La mutación climática

Cuatro posibles causas de la mutación climática

Jaime Richart

En esta materia del cambio -que yo llamaría mutación, pues cambio supone un cierto orden, una cierta regularidad, de condiciones y temperaturas que ahora no existe- climático en el planeta, hemos llegado a un punto en que la ciencia tiene poco qué decir y menos qué decidir.

Lo único que puede hacer la comunidad científica (un concepto ambiguo si se mira bien, pues la locución “comunidad científica” alude a un acuerdo unánime de científicos en una materia y una
fenomenología concreta en la que no es infrecuente la heterodoxia de científicos independientes), en la que la prudencia es capital, es concurrir con otras teorías posibles más sobre el asunto; con una proposición lógica y epistemológica, pero nunca en este asunto con un pronunciamiento categórico, a menos que conozca las verdaderas causas de intervención humana en esta mutación climática .

De manera que la tesis o hipótesis de la “comunidad científica” que estudia la climatología se sume a las
tesis o hipótesis derivadas de la lógica elemental del cabrero, del instinto o de la intuición humanas, más o menos concentradas en el pensamiento de personas no adormecidas, asombradas o cohibidas por el “saber” de los expertos que surgen en el mundo como las setas después de cada lluvia de primavera…

De modo que desde la lógica elemental del cabrero, del instinto o de la
intuición, a los que se añade la observación instintiva del cielo
durante toda una vida y la experiencia de 84 años, mi
razonamiento sobre el particular es el siguiente:
La catastrófica situación actual del clima en el planeta y
especialmente en España desde donde escribo no es posible que
puede obedecer más que a cuatro causas:

1. es natural, estamos ante un ciclo más climático, en la historia de la vida
2. es consecuencia de la acumulación del CO2 y otras partículas
contaminantes en la atmósfera desde que empezó la era industrial,
de una manera brutal,.
3. es efecto de un error de cálculo de los numerosos experimentos
realizados por la mano del ser humano desde hace más o menos
50 años, con intención de controlar el clima, o todos han
fracasado quizá no a escala local pero sí a escala global.
4. la conjunción de las tres.

En la actualidad más de 50 países llevan a cabo actividades sobre
modificación artificial del tiempo, cuyo estado se recoge en los
informes periódicos realizados por el Comité de Expertos de la
Organización Meteorológica Mundial (OMM). Estas actividades están
encaminadas a:
Incrementar modestamente la precipitación (10-20%)
Reducir el tamaño del granizo y los daños ocasionados.
Dispersar la niebla localmente.
En España, el Boletín Oficial del Estado nº 38, de fecha 13 de febrero
de 1.979, publicó un Acuerdo del Ministerio de Asuntos Exteriores,
denominado vulgarmente PIP.

PIP Significa a estos efectos Proyecto de Intensificación de la
precipitación y se firmó entre la Organización Meteorológica Mundial,
el Gobierno Español y otros estados miembros de la citada
Organización Meteorológica Mundial, participantes todos ellos en el
experimento. La OMM es la organización portavoz autorizada de las
Naciones Unidas sobre el tiempo, el clima y el agua, y fue constituida
en 1950 a la que se han incorporado más de 190 países.
Que los experimentos se han hecho, y se hacen, sin culminar en
algo positivo que no sea coyuntural y local a pesar de transcurrir
medio siglo, es decir, fracasan una y otra vez, es lo que creo.

Pero resulta que hasta la Wikipedia, en un ejercicio arbitrario
ideológico se posiciona miserablemente junto a las “verdades
oficiales” que califican de teoría conspirativa afirmar la
influencia de los chemtrails en el clima. Como el diccionario
enciclopédico Espasa se posiciona a junto a las valoraciones y
criterios de la teología católica relativos al pensamiento de los
filósofos que no concordaban con la teología o la teodicea oficial
de la Iglesia católica.

La Wikipedia dice, convirtiéndose en censora, una lectura para
mí, sin precedentes, de la teoría de la manipulación del clima:
“La teoría conspirativa de las estelas químicas también llamadas
quimioestelas (chemtrails en inglés) plantea la creencia errónea[3] de
que las estelas de condensación de larga duración dejadas por los
aviones a gran altura son en realidad «estelas químicas» que consisten
en agentes químicos o biológicos[4] rociados por los aviones con fines
nefastos no revelados al público en general.[5]

Los creyentes en esta teoría conspirativa dicen que si bien las estelas de vapor normales se
disipan relativamente rápido, las estelas que permanecen más tiempo
deben contener sustancias adicionales.[6] [7] Quienes se suscriben a la
teoría especulan que el propósito de la liberación química podría ser el
manejo de la radiación solar, modificación del clima, manipulación
psicológica, control de la población humana o una guerra biológica o
química , y que las estelas causan enfermedades respiratorias y otros
problemas de salud”

Sin embargo, resulta sumamente sencilla la conclusión de una persona
“normal”: Habida cuenta la deriva del clima planetario desde hace justo esos
cincuenta años; habida cuenta la alternancia de lluvias torrenciales con
lluvias de casi pulverización, de gotas insignificantes. Habida cuenta de
que esa alternancia sugiere la extensión en la atmósfera de una especie
de capa o fieltro, como un colador de cocina de agujeros que se van
cerrando gradualmente donde la lluvia que los atraviesa es cada vez más
fina, unas veces, y otras la presión por la acumulación de la materia
acuosa es tal que produce la rotura de la capa o fieltro, dando lugar a las
lluvias torrenciales.

En resumidas cuentas, mi conclusión personal es la cuarta opción: la
que suma, por un lado, el cambio de ciclo natural; por otro, la
contaminación de la atmósfera, finita, por la acumulación de partículas
infinitas, de CO2 y otras: y, por otro, ingentes experimentos y tentativas
de manejar el clima que no sólo no han dado ningún resultado positivo,
si no que han desencadenado la disminución drástica de precipitaciones
en todas las latitudes y desde luego en España. La conclusión es el
fracaso clamoroso de los intentos de manejar el clima ad libitum.

Y que es un fracaso lo probaría que, después de 12 meses y después del año
hidrológico en España sin prácticamente precipitaciones en forma de
lluvia y nieve en la mayor parte de la península (aparte la trayectoria de
cuarenta años de una ostensible disminución de las mismas), hace
mucho tiempo que ese manejo hubiese evitado lo que a todas luces
parece avecinarse tras un verano, sofocante o no: dramáticas
restricciones de agua, y de ahí en adelante camino del abismo, o casi…

La España extraeuropea

Jaime Richart, antropólogo y jurista

“El gobierno progresista no puede funcionar con las reglas de juego marcadas por el neoliberalismo”. Declaración de la ministra de Trabajo y Economía Social española. Por fin se han dado cuenta en los estamentos del Estado. Ya era hora, porque eso que descubre ahora la ministra sucede en esta caricatura política desde el principio. Esto es, desde 1978.

Con esas palabras la ministra, lo dice todo. Pues todo, todos los esfuerzos por remontar las espantosas desigualdades en España se estrellan contra ese dato. Dato que a su vez se agrava por dos circunstancias. Una es que el objetivo de los conservadores españoles escindidos entre moderados y ultras pero ambos franquistas, desde el fin de la dictadura es mantener a todo trance los parámetros del neoliberalismo. Y la otra es que tal objetivo está reforzado por los franquistas al frente de los altos tribunales españoles. En cuanto a lo demás, aborto, biología del Derecho aplicado a los distintos sexos y la idea de la “una, grande y libre” que dinamita libertades en lo territorial, es consecuencia del franquismo trasnochado. En esto se condensa la historia de España de los últimos 44 años.

Por esto no se me habrá visto o leído, más que si acaso ocasionalmente, detenerme a analizar hechos y acontecimientos políticos que, para mí, no hay por donde cogerlos. Si la premisa mayor, si las raíces de un Estado están, y lo están, viciadas por unas circunstancias fruto de maniobras profundas de franquistas, y a eso añadimos neoliberalismo que no es si no reglas de juego de las finanzas, de la banca y de la opulencia, todo lo demás está viciado y ya se dirá qué expectativas pudo haber, y hay, desde la transición hasta ayer. Se podrá hablar mucho de querer avanzar en justicia social, en igualdad de derechos, en libertades públicas, en protección social, en feminismo del bueno, no el deformado, etc. Porque todo eso depende de los cimientos. Tan graníticos son, que no hay dios capaz de removerlos.

Todo viene determinado por la truculencia social y política que hay tras la andadura del estado español desde el fin de la dictadura. Ni el Consejo de Europa, ni la UE, ni los tribunales de justicia europeos, y en especial el de Derechos Humanos, son capaces de meter en vereda a una nación históricamente extra-europea, e incluso contra-europea, como es esta España propiedad de las clases sociales dominantes y de una Iglesia capaz de apropiarse por las buenas de más de cincuenta mil bienes que fueron de propiedad pública que no estaban registrados. Otro abuso insoportable, el de esas inmatriculaciones, fruto de la mentalidad franquista que tantas veces escuché: “lo que es de todos es del primero que se lo apropia”. Inmatriculaciones que de haberse llevado a cabo en cualquier otro país europeo, se hubiera acabado sentenciando como “nulas de pleno derecho”. Mientras que aquí, por el momento, eso es impensable.

España es una nación a la que falta otro siglo por lo menos para aproximarse a la sensibilidad de los que están al otro lado de los Pirineos. Pues aunque habitada por millones de humanos inteligentes, prudentes, laborioso, están rodeados de envidiosos, de oportunistas, de tramposos y de ventajistas que acaban comportándose como el armiño que prefiere perecer dentro del círculo rodeado de basura, antes que rozarla…

De la crispación a la convulsión

Jaime Richart
La situación que ha pasado de la crispación generada durante muchos años por la derecha, a la convulsión generada en pocos meses por la ultraderecha, es lo que proyectaron quienes redactaron en 1978 el texto de una Constitución rígida, que es el ropaje normativo que envuelve a España…
Pues todo empezó, en paralelo, con un ejército sin depurar y un cuerpo judicial sin depurar. Aquellos polvos han traído estos lodos absolutamente predecibles.
Y esta escalada de la convulsión es el escenario perfecto en el que se mueve como pez en el agua, antes el fascismo y luego, ahora, el neofranquismo que se propusieron implantar, a cualquier precio, los herederos ideológicos de los franquistas de los años 1970-80 del pasado siglo.
Quienes tenemos ya una edad, hemos ido siguiendo la traza que describo desde esa Transición que tanto se celebró. Los mismos que ya entonces veíamos en la bola de cristal más o menos lo que se está viviendo. Lo que no veíamos, ni vemos; lo que no sabíamos ni sabemos es, cómo acabará

La democracia no nace, se hace

Jaime Richart, Antropólogo y jurista

¿De verdad se cree, y principalmente los políticos y los periodistas creen que, cuando alguien de los presentes en tertulias y debates lo pone en duda, enfadados y casi indignados afirman con rotundidad que gozamos de una democracia en todo el sentido y el contenido de la palabra? ¿De verdad creen que con haberla declarado siete “padres” de una Constitución en cuya redacción no participó ningún ciudadano o ciudadana extraídos de las clases populares, lo mismo que al declarar la pandemia el marzo del pasado año la OMS nos puso a salvo del contagio masificado de una gripe muy activa, aquellos señores resolvieron de un tajo a España el problema político dotándola de una democracia que valga la pena?
Nada de eso. Pues es notorio, lo sabe hasta el último ignorante, que un modelo de estado y de gobierno no se fabrican sólo por ley o por decreto, por rimbombantes que sean los pronunciamientos y las intenciones recogidos en un texto. Lo mismo que una dictadura no ha empezado jamás porque con esa misma palabra la implantase y declarase el tirano. Consumada, el dictador nunca dice: “a partir de hoy tenemos la dictadura perfecta”.
Pues bien, del mismo modo, de poco sirve difundir y comunicar por los altavoces de la patria a la ciudadanía: “¡ya tenemos democracia, una democracia moderna! ¡ya está estampada en una magna ley que llamamos Constitución! ¡ya tenemos una bandera que así lo acredita, que ondearemos ante el mundo para que conozca nuestro gran avance! A partir de hoy gozaremos todos de libertades públicas, y no sólo de la separación de los poderes del estado con arreglo a los principios de Montesquieu, también de la separación de esos tres poderes con la religión, con el poder económico, con el poder financiero, con el poder mediático, con el poder del ejército, con el poder policial y hasta con el difuso poder médico-farmacéutico” (siete superestructuras sociales). Seguir leyendo