La Doctrina Social de la Iglesia

Un poco de Doctrina Social de la Iglesia para Europa

por José Fernando Juan 


  

Un mes antes de que Rusia comenzara su guerra contra Ucrania y Europa, el profesor Julio Martínez recordaba, en panel de expertos en Madrid, que la doctrina sobre la guerra justa había sido puesta en jaque por el papa Francisco en Fratelli Tutti. ¿Sabéis dónde y qué ha cambiado?


La formación cristiana debería incorporar cada año alguna actualización sobre Doctrina Social. Varias editoriales, y esta misma revista, se esfuerzan por no perder de vista este asunto. Más allá de sus principios fundamentales, aspectos concretos que abarcan todo aquello que tenga que ver con la forma que damos a nuestra sociedad. El día de Europa, celebrado el 9 de mayo, más allá de una conmemoración y recuerdo cada vez más lejano, sirve para recordar que es un proyecto de sólidos fundamentos y altas aspiraciones para la humanidad, que hunde sin duda sus raíces en la gran tradición espiritual judeocristiana, en la razón con vocación de alcanzarlo todo y en la legalidad como marco general de convivencia.

Al respecto, más allá de nombres más o menos complejos, nuestra sociedad tiene dos grandes principios que convendría actualizar y unir más de lo que habitualmente se expresa. Por un lado, la autonomía, tan manida y traída, tan mal comprendida cuando se hace de ella solipsismo personalista e intimismo individualista, se afirma como prioridad de la persona y su libertad esencial, no marginal. Pero no puede ir sola. Necesita para ser vivida de unas relaciones especiales con otros, tal y como expresa el principio de subsidiariedad, del que todos procedemos y con el que estamos en deuda. Si bien me gusta verlo a la inversa de como siempre se presenta.

Responsabilidad

El principio de subsidiariedad afirma, a mi entender, demasiado rápido “la ayuda mutua”, la imprescindible solidaridad y fraternidad. Sin embargo, para ser real, debe ser capacitante y, al mismo tiempo, encaminar a la responsabilidad. Dando que la persona es lo primero que empuja la DSI como construcción social, y la persona es libre, se debe garantizar siempre el ejercicio de su libertad gradual y responsablemente. A mis alumnos les hago la siguiente pregunta: ¿Mi hija pequeña es capaz de poner y retirar la mesa? Quizá alguien piensa que no, lo cual es verdad. Quizá alguien diga que sí, y le diría que no cualquier mesa. Puede hacerlo en la medida de su capacidad. Pero si no permito que se ejercite según su capacidad, libre y guiadamente, lo que haré será una persona “inútil” y “dependiente”. Estas dos últimas palabras han sido la respuesta de mis alumnos hoy. Salta a la vista que es así y que no hay mejor forma de expresarlo.

Lo que vale para casa, en tanto que relaciones familiares, debe extenderse igualmente a la sociedad de algún modo y manera. No para fomentar el paternalismo legal y la vigilancia tecnológica permanente en los que estamos “cayendo” como si se tratara de una pendiente necesaria para la vida en el siglo XXI, sino para cultivar las relaciones fraternas, tal y como Francisco las llama refiriéndose a la “amistad social”, que son las grandes olvidadas del enfrentamiento totalitario de los otros dos principios del lema ilustrado: igualdad y libertad.

Cultivar las relaciones fraternas

Sin duda, la semana de Europa nos debería enfocar más en lo positivo y bueno que tiene la construcción de un proyecto asentado responsablemente en la libertad, con deberes y obligaciones serias de participación e implicación, con derechos que limiten el alcance de una legalidad excesivamente positivista con peligros de ser instrumento ideológico en todos los frentes que toca.

Para terminar, un reto. ¿Qué tienen en común Fratelli Tutti 84, 97, 103, 121, 129, 203, 218, en general toda ella, y el 258 en el que se proclama al final: ¡Nunca más la guerra!? Sin duda, no un texto para estudiar, leer, comentar y debatir, sino para vivir, implicarse, comprometerse con él y dejarse la piel

131 años de Rerum Novarum

Rerum Novarum
Rerum Novarum

El Celam lanza un mensaje por el Día de las Encíclicas Sociales y la Doctrina Social de la Iglesia

“Alrededor del 80% de la población vive en ciudades de más de 50.000 habitantes y que casi 29 millones de personas buscan y no encuentran un empleo”

«Algunos no duermen porque tienen hambre y otros no pueden dormir por miedo a los que tienen hambre»

«Por nuestras calles y por nuestros campos transitan muchos Cristos que necesitan de nuestra solidaridad”

Por Luis Miguel Modino, corresponsal en Latinoamérica

La celebración del Día de las Encíclicas Sociales y la Doctrina Social de la Iglesia, cuando se 131 años desde que el Papa León XIII publicó la encíclica Rerum novarum, ha motivado un mensaje del Consejoso Episcopal Latinoamericano y Caribeño (Celam), firmado por su presidente Mons. Miguel Cabrejos.

El texto relata brevemente lo que le preocupaba al Papa León XIII al escribir aquella encíclica, haciendo ver que es algo que, concretado en situaciones similares, continúa sucediendo hoy, en un continente donde “alrededor del 80% de la población vive en ciudades de más de 50.000 habitantes y que casi 29 millones de personas buscan y no encuentran un empleo”. Algo que las lleva a la miseria y al ser víctimas de trabajo esclavo, “especialmente entre los muchos millones de migrantes que ya no solo van del campo a la ciudad, sino de país en país”.

El presidente del Celam denuncia que “unos pocos acumulan riqueza, mientras que miles de millones observan con dolor las maravillas científicas, porque van siendo descartados de los avances”, algo especialmente presente en el continente latinoamericano, donde “la riqueza, el poder, el acceso a la cultura, la educación y la salud, se concentran en pocas manos”.

El texto cita a don Hélder Câmara, que dice que “algunos no duermen porque tienen hambre y otros no pueden dormir por miedo a los que tienen hambre”, denunciando ser una “¡situación clama al cielo!”, y reclamando ser “¡una región de hermanos y hermanas que comparten la riqueza producida, que alcanza para que nadie viva en una condición indigna de los hijos de Dios!”.

Mons. Cabrejos

El mensaje quiere ayudar a que la voz de la Iglesia resuene para llamar “a las conciencias para construir justicia”, pues “si calláramos, las piedras gritarían”. En ese punto cita las palabras de Benedicto XVI y Francisco en las que justifican la opción por los pobres.

Las encíclicas sociales son vista por el Celam como instrumentos que “han inspirado parte de la legislación laboral y previsional, la conceptualización de los derechos humanos, la promoción de procesos de paz en muchos lugares del mundo”, algo asumido por la Iglesia de Latinoamérica y el Caribe. Hoy eso se expresa “en la defensa de los pueblos originarios y la responsabilidad con el medio ambiente en la Amazonía; en la atención a los migrantes en 650 puntos de apoyo distribuidos en nuestro continente; en la educación de millones de niñas, niños y jóvenes para alcanzar mejor futuro; en millares de personas que reciben atención sanitaria y compañía cuando su salud se deteriora, en el cuidado de las víctimas del Covid 19”.

Pero también se reconoce que “queda mucho más por hacer”, por lo que se invita a seguir avanzando. Ello “porque por nuestras calles y por nuestros campos transitan muchos Cristos que necesitan de nuestra solidaridad”, llamando a unirse con todos en ese camino. 

Finalmente se recuerda que la Doctrina Social de la Iglesia “está en permanente cambio y enriquecimiento”, viéndola como “fundamento y estímulo para la acción”. Para ello piden la intercesión de “Nuestra Madre, María de Guadalupe, siempre servicial y solidaria”, buscando “nos anime en la escucha y el discernimiento de los clamores de los pobres y de la tierra para que con la enorme capacidad creativa de las personas seamos capaces de ponerlos al servicio de la justicia y la paz”.

Metanoia Cuaresmal y Doctrina Social de la Iglesia

El método de Ver, juzgar y actuar se convierte así, en una propuesta cuaresmal, de discernimiento, conversión y construcción del Reino de Dios.

Ver es percibir cómo son las cosas en realidad: actos de comunicación del Amor providente de Dios. Pero esto implica también superar los numerosos sesgos cognoscitivos que nos hacen ver solamente lo que queremos ver de antemano. Aún con las mejores intenciones, estamos condicionados desde el vamos. Estos filtros los tenemos todos… “el que no tenga ideologías, que tire la primera piedra”.

También cierto modo de vivir en la Iglesia nos pueden condicionar fuertemente la mirada. Pensemos en cuántas cosas se hacen y se mandan en «nombre de Dios», sin que Él tenga que ver. Baste mencionar el «sesgo clerical» y el «autorreferencial», denunciados tantas veces por el Papa.

Buscar el Reino y su Justicia, purifica la mirada y genera hábitos en nuestra forma de ver el mundo y transfigurar la Historia.

Por Guillermo Jesús Kowalski Guillermo Jesús Kowalski

VER

Los contenidos de la Doctrina social son fruto de una larga experiencia del Evangelio en proceso de Encarnación en la historia humana: la Dignidad de la persona, la defensa de la vida humana, los Derechos Humanos, el Bien común, la lucha por la justicia, el Destino universal de los bienes, el trabajo, la propiedad privada, la Subsidiariedad, la Participación en la vida social, la Solidaridad, la opción preferencial por los pobres, la ecología, la bioética ante los nuevos avances científicos, etc. Prolíficos y profundos contenidos que brillan por su ausencia en la predicación habitual y no por casualidad, sino porque del corazón habla la boca (Mateo 12:34). La ignorancia de la DSI tiene causa: ¿Cómo creerán si nadie les predica?(Rom.10,14). Por eso, si poco se siembra, poco se cosechará (2 Cor 9)

Pero la DSI también nos brinda un método indispensable para abordar la realidad creada, averiada por el pecado, y en proceso de redención hasta el fin de los tiempos. El método de Ver, juzgar y actuar se convierte así, en una propuesta cuaresmal, de discernimiento, conversión y construcción del Reino de Dios.

Hoy aprovecharé este espacio para reflexionar sobre el significado del VER. La ascesis de la mirada nos previene del encantamiento de las palabras y la ilusión de los sofistas, que siempre termina en la pérdida de la originalidad genesíaca y en el mar de la confusión babélica. Si no se ve, no se puede discernir ni obrar en consecuencia.

Ver es percibir cómo son las cosas en realidad: actos de comunicación del Amor providente de Dios. Pero esto implica también superar los numerosos sesgos cognoscitivos que nos hacen ver solamente lo que queremos ver de antemano. Aún con las mejores intenciones, estamos condicionados desde el vamos. Estos filtros los tenemos todos. Decía mi antiguo profesor Lucio Gera: “el que no tenga ideologías, que tire la primera piedra”. Son estructuras de pensamiento, intereses (muchos de los cuales no nos damos cuenta prima facie) que nos condicionan y provienen del ambiente donde vivimos, de la posición económico social, de la institución a la que pertenecemos (y en la cual estamos seguros), de cómo somos reconocidos o no y mil etcéteras más que suelen hacernos cómplices de los pecados estructurales de la época. Todos acentúan un color u otro de la realidad y la mayoría de las veces no son muy racionales por más que las disfracemos y justifiquemos como tales. De todos los sesgos que llevamos, me hace pensar el mencionado por Galeano: “todo depende del dolor desde donde se mire”, detrás de cada mirada humana, siempre hay un lente de dolor, que puede ayudar o no a captar la densidad de las cosas.

Si no somos conscientes de nuestros sesgos, estaremos bloqueados por nuestras cegueras. Esto ocurre por varios factores. En primer lugar, por nuestra condición de creaturas, no somos Dios, lo cual no es un mal ya que el mal es la ausencia de un bien debido. No lo vemos todo como Dios, lo cual no nos desmerece sino que da el contorno de nuestra creaturidad amada y todos sabemos que las cosas se destruyen cuando pierden el contorno que los tiene contenidos y …contentos.

En segundo lugar, porque el pecado ha hecho mella en esta capacidad. Adán y Eva no vieron una “manzana” ni un “límite” a la libertad que los protegía y daba forma, sino que vieron la ilusión de ser como dios. La tentación idolátrica es permanente en la historia de del Pueblo de Dios. Hoy, esta mirada idolátrica se encuentra en el becerro de oro de los logros de la técnica y el progreso material: ya no son una herramienta para ayudar la naturaleza sino para reemplazarla con soberbia y egoísmo, erigiéndose en dueño en vez de administrador de los dones de Dios para todos. (Ver especialmente Laudato Si, cap.III)

Otras de las influencias mencionadas por la sagrada Escritura son “el mundo” en un sentido peyorativo, es decir, la capacidad de influencia de los demás. Pensemos en internet, los negacionismos, las fake news que tanto condicionan el conocimiento de la realidad, mientras nos convencen ingenuamente que lo que aparece en tv es la pura verdad porque aparece por tv o lo dice un influencer con miles de seguidores. Vivimos en la dictadura huxleiana de un “pensamiento único”, extorsionados hasta el moño con entretenimiento-consumismo y bajo amenaza de la “cancelación” si nos creemos listos y no nos masificamos «como se debe». Apoltronados en nuestro «mundo feliz» a costa de externalizar los costos hacia tantos hambrientos en el mundo, derramamos alguna lágrima por Ucrania y un minuto de odio por Putin, y así nos quedamos tan tranquilos. Escuchamos indignados las conclusiones de las cumbres del cambio climático y al otro dia salimos desesperados a la caza del «black friday».

También cierto modo de vivir en la Iglesia puede condicionar fuertemente la mirada. Pensemos en cuántas cosas se hacen y se mandan en «nombre de Dios», sin que Él tenga que ver. Baste mencionar el «sesgo clerical» y el sesgo «autorreferencial», denunciados tantas veces por el Papa, bajo el nombre de clericalismo y autorreferencialidad. El actual sínodo es un intento de abordar estas limitaciones que impiden vivir la comunión, participación y misión de los cristianos. Sin embargo seguirán quedando -adrede- cosas en el tintero , como por ejemplo ¿Qué visión pueden tener sobre la familia, el amor conyugal, la difícil crianza de adolescentes y la insegura cornisa del trabajo los líderes de una religión que  han sido obligados a renunciar a ello por una supuesta dedicación a fines superiores que les da una seguridad de por vida?.

La tercera fuente de esas tentaciones que desvían nuestra atención de la realidad como ella es, está dentro de nosotros mismos, “la carne” en sentido bíblico. Aquellas tendencias que llevamos dentro: la soberbia, la envidia, el resentimiento, la ambición desmedida, etc. y que nos hacen obrar el mal que no queremos como dice Pablo. Son nuestros “caprichos” en una época que incentiva el descontrol de las emociones. La manipulación psicológica tecnocrática recurre a la distorsión mental y explotación emocional para ejercer su control y así obtener beneficios, haciéndonos creer que nos lo «merecemos» y luego nos vende inacabables manuales de autoayuda para anestesiarnos.

Al negar el ejercicio de la virtud como la estructura antropológica del desarrollo de la personalidad, aquellos hábitos que nos predisponen de modo fácil y gozoso al bien; el ser humano actual se encuentra sometido al despotismo de sus vicios, justificados y alentados permanentemente y que produce lo que Pablo VI llamaba “una conciencia empecatada”, con muchas dificultades para distinguir la verdad, el bien y la belleza…la destrucción ecológica y el la injusticia social.

Por eso el primer paso de esta metanoia es pedir de modo realista, como el ciego de nacimiento “Señor, haz que vea”. Sin admitir el don de la Gracia presente -la Trascendencia amorosa de Aquel que está entre nosotros- todo esfuerzo es una ilusión pelagiana que se agota. Recordemos que ser católico es creer que la Gracia presupone siempre la naturaleza, la cura y la eleva. El Reino de Dios no descarta lo creado y lo humano para hacer un mundo idílico y artificial inventado por clérigos.

Contemplar a Jesús nos permite ver al verdadero Dios y al verdadero hombre y afinar la puntería cuaresmal para mirar más allá de nosotros mismos, la naturaleza como don de Dios y al que está en la periferia del sufrimiento como su presencia privilegiada que nos acompaña hasta el fin de los tiempos.

Buscar el Reino y su Justicia, purifica la mirada y genera hábitos en nuestra forma de ver el mundo y transfigurar la Historia

Retomar la D.S.I

La petición de Francisco: “Retomemos la Doctrina Social de la Iglesia” 

La Fundación Centesimus Annus Pro Pontifice celebra su Conferencia Internacional en Roma y es recibida en audiencia por el Papa 

El papa Francisco recibió en audiencia este sábado, 23 de octubre, a los miembros de la Fundación Centesimus Annus Pro Pontifice, que celebran estos días su Conferencia Internacional en Roma. El pontífice defendió que “la Doctrina Social se opone al individualismo y busca el bien común”, ya que la solidaridad, la cooperación y la responsabilidad son sus “tres piedras angulares” al ver a la persona humana “como la cumbre de la creación y el centro del orden social, económico y político”. 

Francisco apostó por la Doctrina Social en este momento en el “que las incertidumbres y la precariedad que marcan la existencia de tantas personas y comunidades se ven agravadas por un sistema económico que sigue desechando vidas en nombre del dios dinero”, destruyendo los recursos de la Tierra y alimentando tantas formas de desigualdad. Por ello, pidió huir de la indiferencia y activar la “promoción activa del bien”. 

Ofrecer esperanza 

El Papa agradeció la tarea de la fundación al “financiar estudios e investigaciones para los jóvenes sobre nuevos modelos de desarrollo económico y social”. “Es importante, lo necesitamos: en el suelo contaminado por el dominio de las finanzas necesitamos muchas pequeñas semillas que hagan brotar una economía justa y beneficiosa, a escala humana y digna del hombre. Necesitamos posibilidades que se conviertan en realidades, realidades que den esperanza”, añadió. 

“Retomemos la Doctrina Social, hagamos que se conozca: ¡es un tesoro de la tradición de la Iglesia!”, reclamó el pontífice. “Solidaridad, cooperación, responsabilidad: son tres palabras que recuerdan el misterio de Dios mismo, que es Trinidad. Dios es comunión de personas y nos orienta a realizarnos a través de la apertura generosa a los demás (solidaridad), de la colaboración con los demás (cooperación), del compromiso con los demás (responsabilidad)”, explicó. 

Memoria del futuro

Francisco: «Seamos constructores de puentes, los que se reúnen aquí no encuentran muros sino rostros»
Arranca, con una granada plantada al mismo tiempo en todas las ciudades conectadas, «Memoria del futuro», la décima edición del evento creado en 2011 por Monseñor Adriano Vincenzi, fallecido en febrero, difundido por primera vez en toda Italia
Hoy jueves, en Verona, el Papa les envió un video mensaje en el que anima a los participantes a ser constructores de puentes
Al hablar del título de la edición el Papa dijo que «la esperanza es la virtud de un corazón que no se cierra en la oscuridad, no se detiene en el pasado, no vive en el presente, sino que sabe ver el mañana»
Y recordando las palabras del padre Vincenzi animó a seguir comprometidos en un camino de: «constructores de puentes: los que se reúnen aquí no encuentran muros sino rostros»
27.11.2020 | Alessandro Di Bussolo y Patricia Ynestroza
(Vatican News).- Será el primer Festival nacional de la Doctrina Social de la Iglesia sin monseñor Adriano Vincenzi, el sacerdote veronés, por años guía de la Fundación Toniolo, el centro diocesano de investigación social, que fundó el Festival y durante nueve ediciones fue su principal animador. Mons. murió a la edad de 68 años el 13 de febrero de este año.
Esta Festival será también el primero en difundirse, ya no sólo en Verona, sino como soñaba el prelado, que esté dirigido a toda Italia. En efecto, hace un año Monseñor Vincenzi, Don Adriano para las más de 20.000 personas de toda Italia y del resto del mundo que participan cada año a finales de noviembre en el evento que creó en 2011, había cerrado la novena edición del Festival con la esperanza de ampliarlo a diez ciudades en 2020.
Mensaje del Papa Francisco
El Papa Francisco dijo a los participantes que este Festival quiere, con su metodología creativa, iniciar una confrontación entre sujetos diferentes en su sensibilidad y en su acción, pero convergentes en la construcción del bien común. Y recordando a Mons. Vincenzi, el Papa mencionó su última encíclica: “Queremos recordarlo en el rasgo distintivo de su servicio con palabras que están en armonía con lo que escribí en mi última encíclica Fratelli Tutti: «es una gran nobleza poder iniciar procesos cuyos frutos serán cosechados por otros, con la esperanza puesta en el poder secreto del bien que se siembra».
Memoria del futuro
Este año el tema que han elegido es «Memoria del futuro». Suena un poco extraño, pero es creativo, afirmó el Papa, y añadió que el tema invita a esa actitud creativa que podemos decir: «frecuentar el futuro». “Para nosotros los cristianos, el futuro tiene un nombre y este nombre es «esperanza». La esperanza es la virtud de un corazón que no se cierra en la oscuridad, no se detiene en el pasado, no vive en el presente, sino que sabe ver el mañana». ¿Qué significa el mañana para nosotros los cristianos? Es la vida redimida, la alegría del don del encuentro con el amor trinitario. En este sentido, ser Iglesia significa tener una mirada y un corazón creativo y escatológico sin ceder a la tentación de la nostalgia que es una verdadera patología espiritual”.
El Papa dijo además que la “dinámica de los cristianos no es retener el pasado con nostalgia, sino más bien acceder a la memoria eterna del Padre y esto es posible viviendo una vida de caridad. Por lo tanto, no es la nostalgia la que bloquea la creatividad y nos hace personas rígidas e ideológicas incluso en las esferas sociales, políticas y eclesiales. Más bien, la memoria está tan intrínsecamente ligada al amor y a la experiencia que se convierte en una de las dimensiones más profundas de la persona humana”.
«Todos hemos sido generados a la vida en el Bautismo. Hemos recibido el don de la vida que es la comunión con Dios, con los demás y con la creación. Por lo tanto, estamos llamados a realizar la vida en comunión con Dios, es decir, en la intimidad de la oración en la presencia del Señor, en el amor a las personas que encontramos, es decir, en la caridad, y finalmente, en relación con la Madre Tierra, lo que indica un proceso de transfiguración del mundo. Y la vida recibida como un don es la vida misma de Cristo, y no podemos vivir como creyentes en el mundo a menos que manifestemos su vida misma en nosotros. Injertados en la vida del amor trinitario nos volvemos capaces de la memoria, de la memoria de Dios. Y sólo lo que es amor no cae en el olvido precisamente porque encuentra su razón de ser en el amor del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. En este sentido toda nuestra vida debe ser de alguna manera una liturgia, una anamnesis, una memoria eterna de la Pascua de Cristo».
«Podemos decir: ‘frecuentar el futuro’. Para nosotros los cristianos, el futuro tiene un nombre y este nombre es «esperanza»
Vivir la memoria del futuro
Así que aquí está el significado del Festival de este año, dijo Francisco, vivir la memoria del futuro significa comprometerse a hacer de la Iglesia, que el gran pueblo de Dios (LG, 6) pueda ser en la tierra el principio y la semilla del reino de Dios. Vivir como creyentes inmersos en la sociedad manifestando la vida de Dios que recibimos como regalo en el Bautismo para que podamos recordar ahora esa vida futura en la que estaremos juntos ante el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo. Esta actitud nos ayuda a superar la tentación de la utopía, de reducir la proclamación del Evangelio a un simple horizonte sociológico o a dedicarse a la comercialización de diversas teorías económicas o facciones políticas. En el mundo con la fuerza y la creatividad de la vida de Dios en nosotros: así sabremos fascinar el corazón y los ojos de la gente con el Evangelio de Jesús, ayudaremos a hacer fructíferos los proyectos de la nueva economía y política inclusiva capaz de amar.
Constructores de puentes
El Pontífice por último se dirigió a los diferentes actores de la vida social reunidos con ocasión del Festival: al mundo de los empresarios, de los profesionales, de los representantes del mundo institucional, de la cooperación, de la economía y de la cultura, y les dijo que continúen comprometiéndose siguiendo el camino que Don Adriano Vincenzi ha trazado con ellos para el conocimiento y la formación en la Doctrina Social de la Iglesia. «Constructores de puentes: los que se reúnen aquí no encuentran muros sino rostros».
El tema de la edición
«Memoria del futuro», explican los organizadores «encuentra en el granado muchas sugerencias». De hecho «es una planta presente desde el principio de la historia de la humanidad, recuerda el poder de la vida; está bien enraizada en la tierra, sus raíces son fuertes, su fuerza es sinónimo de tenacidad en las dificultades; ofrece refugio y sus frutos, con numerosos y diferentes granos, nos habla de una riqueza en la diversidad».
La granada, árbol símbolo de la doctrina social
En la mañana del 23 de noviembre 24 ciudades italianas plantaron un árbol de granado, símbolo de la doctrina social de la Iglesia. Desde Acerenza hasta Treviso, así como Verona, por supuesto, en estricto orden alfabético, en un lugar elegido de acuerdo con las administraciones locales, se plantará esta planta típica de Oriente Medio