Hambruna en Haití

Haití. Inseguridad alimentaria: 4,7 millones de haitianos en situación de hambre aguda

“4,7 millones de personas se enfrentan actualmente al hambre aguda (IPC 3 y superior), incluidos 1,8 millones de personas en la fase de emergencia (IPC 4)”, advierte Food y Agricultura de las Naciones Unidas (Fao) y el Programa Mundial de Alimentos (PMA), en un comunicado de prensa leído por la agencia en línea AlterPresse.

19.000 personas están en situación de desastre (IPC 5), por primera vez en Haití, dicen.

Los catastróficos niveles de hambre registrados en Haití corresponden a la fase más alta (Fase 5) de la Clasificación Integrada de Fases de Seguridad Alimentaria (IPC).

El 65 por ciento de la población de Cité Soleil (municipio en el norte de la capital, Port-au-Prince), «especialmente los más pobres y vulnerables, se encuentran en una situación de alta inseguridad alimentaria, de los cuales el 5 por ciento tiene una necesidad urgente de ayuda humanitaria. »

La FAO y el PMA informan de un deterioro de la seguridad alimentaria en las zonas rurales, “con muchas personas pasando de Crisis (IPC 3) a Emergencia (IPC 4). »

“Las pérdidas de cosechas, debido a precipitaciones por debajo del promedio y al terremoto del sábado 14 de agosto de 2021, que devastó partes de los departamentos de Sud, Grande Anse y Nippes (suroeste de Haití), son parte de los choques, que han agravado la crisis”.

Estas 2 agencias de la ONU están reportando una situación cada vez más complicada, con desastres naturales y disturbios políticos que han causado estragos en los haitianos durante años, ya necesitados en áreas rurales y urbanas. .

La inflación, que hoy asciende al 33% en Haití, el excesivo costo de los combustibles, la reciente epidemia de cólera y la falta de agua potable han agudizado la situación.

Hasta el 11 de octubre de 2022, un galón de gasolina se vende en el mercado paralelo a 6.000,00 gourdes (es decir, US $ 48,00) en la ciudad de Les Cayes (sur del país), informó la oficina de Coordinación de Asuntos Humanitarios de Haití. de las Naciones Unidas (Ocha).

Al 10 de octubre de 2022 se registran en el país 19 muertes institucionales, 33 casos confirmados y 319 casos sospechosos de cólera, además de los casos de la Penitenciaría Nacional de Port-au-Prince (12 muertos), dijo, citando las cifras del Ministerio de Salud Pública y Población (Mspp).

Los niños menores de 10 años siguen estando particularmente afectados con el 43% de los casos sospechosos

Saquean casa de migrantes del Servicio Jesuita en Haití


La red Clamor ha atestiguado el hecho y reza para que estos sucesos no se repitan en medio de una crisis que afecta a todos

Haití

Sucedió en Ounaminteh, al norte de Haití. Un grupo atacó y destruyó las instalaciones de una casa de paso del Servicio Jesuita a Migrantes impelidos por “el contexto del caos general, que no cesa en ese sufrido país”.

Así ha atestiguado la red eclesial de migración, trata y refugio –Red Clamor – en un comunicado, donde expresó su solidaridad con los jesuitas, y han destacado “el gran servicio que ustedes prestan al pueblo haitiano, en especial a las personas en movilidad forzada, víctimas del empobrecimiento creciente, la violencia y las catástrofes relacionadas con la crisis climática”.                                                                   “Somos testigos del amor que sienten y la alta valoración de la gran mayoría de los haitianos por el trabajo que ustedes realizan, por lo cual estos hechos aislados, son fruto de la desesperación y de la falta de políticas públicas para enrumbar a todos los haitianos por las sendas del Desarrollo Humano Integral, sin que nadie quede excluido de su derecho a vivir con dignidad”, han apuntado.

Un llamado a la misericordia

Los integrantes de la red Clamor abogan por el pueblo haitiano, sumido en una profunda crisis institucional, política, económica y social, por lo que “nos unimos en oración para que cese la violencia y el Servicio Jesuita pueda seguir adelante con el extraordinario trabajo que vienen realizando en Haití”.                                                                                Asimismo, “oramos también por los hermanos que participaron en esta acción violenta, pues ellos son víctimas del sistema que impera en Haití, que degrada a los seres humanos y engendra violencia, para que el Señor toque sus corazones, les haga experimentar su misericordia y puedan luchar de forma pacífica por sus derechos, pero nunca más se vuelvan contra los que los ayudan”.

La grave situación de Haití

El clamor de los religiosos de Haití: «Escuchen el grito de nuestro pueblo»

En una nota publicada hace unos días, expresaron su consternación por la situación del país caribeño, donde faltan productos de primera necesidad y se han producido numerosos saqueos y episodios de violencia

«Es un momento grave, estamos en medio de una catástrofe humanitaria. Hay que hacer algo, y cuanto antes»

Algunos grupos han atacado a Cáritas, los locales de la comunidad de San José de la Aparición en Pravil, la escuela que acoge a los alumnos de los grupos más vulnerables, y también un centro textil puesto en marcha por las religiosas

Una vez más, la CDH exige que las autoridades estatales asuman sus responsabilidades y hagan todo lo posible para proteger vidas y bienes»

Portadores de los más diversos carismas, los religiosos reafirman su voluntad de comprometerse «a favor de las personas en situación de gran vulnerabilidad

El problema de la distribución de agua potable en todo el país persiste, especialmente en la región metropolitana de Puerto Príncipe

Por  Benedetta Capelli

(Vatican News).- Dolor y preocupación, pero también determinación para llevar a cabo la misión a la que están llamadas las personas consagradas. Así lo ha reafirmado la Conferencia de Religiosos de Haití (CRH) en una nota publicada tras los actos de violencia de los últimos días, ocurridos en particular en las diócesis de Cayes, Gonaïves y Fort-Liberté, más precisamente en Ouanaminthe.

Algunos grupos de hombres también han atacado a Cáritas, los locales de la comunidad de San José de la Aparición en Pravil, la escuela que acoge a los alumnos de los grupos más vulnerables, pero también el centro textil que las religiosas habían empezado a gestionar. Una larga lista de asaltos y vandalismo.

“Una vez más, la CDH – se lee en el texto – condena con todas sus fuerzas estos actos de violencia sin precedentes y aleatorios, vengan de donde vengan, y exige que las autoridades estatales asuman sus responsabilidades y hagan todo lo posible para proteger vidas y bienes». Una petición que ya había llegado de los Obispos de Haití en las últimas semanas. “Seguiremos – aseguran – trabajando incansablemente a su lado contra la miseria, la ignorancia, la inseguridad, la violencia absurda y a favor de la justicia social y el desarrollo integral”.

Junto a los más vulnerables

Portadores de los más diversos carismas, los religiosos reafirman su voluntad de comprometerse «a favor de los más pobres, de los niños, de los jóvenes, de los enfermos, de los refugiados, de los emigrantes, de los repatriados, de los abandonados, en fin, de las personas en situación de gran vulnerabilidad, para que «venga su reino», según la misión que hemos recibido del Señor». El llamamiento es a la responsabilidad, al compromiso con una solución pacífica de la crisis, pero también a que las Conferencias de Religiosos y las Conferencias de Obispos Católicos de todo el mundo escuchen «el lamento de nuestro pueblo».

«Nuestro pueblo clama por el derecho a vivir con dignidad. Su legítimo clamor debe ser escuchado. Es un momento grave, estamos en medio de una catástrofe humanitaria. Hay que hacer algo, y cuanto antes. El pueblo está cansado de contar sus muertos y ya no puede permitirse vivir con dignidad».

En la oración

Fortalecidos por la esperanza del anuncio, los religiosos invitan a rezar por Haití para resolver esta crisis sin precedentes, «a dedicar una hora de adoración ante el Santísimo Sacramento cada día en comunidad para rezar y suplicar al Señor que venga en ayuda de su pueblo en apuros».

Mientras tanto, la jornada de ayer fue más tranquila que las violentas manifestaciones que pedían la dimisión del Primer Ministro Ariel Henry y la subida del precio del combustible. El problema de la distribución de agua potable en todo el país persiste, especialmente en la región metropolitana de Puerto Príncipe.

Haití pide ayuda militar internacional para solucionar la situación de inseguridad que afronta el país

Por Diego Montero – 

El Consejo de Ministro de Haití ha aprobado este viernes una resolución en la que insta al jefe de Gobierno, Ariel Henry, a pedir ayuda a la comunidad internacional y sus Fuerzas Armadas para contener a las pandillas que estarían mermando la situación de seguridad en todo el país.

Archivo – Protestas en Haití – Europa Press/

Así lo ha reflejado el Gobierno haitiano en una publicación en el boletín oficial del país recogida por ‘Gazette Haiti’, en el que se solicita una intervención de fuerzas extranjeras en Haití y de sus fuerzas militares para abordar la crisis humanitaria causada, entre otras cosas, «por la inseguridad resultante de las acciones criminales de las bandas armadas y sus patrocinadores».

En apoyo a su decisión, el Consejo de Ministros también ha asegurado estar alarmado por los riesgos de una crisis humanitaria de gran envergadura debido al repentino resurgimiento del cólera, sumado al acelerado deterioro de la situación de seguridad en todo el país.

Según esta resolución, Ariel Henry deberá solicitar y obtener de los socios internacionales de Haití «un apoyo eficaz mediante el despliegue inmediato de unas Fuerzas Armadas especializadas, en cantidad suficiente, para detener, en todo el país, la crisis humanitaria», según ha informado ‘Le Nouvelliste’.

Asimismo, según la resolución, «este clima de seguridad» debe permitir al Gobierno luchar «eficazmente» contra el cólera, promover la reanudación de la distribución de combustible y agua potable en todo el país, el funcionamiento de los hospitales, la reanudación de las actividades económicas, así como la libre circulación de personas y mercancías y la reapertura de las escuelas.

Abandono y sufrimiento en Haití

La denuncia del Padre Cineus, un año después del terremoto de Haití:

«Nadie nos ayuda»

Padre Verna Cineus, en el centro
Padre Verna Cineus, en el centro

El 14 de agosto de 2021, un potente temblor sísmico puso de rodillas al país caribeño, dejando miles de muertos, heridos y desplazados

El sacerdote, un religioso camilo que dedica su vida a los pobres en la capital, Puerto Príncipe, denuncia enérgicamente que la población no ha recibido ninguna ayuda desde entonces

El padre Verna Cineus, religioso camilo, se lamenta: «Nadie nos ayuda. Aquí falta de todo: los ancianos y los niños son los más afectados». La violencia de las bandas armadas que asolan las ciudades hace más dramática la situación»

Por Federico Piana

(Vatican News).- ·Nada ha cambiado, seguimos sufriendo aquí como hace un año». El dolor del padre Verna Cineus es insoportable, al recordar los trágicos momentos de aquel terrible 14 de agosto de 2021, cuando un terremoto de 7,2 grados mató a miles de personas, destruyó innumerables casas e instalaciones públicas, y también desplazó a decenas de miles, que nunca volvieron a su tierra.

Población abandonada

El sacerdote, un religioso camilo que dedica su vida a los pobres en la capital, Puerto Príncipe, denuncia enérgicamente que la población no ha recibido ninguna ayuda desde entonces: «Las autoridades locales y la comunidad internacional no han dado ninguna respuesta a nuestra gente, que sigue muriendo porque nos falta de todo: comida, agua, gasolina para hacer funcionar las escuelas y los hospitales. Y los más afectados son los niños y los ancianos: «Hay casi cuatro millones que ni siquiera tienen una comida al día», dice el padre Cineus.

«Hay casi cuatro millones que ni siquiera tienen una comida al día»

No hay seguridad

Las asociaciones de voluntarios de la iglesia y las ONG que consiguen llevar algo de ayuda, tienen que enfrentarse a una situación de inseguridad social que genera una violencia extrema. «Las bandas armadas, a menudo enfrentadas entre sí», explica el clérigo, «controlan gran parte del país y resulta difícil desplazarse de una zona a otra para llevar comida o ir a buscarla. Es un país completamente destruido».

El dolor de la Conferencia Episcopal

La Conferencia Episcopal local intervino enérgicamente contra las bandas que hacen estragos, hundiendo a una población que también lucha contra la pobreza crónica y la marcada corrupción. Estamos asombrados e indignados«, escribieron los obispos haitianos en un largo mensaje, «por la impotencia del Estado. Unimos nuestras voces a las de todos los que aspiran a la seguridad y la paz».

El padre Cineus explica que los obispos querían denunciar «el recrudecimiento de la violencia, que ha quedado impune, y que hace quince días también afectó a Puerto Príncipe. Aquí las bandas armadas han llegado a atacar y dañar incluso la catedral. Estamos realmente desesperados«.

Haití sumido en una grave crisis

Haití se enfrenta al Covid-19 y a otras formas de pandemia

Por Launay Saturne

Haití, al igual que otros países del mundo, está experimentando graves consecuencias relacionadas con el Covid-19. Además de este, el país está marcado por otras formas de pandemia, algunas de las cuales son fuente de miedo, angustia y muerte. El país se enfrenta a actos de seguridad y secuestros que traumatizan a toda la población. Nadie está a salvo, ni el rico ni el pobre, ni el fuerte ni el débil. El asesinato del presidente Jovenel Moïse, en su residencia privada, el 7 de julio de 2021, da cuenta de ello.

También es necesario subrayar el fenómeno de la “gangterización” que impone su ley en algunas ciudades del país, como en Puerto Príncipe. Esto da lugar a una fuga masiva de cerebros; a un aumento de los precios de los productos de primera necesidad; a una elevada tasa de desempleo; a una inestabilidad política crónica que ha provocado el mal funcionamiento de varias instituciones estatales, entre ellas el Parlamento y el Poder Judicial; a una agitación social esporádica, y a un aumento de la corrupción.

Estas otras formas de pandemia han conducido a la impunidad y la injusticia en casi todas las esferas de la sociedad. A pesar de todo, el pueblo no se rinde. Siguen trabajando, soñando y creyendo en un mañana mejor. Ante la magnitud de esta catástrofe, la Conferencia de Obispos de Haití no ha permanecido indiferente; ha recordado en repetidas ocasiones a las autoridades estatales la urgencia de asumir sus responsabilidades para garantizar la seguridad de vidas y bienes.

La Conferencia de Obispos de Haití no ha dejado de despertar la conciencia colectiva y patriótica de los haitianos para que se comprometan a encontrar una solución nacional a la crisis. También sigue mostrando su cercanía como madre y compañera de los más vulnerables en los ámbitos de la caridad, la educación, la salud y la justicia. Aunque todavía tardaremos en ver los frutos, muchos grupos políticos y de la sociedad civil están tratando de encontrar un consenso muy amplio.

Oración, penitencia, perdón y compartir

Seguimos esperando contra viento y marea que la luz de la justicia y la verdad acabe triunfando sobre la oscuridad de la violencia y la impunidad, al igual que la luz de la armonía triunfará sobre el odio. Este es el determinante constitutivo de cualquier condición real que pueda dotar al país de elecciones creíbles y líderes legítimos.

Para lograr tal condición, se requiere la fraternidad universal y la oración de todos. El país no debe quedarse solo en sus “condiciones límite”. Debe ser acompañado en su búsqueda de una solución duradera. ¡Que las cuatro palabras clave de la Cuaresma, a saber: oración, penitencia, perdón y compartir, nos abran más a los gritos de Cristo y del hombre por un mundo más humano y fraterno! 

Cristo en las fronteras

Haití, Melilla, Texas: con estos muertos está Cristo crucificado

  

Valla Melilla
En la frontera de Melilla

  • Hablo desde un pequeño rincón del mundo donde hay hambre y a veces muy muy poca esperanza. Hablo con los rostros de las empobrecidas de la tierra delante. Justo delante. Eso es lo que me mueve a escribir estas líneas. Lo hago desde el dolor y la indignación de quien está viendo de frente las consecuencias de una historia injusta y desigual, en desfavor para muchas y privilegiando a unos pocos.

Aquí, en el noroeste de Haití, la gente vive al día y con lo puesto. Sin neveras ni despensas. Sin agua corriente. Sin luz. Sin universidades ni teatros. Sin atención sanitaria ni educativa suficiente. Aquí saben lo que es el hambre y la sed. Saben lo que es el dolor sin ibuprofeno. La pena por las muertes precoces. La falta de cultura, de oportunidades y de futuro.

Fe inquebrantable

Desde que llegué he intentado ver lo positivo. Y lo he encontrado: una fe inquebrantable. Una esperanza en Dios desconcertante. Un buen humor que me ha descolocado y maravillado. Y lo tengo claro, a mí esté pueblo me está salvando. Aquí me encuentro con el Dios de Jesús, a quien busco desde que le conocí y al que quiero seguir y servir. Pero, mientras yo siento que me salvo, veo cómo este pueblo se ahoga. Y no me puedo callar.

¡Que se ahogan! ¡Qué los pueblos que hemos empobrecido se ahogan! ¡Por eso huyen! He visto sus rostros. Los he visto de vuelta tras intentar coger una patera cerca de Mole Saint Nicolas. Una muchedumbre de desheredados caminando sin fuerzas… Llenos de polvo y vacíos de esperanza nos suplicaron un poco de agua, nada más. Así es la vida de la persona migrante. Las que llegan al otro lado no podemos ni imaginar la historia que traen.

Un sistema depredador

Y, desde aquí, desde el noroeste de Haití, contemplo la masacre de Melilla o los 46 muertos en el trailer de Texas… Y, con estos rostros haitianos delante, me indigno por las de aquí y las de allí. Porque es injusto que el peso de la historia y de un sistema depredador recaiga sobre todas ellas.

Y, mientras, Europa y EEUU se quedan tan tranquilos, diciendo que esos o aquellos cadáveres son “un trabajo bien hecho” por quienes tienen el deber de defender las fronteras. Es vergonzoso. Es cruel. Es antievangélico e inhumano.

Roto con los masacrados

Creo que con el Evangelio en la mano no hay alternativa. Con estos muertos está Cristo crucificado. Uno más en ese montón de vidas desechadas. Cristo en la cuneta de la historia. Cristo en las fronteras. No lo busquéis en los centros comerciales. No lo encontrareis en las Iglesias que no acogen ni se desinstalan. Cristo está roto con los masacrados, esperando que toda la humanidad trabajemos unida para acabar con el sistema del descarte. No se puede ser cristiana y justificar la violencia contra seres humanos. Sencillamente, no se puede.

Otra misionera asesinada en Haití

Luisa Dell’Orto, la última misionera que derrama su sangre en la martirizada Haití

Luisa Dell'Orto, misionera asesinada en Haití

Religiosa de las Hermanitas del Evangelio (la congregación de Carlos de Foucauld), ha sido asesinada este 25 de junio en Puerto PríncipeLlevaba 20 años en la misión y se entregaba en cuerpo y alma al Kay Chal, un hogar infantil en un suburbio de la capital haitianaUna vez más, Haití ha visto derramar sangre misionera en su ya de por sí martirizado suelo. Tristemente, el último caso lo ha protagonizado la religiosa italiana Luisa Dell’Orto, misionera de las Hermanitas del Evangelio (la congregación de Carlos de Foucauld), asesinada este pasado 25 de junio en Puerto Príncipe.


La religiosa milanesa llevaba 20 años de misión en la capital haitiana, donde se entregaba en cuerpo y alma al Kay Chal, un hogar infantil en un suburbio marcado por la vulnerabilidad extrema. Además, daba clases de Filosofía con una comunidad de salesianas en el Seminario de Notre Dame.

Posible robo

Las reacciones a su asesinato, del que apenas hay datos confirmados (se habla de que trataron de robarla y asaltaron su coche), han sido numerosas en las últimas horas. Empezando por el papa Francisco, que la recordó ayer en el ángelus dominical, destacando que “la hermana Luisa” llevaba dos décadas “al servicio de los niños de la calle”. Un servicio que se ha cortado drásticamente, por lo que Bergoglio ofreció su oración por “su alma” y “por el pueblo haitiano, especialmente por los más pequeños, para que puedan tener un futuro más sereno, sin miseria ni violencia. Sor Luisa hizo de su vida un don para los demás, hasta el martirio”.

El arzobispo de Milán, Mario Delpini, también ha recordado a la religiosa, nacida hace hoy 65 años en la localidad lombarda de Lomagna, destacando que “su muerte nos deja desconsolados y desconcertados; se convierte en una revelación del bien que hizo y de la vida santa que vivió; se convierte en dolor y oración”.

Alabanza de los misioneros

En este sentido, el prelado milanés ensalza la labor de todos los misioneros, quienes “no van en busca de peligros, sino de signos del Reino de Dios que viene, entre los pobres, entre los que solo son importantes para Dios e ignorados por todos. Aman la vida, no van a buscar la muerte donde cuatro monedas cuentan más que una mujer santa; van a sembrar palabras del Evangelio para que incluso los países desesperados se abran a la esperanza”.

Para Delpini, además, los misioneros, quienes “no salen en las noticias” y “no van con programas y presunciones, con doctrinas y pretensiones; van a ofrecer amistad, en nombre del Señor; van a decir su impotencia perseverando en la oración. No eligen a dónde ir, van a donde son llamados por el gemido menos escuchado; van a donde son enviados para convertirse en oración, en ofrenda, en amigos, en semilla que muere para dar fruto”.

“Me dirán que estoy un poco loca”

Si cabe, aún resuenan con más fuerza estas palabras que Luisa Dell’Orto, quien antes fue misionera en Camerún y Madagascar, escribió en octubre a un grupo de misioneros y que hoy recupera ‘Vatican News’: “Me dirán que estoy un poco loca. ¿Por qué permanecer aquí? ¿Por qué exponerse al riesgo? ¿Qué sentido tiene vivir con tanta incomodidad? ¿No sería mejor que la gente resolviera sus propios problemas? No podemos callar lo que hemos visto y oído. ¡Poder contar con alguien es importante para vivir! Y dar testimonio de que se puede contar con la solidaridad que surge de la fe y el amor a Dios es el mayor don que podemos ofrecer”.

El medio vaticano también reproduce unas declaraciones de su hermana Adela que son muy significativas del grado de entrega de la misionera: “Ella era consciente de que podía pasar algo, porque es evidente, incluso en su última carta lo decía, que la situación era muy difícil. Pero ella quería quedarse y dar su testimonio”.

Inseguridad

La Conferencia Haitiana de Religiosos (CHR) ha recordado con mucho cariño a Luisa Dell’Orto y ha denunciado que “la inseguridad sin nombre de nuestro querido Haití ha tocado una vez más a la puerta de nuestra hermanda

Haití: ¿cuándo demasiado es demasiado?

Haití

escrito por  Clara Temporelli

En un mundo donde existe una pandemia global, las continuas guerras en Yemen, Etiopía, Myanmar, Siria, AfganistánCongo, Mozambique, Mali, Nigeria, Somalia, el interminable conflicto armado entre Palestina e Israel, la actual guerra entre Rusia y Ucrania, la guerra contra el narco tráfico en México, la falta de paz en Colombia desde 1962, la violencia doméstica y de género, el maltrato los abusos de poder, de conciencia, sexuales, los femicidios, la trata de personas, el hambre, los refugiados, los inmigrantes, los empujados al exilio, la desigualdad y el mayor empobrecimiento de la población mundial. La realidad que nos reclama a no ser indiferentes y, paradójicamente, ser portadores y portadoras de esperanza.

En noviembre de 2020 Pau Farrás tituló el Cuaderno CJ número 220 así: ¿Por qué Haití? Y puede parecer al lector, a la lectora, repetir una realidad conocida. Desde octubre de 2016, en mi investigación continua-discontinua sobre las monjas y cristianas mártires, durante los siglos XX y XXI, en América Latina y El Caribe, tengo pendiente este escrito sobre Isabel Solà y Haití -por diversas razones otros trabajos pasaron por delante- y lo digo con pena, pues Isabel, la Vida Consagrada y los pobres de la tierra como los haitianos se merecen estar en este sitio[1].

Contexto: una realidad que no podemos olvidar

Hace más de 200 años una población de esclavos africanos y analfabetos logró echar a los colonizadores franceses y establecer una nación haitiana (una lucha que duró desde 1791 a 1804) Desde entonces las potencias extranjeras aliadas a una pequeña élite local no han cesado de buscar controlar el país. Sin embargo, estas acciones siempre encontraron resistencia: primero con  la Revolución Haitiana a fines del siglo XVIII; en 1915 los soldados estadounidenses llegaron para ocupar el país y se encontraron con una milicia campesina (los Cacus); luego un golpe de Estado en 2004, apoyado por EE.UU, Francia y Canadá, que depuso y exilió al presidente Arístides -ex sacerdote salesiano- elegido por una aplastante mayoría de votos (67%) y la participación del 70% de su población; ante el despliegue de los Cascos Azules, grupos civiles armados condujeron una guerrilla urbana en la capital para luchar contra el invasor. Estados Unidos, la ONU y la Unión Europea perdieron toda credibilidad ante los ojos haitianos y centenares de organizaciones campesinas, barriales y el sector privado se unieron para enfrentar el poder de los actores internacionales y rechazar la perpetuación del “Estado asistido”.

La batalla en Haití no ha terminado. El 7 de julio de 2021 el Presidente de la República, Jovenel Moïse, fue asesinado por un comando de mercenarios[2]. Tras su muerte, el ex primer ministro interino, Claude Joseph, solicitó el regreso de Estados Unidos, mientras el Washington Post subrayaba en su editorial la urgencia de desplegar en Haití una fuerza de mantenimiento de la paz de Naciones unidas con el objetivo de “evitar una situación de caos que podría tener consecuencias terribles” (7 de julio de 2021).       Haití es un “Estado fallido”, por ser un “Estado asistido” moldeado por intervenciones extranjeras que a través de “las ayudas”, que ocultan un colonialismo rapiñador, perpetúan su ocupación. 

Afirma Pau Farràs:

“Un pasado colonial como herencia y una guerra como herida; una deuda con Francia como lastre (25.700 millones de euros castigo francés en sus 150 primeros años de independencia, lo que supone el 350% de la riqueza del país, su PBI es de 7.600 millones) y la ocupación estadounidense de castigo (con el envío de 7.500 soldados de la ONU para mantener el orden a partir del 2004)”[3].

Corrupción, desigualdad y violencia marcaron los dos últimos siglos, a los que se suman fraudes, desvío de los fondos de ayuda solidaria tras la mayor catástrofe producida por el  terremoto del 2010, analfabetismo, epidemias como VIH, la pandemia de Covid, malas infraestructuras, ya no para comunicar a sus pueblos, sino para procurar agua potable, persistencia de las bandas armadas e intentos de asesinatos…

El primer ministro de Haití Ariel Henry sale ileso de un ataque de un grupo armado (03/01/2022)[4]

Al menos una persona murió y varias resultaron heridas en la ciudad haitiana de Gonaives durante el ataque de una banda armada contra el primer ministro, Ariel Henry, y su comitiva que salían de una iglesia tras el oficio de una misa en conmemoración del 218º aniversario de la independencia. En el interior de la parroquia Saint Charles de Borome no había fieles, solo autoridades locales y la delegación del gobierno. Haití atraviesa una grave crisis en prácticamente todos los órdenes, siendo uno de los más difíciles de superar la operación de bandas fuertemente armadas que controlan parte de Puerto Príncipe y otras zonas del país[5]. “Lo que nuestros amigos haitianos realmente quieren y necesitan es la oportunidad de trazar su propio rumbo, sin titiriteros internacionales ni candidatos favorecidos, pero con un apoyo genuino a ese rumbo”, apuntó Daniel Foote (enviado especial de EE.UU. para Haití), quien también se refirió al apoyo de las embajadas de EE.UU. y otros países al primer ministro Ariel Henry, “promocionando su acuerdo político por encima de otro acuerdo anterior, más amplio y propuesto por la sociedad civil”. “La arrogancia que nos hace creer que debemos elegir al ganador, una vez más, es impresionante. Este ciclo de intervenciones políticas internacionales en Haití ha producido sistemáticamente resultados catastróficos”[6].

«Un atentado a la vida, a la justicia y a la paz” (septiembre 2020) [7] La Conferencia Episcopal de Haití hizo pública una declaración en la que estigmatizan la “inseguridad endémica, la violencia de las bandas armadas que afligen al país, sembrando muerte, duelo, aflicción, desolación y miedo en las familias”. “Estas situaciones -advierten los prelados- llevan a Haití directo al abismo”.

“… La población que ahora vive en estado de shock, con trauma, rabia, indignación, revuelta y preocupación”; “los asesinatos son un ataque extremo y grave a la vida, que así se banaliza, pero también un ataque a la justicia, al derecho, a la paz, a la convivencia social, a la convivencia para la construcción de una sociedad justa, fraterna, armoniosa y pacífica” .

Ante las autoridades preguntan: “¿Por qué las autoridades y la policía permanecen indiferentes, con los brazos cruzados, sin hacer nada? ¿Por qué se ha entregado el país a bandidos y asesinos? Ya no podemos seguir adelante”, advierten.

Y destacan que “la población pacífica y civil está cansada. La gente se cansó de la retórica vacía, las falsas promesas y las indagaciones infructuosas. Hay que actuar de inmediato con acciones concretas y contundentes para erradicar definitivamente la inseguridad y la impunidad que aumentan la miseria y la desesperación. Decimos junto a la población: ¡Cuándo es demasiado es demasiado!”. Piden una “acción inmediata”, temiendo que, si no se retoman con prontitud, “será demasiado tarde”. “El país se hunde en la oscuridad del estancamiento económico, el sufrimiento y la desesperación.

Es absolutamente necesario que haya una acción nacional, por parte de todas las fuerzas morales y espirituales del país, de lo contrario se hundirá en el abismo para siempre. Y todos seremos perdedores, gobernantes y gobernados”, concluye el texto de los obispos.

Según un informe de la Comisión de Justicia y Paz de los Obispos de Haití, entre enero y junio del año 2020, unas 243 personas fueron víctimas de la violencia armada solo en la capital de Haití. A fines de junio y principios de julio, dos manifestaciones pacíficas organizadas en Puerto Príncipe para denunciar este clima de inseguridad fueron objeto de represión policial. Parte de los últimos episodios de violencia se deben a los enfrentamientos entre bandas armadas en la zona de la capital Bel Air, que obligaron a sus habitantes a huir de sus hogares para refugiarse en los Campos de Marte, la plaza principal de Haití. El último fin de semana de septiembre las bandas prendieron fuego a varias casas y las víctimas perdieron la vida en el fuego cruzado. Según los medios, al menos 20 personas murieron en lo que sería una nueva masacre en un barrio desfavorecido de Puerto Príncipe.

Nuevos terremotos (14 de agosto 2021 y 24 de enero 2022) y tormenta tropical (16 de agosto 2021)

Por el asesinato del presidente, el terremoto, el huracán: Haití suma titulares, país pobre, en el que llueve sobre mojado. En el verano de 2021, como hace 11 años, ha vuelto a temblar la tierra sacudiendo el sur del país. Dos días después, llegó la tormenta tropical Grace dificultando las operaciones de rescate. Se estima que hay unos 2.000 fallecidos, 10.000 heridos y más de 100.000 casas destruidas. Los ríos están secos y falta agua, y cuando ésta llega, cae en forma de fuerte precipitación que, en ausencia de árboles, debido a la tala abusiva, desciende en forma de cataratas, devastando el campo e inundando las casas. El analfabetismo es del 80% y la esperanza de vida apenas supera los 60 años. Las ciudades están dominadas por las bandas criminales. La vida cotiza poco[8]. Ya el 4 de noviembre de 2019 nos compartían las hermanas de la Orden de la Compañía de María (Lestonnac): “El descontento comenzó a manifestarse en el momento en que la población conoció el asunto de Petrocaribe[9], hace más de un año. (…) la inflación galopante, la corrupción generalizada, la escasez de gasolina hicieron crecer la exasperación de una población de la que la mayor parte vive por debajo del umbral de la pobreza”.[10]

El 24 de enero de 2022 se registró un nuevo terremoto en Haití de magnitud 5,3 en la escala de Richter con sus subsiguientes réplicas y seis días después otro sismo de magnitud 4,3. Sucedió a 130 Km de Puerto Príncipe el primero y a 20 Km al sur el segundo. Al menos dos personas murieron. El geólogo integrante de la Academia de Ciencias de Santo Domingo, Osiris de León, sugiere la existencia de una rotura sísmica en el área central de la península sur de Haití[11].

La Comisión Pontificia de ayuda a las iglesias necesitadas (AIN), el 18 de agosto de 2021, aprobó una ayuda de emergencia de 500.000 euros para la población haitiana damnificada y afirmó:

«En medio de la ola de violencia y secuestros que está arrasando el país, sumándose a las noticias que nos llegan sobre la falta de lluvia y agua que ha sumergido a la población rural en la pobreza; después de todo esto, el terremoto del sábado anega a miles de familias a una situación terrible como ninguna otra. El escenario es insostenible. La población está en shock”[12].

Sismo migratorio. Éxodo silencioso. Respuestas

Durante el año 2021 más de 10.000 haitianos forzados al exilio por la extrema pobreza, llegaron a la frontera sur de EE.UU., con la esperanza de solicitar un pedido de asilo, al cabo de una semana de ser reprimidos por las fuerzas policiales con imágenes de latigazos al igual que en el tiempo de la esclavitud, la administración de J. Biden reenvió a su país a más de 4.000 personas[13].

En marzo de 2022 la República Dominicana comenzó a edificar un muro en la frontera con Haití. La pared tendrá 160 Km, una extensión que recorre casi la mitad de la frontera entre ambos países. El gobierno dominicano afirma: “Queremos poner fin a los graves problemas de la inmigración ilegal, narcotráfico y tránsito de vehículos robados”. El muro despierta resentimiento, xenofobia y racismo. Según Luis Abinader, presidente de la República Dominicana, ésta «no puede hacerse cargo de la crisis política y económica, ni resolver el resto de los problemas» de Haití. El mandatario reiteró que esta crisis «debe ser superada por los mismos haitianos y atendida por la comunidad internacional», en particular Estados Unidos, Francia y Canadá, con apoyo de la Unión Europea y la Organización de Naciones Unidas (ONU). Por su parte, el alcalde de Dajabón, Santiago Riverón, expresó que está en desacuerdo «con este tipo de muro» porque «el verdadero muro es el económico» y la corrupción. «Se va a hacer un muro físico. Ahora tenemos que trabajar con el muro en la mente de los militares, que son los que se aprovechan en la frontera y reciben un soborno de 100 o 200 pesos (dos o cuatro dólares) para dejar cruzar a los haitianos ilegales a territorio dominicano”[14].

En los últimos años se ha producido un fuerte movimiento migratorio de haitianos a Chile. A esto se le atribuye la presencia de tropas chilenas en la misión de estabilización luego de la Crisis de Haití de 2004 y luego como parte de los cascos azules en la Misión de las Naciones Unidas para la Estabilización de Haití, lo que provocó un acercamiento entre la población haitiana con la población militar chilena. Viven preferentemente en el Gran Santiago, en comunas como Renca, Quilicura, Recoleta, Independencia y Estación Central. ​ A Quilicura le ha valido el apodo de «la petit Haití». ​Es una de las migraciones que más ha crecido en Chile en los últimos años, con un 731%. Junto a las comunidades colombiana y dominicana son las llamadas «comunidades emergentes», dado su gran crecimiento por la búsqueda de mejores condiciones de vida. Sólo en el año 2017 llegaron 105.000 haitianos. Ante esta realidad migratoria, las autoridades consideran que la llegada masiva de haitianos «ha derivado en situaciones de vulneración de derechos a los mismos migrantes, problemáticas de convivencia local, así como delicadas situaciones de trata de personas y tráfico ilícito de migrantes». La socióloga María Emilia Tijoux, académica de la Universidad de Chile, asegura que “la sociedad chilena en general evalúa negativamente a las personas migrantes” y “la comunidad haitiana ha sido especialmente castigada y sometida a maltratos y abusos de todo tipo”. Los que se quedan, dice, “saben que deben resistir a un modo de ser nacional y racista”, afirma. Entre los factores que han obstaculizado la inclusión de los haitianos en la sociedad chilena, Figueroa, el investigador del Servicio Jesuita, apunta a la discriminación, a las dificultades para conseguir un trabajo digno ­—consiguen empleos que suelen ser precarios en comparación con otras nacionalidades— y a los problemas para regularizar sus papeles, porque el Gobierno pide un documento de antecedentes penales que resulta especialmente complejo de conseguir para los haitianos[15].

Esta realidad que acrecienta sus dificultades fue vivida por la mártir Isabel Solà i Mata, religiosa de Jesús María, asesinada el 2 de septiembre de 2016. Mucho se ha escrito sobre Isabel, sólo resaltaré algunas cuestiones.

 Para conocer de manera completa su vida y su misión consultar a la escritora Mey Zamora, que recupera su biografía en el libro Lo que no da se pierde[16].

En uno de sus escritos Isabel Solá explicaba que le había resultado injusto ser de las personas que habían sobrevivido al terremoto:

“Estoy viva, sí; de milagro. No sé por qué estoy viva, y me da rabia estar siempre entre los que tienen suerte. No sé qué quiere Dios de mí y de todo esto”.

“He trabajado en el Hospital cinco días interminables… Todos, todos, todos, con piernas y brazos amputados, cabezas abiertas, desangrados… Hemos perdido a muchos sin poder hacer nada. Mi lucha estaba entre llorar o seguir aguantando para soportar el dolor de tanta gente… Nos llegaban a treintenas en camillas. Indescriptible”.

Con sencillez y humildad consideraba:

“Pensareis cómo puedo seguir viviendo en Haití, entre tanta pobreza y miseria, entre terremotos, huracanes, inundaciones y cólera. Lo único que podría decir es que Haití es ahora el único lugar donde puedo estar y curar mi corazón. (…) Haití es mi casa, mi familia, mi trabajo, mi sufrimiento y mi alegría, y mi lugar de encuentro con Dios”.

In memoriam

El Obispo auxiliar de Barcelona, Sebastiá Taltavull, presidió el funeral por Isabel en la capilla del colegio de Jesús María en el barrio de San Gervasio y entre otras palabras expresó:

«Con la muerte de Isa, tan fiel al Señor en su vida religiosa y, por ello, tan entregada a la causa de los pobres, vivimos el reconocimiento de una mujer mártir que empieza a dar frutos en aquellas personas que valoran el paso del buen samaritano en su vida. Así me gusta contemplar a Isa en su vida consagrada, en su forma de amar, de detenerse ante el enfermo, de ayudar al necesitado, de ofrecer cultura al analfabeto, de ayudar la mujer a recuperar su dignidad… Cuántas prótesis materiales y espirituales no habrá colocado Isa a los afectados por la violencia y la enfermedad[17].

“Las manos y el corazón de Haití” (Barcelona, Misa en Jesús María, 02 sept2021)

Expresa Marcos Recolons sj:

“Hoy cinco años después del terremoto en el que Isabel va a perder compañeros y amigos, la misionera será enterrada en la capital haitiana envuelta por todas las personas que la han estimado. Después del seísmo del 2010, mucha gente va a quedar mutilada, e Isa va a decidir hacer un taller de prótesis para la población local. Ahora centenares de personas tienen brazos y piernas artificiales gracias a ella. Su muerte ha sido la cosa más absurda

Una luchadora malograda por la violencia. Lamentablemente no es un hecho. Hay bandas organizadas que, ignoramos si alertadas por algún infiltrado en los bancos, avisan a sus miembros que alguien ha retirado dinero. Si no pueden robarles por las buenas no dudan en recurrir al asesinato. Los brotes de violencia en la zona son habituales y las religiosas alojadas en casas más o menos aisladas, son a menudo un blanco fácil. Entre septiembre de 2014 y abril de 2015, va a haber una banda formada por 13 jóvenes que van a llegar a asaltar 27 casas religiosas. Algunas monjas van a ser violadas. Va a ser terrible”, rememora el jesuita. Estos episodios van a hacer tambalear a la sociedad haitiana y poco después va a haber una manifestación encabezada por el Cardenal de Haití y algunos de los miembros de la banda van a ser detenidos.

Pero ni la violencia, ni el hambre, ni la pobreza extrema asustaban a Isabel. El barrio donde trabajaba, Bel Air, es considerado uno de los más peligrosos de Puerto Príncipe. Nada que ver con su lugar de nacimiento hace 51 años: el privilegiado barrio de San Gervasio, en la zona alta de Barcelona. Enfermera de formación va a preferir dedicar 26 años de su vida a los últimos en Guinea Ecuatorial y en Haití.

La Isa tenía una empatía extraordinaria, visión, creatividad y un gran liderazgo. Su sensibilidad hacia los más pobres era extraordinaria, vivía completamente inmersa en su tarea solidaria”, explica Recolons. Isabel también dominaba perfectamente la lengua de la zona, el criollo haitiano, y su deseo desde hacía un tiempo era construir una escuela. Ya había conseguido el terreno y los que la estimaban se encargaban que su sueño viese la luz. Serán los mismos que hoy la acompañarán con la idea que, sin duda, tiene el cielo ganado”[18]

La violencia establecida hizo que perdiera la vida de manera injusta y dramática. Hacer el bien está muy bien pero, criticar a los gobiernos, suele ser perjudicial. En los países del Tercer Mundo, ni siquiera hace falta disimular con «enfermedades repentinas» o «accidentes» cuando quieres eliminar a alguien. Isabel denunció repetidamente al Gobierno de Haití por la falta total de ayuda y por la grave deforestación del país y la sobreexplotación de los bosques, la falta de inversión en educación y salud[19].

Sabemos que Isabel fue asaltada, que le arrebataron el bolso y la asesinaron con dos tiros en la cabeza. Puede ser que no se aclare el motivo exacto de su asesinato, ni se esclarezcan sus autores materiales e intelectuales, pero hemos de preguntarnos: ¿fueron miembros de bandas delincuentes con el único móvil de robar?, ¿era necesario matarla?, ¿fue asesinada por móviles políticos, por sus denuncias y su accionar? En un país corrupto, impune y violento todo es posible menos la verdad, la justicia, la igualdad y la paz.

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No al genocidio silencioso en Haití

Carta abierta: ¡En nombre de la ciudadanía mundial, atrévanse a decir no al genocidio silencioso piloteado por las Naciones Unidas y Washington en Haití!

 

Príncipe, 3 de febrero de 2022
Carta abierta a los miembros del Consejo de Derechos Humanos de las Naciones Unidas para solicitar una Revisión de la responsabilidad de la ONU y Washington en el deterioro sistemático de la situación de los derechos humanos en Haití con motivo de la cuadragésima sesión del Examen Periódico Universal (EPU)

¡EN NOMBRE DE LA CIUDADANÍA MUNDIAL, ATRÉVANSE A DECIR NO AL GENOCIDIO SILENCIOSO PILOTEADO POR LAS NACIONES UNIDAS Y WASHINGTON EN HAITÍ!
Distinguidos miembros del Consejo de Derechos Humanos de las Naciones Unidas, Nosotros, ciudadanos de Haití, Estado Miembro de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), habiendo participado en la comisión que dio origen a la DECLARACIÓN UNIVERSAL DE LOS DERECHOS HUMANOS del 10 de diciembre de 1948, aprovechamos la oportunidad de la celebración de la cuadragésima sesión del Periódico (EPU) para exponerles el cuadro lamentable de la intervención de la ONU-EE.UU. en Haití; y haciéndoles saber las desastrosas consecuencias de las acciones de la ONU y Washington sobre el presente y el futuro del pueblo haitiano. También aprovechamos esta oportunidad para exhortarlos, en nombre de la ciudadanía mundial, a ALZAR SU VOZ PARA DECIR NO AL GENOCIDIO INSTITUCIONAL Y FÍSICO ORQUESTADO POR LAS NACIONES UNIDAS Y WASHINGTON CONTRA EL PUEBLO HAITIANO.

El cuadro lamentable de la ONU a nivel institucional:

Primera maniobra
El 9 de julio de 2004, el representante de la ONU rubricó un acuerdo con el Primer Ministro haitiano para la llegada de tropas de la ONU a suelo nacional mientras que según los términos del artículo 139 de la Constitución entonces vigente en Haití, un Primer Ministro no está calificado ni autorizado para firmar cualquier tratado o acuerdo internacional. Esta prerrogativa corresponde únicamente al Presidente de la República. Lo cual es una violación del artículo 14 de la Convención de Viena sobre el Derecho de los Tratados, pues, “es el orden constitucional de cada Estado el que define la distribución de competencias entre las autoridades nacionales en el proceso de celebración de los tratados. Sólo su estricta observancia refleja el consentimiento del Estado en obligarse jurídicamente al tratado; condición sine qua non para la eficacia jurídica del tratado.”

Segunda maniobra
La constitución haitiana exige que todo acuerdo firmado por el Presidente de la República sea sometido a ratificación parlamentaria. Sin embargo, desde el 9 de julio de 2004 a la fecha, es decir, desde hace más de 17 años, este acuerdo nunca ha sido ratificado por el organismo correspondiente, lo que, de hecho, lo invalida. Porque, “Como todo acto jurídico, la validez es una condición esencial. La existencia de un defecto en el consentimiento (ya sea la incapacidad de los representantes del Estado para celebrar un tratado o una ratificación imperfecta) conduce a la nulidad del acto” (Convención de Viena, artículo 6, párrafo 1). En consecuencia, además de la anterior misión de estabilización MINUSTAH, la actual misión de la ONU/BINUH es escandalosamente inconstitucional y de hecho viola las disposiciones de la Convención de Viena.

Tercera maniobra
A través de una resolución (Res. 20 de septiembre de 2011), el Senado haitiano tuvo que declarar ilegal e inconstitucional a la MINUSTAH, exigiendo así que su salida ordenada sea concluida el 15 de octubre de 2012. Sin embargo, es sin pudor que la ONU introdujo después a los soldados de la MINUSTAH en la logística electoral los que se dedicaron a transportar, entre otras cosas, las papeletas de los candidatos a senadores. Representantes de la MINUSTAH al más alto nivel entraron incluso libremente en el recinto del Parlamento haitiano para reuniones.
Además, ignorando la resolución del Senado haitiano, los miembros del Consejo de Seguridad aprueban (aprobaron) un plan de consolidación de la MINUSTAH para el período de 2013 a 2016.

Cuarta maniobra
Las Naciones Unidas, cuya misión anunciada en 2004 era contribuir a la estabilización del país, más bien, han contribuido en complicidad con los líderes locales, títeres, a la desinstitucionalización y desestabilización de nuestro país. De hecho, la Constitución haitiana establece que las elecciones deben celebrarse bajo la administración de un Consejo Electoral Permanente. Sin embargo, escrutinio tras escrutinio, las Naciones Unidas han aprobado y validado sin reservas los Consejos Electorales Provisionales. En otras palabras, durante una presencia de casi veinte años con misiones renovadas de la ONU, los funcionarios electos haitianos son de hecho, al final de cada escrutinio, funcionarios electos inconstitucionales que son indecentemente legalizados. Ninguno de ellos puede esgrimir algún aporte estabilizador de la ONU en cuanto a un avance progresivo del país conforme a sus normas constitucionales establecidas.

Quinta maniobra
A lo largo de los escrutinios desfilan líderes catapultados a la presidencia con la complicidad de la ONU y Washington. Cabe retener la impactante declaración de un ex titular del Consejo Electoral Provisional revelando a la prensa haitiana en julio de 2015 que para la presidencia “Los resultados publicados para las elecciones de 2010 no fueron los del Consejo Electoral”.

Sexta maniobra
La ONU y Washington a menudo se enorgullecen de contribuir lealmente a la financiación de las elecciones en Haití. Sin embargo, en vista de lo anterior, sólo han utilizado las contribuciones financieras de los Estados miembros y de los/as ciudadanos/as estadounidenses en una empresa deshonesta de desestructuración constitucional permanente de Haití.

Séptima maniobra
El 8 de julio de 2021, la ONU asestó un nuevo desaire al orden constitucional haitiano al recibir en una reunión especial del Consejo de Seguridad a un Primer Ministro de facto, mal designado, inconstitucionalmente instalado.

Octava maniobra
El Consejo de Seguridad de la ONU no pretende conformarse con un solo Consejo Regional, a saber, el CORE GROUP. A partir de ahora, habrá que contar con el CORE GROUP nº 2 manejado desde 2021 al otro lado de la frontera por República Dominicana que celebra reuniones aquí y allá y se compromete a empujar a otros Estados latinoamericanos a votar por operaciones militares, obviamente, con vistas a “salvar” a Haití y por supuesto “estabilizarlo”, es decir estabilizar o aumentar la miseria, la inseguridad, el secuestro, la inestabilidad política, la injerencia, la posibilidad de federar las bandas armadas que aterrorizan a la población…

Novena maniobra
La ONU tiene su sede en el corazón de una ciudad estadounidense, Nueva York, a menos de una hora de vuelo de la capital, Washington. La organización siempre ha sido informada sobre los insultos lanzados contra Haití por el ex inquilino de la Casa Blanca, Donald Trump.

Este último llamó a nuestro país “agujero de mierda”. ¿Consideró la ONU útil denunciar inmediatamente este comportamiento ofensivo y deshumanizador hacia Haití, Estado miembro fundador de la organización desde 1945? También es sorprendente notar la inconsistencia de Washington, que, después de estos comentarios, no llamó a su personal diplomático, ¡prefiriendo en cambio dejar que sus ciudadanos-diplomáticos se metieran hasta el cuello en el “agujero de mierda”!

Décima maniobra
Washington, a intervalos regulares, ubica al país en una escala que significa que el espacio haitiano es altamente inseguro. ¿No es esto una admisión del fracaso de la llamada estabilización ya que la MINUSTAH tenía el mandato de ayudar al gobierno haitiano a establecer un entorno seguro y estable, de garantizar el proceso político y la promoción de los derechos humanos, de seguridad ciudadana, de fortalecer el sistema judicial, el sistema penitenciario, el sistema electoral, y el estado de derecho?

Al mismo tiempo, Washington ha estado activo durante 17 años en el expediente Haití a través de sus representantes en el Consejo de Seguridad de la ONU, la Organización de los Estados Americanos (OEA) y dentro del CORE GROUP. Una pregunta interpela: si Haití se ha convertido bajo su mirada en propiedad de bandas armadas, que secuestran, roban, violan, hieren y matan sin olvidar que crean una masa silenciosa de niños, jóvenes y ancianos heridos de bala y psicológicamente convertidos de un día para el otro en personas con discapacidades físicas y psíquicas ¿quiénes son realmente los responsables de este desastre?

Surge, entonces, una segunda pregunta: ¿De qué sirven el Consejo de Seguridad de la ONU, la OEA y el CORE GROUP si después de 17 años, el país se ha vuelto más inseguro e inhabitable que antes de su presunta presencia estabilizadora? ¿Cuál es el papel fundamental que juegan Washington y la ONU en la fabricación de esta situación actual de gran inseguridad? Y finalmente, ¿Cuándo llegará la indemnización debida a Haití por los 30.000 muertos y los 800.000 contagiados, víctimas del cólera introducido por la misión de la ONU/MINUSTAH? Ricardo Seitenfus destaca el irrespeto de la ONU hacia las víctimas del cólera, cuestiona tal actitud y las violaciones que conlleva.

Precisa: “Además de una falta de respeto por las víctimas y sus seres queridos, la actitud de las Naciones Unidas es una afrenta a los principios jurídicos más elementales de las relaciones internacionales. La ONU es el guardián de los principales instrumentos que protegen los derechos humanos. ¿Cómo, entonces, podemos entender y aceptar que en estas condiciones se exima de los efectos de sus actos y omisiones?”

Distinguidos miembros del Consejo de Derechos Humanos de las Naciones Unidas, Durante mucho tiempo en esta tierra de Haití habíamos aprendido a practicar una alta humanidad. Ya, la haitiana Claire Heureuse Félicité Bonheur Dessalines trabajó antes de 1804, ocultando a los soldados franceses enemigos heridos para curarlos. Así, este comportamiento imbuido de ciudadanía mundial colocó a ella a más de un siglo antes de la firma del Convenio internacional relativo al trato reservado a los heridos de guerra adoptado en Ginebra en 1949. En esta cuadragésima sesión del Examen Periódico Universal (EPU) que concierne a nuestro país en particular, nosotros, ciudadanos-ciudadanas de este Estado Miembro fundador de la ONU, instamos a Ustedes examinar en particular el nivel de responsabilidad de la ONU y de Washington en la fabricación de esta situación de inseguridad e insoportable de nuestro país y actuar para ayudarlos a salir de su infrahumanidad en el expediente Haití, el único país del Caribe y América Latina bajo tutela en este mismo período de la década de los afrodescendientes. Sí! ¡En nombre de la Ciudadanía Mundial, ATRÉVANSE A DECIR NO AL GENOCIDIO SILENCIOSO PILOTEADO POR LAS NACIONES UNIDAS Y WASHINGTON!!!

Siguen las firmas correspondientes:

Camille Chalmers/ Plataforma Haitiana para el Desarrollo Alternativo (PAPDA)

Ivito Mackandal/ Red Organización Zona Oeste

Guy Numa/ Konbit – Organizción Políticco Sindical y Popular (KONBIT)

Kerby Joseph/ Red de Organizaciones del Noroeste

Cilien Luxenat / Comité de Movilización de la Escuela Normal Superior

David Oxygène/ Movimiento de Libertad, Igualdad de los Haitianos por la Fraternidad (MOLEGHAF)

Paul Andre Garconet/ Rigaud Velumat /Latibonit Kanpe pou Ayiti ( LAKAY)

Josué Mérilien / Unión Nacional de Normalistas de Haití ( UNNOH)