La lógica de Jesús no es la lógica de la Iglesia

 

Jesús invita a vivir la lógica del Amor del Padre 

07.09.2021 | Rufo González 

Comentario: Quien pierda su vida por mí y por el evangelio la salvará (Mc 8,27-35) 

Los hechos narrados en el evangelio de hoy suceden “dirigiéndose a las aldeas de Cesarea de Filipo”. Al norte de Palestina, junto a las montañas del Hermón, cerca de las fuentes del Jordán, zona ya entonces de veraneo. Herodes Filipo, hijo de Herodes el Grande (Mc 6,17), convierte en ciudad residencial a Cesarea de Filipo. Le pone ese nombre por gratitud al emperador Augusto, protector de su familia, y en honor propio. 

Jesús quiere que tengamos clara su identidad. Por eso pregunta a los discípulos qué piensa la gente y ellos sobre él. Marcos y Lucas (9,18-21), señalan la confusión con Juan Bautista, Elías u otro profeta. Mateo (16,13-20), además de añadir a Jeremías, da algunas huellas más de la opinión popular. En la corte de Herodes, se creía que Jesús “es Juan el Bautista, que ha resucitado de entre los muertos, y por eso las fuerzas milagrosas actúan en él” (Mt 14,1-2). Jesús mismo había dado pie a la creencia popular al aludir a Elías como el profeta “que tenía que venir”, e identificarlo con Juan Bautista (Mt 11,14). Tras la transfiguración, Jesús dice a los discípulos: “Elías vendrá y lo renovará todo. Pero os digo que Elías ya ha venido y no lo reconocieron… Entonces entendieron los discípulos que se refería a Juan el Bautista”(Mt 17,10-13). 

La pregunta a los discípulos, es contestada por Pedro, representando al grupo: “Tú eres el Mesías”. Identifica a Jesús como “el” (artículo determinado) “Mesías”que, bajo distintas concepciones, esperaba el pueblo judío. No han descubierto aún al Mesías real enviado por Dios. Por eso Jesús no acepta tal declaración sin más, y les prohíbe decirlo: “les conminó” como a espíritu inmundos (Mc 1,25; 3,12) o al viento (Mc 4,39). 

Jesús les aclarar su identidad mesiánica. Empieza a instruir” a “los discípulos” y a “la gente”. Cambia el nombre: “el Hijo del Hombre…”, en vez de el Mesías. Es “el Hombre”, que recibe el Espíritu divino (Mc 1,10), perdona pecados (2,10), es señor del sábado (2, 28). Rompe las expectativas de la tradición judía, de sus dirigentes y de los discípulos. El padecer es fruto de la reacción previsible de quienes viven la lógica del más fuerte, la de equivalencia, la de la ley… Jesús trae una lógica muy distinta. Es la lógica del Amor del Padre, que “hace salir el sol y bajar la lluvia sobre buenos y malos, justos e injustos” (Mt 5,45). De ahí que “tiene quepadecer mucho y ser reprobado por los ancianos, sumos sacerdotes y escribas, ser ejecutado y resucitar a los tres días”. Es el sufrimiento lógico del esfuerzo que lleva consigo el Amor, y de la reacción de los que no aceptan su lógica: los poderes políticos y religiosos (ancianos, sumos sacerdotes y letrados). La muerte no es el final: el Espíritu del Amor le resucitará pronto (“tres días”, “en un par de días”, en un tiempo brevísimo… Cf. Os 6,2). 

Pedro y Jesús se increpan mutuamente. Les mueven dos espíritus contrarios. Jesús lo aclara: “¡Ponte detrás de mí, Satanás! ¡Tú piensas como los hombres, no como Dios!”. Oposición entre dos ideas de Mesías: el Hijo del hombre, lleno del Espíritu divino, que se entrega por la fraternidad universal, y el Mesías, sucesor de David, restaurador del reino de Israel, imponiéndose “como los jefes de los pueblos” (Mc 10,42), sujeto a la tentación del poder, propuesta a Jesús por Satanás, a la que la Iglesia ha sucumbido tantas veces. 

Llamando a la gente y a sus discípulos”, les propone su camino: superar el egoísmo en todas sus formas, soportar el sufrimiento sobrevenido de la propia limitación o de la injusticia. “El que quiera salvar su vida” (el egoísta quiere salvar “su” vida, no la de todos) no se realiza como persona, hecha para el Amor. “El que pierda su vida por mí y por el Evangelio, la salvará”: encontrará “el amor que no pasa nunca” (1Cor 13,8). 

La Buena Noticia del Dgo 22º-B

Un corazón nuevo

Este pueblo me honra con los labios, pero su corazón está lejos de mi

Lectura del santo evangelio según san Marcos (7,1-8.14-15.21-23):

En aquel tiempo, se acercó a Jesús un grupo de fariseos con algunos escribas de Jerusalén, y vieron que algunos discípulos comían con manos impuras, es decir, sin lavarse las manos. (Los fariseos, como los demás judíos, no comen sin lavarse antes las manos restregando bien, aferrándose a la tradición de sus mayores, y, al volver de la plaza, no comen sin lavarse antes, y se aferran a otras muchas tradiciones, de lavar vasos, jarras y ollas.) Según eso, los fariseos y los escribas preguntaron a Jesús: «¿Por qué comen tus discípulos con manos impuras y no siguen la tradición de los mayores?»
Él les contestó: «Bien profetizó Isaías de vosotros, hipócritas, como está escrito: “Este pueblo me honra con los labios, pero su corazón está lejos de mí. El culto que me dan está vacío, porque la doctrina que enseñan son preceptos humanos.” Dejáis a un lado el mandamiento de Dios para aferraros a la tradición de los hombres.»
Entonces llamó de nuevo a la gente y les dijo: «Escuchad y entended todos: Nada que entre de fuera puede hacer al hombre impuro; lo que sale de dentro es lo que hace impuro al hombre. Porque de dentro, del corazón del hombre, salen los malos propósitos, las fornicaciones, robos, homicidios, adulterios, codicias, injusticias, fraudes, desenfreno, envidia, difamación, orgullo, frivolidad. Todas esas maldades salen de dentro y hacen al hombre impuro.»

Actualización del mensaje:

En el Reino de Dios sólo se puede entrar con un corazón nuevo, dispuestos a obedecer a Dios desde lo más hondo.

Dios busca “reinar” en ese centro más íntimo de las personas, en ese núcleo interior donde se decide su manera de sentir, de pensar y de comportarse.

Jesús lo ve así: nunca nacerá un mundo más humano si no cambia el corazón de las personas; en ninguna parte se construirá la vida tal como Dios la quiere si las personas no cambian desde dentro.

¿Cómo escuchamos y acogemos en nuestro interior la Palabra de Dios?

¿De qué forma la Palabra de Dios cambia nuestro corazón y transforma la realidad que vivimos?

DANOS SEÑOR

Suficiente alegría

para ser siempre amables

Suficientes amigos
para echarnos una mano

Suficiente dolor

para ser siempre humanos

Suficientes enemigos

para amar de verdad.

Suficientes satisfacciones

para ser felices

Suficientes cosas
para poder compartir.

Suficientes limitaciones

para ser humildes

Suficientes necesidades
para dejarnos ayudar

Suficiente luz

para ser entusiastas

Suficiente fe
para contagiar esperanza y amor

Suficiente oscuridad

para aprender a confiar

Suficiente finura de oido

para estar atentos cada dia

a la voz de tu Espíritu.

La Palabra se hizo hombre para ser nuestro pan

 

“La Sabiduría se ha construido su casa… ha preparado el banquete, mezclado el vino y puesto la mesa; ha despachado sus criadas para que lo anuncien… Venid a comer mi pan”

“Considera esa palabra sapiencial como palabra profética que se ha cumplido en el misterio de la encarnación”

“Pregunta a los que a esa Palabra se han acercado, y te dirán lo que han visto: ante ella retrocede el espíritu del mal”

“Considera el modo en que la Sabiduría ha preparado el banquete: haciéndose hombre, la Palabra de Dios se revistió de nuestra frágil condición, cargó con nuestras debilidades, comulgó con nuestras miserias”

“Considera ahora, Iglesia amada del Señor, la eucaristía de tu domingo. ‘La mesa está servida, caliente el pan y envejecido el vino’. Escuchando y comulgando te has sentado a la mesa de la Sabiduría”

“Sal a los caminos e invita a todos los pobres al banquete de esperanza que para todos ha preparado la Sabiduría”

Por Santiago Agrelo

“La Sabiduría se ha construido su casa… ha preparado el banquete, mezclado el vino y puesto la mesa; ha despachado sus criadas para que lo anuncien… Venid a comer mi pan”.

Considera esa palabra sapiencial como palabra profética que se ha cumplido en el misterio de la encarnación: “La Palabra de Dios se hizo hombre, y acampó entre nosotros… De su plenitud todos nosotros recibimos”.

Pregunta a los que a esa Palabra se han acercado, y te dirán lo que han visto: ante ella retrocede el espíritu del mal; a la mujer postrada se le da la mano para que se levante; los leprosos quedan limpios, los enfermos son curados, los pecadores son perdonados; descreídos y recaudadores se sientan a la mesa de Dios, porque Dios ha salido a buscarlos.

Porque la Palabra se hizo hombre, a la mesa de la sabiduría se sientan la mujer que amó mucho, el publicano que no se atrevía a levantar la cabeza, la adúltera amada, el ladrón invitado a la sorpresa del paraíso.

Porque la Palabra se hizo hombre, a la mesa del Reino se sientan los pobres, los inexpertos, los faltos de juicio, y hasta intuimos que allí se ha sentado el centurión que dirigió a los soldados de la crucifixión.

En verdad, “los ricos empobrecen y pasan hambre, los que buscan al Señor no carecen de nada”.

Considera el modo en que la Sabiduría ha preparado el banquete: haciéndose hombre, la Palabra de Dios se revistió de nuestra frágil condición, cargó con nuestras debilidades, comulgó con nuestras miserias.

Considera ahora, Iglesia amada del Señor, la eucaristía de tu domingo. “La mesa está servida, caliente el pan y envejecido el vino”.

Escuchando y comulgando te has sentado a la mesa de la Sabiduría.

Escuchando y comulgando te haces de Cristo, te revistes de inmortalidad, y eres fortalecida para caminar hasta el monte de Dios.

Escuchando y comulgando eres justificada con justicia divina, y recibes vida eterna, pues “el que come de ese pan vivirá para siempre”.

Sal a los caminos e invita a todos los pobres al banquete de esperanza que para todos ha preparado la Sabiduría

La Buena Noticia del Dgo. 19º-B

Alimentados con el Espíritu de Jesús

Yo soy el pan de vida

Lectura del santo evangelio según san Juan (6,41-51):

En aquel tiempo, los judíos criticaban a Jesús porque había dicho: «Yo soy el pan bajado del cielo», y decían: «¿No es éste Jesús, el hijo de José? ¿No conocemos a su padre y a su madre? ¿Cómo dice ahora que ha bajado del cielo?»
Jesús tomó la palabra y les dijo: «No critiquéis. Nadie puede venir a mí, si no lo atrae el Padre que me ha enviado. Y yo lo resucitaré el último día. Está escrito en los profetas: “Serán todos discípulos de Dios.” Todo el que escucha lo que dice el Padre y aprende viene a mí. No es que nadie haya visto al Padre, a no ser el que procede de Dios: ése ha visto al Padre. Os lo aseguro: el que cree tiene vida eterna. Yo soy el pan de la vida. Vuestros padres comieron en el desierto el maná y murieron: éste es el pan que baja del cielo, para que el hombre coma de él y no muera. Yo soy el pan vivo que ha bajado del cielo; el que coma de este pan vivirá para siempre. Y el pan que yo daré es mi carne para la vida del mundo.»

Actualización del mensaje

Lo más atractivo de Jesús es su capacidad de dar vida. El que cree en Jesús y sabe entrar en contacto con El, conoce una vida diferente, de calidad nueva. Juan se atreve a decir que “el que coma de este pan vivirá para siempre”.
Si, en nuestras comunidades cristianas, no nos alimentamos del contacto con Jesús, seguiremos ignorando lo más esencial y decisivo del cristianismo.
Si, en la iglesia, no nos sentimos atraídos por ese Dios encarnado en un hombre tan humano, cercano y cordial, nadie nos sacará del estado de mediocridad en que vivimos de ordinario.
Si Jesús no nos alimenta con su Espíritu de creatividad, seguiremos atrapados en el pasado y no tenemos nada que decir a los hombres y mujeres de hoy.
¿Cómo es nuestra relación personal con Jesús, el Cristo?
¿De qué forma nos alimenta Jesús son su Espíritu de creatividad?
¿Cómo es nuestra cooperación para engendrar y alimentar la fe en el corazón de los hombres y mujeres de hoy?

Pan bajado del cielo

Invita Dios-Amor a Eucaristía,
la mesa de la entrega y la esperanza,
fiesta de gratitud y de alabanza,
se reparten raciones de alegría.
Hay pan en los caminos de la vida
y vino en el desierto torturante;
el cielo generoso sin medida,
y el mismo Dios del hombre se ha hecho amante
se ha amasado en carnal y tierna harina
por ser nuestro alimento y medicina.
                                                                                                               Rafael Prieto Ramiro

Lo que verdaderamente importa es saber vivir

Pagola: “No nos resulta nada fácil explicar qué es en verdad ‘saber vivir'”

Vida plena

“Hay momentos en que nuestra existencia se vuelve feliz, se transfigura, aunque sea de manera fugaz. Momentos en los que el amor, la ternura, la convivencia, la solidaridad, el trabajo creador o la fiesta adquieren una intensidad diferente. Nos sentimos vivir”

«Ser cristiano significa ser hombre, no un tipo de hombre, sino el hombre que Cristo crea en nosotros» (Dietrich Bonhoeffer)

No se trata de amar porque nos han dicho que amemos, sino porque nos sentimos radicalmente amados. Y porque creemos cada vez con más firmeza que «nuestra vida está oculta con Cristo en Dios»

Por José Antonio Pagola

Cuántas veces lo hemos escuchado: «Lo que verdaderamente importa es saber vivir». Y, sin embargo, no nos resulta nada fácil explicar qué es en verdad «saber vivir». Con frecuencia, nuestra vida es demasiado rutinaria y monótona. De color gris.

Pero hay momentos en que nuestra existencia se vuelve feliz, se transfigura, aunque sea de manera fugaz. Momentos en los que el amor, la ternura, la convivencia, la solidaridad, el trabajo creador o la fiesta adquieren una intensidad diferente. Nos sentimos vivir. Desde el fondo de nuestro ser nos decimos a nosotros mismos: «Esto es vida».

El evangelio de hoy nos recuerda unas palabras de Jesús que nos pueden dejar un tanto desconcertados: «Os lo aseguro: el que cree tiene vida eterna». La expresión «vida eterna» no significa simplemente una vida de duración ilimitada después de la muerte.

Se trata, antes que nada, de una vida de profundidad y calidad nuevas, una vida que pertenece al mundo definitivo. Una vida que no puede ser destruida por un bacilo ni quedar truncada en el cruce de cualquier carretera. Una vida plena que va más allá de nosotros mismos, porque es ya una participación en la vida misma de Dios.

La tarea más apasionante que tenemos todos ante nosotros es la de ser cada día más humanos, y los cristianos creemos que la manera más auténtica de vivir humanamente es la que nace de una adhesión total a Jesucristo. «Ser cristiano significa ser hombre, no un tipo de hombre, sino el hombre que Cristo crea en nosotros» (Dietrich Bonhoeffer).

Quizá tengamos que empezar por creer que nuestra vida puede ser más plena y profunda, más libre y gozosa. Quizá tengamos que atrevernos a vivir el amor con más radicalidad para descubrir un poco qué es «tener vida abundante». Un escrito cristiano se atreve a decir: «Sabemos que hemos pasado de la muerte a la vida cuando amamos a nuestros hermanos» (1 Juan 3,14).Pero no se trata de amar porque nos han dicho que amemos, sino porque nos sentimos radicalmente amados. Y porque creemos cada vez con más firmeza que «nuestra vida está oculta con Cristo en Dios». Hay una vida, una plenitud, un dinamismo, una libertad, una ternura que «el mundo no puede dar». Solo lo descubre quien acierta a arraigar su vida en Jesucristo.

La Buena Noticia del Dgo. 18º – B

Pan partido para un mundo nuevo

Yo soy el Pan de vida

Lectura del santo evangelio según san Juan (6,24-35):

En aquel tiempo, al no ver allí a Jesús ni a sus discípulos, la gente subió a las barcas y se dirigió en busca suya a Cafarnaún. Al llegar a la otra orilla del lago, encontraron a Jesús y le preguntaron: “Maestro, ¿cuándo has venido aquí?” Jesús les dijo: “Os aseguro que vosotros no me buscáis porque hayáis visto las señales milagrosas, sino porque habéis comido hasta hartaros. No trabajéis por la comida que se acaba, sino por la comida que permanece y os da vida eterna. Ésta es la comida que os dará el Hijo del hombre, porque Dios, el Padre, ha puesto su sello en él.” Le preguntaron: “¿Qué debemos hacer para que nuestras obras sean las obras de Dios?” Jesús les contestó: “La obra de Dios es que creáis en aquel que él ha enviado.” “¿Y qué señal puedes darnos –le preguntaron– para que, al verla, te creamos? ¿Cuáles son tus obras? Nuestros antepasados comieron el maná en el desierto, como dice la Escritura: ‘Dios les dio a comer pan del cielo.’” Jesús les contestó: “Os aseguro que no fue Moisés quien os dio el pan del cielo. ¡Mi Padre es quien os da el verdadero pan del cielo! Porque el pan que Dios da es aquel que ha bajado del cielo y da vida al mundo.” Ellos le pidieron: “Señor, danos siempre ese pan.” Y Jesús les dijo: “Yo soy el pan que da vida. El que viene a mí, nunca más tendrá hambre, y el que en mí cree, nunca más tendrá sed.”

Actualización del mensaje

La mayor preocupación de todos suele ser “el pan”, o sea, no pasar necesidad.

La gente sigue a Jesús por el pan material, pero El les dice que busquen el alimento superior, el que da “vida eterna”, que no se refiere a la “otra vida”, sino a “una vida distinta de la existencia de antes”.

Viene a decir que no basta el interés por la comida, sino que lo determinante es una vida en la que se imponga la bondad, el respeto y la solidaridad.

Esta nueva vida se alcanza por medio de la fe, es decir, la adhesión a Jesús, a su mensaje, a su forma y estilo de vida.

-Cuáles son nuestras mayores preocupaciones?

-En qué consiste “la vida nueva” que se alcanza por la fe?

-Cómo ponemos en práctica esa fe, en la forma y el estilo de Jesús?

Mi cuerpo es comida

Mis manos, esas manos y tus manos
hacemos este gesto, compartida
la mesa y el destino como hermanos.
Las vidas en tu muerte y en tu vida.

Unidos en el pan los muchos granos,
iremos aprendiendo a ser la unida
ciudad de Dios, ciudad de los humanos.
Comiéndote sabremos ser comida.

El vino de sus venas nos provoca.
El pan que ellos no tienen nos convoca
a ser contigo el pan de cada día.

Llamados por la luz de tu memoria,
marchando hacia el Reino haciendo historia,
fraterna y subversiva Eucaristía.

Pedro Casaldáliga

La Buena Noticia del Dgo. 17º – B

Tomó el pan, lo bendijo, lo partió y se lo dio a todos

La solución está en compartir

Lectura del santo evangelio según san Juan (6,1-15):

En aquel tiempo, Jesús se marchó a la otra parte del lago de Galilea (o de Tiberíades). Lo seguía mucha gente, porque habían visto los signos que hacía con los enfermos. Subió Jesús entonces a la montaña y se sentó allí con sus discípulos. Estaba cerca la Pascua, la fiesta de los judíos.
Jesús entonces levantó los ojos, y al ver que acudía mucha gente, dice a Felipe: «¿Con qué compraremos panes para que coman éstos?» Lo decía para tentarlo, pues bien sabía él lo que iba a hacer.
Felipe contestó: «Doscientos denarios de pan no bastan para que a cada uno le toque un pedazo.»
Uno de sus discípulos, Andrés, el hermano de Simón Pedro, le dice: «Aquí hay un muchacho que tiene cinco panes de cebada y un par de peces; pero, ¿qué es eso para tantos?»
Jesús dijo: «Decid a la gente que se siente en el suelo.» Había mucha hierba en aquel sitio. Se sentaron; sólo los hombres eran unos cinco mil.
Jesús tomó los panes, dijo la acción de gracias y los repartió a los que estaban sentados, y lo mismo todo lo que quisieron del pescado.
Cuando se saciaron, dice a sus discípulos: «Recoged los pedazos que han sobrado; que nada se desperdicie.» Los recogieron y llenaron doce canastas con los pedazos de los cinco panes de cebada, que sobraron a los que habían comido.
La gente entonces, al ver el signo que había hecho, decía: «Éste sí que es el Profeta que tenía que venir la mundo.» Jesús entonces, sabiendo que iban a llevárselo para proclamarlo rey, se retiró otra vez a la montaña él solo.

Actualidad del mensaje

“El Pueblo tiene hambre”: Eso decía una pancarta sencilla, de las que recibían a Juan Pablo II en su primer viaje a Brasil.    “El pueblo tiene hambre” es la realidad que le hizo a Jesús dar de comer a los hambrientos, a los alejados, a los excluidos. Así los acercó, los incluyó en la familia de Dios, los alimentó y los llenó de vida. Este sigue siendo el primer deber del cristiano si quiere seguir a Jesús, si quiere hacer de su vida una Eucaristía, si quiere hacer vida y verdad el sacramento que celebramos cada domingo.                                                  
¿Por qué hay tanto hambre en el mundo, habiendo en la tierra alimentos suficientes para todos?                                                    
¿Quién nos va a enseñar a nosotros a compartir, si sólo sabemos comprar?        
¿Se producirá algún día ese “milagro” de la solidaridad entre todos?  
 

Enséñame a compartir

Gracias por el sentido del gusto,

por mis gustos concretos

y los sabores que puedo distinguir

y tengo la suerte de probar.

Gracias por la comida compartida,

por tu Palabra narrada como Buena Noticia en torno a la mesa.

No dejes que la lengua se me vuelva amnésica,

no dejes que me sacie y me harte.

Acompáñame en las tentaciones consumistas e insolidarias.

Enséñame a compartir.

Enséñame a mirar con cariño y esperanza mis recursos

y a confiar en su capacidad multiplicadora

Rezar juntos y reír en común

Pagola: “Los que ríen juntos no se atacan ni se hacen daño”
“Los cristianos olvidamos hoy con demasiada frecuencia que un grupo de seguidores de Jesús no es solo una comunidad de oración, reflexión y trabajo, sino también una comunidad de descanso y disfrute”
“Agustín de Hipona lo definía así en el siglo IV: Un grupo de cristianos es un grupo de personas que rezan juntas, pero también conversan juntas. Ríen en común y se intercambian favores”
“Hay un humor y un saber reír que es signo más bien de madurez y sabiduría. Es la risa del creyente que sabe relativizar lo que es relativo, sin dramatizar sin necesidad los problemas”
“Esta risa une. Los que ríen juntos no se atacan ni se hacen daño, porque la risa verdaderamente humana nace de un corazón que sabe comprender y amar”
Por José Antonio Pagola Sigue leyendo

La Buena Noticia del Dgo. 16º – B

Venid a un sitio tranquilo a descansar un poco

Vivir pensando en los demás

Lectura del santo evangelio según san Marcos (6,30-34):
En aquel tiempo, los apóstoles volvieron a reunirse con Jesús y le contaron todo lo que habían hecho y enseñado. Él les dijo: «Venid vosotros solos a un sitio tranquilo a descansar un poco.» Porque eran tantos los que iban y venían que no encontraban tiempo ni para comer. Se fueron en barca a un sitio tranquilo y apartado. Muchos los vieron marcharse y los reconocieron; entonces de todas las aldeas fueron corriendo por tierra a aquel sitio y se les adelantaron. Al desembarcar, Jesús vio una multitud y le dio lástima de ellos, porque andaban como ovejas sin pastor; y se puso a enseñarles con calma.

Actualización del mensaje : 

Jesús estaba lleno de Dios. Por eso precisamente era tan humano.
Vivía pensando siempre en los demás.
Sufría al ver sufrir a la gente.
Buscaba siempre lo mejor para todos.
Se preocupaba de sus discípulos que necesitan descansar. Se compadecía de la gente que acude a escucharle porque andaban como “ovejas sin pastor”, y se pone a enseñarles con calma.
En nuestra sociedad el tiempo se valora mucho. Decimos que “el tiempo es oro”
¿Cómo valoro mi tiempo?¿Cuánto tiempo dedico para mi, y cuánto para los demás?
¿Cómo aprovechamos el descanso tan necesario?
¿De qué forma pongo las necesidades de los demás como centro de mis preocupaciones?
 

Oración de Confianza (F. Cromphout)

Oh Dios, tú eres siempre mayor de lo que osamos imaginar. Tú haces constantemente cosas nuevas e inauditas. Cuando el mundo se desmorona en torno a nosotros, tú realizas una nueva creación. Haznos atentos a tu acción en este tiempo, para que no permanezcamos quietos y embobados mirando encandilados al pasado, y para que no te busquemos donde en realidad tú no estás y no podremos encontrarte. Camina como guía delante de nosotros, tú que eres nuestro futuro. Ayúdanos a encontrar nuevos caminos hacia ti y hacia cada uno de los hermanos, y a caminar agarrados de la mano en nuestras vacilaciones e inseguridades. Danos la firme certeza de que hoy tu poder está todavía activo y que tú sigues renovando el mundo por medio de Jesucristo nuestro Señor. R/ Amén

La buena Noticia del Dgo 15º – B

Los envió de dos en dos

    Vivir con sencillez y solidaridad

Evangelio: Mc 6, 7-13

En aquel tiempo, llamó Jesús a los Doce y los fue enviando de dos en dos, dándoles autoridad sobre los espíritus inmundos. Les encargó que llevaran para el camino un bastón y nada más, pero ni pan, ni alforja, ni dinero suelto en la faja; que llevasen sandalias, pero no una túnica de repuesto.
Y añadió: «Quedaos en la casa donde entréis, hasta que os vayáis de aquel sitio. Y si un lugar no os recibe ni os escucha, al marcharos sacudíos el polvo de los pies, para probar su culpa.»
Ellos salieron a predicar la conversión, echaban muchos demonios, ungían con aceite a muchos enfermos y los curaban.

Comentario

  Jesús envía a sus discípulos de dos en dos, sin alforja, ni dinero, ni túnica de repuesto, con una única misión: predicar la conversión y el cambio a otra manera de vivir. Esta sociedad necesita como nunca el impacto de hombres y mujeres que sepan vivir con pocas cosas; creyentes capaces de demostrar que la felicidad no está en acumular bienes, sino en compartir y solidarizarse con los pobres. Quienes viven una vida sencilla y una solidaridad generosa son los que mejor predican la conversión que más necesita nuestra sociedad. 

Palabra viva de Mons. Romero

Cuando Pablo VI habló de la renovación de la Iglesia, sólo señaló dos virtudes necesarias para nuestro tiempo: la caridad y el espíritu de pobreza.

Y analizando por qué conviene hoy que la Iglesia y los cristianos vivan  el espíritu de pobreza, dice esto: “Pensamos que la liberación interior producida por la pobreza evangélica…” Fígense qué hermoso!: “la liberación interior que da el espíritu de pobreza”. Porque no basta no tener cosas. Hay gente pobre que no está liberada interiormente, busca con codicia, odia al que tiene, resentimientos…

Todo eso no es liberación de la pobreza, no basta con ser pobre no tieniendo bienes, sino que el verdadero pobre ha roto las cadenas interiores”

                                                                                  Homilía  Dgo.15º-B  15.07.1979