Etapa Continental del Sínodo

En camino a la Etapa Continental del proceso sinodal

En camino a la Etapa Continental del proceso sinodal

Esperemos que esta fase continental lleve a los participantes a ¡Escuchar! y a buscar respuestas efectivas. De no hacerlo, una vez más la Iglesia va a quedar muy rezagada y, simplemente, el Pueblo de Dios, no esperará más respuestas, sino que vivirá su fe -como ya lo están haciendo muchos- de manera sincera, pero sin pertenencia eclesial

Tal vez el punto que sigue mostrando su irreversibilidad es la urgencia de “repensar la participación de las mujeres”: hay una creciente conciencia sobre la participación plena de las mujeres en la vida de la Iglesia porque ellas son las que más viven la pertenencia eclesial y, sin embargo, son los varones los que toman las decisiones

Lo primero que salta a la vista es la premura del tiempo. ¿Cómo movilizar una reflexión sinodal continental en cinco meses cuando ha sido tan difícil lograr involucrar al pueblo de Dios en todo un año de trabajo local?

Por Consuelo Vélez

Documento Asamblea Eclesial: Evangelización inculturada, formación para superar el clericalismo y mujeres protagonistas
Documento Asamblea Eclesial: Evangelización inculturada, formación para superar el clericalismo y mujeres protagonistas

Con fecha 24 de octubre se publicó el Documento de la Etapa Continental (DEC) del proceso sinodal. Con este documento que consta de 109 numerales y 4 partes (La experiencia del proceso sinodal, A la escucha de las Escrituras, Hacia una Iglesia sinodal misionera y Próximos pasos) se da comienzo a la segunda fase que tendrá dos momentos: elaboración de documentos continentales hasta el 31 de marzo de 2023 y elaboración del Instrumentum laboris hasta junio de 2023. Este documento de trabajo se llevaría a la primera asamblea sinodal en octubre 2023. El título del DEC “Ensancha el espacio de tu tienda” (Is 54, 2) marca una intencionalidad fundamental: la Iglesia necesita convertirse en un espacio capaz de vivir la comunión, la participación y la misión a la que está llamada (n.10). También necesita ser una Iglesia menos de mantenimiento y conservación y más una Iglesia misionera (n. 99)

Lo primero que salta a la vista es la premura del tiempo¿Cómo movilizar una reflexión sinodal continental en cinco meses cuando ha sido tan difícil lograr involucrar al pueblo de Dios en todo un año de trabajo local? El DEC trata de facilitar el proceso recordando el método de conversación espiritual usado en la primera fase: (1) que cada participante tome la palabra (2) la resonancia de la escucha a los demás y (3) el discernimiento (n. 109). También el DEC señala las tres preguntas que, una vez trabajadas en las Iglesias locales, se han de considerar en los encuentros continentales: (1) ¿Qué resuena más fuertemente de las experiencias y realidades concretas de la Iglesia en el continente? (2) ¿Qué tensiones o divergencias sustanciales surgen desde la perspectiva del continente y que han de abordarse en las próximas fases del proceso? (3) ¿Cuáles son las prioridades, los temas recurrentes y las llamadas a la acción que han de ser discutidas? (n.106)

Desde el inicio se advierte que este documento no es un documento conclusivo, ni un documento del magisterio, ni un informe de una encuesta sociológica, ni ofrece las indicaciones para el camino a seguir. Pretende ser un documento fruto de haber escuchado la voz del Espíritu por parte del Pueblo de Dios, permitiendo que surja su sensus fidei y está orientado al servicio de la misión de la Iglesia (n. 8). Retoma algunas citas textuales de las síntesis de algunas conferencias episcopales, otras veces dice que alguna petición fue reiterada por muchas conferencias y otras que fue una petición más aislada.

Veamos algunos de los logros y desafíos que el documento señala. Entre los logros reconoce que la primera fase de escucha alimentó el deseo de una Iglesia cada vez más sinodal (n. 3), despertó en los fieles laicos, la idea y el deseo de implicarse en la vida de la Iglesia (n. 15), fortaleció el sentimiento de pertenencia y la toma de conciencia, a nivel práctico, de que la Iglesia no son sólo los sacerdotes y los obispos (n. 16). Además, se valoró el método de la conversación espiritual que permitió mirar la vida de la Iglesia y llamar por su nombre tanto a las luces como a las sombras (n. 17). Una idea teológica fundamental que, se repite varias veces, es la afirmación de la dignidad común de todos los bautizados, auténtico pilar de la Iglesia sinodal y fundamento teológico de esa unidad (n. 9; 22), reconociendo que aún falta desarrollar más esta teología bautismal (n. 66).

Los frutos de la fase de escucha, el documento los expresó mediante cinco tensiones creativas: (1) La escucha, (2) El impulso hacia la misión, (3) La misión ha de asumirse con la participación y corresponsabilidad de todos los bautizados, (4) La construcción de estructuras e instituciones que hagan posible la vivencia de la comunión, la participación y la misión, (5) La liturgia, especialmente la liturgia eucarística en la que de hecho se vive la comunión, la participación y la misión (n. 11).

Entre las dificultades que se anotan está la resistencia que mostraron algunos sectores de la jerarquía y del laicado, el escepticismo frente a la posibilidad de que la iglesia cambie (n.18.19), el escándalo por los abusos cometidos por parte del clero (n. 20) y los conflictos armados y políticos de diferentes países que hacen muy difícil la vida de sus gentes, incluida la de los cristianos (n. 21)

Los desafíos que se plantearon fueron muchos por lo que no es fácil resumirlos, más cuando se expresaron de diversas maneras a lo largo del documento. Destaquemos algunos: la dificultad de escuchar profundamente y aceptar ser transformado por esa escucha. Constatar los obstáculos estructurales que lo impiden como, por ejemplo, las estructuras jerárquicas que favorecen las tendencias autocráticas (n. 33). La ausencia de los jóvenes en el proceso sinodal y su ausencia, cada vez mayor, en la vida de la Iglesia (n.35). La falta de estructuras y formas adecuadas para acompañar a las personas con discapacidad (n. 36). La defensa de la vida frágil y amenazada en todas sus etapas (n. 37). La falta de una respuesta adecuada a los divorciados vueltos a casar, a los padres y madres solteros, a los que viven un matrimonio polígamo, a las personas LGTBQ y a los que han dejado el ministerio ordenado para casarse (n. 39). Muchos en la Iglesia se sienten excluidos: los pobres de las periferias, los ancianos solos, los pueblos indígenas, los emigrantes, los niños de la calle, los alcohólicos y drogadictos, los que han caído en manos de la delincuencia, las personas que ejercen la prostitución como única manera de sobrevivencia, las víctimas de trata de personas, los supervivientes de abusos, los presos y muchos otros por razones de raza, etnia, género, cultura y sexualidad (n. 40). Sobre algunos temas como el aborto, la anticoncepción, la ordenación de mujeres, los sacerdotes casados, el celibato, el divorcio, las segundas nupcias, la homosexualidad y las personas LGBTQIA+ se pide una respuesta por parte de la Iglesia (n. 51). La liturgia que ocupa un lugar central en la vida cristiana ha de manifestar la dimensión sinodal fomentando una participación más activa de todos los miembros y favoreciendo las diferencias (n. 91.93) pero queda una preocupación por la añoranza del rito prevaticano (n. 38-92): no hay duda que la “involución eclesial” vivida en los anteriores pontificados ha dejado hondas secuelas de retroceso que en el documento se expresan como falta de inclusión de esa perspectiva. Es un serio interrogante.

También el DEC se refiere a una Iglesia que se deje interpelar por los retos del mundo actual y responda a ellos con transformaciones concretas (n. 42.43. 44). Que escuche el grito de los pobres y el clamor de la tierra que, en este momento, ya no son opcionales (n. 45). Que participe en la construcción de la paz y la reconciliación, el debate público y el compromiso con la justicia, como parte de su misión (n. 46). Que sea promotora del diálogo ecuménico e interreligioso porque no hay sinodalidad completa si no hay diálogo entre los cristianos (n. 22. 47.48.49) y también del diálogo intercultural capaz de apreciar las diferencias culturales para entenderlas como un factor de crecimiento. En este aspecto ocupan un lugar central los pueblos indígenas a quienes habría que pedirles perdón por haber sido cómplices de su opresión, pero también asumiendo la responsabilidad de articular sus creencias con las enseñanzas de la Iglesia en un proceso de discernimiento y acción creativa (n. 53.54.55.56). Una iglesia que deje de construirse en torno al ministerio ordenado y se convierta en una Iglesia toda ella ministerial (n. 67).

Otros aspectos de los que se ha hablado bastante, son la necesidad de liberar a la Iglesia del clericalismo (n. 58), predicar homilías centradas en la Palabra de Dios y con un lenguaje que el Pueblo de Dios entienda (n. 93.95), renovar las estructuras eclesiales para que sean sinodales -y para esto es indispensable revisar el Derecho Canónico y una formación en la sinodalidad- (n. 72-82-83), cultivar la espiritualidad de la sinodalidad (n. 84), ser una institución transparente en todos sus procesos y contar con personas competentes profesionalmente para el desarrollo de algunas funciones económicas y de gobierno (n.79).

Pero tal vez el punto que sigue mostrando su irreversibilidad es la urgencia de “repensar la participación de las mujeres”: hay una creciente conciencia sobre la participación plena de las mujeres en la vida de la Iglesia porque ellas son las que más viven la pertenencia eclesial y, sin embargo, son los varones los que toman las decisiones. También se denuncia que en el lenguaje de la Iglesia el sexismo está muy extendido, las mujeres son excluidas de funciones importantes en la vida de la Iglesia, no reciben un salario justo por las tareas que realizan y las religiosas suelen ser consideradas mano de obra barata (n. 60-63). Casi todas las síntesis plantean la cuestión de la participación plena e igualitaria de las mujeres, pero no todas responden de la misma manera y piden el discernimiento sobre cuestiones específicas: el papel activo de las mujeres en las estructuras de gobierno de los organismos eclesiásticos, la posibilidad de que las mujeres prediquen en los ambientes parroquiales y el diaconado femenino. Sobre la ordenación de las mujeres algunas síntesis la reclaman y otras la consideran una cuestión cerrada (n. 64).

Todo lo que hemos presentado del DEC no es desconocidoDe todos esos temas hemos hablado, cuestionado, reflexionado. Muchas veces hemos dicho que no entendemos por qué cuesta tanto trabajo dar pasos para dar respuestas efectivas. No sé si es suficiente hablar de que hay resistencia al proceso sinodal. Hay resistencias a escuchar los signos de los tiempos, a través de los cuales habla el Espíritu.Esperemos que esta fase continental lleve a los participantes a ¡Escuchar! y a buscar respuestas efectivas. De no hacerlo, una vez más la Iglesia va a quedar muy rezagada y, simplemente, el Pueblo de Dios, no esperará más respuestas, sino que vivirá su fe -como ya lo están haciendo muchos- de manera sincera, pero sin pertenencia eclesial. Y, muy posiblemente el Espíritu va a estar de ese lado porque el “ensanchar la tienda” también puede darse en otros contextos si, en los lugares donde debería estar, no logran transformarse para que entre ese “aire fresco” que tanta falta hace.

Protagonismo femenino en la Iglesia

Católicas reclaman protagonismo femenino y un “lugar dentro de la Iglesia” para el colectivo LGTBI

El arzobispo de Santiago, Julián Barrio, con las integrantes de Mulleres cristiás galegas “Exeria”, Marisa Vidal, Carme Turnes, Pilar Wirtz e Inmaculada Fernández.

La necesidad de reformar las enseñanzas en cuestiones de sexualidad, libertad de conciencia y el papel de las personas LGBTIQ+, así como los roles de liderazgo de las mujeres dentro de la Iglesia, u otras pendientes como casarse después de un divorcio civil, son algunas de las conclusiones que pone sobre la mesa el Sínodo de las Mujeres –en el que participaron 20.000 féminas, de 104 países– y los resultados de una encuesta con participación gallega realizada a nivel mundial. Reivindican una iglesia menos jerarquizada y autoritaria y advierten del impacto negativo del clericalismo en la iglesia. También inciden en el estigma de los abusos sexuales en el seno de las instituciones eclesiásticas como una reparación aún pendiente. Estas conclusiones principales, asegura desde la Asociación de Mujeres Cristianas Gallegas “Exeria”, Marisa Vidal, “deberían informar de un cambio duradero y genuino en las instituciones”.

En Galicia, la iniciativa parte del movimiento “A Revolta das Mulleres na Igrexa” (presente en todo el Estado desde 2020). Se organizaron dos grupos de trabajo sinodal: uno en Santiago de Compostela, promovido por la asociación Exeria y en el que se implicaron católicas de parroquias de Pontevedra, Teo, Ribeira o Santiago, y otro en Vigo, promovido por la Comunidad Parroquial del Cristo de la Vitoria.

Pues bien, ahora el documento de las conclusiones está siendo entregado en los registros de las diócesis . El sábado pasado desde la Asociación Exeria hicieron el acto simbólico de entrega en Compostela y esta semana, están llevando la documentación a los registros diocesanos de Compostela, Mondoñedo-Ferrol, Tui-Vigo, Lugo y Ourense. Estos grupos, formados por mujeres de Iglesia, laicas y religiosas, pretenden la integración en todos los órganos de decisión de la Iglesia de la parte femenina –que se incluya en el trabajo pastoral de las Diócesis–. Mujeres de toda España están teniendo actos similares a lo largo de esta semana en las diferentes diócesis del Estado. “Nos referimos a la violencia simbólica y a la violencia estructural que se ejerce contra las mujeres”, razona Marisa Vidal.

Esta propuesta constituye una de las encuestas más extensas de mujeres católicas realizadas hasta hoy. Entre los resultados que extraen está que las mujeres católicas no constituyen ningún grupo homogéneo sino que “reflejan los múltiples y diferentes contextos culturales y comunitarios en los que viven y practican su fe”. Por tanto, consideran reduccionista no representar este hecho y privilegiar algún tipo de grupo.

Para las investigadoras se trata de un asunto preocupante el hecho de que está heterogeneidad raramente está representada en los documentos oficiales de la iglesia, con el resultado de que muchas mujeres tienen que esforzarse para poder ver la relevancia de algunas enseñanzas católicas a ante la compleja realidad de sus vidas.

Como ejemplo, la participación de las mujeres encuestadas en la Iglesia incluye: trabajo de catequesis (42%); ministerio pastoral (47%), asistencia a celebraciones litúrgicas (34%); mientras que liderazgo comunitario solo representa 9,6% y un pequeño porcentaje (3,8%) ocupa otros cargos, como ministra de la Eucaristía, miembro del coro o miembro de su consejo parroquial o grupos locales de Caritas. Pero solo el 4,4% se siente “totalmente involucrada”. Requieren, a la vista de los resultados, mayor colaboración y reparto de responsabilidades y autoridades entre curas y sociedad laica.

Sin embargo, la identidad católica es muy importante para el casi el 90 % de las encuestadas. Un segundo resultado relevante es que la mayoría de las mujeres católicas acogen gratamente la idea de reforma a la Iglesia Católica. Identifica el abuso sexual físico y emocional de mujeres niños y otras personas vulnerables como un problema crucial.

Algunas encuestadas expresaron también preocupación sobre la justicia económica en los asuntos de la iglesia, incluida la falta de un salario adecuado para las trabajadoras de la iglesia, tanto laicas como religiosas.

Fiesta de Jesucristo Rey del Universo

«Este es el Rey de los judíos»

Hoy estarás conmigo en el paraíso

Lectura de la Palabra

Lucas 23, 35-43

Señor, acuérdate de mí cuando llegues a tu reino

En aquel tiempo, las autoridades hacían muecas a Jesús, diciendo: «A otros ha salvado; que se salve a sí mismo, si él es el Mesías de Dios, el Elegido.» Se burlaban de él también los soldados, ofreciéndole vinagre y diciendo: «Si eres tú el rey de los judíos, sálvate a ti mismo.» Había encima un letrero en escritura griega, latina y hebrea: «Éste es el rey de los judíos.» Uno de los malhechores crucificados lo insultaba, diciendo: «¿No eres tú el Mesías? Sálvate a ti mismo y a nosotros.» Pero el otro lo increpaba: «¿Ni siquiera temes tú a Dios, estando en el mismo suplicio? Y lo nuestro es justo, porque recibirnos el pago de lo que hicimos; en cambio, éste no ha faltado en nada.» Y decía: «Jesús, acuérdate de mí cuando llegues a tu reino.» Jesús le respondió: «Te lo aseguro: hoy estarás conmigo en el paraíso.»

Comentarios a la Palabra

Pagola: «Jesucristo se identificó tanto con las víctimas inocentes que terminó como ellas»

Solemnidad de Cristo Rey
Solemnidad de Cristo Rey
Por José Antonio Pagola

Los cristianos hemos atribuido al Crucificado diversos nombres: «redentor», «salvador», «rey», «liberador». Podemos acercarnos a él agradecidos: él nos ha rescatado de la perdición. Podemos contemplarlo conmovidos: nadie nos ha amado así. Podemos abrazarnos a él para encontrar fuerzas en medio de nuestros sufrimientos y penas.

Entre los primeros cristianos se le llamaba también «mártir», es decir «testigo». Un escrito llamado Apocalipsis, redactado hacia el año 95, ve en el Crucificado al «mártir fiel», «testigo fiel». Desde la cruz, Jesús se nos presenta como testigo fiel del amor de Dios y también de una existencia identificada con los últimos. No hemos de olvidarlo.

Se identificó tanto con las víctimas inocentes que terminó como ellas. Su palabra molestaba. Había ido demasiado lejos al hablar de Dios y su justicia. Ni el Imperio ni el templo lo podían consentir. Había que eliminarlo. Tal vez, antes de que Pablo comenzara a elaborar su teología de la cruz, entre los pobres de Galilea se vivía esta convicción: «Ha muerto por nosotros», «por defendernos hasta el final», «por atreverse a hablar de Dios como defensor de los últimos».

Al mirar al Crucificado deberíamos recordar instintivamente el dolor y la humillación de tantas víctimas desconocidas que, a lo largo de la historia, han sufrido, sufren y sufrirán olvidadas por casi todos. Sería una burla besar al Crucificado, invocarlo o adorarlo mientras vivimos indiferentes a todo sufrimiento que no sea el nuestro.

El crucifijo está desapareciendo de nuestros hogares e instituciones, pero los crucificados siguen ahí. Los podemos ver todos los días en cualquier telediario. Hemos de aprender a venerar al Crucificado no en un pequeño crucifijo, sino en las víctimas inocentes del hambre y de las guerras, en las mujeres asesinadas por sus parejas, en los que se ahogan al hundirse sus pateras.

Confesar al Crucificado no es solo hacer grandes profesiones de fe. La mejor manera de aceptarlo como Señor y Redentor es imitarle viviendo identificados con quienes sufren injustamente.

SOLEMNIDAD DE CRISTO REY

Por José Luis Sicre

Inicialmente esta fiesta se celebraba el domingo anterior a la de Todos los Santos (1 de noviembre). La reforma del Concilio Vaticano II decidió cerrar el año litúrgico con esta solemnidad para subrayar la victoria final de Jesús.

David, el rey salvador (2 Samuel 5, 1-3)

La primera lectura solo se comprende recordando los acontecimientos previos. Años atrás, el primer rey israelita, Saúl, ha muerto luchando contra los filisteos. Le ha sucedido un hijo bastante inútil, Isbaal, y el poder se concentra en las manos del general Abner. Pero tensiones internas y externas llevarán al asesinato de Abner y, más tarde, de Isbaal. Las tribus del norte, sin rey ni general, se sienten desconcertadas. Y consideran que la única solución es ofrecerle el trono a David, que ya es rey de Judá desde hace siete años. Y se dirigen a la que entonces era capital de Judá, Hebrón (Jerusalén todavía no había sido conquistada).

Nosotros leemos estas palabras sin darle especial importancia. Pero el que los del norte vengan a buscar la salvación en el rey del sur era entonces algo inaudito, que sólo se explica por la necesidad urgente de un rey que los salve.

Jesús, ¿un rey incapaz de salvar? (Lucas 23, 35-43)

Los contemporáneos de Jesús también esperaban un rey con capacidad de salvar. La lectura del evangelio de hoy lo deja muy claro. Las autoridades, los soldados, uno de los malhechores crucificado con Jesús, lo repiten hasta la saciedad. Pronuncian los mayores títulos: Mesías de Dios, Elegido, rey de los judíos, Mesías. Pero sólo están dispuestos a aplicárselos a Jesús si se salva a sí mismo, o, como dice el otro crucificado, «sálvate a ti mismo y a nosotros». La sorpresa aparece al final, en la petición del buen ladrón, cuando reconoce que el reino de Jesús no se realiza en este mundo, no es aquí donde lleva a cabo obras portentosas para que la gente lo acepte como rey. Su reino se encuentra en una dimensión distinta, en la que entrará a través de la muerte. Por eso, el buen ladrón no pide que lo salve. Sólo pide un recuerdo: «acuérdate de mí».

A lo largo de su vida, Jesús escuchó muchas peticiones: de leprosos que deseaban ser curados, de ciegos y cojos, de padres de niños difuntos, de discípulos asustados por la tormenta… Pero esta es la petición más bella y más sencilla: «Jesús, acuérdate de mí». El buen ladrón pide muy poco. Pero hace falta una fe profundísima para creer que ese ajusticiado, al que todos rechazan y del que todos se burlan, dentro de poco será rey, y que un simple recuerdo suyo puede traer la felicidad. Así ocurre en la promesa que Jesús le hace: «hoy estarás conmigo en el paraíso».

«Acuérdate de mí» y «estarás conmigo» son las dos caras de una misma moneda, de la intimidad plena entre el rey y su súbdito, más satisfactoria que todas las prebendas y beneficios mundanos que regalan otros reyes.

Jesús, mucho más que rey (Colosenses 1,12-20)

Si los presentes junto a la cruz negaban la realeza de Jesús, Pablo, sin llamarlo “rey”, habla de su reino y coloca a Jesús por encima de todo lo imaginable en cielo y tierra. La lectura podemos dividirla en dos secciones.

En la primera, se da gracias a Dios por un regalo inimaginable. Imaginemos que somos ciudadanos de un país pobre, miserable, sin futuro; de repente, nos conceden la ciudadanía de un país maravilloso, el pasaporte para entrar en él, incluso nos llevan en avión en primera clase. Eso es lo que ha hecho Dios con nosotros: del mundo de las sombras y del pecado nos ha trasladado al reino de su Hijo querido.

La segunda parte resulta difícil entender si no se conoce la situación de los cristianos de Colosas (en la actual Turquía). ¿Era Jesús superior a los semidioses tan venerados por el pueblo: tronos, dominaciones, principados, potestades? ¿Se extendía su dominio a los seres visibles e invisibles, al pasado y al futuro, al ámbito de los muertos? Preguntas que pueden parecernos trasnochadas pero esenciales para ellos. Pablo responde situando a Jesús por encima de todo lo imaginables en cielo y tierra, pero sin olvidar la realidad de su muerte en cruz.

Nota sobre el sentido originario de la fiesta

Cuando Achille Ratti fue elegido Papa en febrero de 1922 y tomó el nombre de Pío XI, tenía la experiencia reciente de la Primera Guerra Mundial y de la Revolución rusa. Pocos meses después, en octubre, Mussolini organizaba la marcha sobre Roma, que llevaría al triunfo del fascismo. Un año más tarde (8 de noviembre de 1923) Hitler intenta un golpe de estado en Múnich. Pío XI, alarmado por las tensiones crecientes en Europa y en todo el mundo, piensa que la única y verdadera solución a los problemas de tipo social, político, económico, es atenerse al mensaje del evangelio. Si Cristo fuese el rey de este mundo, muy distintas serían las cosas. Entonces instituyó esta fiesta, aprovechando que en 1925 se cumplían mil seiscientos años del concilio de Nicea, que proclamó la realeza de Cristo al añadir al credo apostólico las palabras: “y su reino no tendrán fin”.

Ha pasado casi un siglo. El lenguaje, como tantas cosas, ha cambiado; las verdades profundas, no. No creo que muchos católicos se animen a decir hoy día que la solución a los problemas que afectan al mundo actual sea Cristo Rey. Pero sí debemos estar dispuestos a defender los valores evangélicos del amor al prójimo, especialmente al más necesitado, de reconocernos todos como hermanos, hijos del mismo Padre, de la compasión, la justicia, la paz.

Situación actual de la Iglesia en España


Del ‘Totus Tuus’ de Juan Pablo II a atacar a Francisco: una Iglesia española más ultra a 40 años de la primera visita de un papa

Por Jesús Bastante

Fue la primera visita de un Papa a España en la historia. Desde entonces, ha habido varias más –el propio Juan Pablo II viajó otras cuatro veces a nuestro país, y Benedicto XVI, dos– a lo que Karol Wojtyla llamó “Tierra de María”. Han pasado, desde el 31 de octubre de 1982, 40 años. Pero también un tsunami de radicalización ideológica de los grupos ultracatólicos bendecidos y apoyados por el Papa polaco: kikos, Opus Dei, Legionarios de Cristo o propagandistas. Y, a la vez, una creciente secularización del país, con datos de quienes se confiesan católicos o practicantes que no dejan de caer. “España ha dejado de ser católica”, dijo Manuel Azaña en 1931 y su proclamación ha resultado finalmente un vaticinio.

España fue dejando de ser católica de a poco. En el camino, la Iglesia dentro de las fronteras se escoró hacia una posición maximalista y conservadora que la vinculó estrechamente a las ideas de la derecha más ultra. Poco queda en España de la herencia del cardenal Tarancón, defenestrado por el propio Juan Pablo II pocos meses después de visitar nuestro país. En estas cuatro décadas, los obispos han aguado las esperanzas de quienes, tras el Concilio Vaticano II, confiaban en aquel episcopado capaz de enfrentarse al régimen y defender la salida democrática.

Hoy, pese a las múltiples invitaciones recibidas, nadie espera a Francisco en España. Al menos, no los ‘suyos’, que son clara minoría en nuestro país. «Juan Pablo II, te quiere todo el mundo», clamaban los fieles en 1982 al paso de Wojtyla. Hoy no podría decirse lo mismo: no todos quieren a Bergoglio. Al menos, no todos los católicos.

La renuncia que Tarancón nunca presentó, pero le fue sorpresivamente aceptada en Vaticano, fue el primer paso para el nombramiento de una línea de obispos netamente conservadores que, capitaneados primero por el cardenal Suquía y, posteriormente, por Antonio María Rouco Varela, iniciaron el camino de la Iglesia española que la convertiría en una de las más conservadoras de toda Europa. Todo con la inestimable ayuda de la Obra y los nuevos movimientos eclesiales, que buscaban competir en relevancia con órdenes históricas también nacidas en España, como los jesuitas. «España evangelizadora de la mitad del orbe; España martillo de herejes, luz de Trento, espada de Roma, cuna de San Ignacio…; esta es nuestra grandeza y nuestra unidad. No tenemos otra», diría Menéndez Pelayo en un lema que hizo suyo Franco tras la «santa Cruzada» de 1936-39.

El plan estaba trazado de antemano: el Opus Dei y sectores de la democracia cristiana (que por entonces todavía existía en España) se volcaron en la organización de un viaje que iba a darse un año antes y que se pospuso por el atentado contra Wojtyla el 13 de mayo de 1981. Los seguidores de Escrivá de Balaguer idearon el logo del viaje: Totus tuus (Soy todo tuyo), toda una declaración de intenciones de una Iglesia que se puso en manos del Papa polaco en su tarea de demolición de las «veleidades progresistas» del clero obrero y los misioneros españoles, que exportaban sus ideas a Latinoamérica en forma de una Teología de la Liberación. Al mismo tiempo que se condenaba duramente a los curas rojos bajo la tutela de Wojtyla y de su sucesor, Ratzinger, lo que sí exportó el clero español al Nuevo Continente fue a decenas de curas y religiosos acusados de abusos, en una política de silenciamiento de la pederastia que aún hoy lastra el trabajo de la Iglesia.

El Papa polaco no defraudó a sus fieles: en los 50 discursos que pronunció a lo largo de diez días en España –es el viaje más largo de un pontífice al país, y sin duda el más intenso– Wojtyla arremetió contra el divorcio, el aborto, los preservativos e impulsó una moral tradicional que durante décadas siguió marcando el paso de la doctrina episcopal.                                                 Con una cuidada puesta en escena, más propia de un gira de una estrella de rock que de un Papa (20 millones de personas siguieron el viaje por TVE, y varios cientos de miles llenaron todos y cada uno de sus actos), Juan Pablo II trazó una hoja de ruta con una fórmula exitosa: doctrina dura, cara amable.

Los diez días que duró el viaje –en los que el pontífice visitó Madrid, Barcelona, Valencia, Sevilla, Ávila, Toledo, Zaragoza o Santiago de Compostela– se declararon día festivo en los colegios y cientos de miles de personas salieron a las calles con las banderitas de España y el Vaticano. Nadie se preguntaba, entonces, quién financiaba el viaje: se daba por supuesto que el Estado. Hasta Seat fabricó para Wojytla el papamóvil, que desde entonces se ha convertido en elemento indispensable de cualquier viaje papal.

Hoy, en cambio, instituciones como la ACdP y el CEU organizan congresos donde, con la excusa de homenajear al anterior Papa, Benedicto XVI, se jalea la oposición al actual pontífice, con prelados como Munilla, Reig, el imprescindible Rouco Varela y el cardenal Müller, considerado el mayor opositor interno a Bergoglio y que, para más inri, visitó el pasado martes el Valle de Cuelgamuros, oficiando misa con los benedictinos de Santiago Cantera. Incluso entre los prelados más afines a Francisco (como los cardenales Omella y Osoro, presidente y vicepresidente, respectivamente, de la Conferencia Episcopal) no se encuentran lo suficientemente arropados como para implementar los cambios que, desde hace casi una década, impulsa Francisco desde el Vaticano. Una España cada vez menos católica que ya no quiere, al menos tanto, al Papa.

El historiador Juan Mari Laboa se pregunta en RD, «cuarenta años después, ¿qué queda de Juan Pablo II? ¿Qué queda de Felipe González? ¿Qué queda de Julián Marías? ¿Qué queda de Tarancón? ¿Qué queda de la HOAC?… Hay más creyentes en España de los que parece, confusos como todos los demás, capaces de agarrarse a cualquier movimiento. Y eso nos tiene a todos absolutamente desconcertados».

Ciertamente, con los números en la mano, queda muy poco de la Iglesia que dio un baño de masas a un joven Juan Pablo II. Una España que, tres días antes, había dado la mayor victoria en la historia de la democracia al PSOE de Felipe González, que venía de organizar un Mundial y que acababa de superar un intento de golpe de Estado.

Entonces, el 90,2% de los españoles se declaraba católico, y una amplia mayoría iba a misa todos los domingos y fiestas de guardar. Hoy, el CIS nos muestra que no llegan a seis de cada diez, de los que dos tercios no va “nunca o casi nunca” a la Iglesia. Creyentes sin Iglesia.

En 1982, el 58% de los hogares españoles tenían un crucifijo colgado en su salón. Hoy, encontrarlos es una rara excepción. Entonces, el divorcio seguía siendo fuente de conflictos en España (el 98,3% de los matrimonios eran por la Iglesia), no existía derecho al aborto (se aprobó, con restricciones, en 1985) e incluso se consideraba “totalmente inmoral” las relaciones prematrimoniales, o los matrimonios sin hijos.

La realidad hoy es totalmente distinta. También en el interior de la institución, inmersa en una histórica crisis de vocaciones al sacerdocio o la vida religiosa, con las cifras de bautizos, bodas, comuniones y confirmaciones desplomándose, y con la popularidad por los suelos por escándalos como el de la pederastia clerical, las inmatriculaciones o la oposición a cualquier evolución social en lo que el mismo Juan Pablo II llamó «principios irrenunciables» (defensa de la vida, matrimonio hombre-mujer, privilegios de la Iglesia). En Roma, por primera vez en la historia, un Papa jesuita, venido de Argentina, y con ideas de reforma de la Iglesia que, al menos en la española, no han calado. Tal vez porque, cuarenta años después, los obispos españoles siguen mirando más a Wojtyla que a Bergoglio.

La Iglesia en Africa

Sacerdotes de Nigeria: “La posibilidad del martirio forma parte de mi vida”

Sacerdotes de Nigeria: “La posibilidad del martirio forma parte de mi vida”
Sacerdotes de Nigeria: “La posibilidad del martirio forma parte de mi vida” VLG

El próximo lunes 21, a las 19 horas en el Aula San Pablo, ubicado en la calle Vicente Goikoetxea, 5, la Fundación Pontificia Ayuda a la Iglesia Necesitada (AIN) organiza una conferencia-coloquio bajo el título: “África: la Iglesia más viva, la más perseguida” a cargo de  Kinga Von Shierstaedt, responsable de los proyectos de AIN para África

Leah Sharibu fue secuestrada de su escuela en Dapchi , estado de Yobe, el 19 de febrero de 2018 y no fue liberada con el resto de los cautivos porque era cristiana y se negaba a convertirse al Islam

Desde el año 2000 en Nigeria han asesinado a 8000 cristianos, 23 de ellos sacerdotes

Por | Vicente Luis García Corres (Txenti)

Se llaman Patrick, James y Francis. Son del sur de Nigeria, un país dividido política y religiosamente. Al Norte los musulmanes, al Sur los cristianos. Pero la situación del país lo convierte en un peligro diario el pertenecer a la comunidad cristiana. Los tres son sacerdotes y se encuentran en Vitoria para ampliar su formación teológica. Se defienden mejor en inglés que en castellano, pero su testimonio es suficientemente claro para entenderles que, aun cuando están muy a gusto entre nosotros y están aprendiendo muchas cosas, su futuro está con “su pueblo”, porque, como nos dice Francis, “donde está tu tesoro, está tu corazón, y mi pueblo es mi tesoro.”

El próximo lunes 21, a las 19 horas en el Aula San Pablo, ubicado en la calle Vicente Goikoetxea, 5, la Fundación Pontificia Ayuda a la Iglesia Necesitada (AIN) organiza una conferencia-coloquio bajo el título: “África: la Iglesia más viva, la más perseguida” a cargo de  Kinga Von Shierstaedt, responsable de los proyectos de AIN para África. Más del 30% de los proyectos de esta organización se desarrollan en África, uno de los continentes en donde la persecución de los cristianos es diaria y brutal.

Nigeria es uno de los países destinatarios de la ayuda de AIN, por eso, valga como aperitivo a la conferencia el testimonio de los tres sacerdotes nigerianos que ahora se encuentran en Vitoria.

“Somos sacerdotes en Nigeria y hemos sido enviados por nuestro obispo para ampliar nuestra formación y regresar a Nigeria para hacernos cargo de diversas áreas de la diócesis.” “ Aquí estamos aprendiendo no sólo teología, también la pastoral de las parroquias, y estamos pudiendo ver cómo es posible organizar una sociedad que atiende a los servicios básicos de las personas, educación, sanidad, políticas sociales, …” “Hemos venido también a compartir nuestro testimonio con la gente de las parroquias de aquí, somos testigos de la Iglesia en África, especialmente en Nigeria. Hemos venido también para compartir nuestra fe y nuestra experiencias con los pueblos de aquí.”

Según reconocen ellos el pueblo nigeriano está padeciendo graves problemas psicológicos precisamente por no ver cubiertas sus necesidades de salud, de educación, de paz social. A todo ello hay que añadir la persecución religiosa llevada a cabo por una parte de la población musulmana y que desde 2020 ya se ha cobrado la vida de 8000 personas, de ellas 23 sacerdotes. El acoso a las comunidades cristianas es diario, “ los jóvenes musulmanes de regreso de sus escuelas tiran piedras a las iglesias, y ya han intentado quemar la catedral de Sokoto”.

“La situación en Nigeria es muy peligrosa, es una situación complicada donde conviven el Islam con el cristianismo y las religiones animistas africanas, y eso se vive con tensión. Además el gobierno, que es musulmán, consiente los abusos y la persecución que la comunidad musulmana ejerce contra los cristianos. Antes los cristianos eran mayoría, pero hoy la persecución es tan alta que el número de conversiones, bien por matrimonio, bien por la fuerza, o bien por la presión económica, está siendo muy alto. Y cuando la gente se niega se le mata, y luego los culpables, incluso si son arrestados y encarcelados pronto salen en libertad. El gobierno incluso concede visas para que ellos, los terroristas puedan viajar fuera del país.”

A los cristianos se les considera “infieles” y ello les convierte en personas sin dignidad por lo que cualquier acción contra ellos está justificada

Boko Haram 

Boko Haram es un movimiento ideológico que rechaza la cultura occidental, de hecho el nombre se podría traducir como Boko – Book ( Libros) Haram – Tontería, lo que se traduciría como “la educación de los libros es una tontería «. Este movimiento empezó como una oposición política del norte frente a los del sur, pero pronto se radicalizó, fue fundado en 2002 en la localidad de Maiduguri, en el Estado de Borno, por el predicador islamista Mohammed Yusuf, su objetivo es la conversión integral de Nigeria al Islam. En abril de 2014 Boko Haram ejecutó una de sus acciones más mediáticas: el secuestro de 276 niñas en una escuela de Chibok. A día de hoy de las 276 niñas el nombre de Leah Shariba sobresale entre ellas, se cree que la han matado, aunque no hay rastro de ella.” 

Leah Sharibu fue secuestrada de su escuela en Dapchi , estado de Yobe, el 19 de febrero de 2018 y no fue liberada con el resto de los cautivos porque era cristiana y se negaba a convertirse al Islam.

Leah Sharibu  (2)

A pesar de la reciente muerte de Abubakar Shekau, el líder de Boko Haram, el reverendo Para-Mallam dijo que el pronóstico para Leah sigue siendo muy preocupante. AIN sigue de cerca este caso. Leah llevaría hasta la fecha cerca de 1800 días de secuestro, en el caso de encontrarse viva aún. Aunque muchos consideran que ha sido asesinada por su fidelidad al cristianismo. Ello la convertiría en mártir. 

Si se les pregunta a Patrick, James y Francis respecto de si tienen miedo de volver a su país, la respuesta es que “sí y no”: “Sí porque somos humanos y conscientes del riesgo que hoy supone ser cristiano y más, ser sacerdote en Nigeria, pero no porque confiamos nuestra vida a Dios. La posibilidad del martirio forma parte de mi vida, pero mi misión es estar con mi pueblo y mi pueblo no está en Roma, ni en Vitoria, está en Nigeria.”

El lunes 21 a las 19 horas en el Aula San Pablo es una oportunidad para conocer algo más de la realidad que la Iglesia vive en África, una Iglesia que está muy viva, pero también muy perseguida. Nigeria es uno de los países donde se vive esta persecución, pero no es el único.

Secuestrado otro sacerdote en Nigeria

El padre Abraham Kunat ha sido secuestrado por hombres armados junto a otras nueve personas

Nigeria padece la violencia de Boko Haram desde 2002

El padre Abraham Kunat ha sido secuestrado, junto a otras nueve personas, por hombres armados en Kachia, en el estado de Kaduna, al norte de Nigeria. El secuestro ha tenido lugar alrededor de la medianoche del pasado 8 de noviembre.

15 hombres armados

El grupo armado, de unos 15 hombres, atacó la llamada ‘aldea del petróleo’, situada cerca de la refinería de Kaduna. Esta es un objetivo frecuente de los asaltos de los bandidos, hasta el punto de que los residentes, trabajadores empleados en la refinería local procedentes de toda Nigeria, llevan mucho tiempo pidiendo un puesto militar fijo en la aldea para protegerlos de nuevos asaltos.

El presidente de la Asociación Cristiana de Nigeria, el padre Joseph Hayeb, ha señalado que viven “una situación muy triste porque en el estado están ocurriendo muchas cosas que no se denuncian”. Asimismo, ha recalcado que hay que hacer mucho más para proteger a los ciudadanos de los criminales que los aterrorizan

UN CONCILIO EN EL FREEZER

¿Qué se puede esperar de un Sínodo?

col serna

Todos sabemos que no hay nada, eclesiásticamente hablando, que tenga tanta densidad y peso como un concilio en comunión con el Obispo de Roma. No necesariamente con la presencia de este (no estuvo este obispo ni en Nicea ni en Constantinopla, que, además, fueron convocados por el Emperador, pero fueron acompañados desde y por Roma dándoles entidad eclesial). Un Papa no puede, por ejemplo, anular ese tal Concilio. Aunque no sea de su agrado.

Ahora bien… si bien no puede anularlo, puede freezarlo. ¡Y vaya que somos testigos de este invierno! Como “san” Juan Pablo y una de sus dos manos derechas, Josef Ratzinger sabían bien que anularlo no estaba dentro de sus “poderes”, pues hicieron un Sínodo extraordinario para “dar la correcta interpretación”. Es más, siendo que cada obispo tendría en el Sínodo un tiempo acotado de intervención el cardenal Prefecto hizo una extensísima intervención escrita publicando su “Informe sobre la fe”. ¡quien quiera oír…! Más adelante aún, para enfriar todavía más, dio la “correcta interpretación” del subsistit in en su Dominus Iesus explicando por qué la Lumen Gentium 8 no dice lo que dice.

Para más INRI, se permitió “volver” a la misa en latín y el misal de Pio V, se bombardeó el ecumenismo bajo la línea de flotación, se pretendió limitar al máximo los estudios bíblicos alentando una lectura “espiritual”, y hasta pudimos ver al Santo Padre con un graciosísimo sombrero que recordaba a Papa Nöel. No se anuló ni derogó el Concilio, simplemente se lo freezó. Y cientos de obispos felices por ello porque volvían a quedar en la cima de la pirámide de la que la Iglesia “pueblo de Dios” los había ubicado en otro lugar circular. Y, ya que de “pueblo de Dios” hablamos, esta imagen central pasaba a ser una más de las muchas (la principal pasó a ser la de “cuerpo”, que permitía “cabeza”) y, además, al decir del Cardenal, propia del Antiguo Testamento, y demasiado sociologizada en nuestros tiempos. La teología también al freezer. Y, de paso, unos cuántos teólogos y teólogas también.

El Concilio Vaticano II pasó a ser algo más propio de estudios de Historia de la Iglesia que de vida de un Pueblo conducido por el Espíritu Santo.

Y, acá mi pregunta final… si de eso son capaces nada menos que con un Concilio… ¿cuánto más podrán hacer con un Sínodo?

Presentación del Documento para la etapa continental del sínodo

El papel de las mujeres, un clamor que comparten ‘todos’ los informes del Sínodo

El Secretario General del Sínodo presentó el Documento para la etapa continental del camino sinodal en la Oficina de Prensa del Vaticano

Con él, entre los ponentes, el teólogo Coda, el jesuita Costa y la experta Anna Rowlands; también se conectó desde Japón el cardenal Hollerich

Sobre la cuestión de un mayor espacio para las mujeres: «Su presencia no debe ser la guinda del pastel, sino que debe ser constitutiva»

Por | Salvatore Cernuzio

(Vatican News).-«No estamos impulsando ninguna agenda. Era nuestra responsabilidad devolver al pueblo de Dios lo que se nos había dado. Mi colega, el cardenal Hollerich, dijo una vez: tenemos carta blanca, no hay nada escrito en ella. Nuestro deber es acompañar a la Iglesia hasta el momento del Sínodo de los Obispos. Pero si queremos cumplir nuestra misión, debemos escuchar. Y escuchar a todos sin excluir a nadie».

El proceso que acaba de concluir y las perspectivas de futuro, el cardenal Mario Grech, Secretario General del Sínodo, las enmarca en estas pocas líneas en respuesta a los periodistas reunidos en la Sala de Prensa del Vaticano para la presentación del Documento para la «etapa continental», la segunda fase del camino iniciado por el Papa en octubre de 2021 que concluirá con la asamblea de obispos en el Vaticano en 2023 y 2024.

Renovación profunda 

Un documento que es «fruto de una sinodalidad vivida» por parte de las Iglesias de los cinco continentes y de «mucho trabajo» por parte de la Secretaría General del Sínodo, las comisiones y el grupo de expertos que se reunieron durante quince días en Frascati para redactar el texto. El concepto de «restitución» ha guiado su trabajo, ha subrayado Grech, para disipar cualquier duda de que haya habido añadidos o que se haya dado más espacio a un tema que a otro: «El Documento es una restitución fiel de las síntesis» enviadas por las distintas diócesis durante la fase consultiva. «El trabajo del grupo de expertos se caracterizó por la honestidad intelectual: no hay reflexiones teóricas sobre la sinodalidad, sino que se retoma la voz de las Iglesias.

Para todos nosotros fue una sorpresa escuchar cómo, a pesar de la diferencia de sensibilidades, el Santo Pueblo de Dios converge en el llamado a una profunda renovación de la Iglesia».

«El trabajo del grupo de expertos se caracterizó por la honestidad intelectual: no hay reflexiones teóricas sobre la sinodalidad, sino que se retoma la voz de las Iglesias»

Hambre de nueva confianza en la Iglesia

La respuesta fue amplia y participativa, destacaron los ponentes en la Oficina de Prensa del Vaticano: además de Grech, también el teólogo Piero Coda, el jesuita Giacomo Costa, la experta Anna Rowlands, y conectado a distancia desde Japón el cardenal Jean-Claude Hollerich, relator general del Sínodo. A excepción de dos conferencias episcopales que no participaron en el proceso sinodal -«no sé por qué, creo que hay razones objetivas», dijo Grech-, todos los episcopados del mundo, algunos tras una resistencia o dificultades iniciales, enviaron sus respuestas. Y lo que se desprende de estas reacciones es que en todas las latitudes del mundo hay «hambre» de una nueva confianza en la Iglesia, en su capacidad de anunciar el Evangelio a «un mundo profundamente necesitado».

Abusos, tensiones, exclusiones

Rowlands: «Los informes dicen que hay aspectos de nuestras relaciones, de nuestra capacidad de auténtica unidad en la diversidad» que impiden «caminar juntos»

Sin embargo, las tensiones y las situaciones internas ponen a prueba la propia misión de la Iglesia. En primer lugar, el escándalo de los abusos por parte del clero, tal y como destaca el Documento y reitera hoy Rowlands, profesor de pensamiento y práctica social católica en la Universidad de Durham (Inglaterra).

En el texto de 45 páginas, en el que se recogen voces de Iglesias de EE.UU., Bolivia, Lesoto, Tierra Santa y muchas otras, se habla también de exclusión, clericalismo, discriminación y falta de escucha mutua. «Los informes dicen que hay aspectos de nuestras relaciones, de nuestra capacidad de auténtica unidad en la diversidad» que impiden «caminar juntos», dijo el profesor. Difícilmente podremos recuperar la confianza y la credibilidad «si no logramos ser nosotros mismos hermanos y hermanas, para sanar nuestras divisiones y sospechas mutuas».

Ampliar el espacio de la ‘tienda’

Lo que se necesita es ampliar el espacio de la «tienda», una imagen bíblica que recuerda el mandato del Señor al pueblo de Israel en el libro de Isaías, un concepto guía en la redacción del Documento para la etapa continental. Desde esta tienda muchas personas dicen sentirse excluidas, como leemos en el Documento, que también enumera algunas categorías de grupos y personas que hoy se sienten «exiliados» o «discriminados»: los jóvenes, las personas con discapacidad, los pobres, los divorciados vueltos a casar, los padres solteros, los miembros de la comunidad LGBT. Y sobre todo las mujeres, que «no exigen roles de poder» sino un reconocimiento de su propia presencia, en la sociedad y en la comunidad cristiana.

«Muchas personas dicen sentirse excluidas: Los jóvenes, las personas con discapacidad, los pobres, los divorciados vueltos a casar, los padres solteros, los miembros de la comunidad LGBT. Y sobre todo las mujeres»

Hollerich: quien excluye a otro tiene un problema con Dios

¿Existen límites en cuanto a quién puede entrar en esta «tienda»? ¿Hay quienes, incluso entre los católicos, quieren que esta tienda no se expanda? Estas fueron algunas de las preguntas planteadas al cardenal Hollerich en la conferencia. El arzobispo de Luxemburgo respondió:

«Habrá grupos sentados en la carpa que no están muy contentos de que algunos estén en un rincón. Sin embargo, todos están invitados a este espacio: «Todas las personas creadas y amadas por Dios. Todos… Nuestro amor no es tan grande como el de Dios. Así que creamos segregaciones».

Hollerich: «Mientras no haya forma de avanzar juntos, nadie puede estar cómodo, ni siquiera los que están dentro»

Recordemos, sin embargo, añadió el Cardenal, que «debemos mirar a cada persona como una persona amada por Dios… Cristo murió por cada persona en la cruz, así que si no soy capaz de dar espacio a esta persona en la tienda, tengo un problema con Dios».

«No se trata de poner y quitar», se hizo eco el padre Costa: «Son tantos los que se sienten exiliados en la Iglesia: desde los que querrían celebrar la misa con el rito preconciliar hasta los homosexuales. Mientras no haya forma de avanzar juntos, nadie puede estar cómodo, ni siquiera los que están dentro. Uno de los frutos de caminar juntos es darse cuenta de cómo crecer como Iglesia sinodal», añadió el jesuita.

Mayor presencia de mujeres, atractivo común

Entre una mención a la preocupación por la casa común, especialmente de «las comunidades que están acabando bajo el agua», y las críticas por la elección de utilizar una palabra como «discernimiento», definida por los periodistas de la sala como difícil de entender, el tema de las mujeres fue central en la rueda de prensa. De su papel y vocación, de su deseo de verse reconocidos y valorados. En el Documento, surge un llamamiento que se comparte en los distintos países. Sorprendentemente, los ponentes señalaron que estas cuestiones «se han planteado en todos los informes, es un tema común».

«El llamamiento es para que la Iglesia garantice que la mitad de la humanidad sea respetada y valorada»

La perspectiva es la de una «gran conversión», dijo Costa, subrayando «el deseo de las mujeres de tener a la Iglesia como aliada para poder llevar a cabo un reconocimiento de la dignidad en un sentido mucho más amplio en todas las sociedades en las que viven». El llamamiento es para que la Iglesia garantice «que la mitad de la humanidad sea respetada y valorada».

Ante la crisis socio-ambiental

Paradojas y tentaciones en el compromiso eclesial ante la crisis socio-ambiental

por Mauricio López Oropeza 

A la luz de las reflexiones de estos días sobre el compromiso de la Iglesia ante la cumbre de partes sobre cambio climático – COP27, quiero presentar algunas “paradojas y tentaciones” en el sentido de este compromiso eclesial sobre el cuidado de la casa común. Estas preguntas las asumo como propias y hacia mi propia praxis, pero las comparto como llamado a revisarnos en nuestro proceder.

Primera paradoja-tentación:

  1. ¿Cuál es el sentido de responder a coyunturas como estos eventos políticos de organismos multilaterales (ciertamente urgentes y que llaman al compromiso) con un mínimo impacto real, como lo son algunos de estos foros internacionales, sin generar procesos de largo plazo y de acompañamiento directo y real a las poblaciones que más son impactadas? Un coyunturismo oportunista.
  2. Y en el sentido opuesto ¿De qué sirve tener procesos sólidos, que pueden tornarse en autorreferenciales, sin impacto real o capacidad de responder en las coyunturas urgentes y en los espacios estratégico-políticos en los que la Iglesia tiene acceso? Un aislamiento o asepsia ante las urgencias.

Segunda paradoja-tentación:

  1. ¿Cuál es el sentido de responder de modo reducido, fragmentado, a alguna dimensión en particular de la Ecología Integral (sea por comodidad, por ceguera, por limitación, o por temor a ver más ampliamente), sin abordar las problemáticas desde una mirada sobre la complejidad multi-dimensional y desde una comprensión amplia de los fenómenos en nuestro mundo y sociedad? Ceguera estructural.
  2. Y en el sentido opuesto, ¿De qué sirve tener una comprensión integral y multidimensional profunda en clave de Ecología Integral (casi abstracta) sin una influencia real en las necesidades específicas de las personas, aquellas que se expresan en una dimensión particular, ahí donde la vida acontece? Desterritorialización.

Tercera paradoja-tentación:

  1. ¿Cuál es el sentido de hacer diagnósticos profundos, detallados y con todo el sustento científico, casi perfectos, y seguir haciéndolos por años (sean catastróficos o más mesurados), sin llegar a propuestas concretas, a acciones aterrizadas y realistas, que respondan a la vida de las personas a la luz de esos diagnósticos? Academicismo desencarnado.
  2. Y en el sentido opuesto, ¿De qué sirve responder de modo concreto y permanente (a veces ideológico o con postura de superioridad) sin tener un adecuado diagnóstico y comprensión de la realidad en la que se trabaja, reconociendo nuestra pequeñez en los aportes, y generando acciones a veces sin sentido o poco eficaces? Prepotencia y actitud de sabelotodos.

Cuarta paradoja-tentación:

  1. ¿Cuál es el sentido de organizar eventos importantes de modo interinstitucional, con la suma de todos los logos, sin una posibilidad real de salir de nuestro propio modo de ser y hacer particular, y no alcanzando concreciones de largo aliento que ayuden a cambiar la vida de las personas que más son afectadas por esta emergencia socio-ambiental? Imaginarios de visibilidad con poca comunión práctica.
  2. Y en el sentido opuesto, ¿de qué sirve tener alianzas estratégicas muy profundas y claras en el territorio, sin la posibilidad de actuar de modo integrado en acciones de incidencia o eventos de relevancia como éste? Sinodalidad carente de incidencia.

Quinta paradoja-tentación:

  1. ¿Cuál es el sentido de bellos y amplios discursos políticos, fuertemente cargados de ideología y carentes de autocrítica, que en la práctica se encuentran con la incoherencia y la incapacidad de hacer vida lo que las palabras discursivas expresan? Ideologismo político.
  2. Y en el sentido opuesto, ¿de qué sirve responder en la vida cotidiana a muchos de los desafíos en materia de justicia socio-ambiental si no se logra traducir eso en una visión de cambio estructural y políticas públicas que movilicen una reforma de fondo? Praxis sin impacto político.

Ante estas paradojas, queda el desafío de preguntarnos sobre nuestra posición en cada una de ellas, y sobre todo asumir el itinerario de vida y la agenda de reforma de la Encíclica Laudato Si´, para acercarnos cada vez más, en nuestra fragilidad, al ideal de sociedad y de Iglesia que ahí se nos presenta. Un paso a la vez, de modo sinodal y profético, mirando a las periferias… y dejándonos mirar y ser transformados por ellas también.

El desafío urgente de proteger nuestra casa común incluye la preocupación de unir a toda la familia humana en la búsqueda de un desarrollo sostenible e integral, pues sabemos que las cosas pueden cambiar. El Creador no nos abandona, nunca hizo marcha atrás en su proyecto de amor, no se arrepiente de habernos creado. La humanidad aún posee la capacidad de colaborar para construir nuestra casa común.

Laudato si’, No. 13


Por Mauricio López Oropeza. Director del Centro Pastoral de Redes y Acción Social del CELAM

“Ensancha el espacio de tu tienda”

por José Francisco Gómez Hinojosa


“Ensancha el espacio de tu tienda” es el título -tomado de Isaías 54,2- del Documento de Trabajo para la Etapa Continental, del Sínodo de la Sinodalidad, recién publicado en esta semana que termina.

El texto consta de cuatro partes: inicia con un recuento de la experiencia vivida a lo largo de este su primer año, y concluye con una indicación de los próximos pasos, reservándose los apartados dos y tres para recordar la necesidad de escuchar la Palabra, y una reflexión sobre la Iglesia sinodal y misionera. En muchos de los números aparecen citas textuales, y la referencia de los obispos de toda la Iglesia universal.

Del escrito, y de lo que se ha sabido en torno a esta primera fase diocesana, me llaman la atención tres cosas.

En primer lugar, es significativa la respuesta que se obtuvo de las instancias eclesiales en estos 12 meses: mientras lo hicieron 112 de las 114 conferencias episcopales de todo el mundo -el 98%-, sólo respondieron 17 de los 23 Dicasterios de la Curia romana -el 70%-. Tal numeralia confirma que los más cercanos al papa Francisco son, paradójicamente, los más lejanos en su seguimiento, y quienes más pretenden obstaculizar sus propuestas.

Por otra parte, diversas fuentes que han tenido acceso a los reportes diocesanos sostienen que una constante en ellos es la solicitud para una mayor inclusión de las mujeres, sobre todo en las estructuras eclesiásticas de gobierno de las diócesis, y en la Curia Vaticana. Es cierto que ya se han dado algunos pasos en niveles intermedios, pero falta que ellas se empoderen aún más.

Tercero. El que pregunta se aguanta, y es sintomático que algunos opositores al sínodo se quejan de algunas respuestas. Tal actitud refleja lo lejos que, en muchos casos, la jerarquía está de los fieles, quienes no sienten en las homilías y mensajes, en las orientaciones y enseñanzas de la Iglesia Católica, una atención a sus verdaderas problemáticas.

¿Qué es lo que sigue? Las cuestiones claves para esta próxima etapa continental se mencionan en el #106: ¿cuáles son las intuiciones -que aparecen en el Documento de Trabajo- más recurrentes? ¿y las interrogantes que debieran responderse? ¿y las prioridades a trabajar en la siguiente etapa?

Queda, pues, mucho trabajo por hacer, ahora a nivel continental. Hay que seguir ensanchando el espacio de la tienda, para que todos y todas puedan entrar en ella.

Pro-vocación

Los “antiFrancisco” siguen en pie de guerra. Convocados para reflexionar en torno al legado de Benedicto XVI, con motivo de su cumpleaños 95, personajes como los cardenales Müller y Cipriani, y los obispos españoles Reig y Munilla, arremetieron contra el modelo de Iglesia avalado por Francisco de Roma, y sustentado en el Concilio Ecuménico Vaticano II, que acaba de cumplir 6 décadas de su inicio. Lo dicho: ¿para qué queremos un nuevo Concilio si el anterior no acaba de consolidarse?