¿Tiene futuro la Iglesia?

Frei Betto

 En el modelo actual, la respuesta a la pregunta anterior es no. Esta es la opinión del Papa Francisco. Prueba de ello es que acaba de convocar un maratón democrático titulado “Hacia una Iglesia sinodal: comunión, participación y misión”. El objetivo es dar voz a 1.300 millones de católicos sobre el futuro de la Iglesia. Qué opinan sobre la participación de las mujeres, el divorcio, los grupos minoritarios (gays, etc.), los jóvenes y muchos otros temas controvertidos dentro de la institución en la actualidad. 

La primera de las tres fases del proceso se extiende hasta abril de 2022. Consiste en escuchar a los fieles de base, a los feligreses y a los militantes de los movimientos pastorales. La segunda, de septiembre de 2022 a marzo de 2023, es la escucha de las opiniones de los fieles por parte de los obispos de cada continente. Finalmente, en octubre de 2023, Roma acogerá el Sínodo de los Obispos que resumirá las opiniones recogidas en un documento que será sancionado y difundido por el Papa. 

La crisis de la Iglesia católica es profunda. Aunque el Concilio Vaticano II (1962-1965) sentó las bases pastorales, teológicas y bíblicas para una renovación significativa, los pontificados de Juan Pablo II y Benedicto XVI han puesto el pie en el freno. Promovieron movimientos anacrónicos, anticonciliares, nostálgicos de la misa en latín y del triunfalismo clerical.                                         Mientras “la vuelta a la gran disciplina”, en expresión de mi primo, el teólogo jesuita J.B. Libanio, reafirmaba la intocabilidad del celibato, la pederastia se desbocaba bajo el silencio cómplice de obispos y cardenales que optaban por “salvar” a sus sacerdotes a costa de las víctimas, muchas de ellas niños. Y las mujeres siguieron siendo excluidas del sacerdocio, relegadas a la condición de seres de segunda clase. 
Se pueden señalar muchas causas para explicar la crisis de la Iglesia católica, la evasión de los fieles, la contradicción entre lo que se predica y lo que se vive.                                                           Considero que uno de los más graves es el clericalismo, esa enfermedad infantil del esteticismo eclesiástico, que se segrega del común de los mortales circulando con sotana por las calles y apreciando el exceso de incienso en la pompa litúrgica.                                                                        Al clericalismo también se opone el Papa Francisco. Mientras los laicos sean tratados como subordinados, tributarios de la catequesis infantil, privados de los medios para mantenerse al día en teología y Biblia, veremos crecer exponencialmente a las Iglesias evangélicas.                                          De hecho, estas Iglesias tienen mucho que enseñar a los católicos sobre “comunión, participación y misión”. La señora va a misa; la señora de la limpieza, al servicio. Y los prejuicios católicos, antes centrados en los espiritistas y los ateos, se dirigen ahora a los evangélicos, como si todos fueran fundamentalistas. Recomiendo, como excelente antídoto contra los prejuicios, el libro de Juliano Spyer, “Pueblo de Dios – quiénes son los evangélicos y por qué importan” (SP, Geração, 2020). 

Tras el Concilio Vaticano II, la Iglesia católica había plantado las semillas de su futuro renovado: las comunidades eclesiales de base. Pero el conservadurismo autoritario intentó desarraigarlos. Además de sabotear cualquier debate serio sobre el celibato, el aborto, el divorcio, el matrimonio homosexual, la ortotanasia y, especialmente, el derecho de las mujeres al sacerdocio, al episcopado y al papado. Espero que las opiniones católicas de base recogidas en la primera fase de la convocatoria de Francisco no sean filtradas por los obispos cuando tabulen los cuestionarios. Esperar que los obispos se atrevan a renunciar a su poder en la estructura jerárquica de la Iglesia y a admitir cambios que pongan en peligro la posición que ocupan es, en el mejor de los casos, confiar en lo milagroso. Pero la fe enseña que existe, y el Espíritu Santo, que “sopla donde quiere”, es capaz de sorprendernos.   

Homenaje a Paulo Freire en su centenario

Frei Betto: «Paulo Freire enseñó al pueblo a recuperar su autoestima, ser sujeto de su historia, líder político» 

Paulo Freire 

«Paulo Freire está en la raíz de la historia del poder popular brasilero a lo largo de 50 años, entre 1966 y 2016» 

«Con su método, nos enseñó, no sólo a hablar en lenguaje popular, plástico, no académicamente conceptual, sino también a aprender con el pueblo. Enseñó al pueblo a recuperar su autoestima» 

«Ante la emergencia de tantos gobiernos autoritarios y la profusión de mensajes antidemocráticos, racistas, homofóbicos, machistas y negacionistas en las redes digitales, me parece de suma importancia revisitar a Paulo Freire en esta fecha» 

«Nos enseña en sus obras que no hay movilización sin concientización previa. Es preciso que las personas tengan un ‘varal’ donde colgar los conceptos políticos y las claves de análisis de la realidad. El “varal” es la percepción del tiempo como historia» 

«La esencia del neoliberalismo es la deshistorización del tiempo. El análisis marxista supone por tanto el rescate del tiempo como historia. La perspectiva de Jesús era histórica» 

«Paulo Freire, hombre de formación cristiana y militante adepto a los fundamentos del marxismo, supo percibir la importancia de la lectura del mundo como condición para la lectura del texto» 

«Si queremos rescatar el legado de Paulo Freire, el camino es volver al trabajo de base con las clases populares, adoptando su método en una perspectiva histórica, abierta a las utopías libertarias y al horizonte democrático. Fuera del pueblo no hay salvación» 

13.09.2021 | Frei Betto 

Frei Betto es uno de los mejores conocedores de Paulo Freire. Además de amigo personal, aplicó su método en la educación popular que ejerce hasta el día de hoy. Este homenaje que le hace en el centenario de su nacimiento es una mezcla de experiencias vividas con él y exposición simple y ejemplar de su método. Me uno a él en esta celebración

Traté con él cuando Paulo pertenecía al comité científico del grupo de teólogos y filósofos, de los cuales formaba parte, que editaban y editan todavía la Revista Internacional Concilium (en 7 lenguas). Desde el principio surgió un gran diálogo, del cual él era maestroSe cuenta entre los fundadores de la Teología de la Liberación, cosa que él decía muy honrado. Sigue el texto lúcido y vivencial de Frei Betto. Leonardo Boff 

Frei Betto: Homenaje a Paulo Freire en el centenario de su nacimiento 

Puedo afirmar, sin miedo a exagerar, que Paulo Freire está en la raíz de la historia del poder popular brasilero a lo largo de 50 años, entre 1966 y 2016. Ese poder surgió como un árbol frondoso de la izquierda brasilera actuante en la segunda mitad del siglo XX: grupos que lucharon contra la dictadura militar (1964-1985); las comunidades Eclesiales de Base de las Iglesias cristianas; la amplia red de movimientos populares y sociales que despuntaron en los años 70; el sindicalismo combativo; y, en la década de 1980, la fundación de la CUT (Central Única de los Trabajadores); de la ANAMPOS (Articulación Nacional de los Movimientos Populares y Sindicales) y enseguida de la CMP (Central de Movimientos Populares); del PT (Partidos de los Trabajadores); y del MST (Movimento de los Trabajadores Rurales Sin Tierra); y de tantos otros movimientos, ONGs y entidades.  

Si tuviese que responder a la sugerencia: “Indique una persona causante de todo eso”, diría sin ninguna duda: Paulo Freire. Sin la metodología de educación popular de Paulo Freire, no habría esos movimientos, porque él nos enseñó algo muy importante: a ver la historia desde la óptica de los oprimidos y hacerlos protagonistas de los cambios en la sociedad.  

Los excluidos como sujetos políticos 

Al salir de la prisión política, a finales de 1973, tuve la impresión de que toda lucha aquí fuera había acabado por la fuerza de la represión de la dictadura militar, y porque todos nosotros, imbuidos de la pretensión de ser los únicos entendidos en la lucha capaz de rescatar la democracia, estábamos en la cárcel, muertos o en el exilio. Cual no fue mi sorpresa al encontrar una inmensa red de movimientos populares diseminados por todo Brasil

Cuando fue fundado el PT, en 1980, vi a compañeros de izquierda reaccionar: “¿Obreros? No. Es mucha pretensión los obreros queriendo ser la vanguardia del proletariado. Somos nosotros, intelectuales teóricos, marxistas, quienes tenemos capacidad para dirigir a la clase trabajadora”. No obstante, en Brasil los oprimidos empezaban a volverse no sólo sujetos históricos, sino también líderes políticos, gracias al método Paulo Freire. 

Una vez en México compañeros de izquierda me preguntaron: 

— ¿Cómo hacer aquí algo parecido al proceso de ustedes en Brasil? Porque ustedes tienen un sector de izquierda en la Iglesia, un sindicalismo combativo, el PT… ¿Cómo se obtiene esa fuerza política popular? 

— Empiecen haciendo educación popular –respondí– y de aquí a treinta años… 

Ellos me interrumpieron: 

— ¡Treinta años es demasiado! Queremos una sugerencia para tres años. 

— Para tres años no sé cómo hacer –observé–, pero para treinta años conozco el camino. 

En resumen, todo el proceso de acumulación de fuerzas políticas populares que resultó en la elección de Lula como presidente de Brasil, en 2002, y mantuvo al PT en el gobierno federal durante trece años, no cayó del cielo. Todo fue construído con mucha tenacidad a partir de la organización y movilización de las bases populares aplicando el método Paulo Freire. 

El método Paulo Freire 

Conocí el método Paulo Freire en 1963. Yo vivía en Río de Janeiro, integraba la dirección nacional de la Acción Católica. Al surgir los primeros grupos de trabajo del método Paulo Freire, me comprometí en un equipo que los sábados subía a Petrópolis, distante 70 km de Río, para alfabetizar a obreros de la Fábrica Nacional de Motores. Allí descubrí que nadie enseña nada a nadie, unos ayudan a otros a aprender

¿Qué hicimos con los trabajadores de aquella fábrica de camiones? Fotografiamos las instalaciones, reunimos a los obreros en el salón de una iglesia, proyectamos diapositivas e hicimos una pregunta totalmente simple

— En esta foto ¿qué es lo que ustedes no hicieron? 

— Bueno, no hicimos el árbol, la planta, el camino, el agua… 

— Eso que ustedes no hicieron es naturaleza –dijimos. 

— ¿Que es lo que hizo el trabajo humano? –indagamos. 

— El trabajo humano hizo el ladrillo, la fábrica, el puente, la cerca… 

— Eso es cultura –dijimos. — ¿Y cómo fueron hechas esas cosas? 

Ellos discutían y respondían

— Fueron hechas en la medida en que los seres humanos transformaron la naturaleza en cultura. 

Enseguida aparecía la foto del patio de la Fábrica Nacional de Motores ocupado por muchos camiones y las bicicletas de los trabajadores. Simplemente preguntábamos

— En esta foto, ¿qué hicieron ustedes? 

— Los camiones. 

— ¿Y qué tienen ustedes?  

— Las bicicletas. 

— ¿Ustedes no estarán equivocados? 

— No, nosotros fabricamos los camiones… 

— ¿Y por qué no van a casa en camión? ¿Por qué van en bicicleta? 

— Porque el camión cuesta caro y no es nuestro. 

— ¿Cuánto cuesta un camión? 

— Cerca de 40 mil dólares. 

— ¿Cuánto ganan ustedes al mes? 

— Bueno, ganamos en promedio 200 dólares. 

— ¿Cuánto tiempo tiene que trabajar cada uno de ustedes, sin comer, sin beber, sin pagar alquiler, economizando todo el salario para ser un día dueño del camión que construye? 

Ahí ellos empezaban a calcular y tomaban conciencia de la esencia de la relación capital x trabajo, lo que es la plusvalía, la explotación etc. 

Las nociones más elementales del marxismo, en cuanto crítica del capitalismo, venían por el método Paulo Freire. Con la diferencia de que no estábamos dando clase, no hacíamos lo que Paulo Freire llamaba ‘educación bancaria’, o sea, meter nociones de política en la cabeza del trabajador. El método era inductivo. Como decía Paulo, nosotros, los profesores, no enseñábamos, ayudábamos a los alumnos a aprender

Culturas distintas y complementarias 

Cuando llegué a São Bernardo do Campo (SP), en 1980, había militantes de izquierda que distribuían periódicos entre las familias de los trabajadores. Cierto día doña Marta me preguntó: 

— ¿Qué es “contradicción de clase”? 

— Doña Marta, olvide eso. 

— No soy de mucha lectura –se justificó– porque mi vista es mala y la letra pequeña. 

— Olvide eso –le dije–. La izquierda escribe esos textos para leerlos ella y quedarse contenta, creyendo que está haciendo la revolución. 

Paulo Freire nos enseñó, no sólo a hablar en lenguaje popular, plástico, no académicamente conceptual, sino también a aprender con el pueblo. Enseñó al pueblo a recuperar su autoestima.  

Al salir de la cárcel, viví cinco años en una favela en Espíritu Santo. Allí trabajé en educación popular con el método Paulo Freire. Al volver a São Paulo, a finales de los 70, Paulo Freire me propuso hacer un balance de nuestra experiencia en educación y, gracias a la mediación del periodista Ricardo Kotscho, produjimos el libro titulado “Esa escuela llamada vida” (Ática). Es su relato como educador y creador del método, y mi experiencia como educador de base. 

En el libro cuento que, en la favela donde yo vivía, había un grupo de mujeres embarazadas de su primer hijo asesoradas por médicos de la Secretaría Municipal de Salud. Pregunté a los médicos por qué trabajar solo con las embarazadas de primer hijo. 

— No queremos mujeres que ya tengan vicios maternales –dijeron–, queremos enseñar todo. 

Pues bien, pasados unos meses, llamaron a mi puerta. 

— Betto, queremos su ayuda. 

— ¿Mi ayuda? 

— Hay un cortocircuito entre nosotros y las mujeres. Ellas no entienden lo que hablamos. Usted, que tiene experiencia con ellas, nos podría asesorar. 

Fui a presenciar el trabajo de ellos. Al entrar en el Centro de Salud del bairro, me asusté. Allí estaban mujeres muy pobres, y el Centro había sido adornado con carteles de bebés Johnson, rubios de ojos azules, propaganda de Nestlé etc. Delante de aquel espectáculo visual, reaccioné: 

— Todo está equivocado. Cuando las mujeres entran aquí y ven esos bebés perciben que eso es otro mundo, no tiene nada que ver con los bebés de ellas. 

Presencié el trabajo de los médicos. Hablaban en FM y las mujeres estaban sintonizadas en AM. La comunicación realmente no funcionaba. En una sesión, el doctor Raúl explicó, en lenguaje científico, la importancia de la alimentación materna y, por tanto, de las proteínas, para la formación del cerebro humano. Cuando él terminó la exposición, las mujeres lo miraron como yo al abrir un texto en mandarín o árabe: sin entender nada. 

— Doña María, ¿usted entendió lo que dijo el doctor Raúl? – pregunté. 

— No, no entendí, sólo entendí que él dijo que nuestra leche es buena para la cabeza de los niños. 

— ¿Y por qué no lo entendió usted?  

— Porque no tengo estudio. Fui poco a la escuela, nací pobre en el campo. Yo tenía que trabajar la tierra y ayudar al sustento de la familia. 

— ¿Y por qué el doctor Raúl supo explicar todo eso? 

— Porque él es doctor, tiene estudios. Él sabe y yo no sé.  

— Doctor Raúl, ¿usted sabe cocinar? – pregunté. 

— No sé ni hacer café.  

— Doña María, ¿usted sabe cocinar? 

— Sí sé. 

— ¿Sabe hacer pollo en salsa oscura (plato que en Espirito Santo y también en algunas áreas del Nordeste se llama galinha de cabidela)? 

— Sé. 

— Por favor, póngase de pie – le pedí– y cuéntenos cómo se hace un pollo en salsa oscura. 

Doña María dio un aula de culinaria: cómo se mata el pollo, cómo se despluma, cómo se prepara la carne y se hace la salsa etc. 

Cuando ella se sentó, dije: 

— Doctor Raúl, ¿usted sabe hacer un plato así? 

— Claro que no, me gusta, pero no sé cocinar. 

— Doña María –concluí– usted y el doctor Raul, perdidos en un bosque espeso, muertos de hambre, y de pronto aparece una gallina. Él, con toda su cultura moriría de hambre, usted, no.  

La mujer abrió una sonrisa de oreja a oreja. En aquel momento ella descubrió un principio fundamental de Paulo Freire: no existe nadie más culto que otro, existen culturas distintas, socialmente complementarias. Si ponemos en la balanza toda mi filosofía y teología y la culinaria de la cocinera del convento en el que vivo, ella puede pasar sin mis conocimientos, pero yo no puedo pasar sin los de ella. Esa es la diferencia. La cultura de una cocinera es imprescindible para todos nosotros. 

Paulo Freire y desafíos de futuro 

Ante la emergencia de tantos gobiernos autoritarios y la profusión de mensajes antidemocráticos, racistas, homofóbicos, machistas y negacionistas en las redes digitales, me parece de suma importancia revisitar a Paulo Freire en esta fecha del centenario de su nacimiento. 

El reflujo de las fuerzas progresistas en América Latina en los últimos años y el despuntar de figuras neofascistas como Bolsonaro en Brasil, nos obligan a reconocer que hace décadas abandonamos el trabajo de base de organización y movilización populares. Ese vacío en las poblaciones de la periferia, de las favelas, de las zonas rurales pobres, está siendo ocupado por el fundamentalismo religioso, por el narcotráfico y los milicianos. 

Paulo Freire nos enseña en sus obras que no hay movilización sin concientización previa. Es preciso que las personas tengan un “varal” donde colgar los conceptos políticos y las claves de análisis de la realidad. El “varal” es la percepción del tiempo como historia. 

Hay civilizaciones, tribus, grupos, que no tienen percepción del tiempo como historia. Los griegos antiguos, por ejemplo, creían que el tiempo era cíclico. Hoy, el tiempo retorna por medio del esoterismo, del negacionismo, del fatalismo y del fundamentalismo religioso. Pero retorna sobre todo por el neoliberalismo. 

La esencia del neoliberalismo es la deshistorización del tiempo. Cuando Fukuyama declaró que “la historia acabó”, expresó esto que el neoliberalismo nos quiere inculcar: ¡Hemos llegado a la plenitud de los tiempos! El modo neoliberal de producción capitalista, basado en la supremacía del mercado, es definitivo. Pocos son los escogidos y muchos los excluidos. Y de nada sirve querer luchar por una sociedad alternativa, ¡por “otro mundo posible”! 

De hecho, hoy en día es difícil hablar de sociedad alternativa. Socialismo entonces, ¡ni pensar! Se ha creado un pudor, un bloqueo intelectual y emocional. “El socialismo acabó, se derrumbó, colapsó, fue enterrado”, alardean las pitonisas. Las alternativas que se plantean son por lo general intrasistémicas. 

La noción de que el tiempo es historia viene de los persas, pasada a los hebreos y acentuada por la tradición judaica. Tres grandes paradigmas de nuestra cultura son de origen judaico –Jesús, Marx y Freud– y, por lo tanto, trabajaron con la categoría de tiempo como historia. 

No se consigue estudiar el marxismo sin profundizar en los modos de producción anteriores para entender cómo se llegó al modo de producción capitalista. Y entender, enseguida, cómo sus contradicciones podrían llevar a los modos de producción socialista y comunista. El análisis marxista supone por tanto el rescate del tiempo como historia

Si alguien hace análisis o psicoterapia, el psicoanalista pregunta al paciente sobre su pasado, su infancia, su crianza. Si el paciente puede hablar sobre su vida intrauterina, tanto mejor… Toda la psicología de Freud es un rescate de nuestra temporalidad como individuos. 

La perspectiva de Jesús era histórica. El Dios de Jesús se presenta con currículum vitae: no es un dios cualquiera –es Dios de Abraham, Isaac y Jacob– o sea, un Dios que hace historia. La categoría principal de la predicación de Jesús es histórica: el Reino de Dios. Aunque situado allá arriba por el discurso eclesiástico, teológicamente no se sitúa allá arriba. El Reino es algo ahí adelante, es la culminación del proceso histórico. 

Es curioso que en la Biblia la historia, como factor de identificación del tiempo, es tan fuerte que en el relato del Génesis la Creación del mundo ya aparece marcada por esa historicidad del tiempo antes de la aparición del ser humano. 

Para muchos, historia es lo que hombres y mujeres hacen. Entonces, no habría historia antes del surgimiento de hombres y mujeres, tanto es así que se habla de prehistoria. Para la Biblia, ya hay historia antes de la aparición del ser humano. Tanto que los griegos consideraban al dios de los hebreos una entidad muy incompetente. Un verdadero dios crea como el Nescafé: instantáneo, y no a plazos, como muestra el relato bíblico. En el relato de la Creación, en siete días, ya hay historicidad. Y Paulo Freire, hombre de formación cristiana y militante adepto a los fundamentos del marxismo, supo percibir la importancia de la lectura del mundo como condición para la lectura del texto. 

Al neoliberalismo no le conviene esta perspectiva. Por eso, no se puede hacer educación popular sin tener el “varal” para colgar las ropas… Ese “varal” –el tiempo en cuanto historia– es fundamental para poder visualizar el proceso social y político. Esto sucede también en la dimensión micro de nuestras vidas. ¿Por qué hoy muchos tienen dificultad para hacer proyectos de vida? ¿Por qué hay jóvenes que llegan a los 20 años sin la menor idea de lo que pretenden ser o hacer en la vida? Para muchos de ellos, todo es aquí y ahora. 

Por lo tanto, si queremos rescatar el legado de Paulo Freire, el camino es volver al trabajo de base con las clases populares, adoptando su método en una perspectiva histórica, abierta a las utopías libertarias y al horizonte democrático. Fuera del pueblo no hay salvación. Y si creemos que la democracia debe ser, de hecho, el gobierno del pueblo para el pueblo y con el pueblo, no queda alternativa sino adoptar el proceso educativo paulofreiriano que sitúa a los oprimidos como protagonistas políticos e históricos. 

Cuando Paulo Freire volvió de 15 años de exilio, en agosto de 1979, nos encontramos en São Paulo. Éramos vecinos y con frecuencia lo visitaba. Estrechamos mucho nuestras relaciones personales. 

Termino este homenaje con este texto que escribí el día 2 de mayo de 1997, fecha de la transvivenciación de Paulo Freire: 

“Ivo vio la uva”, enseñaban los manuales de alfabetización. Pero el profesor Paulo Freire, con su método de alfabetizar concientizando, hace que adultos y niños en Brasil y en Guinea-Bissau, en la India, en Nicaragua y en tantos otros lugares, descubran que Ivo no vio solo con los ojos. Vio también con la mente y se preguntó si uva es naturaleza o cultura. 

Ivo vió que la fruta no resulta del trabajo humano. Es Creación, es naturaleza. Paulo Freire enseñó a Ivo que sembrar uva es acción humana en y sobre la naturaleza. Y la mano, multiherramienta, despierta las potencialidades del fruto. Así como el propio ser humano fue sembrado por la naturaleza en años y años de evolución del Universo. 

Coger la uva, aplastarla y transformarla en vino es cultura, señaló Paulo Freire. El trabajo humaniza la naturaleza y, al realizarlo, el hombre y la mujer se humanizan. Trabajo que instaura el nudo de relaciones, la vida social. Gracias al profesor, que inició su pedagogía revolucionaria con trabajadores del Sesi de Pernambuco, Ivo vio también que la uva es recogida por temporeros, que ganan poco, y comercializada por intermediarios, que ganan mucho más. 

Ivo aprendió con Paulo que, aun sin todavía saber leer, él no es una persona ignorante. Antes de aprender las letras, Ivo sabía levantar una casa, ladrillo a ladrillo. El médico, el abogado o el dentista, con todos sus estudios, no son capaces de construir como Ivo. Paulo Freire enseñó a Ivo que no existe nadie más culto que otro, existen culturas paralelas, distintas, que se complementan en la vida social. 

Ivo vió la uva y Paulo Freire le mostró los racimos, el parral, toda la plantación. Enseñó a Ivo que la lectura de un texto es tanto mejor comprendida cuanto más se inserta el texto en el contexto del autor y del lector. De esa relación dialógica entre texto y contexto, Ivo extrae el pretexto para actuar. En el inicio y en el fin del aprendizaje la praxis de Ivo es lo que importa. Praxis-teoría-praxis, en un proceso inductivo que torna al educando sujeto histórico. 

Ivo vio la uva y no vio el ave que, desde arriba, mira la parra y no ve la uva. Lo que Ivo ve es diferente de lo que ve el ave. Así, Paulo Freire enseñó a Ivo un principio fundamental de epistemología: la cabeza piensa desde donde pisan los pies. El mundo desigual puede ser leído con la óptica del opresor o con la óptica del oprimido. Resultan lecturas tan diferentes una de otra como entre la visión de Ptolomeo, al observar el sistema solar con los pies en la Tierra, y la de Copérnico, al imaginarse con los pies en el Sol. 

Ahora Ivo ve la uva, el parral y todas las relaciones sociales que hacen del fruto fiesta en el cáliz de vino, pero ya no ve a Paulo Freire, que se sumergió en el Amor la mañana del 2 de mayo de 1997. Nos deja una obra inestimable y un testimonio admirable de competencia y coherencia. 

Paulo debía estar en Cuba donde recibiría el título de Doctor Honoris Causa por la Universidad de La Habana. Al sentir dolorido su corazón, que tanto amó, pidió que fuese yo a representarlo. Pero yo tenía que ir a Palestina y no me fue posible atenderlo. Sin embargo, antes de embarcar fui a rezar con Nita, su mujer, y con sus hijos en torno a su semblante tranquilo: Paulo veía a Dios. 

Frei Betto es escritor, autor de Por una educación crítica y participativa (Rocco) y de Esa escuela llamada vida (Ática) con Paulo Freire y Ricardo Kotscho. Librería virtual. 

Cuba resiste. Una mirada latinoamericana

“No deseo para el futuro de Cuba el presente de Brasil, Guatemala, Honduras o incluso Puerto Rico, una colonia estadounidense a la que se le negó la independencia. ” -Frei Betto

       Por: Frei Betto*

Pocos ignoran mi solidaridad con la Revolución cubana. Durante 40 años he visitado con frecuencia la isla por compromisos de trabajo e invitaciones a eventos. Durante un largo período, medié en la reanudación del diálogo entre los obispos católicos y el gobierno cubano, como se describe en mis libros ‘Fidel y la religión’ (Fontanar/Companhia das Letras) y ‘Paraíso perdido – Viajes al mundo socialista’ (Rocco).

Conozco en detalle la vida cotidiana cubana, incluyendo las dificultades que enfrenta la población, los desafíos a la Revolución, las críticas de los intelectuales y artistas del país. Visité cárceles, hablé con opositores a la Revolución, conviví con sacerdotes y laicos cubanos opuestos al socialismo.

Cuando me dicen a mí, un brasileño, que en Cuba no hay democracia, desciendo de la abstracción de las palabras a la realidad.

¿Cuántas fotos o noticias se han visto o se ven de cubanos en la miseria, mendigos desparramados en las aceras, niños abandonados en las calles, familias bajo los viaductos? ¿Algo parecido a la cracolandia (la tierra del crack), a las milicias, a las largas colas de enfermos que esperan años para ser atendidos en un hospital?

Advierto a los amigos: si eres rico en Brasil y te vas a vivir a Cuba, conocerás el infierno. No podrá cambiar de coche cada año, comprar ropa de diseño, viajar con frecuencia de vacaciones al extranjero.

Y, sobre todo, no podrás explotar el trabajo de los demás, mantener a tus empleados en la ignorancia, estar «orgulloso» de María, tu cocinera desde hace 20 años, y a la que niegas el acceso a su propia casa, a la escolarización y al plan de salud.

Si eres de clase media, prepárate para conocer el purgatorio. Aunque Cuba ya no es una sociedad estatal, la burocracia persiste, hay que tener paciencia en las colas de los mercados, muchos productos disponibles este mes pueden no encontrarse el próximo debido a la inconstancia de las importaciones.

Sin embargo, si eres asalariado, pobre, sin hogar o sin tierra, prepárate para conocer el paraíso. La Revolución garantizará tus tres derechos humanos fundamentales: la alimentación, la salud y la educación, así como la vivienda y el trabajo.

Puede que tengas un gran apetito por no comer lo que te gusta, pero nunca pasarás hambre. Tu familia dispondrá de escolarización y asistencia sanitaria, incluidas las cirugías complejas, totalmente gratuitas, como deber del Estado y derecho del ciudadano.

No hay nada más prostituido que el lenguaje. La célebre democracia nacida en Grecia tiene sus méritos, pero es bueno recordar que, en aquella época, Atenas tenía 20 mil habitantes que vivían del trabajo de 400 mil esclavos… ¿Qué respondería uno de esos miles de servidores si se le preguntara por las virtudes de la democracia?

No deseo para el futuro de Cuba el presente de Brasil, Guatemala, Honduras o incluso Puerto Rico, una colonia estadounidense a la que se le negó la independencia. Tampoco quiero que Cuba invada Estados Unidos y ocupe una zona costera de California, como es el caso de Guantánamo, que se ha transformado en un centro de tortura y una prisión ilegal para presuntos terroristas.

La democracia, en mi concepto, significa el «Padre Nuestro» -la autoridad legitimada por la voluntad popular- y el «Pan Nuestro» -el reparto de los frutos de la naturaleza y del trabajo humano-. La rotación electoral no hace, ni asegura una democracia. Brasil e India, considerados democracias, son ejemplos flagrantes de miseria, pobreza, exclusión, opresión y sufrimiento.

Solo quienes conocen la realidad de Cuba antes de 1959 saben por qué Fidel contó con tanto apoyo popular para llevar la Revolución a la victoria.

El país era conocido por el apodo de «burdel del Caribe». La mafia dominaba los bancos y el turismo (hay varias películas sobre esto). El principal barrio de La Habana, todavía llamado Vedado, tiene este nombre porque no se permitía a los negros circular por allí…

Estados Unidos nunca se conformó con haber perdido la Cuba sometida a sus ambiciones. Por ello, poco después de la victoria de los guerrilleros de la Sierra Maestra, éstos intentaron invadir la isla con tropas mercenarias. Fueron derrotados en abril de 1961. Al año siguiente, el presidente Kennedy decretó el bloqueo de Cuba, que continúa hasta hoy.

Cuba es una isla con pocos recursos. Se ve obligada a importar más del 60 por ciento de los productos esenciales del país. Con el endurecimiento del bloqueo promovido por Trump (243 nuevas medidas y, de momento, no retiradas por Biden), y la pandemia, que ha puesto a cero una de las principales fuentes de recursos del país, el turismo, la situación interna ha empeorado.

Los cubanos tuvieron que apretarse el cinturón. Entonces, los descontentos con la Revolución, que gravitan en la órbita del «sueño americano», promovieron las protestas del domingo 11 de julio –con la ayuda «solidaria» de la CIA, cuyo jefe acaba de hacer una gira por el continente, preocupado por los resultados de las elecciones en Perú y Chile.

Quien mejor explica la situación actual de Cuba es su presidente, Díaz-Canel: «Ha comenzado la persecución financiera, económica, comercial y energética. Ellos (la Casa Blanca) quieren que se provoque un estallido social interno en Cuba para pedir ‘misiones humanitarias’ que se traduzcan en invasiones e injerencias militares. Hemos sido honestos, hemos sido transparentes, hemos sido claros, y en todo momento hemos explicado a nuestra gente las complejidades de la actualidad.

«Recuerdo que hace más de año y medio, cuando comenzó el segundo semestre de 2019, tuvimos que explicar que estábamos en una situación difícil. Estados Unidos comenzó a intensificar una serie de medidas restrictivas, endurecimiento del bloqueo, persecuciones financieras contra el sector energético, con el objetivo de ahogar nuestra economía. Esto provocaría el deseado estallido social masivo, para poder pedir una intervención ´humanitaria´, que acabaría en intervenciones militares.

«Esta situación continuó, luego vinieron las 243 medidas (de Trump, para endurecer el bloqueo) que todos conocemos, y finalmente se decidió incluir a Cuba en la lista de países patrocinadores del terrorismo. Todas estas restricciones llevaron al país a cortar inmediatamente varias fuentes de ingreso de divisas, como el turismo, los viajes de cubano-americanos a nuestro país y las remesas. Se formó un plan de desprestigio de las brigadas médicas cubanas y de las colaboraciones solidarias de Cuba, que recibió una parte importante de divisas por esta colaboración.

«Toda esta situación ha generado una situación de desabastecimiento en el país, principalmente de alimentos, medicinas, materias primas e insumos para poder desarrollar nuestros procesos económicos y productivos que, al mismo tiempo, contribuyen a las exportaciones. Se eliminan dos elementos importantes: la capacidad de exportar y la capacidad de invertir recursos.

«También tenemos limitaciones en el combustible y los repuestos, y todo esto ha provocado un nivel de insatisfacción, sumado a problemas acumulados que hemos podido resolver y que venían del Período Especial (1990-1995, cuando la Unión Soviética se derrumbó, con grave reflejo en la economía cubana).»

Junto a una feroz campaña mediática de desprestigio, como parte de la guerra no convencional, que intenta fracturar la unidad entre el partido, el Estado y el pueblo; y pretende calificar al gobierno como insuficiente e incapaz de proporcionar bienestar al pueblo cubano. El ejemplo de la Revolución cubana ha molestado mucho a Estados Unidos durante 60 años. Aplicaron un bloqueo injusto, criminal y cruel, ahora intensificado en la pandemia. Bloqueo y acciones restrictivas que nunca han llevado a cabo contra ningún otro país, ni siquiera contra los que consideran sus principales enemigos.

Por lo tanto, ha sido una política perversa contra una pequeña isla que sólo aspira a defender su independencia, su soberanía y a construir su sociedad con autodeterminación, según los principios que más del 86 por ciento de la población ha apoyado.

En medio de estas condiciones, surge la pandemia, una pandemia que ha afectado no solo a Cuba, sino a todo el mundo, incluido Estados Unidos. Afectó a los países ricos, y hay que decir que ante esta pandemia ni los Estados Unidos ni estos países ricos tenían toda la capacidad para afrontar sus efectos.

Los pobres fueron perjudicados, porque no hay políticas públicas dirigidas al pueblo, y hay indicadores en relación al enfrentamiento de la pandemia con resultados peores que los de Cuba en muchos casos.

Las tasas de infección y mortalidad por millón de habitantes son notablemente más altas en Estados Uuidos que en Cuba (EE.UU. ha registrado mil 724 muertes por millón, mientras que Cuba está en 47 muertes por millón). Mientras Estados Unidos se atrinchera en el nacionalismo vacunal, la Brigada Henry Reeve de médicos cubanos continúa su labor entre los más pobres del mundo (por la que, por supuesto, merece el Premio Nobel de la Paz)’.

Sin la posibilidad de invadir Cuba con éxito, Estados Unidos persiste en un rígido bloqueo. Tras la caída de la URSS, que proporcionó a la isla formas de sortear el bloqueo, Estados Unidos intentó aumentar su control sobre el país caribeño.

A partir de 1992, la Asamblea General de la ONU votó por abrumadora mayoría el fin de este bloqueo. El gobierno cubano informó que entre abril de 2019 y marzo de 2020 Cuba perdió cinco mil millones de dólares en comercio potencial debido al bloqueo; en las últimas casi seis décadas, perdió el equivalente a 144 mil millones de dólares.

Ahora, el gobierno de Estados Unidos ha profundizado las sanciones contra las compañías navieras que llevan petróleo a la isla.

Es esta fragilidad la que abre un flanco a las manifestaciones de descontento, sin que el gobierno haya puesto tanques y tropas en las calles. La resistencia del pueblo cubano, alimentada por ejemplos como Martí, el Che Guevara y Fidel, ha demostrado ser invencible. Y debemos, todos los que luchamos por un mundo más justo, solidarizarnos con ellos.

*Frei Betto, En dos ocasiones —1985 y 2005— fue premiado con el Premio Jabuti, el premio literario más importante de Brasil. En 1986 fue elegido Intelectual del Año por la Unión Brasileña de Escritores. Asesor de movimientos sociales, como las Comunidades Eclesiales de Base y el Movimiento de Trabajadores Rurales sin Tierra. Entre 2003 y 2004 fue asesor especial del presidente Luiz Inácio Lula da Silva y coordinador de Movilización Social del Programa Hambre Cero.

Frei Betto en el Congreso de Teología

Frei Betto: «El hambre del pueblo es también un problema que la Iglesia y los cristianos tienen que afrontar y solucionar» 

El fraile y teólogo Frei Betto 

“Las causas del hambre perduran: conflictos armados, condiciones climáticas extremas (desequilibrio ambiental), dificultades para acceder a la tierra y al empleo y turbulencias  económicas”, clamó Betto. La causa principal es el hambre: casi cien millones de personas, en 23 países, viven en áreas de conflicto 

“Hoy día son los bancos, las multinacionales y los fondos de pensiones los que dominan el mercado de alimentos y promueven especulaciones por medio de derivados de mercancías”, denunció. “Un crimen de lesa humanidad practicado en homenaje al dios Capital” 

“Nadie elige ser pobre. De hecho, todo pobre es un empobrecido, víctima de la injusticia social. La pobreza es siempre un estado de carencia y no hay en la Biblia un solo versículo que diga que es agradable a los ojos de Dios” 

En el episodio de los panes y los peces “no hubo magia y si milagro. Milagro es el poder divino de alterar el rumbo natural de las cosas. Tal poder actúa sobre todo en el corazón humano. Por tanto sí hubo milagro: el de la economía del compartir” 

03.09.2021 Jesús Bastante 

“Neoliberalismo y pandemia” fue el tema de la conferencia inaugural del congreso de la Juan XXIII, que corrió a cargo del teólogo brasileño Frei Betto. El experto arrancó su intervención denunciando la existencia de hasta 250 millones de personas que viven con inseguridad alimentaria.  

“Más de 30 países están amenazados de hambre por la pandemia. Cada minuto mueren de hambre en el mundo 11 personas. De Covid-19, siete. Son 15.840 al día las víctimas de hambre en el mundo. Casi 6 millones al año”, destacó Betto. Y es que el neoliberalismo mata, también de hambre, a millones de personas. 

318 millones de personas, en 55 países, viven en inseguridad alimentaria. “Muchas de ellas tienen algo de comer, pero no las suficientes calorías necesarias”, una situación agravada por la Covid-19. 

“Las causas del hambre perduran: conflictos armados, condiciones climáticas extremas (desequilibrio ambiental), dificultades para acceder a la tierra y al empleo y turbulencias  económicas”, clamó Betto. La causa principal es el hambre: casi cien millones de personas, en 23 países, viven en áreas de conflicto. 

Junto al hambre, la obesidad, esa enfermedad de los ricos, y de los pobres del mundo industrializado. “El mundo tiene hoy en días más de 2.000 millones de obesos. Los niños son los más afectados por la falta de oferta de alimentación de más calidad”, lamentó Betto, que vio difícil cumplir con los Objetivos del Desarrollo del Milenio, que busca erradicar el hambre para 2030. “La perspectiva es pesimista: si se mantienen las tendencias, el número de personas afectadas por el hambre sobrepasará los mil millones”, advirtió. 

«No faltan alimentos, falta justicia» 

Un situación que se vive con especial crudeza en África, pero también en América. “No faltan alimentos en el Continente latinoamericano. Falta justicia”, denunció el teólogo. 

“Miles de millones de familias no tienen recursos para comprar comida, la cual ha dejado de tener valor de uso y, con el capitalismo, ha pasado a tener valor de cambio”, añadió, lo que calificó como “crimen hediondo”. 

“Hoy día son los bancos, las multinacionales y los fondos de pensiones los que dominan el mercado de alimentos y promueven especulaciones por medio de derivados de mercancías”, denunció. “Un crimen de lesa humanidad practicado en homenaje al dios Capital”. 

Y es que “la pandemia favorece a los más ricos”, que han incrementado su riqueza, mientras los pobres son mucho más pobres. La brecha de la inequidad se ensancha. “Miles de millones de personas no tienen riqueza monetaria ninguna y la distribución de la riqueza personal mundial refleja un mundo en el que algunos gigantes, como Gulliver, cuando miran hacia abajo contemplan una inmensa masa de liliputienses…”. 

Si dividimos el PIB mundial (calculado en 84 billones de dólares) entre los 7.200 millones de seres humanos,  llegaríamos al valor anual de 11.667,00 dólares USA per capita, ó sea que cada persona dispondría de 972,25 dólares USA al mes 

Renta básica universal 

Frente a ello, Betto propuso “implantar la renta básica universal”. Con un cálculo utópico, pero real: “Si dividimos el PIB mundial (calculado en 84 billones de dólares) entre los 7.200 millones de seres humanos,  llegaríamos al valor anual de 11.667,00 dólares USA per capita, ó sea que cada persona dispondría de 972,25 dólares USA al mes”. 

“Es un desafío urgente trabajar en pro de la cultura del cuidado y de la solidaridad. Necesitamos urgentemente conquistas básicas como alimentación, educación, salud, acceso informático para todos, energía limpia y uso sostenible de la Tierra”, clamó Betto. 

«Dilemas éticos» de la pandemia  

Al tiempo, Betto abordó los “serios dilemas éticos” planteados por la pandemia a nivel global. La muerte, el dolor, la enfermedad, la insolidaridad entre países, la competitividad, “valor supremo del capitalismo”, son algunos de ellos. 

¿Qué espiritualidad cristiana podemos sacar de la pandemia? Como Jesús, “el compromiso por los pobres”. “Nadie elige ser pobre. De hecho, todo pobre es un empobrecido, víctima de la injusticia social. La pobreza es siempre un estado de carencia y no hay en la Biblia un solo versículo que diga que es agradable a los ojos de Dios”, clamó Betto. 

         ¿Qué haría Jesús en una coyuntura como esta? Betto resume tres tres actitudes: 

  • 1) Denunciar las causas de este genocidio: la aparición del virus por desequilibrio medioambiental, la inoperancia de algunos gobiernos, el abandono del sistema publico de salud, la selectividad social de las víctimas, etc. 
  • 2) Promover acciones eficaces de solidaridad con las víctimas y sus familias y con los sectores más vulnerables de la población; organizar movimientos y movilizaciones en favelas y áreas pobres para disminuir el sufrimiento de sus habitantes; promover la distribución de cestas básicas y productos de higiene; estimular la creación de cocinas comunitarias; ofrecer cursos de profesionalización a las personas paradas; facilitar el acceso de los más pobres a internet, etc. 
  • 3) Repensar nuestra misión como discípulas y discípulos. ¿Concienciamos a los alumnos de nuestras escuelas de la dimensión de la crisis del medioambiente en la línea de la encíclica Laudato Si? ¿Nuestra evangelización es meramente exhortativa o también es movilizadora en favor de los pobres y en pro de la justicia?, 

En resumen: “Dadles vosotros de comer”, como dijo Jesús. “O sea, el hambre del pueblo es también un problema que la Iglesia y los cristianos tienen que afrontar y solucionar”, tradujo Betto. 

Porque en el episodio de los panes y los peces “no hubo magia y si milagro. Milagro es el poder divino de alterar el rumbo natural de las cosas. Tal poder actúa sobre todo en el corazón humano. Por tanto sí hubo milagro: el de la economía del compartir”. 

Solidaridad con Cuba

Frei Betto
Pocos ignoran mi solidaridad con la Revolución Cubana. Durante 40 años he visitado la isla con frecuencia, por compromisos laborales e invitaciones a eventos. Durante un largo período intermedié la reanudación del diálogo entre los obispos católicos y el gobierno cubano, como se describe en mis libros “Fidel y la religión” (Fontanar / Companhia das Letras) y “Paraíso perdido – Viajes al mundo socialista” (Rocco). Asesoro al gobierno cubano en la implementación del Plan de Educación en Soberanía Alimentaria y Nutrición.
Conozco en detalles la vida cotidiana cubana, incluidas las dificultades que enfrenta la población, el cuestionamiento a la Revolución, las críticas a los intelectuales y artistas del país. Visité cárceles, hablé con opositores a la Revolución, conviví con sacerdotes y laicos cubanos reacios al socialismo Seguir leyendo

Sindemia

Frei Betto: «No es una pandemia, es una sindemia»
«Sindemia significa que la enfermedad infecciosa no puede enfrentarse de forma aislada. Está entrelazada con factores sociales, políticos y económicos como la desigualdad social, la distribución de la riqueza y el acceso a bienes esenciales como la vivienda y el saneamiento»
«Por tanto, el problema no es solo la Covid-19. Es el capitalismo sindémico que prioriza la lógica perversa de la acumulación privada de la riqueza»
«El negacionismo, sumado a la falta de credibilidad de la política, favorece las aglomeraciones, en especial la indiferencia de los jóvenes frente a la amenaza del virus»
«Una vez más el capitalismo habla más alto, ya que ignorar a la ciencia permite no destinar recursos a la atención de emergencia, los hospitales de campaña, la importación de insumos sanitarios y vacunas, etc.»
05.02.2021 Frei Betto Seguir leyendo

Crónica de un genocidio anunciado

Frei Betto: «Crónica de un genocidio anunciado y promovido por el gobierno de Bolsonaro»

«Todo indica que el Brasil será el último país en tener una población inmunizada contra el Covid-19 y, dentro de poco, habrá de superar a los EEUU en cantidad de muertos»
«Como Bolsonaro saborea el macabro perfume de la muerte, jamás se preocupó por la vacunación del pueblo brasilero.»
«Dio a entender que la Covid-19 mata preferentemente a los pobres (lo que economizaría recursos de las políticas sociales), los portadores de comorbidades y de los ancianos»
«Las vacunas disponibles hasta ahora son producidas en dos países, India y China, países que desde hace meses han sido despreciados por la familia Bolsonaro»
«Es necesario que todos sepan del genocidio promovido por el gobierno Bolsonaro. Más de 50 pedidos de impeachment del presidente están encajonados en las oficinas del Congreso Nacional»
29.01.2021 Frei Betto
Todo indica que el Brasil será el último país en tener una población inmunizada contra el Covid-19 y, dentro de poco, habrá de superar a los EEUU en cantidad de muertos, debido a la inoperancia del gobierno Bolsonaro. En esta tercera semana de enero ya tenemos más de 115.000 víctimas fatales. Diariamente mueren más de mil personas contagiadas por coronavirus.
Bolsonaro sufre de tanatomanía, tendencia patológica a la satisfacción con la muerte ajena. Actuablemente la situación se agrava por la falta de oxígeno y camas en los hospitales. Terrible paradoja: falta el oxígeno para los pacientes de Amazonas y de Pará, ambos en la Amazonía, que es tenida como el pulmón del planeta. Muchos mueren por asfixia, Y la ironía del destino: Maduro despreciado por el gobierno, reabastece el Amazonas de oxígeno,
Todo este cuadro necrófilo resulta de la inacción de un presidente y de un gobierno genocidas. El Brasil tiene Ministerio de Salud, pero no tiene ministro. Desde la asunción de Bolsonaro, en enero de 2019, los dos médicos que ocuparon el cargo no permanecieron por no concordar con la indiferencia del presidente frente a la pandemia y por él recomendar medios preventivos carentes de base científica, como por ejemplo, la cloroquina. El actual ministro de salud, el general Pazuello, no es médico, y poco después de ser puesto en el cargo admitió que, hasta ese momento, no conocía el SUS, Sistema Único de Salud, que atiende gratuitamente a la población y es considerado ejemplar. Sin embargo, ahora el SUS está atado de manos por falta de vacunas y de personal de la salud.
En el inicio de la pandemia, mientras el mundo se alarmaba, Bolsonaro declaraba que se trataba de una “gripecita”. Se rehusó de coordinar y movilizar a los brasileros para evitar la diseminación de la enfermedad. E incentivó, con su ejemplo, las aglomeraciones, criticó el uso de tapabocas (llegó a prohibir la entrada al palacio de gobierno a quien estuviese con tapabocas) y desaconsejó medidas preventivas, como el aislamiento preventivo, el lavado frecuente y cuidadoso de las manos y su sanitización con alcohol. Fue preciso que la Suprema Corte faculte a los gobernadores e intendentes municipales (jefe municipal) con el derecho de desempeñar esa coordinación.
Como Bolsonaro saborea el macabro perfume de la muerte, jamás se preocupó por la vacunación del pueblo brasilero. Dio a entender que la Covid-19 mata preferentemente a los pobres (lo que economizaría recursos de las políticas sociales), los portadores de comorbidades y de los ancianos (lo que reduciría el déficit del SUS y los gastos de sistema de previsión social). Sin embargo, debido a la presión popular, el gobierno tuvo que salir corriendo a buscar vacunas.
Las vacunas disponibles hasta ahora son producidas em dos países, India y China, países que desde hace meses han sido despreciados por la familia Bolsonaro. El canciller Ernesto Araújo, adepto del terraplanismo, declaró que China había producido intencionalmente el “comunavirus”. Aliado a algunos países ricos el Brasil se rehusó a apoyar a la India en la OMC para liberar las patentes de las vacunas. En octubre del 2020 Bolsonaro declaró: “Aviso que no compraremos vacunas de la China”. Su hijo, el diputado nacional Eduardo Bolsonaro, acusó al gobierno chino de usar la tecnología 5G para espiar.

Las pocas vacunas que llegaron al país, menos de 10 millones de dosis para una población de 212 millones, vinieron de la China y fueron compradas por el Instituto Butantan, renombrada institución científica de San Pablo. La Fiocruz (Fundación Oswaldo Cruz), de Río de Janeiro, intenta comprar de la China el IFA (Instituto Farmacéutico Activo), sin que haya hasta ahora confirmación de posibilidad de entrega.
Es necesario que todos sepan del genocidio promovido por el gobierno Bolsonaro. Más de 50 pedidos de impeachment del presidente están encajonados en las oficinas del Congreso Nacional. Vivimos hoy, en un país que no tiene gobierno, ni política de salud, sin suficientes vacunas, cilindros de oxigeno ni camas disponibles en los hospitales, tampoco tiene leyes favorables al lockdown y contrarias a las aglomeraciones. Es preciso que todos nos movilicemos para salvar al Brasil y a los brasileros.

Un Feliz Año Nuevo!

Frei Betto: «Hago votos por un año nuevo capaz de reencender en nosotros energías generosas, conciencia crítica, solidaridad discreta, afectos adormecidos»

• Feliz 2021
«Un nuevo tiempo de alegorías, en el que la poesía nos embriague el alma y la vacuna salve nuestras vidas»
«Para ti y para mí un feliz año nuevo. No un mero cambio numérico del calendario, de quien mantiene su cuerpo inerte, apresado en las raíces de la insensatez»
«Que la casa entera sea un reducto de sabores y saberes agradables al paladar y a la inteligencia»
«Quiero, para ti y para mí, un año nuevo en que el compartir el pan instaure la paz y en el que toda pasión aflore en amor duradero»
03.01.2021 Frei Betto
Para ti y para mí un feliz año nuevo. No un mero cambio numérico del calendario, de quien mantiene su cuerpo inerte, apresado en las raíces de la insensatez. Ni la sucesión de días que se repiten en el giro cíclico de los antiguos griegos, desprovistos de sentido histórico. Ni la multiplicación de las arrugas que se acumulan en nuestros corazones, oxidadas por la cobardía y la nostalgia de no ser lo que se es.
Hago votos por un año nuevo capaz de reencender en nosotros energías generosas, conciencia crítica, solidaridad discreta, afectos adormecidos, y la irrefrenable vitalidad de quien reinventa el amor cada día. Un nuevo tiempo de alegorías, en el que la poesía nos embriague el alma y la vacuna salve nuestras vidas.
Un nuevo año libre de soberbias, de evocaciones ególatras, de rencores asfixiantes y de la indecible envidia causada por la felicidad ajena. Año libre de rumores nefastos, incontinencia de la lengua, indiferencia al dolor y exacerbación de todo aquello que en nosotros va esculpiendo el perfil ácido de la deshumanización.
Para ti y para mí deseo un año nuevo en que cada mañana resuene como el canto de laudes bajo el esplendor de un revolotear de pájaros. Y que nos despertemos con la caricia de oír buenas noticias. Que nuestros gestos sean expresiones litúrgicas de bienamar y de gratitud.
No deseo un año nuevo de viejos vicios arraigados, como el no considerar suficiente lo necesario, acumular cosas superfluas en las gavetas de la casa y del corazón, o el silencio ante las injusticias. Ningún año puede ser nuevo si vamos arrastrando por ahí nuestras almas incendiadas por la ira, el humor unido al rencor, el orgullo como escudo ante quienes nos indican nuestros errores.
Quiero, para ti y para mí, un año nuevo en que el compartir el pan instaure la paz y en el que toda pasión aflore en amor duradero. Un año en el que el tiempo se desanude como un tejido fino y transparente, llevándonos por la ruta de lo transcendente. Año de silente contemplación del milagro de la Creación y cuidadosa protección de la madre naturaleza.
Hago votos de que en el 2021 la ceguera apague nuestras fútiles ilusiones y que renuevos de saludables quimeras bordeen el camino que conduce a lo más íntimo de nosotros mismos. Que sea para nosotros un año de mucha fortuna, lleno de proyectos promisorios, destituido de mezquindades y perjurios.
Buen año es el que trae efervescencia espiritual, el vino para embriagarnos de lo sagrado, el alma tejida de alegrías inefables, los pasos movidos por la voluntad alada, el vigor juvenil del que no encara la vejez como una enfermedad. Un año para renovar antiguas amistades, liberarse de apegos voraces, cambiar la charlatanería por el banquete reflexivo de los libros y dejar que la música inunde nuestros más recónditos sentimientos.
Año nuevo es el que transfigura nuestras más secretas intenciones y proyecta luz en los caminos excavados por cada una de nuestras actitudes positivas. Así, habrán de caer las escamas de nuestros ojos, los oídos acogerán la melodía sideral, nos embriagará el perfume del optimismo, y de nuestros labios brotarán cantos de aleluya.
Para ti y para mí, que el año 2021 sea nido de fértiles esperanzas y senda primaveral rumbo a otros mundos posibles. En la mesa, la gratuidad inconsútil; a la puerta, nuestras resistencias desarmadas; en la sala, un rumor de ángeles. Y que la casa entera sea un reducto de sabores y saberes agradables al paladar y a la inteligencia.
Sea nuevo, para ti y para mí, el año entrante, no por reiniciar la sucesión de meses, semanas y días, sino por revitalizar nuestros buenos propósitos, librarnos de la apatía ante los desafíos demandados por la utopía y arrancar de nuestra alma toda hierba maligna sembrada por ambiciones desmedidas.
Nuevo por inocularnos la modestia traslúcida de abuelas afectuosas, el fervor espiritual de los místicos, la exuberancia de los bailarines que multiplican las potencialidades del cuerpo. Año de romper las barreras del prejuicio, derribar los cercos de la ganancia, fertilizar con semillas altruistas el suelo que pisamos.
Para ti y para mí, un feliz año nuevo en el que la vida sea celebrada diariamente como un don de Dios, dádiva amorosa, encantadora aventura.

El Papa reconoce las uniones civiles de los gays

Frei Betto: «El reconocimiento de Francisco de las uniones homosexuales no cambia, sin embargo, la doctrina de la Iglesia»
2010, 2014, 2017 y ahora en el documental «Francisco». No es nueva la posición del Papa sobre las uniones civiles homosexuales. Pero una cosa es Francisco y otra la doctrina de la Iglesia católica
La Iglesia todavía tardará tiempo en adaptar su doble discurso, el exterior y el interno en la institución. Los sacerdotes y obispos no pueden hacer matrimonio religioso de gays, pero las bendiciones son cada vez más frecuentes
La manifestación del Papa, sin embargo, trae una contribución importante a Brasil: ahora es mucho más difícil para el poder judicial aprobar la obsesión de los bolsonaristas por despenalizar la homofobia
14.11.2020 Frei Betto
Este reconocimiento de Francisco, sin embargo, no cambia la doctrina de la Iglesia Católica. Ella sigue sin bendecir sacramentalmente las uniones entre personas homosexuales. Esto es una contradicción obvia, especialmente proclamando, doctrinalmente, que el valor supremo entre una pareja no son los derechos derivados de la unión, sino el amor que despierta y alimenta la relación.
¿Quién lo diría? ¡La noticia señala que el Papa Francisco aprueba la unión civil de parejas gays! Ha pasado mucho tiempo desde que Francisco tomó tal posición. En 2014, en una entrevista con el periódico italiano Corriere della Sera, reconoció que las leyes estatales de la unión civil se aprobaron principalmente para proporcionar derechos legales a las parejas del mismo sexo.
En 2017, en una entrevista con el escritor francés Dominique Wolton, cuando se le preguntó sobre la posibilidad de matrimonio de parejas del mismo sexo, reaccionó: «Llamemos a esto ‘unión civil’. No jugamos con la verdad».
Cuando era cardenal en Buenos Aires, Bergoglio instó a los obispos argentinos a apoyar a las uniones civiles.
Jugó un papel prominente en 2010, cuando el gobierno argentino estaba evaluando si el matrimonio entre personas del mismo sexo estaría permitido. Ahora, reafirmó su posición en el documental»Francisco», sobre sus siete años de pontificado, dirigido por Evgeny Afineevsky y estrenado en Roma el 21 de octubre pasado. Afirma que los gays son «hijos de Dios» y «tienen derecho a una familia». Añade que las leyes de unión civil protegen los derechos legales de las personas que mantienen relaciones homosexuales.+
En la película el tema aparece con el testimonio de Andrea Rubera, un homosexual italiano que participa en misas en la casa de Santa Marta en el Vaticano, donde vive el Papa. Rubera dice que le dio a Francisco una carta, en la que él y su pareja expresan temor de llevar a sus hijos a la iglesia por miedo a ser rechazados por tener padres gays. El Papa llamó a Rubera y lo animó a hacerlo e incluso hablar con el párroco sobre su unión.
Chris Vella de la Red Mundial de Católicos Arco Iris (GNRC), que representa a más de cuarenta organizaciones en los cinco continentes, dijo que cuando recibió la noticia de la posición del Papa: «Como hombre casado en el matrimonio civil del mismo sexo desde 2018, miro con esperanza a un futuro en el que la Iglesia no sólo reconoce las uniones civiles para las parejas del mismo sexo, sino que también celebra sus relaciones como signos sagrados y sacramentales de amor como la presencia manifiesta de Dios en el mundo. La Iglesia debe celebrar nuestra fidelidad, compromiso, perseverancia y fecundidad tanto como ella celebra estas cualidades para las uniones heterosexuales».
Este reconocimiento de Francisco, sin embargo, no cambia la doctrina de la Iglesia Católica. Ella sigue sin bendecir sacramentalmente las uniones homosexuales. Esto es una contradicción obvia, especialmente proclamando, doctrinalmente, que el valor supremo entre una pareja no son los derechos derivados de la unión, sino el amor que despierta y alimenta la relación.
La Iglesia todavía tardará tiempo en adaptar su doble discurso, el exterior y el interno en la institución. Los sacerdotes y obispos no pueden hacer matrimonio religioso de gays, pero las bendiciones son cada vez más frecuentes para estas parejas, incluso si no tienen su matrimonio registrado en la parroquia. Fuera, la Iglesia sostiene que todos los derechos de las mujeres deben ser garantizados y toda discriminación de género, combatida. En el interior, las mujeres siguen sin tener el acceso al sacerdocio, al episcopado y al papado. Predominan el machismo, el patriarcado y la misoginia.
La manifestación del Papa, sin embargo, trae una contribución importante a Brasil: ahora es mucho más difícil para el poder judicial aprobar la obsesión de los bolsonaristas por despenalizar la homofobia.

¿La muerte del neoliberalsmo?

Frei Betto: «¿Quién se arriesga a predecir la muerte del neoliberalismo?»
Una parte considerable de mi generación se formó en la concepción de que el determinismo histórico era inexorable y se correspondía con las leyes objetivas del mundo natural
Con toda esa catedral dogmática implantado en la mente, algunos entramos en contacto con la física. La teoría general de la relatividad modificó nuestro concepto del tiempo y el espacio
Aun así, ¿cómo concebir que el tiempo no fluye en dirección al presente que se transmuta en pasado al preanunciar el futuro? Futuro que hoy parece condenado a perpetuar el presente
Ahora, cuando se constata que algo en la esfera subatómica parece contradecir todas las leyes, no solo de la dialéctica, sino también de la naturaleza, el determinismo histórico pasa al museo de la historia de las ideas
La cosmología actual sin dudas ampliará nuestros horizontes, y la física cuántica nos ayudará a percibir que, una vez garantizados los derechos humanos, la libertad consistirá en la osadía de sumergirnos en nosotros mismos
26.11.2020 Frei Betto
Futuro que hoy parece condenado a perpetuar el presente. ¿Quién se arriesga a predecir la muerte del neoliberalismo? Parece tan sólido como el socialismo soviético pregonado por los teóricos de izquierda hasta mediados de la década de 1980. Nadie, hasta entonces, previó la caída del Muro de Berlín.
Una parte considerable de mi generación se formó en la concepción de que el determinismo histórico era inexorable y se correspondía con las leyes objetivas del mundo natural. Aun reticentes en cuanto a toda corriente filosófica que profesara el ateísmo como convicción religiosa, muchos llegamos a creer que las leyes del materialismo dialéctico eran la suprema objetivación de la mente humana. Bastaba saberlas aplicar a los fenómenos naturales e históricos para poder aprehenderlos en su génesis y su futuro.
Con toda esa catedral dogmática implantado en la mente, algunos entramos en contacto con la física. La teoría general de la relatividad modificó nuestro concepto del tiempo y el espacio. Tuvimos que abandonar la idea de un espacio amplio como escenario de los fenómenos físicos, y de un tiempo que fluía al mismo ritmo del pasado al futuro vía el presente. Orígenes suponía que el tiempo era ilimitado e infinito. Pero el tiempo, como el espacio, nació con el Universo. Antes de que algo fuera, tampoco eran el espacio y el tiempo.
Sin embargo, nos sorprendemos apegados aún a viejas concepciones. No resulta fácil abandonar los paradigmas arraigados. Transitamos, confusos, por el método empírico-inductivo de Bacon, la filosofía analítico-deductiva de Descartes, la física mecanicista de Newton, perplejos ante el espectáculo “posmoderno” en el que “todo lo sólido se desvanece en el aire”. Miramos hacia atrás, vemos el pasado de nuestras vidas, de la historia de nuestro país y del mundo. Miramos hacia adelante, avizoramos un futuro ideal, aun conscientes de que cuando se convierta en presente será distinto a nuestras quimeras. El presente no es más que un punto infinitamente pequeño, un puente diminuto entre lo que fue y lo que será.
Aun así, ¿cómo concebir que el tiempo no fluye en dirección al presente que se transmuta en pasado al preanunciar el futuro? Futuro que hoy parece condenado a perpetuar el presente. ¿Quién se arriesga a predecir la muerte del neoliberalismo? Parece tan sólido como el socialismo soviético pregonado por los teóricos de izquierda hasta mediados de la década de 1980. Nadie, hasta entonces, previó la caída del Muro de Berlín.
Lo que es tiene aires de eterno. Basta verificar el empeño de los que ocupan la cúspide de la pirámide social por preservar sus formas físicas. El elíxir de la eterna juventud se puede adquirir al fin en cualquier academia de gimnasia. Solo falta inventar el jarabe que impida la imbecilización de quien no cultiva el espíritu y piensa que la cultura es rodearse de una sofisticada parafernalia electrónica, sumergido en los encantos sensitivos del mero entretenimiento.
Ahora, cuando se constata que algo en la esfera subatómica parece contradecir todas las leyes, no solo de la dialéctica, sino también de la naturaleza, el determinismo histórico pasa al museo de la historia de las ideas. Se recomienda cautela para no botar a Marx con el agua sucia. El impacto cuántico es más fuerte de lo que se cree. El propio Einstein vaciló en aceptar los desafíos de la esfera cuántica. Le parecía intolerable la idea de que un electrón expuesto a la radiación pudiera “por su libre voluntad” –como le dijera al físico alemán Max Born– elegir qué dirección tomar. En la esfera de lo infinitamente pequeño la ciencia se ve obligada a ingresar en el imprevisible y oscuro reino de las probabilidades.
El principio deindeterminación, descubierto por otro físico alemán, Werner Heisenberg, revoluciona nuestra percepción de la naturaleza y la historia. Y nos hace tomar conciencia de que, en la naturaleza, la incertidumbre cuántica no se presenta solo en las partículas subatómicas. Miles de millones de años después del predominio cuántico en el amanecer del Universo, surgió un extraño e inteligente fenómeno dotado de la imprevisibilidad inherente a su libre albedrío: los seres humanos.
Mientras vivió, Einstein conservó la esperanza de que alguien volviera a atar las puntas de los hilos rotos por la fuerza del principio de incertidumbre. Perplejo ante el acaso, reaccionó como un médico junto al hijo irremediablemente enfermo y exclamó: “¡Dios no juega a los dados!” A pesar de su indignación, ahí están los dados y no hay ley ni cálculo que prevea el número que saldrá. Por eso vale preguntarse si, de hecho, existen fronteras definidas entre la física cuántica y la filosofía, incluida la metafísica. ¿No lo sería de la espiritualidad inherente al ser humano?
¿Dónde están las fronteras sino en los límites de nuestra propia visión? Ahora bien, es imposible aprehender el Misterio con palabras o ecuaciones. Todavía solemos encontrar personas que creen que hay dos realidades, una profana y otra religiosa. La cosmología actual sin dudas ampliará nuestros horizontes, y la física cuántica nos ayudará a percibir que, una vez garantizados los derechos humanos, la libertad consistirá en la osadía de sumergirnos en nosotros mismos, allí donde ese encuentro permite descubrir al Otro que, no siendo yo y siendo radicalmente distinto a mí, me devuelve a mí mismo, a mi verdadera identidad. De esa fuente subjetiva brota la energía que debería mover a la humanidad: el amor.