División en la Iglesia ortodoxa de Ucrania

Kirill, patriarca de Moscú, y el patriarca ecuménico Bartolomé I, durante su encuentro en Estambul

En un mes de guerra, 28 comunidades ortodoxas ucranianas rechazan a Kirill y se unen a la Iglesia autocéfala de Epifaniy

El metropolitano de la nueva Iglesia, independizada de Moscú en 2018, confirma que cada vez más grupos se inscriben bajo su autoridad

El alineamiento entre el Patriarcado ortodoxo de Moscú, liderado por Kirill, y el Gobierno ruso de Vladímir Putin, que ha llevado al religioso ha apoyar sin matices la invasión de Ucrania, ha evidenciado todavía más la tensión en el seno de la ortodoxia. Una división que afloró en diciembre de 2018, cuando del Patriarcado de Kiev, subordinado desde hacía tres siglos al de Moscú, se desgajó la Iglesia autocéfala ucraniana, bendecida por Bartolomé, patriarca de Constantinopla, y proclamada como la decimoquinta Iglesia ortodoxa a nivel mundial


Desde entonces, en Ucrania hay dos comunidades ortodoxas (realidad deplorada por Kirill como un “cisma” y de la que ha culpado directamente a Bartolomé). Una, pastoreada por el patriarca Onufriy, fiel a Moscú, y otra autónoma liderada por Epifaniy, quien ha asumido el título (equiparable al de patriarca) de metropolitano de Kiev y de toda Ucrania. Pese a que Onufriy ha marcado distancias con Kirill y ha condenado rotundamente la guerra, dejando claro, “durante más de 1.000 años de historia, nuestra Iglesia siempre ha estado y permanece con su pueblo”, parece que cada vez más ortodoxos ucranianos se están adhiriendo a la autoridad espiritual de Epifaniy.

Llamamiento a la unidad

Así lo ha reconocido el propio metropolitano en dos mensajes, este pasado sábado 26 de marzo, en su cuenta de Twitter. En el primero apostaba por la llamada: “En este momento difícil, nuestra oración es también por la unidad de la Iglesia ortodoxa. Reitero el llamamiento del Santo Sínodo a los hermanos y hermanas que todavía están subordinados al Patriarcado de Moscú: ¡unámonos en torno a Kiev, unámonos en la Iglesia ortodoxa local de Ucrania!”.

En el segundo, directamente, daba la bienvenida a quienes ya han dado al paso a lo largo de las últimas semanas de guerra: “Decenas de comunidades y varios monasterios en diferentes regiones de Ucrania ya han cumplido voluntaria y conscientemente su deber canónico y han seguido a Tomás en autocefalia, optando por la Iglesia y Ucrania. ¡Las puertas de la Iglesia ortodoxa de Ucrania y nuestros corazones están abiertos a todos!”.

Cambio de autoridad

Según el medio ucraniano ‘The Kyiv Independent’, hasta 28 comunidades de nueve regiones se han inscrito oficialmente en la Iglesia independiente, abandonando la autoridad de Onufriy e, indirectamente, la de Kirill.

En su último mensaje en Twitter, Epifaniy se muestra convencido de que “alcanzaremos la victoria espiritual y la victoria sobre el mal que el agresor ruso trajo a nuestro hogar. Victoria cuya prueba es que Cristo crucificado ha resucitado. Creemos que, por el poder de la misericordia de Dios, por el poder de la fe de nuestro pueblo, Ucrania, todavía herida, torturada y crucificada por sus enemigos, resucitará

La masacre de Bucha

Bucha simboliza el horror tras el repliegue ruso en Ucrania y los líderes religiosos lo equiparan al “nazismo”

Civiles asesinados en Bucha, Ucrania

Cerca de Kiev aparecen unos 400 civiles asesinados a sangre fría, con sus cuerpos tirados en plena calle o en fosas comunes“Gritos, llantos, gemidos se escuchan hoy desde la tierra ucraniana hasta el cielo”, clama ShevchuckEpifaniy: “Los cocreadores de esta ideología criminal son el jefe del Patriarcado de Moscú, Kirill Gundyaev, y sus asociados”

En las últimas horas, el mundo entero permanece horrorizado al difundirse las imágenes que muestran las consecuencias de la invasión rusa en Ucrania, que, tras 40 días de conflicto, están replegando posiciones y concentrándose, aparentemente, en el Donbás. Un horror simbolizado en Ducha, localidad a las afueras de Kiev en las que se han encontrado a unos 400 civiles asesinados a sangre fría, con sus cuerpos tirados en plena calle, con las manos atadas a la espalda y tiros en la nuca, o en fosas comunes que albergan a decenas de cadáveres.

Con gran dolor, el arzobispo Sviatoslav Shevchuk, jefe de la Iglesia greco-católica ucraniana, ha lamentado en su mensaje diario el nivel de deshumanización alcanzado en “esta guerra cruel, terrible”.


Y es que padecen un panorama apocalíptico: “Nuevamente, durante la última noche, nuestra tierra se estremeció por las bombas y los misiles rusos. Una vez más, nuestras ciudades y pueblos están en llamas. Gritos, llantos, gemidos se escuchan hoy desde la tierra ucraniana hasta el cielo”.

Máximo sufrimiento

El sufrimiento es máximo, “pero Ucrania está de pie”. De hecho, como percibe Shevchuck, “el pueblo ucraniano está adquiriendo una fuerza interior maravillosa, una fuerza para defender su patria. Esta fuerza, esta determinación, la proporcionan incluso las horribles escenas que vemos en las ciudades y pueblos liberados de Ucrania. Literalmente, a unas pocas decenas de kilómetros del centro de Kiev, en las ciudades liberadas, vemos horribles crímenes de guerra. Fosas comunes con cientos de cuerpos sin vida. Ejecutados tirados en la calle, a veces con las manos atadas. Cuerpos desnudos de mujeres que no tuvieron tiempo de quemar”.

Una situación para la que el líder de la Iglesia greco-católica ucraniana solo hay una comparación posible: “Europa solo vio tales escenas en la liberación de los nazis. Hoy, Ucrania está viendo esto, y es muy importante que todo el mundo lo vea y lo escuche. El solo hecho de poder ver al ejército ruso tratando de sacar las propiedades saqueadas de Ucrania por camiones es desgarrador. Eran propiedades de sus víctimas inocentes, a quienes querían borrar de la faz de la tierra”.

Un niño refugiado cada segundo

De ahí que el arzobispo rece con todas sus fuerzas “por nuestro ejército ucraniano, por los heridos, por nuestros refugiados, de los cuales ya son unos 10 millones. Y cada segundo refugiado es un niño”.

Oración en forma de súplica que Shevchuck cierra así: “¡Oh Dios, salva a Ucrania y al mundo de la guerra! ¡Oh Dios, bendice al pueblo ucraniano! ¡Oh Dios, bendice al ejército ucraniano, que protege a nuestro pueblo y libera a las ciudades y pueblos ucranianos de las hordas mortales de quienes nos atacan hoy! ¡Oh Dios, concede la paz a Ucrania!”.

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Todo un genocidio

Por su parte, Epifaniy, patriarca de la Iglesia ortodoxa ucraniana autónoma, independiente del Patriarcado ortodoxo de Moscú, carga en su cuenta de Twitter contra los invasores rusos: “La ideología de la ‘medida rusa’ es la misma que la ideología del nazismo. Justifica la violencia, el asesinato, la guerra y el genocidio, y por lo tanto debe ser rechazada y condenada de la misma manera que se condenó al nazismo, sus ideólogos y sus crímenes”.

Una ácida condena en la que incluye al patriarca ortodoxo de Moscú, Kirill, alineado junto a Putin: “Los cocreadores de esta ideología criminal son el jefe del Patriarcado de Moscú, Kirill Gundyaev, y sus asociados. Él y sus subordinados no solo encendieron este fuego de todas las formas posibles, sino que también bendijeron abiertamente a los verdugos y asesinos por su trabajo sucio. Y lo hicieron falsamente en nombre de Dios y de la Iglesia”.