‘Racialcristianismo’

Misa tridentina
Misa tridentina
por Fernando Vidal 

  Ha regresado el nacionalcatolicismo, dentro de un movimiento internacional de supremacismo racialcristiano. La ultraderecha y el supremacismo blanco han hecho suya la reivindicación de la cristiandad. Es una afirmación principalmente política, pues no hay detrás una razón religiosa ni espiritual, sino del orden de la raza y los intereses materiales capitalistas.n ese ámbito, cada vez es más frecuente un agnosticismo cristiano: no creen en Dios, pero opinan que el cristianismo contiene elementos que sostienen la idea de civilización occidental y sus naciones. Reivindican el soporte doctrinal a la libre propiedad capitalista y las identidades basadas en las naciones. Su defensa del tradicionalismo no procede del discernimiento evangélico, sino de su utilidad para un poder blanco, nacionalista y capitalista.

Las enseñanzas y compromisos que contradigan sus intereses políticos se consideran una traición, y reclaman entonces una Iglesia auténtica, pura, culturalmente occidental, litúrgicamente hiperromanizada. Acusan a la Iglesia católica conciliar de ocultar a Cristo para favorecer una religión cosmopolita. Se acusa a la Iglesia de haber asumido el código moral liberal para agradar al mundo progresista y de desacralizar el cristianismo, la Iglesia, la liturgia y el papado.

Bandera de reclutamiento y división

Se sienten orgullosos de usar la palabra ‘Dios’ en mítines y parlamentos donde hay otros muchos católicos de otros partidos políticos, como un acto de afirmación. Los cristianos de otras opciones políticas sienten su agresividad, su autoritarismo y su uso político de Dios. En la actual situación de discernimiento eclesial para profundizar en el Concilio Vaticano II, han catalizado el malestar, la incertidumbre o la confusión del tradicionalismo y lo están usando como bandera de reclutamiento y división.

Poco hay de evangélico en estos partidos del Cristo caucásico. No hay un mensaje misericordioso, compasivo, no hay piedad por los más pobres ni por el extranjero. Ese movimiento no es de Dios, sino que Dios es de ellos.

Síntesis fase diocesana del Sínodo en España

Sínodo de la sinodalidad

El mejor documento en 40 años

por Fernando Vidal 

  • La Síntesis de la aportación diocesana de la Iglesia española al Sínodo sobre la sinodalidad es uno de los mejores documentos que ha dado a luz la Iglesia española en los últimos 40 años. Sin duda se debe a la extensa participación: 215.000 personas en 14.000 grupos sinodales. Un esfuerzo enorme y positivo.

En esta Síntesis nos encontramos un diagnóstico mucho más certero, sincero y humilde que en cualquier otro documento sobre el estado de la Iglesia española. Se constatan con autocrítica las insuficiencias –resistencias clericales, envejecimiento, liturgias pasivas y ritualistas, etc.– y también se agradece lo positivo, sin triunfalismos.

Sin duda, la Síntesis podía ser mejor, y en ella se reconocen limitaciones: baja participación juvenil, frialdad de muchos pastores respecto a la sinodalidad, poca voz de cristianos alejados… Se echan de menos, especialmente, referencias a las personas en exclusión social y barrios empobrecidos, aunque recoge la voz migratoria. Sin embargo, hay que admitir que es un gran paso.

La Iglesia española pone rumbo, por fin, a una “una fuerte conversión personal, comunitaria y pastoral”. Se propone superar radicalmente el clericalismo y avanzar hacia una gobernanza eclesial participativa y de codecisión, más allá de lo meramente consultivo, incluida la feminización y la participación laical en la elección de pastores.

El camino de Jesús

La conversión sinodal de la Iglesia española acaba de comenzar. Los problemas vendrán de las resistencias pasivas, el reto de transformar instituciones anquilosadas, las ideologizaciones… No es fácil recuperar la confianza de los que han sido alejados ni reavivar los grupos juveniles. Pero la sinodalidad es el camino de Jesús. La esperanza y sorpresa de la Síntesis son claras mociones del buen Espíritu. La Iglesia española debe profundizar, confiada y con entusiasmo, en este camino que ha abierto la Iglesia universal.

Reforma sinodal para elegir obispos

por Fernando Vidal 

  

La sinodalidad tiene que llevar a una nueva praxis en el proceso de nombramiento y evaluación de los obispos. Ser pastor de una diócesis es cada vez más difícil. Las sociedades están mucho más sometidas a polarizaciones, desigualdades y aislamientos, necesitan trabajar mucho más intensamente por la comunión, que nadie quede excluido ni solo, que lo local permanezca unido a lo universal, que todos vivamos unidos a la vida de Jesús


Además, la transformación que necesita afrontar la Iglesia para hacer realidad la evangelización, hoy en día, requiere una honda conversión de las estructuras parroquiales y, especialmente, de las curias diocesanas. Es tan estructural que necesita de la ayuda del Pueblo de Dios.

Es tan desafiante la labor de tejer unidad y reformar la curia, que es preciso que la propia elección de candidatos para el episcopado sea parte ya de esa construcción de comunión. La sinodalidad requiere que haya una consulta amplia a las comunidades parroquiales, escolares y asociativas sobre qué perfil de pastor necesita la diócesis en el contexto y tiempo que vive.

Debería haber una consulta mucho más amplia y plural, que recabe nombres de candidatos, en la que se pregunte a líderes del laicado, religiosas y no solamente al clero.

Reavivar la vida eclesial

Debería haber una comunidad de discernimiento formada por clero, laicos y religiosos, hombres y mujeres, con distintas sensibilidades y edades, que ayude a confeccionar la terna o lista final de candidatos al episcopado. Y una comunidad de evaluación que rece y que ayude a valorar cíclicamente la labor episcopal y de la curia.

Parece urgente la reforma profunda de la Congregación para los Obispos, para que los nombramientos y evaluaciones gocen del espíritu sinodal, que sean perfiles con un vivo don para crear comunión real. Esta cuestión es crucial para reavivar la vida eclesial.

Ante una guerra nuclear

¿Qué haríamos si mañana se desatara una guerra nuclear planetaria?  

por Fernando Vidal   

Quizás nuestro mundo solamente sufre un microinfarto cerebral con esta guerra de Ucrania. Quizás no, quizás las peores amenazas se cumplan y el peor mal desencadene una guerra nuclear que, en cualquier caso, será planetaria. ¿Qué haríamos entonces todos?


Nos iríamos a casa con nuestra familia o los buscaríamos por donde fuera o nos abrigaríamos en lo que podamos llamar hogar.

Aunque ya no funcionarían Internet ni la telefonía, ni tenemos palomas mensajeras, querríamos comunicar con nuestros seres queridos. Dejaríamos notas escritas de dónde estamos.

Haríamos una mochila con lo esencial, latas de comida, un cubo de agua, botellas, y nos instalaríamos en nuestros trasteros, o el sótano más profundo de nuestros garajes con una vieja radio.

Nos asombraríamos de que la realidad iba en serio, que no se puede apagar como la televisión ni cambiar de canal, que no es blanda ni construida a demanda, sino palpable, viva y dura. Nos quedaríamos desnudos ante la inmediatez de las cosas.

Abrazaríamos, todo sucedería sin dejar de abrazarnos. Los creyentes buscaremos en abrazo de Dios y los demás no saben que de algún modo también, aunque lo consideren un desconocido.

Pensaríamos en los vecinos, amigos o conocidos que están solos y no tienen a nadie con quien abrazarse.

Lo pequeño

Nadie se preocupará por ningún trabajo que no sea esencial y querremos ser todo lo esencial que podamos.

Tendremos por seguro que los sanitarios, policías, bomberos, soldados, transportistas y todos los verdaderamente esenciales siguen en sus puestos de trabajo mientras nosotros nos refugiamos. Y sabremos que de nuevo no lo hacen por dinero, gloria, poder ni utilitarismo, sino por ser verdaderamente seres humanos.

Veremos con dramática claridad el bien y el mal, distinguiremos la clave que nos condujo a tal Apocalipsis, se nos iluminará el juicio finalmente.

Todo lo vano y superfluo nos parecerá caído, inservible y obsceno, pero nuestras manos llegarán a jugar en la espera.

Tan solo nos bastaría volver a vivir con la grandeza de las pequeñeces de la belleza, el bien y las verdades sencillas.

La riqueza sería solamente aire limpio, agua potable y pan cada día.

Nos daríamos cuenta de que la muerte de nuestros amados nos duele infinitamente más que la nuestra.

El perdón

Nos acordaríamos de nuestros padres, hermanos, amigos cuando éramos niños y de cómo eso que está pasando era entonces tan solo una película.

Nos estremeceríamos con el horror de tanta vida desvanecida y todo el planeta envenenado.

Desearíamos lo mejor a todos, incluso a quienes nos acosan o hieren. Anhelaremos el perdón que nos quedó por pedir.

Buscaríamos en nuestro interior una fuente de esperanza que lo pudiera vencer todo, hasta la muerte.

Nos preguntaremos qué podía haber hecho yo para evitar llegar a tanta maldad y descubriríamos que podíamos haber tolerado menos el mal, activar una ciudadanía mundial que defienda la dignidad en cualquier lugar, otras acciones… Pero también que podíamos haber actuado en las dimensiones más profundas donde se juega lo humano, en los fundamentos de nuestra civilización y, aunque somos muy poco, sabríamos que nuestro papel era fundamental.

Rezaríamos como supiéramos o pudiéramos, en voz alta, sabiendo que de algún modo eso trabaja en el interior de las heridas y el daño, que la plegaria teje el interior del mundo y los corazones, allí donde no llegamos, allí donde no vemos, que expulsa el mal, aunque no separemos siquiera nuestras manos.

El papa Francisco solo en San Pedro

Aunque no lo digan en la radio, sabemos que el papa Francisco habrá salido de nuevo solo a la plaza de San Pedro para bendecir el mundo, para rogar a Dios su salvación, y que abrirá todas las puertas a quien quiera refugiarse, ayudar o rezar.

Quizás, allí hondo en nuestro trastero, nunca nos hayamos sentido tan hermanados con toda la humanidad, lejanos o extraños, y las fronteras carezcan de sentido y la desigualdad sea el problema.

Nos dolerá quienes están en la calle sin hogar en que resguardarse y en quien vive en chabolas que la menor brisa puede desvencijar.

Envidiaremos sanamente a quienes vivían en los lugares más lejanos, pobres y recónditos, fuera de todos los circuitos de riqueza, tan insignificantes que ningún misil apunta allí. Y confiaríamos en que ellos, esos pobres, van a poder recomenzar la humanidad.

Aunque nunca hubiésemos creído en nada trascendente, nos hallaríamos en el umbral de la pregunta, el desafío y la promesa de la resurrección y sentiremos nuestros cuerpos, de un modo u otro, en el cuerpo malherido y resucitado de Cristo, buscando su fe incluso en lo que nos parece imposible.

Sollozaríamos por lo que se va a truncar, pero tendríamos la convicción agradecida –dolorosamente agradecida– de que lo vivido hasta el momento con amados y extraños, ha tenido sentido y mereció una vida.

Quizás nos prometamos llorando que si sobrevivimos todo va a ser distinto, otra vida, otro modo más verdadero, sencillo y compasivo de ser humano, que lo cambiaremos todo a nuestro alrededor, renunciaremos a las tentaciones del poder y buscaremos hacerlo junto con todos los demás. Y nos abrazaremos en aquel trastero y será como abrazar a toda la humanidad y a Dios. Hasta el final.

¿Y por qué no hacerlo ya hoy?

Matrimonio es +


  por Fernando Vidal 

El 14 de febrero, la Iglesia española propone celebrar la semana del matrimonio. Bajo el lema Matrimonio es +, la Subcomisión de Familia y Vida de la Conferencia Episcopal lanza una atractiva campaña que cuenta con una aplicación para móviles, vídeos, meditaciones, propuestas de cine para dialogar y otros recursos disponibles en matrimonioesmas.org.


Con una imagen moderna, lenguaje de la gente normal y experiencias cercanas a la realidad de la inmensa mayoría, la Conferencia Episcopal hace un acercamiento positivo y propositivo para concienciar sobre el valor de una unión en la que la mayor parte de la humanidad se juega lo más importante de su vida.

La conyugalidad sigue siendo extraordinariamente valorada. Existe una realidad de matrimonio social que es más amplia que la forma jurídica de matrimonio civil. En ella se incluyen las parejas de hecho y, sobre todo, tantos cientos de miles de parejas que se unen para formar un hogar y una familia sin acta legal. Sin embargo, es una realidad conyugal creciente.

El matrimonio integral no supone solamente una realidad jurídica de derechos y deberes, sino que es mucho más. Implica que la pareja constituye una sociedad de dos ante la comunidad, la sociedad y el mundo. Para recibir, ofrecer y crear. En un mundo en el que se ha producido la gran desvinculación, la realidad se diluye y los compromisos entre la gente se vuelven más fluidos y efímeros, el matrimonio integral fortalece el tejido popular.

Fortalecer el vínculo

Nuestra civilización es una sociedad de parejas y familias, tanto por número como por cultura. Forman una inmensa malla que crea y sostiene la vida.

En un tiempo tan líquido como el actual, que licúa nuestras relaciones y proyectos personales, merece la pena fortalecer institucionalmente un vínculo tan vital que crea sociedad y tejido popular desde abajo y desde lo crucial. Matrimonio es +

La sinodalidad requiere reconciliaciones

 
Scouts jóvenes

por Fernando Vidal

No ha habido ningún movimiento de la Iglesia posconciliar tan potencialmente transformador como el que gira alrededor del Sínodo de la sinodalidad. La convocatoria sinodal es exigente, dadas las divisiones y exclusiones que padece nuestro mundo y que ha sufrido la Iglesia.


Nos propone que nos reencontremos con todos aquellos con los que, por diversos motivos, la Iglesia no ha logrado mantener proximidad. El camino de la sinodalidad nos pide que nos acerquemos, acojamos, conversemos, escuchemos con humildad. No hay excusa para no intentarlo. Sin embargo, muchas diócesis y parroquias buscan no remover mucho las aguas, van a medio gas.

Es imprescindible sanar heridas con aquellos grupos a los que se ha expulsado o no se atiende por parte de las curias episcopales o los párrocos. Hay todavía, por ejemplo, prestigiosas revistas cristianas que durante décadas han sido ignoradas y siguen marginadas por los obispos del lugar.

Durante muchos años ha habido purgas que han expulsado a comunidades enteras de laicos por sus opiniones o para favorecer determinados movimientos. Uno de los casos más hirientes fue la destrucción de la gran plataforma diocesana de Agentes de Pastoral Juvenil (APJ) que creó Tarancón en Madrid, que reunía a miles de jóvenes animadores pastorales, junto con un centenar de comunidades laicales. Fueron sistemáticamente expulsadas de las parroquias. Si no se hubiera cometido aquel atropello, hoy probablemente Madrid tendría comunidades vivas en la mitad de sus parroquias.

Oportunidad histórica

La sinodalidad es una oportunidad histórica para la reconciliación eclesial. Estas heridas no son remover el pasado, sino que siguen a flor de piel. Es preciso que cada obispo y cada párroco se pregunten qué grupos, comunidades, centros, revistas, asociaciones, scouts o proyectos han sufrido la exclusión y desatención durante las últimas décadas y dén el primer paso para el reencuentro.

Consulta sinodal

 
¿Cómo se puede organizar la consulta sinodal en una parroquia? 

por Fernando Vidal  

La consulta sobre sinodalidad es en sí misma el comienzo de un nuevo camino para la mayoría de parroquias. Por distintas razones que el papa Francisco ha señalado, no es frecuente que haya costumbre de discernimiento comunitario con todo el Pueblo de Dios de las parroquias. Es un gran momento para aprender. 

En general, hay espacios incipientes para el discernimiento de toda la Iglesia local en una parroquia. Quizás se intenta que en los consejos pastorales estén presente una diversidad de voces y puede que una vez al año haya una asamblea de las personas que participan en los distintos grupos. Hay algunas relaciones estables con otras entidades del barrio, especialmente con el sector social a través de Cáritas. Con los católicos no practicantes y con personas no creyentes, los contactos suelen solo individuales y puntuales. Por lo tanto, este proceso de consulta es una excelente oportunidad para crear nuevos espacios de relación o mejorar los que están en estado incipiente o informal. 

Los manuales prácticos que se han elaborado sugieren que se celebren reuniones en los grupos ya formados, convocar una peregrinación, una actividad social o simplemente compartir una comida con los demás. La web oficial de la Santa Sede para el Sínodo propone también aplicar los excelentes y dinámicos materiales elaborados por la Diócesis de Palencia, con herramientas prácticas para niños, jóvenes, adultos, grupos y también para los animadores de la reflexión sinodal en las parroquias. Todo esto se puede descargar

Imaginando lo que es factible hacer en una parroquia normal, podrían existir, entre otras, las siguientes seis posibilidades que presentamos a modo de sugerencias. 

1. Cada semana una pregunta 

Hay un nivel de consulta general a los católicos que asisten a la eucaristía. Cada fin de semana, se puede hacer una pregunta breve en una cartulina que se reparta junto con bolígrafo o lápiz a todos los participantes en las misas durante un par de meses. Cada día una sola pregunta sencilla escogida entre las que incluye el documento del Sínodo. Incluso se pueden hacer tres preguntas que se entreguen aleatoriamente, de modo que cada fin de semana cada feligrés responde solamente una, pero se recogen respuestas para tres. 

2. Una encuesta 

Esa consulta se puede ampliar a todo el barrio mediante una encuesta. La encuesta se puede conseguir con encuestadores por la calle. Quedamos todos los parroquianos posibles un sábado por la mañana y se realizan encuestas por la calle. El cuestionario debe ser breve. Para que sean unos quince minutos de encuesta, hay que hacer, como mucho, diez preguntas abiertas o veinte preguntas en las que se den varias opciones para responder. 

Para que la encuesta recoja lo mejor posible a todo el barrio podemos procurar que el conjunto de respuestas tenga las siguientes proporciones: 1/5 deben ser respuestas de católicos practicantes, 2/5 de católicos no practicantes y otros 2/5 de otro tipo (no creyentes, sin religión, otras confesiones, etc.). Por sexo, mitad y mitad. Por edades, el 10% son niños y adolescentes menores de 15 años, el 25% de jóvenes (15-30 años), 40% de adultos (31-64 años) y otro 25% de 65 y más años. 

 Esas son las proporciones de toda España. Cada parroquia podría adaptarlo a su realidad demográfica. De este modo nos aproximaremos mejor a lo que piensa el conjunto. Seguramente no es estadísticamente representativa, pero nos acerca a la realidad. En todo caso, es una gran oportunidad para movilizar a la gente de la parroquia y escuchar amablemente a los vecinos (no entrar en debate con aquellos a quien se encuesta). 

Esa misma encuesta también se podría hacer un cuestionario en la web e ir consiguiendo gente que haga esas encuestas. Meteremos también ahí las encuestas que se hagan por la calle. Si falta de un grupo u otro, se va buscando gente para que se completen las proporciones. Es muy fácil confeccionar encuestas en Google y te da los resultados automáticamente

3. Grupos de conversación 

El Sínodo invita a una mirada que no solo sea interna a la Iglesia, sino a cómo caminamos con el conjunto de la comunidad humana. Para eso proponemos que se organicen “grupos de conversación” de seis personas dialogando durante una hora, en los que estén representados diferentes tipos de voces y organizaciones de nuestro territorio o barrio. A cada grupo se le plantearían cuatro o cinco preguntas abiertas para que dialogaran. Los siguientes grupos podrían representar el mapa de cada barrio:  

  1. Un grupo de adultos o mayores no creyentes. 
  1. Un grupo de católicos no practicantes, adultos o mayores. 
  1. Un grupo de jóvenes no practicantes o indiferentes. 
  1. Un grupo de responsables o activistas de organizaciones sociales, culturales, deportivas, etc. no confesionales del barrio. 
  1. Un grupo de creyentes de otras confesiones (musulmanes, hindúes, budistas, etc.) y otras denominaciones cristianas (Evangélicos, pentecostales, etc.). 
  1. Un grupo de educadores –creyentes o no– que viven en el barrio o enseñan en sus centros. 
  1. Un grupo de personas que inmigraron desde distintos continentes. 
  1. Un grupo de personas vulnerables a las que ayudan las distintas organizaciones o la parroquia. 

Obviamente, dependiendo de la situación de cada barrio y de la cantidad de gente capaz de organizar grupos, se pueden añadir otros perfiles o convocar más grupos. Es importante grabar las sesiones y luego hacer un resumen de lo dicho para poder pensarlo bien. Tendría que haber un equipo que se dedicara a organizar estos grupos, que uno o dos miembros de dicho equipo estuvieran presentes en cada grupo que se celebre e hiciera dos páginas de resumen de cada grupo. Los demás del equipo pueden escuchar las grabaciones y complementar el resumen. Ese resumen no juzga ni interpreta, sino que simplemente describe sintética y claramente lo que se dijo y cuáles fueron los consensos y divergencias que aparecieron. 

4. La asamblea parroquial 

La mejor opción es convocar a todos los que quieran participar de la parroquia, sea cual sea su grado de asistencia a la misma. Invitar a todos en las eucaristías, actividades y poner carteles. Si hay algún grupo descolgado de la parroquia, pero presente en el territorio, invitarlo también. De nuevo los materiales de la Diócesis de Palencia son una gran ayuda. Convocar una mañana de domingo. 

 Quizás para eso sea importante concentrar las eucaristías y dedicar una hora y media posteriormente a la reunión. Se podría hacer dos veces en todo el periodo de consulta. Tras una muy breve introducción de 10 minutos como máximo, organizar grupos infantiles, adolescentes y del resto (uniendo jóvenes y adultos). Habría que tener animadores grupales preparados para tantos grupos como haya, con los que haya habido una reunión preparatoria días antes. 

Lo más fácil es organizar la reunión en tres rondas. Plantear dos o tres preguntas a contestar en la primera ronda. En la segunda ronda, identificar cada uno qué aspectos le resuenan más –sin añadir nuevos aspectos-. En la tercera ronda identificar cuál sería la convergencia principal que hay entre todo lo escuchado. Tomar nota de todo y que cada animador haga una ficha por grupo. 

Si se logra hacer una segunda asamblea, se podría hacer un resumen (en una página) de lo que salió en la primera asamblea por grupos y trabajar de nuevo por grupos en tres rondas sobre esa página o bien introduciendo nuevas preguntas. 

5. Equipos, grupos y comunidades parroquiales 

Quizás es la consulta más fácil. Hay que poner mucho cuidado en no olvidar a ningún grupo o equipo (catequesis, comunidades, scouts, religiosos y religiosas que viven en el territorio parroquial, equipos de liturgia, Cáritas y otros grupos sociales católicas, etc.). Se pueden plantear en dos sesiones. El material de la Diócesis de Palencia está reamente muy bien para este nivel de consulta a grupos. 

6. Un grupo amplio de voces de grupos y equipos 

Además del trabajo de cada grupo y equipo, es importante constituir un grupo amplio donde estén presentes voces de todos los grupos, equipos y comunidades, con los que trabajar más a fondo todo el proceso, reflexionando lo recogido por todos los demás canales (grupos de conversación, encuesta, consultas en las eucaristías, etc.) y siguiendo todos los pasos que nos indican en las herramientas de la Diócesis de Palencia. Sería clave que ese grupo amplio contara con un guía espiritual que ayudara a seguir los pasos (y que se dedicara solamente a eso, sin intervenir más que para ayudar en el modo de proceder) 

¿Qué pastores practicarán la sinodalidad? 

por Fernando Vidal  

 
La sinodalidad es el gran carisma de la Iglesia de este siglo XXI. La Iglesia es la humanidad caminando detrás de Cristo y, por eso, la sinodalidad se convierte también en un gran paradigma que convoca a todos los seres humanos, tal como hizo el papa Francisco en ‘Fratelli tutti’
 

¡Hemos sufrido tanto por la falta de sinodalidad! Arbitrariedad, oscurantismo, secretismo, clientelismos, expulsiones de grupos enteros, persecuciones, impunidad, etc. De todo hay y sin control. Y todo aguantado con resignación por la gente que va quedando, después de que cientos de millones de personas se hayan alejado a su pesar. Es lo que nunca menciona la Iglesia cuando habla de la descristianización. 

Este gran kairós sobre la sinodalidad que comienza la Iglesia universal es el núcleo de este pontificado y su gran legado. Y esa es la diana de la resistencia contra Francisco y que ya sufrió Pablo VI en su momento.            Un sector quiere una Iglesia al servicio del poder o que forme parte de la cultura del poder. 

El espíritu sinodal y las reformas que requiere en costumbres y estilos se encuentra inicialmente con serias dificultades para encarnarse. La principal es que el autoritarismo está hondamente arraigado en un sector del clero y también del laicado. Ese presbiterado es clave para “permitir” que las comunidades parroquiales, diocesanas y las organizaciones cristianas sean sinodales. 

Jóvenes tradicionalistas 

Pero todos somos conscientes de que una parte numerosa de la generación joven de pastores es llamativamente tradicionalista, a deshora con los tiempos sinodales que vivimos. Son resultado de una reacción a la sociedad hiperliberal, pero también ha sido programado por varias décadas de formación monocolor en los seminarios, del control de los nuevos movimientos sobre sus curas y de una teología presbiterial superficial. ¿Qué pastores están preparados para practicar la sinodalidad que viene? 

Estados Unidos apoya al Papa Francisco

por Fernando Vidal 

  

Estados Unidos es un país clave en la conformación del catolicismo mundial. No solamente por su influencia cultural y mediática, sino porque –según informes de la Santa Sede– el 85% de las noticias falsas sobre el papa Francisco tiene su origen allí. Se ha ido construyendo la idea de que Estados Unidos es contrario a la profundización conciliar que guía a la Iglesia en estos últimos años, pero no es cierto. Una reciente encuesta realizada el prestigioso Pew Research Center nos aporta datos de la verdadera realidad.

En los últimos años, el papa Francisco ha aumentado su apoyo popular entre la sociedad estadounidense. En 2013, el porcentaje que valoraba positivamente al papa Francisco era del 57% y, en 2021, se ha consolidado una línea ascendente que ya ha alcanzado el 64%. Dos tercios de los estadounidenses se muestran muy o principalmente a favor del papa Francisco y, según el Centro Pew, entre los católicos el apoyo llega al 82%.

Valoración positiva

Este apoyo varía según la ideología. Nueve de cada diez católicos demócratas tienen una valoración positiva de Francisco, pero entre los republicanos baja al 73%. La reciente polémica sobre la excomunión de Biden muestra ese sesgo. El 67% de los católicos del país creen que Biden sí debe poder comulgar pese a permitir abortar en centros financiados por el Estado.

Entre republicanos solo lo acepta el 44%. Sin embargo, esos republicanos católicos sí apoyan que se pueda comulgar, aunque se contraríe el Magisterio en materias de inmigración (un 86% lo apoya), pena de muerte (78%) o matrimonios homosexuales (68%).

Pese a las incoherencias, el pueblo estadounidense apoya masivamente la reforma del papa Francisco, y hasta el 61% de quienes carecen de religión recibe positivamente sus palabras y gestos.

La Iglesia es la mayor fuerza global de la democratización

por Fernando Vidal
El 38% de los países no son democracias y, en ellos, vive el 43% del conjunto de la población mundial. Son datos del último informe publicado por el Instituto Internacional para la Democracia y Asistencia Electoral (IDEA). Muchas de esas dictaduras prosperan como capitalismo de Estado: en el nuevo modelo de dictadura, la oligarquía se convierte en plutocracia con todos los poderes para perseguir y matar.
El modelo ha tomado una parte del planeta sin expectativas de cambio y la comunidad internacional hace tiempo que dejó de ser comunidad, después de un breve intervalo de esperanza.

Sueños rotos
Hubo un tiempo en el que la humanidad tenía la sensación de que avanzaba lenta, pero de forma optimista, hacia el progreso. Uno de los signos más importantes era que en el mundo iban desapareciendo las dictaduras y florecían nuevas democracias. Hace tres décadas que eso dejó de ser así.
‘Fratelli Tutti’ nos recuerda las sombras que se han extendido sobre nosotros en los últimos tiempos y que hemos perdido la línea ascendente de mejora del planeta, ese horizonte que nos parecía alcanzable en el año 2000, en el 2020, en el 2030 y que ahora ya apunta al siglo XXII. Nuestros sueños, dice el Papa, “se rompen en pedazos”.
En ese tenebroso mundo dictatorial, la Iglesia está siendo la mayor fuerza global de democratización. Lo hace regenerando desde dentro el espíritu del pueblo y el capital moral del país, convocando a la reconciliación, uniéndose a las víctimas, creando justicia social y sociedad civil, defendiendo los derechos y libertades, sufriendo persecución, solidarizando a la comunidad internacional, dando la educación que trae democracia.
Se puede constatar en las recientes movilizaciones de Cuba. Más que nunca, se nos convoca a ser constructores inequívocos de democracia y a tener la mirada de la ciudadanía planetaria.