No tengas miedo

por Rosa Ruiz 

  No temer es un mandamiento. No aparece entre los 10 de la llamada Ley de Dios. Y sin embargo atraviesa todo el Antiguo y el Nuevo Testamento. En boca de Dios se repite una y otra vez este mandato, este imperativo, ¡esta súplica!: no tengas miedo.

He contado 40 veces, quizá haya más. Lo escuchó Abrán antes de renovar su vida y su futuro con el nuevo nombre de Abrahán (Gn 15,1). Lo escuchó Agar, la esclava, a quien Dios la recordó que era fecunda y libre (Gn 21,17). Y también Isaac, hijo de Sara, la mujer que osó reírse de Dios y Él la bendijo (Gn 26,24). Y su nieto Jacob (Gn 46,3).

Por supuesto, también se lo repite a los profetas, esos hombres y mujeres que reciben la cansada carga de ver y escuchar lo que otros no ven ni escuchan y por eso se les pide que actúen, que abran caminos, que incomoden, que consuelen, que sostengan. Y eso siendo normalitos, que no hay profetas especialmente guapos ni fuertes ni listos: “No digas que eres muy joven. No tengas miedo, pues yo estaré contigo para protegerte” (Jer 1,7). El miedo es una experiencia común. Da igual que sea un jovenzuelo sensible y afectivo como Jeremías, o un servidor del Templo de corte más tradicional como Ezequiel, te llamen “el profeta mayor”, como a Isaías o seas el mismísimo Elías.

¡Es un mandato!

Da igual que seas varón o mujer (la nuera de Elí, Rut, Judith o Tobías). Da igual que seas un gran creyente o estés abonado a la duda. Da igual que social o eclesialmente te sitúen entre los ortodoxos o los hetero. Todos tenemos miedo. Por eso Dios tiene que decirnos tantas veces: no tengas miedo. No te acobardes. Fíate. ¡Es un mandato!

Pero no creas que solo es un mandato para personas especiales o para momentos críticos. Dios se lo repite a todo el pueblo, a todos y cada uno, en varios momentos: si vas a salir de tu tierra (zona de confort lo llaman algunos), “no temas ni te acobardes” (Dt 1,21). Si ya saliste y estás en ese momento intermedio, tan incómodo como incierto, en que aún no has encontrado otra tierra prometida donde habitar y sentirte en casa, “no temas ni te acobardes” (Dt 31,8) porque Él camina contigo aunque no lo parezca, tantas veces.

Con Jesús no parece que hayamos mejorado demasiado porque los Evangelios y los relatos apostólicos siguen repitiéndolo: ¿Por qué tenéis miedo?, ¿por qué no te fías de mí? Le pasó a Zacarías, padre de Juan Bautista; le pasó a María y a José, a los mismísimos discípulos, a san Pablo

Lo curioso es que sin miedo posiblemente nos habríamos extinguido. Es el mecanismo de defensa que tenemos para percibir un peligro real y evitarlo. Aristóteles decía que “el miedo es el dolor que sentimos al ver venir el mal”. Pero, a veces, el miedo también nos obnubila y hace temer por peligros que no existen. Lo decía Sófocles: “Para quien tiene miedo, todo son ruidos”.

Igual así se entiende mejor el mandamiento: no temas. Por eso quizá nos equivocamos cuando nos empeñamos en no tener miedo. El miedo viene solito. Nos avisa. Nos protege. El problema es cuando nos encoge. Cuando consigue quitarnos las ganas y la esperanza. Quizá por eso le importa tanto a Dios que nada nos acobarde, que el miedo que sintamos no sea el que decide cuándo sonrío o cuándo me decido, cuándo silencio o cuándo canto. Quizá por eso tendríamos que arrepentirnos más veces de ser miedosos y pusilánimes y menos de otras historias que igual nos influyen menos a la hora de afrontar la vida y disfrutarla. Con todos los riesgos que vengan. Tenemos todo un año por delante.

El veto a la educación de las mujeres en Afganistán

El gran imán de Al-Azhar condena como «calumnia contra el Islam» el veto de los talibanes a la educación de las mujeres en Afganistán

El Papa Francisco, con el imán de Al-Azhar

Al Tayeb, en un comunicado en la página web de Al Azhar, afirmó que la decisión taliban «se contradice con las normas islámicas», y advirtió a «los musulmanes y a los no musulmanes que no crean o se engañen que decir que el islam prohíbe educar a las mujeres y a las niñas»

«La educación y el conocer es uno de los derechos que el islam garantiza a las mujeres y a los hombres, por igual, y decir lo contrario es una calumnia contra esta religión y sus valores»

«Los sabios de Al Azhar (…) y yo rechazamos esa decisión que no representa la Sharia (ley islámica), y contradice radicalmente el llamado del Corán»

 | RD/Efe

El gran imán de Al Azhar, la más prestigiosa institución del islam suní, el egipcio Ahmed al Tayeb, ha condenado el veto de los talibanes a la educación femenina en Afganistán, que consideró «calumnia contra el islam», y «conmociona las conciencias de los musulmanes y los no musulmanes«.

Al Tayeb, en un comunicado en la página web de Al Azhar, afirmó que la decisión taliban «se contradice con las normas islámicas», y advirtió a «los musulmanes y a los no musulmanes que no crean o se engañen que decir que el islam prohíbe educar a las mujeres y a las niñas».

«Todo lo contrario, el islam niega (esa prohibición) en los términos más enérgicos, (ya que), la educación y el conocer es uno de los derechos que el islam garantiza a las mujeres y a los hombres, por igual, y decir lo contrario es una calumnia contra esta religión y sus valores», dijo en la nota, reproducida hoy por los medios árabes.

Los talibanes toman el control de Afganistán.

«Los sabios de Al Azhar (…) y yo rechazamos esa decisión que no representa la Sharia (ley islámica), y contradice radicalmente el llamado del Corán», libro sagrado del islam, añadió.

Al Azhar, con sede en Egipto, y que cuenta con una universidad y numerosos centros educativos y de fetua (decretos religiosos) es una milenaria institución moderada considerada la más prestigiosa y respetada por los más de mil millones de seguidores de la rama suní del islam, a la que pertenecen también los fundamentalistas talibanes.

Francisco se reúne con una veintena de afganos refugiados en el Vaticano


La condena de Al Azhar se produce dos días después de que la Organización de la Cooperación Islámica (OCI), integrada por 57 países suníes y chiíes, rama mayoritaria en países como Irán, expresara su «consternación» por el veto de los talibanes a las mujeres en las universidades afganas, y pidiera que la «administración de facto» de Kabul «revoque esa decisión».

Desde su llegada al poder hace un año y medio, los talibanes impusieron una lista de restricciones contra las mujeres, como la prohibición a las adolescentes de asistir a las escuelas, la segregación por sexos en lugares públicos o la obligación de usar velo y estar acompañadas por un familiar masculino en trayectos largos.

Manuel Iglesias in memoriam

M.Iglesias (1934-2022). Para ser «inmutables», Biblia, Iglesia y Compañía deben cambiar

Manuel González Iglesias acaba de fallecer en Madrid (21-12-22) a los 88 años de Edad. Pedro Lamet ha publicado en RD un reseña respetuosa, cariñosa (https://www.religiondigital.org/opinion/fallecido-biblista-Manuel-Iglesias-Gonzalez-Obituario-jesuita_0_2516748323.html).

¡Gracias, Pedro!  No puedo añadir nada sustancioso, simplemente recordar que le conocí en mis tiempos de estudiante y que he consultado y recomendado siempre su traducción a mis alumnos.

Gracias, Manuel, por el buen trabajo. Siempre que he pasado por tu pueblo (Monleras) te he recordado. Aquí quiero evocar un matiz de la trayectoria de tu vida. Descansa en paz, ahora que no tienes que optar por traducciones y adaptaciones.

Por| X Pikaza Ibarrondo

Las traducción de F. Cantera (AT) y M. Iglesias (NT), sustituyó a la de Cantera-Bover  cf. (BAC, Madrid 1947, que dejó de editarse). Cuida los aspectos filológicos e históricos del texto, que quiere reproducir con exactitud, conservando incluso los modismos y formas de expresión del original hebreo y griego, con introducción y notas de tipo crítico.

Los términos hebreos suelen estas transliterados y explicados. Traduce los textos en buen castellano, pero dejando que se note en el fondo el sustrato original, de manera que la Biblia siga conservando su identidad antigua. Sigue siendo quizá la traducción por excelencia para estudiantes de Biblia; cuando hay un texto oscuro será bueno acudir a ella.

   La traducción revisada y actualizada del Nuevo testamento es filológicamente la mejor que actualmente existe en castellano. Youtube de la presentación https://www.youtube.com/watch?v=Futn20AJE5k De 

 Presentaciòn de la nueva edición del Nuevo Testamento de Iglesias (2017). 

La Biblioteca de Autores Cristianos ha presentado el Nuevo Testamento. Versión crítica, preparada por Manuel Iglesias González.  Participaron el catedrático de Nuevo Testamento Luis Sánchez Navarro y el catedrático de la misma materia y miembro de la Pontificia Comisión Bíblica Juan Miguel Díaz Rodelas, además de Manuel Iglesias, Carlos Granados (director de la BAC) y Pablo Cervera (antiguo director de la BAC). 
«La Biblia no es un cuento para niños»

El traductor y autor de la edición, Manuel Iglesias, constató que la Biblia no es fácil de abordar. Él, como biblista y lingüista, es consciente. «Creo que mucha gente ignora la Sagrada Escritura porque no es un cuento para niños y tiene cosas muy duras. Jesús emplea palabras que ahora los sacerdotes apenas nos atrevemos a emplear cuando predicamos. ‘Es que espantas a la clientela’, nos dicen. Pero Jesús no pensó si se quedaba sin clientela. Y Él habla y dice lo que tiene que decir. Por ejemplo: ‘El que quiera ser discípulo mío cargue sobre la espalda su cruz cada día y sígame’.» 

¿Hace falta otra traducción? Sí, siempre
Luis Sánchez Navarro planteó: ¿Por qué una nueva traducción del Nuevo Testamento? La respuesta es que esta versión es especialmente útil para quien quiera leer un texto muy cercano al griego original, para estudiar la Biblia, pero aún así en un lenguaje asequible. 

El padre Iglesias ya hizo una versión de esta traducción en 1975. «Ha conseguido, en ediciones sucesivas, conformar una edición del Nuevo Testamento que aúna el rigor filológico y una cercanía casi obsesiva al texto original griego, con la expresión sobria y elegante del castellano viejo; a ello se suma la labor a pie de página, donde además de las explicaciones de orden filológico y bíblico encontramos referencias al Magisterio eclesial así como a Padres de la Iglesia y clásicos de la espiritualidad cristiana, que iluminan el texto bíblico de modo complementario y permiten así intuir la profundidad teológica y espiritual de los textos tan cuidadosamente traducidos», explica Sánchez Navarro.

Sánchez Navarro asegura: «El traductor hace opciones de crítica textual, a veces arriesgadas, siempre con fundamento. Así en Jn 1,13, donde la lectura en singular, atestiguada por los primeros Padres de la Iglesia, es acogida como preferible: “en cambio, a cuantos lo aceptaron, a los que creen en su nombre, los hizo capaces de llegar a ser hijos de Dios el que no nació de la sangre, ni del deseo de la carne, ni del deseo del varón, sino de Dios”.

BIBLIA  E IGLESIA: UNA, DOS  TRAYECTORIAS 

Cuando estudié Biblia en el Bíblico de Roma (1967-1971), él ya había terminado. Se le consideraba el gran experto, ejercía la función de «ayudante-repetitor» con Juan Mateos, otro grandísimo especialista (traductor de la NuevaBiblia Española, con L. Alonso Schökel).

Eran muy distintos, ambos necesarios para el estudio de la Biblia, para la teología y para la vida de a Iglesia. Mateos iba más en la línea de la traducción dinámica, siempre atenta a los giros lingüísticos y a la aplicación pastoral, cultural de cada tiempo. Iglesias iba al texto-texto, en su radicalidad antigua, al estilo de los grandes maestros del siglo XIX.    Ambos tomaron caminos distintos, en la visión de la Iglesia y en el desarrollo interno de la Compañía de Jesús.

Mateos con su grupo creó una gran escuela de actualización literaria y social de la iglesia, trabajando básicamente desde Córdoba, España. Le acusaron de desvirtuar la Biblia, de adaptarla a la moda actual, de hacer que perdiera su radicalidad dogmática. Su Biblia (la de Schökel) fue retirada y criticada, lo que les trajo a los dos unos grandes sufrimientos, especialmente a Mateos, cuya memoria y tarea sigue siendo fundamental para miles y millones de lectores de la Biblia en Castallano.

Manuel Iglesias optó por un camino de fidelidad radical al texto, no sólo alde la Biblia, sino a la letra clásica de la Compañía de Jesús, en contra (al margen) de la actualización del P. Arrupe, en  un movimiento en que ha destacado el P. Mendizabal, con grupos de neo-jesuitas (de varias congregaciones) que han relizado una gran labor en la Iglesia, aunque más en línea de tradición que de renovación (en esa línea Ignacio nohubiera fundado su Compañía, ni Juan evangelista su evangelio).

    A mi entender, ambos grupos han sido y son necesarios, aunque su división ha traído también «dolores» en ciertos ambientes de la Iglesia.

LA LITERALIDAD, MANUEL IGLESIAS

   Una linea de tradición eclesial y SJse sienta más cerca de Iglesias que de Mateos, siente mucho sufrimiento y muchos reparos ante  actualización del Vaticano II, de Arrupe y de Francisco No entro en el tema de SJ, de Mateos e Iglesia, soy un amigo/testigo… y me parece que ambas líneas (una más filológica y otra más sociológica) son necesarias. Por eso, habiendo querido mucho a Mateos, me siento al mismo tiempo cerca de la obra de Iglesias… y en el fondo la considero más «peligrosa» para el cristianismo tradicional que la de Mateos.

 Mateos y otros aplican, actualizan, recrean el texto en un movimiento que, para ser fiel a los orígenes, tiene que ir cambiando, adaptándose, en la línea del Papa Francisco, también del auténtico Ignacio SJ. Mateos y su grupo no son peligrosos para el «dogma» y tarea de la Iglesia, que se debe actualizar de un modo incesante, como hace el mismo NT, en un camino genial y arriesgadísimo que nos lleva de Marcos a Juan y del Pablo histórico a las post-paulinas (Efesios-colosenses, Pastorales…).

En esa línea, al quedarse en un estrato o nivel filológico, la traducción y el trabajo del P. Manuel Iglesias es más peligroso (más hairético) que el de los actualizadores sociales (como Mateos). Es más peligroso porque tiende a fijar (absolutizar) un estrato filológico-teológico (un momento de la historia de Biblia, del despliegue de la Iglesia, de la  Compañía de Jesús..).

Esa actitud de fidelidad al pasado (necesaria en un momento) tiene que ir unida a la actitud del cambio… Un pasado cerrado en sí deja de ser verdadero, como supo muy bien la iglesia que  aceptó al mismo tiempo a Marcos y a Efesios, al Evangelio de Juan y al Apocalipsis.

La misma Iglesia optó por el cambio, desde las primitivas comunidades galileas o paulinas a las iglesias del siglo II-IV (con Ireneo, Orígenes, Basilio…). El problema no es cambio o no cambio, sino recreación verdadera, en la línea de la raíz del evangelio o del carisma, ante (en medio de) los cambios de las historia. Si la iglesia hubiera querido ser sólo galilea hubieraa dejado de ser cristiana (mesianica), si hubiera queridos er sólo jerosolimitana dejaría de ser fiel al mensaje y camino de Jesus…

Sigo teniendo sobre la mesa la traducciòn de M. Iglesias (la de Mateos la consulto a veces, pues ella es parte del movimiento exegético y social del siglo XX)…  Tengo su traducción, pero debo «leerla» desde el conjunto del NT, con los matices, cambios y reinterpretaciones que ello implica. Una traducción puramente filológica en sentido de fijación textual acaba siendo mentirosa (traduttore traditore).

  No soy SJ (aunque algo he seguido el camino SJ), y pienso que una SJ cerrada en un tipo de Ignacio de Azkoitia termina siendo menos fiel al espíritu y vida de Ignacio SJ, que si algo hizo fue aprender y adaptarse, de Loyola a Jerusalén, de Salamanca a París y Roma.

   Sólo me queda dar gracias a Dios por la vida y obra de Manuel Iglesias, del que quiero recordar dos anécdotas.

Asistí una vez a una discusión entre Alonso Schökel e Iglesias en el Bíblico. Ambos eran para mí, pobre estudiante, unos genios. supe que los dos tenían razón diciendo cosas distintas. Me pareció necesario Alonso, pero  mi corazón iba más por Iglesias,  aunque quizá le hubiera deseado más «cintura».

En los últimos años he sido buen amigo de José Vicente Rodríguez, carmelita descalzo, también de Monleras, dos años más joven que Manuel Iglesias, alumno de sus padres, maestros queridos. José Vicente me hablaba con pasión de los padres de Manuel de otros cinco grandes cristianos; sin ellos no podría haber sido lo que ha sido.

También José Vicente OCD estudió en el Bíblico de Roma, con Manuel Iglesias, al que siempre siguió queriendo, admirando y leyendo su Biblia. Pero me dijo lo que he dicho: «Quizá le faltaba cintura». Tenía y tiene razón de fondo en todo, pero los tiempos cambian y para ser fiel a la Compañía hay que recrearla. Para ser fieles a un tipo de vida contemplativa de Teresa hay que actualizarla… y algunos SJ (que en su tiempo le ayudaron mucho) han querido dejarla maravillosamente donde estaba y nos han hecho sufrir mucho.

El NT no ha bajado ya crecido del cielo (añadía José Vicente), como dicen algunos que bajó el Corán hasta  Mahoma… El NT bajó (vino y sigue viniendo) haciéndose camino. Y, dicho eso, José Vicente añadió: Pero hombres como Manuel Iglesias, con su familia (toda de santos) son necesarios en la iglesia.

Actualizar el Evangelio

El papa Francisco a la Curia: “La herejía verdadera consiste en dejar de traducir el Evangelio a los lenguajes y modos actuales”

El papa Francisco en su mensaje de Navidad a la curia romana

“Si a veces digo cosas que pueden sonar duras, no es porque no crea en el valor de la dulzura, sino porque es bueno reservar las caricias para los cansados”, afirma en su felicitación de Navidad a los cardenales

“La herejía verdadera no consiste solo en predicar otro Evangelio (cf. Ga 1,9), como nos recuerda Pablo, sino también en dejar de traducirlo a los lenguajes y modos actuales, que es lo que precisamente hizo el Apóstol de las gentes”. Mensaje para la Curia romana. Esta es la manera que el papa Francisco tiene de felicitar la Navidad a los suyos

¿Es para mostrar su enfado? No. Así lo ha explicado él mismo: “Si a veces digo cosas que pueden sonar duras y fuertes, no es porque no crea en el valor de la dulzura y de la ternura, sino porque es bueno reservar las caricias para los cansados y los oprimidos”.

Ante todos los cardenales y superiores que trabajan en el Vaticano, el Pontífice ha recordado que “lo contrario a la conversión es el fijismo, es decir, la convicción oculta de no necesitar ninguna comprensión mayor del Evangelio. Es el error de querer cristalizar el mensaje de Jesús en una única forma válida siempre. En cambio, la forma debe poder cambiar para que la sustancia siga siendo siempre la misma”.

Pobreza, gratuidad, conversión y paz

El discurso que ha dirigido esta mañana Jorge Mario Bergoglio, lo ha dividido en cuatro temas. En primer lugar, invitando a vivir la pobreza. “Así como Él elige la pobreza, que no es simplemente ausencia de bienes, sino esencialidad, del mismo modo cada uno de nosotros está llamado a volver a la esencialidad de la propia vida, para deshacerse de lo que es superfluo y que puede volverse un impedimento en el camino de santidad”, ha señalado.

En segundo lugar, ha recalcado que “la actitud interior a la que habríamos de dar más importancia es la gratitud”. En tercer lugar, se ha centrado ampliamente en la necesaria conversión, pues esta “nunca es un discurso acabado”. “Lo peor que nos podría pasar es pensar que ya no necesitamos conversión, sea a nivel personal o comunitario”, ha asegurado.

Según ha indicado, “convertirse es aprender a tomar cada vez más en serio el mensaje del Evangelio e intentar ponerlo en práctica en nuestra vida. No se trata sencillamente de tomar distancia del mal, sino de poner en práctica todo el bien posible. Ante el Evangelio seguimos siendo siempre como niños que necesitan aprender. Creer que hemos aprendido todo nos hace caer en la soberbia espiritual”.

En este sentido, ha celebrado también los sesenta años de la apertura del Vaticano II. “La conversión que nos dio el Concilio es la oportunidad de comprender mejor el Evangelio, de hacerlo actual, vivo y operante en este momento histórico”, ha aseverado.

Tampoco se ha olvidado del Sínodo de la Sinodalidad. “Tal como ha sucedido otras veces en la historia de la Iglesia, también en nuestra época, como comunidad de creyentes, nos hemos sentido llamados a la conversión. Y este itinerario no ha concluido en absoluto. La actual reflexión sobre la sinodalidad de la Iglesia nace precisamente de la convicción de que el itinerario de comprensión del mensaje de Cristo no tiene fin y continuamente nos desafía”, ha agregado.

Como ha reconocido el Pontífice, “denunciar el mal, aun el que se propaga entre nosotros, es demasiado poco. Lo que se debe hacer ante ello es optar por una conversión. La simple denuncia puede hacernos creer que hemos resuelto el problema, pero en realidad lo importante es hacer cambios, de manera que no nos dejemos aprisionar más por las lógicas del mal, que muy a menudo son lógicas mundanas”.

“La mayor atención que debemos prestar en este momento de nuestra existencia es al hecho de que formalmente nuestra vida actual transcurre en casa -ha continuado-, tras los muros de la institución, al servicio de la Santa Sede, en el corazón del cuerpo eclesial; y justamente por esto podríamos caer en la tentación de pensar que estamos seguros, que somos mejores, que ya no nos tenemos que convertir”.

¿Cuánta amargura hay en nuestro corazón?

En cuarto lugar, se ha fijado en la paz. “Nunca como ahora hemos sentido un gran deseo de paz. Pienso en la martirizada Ucrania, pero también en tantos conflictos que están teniendo lugar en diversas partes del mundo. La guerra y la violencia son siempre un fracaso”, ha dicho.

Y ha agregado en clara referencia, aunque sin citarlo, al Patriarca Kirill de Moscú, “la religión no debe prestarse a alimentar conflictos. El Evangelio es siempre Evangelio de paz, y en nombre de ningún Dios se puede declarar ‘santa’ una guerra”.

Para Francisco, la cultura de la paz no solo se construye entre los pueblos y las naciones, “sino que comienza en el corazón de cada uno de nosotros”. “Mientras sufrimos por los estragos que causan las guerras y la violencia, podemos y debemos dar nuestra contribución en favor de la paz tratando de extirpar de nuestro corazón toda raíz de odio y resentimiento respecto a los hermanos y las hermanas que viven junto a nosotros”, ha aseverado.

Así, el Papa ha invitado a quienes le escuchan a hacerse preguntas: “¿Cuánta amargura hay en nuestro corazón? ¿Qué es lo que la alimenta? ¿Qué es lo que causa la ira que muy a menudo crea distancias entre nosotros y alimenta rabia y resentimiento? ¿Por qué los insultos, en cualquiera de sus formas, se vuelven el único modo que tenemos para hablar de la realidad?”.

“Si es verdad que queremos que el clamor de la guerra cese dando lugar a la paz, entonces que cada uno comience desde sí mismo”, ha insistido. Y ha continuado: “No existe solo la violencia de las armas; existe la violencia verbal, la violencia psicológica, la violencia del abuso de poder, la violencia escondida de las habladurías. Ante el Príncipe de la Paz, que viene al mundo, depongamos toda arma de cualquier tipo”.

Hablando sobre la misericordia, ha recalcado que “una Iglesia pura para los puros es solo la repetición de la herejía cátara”. “Si no fuera así, el Evangelio, y la Biblia en general, no nos hubieran narrado los límites y los defectos de muchos de aquellos que hoy nosotros reconocemos como santos”, ha añadido.

También ha hecho hincapié en el perdón, que “significa conceder siempre otra oportunidad, es decir, comprender que uno se hace santo a base de intentos. Dios hace así con cada uno de nosotros, nos perdona siempre, vuelve a ponernos siempre en pie y nos da aún otra oportunidad. Entre nosotros debe ser así”. “Toda guerra, para que se extinga, necesita del perdón. De lo contrario, la justicia se convierte en venganza”, ha puntualizado

El documento de la CEE «El Dios fiel mantiene su alianza»

Cuáles son los 6 asuntos prioritarios para el bien común en España, según los obispos?

Plenaria de la Conferencia Episcopal Española

En el extenso documento «El Dios fiel mantiene su alianza» (DT 7,9), aprobado en la Asamblea Plenaria de noviembre de 2022 y que se ha presentado hoy día 13-E en la sede de la Conferencia Episcopal Española, los obispos ofrecen su visión sobre el momento actual y la sociedad española y enumeran una serie de asuntos prioritarios para ahondar en el bien común en este momento histórico en España. Son estos:

1.- Construir la “sociedad de los cuidados”

«La necesaria reformulación del estado del bienestar habría de hacerse en clave familiar no individual. El apoyo a la familia ha de pasar por la vivienda, las condiciones laborales, el salario familiar, el protagonismo en la educación, la sanidad, los servicios sociales, etc. En definitiva, construir una verdadera «sociedad de los cuidados»».

2.- La prioridad del trabajo sobre el capital

«En esta época de revolución tecnológica y energética, el trabajo, especialmente el de los jóvenes, es un asunto de extraordinaria importancia. Recordamos la prioridad del trabajo (la persona) sobre el capital (las cosas) para abordar como sociedad esta cuestión clave para el desarrollo de la persona, el desarrollo de la familia y la contribución al bien común».

3.- El cuidado de los vulnerables

«El cuidado de los ancianos es responsabilidad primera de la familia, pero la familia necesita apoyo y ayudas. Es imprescindible un diálogo social e institucional sobre la atención a las personas mayores. Merece una reflexión especial la situación de los enfermos mentales y de las personas que los acompañan y cuidan».

4.- Reconocerse como nación

«La familia une biografía y genealogía. Las familias van situándose en el territorio, haciendo sociedad y alumbrando comunidades políticas. Los vínculos desarrollados a lo largo de la historia y sus expresiones culturales, económicas, sociales, religiosas y políticas nos permiten reconocernos como nación, en la diversidad de pueblos, culturas y regiones».

5.- La acogida a los inmigrantes

“Una nación abierta a la comunidad de naciones, acogedora y hospitalaria, que recibe inmigrantes con el agradecimiento y el realismo de quien ha conocido grandes emigraciones en siglos pasados. El mismo fenómeno migratorio ha de comprometernos con el desarrollo, la libertad y la justicia en las naciones de las que, tantas veces, se han visto obligados a salir por razones de hambre o persecución”.

6.- La apuesta por el diálogo

“Llamados a caminar juntos en esta tierra y en esta la historia, queremos dialogar desde la escucha y la propuesta. La sinodalidad, estilo de la Iglesia del siglo XXI, nos invita a este coloquio que proponemos con la esperanza de propiciar encuentros que favorezcan la dignidad de la persona y el bien común”.

Una espiritualidad política

José María Marín: «Necesitamos una espiritualidad profundamente comprometida, rebelde y política»

Liberación

«Son necesarios laicos y laicas con espiritualidad política que luchan, sin partidismos ni enfrentamientos, por erradicar la corrupción y la acumulación de la riqueza en manos de unos pocos»

«Es profundamente paradójico que, precisamente estos días, en los que consumimos de forma convulsiva y tiramos más comida a la basura, se multiplica nuestra creatividad inventando formas para compartir con los pobres, las ‘migajas’ de nuestros excesos»

«La literalidad y la rutina han convertido esta tradición en algo insustancial, sino fuera porque es otro negocio más, del perverso sistema económico en el que nos movemos y existimos. Belenes sin estiércol, con paja limpia y sin malos olores. Belenes sin frio, ni soledad»

«Una espiritualidad que, en Navidad, apague todas las luces ridículas y contaminantes y nos permita ver, en el cielo y en la tierra, una Luz grande»

Por | José María Marín Sevilla sacerdote y teólogo

Necesitamos una espiritualidad profundamente comprometida, rebelde y política, que recupere la fuerza transformadora de la fe en su dimensión profética y reivindicativa de la igualdad entre los seres humanos, de la justicia y de la paz.  

De igual modo, es necesaria una política con espíritu, cargada de credibilidad por su promoción eficaz del bien común y su prioridad por los más pobres. 

Una espiritualidad laica y creyente que anime la militancia en las organizaciones del pueblo. Son necesarios laicos y laicas con espiritualidad política que luchan, sin partidismos ni enfrentamientos, por erradicar la corrupción y la acumulación de la riqueza en manos de unos pocos. 

Navidad es un tiempo propicio para reflexionar sobre todo esto. Un tiempo propicio, como afirma el Papa, para rechazar la tentación de una espiritualidad oculta e individualista, que poco tiene que ver con las exigencias de la caridad y con la lógica de la Encarnación. (Evangelii Gaudium, 262).

RECUPERAR LA NAVIDAD PRIMERA

Podríamos empezar por recuperar una actitud de espiritualidad profética y valiente, para liberar la Navidad de la formalidad y la rutina en la que, año tras año, la vamos alejando más del mensaje original y de su fuerza transformadora. 

Resulta disparatada la “necesidad” que sentimos de ser unos días más caritativos y solidarios. Es profundamente paradójico que, precisamente estos días, en los que consumimos de forma convulsiva y tiramos más comida a la basura, se multiplica nuestra creatividad inventando formas para compartir con los pobres, las “migajas” de nuestros excesos.

 Esa creatividad deberíamos tener cada día hasta desterrar las desigualdades que nos deshumanizan a todos.

Necesitamos profetas. Tenemos algunos, a los que deberíamos escuchar con mayor atención. No abundan en nuestro mundo occidental, ni en la sociedad ni en la Iglesia, mucho menos entre sus jerarquías. Se encuentran entre los que dedican su tiempo, y su experiencia de Dios, a compartir la vida y los anhelos de los pobres. Siempre hay excepciones. Leía estos días una valerosa felicitación de Navidad que envió en su día el obispo Tonino Bello que contrasta enormemente con otras felicitaciones formales, prefabricadas, doctrinales y palaciegas. Transcribo uno de sus párrafos: “Los ángeles, que anuncian la paz, traigan la guerra a vuestra somnolienta tranquilidad incapaz de ver que, a un metro de distancia, con el agravante de vuestro silencio cómplice, se consuman injusticias, se explota a la gente, se fabrican armas, se militariza la tierra de los humildes, se condenan pueblos al exterminio por hambre”.

Los textos litúrgicos de estos días (generalmente los relatos del Nacimiento de Jesús y de su infancia) han sido edulcorados y desposeídos de su carga social original. Leídos al pie de la letra los hemos convertido en cuentos para niños, llenos de magia y fenómenos sobrenaturales.

Este artículo no deja margen para extenderse, así que me limitaré a señalar algunos aspectos que pueden darnos una ligera idea de cómo, estos relatos, interpretados como narraciones teológicas, pueden darnos luz para nuestro discernimiento espiritual y, sobre todo para tratar de integrarlos en nuestro compromiso cristiano por la igualdad y la justicia, sin las cuales “nuestras navidades” seguirán siendo una impostura y una perversión.

Alégrate mujer

Frente al patriarcado y sus abusos, Dios elige a la mujer, lo femenino frente a lo masculino, a las más vulnerables frente a los abusadores. José, un israelita auténtico, temeroso de Dios y cumplidor de la ley, no solo queda relegado a un segundísimo lugar, sino que tendrá que aceptar que, en los planes de Dios, María, pese a su inexperiencia, su poca relevancia y su condición de “sospechosa”, ha sido la elegida para dar el “sí quiero” al mismísimo Dios. 

Anunciación Cerezo

María, joven y enamorada, acepta el plan de Dios, consciente de las consecuencias que puede acarrearle semejante atrevimiento: las dudas de su amado, el peligro de ser repudiada e incluso la muerte, porque así lo exigía la ley para las adulteras. Ella sabe escuchar al Espíritu que llega para “hacer nuevas todas las cosas”. Ya no hay lugar para un Dios alejado, temeroso y legalista. Ha llegado la hora de “anunciar” que Dios no da legitimidad a los que han convertido la religión en un negocio y en la alienación de un pueblo que ansía libertad, pan, un trabajo digno y un techo donde vivir en paz con su familia ya sea regular o irregular, tradicional o nueva. Dios está cerca de su pueblo, sin amenazas, ni leyes que convierten impuros a los que más sufren. 

José, por su parte, necesitará tiempo y discernimiento para abandonar su orgullo. Tiempo para abandonar la oscuridad, dejar de dudar y finalmente aceptar “llevarse a María a su casa”. 

Lo mismo ocurre con Isabel, otra mujer, otra generación. Ella será la elegida, mientras que Zacarías su esposo, profesional del culto y fiel cumplidor de los ritos del templo, quedará “mudo” hasta que finalmente deje de dudar y acepte la prioridad de Dios con ellas, con todas las mujeres despreciadas y juzgadas, solo por serlo. El relato es inequívoco: Isabel, una anciana mujer, estéril pasa a ser la que asume el “privilegio” (antes reservado exclusivamente a los varones) de poner nombre a su primogénito.

Visitación de McGrath CNS photo

Alegría en las “periferias”

Dios elige las “afueras de la ciudad” (las periferias de las que habla el Papa Francisco) y se aleja definitivamente de los palacios ya sean de los magnates, los políticos o las autoridades religiosas. Nace como los pobres y será perseguido como los pobres.

Un pesebre es “la señal”, la prueba del lugar donde está Dios y donde no está. La señal irrefutable de lo que Dios “aprueba” y de lo que, ese mismo Dios “reprueba”.

Nos emocionan los “nacimientos” de corcho o papel, los pesebres con animalitos de plástico o barro. La literalidad y la rutina han convertido esta tradición en algo insustancial, sino fuera porque es otro negocio más, del perverso sistema económico en el que nos movemos y existimos. Belenes sin estiércol, con paja limpia y sin malos olores. Belenes sin frio, ni soledad. 

Bien haríamos en imaginar de otra manera, bien podríamos contemplar a María y a José abrazados al recién nacido, sin tanta tontería, y acercarnos a los recién nacidos que hoy, como el bebé de Belén, nacen entre las ruinas de un bombardeo, en un campo de refugiados, o en una de las miles chabolas que, en las “afueras” rodean nuestras ciudades, sin luz, sin agua, en soledad. 

Bien podemos “visibilizar el nacimiento del niño Jesús” contemplando y venerando a dos jóvenes padres primerizos, rebuscando en los contenedores de basura hasta encontrar algo que comer, o pidiendo limosna en la cola de nuestros recursos “paliativos” porque no hay justicia. El relato bíblico del nacimiento de Jesús merece más respeto, más fe y más valentía.

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Hasta aquí algunas pistas donde alimentar una espiritualidad revolucionaria, rebelde, como lo es todo el Evangelio. Una espiritualidad que, en Navidad, apague todas las luces ridículas y contaminantes y nos permita ver, en el cielo y en la tierra, una Luz grande, que aúne razones y corazones, proyectos y fortalezas, para construir el futuro desde los últimos. Que, por cierto, el Niño de Belén, ya de adulto, se jugó la vida reivindicando que son éstos, precisamente, los que ocupan los primeros puestos, en la fiesta del Reino de Dios.

Ernesto Cardenal

Javier Melloni SJ: «Ernesto Cardenal es experiencia mística concretada en realidad. Signo de veracidad»

Ernesto Cardenal

Con motivo del 98 cumpleaños del sacerdote y poeta, la fundación internacional Ernesto Cardenal ha preparado una serie de actividades para celebrar la vida de uno de los que fuera el máximo representante del misticismo cristianó de los últimos tiempos

Entre éstas actividades, un conversatorio entre Óscar de Baltodano (Vicepresidente de la fundación Ernesto Cardenal) y el P. Javier Melloni SJ sobre La Experiencia Mística que  Religión Digital reproduce íntegramente como homenaje a su figura

«Su vida ha estado marcada por una experiencia personal que empieza siendo una experiencia política y tiene la gracia del éxtasis transformante cuando ve pasar una caravana del presidente Somoza. Una experiencia mística de reforma social»

Por Óscar de Baltodano

Con motivo del Cumpleaños 98 de Ernesto Cardenal la fundación internacional Ernesto Cardenal ha preparado una serie de actividades para celebrar la vida de uno de los que fuera el máximo representante del misticismo cristianó de los últimos tiempos. Entre éstas actividades, un conversatorio entre Óscar de Baltodano (Vicepresidente de la fundación Ernesto Cardenal) y el P. Javier Melloni SJ sobre La Experiencia Mística.


Conversatorio que Religión Digital reproduce íntegramente para homenajear estos 98 años del Poeta y Sacerdote Ernesto Cardenal.

OB-P. Javier, muchas gracias por aceptar esta invitación para hablar de algo que es difícil ilustrar con palabras, pero que vamos a intentar, por lo menos, vislumbrar: me refiero a la experiencia mística. Ernesto Cardenal cumplirá 98 años el viernes 20 de enero. Su vida ha estado marcada por una experiencia personal que él mismo cuenta en una de sus obras. Es una experiencia un poco curiosa porque empieza siendo una experiencia política y tiene la gracia del éxtasis transformante cuando ve pasar una caravana del presidente Somoza.

JM- Recuerdo haberlo leído y también me impactó mucho ese contraste que hay entre el cielo y el infierno.

 Curiosamente es después de esto cuando Cardenal se plantea su ingreso a la Trapa, donde casualmente da con Thomas Merton que al final será su maestro de novicio. Tengo entendido que Cardenal ya se carteaba con Merton porque intentó traducir alguna de sus obras, pero cuando empieza a cartearse desde la Abadía Getsemaní, Merton escribe con su nombre religioso, P. Louis. Este tipo de casualidades interesantes.

Nos gustaría que nos ilustre sobre esta curiosidad en la experiencia de la mística de Ernesto, la primera, de la cual broto toda su vida, pero que también generó cierto debate hasta el último día de su muerte; como sacerdote católico, como monje que empieza a tratar el tema de la política y acaba metiéndose en la situación social de su país, etc.

La riqueza o el pincel de la experiencia es muy variada; tenemos la experiencia mística, como la del mismo Pánikker, que es un diálogo inter religioso, una realidad de que todo es uno y que ya Ernesto también lo dice. Una experiencias de reforma, como la de la misma Santa Teresa, o una experiencia como la de Cardenal, que es una experiencia de reforma social y que, al final, sirve a la Iglesia hasta el último momento porque acata lo que le manda la institución, pero también a su país porque ilustra, a través de su obra, esta experiencia vital que brotó de una experiencia política.

JM- La fenomenología de la experiencias místicas es inmensa, pero podemos decir que hay algo en común en todas ellas, que es un aumento, una intensificación del campo o bien cognitivo, o bien afectivo, o bien perceptivo o bien las tres cosas a la vez, de nuestro pequeño yo. Es decir, si los seres humanos somos un campo reducido de conciencia que nos ayude hacer esta trilogía, hay una parte cognitiva, una parte afectiva y una parte perspectiva y las tres son formas diferentes de conciencia, no solo la mental es conciencia y la percepción corporal es otra forma de conciencia con sus cinco sentidos.

Lo que tenemos por experiencia mística es una expansión de este campo de conciencia o bien en las tres formas a la vez o bien en alguna de ellas. Esta expansión cognitiva de tipo afectiva y tipo perspectiva puede tener una extensión más o menos larga, puede ser de segundos, incluso, puede ser de minutos, de horas o de día, incluso de días.

¿Qué es lo que lo detona? ¿Qué es lo que lo provoca? Es la gran pregunta. Hay quienes pasan toda la vida  intentando provocarla y no les llega nunca y a otros les llega de pronto de una forma aparentemente casual que nunca es casual, sino que es causa, pero mientras no conocemos las causas decimos que es casual. Yo creo que es un signo de nuestra corta edad cognitiva, porque no hay nada casual, todo es causal. Que esas causas son remotas, y se activan cuando se produce ese clic, como por ejemplo el que acabas de mencionar (hablando de Cardenal) ¿Por qué en ese momento, ante ese cortejo de Somoza, al joven se le abre eso?.

Bueno, pues si el instante presente es la condensación de lo que ha sido y de lo que será, en cada momento presente está la totalidad de lo que hemos sido y lo que seremos aunque nosotros, ese momento, lo veamos como presente. Por lo tanto, nosotros vivimos seccionadamente la temporalidad; separamos el pasado, el presente y futuro, pero, a mi modo de ver, nuestra mirada es corta y por tanto estrecha en esa franja.

Si ampliamos nuestro campo de conciencia, eso que era pasado se convierte en presente y eso que era futuro también se hace presente, porque la bastedad de la apertura amplifica el campo temporal. Entonces, todo es, en ese momento, ahora. Y eso es probablemente lo que a le sucedió a Cardenal; ahí estaba todo lo que sería, todo su compromiso político, no es que eso lo provocara, sino que eso ya estaba incluido en eso que le sucedió, de alguna manera. Y conocer su pasado, del que habría que investigar más biográficamente en la cronología para saber por qué ese momento sea el de la eclosión, es un paso por dar.

Podemos decir, entoces, que hay experiencias místicas fundantes como esta. Fundantes, porque marcan un antes y un después en la vida de los que las experimentan y para los que ya nada podrá ser igual. Pero también pueden ser experiencias más efímeras, que dejan una pequeña brecha, pero que modifican la visión de la persona. De ahí a que hay diferentes categorizaciones, densidades o extensiones en el tiempo de esas experiencias.

OB- Cuando hablamos de esta experiencia y ponemos de ejemplo a grandes místicos de la tradición cristiana, que es el lenguaje que tengo ahora mismo más a mano, usted tendrá también muchísimos ejemplos de la tradición oriental.

Pero cuando hablamos de esta experiencia, la solemos asociar, ya sea por cuestión cultural de occidente o por x o y, a una razón que va conectada o que tiene que llevar a un hilo conductor religioso de alguna manera, y también tiene que ir asociada a un cambio radical en la vida de la persona, pues puede abrirle la mente y el corazón porque es una cosa asociada a la mente pero también al corazón. Éste el ejemplo de Hildegarda de Bigen, cuando dice que se le abrió la mente, la conciencia, y empezó a entender los textos del evangelio, los escritos de los padres de la iglesia sin haber sido instruida antes. Y así otros muchos ejemplos. Pero es una experiencia que afecta más a la parte cerebral o la parte emocional.

-Y a la parte perceptiva de los sentidos, las tres cosas a la vez. Depende, hay personas que por su manera de ser o porque ese tipo de experiencia se da más de una forma mental cognitiva, puede ser más afectiva, puede ser más perceptiva.

Pero a la pregunta que hacías en cuanto a qué nivel está conectado esta gente con una confesionalidad religiosa, Jiménez Lozano, un autor vallisoletano no muy conocido y que ya hace algunos años murió, tiene una biografía muy buena sobre San Juan de la Cruz, a quien, a su modo, le llama el ‘mudejarillo de fontiveros’. Y tiene una visión muy penetrante. Dice: los místicos, esos empedernidos buscadores de lo real, (o sea, la mística tiene que ver con la realidad, de la cual la religión es un posible acceso). A no ser que entendamos que por religión quieran expresar un sentido más etimológico que quiere decir ‘realigación’, cuando la conexión con la realidad se ha hecho más intensa, pues la realigación se ha fortalecido, pero no en el sentido religioso confesional del término.

Las religiones confesionales o las confesiones tradicionales son lenguajes sobre lo inefable. El gran problema de toda religión es que ha confundido su lenguaje con la realidad. La palabra Dios no es Dios, y nos peleamos sobre la palabra Dios y eso es solamente un dedo apenas señalando la luna, digamos.

El problema de las religiones es eso, absolutizan su lenguaje, porque como su lenguaje, supuestamente y así lo desean y así es en muchos casos, señala lo absoluto, acaba convirtiéndose en absoluto el lenguaje que es solo un vehículo para señalarlo.

Una de propiedades del siglo veinte ya y veintiuno más claramente, (aunque viene de antaño) es que muchas experiencias, cada vez más, se sitúan o fuera del marco religioso vigente o incluso lo hacen añicos. En el fondo, hasta eso mismo le pasó a San Ignacio aquí, donde estoy ahora, en Manresa. La ilustración del Cardoner dice que él vio, que entendió todo de una forma nueva, de manera que no podría explicar lo que comprendió.

Si no lo pueden explicar, significa que no tienen el molde ni ideológico, ni antropológico, ni cosmológico de aquel tiempo para poder expresarlo, y toda su vida yo creo que es intentar encajar en el lenguaje disponible aquello que dice bellamente Paul Ricoeur: cada generación tiene un “La Croyance” disponible, la creencia disponible, y por tanto en esa creencia disponible, intenta meter esa experiencia que desborda esa experiencia, que desborda el cuenco que lo acoge. Hoy en día tenemos más referentes para poder expresar con lenguajes vigentes o religiosos, o filosóficos, o cosmológicos para intentar poner nombre a lo que estará siempre más allá de todo orden.

OB- Podríamos decir, entonces, que el gran bloque de dificultad para la experiencia o para intentar expresar la experiencia es el lenguaje, sobre todo. Ya en determinadas épocas tuvieron sus dificultades propias, pero la época en que vivimos hoy en día, que tenemos a mano tantas modalidades del lenguaje, tantos medios para ilustrar, solemos confundir muchas veces el uso del lenguaje religioso exclusivamente para la mística, y luego, cuando encontramos un texto que puede intentar expresar desesperadamente esa experiencia, nos suele escandalizar.

Por ejemplo, el mismo San Juan con este “gocémonos amado”, en la época que se lo dice a las monjas de las que era director espiritual el mismo Ignacio también, o el mismo Ernesto en su “Telescopio en la noche oscura”.

Esta fina línea con el escándalo que puede provocar lo que dice el místico (que al final siempre genera no sé si cierta incomodidad, pero cierto puritanismo para quitarle el velo a la experiencia de esta palabra que llamamos Dios), la ocasiona la palabra?

JM- Bueno, la palabra es el problema y la palabra es el vehículo al mismo tiempo. O sea, el mismo problema es el vehículo y el vehículo se convierte en el problema. La paradoja de la mística es que, por un lado, todos los místicos hablan de lo inefable de la misma palabra mis, que significa mantener los labios cerrados, de lo que etimológicamente significa. Y al mismo tiempo la mística es la que más ha profundizado en palabras para expresar lo que no se puede expresar. Lo que ha generado las palabras más bellas y los poemas más bellos salen de aquello que no se puede expresar. Por lo tanto, es ambivalente decir muy bella porque no es muy bueno en el terreno de la paradoja.

El lenguaje místico, ese algo que tenemos que analizar porque en algunos momentos fue algo asociado al erotismo dado en el plano humano, lo erótico es lo que está más cerca de una unión muy plena. Por lo que el problema está en que si se hace una lectura reductora, quien queda reducido es quien reduce ese lenguaje y lo lee solo, digamos, hacia abajo.

Hay lectura reductora de la mística que lo convierte en metáfora de algo que es evidente, cuando es al revés. Se utiliza el lenguaje de la experiencia erótica porque es, probablemente, una de las experiencias humanas más punitivas que se pueden tener para hablar de aquello que la trasciende. Hay, por tanto, una lectura reductora de la mística o una lectura, al contrario, trascendente. Que se haga de un modo u otro no depende del místico, sino que depende del que lo lee.

OB- Supongo que también de las circunstancias en el místico, del lenguaje que se le hace familiar, de alguna manera.

JM- El místico utilizará el lenguaje que tiene disponible. Sobre esto, hace años leí una cosa que me pareció interesante, que decía: los místicos que han tenido experiencias sexuales previas a su conversión no utilizan el lenguaje nupcial erótico, no lo utilizan porque lo asocian a algo que ellos han dejado. En cambio, aquellos místicos que no han tenido experiencia sexual, utilizan el lenguaje erótico porque no está connotado de sus experiencias. Pasa igual con el islam. En islam se utiliza el lenguaje de la embriaguez y ellos no toman vino; lo utilizan porque no hay equivoco. Utilizan una experiencia limite, como puede ser una experiencia erótica o la experiencia de la embriaguez para hablar de aquello que la trasciende, porque si nos quedamos solo de hacia abajo, esa no es una experiencia mística, esa es una experiencia sin más, todavía ahí no hay mística, entonces juegan con esa ambivalencia.

OB- En esta línea, sobre todo, del lenguaje erótico y asociándolo un poco a Cardenal, que en la mayor parte de sus obras utiliza ese lenguaje nupcial, ese lenguaje erótico un poco rompedor también para la época en la América en la que Cardenal se tiene que desenvolver, me viene a la cabeza esta curiosidad de que después de la experiencia, se termina de romper el dogma. El dogma, por decirlo de alguna manera. Se sale de la estructura, del conocimiento que tenemos hasta el momento. Por ejemplo me viene esta expresión de Ravia al adawiyya, la santa sufí, que decía aquello de:

Si Te adorase por miedo al Infierno, quémame en el Infierno,
Si Te adorara esperando el Paraíso, exclúyeme del Paraíso.

Parecido “al no me mueva mi Dios para quererte” en el momento también en que lo está haciendo.

200 años, 150 años después, todavía tenemos esta imagen de este Dios del Antiguo Testamento, un Dios marcador, y de esta mujer que luego lo utilizamos nosotros y lo utilizarán los místicos de la Edad Media y del Siglo de Oro español. No asociamos a este Dios de ‘yo hago buenas obras a cambio de’, sino que es el amor lo que me mantiene. Es lo mismo que hace Ernesto, tiempo después, «Soy lo que soy ante Dios».

JM- El dogma de cualquier religión es un molde supuestamente propedéutico, ehiculador en una dirección. El problema de todo dogma, volvemos a lo del lenguaje de antes, es cuando esa formulación se convierte en un absoluto y trata de encerrar lo inabarcable en un pequeño cuenco. Por supuesto que la experiencia mística la revientan, se ha dicho que los místicos por un lado son, en cada religión, lo más sublime que da esa religión porque se expresa a través de un lenguaje concreto.

Hay místicos cristianos, musulmanes, Sufíes. Son sus flores más excelsas, pero al mismo tiempo revientan el jarro donde ha crecido la flor. Por eso son tan amados. Son venerados, pero al mismo tiempo semi-prohibidos hasta el momento presente, donde ya no es posible esta prohibición, y podemos acercarnos al jardín donde todas las flores exhalan su perfume y donde nadie se puede apropiar de ellas. Es el gran tiempo privilegiado que tenemos los habitantes del Siglo XXI, en que podemos pasearnos por los jardines de todas las religiones sin que ninguna de ellas diga: este olor es mío, esta flor es mía. Porque las mismas rejas o vayas o paredes o muros de los jardines han saltado.

OB- Supongo que es esta experiencia del ánfora rota que Ernesto utiliza a lo largo de toda su vida.

JM- Si, efectivamente, es lo mismo

OB- Uno de los peligros, por llamarlo de alguna manera, sobre todo el acompañamiento de la experiencia de la persona que experimenta el fenómeno místico, es la línea entre donde hay una experiencia real y donde puede ser una experiencia fruto de alguna piedad malsana, o de algún problema de tipo psicológico que puede existir y que es muy real. Donde tenemos esa certeza, por así decirlo. Luce López-Baralt siempre suele utilizar el: “por sus obras les conoceréis”, donde tenemos esa seguridad de que una experiencia es auténtica y de que hay cosas que no son experiencias, que simplemente es piedad o alucinación.

JM- O piedad, o alucinación, o cualquier otra cosa digamos, piedad es la parte religiosa, pero puede ser delirios de grandeza o sustituto de lo real porque uno no puede soportar un mundo imaginario que le compensa su soledad, o su frustración o lo que fuere.

Creo que el criterio, como el criterio discernimiento, sería la palabra para saber. Yo creo que certeza y seguridad en tema de la mística, olvidémoslo. No hay ni certezas ni seguridades; lo que hay son indicios, caminos… como olfato de ‘esto suena autentico, esto suena a constructo’.

Para mí el criterio discernimiento es que sean fuente de vida: crean más vida, son creadores de realidad, acercan a la realidad y recrean a la realidad en un punto de encuentro. Que la experiencia mística es un momento de expansión de la conciencia, o cognitiva, o afectiva, o perceptiva, en la formas que aparezcan; rostros, mensajes, cualquier cosa que se pueda manifestar en la experiencia mística. El que lo haga autentica el criterio discernimiento, para mí, es que se concreta en algo, que es punto de encuentro con los demás. O sea, una recreación de la realidad en un nivel superior que sin esa experiencia mística no hubiera sido, no se hubiera manifestado.

Si decimos que el místico es aquel empedernido buscador de lo real, lo que ha encontrado es que es más real su vida y crea más realidad, más vida en torno a su vida para que otros participen de esa experiencia, que es la gran diferencia con la persona que alucina, o con la persona trastornada que vive su mundo, pero totalmente separado de los demás. La persona mística es oblativa, todo aquello que vive de alguna manera le recorre y lo entrega y va perdiendo autorreferencia. La persona que padece trastorno psicológico, acaba siendo muy auto centrada, muy auto referida. En cambio, en aquel de verdad místico, su ego, su yo, se va diluyendo en la realidad y se convierte en pasaje de mayor realidad. Este para mí es el criterio.

OB- En esta misma línea, decimos que el místico siempre utiliza el lenguaje que tiene a mano y tiene una idea de un ser supremo, de esta divinidad que le llamamos Dios, Amor, como nos dé la gana. Pero, una persona agnóstica, ¿es capaz de llevar la plenitud de la experiencia, o de llegar a experimentar la experiencia?

JM- Al cabo de los años yo distingo, no entre personas creyente y no creyentes, sino entre personas abiertas y personas cerradas. Porque uno puede llamarse muy creyente y no tener nada de autenticidad en su creencia, y personas llamadas no creyentes que están muy abiertas y muy disponibles a lo inefable. Por tanto, la exención es entre personas abiertas y personas cerradas. Disponibles y receptivas, donde permite esta apertura a niveles de conciencia superiores y no se protegen porque están disponibles a que eso pueda suceder.

OB- El puente de unión es la apertura a la experiencia, lleve el nombre que lleve.

JM- Apertura a la realidad.

OB- Esto que nos ha explicado el padre Javier nos acerca un poco más a entender a Ernesto porque, al final, la experiencia de Ernesto es todavía joven, necesita de estudio y necesita que la gente se acerque un poco más a esa experiencia espiritual de la que parte su política y su poesía. Así que le agradezco muchísimo que haya estado aquí, acompañándonos.

JM- Pues yo encantadísimo de participar en este evento porque soy lector, desde mi adolescencia, de Ernesto, y lo he seguido. Además, su proyecto de Solentiname me ha parecido extraordinario. Para mí ese sería un criterio de credibilidad, cuando la experiencia mística se concreta en algo y eso es fuente de vida, eso es el signo de que eso es verdadero, como ha sido la experiencia de Ernesto.

La crisis política del Perú

Organizaciones interconfesionales del Perú suscriben manifiesto: “No queremos un país atomizado, polarizado ni violento”

Católicos, evangélicos, judíos, metodistas, mormones, mahometanos, budistas, entre otros, reconocen que la actual crisis social y política “tiene raíces en la inequidad y desigualdad”

Organizaciones interconfesionales –entre estos la Conferencia de obispos y la Conferencia de religiosos – han suscrito un manifiesto ante la actual crisis política del Perú, que ha derivado en conatos de violencia en varios puntos del país.


Es así como católicos, evangélicos, judíos, metodistas, mormones, mahometanos, budistas, entre otros han reconocido que la actual crisis social y política “tiene raíces profundas en una historia de inequidades y desigualdades”.

“Nos solidarizamos con profundo dolor por las vidas que se han perdido en las recientes manifestaciones y que requiere de una investigación transparente ante los graves acontecimientos que amenazan la paz social”, han dicho.

Un llamado a la unidad

Para la organizaciones “todos compartimos la misma dignidad y la misma peruanidad”, por ello,  “creemos que debemos escucharnos y atender el clamor de nuestros hermanos que reclaman por sus derechos, tarea particularmente propia del Estado”.

“No queremos un país atomizado, polarizado ni violento. Los millones de peruanos queremos y confiamos en la justicia, la unidad y la paz, pues una casa dividida no puede prosperar, engendra su propia destrucción”, han señalado.

Invitan a todos los sectores “a crear a crear espacios de diálogo sincero y vinculante, caminos de esperanza para las nuevas generaciones, lejos del odio”, porque “necesitamos reconciliarnos para entendernos y caminar juntos, todos: civiles y militares, hombres del campo y de la ciudad”.

Marcados por la esperanza

Por otra parte, han llamado a sentir empatía: “El gran mensaje que queremos transmitir es tratar a los demás como quisiéramos que se nos trate a nosotros mismos, principio ético que todos debemos compartir”.

Por ende, “los peruanos queremos una sociedad que esté marcada por la esperanza, el diálogo, la paz social, la justicia y el desarrollo humano”.

“Pedimos a la comunidad internacional respetar nuestra soberanía y la transición democrática que vive nuestro país. Hacemos un llamado a la Paz, a la tranquilidad, a la unidad y la reconciliación a partir de un amplio proceso de escucha y diálogo nacional”, acotaron

Asamblea Eclesial de A.L. y E.C.

A un año de la Asamblea Eclesial de América Latina y el Caribe (parte 4 de 4)

por David Jasso Ramírez

Reflexiones y propuestas pastorales para seguir caminando juntos. Desborde creativo en nuevos caminos por recorrer, es el título de la Parte III, impulsándonos a salir de la zona de confort en la que a veces estamos.

Luego de mirar la realidad y discernirla, la invitación que se nos hace es a actuar comprometidamente con creatividad pastoral. El centro de esta parte es la evangelización, cosa que me alegra por la forma en la que retoma este compromiso vital en la Iglesia.

Ante los cambios profundos y vertiginosos de esta nueva época, la Nueva Evangelización se ha convertido en uno de los desafíos más importantes para nuestra Iglesia. Son muchos los ambientes humanos, sociales y tecnológicos que le están pidiendo una manera diferente y nueva de hacer llegar a ellos la alegría del Evangelio: más testimonial, con un lenguaje renovado y creativo, cercano a la realidad de las personas y con un tono que exprese la misericordia y la bondad de este Padre bondadoso que tenemos.

Con firme convicción sabemos que hay que reavivar el fuego del Espíritu que brotó en Pentecostés y que recibimos de Cristo Redentor, para salir a las “periferias existenciales”, tal y como nos lo ha enseñado y testimoniado el papa Francisco, para proclamar que el amor de Dios está vivo y es capaz de transformar esta realidad si le abrimos el corazón. Es necesario tener en cuenta la invaluable enseñanza de Aparecida, que nos recuerda que toda evangelización nace de un encuentro personal y un anuncio kerigmático (cfr. DA 244); que continúa en un proceso discipular, viviendo y participando en la comunidad cristiana para poder anunciar con alegría la Buena Nueva del Evangelio. No podemos parcializar esta experiencia fundamental en el proceso evangelizador del creyente.

Las palabras siempre luminosas del papa Paulo VI, que nos hará bien recordar, ponen de manifiesto la esencia de la misión de la Iglesia: Nosotros queremos confirmar una vez más que la tarea de la evangelización de todos los hombres constituye la misión esencial de la Iglesia… Evangelizar constituye, en efecto, la dicha y vocación propia de la Iglesia, su identidad más profunda. Ella existe para evangelizar, es decir, para predicar y enseñar… (EN 14). Pero es una acción amplia y profunda, que llega al corazón de las personas y por su fuerza, es capaz de transformar todos los ambientes de la humanidad con su influjo para cambiar desde dentro y renovar a la misma humanidad, transformando con la fuerza del Evangelio los criterios de juicio, los valores determinantes, los puntos de interés, las líneas de pensamiento, las fuentes inspiradoras y los modelos de vida de la humanidad, que están en contraste con la palabra de Dios y con el designio de salvación (cfr. EN 18-19).

Seis dimensiones

Es así como el Equipo de Reflexión Teológica del CELAM, propone lo siguiente: “En la perspectiva del Concilio Vaticano II, una acción evangelizadora integral e integradora comprende, por lo menos, estas seis dimensiones: la Dimensión kerigmática y misionera; la Dimensión profética y formativa; la Dimensión espiritual, litúrgica y sacramental; la Dimensión sinodal y participativa; la Dimensión socio-transformadora y la Dimensión ecológica. Tomamos estas dimensiones como un esquema básico para clasificar los desafíos pastorales elaborados en los grupos de discernimiento por la Asamblea Eclesial y las síntesis que se hicieron de las propuestas”. (No. 236)

Es importante tomar en cuenta, como el mismo texto señala, que se han tomado en cuenta 231 desafíos y no solo 41 o aquellos 12 señalados como prioritarios y que la clasificación de estos se hizo tomando en cuenta las dimensiones mencionadas.

Por otro lado, hay una evolución en el discernimiento ya que las orientaciones pastorales propuestas por la Asamblea se transformaron en líneas de acción por el carácter de implementación que tienen: “Las Propuestas pastorales y las Líneas de acción son fruto del proceso realizado por la Asamblea en sus diversas etapas. Por eso, para caracterizarlas tomamos en cuenta también el Documento para el camino, destinado a preparar el proceso, la Síntesis narrativa, que recoge las contribuciones de la escucha, y el Documento para el discernimiento comunitario, instrumento de trabajo para la Asamblea, y aportes de las Actas de la Asamblea. Asumimos estas Propuestas y Líneas de acción con las diferentes formulaciones expresadas a lo largo de todo el camino. En su formulación se omiten los sujetos y se comienza la oración con verbos que indican las acciones prioritarias”. (No. 238)

Aquí está de manifiesto el carácter unitario del proceso y del texto.

Finalmente sugiero ir directamente a la fuente para identificar las propuestas pastorales y las líneas de acción. Es mucha la riqueza que contiene esta Parte III dado que si nos preguntamos: ¿Qué puedo hacer en mi parroquia? ¿Cómo puedo enfrentar tal o cual desafío? ¿Qué elementos debo considerar en mi planeación pastoral? ¿Cómo respondo desde mi realidad concreta sumándome a otras Iglesias locales del Continente?, muy seguramente encontraremos una o más respuestas a estas u otras preguntas.

Termino con las palabras del Mensaje a la Iglesia de América Latina y El Caribe, dado en la ciudad de México, el 27 de noviembre del Año del Señor 2021: “Con gratitud y alegría reafirmamos en esta Asamblea Eclesial que el camino para vivir la conversión pastoral discernida en Aparecida, es el de la sinodalidad. La Iglesia es sinodal en sí misma, la sinodalidad pertenece a su esencia; por tanto, no es una moda pasajera o un lema vacío. Con la sinodalidad estamos aprendiendo a caminar juntos como Iglesia Pueblo de Dios involucrando a todos sin exclusión, en la tarea de comunicar la alegría del Evangelio, como discípulos misioneros en salida”

Entrevista a Leonardo Boff

RATZINGER FUE UN REPRESENTANTE DEL ANTIGUO CRISTIANISMO MEDIEVAL

– Era el 7 de septiembre de 1984 y Leonardo Boff se sentaba como acusado ante el prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe, Joseph Ratzinger, en lo que a todos los efectos parecía un juicio moderno por herejía. Bajo acusación estaba su libro Iglesia: carisma y poder, del que el ex Santo Oficio había destacado aspectos «como para poner en peligro la sana doctrina de la fe».

Pero en la mira del Vaticano no había un solo libro: había más bien esa Teología de la Liberación (TdL), que, nacida de la realidad de los pobres (interpretada con la ayuda de las ciencias sociales y el análisis marxista de la historia) y dirigida a su liberación, había alarmado inmediatamente a los centros más sensibles del poder político y religioso.

Sin resentimiento

Hubiera sido, garantizó Ratzinger, una «conversación entre hermanos» -con los ojos del mundo puestos en Roma no hacía falta evocar imágenes inquisitoriales-, pero el desenlace ya estaba escrito. Al año siguiente, Boff sería castigado con un obsequioso silencio. Y en 1992, ante la amenaza de nuevas medidas disciplinarias, habría abandonado la Orden de los franciscanos y renunciado al sacerdocio, mientras continuaba incansablemente su actividad como teólogo de la liberación. Hoy, ante la muerte de su perseguidor, dice no sentir ningún resentimiento, destacando sólo la necesidad de una «lectura objetiva» del pensamiento y la acción de Ratzinger.

–Grandes palabras de elogio se han dedicado a Benedicto XVI. Usted que, junto con muchos otros, pagó personalmente la persecución del Vaticano, ¿cómo reacciona ante los comentarios realizados en los últimos días?

Es normal hablar bien de los muertos, sobre todo si se trata de un Papa. Sin embargo, la teología, al no poder sustraerse a una lectura objetiva y crítica, debe tener el coraje de mostrar también las sombras de Benedicto XVI. Era un teólogo progresista y respetado cuando enseñaba en Alemania. Pero luego se dejó contaminar por el virus conservador de la milenaria institución eclesiástica, al punto de abrazar, en algunos aspectos, posiciones reaccionarias y fundamentalistas.

Basta pensar en la declaración Dominus Iesus del 2000, en la que relanzaba la vieja tesis medieval, superada por el Concilio Vaticano II, según la cual «fuera de la Iglesia no hay salvación«: Cristo es el único camino de salvación y la Iglesia es la única vía de salvación. Nadie caminará por el camino a menos que primero pague el peaje. En cuanto a las Iglesias no católicas, no serían «Iglesias en sentido propio», sino sólo «comunidades separadas». Una puerta se cerró de golpe en la cara del ecumenismo. Su sueño era el de una reevangelización de Europa bajo la guía de la Iglesia Católica. Un proyecto irrisorio e impracticable, teniendo que arrasar con todas las conquistas de la modernidad. Pero Ratzinger fue un representante del antiguo cristianismo medieval.

Estaba claro que no quería saber de una teología elaborada a partir de las periferias. Para los pobres fue un escándalo, para nosotros los teólogos, apoyados por cientos de obispos, una humillación

Luego estaba la condenación de la Teología de la Liberación…

Para nosotros, teólogos latinoamericanos, fue una gran herida que hubiera prohibido a decenas de teólogos de todo el continente producir una serie de 53 volúmenes, titulada Teología de la Liberación, como ayuda para estudiantes, comunidades de base y operadores de pastoral comprometidos en la perspectiva de los pobres. Estaba claro que no quería saber de una teología elaborada a partir de las periferias. Para los pobres fue un escándalo, para nosotros los teólogos, apoyados por cientos de obispos, una humillación.

-Ratzinger ha publicado dos Instrucciones sobre la Teología de la Liberación. La primera fue muy dura, en 1984. La segunda, dos años después, con tonos más suaves, escrito bajo la presión de los cardenales brasileños Arns y Lorscheider. Y fue precisamente en 1984 cuando usted pasó por el juicio ante la Congregación para la Doctrina de la Fe.

El proceso terminó con la imposición de un «silencio obsequioso», eufemismo de la prohibición de hablar, de enseñar, de realizar cualquier actividad teológica. Pero no siento resentimiento cuando recuerdo aquellos días turbulentos: el hecho de haber asumido la causa de los pobres, los amados del Jesús histórico, me hizo sentir seguro. Además, ese juicio, cubierto por los medios de comunicación de todo el mundo, había ofrecido una enorme oportunidad para dar a conocer la TdL. Todos entendieron que estaba en juego no sólo una teología, sino la posición de la Iglesia frente al drama de los pobres y oprimidos.

Con la censura y persecución de tantos teólogos, desde Gustavo Gutiérrez hasta Jon Sobrino, Ratzinger no ha dado buen ejemplo: no ha escuchado el clamor de los pobres, ha condenado a sus amigos y aliados y ha malinterpretado la Ley. ¡Ay de los que no se pongan del lado de los pobres, porque ellos serán los que nos juzguen!

–¿Qué llevó a este malentendido?

La falta de apoyo de Ratzinger al TdL ha hecho vacilar a muchos cristianos. Tanto más cuanto que a los teólogos de la línea de la liberación se les prohibió ofrecer asesoramiento pastoral a los obispos e incluso acompañar a las comunidades de base. Se les ha negado la alegría del trabajo pastoral y de la enseñanza de la teología. Ratzinger ha sido un factor de división dentro de nuestra Iglesia latinoamericana.

Carente de capacidad de gobernar, ha sembrado en la Iglesia más miedo que alegría, más control que libertad

-¿Cómo evalúa su pontificado?

Benedicto XI dio continuidad al invierno eclesial iniciado por Juan Pablo II con el abandono de las reformas del Concilio. Con el «retorno a la gran disciplina» que promovió, incluso acentuó esta tendencia. Basta pensar en la reintroducción de la misa latina. Concibió a la Iglesia como un castillo fortificado contra los errores de la modernidad, desde el relativismo al marxismo o la pérdida de la memoria de Dios en la sociedad. Colocó la Verdad en el centro, con su defensa de la ortodoxia. Carente de capacidad de gobernar, ha sembrado en la Iglesia más miedo que alegría, más control que libertad. Era una persona afable y delicada, pero sin el carisma de su antecesor. Sin embargo, por sus virtudes personales y por los sufrimientos que padeció, estoy seguro de que será acogido entre los bienaventurados.

¿Cómo interpretó su renuncia?

Se había dado cuenta de los escándalos sexuales y financieros en la Iglesia, pero sintió que le faltaba la fuerza para cambiar la situación. Necesitábamos otro Papa más en el pulso. No se trataba de problemas de salud, sino del hecho de que se sentía psicológica, mental y espiritualmente desamparado.

Claudia Fanti