Ante la II Jornada Mundial de los Abuelos y los Mayores

Omella: «Las instituciones y centros que albergan a los ancianos están llamados a ser lugares de humanidad»

Pareja de abuelos
Pareja de abuelos

«Ellos tienen un papel importante en la vida y en el crecimiento del árbol familiar. En torno a ellos, se juntan sus hijos, sus nietos y, a veces, incluso sus bisnietos»

«Ante el auge de la cultura del descarte, a la cual se refiere a menudo el Santo Padre, es decir, una cultura que descarta, aparta o tira lo que no sirve, vemos con tristeza que los mayores son los que más riesgo tienen de ser descartados»

«Seamos generosos y dediquemos un poco de nuestro valioso tiempo a ellos. Seguro que recibiremos mucho más»

Por Cardenal Juan José Omella

Esta próxima semana celebraremos la fiesta de San Joaquín y Santa Ana, los abuelos de Jesús, según una tradición que arranca del siglo II. Es por este motivo que la Iglesia celebra este domingo la II Jornada Mundial de los Abuelos y de los Mayores bajo el lema «En la vejez seguirán dando fruto» (Sal 92,15).

Por ello, me permitirán que estas líneas las dedique a nuestros abuelos, esas personas que llenan y enriquecen con su sabiduría y ternura tantos hogares y familias. ¡Qué relación tan especial la que se establece entre abuelos y nietos!

Abuelo con nieta
Abuelo con nieta Jana Sabeth

Ellos tienen un papel importante en la vida y en el crecimiento del árbol familiar. En torno a ellos, se juntan sus hijos, sus nietos y, a veces, incluso sus bisnietos. Ellos son el puente que nos conecta con el pasado, con la tradición familiar y, a su vez, nos ayudan a escribir las páginas de nuestra historia personal y comunitaria. Ellos hacen posible la alianza entre generaciones a la que se refiere a menudo el papa Francisco.

Valores que importan

En un mundo como el nuestro, donde se valora mucho la fuerza y la apariencia exterior, los mayores no se cansan de transmitirnos con sencillez, a su manera, muchos valores que realmente importan y que deberían estar muy presentes a lo largo de nuestra vida. Unos principios y valores que están grabados en el corazón de cada ser humano y garantizados por la Palabra de Dios (cf. Palabras del papa Francisco a la Asociación Nacional de Trabajadores Mayores. 15/10/2016)

Ante el auge de la cultura del descarte, a la cual se refiere a menudo el Santo Padre, es decir, una cultura que descarta, aparta o tira lo que no sirve, vemos con tristeza que los mayores son los que más riesgo tienen de ser descartados. En efecto, cuando nuestros mayores pierden autonomía y más nos necesitan, más crece el riesgo de que, poco a poco, sean considerados una carga y sean abandonados. Ante su debilidad no siempre los fortalecemos. Deberíamos ser capaces de hacerlo derrochando amor.

Abuelos
Abuelos

Muchos ancianos han encontrado un segundo hogar en residencias para gente mayor donde comparten su vida con otros ancianos. Las instituciones y centros que albergan a los ancianos están llamados a ser lugares de humanidad y de atención amorosa, donde los más débiles no sean olvidados ni desatendidos, sino cuidados, visitados, recordados y defendidos.

Amar a nuestros mayores dignifica nuestra propia memoria. ¡Qué bellas son las palabras de la Biblia con las que una joven viuda se dirige a su suegra cuando esta la invita a dejarla y rehacer su vida!: «No insistas en que regrese a mi tierra y te abandone. Iré adonde tú vayas, viviré donde tú vivas; tu pueblo será mi pueblo y tu Dios será mi Dios; moriré donde tú mueras, y allí me enterrarán. Juro ante el Señor que solo la muerte podrá separarnos» (Rut 1,16).

Dedicarles un poco de tiempo

Una sociedad avanzada se distingue por cómo trata a sus abuelos y a sus jóvenes. Mientras los jóvenes son la vitalidad de un pueblo en camino, los ancianos refuerzan esta vitalidad con la memoria, la experiencia y la sabiduría. No hay mejor manera de mirarse al espejo como país que analizando la calidad de vida que dispensamos a nuestros jóvenes y a nuestros ancianos. Seamos generosos y dediquemos un poco de nuestro valioso tiempo a ellos. Seguro que recibiremos mucho más.

Queridos hermanos y hermanas, os deseo a todos una feliz fiesta de San Joaquín y Santa Ana. Felicidades, abuelos, y gracias por vuestra misión.

† Cardenal Juan José Omella Omella, Arzobispo de Barcelona

Por la dignidad de los adultos mayores

La Iglesia argentina, por la dignidad de los ancianos y los adultos mayores

Desprecio, subestimación, desatención, indiferencia: algunas modalidades de abuso y maltrato que sufren los adultos mayores y que es necesario revertir

En el marco del Día Mundial de Toma de Conciencia del Abuso y Maltrato en la Vejez, declarado por la ONU, el área de Adultos Mayores de la Comisión Episcopal de Vida, Laicos y Familia (CEVILAF) emitió un mensaje para “unir nuestra voz a este coro que busca enaltecer esa importante etapa de la vida, así como rescatar la riqueza que contiene para toda la sociedad”.seguraron que el problema que afecta la salud y la dignidad de los adultos mayores tiene que ver con las modalidades de abuso y maltrato, más allá de su procedencia, religión o condición social o económica. Recordaron las palabras del papa Francisco que afirmó que la Iglesia no puede ni quiere conformarse a “una mentalidad de intolerancia y mucho menos de indiferencia, desprecio, respeto a la vejez”.

Cuando se habla de esta problemática se referencian aquellos actos que, ejecutados por única vez o permanentemente repetidos, por negligencia o dolo, acción u omisión, causan daño corporal o psicológico o provocan la exclusión y marginación de los adultos mayores: maltrato físico o anímico, falta de respeto, engaño y estafa económica.

Asimismo, se le suma a esto la cultura del abandono y descarte que aparta los adultos mayores de los ambientes familiares y sociales, o, en casos extremos, la promoción de la eutanasia.

Los miembros del área de adultos mayores del Episcopado argentino reconocen que estos actos pasan casi inadvertidos o están naturalizados, motivo por el cual son subestimados o desatendidos. “Es triste considerar que, a pesar de todos los esfuerzos que la humanidad destina a mejorar la vida de las personas, el maltrato de los adultos mayores parece ser una realidad que aumenta en vez de disminuir”, señalaron.

La valoración en la Argentina

También aludieron a lo que ocurre en el país con este grupo etario. Reafirmaron que uno de los aspectos que más afectan la calidad de vida de los adultos mayores argentinos es la cuestión previsional: sistema jubilatorio arcaico, irracional e injusto, haberes que hunden en la marginalidad y la pobreza a multitudes que no alcanzan a satisfacer las necesidades vitales básicas.

Desde el área de Adultos Mayores consideraron que es oportuno recordar esta fecha para promover actitudes en defensa de la dignidad de los ancianos, que no disminuye por su menor capacidad productiva. Es necesario atender adecuadamente la vejez para promover el bienestar espiritual y cultural de toda la sociedad. Aseveraron que “Su fragilidad hace de los adultos mayores un especial signo de la presencia de Jesús entre nosotros”.

Finalmente pidieron comprometerse para transformar el maltrato en buen trato y el abuso en respeto y valoración de todos los adultos mayores y ancianos.