En el Año de la Biblia(13)

LIBROS HISTÓRICOS (I). LA HISTORIA DEUTERONOMISTA

30.07.2020 | GONZALO HAYA

(pertenece a la difusión del año de la Biblia, desarrollado por Fe Adulta)

El año de la Biblia: La corriente deuteronomista fue una tendencia laica, político-religiosa, preocupada por la unidad de Israel (Reino Norte) y Judá (Reino Sur) mediante la fidelidad a la Alianza con su Dios Yahvé, centrada en el culto en el Templo de Jerusalén. 

Se inició en los tiempos del rey Josías (639-608 a. C.) y culminó con la inauguración del Segundo Templo (515 a. C.) y la reforma de Esdras y Nehemías (480-440 a. C.) con la proclamación de la ley. Para este objetivo, la escuela deuteronomista recopiló, y adaptó a su propósito, la Historia del pueblo hebreo, colaboró en la redacción del Pentateuco (que narra la historia hasta el siglo XIII a. C.), y continuó esta historia en los libros de Josué, Jueces 1 y 2, Samuel 1 y 2, y Reyes (que narran hasta la caída de Jerusalén en el 587).

En los últimos siglos (IX – IV) los hebreos, tras un período de esplendor con David y Salomón (s. X), fueron sometidos por Asiria, Babilonia, y Persia, (que se mantuvo hasta la conquista de Alejandro Magno) aunque con distinta suerte en el Norte y en el Sur, a veces como reyezuelos dependientes y a veces deportados al exilio. La Biblia hebrea y la protestante incluyen estos libros históricos entre los libros proféticos; y en realidad son más proféticos que históricos, en el sentido de que interpretan los designios de Dios en la historia de Israel.

En el Deuteronomio hemos conocido la Historia, o las leyendas, de la creación, los Patriarcas, el éxodo y la travesía del desierto hasta llegar a la Tierra Prometida. La elección de Dios y los milagros para proteger a su pueblo, para escapar de la esclavitud y atravesar el desierto, siempre fabulados, nos resultaban más o menos razonables; pero ahora la conquista de Canaán, una tierra fértil y habitada, constituye una verdadera invasión, que nos produce una inquietud ética.

¿Puede justificarse como una promesa de Dios? En realidad se trata de situaciones históricas que posteriormente se interpretaron como promesa divina, siguiendo el esquema promesa-infidelidad-castigo-perdón (Jueces 2,6-19); o peor aún quizás desde el principio se justificó esta invasión como mandato divino. Así han tratado de justificar actualmente los más ortodoxos la invasión de Palestina. Así justificamos nosotros la conquista de América.

Tenemos que aceptar la Historia como sucedió, y reparar en lo posible sus injusticias, pero no nos justifiquemos escudándonos en Dios. Leamos estos libros buscando a Dios a pesar de los hechos que narran, porque Dios no maneja la Historia; somos nosotros los que tenemos que interpretar el proyecto de Dios y realizar la Historia.

Estos libros de historia interesan a los estudiosos, pero todos deberíamos conocer un poco de nuestras raíces religiosas para interpretar mejor lo esencial y lo circunstancial en nuestra fe adulta. Podemos encontrar una selección práctica para conocer estos cuatro libros en el capítulo 13 de la Introducción al Antiguo Testamento, que José Luis Sicre titula “Leyendo la Historia”. Seguir leyendo