El Sínodo de la Iglesia australiana

Los obispos australianos ceden y hacen suya la petición sobre el diaconado femenino

Unas mujeres se abrazan durante las sesiones
Unas mujeres se abrazan durante las sesiones 

El Consejo Plenario ha acordado que la Iglesia en Australia haga suya la petición de “implementar” el diaconado femenino, siempre y cuando el conjunto de la Iglesia universal lo permita

También se insta a que las mujeres formen parte de las estructuras de gobierno diocesanas, razón por la cual las diócesis se han de comprometer “a encontrar nuevas oportunidades para que las mujeres participen en los ministerios”

Por José Lorenzo

Finalmente, el Consejo Plenario de Australia, celebrado durante esta pasada semana en Sidney, acordó proponer una serie de reformas históricas sobre el papel de la mujer en la Iglesia tras una serie de jornadas muy tensas que, incluso, provocó un plante de más de 60 de los 270 miembros cuando el voto deliberativo de menos de una treintena de obispos bloqueó una moción para formalizar el apoyo a la ordenación de mujeres como diáconos.

Ahora, el Consejo Plenario ha acordado que la Iglesia en Australia haga suya la petición de “implementar” el diaconado femenino, siempre y cuando el conjunto de la Iglesia universal lo permita. En este sentido, hay que recordar que, en el año 2016, el papa Francisco nombró una comisión para estudiar la posibilidad del acceso femenino al diaconado y el tema fue objeto de debate también durante el Sínodo para la Amazonía.

El arzobispo de Sidney,  Anthony Fischer, durante el plenario
El arzobispo de Sidney, Anthony Fischer, durante el plenario

Incluirlas en las estructuras de gobierno

Además de esta histórica petición, el Consejo Plenario Australiano ha acordado igualmente que las mujeres formen parte de las estructuras de gobierno diocesanas, razón por la cual las diócesis se han de comprometer “a encontrar nuevas oportunidades para que las mujeres participen en los ministerios”, según informa The Tablet.

Estas cuestiones fueron aprobadas en la última sesión del Consejo Plenario y ponían punto final a un proceso deliberativo que ha implicado a más de 220.000 personas durante los cuatro últimos años en la Iglesia australiana.

Documento consensuado

La hermana Melissa Dwyer, que formó parte del comité del Consejo Plenario, en declaraciones a The Catholic Weekly, periódico de la archidiócesis de Sydney, afirmó que ahora “estoy segura de que es un documento [el que aborda el diaconado femenino] que realmente honra el espíritu de la sala”.

“Al mismo tiempo, también confío en que hemos tenido en cuenta la inspiración original que vino de esas miles de personas que han formado parte de este viaje desde el principio de las diferentes fases de escucha y discernimiento”, concluyó.

Las mujeres en la Iglesia australiana

Las mujeres se plantan ante los obispos australianos por impedir una resolución sobre el diaconado femenino

Participantes en el encuentro
Participantes en el encuentro

A pesar de la mayoría de los dos tercios requeridos, los estatutos del Consejo Plenario señalan que todos los delegados tienen un voto “consultivo”, en tanto que el de los obispos es “deliberativo”. De ahí que, en segunda ronda, la moción no saliese adelante porque solo cosechó 25 de los 29 votos episcopales necesarios

Shane Mackinlay, obispo de Sandhurst, reconoció la vergüenza que había causado el resultado: “Esta no es la forma en que esperábamos que se desarrollara el proceso. Es decepcionante y mucha gente -mujeres y hombres, sacerdotes, laicos y obispos- estaba muy angustiada”

Por José Lorenzo

No fue posible, afloró la indignación y la protesta silenciosa de las mujeres que participaban como delegadas en las deliberaciones del Consejo Plenario de Australia (una reunión de los líderes católicos más importantes del país) como muestra evidente del disgusto por lo que acababan de presenciar.

Reunidos durante esta semana en Sidney, se votaba una resolución para contemplar la posibilidad de conceder el diaconado a la mujer (en 2016 el papa Francisco creó una comisión para estudiar ese tema), resolución que fue aprobada por la mayoría de los 277 delegados (entre ellos, los obispos), pero que finalmente no vio la luz.

El obispo emérito Eugene-Hurley en la misa de inauguración
El obispo emérito Eugene-Hurley en la misa de inauguración

Se impuso el voto de los obispos

Y es que, a pesar de la mayoría de los dos tercios requeridos, los estatutos del Consejo Plenario señalan que todos los delegados tienen un voto “consultivo”, en tanto que el de los obispos es “deliberativo”. De ahí que, en segunda ronda, la moción no saliese adelante porque solo cosechó 25 de los 29 votos episcopales necesarios.

Este resultado final motivó la indignación de una parte de los delegados asistentes a este importante encuentro de la Iglesia australiana, que optaron por situarse en la parte trasera del lugar en donde se celebrar el evento, no tomar asiento y guardar silencio.

Obispos australianos en la misa inaugural
Obispos australianos en la misa inaugural

Momentos de confusión

La situación generó momentos de confusión, lo que obligó a suspender momentáneamente las sesiones y a que los obispos se reunieran con carácter de urgencia para deliberar, comprometiéndose a entregar otra propuesta para ser votada este viernes.

Shane Mackinlay, obispo de Sandhurst  y vicepresidente del consejo plenario, reconoció la vergüenza que había causado el resultado: “Esta no es la forma en que esperábamos que se desarrollara el proceso. Es decepcionante y mucha gente -mujeres y hombres, sacerdotes, laicos y obispos- estaba muy angustiada”, según recoge la prensa de Sidney.

Cartel del Consejo Plenario
Cartel del Consejo Plenario

“Ayer me sentí abrumadoramente triste porque fueron algunas mujeres las que hablaron en contra de la mejora del papel de la mujer en la Iglesia”, dijo a The Tablet la hermana Patty Fawkner, líder de las hermanas del Buen Samaritano, la primera congregación religiosa fundada en Australia.

El diaconado femenino

Cardenal Marx: “El diaconado femenino sería un gran regalo para la Iglesia”

“El diaconado es un oficio que debe hacer visible de manera especial la conexión entre la oración y el compromiso por los pobres”, ha recordado el purpurado “Creo que ha llegado el momento de abrir el diaconado a hombres y mujeres“. Así de claro lo ha declarado el cardenal arzobispo de Múnich, Reinhard Marx, en un artículo recogido por Katholisch, en el marco de la celebración del 150 aniversario de Ellen Ammann, una política sueco-alemana considerada como pionera del trabajo social y pieza fundamental en la visibilidad del papel de las mujeres en la Iglesia.


Si bien aún se está trabajando en la teología y en la práctica para dilucidar si pueden las mujeres acceder a este ministerio, el purpurado está convencido de que “esta renovación puede ser un gran regalo para la Iglesia”. “El diaconado es un oficio que debe hacer visible de manera especial la conexión entre la oración y el compromiso por los pobres“, escribe Marx, “por lo que espero que podamos encontrar la manera de dar a este oficio un perfil aún mejor”.

Espiritualidad y cambio social

Asimismo, Marx ha asegurado que trabajará personalmente por la beatificación de Ammann, ya que numerosas instituciones se han comprometido también a que se examine una posible causa de esta mujer que, en 1917, pidió al arzobispo Michael Faulhaber que ordenara a un grupo de mujeres como diáconos.

“Ammann siempre se preguntó cómo podría resolver problemas concretos a la luz del evangelio”, subraya Marx. “Oración y vida, nunca hubo una separación para ella. Esto hace de Ellen Ammann una figura importante que nos ayuda a reconocer la imagen bíblica de Dios”, ha aseverado, recordando, además, que “la espiritualidad no puede separarse de la tarea de cambiar el mundo”.