Al IV Foro por la Paz

«No desperdiciemos esta oportunidad de mejorar nuestro mundo; de adoptar con decisión formas más justas de lograr el progreso y construir la paz» 

Covid y mundo 

Bergoglio invitó a «generar modelos económicos que sirvan a las necesidades de todos preservando los dones de la naturaleza, así como políticas de futuro que promuevan el desarrollo integral de la familia humana» 

«La vuelta a la normalidad significaría también el regreso a las viejas estructuras sociales inspiradas en la autosuficiencia, el nacionalismo, el proteccionismo, el individualismo y el aislamiento y la exclusión de nuestros hermanos más pobres. ¿Es éste un futuro que podemos elegir?» 

«El gasto militar en todo el mundo ha superado ya el nivel registrado al final de la «guerra fría» y aumenta sistemáticamente cada año» 

«Aceptar el reto de asumir la crisis como una oportunidad concreta de conversión, de transformación, de replanteamiento de nuestro modo de vida y de nuestros sistemas económicos y sociales» 

11.11.2021 Jesús Bastante 

«No desperdiciemos esta oportunidad de mejorar nuestro mundo; de adoptar con decisión formas más justas de lograr el progreso y construir la paz». El Papa Francisco volvió a lanzar un mensaje mirando al futuro, al momento en que salgamos de esta pandemia, y cómo hacerlo para «promover la paz, la buena gobernanza y un futuro mejor para todos; que ayude a salir mejor de la pandemia del Covid-19″. 

En un mensaje dirigido a los participantes del IV Foro de París sobre la Paz, Bergoglio invitó a «generar modelos económicos que sirvan a las necesidades de todos preservando los dones de la naturaleza, así como políticas de futuro que promuevan el desarrollo integral de la familia humana». 

Para Francisco, «en esta fase histórica, la familia humana se enfrenta a una elección». La primera posibilidad es la llamada «vuelta a la normalidad». «Pero la realidad que conocíamos antes de la pandemia era una en la que la riqueza y el crecimiento económico estaban reservados a una minoría, mientras millones de personas no podían satisfacer sus necesidades más básicas y llevar una vida digna; un mundo en el que nuestra Tierra era saqueada por la explotación miope de los recursos, la contaminación, el consumismo de usar y tirar y herida por las guerras y los experimentos con armas de destrucción masiva», denunció el Papa. 

La realidad que conocíamos antes de la pandemia era una en la que la riqueza y el crecimiento económico estaban reservados a una minoría, mientras millones de personas no podían satisfacer sus necesidades más básicas y llevar una vida digna; un mundo en el que nuestra Tierra era saqueada por la explotación miope de los recursos, la contaminación, el consumismo de usar y tirar y herida por las guerras y los experimentos con armas de destrucción masiva 

Siendo así, «la vuelta a la normalidad significaría también el regreso a las viejas estructuras sociales inspiradas en la autosuficiencia, el nacionalismo, el proteccionismo, el individualismo y el aislamiento y la exclusión de nuestros hermanos más pobres. ¿Es éste un futuro que podemos elegir?«. 

Trabajar juntos para salir mejor que antes 

«En este mundo globalizado pero fracturado, las decisiones que tomemos hoy para salir de la crisis determinan el «rumbo» de las generaciones venideras», explicó Francisco, quien recordó que «somos una comunidad global y que nadie puede salvarse solo, que sólo podemos salvarnos juntos». Por ello, añadió, «necesitamos una nueva salida; tenemos que trabajar juntos para salir mejor que antes». 

Entre las cuestiones urgentes, Francisco destacó el desarme integral, en un momento en el que «el gasto militar en todo el mundo ha superado ya el nivel registrado al final de la «guerra fría» y aumenta sistemáticamente cada año», que los gobiernos justifican «aludiendo a una idea abusiva de disuasión basada en el equilibrio de los armamentos». 

Junto a la «lógica de la disuasión» se ha asociado «la lógica del mercado liberal», según la cual «el armamento puede considerarse del mismo modo que el resto de los productos manufacturados y, por lo tanto, como tal, puede comercializarse libremente en todo el mundo». 

La injusticia y la violencia no son nuestro destino 

En cuanto a la pandemia, admitió Bergoglio, «ha sido una revelación para todos nosotros sobre las limitaciones y deficiencias de nuestras sociedades y estilos de vida». Pes a todo, el Papa hizo un llamamiento a la esperanza, que «nos invita a soñar en grande y a dar cabida a la imaginación de nuevas posibilidades», porque «la injusticia y la violencia no son inevitables, no son nuestro destino». 

«Ante las consecuencias de la gran tormenta que ha sacudido al mundo, nuestra conciencia nos llama, por tanto, a una esperanza responsable, es decir, a no seguir el camino cómodo de la vuelta a una «normalidad» marcada por la injusticia, sino a aceptar el reto de asumir la crisis como una oportunidad concreta de conversión, de transformación, de replanteamiento de nuestro modo de vida y de nuestros sistemas económicos y sociales», culminó el Papa