Teresa Rodríguez saca la Biblia ante el “racismo” de Vox

La portavoz de Adelante Andalucía ha pedido al partido que “sea cristiano”

La moción presentada por Vox a la política general andaluza en materia de vivienda –en la que subraya el requisito de “prioridad nacional” para quienes aspiren a una casa– ha valido para que Teresa Rodríguez, portavoz de Adelante Andalucía, haya recurrido a versículos de la Biblia para pedir al partido que “sea cristiano”.

“La caridad empieza por uno mismo”, afirmó el parlamentario de Vox Alejandro Hernández. Una afirmación que se ha ganado la sorpresa de Rodríguez, quien ha recordado que Macarena Olona, anterior candidata del partido para las elecciones autonómicas, “estuvo toda la campaña diciendo que había que regar Andalucía de cruces y recuperar la cultura cristiana como base de nuestra civilización”.

Esta es una cultura, tal como ha señalado Rodríguez, “que yo he compartido y una formación que he compartido seguramente con muchos de ustedes”. Por ello, la portavoz de Adelante Andalucía ha señalado que “no les voy a citar aquí ni el Manifiesto Comunista ni la Declaración Universal de Derechos Humanos, ni siquiera la Constitución ni el Estatuto de Autonomía de Andalucía, les voy a citar la Biblia, y miren ustedes, señores de Vox, la Biblia maldice a los xenófobos”.

“Fui forastero y me acogisteis”

Así, Rodríguez ha comenzado a citar versículos de la Biblia, como “maldito el que viole el derecho del extranjero, del huérfano y de la viuda” (Deuteronomio 17:19) o “al forastero que reside junto a nosotros lo miraréis como a uno de vuestro pueblo y le amarás como a ti mismo” (Levítico 19:34). También ha recordado que “conoceréis la suerte del emigrante porque emigrantes fuisteis vosotros en Egipto” (Éxodo 23:9).

Ha recurrido también a las palabras de Jesús: “Tuve hambre y me disteis de comer, tuve sed y me disteis de beber, fui forastero y me acogisteis”, y “lo hicisteis también a mí mismo, eso dice Jesucristo”. Ha mencionado, además, la carta a los Hebreos 13:1 (“no se olviden de practicar la hospitalidad porque gracias a ello algunos sin saberlo hospedaron a ángeles”). “Así que señores de Vox, no les pido que sean humanitarios, les pido que sean ustedes cristianos”, ha dicho, concluyendo con un “feliz Navidad”.

La reforma del Reglamento de extranjería

Instituciones cristianas exigen al Gobierno una reforma «más ambiciosa» del Reglamento de Extranjería

Fui extranjero y me acogisteis
Fui extranjero y me acogisteis

Las organizaciones han pedido al Ministerio de Inclusión, al Ministerio de Trabajo y al Ministerio de Derechos Sociales reuniones para poder trasladar con la máxima urgencia estas propuestas, convencidos de que este diálogo tendrá como fruto una mejor regulación, objetivo compartido por todos

La reforma puede constituir, según señalan estas organizaciones sociales, una oportunidad para profundizar en los visados de búsqueda de empleo como vía de acceso legal y segura permitiendo la entrada y permanencia legal en España durante su vigencia

Una alianza de cinco organizaciones formada por Andalucía Acoge, Cáritas, CEAR, CEPAIM y Red Acoge, con experiencia directa en el acompañamiento social y jurídico de personas migrantes y refugiadas, presentaron ayer, en el portal de Transparencia, un informe jurídico con aportaciones al borrador de reforma del Reglamento de Extranjería.

Reconociendo los aspectos positivos que recoge el borrador, las organizaciones plantean, como ya lo hicieron en junio de 2021, la necesidad de ser más ambiciosos abordando aspectos que la reforma no incluye y proponiendo mejoras técnicas en el texto del articulado.

Estas entidades consideran imprescindible subrayar que esta modificación normativa continúa reforzando la idea de vincular inmigración y mercado laboral. Además, obvia que, por encima de todo, a estas personas se les debe reconocer la condición de ciudadanos de pleno derecho más allá de la coyuntura del mercado laboral.

Reglamento de Extranjería

Asimismo, lamentan que el tiempo de aportaciones de los distintos agentes sociales esté condicionada por la tramitación de la vía de urgencia. “Consideramos imprescindible que más allá de cumplir con los trámites del procedimiento, se abra un diálogo con la sociedad civil para que desde nuestra práctica diaria podamos lograr una reforma de mayor alcance del reglamento de extranjería”, señalan.

Las cuestiones que las organizaciones consideran que deben ser abordadas están dirigidas a flexibilizar y favorecer el derecho a la reagrupación familiar, el fomento de los visados de búsqueda de empleo y facilitar la reincorporación al mercado laboral de los solicitantes de protección internacional.

Flexibilizar la reagrupación familiar

Actualmente, los procesos de reagrupación familiar son largos, complejos y costosos, poniendo en entredicho el derecho a la vida en familia reconocido por los tratados internacionales y por la propia ley de extranjería. Flexibilizarlos supondría fomentar una vía legal y segura de acceso a nuestro territorio. Aunque en la práctica, algunos aspectos han sido flexibilizados mediante Instrucciones dictadas por la Dirección General de Migraciones, es necesario dotar esos cambios de estabilidad normativa.

Menores extranjeros en España
Menores extranjeros en España

Autorizaciones de búsqueda de empleo

La reforma puede constituir, según señalan estas organizaciones sociales, una oportunidad para profundizar en los visados de búsqueda de empleo como vía de acceso legal y segura permitiendo la entrada y permanencia legal en España durante la vigencia de este, así como su ágil intercambio por un permiso de residencia y trabajo en caso de que se formalice un contrato o se emprenda un negocio por cuenta propia.

Solicitantes de protección internacional

Dada la concurrencia de campos entre la normativa de extranjería y la normativa de protección internacional, aun teniendo objetivos diferentes, resulta imprescindible una articulación adecuada de dichas normativas.

Las organizaciones proponen, además, mejoras técnicas al articulado concreto del borrador de reforma, buscando una mayor eficacia de los procedimientos y garantizando los derechos de las personas migrantes y de sus familias. 

El cementerio del Mediterráneo

Agrelo: «En las costas de Almería el mar está arrojando a las playas cadáveres de hombres, mujeres, niños, que son cuerpo de Cristo» 

Mons. Agrelo

«Queremos comulgar con él, queremos que él sea en nosotros, que él viva en nosotros, que él ame en nosotros, que él continúe en nosotros su lucha contra el mal que aflige a la humanidad» 

«La fe nos pedirá mucho más: reclamará nuestra vida para la salvación de los verdugos, de los que esclavizan, de los que crucifican, de los que asisten al espectáculo, de los que desprecian el dolor de los crucificados» 

24.09.2021 Santiago Agrelo 

El hecho es que sólo quiero hablar de Cristo Jesús, de aquel a quien confieso “Señor mío y Dios mío”, aquel a quien reconozco como mi salvador, mi redentor, mi luz, mi vida. 

Sólo quiero hablar de él; pero en realidad eso significa que quiero escuchar sus palabras, fijarme en lo que hace, imitar su vida, seguir sus pasos

También lo podríamos decir así: queremos comulgar con él, queremos que él sea en nosotros, que él viva en nosotros, que él ame en nosotros, que él continúe en nosotros su lucha contra el mal que aflige a la humanidad. 

Por el misterio de la encarnación, fue él quien buscó primero esa comunión con nosotros, ese encuentro con los necesitados de salvación. 

No hay fe cristiana si no reconocemos la comunión de Cristo Jesús con nosotros y nuestra comunión en Cristo con la humanidad entera. 

Las dos pertenecen al corazón de nuestra fe: la “comunión de Cristo Jesús con nosotros”, y “nuestra comunión con la humanidad”. Pero ninguna de ellas sería posible si la palabra comunión se quedase fuera del vocabulario del amor, fuera del amor que Cristo Jesús nos tiene, fuera del amor que Cristo Jesús nos pide tener a toda la humanidad: un amor verdadero, eficaz, poderoso para expulsar demonios; un amor humilde para dar a beber un vaso de agua a quien tenga sed. 

En las costas de Almería el mar está arrojando a las playas cadáveres de hombres, mujeres, niños, que son cuerpo de Cristo, que son nuestra propia carne. 

En lo que va de año, en el mar que une África y las Islas Canarias han muerto o han desaparecido más de 1.900 personas, hombres, mujeres, niños, que son cuerpo de Cristo, que son nuestra propia carne. 

No veo cómo podamos ser creyentes sin solidaridad con las víctimas de la iniquidad fratricida, de la indiferencia deshumanizada, de la violencia homicida. 

Esa solidaridad no debiera resultarnos difícil. Pero la fe nos pedirá mucho más: reclamará nuestra vida para la salvación de los verdugos, de los que esclavizan, de los que crucifican, de los que asisten al espectáculo, de los que desprecian el dolor de los crucificados

“En esto hemos conocido el amor de Dios: en que él dio su vida por nosotros. También nosotros debemos dar nuestra vida por los hermanos”. 

Esa es nuestra vocación: Amar a todos, como Jesús. Salir en busca de todos, como Jesús. Dar la vida por todos, como Jesús. 

Cristo Jesús es la ley perfecta, el precepto fiel, el mandamiento verdadero. Él es descanso del alma

Para nosotros la vida está en aprender a Jesús, en comulgar con Cristo Jesús, en ser de Cristo Jesús. 

Ojalá escuchemos hoy su voz. Que él abrace hoy con nuestros brazos a la humanidad que sufre. Que él se ofrezca hoy en nuestras vidas a los necesitados de salvación. 

Feliz comunión con el amor de Dios en Cristo Jesús 

La explotación de migrantes en Lleida

La explotación de migrantes, origen del rebrote de Lleida

La falta de medidas de protección, la ausencia de vivienda para trabajadores, la irregularidad de muchos empleados o las condiciones de hacinamiento de temporeros están detrás del descontrol en el Segrià, donde la situación es la misma que la del año pasado aunque con más migrantes en busca de trabajo tras un «efecto llamada» de la patronal hortofrutícula. 

jairo vargas

«No se pueden poner en marcha políticas de salud pública para controlar una pandemia teniendo miles de excluidos del sistema que están durmiendo en la calle», decía a Público hace casi dos meses Blanca Garcés, investigadora del CIDOB experta en migraciones. Se refería, sobre todo, a las imágenes de cientos de temporeros durmiendo en las calles de Lleida y alrededores, donde se concentra ahora el principal foco de infección por coronavirus desde que acabó el estado de alarma. Los sanitarios confirman ahora esta advertencia, cuando los evitable ya ha sucedido, cuando el rebrote es una bomba de relojería que amenaza a todo el país.

Son muchas las voces que aseguran que el confinamiento de la comarca del Segrià anunciado por la Generalitat de Catalunya era más que previsible. Y se debe, fundamentalmente, a las condiciones en las que los temporeros se ven obligados a y trabajar y a vivir durante la campaña de recogida de la fruta en la zona, algo que también afecta a la vecina provincia de Huesca. Este lunes, Aragón decretó la vuelta a una fase 2 «flexibilizada» en Zaragoza, Huesca y cuatro comarcas orientales, al tiempo que se localizaba un nuevo brote en un asentamiento de temporeros en un almacén abandonado en Albalate de Cinca, una de las comarcas oscenses limítrofes con Lleida. Con los datos del pasado viernes ya se podía hablar en Lleida de trasmisión comunitaria descontrolada del virus en la zona, con 338 nuevos positivos solo ese día y 84 personas hospitalizadas, a pesar de llevar casi una semana de confinamiento perimetral en los 38 municipios del Segrià, incluida la capital leridana. Un 28% de los hospitalizados eran trabajadores del sector de la fruta, explicó a EFE el responsable de Covid del Hospital Arnau de Vilanova, José Luis Morales, que hablaba de situación «crítica». Seguir leyendo

¡CIEs NuncaMás!

«Los CIEs no se han cerrado, se han vaciado»

A partir de las 12:00 de hoy 13 de mayo salimos a las redes sociales para decir  ¡CIEs NuncaMás!

Comunicado de SJM: bit.ly/ciesnuncamas

Protesta frente al CIE de Aluche Médicos del Mundo

Alberto Ares, sj.: «Estamos experimentando que podemos vivir sin CIE, es decir, sin privar de libertad a las personas por una simple falta administrativa»

Los obispos e instituciones como Red Migrantes con Derechos o el SJM han instado al Gobierno a que cierre definitivamente los CIE

Javier Baeza: «Estas personas son encarceladas sin haber cometido delito alguno. Es como si a mí me paran con el DNI caducado»

10.05.2020 Jesús Bastante

Son auténticas cárceles, aunque los presos no serán juzgados, sino deportados de vuelta a su país. Los Centros de Internamiento de Extranjeros (CIE), siete centros (más el anexo de Tarifa) están vacíos por primera vez en más de tres décadas. No por una decisión de política social o migratoria, sino por la emergencia del coronavirus.

Esta semana han sido liberados los últimos cuatro internos que quedaban en el centro de Algeciras. Hoy por hoy, no queda nadie en los CIE. ¿Punto final a un drama que se ha cobrado muchas vidas y ha sonrojado a nuestro país a nivel internacional, o un simple punto y aparte hasta el fin de la pandemia? Hablamos con los expertos.

Para Alberto Ares, sj., director del Instituto de Estudios sobre Migraciones de Comillas, la noticia supone que “desde hace un mes, y debido a la situación excepcional que vivimos, estamos experimentando que podemos vivir sin CIE, es decir, sin privar de libertad a las personas por una simple falta administrativa”.

En opinión del experto, los Centros de Internamiento de Extranjeros “se crearon para controlar los flujos migratorios, frenar la llegada de inmigrantes y agilizar las devoluciones”, pero “en estos últimos años hemos visto que no cumplen satisfactoriamente ninguna de sus funciones”.

Vulneraciones muy graves de los derechos básicos

“Informes de entidades especializadas en el acompañamiento y defensa de los inmigrantes como el Servicio Jesuita a Migrantes denuncian año tras año vulneraciones muy graves de los derechos básicos de las personas en los distintos CIE repartidos por territorio español”, sostiene Ares, que recuerda cómo “la Red Migrantes con Derechos y la Iglesia en España, representada por sus obispos, ha denunciado esta situación repetidamente, instando al cierre de los CIE y la búsqueda de vías alternativas a la privación de libertad para controlar los flujos migratorios.»

Mucho más crítico se muestra el párroco de San Carlos Borromeo, Javier Baeza, quien pide “tomar conciencia de que esas personas son encarceladas sin haber cometido delito alguno. Es como si a mí me paran con el DNI caducado”. “Son personas que no han podido arreglar la documentación por nuestra maldita ley de Extranjería, o que quedaron en el paro y no pueden renovar su estancia”.

“Hemos escuchado, y ciertamente ha costado a este gobierno roñoso en Derechos, que los CIE se han cerrado. Pero no es así. Los CIE no se han cerrado, se han vaciado”, denuncia Baeza.

Espacios de impunidad y sufrimiento

“Los CIE ahí siguen ahí, como los definió el Juez Emérito de control del CIE D. Ramiro García como ‘espacios de impunidad policial y de sufrimiento para las personas internadas'», sostiene el sacerdote, que pide que esta situación de confinamiento, “que a muchos nos cuesta”, sirva para “experimentar la perdida de libertad se nos hace cuesta arriba”.

Hemos escuchado testimonios desgarradores en esos lugares, hemos asistido al entierro de compañeras muertas en dichos sitios por mala atención médica, vivimos cotidianamente la aplicación de normas dependiendo del funcionario de turno, hemos visto a las mujeres ‘tiradas’ en el suelo por no poder salir al patio, mujeres vejadas cuando tienen la regla teniendo que demandar una compresa o un trozo de papel higiénico, niños encerrados en lugares que no queremos ni para los adultos, libertades dadas con nocturnidad que te dejan al deriva en una ciudad que no es la tuya y donde no viven tus allegados y sin un duro en el bolsillo… Situaciones calamitosas como estas, de sufrimiento institucionalizado conocidas por los responsables jurídicos y políticos cuya mirada al problema ha sido traspasada continuamente por esa ley de extranjería a la que antes nos referimos, y que convierte a los vecinos en “los otros”. Y estos otros invisibilizados y olvidados”, finaliza el sacerdote, que lleva años denunciando la realidad de estos centros que, hoy, están vacíos, pero no cerrados