Haití: la revolución relegada y denegada

Pedro Pierre 

¿A quién no les duele el alma ver, desde más de 10 años, lo inhumano que está pasando en Haití? A pesar de todo parece más fuerte la siguiente afirmación que hace que los haitianos siempre se levantan y resisten: “Los ideales de libertad y anticolonialismo nunca dejaron de ser parte de la conciencia haitiana” (Wikipedia), porque en Haití triunfó la primera revolución de negros esclavos y pobres de los tiempos modernos. Hoy son los países occidentales -Estados Unidos y Europa- quienes no quieren que se hagan realidad estos “ideales de libertad y anticolonialismo” ni en Haití ni en América Latina. 

Primero se niega la realidad de la revolución haitiana que fue el primer movimiento revolucionario de América Latina y logró la primera independencia en las colonias de las Américas del Norte, Centro y Sur. Además, se busca desterrar una verdad histórica, silenciando a toda costa esta revolución negra que tuvo un impacto mundial más allá de las Américas y de Europa. Por eso justamente, estos últimos países hacen lo imposible para que no vuelvan a despertar en América Latina “los ideales de libertad y anticolonialismo” que abrigan los haitianos, ni que progresen en los países que los están poniendo en práctica como Cuba y Venezuela. 

La revolución de Haití demoró 13 largos años de masacres: de 1791 a 1804, porque estuvieron involucradas las grandes potencias colonialistas del Occidente: España, Francia, Inglaterra y Estados Unidos. En esa época Haití era la posesión colonial europea más exportadora de riquezas en azúcar, café, tabaco, algodón e índigo. 

Por ser, en esa época, colonia francesa, Haití se benefició de la declaración de “libertad, igualdad y fraternidad” de la Revolución francesa de 1789 a favor de todos los ciudadanos franceses. Haití, al ser el primer país del Caribe y América Latina en obtener su independencia, fue reconocida, con mucha resistencia, como la primera república negra y el primer país en abolir el sistema de esclavitud, contra la voluntad de España, Inglaterra y Estados Unidos; mientras tanto Francia había suprimido la esclavitud. En esta revolución hay que nombrar a la alta sacerdotisa vudú, Cécile Fatiman, que en una ceremonia ancestral hizo la siguiente proclama: “El Buen Señor que creó la Tierra, que nos da la luz desde lo alto… nos observa. Nuestro Dios sólo pide obras buenas de nosotros… Él nos ayudará…Escuchen a la voz de la libertad que habla en el corazón de todos nosotros.” 

La revolución haitiana también destruyó los planes de Napoleón de restablecer la esclavitud en las colonias francesas, de invadir América del norte y de reclamar los Estados Unidos como parte de “nueva Francia”. La revolución asustó a los propietarios de esclavos en todo el mundo, que provocaron embargos intermitentes en contra de Haití durante todo el siglo XIX. El tercer presidente estadounidense, Thomás Jefferson (1801-1809), gran propietario de esclavos, aseguró que Estados Unidos blocaría las influencias revolucionarias de Haití, hasta afirmar que quería que ¡la nación haitiana fracasara! 

Durante su independencia, en múltiples ocasiones, los líderes de Haití ofrecieron ayuda o asilo a los revolucionarios liberales a nivel mundial, como por ejemplo a Simón Bolívar, a los nacionalistas mexicanos durante la guerra de Independencia y hasta los griegos que luchaban contra los turcos. 

Las contribuciones de Haití al movimiento anticolonial fueron muy significativas. Muchos revolucionarios latinoamericanos se inspiraron de la independencia de Haití, como son los casos de José de San Martín de Argentina, José Martí de Cuba, Ramón Emeterio de Puerto Rico…  Muchos activistas afroamericanos de Estados Unidos encontraron en Haití mucha iluminación para su defensa de los derechos civiles, como Malcolm X, Frederick Douglas o Martin Luther King. 
Con todo eso vemos, por una parte, hasta donde llega la maldad humana tanto ayer como hoy y, por otra, cómo es invencible la resistencia a dicha maldad. Estamos en esta lucha que hemos de ganar… 

Y si no vemos el desenlace feliz, esta lucha misma es ya una victoria y es nuestra dignidad. Si un pueblo tan pequeño como Haití, compuesto de pobres, esclavos y negros ha sido capaz de tan grandes hazañas, ¡cuánto más pueden lograr los pueblos negros, indígenas y pobres de la Patria Grande! La victoria del pequeño David contra el gigante Golias es un símbolo universal que nos pasa al olvido. 
Ahora, con relación a Haití, tenemos que preguntaros si no estaremos en deuda de agradecimiento y solidaridad. 

La revolución haitiana se está gestando en casi todos los países latinoamericanos hacia más libertad y justicia. En Ecuador, particularmente: ¿por qué tanto odio a la Revolución Ciudadana y tantos presos y exiliados entre sus miembros? si no es porque durante 10 años derribó por primera vez del poder y del saqueo la tradicional oligarquía ecuatoriana, sacó al imperialismo norteamericano de la base naval de Manta, demostró que era posible repartir más equitativamente la riqueza nacional, logró la gratuidad de los servicios de educación y de salud, devolvió la autoestima a los ecuatorianos, redujo en 20% la pobreza nacional, etc. 

Si Dios es el defensor de las víctimas, de los más pobres y despreciados, ¿no abrigará un nuevo “éxodo” para Haití y los pueblos del continente? ¿No estará buscando “nuevos Moisés” latinoamericanos y ecuatorianos? Por terminar tenemos que preguntarnos también cómo vamos a ser más solidarios, primero, con Haití para que vuelva a levantarse, luego más solidarios con los países que están sacudiendo el yugo de la dominación capitalista y, en fin, más solidarios entre nosotros para que alcemos la bandera de la libertad y de la descolonización en los países que más las necesitan, Ecuador en particular. 

Haití necesita la solidaridad internacional

Cáritas moviliza sus recursos para paliar los efectos del terremoto, que provocó más de 2.000 muertos y miles de damnificados 

Eran las 8:30 de la mañana de un sábado cualquiera, cuando María Inés Alce, misionera del Inmaculado Corazón de Jesús, sintió en carne propia el terror. Un estruendo apocalíptico emergió desde las entrañas de la tierra, la pesadilla de 2010 se repetía. “Fue un momento de mucho miedo, lloré al ver, escuchar y sentir el sufrimiento de la gente, la desesperación”. Solo alcanzó a gritar en su lengua natal: “¡Virgem Santíssima!”. Así relata a Vida Nueva esta religiosa brasileña cómo vivió el seísmo de 7,2 grados que sacudió Haití el pasado 14 de agosto

Ella trabaja en el sur del país, la región más devastada. “Todo giraba: los árboles, las casas, los animales… incluso un par de ovejas rompieron sus cordeles y se nos acercaron buscando protección”. Su comunidad lleva 34 años en la isla. Desde 1987 trabajan con campesinos de la zona y con Comunidades Eclesiales de Base (CEBs). Por eso, “durante los días siguientes, atemorizadas por las réplicas, acogimos a dos familias que quedaron sin casa, salimos al barrio a brindar ayuda, compramos lonas, fuimos distribuyéndolas entre los más necesitados”. 

Ese mismo sábado, la vida religiosa de América Latina y el Caribe –que celebraba su congreso continental virtual, daba la triste primicia: “Acaba de temblar en Haití, hay muchos heridos, no sabemos cuántos a esta hora, nuestras oraciones”. Como un jarro de agua fría, la noticia sobrecogió a los 9.000 consagrados conectados. Daniela Cannavina, secretaria general de la Confederación Latinoamericana de Religiosos (CLAR), expresaba su solidaridad con el pueblo haitiano: “Nuestras hermanas de las Dominicas de la Presentación estaban ayer conectadas a nuestro congreso, hoy deben estar acompañando a muchos hermanos sufrientes en este país”. 

Respuesta de la Iglesia 

La repuesta al unísono de la Iglesia en el continente no se hizo esperar: el Consejo Episcopal Latinoamericano (CELAM), Cáritas Latinoamérica, la Red Clamor, la Confederación Interamericana de Educación Católica y la CLAR, además de una declaración solidaria, elaboraron un plan de articulación que llamaron ‘Juntos por Haití’, iniciativa solidaria con la que buscan captar donaciones “de manera organizada” a través de sus conferencias nacionales y/o federaciones, mientras que Cáritas Latinoamérica “ofrecerá los apoyos técnicos y operativos” a través de su oficina nacional en Haití, cuyo papel ha resultado clave en la respuesta a la emergencia. Por tanto, han asegurado que “deseamos desarrollar acciones pastorales conjuntas para responder a la coyuntura actual y encaminadas a la reconstrucción del tejido social, a la puesta en marcha de acciones humanitarias para el cuidado de la vida y a apoyar la misión evangelizadora de la Iglesia haitiana”. 

Jean Hervé François, director general de Cáritas Haití, en conversación con esta revista, hace balance de la situación, agravada por el paso de la tormenta Grace. El sacerdote lamenta: “El panorama es grave, los muertos siguen aumentando. De momento, se han oficializado 2.237 fallecidos y 12.838 heridos”. En cuanto a los daños materiales, señala: “98.265 casas dañadas, 142 iglesias destruidas, 115 iglesias dañadas, 56 escuelas católicas destruidas, 38 escuelas católicas dañadas. Con un total de 650.000 personas afectadas y 66.146 familias en refugios improvisados”. 

Para el sacerdote, la situación político-social del país desde hace varios meses –incluido el asesinato del presidente Jovenel Moïse y la hostilidad de grupos criminales– tiene en jaque a toda la población, a merced de los infortunios de la naturaleza: “Las familias habitan prácticamente en las calles de las ciudades y en los espacios vacíos de las zonas rurales, sin tener, en su mayoría, lo suficiente para protegerse del sol o de la lluvia”, lamenta. (…) 

Unidos por Haití

La Iglesia de América Latina y el Caribe, unida por Haití

Buscan recaudar fondos  y articular acciones en favor de los haitianos a través de la campaña ‘Juntos por Haití’

‘Juntos por Haití’ es el nombre de la campaña que varias organizaciones eclesiales de América Latina y el Caribe han iniciado para unir esfuerzos frente a la emergencia y a la crisis en el país caribeño.

Las organizaciones que encabezan esta iniciativa son el Consejo Episcopal Latinoamericano (Celam), la Confederación Latinoamericana y Caribeña de Religiosos (CLAR), la Confederación Interamericana de Educación Católica (CIEC), Cáritas Latinoamérica, con el apoyo de la Red Clamor, la Red Eclesial Panamazónica (Repam) y la Conferencia Eclesial de la Amazonía (Ceama).

Acciones pastorales conjuntas

En un comunicado, han explicado que las organizaciones gestionarán donaciones a través de sus Conferencias Nacionales y/o Federaciones en los medios y las cuentas establecidas para tal fin, mientras que Cáritas Latinoamérica “ofrecerá los apoyos técnicos y operativos”.

“Invitamos al Pueblo de Dios que peregrina en nuestro continente y a todos los hombres y mujeres de buena voluntad, a sumarse a esta iniciativa solidaria con generosidad, creatividad y audacia”, han expresado.

Además han indicado que “deseamos desarrollar acciones pastorales conjuntas para responder a la emergencia actual y encaminadas a la reconstrucción del tejido social, a la puesta en marcha de acciones humanitarias para el cuidado de la vida, y a apoyar la misión evangelizadora de la Iglesia haitiana”.

Desde el epicentro del terremoto

Relato desde el epicentro del terremoto en Haití

Hna. María Inés Alves Sampaio: “La situación es de mucha miseria, mucha necesidad”

La hermana Estine Jean Charles, que vive en Jeremie, relata la situación de destrucción y de muerte y la llegada de la tormenta tropical Grace, lo que dificulta la situación de la gente, que, según ella, “está en la calle, no tiene casa para dormir y ahora llega la lluvia y el viento”

“Ahora vendrá el hambre, porque desde el sábado la gente está sin poder trabajar, porque las mujeres y los hombres salen a trabajar todos los días, a cambio de lo que plantan en sus huertos para poder tener algo que comer”

“Los desafíos también son muchos, por la miseria, la falta de todo”

“Es un país que todavía no tiene los medios para caminar por sí solo, no ha logrado encontrar un camino. Las cuestiones económicas y políticas son muy complicadas”

Por Luis Miguel Modino, corresponsal en Latinoamérica

Al menos 1.419 muertos y 6.900 heridos, esas son las últimas cifras oficiales del terremoto de magnitud 7,2 que este último sábado,14 de agosto, azotaba el sur de Haití. Entre los fallecidos se encuentran dos sacerdotes, y entre los heridos se contabiliza al cardenal Chibly Langlois.

La Iglesia latinoamericana, así como la Iglesia universal, desde un primer momento ha mostrado su solidaridad, su oración y su disposición para ayudar a una población duramente castigada por la pobreza, la violencia, que provocó el asesinato del presidente del país el pasado 7 de julio, y ahora un terremoto que ha generado una gran destrucción.

La congregación de las hermanas del Inmaculado Corazón de María, fundada en Brasil por Bárbara Maix, está presente en Haití desde 1987. Actualmente, tienen dos comunidades, en Jeremie y en Okay, en la región donde tuvo lugar el epicentro del terremoto y donde las consecuencias han sido más graves, sembrando un panorama de muerte y destrucción.

En este momento son 4 religiosas, tres brasileñas, María Inés Alves SampaioBeloni Luiza Monfardini y Eni Teresinha Azambuja da Silva, y una haitiana, Estine Jean Charles. Hasta el momento son dos las religiosas haitianas que forman parte de la congregación. Junto a la hermana Estine, la hermana Maria Mirca Cineia, que estudia teología em Brasil y dos novicias haitianas, también residentes em Brasil en este momento: Dieula Samuel y Lourna Bony.

El terremoto sucedió en el momento en que las religiosas estaban desayunando y a pesar de que sus casas sufrieron graves destrozos, solo una de ellas se hirió levemente. La hermana Estine Jean Charles, que vive en Jeremie, relata la situación de destrucción y de muerte y la llegada de la tormenta tropical Grace, lo que dificulta la situación de la gente, que, según ella, “está en la calle, no tiene casa para dormir y ahora llega la lluvia y el viento”.

La religiosa reconoce que por ahora no pueden hacer gran cosa, las fuertes lluvias están impidiendo hasta visitar a los vecinos y los hospitales, que están abarrotados de heridos, incluso en el patio, ante la falta de espacio en el interior de los hospitales. A esto se une, según la hermana Estine, la destrucción de las iglesias, inclusive de la catedral local, que se ha visto muy afectada.

La situación es bastante delicada en la región de Okay, informa la hermana María Inés Alves Sampaio, donde vive con la hermana Eni. La gente aún se estaba recuperando del huracán Matthew, que en 2016 causó una gran destrucción. Los que habían reconstruido sus casas, ahora con el terremoto han visto como se volvieron a derrumbar, según la religiosa. Tras el terremoto, las religiosas han visitado a algunas familias, lo único que está a su alcance en este momento.

Según la hermana María Inés, falta todo, incluso agua y comida. Informa de la llegada de ayuda de Naciones Unidas, Estados Unidos y otros países, así como del sobrevuelo de varios aviones, una ayuda que aún no ha llegado a la población de la región donde viven las religiosas. La hermana habla de una situación de “mucha miseria, mucha necesidad“, insistiendo en que “ahora vendrá el hambre, porque desde el sábado la gente está sin poder trabajar, porque las mujeres y los hombres salen a trabajar todos los días, a cambio de lo que plantan en sus huertos para poder tener algo que comer”.

El trabajo de las Hermanas del Inmaculado Corazón de María es en la formación, acompañando a 4 jóvenes, y en el trabajo pastoral, visitando a las familias, trabajando con los jóvenes, el coro, las escuelas bíblicas, la formación de líderes de comunidades eclesiales de base, la agroecología para ayudar a los pequeños productores, la escuela de música, compartiendo la vida del pueblo haitiano.

Ante las consecuencias del terremoto y las catástrofes naturales que se han producido en Haití, “los desafíos también son muchos, por la miseria, la falta de todo“, dice la hermana María Inés. Según la religiosa, “se hace difícil incluso la parte de la evangelización, porque por la cuestión cultural, esperan mucho recibir ayuda de los extranjeros, y esto es un reto muy grande”.

La misionera brasileña dice que Haití “es un país que todavía no tiene los medios para caminar por sí solo, no ha logrado encontrar un camino. Las cuestiones económicas y políticas son muy complicadas, como hemos visto con lo que ha ocurrido recientemente con el asesinato del presidente”. En referencia a la labor de la Iglesia, la religiosa dice que “está más en línea con la administración de los sacramentos“, destacando la gran precariedad en la que vive la Iglesia haitiana

En solidaridad con Haiti

Nuevo terremoto y nueva destrucción en Haiti

El Celam y organizaciones eclesiales, en solidaridad con Haití tras el terremoto

Han invitado a unir esfuerzos “en la reconstrucción del tejido social” en este país azotado también por la crisis social

El Consejo Episcopal Latinoamericano (Celam) y varias organizaciones eclesiales han expresado su cercanía y solidaridad con Haití, afectada por un terremoto la mañana de este sábado, 14 agosto, dejando hasta el momento la lamentable cifra de 29 fallecidos.

 “Con profundo dolor recibimos las noticias sobre el impacto del terremoto de magnitud 7.2, reviviendo la pesadilla y el sufrimiento del seísmo de 2010 y sumándose a la prolongada y compleja crisis social, económica y política que padece el país caribeño”, han dicho.

Entre las organizaciones que han suscrito el comunicado se encuentran la Confederación Latinoamericana y Caribeña de Religiosos (CLAR), Secretariado Latinoamericano y Caribeño de Cáritas (SELACC), Confederación Interamericana de Educación Católica (CIEC) y Red CLAMOR.

Sumarse a esta causa

Desde ya han indicado que unirán esfuerzos para “acompañarlos y ayudarlos, haciendo nuestra su situación en este momento de emergencia, con el propósito de desarrollar acciones pastorales conjuntas”.

Sobre todo para encaminar “a la reconstrucción del tejido social, a la puesta en marcha de acciones humanitarias para el cuidado de la vida, y a apoyar la misión evangelizadora de la Iglesia haitiana”.

“Este gesto eclesial y solidario quiere ser una expresión de comunión y caridad en clave sinodal, al tiempo que hacemos un llamado a las naciones latinoamericanas y caribeñas, y a otras instituciones y organismos a nivel mundial, para que se sumen a esta causa por Haití”, acotaron

Claves para entender lo que está pasando en Haití

• El asesinato del presidente haitiano, Jovenel Moise, ha sucedido en un momento en el que el país atraviesa una situación profundamente inestable
• — Asesinado a tiros el presidente de Haití, según informa el primer ministro
El presidente de Haití, Jovenel Moise, ha sido asesinado este miércoles por hombres armados en su residencia en Puerto Príncipe, según ha informado el primer ministro, Claude Joseph. Cuatro supuestos asesinos del presidente haitiano han sido abatidos por la Policía y otros dos han sido detenidos este miércoles. Los arrestos han sido anunciados esta madrugada por la Policía tras un operativo cerca de la residencia de Moise que también permitió la puesta en libertad de tres policías que habían sido secuestrados.
El magnicidio sucede en un momento en el que el país atraviesa una situación profundamente inestable. Estas son las claves para entender la crisis en la que se ve sumergido Haití: Sigue leyendo

Asesinado el presidente de Haiti

El presidente de Haití, Jovenel Moïse, asesinado a tiros en su domicilio
Hombres armados asaltaron su domicilio de Puerto Príncipe la pasada madrugada.

La primera dama está hospitalizada

El presidente de Haití, Jovenel Moïse, durante una conversación con EL PAÍS por videollamada, el pasado febrero.
.EFE Puerto Príncipe – 07 JUL 2021 – 12:41 CEST
El presidente de Haití, Jovenel Moïse, ha sido asesinado este miércoles por hombres armados que perpetraron un asalto a su residencia durante la pasada madrugada en el barrio de Pelerin de Puerto Príncipe, según ha informado esta mañana el primer ministro, Claude Joseph. En el asalto resultó herida de bala la primera dama, Martine Moïse, que ha sido hospitalizada, según un comunicado firmado por Joseph. El mandatario pidió calma a la población y aseguró que tanto la Policía como el Ejército se están encargando de mantener el orden. Sigue leyendo

7 religiosos católicos secuestrados en Haití

Jovenel Moïse el presidente de Haití, que no quiere dejar el cargo


“No pasa un día sin llantos y temores y, sin embargo, los llamados líderes de este país, mientras se aferran al poder, son cada vez más impotentes”, sostiene la Conferencia de Religiosos del país
“Esto es demasiado. Ha llegado el momento de que cesen estos actos inhumanos”, denunció Pierre-André Dumas, obispo de Miragoâne
12.04.2021 | RD/Agencias
Siete religiosos católicos -cinco haitianos y dos franceses- fueron secuestrados el domingo en Haití, dijo a la AFP el portavoz de la Conferencia Episcopal de este país caribeño que enfrenta una creciente situación de inseguridad. Sigue leyendo