinodal. ¿Un experimento arriesgado?’ a Cristina Inogés Sanz, teóloga y miembro de la Comisión Metodológica del Sínodo; Francisco Romero, secretario de la Comisión de Evangelización, Catequesis y Catecumenado de la Conferencia Episcopal Española; y Rosa Abad, ministra de catequesis.                                                                                       “No hay que tener miedo a la sinodalidad”, ha defendido Inogés, convencida de que esta “se nos brinda para que la realidad diocesana sea un poco de todos”. Asimismo, ha defendido que “el laicado, que es el grueso del pueblo de dios, sabe hablar tiene ideas válidas. Pero nos falta vencer ese miedo a ‘yo no sé’, ‘yo no puedo’”. Para ella, “todo se reduce al ir a la fuente del bautismo”. Y es que, tal como ha aseverado, “en el momento que nos demos cuenta de que tenemos una corresponsabilidad, conseguiremos ese liderazgo compartido”. “Más Cristo en la vida y más evangelio en la Iglesia. A partir de ahí viene todo rodado”, ha insistido.

Transmitir la fe

Por su parte, Francisco Romero ha recordado que es en el proceso de iniciación cristiana donde “se consolida la vida en la fe de los creyentes”. Por ello, “sería bueno que en los diferentes planes pastorales estuviera muy presente la sinodalidad, que se eduque a las nuevas generaciones cristianas para que esto sea una realidad”.                                      “Es necesario que pongamos medios para que esa corresponsabilidad se haga eficiente y efectiva”, ha insistido el secretario. Por su parte, Abad ha reflexionado sobre cuál es la finalidad de una fe individual. “Si Dios está en mi vida, lo importante es que yo voy a llevar a Dios a los demás, que fue lo que hizo Jesús”, ha apuntado. “La fe tiene que transmitirse a los demás, si no no tiene ningún sentido”, ha añadido.                                  “La Iglesia está dentro de la sociedad. Estamos en la sociedad, sufrimos sus problemas. Como Iglesia, tenemos que ver esos problemas y estar en contacto con esa gente”, ha continuado Abad. “La gente joven está muy perdida porque no sabe a qué agarrarse. A nosotros lo que nos toca es decir ‘a lo mejor lo que buscas es esto’”.

El juego está en cómo lograr consensos en la Iglesia

Cristina Inogés: «Debemos asumir que en octubre de 2023 no habrá una Iglesia sinodal»

Cristina Inogés en el Centro Vedruna de Valladolid
Cristina Inogés en el Centro Vedruna de Valladolid

La zaragozana Cristina Inogés, mujer y laica, participa este fin de semana en el Centro Vedruna de Valladolid en unas jornadas de formación sobre ‘La mujer en la Iglesia y en la sociedad’

No se trata tanto del ‘papel’ de nadie en la Iglesia. Es algo que te asigna alguien que cree tener poder sore ti; debemos acostumbrarnos a hablar, no del papel, sino del lugar de las mujeres en la Iglesia

En estas jornadas Vedruna Cristina Inogés ofrece una visión optimista, esperanzada. El Papa va a por todas, cree. «Se está redescubriendo otra forma de ser Iglesia, se está visibilizando ya». Pero que nadie espere resultados de la noche a la mañana

«En la Iglesia sinodal, el juego va a estar en cómo sepamos integrar la forma de lograr consensos en la iglesia. En lo que respecta a los laicos, el reto es que vivamos realmente y en profundidad la corresponsabilidad a la que nos llama el bautismo»

 RELIGION DIGITAL

Es una de las voces más prolíficas y fecundas en teología hoy en España. Se dio a conocer al gran público con su intervención ante el Papa Francisco en la inauguración del Sínodo sobre la Sinodalidad. Desde entonces, la zaragozana Cristina Inogés, mujer y laica, se ha convertido en una especie de termómetro sobre la marcha de este acontecimiento eclesial sin precedentes, que acaba de cerrar su fase diocesana dejando sobre la mesa importantes cuestiones a debate.

“Nadie se esperaba que esa amplia base del Pueblo de Dios que es el laicado” planteara con tanta fuerza cuestiones como el celibato opcional o el diaconado femenino, dice la teóloga, que participa este fin de semana en el Centro Vedruna de Valladoliden unas jornadas de formación sobre “La mujer en la Iglesia y en la sociedad”, junto a Belén Breznes, Carmen Quintero, Miriam Cuenca, Cristina Pascual, o la exalcaldesa de Madrid Manuela Carmena.

Mujer, ¿qué buscas? La mujer y la Iglesia en la sociedad
Mujer, ¿qué buscas? La mujer y la Iglesia en la sociedad

En unas jornadas Vedruna que hacen suyo el lema de la revuelta de mujeres en la Iglesia, “Hasta que la igualdad se haga costumbre”, Cristina Inogés ofrece una visión optimista, esperanzada. El Papa va a por todas, cree. “Se está redescubriendo otra forma de ser Iglesia, se está visibilizando ya”. Pero que nadie espere resultados de la noche a la mañana. “En octubre de 2023”, cuando el Papa clausure la Asamblea General Ordinaria del Sínodo de los Obispos, “no vamos a tener una Iglesia sinodal. Esto va para largo”. La Iglesia, advierte, tiene sus propios ritmos.

-¿Significa esto que hay que tener más paciencia? En cuestiones como el papel de la mujer, donde se percibe que la Iglesia va con mucho retraso, ¿es posible seguir pidiendo paciencia?

-Lo primero, una puntualización en el lenguaje que creo que es importante: no se trata tanto del “papel” de nadie en la Iglesia, tampoco del papel de las mujeres. El papel es algo que te asigna alguien que cree tener poder sore ti para decirte qué puedes hacer y qué no, dónde puedes estar y dónde no. Debemos acostumbrarnos a hablar, no del papel, sino del lugar de las mujeres en la Iglesia. El lugar nos lo da el bautismo. A partir del bautismo, cada uno tiene su lugar en la Iglesia, y desde ahí le corresponde discernir su propia vocación.

¿Que la Iglesia va con retraso con respecto a la mujer? Es evidente. Con un retraso de siglos. Y en algunas cuestiones va a haber que seguir esperando, pero en otras, no. Esta semana ha sido muy sorprendente que el propio Francisco nombrara a dos mujeres para el dicasterio de los obispos. Eso no había pasado nunca. Ahí no entraban los laicos, y las mujeres, mucho menos.

«¿Que la Iglesia va con retraso con respecto a la mujer? Es evidente. Con un retraso de siglos»

¿En qué vamos a tener que esperar todavía? Por ejemplo, en el diaconado permanente. ¡Y ya ni te cuento el sacerdocio! Eso no le veremos ni nosotros ni nuestros hijos, pero hay que tomárselo… como la realidad que es la Iglesia, que en las cuestiones relacionadas con la mujer es muy lenta.

-El cambio de nombre de la Secretaría general del Sínodo, ahora ya Sínodo a secas (no “de los obispos”), tu propia presencia en la inauguración del Sínodo… Todo eso son signos importantes. ¿Ves cambios estructurales de calado detrás, o falta todavía tiempo para que los cambios que están impulsando el Papa se asienten y consoliden?

-Nadie esperaba que Predicate Evangelium fuera a salir en pleno Sínodo. Ha sido una sorpresa. Con su entrada en vigor, el 5 de junio, se han suprimido las congregaciones, que solo podían presidir los obispos, y se han transformado en dicasterios, que cualquier laico preparado puede presidir. Sin ese cambio no se hubiera podido producir la entrada de estas dos mujeres en el Dicasterio de los Obispos.

Por tanto, sí se están produciendo cambios importantes en las estructuras. Pero a veces no se trata tanto de cambiar las estructuras, como de que estructuras sinodales que ya tenemos funcionen realmente de forma sinodal. Y esas estructuras las tenemos al nivel más básico e inmediato, en la parroquia y en la diócesis. Por ejemplo, con los consejos de Pastoral o los consejos de Economía. Para que funcionen sinodalmente debe haber laicos que no vayan solo a escuchar las propuestas del párroco o del obispo; deben poder hacer propuestas, para que, entre todos, se alcancen consensos y se decida qué soluciones son mejores para la parroquia o la diócesis.

-La fase diocesana del Sínodo se ha cerrado dejando importantes debates abiertos. Lo hemos visto en España, pero también en Francia…

-¡Y en Bélgica! La síntesis final va por el mismo camino y dice cosas interesantísimas.

«A veces no se trata tanto de cambiar las estructuras, como de que estructuras sinodales que ya tenemos funcionen realmente de forma sinodal»

-El caso de Francia, como publicó Religión Digital, es llamativo: los obispos decidieron enviar dos síntesis a Roma, una, con las aportaciones originales, en la que se pedía, entre otras cosas, un protagonismo mayor de la mujer, y otro documento en el que esas propuestas aparecían más suavizadas y contextualizadas. Tomando esto como muestra de que hay claramente dos visiones diferentes, ¿va a ser posible conciliarlas en este proceso sinodal?

-La fase continental nos va a servir para situarnos en una realidad esencial: el cristianismo se manifiesta en culturas muy diferentes. Debemos asumir que la diversidad está presente en la Iglesia. La Iglesia entendió, desde el siglo II aproximadamente, que la unidad venía dada por la uniformidad, y que la uniformidad se conseguía romanizando el mundo. Pues no, mire, esto no es así. Y ahora habrá que redescubrir una manera de conjugar culturas, algo que ya vimos en el Sínodo de la Amazonia. En el sínodo actual están saliendo cuestiones muy candentes, y lo curioso no es que emerjan en ámbitos más abiertos, del mundo occidental, sino que están apareciendo en otros ámbitos, donde nadie se esperaba que fueran a salir.

-¿Por ejemplo?

-Por ejemplo, el sacerdocio de la mujer; el celibato opcional, que conlleva la recuperación de los sacerdotes que se han casado; el darle vía de naturalidad a la presencia de comunidades LGTBI en la Iglesia… Nadie se esperaba es que esa amplia base del Pueblo de Dios que es el laicado fuera por esos temas. Entonces, sí, es verdad que todo esto ha pillado a los obispos con el pie cambiado.

Con respecto a Francia, es una Iglesia muy sinodal, pero está a la vez en un momento de revisión de algunas diócesis, donde el retroceso era manifiesto, y esto les ha cogido un poco con el pie en el aire…

-¿Cómo ves tú esa Iglesia sinodal?

-Tenemos que caminar hacia integrar. En una Iglesia sinodal, el consenso no se alcanza eligiendo la opción A, que tiene 20 votos, frente a la B, que tiene 14. Se trata de integrar también la opción minoritaria, que seguramente tiene cosas muy importantes que decirnos al resto. El juego va a estar en cómo sepamos integrar esa forma de lograr consensos en la iglesia.

«En lo que respecta a los laicos, el reto es que vivamos realmente y en profundidad la corresponsabilidad a la que nos llama el bautismo»

En lo que respecta a los laicos, el reto es que vivamos realmente y en profundidad la corresponsabilidad a la que nos llama el bautismo; eso nos tiene que hacer ser conscientes de todo lo que hemos ido aportando en el Sínodo. Va a tocar estar encima para comprobar que realmente se cumplan, aunque teniendo en cuenta siempre que el movimiento de la Iglesia es lento como el de una tortuga, y que por eso no tendremos una Iglesia sinodal en 2023. Lo cual no significa que no se vayan dando pasos. Desde luego, Francisco no puede estar abriendo más caminos.

-Voces que antes estaban en los márgenes ahora confluyen con el resto. Con tensiones, sí, pero se normaliza el diálogo. ¿Esta va a ser la nueva normalidad en la Iglesia?

-Sí, se normaliza el diálogo, con un pero. ¿Se normaliza porque es algo que tenemos muy fresco con el Sínodo? ¿Vamos a ser capaces de que esto que hemos normalizado durante este tiempo de la fase sinodal se admita con normalidad a partir de ahora, o es algo que solo nos ha servido para hacer una reflexión, para después volver a lo de siempre?

No bastan las buenas intenciones, pero creo que hay posibilidades. Los laicos, en particular, hemos descubierto dos cosas primordiales. La primera, que en octubre de 2023 la Iglesia no será sinodal, sino que la gente entiende que esto va a llevar tiempo, lo que supone que la opción de la frustración se está desvaneciendo. Y a la vez hay conciencia de que el Sínodo va a suponer un antes y un después. Las cosas no van a ser iguales. Los laicos hemos descubierto que tenemos voz y pensamiento. Y eso ya es muy importante, porque nunca habíamos podido hablar en la Iglesia. El Papa nos quiere escuchar, nos ha dado la posibilidad de hablar, y hemos descubierto que tenemos buenas ideas que aportar.

Los laicos, en particular, hemos descubierto dos cosas primordiales: «Que en octubre de 2023 la Iglesia no será sinodal, lo que supone que la opción de la frustración se está desvaneciendo. Y que tenemos voz y pensamiento. Y eso ya es muy importante, porque nunca habíamos podido hablar en la Iglesia»

-¿Cómo ves el papel de la Vida Religiosa y, en concreto, de congregaciones como Vedruna que están haciendo mucha incidencia en el asunto de la mujer?

-En general, la Vida Religiosa está haciendo un gran aporte. Lo vi claramente en la Asamblea General de CONFER, a finales de mayo, donde participé junto a [la jesuitina] María Luisa Berzosa. La Vida Religiosa se está moviendo muy en clave sinodal. He tenido también la oportunidad de participar en algunos capítulos y asambleas generales, y he visto que hay congregaciones que están haciendo sus propias estructuras mucho más sinodales, incluyendo esa integración con la Iglesia diocesana, lo que siempre había sido un fleco pendiente. Estamos empezando a salir de una especie de estructura de submarino, donde cada cual estábamos en nuestro compartimento estanco, para realmente subirnos al Sínodo de la Iglesia, que es una barca, para remar todos en la misma dirección. En eso, la Vida Religiosa está prestando una contribución decisiva.

«La Vida Religiosa estamos empezando a salir de una especie de estructura de submarino, donde cada cual estábamos en nuestro compartimento estanco, para realmente subirnos al Sínodo de la Iglesia, que es una barca»

Un solo rebaño con diversidad

Por Cristina Inogés

 Padre me conoce a mí, y yo lo conozco a él; y como buen pastor yo doy mi vida por las ovejas. Pero tengo otras ovejas que no están en este redil; también a esas tengo que traerlas, para que escuchen mi voz. Entonces se formará un único rebaño, bajo la guía de un solo pastor”. (Jn 10, 14-16).bandera arcoíris ondea ampliamente desplegada. Estamos en el mes en el que se celebra el Día del Orgullo.

Frustraciones y tristezas

Nunca he escondido, ni lo haré, mi relación con comunidades de diversidad sexual a las que acompaño en la medida que ellas quieren, donde tengo amigos con quienes comparto alegrías, sueños, esperanzas, frustraciones, tristezas, y fe en Dios y en un cristianismo inclusivo que lleve a la Iglesia a serlo también.

Hace poco se hizo público que el Franciscano alemán, Markus Fhurmann, había sido elegido provincial tras haberse declarado públicamente homosexual. Al ver la noticia, me pregunté ¿y cuándo se verá esto tan normal que deje de ser noticia?

Diferencias admitidas

Por la calle nos cruzamos con personas son diferentes entre sí porque todos somos diferentes. Y hay personas que, además de todas las diferencias admitidas sin problemas, son sexualmente diferentes. Algo que se admite en la sociedad, algo que admite la mayoría de la amplia base del pueblo de Dios que es el laicado y que, todavía hoy y oficialmente, una parte de la jerarquía mira con desdén y, por supuesto no acepta. Es cierto que algunos obispos ya van dando pasos y es muy de agradecer.

También hace poco los obispos de una provincia eclesiástica, emitían un comunicado a tenor de la aprobación de la “Ley Trans” de la comunidad a la que pertenecen. Sin entrar ni en la ley ni en la respuesta de los obispos, pensé cómo nos condiciona a todos tener solamente un solo punto de visión.

La polarización como regla

Fruto de la época en la que vivimos, marcada por la inmediatez y que no permite crear y menos asentar corrientes de pensamiento, la polarización parece ser la única regla de juego tanto en la sociedad como en la Iglesia.

Así, los políticos tienden a ideologizar todo lo que cae en sus manos y, desde la Iglesia, se responde con rigidez. Al leer el comunicado de los obispos pensé desde qué óptica hacían la reflexión, si habrían hablado con científicos sociales, si sabrían quienes son Judith P. Butler y su teoría queery Paul-Michel Foucault y su historia de la sexualidad humana. No estoy diciendo que tengan que estar de acuerdo con los estudios y las investigaciones de estas dos personas, digo solamente si los conocerán y sabrán quienes son. Al parecer no, no los conocen.

Manuales de moral

La postura de la Iglesia oficial, por lo general, ante la realidad de las comunidades y personas de diversidad sexual, suele empezar y terminar en los manuales de moral sexual sin asomarse al texto del evangelio de Juan que abre esta reflexión. No hay un texto más inclusivo, más acogedor, y más claro en el evangelio sobre lo que debe ser el único rebaño. Por si esto fuera poco, en el evangelio de Juan se da otra cuestión muy importante, y es que no hay apóstoles, todos son discípulos, y esta enseñanza de cómo debe ser el único pastor del único rebaño, va dirigida a todos los que le pudieran acompañar en ese momento.

LOGROÑO (La Rioja) 02/07/2022.- Un momento de la manifestación que ha recorrido hoy sábado las calles de Logroño para exigir la aprobación estatal de la Ley para la igualdad real y efectiva de las personas trans y para la garantía de los derechos de las persona LGTBI+. EFE/Raquel Manzanares.

Las comunidades de diversidad sexual, en este momento y dentro de la Iglesia, son como la mujer encorvada del evangelio de Lucas. Hemos encorvado a esas personas con el peso de mil historias añadidas, de mil desprecios, de mil cargas vacías de contenido y, sobre todo, de miles de prejuicios a los que no queremos o sabemos renunciar.

Nadie excluido

Porque, que Jesús curara a esa mujer enderezándola es lo que siempre atrae y centra la reflexión, sin embargo, el hecho de ayudarla a ponerse derecha, significó para la mujer poder mirar a Jesús cara a cara, y no olvidemos que era y es Dios. Jesús, con ese gesto, lanzó el poderoso mensaje de que nadie estaba excluido -situación de la mujer en la época y situación de las personas de diversidad sexual hoy- de la ternura y de la mirada de Dios.

También como Iglesia deberemos vivir el proceso de enderezarnos con la ayuda de Dios para soltar las historias, tradiciones, cargas, y prejuicios con las que hemos cargado a otros. De no hacerlo, ¿cómo podremos mirar a nuestros semejantes -todos diferentes entre sí- y todos creados a imagen y semejanza de Dios, cara a cara?

Pequeños pasos

Se van dando pequeños pasos. Conozco a obispos, sacerdotes, religiosos, religiosas, y laicos que acompañan con la naturalidad más absoluta, es decir, como a cualquiera, a personas que provienen de estas comunidades y a comunidades enteras. Esa es la actitud. La normalidad.

Ahora falta ir reconociendo que esa diversidad sexual no solo está fuera de la Iglesia, sino que está dentro desde hace… Hay laicos, por supuesto, y también sacerdotes, religiosos, religiosas, monjes, monjas y obispos. No todos saben cómo encajar esa diferencia, si deben o no manifestarla, darla a conocer, cómo vivirla.

La vocación

En definitiva viven sufriendo mucho por algo que no han elegido ser. Eso les impide disfrutar de la vocación a la que han sido llamados porque, que nadie piense que todos huyen del mundo y buscan en la vida eclesial, religiosa, etc, un refugio. Puede que algunos lo hayan decidido así, pero no es fácil vivir esa vida sin vocación. Sin embargo, los hay con auténtica vocación y entrega para hacer realidad el reino de Dios, así que, ¿qué les diferencia de tantos?

Decía Yvan Audouard, periodista y escritor francés: Bienaventurados los fracturados, porque dejan pasar la luz. Sinceramente, prefiero que la luz multicolor que puedan aportarnos nuestros amigos de las comunidades de diversidad sexual, sea fruto de la refracción cuando la luz atraviesa gotas de agua o un prisma triangular de cristal. Porque, como decía Eduardo Galeano, el mundo cambia si dos se miran y se reconocen.

PD: ¿Mantenemos la esperanza de que algún día se hile tan fino con la moral social como se hace ahora, desde algunas instancias eclesiásticas, con la moral sexual?

Carta a la secretaría del Sínodo sobre sinonalidad

        He enviado esta carta a Cristina Inogé, de la Secretaría metodológica del Sínodo en Roma:

Estimada Sra. Inogé, de la comisión metodológica de la Secretaría del Sínodo de Roma; el domingo escuché la entrevista que le hicieron en Últimas preguntas (TVE-2) y me alegró ver su interés y su eficiente trabajo en la realización del Sínodo en esta fase diocesana. En especial me interesó el interés que mostró por contactar con aquellos que estamos alejados de la vida parroquial y de algunas prácticas habituales de nuestra Iglesia.

Mi nombre es Gonzalo Haya Prats, teólogo jesuita secularizado, colaborador de los blogs Fe Adulta y Atrio. Personalmente estoy muy interesado en apoyar al Papa Francisco en su valiente propuesta de este Sínodo. Me temo sin embargo que termine en una decepción como el sínodo de la Amazonia, y me temo que en España está claramente rechazado por las derechas pero también por los teólogos progresistas que desearían algo mucho más radical. Por mi parte creo que ya sería un éxito si se logra movilizar a los fieles en un proceso de sinodalidad en el que nos sintamos responsables y logremos una importante cuota de corresponsabilidad.

Ya había contactado con  mi parroquia en Madrid y tuve muy poca acogida; me dijeron que no habían recibido material para difundirlo con los feligreses, que me enviarían el boletín parroquial. No he recibido nada y ayer me pasé por la puerta de la Iglesia y no vi ningún cartel que dijera algo del Sínodo. He visto el programa de la diócesis de Palencia y he respondido el cuestionario, pero comprendo que ellos tienen que ceñirse a su diócesis. También he consultado el boletín informativo de sinodo.archimadrid.es pero me queda una cuestión por aclarar.

Creo que los grupos programados se centran en cómo se ha practicado la sinodalidad y qué proponen para mejorarla. La sinodalidad simplemente no ha existido hasta ahora, debido a la brecha entre los clérigos y los laicos. Íbamos a una iglesia o a la parroquia “a oir misa”. Creo que es necesario, pero no sé si está previsto en “el sistema”, dejar más libertad a grupos de religiosos, teólogos, intelectuales, obreros… para que expresemos nuestro sentir cristiano sobre la reforma de la iglesia, principal objetivo de este sínodo. Si sólo van a responder los cristianos de misa dominical, poca reforma van a proponer. Sería un contrasentido que la metodología del Sínodo dificultara proponer reformas más profundas y estructurales. Comprendo que convendría atenerse a un o unos cuestionarios tipo para facilitar la recogida de tanta variedad de respuestas.

Y pregunto ¿Existen estos cuestionarios? ¿Se aceptan estas aportaciones? ¿Adónde enviar las que promuevan revistas como Atrio, Fe Adulta, Paradigmas emergentes, y muchas otras que son leídas en toda España, América latina, y algún otro país?

Le agradezco su trabajo por la promoción de este Sínodo y añado mi correo digital y postal, y mi teléfono por si prefiere comentar verbalmente y contagiarnos su entusiasmo.

Gonzalo Haya Prats

Tema: 2. RENOVACION DE LA IGLESIA, Atrio, Sinodalidad

  • Juan Cejudo

22 enero 2022, 23:58 pm · Responder

Nuestro grupo en Cádiz ha elaborado un cuestionario propio para facilitar la pregunta que está en el documento preparatorio del Sínodo. La hemos contestado entre todos y debatido en varias reuniones y ya hemos hecho la redacción final recogiendo lo que todos han dicho. No participamos a nivel de parroquia ni diócesis porque en Cádiz ya se sabe cómo están las cosas.

El documento lo enviaremos directamente a la secretaría del Sínodo, sin filtros de obispos ni párrocos a través de una persona que se nos ha ofrecido a mediar para que llegue directamente donde tiene que llegar….

Creemos que debemos apoyar a Francisco, tan atacado desde fuera y dentro de la Iglesia y que debemos hablar los que nunca somos tenido en cuenta por los estamentos oficiales de lsa diócesis y estamos más bien en las periferias… Animo a todos a que  hablen y envíen sus aportaciones.

Se puede enviar también directamente a:

Secretaría General para el Sínodo de los obispos.

Vía della  Conciliazione, 34

00120 Cittá del Vaticano

Phone: (39) 0669884821

(39) 0669884324

Correo: synodus@synod.va

Web: sinod.va

El liderazgo sinodal

Cristina Inogés “El liderazgo sinodal es poner a la persona en el centro”

La teóloga y Maria Luisa Berzosa dieron claves para la gestión de las congregaciones durante la segunda jornada de la Asamblea General de la CONFER

La segunda jornada de la Asamblea General de la CONFER ha abordado, de la mano de Cristina Inogés y Maria Luisa Berzosa, el liderazgo sinodal. En un formato participativo, han destacado la importancia de la persona, “por encima de la institución” y la figura de los votos como “una ventana abierta a la libertad”.


Abrió el fuego Inogés, recurriendo a san Juan y a los tres mosqueteros para exponer el concepto de liderazgo sinodal. Así, este tipo de mandato “arranca del evangelio de san Juan, donde desaparecen los apóstoles pero todos somos discípulos”. Terminó recurriendo a los héroes de Dumas para concretarlo: “‘Todos para uno y uno para todos’. En este lema se recoge la idea del liderazgo sinodal. Atos, Aramis y Portos son tres personas totalmente diferentes que, sin embargo, actúan en conjunto, como una sola. Y lo hacen porque tienen una misión”.

Entonces, “si ellos son capaces de actuar así, nosotros, que tenemos una misión muchísimo más importante, tenemos que poder hacerlo. Podemos crear liderazgos sinodales”, insistió la teóloga. En este sentido, abundó en que “hay que poner a la persona en el centro. La institución no puede estar por encima de la persona. Por ejemplo, en las visitas, hay que preguntar ‘¿como estás’ no para que te respondan ‘bien’ o ‘me duele la pierna’, sino preguntar si siente que es feliz, si las funciones que tiene son lo que ella puede aportar, si se siente arropada, o sola… “.

“Todos para uno y uno para todos”

Algo fundamental para que pueda funcionar este tipo de liderazgo “es la comunicación“. En este sentido, Inogés subrayó la importancia de “establecer canales de comunicación válidos, conforme a las realidades y necesidades de cada congregación. Después, es fundamental contar con una persona preparada al frente de la comunicación de cada congregación“.

En este aspecto, Berzosa advierte: “hay que tener cuidado con cómo se dicen las cosas. Y mucho cuidado con el secretismo. Sobre todo, porque al final se sabe todo y crea mal ambiente, rompe la sensación de pertenencia al grupo. Somos familia, y debemos saber todo, lo bueno y lo malo. Debemos elegir bien los canales”.

Poder vs Autoridad

Interpelada por los asistentes, Inogés explicó que la diferencia entre “poder y autoridad es que el poder vence, pero la autoridad convence”. en este sentido, se remitió al ejemplo de la Virgen. “Muchas veces nos venden una imagen de María como la que obedece, y se confunde esa obediencia con sumisión. Ella dialoga con el enviado del Señor, que es como hacerlo con el Señor. Y hay que ver el contexto de la época… Por otro lado, se habla poco del sí de José, y se le ve con otra perspectiva“. En cualquier caso, “obediencia sí, sumisión no”.

También hizo referencia Berzosa a los votos. Explicó que, para ella, lejos de ser una cárcel, “son una ventana abierta a la libertad“.

Para participar en el proceso sinodal

PUERTAS ABIERTAS A PARTICIPAR EN EL SÍNODO

col haya

En vista de las pocas facilidades que estoy viendo en algunas parroquias para facilitar la intervención de los fieles en el Sínodo, y menos aún para escuchar a los que no frecuentamos las parroquias o incluso están alejados de las prácticas habituales, dirigí esta…

…consulta a la Comisión metodológica:

Estimada Sra. Inogés, de la comisión metodológica de la Secretaría del Sínodo de Roma; el domingo escuché la entrevista que le hicieron en Últimas preguntas (TVE-2) y me alegró ver su interés y su eficiente trabajo en la realización del Sínodo en esta fase diocesana. En especial me interesó el interés que mostró por contactar con aquellos que estamos alejados de la vida parroquial y de algunas prácticas habituales de nuestra Iglesia.

Mi nombre es Gonzalo Haya Prats, teólogo jesuita secularizado, colaborador de los blogs Fe Adulta y Atrio. Personalmente estoy muy interesado en apoyar al Papa Francisco en su valiente propuesta de este Sínodo. Me temo sin embargo que termine en una decepción como el sínodo de la Amazonia, y me temo que en España está claramente rechazado por las derechas pero también por los teólogos progresistas que desearían algo mucho más radical. Por mi parte creo que ya sería un éxito si se logra movilizar a los fieles en un proceso de sinodalidad en el que nos sintamos responsables y logremos una importante cuota de corresponsabilidad.

Ya había contactado con  mi parroquia en Madrid y tuve muy poca acogida; me dijeron que no habían recibido material para difundirlo con los feligreses, que me enviarían el boletín parroquial. No he recibido nada y ayer me pasé por la puerta de la Iglesia y no vi ningún cartel que dijera algo del Sínodo. He visto el programa de la diócesis de Palencia y he respondido el cuestionario, pero comprendo que ellos tienen que ceñirse a su diócesis. También he consultado el boletín informativo de sinodo.archimadrid.es pero me queda una cuestión por aclarar.

Creo que los grupos programados se centran en cómo se ha practicado la sinodalidad y qué proponen para mejorarla. La sinodalidad simplemente no ha existido hasta ahora, debido a la brecha entre los clérigos y los laicos. Íbamos a una iglesia o a la parroquia “a oír misa”. Creo que es necesario, pero no sé si está previsto en “el sistema”, dejar más libertad a grupos de religiosos, teólogos, intelectuales, obreros… para que expresemos nuestro sentir cristiano sobre la reforma de la iglesia, principal objetivo de este sínodo. Si sólo van a responder los cristianos de misa dominical, poca reforma van a proponer. Sería un contrasentido que la metodología del Sínodo dificultara proponer reformas más profundas y estructurales. Comprendo que convendría atenerse a un o unos cuestionarios tipo para facilitar la recogida de tanta variedad de respuestas.

Y pregunto ¿Existen estos cuestionarios? ¿Se aceptan estas aportaciones? ¿Adónde enviar las que promuevan revistas como Atrio, Fe Adulta, Paradigmas emergentes, y muchas otras que son leídas en toda España, América latina, y algún otro país?

Le agradezco su trabajo por la promoción de este Sínodo y añado mi correo digital y postal, y mi teléfono por si prefiere comentar verbalmente y contagiarnos su entusiasmo.

Y he recibido la siguiente respuesta de Cristina Inogés

Cristina Inogés

Buenas tardes, Gonzalo:

¿Nos tuteamos? Por mi parte no hay inconveniente.

La verdad es que estamos en un momento sumamente atractivo. Va a tener inconvenientes y negarlo sería tonto, pero creo que pese a todo y todos, algo habrá cambiado cuando llegue 2023.

Los grupos para trabajar el Sínodo no tienen por fuerza que estar asociados a una parroquia. Pueden ser grupos de todo tipo y, por lo tanto, sí se puede participar. Lo normal va a ser hacerlo a través del cauce diocesano. Me permito enviarte (aunque sé que lo tendrás) el Documento Preparatorio y el Vademecum, además del enlace a la web del Sínodo. Todo está en varios idiomas. Es esta: 

https://www.synod.va/en.html

En el Documento Preparatorio y en el Vademecum, hay 10 bloques de preguntas. Se pueden trabajar todos o bien aquellos bloques que se consideren más interesantes o importantes para ese grupo. Además, está la posibilidad de aportar la reflexión sobre algún tema que no aparezca en esos bloques.

También te adjunto el enlace que he encontrado en la diócesis de Madrid donde, al final, están los cauces de participación diocesana:  https://sinodo.archimadrid.es/

Estoy a tu disposición para todo lo que quieras preguntarme.

Te paso también mi número de móvil por si te puedo ayudar puntualmente en algo.

Seguimos caminando…

Cristina Inogés Sanz

crisinogsanz@gmail.cpm

Twitter: @Crisinogessanz

Facebook: cristina.inogessanz

Instagram: cristinainogessanz 

Creo que esto abre posibilidades para que nosotros podamos elaborar nuestro cuestionario, quizás junto con otras organizaciones, y enviarlo por vía más directa a la Secretaría del Sínodo, evitando así los resúmenes (los posibles filtros) parroquiales y diocesanos