Las mujeres en la Iglesia–

¿De qué se quejan las mujeres en la Iglesia? Clericalismo, violencia machista y desigualdad

Mujeres en la Iglesia CWC

«Las peticiones que se hacen al Sínodo de 2023 desde el informe del CWC pasan por una reforma del derecho canónico, la práctica de la tolerancia cero hacia los abusos y más derechos para las mujeres»

«En todo el mundo, la ausencia de mujeres en los niveles de decisión y su exclusión del ministerio ordenado se consideran las formas más graves de discriminación e injusticia», dice el Informe del Sínodo 2022, que durante dos meses ha recogido las reflexiones de 60 grupos internacionales de mujeres repartidos por todo el mundo

Por José Lorenzo

2.286 mujeres de todo el mundo hablándose y encontrándose virtualmente durante dos meses para preparar su informe sinodal que enviar a Roma, en respuesta a la petición del papa Francisco. Ahora, las conclusiones ya están y demuestran algo que ha surgido también en otros informes preparatorios del Sínodo de 2023 en Iglesias nacionales: muchas mujeres se sienten cada vez más frustradas ante el abuso de poder, la discriminación y el sexismo.

Porque esas son, grosso modo, las conclusiones a las que ha llegado un informe del Consejo de Mujeres Católicas (CWC, en sus siglas en inglés), que reclama reformas en la Iglesia, donde “sufren el clericalismo, la violencia sexual y el abuso de poder”.

Formas graves de discriminación

«En todo el mundo, la ausencia de mujeres en los niveles de decisión y su exclusión del ministerio ordenado se consideran las formas más graves de discriminación e injusticia», dice el Informe del Sínodo 2022, que durante dos meses ha recogido las reflexiones de 60 grupos internacionales de mujeres repartidos por todo el mundo.

Así, según el informe, las mujeres lamentan, a pesar de su formación en muchos casos, su falta de capacidad para poder decidir en la Iglesia, donde son las que, al menos numéricamente, más trabajan y sin recibir compensación económica alguna a cambio, en tareas que tienen que ver, fundamentalmente, con la actividad pastoral, la educación religiosa y las celebraciones litúrgicas, constatándose, además, que un 10% de ellas estaba a cargo de una parroquia.

La mayoría de las mujeres ha sufrido violencia

Con todo, el informe constata especialmente lo impactante que fue para las mujeres reconocer que la mayoría de ellas había sufrido violencia, algo que se ve agravado en África, según el CWC, por el patriarcado, las estructuras jerárquicas, el dominio masculino sobre la religión católica, siendo también más afectadas por la violencia de género y los asesinatos.

Celebración presidida por mujeres en la Amazonía

En este sentido, llama la atención también que muchas mujeres en ese continente se sienten explotadas por la Iglesia y excluidas por una «teología mariana romántica».  Situación similar viven las mujeres católicas en Asia, una marginación que comparten por razones del color de su piel las mujeres afroamericanas o hispanas en Norteamérica, lo que ha hecho que muchas de ellas le hayan dado la espalda a la Iglesia.

«Meras ayudantes»

En Europa, las mujeres católicas encuestadas por el CWC se sienten «meras ayudantes” en la Iglesia, sin que su formación teológica sea apenas tenidas en cuenta, lo que también ha motivado que hayan abandonado la Iglesia.

Frente a todas estas cuestiones, las peticiones que se hacen al Sínodo de 2023 desde el informe del CWC pasan por una reforma del derecho canónico, la práctica de la tolerancia cero hacia los abusos y más derechos para las mujeres.

“Alcem la veu”

‘Alcem la veu’, la revuelta de las mujeres en la Iglesia de la Diócesis de Valencia, ha presentado esta mañana en el Arzobispado el documento que hace unos días se hacía llegar al Vaticano. Son las conclusiones de meses de trabajo de organizaciones de todo el mundo agrupadas en el Consejo de Mujeres Católicas (CWC), que esperan poder trasladar al nuevo arzobispo, Enrique Benavent.

De forma paralela a la convocatoria del papa Francisco de un proceso sinodal de escucha de toda la Iglesia y de diálogo con la sociedad civil, el CWC inició una serie de sesiones virtuales para que los obispos pudieran oír las voces de las mujeres de todo el mundo. Desde el 8 de Marzo de 2022 se ha estado reflexionando en cada diócesis, país y continente sobre cinco ejes: la situación de las mujeres en la Iglesia; poder, participación y representación; estructura y transparencia; vida sacramental; y resistencia y esperanza.

Comenzó con una encuesta realizada a miles de mujeres que respondieron
mayoritariamente que su participación en la Iglesia es “invisible, ya que realizan tareas subalternas y de servicio, pero carecen de poder de decisión”. La realidad presenta matices en cada continente, desde Asia donde las católicas son una minoría, aunque trabajan codo a codo con mujeres de todas las religiones en temas de justicia social; pasando por África donde son mayoría y la desigualdad social y de género está muy marcada; por Norteamérica donde negras e hispanas dicen experimentar el racismo en la Iglesia estadounidense en forma de discriminación, segregación y actitudes estereotipadas; hasta llegar a Europa donde son tratadas y vistas como asistentes, que simplemente apoyan el trabajo del párroco.

Cuando las mujeres de todo el mundo hablan de su experiencia de la Iglesia, el
término más común utilizado es frustración. “Se sienten frustradas por el abuso de poder, el clericalismo, la discriminación, el sexismo y el miedo que experimentan en los entornos eclesiales. Su ausencia en la toma de decisiones y su exclusión de los ministerios ordenados son vistas como una injusticia”, reza el documento de conclusiones.

Denuncian que la estructura jerárquica clerical de la Iglesia “ha conducido al fracaso generalizado de las autoridades para responder con justicia y compasión a los sobrevivientes de diversas formas de abuso”. Exigen, por tanto, una mayor rendición de cuentas, comisiones de la verdad independientes y transparencia. En el documento también se recogen algunos ejemplos positivos de estructuras eclesiales de Australia o Alemania que van dando pasos hacia la igualdad. Pero aseguran, “para que la Iglesia transite verdaderamente por el camino sinodal, necesita despojarse de su pensamiento feudal, de sus dictados patriarcales y de sus actitudes paternalistas”.

Ponen como ejemplo la exclusión de la mujer de la ordenación sacerdotal, que
entienden como una pérdida incalculable para la Iglesia, o la negativa a acoger plenamente a la comunidad LGBTQ+.

En las recomendaciones finales invitan a la Iglesia a desenmascarar las teologías que justifican el sexismo, el racismo y toda forma de dominación. También a renovar las estructuras de la Iglesia y las leyes canónicas para hacerla más democrática y transparente, acogiendo la diversidad e incorporando a las mujeres en la toma de decisiones, incluida la posibilidad de que pueda ser ordenada. Así como a desarrollar aún más una «sacramentalidad del cuidado» para que, “como cristianas y cristianos, podamos atender mejor las desigualdades sin precedentes de nuestro tiempo y abordar de manera proactiva la devastación de la Tierra debido al cambio climático.

Más información: Rosa Martínez