Una Plaza para Guille

“Donde la vida, pongo el fuego”. Guillermo Sotillos
“Donde la vida, pongo el fuego”. Guillermo Sotillos

por Raúl Molina  

Querido Guillermo: 

Madrid ya tiene una plaza con tu nombre. 

Un lugar de encuentro que lleva tu nombre: un buen homenaje para aquel que se empeñó en ser, él mismo, lugar de encuentro. 

Sé que trabajaste por sacar adelante a los chicos más desfavorecidos de tu escuela; sé que denunciaste el injustificable maltrato que damos a los que llegan a este país en busca de esperanza; sé que estuviste con el sur y evidenciaste los atropellos de la ambición económica en aquellos países que tanto amabas; sé que acompañaste a muchos desvalidos; sé que siempre supiste empaparte de la riqueza del diferente; sé que te esforzaste por sembrar en el corazón de otros esas ganas de luchar por un mundo más justo, más fraterno. 

 
Te hubiera gustado leer al papa Francisco cuando escribió sobre “una fraternidad abierta, que permite reconocer, valorar y amar a cada persona más allá de la cercanía física, más allá del lugar del universo donde haya nacido o donde habite” (FT 1). 

Un canto a las misericordias del Señor 

Pero hoy quiero salir a tu plaza para anunciar que el Poderoso hizo obras grandes en ti y que por eso te felicitarán todas las generaciones (Lc 1); y que tu vida fue un canto a “las misericordias del Señor” (Sal 89); y que te mereces ser llamado “hijo de Dios porque trabajaste por la paz” (Mt 5). 

Creíste, y pudiste “llegar a reconocer que Dios ama a cada ser humano con un amor infinito y que ‘con ello le confiere una dignidad infinita’” (FT 8). 

La gloria de nuestro Dios, ese Dios que supiste encontrar en cada hermano que hallaste herido en el camino, se hizo patente en tu mirada clara y sonriente, en tus cuentos, en tu hacerte niño, en tu que por mí no quede, y, ahora, en tu recuerdo. 

Nos ayudaste a comprender que “la religiosidad auténtica e intachable a los ojos de Dios Padre es esta: atender a huérfanos y viudas en su aflicción y mantenerse incontaminado del mundo” (St 1, 27). 

Supiste sacudirte el polvo. 

Gracias Guille. 

La buena noticia del domingo 28.03.2021—Dgo de Ramos-B

Bendito el que viene en nombre del Señor

 

LA HORA DE LA PALABRA

Jesús se entrega por todos.

Ante la pasión de Jesús no podemos ser meros espectadores o un auditorio pasivo.

Dios sufre con nosotros

Ante los millones de personas que mueren de hambre, que son refugiados o están desaparecidos, nos preguntamos: ¿Dónde está Dios? ¿Qué dice ante el sufrimiento?

Si queremos conocer la respuesta de Dios al sufrimiento, la tenemos que descubrir en el rostro de un crucificado que ha muertotras un misterioso grito lanzado al cielo, pero no contra el cielo.

Ahora el dolor ya no es signo de la ausencia de Dios. Donde parece que no hay Dios o que ha desaparecido, es donde está más cercano que nunca.

La respuesta de Dios al sufrimiento humano se halla en su cruz y en nuestra cruz de cada día.

TESTIGOS DE LA PALABRA

“Donde la vida, pongo el fuego”. Guillermo Sotillos
“Donde la vida, pongo el fuego”. 
Guillermo Sotillos 
 
Hace dos años se nos fue nuestro  compañero y hermano Guillermo Sotillos… Nos acompañó a las gentes de la Red desde  su origen, en los tiempos más duros de las redadas racistas en Lavapiès.
Formó   parte de los primeros grupos de apoyo a detenidos. Siempre desde abajo, y desde lo invisible obedeció a su corazón más que a las leyes injustas luchando contra ellas desde la libertad de su pasión por la dignidad humana y su amistad con tantos compañeros y compañeras sin papeles…
 
Con él aprendimos  muchas cosas, entre ellas a terapeutizar el dolor y la rabia a través del teatro, la poesía y los cuentos.
Su jovialidad y su incondicionalidad en la amistad y en las luchas y sueños compartidos, su disponibilidad a cualquier hora del día o de la noche, permanecen vivos en nuestra memoria para siempre… y con él seguimos y seguiremos, a partir de ahora de otra manera, aunque su ausencia hoy nos rompa el corazón.

 

 

ORACIÓN DESDE LA PALABRA

 
¡Bendito el que viene en nombre del Señor! 
 
¡Bendito el que viene en nombre del Señor!
Con tu entrada en Jerusalén, Señor, se cumple
lo que todo un pueblo soñó desde siglos,
lo que fue su grito de esperanza
ante todas las dificultades.
 
Bien sabes, Señor, 
Que nuestro sí de hoy, mañana será un no;
que nuestros cantos se quedarán
en boca cerrada;
Que nuestros vivas darán lugar a deserciones;
Que nuestros gritos se convertirán
en silencios de muerte. ¡Bendito el que viene en nombre del Señor!
Te pedimos, Señor, que ante las dificultades
de la vida,
no se apaguen nuestras voces porque somos
tu expresión;
Que no escondamos nuestra vida cristiana
porque somos tu cuerpo;
Que no neguemos tu evangelio ni tu presencia
porque somos tu palabra.
 
Bien lo sabes, Señor Dios,
hermano y amigo nuestro para siempre,
que ya no podemos vivir sin ti.
Isidro Lozano o.c.
 

Pastoral bíblica de Daniel Sánchez Barbero en Fuente de Pedro Naharro, Cuenca