Arranca el camino sinodal en las iglesias particulares

 

El camino sinodal fue inaugurado por el Papa en el Vaticano el pasado fin de semana, 9 y 10 de octubre, y en las iglesias particulares arrancará este domingo, 17 de octubre 

El arzobispo de Madrid, cardenal Carlos Osoro, celebrará a las 19:00 horas una Misa solemne en la catedral de Santa María la Real de la Almudena 

La Comisión Diocesana para el Sínodo y la Delegación Episcopal de Liturgia proponen a las parroquias y lugares de culto unirse a esta intención a través de la oración universal y de la oración al Espíritu Santo 

El objetivo de esta fase es la consulta al pueblo de Dios para que el proceso sinodal se realice en la escucha de la totalidad de los bautizados 

17.10.2021 

(CONFER); El camino sinodal fue inaugurado por el Papa en el Vaticano el pasado fin de semana, 9 y 10 de octubre, y en las iglesias particulares arrancará este domingo, 17 de octubre. El arzobispo de Madrid, cardenal Carlos Osoro, celebrará a las 19:00 horas una Misa solemne en la catedral de Santa María la Real de la Almudena. En una carta, el purpurado anima a participar en esta ceremonia a todo el clero, así como a los miembros de la vida consagrada y a los laicos. 

La Comisión Diocesana para el Sínodo y la Delegación Episcopal de Liturgiaproponen a las parroquias y lugares de culto unirse a esta intención a través de la oración universal y de la oración al Espíritu Santo. Ambos elementos pueden incluirse en la celebración habitual de la Eucaristía del domingo XXIX del tiempo ordinario. 

El documento hecho público por la Secretaría del Sínodo con motivo de esta XVI Asamblea General Ordinaria explica que «el objetivo de esta fase es la consulta al pueblo de Dios para que el proceso sinodal se realice en la escucha de la totalidad de los bautizados». Se ha enviado un documento preparatorio, un cuestionario y un vademécum con propuestas para realizar la consulta, que estará abierta a los alejados de la Iglesia o de la fe y a aquellos que tienen otras confesiones cristianas o que confiesan otras religiones. 

La fase de discernimiento diocesano culminará con una reunión presinodal y sus conclusiones se enviarán a la Conferencia Episcopal Española, donde los obispos, reunidos en Asamblea, realizarán una síntesis con las aportaciones de las diferentes diócesis para enviar a la Secretaría del Sínodo antes de abril de 2022. 

Coneste material, procedente de todas las iglesias particulares de todo el mundo, se elaborará un instrumentum laboris que será publicado en septiembre de 2022 y que será enviado a las iglesias particulares para trabajar la segunda fase del Sínodo: la continental

La fase continental, que durará hasta marzo de 2023, tiene como objetivo que las conferencias continentales dialoguen sobre el instrumentum laboris, para realizar un discernimiento, teniendo en cuenta las particularidades culturales de cada continente

Por último, con las reflexiones aportadas se redactará un documento final que se enviará a la Secretaría del Sínodo para que elabore un nuevo instrumentum laboris de cara a la Asamblea Sinodal universal que tendrá lugar en Roma en octubre de 2023

¿Qué es el Sínodo 2023?

Qué es el Sínodo de 2023, por qué es novedoso y cómo se va a desarrollar 

Logo del Sínodo 2021-2023, ‘Por una Iglesia sinodal: comunión, participación y misión’ 

En octubre de 2023 se celebrará en el Vaticano la XVI Asamblea General Ordinaria del Sínodo de los Obispos, titulada ‘Por una Iglesia sinodal: comunión, participación y misión’

La intención del papa Francisco es que la Iglesia entera participe en la búsqueda de métodos en pos de la sinodalidad, es decir, para conseguir que de manera real y efectiva todos los bautizados, Papa, obispos, sacerdotes, consagrados y laicos caminen juntos en comunión y fraternidad. 

Para garantizar que todos los creyentes puedan tomar parte en la reflexión, Francisco ha diseñado un novedoso itinerario que, en la práctica, significa que el Sínodo no es solo la Asamblea de octubre de 2023, sino un camino de dos años

Así que el Sínodo de 2023 en realidad comienza en octubre de 2021, y en él no participan solo los obispos, sino todo el Pueblo de Dios. 

A continuación compartimos 14 claves para comprender este camino sinodal en profundidad, su novedad y cómo se va a desarrollar: 

1. Qué es el Sínodo 

El Sínodo de los Obispos es un organismo consultivo creado por Pablo VI en el marco del Concilio Vaticano II, para pedir a obispos de todo el mundo que participen en el gobierno de la Iglesia, aconsejando al Papa sobre asuntos de interés para la Iglesia universal. 

Etimológicamente, la palabra “sínodo” deriva de los términos griegos syn (“juntos”) y hodos (“camino”), y expresa la idea de “caminar juntos”

2. Qué es el Sínodo de 2023 

En el año 2023, el Sínodo de los Obispos se reunirá en su XVI Asamblea General Ordinaria, para tratar el tema ‘Por una Iglesia sinodal: comunión, participación y misión’, a convocatoria del papa Francisco. 

La fecha exacta de la Asamblea está por determinar, pero será en octubre, previsiblemente por una duración de 3 o 4 semanas, como suele ser habitual en los Sínodos. 

No obstante, se introduce una novedad: el Sínodo de 2023 no solo es la Asamblea de octubre de 2023, ese evento donde participan el Papa y los obispos, sino que es todo un proceso que involucra, además, al conjunto de los bautizados (sacerdotes, religiosos, laicos, hombres, mujeres, jóvenes, adultos…). 

3. Por qué se habla de ‘Sínodo 2021-2023’ 

En algunos sitios se habla de ‘Sínodo 2021-2023’ porque los trabajos preparatorios de la Asamblea comienzan en 2021, y el Papa quiere que toda la Iglesia universal participe en ellos, para lo cual ha diseñado un itinerario especial. 

La Asamblea de 2023 será la tercera fase del Sínodo, donde tomarán parte entre 200 y 250 padres sinodales. Antes, en 2021 y 2022, se celebrarán las fases de preparación donde habrán participado millones de personas. 

Así, el Sínodo 2021-2023 no solo es la Asamblea de octubre de 2023, ese evento donde participan el Papa y los obispos, sino que es todo un proceso que involucra, además, al conjunto del Pueblo de Dios. 

4. Cuál es el objetivo del Sínodo de 2023 

Al convocar esta reunión del Sínodo, el papa Francisco quiere que toda la Iglesia reflexione sobre la sinodalidad, un tema que él considera que es decisivo para la vida y la misión de la Iglesia. 

Cuando se conmemoraron los 50 años de la institución del Sínodo de los Obispos, se celebró un acto en Roma. El papa Francisco pronunció un discurso donde señaló: “El camino de la sinodalidad es el camino que Dios espera de la Iglesia del tercer milenio. Lo que el Señor nos pide, en cierto sentido, ya está todo contenido en la palabra ‘Sínodo’. Caminar juntos –laicos, pastores, Obispo de Roma– es un concepto fácil de expresar con palabras, pero no es tan fácil ponerlo en práctica”. 

Y añadió: “Estoy convencido de que, en una Iglesia sinodal, también el ejercicio del primado petrino podrá recibir mayor luz. El Papa no está, por sí mismo, por encima de la Iglesia; sino dentro de ella como bautizado entre los bautizados y dentro del Colegio episcopal como obispo entre los obispos, llamado a la vez –como Sucesor del apóstol Pedro– a guiar a la Iglesia de Roma”. 

5. Qué tiene de novedoso el Sínodo de 2023 

El papa Francisco ha diseñado un itinerario sinodal que supone una modalidad inédita para preparar el camino hacia la Asamblea de 2023tanto por sus fases como por la implicación que pide a todos los bautizados

El objetivo es la escucha real y garantizar que todos los creyentes pueden participar de alguna manera en el proceso sinodal. 

Lo cierto es que en 2014 y 2015, el Vaticano envió un cuestionario a las Iglesias locales para que participaran en los dos Sínodos que se dedicaron a la familia. Pero en esta ocasión se aplicará una metodología que garantiza que esa consulta sea real y efectiva. 

El camino sinodal se articulará en tres fases: 

  • Fase diocesana: octubre 2021-abril 2022. 
  • Fase continental: septiembre 2022-marzo 2023. 
  • Fase de la Iglesia universal: octubre 2023. 

La fase diocesana y la fase continental darán lugar, por primera vez en la historia de los Sínodos, a dos Instrumentum laboris distintos, con los que se trabajará después en Asamblea sinodal. [LEER MÁS: Qué es el Instrumentum laboris]

6. Por qué hay dos Instrumentum laboris del Sínodo de 2023 

En el Sínodo de 2023 hay dos Instrumentum laboris que resultan de consultar a las Iglesias locales (fase diocesana) y a las Iglesias a nivel continentes o regiones (fase continental). 

Los dos Instrumentum laboris los elabora la Secretaría General Permanente del Sínodo: el primero estará publicado en septiembre de 2022 y el segundo se publicará en junio de 2023, y los dos textos se enviarán a los padres sinodales antes de la Asamblea de octubre de 2023. 

Ambos textos servirán para iniciar las discusiones de los miembros participantes y focalizar sus trabajos. 

7. Qué documentos se han publicado hasta ahora 

El 7 de septiembre de 2021, la Secretaría General del Sínodo publicó el Documento Preparatorio (lo que hasta ahora se conocía como Lineamenta) acompañado por un Vademécum (un manual “para la escucha y el discernimiento) y un cuestionario. El objetivo de esta documentación es proporcionar una metodología y facilitar la consulta y la participación de todos los creyentes en el ámbito de la Iglesia local. 

El Documento Preparatorio se ha enviado a todas las diócesis, Conferencias Episcopales, dicasterios de la Curia romana, Unión de Superiores Generales, Unión de Superioras Mayores, otras uniones y federaciones de Vida Consagrada, movimientos internacionales de laicos, Universidades y Facultades de Teología. 

Por una Iglesia plenamente participativa: arranca la consulta del Sínodo 

8. Qué dice el Documento Preparatorio del Sínodo de 2023 

El 7 de septiembre de 2021 se publicó el Documento Preparatorio que sirve para iniciar las consultas y trabajos de cara al Sínodo 2021-2023

El texto arranca con una premisa esencial: “La Iglesia de Dios es convocada en Sínodo”. Toda la Iglesia, no solo los obispos. 

La pregunta principal que plantea el texto es: “En una Iglesia sinodal, que anuncia el Evangelio, todos ‘caminan juntos’: ¿cómo se realiza hoy este caminar juntos en la propia Iglesia particular? ¿Qué pasos nos invita a dar el Espíritu para crecer en nuestro ‘caminar juntos’?”. 

El documento se articula en torno a cuatro puntos: La llamada a caminar juntos; Una Iglesia constitutivamente sinodal; En la escucha de las Escrituras; y La sinodalidad en acción: pistas para la consulta al Pueblo de Dios). 

LEER MÁS: “Por una Iglesia sinodal: comunión, participación y misión”, documento preparatorio del Sínodo 

9. Cuándo comienza el Sínodo de 2023 

El camino hacia el Sínodo de 2023 comienza el 9 y 10 de octubre de 2021 en el Vaticano, con la apertura del Sínodo por parte del papa Francisco, en dos momentos. 

El sábado 9 de octubre, en la nueva Sala del Sínodo, Momento de reflexión para el inicio del camino sinodal: 

  • 8 h. Bienvenida. 
  • 9 h. Entronización y proclamación de la palabra de Dios (Ap 1,9-20) 
  • Meditación a cargo de P. Paul Béré, sj (Burkina Fasso) y Cristina Inogés Sanz (España). 
  • Discurso del papa Francisco. 
  • Saludo del Card. Jean Claude Hollerich, Relator General del Sínodo. 
  • Testimonios: una mujer joven de Sudáfrica, una religiosa de los Estados Unidos y un obispo de Corea, una familia de Australia, un sacerdote de Brasil y un líder de una comunidad religiosa de Francia. 
  • Mensaje del cardenal Mario Grech, secretario general del Sínodo. 
  • Introducción a los trabajos en grupos reducidos. 
  • 11 h. Pausa. 
  • 11:30 h. Talleres en grupos reducidos (por idiomas). 
  • 13:30 h. Fin de los trabajos. 

El domingo 10 de octubre, a las 10 h. en la Basílica de San Pedro, tendrá lugar la Santa Misa, presidida por el papa Francisco. 

El 17 de octubre el Sínodo se abrirá en las diócesis. Roma ha sugerido que la celebración de apertura sea una Eucaristía, pero ha indicado que también podría ser una Liturgia de la Palabra, una peregrinación, una oración para-litúrgica, etc., y ha elaborado un documento con varias ideas

Después, durante los dos años siguientes, tienen lugar la fase diocesana de consulta (2021-2022) y la fase continental (2022-2023). 

10. Cronología del camino sinodal para el Sínodo 2021-2023 

Así transcurrirá el camino sinodal en estos dos años: 

  • 7 de septiembre de 2021: la Secretaría General Permanente del Sínodo envía a las Iglesias particulares el Documento Preparatorio, para comenzar la fase diocesana. 
  • 9 y 10 de octubre en el Vaticano: apertura solemne del camino sinodal, a cargo del papa Francisco. 
  • 17 de octubre: apertura solemne del camino sinodal en las Iglesias locales, a cargo de cada obispo. 
  • Octubre de 2021-abril de 2022: fase diocesana: cada diócesis trabaja el Documento Preparatorio, las consultas terminan con una reunión presinodal y elevan sus conclusiones a la Conferencia Episcopal. A su vez, cada Conferencia Episcopal recopila todas las aportaciones y redacta un solo informe que manda a Roma antes de abril. 
  • Abril de 2022: la Secretaría General del Sínodo recibe las aportaciones de todas las Iglesias locales. 
  • Septiembre de 2022: la Secretaría General del Sínodo publica el primer Instrumentum laboris, fruto de las aportaciones de la fase diocesana. 
  • Septiembre de 2022-marzo de 2023: fase continental: organizadas en siete regiones, las Iglesias estudian el Instrumentum laboris y preparan sus propias conclusiones, que envían a Roma antes de marzo de 2023. 
  • Marzo de 2023: la Secretaría General del Sínodo recibe las contribuciones de todas las Iglesias a nivel continental o regional. 
  • Junio de 2023: la Secretaría General del Sínodo publica el segundo Instrumentum laboris, fruto de las aportaciones de la fase continental. 
  • Octubre de 2023: fase de Iglesia universal. Se celebra la XVI Asamblea General Ordinaria del Sínodo de los Obispos. 

11. Cómo será la fase diocesana del Sínodo de 2023 

La primera fase del Sínodo de 2023 es la fase diocesana y tiene lugar entre octubre de 2021 y abril de 2022, donde las Iglesias particulares y otras realidades eclesiales reflexionarán sobre el Documento Preparatorio, enviado por Roma para consultar la opinión del total de los creyentes. [LEER MÁS: Hoja de ruta preparada por el Vaticano para la fase diocesana] 

El Documento Preparatorio, acompañado por un Vademécum y un cuestionario, lo envía la Secretaría General Permanente del Sínodo a todas las diócesis, Conferencias Episcopales, dicasterios de la Curia romana, Unión de Superiores Generales, Unión de Superioras Mayores, otras uniones y federaciones de Vida Consagrada, movimientos internacionales de laicos, Universidades y Facultades de Teología. 

Cada obispo habrá nombrado, antes de octubre de 2021, un responsable o equipo diocesano para realizar la consulta sinodal, a través de órganos de participación que garanticen una consulta real y eficaz. Esta consulta terminará con una reunión presinodal, que será el momento culminante del discernimiento diocesano. 

Al terminar la fase diocesana, cada diócesis enviará sus conclusiones a su Conferencia Episcopal

A su vez, cada Conferencia Episcopal habrá nombrado un responsable o un equipo que sea punto de referencia y de contacto entre los responsables diocesanos y la Secretaría General Permanente del Sínodo. 

Cuando la Conferencia Episcopal reciba las contribuciones de las diócesis, los obispos se reunirán en asamblea para conocerlas y se redactará una síntesis, que deberá enviarse a Roma antes de abril de 2022. 

En abril de 2022, Roma recibirá también las aportaciones del resto de organismos e instituciones a los que envió el Documento Preparatorio. Con todas las contribuciones de la fase diocesana, la Secretaría General Permanente redacta el primer Instrumentum laboris, que debe tener listo antes de septiembre de 2022. 

12. Cómo será la fase continental del Sínodo de 2023 

La fase continental del Sínodo de 2023 es la segunda fase del camino. Se celebra entre septiembre de 2022 y marzo de 2023. El objetivo es que la Iglesia, a nivel continental o regional, dialogue sobre las aportaciones realizadas por las Iglesias particulares. 

La fase continental comienza en septiembre de 2022, cuando la Secretaría General Permanente envía el primer Instrumentum laboris, fruto de la fase diocesana. 

Las Conferencias Episcopales se agruparán en Reuniones Internacionales, y cada una de estas Reuniones nombrará a un responsable que funcione de nexo entre las Conferencias Episcopales y la Secretaría General Permanente. 

En total se celebrarán siete asambleas continentales: África, Oceanía, Asia, Oriente Medio, Europa, América Latina y América del Norte. En ellas participarán obispos y otros miembros del Pueblo de Dios, para llevar a cabo un “discernimiento presinodal”. Cada asamblea redactará un documento final que deben enviar a Roma en marzo de 2023. 

Al mismo tiempo, se estarán celebrando asambleas internacionales de especialistas, que también enviarán sus contribuciones a Roma. Con todo este material, la Secretaría General Permanente del Sínodo redacta el segundo Instrumentum laboris, que publicará antes de junio de 2023. 

13. Quién es quién en el Sínodo de 2023 

El secretario general dirige la Secretaría General Permanente del Sínodo de los Obispos, y es miembro de la Asamblea. Aparte, ante cada nueva Asamblea sinodal el Papa designa varios cargos con funciones específicas mientras dura la reunión eclesial. [LEER MÁS: Quién es quién en el organigrama de una Asamblea sinodal] 

En julio de 2021, Francisco nombró varias comisiones (teológica, metodológica y asesora) para ayudar a la Secretaría General en sus tareas de cara a la Asamblea de octubre: 

  • Secretario general del Sínodo de los Obispos: cardenal Mario Grech. 
  • Subsecretarios: Luis Marín de San Martín y Nathalie Becquart. 
  • Presidente delegado del Sínodo 2023: pendiente de nombramiento. 
  • Relator general del Sínodo 2023: Jean-Claude Hollerich, arzobispo de Luxemburgo. 
  • Secretario especial del Sínodo 2023: pendiente de nombramiento. 
  • Comisión Teológica 
  • Comisión para la Metodología 
  • Comité Consultivo de Orientación 

Todas las noticias sobre el Sínodo 2023 

Todas las noticias e informaciones sobre el Sínodo 2021-2023 ‘Por una Iglesia sinodal: comunión, participación y misión’ 

¿Con qué tipo de Iglesia sueñas?

Manuel Corral: “Sueño con una Iglesia que un día sea laical y que salga de lo ritual para ser más humana” 

Manuel Corral: “Sueño con una Iglesia de laicos formados e informados” 

Lo que ha hecho Aguiar en este ámbito de las Unidades Pastorales, que ya comienzan a funcionar, es unir a varias parroquias; que siguen siendo parroquias pero los sacerdotes viven juntos en comuidad y hay una cierta coordinación. Viven en una casa donde hay un coordinador y las parroquias afines comparten trámites de forma indistinta 

Yo creo que el grave problema llega cuando las diferentes ideas no se confrontan. Y como en todas partes, en la misma Iglesia. Lo vemos con el Papa Francisco, que él siempre ha buscado el diálogo con la gente porque no tiene miedo a la confrontación 

Que estos grupos (en referencia al Yunque), con los que estoy completamente en desacuerdo, utilicen su fuerza y sus estrategias para difamar o para desprestigiar a una persona, por ejemplo el caso que ha vivido Carlos Aguiar, sin argumentos, sin hechos. Simplemente hablar por hablar… No tiene sentido 

Creo que tenemos que propiciar una Iglesia que no sea clerical y que el sacerdote sea el instrumento para facilitar los caminos, los diálogos. Por eso, el sacerdote tiene que ser un hombre formado y, además, informado. Pero formado en las nuevas realidades que el mundo es 

12.09.2021 Jesús Bastante 

Manuel Corral es un religioso verbita español, pero con el corazón mexicano, que lleva medio siglo fuera trabajando por una Iglesia en salida. Ahora, como Secretario de Relaciones Institucionales del Arzobispado de México. “En México me llaman gachupín porque tengo acento español, y en España me dicen que tengo acento mexicano”, explica entre risas. 

Responsable de las relaciones entre el Arzobispado y el Gobierno de López Obrador, repasamos con Manuel la actualidad de la Iglesia del país, la secularización, el impacto de los grupos ultracatólicos o los movimientos antivacunas.  

-Naciste en un pueblo de Zamora. 

En un pueblito de Zamora, en la frontera con Portugal: Fornillos. Está en ribera del Duero y allí hacen muy buenos quesos y muy buenos vinos. Mi madre, a sus 92 años, vive allí todavía y acabo de visitarla. Llevo tres semanas aquí y ya estoy listo para regresar a México. 

-Tienes acento mexicano. 

En México me llaman gachupín porque tengo acento español, y en España me dicen que tengo acento mexicano (risas). 

-Manuel es Secretario de Relaciones Institucionales de México ‘ad extra’. ¿Qué supone un puesto así en una arquidiócesis tan grande? 

El arzobispo Carlos Aguiar, desde que estuvo en Conferencia episcopal de México como secretario general, reestructuró la secretaría y consideró que eran necesarios dos secretarios, de ahí lo de ‘extra’; uno para atender los asuntos del día a día de la diócesis, (aquí también está el padre García para asuntos internos), y yo con la ayuda del padre Quintero, conocido de esta revista, mercedario, para las relaciones institucionales. 

¿Qué implica? En las relaciones institucionales siempre tiene que haber un diálogo. Y ese diálogo tiene que ser sincero porque si no tocamos temas que afectan a las personas, queda un vacío. Entonces, es necesario alguien que se encargue de los problemas diarios de una cosa y de otra. 

-¿Cómo sería esta relación con López Obrador. Con el Gobierno? 

En un principio era un diálogo… de desconfianza, iba a decir. 

-¿De desconocimiento? 

También. Lo que pasa es que López Obrador, en toda su trayectoria (que él no se considera ni de una religión ni de otra), dice que es de una religión universal. Ciertos obispos no acertaron muy bien, diciendo que era protestante, y la relación no era fácil. Pero, en la medida en la que ha habido un diálogo con él, con sus operadores y con los secretarios de Estado, ha facilitado que haya aun acercamiento y, sobre todo, ese desconocimiento y desconfianza mutuos se ha ido diluyendo. Todavía no estamos en una relación cien por cien, pero sí se puede trabajar con él. De hecho se trabaja con él en los temas que nos atañen a todos; el tema de la vida, por ejemplo, por el que está muy preocupado con lo que está pasando. 

-En México ¿cómo son las relaciones Iglesia-Estado? Porque aquí, por ejemplo, tenemos unos acuerdos que han cumplido 40 años hace poco y que regulan todo: asistencia en las Fuerzas Armadas, en hospitales, escuela, asuntos jurícos… Un poco todo. 

Como sabes, en México apenas llevamos 30 años desde que se establecen esas relaciones del Estado de México con el Estado Vaticano por las que se reconoce a la Iglesia como asociación religiosa. Son apenas veintinueve años y no ha resultado fácil. 

En México no tenemos una libertad religiosa cien por cien porque todavía la Ley de Asociaciones Religiosas está enfocada a administrar, por así decir. A llevar control de quién es el ministro de culto, de un permiso para esto, y, a veces, hay cierta simulación también, porque se supone que para que una Iglesia pueda hacer una procesión, tiene que pedir permiso a la autoridad. En las escuelas públicas, por ejemplo, no no se puede enseñar Religión y en las privadas tampoco. Pero está simulado con otros nombres; Humanismo religioso, etc. Entonces, hay un reconocimiento, sí, pero no acuerdos. 

-No hay apoyo. 

No lo hay. Pero sí se trata de buscar un camino. 

-Estáis conmemorando el Bicentenario de la Independencia en muchos países. En ese contexto, López Obrador exigió, prácticamente, que la Iglesia y la Corona de España pidieran perdón. ¿Cómo se recibió eso desde la Iglesia mexicana? 

La Iglesia, oficialmente, nunca se pronunció con las palabras que pedía el Presidente. Y cuando los periodistas preguntaron, dijo: “la Iglesia ya pidió perdón a través del papa Papa Francisco”. También lo pidió Juan Pablo II y no recuerdo si Benedicto también. 

-De lo que sí sirven estas conmemoraciones es para hacer una reflexión de cuál es el camino que se ha recorrido. No se puede reescribir la historia; cometemos el error, todas las culturas, de intentar reescribirla… Pero solo se puede intentar entender o encontrar puntos de reflexión. 

El sentido fue que había otros temas más importantes en los que fijarse que en un pasado en el que ya no puedes intervenir, y pedir perdón, que ya se había pedido, no iba a solucionar los problemas actuales tan graves que tenemos allí. No tuvieron respuesta las palabras del presidente, ni en el episcopado ni a nivel público, de la gente de calle. 

-Se trató, más bien, de un gesto de cara a la galería internacional. El cardenal Aguiar fue uno de los seis obispos y cardenales que junto al papa Francisco grabaron un vídeo dentro del movimiento para solicitar la vacunación universal, animando a la población a emprender unidos esta lucha contra el maldito coronavirus. De esta pandemia que nos ha parado a todos los niveles. Entiendo que el cardenal Aguiar es un convencido de la necesidad de que todos estemos vacunados y de un cuidado. 

Él, desde el primer momento, cuando el Gobierno puso la medida de que se cerraran las iglesias, fue partidario de acatarla y de vacunarse. También de los primeros que se vacunaron y lo anunció. Y sigue insistiendo en la necesidad, siempre que tienen oportunidad. Cuando ha hablado en público, ha señalado a la población que es la única forma de salvarnos. Porque hay un movimiento muy fuerte antivacunas, con todos los mitos que hay en relación a ello, y ha explicado, por activa y por pasiva, que la vacuna no tiene nada malo. Es un convencido de esto porque es un asunto muy importante. 

-Y también existen posturas antivacuna entre el clero. Hay países donde, incluso, han tenido que salir los obispos a decir al clero que no pueden defender posturas negacionistas, que ahí nos estamos jugando la vida de muchos, y sobre todo la de los más pobres. Lamentablemente, estas enfermedades, aunque nos alcanzan a todos, los que vivimos en países con una estabilidad sanitaria la pasamos de manera distinta y, a veces, no nos damos cuenta. 

Yo creo que los pobres no han tenido la oportunidad de tener una formación que hemos tenido los demás. En muchos ambientes la figura del sacerdote es muy reconocida y lo que diga es muy respetado. Por eso, ahí es donde se ha hecho el llamado y el cardenal, en todas la reuniones que hemos tenido, tanto virtuales como físicas, insiste mucho en este tema porque, justamente, la gente que no se vacune se expone y expone a los demás. Entonces, hay que evitar esos mitos y más entre las figuras de liderazgo, tanto religiosas como políticas. Recuerda que en los primeros momentos nuestro Presidente no le hizo mucho caso al tema de las vacunas, impactó y por eso la gente no se vacunaba. Hasta que le tocó. 

A día de hoy, en México hay un 63% de gente vacunada. 

-Es una buena cifra, teniendo en cuenta otros países del ámbito latinoamericano, africano o asiático donde la vacunación es ínfima. Es verdad que, como dice el Papa, o nos vacunamos todos o no vamos a salir de esta situación. 

Hay que insistir. A mí lo que me llama la atención de los antivacuna es que no dan argumentos. Son narrativas sin sustento. 

-Cambiando de tercio, dos preguntas en una: ¿Cómo definirías la Iglesia en México y qué proyecto crees que puede capitanear el cardenal Aguiar para la Iglesia mexicana? 

La Iglesia en México está en un momento de cambio ante la crisis religiosa que se imprime a nivel moral. Porque no es solamente religiosa, sino institucional. Todas las instituciones están en crisis. Como dice la famosa frase de Rahner: ‘si tu espiritualidad no te da la fuerza para seguir adelante, el cristianismo no será’. Creo que, en general, los obispos son muy conscientes pero muy temerosos a abrirse a lo que, por ejemplo, el Papa está diciendo. La Iglesia en salida, todo esto. 

-Como en la Iglesia española, donde se está avanzando con mucha prudencia porque, tal vez, existe el miedo de qué va a suceder después. 

Esa es la cuestión: Qué va a venir. Si tiene liderazgo este Papa o el que va a venir cierra. Qué va a pasar. Eso, a nivel general. Pero a nivel local, Carlos Aguiar tiene un proyecto muy importante, el de las famosas Unidades Pastorales. 

Lo que ha hecho Aguiar en este ámbito de las Unidades Pastorales, que ya comienzan a funcionar, es unir a varias parroquias; que siguen siendo parroquias pero los sacerdotes viven juntos en comuidad y hay una cierta coordinación. Viven en una casa donde hay un coordinador y las parroquias afines comparten trámites de forma indistinta. 

-En cierto modo es una ayuda al propio sacerdote, porque una de las lacras del clericalismo que tanto denuncia Francisco viene, precisamente, de esa soledad que puede hacer que te sientas único, poderoso. Y no es lo mismo para los religiosos que están acostumbrados a vivir en comunidad y a compartir. 

Para el clero que está formado en otros tiempos es muy difícil y Carlos Aguiar sabe que no se puede forzar. Lo que hizo, entonces, es estar, sobre todo, comentado con los jóvenes y los que quieren crear estas unidades pastorales. Y la primera que se crea es la Unidad Episcopal. Los obispos auxiliares, que son cinco, viven en una casa. 

-Predicando con el ejemplo. 

Exactamente. Y ellos mismos comentan que es muy bueno porque tienen la oportunidad de compartir desayunos y comidas, se encuentran y tienen también la posibilidad de rezar. 

Esa es una de las cosas. Y otra es que la formación de los seminaristas los ha sacado a las parroquias, viviendo cuatro o cinco seminaristas en una parroquia con un formador y el párroco, y ellos tienen que ir a clase al seminario. Y les obliga a un año de confrontación con la propia experiencia de su itinerario formativo; tienen que salir a trabajar en empresas. Buscar. Lo que él quiere es que haya un conocimiento de la realidad, una formación sólida de los neosacerdotes. Que se integren y que vivan los problemas con la gente. 

-Un contacto con la realidad directa. 

Y por otro lado, lo que se va hacer es preparar las visitas pastorales de las parroquias para que todos los que se acerquen a ella participen con una metodología de consenso. Nos ha obligado a todos, que ya la habíamos hecho en la Conferencia Episcopal, con unas herramientas para que todo el mundo pueda opinar y participar. Eso es un poco la estructura. 

Y otra de las cosas que ha hecho es centrar la administración, mejorando la gestión de recursos. 

-Es un poco el modelo de la reforma de la Curia que se está haciendo en Roma. Creo que en ese y en otros temas, Aguiar y Francisco están muy en conexión. 

Me da la impresión de que hablan con frecuencia. Entonces, está haciendo una centralización de la administración para que las parroquias trabajen unidas. Y como allí no hay subvención del Gobierno a la Iglesia, se ha creado el portal miofrenda.com para que cuando la gente pida un servicio, como una boda, no se cobre, sino, simplemente, hagas un donativo ahí. 

Y también hizo otra cosa muy buena: la creación de las tres diócesis alrededor de la ciudad, que eran diez millones, quedando la arquidiócesis con cinco y medio y las otras diócesis, que son muy características de cada zona, con su obispo para ser atendidas mejor. También eso ha ayudado. Y ya dentro de la misma arquidiócesis, se han reestructuración las zonas. Hay siete zonas y al frente de cada una hay un vicario que es sacerdote. Implementar esta estructura es más fácil y, como él dice: “estoy dejando el terreno para el que venga detrás de mí”. 

-Otro paralelismo con Francisco, seguro que llevar a cabo todos estos cambios no es fácil, como le está pasando a Bergoglio, pues este tipo de actuaciones están causando problemas y haciendo brotar enemigos o personalidades que no están, para nada, de acuerdo. 

Como todo. Yo creo que el grave problema llega cuando las diferentes ideas no se confrontan. Y como en todas partes, en la misma Iglesia. Lo vemos con el Papa Francisco, que él siempre ha buscado el diálogo con la gente porque no tiene miedo a la confrontación. 

También Carlos Aguiar ha buscado el diálogo con, llamémoslo, si quiere, los opositores que no están de acuerdo con él porque han tenido un camino muy diferente. Los primeros, los sacerdotes que llevaban treinta años en una parroquia. 

Hay opositores, sí, tanto del ámbito de sacerdotes seculares como de religiosos. Porque los religiosos tienen sus feudos y a la hora de contribuir piensan que se los están quitando. Se nos olvida que somos meros administradores. Y, dentro de estos opositores, también están los grupos laicales. Hay grupos que se oponen a alguien que viene y les saca de su estatus y de ciertos privilegios que antes tenían. 

-Ocurre en México, en Madrid también está ocurriendo y en Roma, evidentemente. Pero se puede criticar y estar en contra; es la libertad de los hijos de Dios. Casos en los que la cuestión es dar un paso más allá y elaborar estrategias, en muchos casos a través de, casi, sociedades secretas o de entramados silenciosos para machacar. 

Esas sociedades secretas que comentas, que las hay y que utilizan estos grupos para destruir proyectos que van hacia adelante, no han entendido que hoy los jóvenes, las familias, las parejas se alejan de la Iglesia. Tenemos un descenso de matrimonios en México, no únicamente por el tema de la pandemia, elevadísimo. No han entendido que estamos en un cambio de época y, como dice José María Castillo, hay que salir de la religión del templo a la religión de la hermandad de Jesús. Sin dejar una cosa y sin dejar la otra. Pero que estos grupos, con los que estoy completamente en desacuerdo, utilicen su fuerza y sus estrategias para difamar o para desprestigiar a una persona, por ejemplo el caso que ha vivido Carlos Aguiar, sin argumentos, sin hechos. Simplemente hablar por hablar… No tiene sentido. Me he encontrado con gente a la que he dicho: dame pruebas de que lo dices es así. Y no las saben. Yo entiendo que estos comportamientos surgen del temor a perder un estatus; estos privilegios e influencias que tenían. 

-Como hablábamos antes, por el tema de las vacunas, estamos en una sociedad del ataque a la persona para conservar los privilegios o para mantenerse en el candelero. Es algo triste. Y mucho más, que pase entre aquellos que nos decimos cristianos y que intentamos llevar adelante el evangelio de Jesús. 

Para terminar, Manuel ¿con qué Iglesia sueñas? 

Sueño con una Iglesia, primero, de laicos formados e informados. Porque información tenemos todos, pero formación, a veces, no tenemos. 

Cuando digo formados, me refiero a ser conscientes de un compromiso; que estamos en esta vida de paso y, como le digo muchas veces a la gente: “el día que Dios te llame, te va a preguntar si fuiste feliz o no fuiste feliz. Si tu vida sentido o no lo tuvo”. 

Creo que tenemos que propiciar una Iglesia que no sea clerical y que el sacerdote sea el instrumento para facilitar los caminos, los diálogos. Por eso, el sacerdote tiene que ser un hombre formado y, además, informado. Pero formado en las nuevas realidades que el mundo es. 

Sueño con esa Iglesia que un día sea laical y que salga de lo ritual para ser una Iglesia más humana. Más cercana a los problemas que viven las familias, los jóvenes, los obreros… 

Una Iglesia encarnada en el mundo social en el cual nos toca vivir. Y para eso nos hace una organización pero que no sea el objetivo, sino un instrumento ‘para’. Y de laicos formados; no que tengan que ser teólogos, sino metidos en los campos. De ahí este congreso que hubo aquí y lo que José Antonio Rosa decía: “no queremos políticos católicos, sino católicos en la política y en la sociedad”. Esa es la cuestión. Eso es lo que veo yo como una Iglesia laical formada. 

-Mateo 25: los Talentos. Creo que es fundamental también para entender a Francisco y para entender lo que, también en mi opinión, debería ser el papel de los seguidores de Jesús en la sociedad. 

Así es. 

-Manuel, ha sido un placer conversar contigo, seguiremos hablando y trabajando. 

Mucho gusto. 

Sínodo 2021-2023: Por una Iglesia sinodal

Sinodalidad para sanar la parálisis eclesial 

Logotipo oficial del Sínodo 2021-2023 ‘Por una Iglesia sinodal’

 “Hay en el evangelio un relato de sanación que, si lo interpretamos desde su simbología y lo despojamos de concepciones mitológicas, puede servirnos para acoger la convocatoria del Papa para el Sínodo”                                                                                                            “Me refiero al relato del paralítico que llevaba 38 años esperando que alguien le ayudase a introducirse en el agua de la piscina (Juan 5, 1-16)” 

“Propongo utilizar su simbología para discernir sobre la ‘parálisis eclesial’ que respecto al Concilio Vaticano II hemos vivido, sentados y con los brazos cruzados la inmensa mayoría de los creyentes” 

“La convocatoria del Sínodo de los Obispos, sobre la ‘sinodalidad’ de la Iglesia, bien puede ser otra nueva oportunidad para ponerse en pie y lanzarse a las profundidades del agua que nos sana a todos” 

“En el Sínodo que se inicia tenemos una nueva oportunidad para consolidar las intuiciones y deseos de Papa Bueno (Juan XXIII) y del Concilio Vaticano II” 

“Aprovecharla nos permitirá a nosotros, mirar al futuro con la esperanza que siempre despierta la Iglesia, cuando se deja seducir por el Espíritu y la Memoria de Jesús” 

“Nos corresponde ahora (especialmente a los laicos, que son más libres y están menos apegados a tradiciones y prácticas del pasado) implicarse en el Sínodo, no solo manifestando su opinión sino haciendo valer su derecho a ser escuchados, en cada Diócesis y en la Iglesia Universal” 

26.09.2021 José María Marín Sevilla 

Hay en el evangelio un relato de sanación que, si lo interpretamos desde su simbología y lo despojamos de concepciones mitológicas sobre la actuación de Jesús, puede servirnos para acoger la convocatoria del Papa para el Sínodo

Me refiero al relato del paralítico que llevaba 38 años esperando que alguien le ayudase a introducirse en el agua de la piscina (Juan 5, 1-16). Propongo utilizar su simbología para discernir sobre la “parálisis eclesial” que respecto al Concilio Vaticano II hemos vivido, sentados y con los brazos cruzados la inmensa mayoría de los creyentes. Es fácil comprobar que el diagnóstico del Papa en su Exhortación apostólica Evangelii Gaudium acerca de la situación eclesial es real y preocupante: “Algunos se resisten a probar hasta el fondo el gusto de la misión y quedan sumidos en una acedia paralizante… que seca el alma” (EG 81 y 207). 

“Paralizados” 

Paralítico es el que debería moverse y se queda quieto, física o interiormente. Paralítico es también aquel que se mueve dando vueltas siempre sobre sí mismo, sin proyectos ni sueños. Paralizado está también quien se niega tomar su camilla a cuestas (limitaciones, fragilidad, miedos…) y ser protagonista de su historia esperando que llegue alguien de fuera (un ángel) que resuelva los problemas. 

El símbolo del “paralizado” de Betesda puede ayudarnosa ponernos en pie y activar nuestras capacidades. Es cierto que los cambios cuestan y son lentos, pero lo que realmente importa es que lo que nosotros deseamos profundamente: ¿quieres curarte? pregunta Jesús. Importa pues, y mucho, nuestra disponibilidad a colaborar con su Espíritu vivificador, en lugar de tratar de domesticarlo y distribuirlo a capricho de quienes se consideran “divinamente autorizados” para ser sus únicos intérpretes. 

38 años “sentado” 

Toda una vida “sentado” (38 años era, efectivamente, la edad media de la esperanza de vida en aquella época). No cuesta mucho ver en esta imagen la Iglesia que el Papa pretende poner en estado de sinodalidad. No debemos olvidar que esta misma Iglesia ya recibió con fuerza extraordinaria el Espíritu para ponerse en pie, en el Concilio Vaticano II… y que, finalmente, se instaló en el inmovilismo, especialmente en Europa y los países más desarrollados. 

Recordemos solo unas palabras de aquel acontecimiento

Sobre el servicio: “No impulsa a la Iglesia ambición terrena alguna. Sólo desea una cosa: continuar, bajo la guía del Espíritu, la obra misma de Cristo, quien vino al mundo para dar testimonio de la verdad, para salvar y no para juzgar, para servir y no para ser servido” (Gaudium et spes, 3). 

Sobre la jerarquía y los laicos: “Los sagrados Pastores reconozcan y promuevan la dignidad y responsabilidad de los laicos en la Iglesia. Recurran gustosamente a su prudente consejo, encomiéndenles con confianza cargos en servicio de la Iglesia y denles libertad y oportunidad para actuar; más aún, anímenles incluso a emprender obras por propia iniciativa.” (Lumen Gentium, 37) 

Han pasado muchos años de aquellos “acuerdos” (65 años de post-Concilio) y dos o más generaciones. Produce decepción comprobar que aquella contundencia que manifestó Pablo VI al clausurar el Concilio, se ha ido diluyendo hasta extinguirse en el tiempo: “… debe considerarse nulo y sin valor… todo cuanto se haga contra estos acuerdos por cualquier individuo o cualquier autoridad, conscientemente o por ignorancia”. (Pablo VI, Breve pontificio ”In Spiritu Sancto”, 8 de diciembre de 1965). 

Algunos lo intentaron, muchos abandonaron, la mayoría optó por resignarse con pequeñas reformas, que cambiaron solo superficialmente a la Iglesia. Con razón podemos hablar de “invierno eclesial” (Karl Rahner). Hoy es fácil comprobar Iglesia vacías, laicos sin protagonismo alguno y las vocaciones tan escasas que amenazan la continuidad de muchas parroquias y comunidades religiosas. Lo triste es que todo esto se debe, en gran medida, al abandono de la hoja de ruta establecida por el Vaticano II. 

Aguas agitadas 

El Papa Francisco ha vuelto a remover las aguasRepite, una y otra vez, expresiones que remiten al Evangelio y al Concilio: alegría, Iglesia en salida, abierta, en diálogo, servidora, hospital de campaña, samaritana donde los pobres y los que sufren sean su preocupación preferente, con pastores que huelen a oveja, profética frente al sistema económico que mata… y sinodal. Sus palabras y sus gestos vuelven a despertar esperanza en muchos creyentes. 

La convocatoria del Sínodo de los Obispos, sobre la “sinodalidad” de la Iglesia, bien puede ser otra nueva oportunidad para ponerse en pie y lanzarse a las profundidades del agua que nos sana a todos (agua que no es otra que el mismo Jesucristo, Juan 4, 14). Francisco ha introducido cambios importantes, su Proyecto eclesial (Evangelii gaudium) parece decidido y firme. Alegra imaginar que estamos ante el principio del fin de un largo “invierno” y a las puertas de una nueva “primavera”. 

Pero ojo, no hace mucho que se celebró el Sínodo de la Amazonía. Abrió algunas puertas pero dejo cerradas otras, quizás las más necesarias, las más esperadas, las que pueden devolver la esperanza a muchos de los que desean una Iglesia distinta, cercana al pueblo y a sus necesidades, participativa, con menos normas excluyentes, ni cultos bizantinos que subrayan lo que la Iglesia no debió nunca ser: una institución de poder, autoritaria y excluyente. 

No podemos seguir vendiendo aire y humo. Creo que, en esta ocasión, es muy importante no defraudarde nuevo a los mismos: a las mujeres, a los colectivos tradicionalmente excluidos y marginados, a los laicos casados y vueltos a casar, a quienes desean y esperan sacerdotes casados y también a las mujeres que esperan con pleno derecho una verdadera e inequívoca igualdad. 

Pirámide invertida 

Con una gráfica y atrevida imagen presentaba el Papa el nuevo Sínodo: “El camino de la sinodalidad es el camino que Dios espera de la Iglesia del tercer milenio… La sinodalidad, como dimensión constitutiva de la Iglesia, nos ofrece el marco interpretativo más adecuado para comprender el mismo ministerio jerárquico… porque la Iglesia no es otra cosa que el «caminar juntos» de la grey de Dios por los senderos de la historia que sale al encuentro de Cristo el Señor… en su interior nadie puede ser «elevado» por encima de los demás.                                                                                                                                                      Al contrario, en la Iglesia es necesario que alguno «se abaje» para ponerse al servicio de los hermanos a lo largo del camino… en esta Iglesia, como en una pirámide invertida, la cima se encuentra por debajo de la base. Por eso, quienes ejercen la autoridad se llaman «ministros»: porque, según el significado originario de la palabra, son los más pequeños de todos. Cada Obispo, sirviendo al Pueblo de Dios, llega a ser para la porción de la grey que le ha sido encomendada, vicarius Christi, vicario de Jesús, quien en la Última Cena se inclinó para lavar los pies de los apóstoles (cf. Jn 13,1-15). Y, en un horizonte semejante, el mismo Sucesor de Pedro es el servus servorum Dei” (Discurso del santo padre Francisco, Aula Pablo VI, Sábado 17 de octubre de 2015 en la Conmemoración del 50 Aniversario de la institución del sínodo de los Obispos). 

Estas palabras no son una ocurrencia de Francisco, ni son sospechosas de ideología política alguna; son traducción directa de algo nuclear en el Evangelio: “Sabéis que entre los que son tenidos por gobernantes tienen sometidos a los súbditos y los poderosos imponen su autoridad. No será así entre vosotros; más bien, quien entre vosotros quiera llegar a ser grande que se haga vuestro servidor; y quien quiera ser el primero que se haga esclavo de todos. Pues este Hombre no vino a ser servido, sino a servir y a dar su vida por todos” (Marcos 10, 42-45).     Cuesta entender como hemos podido llegar tan lejos. Muchos se preguntan, dentro y fuera de la Iglesia, ¿cómo hemos podido apartarnos tanto de la voluntad de Cristo? Será costoso volver a los orígenes y mantener vivo el deseo profundo del corazón de Jesús cuando dio origen a la comunidad eclesial. 

Damos por supuesto que el Papa sabe bien que, lo que expresan sus palabras, ha de traducirse inevitablemente en cambios profundos, que muchos sacerdotes y obispos desean; pero también que otros muchos, no están dispuestos a “consentir”. Damos por supuesto que el Papa está acompañado por personas de profunda fe y de su confianza… Deseamos que el sufrimiento que le provocan la oposición y las descalificaciones personales sean mitigados por la fortaleza personal que acompaña siempre a la verdadera fe y a la honestidad. 

Nos corresponde ahora (especialmente a los laicos, que son más libres y están menos apegados a tradiciones y prácticas del pasado) implicarse en el Sínodo, no solo manifestando su opinión sino haciendo valer su derecho a ser escuchados, en cada Diócesis y en la Iglesia Universal.                                                                                                            En el Sínodo que se inicia tenemos una nueva oportunidad para consolidar las intuiciones y deseos de Papa Bueno (Juan XXIII) y del Concilio Vaticano II. Aprovecharla nos permitirá a nosotros, mirar al futuro con la esperanza que siempre despierta la Iglesia, cuando se deja seducir por el Espíritu y la Memoria de Jesús.  

Hacia una Iglesia sinodal

La próxima Asamblea Eclesial: un ‘paso’ en el ‘largo y difícil’ camino hacia una Iglesia sinodal

Anima ver cómo hay confianza de que “algo” va a cambiar en la Iglesia. Yo quiero que así sea, espero que así sea, confío que así sea

Tengo temores legítimos porque todavía veo que los que más participan son los grupos “establecidos” en la dinámica eclesial y sus aportes van en la línea de lo comúnmente aceptado

Falta mucho para una conciencia crítica que promueva y pida que se haga realidad un cambio de modelo eclesial, un fin del clericalismo, una participación plena del laicado y, especialmente, de las mujeres, etc.

Se necesita repensar a fondo este modelo eclesial centrado en el clero, en la parroquia, en el obispo, en el papa, etc. Ya es hora de proponer modelos más circulares

¿Cuándo se propondrá un “acontecimiento sinodal” que de verdad incluya al laicado en su seno para testimoniar que la Iglesia apuesta por un modelo de Iglesia sinodal?

22.08.2021 Consuelo Vélez

Seguimos en el camino de la “Asamblea Eclesial de América Latina y El Caribe” que fue inaugurada en enero de este año y tendrá su realización presencial en ciudad de México del 21 al 28 de noviembre en México (también se participará vía virtual). Actualmente se está en la “fase de escucha” que culminará el próximo 30 de agosto.

Por recordar algo para quienes no han seguido este evento, la iniciativa de esta Asamblea fue del papa Francisco quien, ante la petición de la Conferencia Episcopal Latinoamericana (CELAM) de celebrar la VI Conferencia (recordemos que la V fue la de Aparecida en 2007), propuso que en su lugar se celebrara una Asamblea Eclesial porque le parecía que podría ser más acorde con la idea de una Iglesia sinodal -según lo que Él mismo ha dicho sobre lo que tiene que ser la Iglesia del tercer milenio-, para que el laicado y la vida religiosa pudiera participar en pie de igualdad con los obispos. Quienes están implicados en esa tarea, están muy entusiasmados y esperan que, de verdad, el espacio de escucha sea aprovechado y que muchos participen -sea a nivel personal o grupal-, dejando sus reflexiones en la página web de la Asamblea, donde hay espacio para ello.

Personalmente he participado de algunos encuentros, organizados por diferentes movimientos laicales o de vida religiosa, con la intención de tratar algunas temáticas y así realizar un aporte que recoja el sentir de más personas. Creo que esos encuentros han sido ricos en sus reflexiones y anima ver cómo hay confianza de que “algo” va a cambiar en la IglesiaYo quiero que así sea, espero que así sea, confío que así sea.

Pero al mismo tiempo, tengo temores legítimos porque todavía veo que los que más participan son los grupos “establecidos” en la dinámica eclesial y sus aportes van en la línea de lo comúnmente aceptado. Aún, me parece, que no encontramos los mecanismos adecuados para que los que no están en la Iglesia o los que la dejaron por alguna razón, participen activamente diciéndonos lo que ven desde su posición. Esa sería una “escucha” muy valiosa porque entenderíamos mejor por dónde van los desafíos actuales -no desde el horizonte religioso que vivimos- sino desde el mundo tal como él es y dónde, sin duda, Dios habita, habla y nos interpela.

Pero también desde los que participamos activamente sería muy interesante que nos hiciéramos preguntas hondas y desafiantes. Pero no lo he visto demasiado ni en los encuentros en que he estado, ni en los foros que se han propuesto en la página web de la Asamblea. En estos últimos he leído algunas intervenciones desde el horizonte de “conservar” lo que siempre fue así y de lamentarse por el mundo “perdido y pecador” que rechaza a la Iglesia. En los encuentros, aunque se han convocado con temas de actualidad, se percibe que falta mucho para una conciencia crítica que promueva y pida que se haga realidad un cambio de modelo eclesial, un fin del clericalismo, una participación plena del laicado y, especialmente, de las mujeres, etc.

En este sentido quiero recordar lo que dice el documento de la Comisión Teológica Internacional sobre la sinodalidad: un modelo de Iglesia sinodal implica a los sujetos, las estructuras, los procesos y los acontecimientos sinodales.

El que implique a los sujetos supone que revisemos a fondo el clericalismo que marca nuestra iglesia actual y se señalen formas, actitudes, estructuras que lo mantienen, buscando caminos que lo transformen. Y, por parte del laicado y vida religiosa supone que nos apropiemos de la participación plena a la que tenemos derecho. Y por plena me refiero a que tengamos “voz y voto”en los niveles de decisión. A este nivel hay mucha confusión en las mismas personas porque cuando se plantean estas demandas, muchos salen a “defender” diciendo que a ellos nunca les han impedido “servir” en la Iglesia y que “de hecho” el laicado y, especialmente las mujeres, organizan y llevan adelante la pastoral eclesial. Y, sí, eso ocurre en la mayoría de los casos. Pero una cosa es servir y hacer y otra cosa es pensar, planear y dirigir. Las dos cosas son necesarias y han de ser ejecutadas -sin ninguna exclusión- por todos los miembros del Pueblo de Dios, a los que la dignidad del bautismo, les hace “sacerdotes, profetas y reyes”, en sentido pleno.

Sobre las estructuras eclesiales se necesita repensar a fondo este modelo eclesial centrado en el clero, en la parroquia, en el obispo, en el papa, etc. Ya es hora de proponer modelos más circulares, donde hasta externamente se vea que en la iglesia “no hay diferencia entre quien es judío y griego, esclavo y libre, varón y mujer” (Gál 3, 28).

Sobre los procesos sinodales, es muy valioso este proceso de escucha que la Asamblea Eclesial está propiciando. Pero la difusión para que más gente participe, no ha sido suficiente y queda ver cómo se recogen los aportes y qué papel jugarán en la realización de la Asamblea. En el Sínodo de la Amazonía hubo también una participación valiosa pero no sé si se “escuchó” en verdad el sentir del pueblo de Dios, al menos en lo que respecta a las mujeres. La Exhortación “Querida Amazonía” fue muy contraria en este último punto, a lo pedido insistentemente.

Finalmente, los acontecimientos sinodalesserán los que muestren si, en verdad, se comienza a proceder de manera diferente en la Iglesia para hacerla verdaderamente sinodal. Me parece que la Asamblea Eclesial, siendo un espacio valioso, no tiene la categoría de una Conferencia o de un Sínodo. ¿Tendrá repercusión dicha Asamblea? Y ¿cuándo se propondrá un “acontecimiento sinodal” que de verdad incluya al laicado en su seno para testimoniar que la Iglesia apuesta por un modelo de Iglesia sinodal? Es lo que hay que seguir pidiendo, empujando, proponiendo. Tal vez algún día, el Espíritu, que nos sigue inquietando a muchos de los que amamos a la Iglesia y a otros que, habiéndola dejado, tienen razón en las críticas que hacen, sea escuchado con todas las consecuencias y no nos contentemos con pequeños pasos que, siendo necesarios, no son suficientes para la renovación eclesial que con tanta urgencia este tiempo exige, si no queremos que el éxodo de tantas personas siga creciendo

Hubo una vez en la Iglesia…

El tiempo avanza y nos vamos acercando al Sínodo que se abrirá el 9 de octubre en la Basílica de San Pedro, en el Vaticano, y el día 17 del mismo mes en el resto de las diócesis del mundo.
No va a ser un Sínodo más, lo que no significa que vaya a ser el más importante porque, a buen seguro, vendrán otros detrás de este con asuntos de igual de importancia. Sin embargo, este Sínodo, cuyo centro es la sinodalidad, es el primero donde todo el pueblo de Dios está llamado a participar de forma activa porque su voz va a ser escuchada.
Insistimos mucho en el significado de la palabra sinodalidad, que es caminar juntos, sin embargo, la sinodalidad también es transparencia, corresponsabilidad, valentía, generosidad, esperanza… No podemos olvidar que, a nosotros, nos va a tocar iniciar un proceso que no vamos a ver realizado como tal, es decir, nosotros no veremos una Iglesia plenamente sinodal porque llevará mucho tiempo que toda su estructura cambie para ser realmente sinodal. La Iglesia, desde siempre, ha pensado el tiempo en siglos. A nosotros nos toca ayudarla a pensar el tiempo en años, que ya será un gran avance. Sigue leyendo

Entrevista a Rafael Luciani

Rafael Luciani: “Sólo una Iglesia que asuma al laicado como sujeto, y especialmente a las mujeres, será creíble”

Rafael Luciani es uno de los tres teólogos latinoamericanos, integrante del equipo que asesorará a Roma en el Sínodo de la Sinodalidad a iniciarse en octubre de 2021 hasta 2023
En esta entrevista, asegura que “Es hora que el laicado sea reconocido como sujeto auténtico, pero esto supondrá ver a la Iglesia desde el bautismo y el sacerdocio común que nos iguala en derechos y deberes”
Y que “este próximo Sínodo será fundamental para avanzar más o no en las reformas que actualmente necesita la Iglesia. También lo será la próxima reforma de la curia”
“No saldremos del clericalismo mientras no se reformen instituciones como el seminario y la parroquia”
“Es indispensable que repensemos a la Iglesia, y todas sus instituciones, a la luz de una gran confluencia de ministerios, carismas, dones y servicios unidos por la corresponsabilidad bautismal, y no sólo en torno al ministerio ordenado” Sigue leyendo

La sinodalidad es un aspecto esencial de la Iglesia

Luis Marín: “La sinodalidad es un aspecto esencial de la Iglesia”
El subsecretario del Sínodo de los Obispos participa en una mesa redonda sobre ‘Iglesia Sinodal y Vida Contemplativa’
“El proceso sinodal es un ‘kairós’, un tiempo de Dios para la vida de la Iglesia, una oportunidad de gracia que nos implica a todos”. Con estas palabras abrió su intervención el agustino Luis Marín de San Martín, subsecretario del Sínodo de los Obispos, en una mesa redonda organizada por ‘Católicos en Red’ sobre ‘Iglesia Sinodal y Vida Contemplativa’. Un encuentro virtual en el que compartió cartel con la superiora del Monasterio Cisterciense de Alloz (Navarra), M. Pilar Germán.
Implicación de todos
El obispo espera que este proceso del espíritu provoque en con cristianos “una respuesta llena de entusiasmo”. Y es que, ha destacado, la “sinodalidad” es un aspecto que pertenece a lo “esencial de la Iglesia”; algo que se concretará de forma más elocuente con este nuevo proceso de cara al próximo Sínodo de los Obispos de 2023. Un proceso que comenzará en todas la diócesis en otoño y que busca “la implicación de todo el Pueblo de Dios” frente a la clericalización.
En este proceso, Marín destacó tres decisiones urgentes: “asumir, de una vez por todas, en la práctica la eclesiología de comunión”; “ponernos a la escucha, en disponibilidad para dejarnos guiar por el espíritu”; y “potenciar la corresponsabilidad propia de los cristianos” cada uno desde personalidad y misión. En concreto, en dicho encuentro el subsecretario invitó a la participación de la vida consagrada insertándose en el discernimiento de las diócesis, en las estructuras nacionales propias y en a través de la propia orden.
Entre los retos del sínodo ha invita a huir de las tentaciones de la “uniformidad”, el “endiosamiento” y la “falsa tranquilidad”. Por eso ha reclamado la “participación de los márgenes” para que nadie quede excluido y surja la auténtica “reforma”.

La sinodalidad, modelo de la Iglesia primitiva

“La sinodalidad era el modelo de la Iglesia primitiva, no es un proyecto del Papa”
El secretario del Sínodo de los Obispos ha animado a “recorrer con valentía este camino de la Iglesia sinodal”

“Me gustaría aclarar un malentendido. Muchos piensan que la sinodalidad es un ‘proyecto favorito’ del Papa. Espero que ninguno de nosotros comparta esta opinión. En las diversas reuniones preparatorias quedó claro que la sinodalidad era la forma y el estilo de la Iglesia primitiva”. Así lo ha manifestado a Vatican News el cardenal Mario Grech, secretario del Sínodo, al ser preguntado por los preparativos del Sínodo de la Sinodalidad, un proceso previsto para desarrollarse entre 2021 y 2023, cuando se celebrará la Asamblea en Roma. Sigue leyendo

SINODALIDAD Y ESPIRITUALIDAD

El camino de la Iglesia está trazado, según la Constitución pastoral del Vaticano II, entre “los gozos y las esperanzas, las tristezas y las angustias, sobre todo de los pobres y de cuantos sufren”. Es su hoja de ruta para cumplir su misión en salida al mundo en que vive y al que está enviada, “ungida” por el Espíritu, como Jesús de Nazaret, a fin de dar la “buena noticia a los pobres, la libertad a los cautivos y oprimidos…” (Lc 4,18). Solo siguiendo esa dirección será fiel a quien vino para realizar la más profunda liberación de la humanidad y la plenitud de toda la creación. Esta es la misión que constituye su identidad, desde la comunidad más humilde hasta su extensa presencia en este mundo.
Desde aquí nace y se concreta el sentido de la sinodalidad, es decir, de su “caminar juntos”, de su andadura común, movida por el Espíritu al servicio solidario de la humanidad. Sigue leyendo