Hambruna en Etiopía

Misiones Salesianas: «Hay personas en Etiopía que están muriendo por falta de alimentos»

Etiopía
Etiopía

«Estamos recibiendo información de que en la región de Tigray ya hay personas que están muriendo por falta de alimentos», explican los misioneros salesianos desde Etiopía

Más de 25 millones de personas en Etiopía necesitan ayuda de emergencia para sobrevivir, según Naciones Unidas

Desde MISIONES SALESIANAS queremos pedir responsabilidad a la comunidad internacional para que llegue la paz a Etiopía y solidaridad a todas las personas para que los afectados por la sequía y el hambre puedan sobrevivir

17.08.2022

(Misiones salesianas).- “Estamos recibiendo información de que en la región de Tigray ya hay personas que están muriendo por falta de alimentos”, explican los misioneros salesianos desde Etiopía. “Los fallecimientos por falta de medicinas es algo habitual, pero que lleguen estas noticias de muertes por hambre es muy preocupante”, alertan. “La sequía, el aumento de precios, la falta de accesibilidad a la zona… está siendo muy complicado”, añaden los misioneros. “No hay carreteras, no hay teléfono ni internet, no hay electricidad, ni bancos… las personas no tienen acceso a dinero. Ya hace más de un año que los servicios para la población están completamente cerrados. Ricos y pobres, todos necesitan ayuda humanitaria”, cuentan los misioneros.

Más de 25 millones de personas en Etiopía necesitan ayuda de emergencia para sobrevivir, según Naciones Unidas. “El coronavirus, la guerra en el norte, las sequías en el sur y el sudeste del país y las inundaciones en otros lugares están provocando un grave problema humanitario en el país”, explica Luis Manuel Moral, director de MISIONES SALESIANAS.

Miisones Salesianas en Etiopía
Miisones Salesianas en Etiopía

Los misioneros salesianos ya han repartido más de 260.000€ en alimentos, productos de higiene y ropa de abrigo. “Seguimos trabajando para hacer llegar más ayuda a nuestras comunidades para distribuirla entre las personas que más lo necesiten”, dicen los Salesianos desde Etiopía. El país está viviendo una de las sequías más graves de los últimos 40 años y más de siete millones de ganaderos y agricultores de las zonas más afectadas se han quedado sin medios de subsistencia. “Los precios de los bienes de primera necesidad son hoy muy altos y siguen subiendo cada día que pasa”, explican. 

Desde MISIONES SALESIANAS, una vez más, queremos pedir responsabilidad a la comunidad internacional para que llegue la paz a Etiopía y solidaridad a todas las personas para que los afectados por la sequía y el hambre puedan sobrevivir.

Ayuda urgente en Uganda

Se trata de ancianas abandonadas con su nietos en la aldea de Ruchanje

Una misionera desesperada pide ayuda urgente para no ver morir de hambre a 15 familias en Uganda

Aldea de Ruchanje (Uganda)
Aldea de Ruchanje (Uganda)

La misionera Emmerance Uwimana, de los Sagrados Corazones, envía una carta desesperada desde una aldea de Uganda pidiendo ayuda, sobrepasada por el dolor «frente a la miseria inhumana de personas mayores que viven con niños de sus hijos muertos o abandonados»

Estremecedora, la carta es una petición de ayuda urgente, pues el tiempo avanza y van a morir de hambre

Este es solo un ejemplo de la situación tan crítica y dolorosa en que viven 811 millones de personas, la mayor parte en el continente africano

Por Faustino Vilabrille

Ayer recibimos de Uganda un mensaje que figuara a continuación. Lo envía la hermana Emmrance Uwimana, misionera de los SS.CC., que está en la aldea de Ruchanje, distrito de Rwampala (Uganda). El mensaje viene acompañadode varias fotografías. Literalmente dice así:

. Emmerance Uwimana: «Muy querido Padre Faustino, muchas gracias por su reflexión sobre el antagonismo entre la riqueza y pobreza en el Mundo actual a la luz del Evangelio.

Aldea de Rushanje
Aldea de Rushanje

No tengo palabras. Hoy he pasado mucho sufrimiento frente a la miseria inhumana de personas mayores que viven con niños de sus hijos muertos, algunos los abandonaron. Ahora están con los abuelitas, sin comida y sin poder ir a la escuela. Les comparto una situación que me ha partido el corazon. ¡Ancianas hambientas de verdad! Con estos niños y sin nada. En esta experiencia de ver los mas impobrecidos.

Hay unas 15 familias miserables. Pero hay 6 familias que lo están pasando muy mal. ¡Personas mayores con nietos/as que sus hijas han dejado ahí! Están pasando hambre sin poder ir a la escuela. Muchas de sus casitas les estan cayendo encima. Hemos intentando de compartir lo que tenemos, ¡pero no llegamos a tantos!

Frente a estas situaciones, padre, en confianza, auque tenga 100€, por favor podrá aliviar a una o dos familias. Allí donde puede enviar un poco que usted encuentre.

Le pido excusas por atreverme tanto para decirle todo eso. Pero la realidad me sobrepasa y por eso le comparto de corazón. Gracias por la paciencia y la comprension».

Aldea de Rushanje
Aldea de Rushanje

Hay unas 15 familias miserables. Pero hay 6 familias que lo están pasando muy mal. ¡Personas mayores con nietos/as que sus hijas han dejado ahí!

Vamos a adelantarle de inmediato ayuda para responder a las 15 familias que cita. A esta hermana ya la conocemos de otros proyectos financiados en la Aldea de Kabuga, en Ruanda.

No me resisto a terminar sin decir que la vacuna completa contra el Covid aun solo llegó al 4 % de los africanos. Y de todas las vacunas fabricadas por Pfizer y Moderna, solo el 2% llegaron al Tercer Mundo.

Con el envío del mensaje y de este correo, lo que pretendemos es dar a conocer la situación tan crítica y dolorosa en que viven 811 millones de personas, la mayor parte en el continente africano.

Para ayudar a este caso de uganda

Puedes enviar sus donativos a nombre de Faustino Vilabrille, el sacerdote asturiano que está canalizando la ayuda.

UNICAJA BANCO ES40 2048 OO52 8530 0400 6388.

En concepto pueden poner: colaboración con Uganda.

Estas aportaciones tienen una desgravación fiscal del 35 %. Para ello, como dice Faustino, «necesitamos que nos faciliten DNI y las señas postales, para enviarles el Certificado correspondiente. Pueden hacerlo al teléfono 620 80 00 18 por WhatsApp o llamando directamente».

Campaña contra el hambre

El hambre en el mundo, un escándalo pandémico: «Nuestra indiferencia los condena al olvido»

Campaña Manos Unidas
Campaña Manos Unidas

«Tres cuartas partes de la humanidad viven en condiciones infrahumanas. El 70% de los pobres del mundo son mujeres y niños»

«Cinco o seis familias multimillonarias tienen tanto presupuesto como lo que necesita el tercer mundo para evitar la muerte de los niños por desnutrición»

«Hace falta un replanteamiento nuevo de la economía mundial.Los países pobres no están sentados en las mesas donde se toman las decisiones económicas internacionales»

«La colaboración de los países ricos, sobre todo en venta de armas, con gobiernos corruptos y poco democráticos del tercer mundo, sólo trae más miseria a los pobres y es algo inmoral y condenable»

Por Alejandro Fernández Barrajón

1.- la iglesia, a través de la organización católica “MANOS UNIDAS”, con el lema “Nuestra indiferencia los condena al olvido” nos invita a reflexionar sobre la situación inhumana del hambre en el mundo. Veamos:

Tres cuartas partes de la humanidad viven en condiciones infrahumanas. El 70% de los pobres del mundo son mujeres y niños. Muchas multinacionales explotan a los niños para realizar trabajos serviles que después consumimos en el mundo desarrollado. Colaboramos a ello cada vez que compramos esos productos. La prostitución se ceba especialmente en las mujeres, niñas y niños del tercer mundo.

Está creciendo el turismo sexual y las redes de pornografía que explotan a los niños se extienden cada vez más.  Cinco o seis familias multimillonarias tienen tanto presupuesto como lo que necesita el tercer mundo para evitar la muerte de los niños por desnutrición.  Con frecuencia nos hemos preguntado qué podemos hacer.

Manos Unidas

     –    Da la impresión de que la solución no está en nuestras manos.

  • – Sin embargo podemos hacer muchas cosas; todo menos quedarnos indiferentes.
  • – A diario somos testigos de esta realidad inhumana y cruel: la televisión y los periódicos nos ofrecen muchas veces la muerte en nuestra propia casa. Tenemos el peligro de acostumbrarnos a ella; de pensar que es normal esto que ocurre, de inmunizarnos ante el dolor de los otros y convertir esta inhumanidad en una noticia de consumo más.

 1.-  LO PRIMERO, PUES, QUE PODEMOS HACER ES SER CONSCIENTES DEL DRAMA INMENSO DEL HAMBRE.

   Pero aún hay más:

  1. a) Colaborar con Manos Unidas para poder hacer frente a centenares de proyectos de desarrollo del tercer mundo que esta organización lleva a cabo en colaboración con los voluntarios y misioneros que trabajan allí. Esta organización lleva cuarenta años trabajando contra el hambre y sólo en estos cinco años ha llevado a cabo 4.835 proyectos de desarrollo, en cinco áreas prioritarias: sanidad, agricultura, educación, promoción social y promoción de la mujer. El último año se han desarrollado 853 proyectos con un montante económico de 7.280 millones.

Es verdad que esto no soluciona todo, pero soluciona mucho y contribuye a que la situación del hambre no sea tan dramática.

  1. b) Junto a esta iniciativa hay otras que podemos asumir como creyentes solidarios y consecuentes con nuestra fe. Si la fe no es solidaria es pura ideología que no sirve para nada.
  2. c) Podemos colaborar a través de la educación de los niños y los jóvenes; ayudándolos a descubrir el valor de las cosas materiales para que no derrochemos, para que no hagamos de nuestra vida un proyecto exclusivamente centrado en disfrutar, cerrando los ojos a los que no han tenido tanta suerte como nosotros. Educar en solidaridad, en ahorro y en sencillez es una colaboración inmensa para la justicia.
  3. d) No solo por cuestiones estéticas sino, sobre todo, para experimentar lo que sufren a diario muchos hermanos nuestros. El día del ayuno voluntario es el viernes, 11 de febrero.
  4. e) Y orar. La oración para los cristianos es una fuerza que mueve montañas. Nos ayuda a ser sensibles ante esta situación y a sentirnos en manos de Dios que es capaz de mover los corazones de los hombres hacia la justicia. El que ora se siente enviado a solucionar en la medida de sus fuerzas los problemas de los otros. De lo contrario su oración no es auténtica.
Manos Unidas

2.- JUNTO A ESTO HACEN FALTA TAMBIÉN SOLUCIONES GLOBALES QUE NO ESTÁN EN NUESTRAS MANOS, PERO QUE PODEMOS POCO A POCO IR DANDO A CONOCER:

Hace falta un replanteamiento nuevo de la economía mundial.

. Los países pobres no están sentados en las mesas donde se toman las decisiones económicas internacionales.

. El FMI y el banco mundial que regulan los entramados económicos internacionales están al servicio de cuatro países, los más ricos, que siempre salen favorecidos a costa de los más pobres.

El Papa ha pedido insistentemente que hay que convocar a los pobres, dialogar con ellos y ofrecerles esperanzas eficaces y reales para salir de la pobreza y de la miseria.

La colaboración de los países ricos, sobre todo en venta de armas, con gobiernos corruptos y poco democráticos del tercer mundo, sólo trae más miseria a los pobres y es algo inmoral y condenable.

.Solamente si va creciendo entre todos los ciudadanos una conciencia de justicia y de solidaridad, de amor y de perdón, se irán abriendo cauces y se irán denunciando situaciones opresoras, que los gobiernos tendrán que solucionar si quieren tener el apoyo de los ciudadanos

Campaña contra el hambre

 

Hasta hace pocos años el problema de la inseguridad alimentaria resultaba invisible en España. Parecía que el hambre, la subnutrición y la malnutrición eran cosa de otros países más pobres. Pero ahora sabemos que no es así. Y no sólo cuando aparecen en toda su crudeza las colas del hambre en momentos de crisis social o sanitaria como la derivada de la pandemia, sino también en los ciclos de aparente bonanza.

La primera llamada de atención la dio la Organización de Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) cuando en 2019 dejó negro sobre blanco que el problema del hambre y la inseguridad alimentaria atravesaba en diversos grados a todos los países, incluida Europa. En el caso de España, la inseguridad alimentaria afectaría al 7,5% de la población en el trienio 2016-2018 (3,5 millones de personas), siendo grave para el 1,5% (700.000 personas). Estos datos los obtenía la FAO a partir de una encuesta mundial aplicada por Gallup en 140 países, con una muestra anual para España de algo más de mil hogares.
Más adelante, el Observatorio para la Garantía del Derecho a la Alimentación ofrecía unos resultados más graves que tomaban como base la Encuesta FOESSA de 2018, con una base muestral de casi 11.600 hogares, mucho más fiable que la de Gallup. Según este estudio, la inseguridad alimentaria en España en 2018 era del 14,4% (6,3 millones de personas), siendo severa para el 6,2% (2,5 millones). Casi la mitad de las personas afectadas padecía inseguridad alimentaria en grado severo, lo que significa que se veían obligadas a reducir con frecuencia el tamaño y el número de las comidas o que habían experimentado hambre en sentido estricto.
La Encuesta FOESSA permitía también comparar los datos de 2018 con los de la misma encuesta aplicada en 2013, año que se considera el más crítico a partir de la crisis de 2008. Pues bien, en aquel año la inseguridad alimentaria había sido mucho mayor, afectando a 11 millones de personas y en grado severo a 5 millones. Esto quiere decir que el hambre presenta oscilaciones importantes en función del ciclo económico, influyendo sobre todo la proporción de personas en paro o con empleos muy precarios. El déficit de alimentación era también mayor en las familias monoparentales y en la población inmigrante, así como en los hogares con retrasos en el pago de la vivienda, el agua y la luz. Se constataba también en dichos hogares un mayor deterioro de su estado de salud, física y mental, y tasas elevadas de obesidad y sobrepeso, sobre todo en la infancia.
En 2020 la pandemia por covid-19 ha provocado de nuevo un deterioro de las condiciones económicas y, como consecuencia, un aumento de la emergencia alimentaria. Pese al freno que supusieron los ERTES y las ayudas a autónomos, la Encuesta de Condiciones de Vida de ese año recogió un brusco incremento de los indicadores de precariedad en el seno de las familias: los impagos de vivienda aumentaron un 56%; los hogares que no se podían permitir una comida de carne, pollo o pescado al menos cada dos días, un 42%; y los que no pudieron poner la calefacción, un 43%. En la misma línea, el avance de la Encuesta FOESSA de 2021 ha detectado que la exclusión social severa se ha incrementado un 50% en relación a tres años antes.
Las colas del hambre que nos han impactado en los últimos años son un claro indicio de la creciente emergencia alimentaria. A las tradicionales entidades de reparto de alimentos, casi siempre de orientación religiosa, se han añadido acciones de apoyo mutuo y nuevas despensas solidarias, con frecuencia de carácter reticular, que constituyen una frágil y porosa malla de aseguramiento alimentario y movilización colectiva. Tal como defiende la Red de Ciudades por la Agroecología, “habría que abordar la vulnerabilidad alimentaria desde la perspectiva del Derecho a una alimentación adecuada, digna y sostenible, así como asumir el reto de vincular la ayuda alimentaria con la producción de alimentos local y a pequeña escala”.
Pero el hambre en los países mal llamados “desarrollados” como el nuestro, no es solo la consecuencia de crisis económicas o de desastres puntuales; siempre es, para nuestra vergüenza, producto de la desigualdad en la distribución de las rentas, solamente basta leer los datos de acumulación de las mismas, que se han disparado entre los más ricos durante los últimos años, incluso acelerándose en los dos años de pandemia. Jesús combatió la desigualdad con todas sus fuerzas.
Por eso, volviendo los ojos al Evangelio, podemos recordar sus palabras: “no sólo de pan vive el hombre” (Mt. 4.4). Resulta penoso que después de dos mil años tengamos que seguir reclamando este derecho básico para vivir con dignidad.

Extirpar la injusticia del hambre



El Papa: el hambre en el mundo es un escándalo y un crimen contra los derechos humanos
En la Pre-Cumbre de la ONU sobre Sistemas Alimentarios, inaugurada hoy en Roma, Francisco recordó que es deber de todos «extirpar la injusticia» del hambre en el mundo mediante políticas valientes. El mensaje del Pontífice fue leído por Monseñor Paul Richard Gallagher, secretario para las Relaciones con los Estados.
Ciudad del Vaticano
Reto, escándalo, crimen, injusticia: la definición del Papa sobre el hambre, la inseguridad alimentaria y la malnutrición en la era Covid-19 es muy clara. Y lo hace en un mensaje dirigido a António Guterres, secretario general de Naciones Unidas, con motivo de la pre-Cumbre de la ONU sobre sistemas alimentarios, prevista desde hoy hasta el miércoles 28 de julio en Roma. El acto se celebra antes de la Cumbre conclusiva mundial que se celebrará en septiembre en Nueva York (Estados Unidos). Es un “importante encuentro”, escribe Francisco, sobre todo porque “esta pandemia nos ha enfrentado con las injusticias sistémicas que socavan nuestra unidad como familia humana «, entre ellas la pobreza y el daño infligido a la Tierra, «nuestra Casa Común», por «clama por el daño que le provocamos a causa del uso irresponsable y del abuso de los bienes que Dios ha puesto en ella».
Es necesario un cambio radical
De ahí el fuerte llamamiento del Papa a “un cambio radical”: no basta con centrarse en la tecnología para aumentar la capacidad del planeta, si el resultado es “explotar la naturaleza hasta el punto de esterilizarla, ampliando así no solamente desiertos externos sino también desiertos espirituales internos”; no basta con producir “alimentos suficientes” si luego muchos “se quedan sin su pan de cada día». No es suficiente, reitera Francisco, porque «esto constituye un verdadero escándalo, un crimen que viola los derechos humanos básicos” y “una injusticia” que todos tienen el deber de extirpar “mediante acciones concretas y buenas prácticas, y a través de políticas locales e internacionales audaces”.
Sistemas alimentarios sostenibles y respetuosos con el medio ambiente
Entonces, ¿qué se puede hacer? El Pontífice ofrece algunas sugerencias concretas: en primer lugar, juega un papel importante “la transformación cuidadosa y correcta de los sistemas alimentarios”, para que sean «ambientalmente sostenibles y respetuosos con las culturas locales”. Su objetivo, en esencia, debe ser » aumentar la resiliencia, fortalecer las economías locales, mejorar la nutrición, reducir el desperdicio de alimentos, brindar dietas saludables accesibles para todos”. Pero el cambio debe empezar desde dentro, advierte Francisco, porque el objetivo de «hambre cero» no se consigue con la mera producción de alimentos, sino “necesita una nueva mentalidad y un nuevo enfoque integral y diseñar sistemas alimentarios que protejan la Tierra y mantengan la dignidad de la persona humana”.
Restablecer la centralidad del sector agrícola y rural
En segundo lugar, prosigue el mensaje papal, hay que garantizar “suficientes alimentos a nivel mundial” y promover “el trabajo decente a nivel local» para poder alimentar al mundo de hoy «sin comprometer el futuro». Otros puntos esenciales indicados por el Papa se refieren al restablecimiento de la centralidad del sector rural y a la urgencia de que “el sector agropecuario recupere un rol prioritario en el proceso de toma de decisiones políticas y económicas”, especialmente en la fase post-pandémica. En particular, Francisco insta a considerar «a los pequeños agricultores y a las familias campesinas” como “actores privilegiados», cuyos conocimientos tradicionales “no deben pasarse por alto ni ignorarse” para comprender mejor sus necesidades reales.
La familia, componente esencial de los sistemas alimentarios
Por el contrario, el Papa subraya que «la familia es un componente esencial de los sistemas alimentarios» porque en ella “se aprende a disfrutar el fruto de la tierra sin abusar de él y se descubren las mejores herramientas para difundir estilos de vida respetuosos del bien personal y colectivo”.  Por lo tanto, las necesidades de las mujeres rurales, los jóvenes y los agricultores de las zonas «más pobres y remotas» deben satisfacerse plenamente mediante políticas eficaces. Somos conscientes – afirma el Papa – de que los intereses económicos individuales, cerrados y conflictivos – pero poderosos –  nos impiden diseñar un sistema alimentario que responda a los valores del Bien Común, a la solidaridad y a la “cultura del encuentro”. Si queremos mantener un multilateralismo fructífero y un sistema alimentario basado en la responsabilidad, la justicia, la paz y la unidad de la familia humana es primordial.
El sueño de Francisco: que nadie quede atrás
Además, el sueño que todos tienen «la responsabilidad de realizar», escribe Francisco, es el de “mundo en donde el pan, el agua, las medicinas y el trabajo fluyan en abundancia y lleguen primero a los más menesterosos”. “La Santa Sede y la Iglesia católica – asegura – se pondrán al servicio de este noble fin, ofreciendo su contribución, uniendo fuerzas y voluntades, acciones y sabias decisiones”. “Pido a Dios que nadie quede atrás, concluye el mensaje papal, y que toda persona pueda hacer frente a sus necesidades básicas”, para » construir una sociedad pacífica y próspera, y sembrar semillas de paz que nos permitan caminar en autentica fraternidad
 

Campaña para paliar el hambre en el estado brasileño de Amazonas

Mons. Adolfo Zon: «Una Iglesia samaritana que llega a los rincones más lejanos»
Es de gran importancia «la cercanía y la solidaridad con nuestro pueblo en este momento de gran necesidad provocada por la pandemia»
Los obispos de la región, siempre atentos a esta realidad, han buscado alternativas para aliviar el sufrimiento de las comunidades
Compromiso de «salir al encuentro de las personas que no pueden satisfacer sus necesidades básicas de subsistencia»
Por Luis Miguel Modino, corresponsal en Brasil Seguir leyendo

Campaña contra el Hambre

“Contagia solidaridad para acabar con el hambre”, lema de la 62 Campaña contra el Hambre de Manos Unidas

El mundo ha superado los 95 millones de contagios por coronavirus. Pero hay otras cifras aún peores. Este año, más de 800 millones de personas padecerán hambre en el mundo. Y 1.300 millones se ven ya afectadas por la pobreza
(Manos Unidas).- En su Campaña 62, que en 2021 se desarrollará bajo el lema “Contagia solidaridad para acabar con el hambre”, Manos Unidas se va a centrar en denunciar las consecuencias que la pandemia de coronavirus está teniendo entre las personas más vulnerables del planeta y en promover la solidaridad entre los seres humanos como única forma de combatir la pandemia de la desigualdad, agravada por la crisis sanitaria mundial, que castiga con hambre y pobreza a cientos de millones de personas en el mundo.
Manos Unidas, que lleva más de 62 años trabajando fundamentada en el valor de la solidaridad universal, quiere reafirmar en 2021, con mayor firmeza que nunca:
• la dignidad de todo ser humano y sus derechos;
• la necesidad de generar nuevos estilos de vida más solidarios;
• y la urgencia, desde la política y la economía, de crear condiciones de vida más humanas, centradas en la dignidad de cada persona y en el bien común.
Por eso, Manos Unidas quiere que este año aumenten los contagios de solidaridad, y no los que llevan a la enfermedad y la muerte. Y por eso quiere que te contagies del mensaje de su nueva Campaña y que colabores en la labor que llevan haciendo desde hace más de seis décadas: acabar con el hambre el mundo.
Solo esto nos ayudará a superar las crisis sanitarias y a construir sociedades dignas para todas las personas.
Entra ya en la página especial de nuestra web dedicada a la nueva Campaña y contágiate de solidaridad. Juntos lo conseguiremos

La pobreza y la desigualdad en España, en Africa y en América Latina

Por Rafa y Pili
Los efectos del sistema capitalista en el que vivimos y del que participamos tiene unos efectos
nocivos sobre la población de nuestro país y del mundo entero, y sobre la propia naturaleza.
La pobreza y la desigualdad de las poblaciones, las migraciones forzadas, la violencia ejercida por
parte de las naciones más poderosas sobre el resto en forma de guerras o sanciones económicas, y el
propio daño que se hace a la naturaleza con la sobreexplotación permanente de los recursos
naturales, la destrucción de los ecosistemas y el calentamiento global, todos son efectos nocivos del
capitalismo que tratamos de conocer, denunciar y evitar en la medida que podamos.
Vamos a centrar nuestro estudio en uno de los efectos que tiene el capitalismo sobre la población,
como es la pobreza y desigualdad; nos referiremos a la dimensión del problema, manifestaciones,
causas y responsables, y contemplaremos la situación en tres escenarios distintos: España, y con
menos detalle, en la región de Latinoamérica y el Caribe, y en el continente africano.
A. España
1.Dimensión del problema
Exponemos a continuación en pocas cifras pero significativas la situación en nuestro país, antes de
los efectos de la pandemia del Covid 19.
La población española que se hallaba en riesgo de pobreza y exclusión social estaba entre el
26,1%(12 millones) y el 21.5 %( 10 M), según el indicador Arope e INE, 2018. De ellos, 2,5
millones de personas , 5,4% de la población, se encontraba en situación de privación material severa
o pobreza extrema(Arope, 2018). Se trata de hogares con niños y adolescentes, hogares
monoparentales; mujeres y mayores; personas sin hogar, unas 30.000; personas de etnia gitana,
extranjeros, jóvenes, parados, etc.; especialmente en zonas del sur, Extremadura y Andalucía.
Estas tasas de pobreza están por encima de la media europea ocupando España el puesto siete entre
los países con peores cifras, siendo el segundo país donde más aumentó el número de personas en
riesgo de pobreza desde 2008, 1,3 M de personas más de las existentes.
Ni siquiera los hogares en los que hay trabajo formal se libran de ello, pues algo más del 13% de
los trabajadores con contrato sufren el riesgo de pobreza; también la pobreza infantil es importante
ya que les alcanza al 26,8/ 29,5% de la población menor de 18 años, siendo uno de los cinco países
europeos con más niños pobres, en 2018.
Esta pobreza generalizada no logra paliarse ni siquiera después de las transferencias sociales por
parte de las administraciones públicas ( ayuda familiar, rentas mínimas de las CCAA, etc.)
Esperamos que el Ingreso Mínimo Vital, recientemente aprobado, recomendado por organismos
internacionales, logrará mejorar estos datos de pobreza extrema.
2.Manifestaciones de la pobreza
Señalaremos algunas manifestaciones, además del bajo nivel de ingresos, que tiene la pobreza en
nuestro país:
Hambre
Como muestra tomemos a la CA de Madrid, la de renta por persona más alta de la nación, con
36.000€; en esta comunidad, según el informe Foessa 2019, el 15% de la población , un millón de
personas, sufre inseguridad alimentaria, y 150.000 entre ellas pasan hambre, según el Observatorio
por el derecho a la alimentación de la CAM 2020. Es suficientemente conocida la distribución de
alimentos en toda España por parte de organizaciones como el Banco de Alimentos, Cáritas o las
Redes de Solidaridad Popular, entre otras, que intentan paliar esta carencia esencial.
Infravivienda, salud y atención sanitaria precarias
Un millón y medio de personas en España demandaban una vivienda social en 2019; un 72% de los
hogares pobres viven de alquiler y estos se encarecen. Muchas personas han sido desahuciadas por
falta de pago( entre 2014 y 2017, 400.000 hogares, según datos oficiales). Una población no
pequeña vive en poblados informales en la periferia de las grandes ciudades en condiciones
deplorables, y alrededor de 30.000 conciudadanos están sin hogar, viviendo en la calle, la máxima
expresión de precariedad.
La situación de la vivienda dificulta la asistencia a centros de salud, y las mismas condiciones de la
vivienda, originan problemas de higiene y salud , incluso de salud mental.
Inseguridad laboral
Pobreza y falta de trabajo van de la mano. El paro alcanzaba a 3,2 millones de personas a finales de
2019, y la mitad de los parados están en riesgo de pobreza, aún después de recibir algunos el
subsidio de desempleo; además del paro, la precariedad ( temporalidad, trabajo a tiempo parcial o
ambas situaciones a la vez) afecta al 35% del trabajo formal, siendo este un indicador de pobreza
asociado a mujeres, jóvenes y personas con baja formación y cualificación. Entre el 13% y el 14%
de los trabajadores con contrato están en riesgo de pobreza. Y si nos referimos a los trabajos
informales, situación todavía más ligada a la pobreza, en España se calcula en 2 M de personas las
que trabajan sin contrato, situación que se da entre las empleadas de hogar y cuidados, trabajadores
extranjeros sin papeles, jornaleros, construcción, etc.
Abandono escolar
El fracaso escolar en España se sitúa alrededor del 18%, en 2019, y llega a ser del 40%, según Save
the Children, en zonas de población pobre. La segregación de facto que sufren muchos niños
pobres, la escasez de recursos monetarios, la carencia de motivación y la falta de condiciones
educativas en los hogares explican esta cifras.
Invisibilidad
Finalmente ,y como envolviendo a toda la situación de pobreza, los pobres sufren la invisibilidad
del resto de la población, fruto del rechazo de unos o la indiferencia de la mayoría. Decía
recientemente el Relator de NU, Philip Alston, refiriéndose a España; “…he visitado lugares que
muchos españoles no reconocerían como parte de su país”.
3.La desigualdad
La situación de pobreza y sus secuelas es todavía más sangrante e injustificable cuando se produce
en el seno de una sociedad profundamente desigual, con grandes diferencias tanto de renta como de
patrimonio en la población, siendo España, dentro de la UE, el país de renta más alta con la mayor
pobreza: a esto llamamos desigualdad monetaria y patrimonial sobre la que nos vamos a referir;
además de esta desigualdad económica, existen también otras dimensiones de la desigualdad como
son la cultural, de género, edad, territorial o étnica, íntimamente relacionadas todas ellas.
Si tomamos con indicador el coeficiente Gini, este nos indica que la desigualdad en España es de
34,7 en 2017; superior a la media de la UE, que es de 31.
La situación de desigualdad no es algo coyuntural sino que está enquistada y aumenta en nuestra
sociedad: según el Banco de España 2017, los ingresos de los hogares más pobres, en los anteriores
diez años, apenas crecieron un 2%, mientras que la renta de los hogares más ricos creció el 24%. Si
tomamos en cuenta la riqueza acumulada, la de la población más rica es 38 veces mayor que el
patrimonio del 50% de la población y se ha duplicado en la última década.
Otro indicador de esta desigualdad es la pérdida de peso de las rentas de trabajo respecto de la
Renta Nacional entre 2009 y 2017, según la OIT.
Es el modelo socioeconómico capitalista imperante y su especial aplicación en España el que
mantiene y amplia las desigualdades, según nos referiremos más adelante.
4.El trabajo
El trabajo es el primero de los dos factores claves que explican a nuestro juicio la situación de
pobreza y desigualdad. Ya hemos apuntado algunos datos anteriormente que ahora ampliamos.
La estructura de la producción en España nos muestra que la riqueza se genera por la aportación
sobre todo del trabajo del sector servicios que supone el 66% del PIB, y ,dentro de este, ha tenido
tradicionalmente un peso importante el trabajo relacionado con el turismo, un sector inestable y de
temporada, sujeto a vicisitudes( como la actual pandemia) y malas condiciones laborales, entre ellas
la temporalidad; se puede decir algo parecido del sector de la construcción, sujeto a la burbuja
especulativa y con un bajo perfil profesional de la mayoría de sus trabajadores.
En el otro extremo, encontramos a la industria que aporta un modesto 16% al PIB, y que desde la
entrada en la UE se ha ido debilitando por falta de inversión tanto pública como privada( debido al
papel asignado a nuestro país de proveedor de servicios) y a ello se une el proceso de
deslocalización de la misma.
Existe una importante bolsa de trabajo informal, sin contrato,( alrededor de 2 millones) entre
trabajadores del hogar y cuidados; construcción, agricultura, y trabajo en la calle, que aporta
ingresos a las arcas públicas por lo que consume, pero no así impuestos directos, además de sufrir
pésimas condiciones de trabajo y carencia de derechos.
Hay una gran cantidad de trabajo temporal que llega a los 4 millones, alrededor del 25%, del
trabajo asalariado, y si añadimos a las anteriores cifras el trabajo indefinido parcial no deseado,
puede elevar la tasa de precariedad al 35% de la población trabajadora, doble de la existente en la
UE, según datos de 2020; sin olvidar que muchos de los trabajadores autónomos lo son en realidad
por cuenta ajena, pero igualmente temporales.
En cuanto al salario, las pérdidas de su poder de compra son contínuas desde 2008 y aún antes; las
diferencias salariales en las empresas son escandalosas entre el grupo directivo y el resto de la
plantilla; lo es también entre hombres y mujeres, y el salario mínimo interprofesional ha estado
estancado hasta 2019.
De todas las situaciones anteriores la más dramática es la del paro. Ni siquiera en los mejores
momentos económicos se ha llegado al empleo total en España pues siempre se ha mantenido una
bolsa de cerca de dos millones de trabajadores (2007) en paro, con un pico de parados en el año
2013 de 6,3 millones, estando a finales de 2019 en 3,9 millones la tasa de desempleo; este paro se
ha alimentado sobre todo de jóvenes, mujeres y mayores de 55 años, y es especialmente elevado en
las comunidades autónomas del sur de España.
Por otra parte, la cobertura del paro solo ampara al 62 % de los desempleados, de manera que para
los que carecen de ella su situación es la antesala segura de la pobreza.
La condiciones laborales que tradicionalmente han sido muy precarias en España se han agudizado
especialmente después de las dos últimas reformas laborales, pendientes todavía de ser derogadas.
5.Los sistemas de protección social
La protección social es el conjunto de coberturas que la población recibe y es, junto con el reparto
del trabajo, el mecanismo que puede eliminar la pobreza y disminuir la desigualdad social;
comprende capítulos como subsidio de desempleo, ayuda a la dependencia, infancia y familia,
vivienda y exclusión social, y, dentro de ella, recientemente, el Salario Mínimo Vital; si a los
anteriores factores añadimos la sanidad, educación,pensiones y otras ayudas propias de las CCAA,
tenemos las principales piezas del entramado del gasto social con el que los países combaten la
pobreza y desigualdad.
Con datos de 2017, que permiten comparaciones, según la oficina de estadística de la UE, España
invertía el 23,4% del PIB en gastos sociales, 4,5 puntos por debajo del promedio de toda la Unión.
Destacan ,por sus carencias, las políticas de infancia y familia, vivienda y exclusión social, en las
que estamos en los últimos lugares.
Los capítulos de pensiones, dependencia, educación, sanidad y otras ayudas necesitarían un estudio
independiente cada uno de ellos, pero baste el dato que hemos apuntado antes de insuficiencia de
nuestro gasto social total comparado con el de otros países de nuestro entorno.
Cuando los sistemas de protección social son insuficientes como el nuestro, la pobreza y
desigualdad se enquistan en la sociedad.
6.El sistema fiscal
Estudiar cuáles son las causas de la pobreza y desigualdad en España supone, siguiendo el hilo de la
madeja, llegar al tema fiscal.
Además de otra consideración de la que hablaremos, España no gasta lo suficiente en políticas
sociales porque las arcas del estado no tienen dinero, lo cual no quiere decir que no lo haya en el
país, como hemos visto,sino que está en otras manos o se dedica a otros fines.
La fiscalidad en España, tanto en su diseño legislativo como en su gestión, puede caracterizarse
como un sistema débil, injusto en el reparto de sus cargas y descontrolado en su aplicación(Attac).
Como resultado nos encontramos con un Estado poco potente en su base económica e ineficaz para
distribuir la riqueza que se genera y así evitar la pobreza y desigualdad.
La presión fiscal en España actualmente es del 35,2%, alrededor de 5 puntos por debajo de la
media de la UE, lo que equivale, según un estudio reciente de CCOO, a dejar de disponer cada año
de 75.000 millones de euros que podrían dedicarse a políticas sociales.
Los impuestos directos(renta) con su efecto redistributivo han perdido peso respecto de los
indirectos(IVA) en los últimos años( 4 puntos entre 2012 y 2018).
Los tipos aplicados en el IRPF, sección de Renta General, son progresivos solo hasta cierto nivel de
ingresos, fijándose un impuesto único del 45% a partir de 60.000€ de renta anual. Además,
básicamente, solo se graba la renta, no la riqueza acumulada, habiéndose congelado el impuesto
sobre el patrimonio a un tipo máximo del 2,5%.
El impuesto a las rentas que provienen del ahorro( capital inmobiliario y ganancias patrimoniales)
es menor que el que se aplica a las rentas de trabajo, con un máximo del 23% , y que beneficia a los
más ricos.
El impuesto de Sociedades es del 25%, pero se convierte en la práctica en el 21%, y resulta todavía
más bajo para las grandes empresas,(16%), gracias a la ingeniería fiscal que practican aprovechando
los resquicios que presenta la ley para eludirla y no pagar impuestos sin que sea delito hacerlo.
Tanto el IRPF como el impuesto de Sociedades, presentan una compleja red de bonificaciones que
benefician a las rentas más altas, y que, junto a las subvenciones que reciben determinadas
entidades, que salen de este impuesto de la renta, merman significativamente los ingresos del estado
para gastos sociales.
La falta de armonización fiscal que ocurre dentro de la UE y que facilita la existencia de paraísos
fiscales dentro de la Unión, ocurre también dentro del propio país y hace que los ricos busquen
aquellas comunidades de más baja presión para fijar el domicilio fiscal en ellas.
El fraude fiscal, difícil de cuantificar por lo generalizado, se sitúa entre los 25.000 y 45.000
millones de euros cada año( Público, 2020) y se da sobre todo en capítulos como los alquileres de
inmuebles, Iva, rentas empresariales y profesionales, y capitales no declarados evadidos a paraísos
fiscales ( de esto último tenemos numerosos ejemplo, algunos muy recientes).
Este complejo panorama establecido en favor de los ricos incluye controles muy laxos por parte de
la Administración, lo cual impide, en parte, que los presupuestos no cubran suficientemente las
necesidades sociales especialmente de los más débiles, y todo ello es exponente de un sistema legal
injusto y de la existencia de una parte de la sociedad que es insolidaria.
La brecha fiscal no aguantará, si no se aborda una reforma fiscal y queremos evitar recortes
drásticos y elevación del nivel de deuda pública.
7.Políticas de gasto público
Supuesta una cierta cantidad de ingresos anuales que el Estado obtiene de los impuestos( que
podrían ser mayores según hemos apuntado anteriormente), es necesario una voluntad política ,que
se refleja anualmente en los presupuestos, para decidir en qué gastar los ingresos recibidos; esto es
muy importante ,pues no es lo mismo incrementar los gastos sociales(educación, sanidad,
pensiones y prestaciones sociales) o, pongamos por ejemplo, incrementar los gastos
militares( 20.000 millones en el pasado 2019, como mínimo, en gastos corrientes, misiones y
programas de armamento); o emplearlos en apoyar a un sector productivo u otro; o bien,
incrementar la investigación o no hacerlo. Hay que aplicar prioridades, que son decisiones políticas
que toman los gobiernos y se aprueban en el parlamento.
8.Pobreza y desigualdad en España en tiempos de pandemia
La situación que hemos descrito la hemos referido antes de la llegada de la pandemia del Covid 19.
Desde que se declaró la pandemia en España hasta principios de octubre de 2020, ha habido cerca
de 900.00 casos diagnosticados y cerca de 33.000 muertos. Desde el pasado julio y especialmente a
partir de agosto, el número de contagios ha aumentado considerablemente
Al cabo de algo más de 4 meses, a finales de agosto, después de un gran trabajo por parte de la
sanidad pública y la paralización generalizada de la actividad laboral nos encontramos con que en
esa fecha, se encuentran desempleados alrededor de 3,8 millones de trabajadores a los que hay que
añadir 2,8 millones por prestación de Erte. Se espera que para fines de este año 2020, según las
hipótesis más pesimistas, se llegue a una de tasa de paro del 20 % , lo que supondrá que se alcancen
los 4,8 millones de parados, o sea, alrededor de 1 millón más de los existentes.
Entre estos nuevos parados estarán trabajadores extranjeros, comunitarios o no, y nacionales;
trabajadores procedentes del comercio, hostelería, turismo y otros servicios a los que la crisis
turística les ha afectado especialmente , y del sector industrial; autónomos; mujeres, y jóvenes de
primer empleo.
La tasa de cobertura de desempleo actualmente es de 63,43 % de los parados(Erte,s aparte);
suponiendo que este porcentaje no disminuyera, alrededor de 1,8 millones de trabajadores estarían
sin protección ordinaria a finales de este año, y muchos de ellos irían a engrosar el número de
personas en riesgo de pobreza.
El riesgo de pobreza en España en estos momentos alcanza a unos 12 millones de personas, y si a
finales de año se les añaden los nuevos parados sin seguro de desempleo sumarían cerca de 14
millones con toda probabilidad; a este colectivo, de momento, no le alcanzará seguramente el
Ingreso Mínimo Vital, medida imprescindible y oportuna recientemente aprobada.
Este IMV beneficiará según parece al 80% de las personas en riesgo de pobreza extrema, es decir,
estarían cubiertos por esta prestación unos 2,3 millones de personas, y por lo tanto quedarían
todavía algunos miles de personas más sin protección.
Esta crisis está afectando sobre todo a los más pobres y excluídos que han visto cómo se endurecían
sus habituales malas condiciones laborales, sanitarias, alimenticias, económicas y de comunicación
como consecuencia de la misma : parados de larga duración, hogares y personas sin techo, sin
vivienda digna, sin renta alguna, sin papeles; familias numerosas con niños o monoparentales, de
etnia gitana, etc.
Nos preguntamos si el sistema escolar dará respuenta a los alumnos de las familias más pobres que
no han contado con acceso a medios informáticos ( aparatos y redes) sean considerados de una
manera especial para que no se vean todavía más afectados en sus procesos de aprendizaje, en caso
de que las clases presenciales hubiera que reducirlas o suspenderlas.
Los pensionistas con pensiones mínimas( viudedad y no contributivas ) puede que no vean el
momento en que sus cuantías alcancen niveles suficientes para vivir.
Los miles de emigrantes en sus diferentes situaciones tendrán muy difícil, pese a las presión que
numerosas organizaciones están haciendo, el regularizar su situación , y lo que sería aún peor que
algunos de ellos volvieran a los CIE , cerrados en la actualidad.
Los que conserven su empleo verán sus salarios “contenidos” y los que accedan a un nuevo trabajo
se verán sometidos a precariedad con contratos eventuales y/o a tiempo parcial(en este mes de
agosto solo el 9,2% de los nuevos contratos han sido indefinidos).
Los actuales rebrotes de la pandemia preocupan y, según las perspectivas, hasta que no se encuentre
una vacuna la situación general será muy problemática.
Vemos también con preocupación que no se aborde la reforma laboral y el sistema fiscal, elementos
esenciales para que la pobreza y desigualdad disminuyan.
Las ayudas de la UE cubrirán en parte los efectos inmediatos de la pandemia pero las causas
estructurales de nuestra situación de pobreza y desigualdad no se solucionarán si no se abordan con
medidas efectivas y permanentes, algunas de las cuales, referentes a la protección social, ya se han
tomado como ha sido el Ingreso Mínimo Vital( que esperamos llegue cuanto antes a todos los deban
recibirlo).
No obstante, el número de pobres y los niveles de desigualdad es probable que aumenten por los
efectos de la pandemia, a finales de año.
9. Los medios de comunicación y la conciencia colectiva
Los medios de comunicación de masas, cuyo control está en manos del capital, apenas nos muestran
la extensión y profundidad de los efectos nefastos que el sistema capitalista causa en las
poblaciones, y cuando lo hace lo muestra sin referencia a las causas que los provocan.
Ni siquiera los medios públicos informan al ciudadano de forma suficiente y veraz sobre los
numerosímos importantes asuntos que lo requieren para ir formando una conciencia pública
honesta.
De este modo, la opinión pública no tiene datos sobre el daño que supone para la población la
aplicación de las políticas capitalistas en el propio país y menos en el contexto internacional, y se
dificulta así que tome conciencia sobre este problema de la pobreza y desigualdad, y reaccione en
consecuencia.
10.Recapitulando
Existe una situación de pobreza y de pobreza extrema en la población española, evidente y
evitable; esto ocurre, además, en el seno de una sociedad profundamente desigual. Esta
situación se ha visto desbordada y puesta al descubierto por los efectos de la pandemia.
La falta endémica de trabajo y las condiciones precarias del mismo, junto a la escasez del
gasto social del Estado que no logra revertir esta situación, se apuntan como las causas
inmediatas de este problema; la falta de gasto social se explica en parte porque los ingresos del
Estado son escasos debido a que el sistema fiscal en su conjunto es injusto.
Sin embargo, las causas más determinantes hay que encontrarlas en una falta de voluntad
política para cambiar las leyes laborales, fiscales y de gasto público que hubieran sido
necesarias para erradicar la pobreza y desigualdad en España, y se ha permitido a los
detentadores del capital mobiliario e inmobiliario, latifundistas, y dueños de los medios de
producción seguir con el acaparamiento del poder y del dinero.
La situación de dependencia en la que se encuentra nuestro país, inserto en una estructura
económica capitalista como es la UE, y perteneciendo a la estructura militar de las naciones
más ricas como es la OTAN, defensora del sistema bajo el control de los EEUU, dificultan una
solución.
El peso de tantos años de dictadura y el control que existe todavía de la vida económica,
política y de comunicación por parte de la clase privilegiada han creado una ciudadanía
desinformada y desmovilizada que no ayuda a cambiar la situación.
B. Latinoamérica y el Caribe
La región tiene una población de unos 635 millones de habitantes .
Según datos de la Cepal, es una zona tremendamente desigual, en la que el 79,5 % de la población
recibe ingreso medio-bajos, bajos, son pobres o están en pobreza extrema; la mayoría del trabajo es
informal y precario y alcanza cifras del 53% , llegando en algunos sectores como el del servicio
doméstico al 77%.
Solo el 57% de la población está cubierta por un seguro de salud( seguridad social o privado)
El gasto en salud representa el 2,2% del PIB, cuando lo recomendado es el 6%.
El incremento de la riqueza nacional ha ido en descenso en los últimos años y en el último año ha
sido del 1% ; igualmente la inversión ha disminuido hasta el -0,9% en 2019.
El conjunto de países tiene una deuda pública promedio del 44,8% del PIB, y el pago de los
intereses supone el 2,65% de la riqueza anual; paralelamente existe un elevado endeudamiento de
hogares y empresas.
El sistema fiscal en la mayoría de los países indica una baja carga tributaria cifrada en el 18,1% del
PIB, inferior al promedio de los países de la OCDE, que es del 30%. La evasión fiscal es importante
y representa el 6,1% del PIB equivalente a 325.000 millones de dólares, en 2018.
Una consecuencia de todo este panorama es la pobreza que llega al 30% de las personas, lo que
representa unos 185 millones de pobres del los cuales 67 están en pobreza extrema. La pobreza
junto con la desigualdad que no solamente es de ingresos, sino también de riqueza, de género, etnia
y edad, son las dos lacras de la sociedad latinoamericana, y se concentran en las zonas rurales,
infancia, mujeres, indígenas y afrodescendientes.
Con la llegada de la pandemia de Covid 19 que ha afectado ya en agosto de 2020 a más de 5
millones de personas, y causado hasta esta fecha unas 220.000 muertes, ha producido una serie de
consecuencias: la actividad económica se ha paralizado, han quebrado empresas y el paro ha
aumentado; la afluencia de turistas ha disminuído o desaparecido; se han cerrado escuelas, la
población se ha aislado; también se ha producido fuga de capitales; los sistemas sanitarios se han
visto desbordados en muchos países, etc.
Se espera que a finales de año haya 18 millones más de desempleados hasta un total de 44
millones(13,5%). El PIB de la región puede bajar un -5,3%; igualmente bajarán las exportaciones
un -10,7%.
En el terreno social, la pobreza puede aumentar en 45 millones hasta alcanzar los 230 millones de
personas, el 37% de la población, de las cuales 96 millones estarán en pobreza extrema, el 15,5% de
la población.
La desigualdad social, ya alta en Latinoamérica con un índice de Gini promedio de 46,2 podría
llegar a 50.
La pandemia está afectando sobre todo a trabajadores con ingresos bajos, adultos mayores,
trabajadores informales y de trabajo al aire libre más expuestos al contagio, y ante despidos
generalizados en el sector sanitario, de la educación y de asistencia doméstica, serán las mujeres a
quienes más afecte, pues son mayoritarias en estos sectores. La subida del precio de los alimentos y
otros artículos de primera necesidad afectará a las clases más pobres; igualmente la previsible
disminución de las remesas de emigrantes afectará a los más débiles económicamente; del mismo
modo las comidas gratuitas en las escuelas para la población infantil corren peligro de desaparición
en algunos territorios.
Solo acciones contundentes a favor de las personas más golpeadas por la pandemia podrían paliar la
situación. La Cepal está estableciendo un diagnóstico de la situación y se ofrece como instancia
para tomar decisiones para combatir la pobreza y la cultura del privilegio social y sugiere las
siguientes: nuevo modelo de desarrollo más diversificado no centrado únicamente en la
exportación, protección social universal( una renta básica), aumentar la presión fiscal sobre las
grandes empresas y fortunas; evitar la salida de capitales, el fraude y la elusión fiscal, reestructurar
la deuda pública, estabilizar el tipo de cambio; acciones contra la emergencia ambiental, y
finalmente recomienda como una medida crítica, un proceso de integración regional, que antes era
posible gracias a organismos como Unasur, Celac, Mercosur, etc.
Desgraciadamente ,en la actualidad, Centroamérica y la mayoría de los países de Sudamérica están
copados por gobiernos neoliberales cuyos intereses nacionales están depositados en el país en el
guardan su dinero, los EEUU, y la única esperanza está en la presión que las organizaciones
populares puedan ejercer para cambiar la situación.
Los países del ALBA mantienen su cohesión, golpeados todos ellos por el bloqueo y la amenaza
continua de los EEUU.
C. África
El continente africano tiene 30 millones de km², una población de 1300 millones de habitantes y lo
forman 55 países, la mayoría de los cuales lograron su independencia de las metrópolis europeas en
la segunda mitad del pasado siglo.
Su población es joven y experimenta un aumento considerable, siendo la fecundidad media de 4
hijos por mujer, aunque las enfermedades y epidemias que producen muchas muertes cada año
diezman la población,siendo la esperanza de vida de alrededor de 60 años(España, 81), y es
especialmente baja en RCA, Lesoto, Somalia y Zambia.
África es un continente de contrastes, dada su extensión y localización, pero es posible hablar de
una situación que comparten una mayoría de los países africanos.
La producción agrícola es variada y está muy orientada a la exportación y menos al autoconsumo,
no protegiéndose la agricultura familiar, por lo que el continente carece de soberanía alimentaria;
tiene una flora y fauna, rica y variada; hay extensas zonas desérticas en el Sahel y Namibia, otras
soportan severas sequías y se producen, en algunas, inundaciones periódicas, además de plagas.
La ganadería es importante. La pesca, abundante en algunas zonas de su extenso litoral y en los
lagos, está sobreexplotada por intereses foráneos y la pesca artesanal se está agotando.
África cuenta con grandes riquezas minerales y energía fósil, demandadas por otros países; debido a
que el control de los precios de estas materias no se encuentra en el propio continente, cuando
bajan causan graves problemas a los países exportadores.
La industria es claramente insuficiente por falta de inversiones y transferencia de tecnología: se
tiene que importar casi todo.
Con este panorama no es de extrañar que África sea el continente con el PIB per cápita más bajo del
mundo: de alrededor de 1.585 $ en 2019, según el Banco Mundial; muchos países, el 43%, o sea 23
naciones africanas, viven con un ingreso diario de unos 2 $ por persona; es decir, son
extremadamente pobres: el 32% de la población , 416 millones de personas( Banco Mundial, 2020).
En países como Burundi, RCA, RDC, Eritrea, Madagascar, Mozambique, Níger, Nigeria y Zambia
estos niveles de pobreza extrema y especialmente de la población infantil, se acentúan.
La infravivienda, particularmente en las grandes ciudades, llega al 55% de la población, y
porcentajes igualmente bajos alcanzan la falta de saneamiento, acceso al agua potable y sumistro de
electricidad.
África es el continente que tiene menos estructuras de desarrollo humano: carente en un 50% de
energía eléctrica, la educación y la sanidad apenas logran contener la situación de pobreza
económica.
Pese al esfuerzo realizado en los últimos años la matriculación en la escuela primaria es bajo; la tasa
de alfabetización de la población adulta está alrededor del 69%, aunque país por país la mayoría
está por debajo del 50% . Hay pocos estudiantes universitarios y muchos de ellos son cooptados por
los países europeos. En 2017, el gasto público en educación era del 2,78%( datos de Mundo Negro,
2019).
Los sistemas de salud en África son escasos: apenas hay sanidad pública, y la población es golpeada
continuadamente por epidemias como la malaria, cólera, sarampión, neumonía, dengue, meningitis,
tuberculosis, ébola, sida y ahora por el coronavirus, que causan miles de muertos( África acaba de
ser declarada libre de polio por la OMS). Aunque el gasto en sanidad alcanza un nivel aceptable,
5,79 % del PIB en 2017, es claramente insuficiente en relación a las necesidades, pues es escaso el
número de médicos, camas hospitalarias, medicinas y material sanitario.
Los niveles bajos que presentan las tres dimensiones de la calidad de vida en la sociedad africana:
ingresos económicos, educación y sanidad explican que el Índice de Desarrollo Humano(IDH),
elaborado por NU sea, en 2017, muy bajo entre las naciones del continente: de los 38 países con
índices más bajos en todo el mundo, 31 son africanos, siendo Níger el que ocupa el último puesto.
Además de pobre, África es un continente desigual: según el coeficiente Gini que mide la inequidad
en los ingresos, 41 de los 55 países africanos tienen valores alarmantes por encima de 40, en 2017.
La interrelación de todos los factores anteriores provocan hambre, la enfermedad y la muerte
prematura. No son consideraciones alarmantes, son cifras.
Las causas de esta situación hay que buscarlas en un pasado colonial no demasiado lejano, y, en la
actualidad, en el expolio de los recursos primarios de los países africanos que realizan las mismas
metrópolis colonialistas, además de otros actores como EEUU, y que llevan a cabo por
procedimientos variados como son la deuda externa, la extracción de riqueza que provocan los
tratados de comercio injustos, la repatriación generosa de beneficios de las empresas
multinacionales que los retiran en lugar de reinvertirlos, la oposición a la integración regional de los
países, la provocación de conflictos internos que desangran la economía africana, y la pasividad
ante la corrupción de los dirigentes políticos; a lo que se une los daños y víctimas de los desastres
naturales causados muchos de ellos por el cambio climático del que los países africanos son los
menos responsables; todas estas causas, entre otras, explican la decepcionante situación general del
continente africano y especialmente en lo que se refiere a la pobreza y desigualdad de la población
africana.

La Buena Noticia del Dgo. 18º-A

Dadles vosotros de comer

4.2.7

Mt 14, 13-21

Jesús, al ver a la gente, se conmovió

Jesús tiene compasión de la gente y cura a los enfermos. Su experiencia de Dios le hace vivir aliviando el sufrimiento y saciando el hambre de la gente.

Así ha de vivir la Iglesia que quiera hacer presente a Jesús en el mundo de hoy.     Si compartimos lo poco que tenemos, se puede saciar el hambre de todos, incluso puede sobrar.

Esta es la alternativa de Jesús: una sociedad más humana, capaz de compartir su pan con los hambrientos, tendrá recursos suficientes para todos.

Testigos de la Palabra

P. Napoleón Alirio Macías

Estos son de los que mueren, pero siguen viviendo

El 4 de agosto de 1979, en la soledad de su Getsemaní, el Padre Alirio Macías quedó extendido sobre el presbiterio, cuando tres hombres le ametrallaron en el templo parroquial de San Esteban Catarina, entre el altar y la sacristía       . Respecto a su muerte, Mons. Rivera dijo: Cayó, como caen los profetas: entre el vestíbulo y el altar.                                                                                                           Mons. Romero, por su parte, afirmó: Cuando uno muere, como han muerto los sacerdotes, con ideales del reino de los cielos, como está tendido hoy el querido padre Macías, allá en San Esteban Catarina, uno piensa: Estos son los caminos que hay que seguir. Mueren, pero siguen viviendo. Fue, por tanto, una muerte carente de sentido ideada por los dueños del anti reino en su oscuro plan de acabar con el Reino.

En tres meses morirán de hambre76 millones de personas

300.000 PERSONAS PODRÍAN MORIR DE HAMBRE CADA DÍA DURANTE LOS TRES PRÓXIMOS MESES. Juan Cejudo

  El director del Programa Mundial de alimentos de la ONU dijo en Abril pasado que 821 millones  de personas se van a dormir con hambre todas las noches  y que en los próximos 3 meses podrían morir cada día 300.000 personas.

 Si multiplicamos 90 días por 300.000 nos da una cifra de 27 millones de personas que morirían en los próximos 3 meses y afectaría sobre todo a países africanos,  del Medio Oriente y algunos de Latinoamérica, sin tener en cuenta que este número podrá aumentar por las consecuencias de la pandemia, que provoca hambre en todos los países afectados, también en los países más desarrollados.

 Me parece una noticia demasiado fuerte como para que pase inadvertida para la gran mayoría de la población.

 No se entiende que se estén gastando ingentes cantidades de dinero para ir a La Luna,  Marte, y otros planetas, mientras millones de personas mueren de hambre y que no haya dinero para evitar estas desgracias.

 No se entiende que los organismos internacionales y los gobiernos no traten de solucionar este terrible problema a nivel mundial.

 Pienso también que las iglesias deberían desprenderse de muchos de sus bienes para ayudar a solucionar este terrible drama humanitario.

 Y la sociedad en general debe exigir soluciones a sus políticos.

 No podemos  quedarnos mirando para otro lado, insensibles e indiferentes mientras 27 millones de personas pueden morir en los próximos 3 meses y más de 821.000 se acuestan cada noche con hambre.