Construir sinodalidad

Guillermo Sandoval: “Se trata de construir sinodalidad”

El director interino del Centro de Gestión del Conocimiento del CELAM explica los resultados de la Asamblea Eclesial Latinoamericana Aborda también los apoyos institucionales en la aplicación de esos frutos

Integró la comisión de síntesis de la reciente Asamblea Eclesial de América Latina y El Caribe, en ciudad de México; antes, Guillermo Sandoval participó en el proceso de renovación y reestructuración del Consejo Episcopal Latinoamericano (CELAM) que ha culminado creando una estructura compuesta por 4 centros pastorales al servicio de las conferencias episcopales del continente: de gestión del conocimiento, de formación (CEBITEPAL), de programas y redes de acción pastoral y para la comunicación.


Sandoval dirige el equipo del Centro de Gestión del Conocimiento, cuyo coordinador es el cardenal Óscar Andrés Rodríguez, arzobispo de Tegucigalpa, en Honduras.

Experto en doctrina social de la Iglesia

Es periodista chileno especializado en temas sociales; tiene un Magister en Doctrina Social de la Iglesia, con mención en relaciones laborales, por la Universidad Pontificia de Salamanca; y estudios en derechos humanos en el Instituto de la Corte Interamericana de Derechos Humanos.

En 2019 publicó “Las manos humanas son las manos de Dios”, con casi 500 páginas dedicadas a analizar el trabajo humano en la Biblia, el Magisterio eclesial y experiencias eclesiales en América Latina.

Desde su rol en el CELAM y su reciente experiencia en la Asamblea Eclesial habló con Vida Nueva.

PREGUNTA.- ¿Cuáles son los principales frutos que ha dejado esta asamblea eclesial de México?

RESPUESTA.- Hay muchos. Creo que lo más relevante es hacer presente y poner en ejercicio la igual dignidad de todos los miembros del Pueblo de Dios. Se trata de una eclesiología de Vaticano II, que tiene raíces en las primeras comunidades cristianas. ¡Que todos, en diálogo y misión, seamos corresponsables de la Iglesia! Aportando desde los ministerios que corresponden a cada cual, y que expresan los diferentes servicios y carismas necesarios para hacer y ser iglesia, diversa en manifestaciones y unida en el amor. Esto es muy importante para construir una Iglesia del siglo XXI.

Énfasis en lo social

P.- ¿De qué manera los organismos del CELAM apoyarán la aplicación de los resultados de la asamblea?

R.- A través de los distintos programas que el CELAM desarrolla en colaboración con las 22 Conferencias Episcopales de América Latina y El Caribe, y la Conferencia Eclesial de la Amazonía. Hay 41 desafíos pastorales identificados por los asambleístas y más de cien orientaciones. Es claro un énfasis en lo social. Un deseo de servir a Dios en la persona de nuestros hermanos y hermanas, colaborando en la construcción de Su Reino.

P.- Parece ir consolidándose un formato ‘eclesial’ versus ‘episcopal’ de asambleas para discernir orientaciones pastorales. ¿Cómo apoya el CELAM este proceso?

R.- Creo que de ninguna manera deberíamos usar el “versus”, que señala confrontación.  De lo que se trata, es de construir sinodalidad. Esto es, caminar juntos. Unidos. Obispos, clero, religiosas(os) y laicas(os) nos necesitamos mutuamente para anunciar el Evangelio y proponerlo a la sociedad en sentido amplio. En materias eclesiales y sociales dos más dos son mucho más que cuatro.

Es cierto, para no eludir el fondo de la pregunta, que han surgido propuestas de nuevas organizaciones desde los diferentes ministerios, incluyendo el laical. Creo que es algo que debe madurar más. Lo que sí tengo claro, es que debemos superar el clericalismo que, por otra parte, muchas veces lo promovemos los propios laicos. Veo a las autoridades del CELAM convencidas, abiertas, disponibles y promoviendo la eclesialidad del Pueblo de Dios, que es un proceso de escucha y diálogo. En esto no habrá vuelta atrás. Es esa misma línea apunta el próximo Sínodo sobre la sinodalidad.

Hacer sinodalidad

P.- ¿Qué aportes podemos esperar del Centro de Gestión de Conocimiento, CGC, del CELAM?

R.- Próximamente el CGC entregará los frutos de varios trabajos académicos, sobre migraciones, Pacto Educativo Global, economías de Francisco y Clara, salud mental, estado de la situación del medio ambiente en la Región, violencia que sufren niños y adolescentes, etc. Todos estos temas coinciden con las preocupaciones planteadas en los 41 desafíos pastorales. Pero esos mismos 41, son una cantera amplia para trabajar otros temas en los meses siguientes con equipos de las distintas universidades católicas de América Latina y El Caribe.

Por otra parte, el área de Conocimiento Compartido continuará poniendo en diálogo a los integrantes del Pueblo de Dios que deseen participar, sobre temas que las propias comunidades van escogiendo. Ya los hay sobre catequesis familiar y educación. Otros están prontos a iniciarse. La pandemia nos obligó a trabajar en plataformas digitales, y eso lo vamos a seguir aprovechando para que comunidades de distintos países puedan intercambiar buenas prácticas y conocimientos, para servir mejor, hacer sinodalidad con las herramientas que nos acercan y permiten ese intercambio, sin reemplazar el encuentro y calidez de un abrazo o una taza de té en torno a una mesa. Compartir es una riqueza muy grande