Chile: ceremonia ecuménica al inicio del gobierno de Boric

El presidente, autoridades de los tres poderes del Estado y de la Convención Constitucional, y representantes de varias denominaciones religiosas participaron en la ceremoniaEl cardenal Aós señaló en su homilía la corresponsabilidad de todos al “iniciar y generar nuevos procesos y transformaciones”

A menos de 24 horas de haber asumido la Presidencia de la República, Gabriel Boric asistió a la ceremonia ecuménica en la Catedral de Santiago, acompañado de las autoridades de los tres  poderes del Estado, jefes de las Fuerzas Armadas, dirigentes de la Convención Constituyente y otros invitados. Presidida por el arzobispo de Santiago, cardenal Celestino Aós, contó con la activa participación de representantes de varias confesiones religiosas presentes en Chile y, esta vez, tuvo un marcado tono festivo.


Se trata de una ceremonia, de larga tradición, en la que el arzobispo de Santiago invita al nuevo mandatario y que en su origen era limitada a la Iglesia Católica. En 1970, el presidente Salvador Allende pidió que fuera de carácter ecuménico, con participación de otras iglesias cristianas. En estas ocasiones, en lugar de Te Deum, la ceremonia se denomina Oración por Chile y el nuevo Gobierno.

Siempre estaremos rezando por usted

Esta vez, durante su desarrollo hubo también oración por la situación en Ucrania y por la paz. Especial énfasis se puso en orar por los nuevos gobernantes y por el país.

En su homilía, el cardenal Aós se dirigió al presidente Boric: “Nosotros, señor Presidente, siempre estaremos rezando por usted y por nuestras autoridades, tal como nos lo enseña y manda el apóstol San Pablo” y agregó que “queremos y buscamos un Chile donde todos convivamos respetándonos, escuchándonos, dialogando, colaborando, cuidando especialmente a los más pobres y utilizando responsablemente la naturaleza”, dijo Aós.

Más adelante el arzobispo expresó: “Hoy, especialmente hoy, pedimos por usted, señor Presidente; pedimos por ustedes, autoridades y gobernantes, legisladores y jueces, como pidió Salomón: que Dios ilumine sus mentes para que conozcan lo que es bueno y lo que es malo, lo que es justo y lo injusto. Y para que puedan trabajar por lograrlo y aunar las voluntades en proyectos y causas comunes”.

Una mística de fraternidad

Luego pidió a quienes asumen responsabilidades en el ámbito político, trabajar para “fomentar una mística de fraternidad y, al mismo tiempo, una organización social más eficiente”.

“Los políticos están llamados a preocuparse de la fragilidad, de la fragilidad de los pueblos y de las personas. Cuidar la fragilidad quiere decir fuerza y ternura, lucha y fecundidad, en medio de un modelo funcionalista y privativista que conduce inexorablemente a la cultura del descarte”, indicó.

“Estamos aquí renovando nuestra convicción de que no podemos esperarlo todo de los gobernantes, sino que cada uno de nosotros es responsable del bien de todos. Hemos experimentado la tensión y el sufrimiento constatando que un grupo de compatriotas no estaba dispuesto a colaborar con las medidas sanitarias para combatir la pandemia, que un grupo de compatriotas recurre a la violencia para conseguir sus objetivos”, afirmó el arzobispo.

Una vida digna

A continuación, llamó: “Gozamos de un espacio de corresponsabilidad capaz de iniciar y generar nuevos procesos y transformaciones. Seamos parte activa en la rehabilitación y el auxilio de nuestra sociedad herida”.

El arzobispo de Santiago se refirió también a temas específicos: “Ayudar a los pobres con dinero debe ser siempre una solución provisoria para resolver urgencias. El gran objetivo debería ser siempre permitirles una vida digna a través del trabajo”, dijo, y también llamó a ser audaces en la construcción de la paz: “Chile nos necesita como artesanos de paz, como ejemplos de diálogo, dispuestos a generar procesos de sanación y de reencuentro con ingenio y audacia. ‘Señor, haz de mí instrumento de tu paz’”, pidió Aós.

Un momento destacado en la ceremonia fue cuando se encendió un cirio que tiene tallados hitos de la historia del país. Además, algo inédito, como expresión de afecto se regaló al presidente un cirio con el rostro de Cristo y el texto: “Yo soy la luz del mundo”. Este cirio fue pintado, especialmente, por las monjas benedictinas del Monasterio de la Asunción de Santa María, en Rengo

El primer discurso del presidente Boric

“Estamos de nuevo abriendo las grandes alamedas”

Boric promete defender los DDHH "en todo lugar" y redistribuir la riqueza
Boric promete defender los DDHH «en todo lugar» y redistribuir la riqueza Efe / Alberto

Prometió su cargo «ante el pueblo y los pueblos de Chile» y en su primer mensaje a la nación como nuevo presidente del país, Gabriel Boric recordó que en el país que le ha convertido en el mandatario más votado de su historia «no sobra nadie». Desde el Palacio de la Moneda, el presidente Boric se ha dirigido por primera vez a sus conciudadanos para recordarles que asume el cargo «con humildad» y «con consciencia de las dificultades del mandato», pero también «con la convicción de que solo en la construcción colectiva de una sociedad más digna podremos fundar una vida mejor para todos y todas». 

«En Chile no sobra nadie. La democracia la construimos juntos y la vida que soñamos solo puede nacer de la convivencia, el diálogo, la democracia, la colaboración y no de la exclusión», señaló Boric, quien pidió abrazarse «como sociedad» y «volver a sonreír». «Que este sea el gobierno del pueblo y que ustedes lo sientan como su gobierno», dijo, «y para eso vamos a necesitar a todos, gobierno y oposición, empresarios y movimientos sociales». 

El nuevo presidente afirmó desde el balcón de La Moneda que esta jornada «era necesario hablar» pero a partir de este sábado, «todos juntos a trabajar». Unas palabras con las que arrancó una gran ovación de la plaza, al recordar que dentro de cuatro años, en las próximas elecciones, el pueblo de Chile le juzgará «por nuestras obras y no por nuestras palabras». 

Boric es el primer presidente que no forma parte de los dos bloques de centro que gobernaron el país desde el retorno a la democracia en 1990. Liderará además el primer gabinete con más mujeres que hombres del continente y ha prometido que el la lucha feminista será un eje fundamental de su gobierno.

Bregado en las luchas estudiantiles y crítico del modelo neoliberal instalado durante la dictadura militar, Boric dijo que es necesario «redistribuir» la riqueza en Chile, uno de los países más desiguales de la región y donde miles de personas salieron en masa a manifestarse en 2019 a favor de un modelo más justo. «Cuando la riqueza se concentra solo en unos pocos, la paz es muy difícil», afirmó en un emotivo discurso.

Consciente de que no lo tendrá fácil para llevar a cabo su amplia agenda de reformas con un Parlamento muy fragmentado, el exdiputado por la austral Magallanes señaló que su gobierno «no se agota en sus adherentes» y que tratará de buscar acuerdos transversales.

Vientos de cambio en América latina

por Yolanda Sober

No habrá luz en el planeta si dejamos de creer
que la próxima esperanza está siempre por nacer.

Quilapayún, “Aquí estamos”

Fuente: América Latina y el Caribe : panorama económico general – Otro Mundo Es Posible

La pandemia ha acallado las protestas que habían tomado las calles en diversos países de América Latina, pero no el descontento social que las propició. Y las urnas están dando cuenta de ello.

En 2021, mientras en Nicaragua se perpetúa el binomio del matrimonio Daniel Ortega y Rosario Murillo, gracias a la represión de los opositores, muchos en la cárcel o huidos, el resto de las elecciones presidenciales del continente han dado pie a un cambio de partido. En Ecuador, Guillermo Lasso, además de los votos de la derecha tradicional sumó los desafectos del correísmo.

En Perú, el sindicalista y docente, Pedro Castillo, uno de cuyos lemas de campaña su “¡Nunca más un pobre en un país rico!, se hizo con la presidencia como líder de “Perú Libre”, partido de izquierda. Pero, seis meses después de su toma de posesión, no ha conseguido consolidar un gobierno: 14 ministros han dejado su cargo y se ha visto obligado a renovar por cuarta vez su gabinete. Además, en el Congreso, su partido “Perú Libre” está dividido y carece de fuerza. Las encuestas no le son favorables y, según la publicación a mediados de enero por el diario “El Comercio”, el 60% de los ciudadanos desaprueba su gestión. Solo aprueba en el sur del país, con el 54% de los ciudadanos a favor. El mayor rechazo lo tiene en Lima, donde lo reprueban el 79% de los encuestados. Un resultado que no sorprende, ya que su rival en las elecciones presidenciales, Keiko Fujimori, le ganó con holgura en la provincia de Lima, donde se concentra un tercio de la población.

Honduras, “¡Sí, se pudo!”

“¡Sí, se pudo!”. Así recibieron los hondureños, el pasado 27 de enero, la toma de posesión de su nueva presidenta, Xiomara Castro. Honduras ha inaugurado los relevos presidenciales previstos para 2022. Y ha sido una renovación en el sentido más amplio, ya que Xiomara Castro, al frente del Partido Libertad y Refundación (Libre), una coalición de izquierdas creada en 2011, llega a la presidencia tras una clara victoria en las elecciones con mayor participación de la historia del país y un amplio respaldo, en particular en las principales ciudades, Tegucigalpa y San Pedro Sula. Además, marca otro hito: es la primera mujer en ocupar la presidencia en Honduras.

Esposa de Manuel Zelaya, derrocado por un golpe de Estado en 2009, Xiomara Castro se comprometió a gobernar para todos y subrayó que Honduras, el segundo país más pobre de América Latina, está “en bancarrota tras 12 años de dictadura”, y se comprometió a una refundación socialista y democrática y, entre sus prioridades, señaló el acabar con la corrupción y la impunidad.

Xiomara Castro

Como no podía ser menos, se dirigió también en particular a las mujeres hondureñas, subrayando que “estamos rompiendo cadenas y tradiciones” y se comprometió a defender sus derechos, ya que Honduras, junto con el vecino El Salvador, tiene las tasas de violencia de género y feminicidios más altas de América Latina, lo que además es, según ACNUR, una de las causas del desplazamiento forzado en el país. Tuvo también un gesto hacia los pueblos indígenas y participó en una ceremonia simbólica, en la que recibió la “vara alta”, símbolo de la autoridad y el mando, de manos de Berta Zúñiga, de la comunidad lenca e hija de Bertha Cáceres, asesinada en 2016 por su defensa de sus tierras y recursos ancestrales.

Chile, una nueva generación con propuestas de cambio

En el extremo sur del continente, también se gira a la izquierda. Al frente de “Convergencia Social”, que aglutina varios grupos y movimientos políticos, Gabriel Boric, con 36 años, se convertirá, el próximo 11 de marzo, en el presidente más joven de Chile y también el más votado en unas elecciones en la que se registró la mayor participación desde que el voto es voluntario. Su victoria (55,9% de los votos) frente al candidato del Partido Republicano, el ultraderechista José Antonio Kast (44,1%) ha sido incontestable.

Gabriel Boric representa un cambio generacional en la política chilena y la esperanza de una nueva forma de hacer política. Su gobierno, según ha avanzado, no será paritario, pero sí muy diverso: 14 mujeres y 10 hombres y la mitad de ellos se han formado en centros públicos. Sus retos son afrontar las profundas transformaciones para acabar con la desigualdad y la injusticia social, tal como se reivindicó en las calles desde el estallido de las protestas de octubre 2019. Otros retos serán que el nuevo Congreso, en el que no tiene mayoría, apruebe una nueva Constitución, y la recuperación económica, para lo que debería establecerse un diálogo con los empresarios.

Las reivindicaciones feministas también están presentes en sus propuestas, como no podía ser menos en el país en el que el grupo “Las Tesis” creó y representó durante las protestas “Un violador en tu camino”, un performance que se convirtió rápidamente en un himno feminista internacional, con representaciones en las calles de ciudades de todo el mundo. Entre la propuesta figuran el acceso a la anticoncepción en la sanidad primaria, promover una ley que garantice la interrupción voluntaria del embarazo y un modelo de educación sexual integral.

Otro reto es la Araucanía, donde persiste el conflicto con los pueblos originarios, que reivindican su autonomía y territorios.

Las elecciones presidenciales de 2022

El calendario electoral se inició en Costa Rica, pero la mayor atención internacional se centrará en Colombia y en Brasil.

Tras meses de las grandes movilizaciones de protesta, Colombia celebrará elecciones presidenciales el 29 de mayo y una posible vuelta, el 19 de junio. Como precandidatos figuran, entre otros, Ingrid Betancourt, el economista Alejandro Gaviria Uribe, el ex senador Juan Manuel Galán, el ex alcalde de Medellín, Sergio Fajardo y Gustavo Petro, ex guerrillero y ex alcalde de Bogotá, quien, en caso de confirmarse los sondeos previos, podría ser el primer presidente izquierdista de Colombia.

En Brasil, las presidenciales, previstas para octubre, serán un mano a mano entre el actual presidente, el ultraderechista Jair Bolsonaro, y el expresidente de izquierda, Luiz Inácio Lula da Silva, absuelto de sus cargos por corrupción. Las últimas encuestas dan como favorito a Lula da Silva, aunque puede necesitar la segunda vuelta, que sería el 30 de octubre. Juega al su favor, además, otro punto que señalan las encuestas: el 64% de los encuestados desaprueba la gestión de Bolsonaro, el 55% piensa que su gobierno es malo o pésimo y el 21%, regular. Bolsonaro ha alcanzado el mayor índice de desaprobación desde que tomó posesión como presidente, en enero de 2019. De confirmarse los pronósticos, Lula da Silva se ganaría la revancha.

El cambio de época en Chile

Gabriel Boric

El histórico triunfo de Gabriel Boric en la segunda vuelta presidencial en Chile, el pasado domingo 19 de noviembre, no solo es inédito porque después de 30 años se rompe el duopolio político que gobernó el país por tres décadas, sino también porque consolida un proceso constituyente en curso, el cual iba a estar fuertemente amenazado, en el caso de ganara el candidato de extrema derecha José Antonio Kast.
Si bien los resultados en primera vuelta parecían poco entendibles, dadas las anteriores votaciones en Chile, en donde las fuerzas transformadoras se impusieron ampliamente por sobre los sectores más conservadores del país (plebiscito constitucional y elección de constituyentes), la posibilidad de una restauración conservadora, luego de la segunda vuelta, queda completamente descartada.

De ahí que la alta participación total (55,65%) y votación a Gabriel Boric (55,87%), no solo lo convierten en el presidente más joven y con más votos en la historia de Chile (4.620.890), sino que quedará para la historia del país, ya que firmará, de aprobarse, la primera constitución legítima y redactada democráticamente en el país.

Ante esto, que Gabriel Boric entienda que su rol político es mucho más importante que el de otros presidentes elegidos anteriormente en Chile, al estar inserto en un momento de cambio de época para el país, planteando en su primer discurso como presidente electo lo siguiente: “Defenderemos el proceso constituyente, que es motivo de orgullo mundial. Es la primera vez que escribimos una Constitución de forma democrática. Cuidemos este proceso para que sea una Carta Magna fruto del acuerdo y no de la imposición” (1).

Siendo coherente con ese discurso, es muy destacable de parte del presidente Gabriel Boric, que la primera persona que haya llamado, luego de enterarse de los resultados de la segunda vuelta, haya sido la presidenta de la Convención Constituyente, Elisa Loncón, lo que es una muy buena señal de lo que vendrá en el futuro para el desarrollo del proceso en curso.

Asimismo, la visita de Gabriel Boric a la Convención Constituyente, dos días después de haber salido electo como presidente, hace una clara diferencia con Sebastián Piñera, quien no fue capaz de asistir a un espacio tan importante para el futuro del país, e incluso entorpeciéndolo y tratando de influir sobre él, con declaraciones sobre algunos contenidos que debieran tener la nueva carta fundamental (2).

Por el contrario, Gabriel Boric ha sido muy cauto en sus declaraciones sobre la Convención Constituyente, al declarar que no será pauteada por el presidente, porque sabe que su rol es de acompañar el proceso, respetando así siempre su autonomía y la capacidad de este órgano de poder funcionar de manera independiente del poder constituido.

En consecuencia, la responsabilidad que tendrá el nuevo presidente Boric es enorme, pero estará sostenida no solo por un partido político, coalición o sector determinado, sino por millones de chilenas y chilenos que exigieron ser parte de la construcción de un nuevo Estado, como también por cientos de organizaciones sociales que pusieron en el centro la defensa de los Derechos Humanos y de la Naturaleza.

Por lo mismo, el cuidado y apoyo ciudadano en los próximos meses hacia la Convención Constituyente es clave, ante la campaña de desprestigio de grandes medios de información y de una derecha en ruinas, que solo le queda denigrar a base de mentiras, al órgano más inclusivo, participativo, vinculante y universal que hemos tenido como país.

Podrán decir muchas cosas de la Convención Constituyente, pero es por lejos el espacio institucional que más se parece a Chile, en toda su diversidad. Como país nos mal acostumbraron con instituciones ilegítimas y autoritarias, hechas por y para las elites, dejando fuera a la gran mayoría, teniendo que subordinarnos así a normas y códigos jurídicos hechos a la medida de unos pocos.

Además, es muy destacable de parte de la Convención Constituyente, en lo que respecta a democracia participativa, las instancias previas a la redacción de la nueva carta magna, como lo son la Iniciativa popular de norma, encuentros autoconvocados, audiencias públicas obligatorias, cuenta popular constituyente, jornadas nacionales de deliberación, foros deliberativos, cabildos comunales, semana territorial, plebiscito dirimente y la consulta indígena.

En definitiva, somos testigos y parte de un proceso político completamente distinto e inédito a lo que hemos vividos como chilenos por siglos, y que seguramente romperá con un Estado secuestrado por las elites económicas nacionales e internacionales por siglos, desde la Constitución Portaliana de 1833 en adelante, la cual sentó las bases para imponer un orden en el país completamente excluyente y negador de la pluralidad existente.

El proceso chileno

Gabriel Boric

El 19 de diciembre pasado Chile votaba por amplia mayoría una coalición de partidos cuya divisa es “Que la dignidad se haga costumbre”. Dos años de movilizaciones han alumbrado una nueva situación cuyos frutos han sido la Convención Constituyente y un nuevo gobierno.

El llamado “éxito chileno” (crecimiento económico, cuentas públicas saneadas y energía exportadora) se ha conseguido bajo las condiciones impuestas por la dictadura. Es un éxito que oculta el dominio de una pequeña casta rica y poderosa, unas desigualdades excesivas y la desconfianza hacia un cuerpo policial encargado de mantener este orden. A lo que se añade la represión de los pueblos originarios (mapuches, aymaras …) con el argumento de que se oponen al progreso, cuando defienden sus territorios y derechos ante la explotación por parte de grandes grupos económicos.

Este modelo ultraliberal y autoritario había sido consagrado en la Constitución pinochetista de 1990. En 2020, como primer fruto de las movilizaciones, comenzó el proceso para dotar al país de una nueva Constitución. En la primera consulta se impuso, con un 80%, la opción “Apruebo una nueva Constitución” y que la Convención Constitucional para redactar el texto se compondría en su totalidad por ciudadanos elegidos para este fin.

En una segunda consulta se eligieron los miembros de la Convención. Muchos de los que experimentan en sí mismos la precariedad laboral y vital habían participado en las movilizaciones y salieron elegidos. Ciudadanos de perfiles muy diversos, desde abogados hasta activistas ambientales, mujeres representantes de organizaciones del trabajo no asalariado (cuidadoras), conductoras de autobús, trabajadores endeudados por la educación y la sanidad de sus hijos. La Convención Constituyente está compuesta por 155 miembros, 17 de los pueblos originarios, y presidida por la mapuche Elisa Loncon, elegida con el voto de 96 de los 155.

En sus debates hay una sensibilidad especial para que el texto constitucional recoja las exigencias del respeto a los derechos humanos; el rechazo a las violaciones que han sufrido los pueblos originarios durante siglos, a la represión contra los movimientos de trabajadores, a la violencia de la dictadura y postdictadura y a lo que se vivió durante las movilizaciones de octubre-2019. Y una apuesta firme porque el Estado recupere el poder de garantizar, con recursos públicos, los derechos a las pensiones, la sanidad, la educación, el derecho humano al agua y la desprivatización de su gestión, la negociación colectiva, un sistema nacional de Cuidados, etc. Los pueblos originarios piden que Chile se defina como Estado plurinacional.

En la Convención Constituyente se está debatiendo sobre las condiciones materiales que hagan posible este proyecto, sobre la propiedad de la tierra y los recursos estratégicos, sobre un nuevo modelo económico justo y sostenible, una reforma tributaria progresiva que apunte a los superricos. Y sobre establecer mecanismos de democracia participativa que vayan más allá de la democracia representativa. Como la iniciativa popular de norma constitucional, la plataforma digital de participación, las jornadas nacionales de deliberación, foros deliberativos y los cabildos comunales, etc.

En un tiempo global como éste, en que “lo viejo no acaba de morir y lo nuevo no acaba de nacer” (B. Brecht), el aval de los chilenos al programa “Apruebo Dignidad” de Boric supone la apuesta de todo un país por la esperanza. Con él estos objetivos que el proceso chileno está plasmando en la nueva Constitución se verán reforzados. La alternativa del pinochetista Kast, basada en el miedo, hubiera supuesto claramente una regresión a los viejos tiempos de la desigualdad y el autoritarismo.

Francisco nos invita, tras la pandemia, a repensar la organización de nuestras sociedades para constituirnos en un “nosotros”. “Se hace necesario – dice – que los Estados recuperen su capacidad de acción política … una política en que la economía esté al servicio de unas estructuras sociales donde todas las personas puedan vivir con dignidad …” (Fratelli Tutti). Y los obispos chilenos, en su mensaje a Boric, aseguran que “la Iglesia chilena quiere seguir contribuyendo a construir una humanidad más justa y fraterna, donde especialmente los pobres y los que sufren sean respetados en su dignidad”.

El presidente Salvador Allende en 1973, pocos minutos antes de morir acosado por las bombas de Pinochet, se atrevía a soñar:” Sigan ustedes sabiendo que, más temprano que tarde, se abrirán las grandes alamedas por donde pase el hombre libre para construir una sociedad mejor…”

¿Se abrirán las grandes alamedas? … Es el sueño y la apuesta del proceso chileno.

Elecciones en Chile

Boric se impone en la segunda vuelta de las presidenciales chilenas

  •  El candidato de izquierda sería el ganador de la segunda vuelta de las elecciones celebradas este domingo en Chile con cerca de un 56% de los votos
  •  Boric gana así al candidato ultraderechista, José Antonio Kast, que lograría algo más del 44% de apoyos y ya ha felicitado a su rival

El presidente electo de Chile, Gabriel Boric, celebra los resultados con sus simpatizantes, en Santiago. Efe

El candidato de izquierda, Gabriel Boric, sería el ganador de la segunda vuelta de las elecciones presidenciales celebradas este domingo en Chile con cerca del 56% de los votos frente al poco más del 44% del ultraderechista José Antonio Kast, según resultados oficiales publicados por el Servicio Electoral de Chile (SERVEL) recogidos por Europa, una vez escrutadas prácticamente el 100% de las mesas.

Kast ha felicitado ya a su rival y reconoce así la victoria de éste en la segunda vuelta de las elecciones presidenciales chilenas. «Desde hoy es el Presidente electo de Chile y merece todo nuestro respeto», ha afirmado Kast, según recoge la prensa chilena. «Acabo de hablar con Gabriel Boric y lo he felicitado por su gran triunfo. Desde hoy es el Presidente electo de Chile y merece todo nuestro respeto y colaboración constructiva. Chile siempre está primero», ha publicado posteriormente en Twitter.

En España, tercer país del mundo con mayor número de chilenos habilitados para votar, solo por detrás de Estados Unidos y Argentina, el candidato de Apruebo Dignidad ha logrado 3.002 votos, equivalentes al 78,06%, frente a Kast, quien ha conseguido 844 votos (21,94%), según datos recogidos por la prensa chilena. La participación en España ha aumentado en comparación con la primera vuelta de noviembre: entonces votaron 3.592 personas, pero este domingo han participado 3.846 personas.

El ganador de la segunda vuelta de las elecciones presidenciales tomará posesión del cargo el 11 de marzo de 2022.

La jornada electoral ha estado marcada por las denuncias de falta de transporte público en Santiago y otras zonas urbanas, hasta el punto que ciudadanos particulares han ofrecido sus vehículos para trasladar a votantes. El candidato de izquierdas, de 35 años de edad, se ha convertido en el presidente electo más joven de la historia de Chile, así como el más votado en una segunda vuelta de elecciones presidenciales.

La jornada electoral también ha tenido tintes históricos, pues ha logrado movilizar a una cifra récord de votantes —más de 8,3 millones de chilenos—, en la que se ha tornado como la participación más alta de unos comicios desde que entrase en vigor el voto voluntario en el año 2012.

Boric se compromete a dar «lo mejor» de sí

El recién elegido presidente de Chile ha conversado este domingo con el actual mandatario del país, Sebastián Piñera, ante el que se ha comprometido a dar «lo mejor» de sí mismo ante el «tremendo desafío» de liderar el país, ha recogido Europa Press.

Piñera y Boric han mantenido una conversación por videoconferencia que ha sido retransmitida por los medios de comunicación. «Es un honor para mí poder hablar con usted y por este medio dirigirme a todos los chilenos que nos están escuchando, y quiero que sepa usted y la gente, que voy a dar lo mejor de mí para estar a la altura de este tremendo desafío y de que nuestro país saca lo mejor de sí cuando nos unimos en pos de los grandes desafíos, y esa va a ser mi línea de acción», ha manifestado Boric.

Además, ha aseverado que actuará como «el presidente de todos los chilenos» pues «es importante interpretar a todos y los acuerdos deben ser entre toda la gente, y no entre cuatro paredes». Asimismo, el presidente electo ha puesto en valor la llamada de Piñera, pues considera «importante respetar las tradiciones» del país

La profecía chilena

Gabriel Boric, presidente de Chile

A veces los gestos pueden expresar más que las logradas palabras. No levantó el puño, reunió las dos palmas de sus manos en su pecho y con ellas los dos Chiles. En su discurso tras la victoria, Gabriel Boric, el futuro presidente chileno, no cejó en convocar a unos y otros para el nuevo tiempo. No va contra nadie, sino en favor de todos. No lanzó una primera alocución de ufana victoria, sino de clara invitación al empeño aunado.

A veces las profecías  se cumplen, sobre todo cuando brotan con la fuerza de un alma que se entrega por entero. La profecía del valiente presidente que dio su vida por un alto ideal acaba de hacerse realidad. La reveló el 11 de septiembre de 1973 en la única emisora de radio que se mantenía leal al gobierno legítimo. La lanzó al mundo cuando las huestes de la sombra más oscura empezaban a rampar por el palacio presidencial: “Éstas son mis últimas palabras, clamó el valiente Salvador Allende, y tengo la certeza de que mi sacrificio no será en vano… Más temprano que tarde se abrirán las grandes alamedas por donde pase el hombre y la mujer libre para construir una sociedad mejor».”

La historia nunca olvida la pureza y arrojo en favor del ideal, ni a quienes lo encarnan; nunca abandona a los soñadores, a las mujeres y hombres generosos. Las alamedas de Santiago se abrieron el pasado domingo para dejar pasar a los chilenos y chilenas libres y felices de retomar las riendas de su futuro, de personificar profecías hechas realidad. No en vano quienes conformarán el gobierno del cambio han sumado voluntades desde la democracia cristiana a la izquierda radical. La historia más soleada vuelve por más inviernos que la salpiquen; retorna en España, en Chile y en todas las partes en que se vivió una mayor justicia y libertad de pronto abortadas. Sólo nos pide que no olvidemos a quienes cayeron por empujarla, que nunca perdamos de vista un alba irrenunciable.

Cuesta creer que en nuestro planeta tan condicionado, cuando no hipotecado de a futuros, de tantas ilusiones por tantas partes desinfladas, esté aconteciendo este sueño chileno. El primer discurso del presidente electo de la nación revela a las claras la altura de un líder que hasta hace poco se resistía a la carrera por el poder. En el largo parlamento tras el triunfo electoral, el futuro máximo dirigente del país en ningún momento pronunció una palabra ya airada, ya partidista, ya de confrontación. La nueva casta de dirigentes se siente especialmente aupada por la gente inquieta y los movimientos sociales. “El futuro de Chile nos necesita a todos… Sabremos construir puentes… No importa si me han votado a mí o al otro…”, así como otras muchas proclamas de la misma índole integradora en el primer discurso, así como esa mano constantemente llevada al corazón, dan constancia de su deseo sincero de llegarse hasta el último y más distante chileno.

Chile estaba al final de los anhelos nunca rendidos de una sociedad más justa, verde y solidaria. Otra política era posible y está ya naciendo en el Cono Sur latinoamericano. Hacía falta un claro y carismático liderazgo inclusivo que trascendiera la confrontación partidista. Dentro de la amplia coalición de izquierda que llevó al poder a Gabriel Boric se impuso su moderación. Nadie lo vincule por lo tanto con el otro “socialismo latino” dictatorial, caduco y sobrado de sí. Ha marcado clara y tajante distancia con la izquierda impresentable, violadora en Cuba, Nicaragua y Venezuela de elementales derechos.

Al hablar de “construir alianzas y aunar miradas”, al referirse a la necesidad “reencontrarnos y sanar heridas”, lo hace desde la voluntad más profunda. Cada pueblo tiene los mandatarios que merece y este Chile fresco, joven y despierto, que padeció la noche más oscura y nunca claudicó, que se vio en la necesidad de atronar hace dos años las calles ante los excesos del neoliberalismo, que mantuvo, pese a todo, vivos los rescoldos de la esperanza, se merece como presidente este hijo del sano coraje y del cuerdo ideal.

Cuando estos días los medios de comunicación hagan repaso de lo acontecido a lo largo del año, por encima de la nube de los volcanes y la polvareda de las catástrofes naturales auspiciadas por el cambio de clima, más arriba de las escalinatas de un Capitolio asaltado a lo bestia, olvidando por un momento ese virus pertinaz…, menten a este hombre sencillo que habla de “un Chile verde y un Chile de amor…”, que insiste en la necesidad de unirse más allá de la ideología. Ojalá se refieran a este ex-dirigente estudiantil que entrará en la Moneda con un apoyo sin precedentes. El ya pronto nuevo presidente chileno representa el resurgir de la confianza, la validación de la política como forma para mejorar el mundo, la constatación de que América Latina puede estar a la vanguardia en conciencia de la entera humanidad.

Colombia y Brasil con sus próximas elecciones pueden ampliar el mapa de la profecía de quien plantó cara casi en soledad a la ignominia, pero hay otras profecías más evanescentes, más alejadas de la brutalidad de palacios bombardeados, no exclusivamente vinculadas a la pista del singular político que murió como héroe. Esos augurios ancestrales y susurros incontenibles nos hablan del despertar de América Latina, del traslado del polo de mayor conciencia planetaria de los Himalayas a los Andes. Maestros espirituales, incluyendo a Su Santidad el Dalai Lama, aluden a esta larga cordillera andina como el nuevo centro espiritual de la tierra. ¿Tendrá el barbudo y joven presidente que viste ahora sus primeros “sacos” (chaquetas) con camisa, algo que ver con esta otra profecía que no proclamó ninguna osada radio?

Boric gana en Chile

El izquierdista Gabriel Boric vence en las elecciones presidenciales chilenas

El joven candidato del Frente Amplio obtiene el 55,9% de los votos, casi doce puntos más que el ultra José Antonio Kast.

RUBÉN FIGUEROA (EFE)

El diputado de izquierda Gabriel Boric será el nuevo presidente de Chile, al que le tocará liderar la transición hacia el modelo de país que consagre la futura Constitución y abordar los anhelos de cambio social que le han aupado al mandato, tras derrotar holgadamente este domingo al ultraderechista José Antonio Kast en unas polarizadas elecciones.

Boric arrasó en las urnas, cosechando el 55,9% de los votos contra el 44,1% de su contrincante, y sumó a Chile al grupo de países latinoamericanos que han girado a la izquierda en los últimos años, junto a Argentina, Bolivia, Honduras, México y Perú.

Con más de 4,6 millones de votos de los más de 8,3 millones de electores que acudieron a las urnas, Boric se convirtió en el presidente electo que más sufragios acumuló en la historia del país, en una jornada en la que se registró el mayor porcentaje de participación en Chile desde que en 2012 el voto pasó a ser voluntario, superando el 55%.

Ello, pese a un calor de Justicia que reinó durante todo el día y a los problemas de movilidad que causó el transporte público y que fueron criticados por ambos candidatos.

El representante de la coalición Apruebo Dignidad, que cuenta con el apoyo del Partido Comunista, será el presidente más de izquierda en ocupar la sede del Gobierno, el Palacio de La Moneda, desde Salvador Allende (1970-1973), y el más joven en ostentar la primera magistratura en más de 200 años de historia.

El próximo 11 de marzo de 2022, cuando tenga 36 años de edad recién cumplidos, Boric —nacido en la sureña ciudad de Punta Arenas y descendiente por parte paterna de migrantes croatas— sustituirá al conservador Sebastián Piñera como presidente del país.

Cambio de era política

Boric encarna un cambio de era política en Chile, que deja atrás a las tradicionales coaliciones de centroderecha y centroizquierda que se han repartido el poder en los últimos 30 años y entrega por primera vez ese liderazgo a una formación de reciente creación que recoge el descontento ciudadano con las instituciones.

Representa a una generación que apenas vivió bajo el régimen de Augusto Pinochet (1973-1990), que repudia el modelo neoliberal que consagró el dictador hasta la fecha y que aspira a transformar el país en un Estado de bienestar con pensiones solidarias, salud universal e impulso de derechos sociales, por la diversidad, las minorías y el medioambiente. «Estamos ante un cambio de ciclo histórico», afirmó Boric en su primer discurso como presidente electo.

Votos «prestados» del centroizquierda

Fue el reclamo de estos cambios por lo que el país estalló en una grave ola de protestas en octubre de 2019 y Boric el candidato que prometía en su programa transitar hacia ese nuevo Chile.

Pero, tras llegar al balotaje de este domingo en segundo lugar, con el 25,83 % de los votos por los 27,91 % que obtuvo José Antonio Kast —defensor del modelo neoliberal y de los valores tradicionales— necesitó hacer concesiones al votante de la centroizquierda para tomar el voto «prestado» de electores que no quieren una revolución, pero que vieron en Boric una opción menos mala que la del ultraconservador.

«Seré el presidente de todos los chilenos y chilenas, no gobernaré solo entre cuatro paredes», expresó Boric durante una conversación con Piñera, tras conocerse su victoria virtual en las elecciones.

El presidente saliente le trasladó sus felicitaciones y lo animó «a saber combinar la fuerza, el idealismo, el espíritu de la juventud con la prudencia». Antes ya le había felicitado Kast por teléfono, reconociendo su «gran triunfo» y garantizándole su «respeto y colaboración constructiva».

Grandes retos

Boric matizó en la segunda parte de la campaña sus promesas electorales, añadiendo mayor gradualidad a las ambiciosas metas de recaudación fiscal del 8% del PIB en 8 años y reconociendo que los cambios necesitan de un proceso de tiempo.

Los que le prestaron su apoyo desde sectores más moderados serán muy vigilantes con él, pero también encontrará la presión de sus aliados del Partido Comunista, la izquierda más radical y quienes confiaron en él para cambiar el país.

Chocará también con un Congreso muy fragmentado, pero en el que la suma de izquierda y derecha está casi empatada, lo que obligará a arduos acuerdos y negociaciones para avanzar.

«Los avances sustantivos para ser sólidos van a requerir de acuerdos amplios y que para durar tienen que ser peldaño a peldaño», dijo Boric esta noche.

Encontrará un país cuya economía está previsto que crezca alrededor del 12% este año, tras caer un 5,8% en 2020 —la peor caída en cuatro décadas— debido a la pandemia, pero para los años 2022 y 2023 el Banco Central del país proyecta una fuerte desaceleración, de 1,5% y 2,5%, y entre 0,0% y 1,0%, respectivamente. En tanto, la tasa inflacionaria de los últimos 12 meses está un 6,7%, la mayor desde 2008.

Mientras, Boric deberá implementar el proceso constituyente que lleva a cabo la Convención que redacta la una nueva Carta Magna, que en 2022 será sometida a referéndum para su aprobación o rechazo, y cuya composición es de mayoría progresista.

«Su Gobierno nos da certeza del respeto a la autonomía y el trabajo de la Convención», dijo la constituyente Constanza Schonhaut sobre Boric, que fue uno de los impulsores del acuerdo político que en noviembre de 2019 abrió el proceso constituyente en el país.

Un nuevo Chile integrado en América Latina

La expectativa de los chilenos es que no sólo cambien las cosas en su país, sino la integración con los vecinos y el continente. Una agenda progresista al exterior.

Por Marco Teruggi

El clarotriunfo de Boric se une al de Castillo y Castro este mismo año.

Desde Santiago 

Santiago amaneció tranquila, de cielo azul y noche larga. La victoria presidencial de Gabriel Boric, reconocida rápidamente por su contrincante José Antonio Kast, aplacó todo escenario de especulación, en un continente donde algunas elecciones presidenciales se volvieron terrenos de altas tensiones o desestabilización, como ocurrió, por ejemplo, en mayo de este año en Perú. El candidato electo brindó un discurso ante una avenida Alameda desbordada y luego se retiró para despertar temprano y comenzar a trabajar en lo que vendrá, que es mucho.

El nuevo gobierno asumirá internamente en un escenario de una fuerte movilización social de respaldo, elevada expectativa, paridad en el poder Legislativo, una derecha que demostró no tener inconveniente en nuclearse alrededor de un candidato pinochetista y que, puede anticiparse, buscará defender el modelo económico mantenido desde la dictadura de Augusto Pinochet. Será un escenario complejo, para lo cual Boric anunció en su discurso de victoria que irá “avanzando con pasos cortos, pero firmes”, en el marco de un “cambio de ciclo histórico”.

El nuevo presidente no dio nombres por el momento de quienes podrían ser los integrantes de su nuevo gobierno, en el marco de una campaña que fue realizada por una coalición política entre el Frente Amplio -su espacio- y el Partido Comunista, y donde, a su vez, se realizaron varios momentos de acercamiento con integrantes de la ex Concertación. Boric tiene un poco menos de tres meses para construir el gabinete y tomar posesión en lo que será una jornada histórica en el país: un mandatario de 36 años, exdirigente estudiantil, parlamentario, proveniente de una nueva generación política que ingresó en escena parar cuestionar el statu quo heredado desde la dictadura.

América latina

La expectativa interna, por parte de sectores de progresistas y de una parte importante de la izquierda, también tiene su correlato a nivel internacional, en particular en América Latina. La victoria de Boric cierra un 2021 marcado por las victorias de Pedro Castillo en Perú, y Xiomara Castro, en Honduras. El nuevo presidente de Chile suma así un tercer presidente de centro-izquierda en el continente este año, en el contexto de recuperación de fuerzas progresistas: el mapa continental es hoy muy diferente al que se encontró Andrés Manuel López Obrador al asumir la presidencia de México en 2018, o Alberto Fernández en Argentina al ganar en el 2019 en simultáneo con un golpe de Estado en Bolivia.

Ese crecimiento de gobiernos progresistas en el continente comenzó a tener su correlato de iniciativa de integración regional, por ejemplo, en la Cumbre de la CELAC realizada en México en septiembre pasado. La perspectiva de un gobierno de Boric visto desde esa óptica puede generar expectativa en cuanto a contar con un apoyo en la dirección integracionista. La declaración del senador Juan Ignacio Latorre, parte de Revolución Democrática al interior del Frente Amplio y encargado del área internacional en el comando de campaña de Boric, ya anticipó que: «queremos articular o ayudar a articular, porque tampoco va a ser algo solo de Gabriel, una coordinación mayor desde el sur de América Latina mirando al mundo, al Asia y a las potencias como China y Estados Unidos, pero con autonomía política».

Latorre, afirmó también estar “muy expectantes de todos los movimientos políticos que van a ocurrir en América Latina. El próximo año esperamos que Lula derrote a la extrema derecha (en Brasil), con (Gustavo) Petro en Colombia y que pueda haber una articulación de varios gobiernos progresistas». Las elecciones en ambos países, la primera en mayo, la segunda en octubre, serán decisivas en cuanto a la importancia de ambos países, económica, geopolítica y diplomática, en particular en el caso brasilero.

Boric, a diferencia de Fernández o López Obrador, se pondrá al frente de la presidencia de Chile en un momento de fortalecimiento de las fuerzas progresistas en cuanto a mapa de gobiernos, y de debilidad o desaparición de las iniciativas de las derechas, como el Grupo de Lima, creado en el 2017 en una política contra el gobierno de Nicolás Maduro, o Prosur, creado en el 2019 luego de que, de manera coordinada, los gobiernos de derecha de América del Sur hayan abandonado la Unasur.

¿Asumirá Chile un papel de liderazgo en ese escenario continental con potencialidad para avanzar en un fortalecimiento de instrumentos regionales? ¿O se mantendrá en un segundo plano? Dependerá seguramente del equilibrio entre su agenda de prioridades, concepciones, compromisos, fortalezas o debilidades internas. El caso de Perú, cuyo presidente asumió a fin de julio, evidenció que un escenario de fragilidades internas puede simultáneamente llevar a perder iniciativa en política exterior o tener que negociar de manera más marcada esa política.

Por el momento Latorre afirmó que la primera gira exterior de Boric “probablemente sea Argentina”, país para el cual la victoria de Boric significa la llegada de un gobierno de signo político cercano en su país vecino con salida al océano Pacífico. Por último, la victoria del nuevo presidente chileno es vista desde el progresismo latinoamericano, no solamente como una mayor posibilidad de construcción regional, sino también como una derrota de las fuerzas políticas de extrema derecha que, en los últimos tiempos han tenido crecimiento e iniciativa en varios países. La victoria de Boric es así la derrota de Kast, Jair Bolsonaro, Javier Milei, VOX, o Mario Vargas Llosa quien ha venido apoyando a candidatos sistemáticamente vencidos en las urnas.

Los obispos chilenos apoyan al presidente electo

Los obispos chilenos al presidente electo: “Cuente con nuestro apoyo y oración”

 “El país le ha expresado un voto de confianza y le encarga una gran misión, destinada a dirigir los destinos de nuestra patria como primera autoridad y primer servidor”

Los obispos chilenos ruegan a Dios “que le regale su sabiduría y su fuerza, la que sin duda necesitará”

La Iglesia chilena “quiere seguir contribuyendo, desde su particular misión, a construir una humanidad más justa y fraterna, donde especialmente los pobres y los que sufren sean respetados en su dignidad

Por Luis Miguel Modino, corresponsal en Latinoamérica

Chile elegía este domingo, 19 de diciembre, a su nuevo presidente, un cargo que ha recaído en Gabriel Boric Font. Los obispos chilenos, en un mensaje firmado por su presidente, el cardenal Celestino Aós Braco, y su secretario general, Mons. Sergio Pérez de Arce Arriagada, han felicitado al presidente electo.

Según el episcopado, el nuevo máximo mandatario, que asumirá su cargo en el mes de marzo, “el país le ha expresado un voto de confianza y le encarga una gran misión, destinada a dirigir los destinos de nuestra patria como primera autoridad y primer servidor”.

En esta nueva tarea, los obispos chilenos ruegan a Dios “que le regale su sabiduría y su fuerza, la que sin duda necesitará”. Afirmando que “la misión siempre es más grande que nuestras posibilidades y capacidades”, los obispos dicen confiar en que “con la colaboración de los ciudadanos, el trabajo de los diversos actores sociales y políticos, y la fuerza espiritual que viene de la fe y de las convicciones humanas más profundas”, el nuevo presidente del país “pueda enfrentar su tarea con generosidad, compromiso y prudencia”.

Como Iglesia Católica que peregrina en Chile, los obispos del país dejan claro que “quiere seguir contribuyendo, desde su particular misión, a construir una humanidad más justa y fraterna, donde especialmente los pobres y los que sufren sean respetados en su dignidad”.

Para su nueva misión, los obispos muestran a Gabriel Boric su “apoyo y oración”, y señalan su disposición a colaborar en el futuro del país “con el aporte de nuestra acción pastoral, que desarrollaremos siempre con el debido respeto al orden democrático de nuestra patria y a sus autoridades legítimamente elegidas”.