Jornada de Infancia Misionera

Este domingo, pequeños y mayores tienen una cita con los niños en las misiones

Cuatro millones de niños son ayudados al año gracias a Infancia Misionera

Jornada de Infancia Misionera
Jornada de Infancia

Este domingo 15 de enero se celebra en España la Jornada de Infancia Misionera, la Obra Pontificia con la que el Papa apoya el trabajo que los misioneros realizan con los más pequeños en los 1.118 territorios de misión

¿De dónde vienen los fondos para financiar 2.577 proyectos al año? Lo peculiar de Infancia Misionera es que muchos de los donantes también son niños

Las necesidades son enormes, así que también los adultos están invitados a colaborar en esta gran obra de la Iglesia con su oración y sus donativos

El domingo 15, La 2 de TVE emitirá la Eucaristía desde el Real Colegio Escuelas Pías de San Fernando de los padres Escolapios de Pozuelo de Alarcón, presidida por monseñor César Franco

Este domingo 15 de enero se celebra en España la Jornada de Infancia Misionera, la Obra Pontificia con la que el Papa apoya el trabajo que los misioneros realizan con los más pequeños en los 1.118 territorios de misión. Gracias a la generosidad de los donantes –muchos de ellos niños-, se sostienen más de 2.500 proyectos infantiles de educación, salud y protección de la vida y evangelización. Así, cuatro millones de niños al año encuentran en la Iglesia católica una familia.

Cuando Harriet enfermó de malaria y tifus en Bujuni(Uganda), un poblado sin agua ni luz ni carreteras, tenía pocas posibilidades de sobrevivir. Hizo un viaje de dos horas en moto hasta el hospital más cercano, el de la diócesis de Hoima, donde fue atendida por las religiosas Hijas de María de Uganda y se curó. Ahora ella quiere ser enfermera como ellas, y está estudiando en el colegio diocesano para poder conseguirlo, aunque tenga que caminar 4 horas al día.

Infancia Misionera
Infancia Misionera

Lejos de allí, en Tailandia, la madre de Chan se quedó embarazada muy joven y fue abandonada por todos, incluso por su novio. Las hermanas del Buen Pastor en Bangkok la acogieron y Chan va a poder nacer con dignidad, y tener un hogar donde crecer, al igual que muchos otros niños como él.

En India, la familia de Vikhonuo no tenía recursos para proporcionarle un futuro. Ingresó en el Hogar Eden garden en Nagalaand, llevado adelante por misioneros jesuitas, y allí ha podido estudiar y conocer a Jesús. Ahora tiene la esperanza de ser diseñadora mientras vive, crece y aprende rodeada de otros niños.

¿Qué tienen en común Harriet, Chan, y Vikhonuo? Los treshan encontrado una familia en la Iglesia católica. Y son los protagonistas del vídeo propuesto por Infancia Misionera para la Jornada de este domingo.

Los niños ayudan a los niños

Los misioneros, dentro de su labor evangelizadora, atienden con especial cuidado a los niños, y lo hacen de muchas formas: escuelas, hospitales, orfanatos, centros de discapacitados, comedores, catequesis… Este trabajo es muy costoso, y necesita el apoyo de toda la Iglesia universal. El Santo Padre se lo ofrece a a través de lo que recauda Infancia Misionera en todo el mundo, para poder atender al año a más de cuatro millones de niños en África, Asia, Oceanía y ciertas regiones de América.

¿De dónde vienen los fondos para financiar 2.577 proyectos al año?Lo peculiar de Infancia Misionera es que muchos de los donantes también son niños. Desde su fundación, se invita a los más pequeños a participar en la misión de la Iglesia con su oración y sus donativos. De este modo, forman una red mundial, cuyo lema fundacional es “Los niños ayudan a los niños”.

Infancia Misionera
Infancia Misionera

Un fin de semana misionero para niños y adultos

Para esta Jornada, Infancia Misionera en España invita a todos los niños a rezar por los misioneros y por los niños del mundo. Además, les anima a colorear y montar sus propias “huchas del compartir”, para poder depositar sus donativos. Y también les ofrece participar en el X concurso nacional de dibujos de Infancia Misionera, que está abierto hasta el 16 de enero. Toda la información está en www.infanciamisionera.es

Sin embargo, esto no es solo cosa de niños. Desde que hace 100 años esta iniciativa se asumiera como una Obra Pontificia, se convirtió en el cauce oficial de la Santa Sede para sostener el trabajo que la Iglesia realiza con la infancia en los 1.118 territorios de misión. Las necesidades son enormes, así que también los adultos están invitados a colaborar en esta gran obra de la Iglesia con su oración y sus donativos.

El domingo 15, Jornada de Infancia Misionera, La 2 de TVE emitirá la Eucaristía desde el Real Colegio Escuelas Pías de San Fernando de los padres Escolapios de Pozuelo de Alarcón (avda. de Bularas, 1). Presidida por monseñor César Franco, obispo de Segovia y miembro de la Comisión Episcopal de Misiones, la Eucaristía dará comienzo a las 10:30 horas.

Ante la Jornada de la Infancia Misionera

Jaime Palacio: “La Iglesia misionera es esencialista, no asistencialista”

Por | JOSÉ BELTRÁN

Este laico corazonista que ha vivido quince años con su familia en la Amazonía peruana respalda la Jornada de la Infancia Misionera que se celebra este domingo 15 de enero

El domingo 15 de enero la Iglesia celebra la Jornada de la Infancia Misionera, una Obra Pontificia que proporciona educación, salud y formación cristiana a más de 4 millones de niños en 120 países, o lo que es lo mismo, llega hasta 1.117 territorios de misión. Solo en desde España en 2021 se recaudaron 2,69 millones de euros.


“Buscamos que los niños puedan vivir y puedan vivir con dignidad”, explicó el director de Obras Misionales Pontificias, José María Calderón, durante la presentación de esta campaña de sensibilización.

A quién servir

“Siempre nos preguntamos cómo servir y a quién servir y encontramos en la vocación misionera la respuesta a nuestro servicio del Evangelio, convencidos de que otro mundo es posible”. Así es como Jaime Palacio, ingeniero industrial y educador, acabó con su familia como misionero corazonista en Lagunas, dentro del vicariato apostólico de Yurimaguas, en Perú. Desde 2006 se volcó en la pastoral rural por los ríos de la Amazonia, acompañando a comunidades indígenas, a través de la evangelización, con una apuesta fundamental en materia sanitaria y educativa.

“Cien años después seguimos manteniendo la labor que ya se inició entonces con la Infancia Misionera, tanto en materia de educación como en alimentación. Aunque la situación ha mejorado, sigue siendo necesario intervenir en la desnutrición ofreciendo desayunos y comidas”, expone Palacio, que pone en valor el trabajo de los internados de la Iglesia como apuesta formativa: “Es uno de los grandes proyectos educativos, especialmente en Secundaria, para de verdad permitir a los jóvenes y, por tanto a las comunidades, contar con un desarrollo en el futuro”.

Un futuro abierto

Este laico español defiende que “la Iglesia no apuesta por un sistema asistencialista, sino esencialista. Luego llegan los demás proyectos, pero la Iglesia sale al paso ante las urgencias como no lo hacen los poderes públicos”. Jaime regresó con su mujer y sus cinco hijos a España en 2019, y actualmente es el coordinador de la Fundación Corazonistas. “Hoy toca vivir en España, pero no sabemos qué será de nosotros en nuestro futuro. Será lo que diga el Padre”, aprecia Jaime.

Sobre la cotidianidad amazónica, Jaime subraya que “cada día la selva te sorprende”. “Estás 24 horas al día, siete días a la semana, dedicado a la misión. Hoy lo echamos de menos, porque me da la sensación de que en España estamos un poco loco, frente a un estilo de vida rural, con sus dificultades como la escasez de luz, pero con una mayor serenidad vital“, apunta.

La Buena Noticia del Dgo.3º-B

Llamados a seguir a Jesús

Mc 1, 14-20

El sentido último del cristianismo es el Reino de Dios, no otra cosa

Se han escrito obras muy importantes para definir dónde está la «esencia del cristianismo». Sin embargo, para conocer el centro de la fe cristiana no hay que acudir a ninguna teoría teológica. Lo primero es captar qué fue para Jesús su objetivo, el centro de su vida, la causa a la que se dedicó en cuerpo y alma. Nadie duda hoy de que el evangelio de Marcos lo ha resumido acertadamente con estas palabras: «El reino de Dios está cerca. Convertíos y creed esta Buena Noticia». El objetivo de Jesús fue introducir en el mundo lo que él llamaba «el reino de Dios»: una sociedad estructurada de manera justa y digna para todos, tal como la quiere Dios.                                                                                    Cuando Dios reina en el mundo, la humanidad progresa en justicia, solidaridad, compasión, fraternidad y paz. A esto se dedicó Jesús con verdadera pasión. Por ello fue perseguido, torturado y ejecutado. «El reino de Dios» fue lo absoluto para él.

La conclusión es evidente: la fuerza, el motor, el objetivo, la razón y el sentido último del cristianismo es «el reino de Dios», no otra cosa. El criterio para medir la identidad de los cristianos, la verdad de una espiritualidad o la autenticidad de lo que hace la Iglesia es siempre «el reino de Dios». Un reino que comienza aquí y alcanza su plenitud en la vida eterna.                                               La única manera de mirar la vida como la miraba Jesús, la única forma de sentir las cosas como las sentía él, el único modo de actuar como él actuaba, es orientar la vida a construir un mundo más humano. Sin embargo, muchos cristianos no han oído hablar así del «reino de Dios». Y no pocos teólogos lo hemos tenido que ir descubriendo poco a poco a lo largo de nuestra vida.

Una de las «herejías» más graves que se ha ido introduciendo en el cristianismo es hacer de la Iglesia lo absoluto. Pensar que la Iglesia es lo central, la realidad ante la cual todo lo demás ha de quedar subordinado; hacer de la Iglesia el «sustitutivo» del reino de Dios; trabajar por la Iglesia y preocuparnos de sus problemas, olvidando el sufrimiento que hay en el mundo y la lucha por una organización más justa de la vida.                                                                                                                        No es fácil mantener un cristianismo orientado según el reino de Dios, pero, cuando se trabaja en esa dirección, la fe se transforma, se hace más creativa y, sobre todo, más evangélica y humana.

José A. Pagola

Testigos de la Palabra

Peter Spranger con los niños de la Casa Hogar de La Chacra, San Salvador

Infancia Misionera

Sarah y la hermana Stan: Misioneros que rescatan a los niños malditos de África
«Todos estos niños han sido acusados de brujería, y se les ha echado de sus comunidades y familias, y se les ha amenazado de muerte. Nosotros rescatamos a todos estos niños, y somos responsables de su cuidado», explica la religiosa de Ghana
Colabora con Infancia Misionera y ayuda a cuatro millones de niños
12.01.2021 | Jesús Bastante /OMP
Cuando tenía cuatro años, Sarah, que aún no había logrado hablar, fue considerada un “espíritu maligno”, signo de mal augurio, y culpable de la muerte de quince habitantes de su aldea, fallecidos por causas desconocidas. Su vida corría peligro, pero las hermanas del Hogar de Nazaret de Yendi (Ghana), la acogieron para salvarla.
Una de estas religiosas, la hermana Stan, compareció este martes de forma virtual durante la presentación de la Jornada de Infancia Misionera, que se celebra este domingo en todo el mundo. La religiosa, tal y como nos cuenta, recuerda “haber luchado, casi físicamente, para salvar a Sarah del destino más terrible y darle una nueva oportunidad en la vida”.
La misión de esta religiosa es rescatar a niños como ella, que han sido rechazados o corren peligro de muerte. Hoy, la hermana Stan cuida a 78 niños, desde unas pocas semanas hasta los 18 años, en buena medida gracias a la ayuda de la Obra Pontificia de la Infancia Misionera. Y, también, del obispo de Yendi, Vincent Sowa Boi-Nai también presente en la rueda de prensa.

La hermana Stan, con Sarah Infancia Misionera
«Es muy difícil hacer realidad el concepto de familia», explicó el prelado. «Tenemos niños malnutridos, enfermos, malditos, perseguidos y necesitados. Hay niños que son muy listos, pero nadie les ayuda». «Ayudamos a niños que de otra manera les matarían. Porque cuando un niño nace con defectos, se piensa que es un niño que trae malos augurios, y se tienen que desembarazar de ellos. Nosotros cuidamos en nuestro orfanato a todos esos niños, que tienen derecho a ser felices, ser cuidados y crecer en familia».
«Les damos la esperanza que les trae Dios», explicó el prelado.
Rescatamos a esos niños, y somos responsables
Por su parte, la hermana Stan relató su experiencia con estos niños olvidados, perseguidos, marginados. «Todos estos niños han sido acusados de brujería, y se les ha echado de sus comunidades y familias, y se les ha amenazado de muerte. Nosotros rescatamos a todos estos niños, y somos responsables de su cuidado».
«Es un milagro que Sarah aprendiera a hablar, y pueda recibir educación», explicó. Otra niña, Lisbeth, nació con una úlcera en una de sus piernas, lo que impedía que pudiera caminar, y se la acusaba también de brujería. «Lisbeth ya tiene 16 años, y hace tres meses se le amputó una de esas piernas. Sigue en el hospital. Muchas veces se prohíben esas operaciones, y abandonan a estos niños con discapacidades. O directamente los matan».
Otra historia: la de dos hermanos gemelos. Uno de ellos, por tradición, es maligno. «Y como no saben cuál, abandonan a los dos». «O acusan a los niños ciegos, a los que alojamos»
Los niños son los grandes protagonistas de la Iglesia. También, de las misiones. “Tenemos que crear ambientes de dignidad, para los niños y para las familias”, señaló José María Calderón, Director Nacional de OMP España. ‘Con Jesús de Nazareth somos familia’, reza el lema de la jornada, que lleva añadida una colecta que permite ayudar cada año a cuatro millones de niños en los territorios de misión.
Muchas realidades, muchos ejemplos, para “redescubrir la dignidad” de tantos niños, como señaló Calderón. Ejemplos como el de Lambert, niño albino de 13 años nacido en Burundi. En este país, los niños albinos son perseguidos y mutilados o incluso asesinados. Por eso, Lambert siempre vivió con miedo hasta que pudo refugiarse en la parroquia de Giharo (Diócesis de Rutana), donde dice que se siente seguro. Allí, recibe ayuda de Infancia Misionera, consistente en material escolar, ropa y comida, además de la oportunidad de estudiar.
Él y todos los demás niños albinos ayudados por esta diócesis, en total 15, no pueden regresar a sus pueblos de origen. Por eso, Lambert agradece las ayudas a la Infancia Misionera de todas las personas que «desean el bien de los albinos, respetan nuestras vidas y quieren que vivamos con dignidad, como los demás niños del mundo. Oro por todos los niños y por todas las personas de buena voluntad».
O como Milka, que tiene 14 años y nació en Burundi. Hace años, estando con su hermana pequeña, ella jugaba con un palo y le hirió en el ojo derecho. De repente, con el ojo derecho no podía ver. Cuando sus padres la llevaron al hospital, el médico les dijo que la tenían que trasladar a otra ciudad para ponerla en tratamiento, pero era imposible, porque no tenían dinero. Después de eso, falleció su padre.
«Cuando el director diocesano de las Obras Misionales Pontificias me llamó para buscar tratamiento, me sentí muy feliz. Entonces me llevaron al oculista en Makamba y él me recetó unas gotas para los ojos y gafas para usar todos los días. Gracias a este cuidado, ahora puedo ver y sigo bien las lecciones en clase. Agradezco mucho a todos los que apoyan la Infancia Misionera, que nos ayudan con la atención médica de las enfermedades de los ojos. Agradezco al Papa que deja espacio a los niños que ayudan a otros niños y a todos aquellos que contribuyen de cerca o de lejos a ayudar a niños como yo espiritual y corporalmente. Que continúe esta ayuda para los niños con enfermedad ocular, ya que hay otros que la padecen. Oro por el trabajo de la Infancia Misionera y por todos aquellos que ayudan a curar las enfermedades de los ojos».
Gracias al proyecto «Atención médica para niños con enfermedad ocular» de la Diócesis de Rutana (Burundi), 400 niños han sido tratados de afecciones graves en los ojos.
O como Harish, niño de Karnataka, India. Perdió a su padre a una edad muy temprana, y fue su madre quien se ocupó de sacar adelante a la familia, pero no tenía medios para que sus hijos estudiaran. El día a día era complicado, ya que ella estaba gravemente enferma y no tenía a nadie que les ayudara. Harish no fue admitido en la escuela debido a su pobreza, así que cuando tenía 6 años comenzó a trabajar en un puesto de té, para servir té y fregar. Le pagaban fundamentalmente con algunos bollos de pan y té.
El personal de la Misión de Trabajo Infantil Don Bosco lo rescató del puesto de té, y poco después su madre falleció, por lo que su único consuelo era su hermano mayor. Al principio le visitaba de vez en cuando en la Misión, pero pronto le abandonó. A Harish le resultó muy difícil asumir todos estos cambios. De repente estaba solo en el mundo, pero en el centro Don Bosco ha recibido cuidados, protección y educación. Con el tiempo, se le brindó también asesoramiento psicológico, y comenzó a leer y escribir. Los misioneros que gestionan el centro Don Bosco, ayudado por Infancia Misionera, le han devuelto su infancia y su sonrisa. Ahora tiene la ilusión de seguir estudiando y, algún día, convertirse en trabajador social para cuidar a otros niños.