¿Una encíclica por la paz en Ucrania?

“Este es un último llamamiento para detener la espiral de violencia y muerte en el corazón de Europa”, escribe el Papa

El papa Francisco ha hecho, semanas antes de Navidad, un nuevo llamamiento por la paz en Ucrania. Esta vez, por medio de un libro escrito por el especialista vaticano de Il Fatto Quotidiano, Francesco Antonio Grana, cuyo título es ‘Una encíclica sobre la paz en Ucrania’ (TS Edizioni).

El libro, que estará pronto disponible en más de 20 países y que también se ha presentado en formato electrónico, llegaba a las librerías italianas este lunes, 5 de diciembre, y en él el Papa hace “un último llamamiento para detener la espiral de violencia y muerte en el corazón de Europa”.

Un diario de paz

“Es una especie de diario de guerra que ofrezco a los lectores con la esperanza de que pueda convertirse muy pronto en un diario de paz”, escribe el Santo Padre en el libro. Así, el este texto subraya la importancia de atender al deber “de ser hombres y mujeres de paz, porque nadie, en el rol que sea, puede sentirse endurecido o indiferente ante los horrores de la guerra”.

Asimismo, el Papa señala que si el objetivo es la “paz justa”, nadie “puede excusarse de admitir que se debe detener el comercio de armas, que se deben superar las injusticias sociales, que las diferencias culturales no pueden convertirse en motivo de odio y que la amenaza de un conflicto nuclear puede, en ningún caso, ser puesto sobre la mesa de negociaciones”.

Buscar soluciones consensuadas

Arzobispo Observador permanente de la Santa Sede ante la ONU en Nueva York.

En una serie de intervenciones ante la ONU, el observador permanente monseñor Gabriele Caccia reafirmó la posición del Vaticano sobre el conflicto en Ucrania, relanzando las palabras del reciente llamamiento del Papa: busquemos soluciones que no se impongan por la fuerza, sino consensuadas, justas y estables

 Por Alessandro De Carolis – Ciudad del Vaticano

Cuatro intervenciones como un mosaico, dictadas por la urgencia de mostrar también a la asamblea de la ONU el plan que le es caro al Papa y a la Santa Sede: recuperar una serenidad mundial que la guerra de Ucrania, con la sombra del dedo en el detonador del conflicto atómico, parece haber ofuscado, fomentando escenarios apocalípticos en lugar de empujar a desactivarlos antes de que sea demasiado tarde. Así es como el representante del Vaticano ante las Naciones Unidas, el arzobispo Gabriele Caccia, vivió una jornada más que intensa, interviniendo ayer en cuatro circunstancias diferentes, dos de ellas dedicadas directamente a la crisis que ha vuelto a dividir el planeta en bloques.

Las condiciones adecuadas para la paz

Ante la undécima sesión especial de emergencia de la Asamblea General, en la que se abordó la cuestión de la integridad territorial de Ucrania, el observador permanente de la Santa Sede repitió palabra por palabra el llamamiento lanzado por Francisco el pasado 2 de octubre en el Ángelus, esa más que sentida invitación, dirigida explícitamente a los presidentes de los dos países beligerantes, para que silencien sus armas y busquen «las condiciones para iniciar negociaciones capaces de conducir a soluciones no impuestas por la fuerza, sino acordadas, justas y estables». Condiciones, insistió el Papa, «basadas en el respeto del valor sacrosanto de la vida humana, así como de la soberanía e integridad territorial de cada país». Y ello «sin dejarnos arrastrar a peligrosas escaladas» de una guerra tachada de nuevo de «locura».

La paz no es el mismo número de armas

Un discurso, el de Monseñor Caccia, estrechamente relacionado con el dirigido a sus colegas en la primera Comisión de la Asamblea General, dedicada al desarme y la seguridad internacional. El representante del Vaticano comenzó recordando el mismo clima de inquietud de hace sesenta años, cuando el mundo estuvo a punto de entrar en un conflicto nuclear y cuando Juan XIII, en su Pacem in Terris, señaló sin rodeos que la verdadera paz entre las naciones no puede basarse en «la posesión de un número igual de armas, sino sólo en la confianza mutua». Sin embargo, a pesar del drama actual, el prelado señaló que «hay signos de esperanza para el desarme» incluso hoy en día, destacados en primer lugar por la ratificación por parte de seis Estados del Tratado de Prohibición Completa de los Ensayos Nucleares (CTBT). Tras pedir a los demás países que hagan lo mismo, Monseñor Caccia abordó el preocupante desarrollo de los armamentos, desde armas como las minas antipersona y las municiones de racimo hasta los sistemas de armas orbitales y los misiles antisatélites. El gasto militar mundial, afirmó, «ha superado por primera vez los 2 billones de dólares», consumiendo recursos «que podrían promover el desarrollo humano integral y salvar innumerables vidas». Si no se aborda esta proliferación desenfrenada», dijo, «la consecución de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) seguirá siendo difícil.

Con la pandemia y las guerras crece la pobreza 

De un tenor diferente, pero no menos importante, fueron las otras dos intervenciones del observador permanente, la primera de las cuales se dirigió a la audiencia de la Segunda Comisión de la Asamblea General sobre la erradicación de la pobreza y el desarrollo de la agricultura, la seguridad alimentaria y la nutrición. En este caso, el prelado constató un retraso con respecto al calendario establecido. «Solo ocho años después de la consecución de los objetivos de la Agenda 2030 y cinco años después de la conclusión de la Tercera Conferencia de las Naciones Unidas sobre la Erradicación de la Pobreza», señaló, «la comunidad internacional debe retomar el camino y redoblar sus esfuerzos para hacer frente a las alarmantes tasas de pobreza, especialmente en los países menos desarrollados». La pandemia ha provocado un aumento del 8,3% en 2019 al 9,2% en 2020 en la tasa de pobreza, una «fluctuación aparentemente pequeña en los datos» que, sin embargo, «se corresponde -subrayó el prelado- con un cambio enorme, es decir, 77 millones de personas más que viven con menos de 1,90 dólares al día», lo que supone una malnutrición generalizada y una serie de problemas relacionados, desde la salud hasta el empleo. De ahí el reiterado llamamiento a «diseñar políticas que tengan a la persona humana en el centro y garanticen el acceso equitativo a aquellos bienes esenciales, recursos y oportunidades indispensables para sostener la vida y promover el desarrollo integral y el bienestar de cada persona».

Los Pueblos indígenas con el derecho a contar

Por último, en la tercera Comisión de la Asamblea General, centrada en los «Derechos de los Pueblos Indígenas», monseñor Caccia estigmatizó cómo son «demasiado a menudo descuidados, cuando no realmente ignorados», una situación que repercute en estas poblaciones, víctimas del impacto del cambio climático y de la degradación del medio ambiente, así como, denunció el observador vaticano, «de políticas codiciosas y miopes y de prácticas ilegales que pueden conducir a la expropiación de territorios y recursos». En cambio, es necesario reconocer a los pueblos indígenas como titulares de derechos «haciéndolos participar, cuando proceda, en los procesos de toma de decisiones» en los organismos donde se deciden las políticas que les afectan. Además, continuó el prelado, si las tierras que habitan «van a ser catalogadas como protegidas, debe garantizarse el respeto al principio del consentimiento libre, previo e informado». Este diálogo, que garantiza el respeto de sus derechos y libertades fundamentales, pero también de sus tradiciones y costumbres, es esencial -según Monseñor Caccia- para promover una cultura del encuentro frente a esa cultura del indigenismo «completamente cerrada, a-histórica y estática que rechaza cualquier tipo de fusión».

«¿Podemos cambiar el rumbo antes de que sea demasiado tarde?

«No hay razón alguna para la guerra, como dice Francisco

El Papa contra la guerra
El Papa contra la guerra

«Hoy, como en la época de la crisis de los misiles de Cuba, se necesita urgentemente una visión de paz si no queremos deslizarnos hacia el abismo»

«Como el Papa Francisco nos ha advertido tantas veces – vox clamantis in deserto – es la ‘Tercera Guerra Mundial’ y ya ni siquiera ‘en pedazos'»

«A esta dinámica destructiva, el Pontífice ha respondido apelando ante todo a la razón. No a la fe, sino ante todo a la propia capacidad de razonar que distingue y une a todo ser humano, creyente y no creyente»

Por Alessandro Gisotti

(Vatican News).- Desde el inicio del conflicto en Ucrania, el Papa Francisco ha subrayado muchas veces -incluso en la última audiencia general- que la guerra es una locura. Sentidos llamamientos que recuerdan lo que dijo Juan XXIII en ‘Pacem in Terris’: en la era de la bomba atómica, la guerra está más allá de la razón. Hoy, como en la época de la crisis de los misiles de Cuba, se necesita urgentemente una visión de paz si no queremos deslizarnos hacia el abismo.

¿Podemos cambiar el rumbo antes de que sea demasiado tarde, detenernos antes de deslizarnos hacia el abismo sin retorno? En estos ya siete meses, marcados por el horror de la guerra en Ucrania bajo el ataque de Rusia, el Papa Francisco ha hecho decenas de sentidos llamamientos a la paz, subrayando -el más reciente este miércoles en la audiencia general- que la guerra es una locura y más loco aún es el mero temor a usar armas nucleares, como ha hecho Vladimir Putin en estas horas.

Templo afectado por la guerra de Ucrania
Templo afectado por la guerra de Ucrania

Muchos se quedaron atónitos, incrédulos, el 24 de febrero cuando Moscú comenzó su invasión contra Ucrania. Parecía imposible», tuvieron que admitir incluso los analistas y expertos. El «despertar» de la realidad fue, pues, brutal, tan impactante que ahora parece que nos hemos resignado a lo peor, aunque ese peor sea equivalente al uso de una bomba atómica. Y, sin embargo, hasta hace unos meses, la humanidad creía haber relegado tal desastre a la historia para siempre.

Lo que también llama la atención es la escalada verbal que precedió y luego revigorizó, en un círculo vicioso mortal, la escalada bélica. Y que ha tenido como nefasta consecuencia un ‘cupio dissolvi’ incluso exhibida en los medios de comunicación. Tanto es así que algunos muestran en Internet o en la televisión simulaciones de los efectos de una bomba atómica lanzada sobre una ciudad europea. Suena como «Wargames». En cambio, como el Papa Francisco nos ha advertido tantas veces – vox clamantis in deserto – es la ‘Tercera Guerra Mundial’ y ya ni siquiera ‘en pedazos’.

A esta dinámica destructiva, el Pontífice ha respondido apelando ante todo a la razón. No a la fe, sino ante todo a la propia capacidad de razonar que distingue y une a todo ser humano, creyente y no creyente. Como subrayó -al principio de su pontificado- en su profética visita al santuario de Redipuglia con motivo del centenario de la Primera Guerra Mundial, «la guerra es una locura, su plan de desarrollo es la destrucción: ¡querer desarrollarse mediante la destrucción!»

Banderas ucranianas en la audiencia
Banderas ucranianas en la audiencia

Esta afirmación, como tantas otras pronunciadas en este dramático 2022, recuerdan las palabras de otro Papa, un Papa santo, que unió indisolublemente su nombre al de la paz: Juan XXIII. También para el Papa Roncalli, la guerra -en la era atómica- es una locura. Está más allá de la razón. ‘Alienum est a ratione’, leemos en Pacem in terris. Una encíclica nacida de la dramática experiencia de la crisis de los misiles de Cuba, vivida -hace justo 60 años- en primera persona por el Papa que inauguró el Concilio Vaticano II en los mismos días en que la humanidad parecía dirigirse a un holocausto nuclear.

Juan XXIII pudo esperar contra viento y marea que Washington y Moscú se detuvieran a tiempo. No cedió a las sombrías predicciones de los «agoreros», sino que, fuerte en su fe en Cristo, el Príncipe de la Paz, creyó en el arduo camino que lleva al diálogo, aunque pareciera imposible ver su recorrido. Aunque este diálogo «apeste», diría hoy el Papa Francisco. Memorable sigue siendo el «Radiomessaggio per l’intesa e la concordia dei popoli», emitido a través de Radio Vaticano, el 25 de octubre de 1962, en plena confrontación entre americanos y soviéticos.

Miles son ya las víctimas de esta guerra sin sentido, millones los desplazados, inmenso es el sufrimiento que soporta el pueblo ucraniano. De esta locura surgen, día tras día, esas monstruosidades de las que hablaba Francisco y de las que también ha sido testigo en los últimos días su Limosnero Konrad Krajewski. Las armas deben callar finalmente. «El hombre – decía Juan Pablo II – sufre sobre todo por falta de visión». Hoy, la visión que le falta a la humanidad es la de la paz. La visión necesaria que nos señala el Papa Francisco.

El cardenal Krajewski
El cardenal Krajewski Pavlo Hondraruk

Reflexión crítica sobre la guerra Rusia-Ucrania

Por Faustino Vilabrille
“Sabéis que los jefes de las naciones las gobiernan
como señores absolutos, y los grandes las oprimen
con su poder. No ha de ser así entre vosotros, sino
que el que quiera ser grande, sea vuestro servidor
(Jesús de Nazaret, en Mateo 20,25-26).

1.-La guerra de Ucrania: Cuando Rusia declaró la guerra a Ucrania le echamos la culpa a Putin, porque realmente fue él quien decidió invadir Ucrania, con el pretexto de que la OTAN quería incorporar a Ucrania a su organización, un país que está a las puertas de Rusia.

2.-La OTAN: Aunque la sede de la OTAN se encuentra en Bruselas y la mayoría de sus miembros son países europeos, la alianza depende principalmente de Estados Unidos, pues debido al importante papel que tuvo en la fundación y a su peso en la financiación, este país sigue marcando las políticas, estrategias e intervenciones militares de la organización. (La Vanguardia 30/06/2022)

3.-Quien paga manda: En el mundo del neoliberalismo, quien paga, manda. La OTAN, que tiene carácter político-militar, dispone de un presupuesto de 1.175.332 millones de dólares, y quien más paga a la OTAN, formada por 30 países, es EE.UU, que aporta casi el 70 % del total, más de 811.000 millones de dólares. Por tanto, quien manda de facto en la OTAN es EE.UU., y los demás países de su órbita bailan al ritmo que impone EE.UU.

4.-Condena: La invasión de Ucrania fue y sigue siendo horrorosa, con tantas vidas humanas en juego, desde niños a ancianos: “Una vez más en el centro de Europa, mujeres, hombres y niños inocentes están muriendo o temen por su vida. Condenamos este ataque bárbaro”, ha denunciado con gesto grave la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen. (El País 24/02/2022)

5.-Represalias: La reacción de la OTAN y sus aliados a la invasión de Ucrania fue inmediata: condenar la invasión y tomar toda clase represalias, principalmente económicas, bien dosificadas pero cada vez más duras, contra Rusia. La violencia engendra violencia, y las consecuencias son cada vez más nefastas y tenebrosas no solo para ambos países, sino también para la UE y para gran parte de la humanidad.

 ¿Por qué EE.UU. puso tanto empeño en incorporar Ucrania a la OTAN? ¿Por qué tanta prisa? ¿Por qué los demás países, sobre todo Europa, aceptaron ese reto sin pensar en sus posibles consecuencias?  ¿Había o hay detrás una estrategia comercial de EE.UU?

6.-Reacción: Pero Rusia tiene mucho poderío militar y económico, y no se iba a chupar el dedo. Rusia ahora está cerrando el grifo del gas a Europa; hace cuatro días ya lo hizo parcialmente con el pretexto de mantenimiento técnico, pero hoy, sábado, ya lo cerró totalmente, justo a pocas horas de que el G-7 y la Comisión Europea pactasen imponer un precio máximo al petróleo ruso. Como consecuencia los gobiernos europeos nos llaman a todos los ciudadanos a la austeridad, a prepararnos para un invierno duro. Muchas empresas que dependen del gas para su actividad empresarial ven venir al lobo cada día más cerca. En fin, que “donde las dan las toman” (El Quijote 2,65)

7.-El gran negocio para EE.UU: El resultado es el gran negocio de los EE.UU. que vende el gas a Europa un 40% más caro que Rusia. Concretamente, el gas estadounidense costó de media 53,88 euros/MWh mientras que el proveniente de Rusia lo hizo a 38,42 euros/MWh (El Economista 24/02/2022).La Unión Europea cierra con Estados Unidos un acuerdo para reducir la dependencia del gas ruso: Este compromiso garantiza el gas licuado de EE.UU. durante dos años y permitirá que Estados Unidos pueda aumentar un 66% sus exportaciones de GNL (Gas Natural Licuado) a Europa, y así sube la rentabilidad para los EE.UU. pero baja para los europeos.

Por primera vez en la historia, el gas natural licuado de Estados Unidos supera al transportado por los gasoductos rusos. Sólo en abril de 2022, cinco países europeos -Francia, España, Reino Unido, Países Bajos y Polonia- representaron el 54,1% del total de las exportaciones de GNL estadounidense. “Por primera vez en la historia, la Unión Europea ha importado en junio más gas natural licuado (GNL) de Estados Unidos que gas por gasoducto de Rusia, ya que Moscú recortó el suministro a Europa a principios de mes, dijo Fatih Birol, director ejecutivo de la Agencia Internacional de la Energía (AIE). Las recientes interrupciones en el suministro de gas natural, en particular la fuerte reducción de los flujos hacia los países de la UE por parte de Rusia, van a retirar del mercado unos 35.000 millones de metros cúbicos de gas este año, lo que supondrá un gran reto para los esfuerzos por rellenar el almacenamiento. Esto supone una alerta roja para la UE de cara al próximo invierno», tuiteó Birol a mediados de junio pasado.

8.-Consecuencias: el precio de las energías se ha disparado, así como el IPC (Indice de Precios al Consumo). Lo sabemos muy bien al repostar en la gasolinera, ir al supermercado, al pagar la bombona de butano, y lo sabremos muy bien cuando nos lleguen las facturas de la luz. Y mientras tanto:

9.-El gran negocio para Rusia: Moscú ingresa ahora un 89 % más de dinero que hace un año por exportar hidrocarburos a la Unión Europea, pese a venderle un 15 % menos de combustible. El bloque comunitario gasta actualmente unos 13.916 millones de euros al mes en comprar carbón, petróleo y gas a Putin, frente a los 7.330 millones de media mensual que pagaba hace un año. Total que la venta de productos energéticos ha disparado el superávit por cuenta corriente de Rusia hasta multiplicarlo por más de 3 entre enero y julio de este año para alcanzar una cifra de 166.600 millones de dólares, según los datos del Banco Central de Rusia (El Periódico 24/08/2022)

10.-Los perdedores: En fin, que la guerra ha sido un gran negocio para EE.UU. y Rusia. Todos los demás somos puros perdedores, empezando por la UE y llegando más o menos a gran parte de la humanidad, con mayor penuria para los países más pobres, especialmente los africanos.

Los EE. UU., desde siempre no han dado puntada sin hilo. La UE está bajo la órbita de los EE.UU. y su OTAN. Alguien puede afirmar: Bajo la órbita soviética aun estaríamos peor.

11.-La respuesta inteligente: Pero la respuesta o pregunta inteligente no es esa, sino esta otra: ¿La UE no tiene entidad suficiente para ser su propia órbita? ¿Por qué no lo es si su población se aproxima a los 450 millones de habitantes y la UE genera el 23,7% del PIB mundial y le sigue Estados Unidos con el 22,2%, y es la tercera economía del mundo con 12,2 billones de € de PIB después de EE.UU. y China con un PIB de 19,4 y 14,9 respectivamente?

¡Qué lejos estamos todavía de lo que enseñaba el gran Profeta Jesús de Nazaret: “el mayor entre vosotros ha de ser el servidor de todos!”, pero pasa justo lo contrario: los más grandes, económica y políticamente, son los que quieren tener a todos los demás a su servicio. Así nos va, y Dios quiera que no sea peor, porque el horno está muy caliente.

12.-Necesidad de un nuevo paradigma: Por desgracia estas elementales consideraciones no llegan al gran público porque no interesan al “orden establecido” por el neoliberalismo, que ya es una pandemia mundial que afecta a todos los países, sean del color político que sean, pero que genera muchas injusticias, muchas desigualdades y muchos sufrimientos, que en otros tiempos eran una fatalidad, pero hoy hay medios de sobra para superarlos: solo hace falta optar por la justicia, la fraternidad, la solidaridad, el amor, la igualdad. Este cambio no va a venir de los de arriba y los de fuera, que si quisieran ya hace mucho que estaría hecho, sino de los de abajo y los de dentro, comprometidos con el mensaje liberador integral de Jesús de Nazaret para el bien de la Humanidad y la Creación. Todos estamos llamados a echar una mano: la fe en Jesús de Nazaret es seguirlo para hacer lo que El hizo para el bien de todos y de todo.

Las Iglesias ortodoxas contra la guerra

Kirill cada vez más solo en su defensa de Rusia entre los líderes ortodoxos

El Patriarca de Constantinopla preside una celebración con motivo de la festividad de san Pantaleón y pide por la paz en Ucrania


Por el cese de la guerra

El líder de la Iglesia ortodoxa participó en esta celebración con diferentes representantes del patriarcado, clérigos de Estados Unidos e, incluso, algunos fieles de habla rusa. Su homilía estuvo centrada en el “amor maternal” que la Iglesia de Constantinopla siempre ha tenido por todos. “Es el amor con el que Constantinopla dio primero a los búlgaros y luego a todas las tribus eslavas las luces de la fe cristiana, el alfabeto cirílico y la cultura. Es el amor con el que abrazó al pueblo ucraniano y le dio lo que le pertenecía. Es el amor con el que reza por el cese de la guerra en Ucrania desde hace unos seis meses”.

Bartolomé aseguró, además, su oración “por todos los Primados ortodoxos de las Santas Iglesias de Dios, aunque algunos de ellos no recuerden y honren a su Iglesia Madre”, apuntó sin citar expresamente el líder de la Iglesia Ortodoxa rusa, el patriarca Kirill de Moscú. “Es el amor de la Iglesia Madre, no de la madrastra, sino de la verdadera y genuina Iglesia Madre, el que ha hecho entrar en la canonicidad de la Iglesia Ortodoxa a nuestros hermanos y hermanas de Macedonia del Norte, recientemente, y ha abierto el camino para que este pueblo entre en la familia pan-ortodoxa”, recalcó según recogen medio del patriarcado.

Además de presentar un nuevo candidato que será ordenado sacerdote de la Iglesia ucraniana, reiteró que ha querido llevar “a todos sin excepción, este mensaje de amor y unidad. Somos una sola familia pan-ortodoxa. Recemos todos por el cese de la guerra en Ucrania. Queremos la paz, queremos la unidad, queremos el amor. Sólo así podremos vivir felices en este mundo”, concluyó.

Recuperar a Rusia

¿Va por buen camino la guerra de Ucrania?

J.I. González Faus

Rusia no es Putin. Como Alemania no era Hitler y como Israel no es el Likud. Putin es solo algo así como el Likud ruso. Como Netanyahu viene a ser el Putin de Israel: la perversión de una realidad tan grande como el judaísmo

si Putin no es Rusia sino la perversión de lo ruso, es importante para Europa una recuperación de lo ruso, que forma parte de nuestra identidad europea mucho más que Wall Street

Por José Ignacio González Faus

Francisco no se cansa de repetir que la guerra de Ucrania no tiene más salida que sentarsey más fuerte que Ucrania y Occidente se cansará de ir ayudando), lo cual sería desastroso para la misma Ucrania. O bien: una internacionalización de la guerra, lo cual será aún más catastrófico. Y que, además de todos los desastres de rigor, contribuiría a una falsa identificación entre Rusia y Putin.

Y Rusia no es Putin. Como Alemania no era Hitler y como Israel no es el Likud. Putin es solo algo así como el Likud ruso. Como Netanyahu viene a ser el Putin de Israel: la perversión de una realidad tan grande como el judaísmo, al que tanto debe la humanidad, y que en estos momentos está aprovechando el horrible holocausto que sufrió, como título colorado para producir su pequeño holocausto palestino. Y en esto tiene toda la razón Mahmud Abbas, aunque no nos guste reconocerlo, por la mala conciencia latente en Europa por su pasado antisemita.

Se puede objetar a eso que Putin tiene apoyo de la mayoría del pueblo ruso.  Pero este es un dato típico de todas las dictaduras: Hitler tuvo apoyo de la mayoría del pueblo alemán, como lo tiene el Likud del pueblo de Israel y como lo tuvo Franco de la mayoría de los españoles (aunque, en cuanto llegó la transición, resultó que todos eran “demócratas de toda la vida”). ¡Quien lo hubiera dicho antes! Pero ese es un rasgo de la psicología de los pueblos que viene a constituir la “ley de la gravedad” política.

Y volviendo adonde íbamos: si Putin no es Rusia sino la perversión de lo ruso, es importante para Europa una recuperación de lo ruso, que forma parte de nuestra identidad europea, mucho más que Wall Street. Nuestros son, entre otros, Tolstoi y Dostoievski, Boris Pasternak, Rachmaninov y Chaikovski, Alekhine, Navalny (que viene a ser el J. Assange norteamericano), Maria Skobtsov y Svetlana Aleksiévich (al menos por la lengua), Mendelejev y Andréi Sajarov, el autor de esa frase fundamental que no me canso de repetir y que pone en evidencia a Putin: “la intolerancia es la angustia de no tener razón”. Por eso nada hay más intolerante que el talibanismo (que es la perversión de lo religioso) y que El Capital (que es la perversión de lo humano): porque ambos temen o adivinan, allá en el fondo, que no tienen razón.

Rusos son todos esos y otros más. Por eso, lamento decirlo pero yo me siento mucho más ruso que norteamericano. Por eso me duele tanto la actitud ciega del patriarca Kirill que ha confundido la defensa de Rusia con la defensa de lo peor de lo ruso, mostrando una vez más lo ciegos que pueden llegar a ser los nacionalismos absolutizados.

Ya es un poco tarde pero, al menos, miremos de actuar antes de que sea demasiado tarde

Causas y consecuencias de la guerra en Ucrania

Fernando Bermúdez: «Esta guerra se podía haber evitado con diálogo y respeto a los acuerdos firmados»

Ucrania sangra
Ucrania sangra

«La invasión de Ucrania por el ejército ruso es una violación del derecho internacional y un acto criminal contra la población civil»

«Esta guerra se podía haber evitado si la OTAN no hubiera rodeado a Rusia con misiles tal como se acordó con Gorbachov en 1991»

«En la guerra de Ucrania existe dos relatos contrapuestos. Uno el que se da desde el Kremlin y otro el que se da en Occidente. Ninguno de los dos dice toda la verdad»

«Esta guerra se podía haber evitado con diálogo y respeto a los acuerdos firmados y con una ONU eficiente y libre frente a las grandes potencias»

Por Fernando Bermúdez López

La invasión de Ucrania por el ejército ruso es una violación del derecho internacional y un acto criminal contra la población civil. Los bombardeos del ejército de Putin están ocasionando millares de muertos y más de 5 millones de personas refugiadas, sobre todo mujeres y niños. Toda guerra genera un cúmulo de sufrimiento. Es una tragedia humana, un absurdo de la humanidad.

Esta guerra se podía haber evitado si la OTAN no hubiera rodeado a Rusia con misiles tal como se acordó con Gorbachov en 1991.  Sin embargo, Estados Unidos, a través de su maquinaria de guerra, la OTAN, instaló misiles en los países de la antigua URSS en las fronteras con Rusia. Incluso el presidente de Ucrania, Volodimir Zelensky, estaba haciendo gestiones para entrar también en la OTAN. Esto exasperó a Rusia, provocando la intervención militar.  Recordemos que en 1962 la URSS comenzó a instalar misiles en Cuba y el presidente estadounidense John Kennedy lo consideró como una grave amenaza para Estados Unidos. Entonces, para evitar un conflicto bélico mundial, la URSS suspendió el proyecto.  ¿Cómo hubiera reaccionado hoy Estados Unidos si México instalara misiles en su frontera norte?

Otan y Ucrania

Pero hay algo más. En el verano de 2021  (junio y julio) la Armada ucraniana y la Sexta Flota  de la Armada de Estados Unidos realizaron ejercicios militares conjuntos en el Mar Negro, que consistieron en adiestramientos y operaciones  navales, terrestres y aéreos, frente a Rusia, señalando a este país como un oponente en un futuro conflicto. No hay duda de que esta guerra obedece en gran medida a una provocación de Estados Unidos y la OTAN, que va buscando expandirse por los países de la antigua URSS. Barak Obama reconoce que Rusia carece de la vasta red de alianzas y bases militares que le permite proyectar su poder en todo el globo, mientras que Estados Unidos y su brazo armado busca hundir a sus rivales para controlar el planeta (Obama. Una tierra prometida, Madrid 2020).

Otra causa de la guerra es la violación sistemática de los derechos humanos por parte del gobierno de Ucrania contra la población ruso-parlante de Donbass. En el año 2014 Estados Unido apoyó el golpe de estado en Ucrania contra el gobierno de Viktor Yanukovich, elegido democráticamente. Los protagonistas de este golpe fueron agrupaciones de carácter fascista y marcadamente supranacionalistas. Asumió el poder Poroshenko, una de las personas más ricas de  Ucrania. Ilegalizó el partido socialista y el partido comunista y prohibió hablar ruso en todo el país.

Grupos armados neonazis asesinaron a destacados líderes sindicales e incendiaron las sedes de los sindicatos de Odesa. Estas políticas generaron un profundo malestar en la región de Donbass, cuyos habitantes son ruso-parlantes y muchos de ellos de tendencia socialista, troskista y antiimperialistas tanto frente a Rusia como frente a USA-OTAN. Es por ello que lucharon por la proclamación de la independencia de Donetsk y Luhansk en el Donbass.

Zelenski visita el Este de Ucrania
Zelenski visita el Este de Ucrania

En 2019 Poroshenko deja el poder y le sucede Zelenski, quien ha gobernado utilizando el batallón Azov, marcadamente neonazi, para reprimir a la población de Donbass, utilizando la tortura y el asesinato de líderes de la región. Desde 2014 más de13.000 personas fueron asesinadas. Putin dice que trata de proteger a las personas de esta región que son objeto de abusos y del genocidio del régimen de Kiev durante ocho años, desde el golpe de estado ucraniano.

Cito la editorial de Redes Cristianas, que señala que  “Ucrania, apoyada por la OTAN, dio el golpe de Maidan (2014) contra Victor Yanukovich. Desde entonces, grupos neonazis (batallón Azov) integrados en la Guardia Nacional han mantenido una guerra sangrienta en la región rusófila de Donbass, (Donetsk y Luhansk). Ucrania ha incumplido los acuerdos firmados en Minsk (Bielorrusia) con Rusia, Francia y Alemania, el 12 de febrero de 2015…  Asimismo, la OTAN, brazo armado de Estados Unidos, incumplió el pacto con la “perestroika” y “glasnost” de Gorbachov interviniendo, desde los años 90, en Yugoslavia, Kuwait, Irak, Libia, Siria, Afganistán, Yemen, en nombre de la presunta “seguridad” y “libertad” y dejando tras de sí una estela de millones de civiles heridos, mutilados, muertos, mucha hambre…¡y mayor contaminación del planeta!”.

En la guerra de Ucrania existe dos relatos contrapuestos. Uno el que se da desde el Kremlin y otro el que se da en Occidente. Ninguno de los dos dice toda la verdad, ambos ponen el acento en sus  intereses y los medios de comunicación irradian la información de sus amos.

ONU y Ucrania

Ante esta crítica situación la Unión Europea no supo o no quiso mediar. Le faltó capacidad y voluntad política para favorecer el diálogo en el conflicto entre los gobiernos de Rusia, Estados Unidos, la OTAN y el gobierno de Ucrania.  Analistas independientes de prestigio internacional, incluidos varios norteamericanos, señalan que esta guerra es una confrontación entre Estados Unidos y Rusia, dos imperios que se disputan la hegemonía militar y la geopolítica mundial. Y Europa en medio, como un  perrito faldero de Estados Unidos, en palabras de González Faus.

Por otra parte, Naciones Unidas -ONU- no tienen autoridad moral ni poder físico para resolver este conflicto. Su organización, controlada por el Consejo de Seguridad, en donde Estados Unidos, Rusia y China tienen poder de veto, no puede condenar coherente y éticamente a Rusia sin condenar a la vez otras invasiones como la de Irak, Siria, Palestina, Yemen, Somalia, Libia, entre otras muchas. Todo ello nos está indicando que la ONU necesita con urgencia una refundación, tal como la propuso en su día Miguel d’Escoto Brortmann, siendo presidente de la asamblea de Naciones Unidas.

Hoy Estados Unidos y los países de la Unión Europea están enviando armamento bélico y grandes sumas de dinero para la guerra de Ucrania. Este no es el camino. La paz no se construye con armas sino con el diálogo, que es la única vía para la resolución de conflictos. No es enviando armas a Ucrania como se apaga la guerra. Es echar más leña al fuego y generar una espiral de violencia que, incluso, puede llegar a la utilización de armas nucleares y esto sería una catástrofe mundial.

Armas nucleares
Armas nucleares

Entre las consecuencias de esta guerra (como de todas las guerras) es la muerte y sufrimiento de multitud de ciudadanos, sin dejar de lado el incremento del odio entre las diferentes etnias dentro del mismo país de Ucrania. A nivel socioeconómico la guerra está afectando además a todo el mundo, particularmente a los ciudadanos europeos por la subida del coste de la vida, debido al encarecimiento del petróleo, gas y electricidad. La guerra la pagamos todos.

La gran ganadora en toda guerra es la industria armamentista. Este es uno de los negocios más exitosos del mundo. No solo ha creado un sistema económico que sigue creciendo, sino que ha normalizado la guerra y las respuestas de seguridad a todas las crisis sociales, como señala Waldo Fernández.

Las grandes empresas europeas de armas son Thales (francesa), Leonardo (italiana), Indra Sistemas (española) y Airbus (Países Bajos). Las cuatro empresas cuentan entre sus accionistas con estos cuatro estados y con los mismos fondos de inversión estadounidenses que poseen acciones de la industria armamentística de Estados Unidos. Esto crea una creciente concentración de armamentos en manos de unos pocos gigantes. Solo Estados Unidos tiene 800 bases e instalaciones militares en el planeta y representa el 46% del gasto militar en todo el mundo.

Rusia, China y Estados Unidos tienen miles de armas nucleares, mucho más potentes que las que arrasaron Hiroshima y Nagasaki en 1945. Cada uno de esos países tiene unas 1.600 armas capaces de alcanzar objetivos en todo el mundo. Otros muchos países tienen cientos de armas nucleares: Francia, el Reino Unido, Corea del Norte, Israel, India… Una guerra nuclear podría acabar con la vida en el planeta. Este es el riesgo que corremos.

Papa y Ucrania

Ante la escalada armamentista, el 24 de marzo el Papa Francisco dijo:

“Me avergüenzo de los Estados que incrementan el gasto militar al 2%. ¡Están locos! La verdadera respuesta no está en más armas, más sanciones y más alianzas político-militares, sino en una actitud diferente, una forma diferente de gestionar un mundo ya globalizado, no para enseñarnos los dientes, sino para establecer relaciones internacionales… El mundo sigue siendo tratado como un ‘tablero de ajedrez’ donde los poderosos estudian los movimientos para extender su dominio en detrimento de los demás”.

Es lamentable que en el mundo se destine 195 veces más dinero en armas que para las inversiones sociales de salud, educación, investigación o apoyo a las familias y superación de la pobreza. Las guerras, y en concreto la que hoy vivimos en Ucrania, es una dolorosa tragedia que hiere el alma de todo ser humano y que se podía haber evitado con el diálogo y la conciencia ética del respeto a la vida y al derecho internacional.  Pero Putin y los dirigentes de Estados Unidos y la OTAN y, de alguna manera también la Unión Europea, están demostrando una falta de humanidad, llevando al mundo a un conflicto bélico de incalculables consecuencias.

Finalmente, termino esta reflexión, lanzando un grito:

¡No al odio,

No a las armas,

No a la guerra,

No a los imperios,

No a la opresión y explotación de los seres humanos

No al patriarcalismo

No a la discriminación entre refugiados,

No al racismo y a la xenofobia,

No a los fanatismos ultranacionalistas,

No a la depredación de la Naturaleza y contaminación del medio ambiente.

Sí al dialogo,

Sí al respeto y a la convivencia pacífica entre etnias, culturas y religiones,

Sí al respeto y promoción de los derechos humanos

Sí a la igualdad social y de género

Sí a la libertad con justicia social,

Sí a la amistad entre los pueblos,

Sí a la solidaridad con la humanidad sufriente,

Sí a la fraternidad universal,

Sí a la paz que nace del respeto al diferente,

Sí al cuidado de la Casa Común,

Sí a la vida!

“Por utópico que sea soñar,

hay situaciones en la vida

en que solo soñando se consigue algo”

(J.Moltmann)

División en la Iglesia Ortodoxa

Onufriy se declara “independiente” y Kirill se queda solo

Kirill, patriarca de Moscú, y el patriarca ecuménico Bartolomé I, durante su encuentro en Estambul

El Patriarcado Ortodoxo de Kiev sigue la vía de Epifaniy y ya no reconoce la autoridad espiritual de Moscú

Ahora falta conocer si se culmina una posible reunificación eclesial de la ortodoxia ucraniana, rota desde 2018

Kirill, patriarca ortodoxo de Moscú, se ha quedado más solo que nunca a causa de su apoyo incondicional a la invasión rusa a Ucrania por parte de Vladímir Putin. Un debilitamiento en su autoridad espiritual que ya comenzó en diciembre de 2018, cuando del Patriarcado Ortodoxo de Kiev, subordinado desde hacía tres siglos al de Moscú, surgió una escisión en forma de Iglesia Autocéfala Ucraniana. Pastoreada por Epifaniy, se constituyó en la decimoquinta Iglesia ortodoxa a nivel mundial y, desde el principio, se situó bajó la órbita del Patriarcado Ecuménico de Constantinopla, la otra gran corriente ortodoxa, liderada por el patriarca Bartolomé.


Hasta ahora, a Kirill le quedaba el apoyo del Patriarcado Ortodoxo de Kiev, quien reconocía la autoridad espiritual de Moscú pese a mostrar desde el inicio de la invasión (hace ahora 100 días) su rechazo tajante a la acción violenta de Putin contra su pueblo. Pero la situación, enquistada ya, ha dado un giro definitivo y, desde este pasado 27 de mayo, la Iglesia encabezada por el patriarca Onufriy ya declara su “plena independencia” espiritual.

¿Posible acuerdo?

Basta por comprobar si habrá un acuerdo o no entre Epifaniy y Onufriy de cara a una posible reunificación eclesial de la ortodoxia ucraniana (hasta ahora, lo único que las enfrentaba era su posición de subordinación respecto a Moscú), pero parece que estamos ante un cambio irreversible y Kirill, quien tanto denigró lo que él entendía como un “cisma” en la sombra provocado por Bartolomé (llegó a acusarle formalmente de ello en una reciente carta al Consejo Mundial de Iglesias), ha perdido toda influencia sobre una Iglesia en la que él ve “la pila bautismal” de la ortodoxia rusa.

En esta ocasión, el patriarca utilizó un tono diplomático y, como manifestó en su homilía de este domingo 29 en la catedral de Cristo Salvador de Moscú, aseguró que “comprendemos perfectamente el sufrimiento actual de la Iglesia ortodoxa ucraniana y entendemos que Su Beatitud, el metropolitano Onufriy y su episcopado, deben actuar de la manera más sabia posible para no complicar la vida de su pueblo creyente”. Eso sí, aunque sin citar a nadie expresamente, Kirill añadió que “nunca alcanzarán su objetivo” quienes buscan “dividir” y “destruir la unidad espiritual” de las Iglesias rusa y ucraniana.

Difusión de una “herejía”

La crisis en el seno de la ortodoxia eslava parecía haber superado un punto de no retorno cuando, días atrás y con el apoyo explícito de Epifaniy, quien compartió la resolución en sus redes, el Consejo de la Iglesia Ortodoxa Ucraniana llegó a solicitar formalmente a Bartolomé que le retirara a Kirill su condición de patriarca, culpándole de “interferir” en sus “asuntos internos” y de “propagar la herejía de una doctrina etno-racial basada en la ideología del ‘mundo ruso’”, entendiendo, en definitiva, que promovía un “cisma”.

En declaraciones a RT1, el patriarca de Constantinopla, aunque no contestó a esa petición concreta de decenas de sacerdotes ortodoxos ucranianos, sí reconoció que Kirill había “defraudado” a quienes esperaban una condena unánime de la invasión de Putin desde el seno de la ortodoxia. Además, reconoció que se pregunta sobre “cómo se lo justificará ante su conciencia”. Finalmente, también lamentó el hecho que a su juicio está en la base de todo: “La Iglesia rusa codicia la primacía de Constantinopla”

La Iglesia ortodoxa ucraniana contra Kirill

Los ortodoxos ucranianos piden a Bartolomé que despoje a Kirill del título de patriarca de Moscú

El Consejo de Iglesias ortodoxas de Ucrania
El Consejo de Iglesias ortodoxas de Ucrania

¿Por qué? Por «la propagación de la herejía de la doctrina etno-racial basada en la ideología del «mundo ruso», así como por la provocación de un cisma en la Iglesia»

El Papa reza por que «el Espíritu Santo nos renueve y fortalezca en el ministerio del Evangelio, especialmente en nuestros esfuerzos por proteger el valor y la dignidad de toda vida humana»

Bartolomé lamenta que Kirill «no ha estado a la altura de las circunstancias en este momento crítico e histórico»

Por Jesús Bastante

Onomástica de Cirilo, fiesta de Kirill de Moscú. Una festividad polémica, que se ha visto manchada por la invasión rusa, y que ha sido respondida por varios líderes religiosos. Así, aunque el Papa Francisco le ha felicitado, el Consejo de Obispos de la Iglesia de Ucrania decidió suspender la conmemoración, al tiempo que hizo un llamamiento al patriarca ecuménico de Constantinopla y al resto de primados para que priven a Kirill de su trono.

¿Con qué razón? Por «la propagación de la herejía de la doctrina etno-racial basada en la ideología del «mundo ruso», así como por la provocación de un cisma en la Iglesia», resaltan los ortodoxos ucranianos, que acusan al patriarca de Moscú de «interferir en los asuntos internos de Ucrania».

«La Iglesia de Rusia nos ha defraudado»

Por su parte, Bartolomé subrayó, en una entrevista en ERT1, que «sería posible que todas las Iglesias condenaran la violencia, la guerra. Pero la Iglesia de Rusia nos ha defraudado. No quería que la Iglesia de Rusia y el hermano Patriarca Kirill fueran esta trágica excepción».

Bartolomé

«No sé cómo podrá justificarse ante su conciencia. Cómo lo justificará, cómo lo juzgará la historia», apuntó el patriarca de Constantinopla, quien insiste en que Kirill «debería reaccionar ante la invasión de Ucrania y condenar la guerra como hicieron todos los demás primados ortodoxos».

«No lo hizo, lo que le perjudica y lo lamento mucho. Podemos haber tenido otras diferencias, la conocida por la autocefalia de la Iglesia de Ucrania, la que tenemos desde hace siglos porque la Iglesia rusa codicia la primacía de Constantinopla, y socava los fundamentos del trono de Constantinopla, pero esperaba que el hermano Kirill en este momento crítico e histórico estuviera a la altura de las circunstancias«, denunció Bartolomé.

KIrill y Francisco en Cuba
KIrill y Francisco en Cuba

Mensaje papal

Finalmente, el Papa Francisco envió un mensaje al patriarca con motivo de la fiesta de Cirilo. En la misiva, Bergoglio reza para que «el Espíritu Santo nos renueve y fortalezca en el ministerio del Evangelio, especialmente en nuestros esfuerzos por proteger el valor y la dignidad de toda vida humana».

Francisco destaca la fiesta de San Cirilo, «el gran apóstol de los eslavos», dirigiendo sus saludos y oraciones al Patriarca de Moscú y a la «Iglesia confiada a su cuidado pastoral»

La guerra en Ucrania: una tragedia humana

El arzobispo de Kiev compara a la Iglesia Ortodoxa rusa con el ISIS

Sviatoslav Shevchuk señala que el apoyo del patriarca Kirill a Putin “sigue la lógica de los fundamentalistas islámicos”

La invasión de Ucrania por Putin tiene un nuevo frente. El arzobispo grecocatólico de Kiev, Sviatoslav Shevchuk, ha denunciado la idea, defendida por el patriarca Kirill de la Iglesia Ortodoxa Rusa, de que la agresión “está defendiendo la moral cristiana”, y destacó que es un “argumento propio de los fundamentalistas islámicos


Durante una videoconferencia titulada “Ucrania: Una paz que construir”, Shevchuk criticó la “justificación cristiana de esta guerra” de Kirill, diciendo que él y otros que repiten la misma retórica “están explotando realmente el mensaje cristiano para una ideología nacionalista rusa”. Algo que obispos católicos, como el cardenal Juan José Omella, han denunciado también públicamente.

El arzobispo de Kiev denunció que la justificación de la guerra por motivos religiosos “se acerca cada vez más a la doctrina del ISIS, del Estado Islámico”.  Así, los partidarios de la guerra entre los ortodoxos rusos, incluyendo a Kirill, “proponen los mismos argumentos, pero en este caso bajo la bandera de los cristianos“, dijo Shevchuk, señalando que el conflicto está siendo utilizado por parte de muchas élites ortodoxas rusas como “una guerra metafísica… contra la globalización universal, sobre todo la occidental y estadounidense”.

Ucrania, “semilla del Anticristo”

“Advierten de los peligros de la globalización religiosa, el peligro contra la verdadera y auténtica ortodoxia”, dijo. “Esta guerra metafísica es una guerra contra la moral occidental. Intentan presentar cada vez más a la sociedad ucraniana como si estuviera bajo la influencia de la inmoralidad occidental, y por ello, es una ideología del anticristo.” Según este punto de vista, dijo, “Ucrania lleva en su interior la semilla del anticristo, y por ello debe ser eliminada. Esto es una locura, pero en nombre de esto, están matando gente”.

El arzobispo también condenó el uso de la violación y la violencia sexual como arma, diciendo que se han registrado “cientos” de casos de mujeres, hombres e incluso niños violados en las ciudades ocupadas con el fin de humillar y aterrorizar al pueblo. Recordando su propio servicio militar en la época soviética, Shevchuk dijo que en aquella época, cuando se producían violaciones, se pensaba que los comandantes habían perdido el control de sus tropas, pero en el caso de la guerra actual, las víctimas dicen que los soldados “son alentados y reciben órdenes” de violar.

Violación como arma de guerra

Hasta hace tres meses, “nunca en mi vida hubiera imaginado estar al frente de mi Iglesia en tiempos de guerra“, dijo Shevchuk, afirmando que se pensaba en la guerra como algo del pasado, pero cuando empezaron a caer los primeros misiles en la madrugada del 24 de febrero, “nos despertamos en una realidad completamente diferente a la que estábamos acostumbrados”. “Desde ese día, Rusia y Ucrania tal y como eran antes ya no existen“, dijo, y calificó la propia guerra de “locura” y la intensidad de los combates en el campo de batalla de “diabólica”.

“Esta guerra está causando realmente una tragedia humana nunca vista en Ucrania“, dijo, diciendo que esto es muy significativo, dado que Ucrania durante la Segunda Guerra Mundial fue llamada “la tierra de la sangre”. “Desgraciadamente, hoy esto se repite”, dijo, señalando que desde el comienzo de la guerra, alrededor de 500 personas se han refugiado en el interior de su catedral, incluyendo el búnker subterráneo donde los civiles han ido a refugiarse de las bombas.

Shevchuk relató haber visto a familias enteras, niños incluidos, asesinadas y quemadas, y haber escuchado historias de soldados rusos que disparaban a civiles ucranianos en función de su profesión, para “eliminar toda expresión del pueblo ucraniano“. “Esta cuestión debe afectarnos a todos… También a los centros culturales y a todas las instituciones: ¿Por qué? En el tercer milenio, ¿cómo es posible?”.