La Buena Noticia del Dgo. 4º Cuaresma-A

La luz nueva

Jn 9, 1.6-9.13-17.3438

Ciegos que ven con una luz nueva

Hoy es el domingo de la luz, el domingo de la alegría porque Cristo es nuestra luz.  Jesús cura a un ciego de nacimiento; y ese encuentro del ciego con Jesús va a cambiar su vida, va a ver también con los ojos de la fe.

A veces vivimos ciegos, sin ojos para mirar la vida como la miraba Jesús. Solo escuchando a Jesús y dejándonos conducir interiormente por él, vamos caminando a una fe más plena. Solo la experiencia personal del encuentro con Jesús nos abre los ojos y el corazón

Lectura de la Palabra

Juan 9,1-41

                                                                                             Fue, se lavó, y volvió con vista

En aquel tiempo, al pasar Jesús vio a un hombre ciego de nacimiento. [Y sus discípulos le preguntaron: «Maestro, ¿quien pecó, éste o sus padres, para que naciera ciego?» Jesús contestó: «Ni éste pecó ni sus padres, sino para que se manifiesten en él las obras de Dios. Mientras es de día, tenemos que hacer las obras del que me ha enviado; viene la noche, y nadie podrá hacerlas. Mientras estoy en el mundo, soy la luz del mundo.»

Dicho esto,] escupió en tierra, hizo barro con la saliva, se lo untó en los ojos al ciego y le dijo: «Ve a lavarte a la piscina de Siloé (que significa Enviado.» Él fue, se lavó, y volvió con vista. Y los vecinos y los que antes solían verlo pedir limosna preguntaban: «¿No es ése el que se sentaba a pedir?» Unos decían: «El mismo.» Otros decían: «No es él, pero se le parece.» Él respondía: «Soy yo.»

[Y le preguntaban: «¿Y cómo se te han abierto los ojos?» Él contestó: «Ese hombre que se llama Jesús hizo barro, me lo untó en los ojos y me dijo que fuese a Siloé y que me lavase. Entonces fui, me lavé, y empecé a ver.» Le preguntaron: «¿Dónde está él?» Contestó: «No sé.»]

Llevaron ante los fariseos al que había sido ciego. Era sábado el día que Jesús hizo barro y le abrió los ojos. También los fariseos le preguntaban cómo había adquirido la vista. Él les contestó: «Me puso barro en los ojos, me lavé, y veo.» Algunos de los fariseos comentaban: «Este hombre no viene de Dios, porque no guarda el sábado.» Otros replicaban: ¿Cómo puede un pecador hacer semejantes signos?» Y estaban divididos. Y volvieron a preguntarle al ciego: «Y tú, ¿qué dices del que te ha abierto los ojos?» Él contestó: «Que es un profeta.»

[Pero los judíos no se creyeron que aquél había sido ciego y había recibido la vista, hasta que llamaron a sus padres y les preguntaron: «¿Es éste vuestro hijo, de quien decís vosotros que nació ciego? ¿Cómo es que ahora ve?» Sus padres contestaron: «Sabemos que éste es nuestro hijo y que nació ciego; pero cómo ve ahora, no lo sabemos nosotros, y quién le ha abierto los ojos, nosotros tampoco lo sabemos. Preguntádselo a él, que es mayor y puede explicarse.» Sus padres respondieron así porque tenían miedo los judíos; porque los judíos ya habían acordado excluir de la sinagoga a quien reconociera a Jesús por Mesías. Por eso sus padres dijeron: «Ya es mayor, preguntádselo a él.»

Llamaron por segunda vez al que había sido ciego y le dijeron: «Confiésalo ante Dios: nosotros sabemos que ese hombre es un pecador.» Contestó él: «Si es un pecador, no lo sé; sólo sé que yo era ciego y ahora veo.» Le preguntan de nuevo: ¿Qué te hizo, cómo te abrió los ojos?» Les contestó: «Os lo he dicho ya, y no me habéis hecho caso; ¿para qué queréis oírlo otra vez?; ¿también vosotros queréis haceros discípulos suyos?» Ellos lo llenaron de improperios y le dijeron: «Discípulo de ése lo serás tú; nosotros somos discípulos de Moisés. Nosotros sabemos que a Moisés le habló Dios, pero ése no sabemos de dónde viene.» Replicó él: «Pues eso es lo raro: que vosotros no sabéis de dónde viene y, sin embargo, me ha abierto los ojos. Sabemos que Dios no escucha a los pecadores, sino al que es religioso y hace su voluntad. Jamás se oyó decir que nadie le abriera los ojos a un ciego de nacimiento; si éste no viniera de Dios, no tendría ningún poder.»]

Le replicaron: «Empecatado naciste tú de pies a cabeza, ¿y nos vas a dar lecciones a nosotros?» Y lo expulsaron. Oyó Jesús que lo habían expulsado, lo encontró y le dijo: «¿Crees tú en el Hijo del hombre?» Él contestó: «¿Y quién es, Señor, para que crea en él?» Jesús les dijo: «Lo estás viendo: el que te está hablando, ése es.» Él dijo: «Creo, señor.» Y se postró ante él.

[Jesús añadió: «Para un juicio he venido ya a este mundo; para que los que no ve vean, y los que ven queden ciegos.» Los fariseos que estaban con él oyeron esto y le preguntaron: «¿También nosotros estamos ciegos?» Jesús les contestó: «Si estuvierais ciegos, no tendríais pecado, pero como decís que veis, vuestro pecado persiste.»]

Comentarios a la Palabra

CAMINOS HACIA LA FE

El relato es inolvidable. Se le llama tradicionalmente la «curación del ciego de nacimiento», pero es mucho más, pues el evangelista nos describe el recorrido interior que va haciendo un hombre perdido en tinieblas hasta encontrarse con Jesús, «Luz del mundo».

No conocemos su nombre. Solo sabemos que es un mendigo, ciego de nacimiento, que pide limosna en las afueras del Templo. No conoce la luz. No la ha visto nunca. No puede caminar ni orientarse por sí mismo. Su vida transcurre en tinieblas. Nunca podrá conocer una vida digna.

Un día Jesús pasa por su vida. El ciego está tan necesitado que deja que le trabaje sus ojos. No sabe quién es, pero confía en su fuerza curadora. Siguiendo sus indicaciones, limpia su mirada en la piscina de Siloé y, por primera vez, comienza a ver. El encuentro con Jesús va a cambiar su vida.

Los vecinos lo ven transformado. Es el mismo, pero les parece otro. El hombre les explica su experiencia: «Un hombre que se llama Jesús» lo ha curado. No sabe más. Ignora quién es y dónde está, pero le ha abierto los ojos. Jesús hace bien incluso a aquellos que solo lo reconocen como hombre.

Los fariseos, entendidos en religión, le piden toda clase de explicaciones sobre Jesús. Él les habla de su experiencia: «Solo sé una cosa: que era ciego y ahora veo». Le preguntan qué piensa de Jesús, y él les dice lo que siente: «Que es un profeta». Lo que ha recibido de él es tan bueno que ese hombre tiene que venir de Dios. Así vive mucha gente sencilla su fe en Jesús. No saben teología, pero sienten que ese hombre viene de Dios.

Poco a poco, el mendigo se va quedando solo. Sus padres no lo defienden. Los dirigentes religiosos lo echan de la sinagoga. Pero Jesús no abandona a quien lo ama y lo busca. «Cuando oyó que lo habían expulsado, fue a buscarlo». Jesús tiene sus caminos para encontrarse con quienes lo buscan. Nadie se lo puede impedir.

Cuando Jesús se encuentra con aquel hombre a quien nadie parece entender, solo le hace una pregunta: «¿Crees en el Hijo del hombre?», ¿crees en el Hombre nuevo, el Hombre plenamente humano precisamente por ser encarnación del misterio insondable de Dios? El mendigo está dispuesto a creer, pero se encuentra más ciego que nunca: «¿Y quién es, Señor, para que crea en él?».

Jesús le dice: «Lo estás viendo: el que te está hablando, ese es». Al ciego se le abren ahora los ojos del alma. Se postra ante Jesús y le dice: «Creo, Señor». Solo escuchando a Jesús y dejándonos conducir interiormente por él vamos caminando hacia una fe más plena y también más humilde.

Por José Antonio Pagola

Testigos de la Palabra

El poeta nicaragüense Ernesto Cardenal, figura clave de la Teología de la Liberación

Voz moral de la revolución sandinista y crítico del Gobierno de Daniel Ortega, ha muerto a los 95 años en Managua

El poeta y sacerdote nicaragüense Ernesto Cardenal ha fallecido el pasado uno de marzo en Managua a causa de daños renales y cardiacos, informaron fuentes cercanas al literato, uno de los principales exponentes de la poesía latinoamericana. Cardenal era uno de los más destacados representantes de la llamada teología de la liberación. Su compromiso político lo hizo apoyar la lucha armada contra la dictadura de Somoza, una dinastía que gobernó Nicaragua por más de 40 años, y más recientemente plantar cara al Gobierno del presidente Daniel Ortega, cuyos desmanes y arbitrariedades denunciaba allá donde viajaba a presentar su poesía. Su compromiso con los más pobres y contra las injusticias lo convirtieron en la voz moral de la revolución sandinista, un proyecto con el que se comprometió a fondo y le valió la reprimenda del Papa Juan Pablo II, para quien un sacerdote no podía inmiscuirse en los asuntos políticos. “¡Nicaragua sin Guardia Nacional, veo el nuevo día! Una tierra sin terror. Sin tiranía dinástica”, había escrito en uno de sus poemas más celebrados, Canto Nacional.

Nació en Granada (Nicaragua), el 20 de enero de 1925. Heredero de una sólida tradición poética –con poetas prominentes como Rubén Darío–, Cardenal estudió literatura en Managua y México y cursó otros estudios en Estados Unidos y Europa. En 1965 fue ordenado sacerdote y más tarde se asentaría en el Archipiélago de Solentiname, localizado en el Gran Lago de Nicaragua, donde fundó una comunidad de pescadores y artistas primitivistas que se hizo mundialmente famosa. Fue ahí donde escribió su célebre El Evangelio de Solentiname. El archipiélago es un sitio de peregrinación de los fieles lectores y seguidores del poeta. Cardenal pasaba sus vacaciones en esas islas, donde leía las obras completas de Darío, escribía o dirigía la misa de Semana Santa en la pequeña iglesia de la localidad. Allí será despedido.

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Ernesto Cardenal

Javier Melloni SJ: «Ernesto Cardenal es experiencia mística concretada en realidad. Signo de veracidad»

Ernesto Cardenal

Con motivo del 98 cumpleaños del sacerdote y poeta, la fundación internacional Ernesto Cardenal ha preparado una serie de actividades para celebrar la vida de uno de los que fuera el máximo representante del misticismo cristianó de los últimos tiempos

Entre éstas actividades, un conversatorio entre Óscar de Baltodano (Vicepresidente de la fundación Ernesto Cardenal) y el P. Javier Melloni SJ sobre La Experiencia Mística que  Religión Digital reproduce íntegramente como homenaje a su figura

«Su vida ha estado marcada por una experiencia personal que empieza siendo una experiencia política y tiene la gracia del éxtasis transformante cuando ve pasar una caravana del presidente Somoza. Una experiencia mística de reforma social»

Por Óscar de Baltodano

Con motivo del Cumpleaños 98 de Ernesto Cardenal la fundación internacional Ernesto Cardenal ha preparado una serie de actividades para celebrar la vida de uno de los que fuera el máximo representante del misticismo cristianó de los últimos tiempos. Entre éstas actividades, un conversatorio entre Óscar de Baltodano (Vicepresidente de la fundación Ernesto Cardenal) y el P. Javier Melloni SJ sobre La Experiencia Mística.


Conversatorio que Religión Digital reproduce íntegramente para homenajear estos 98 años del Poeta y Sacerdote Ernesto Cardenal.

OB-P. Javier, muchas gracias por aceptar esta invitación para hablar de algo que es difícil ilustrar con palabras, pero que vamos a intentar, por lo menos, vislumbrar: me refiero a la experiencia mística. Ernesto Cardenal cumplirá 98 años el viernes 20 de enero. Su vida ha estado marcada por una experiencia personal que él mismo cuenta en una de sus obras. Es una experiencia un poco curiosa porque empieza siendo una experiencia política y tiene la gracia del éxtasis transformante cuando ve pasar una caravana del presidente Somoza.

JM- Recuerdo haberlo leído y también me impactó mucho ese contraste que hay entre el cielo y el infierno.

 Curiosamente es después de esto cuando Cardenal se plantea su ingreso a la Trapa, donde casualmente da con Thomas Merton que al final será su maestro de novicio. Tengo entendido que Cardenal ya se carteaba con Merton porque intentó traducir alguna de sus obras, pero cuando empieza a cartearse desde la Abadía Getsemaní, Merton escribe con su nombre religioso, P. Louis. Este tipo de casualidades interesantes.

Nos gustaría que nos ilustre sobre esta curiosidad en la experiencia de la mística de Ernesto, la primera, de la cual broto toda su vida, pero que también generó cierto debate hasta el último día de su muerte; como sacerdote católico, como monje que empieza a tratar el tema de la política y acaba metiéndose en la situación social de su país, etc.

La riqueza o el pincel de la experiencia es muy variada; tenemos la experiencia mística, como la del mismo Pánikker, que es un diálogo inter religioso, una realidad de que todo es uno y que ya Ernesto también lo dice. Una experiencias de reforma, como la de la misma Santa Teresa, o una experiencia como la de Cardenal, que es una experiencia de reforma social y que, al final, sirve a la Iglesia hasta el último momento porque acata lo que le manda la institución, pero también a su país porque ilustra, a través de su obra, esta experiencia vital que brotó de una experiencia política.

JM- La fenomenología de la experiencias místicas es inmensa, pero podemos decir que hay algo en común en todas ellas, que es un aumento, una intensificación del campo o bien cognitivo, o bien afectivo, o bien perceptivo o bien las tres cosas a la vez, de nuestro pequeño yo. Es decir, si los seres humanos somos un campo reducido de conciencia que nos ayude hacer esta trilogía, hay una parte cognitiva, una parte afectiva y una parte perspectiva y las tres son formas diferentes de conciencia, no solo la mental es conciencia y la percepción corporal es otra forma de conciencia con sus cinco sentidos.

Lo que tenemos por experiencia mística es una expansión de este campo de conciencia o bien en las tres formas a la vez o bien en alguna de ellas. Esta expansión cognitiva de tipo afectiva y tipo perspectiva puede tener una extensión más o menos larga, puede ser de segundos, incluso, puede ser de minutos, de horas o de día, incluso de días.

¿Qué es lo que lo detona? ¿Qué es lo que lo provoca? Es la gran pregunta. Hay quienes pasan toda la vida  intentando provocarla y no les llega nunca y a otros les llega de pronto de una forma aparentemente casual que nunca es casual, sino que es causa, pero mientras no conocemos las causas decimos que es casual. Yo creo que es un signo de nuestra corta edad cognitiva, porque no hay nada casual, todo es causal. Que esas causas son remotas, y se activan cuando se produce ese clic, como por ejemplo el que acabas de mencionar (hablando de Cardenal) ¿Por qué en ese momento, ante ese cortejo de Somoza, al joven se le abre eso?.

Bueno, pues si el instante presente es la condensación de lo que ha sido y de lo que será, en cada momento presente está la totalidad de lo que hemos sido y lo que seremos aunque nosotros, ese momento, lo veamos como presente. Por lo tanto, nosotros vivimos seccionadamente la temporalidad; separamos el pasado, el presente y futuro, pero, a mi modo de ver, nuestra mirada es corta y por tanto estrecha en esa franja.

Si ampliamos nuestro campo de conciencia, eso que era pasado se convierte en presente y eso que era futuro también se hace presente, porque la bastedad de la apertura amplifica el campo temporal. Entonces, todo es, en ese momento, ahora. Y eso es probablemente lo que a le sucedió a Cardenal; ahí estaba todo lo que sería, todo su compromiso político, no es que eso lo provocara, sino que eso ya estaba incluido en eso que le sucedió, de alguna manera. Y conocer su pasado, del que habría que investigar más biográficamente en la cronología para saber por qué ese momento sea el de la eclosión, es un paso por dar.

Podemos decir, entoces, que hay experiencias místicas fundantes como esta. Fundantes, porque marcan un antes y un después en la vida de los que las experimentan y para los que ya nada podrá ser igual. Pero también pueden ser experiencias más efímeras, que dejan una pequeña brecha, pero que modifican la visión de la persona. De ahí a que hay diferentes categorizaciones, densidades o extensiones en el tiempo de esas experiencias.

OB- Cuando hablamos de esta experiencia y ponemos de ejemplo a grandes místicos de la tradición cristiana, que es el lenguaje que tengo ahora mismo más a mano, usted tendrá también muchísimos ejemplos de la tradición oriental.

Pero cuando hablamos de esta experiencia, la solemos asociar, ya sea por cuestión cultural de occidente o por x o y, a una razón que va conectada o que tiene que llevar a un hilo conductor religioso de alguna manera, y también tiene que ir asociada a un cambio radical en la vida de la persona, pues puede abrirle la mente y el corazón porque es una cosa asociada a la mente pero también al corazón. Éste el ejemplo de Hildegarda de Bigen, cuando dice que se le abrió la mente, la conciencia, y empezó a entender los textos del evangelio, los escritos de los padres de la iglesia sin haber sido instruida antes. Y así otros muchos ejemplos. Pero es una experiencia que afecta más a la parte cerebral o la parte emocional.

-Y a la parte perceptiva de los sentidos, las tres cosas a la vez. Depende, hay personas que por su manera de ser o porque ese tipo de experiencia se da más de una forma mental cognitiva, puede ser más afectiva, puede ser más perceptiva.

Pero a la pregunta que hacías en cuanto a qué nivel está conectado esta gente con una confesionalidad religiosa, Jiménez Lozano, un autor vallisoletano no muy conocido y que ya hace algunos años murió, tiene una biografía muy buena sobre San Juan de la Cruz, a quien, a su modo, le llama el ‘mudejarillo de fontiveros’. Y tiene una visión muy penetrante. Dice: los místicos, esos empedernidos buscadores de lo real, (o sea, la mística tiene que ver con la realidad, de la cual la religión es un posible acceso). A no ser que entendamos que por religión quieran expresar un sentido más etimológico que quiere decir ‘realigación’, cuando la conexión con la realidad se ha hecho más intensa, pues la realigación se ha fortalecido, pero no en el sentido religioso confesional del término.

Las religiones confesionales o las confesiones tradicionales son lenguajes sobre lo inefable. El gran problema de toda religión es que ha confundido su lenguaje con la realidad. La palabra Dios no es Dios, y nos peleamos sobre la palabra Dios y eso es solamente un dedo apenas señalando la luna, digamos.

El problema de las religiones es eso, absolutizan su lenguaje, porque como su lenguaje, supuestamente y así lo desean y así es en muchos casos, señala lo absoluto, acaba convirtiéndose en absoluto el lenguaje que es solo un vehículo para señalarlo.

Una de propiedades del siglo veinte ya y veintiuno más claramente, (aunque viene de antaño) es que muchas experiencias, cada vez más, se sitúan o fuera del marco religioso vigente o incluso lo hacen añicos. En el fondo, hasta eso mismo le pasó a San Ignacio aquí, donde estoy ahora, en Manresa. La ilustración del Cardoner dice que él vio, que entendió todo de una forma nueva, de manera que no podría explicar lo que comprendió.

Si no lo pueden explicar, significa que no tienen el molde ni ideológico, ni antropológico, ni cosmológico de aquel tiempo para poder expresarlo, y toda su vida yo creo que es intentar encajar en el lenguaje disponible aquello que dice bellamente Paul Ricoeur: cada generación tiene un “La Croyance” disponible, la creencia disponible, y por tanto en esa creencia disponible, intenta meter esa experiencia que desborda esa experiencia, que desborda el cuenco que lo acoge. Hoy en día tenemos más referentes para poder expresar con lenguajes vigentes o religiosos, o filosóficos, o cosmológicos para intentar poner nombre a lo que estará siempre más allá de todo orden.

OB- Podríamos decir, entonces, que el gran bloque de dificultad para la experiencia o para intentar expresar la experiencia es el lenguaje, sobre todo. Ya en determinadas épocas tuvieron sus dificultades propias, pero la época en que vivimos hoy en día, que tenemos a mano tantas modalidades del lenguaje, tantos medios para ilustrar, solemos confundir muchas veces el uso del lenguaje religioso exclusivamente para la mística, y luego, cuando encontramos un texto que puede intentar expresar desesperadamente esa experiencia, nos suele escandalizar.

Por ejemplo, el mismo San Juan con este “gocémonos amado”, en la época que se lo dice a las monjas de las que era director espiritual el mismo Ignacio también, o el mismo Ernesto en su “Telescopio en la noche oscura”.

Esta fina línea con el escándalo que puede provocar lo que dice el místico (que al final siempre genera no sé si cierta incomodidad, pero cierto puritanismo para quitarle el velo a la experiencia de esta palabra que llamamos Dios), la ocasiona la palabra?

JM- Bueno, la palabra es el problema y la palabra es el vehículo al mismo tiempo. O sea, el mismo problema es el vehículo y el vehículo se convierte en el problema. La paradoja de la mística es que, por un lado, todos los místicos hablan de lo inefable de la misma palabra mis, que significa mantener los labios cerrados, de lo que etimológicamente significa. Y al mismo tiempo la mística es la que más ha profundizado en palabras para expresar lo que no se puede expresar. Lo que ha generado las palabras más bellas y los poemas más bellos salen de aquello que no se puede expresar. Por lo tanto, es ambivalente decir muy bella porque no es muy bueno en el terreno de la paradoja.

El lenguaje místico, ese algo que tenemos que analizar porque en algunos momentos fue algo asociado al erotismo dado en el plano humano, lo erótico es lo que está más cerca de una unión muy plena. Por lo que el problema está en que si se hace una lectura reductora, quien queda reducido es quien reduce ese lenguaje y lo lee solo, digamos, hacia abajo.

Hay lectura reductora de la mística que lo convierte en metáfora de algo que es evidente, cuando es al revés. Se utiliza el lenguaje de la experiencia erótica porque es, probablemente, una de las experiencias humanas más punitivas que se pueden tener para hablar de aquello que la trasciende. Hay, por tanto, una lectura reductora de la mística o una lectura, al contrario, trascendente. Que se haga de un modo u otro no depende del místico, sino que depende del que lo lee.

OB- Supongo que también de las circunstancias en el místico, del lenguaje que se le hace familiar, de alguna manera.

JM- El místico utilizará el lenguaje que tiene disponible. Sobre esto, hace años leí una cosa que me pareció interesante, que decía: los místicos que han tenido experiencias sexuales previas a su conversión no utilizan el lenguaje nupcial erótico, no lo utilizan porque lo asocian a algo que ellos han dejado. En cambio, aquellos místicos que no han tenido experiencia sexual, utilizan el lenguaje erótico porque no está connotado de sus experiencias. Pasa igual con el islam. En islam se utiliza el lenguaje de la embriaguez y ellos no toman vino; lo utilizan porque no hay equivoco. Utilizan una experiencia limite, como puede ser una experiencia erótica o la experiencia de la embriaguez para hablar de aquello que la trasciende, porque si nos quedamos solo de hacia abajo, esa no es una experiencia mística, esa es una experiencia sin más, todavía ahí no hay mística, entonces juegan con esa ambivalencia.

OB- En esta línea, sobre todo, del lenguaje erótico y asociándolo un poco a Cardenal, que en la mayor parte de sus obras utiliza ese lenguaje nupcial, ese lenguaje erótico un poco rompedor también para la época en la América en la que Cardenal se tiene que desenvolver, me viene a la cabeza esta curiosidad de que después de la experiencia, se termina de romper el dogma. El dogma, por decirlo de alguna manera. Se sale de la estructura, del conocimiento que tenemos hasta el momento. Por ejemplo me viene esta expresión de Ravia al adawiyya, la santa sufí, que decía aquello de:

Si Te adorase por miedo al Infierno, quémame en el Infierno,
Si Te adorara esperando el Paraíso, exclúyeme del Paraíso.

Parecido “al no me mueva mi Dios para quererte” en el momento también en que lo está haciendo.

200 años, 150 años después, todavía tenemos esta imagen de este Dios del Antiguo Testamento, un Dios marcador, y de esta mujer que luego lo utilizamos nosotros y lo utilizarán los místicos de la Edad Media y del Siglo de Oro español. No asociamos a este Dios de ‘yo hago buenas obras a cambio de’, sino que es el amor lo que me mantiene. Es lo mismo que hace Ernesto, tiempo después, «Soy lo que soy ante Dios».

JM- El dogma de cualquier religión es un molde supuestamente propedéutico, ehiculador en una dirección. El problema de todo dogma, volvemos a lo del lenguaje de antes, es cuando esa formulación se convierte en un absoluto y trata de encerrar lo inabarcable en un pequeño cuenco. Por supuesto que la experiencia mística la revientan, se ha dicho que los místicos por un lado son, en cada religión, lo más sublime que da esa religión porque se expresa a través de un lenguaje concreto.

Hay místicos cristianos, musulmanes, Sufíes. Son sus flores más excelsas, pero al mismo tiempo revientan el jarro donde ha crecido la flor. Por eso son tan amados. Son venerados, pero al mismo tiempo semi-prohibidos hasta el momento presente, donde ya no es posible esta prohibición, y podemos acercarnos al jardín donde todas las flores exhalan su perfume y donde nadie se puede apropiar de ellas. Es el gran tiempo privilegiado que tenemos los habitantes del Siglo XXI, en que podemos pasearnos por los jardines de todas las religiones sin que ninguna de ellas diga: este olor es mío, esta flor es mía. Porque las mismas rejas o vayas o paredes o muros de los jardines han saltado.

OB- Supongo que es esta experiencia del ánfora rota que Ernesto utiliza a lo largo de toda su vida.

JM- Si, efectivamente, es lo mismo

OB- Uno de los peligros, por llamarlo de alguna manera, sobre todo el acompañamiento de la experiencia de la persona que experimenta el fenómeno místico, es la línea entre donde hay una experiencia real y donde puede ser una experiencia fruto de alguna piedad malsana, o de algún problema de tipo psicológico que puede existir y que es muy real. Donde tenemos esa certeza, por así decirlo. Luce López-Baralt siempre suele utilizar el: “por sus obras les conoceréis”, donde tenemos esa seguridad de que una experiencia es auténtica y de que hay cosas que no son experiencias, que simplemente es piedad o alucinación.

JM- O piedad, o alucinación, o cualquier otra cosa digamos, piedad es la parte religiosa, pero puede ser delirios de grandeza o sustituto de lo real porque uno no puede soportar un mundo imaginario que le compensa su soledad, o su frustración o lo que fuere.

Creo que el criterio, como el criterio discernimiento, sería la palabra para saber. Yo creo que certeza y seguridad en tema de la mística, olvidémoslo. No hay ni certezas ni seguridades; lo que hay son indicios, caminos… como olfato de ‘esto suena autentico, esto suena a constructo’.

Para mí el criterio discernimiento es que sean fuente de vida: crean más vida, son creadores de realidad, acercan a la realidad y recrean a la realidad en un punto de encuentro. Que la experiencia mística es un momento de expansión de la conciencia, o cognitiva, o afectiva, o perceptiva, en la formas que aparezcan; rostros, mensajes, cualquier cosa que se pueda manifestar en la experiencia mística. El que lo haga autentica el criterio discernimiento, para mí, es que se concreta en algo, que es punto de encuentro con los demás. O sea, una recreación de la realidad en un nivel superior que sin esa experiencia mística no hubiera sido, no se hubiera manifestado.

Si decimos que el místico es aquel empedernido buscador de lo real, lo que ha encontrado es que es más real su vida y crea más realidad, más vida en torno a su vida para que otros participen de esa experiencia, que es la gran diferencia con la persona que alucina, o con la persona trastornada que vive su mundo, pero totalmente separado de los demás. La persona mística es oblativa, todo aquello que vive de alguna manera le recorre y lo entrega y va perdiendo autorreferencia. La persona que padece trastorno psicológico, acaba siendo muy auto centrada, muy auto referida. En cambio, en aquel de verdad místico, su ego, su yo, se va diluyendo en la realidad y se convierte en pasaje de mayor realidad. Este para mí es el criterio.

OB- En esta misma línea, decimos que el místico siempre utiliza el lenguaje que tiene a mano y tiene una idea de un ser supremo, de esta divinidad que le llamamos Dios, Amor, como nos dé la gana. Pero, una persona agnóstica, ¿es capaz de llevar la plenitud de la experiencia, o de llegar a experimentar la experiencia?

JM- Al cabo de los años yo distingo, no entre personas creyente y no creyentes, sino entre personas abiertas y personas cerradas. Porque uno puede llamarse muy creyente y no tener nada de autenticidad en su creencia, y personas llamadas no creyentes que están muy abiertas y muy disponibles a lo inefable. Por tanto, la exención es entre personas abiertas y personas cerradas. Disponibles y receptivas, donde permite esta apertura a niveles de conciencia superiores y no se protegen porque están disponibles a que eso pueda suceder.

OB- El puente de unión es la apertura a la experiencia, lleve el nombre que lleve.

JM- Apertura a la realidad.

OB- Esto que nos ha explicado el padre Javier nos acerca un poco más a entender a Ernesto porque, al final, la experiencia de Ernesto es todavía joven, necesita de estudio y necesita que la gente se acerque un poco más a esa experiencia espiritual de la que parte su política y su poesía. Así que le agradezco muchísimo que haya estado aquí, acompañándonos.

JM- Pues yo encantadísimo de participar en este evento porque soy lector, desde mi adolescencia, de Ernesto, y lo he seguido. Además, su proyecto de Solentiname me ha parecido extraordinario. Para mí ese sería un criterio de credibilidad, cuando la experiencia mística se concreta en algo y eso es fuente de vida, eso es el signo de que eso es verdadero, como ha sido la experiencia de Ernesto.

Los versos sueltos de Ernesto Cardenal 

Sale a la luz ‘En el camino de Emaús’, el libro que recoge los últimos cinco poemas escritos por el poeta y sacerdote nicaragüense 

Ernesto Cardenal

Se fue. No se dejó ir. Al menos, por los versos sueltos que dejó caer como algo más que una propina final. Mucho más. Ernesto Cardenal expiró el 1 de marzo de 2020, no sin antes dejar como herencia algo más que un compromiso social y político en rima asonante. O consonante, si se mira con los ojos del sacerdote reconciliado con una Roma que le reprendió en público bajo la inherente sospecha vaticana a la Teología de la liberación y que acabó bendiciéndole en su penúltimo ingreso hospitalario. 

Al sacerdote metido otrora a político se le sancionó y se le perdonó, pero al trovador nunca nadie pudo suspenderle a divinis ni frenarle en su métrica. Ni arrebatarle su descanso en paz. Ni tan siquiera las turbas que intentaron aguar su funeral en la catedral de Managua. 

Le tuvieron que despedir de tapadillo, para escapar, una vez más, de la censura que huyó y reposar en el archipiélago de Solentiname, donde fundó una comunidad contemplativa de laicos que buscaba hacer realidad ese discipulado comprometido con los últimos y más pequeños, donde encarnar la Misa Campesina de Carlos Mejía Godoy. 

Respuestas certeras 

Su fue con una herencia inesperada. Cinco poemas inéditos que ahora ven la luz a través de ‘En el camino de Emaús’ (Ediciones Abad), título que habla del discípulo que se deja encontrar en la encrucijada de la pesadumbre en búsqueda de respuestas certeras, que se deja sorprender en el diálogo con el Maestro que le escucha, que no camina solo, sino con otros. 

“Esta obra solo puede tener sentido como el final de un mosaico literario que parte de su Telescopio en la noche oscura, el Cantico Cósmico y su tan amada Vida en el amor”,  expone Óscar de Baltodano, vicepresidente de la Ernesto Cardenal Foundation y editor de la obra. Si bien estas piezas están cargadas de “novedades poéticas”, sumergirse en una primera o segunda lectura pausada –según el propio editor de la obra– permite toparse de inmediato con la experiencia mística de aquel trapense que bebió de la interioridad a través de Thomas Merton y que rumiaría a golpe de Doctrina Social de la Iglesia en un mano a mano con Gustavo Gutiérrez, Leonardo Boff y Jon Sobrino. 

Evolución, no caos 

“Cardenal nos conmina al vértigo colocando la figura de Jesús e incluso la evolución de las especies en un novedoso contexto sideral”, asegura el editor en relación a una obra que salpica las preguntas filosóficas que siempre ocuparon y preocuparon al sacerdote y trapense, amén de “problemas sociales y el vacío espiritual que experimenta hoy en día el hombre”, que “se hacen eco en cada una de estas páginas”. 

Su hondo sentido de la justicia con la confianza en un Dios que acoge y acompaña desde el amor es lo que le permite mostrar que “la vida de los mundos se encuentra en perenne evolución y encuentra formas cada vez más adecuadas para mantenerse en el orden de los eternos círculos evolutivos y no desembocar en el caos”, explica Óscar de Baltodano 

La teología de la liberación

La Teología de la liberación 50 años después: entre herejes y profetas 

Se cumplen cinco décadas de la publicación de ‘Teología de la Liberación. Perspectivas’, de Gustavo Gutiérrez  Varios teólogos latinoamericanos reflexionan para Vida Nueva sobre su evolución 

A los 50 años de la publicación del libro Teología de la Liberación. Perspectivas’, del sacerdote y teólogo peruano Gustavo Gutiérrez, acta fundacional de algo más que una corriente de pensamiento, cabría preguntarse por su vigencia. En esta era pospandémica y de nativos digitales, ¿en qué estado de salud se encuentra esta llamada teología nacida de y para los pobres? 

Mucha agua ha corrido bajo el puente, con el coronavirus a cuestas. Los niveles de pobreza han alcanzado cifras que no se veían desde hace 20 años. Como apunta a Vida Nueva el teólogo brasileño Leonardo Boff, “mientras exista un pobre en el mundo que grita bajo la injusticia de su situación, habrá siempre algún cristiano que va a levantarse”. 

Boff lo pone en perspectiva: “La centralidad otorgada por la Teología de la liberación a los pobres del mundo dio dignidad y respetabilidad a la Iglesia y le ayudó a ver la raíz evangélica de su opción por los pobres en favor de la justicia social. Ayudó a todos a entender que lo opuesto a la pobreza no es la riqueza, sino la injusticia, y solo mediante la justicia social podrá haber una sociedad de libres y liberados”. 

Para entender sus orígenes, hay que remontarse tres años antes de la publicación de la obra de Gustavo Gutiérrez. Corría el año 1968, y la ciudad colombiana de Medellín, se convirtió en el epicentro de la II Asamblea General del Episcopado Latinoamericano y del Caribe. Eran tiempos de convulsiones sociales y crisis políticas, una América Latina gobernada por férreas dictaduras de derechas. 

Algunos curas colgaron sus sotanas y, fusil al hombro, se fueron en pos de una revolución, como Camilo Torres (Colombia) o Néstor Paz (Bolivia). Emergieron prelados críticos con el sistema: Mauricio Lefebvre, en Bolivia, y Óscar A. Romero, en El Salvador, ambos asesinados posteriormente con sevicia. 

Es así como más de 150 obispos y 130 sacerdotes, religiosos y laicos se propusieron en Medellín dar cuerpo al Concilio Vaticano II, tras declarar que “la Iglesia Latinoamericana tiene un mensaje para todos los hombres que en este continente tienen hambre y sed de justicia”. 

Con esta premisa, ¿sigue viva o está muerta la Teología de la liberación? A Andrés Gallego, profesor de teología de la Pontificia Universidad Católica del Perú y mano derecha de Gustavo Gutiérrez, le parece “curioso que esta pregunta todavía exista, cuando, sin duda, la Teología de la liberación actualmente tiene una presencia en la vida de la Iglesia como, posiblemente, nunca la tuvo”. Es más, subraya que, “con el correr de los años, se ha ido profundizando y ampliando. Su influencia y presencia en las nuevas teologías es evidente. Se trata de las teologías india, feminista, latina en Estados Unidos, negra en África y Asia”. 

Un estilo de vida 

El discípulo de Gutiérrez se detiene en otra aportación de su mentor: “Su método teológico, de donde se deducen sus tres aportes básicos: la opción preferencial por los pobres, el compromiso como práctica cristiana y la unidad de la historia como lugar donde se revela Dios y se produce la salvación”. Así, enfatiza cómo para el sacerdote dominico peruano –que ha cumplido ya 93 años– “entender la teología como acto segundo supone que hacer teología es ponerle nombre a nuestra experiencia de Dios; lo primero, será experimentar a Dios”. 

Esto se resumiría, en palabras del propio Gutiérrez, en una frase: ‘Mi método es mi espiritualidad’. “El método, en este caso –aclara Gallego–, es un estilo de vida, una práctica cristiana que se vive en la liberación de los pobres. Por eso, la pregunta al que se define como teólogo no debe ser tanto cómo es tu teología, sino cómo es tu práctica”. 

Desde el equipo de Amerindia, Manoel Godoy asegura que “la Teología de la liberación nunca ha reclamado su permanencia eterna en el escenario de la Iglesia, porque, para ella, lo que importa es el primer acto, es decir, la realidad, que es dinámica y cambiante”. Por ende, “mientras haya una reflexión crítica de la realidad confrontada con la Palabra de Dios, con la tradición y con el magisterio de la Iglesia, habrá Teología de la liberación”. 

El presbítero brasileño invita a preguntarse a quienes afirman que ha muerto: “¿No hay más víctimas, no hay más crucificados en la historia?”. De hecho, considera que ha evolucionado por los aportes de quienes “han entendido que el planeta gime junto a las víctimas y crucificados, dándole un nuevo vigor a la ecoteología de la liberación”. “Como dice el papa Francisco en Laudato si’, todo está interconectado, y advierte que, cuando en la realidad misma no se reconoce la importancia de una persona pobre, un embrión humano, una persona con discapacidad, por poner algunos ejemplos, es difícil que sepa escuchar los gritos de la propia naturaleza”, subraya sobre este nuevo desarrollo. 

La voz femenina 

Las mujeres de Amerindia también comparten este devenir. La teóloga mexicana Socorro Martínez explica que, desde los pueblos creyentes de la Amazonía, “se abre una praxis liberadora en fidelidad a Jesús de Nazaret, y que la teología reflexiona, desde una atenta escucha, para escudriñar los clamores de los pequeños de la tierra, que, pese a ser los ninguneados, se yerguen como pueblo digno con acciones colectivas hacia el bien común”. 

Por ello, esta religiosa del Sagrado Corazón sostiene que “la Teología de la liberación cobra vigencia, con un método que parte de la realidad y hace la reflexión teológica”, a partir de  “violencias como el extractivismo, las culturas destruidas, los ríos envenenados y miles de vidas arrasadas por el COVID-19”

María José Caram, pensadora argentina, por su parte, apunta que, desde los 70 hasta nuestros días, “el contexto ha cambiado, pero –como decía Pedro Casaldáliga– están los pobres y, en ellos, está Dios, motivo más que suficiente para que la Teología de la liberación continúe”. En este sentido, señala que “el amor brota del encuentro con Dios en los pobres y en el discipulado misionero, como hijos e hijas de nuestra hermana Madre Tierra, todos hermanos y hermanas, y de la reflexión sobre esta experiencia de fe”. 

De ahí que “Francisco, con sus gestos y palabras, nos sigue confirmando en ese camino” a través de los documentos guía de su pontificado, como Evangelii gaudium, Laudato si’ y Fratelli tutti. “Todos llevan la marca de la Iglesia latinoamericana”, asevera, al tiempo que defiende: “La Teología de la liberación no es una ideología, es un testimonio de la fe de comunidades cristianas que caminan a la luz del Evangelio”. 

Comunistas infiltrados 

Ideología, política, la huella del marxismo… Dos imágenes contrapuestas con Ernesto Cardenal como protagonista. La reprimenda de Juan Pablo II en la pista del aeropuerto de Managua y la imagen de la restitución a pie de cama en un hospital casi cuatro décadas después. ¿Hasta qué punto resulta herética o profética la Teología de la libertación? 

Pedro Trigo, jesuita venezolano, prefiere entenderla “desde el Concilio Vaticano II, ya que es la teología que está en el trasfondo de Medellín, que es su recepción autorizada, fiel y creativa en nuestra América”. Por consiguiente, “puede sonar, no digo a herejía, sino a novedad inasimilable a los que se identificaron con la cristiandad postridentina”. 

“A estos les resulta igualmente inasimilable el Concilio”, subraya. Incluso argumenta que pone en práctica lo demandado en el Vaticano II: “La vuelta a Jesús de Nazaret a través de la lectura orante de los evangelios”. Desde ahí, se muestra convencido de que es profecía: “Dice a la Iglesia y al mundo lo que Dios quiere. El que lo dice más claro es el papa Francisco”. 

En cuanto a la postura de Wojtyla, cree que “le vendieron maliciosamente la idea de que los teólogos de la liberación eran comunistas infiltrados en la Iglesia”. Frente al usufructo que gobiernos de izquierda en América Latina han hecho de esta corriente para posicionar sus proyectos políticos, Boff es tajante: “Lo nuevo es superar el asistencialismo y el paternalismo, que no dejan de ser expresiones de compasión y de caridad cristiana, pero que mantienen situaciones de pobreza”. 

ORACION CON EL SALMO 21

Para orar con los Salmos

 “El hombre bíblico es “oyente de la palabra”, alguien a quien Dios le dice: “Escucha, Israel”…(Dt 6, 4-5). Pero el israelita bíblico no solamente escucha a Dios, sino que le responde orando. Como testimonio supremo de ese diálogo orante (apasionado, responsable, acusador) están los salmos, sabiduría hecha oración” Pikaza en “Ciudad Biblia”, pag. 220

En estos días difíciles que estamos viviendo por la situación de aislamiento por causa de la pandemia del coronavirus, son días para vivir más la oración, unidos a todos los creyentes desde hace muchos siglos. Yo voy a intentar daros algunos materiales para orar cada día con un Salmo. En los comentarios del BLOG me decís si os vale y si os ayuda. Y también espero algunas sugerencias breves que creáis oportunas.

SALMO •22 [21]

Oración de Cristo en la Cruz.— La lectura de este salmo nos hace pensar en el paso de la noche a la mañana. La primera parte es sombría, tenebrosa; la segunda es como el despertar del sol que inunda el campo, devuelve las cosas a la vida y la alegría al corazón del hombre. El tema de este salmo es, en efecto, el de un perseguido, que al llegar al borde del abismo, encuentra de nuevo la seguridad y la confianza. (1)

2 Dios mío, Dios mío, ¿por qué me abandonaste? ¡Las palabras que lanzo no me salvan!

3 Mi Dios, de día llamo y no me atiendes, de noche, mas no encuentro mi reposo.

4 Tú, sin embargo, estás en el Santuario, de allí sube hasta ti la alabanza de Israel.

5 En ti nuestros padres esperaron, esperaban y tú los liberabas.

6 A ti clamaban y quedaban libres, su espera puesta en ti no fue fallida.

7 Mas yo soy un gusano y ya no un hombre los hombres de mí tienen vergüenza y el pueblo me desprecia.

8 Todos los que me ven, de mí se burlan, hacen muecas y mueven la cabeza:

9 “¡Confía en el Señor, pues que lo libre, que lo salve si le tiene aprecio!”

10 Me has sacado del vientre de mi madre, me has confiado a sus pechos maternales.

11 Me entregaron a ti apenas nacido; tú eres mi Dios desde el seno materno.

12 No te alejes de mí, que la angustia está cerca, y no hay nadie que pueda ayudarme.

13 Me rodean novillos numerosos y me cercan los toros de Basán.

14 Amenazándome abren sus hocicos como leones que desgarran y rugen.

15 Yo soy como el arroyo que se escurre; todos mis huesos se han descoyuntado; mi corazón se ha vuelto como cera, dentro mis entrañas se derriten.

16 Mi garganta está seca como teja, y al paladar mi lengua está pegada: ya están para echarme a la sepultura.

17 Como perros de presa me rodean, me acorrala una banda de malvados. Han lastimado mis manos y mis pies.

18 Con tanto mirarme y observarme pudieron contar todos mis huesos.

19 Reparten entre sí mis vestiduras y mi túnica la tiran a la suerte.

20 Pero tú, Señor, no te quedes lejos; ¡fuerza mía, corre a socorrerme!

21 Libra tú de la espada mi alma, de las garras del can salva mi vida.

22 Sálvame de la boca del león, y de los cuernos del toro lo poco que soy.

23 Yo hablaré de tu Nombre a mis hermanos, te alabaré también en la asamblea.

24 Alaben al Señor sus servidores, todo el linaje de Jacob lo aclame, toda la raza de Israel lo tema; 25 porque no ha despreciado ni ha desdeñado al pobre en su miseria, no le ha vuelto la cara y a sus invocaciones le hizo caso.

26 Para ti mi alabanza en la asamblea, mis votos cumpliré ante su vista.

27 Los pobres comerán hasta saciarse, alabarán a Dios los que lo buscan: ¡vivan sus corazones para siempre!

28 De Dios se acordará toda la tierra y a él se volverá; todos los pueblos, razas y naciones ante él se postrarán.

29 ¡Rey es Dios, Señor de las naciones! Todo mortal honor le rendirá, 30 se agacharán al verlo los que al sepulcro van.

Para Dios será sólo mi existencia.

31 Lo servirán mis hijos, hablarán del Señor a los que vengan, 32 al pueblo que va a nacer: Que es justo, les dirán. Tal es su obra.

PRIMERA LECTURA: CON ISRAEL

 Las últimas palabras de este salmo son las que dan su sentido esencial: aunque parezca paradógico, se trata de un salmo de acción de gracias. El salmista canta la acción de gracias de Israel resucitado a la vuelta del exilio. Lo que más llama la atención, es que este poeta describe la liberación de su pueblo, bajo el “ropaje” de un “crucificado vuelto,” a la vida”.

SEGUNDA LECTURA: CON JESUS

Sí, en Jesús se dan hasta los más mínimos detalles sujeridos por el salmista: la agonía, el arácter infamante del suplicio, la sed causada por la desidratación, los miembros dislocados, la sangre que mana de pies y manos, el golpe de gracia con la lanza, las vestiduras dadas a los verdugos según la costumbre, los insultos de los acusadores…

En esta primera parte del género “lamentaciones” se expresa un punzante sufrimiento, casi insoportable en su realismo, y en cual podemos admirar la belleza de este “hombre de dolores”: a diferencia e las lamentaciones de Jeremías, no tiene rabia ni lanza madiciones contra sus verdugos… gime, sí… expresa su dolor en medio de una paz profunda en que mezcla acentos de esperanza “Tú, sin embargo, eres santo… en Ti esperaron nuestros padres…Tú me acogiste desde mi nacimiento… Tú eres mi Dios…” Tampoco aparece ninguna preocupación filosófica sobre el problema del mal: sufre y ora con mayor intensidad.

El ritmo de este salmo nos permite llegar a lo profundo del alma de Jesús: “Tú estas lejos… no permanezcas alejado… me has respondido…” La Resurrección, , la glooria, la alabanza estaban en su corazón aún mientras permanecía en la cruz. Lee una vez más la tercera parte de este salmo, poniéndola en labios de Jesús en la cruz: es una explosión de acción de gracias, la víspera de su muerte, Jesús “mimó” su sacrificio en la “acción de gracias” de la comida pascual. Era consciente de a enorme fecundidad de su muerte; convidó a todos sus hermanos a tomar parte en la comida de los pobres” para asociarlos a la alabanza del Padre: “¡Esta es la obra del Señor”. Cada Eucaristía realiza este deseo.

TERCERA LECTURA: CON NUESTRO TIEMPO

…”Por qué me has abandonado…” Esta oración la podemos hacer nuestra y sobre todo en este tiempo de crisis global con la pandemia mundial del coronavirus, con tanto aislamiento, tanto dolor, tantos infectados, tantos muertos… hasta entre nuestros familiares y amigos cercanos…   Pero vayamos hasta el final y digamos: “los que buscan al Señor le alabarán… a vosotros, vida y felicidad… Yo vivo para El… He ahí la obra de Dios!…

SALMO 21   de Ernesto Cardenal                                                                                en su “Antología”, Editorial Nueva Nicaragua, 1983, pág.119

(No será difícil identificarse con este salmo de E. Cardenal, que, por cierto, acaba de fallecer, él lo escribió en el contexto de 1983 de Nicaragua. Ahora nosotros lo leemos en el contexto de 2020 con la pandemia mundial del coronavirus.: “Estoy contaminado por el COVID-19 y nadie se acerca para no contagiarse”

Dios mío, Dios mío ¿por qué me has abandonado?

Soy una caricatura de hombre

el desprecio del pueblo

Se burlan de mi en todos los periódicos.

Me rodean los tanques blindados

Estoy apuntado por las ametralladoras

Y cercado de alambradas

Las alambradas electrizadas.

Todo el día me pasan lista.

Me tatuaron un número.

Me han fotografiado entre las alambradas

Y se pueden contar como en una radiografía todos mis huesos.

Me ha quitado toda dentificación.

Me han llevado desnudo a la cámara de gas

Y se repartieron mis ropas y mis zapatos.

Grito pidiendo morfina y nadie me oye

Grito con la camisa de fuerza

Grito toda la noche en el asilo de enfermos mentales

En la sala de enfermos incurables

En el ala de enfermos contagiosos

En el asilo de ancianos

Agonizo bañado de sudor en la clínica del siquiatra

Me ahogo en la cámara de oxígeno

Lloro en la estación de policía

En el patio del presidio

En la cámara de torturas

En el orfelinato

Estoy contaminado de radioactividad

Y nadie se acerca para no contagiarse

Pero yo podré hablar de ti a mis hermanos.

Te ensalzaré en la reunión de nuestro pueblo.

Resonarán mis himnos en medio de un gran pueblo.

Los pobres tendrán un banquete.

Nuestro pueblo celebrará una gran fiesta.

El pueblo nuevo que va a nacer.

 

 

Muere Ernesto Cardenal, sacerdote, político poeta, el alma de Nicaragua

 

El sacerdote y ex ministro de Cultura sandinista ha muerto a los 95 años. Destacado líder de la Teología de la Liberación, fue perseguido por Juan Pablo II y rehabilitado por Francisco y se convirtió en el mayor crítico de Daniel Ortega

Jesús Bastante Follow @@BastanteJesus – en religiondigital.com

02/03/2020 – 07:15h

Ernesto Cardenal nunca fue un cura al uso. Poeta, político, intelectual reconocido en todo el mundo, fue condenado por el Vaticano pocos meses después de aquella visita de Wojtyla y debió esperar 35 años para ser rehabilitado por la Iglesia. Tuvo que ser Francisco, el primer Papa latinoamericano, quien volviera a permitirle celebrar la Eucaristía.

Un guía moral

En cuanto se conoció la muerte de Cardenal, las condolencias no tardaron en llegar. El también escritor nicaragüense y premio Cervantes 2017, Sergio Ramírez, afirmaba que «al morir Ernesto Cardenal pierdo a un hermano mayor, amigo entrañable y vecino de muchos años, un guía moral, un modelo literario. Con él se va parte esencial de mi propia historia».

El fallecimiento fue anunciado por su compañera, la poetisa Gioconda Belli. «Les escribo para avisarles que Ernesto Cardenal, nuestro gran poeta, acaba de morir a sus 95 años después de una vida de entrega a la poesía, la lucha por la libertad y la justicia», afirmó Belli, añadiendo que el poeta será enterrado en la comunidad que él mismo fundó, Solentiname, e invitó al pueblo nicaragüense a participar, este lunes, en el funeral en la catedral de Managua.

No adoro dictadores

Por su parte, el obispo auxiliar de Managua, Silvio Báez, que según algunas fuentes dio la extrema unción a Cardenal, dio su último adiós al amigo, quien ahora puede cantar su Salmo 15 delante de Dios: «No hay dicha fuera de ti. Yo no rindo culto a las estrellas de cine, ni a los líderes políticos y no adoro dictadores».

«Mi poesía tiene un compromiso social y político, mejor dicho, revolucionario. He sido poeta, sacerdote y revolucionario», se definió Cardenal en 2012, al ser reconocido con el Premio Iberoamericano de Poesía Reina Sofía.

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