Una solidaridad nueva

 

Por Juan Antonio Mateos Pérez

“Toda vida verdadera es encuentro… Cada uno de nosotros hemos sido un nosotros antes de ser un yo”

Martin Buber

“La solidaridad nace en la experiencia del encuentro afectante con la realidad del otro herido en su dignidad de persona y que se nos manifiesta como no-persona desde el momento en que es tratado como cosa, como excluido, como nadie”

  1. L. Aranguren

Nos creíamos que estábamos inmunizados para todo tipo de tragedias, parecía que estaban lejos, más allá de los mares, en África o en Asia, en otros mundos. Como mucho, nos podía tocar el drama de los inmigrantes en las fronteras, pero nos parapetábamos detrás de los muros, en nuestras tareas cotidianas, inmunizados contra el dolor en nuestro individualismo intrascendente.

Ahora, estamos en “cuarentena social”, aún más aislados, con el pánico y el miedo; miedo al contagio, miedo a la muerte, miedo de una posible crisis, de pérdida de empleos, caída de las bolsas. Cuando estoy escribiendo este artículo, las cifras van en escalada libre, casi 40.000 personas afectadas y 2700 fallecidos, superando los 500 muertos en un día. La vieja Europa, se vuelve más vulnerable. En estos momentos es el epicentro de la pandemia, parapetada en sus fronteras, cada país encerrado en sí mismo y sin una política común contra el virus. Tampoco se aprecia en nuestro propio país, donde se ofrece un apoyo con la “boca chica”, para luego ahondar en la crítica o en la búsqueda del provecho político.

Por otro lado, están los ciudadanos encerrados en sus casas, con la perplejidad que corresponde ante una situación jamás vista por la mayoría. Ahí está presente, no muy lejana, así no la contaban nuestros padres, muchos de los que han muerto estos días, la gripe olvidada de 1957. En plena Guerra Fría, cuando el mundo estaba al borde de una catástrofe nuclear, la gripe puso a prueba los sistemas sanitarios con cerca de un millón de muertos.

Es un momento que nos obliga a relativizar muchas cosas innecesarias y accesorias para encontrarnos con lo esencial, como el valor de la vida, la amistad, el amor y la solidaridad. También es un momento para la pregunta por el sentido, que forma parte de lo esencial de la existencia. Vivimos despojados y desnudos de nuestra dimensión espiritual, cegados en la oscuridad de lo cotidiano, habíamos perdido el verdadero sentido de nuestro ser. Se han caído muchos asideros y en medio de ellos, nos viene a la mente aquel grito de A. Camus de su obra la Peste “Lo urgente es curar”. Con él, asumimos lo absurdo de esta realidad que estamos viviendo y de forma espontánea cada día, muchos se ofrecen a la compasión y la solidaridad, en cientos de iniciativas de ciudadanos no solo en nuestro país, sino de todos los lugares del mundo. Iniciativas de compartir, lo que son y lo que tienen.

Solamente despojándome de mi yo, puedo hacerme cercano, escuchar el clamor de los más necesitados y descubrir sus sufrimientos. No tenemos respuestas claras para los males de este mundo, el mal es oscuro en sí mismo. Es incomprensible, es lo más irracional, incluso un misterio. El ser humano tiene que atreverse a pensarlo todo, incluso lo más recóndito del sentido del mal, aunque siempre de una manera humilde y modesta.

Hay un mal inocente, provocado por las fuerzas incontrolables de la naturaleza; y un mal moral responsable y culpable producto del mal uso de la libertad humana. Es en estos momentos, cuando surge la pregunta ¿Por qué Dios permite y calla?, no lo sabemos. Algún día, más allá de esta vida, me gustaría preguntarle, como hizo el bueno de Job. Hans Jonas, el filosofo judío alemán, después de Auschwitz, se hace la misma pregunta ¿Quién es ese Dios que pudo dejar hacer?, recurre al mito de la creación, Dios renunció a su propio ser, para dejar lugar al mundo. Sin su retraerse de sí mismo, nada habría fuera de Dios. De alguna manera, renuncia a su omnipotencia y se convierte en un “Dios sufriente”.

Dios ha renunciado a su omnipotencia, pero no a su bondad. Dios se deja afectar por el sufrimiento sin estar sometido a él, forma parte de la omnipotencia, o mejor como nos apunta W. Kasper o el filósofo Kierkegaard, es la omnipotencia del amor o de la misericordia. Dios ha renunciado a la omnipotencia en favor de la autonomía del hombre y de la libertad del mundo. Allí donde el hombre sufre, Dios sufre con él. Es el hombre quien tiene la responsabilidad de decidir, si se deja dominar por el mal o preserva en él la chispa divina, que transforma su corazón y le inclinan a la misericordia y al amor.

¿Dónde está Dios? En todos los que están sufriendo, en todos los crucificados; en los médicos y en las enfermeras; en los sanitarios que atienden en las casas, en los policías que colaboran para solucionar el problema en las calles de las ciudades o de los pueblos; en las empresas o personas que colabora fabricando mascarillas, jabones y guantes; en los que ayudan a desinfectar las residencias de ancianos; en los que están fabricando de forma altruista respiradores con impresoras en tres dimensiones; en los que ayudan a sus vecinos y personas ancianas a realizar la compra o adquirir medicamentos. Esta epidemia de solidaridad de tantos, a pesar del encierro y en condiciones difíciles, es la mejor forma de ser persona.

Desde estas páginas queremos hacer un “elogio de la solidaridad”, que surge de los anhelos más profundos de la fraternidad humana y, es el humus necesario para transformar la sociedad y respetar su dignidad. En estos días hemos visto muchos ejemplos de solidaridad y a pesar del mal, pedimos que la tragedia nos traiga una nueva forma de relacionarnos, de vivir la fraternidad y la amistad. Porque la solidaridad es la actitud básica para hacer un mundo más justo y habitable en una sociedad globalizadora que esconde y olvida a tantos indefensos. Se necesitan personas que hagan de la solidaridad una virtud, que se encarne en sus vidas, como en estos días de la pandemia. Necesitamos personas que desplieguen la lógica del compartir y del servicio, como en aquel compartir los panes y los peces, brotando de la solidaridad y la fraternidad, la abundancia para todos.

 

Reflexiones del Papa Francisco sobre el coronavirus

Por Monseñor Ramón De la Rosa y Carpio

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El Papa Francisco ha dado seguimiento muy cercano a la pandemia del coronavirus. Se me ocurrió reunir cinco situaciones concretas con sus respectivas reflexiones y ofrecérselas, según la redacción de ACI Prensa. Son noticias y reflexiones al mismo tiempo. Helas aquí.

1- El papa reza por las personas que sufren problemas económicos por el coronavirus
“El Papa Francisco comenzó la Misa celebrada este lunes 23 de marzo en su residencia de Casa Santa Marta pidiendo rezar por todas las personas que, por causa del confinamiento decretado en muchos países para atajar la pandemia de coronavirus COVID 19, están sufriendo graves consecuencias económicas al no poder trabajar.

“Rezamos hoy por las personas que, por la pandemia están comenzando a sentir problemas económicos, porque no pueden trabajar y todo ello recae sobre la familia. Rezamos por la gente que tiene este problema”, fueron las palabras del Pontífice.
El Santo Padre ha mostrado en varias ocasiones su preocupación por las consecuencias que esta crisis sanitaria puede tener para las familias.

Ayer domingo 22 de marzo ofreció la Misa por aquellos que fallecen por causa del coronavirus, “que mueren solos sin poder despedirse de sus seres queridos”, y por sus familiares, que “no pueden acompañar a sus seres queridos en su fallecimiento” debido a las medidas de confinamiento de la población.

El sábado 21 de marzo pidió rezar por “las familias que no pueden salir de casa”, “para que sepan encontrar el modo de comunicarse bien, de construir relaciones de amor en la familia, para que sepan vencer las angustias de este tiempo, juntos, en familia”.

El lunes 16 de marzo también ofreció la Misa por “las familias encerradas”. “Que el Señor los ayude a descubrir nuevos modos, nuevas expresiones de amor, de convivencia en esta situación de prueba”.

El Papa Francisco también ofreció la Misa por los ancianos que sufren solos la pandemia, por los médicos que luchan contra el coronavirus hasta dar la vida, por los encarcelados y por todos los fallecidos”.
Redacción ACI Prensa

2- El papa ofrece la misa en Santa Marta por las familias confinadas por la epidemia
“El Papa Francisco ofreció la Misa celebrada este lunes 16 de marzo en Casa Santa Marta “por las familias encerradas” en sus casas durante la epidemia de coronavirus COVID-19, que afecta ya a numerosos países en todo el mundo.

“Pienso en las familias encerradas. Los niños no van a la escuela. Quizás los padres no pueden salir. Algunos estarán en cuarentena. Que el Señor los ayude a descubrir nuevos modos, nuevas expresiones de amor, de convivencia en esta situación de prueba”, pidió el Santo Padre.

Subrayó que este confinamiento decretado en varios países “es una ocasión buena para reencontrar los verdaderos afectos con una creatividad en la familia. Recemos por la familia, para que las relaciones en la familia en este momento florezcan siempre para el bien”.

Desde que el gobierno italiano decretó el 8 de marzo la suspensión de “ceremonias civiles y religiosas”, el Papa decidió que se retransmitiera en directo por los medios de comunicación del Vaticano la Misa que cada día celebra de forma privada en su residencia de Casa Santa Marta.

El Papa Francisco está ofreciendo cada día la Misa celebrada en Santa Marta por una intención concreta. Hasta ahora, el Papa ha ofrecido la Misa por los pastores que acompañan al pueblo de Dios ante la crisis, por los que tienen que trabajar a pesar de la epidemia y por los gobernantes”.
Redacción ACI Prensa

3- El papa ofrece la misa por los que trabajan durante crisis del coronavirus
“El Papa Francisco ofreció la Misa de este Tercer Domingo de Cuaresma 15 de marzo celebrada en Casa Santa Marta por “las personas que con su trabajo garantizan el funcionamiento de la sociedad, de los laboratorios, de las farmacias, de los supermercados, del transporte, de la policía”.

“Recemos por todos aquellos que están trabajando para que en este momento la vida social, la vida de la ciudad, pueda ir adelante”.

Además, el Pontífice también quiso ofrecer la Misa de este domingo de Cuaresma “por los enfermos, por las personas que sufren”.

La Misa celebrada por el Papa Francisco todos los días en Casa Santa Marta se retransmitirá, una semana más, en directo por los medios de comunicación de Vatican Media.

Se trata de una decisión destinada a paliar la cancelación de Misas en toda Italia como consecuencia de la epidemia de coronavirus”.
Redacción ACI Prensa

4- Rescatar la convivencia familiar puede ser logro en tragedia de coronavirus

“Consultado por el periodista español Jordi Évole, en una entrevista transmitida este 22 de marzo, el Papa Francisco señaló que una de sus principales preocupaciones frente a la crisis del coronavirus COVID-19 es “la soledad”, y alentó a rescatar la convivencia de las familias.

“Me preocupa la soledad”, dijo el Santo Padre, y lamentó que “el mano a mano de la convivencia lo hemos olvidado, no lo recordamos”.

Cuando en una familia comen juntos, lamentó, están “los padres mirando televisión y los chicos cada uno con su teléfono comunicándose con otros y entre ellos no se comunican”.

La variedad de coronavirus identificada como COVID-19 se registró por primera vez en Wuhan (China) y se ha propagado por cerca de 180 países. De acuerdo a la Organización Mundial de la Salud (OMS), al 21 de marzo se confirmaron 266.073 infecciones de coronavirus COVID-19, y 11.184 muertes en todo el mundo.

Frente al coronavirus, que ha llevado a que muchos gobiernos sugieran o impongan el aislamiento social para evitar que los contagios aumenten, el Papa señaló que “hoy día en las casas, los padres empiezan a escuchar con sus hijos de otra manera”.

“Los papás juegan con sus hijos chicos porque no pueden salir, están allí. Tienen tiempo para encontrarse, reencontrarse. Hoy día siente cada uno la necesidad de acariciar a sus viejos, a sus abuelos”, señaló.

Para el Papa Francisco, “hoy tenemos que rescatar la convivencia. Y este quizás sea uno de los logros que podemos llegar a tomar en esta tragedia”.

“Muy triste que sea una tragedia, pero tenemos que recuperar la convivencia humana, la cercanía”, señaló”.
Redacción ACI Prensa

5- A empresarios en crisis del coronavirus: el “sálvese quien pueda” no es solución

“Entrevistado por el periodista español Jordi Évole, para su programa televisivo transmitido este 22 de marzo, el Papa Francisco hizo un llamado a los empresarios a no abandonar a sus empleados durante la crisis causada por el coronavirus COVID-19: “el ‘sálvese quien pueda’ no es solución”.

El Papa Francisco precisó que si bien “las soluciones concretas las tiene que buscar cada uno en cada situación”, precisó que “ciertamente que el ‘sálvese quien pueda’ no es solución”.

“Una empresa que despide para salvarse no es una solución. En este momento más que despedir hay que acoger, y hacer sentir que hay una sociedad solidaria, son los grandes gestos que hacen falta ahora”, señaló.

La variedad de coronavirus identificada como COVID-19 se registró por primera vez en Wuhan (China) y se ha propagado por cerca de 180 países. De acuerdo a la Organización Mundial de la Salud (OMS), al 21 de marzo se confirmaron 266.073 infecciones de coronavirus COVID-19, y 11.184 muertes en todo el mundo.

El Santo Padre indicó que si bien puede ser que no conozca el manejo y las pérdidas económicas de las grandes corporaciones, “sé las penurias que va a pasar el empleado, el operario, la operaria, la empleada que vos vas a despedir”.

“No digo que esto sea lo bueno de la peste. No, lamentablemente todo es malo. Pero aparecen realidades y se nos pide que nos hagamos cargo de esas realidades”.
Redacción ACI Prensa