COP26 01-12 Nov 2021 Glasgow

El Vaticano sigue sin confirmar si el papa Francisco concurrirá a algún momento de la cumbre climática 

Parolin encabezará la delegación vaticana en la COP26 de Glasgow 

COP 26, la gran cita de países para hacer frente al cambio climático. 

El viaje de Francisco, si bien nunca había sido confirmado oficialmente por el Vaticano, el propio Jorge Bergoglio había planteado que se consideraba “en principio” tenía la idea de ir 

Además del viaje a Glasgow, Jorge Bergoglio tiene también en agenda una visita a Malta, Grecia y Chipre para la primera semana de diciembre, que tampoco nunca confirmada de forma oficial por el Vaticano 

 Hernán Reyes Alcaide, corresponsal en el Vaticano 

El secretario de Estado del Vaticano, Pietro Parolin, encabezará la delegación de la Santa Sede para la COP26 que se hará en Glasgow, Escocia, del 31 de octubre al 12 de noviembre. La noticia, así comunicada hoy por el director de la Oficina de Prensa Matteo Bruni, puede esconder detrás la verdadera novedad: que, por motivos que se desconocen, el papa Francisco no viaje para el encuentro climático. 

El viaje de Francisco, si bien nunca había sido confirmado oficialmente por el Vaticano, el propio Jorge Bergoglio había planteado que se consideraba “en principio” tenía la idea de ir. “Todo depende de cómo me sienta en ese momento”, había dejado abierta la posibilidad de una cancelación en declaraciones del 1 de septiembre. 

Además del viaje a Glasgow, Jorge Bergoglio tiene también en agenda una visita a Malta, Grecia y Chipre para la primera semana de diciembre, que tampoco nunca confirmada de forma oficial por el Vaticano

Por una cultura del cuidado y la casa común

Francisco pide ante líderes religiosos y políticos que la COP26 dé “respuestas eficaces” al calentamiento global 

El Pap, en el encuentro de la COP26 

El Papa renueva su esperanza en la cumbre climática de Glasgow 

“Son muchas las posibilidades que surgen, como por otra parte pone en evidencia el llamamiento conjunto, en el que se ilustran también varios recorridos educativos y formativos que podemos desarrollar a favor del cuidado de nuestra casa común” 

El pontífie se refirió al escrito conjunto firmado por 33 líderes religiosos y siete científicos de primera línea mundial 

“La COP26 de Glasgow está llamada, urgentemente, a ofrecer respuestas eficaces a la crisis ecológica sin precedentes y a la crisis de valores que vivimos” 

Por Hernán Reyes Alcaide, corresponsal en el Vaticano 

Mientras crecen las versiones de que podría adelantar su ida a Glasgow al 31 de octubre, en vez del 1 de noviembre, el papa Francisco pidió hoy ante líderes religiosos y políticos que la COP26 de “respuestas eficaces” al calentamiento global y abogó por una “cultura del cuidado” de la casa común. 

El Papa, a la cabeza de un grupo de 40 líderes religiosos y científicos, se mostró “a favor de una cultura del cuidado de nuestra casa común y también de nosotros mismos”, ya que “no hay duda que la humanidad no ha contado con tantos medios para alcanzar este objetivo como los que tiene hoy”

“Este mismo desafío se puede afrontar sobre varios ámbitos; en particular quisiera señalar dos: el del ejemplo y la acción, y el de la educación”, agregó el Papa al participar en el evento  “Religiones y Ciencia hacia la COP26”, organizado por las embajadas de Italia y Reino Unido ante la Santa Sede.  

“En ambos ámbitos, nosotros, inspirados por nuestros credos y tradiciones espirituales, podemos ofrecer importantes aportaciones. Son muchas las posibilidades que surgen, como por otra parte pone en evidencia el llamamiento conjunto, en el que se ilustran también varios recorridos educativos y formativos que podemos desarrollar a favor del cuidado de nuestra casa común”, agregó Francisco en el discurso que preparó y luego entregó a los participantes. 

El pontífie se refirió así al escrito conjunto firmado por 33 líderes religiosos y siete científicos de primera línea mundial en el que, ente otros temas, piden “que el mundo alcance cero emisiones netas de carbono lo antes posible, para limitar el aumento de la temperatura media mundial a 1,5 grados por encima de los niveles preindustriales”. 

En ese marco, según el Papa, “la COP26 de Glasgow está llamada, urgentemente, a ofrecer respuestas eficaces a la crisis ecológica sin precedentes y a la crisis de valores que vivimos, y así ofrecer una esperanza concreta a las generaciones futuras”. 

“Es este un desafío que nos pone frente a la necesidad de contrastar esa cultura del descarte, que parece prevalecer en nuestra sociedad y que se sedimenta sobre aquellos que nuestro Llamamiento conjunto denomina “semillas de conflicto: avidez, indiferencia, ignorancia, miedo, injusticia, inseguridad y violencia”, sostuvo el Papa. 

Son estas mismas semillas de conflicto las que causan las graves heridas que provocamos en el ambiente como los cambios climáticos, la desertización, la contaminación, la pérdida de biodiversidad”, detalló Jorge Bergoglio. 

El Papa no leyó su discurso sino que, para ahorrar tiempos en una jornada llena de intervenciones, dio una copia a cada una de los participantes y luego entregó el escrito conjunto  al Presidente designado de la COP26, Alok Sharma, y al Ministro de Relaciones Exteriores de Italia, Luigi Di Maio. 

Los firmantes incluyen representantes de alto perfil de todas las denominaciones cristianas, tanto sunitas como chiítas, el judaísmo, el hinduismo, el sijismo, el budismo, el confucianismo, el taoísmo, el zoroastrismo y el jainismo, que representan una amplia representación de líderes religiosos. 

Entre los reclamos de religiosos y científicos, aparece además el reclamo “a las naciones más ricas ya las que tienen la mayor responsabilidad a tomar la iniciativa, intensificando su acción climática en casa y apoyando financieramente a los países vulnerables para que se adapten y aborden el cambio climático”

El Papa al Cuerpo Diplomático

Francisco lamenta ante el Cuerpo Diplomático “la crisis de la política” y reclama la condonación de la deuda a los países pobres
El Papa recibió hoy a los jefes de misión acreditados ante la Santa Sede en un discurso en el que repasó sus preocupaciones por el mundo postpandemia, el ambiente, la política y la economía
“Lamentablemente, la crisis de la política y de los valores democráticos afecta también a nivel internacional, con repercusiones en todo el sistema multilateral y la evidente consecuencia de que organizaciones pensadas para favorecer la paz y el desarrollo, sobre la base del derecho y no de la ley del más fuerte, vean comprometida su eficacia”
“La crisis económica que siguió ha puesto de relieve otra enfermedad que nos afecta actualmente: la de una economía basada en la explotación y el descarte tanto de las personas como de los recursos naturales”
08.02.2021 Hernán Reyes Alcaide, corresponsal en el Vaticano
En un discurso que cumplió con las expectativas de marcar la que será la línea de la Santa Sede para 20201 en el plano internacional, el papa Francisco lamentó hoy frente a los embajadores acreditados en el Vaticano la “crisis de la política” que se ve a nivel mundial, reclamó un “acceso universal” a la salud, criticó la “economía basada en la explotación y el descarte” imperante en la actualidad y renovó su pedido para que se condone la deuda externa de los países más pobres.

“Lamentablemente, la crisis de la política y de los valores democráticos afecta también a nivel internacional, con repercusiones en todo el sistema multilateral y la evidente consecuencia de que organizaciones pensadas para favorecer la paz y el desarrollo, sobre la base del derecho y no de la ley del más fuerte, vean comprometida su eficacia”, planteó el Papa este lunes en el encuentro en el Aula de las Bendiciones del Vaticano.
En ese marco, el Papa planteó que “la pandemia es una ocasión que no se puede desaprovechar para pensar y llevar adelante reformas orgánicas, para que las organizaciones internacionales recuperen su vocación esencial de servir a la familia humana, para preservar la vida de toda persona y la paz”, asevero.
Planteando sus ideas para el mundo postpandemia, Jorge Bergoglio renovó su llamado “para que se le ofrezca a cada persona humana el cuidado y la asistencia que necesita”.
Atención y vacunas para todos
“Para ello, es esencial que todos los que tienen responsabilidades políticas y de gobierno se esfuercen para favorecer, antes que nada, el acceso universal a la atención sanitaria básica, fomentando asimismo la creación de centros de salud locales e instalaciones de atención médica conformes a las necesidades reales de la población, así como la disponibilidad de tratamientos y medicamentos”, detalló en esa dirección.
“En efecto, no puede ser la lógica del lucro la que guíe un sector tan delicado como el de la asistencia y los cuidados sanitarios”; planteó con firmeza.
De frente a los representantes de los 183 Estados con los que la Santa Sede tiene relaciones, el Papa reflexionó que “la crisis económica que siguió ha puesto de relieve otra enfermedad que nos afecta actualmente: la de una economía basada en la explotación y el descarte tanto de las personas como de los recursos naturales”.
“Nueva revolución copernicana”
“Con demasiada frecuencia, nos hemos olvidado de la solidaridad y los otros valores que permiten que la economía esté al servicio del desarrollo humano integral, y no de intereses particulares, y se ha perdido de vista el valor social de la actividad económica y el destino universal de los bienes y recursos”, criticó.
“La crisis actual es, por tanto, una ocasión propicia para replantear la relación entre la persona y la economía. Lo que se necesita es una especie de “nueva revolución copernicana” que ponga la economía al servicio del hombre y no al revés”, convocó.
Durante la pandemia, según el Papa, “en muchas partes del mundo, la crisis ha afectado particularmente a quienes trabajan en los sectores informales, que fueron los primeros en ver desaparecer sus medios de subsistencia”.
Empujados a la desesperación”
“Al vivir fuera de los márgenes de la economía formal, ni siquiera tienen acceso a los amortiguadores sociales, incluidos el seguro de desempleo y la asistencia sanitaria. Así pues, empujados por la desesperación, muchos han buscado otras formas de ingresos, exponiéndose a la explotación mediante el trabajo ilegal o forzado, la prostitución y diversas actividades delictivas, incluida la trata de personas”; sostuvo.
De frente a la recuperación económica y al acceso a las vacunas, el Papa deseó además “que la coyuntura que estamos atravesando sea igualmente un estímulo para condonar, o por lo menos reducir, la deuda que recae sobre los países más pobres y que de hecho impide la recuperación y el pleno desarrollo”

Jornada de la Paz

Francisco llamó a construir una “cultura del cuidado” mundial para fomentar la paz

El pontífice convocó a las naciones a respetar el derecho internacional y advirtió por el “nuevo impulso” que toman el racismo y xenofobia
“La brújula de los principios sociales, necesaria para promover la cultura del cuidado, es también indicativa para las relaciones entre las naciones, que deberían inspirarse en la fraternidad, el respeto mutuo, la solidaridad y el cumplimiento del derecho internacional”
“Lamentablemente, muchas regiones y comunidades ya no recuerdan una época en la que vivían en paz y seguridad”
17.12.2020 Hernán Reyes Alcaide, corresponsal en el Vaticano
El papa Francisco convocó hoy a reafirmar “la protección y la promoción de los derechos humanos fundamentales” a nivel mundial, con la promoción de una “cultura del cuidado” en la que las naciones respeten el derecho internacional y humanitario.
En su mensaje para la próxima Jornada Mundial de la Paz que se celebra el 1 de enero, el Papa lamentó además la aparición de “nuevas formas” de racismo y xenofobia, al tiempo que convocó a la humanidad a poner en práctica una “cultura del cuidado” que respete el derecho internacional y humanitario.
“Es doloroso constatar que, lamentablemente, junto a numerosos testimonios de caridad y solidaridad, están cobrando un nuevo impulso diversas formas de nacionalismo, racismo, xenofobia e incluso guerras y conflictos que siembran muerte y destrucción”, planteó el Papa en el mensaje que lleva por título “La cultura del cuidado como camino de paz”.
En el escrito, Jorge Bergoglio aseguró que “nuestros planes y esfuerzos siempre deben tener en cuenta sus efectos sobre toda la familia humana, sopesando las consecuencias para el momento presente y para las generaciones futuras”.
La pandemia y la fragilidad
“La pandemia de Covid-19 nos muestra cuán cierto y actual es esto, puesto que nos dimos cuenta de que estábamos en la misma barca, todos frágiles y desorientados; pero, al mismo tiempo, importantes y necesarios, todos llamados a remar juntos, porque nadie se salva solo y ningún Estado nacional aislado puede asegurar el bien común de la propia población”, sostuvo.
En el día de su cumpleaños 84, el pontífice planteó que “la brújula de los principios sociales, necesaria para promover la cultura del cuidado, es también indicativa para las relaciones entre las naciones, que deberían inspirarse en la fraternidad, el respeto mutuo, la solidaridad y el cumplimiento del derecho internacional”. “A este respecto, debe reafirmarse la protección y la promoción de los derechos humanos fundamentales, que son inalienables, universales e indivisibles”, pidió Francisco.
No recuerdan cuando vivían en paz
Para el Papa, “también cabe mencionar el respeto del derecho humanitario, especialmente en este tiempo en que los conflictos y las guerras se suceden sin interrupción”.
“Lamentablemente, muchas regiones y comunidades ya no recuerdan una época en la que vivían en paz y seguridad”, lamentó en ese marco.
Así, el mensaje del Papa recordó además que “muchas ciudades se han convertido en epicentros de inseguridad: sus habitantes luchan por mantener sus ritmos normales porque son atacados y bombardeados indiscriminadamente por explosivos, artillería y armas ligeras”.
Francisco criticó además que en ese contexto “los niños no pueden estudiar. Los hombres y las mujeres no pueden trabajar para mantener a sus familias. La hambruna echa raíces donde antes era desconocida. Las personas se ven obligadas a huir, dejando atrás no sólo sus hogares, sino también la historia familiar y las raíces culturales”.
Retomando el planteamiento que hizo en su reciente encíclica Fratelli tutti, el Papa abogó por “constituir con el dinero que se usa en armas y otros gastos militares un Fondo mundial” para poder derrotar definitivamente el hambre y ayudar al desarrollo de los países más pobres”.

Los próximos mensajes del Papa

Francisco prepara dos fuertes mensajes sobre América Latina y la “economía que no mata”
El Papa participará el jueves de un evento organizado por la Pontificia Comisión para América Latina y dos días más tarde cerrará la cumbre de Asís sobre economía
El evento, titulado ‘América Latina: Iglesia, Papa Francisco y escenarios de la pandemia’, se enmarca en “la devastadora experiencia de la pandemia en América Latina”
16.11.2020 Hernán Reyes Alcaide, corresponsal en el Vaticano
Retomando una vez más la agenda propositiva pese a los ataques mediáticos de las últimas semanas, el papa Francisco volverá a ocupar en los próximos días el centro de la escena comunicacional del Vaticano con dos importantes mensajes alejados de las lógicas clericalizantes y “ombliguistas” que han regido muchas directivas del aparato comunicacional vaticano.
Así, mientras la Santa Sede ultima los detalles para el Consistorio en el que el 28 de noviembre el papa Francisco creará 13 nuevos cardenales, el pontífice dará esta semana dos importantes mensajes centrados en su mirada sobre América Latina y en su apuesta por una “economía que incluye y no excluye”.

Según confirmó RD, el pontífice mandará el jueves un mensaje a América Latina sobre “los escenarios de la pandemia” cuando participe de un seminario virtual sobre la región organizado por el Vaticano.
“Superemos las barreras de la indiferencia”
El pontífice enviará su videomensaje a las 16.15 locales del jueves durante su participación en el seminario online “América Latina: Iglesia, Papa Francisco y escenarios de la pandemia” organizado por la Pontificia Comisión para América Latina que se desarrollará el 19 y el 20 de noviembre.
Aporte para el futuro

El evento se enmarca en “la devastadora experiencia de la pandemia en América Latina” y que buscará contar con “el aporte que pueden hacer los especialistas en economía y política, para poder inferir en el futuro de nuestro continente latinoamericano”.
En el evento, co-organizado por la Pontificia Academia de Ciencias Sociales (PASS) y por el Consejo Episcopal Latinoamericano (CELAM), también participará la titular de la Comisión Económica para América Latina (Cepal), Alicia Bárcena.
Dos días más tarde, Francisco enviará un videomensaje al encuentro sobre economía que se hará en la ciudad italiana de Asís desde el jueves 19 en el que participarán más de 2.000 jóvenes economistas de todo el mundo de manera virtual, además de Premios Nobel y referentes de diversas disciplinas.
El pontífice será el encargado de cerrar, el sábado a las 17.30 locales el evento que convocó en mayo de 2019 con la idea de discutir una “economía diferente, la que hace vivir y no mata, que incluye y no excluye, que humaniza y no deshumaniza, que cuida la creación y no la depreda

El Papa recuerda su viaje a Lampedusa en 2013

  • Francisco recordó su viaje a Lampedusa: “El rostro de Dios está en los extranjeros que pone en nuestro camino”
  • “Cuando buscamos el rostro del Señor, podemos reconocerlo en el rostro de los pobres, de los enfermos, de los abandonados y de los extranjeros que Dios pone en nuestro camino”
  • “La cultura del bienestar, que nos lleva a pensar en nosotros mismos, nos hace insensibles al grito de los otros, nos hace vivir en pompas de jabón, que son bonitas, pero no son nada, son la ilusión de lo fútil”
  • “Pienso en Libia, en los campos de detención, en los abusos y en la violencia que sufren los migrantes, en los viajes de esperanza, en los rescates y en los rechazos”
  • El Papa recordó su emblemático primer viaje como pontífice y pidió por los “obligados a huir de su tierra”

08.07.2020 Hernán Reyes Alcaide, corresponsal en el Vaticano

El papa Francisco recordó hoy el histórico viaje que hizo a la isla italiana de Lampedusa de 2013 para visibilizar el drama de los migrantes, el primero de su pontificado, y aseguró que “el rostro de Dios está en los extranjeros que pone en nuestro camino”.

“Cuando buscamos el rostro del Señor, podemos reconocerlo en el rostro de los pobres, de los enfermos, de los abandonados y de los extranjeros que Dios pone en nuestro camino”, planteó el pontífice durante la misa que celebró este miércoles en su residencia de Casa Santa Marta para conmemorar los siete años de su primer viaje fuera de Roma como Papa.

“Pienso en Libia, en los campos de detención, en los abusos y en la violencia que sufren los migrantes, en los viajes de esperanza, en los rescates y en los rechazos”, aseveró luego el Papa, en relación a la situación en uno de los países origen de las oleadas de migrantes hacia Europa por la vía del Mar Mediterráneo, en medio de las disputas por los cupos que impone el Viejo Continente y las detenciones masivas en centros del país africano.

“Recuerdo hace siete años, en esa isla del sur de Europa, como algunos me contaban sus propias historias, cuánto habían sufrido para llegar allá. Había intérpretes, y uno contaba cosas terribles en su idioma, y el intérprete me traducía. Pero luego me dijeron que me habían dado una versión destilada. Y eso pasa hoy en Libia, nos dan una versión destilada. Sí, hay guerra nos dicen. Pero ustedes no se imaginan el infierno que se vive ahí, en esos lager de detención”, detalló el Papa, utilizando la palabra alemana para “campo de concentración”.

“Esa gente venía solo con una esperanza, cruzar el mar”, explicó el Papa.

“Que la Virgen María, Solacium migrantium, Ayuda de los migrantes, nos haga descubrir el rostro de su Hijo en todos los hermanos y hermanas obligados a huir de su tierra por tantas injusticias que aún afligen a nuestro mundo”, pidió.

“El pueblo de Israel, descrito por el profeta Oseas en la primera lectura, en ese momento era un pueblo extraviado, que había perdido de vista la Tierra prometida y deambulaba por el desierto de la iniquidad. La prosperidad y la riqueza abundante habían alejado del Señor el corazón de los israelitas y lo habían llenado de falsedad e injusticia”, sostuvo el Papa en su homilía.

“Es un pecado del cual nosotros, cristianos de hoy, tampoco estamos exentos”, explicó, y luego recordó que, como dijo durante su visita a Lampedusa, “la cultura del bienestar, que nos lleva a pensar en nosotros mismos, nos hace insensibles al grito de los otros, nos hace vivir en pompas de jabón, que son bonitas, pero no son nada, son la ilusión de lo fútil, de lo provisional, que lleva a la indiferencia hacia los otros, o mejor, lleva a la globalización de la indiferencia”.