La revolución de la Iglesia en Alemania

Sínodo alemán
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«¿Qué ha pasado o está pasando en Alemania para que, cinco siglos después de la reforma luterana, vuelvan a sonar tambores en estas tierras»

«Hay otras propuestas que, referidas, por ejemplo, al celibato opcional de los curas, a la homosexualidad o al sacerdocio de las mujeres han de ser debatidas y, si fuera el caso, votadas de nuevo en otro foro en el que se encuentren -al menos, representadas- todas las diócesis del mundo»

«Y, en segundo lugar, la moral sexual, sobre todo, en lo referente a la homosexualidad y a la disciplina del celibato»

Por | Jesús Martínez Gordo teólogo

Para algunos curialistas vaticanos, los obispos y católicos alemanes -habiendo puesto en marcha conjuntamente un “Camino Sinodal vinculante”- estarían aprovechándose del llamado Informe MHG sobre la pederastia eclesial y, a la vez, rompiendo con el modelo de Iglesia que -durante siglos- ha venido siendo tradicional, así como arriesgando su unidad con las cerca de 6.000 diócesis dispersas por el mundo.

Para otros, menos temerosos, es cierto que en dicho “Camino Sinodal vinculante” se están debatiendo, votando y aprobando importantes propuestas que, de hecho, suponen una redefinición del sacerdocio; de la presencia de la mujer en la Iglesia; del poder y de su ejercicio en el seno de la institución y también de la moral sexual. Pero no peligra, de ninguna manera, la comunión de esta Iglesia, sencillamente porque tienen muy claro que hay resoluciones que -si son aprobadas- pueden ser implementadas en las respectivas diócesis o por la Conferencia Episcopal del país sin comprometer, para nada, dicha unidad.

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E, igualmente, que hay otras que, referidas, por ejemplo, al celibato opcional de los curas, a la homosexualidad o al sacerdocio de las mujeres han de ser debatidas y, si fuera el caso, votadas de nuevo en otro foro en el que se encuentren -al menos, representadas- todas las diócesis del mundo. Ello explica que los obispos alemanes se hayan comprometido a presentar y defender en el próximo Sínodo Mundial, a celebrar en Roma, durante el mes de octubre de 2023, estas u otras propuestas, en el caso de que sean admitidas por el “Camino Sinodal” que, previsiblemente, se clausurará el próximo mes de septiembre en Frankfurt.

¿Qué ha pasado o está pasando en Alemania para que, cinco siglos después de la reforma luterana, vuelvan a sonar tambores en estas tierras, según unos, de una posible separación cismática y, según otros, de la ineludible e imperiosa superación de un modelo de Iglesia que, heredado del concilio de Trento (1545-1563), resulta irrelevante para la causa del Evangelio?

La respuesta es, por mucho que pueda disgustar a no pocos, el Informe que, encargado en 2014 por la Conferencia Episcopal Alemana a las universidades de Mannheim, Heidelberg y Giessen –y conocido como MHG, por las iniciales de tales universidades- tenía que investigar la implicación de sacerdotes, diáconos y religiosos varones en el abuso sexual de menores de 1946 a 2014. Los obispos alemanes, encomendando esta investigación a un equipo externo, buscaban obtener una información, lo más veraz posible, sobre este lado oscuro de la Iglesia, tanto por el bien de los afectados como para tomar -una vez detectados los errores cometidos- las decisiones que fueran necesarias y evitar que se repitieran dichos comportamientos. Los resultados son de sobra conocidos. En el Informe, publicado después de cuatro años de investigación, se identificaron a 1.670 clérigos abusadores sexuales de menores (el 4,4 % de todos los de ese período) y a 3.677 víctimas. 

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Y, continuando con la tarea asignada, indicaron, como causas de tales delitos, en primer lugar, el clericalismo que, activado y facilitado por un “sistema jerárquico-autoritario”, lleva al dominio de los consagrados sobre los no consagrados y los sitúa en una posición de superioridad, siendo el abuso sexual una consecuencia extrema de ello. Una Iglesia con este perfil, se sostiene en el Informe, sanciona o traslada a los culpables y encubre u oculta los hechos, bloquea su divulgación y no tiene en cuenta a los menores abusados. Procediendo de esta manera, no solo estamos ante comportamientos equivocados de individuos aislados, sino ante un problema estructural y sistémico que urge atajar

Y, en segundo lugar, la moral sexual, sobre todo, en lo referente a la homosexualidad y a la disciplina del celibato. Si bien es cierto, se puede leer, que ni la disciplina del celibato ni la homosexualidad son -a la luz de la investigación realizada- factores de riesgo de abuso sexual, también lo es que urge reconsiderar la postura, fundamentalmente adversa, de la Iglesia Católica ante la ordenación de hombres homosexuales y propiciar la creación de un ambiente abierto y tolerante, así como cuidar, mucho mejor que hasta el presente, la voluntariedad y madurez  de quienes optan por llevar una vida célibe. 

He aquí los datos y causas más importantes que, con una batería de recomendaciones, se encuentran  en el origen del llamado “Camino Sinodal vinculante” alemán, acordado en julio de 2019 por la Conferencia Episcopal Alemana y el Comité Central de los Católicos Alemanes e inaugurado el 1 de diciembre del mismo año. Desde entonces, se viene debatiendo y formulando propuestas sobre el desmantelamiento de las estructuras de poder y clericales de la Iglesia; la participación equitativa de laicos y personas consagradas en su dirección; la abolición del celibato obligatorio o el acceso de las mujeres a todas las funciones eclesiásticas para colocarlas en igualdad de condiciones con los varones y un largo etcétera.

El Sínodo Iglesia Alemana

En marcha decidida el Synodale Weg de la Iglesia alemana

Redacción de Atrio

En una web hermana de aquí de ValenciaGrup Cristiá del Dissabte, se publica hoy una interesante información sobre algo muy importante: las propuestas ya aprobadas por la 3ª Asamblea del Camino Sinodal en Alemania, aprobadas incluso por la exigente mayoría de los dos tercios de los obispos participantes. No sé si esas propuestas irán a misa, pero si irán a la reunión definiva del Sinodo 2021-2023 convocado por Francisco. Hay partido! AD.

ALEMANIA: LA 3ª ASAMBLEA DEL CAMINO SINODAL HA SIDO UN ÉXITO. ¿REFORMAS A LA VISTA?

El Camino Sinodal de la Iglesia alemana empezó antes de que el papa Francisco convocase el proceso sinodal 2021-2023. Sin embargo se ha acomodado plenamente al calendario vaticano y, a pesar del parón por la pandemia, parece que tendrá el paquete de reformas aprobado según un reglamento bastante estricto para antes de otoño de 2023. Vale la pena seguir de cerca este proceso que puede ser importante para el resto de la Iglesia. Hoy presentamos esta crónica de la revista italiana Adista, nº 22/6, 19-2-2022.

La tercera asamblea del Camino Sinodal Alemán, celebrada en Fráncfort del 3 al 5 de febrero, fue juzgada unánimemente como “un gran éxito”: 215 participantes debatieron los temas candentes –desde una moral sexual moderna y transformada hasta una nueva valoración de la homosexualidad, desde la apertura de los ministerios sacramentales a las mujeres hasta la flexibilización de la obligación sacerdotal del celibato y una forma diferente de gestionar el poder– contenidos en 11 textos de acción, fruto del trabajo de los cuatro foros temáticos, que se presentará en Roma en 2023.

Un gran éxito es la definición que dio de la asamblea el presidente de la Conferencia Episcopal Alemana y del Camino Sinodal, Mons. Georg Bätzing, en la rueda de prensa de clausura; las resoluciones actuales son sólo pasos intermedios, dijo, pero “no creamos principalmente textos, cambiamos las acciones concretas de la Iglesia”, dijo Bätzing, describiendo el ambiente como “lleno de confianza, sin miedo, marcado por una gran esperanza de que podemos cambiar la Iglesia”.

Y también la presidenta del Comité Central de los Católicos Alemanes (ZdK) y del Camino Sinodal, Irme Stetter-Karp, que ya mira al futuro con impaciencia: “Espero que la cuarta asamblea sinodal adopte textos de acción con votos claros de los obispos”, dijo. El ritmo al que avanza el tema de las mujeres en la Iglesia católica es más lento de lo que muchas mujeres pueden soportar: “He vivido años en los que las mujeres han hecho posible la Iglesia a nivel local en las comunidades pero no han sido valoradas por nuestra Iglesia. No estoy dispuesta a seguir tolerando esto: el debate sobre el acceso a todos los cargos y ministerios me afecta, por tanto, muy personalmente”, dijo en la rueda de prensa posterior a la asamblea. “Los derechos humanos en la Iglesia sólo serán una realidad cuando haya justicia para todos los sexos, bendiciones para todos, participación de todos en las decisiones que afectan a todos”, dijo. Añadió que el Camino Sinodal había puesto en la agenda cambios que se esperaban desde hace décadas: “Hay que actuar aquí, nadie puede hacerlo por nosotros”.

¿Avanzar a toda velocidad con las reformas?

Con la tercera asamblea, las reformas parecen ser ahora más que una hipótesis. Los participantes aprobaron las primeras resoluciones vinculantes, aceptando dos textos básicos y un documento de acción en segunda lectura, y los enviaron a la fase de aplicación. La abrumadora mayoría de los miembros mostró su disposición a la reforma, lo que se reflejó en los resultados positivos de las votaciones, que suelen superar el 85%. En cuanto a la necesaria mayoría episcopal de dos tercios, condición incluida en los estatutos del Camino Sinodal por insistencia del Vaticano para “contener” las decisiones demasiado radicales, se consiguió en la votación, aunque con muy escasa ventaja. Hay que decir, sin embargo, que es probable que dos obispos conservadores, el cardenal de Colonia Rainer Maria Woelki, actualmente en un año sabático acordado con el Papa Francisco, y su obispo auxiliar Dominikus Schwaderlapp, vuelvan a estar entre los miembros sinodales en la próxima asamblea sinodal, por lo que la mayoría de dos tercios puede no alcanzarse en la cuarta asamblea que se celebrará en el próximo septiembre. Veintitrés votos en contra del episcopado son suficientes para bloquear las peticiones audaces, informó la agencia de noticias KNA. Sin embargo, la aprobación explícita de más de dos tercios de los obispos supondrá un “placet” difícil de ignorar desde Roma.

Las resoluciones aprobadas por la Asamblea del Sínodo tienen diferentes perspectivas de entrar en vigor, ya que muchos de los cambios deseados se refieren a prácticas sujetas a las normas eclesiásticas universales y simplemente no pueden tratarse de forma diferente en Alemania.

El papel de las mujeres

El texto sobre las mujeres en el ministerio sacramental afirma que “se iniciará un proceso transparente en la Iglesia católica, guiado por una comisión que continuará el trabajo del Camino Sinodal en Alemania de manera sostenible. Se creará una comisión para tratar exclusivamente la cuestión del ministerio sacramental de las personas de todo tipo. La excelencia científica y la solicitud espiritual en el sentido del anuncio del Evangelio cristiano deben ir de la mano”.

El texto se someterá de nuevo al foro de mujeres antes de ser presentado en una futura asamblea para su aprobación definitiva.

Elección de obispos

En cuanto a la elección de los obispos, la asamblea pidió un órgano de decisión de los laicos que, junto con el cabildo catedralicio de cada diócesis, presentara al Vaticano una lista de posibles candidatos a obispo. Los fieles deben poder participar en el nombramiento de los obispos, manteniendo los acuerdos existentes entre la Iglesia y el Estado. Que esto se inicie de inmediato depende de los respectivos cabildos catedralicios, que deberían comprometerse a limitar su propio poder y a implicar a los representantes de los laicos en la elaboración de la lista de candidatos a obispo y, en la medida de lo posible, en la elección del párroco; Bätzing prometió dar al cabildo de Limburgo un mandato inmediato para hacerlo. En cualquier caso, el tema figurará en el orden del día de la asamblea general de los obispos que se celebrará el mes próximo en Vierzehnheiligen.

Los 11 textos examinados por primera vez, y por tanto sometidos a nuevos debates, permanecen por el momento sin consecuencias concretas; se esperan decisiones vinculantes tras nuevas lecturas en las dos últimas asambleas sinodales, el próximo septiembre y en la primavera de 2023.

Entre ellas, la relativa a los derechos de los católicos LBGTQ, especialmente a la luz de la legislación laboral de la Iglesia, que deberá ser reformada para adaptarla a la legislación laboral antidiscriminatoria alemana; no requiere la aprobación del Vaticano. Probablemente el discurso más emotivo en este contexto fue el de Mara Klein, la única participante queer en la asamblea sinodal, que lamentó su incapacidad para trabajar en la Iglesia debido a su identidad de género. “Está en vuestras manos, queridos obispos. Puedes detener el dolor que me causa la actual legislación laboral”.

En cuanto a la “reevaluación magisterial de la homosexualidad”, el documento correspondiente fue aprobado por casi el noventa por ciento de los delegados. Gregor Podschun, presidente de la Federación de la Juventud Católica Alemana, organización que agrupa a 17 asociaciones juveniles católicas, dijo en la asamblea: “La Iglesia ha causado un gran sufrimiento a los homosexuales. Ahora estamos en un punto de inflexión y podemos cambiar esta situación. La Iglesia puede volver a acercarse a la gente.

Quién frena… y quién empuja

Según KNA, el obispo de Maguncia, Peter Kohlgraf, trató de frenar el entusiasmo y la impaciencia: “Yo sería un poco más cauto al respecto, porque la implicación de la Iglesia universal es siempre importante. Ya hay mucho que ganar si se abre la puerta al diálogo con la Iglesia universal. Tal vez sea demasiado optimista esperar que el resultado sea el gran avance para la situación actual, bastante desastrosa, de la Iglesia, pero estos son los primeros pasos”, añadió.

Y es precisamente la relación con el Vaticano el punto oscuro del Camino: dos años después del inicio del proceso sinodal, Roma aún no ha dado una señal clara de apoyo. Su más ferviente defensor, Mons. Bätzing, anunció que se había reunido con el Papa Francisco en enero y que estaba dialogando con Card. Mario Grech, secretario general del Sínodo de los Obispos, con el fin de crear un grupo de discusión entre la secretaría del Sínodo y el comité ejecutivo del Camino Sinodal en Alemania.

El representante del Papa en Alemania, el nuncio Nikola Eterovic, dejó claro que se camina sobre hielo delgado. Al saludar a la asamblea, recordó que el Papa Francisco “es el punto de referencia y el centro de unidad para más de 1.300 millones de católicos en el mundo, de los cuales 22,6 millones viven en Alemania”, y que aunque a menudo habló de sinodalidad, advirtió contra “el parlamentarismo, el formalismo, el intelectualismo y el clericalismo”.

Sobre la cuestión del apoyo de Roma, Bätzing respondió en la rueda de prensa que “Roma no es la Iglesia universal” y que las reformas que se están debatiendo se presentarán en 2023 al Sínodo de los Obispos sobre la sinodalidad. El vicepresidente de la Conferencia Episcopal Alemana, Mons. Franz-Josef Bode, de Osnabrück, uno de los más destacados defensores de los derechos de la mujer en la Iglesia y de la bendición de las parejas del mismo sexo, se mostró muy satisfecho: “Ahora tenemos la oportunidad única de presentar estas cuestiones al sínodo mundial”, dijo Bode tras la aprobación de los textos en la asamblea. “Debemos seguir nuestro camino con pragmatismo y sabiduría, con pasión y concreción al mismo tiempo, y avanzar”, subrayó. (ludovica eugenio)

Entrevista a Bätzing

Bätzing: si no cambiamos nada en la iglesia, nos quedamos “a cero” 

¿Que todo permanezca en la Iglesia igual que ahora? El presidente de DBK, el obispo Georg Bätzing, se opone claramente a esto, y aboga en la entrevista por reformas urgentes en lo referente a la ordenación de mujeres o al celibato. Además: cuenta cómo conoció a un sacerdote en su parroquia natal que abusó de niños. 

 Por Renardo Schlegelmilch 

 
Como presidente de la Conferencia Episcopal Alemana (DBK), el obispo Georg Bätzing habla en nombre del episcopado alemán. Pero, a la vez, no oculta sus posicionamientos personales en lo referente a asuntos eclesiales y políticos. 

Como Presidente de la Conferencia Episcopal Alemana, el Obispo Georg Bätzing de Limburgo habla en nombre de la totalidad del episcopado alemán. Pero también se hace cargo de posicionamientos netos, eclesiales y políticos, sobre, por ejemplo, la cuestión de las mujeres o sobre el tema del celibato. En esta entrevista, explica por qué la moderación y la ansiedad son caminos equivocados. También habla sobre su vida en su comunidad cristiana, siendo niño, cuando un sacerdote abusó de niños y jóvenes, y señala que las victimas tienen derecho a que los abusadores sean procesados. 

Pregunta: La Iglesia está en crisis, pero no sólo por los abusos. El número de miembros, nuevos sacerdotes y fieles, está disminuyendo rápidamente. ¿La iglesia está caminando hacia un muro? No parece que haya una apuesta por soluciones reales, sino más bien una gestión de la escasez. 

Bätzing: Comparto esta preocupación. Si no cambiamos nada, entonces seremos radicalmente cambiados. Vamos a acabar en cero. El desarrollo posterior, la continuación de la tradición, se ha estancado durante décadas, y somos enormemente conscientes de los efectos de esto. Por eso, también creo que necesitamos un cambio radical de perspectiva en la Iglesia. 

Tenemos que desechar la pregunta: «¿Qué será de nosotros?». A menudo escucho el lamento por lo que ya no existe. Esta pregunta no sirve de nada, solo conduce a la frustración y a la resignación. Y, noto esto con muchos voluntarios y empleados a tiempo completo, en particular cuando se formulan preguntas culpabilizadoras: ¿Quién tiene la culpa? Durante mis visitas, a menudo digo «ninguno de nosotros tiene la culpa» con la intención de posibilitar un poco de libertad. Es necesario este cambio de perspectiva. No «¿Qué será de nosotros?», sino «¿Para qué o para quién estamos aquí?». Porque tenemos un mensaje del que estoy muy convencido. El Evangelio continúa desplegando su poder hoy. Los sacramentos están ahí para las personas y para el trabajo diario. 

Siempre nos preguntamos: ¿Cómo detenemos la crisis? No estamos deteniendo la crisis. La crisis está en marcha y también tiene que ver con tendencias sociales que no podemos controlar en absoluto. La individualidad, la pluralidad que separa en lugar de unir y muchos otros elementos. No estamos deteniendo la crisis, pero debemos preguntarnos: ¿Qué nos detiene la crisis? Porque creo que Dios nos da un mensaje con los signos de los tiempos. 

Pregunta: ¿La gente todavía está interesada en este mensaje? 

Bätzing: Sí, pero necesitamos nuevos puntos de contacto. Mi experiencia es que cuando nos adentramos en otros entornos, descubrimos personas que tienen las mismas preguntas que nosotros. Es posible que no te la formulen de manera clamorosa o que no tengan personas con las que hablar de ello. Cuando te haces presente allí, de manera desinteresada, surgen, de repente, preguntas. Eso es lo que hemos aprendido maravillosamente con la cultura de la acogida. Abre espacios y movimientos de búsqueda. Pero no en masa. También debemos decir adiós a esto último. Ya no seremos un movimiento de masas. Sin embargo, soy un gran defensor de que la Iglesia debe convocar siempre a todos. No debemos convertirnos en una secta. No digas: «Lo estamos haciendo muy bien, independientemente de que la gente se vaya o camine con nosotros». No. Ese no es nuestro trabajo. 

Pregunta: Usted tiene posiciones claras, por ejemplo, sobre el tema de los ministerios ordenados para las mujeres o en el debate sobre el celibato. En esos asuntos, como Presidente de la Conferencia Episcopal, usted ya no habla sólo a título personal, sino también en representación de otros obispos. ¿No tendría que haber más moderación de su parte? 

Bätzing: Suelo decir, un poco en broma: Los hermanos me eligieron habiendo sido obispo solo durante cuatro años. Ellos conocen cuáles son mis convicciones. También saben que no estoy aguantando la montaña. Y también que soy crítico. Si no te gusta lo que estoy diciendo, puedes decirlo, incluso públicamente. Pero ahora no es el momento de la moderación. No soy obispo para otros obispos, sino para los fieles de mi diócesis. Todos tienen derecho a saber lo que pienso y cómo me posiciono. A este respecto, es un deber de conciencia decir muy claramente, aquí y allá, lo que pienso. 

Pregunta: Sin embargo, hay que esperar que cada palabra que diga acabará plasmada en titulares nacionales e, incluso, internacionales. ¿Cómo lleva este asunto? 

Bätzing: Tengo 60 años. El tiempo de la ansiedad se me ha terminado. Ese es un tiempo pasado. Hubo momentos en los que estaba mucho más ansioso, era más reservado. Pero hay tanto en juego en nuestro tiempo, que es importante decir lo que pensamos. Si no podemos hacer esto en la Iglesia, realmente me preguntaría si este sigue siendo mi hogar, y lo es. 

Pregunta: Usted planteó la cuestión de la criticidad. ¿Hay algún punto en el que haya cambiado su opinión por causa de tales críticas o de los argumentos escuchados? 

Bätzing: En el transcurso de mi vida, diría que ciertos puntos de vista han devenido mucho más claros. Considero que la cuestión de la mujer en la Iglesia es la pregunta decisiva para el futuro. Me he vuelto mucho más confiado al respecto, también criticando mi anterior posicionamiento. He estado muy influenciado por Hans Urs von Balthasar. La tipología de género, que juega un papel importante en su trabajo, especialmente en lo que respecta al ministerio sacramental. Este posicionamiento me convenció durante mi tiempo como joven sacerdote y también como estudiante de teología. Yo también lo defendí. He llevado esto a las discusiones. Pero las discusiones me han cambiado, de modo que hoy diría que esta herramienta teológica de la tipología de género, que se puede encontrar, hasta las imágenes del Nuevo Testamento de los novios, ya no puede ser un modelo en nuestro tiempo, porque no nos ayuda en los problemas que tenemos que superar. 

Al menos no, si lo miras de forma aislada. 

Así que he cambiado mucho en la cuestión, de modo que incluso antes de ser ordenado como obispo, dije: Ya no puedo aceptar que los argumentos a favor del sacerdocio reservado para el hombre sigan siendo realmente aceptados en el pueblo de Dios. Y esa es una cualidad teológica. Si eso ya no sucede, tengo que preguntarme si puedo argumentar de esa manera. Esa es la pregunta que me hago. ¿Podría imaginar a una mujer asumiendo un ministerio sacramental en la Iglesia? Hoy digo: Sí, puedo. 

Pregunta: el camino sinodal. Después de la segunda asamblea sinodal en Frankfurt, a principios de octubre, hay mucho viento en contra para el proyecto de reforma alemana, tanto en el Vaticano como en la Iglesia universal. Muchos de los puntos discutidos solo pueden decidirse en el nivel más alto de la iglesia mundial, no en Alemania. ¿No está ya preprogramado el fracaso del proyecto? Alemania decide sobre reformas que no se pueden implementar más adelante. Entonces, al final, solo va a haber más decepción y estaremos peor que antes. 

Bätzing: No le tengo miedo a eso. Estamos en una posición muy mala a los ojos del público y, sobre todo, en la mirada de nuestros propios miembros de la Iglesia. El hilo de la paciencia está tensionado y es fácil de romper, incluso con los que se encuentran altamente conectados. El alto número de renuncias a la iglesia – ya podemos adivinar que este año no van a ser menos, y que probablemente más personas dejarán la iglesia – así lo indica: Te lo estamos diciendo. No estamos satisfechos con cómo está cambiando la Iglesia y con el ritmo del cambio. Nos gustaría seguir formando parte de ella. Queremos mantener nuestra fe, pero no vemos cómo podemos hacer eso con esta Iglesia. 

¿Qué pasa después del escándalo de abusos en la Iglesia Católica en Alemania? En la Asamblea Plenaria de Primavera 2019 en Lingen, los obispos alemanes decidieron abrir un Camino Sinodal. Junto con todos los fieles, quieren iniciar reformas. Los temas: abuso de poder, moral sexual, celibato y el papel de la mujer. 

Así que el drama ya está ahí. Eso no puede ser peor. Con respecto al Camino sinodal, sólo puedo repetir lo que dijo Thomas Sternberg. Se trata de gestionar las expectativas. ¿Tengo la expectativa de que el Camino sinodal ahora pide el sacerdocio para las mujeres? Si lo exigiera, sabemos lo que Roma y el Papa deben responder. Ahora no se puede introducir en absoluto, sino sólo mediante un proceso conciliar. Por lo tanto, esta demanda sería imprudente y, en mi opinión, es algo que no va a pasar. 

Desde la «Ordinatio sacerdotalis» del Papa Juan Pablo II en 1994, se ha presentado el asunto de las mujeres como algo ya resuelto y cerrado. Pero reflexionemos sobre nuestra situación cultural y eclesial: para los fieles, y para muchos ministros, la cuestión no está cerrada. Está abierta, se pedirá su reapertura, pero no se quedarán tranquilizados. A pesar de que las mujeres ahora están asumiendo muchas posiciones de liderazgo en la Iglesia y participando en las decisiones, y, con suerte, muchas más en el futuro. 

Pregunta: Entonces, ¿hay que dejar en claro dónde están los límites, pero aún así no cerrarse a la discusión? 

Bätzing: Así es. Esto también se aplica a la cuestión del sacerdocio. Creo que aquí estamos aportando buenos argumentos a favor de un sacerdocio, que bien puede estar vinculado al matrimonio. Y no estamos solos. Pero también sabemos que no aboliremos el celibato – esa es siempre la fórmula corta – como iglesia en Alemania. Pero queremos proporcionar argumentos sobre por qué esto, tal vez, podría remediar la difícil situación de los sacramentos en nuestra situación actual. Esto no es solo una necesidad en la Amazonía, esta es también una necesidad aquí, en nuestro país. 

Pregunta: El tema del abuso sexual. El estudio MHG de 2018 produjo un gran shock, aunque había estado claro, desde 2010, que se había dado escándalo de abuso. Incluso antes de su tiempo como obispo,  siendo sacerdote y durante su formación para el presbiterado. ¿Qué pensó realmente al respecto? ¿Todos eran casos aislados? 

Bätzing: En la formación sacerdotal no me encontré con tales comportamientos. Más tarde, después de 2010, en mi tiempo como vicario general, me di cuenta de que se había aislado a seminaristas que habían experimentado abusos. No en el entorno del seminario, sino en las parroquias. Esa fue una información aterradora, que me abrió los ojos. 

Yo mismo vengo de una parroquia donde había un sacerdote que abusaba de jóvenes, abusaba de niños. Y pude ver en este ejemplo todos los elementos estructurales que hemos descubierto: el silencio, el alejamiento de los jóvenes; la búsqueda de vías para que el perpetrador fuera inofensivo, por así decirlo. Todo lo referente a las víctimas apenas fue tomado en consideración. Hasta la fecha, no ha habido una comunicación real al respecto. Eso fue en los años 60, gracias a Dios, antes de que yo fuera un adolescente. 

Siempre he tenido un conocimiento al respecto, pero muy inespecífico, porque no se hablaba de ello. En este sentido, básicamente tuve que pasar por todo el proceso de aprendizaje por mí mismo, personalmente. También con la decepción de lo que hacen los sacerdotes cuando abusan de su poder y poder espiritual de esta manera. Tengo que decir honestamente que esto también es una decepción para mí, como sacerdote: que este poder no se use para promover la fe, sino para abusar, dañando a las personas durante toda su vida y arrancando la fe de sus corazones. 

Y junto con este proceso de aprendizaje, el cambio de perspectiva hacia la centralidad de las víctimas, de los supervivientes, como a menudo se llaman a sí mismos, para prestarles atención. Esto es algo que he tenido que aprender. Y lo he tenido que aprender con mucho esfuerzo. 

Pregunta: Sin embargo, la percepción pública sigue siendo fatal. El panorama que emerge es el de encubrimientos; y de las concesiones, solo cuando es absolutamente necesario. Pero contamos con la buena voluntad de muchos. Y también con que se está trabajando mucho en los campos de la prevención y de la reevaluación. ¿Por qué todavía la curva (de abandonos) no se para o se estabiliza y desciende? 

Bätzing: Esa es una preocupación legítima. Supongo que eres un creyente que quiere confesar de nuevo, con la cabeza en alto y la espalda recta: soy católico. Muchos ya no pueden hacer esto porque tienen que justificarse. Esto tiene que ver con la confianza perdida. Mi experiencia es que lo que estamos haciendo ahora, no debemos hacerlo para recuperar la confianza, sino porque es algo que se lo debemos a las víctimas. Tenemos que hacer todo lo que podamos. Si la nueva confianza crece o no, es algo que ya no está en mis manos, eso está en manos de otros. La confianza se da, no se compra ni se gana. 

También me doy cuenta de esto como obispo de Limburgo. Recientemente tuvimos un gran congreso sobre cambios de fondo en la diócesis, con muchos participantes. Me gustaría que esto se debatiera ampliamente. En un momento dado, el moderador preguntó: «Sr. Obispo, ¿se puede confiar en usted?» Esa fue una buena pregunta. Le respondí: La confianza sólo se puede dar. Te la doy. A veces me digo a mí mismo: He estado aquí durante cinco años y lucho: ¿Qué más debo hacer? – Pero eres tú quien decide si confías en mí o no. 

Y lo mismo vale para la cuestión de los abusos, los escándalos financieros y la crisis de confianza que hay en Colonia. Tenemos que hacer nuestro trabajo. Pero entiendo la impaciencia de muchos creyentes que dicen: Pronto ya no podré seguir confiando. No siempre quiero tener que justificarme a mí mismo de por qué pertenezco todavía a este “negocio”. 

Las 7 tesis de las católicas alemanas

Contra el clericalismo, el patriarcado y la corrupción: éstas son las 7 tesis de las católicas alemanas


                                “En nuestra iglesia, todos comparten la misión; el poder se comparte”.

Tesis de las mujeres católicas

1.- En nuestra iglesia todas las personas participan del envío todos los cargos

Porque los derechos humanos y la Ley Fundamental garantizan la igualdad de derechos para todas las personas -sólo la Iglesia Católica lo ignora. Ser hombre hoy en día establece derechos especiales en la iglesia.

2.- En nuestra iglesia, todos comparten la misión; el poder se comparte.

Pues el clericalismo es uno de los problemas básicos de la Iglesia católica actual y favorece el abuso de poder con todas sus facetas inhumanas.

3.- En nuestra iglesia, los actos de violencia sexualizada se investigan exhaustivamente y los responsables rinden cuentas. Las causas se combaten sistemáticamente.

Durante demasiado tiempo, la Iglesia católica ha sido un escenario de violencia sexual. Las autoridades eclesiásticas siguen manteniendo en secreto la información sobre estos crímenes violentos y eluden su responsabilidad.

4.- Nuestra iglesia muestra una actitud de aprecio y reconocimiento hacia una sexualidad atenta y autodeterminada y hacia la pareja.

Pues la moral sexual enseñada oficialmente es ajena a la vida y discriminatoria. No se basa en la imagen cristiana del hombre y ya no es tomada en serio por la mayoría de los creyentes.

5.- En nuestra iglesia el modo de vida célibe no es un requisito para el ejercicio de un ministerio ordenado.

Pues la obligación del celibato impide a personas seguir su vocación. Los que no pueden cumplir con esta obligación vive a menudo detrás de falsas fachadas y se ven sumidos en crisis existenciales.

6.- Nuestra iglesia funciona según los principios cristianos. Es la administradora de los bienes que se le confían; no le pertenecen.

La ostentación, las transacciones financieras dudosas y el enriquecimiento personal de los responsables de la iglesia han sacudido y disminuido profundamente la confianza en la iglesia.

7.- Nuestra misión es el mensaje de Jesucristo. Actuamos en consecuencia y nos enfrentamos a los retos sociales.

Porque los dirigentes de la iglesia se han jugado su credibilidad. No consiguen hacerse oír de forma convincente y trabajar por un mundo justo en el espíritu del Evangelio.

Los laicos en el camino sinodal de la iglesia alemana

Los laicos, con voz y voto en el Camino Sinodal de la Iglesia alemana

En el proceso sinodal que está viviendo Alemania, los laicos no son unos meros convidados de piedra sino que participan con voz y voto. Y por todo ello vela Thomas Sternberg, presidente del Comité Central de Católicos Alemanes (ZdK, por sus siglas en alemán). El propio profesor Sternberg forma parte de la presidencia del Camino Sinodal junto al presidente y al vicepresidente de la Conferencia Episcopal –Georg Bätzing y Franz-Josef Bode, respectivamente– y la política Karin Kortmann, vicepresidenta del ZdK.
Este comité representa al laicado alemán y cuenta con 230 miembros: un 40% provienen de asociaciones y organizaciones católicas, y otro 40%, de los consejos de las diócesis. Ambos grupos, movimientos y diócesis, eligen cada uno a 45 personas de los participantes en las asambleas del Sínodo.
“Los obispos alemanes, como representantes del laicado, nos pidieron que lleváramos a cabo un proceso con ellos para abordar las cuestiones que un estudio científico había formulado como causas sistémicas del abuso sexual del clero”, relata Sternberg sobre los orígenes del proceso. “Después de deliberar y decidir, la Asamblea Plenaria acordó seguir este camino en una organización en igualdad de condiciones con los obispos”. Seguir leyendo

Entrevista a la nueva secretaria general de la Conferencia Episcopal Alemana

Beate Gilles: «Se ha roto el tabú para hablar de la bendición a parejas homosexuales»

Beate Gilles, ayer, junto a Georg Bätzing
«En el Camino Sinodal las preguntas ya están sobre la mesa. En Limburgo tratamos el tema bajo el lema «Pedir la bendición». Me quedó claro que la respuesta a la cuestión de la bendición no puede ser simplemente ‘sí’ o ‘no’, sino que la situación es más diferenciada»
«No creo que sea útil que en la Iglesia se definan posiciones como ‘fuera’ o ‘dentro’. ‘María 2.0’ también está formada por mujeres que participan en nuestras parroquias y que son un corazón de nuestra Iglesia»
«No sólo es un momento crítico para la Iglesia, sino también un momento emocionante, en el que muchas cosas ya han empezado a moverse. Así que me dije: no voy a huir, pero quiero participar»
«Conmigo como mujer, el cargo de Secretaria General cambiará definitivamente, por ejemplo, en lo que respecta al papel que puedo asumir en la vida espiritual de la casa; aquí tenemos que encontrar nuevas formas»
24.02.2021 | Por Björn Odendahl y Ludwig Ring-Eife


(Katolisch.de).- Durante casi un cuarto de siglo, el jesuita Hans Langendörfer fue secretario de la Conferencia Episcopal Alemana. Antes de él, también, sólo los hombres consagrados ocupaban el cargo. Ahora, Beate Gilles, actual directora del Departamento de Infancia, Juventud y Familia de la Diócesis de Limburgo, es la primera mujer que asume el cargo. En su primera rueda de prensa, se centró en el futuro de la Iglesia en Alemania y en el Camino Sinodal. Katholisch.de habló con ella sobre este tema, así como sobre la cuestión de cómo ella, como mujer, quiere tratar las preocupaciones de reforma de otras mujeres en la Iglesia.
Señora Gilles, en primer lugar, felicidades por su elección como Secretaria General de la Conferencia Episcopal Alemana. ¿Le ha felicitado ya su predecesor, el padre Hans Langendörfer?
Muchas gracias. Sí, lo ha hecho. Me escribió una carta, pero aún no he podido leerla en detalle. Además, he recibido numerosos mensajes y felicitaciones en mi teléfono móvil.
El obispo Georg Bätzing, cuando fue elegido presidente el año pasado, dijo que a uno le gustaría huir de la tarea. ¿Sientes lo mismo?
Gilles: Cuando llegó la petición, también fue mi primer reflejo. He pensado en muchas cosas que decir en contra. Tenía menos que ver con el trabajo en sí que con la situación general de la iglesia. Pero entonces me di cuenta de que ahora también estoy en una posición en la que estoy por y para la iglesia. Además, no sólo es un momento crítico para la Iglesia, sino también un momento emocionante, en el que muchas cosas ya han empezado a moverse. Así que me dije: no voy a huir, pero quiero participar.
¿Qué quiere hacer exactamente en su nuevo puesto?
Gilles: En el futuro, incluso más que en mi anterior cargo en Limburgo, se tratará de los grandes temas que conciernen a la Iglesia en su conjunto. En primer lugar, está la dimensión social, es decir, la pregunta: ¿Cuándo es importante que la Iglesia católica alce la voz? La segunda dimensión se refiere a las cuestiones centrales de la Iglesia. Y una tercera dimensión para mí es el trabajo de la Asociación de Diócesis Alemanas (VDD). ¿Dónde podemos crear sinergias entre las diócesis? ¿Dónde tenemos que ahorrar dinero? ¿Y qué proyectos interdiocesanos queremos priorizar?

En el futuro tendrás un papel destacado en el Camino Sinodal. ¿Cómo ve el proceso?
Gilles: He seguido intensamente el Camino Sinodal en cuanto al contenido, pero ahora tengo que familiarizarme primero con las estructuras. Mi primera impresión es que una preparación muy cuidadosa de las situaciones de debate es especialmente importante. Por ejemplo, me pareció que algunos sinodales tenían menos miedo de presentar su posición en la versión digital. También registré que en los foros sinodales la gente ya está en diferentes etapas y que los temas también se discuten con diferente intensidad.
En la diócesis de Limburgo también ha trabajado en proyectos dedicados a la atención pastoral de las parejas en las llamadas situaciones irregulares, por ejemplo, los homosexuales. ¿Qué quiere aportar en este ámbito?
Gilles: En el Camino Sinodal las preguntas ya están sobre la mesa. En Limburgo tratamos el tema bajo el lema «Pedir la bendición». Me quedó claro que la respuesta a la cuestión de la bendición no puede ser simplemente «sí» o «no», sino que la situación es más diferenciada. Hemos optado por que todos den su opinión desde sus respectivas profesiones, por cierto, antes del inicio del Camino Sinodal. De este modo, hemos creado un emocionante testimonio eclesiástico contemporáneo, porque se nota que esta retroalimentación ha resultado mucho más contenida que después de la primera asamblea sinodal. Así que se ha roto el tabú de hablar de ello.
Otro tema del Camino Sinodal es el de la participación de las mujeres en la Iglesia. Antes del comienzo de la Asamblea volvieron a producirse protestas y llamamientos, entre otros de las asociaciones oficiales de mujeres, pero también de «María 2.0». ¿Se acerca a los grupos en la función de mayor rango que una mujer puede alcanzar actualmente en la Iglesia en Alemania?
Gilles: Por supuesto, me dirijo a las asociaciones oficiales, como kfd o KDFB, donde ya conozco a varios responsables. Pero también me estoy acercando a «María 2.0». Porque no creo que sea útil que en la Iglesia se definan posiciones como «fuera» o «dentro». «María 2.0» también está formada por mujeres que participan en nuestras parroquias y que son un corazón de nuestra Iglesia. Si se observa el «Ataque de Tesis» de este fin de semana, también vale la pena echar un vistazo más matizado. Hay cuestiones en las que ya es posible una buena colaboración, pero también hay puntos en los que tenemos que decir: «Todavía no hemos llegado a ninguna parte». Pero eso no significa que no debamos discutir estas demandas.

Ahora usted, como única mujer, tiene que coordinar y moderar la interacción de 68 hombres ordenados, los obispos. ¿Cómo quieres hacerlo?
Gilles: Si miro aquí a la Secretaría de la Conferencia Episcopal, pero también a los ordinariatos individuales, entonces la relación allí ya es diferente. Hay una buena mezcla de hombres y mujeres, consagrados y no consagrados. Así que no es una situación completamente nueva para los obispos. Además, no soy miembro con derecho a voto en las asambleas, por lo que la pregunta «¿Cómo vota la única mujer que hay?» no se plantea. Aun así, es una señal fuerte poner a una mujer en esa posición de liderazgo ahora.
Entre los obispos se han notado recientemente algunas tensiones. ¿Cómo quieres afrontarlo?
Gilles: Creo que es importante no sólo hablar con los obispos sobre las proverbiales «patatas calientes», que se acaban de tratar en el Camino Sinodal. Entonces, probablemente surgirá una imagen más diferenciada. Sólo nuestros debates sobre los medios financieros y la cuestión de cómo queremos dar impulsos juntos en el futuro nos unirán. Pero primero tenemos que conocernos mejor. Porque se necesitan experiencias comunes.
Usted conoce muy bien al obispo Georg Bätzing de Limburgo. ¿Qué está haciendo prácticamente para conocer mejor a sus hermanos en el cargo?
Gilles: Ciertamente, buscaré el diálogo con cada uno de los obispos. Pero también pediré a los obispos que me den algunos contactos adicionales en su diócesis. Es cierto que tengo algunos contactos de mi trabajo anterior. Pero me gustaría conocer mucho mejor cada una de las diócesis.
Por último, una pregunta personal. Antes tenías hombres consagrados en tu puesto, ahora una mujer no consagrada: ¿temes estar bajo especial observación y presión para rendir?
Gilles: La situación no es del todo nueva para mí desde mi época en Limburgo. Sin embargo, no sólo me concierne a mí, sino a muchas mujeres que ocupan puestos de liderazgo, ya sea dentro o fuera de la Iglesia. Conmigo como mujer, el cargo de Secretaria General cambiará definitivamente, por ejemplo, en lo que respecta al papel que puedo asumir en la vida espiritual de la casa; aquí tenemos que encontrar nuevas formas. Pero fue una decisión consciente la de abrir la oficina. Por lo tanto, puedo estar seguro de que quienes me han elegido ahora también lo quieren así, y puedo estar seguro de una buena cooperación.

Las 7 tesis de las católicas alemanas

Contra el clericalismo, el patriarcado y la corrupción: éstas son las 7 tesis de las católicas alemanas

«El clericalismo es uno de los problemas básicos de la Iglesia católica actual y favorece el abuso de poder con todas sus facetas inhumanas»
«En nuestra iglesia el modo de vida célibe no es un requisito para el ejercicio de un ministerio ordenado»
«La ostentación, las transacciones financieras dudosas y el enriquecimiento personal de los responsables de la iglesia han sacudido y disminuido profundamente la confianza en la iglesia» Seguir leyendo

El Camino Sinodal de la Iglesia en Alemania

Alemania. Concluye la conferencia online del Camino Sinodal

Comunicado de prensa El Camino Sinodal | Nº 025 05.02.2021
“Demos forma a nuestra iglesia”
Esta tarde (5 de febrero de 2021) ha finalizado la conferencia online de dos días del Camino Sinodal. Tras la primera Asamblea Sinodal celebrada hace un año en Fráncfort del Meno y las conferencias regionales del pasado otoño, esta conferencia en condiciones de Corona era una etapa más. Participaron lxs integrantes de la Asamblea Sinodal, lxs demás integrantes de los cuatro Foros Sinodales, lxs observadores de la comunidad ecuménica y de los países vecinos, así como lxs interlocutorxs diocesanxs. Además, más de 80 representantes de los medios de comunicación acompañaron la conferencia.
El primer día se centró en el debate sobre los abusos sexuales en la Iglesia Católica. El equipo de portavoces del Consejo Consultivo de la Conferencia Episcopal Alemana, con Johanna Beck, Kai Christian Moritz y Johannes Norpoth, se dirigió a los participantes con peticiones de medidas necesarias sobre el trasfondo de las experiencias personales: “No nos dejemos distraer por los sistemas que están en modo de alarma e irritación. Decisivo para la credibilidad, para la reputación de nuestra Iglesia y para los que nos vemos afectados será cómo se traten los resultados, cuando se hagan públicos, a nivel de liderazgo de las diócesis. Qué consecuencias, también en lo que respecta a las personas, se sacarán y qué, y esto es especialmente importante para nosotrxs en este momento, será lo que queda en el presente y en el futuro de las pasadas declaraciones de mucho palabreo sobre la propia voluntad de esclarecer”, dijo el equipo de portavoces. Y además: “La violencia sexual y el abuso espiritual de niñxs, jóvenes y adultxs representa una perversión inconcebible del Evangelio. Hacer todo lo posible para acabar con esta perversión (aunque tengas que salir de tu zona de confort teológico para hacerlo) es evangelizar.” Seguir leyendo