El camino hacia una nueva Constitución

Caminos de entendimiento en favor de una nueva constitución para Chile

Plebiscito Chile
Plebiscito Chile

«Chile tiene una larga tradición democrática y un sólido sistema eleccionario. Este plebiscito era especial porque esta vez el voto no era voluntario sino obligatorio»

«El rechazo a la propuesta se impuso ampliamente frente a la opción apruebo. se percibía en el ambiente era una fuerte polarización del país»

«El rechazo se impuso, pero también se impuso la idea que no se puede seguir con la constitución actual. De eso están todos de acuerdo y eso es importante. El camino hacia una nueva constitución sigue»

«Pensemos en Chile con una mirada más amable, más atenta a los cambios culturales que se están dando y que podamos proponer caminos donde la violencia no tenga espacio, pero tampoco la que la origina, la marginación, la inequidad, la ostentación y la indiferencia»

Por Fernando Chomali

Desde muy temprano se constituyeron las mesas donde los chilenos fuimos a manifestar que aprobábamos o rechazábamos la propuesta de nueva constitución que se presentó a la ciudadanía. Chile tiene una larga tradición democrática y un sólido sistema eleccionario que se extiende a lo largo y ancho del país. Es una fiesta de la democracia el hecho de ir a votar de manera libre e informada.

Este plebiscito era especial porque esta vez el voto no era voluntario sino obligatorio. Los obispos insistimos mucho respecto de la importancia de manifestarse, porque un buen cristiano es un buen ciudadano. También invitamos a mirar el futuro con esperanza, independientemente de la preferencia de los chilenos, y, por cierto, desterrar toda forma de violencia que ofusca cualquier intento de construir una sociedad más justa y fraterna.

Finalmente el «Rechazo» acabó imponiéndose al «Apruebo» en el Plebiscitito Constitucional de Salida. Una mayoría amplia de chilenos rechazaron la propuesta de nueva Constitución redactada por la Convención Constitucional. pic.twitter.com/OecCgLsEnI

El rechazo a la propuesta se impuso ampliamente frente a la opción apruebo. Le corresponde a los expertos en ciencias sociales y políticos sacar sus conclusiones y consecuencias. Pero lo que sí se percibía en el ambiente era una fuerte polarización del país.

El rechazo se impuso, pero también se impuso la idea que no se puede seguir con la constitución actual y que Chile requiere avanzar en muchos frentes de cara al futuro. De eso están todos de acuerdo y eso es importante.

El camino hacia una nueva constitución sigue y tenemos que apoyar el proceso que se viene. La Iglesia siempre contribuirá animando a los católicos y personas de buena voluntad a estar presente en la política por ser el arte del bien común y a mostrar los caminos del Evangelio y la Doctrina Social de la Iglesia.

Vivimos tiempos en que tenemos que mirar con mayor atención el sistema económico que ha creado mucha riqueza, pero no necesariamente ha generado igual equidad. También hay que ver de qué manera se cuida el medio ambiente que sufre con la cultura de depredación que se ha impuesto desde la revolución industrial y que ha traído tantos problemas, especialmente a los más pobres. Y, por supuesto, de una vez por todas darle a los pueblos originarios el trato que se merecen en virtud de su dignidad, de su cultura y del aporte que significan para el país, pero prescindiendo de utilizaciones políticas como se hizo en la convención, lo que fue uno de los grandes elementos que la ciudadanía repudió. Es el tiempo de mirar con más atención a los descartados de la sociedad, como lo dice el Papa Francisco insistentemente. A eso debe apuntar la nueva constitución que se va a empezar a gestar desde ahora.

Chile

Es importante que más allá de haber ganado o perdido la opción que cada uno manifestó, pensemos en Chile con una mirada más amable, más atenta a los cambios culturales que se están dando y que podamos proponer caminos donde la violencia no tenga espacio, pero tampoco la que la origina, la marginación, la inequidad, la ostentación y la indiferencia frente al pobre Lázaro que ve el banquete de un indolente Epulón.

Los católicos es mucho lo que podemos aportar en esta nueva etapa que se empieza a escribir en Chile. La fe de millones de chilenos es un pozo de sabiduría, de prudencia, de ciencia y fortaleza que puede ayudar a que la constitución que se escriba permita a que todos los chilenos tengan trabajo, puedan formar una familia, tengan una ancianidad digna y vean a sus hijos tranquilos desarrollando las destrezas, dones, talentos y destrezas que Dios les ha dado.

¿Qué nos impide ser una Iglesia en salida?

La urgencia de las enseñanzas de Francisco: «Tal vez es el miedo el que nos paraliza y nos impide ser una ‘Iglesia en salida'»

Papa Francisco y las reformas
Papa Francisco y las reformas

«Tal vez es el miedo el que nos paraliza y nos impide ser una “Iglesia en salida” a la que nos invita de manera insistente»

«El Papa apela a que todos cambiemos nuestros estilos de vida en temas tan relevantes como el modo de vincularnos con los demás, especialmente las personas más vulnerables y el medio ambiente»

«El Papa ha vuelto a retomar la parábola del Buen Samaritano como regla de vida del católico porque es allí donde se juega la credibilidad de la profesión de fe que hacemos cada domingo»

«El Papa nos advierte del peligro de andar “con cara de vinagre”. Ello claramente no es fruto del Espíritu que habita en nuestros corazones y nos impulsa a la misión»

Por Fernando Chomali G. Arzobispo de Concepción, Chile

Los católicos debiésemos escuchar con mucha mayor atención a Francisco. Tengo la impresión de que la “globalización de la indiferencia”, según sus palabras, vale también para nosotros. Su enseñanza es clara, prístina y sin ambigüedades. Su mayor valor es que nos impulsa a llevarla a la práctica y, en este sentido, pienso que nos falta mucho. Usando sus palabras, muchos nos dedicamos demasiado a “balconear” lo que pasa a nuestro alrededor pero sin involucrarnos realmente. 

Para él es mejor una Iglesia herida porque sale al encuentro de la sociedad sin miedos ni prejuicios que enferma porque está encerrada en sí misma. Tal vez es el miedo el que nos paraliza y nos impide ser una “Iglesia en salida” a la que nos invita de manera insistente. Tal vez porque estamos tan ensimismados es que nos ha costado ser una Iglesia “pobre para los pobres”.

Iglesia pueblo
Iglesia pueblo

Lo que está en juego al seguir o no sus enseñanzas es el futuro de la humanidad, que no sólo es fruto de modelos de desarrollo que se han ido perpetuando y que no han sido capaces de lograr el bien de todos, sino que también es el fruto de nuestras propias acciones, las que no siempre están inspiradas en el Evangelio, en la Doctrina Social de la Iglesia y en la búsqueda del bien común. 

El Papa apela a que todos cambiemos nuestros estilos de vida en temas tan relevantes como el modo de vincularnos con los demás, especialmente las personas más vulnerables y el medio ambiente. Cuando Francisco dice que hemos convertido nuestro ambiente en un “gran basural” y que en la sociedad de consumo hay muchos descartados, significa que debemos mirar nuestro modo de relacionarnos con las personas y el planeta de un modo nuevo. La perspectiva de que todo está interconectado he de ser analizada con mayor profundidad. La encíclica Laudato Si está aún por ser asumida.

También corresponde, con mayor agudeza y espíritu crítico, analizar el vínculo que existe entre el sistema económico que hemos adoptado -sobre todo en occidente- y la pobreza, así como de qué manera nos hacemos cargo del que está en la calle, de aquel ser humano solo en el lecho de enfermo, o indefenso en el útero materno, susceptible de ser abortado por el equivocado supuesto del derecho a elegir de la madre o la falsa idea de que como el cuerpo es mío, hago con él lo que quiero. Cuan lejos estamos de la profética enseñanza plasmada en Fratelli Tutti y de Amoris Laetitia.

Primavera de Francisco
Primavera de Francisco

Francisco se da cuenta que una fe encerrada en sí misma es estéril y que solo con la mediación valiente de cada uno de nosotros podremos dejarle un mundo mejor a las futuras generaciones. Las guerras fratricidas, el terrorismo, el trato deshumanizante hacia los migrantes y tantos otros males que aquejan al mundo, nos obligan a los católicos a -usando sus palabras- a ampliar la mirada, salir a la periferia y comenzar desde nuestro propio ser a fomentar la civilización del amor. El Papa ha vuelto a retomar la parábola del Buen Samaritano como regla de vida del católico porque es allí donde se juega la credibilidad de la profesión de fe que hacemos cada domingo. La palabra ternura está el corazón del mensaje del Papa y tan lejos que estamos de vivirla, de hacerla propia y de transmitirla.

El Pontífice está convencido que esta conversión surgirá sólo en la medida que volvamos a la fuente única y primera de la fe: la persona de Jesucristo. Solamente centrados en Él podemos evitar la tentación de espiritualizar todo y separarnos de la realidad o convertir la fe en una ideología. Francisco vuelve al convencimiento de que sólo desde Jesús podemos comprender adecuadamente al hombre, a la mujer, a la sociedad y sólo desde Él podemos vivir en concordancia con nuestra dignidad de hijos de Dios. Hace muy bien volver a leer Christus Vivit para recuperar el celo apostólico y la urgencia de predicar a tiempo y a destiempo.

A Francisco le incomoda de sobremanera -usando sus palabras- “la mundanidad espiritual” que no sólo no ayuda a propagar el mensaje del Señor sino que aleja al oyente. El Papa tiene más problemas con los hipócritas que con los pecadores. Ha sido doloroso constatar que personas declaradamente católicas están involucradas en hechos de corrupción de la máxima gravedad. Doloroso ha sido constatar que clérigos abusaron de quienes debían cuidar. Una y otra vez nos vuelve a recordar el Pontífice que no hay espacio para quienes abusan en el sacerdocio y que sigamos con fuerza y convicción los casos que se denuncian.

Papa Francisco y la primavera
Papa Francisco y la primavera

Volver a la fuente, a Jesús y a la vida sencilla de las primeras comunidades cristianas es la apuesta del Papa. Reconocer que las estructuras, los planes pastorales -buenos en sí- están al servicio de lograr el encuentro personal de cada uno con el Señor. Para el Papa así como el tiempo es superior al espacio, de la misma manera el carisma que impulsa el Espíritu Santo en la Iglesia es superior a sus estructuras. Este es un desafío permanente en toda la Iglesia. La profunda reforma que está llevando a cabo en el Vaticano debiese mirar nuestras propias estructuras y sin temor entrar en el “hospital de campaña” a sanar a los heridos y convertir a la Iglesia en un “oasis de misericordia”. 

Francisco se da cuenta que lo que está en juego es el futuro de la humanidad y de la Iglesia también. Le duele la soledad de los ancianos, así como la disminución de la natalidad, que muchas veces es fruto del temor por el futuro y un claro signo de desesperanza, al final motivado por la tibieza de la fe. El evidente deterioro de la familia, como célula fundamental de la sociedad y lugar privilegiado para experimentar el amor, es también una preocupación constante de quien cree que los seres humanos hemos sido creados para experimentar la ternura de la paternidad y la maternidad a semejanza de la ternura que nos regala el Buen Dios. Con todo, el Papa nos invita a no caer en un pesimismo estéril e infundado, sobre todo porque la promesa del Señor de que estará con nosotros hasta el fin de los tiempos sigue presente. 

Francisco no deja indiferente a nadie. Su libertad lo lleva a caminar por terrenos pedregosos. Sabe distinguir muy bien entre un empresario honesto que genera trabajo y productos y servicios al servicio de la sociedad, que remunera justamente a sus trabajadores de los especuladores. “Empresarios sí, especuladores no”, es su consigna. También ha sido criticado por su visión acerca de una sociedad que gira en torno al consumo.

Las tres T

Creo que está a la vista el desastre que significa convertir a los seres humanos en meros consumidores, que suelen ser considerados por lo que tienen más que por lo que son y también las brechas cada vez más escandalosas entre millones de pobres que no tienen acceso a tierra, trabajo y techo (Las tres T del Papa) y aquellos que viven en la opulencia, que consumen más de lo que necesitan, que despilfarran la comida y son absolutamente indiferentes a lo que le pasa al vecino. El llamado urgente a la fraternidad, a la concordia mutua, a la justicia por parte de Francisco es clara y urgente, porque así no se puede continuar. Tan simple como eso. 

Por último quisiera rescatar una dimensión del católico que a veces se olvida y es la alegría que se está llamado a experimentar cuando hay un encuentro vivo y verdadero con Jesucristo. El Papa nos advierte del peligro de andar “con cara de vinagre”. Ello claramente no es fruto del Espíritu que habita en nuestros corazones y nos impulsa a la misión. Hoy más que nunca la experiencia cristiana profesada y vivida se presenta como una luz en medio de la oscuridad que irradia, desde la belleza que significa ser un ser humano, a creyentes y no creyentes. La lectura de Evangelii Gaudium nos anima en la tarea que llevamos todos en cuanto bautizados.

La sociedad es otra. El Evangelio sigue siendo y seguirá siendo el mismo. El Papa nos anima a reconocer este cambio cultural y volver a pensar nuestros métodos de evangelización. Con un lenguaje sencillo pero lleno de profundidad el Papa nos invita a no confundir los medios con los fines y a poner la dignidad del ser humano al centro de todo anuncio y de toda acción a la que convoca Jesucristo, el único maestro y Señor de la historia.

Asamblea Eclesial en A.L. y El Caribe

Asamblea Eclesial de América Latina y el Caribe: “Todos somos discípulos misioneros en salida” 

Iglesia universal e Iglesia continental en proceso sinodal 

Sínodo en América

«Durante su pontificado, Francisco ha mencionado repetidamente que la sinodalidad es un camino principal en la vida de la Iglesia» 

«El recorrido para la celebración del Sínodo se articula en tres fases, entre octubre del 2021 y octubre del 2023, pasando por una fase diocesana y otra continental» 

«Será un hito en la historia de la Iglesia en América Latina y el Caribe pues en ella participará todo el pueblo de Dios desde su raíz. No es una Conferencia del Episcopado Latinoamericano, como se hicieron las anteriores, es una Asamblea que reunirá a toda la Iglesia que peregrina en nuestro continente» 

04.09.2021 | Fernando Chomali, arzobispo de Concepción 

(Humanitas).- La Iglesia se encuentra viviendo hoy un tiempo especial de sinodalidad. Estamos a un mes del inicio del proceso sinodal que se reunirá en la XVI Asamblea General Ordinaria del Sínodo de los Obispos en octubre de 2023. Al mismo tiempo, la Iglesia en América Latina y el Caribe se encuentra viviendo un tiempo de preparación para la celebración de su Asamblea Eclesial, que tendrá lugar en su fase presencial entre el 22 y el 28 de noviembre de 2021. Este lunes 30 de agosto finalizó la fase de escucha, base del discernimiento que iluminará los pasos futuros. 

Durante su pontificado, Francisco ha mencionado repetidamente que la sinodalidad es un camino principal en la vida de la Iglesia. Los procesos sinodales apuntan a desarrollar la comunión, esencia eclesial, aportando al diálogo profundo y a la escucha del Pueblo de Dios.  

El término sinodalidad indica «el modus vivendi et operandi específico de la Iglesia del Pueblo de Dios que manifiesta y concretamente se da cuenta de que es una comunión en el que se camina juntos, se reúne en la asamblea y todos sus miembros participan activamente en su misión evangelizadora» (Comisión Teológica Internacional, 2018). 

Estamos hoy a un mes del inicio del proceso sinodal de la Iglesia Universal en camino para la XVI Asamblea General Ordinaria del Sínodo de los Obispos que tendrá lugar en octubre de 2023. Este proceso coincide con el tiempo de preparación en que se encuentra abocada la Iglesia continental para la Asamblea Eclesial de América Latina y el Caribe que tendrá lugar en noviembre de 2021. 

XVI Asamblea General Ordinaria del Sínodo de los Obispos: «Por una Iglesia sinodal: comunión, participación y misión». 

La asamblea general ordinaria del Sínodo de los obispos estaba prevista para el mes de octubre del 2022, sin embargo se celebrará en octubre 2023. Esta se vio aplazada por varias razones, entre las que se encuentran la pandemia, la exigencia de aplicar con mayor tiempo la normativa prevista en la constitución apostólica Episcopalis communio y el deseo de contar con una fase de participación y escucha del Pueblo de Dios más profunda. 

Es por ello que el pasado 24 de abril el Papa Francisco aprobó un nuevo itinerario sinodal para la XVI Asamblea General Ordinaria del Sínodo de los Obispos con el tema: «Por una Iglesia sinodal: comunión, participación y misión». El recorrido para la celebración del Sínodo se articula en tres fases, entre octubre del 2021 y octubre del 2023, pasando por una fase diocesana y otra continental, que darán vida a dos Instrumentum Laboris distintos, antes de la fase definitiva a nivel de Iglesia Universal. 

La apertura del sínodo será en octubre de 2021 tanto en el Vaticano como en cada diócesis y hasta abril de 2022, se realizará una consulta a todos los fieles a través de documento preparatorio, acompañado por un cuestionario y de un vademecum con propuestas. Luego, habrá una fase de debate a nivel continental, desde septiembre de 2022 a marzo 2023. 

Asamblea Eclesial de América Latina y el Caribe: “Todos somos discípulos misioneros en salida” 

Por su parte, la Iglesia en América Latina y el Caribe se encuentra viviendo un tiempo de preparación para la celebración de su Asamblea Eclesial, que tendrá lugar en su fase presencial entre el 22 y el 28 de noviembre de 2021, en el santuario de Nuestra Señora de Guadalupe en México, y simultáneamente en varios otros lugares de toda la región. 

Esta Asamblea ha sido alentada por el Papa Francisco, para contemplar y profundizar en los desafíos que se van presentando en la actualidad, a la luz de la V Conferencia General del Episcopado Latinoamericano en Aparecida, Brasil. 

Será un hito en la historia de la Iglesia en América Latina y el Caribe pues en ella participará todo el pueblo de Dios desde su raíz. No es una Conferencia del Episcopado Latinoamericano, como se hicieron las anteriores, es una Asamblea que reunirá a toda la Iglesia que peregrina en nuestro continente. Por ello, la Asamblea aspira a tener una plena y amplia participación de todo el pueblo de Dios para que sea una verdadera “celebración de nuestra identidad eclesial al servicio de la vida”. 

Este lunes 30 de agosto finalizó el proceso de escucha en perspectiva sinodal, base del discernimiento que iluminará los pasos futuros. El proceso de escucha constó con espacios de consulta abierta y foros. Para este proceso de escucha se contó como un recurso principal de trabajo el Documento para el Camino, con material de ayuda para este itinerario. Además, se contó con dos guías metodológicas que facilitaron los pasos para aportar tanto desde las comunidades de Iglesia como personas individuales. 

En paralelo, desde junio, se encuentra trabajando el Comité de contenido, para garantizar la sistematización oportuna de todos los aportes del proceso de escucha. Durante septiembre se procederá a la elaboración del Documento para el Discernimiento, que debería estar concluido un mes antes de la celebración de la Asamblea. 

Recordemos lo que nos dice el Papa Francisco en la Constitución Apostólica Episcopalis Communio: “[…] el proceso sinodal tiene su punto de partida y también su punto de llegada en el Pueblo de Dios, sobre el que deben derramarse los dones de gracia derramados por el Espíritu Santo a través de la reunión en asamblea de los Pastores”. (n. 7)