La Buena Noticia del Dgo. 33º-C

La hora de la Palabra

La hora de la paciencia y la perseverancia

Lc 21, 5-19

Con vuestra perseverancia salvaréis vuestras almas

La realidad que estamos viviendo está generando desconcierto y desesperanza para muchas personas. El Evangelio de hoy nos invita a la perseverancia en la construcción del Reino.

Suceda lo que suceda, el Reino de la verdad, de la justicia, de la paz y del amor, siempre llama y hay que realizarlo. Muchos cristianos están luchando por construir una nueva historia y por eso son perseguidos. Estos días estamos celebrando el 33º Aniversario de los Mártires de la UCA.

Es el momento de cultivar un estilo de vida cristiana, paciente y tenaz, que nos ayude a responder a nuevas situaciones y retos sin perder la paz y la lucidez

Lectura de la Palabra

Lucas 21, 5-19

                                                                Con vuestra perseverancia salvaréis vuestras almas

En aquel tiempo, algunos ponderaban la belleza del templo, por la calidad de la piedra y los exvotos. Jesús les dijo: «Esto que contempláis, llegará un día en que no quedará piedra sobre piedra: todo será destruido.»

Ellos le preguntaron: «Maestro, ¿cuándo va a ser eso?, ¿y cuál será la señal de que todo eso está para suceder?»

Él contesto: «Cuidado con que nadie os engañe. Porque muchos vendrán usurpando mi nombre, diciendo: «Yo soy», o bien: «El momento está cerca; no vayáis tras ellos.

Cuando oigáis noticias de guerras y de revoluciones, no tengáis pánico.

Porque eso tiene que ocurrir primero, pero el final no vendrá en seguida.»

Luego les dijo: «Se alzará pueblo contra pueblo y reino contra reino, habrá grandes terremotos, y en diversos países epidemias y hambre.

Habrá también espantos y grandes signos en el cielo.

Pero antes de todo eso os echarán mano, os perseguirán, entregándoos a las sinagogas y a la cárcel, y os harán comparecer ante reyes y gobernadores, por causa mía. Así tendréis ocasión de dar testimonio.

Haced propósito de no preparar vuestra defensa, porque yo os daré palabras y sabiduría a las que no podrá hacer frente ni contradecir ningún adversario vuestro.

Y hasta vuestros padres, y parientes, y hermanos, y amigos os traicionarán, y matarán a algunos de vosotros, y todos os odiarán por causa mía.

Pero ni un cabello de vuestra cabeza perecerá; con vuestra perseverancia salvaréis vuestras almas.»

Comentario de la Palabra

                                                                                           SIN PERDER LA PACIENCIA

Por José Antonio Pagola

Lucas recoge las palabras de Jesús sobre las persecuciones y la tribulación futuras subrayando de manera especial la necesidad de enfrentarnos a la crisis con paciencia. El término empleado por el evangelista significa entereza, aguante, perseverancia, capacidad de mantenerse firme ante las dificultades, paciencia activa.

Apenas se habla de la paciencia en nuestros días, y sin embargo pocas veces habrá sido tan necesaria como en estos momentos de grave crisis generalizada, incertidumbre y frustración.

Son muchos los que viven hoy a la intemperie y, al no poder encontrar cobijo en nada que les ofrezca sentido, seguridad y esperanza, caen en el desaliento, la crispación o la depresión.

La paciencia de la que se habla en el evangelio no es una virtud propia de hombres fuertes y aguerridos. Es más bien la actitud serena de quien cree en un Dios paciente y fuerte que alienta y conduce la historia, a veces tan incomprensible para nosotros, con ternura y amor compasivo.

La persona animada por esta paciencia no se deja perturbar por las tribulaciones y crisis de los tiempos. Mantiene el ánimo sereno y confiado. Su secreto es la paciencia fiel de Dios, que, a pesar de tanta injusticia absurda y tanta contradicción, sigue su obra hasta cumplir sus promesas.

Al impaciente, la espera se le hace larga. Por eso se crispa y se vuelve intolerante. Aunque parece firme y fuerte, en realidad es débil y sin raíces. Se agita mucho, pero construye poco; critica constantemente, pero apenas siembra; condena, pero no libera. El impaciente puede terminar en el desaliento, el cansancio o la resignación amarga. Ya no espera nada. Nunca infunde esperanza.

La persona paciente, por el contrario, no se irrita ni se deja deprimir por la tristeza. Contempla la vida con respeto y hasta con simpatía. Deja ser a los demás, no anticipa el juicio de Dios, no pretende imponer su propia justicia.

No por eso cae en la apatía, el escepticismo o la dejación. La persona paciente lucha y combate día a día, precisamente porque vive animada por la esperanza. «Si nos fatigamos y luchamos es porque tenemos puesta la esperanza en el Dios vivo» (1 Timoteo 4,10).

La paciencia del creyente se arraiga en el Dios «amigo de la vida». A pesar de las injusticias que encontramos en nuestro camino y de los golpes que da la vida, a pesar de tanto sufrimiento absurdo o inútil, Dios sigue su obra. En él ponemos los creyentes nuestra esperanza.

Testigos de la Palabra

Los mártires de la UCA

El 16 de diciembre hace 33 años fueron asesinados en El Salvador, juntamente con dos empleadas domésticas, seis jesuítas en la Universidad Católica (UCA). Ignacio Ellacuría era el rector y los demás, el equipo principal de la Universidad Centro Americana. Habían tomado en serio lo que es hoy la Misión de la Compañía de Jesús: “Comprometerse , bajo el estandarte de la cruz, en la lucha crucial de nuestro tiempo: la lucha por la fe y la lucha por la justicia, que la misma fe exigte”.

Ese compromiso los llevó a la muerte. La sangre derramada de nuestros seis hermanos y de las dos empleadas se convierte en clamor de los desposeídos de la tierra. Los jesuítas murieron luchando por una paz en justicia.

Así “los jesuítas de San Salvador”, “Ignacio y compañeros mártires”…,cristianamente hablando, hay que decir que merecieron la palma y la gracia del martirio.

Día Mundial de los Pobres

LA IGLESIA ESPAÑOLA, CONTRA LA «POBREZA QUE HUMILLA Y MATA

Por Jesús Bastante

«Hay una pobreza que humilla y mata». La Conferencia Episcopal y Cáritas Española han lanzado un mensaje con motivo de la Jornada Mundial de los Pobres, que este año se celebra bajo el lema ‘Jesucristo se hizo pobre por vosotros’. En su mensaje, la Iglesia de nuestro país hace suyo el «llamamiento a la solidaridad en medio de un mundo herido por la violencia y la guerra», lanzado por el Papa Francisco, al tiempo que recuerda que «la caridad no es una obligación, sino un signo del amor».

Esta jornada, que instituyó Francisco en noviembre de 2016, en el cierre del Año de la Misericordia, pretende invitar a «compartir lo poco que tenemos con quienes no tienen nada, para que ninguno sufra», una realidad más presente que nunca en un mundo marcado por la guerra y las migraciones.

«Como miembros de la sociedad civil, mantengamos vivo el llamado a los valores de libertad, responsabilidad, fraternidad y solidaridad», resalta el mensaje de los obispos y Cáritas. Citando al Papa, destaca que «la generosidad hacia los pobres encuentra su motivación más fuerte en la elección del Hijo de Dios que quiso hacerse pobre Él mismo».

«El mensaje de Jesús nos muestra el camino y nos hace descubrir que hay una pobreza que humilla y mata, y hay otra pobreza, la suya, que nos libera y nos hace felices», recalca el mensaje, que invita a «hacer un esfuerzo para que a nadie le falte lo necesario». Siempre tomando como base las palabras del Papa, el mensaje de la Iglesia española subraya que «no es el activismo lo que salva, sino la atención sincera y generosa que permite acercarse a un pobre como a un hermano que tiende la mano para que yo me despierte del letargo en el que he caído».

«Cómo hacernos pobres como comunidad»

¿Cómo hacerlo en España? La jornada de este domingo propone, como gesto, “concretar en un manifiesto o credo cómo podemos hacernos pobres en comunidad para llevar vida en abundancia a otros”. Todo ello con una serie de acciones. ¿Cuáles? Estas:

-dar una respuesta personal y comunitaria, pues «mientras más crece el sentido de comunidad y de comunión como estilo de vida, mayormente se desarrolla la solidaridad»

-ser comunidad de vida y de bienes, en la que «el amor recíproco nos hace llevar las cargas los unos de los otros para que nadie quede abandonado o excluido», compartiendo lo que tenemos con los que no tienen nada, pero acogiendo, al mismo tiempo, lo que nos puedan aportar: su trabajo, su pensamiento, su forma de hacer y de entender la vida.

-ser comunidad de acción porque “la preocupación por los pobres y por la justicia social» es “un compromiso que nos afecta a todos” y, por tanto, “nadie puede sentirse exceptuado”

Comentarios al Evangelio:

Perseveren, venciendo el miedo y la fascinación de la vanidad

Templo de Jerusalén

Por Fray Alfredo Quintero Campoy OdeM

Jesús nos lleva a lo esencial de la vida, haciéndonos ver que la belleza que adorna el templo referida por sus discípulos, en el evangelio de Lucas de este Domingo 33, llegará su tiempo de término.

No es fácil para nosotros entrar en esa mentalidad realista a la que Jesús nos conduce, aunque la belleza del templo sea expresión de esa riqueza de fe de la experiencia religiosa que se va plasmando en historia, con huella sobresaliente; sin embargo, los avatares de las dificultades por venir a causa de guerras y conflictos, de las sacudidas desastrosas por la naturaleza de terremotos no deben frenar la perseverancia de una esperanza que nos hace caminar.

Ante el tambaleo natural provocado por conflictos y dificultades, no hay que dejarse confundir ni atrapar por quienes en el miedo y en la inseguridad nos ofertan falsedades con apariencia de verdad.

Jesús nos invita a estar alertas y no dejarnos engañar, no es el final, aunque pareciera ser el final.

Que importante es entender lo anterior, a veces nos encontramos así en la vida, situaciones que nos tambalean, que nos aprietan y nos hacen perder una seguridad o una certeza fruto de tener todo controlado, para dar un paso a algo fundamental en nuestra fe y en nuestro camino perseverancia, no dejar de tener confianza.

Confiar en Dios para caminar en la perseverancia que nos permita salvar la vida y nuestras almas.

El profeta Malaquias así lo refiere en la primera lectura: Pero a ustedes, los que temen mi nombre, les iluminará un sol de justicia y hallarán salud a su sombra.

En medio de la dificultad y la adversidad, quien confía en el Señor puede perseverar con firmeza y verse airoso y fortalecer la firmeza.

Ya lo recuerda en la segunda lectura a lo Tesalonicenses San Pablo, debemos trabajar, porque podemos trabajar y aportar siempre con la mayor generosidad, no siendo gravosos a nadie.

El trabajo nos da una identidad, nos permite servir y nos facilita un sustento que nos hace tener dignidad y libertad.

Lo que ofrecemos en el trabajo realizado con amor es expresar y comunicar algo que es posible. Con nuestro trabajo hacemos más dinámica nuestra vida de comunicación y relación.

Los pasivos, los que no trabajan, no solo hacen más lenta la vida sino que van agotando las fuerzas de los otros y los recursos que se pueden generar cuando se trabaja lo que se debe.

Hay quienes van agotando recursos porque no trabajan o no quieren trabajar.

La naturaleza como el sol, el viento, las nubes, los mares, los árboles, nuestro cuerpo van en un movimiento que permite generar vida.

El trabajo genera vida, eso lo que tenemos que tener muy claro en nuestro pensamiento y en nuestra configuración de integración social.

El trabajo nos genera un sustento para vivir y a través del mismo generamos comunicando vida, desde un servicio que corresponde a la tarea que cada uno está llamado a realizar.

Ese es nuestro aporte a la vida que nos distingue y nos identifica.

Sino trabajamos no solo nos hacemos inútiles y no vemos nuestras posibilidades de intercambio y sustento de vida que produce el trabajo, sino que caemos en la injusticia de arrebatarle el pan a quien con sudor y esfuerzo se lo ha ganado y procurado.

Trabajo digno, sociedad decente. Manifestación promovida por la HOAC en 2019.

El trabajo es importante para vivir con más justicia y permitiendo el desarrollo personal y social que nos descubre, enriquece y nos hace más plenos.

La tradición y el tradicionalismo

El Papa, con los jesuitas de Canadá
El Papa, con los jesuitas de Canadá La Civiltà Cattolica

«Uno de los peores enemigos contra la unidad de la Iglesia y de los episcopados es la ideología», señaló el papa Francisco durante el encuentro que mantuvo con los jesuitas de Canadá en el último día del reciente viaje apostólico a Canada

«La Iglesia es sinodal o no es Iglesia. Por eso hemos llegado a un Sínodo sobre la sinodalidad, para reafirmarlo. Claro, podemos decir que la Iglesia de Occidente había perdido su tradición sinodal. La Iglesia de Oriente la ha conservado»

«Es importante respetar la tradición, la auténtica tradición. Alguien dijo una vez que la tradición es la memoria viva de los creyentes. El tradicionalismo, en cambio, es la vida muerta de nuestros creyentes. La tradición es la vida de los que nos han precedido y eso continúa. El tradicionalismo es su memoria muerta»

(La Civiltà Cattolica).- 

29 de julio. Último día del viaje apostólico del Papa Francisco a Canadá. Se termina la etapa en Quebec e inicia la de Iqaluit, en el norte, donde se ha programado un encuentro con los Inuit. La conversación con los jesuitas está prevista para las 9 de la mañana, pero el Papa ingresa en la sala del edificio del Arzobispado un cuarto de hora antes. Lo esperan 15 jesuitas de la Provincia canadiense, que incluye el territorio de ese país y Haití. Está en curso la Congregación provincial, planeada desde hace tiempo, lo que explica la ausencia del Padre provincial.

Tras los primeros saludos espontáneos luego del ingreso del Papa, el padre Marc Rizzetto, de la comunidad de Quebec, dirige a Francisco una cordial bienvenida de parte de los presentes y de los más de 200 jesuitas de la Provincia. Menciona especialmente a los 45 miembros de la Congregación provincial, reunidos en Midland, y a los hermanos ancianos de las enfermerías provinciales de Richelieu y Pickering.

«En este País -dice-, que es además una de las provincias más grandes de la Compañía de Jesús, trabajamos con alegría y esperanza, a imagen de San Jean de Brébeuf y sus compañeros, los Santos Mártires canadienses», empieza el padre Marc. «Presentes entre los frágiles, audaces a pesar de nuestra fragilidad, conscientes de la grandeza de cada persona y siempre deseosos de compartir los tesoros de nuestra vida interior, estamos llamados a ser, también hoy, hombres para y con los demás, peregrinos». Y concluye: «estamos con usted en la barca, remando junto a usted, valorando la dirección que le está dando a la Iglesia, y rezando por usted. Gracias por haber contribuido a la obra de reconciliación con la población indígena».

Luego, ofrece al Papa un regalo: el cuadro de una mariposa, que el Papa admira, haciendo incluso una broma: «viendo esta foto tan bonita me viene una duda. Es tan bonita que podría ser una trampa jesuita. ¡No sé si es una mariposa o un murciélago!». Y provoca la risa de los presentes. Después de los agradecimientos, prosigue rememorando sus viajes anteriores al país.

Es la tercera vez que vengo a Canadá. La primera vez fue en los años 70. Debía hacer la tercera probación en España, pero como ya había sido nombrado Maestro de novicios, visité algunos noviciados. Fui a Colombia y a México. En Canadá no había novicios, en realidad, pero el Padre General me pidió que viniera a visitar al P. Michel Ledrus. Así que fui a verle a Saint Jérôme. El padre Ledrus fue un verdadero gran maestro espiritual. Ese fue el primer viaje a Canadá para mí. La segunda vez fue en junio de 2008, para el Congreso Eucarístico Internacional, que tuvo lugar aquí, en Quebec. Participé con una reflexión sobre el tema «La Eucaristía edifica la Iglesia, sacramento de salvación». Este es mi tercer viaje a su país. Muchas gracias por la bienvenida.

Tantas veces oímos que los jesuitas son la armada de la Iglesia, un ejército poderoso… ¡pura fantasía! Nunca debemos pensar en nuestra propia autosuficiencia. Creo que la verdadera fuerza de un jesuita es, desde el principio, la conciencia de la propia fragilidad

Me llamó la atención una palabra que dijiste, Marc: «fragilidad». Tantas veces oímos que los jesuitas son la armada de la Iglesia, un ejército poderoso… ¡pura fantasía! Nunca debemos pensar en nuestra propia autosuficiencia. Creo que la verdadera fuerza de un jesuita es, desde el principio, la conciencia de la propia fragilidad. Es el Señor quien nos da la fuerza.

Bueno, y ahora, como en el fútbol, ¡pelota al medio y a jugar con las preguntas!

PREGUNTA: Santo Padre, estamos en un proceso de reconciliación que no ha terminado. Estamos en camino. ¿Cuáles son los consuelos de su peregrinaje?

Hace cinco años recibí al Primer Ministro de su país, que es también el actual. En esa reunión me pidió que hiciera algo relacionado con los indígenas y los internados. Los obispos también me habían hablado de ello. La opinión de todos era que había que hacer algo, pero también que había que prepararlo bien. Y así los obispos prepararon bien, durante años, una acción que llegó a hacer posible esta visita mía. Pasamos de una fase en la que parecía que la cosa dependía básicamente de los obispos de las zonas afectadas, a la plena adhesión del episcopado.

Como ven, lo más importante es precisamente el hecho de que el episcopado estuvo de acuerdo, aceptó el reto y siguió adelante. Este de Canadá fue un ejemplo de episcopado unido. Y cuando un episcopado está unido, puede afrontar bien los retos. Soy testigo de lo que he visto. Por lo tanto, quiero subrayar esto: si todo va bien, no es por mi visita. Yo sólo soy la guinda de la torta. Son los obispos los que hicieron todo con su unidad. Además, es bueno señalar con humildad que la parte indígena es realmente capaz de tratar bien el tema, y es capaz de comprometerse. En resumen, estos son los milagros que pueden ocurrir cuando la Iglesia está unida. Y he visto familiaridad entre los obispos y los indígenas. Por supuesto, no tiene sentido ocultarlo, hay algunos que trabajan contra la sanación y la reconciliación, tanto en la sociedad como en la Iglesia. Incluso esta noche he visto a un pequeño grupo tradicionalista protestando, y diciendo que la iglesia es otra cosa… Pero eso es parte de las cosas.

Uno de los peores enemigos contra la unidad de la Iglesia y de los episcopados es la ideología

Sólo sé que uno de los peores enemigos contra la unidad de la Iglesia y de los episcopados es la ideología. Así que sigamos adelante con este proceso en camino. Me gusta el lema del viaje, que lo dice claramente: Marcher ensemble. Caminar, pero juntos. Ya sabes el dicho: «si quieres ir rápido ve solo, si quieres ir seguro ve acompañado».

PREGUNTA: Usted habla de peregrinación, de reconciliación y de escucha. ¿Todo esto configura su visión sinodal de la Iglesia? ¿Es eso a lo que se refiere?

Mira, me molesta que se utilice el adjetivo «sinodal» como si fuera la receta de última hora de la Iglesia. Cuando se dice «Iglesia sinodal» la expresión es redundante: la Iglesia es sinodal o no es Iglesia. Por eso hemos llegado a un Sínodo sobre la sinodalidad, para reafirmarlo. Claro, podemos decir que la Iglesia de Occidente había perdido su tradición sinodal. La Iglesia de Oriente la ha conservado. Podemos discutir las formas de vivir la sinodalidad, ciertamente. Pablo VI creó la Secretaría del Sínodo de los Obispos porque quería avanzar en esta cuestión. Sínodo tras sínodo se ha ido avanzando, tímidamente, mejorando, comprendiendo mejor, madurando.

En 2001 participé en el Sínodo de los Obispos. El Secretario del Sínodo venía a verme, leía el material y me decía que quitara tal o cual cosa. Había cosas que no consideraba apropiadas y las censuraba. Hubo una preselección del material. No se había entendido lo que era un Sínodo

En 2001 participé del Sínodo de los Obispos. Reemplacé al cardenal Egan que, por la tragedia de las Torres Gemelas, tuvo que regresar a su diócesis, en Nueva York. Recuerdo que se recogieron opiniones y se enviaron a la Secretaría General. Yo debía recoger el material y someterlo a votación. El Secretario del Sínodo venía a verme, leía el material y me decía que quitara tal o cual cosa. Había cosas que no consideraba apropiadas y las censuraba. Hubo, en definitiva, una preselección del material. No se había entendido lo que era un Sínodo. Al final del último Sínodo, en la encuesta sobre los temas a tratar en el siguiente, los dos primeros fueron el sacerdocio y la sinodalidad. Me di cuenta de que debíamos reflexionar sobre la teología de la sinodalidad para dar un paso decisivo.

Me parece fundamental reiterar, como hago a menudo, que el sínodo no es una reunión política ni una comisión de decisiones parlamentarias. Es la expresión de la Iglesia, donde el protagonista es el Espíritu Santo. Si no hay Espíritu Santo, tampoco hay sínodo. Puede haber democracia, parlamento, debate, pero no hay «sínodo». Si quieren leer el mejor libro de teología sobre el sínodo, relean los Hechos de los Apóstoles. Ahí se ve claramente que el protagonista es el Espíritu Santo. Esto se experimenta en el sínodo: la acción del Espíritu. Se produce la dinámica del discernimiento. Uno experimenta, por ejemplo, que a veces va rápido con una idea, se pelea, y luego sucede algo que vuelve a unir las cosas, que las armoniza creativamente. Por eso me gusta dejar claro que el sínodo no es una votación, una confrontación dialéctica de una mayoría y una minoría. El riesgo es también el de perder la visión de conjunto, el sentido de las cosas.

Es lo que sucede cuando se reducen los temas del sínodo a una cuestión particular. El sínodo sobre la familia, por ejemplo. Se dice que se organizó para dar la comunión a los divorciados vueltos a casar. Pero en la Exhortación postsinodal sobre este tema sólo hay una nota, porque todo el resto son reflexiones sobre el tema de la familia, como el catecumenado familiar. Por lo tanto, hay mucha riqueza: no podemos encerrarnos en el embudo de un solo tema. Repito: si la Iglesia es tal, entonces es sinodal. Es así desde el principio.

PREGUNTA: Los comentarios de los periodistas sobre su viaje y sus palabras me parecen esencialmente muy positivos. Sin embargo, una pregunta que se han hecho los periodistas es: ¿por qué el Papa se disculpa en nombre de los cristianos pero no de la Iglesia como institución? ¿Qué podría responder?

Sí, lo he oído. Mira, realmente no entiendo esta dificultad. No hablo en mi nombre ni en el de una ideología o un partido. Soy un obispo y hablo en nombre de la Iglesia, no en mi propio nombre. Hablo en nombre de la Iglesia aunque no lo haga explícito. De hecho, no tengo que explicitarlo porque es obvio que lo hago. Al contrario, diría: debo explicitar que es mi pensamiento personal cuando no hablo en nombre de la Iglesia. En ese momento sí que tengo que decirlo.

El diálogo nunca está de más entre los profesionales de los medios de comunicación y, desde luego, también con los obispos. El intercambio, la confrontación y el diálogo son fundamentales para la comunicación

PREGUNTA: Trabajo en los medios de comunicación de la Iglesia. ¿Es importante en este campo colaborar, crear redes, incluso con los obispos?

¡Claro que sí! Sobre todo, es importante que se amplíe el diálogo. El diálogo nunca está de más entre los profesionales de los medios de comunicación y, desde luego, también con los obispos. El intercambio, la confrontación y el diálogo son fundamentales para la comunicación.

A propósito de los medios de comunicación, se me ocurre una cosa. He visto que algunas personas se preguntan por qué no he tenido un encuentro específico con las víctimas de abusos sexuales durante este viaje. A decir verdad, recibí varias cartas al respecto antes del viaje. Respondí a estas cartas y expliqué que había dos tipos de problemas. El primero era de tiempo, de agenda. El segundo, pero para mí importante, era que quería resaltar un tema fuerte en este viaje, el de los indígenas, para que quedara muy claro. Muchas personas me respondieron diciendo que entendían que no era una exclusión en absoluto. En otros contextos, como la visita a Irlanda, los encuentros fueron posibles y el tema surgió claramente.

PREGUNTA: Hablando de abusos. Trabajo en derecho canónico. Usted ha hecho muchos cambios. Algunos le llaman el Papa de los cambios. Usted también ha realizado cambios a nivel penal, precisamente en relación con los abusos, y han sido beneficiosos para la Iglesia. Me gustaría saber cómo ve la evolución de las cosas hasta ahora y si prevé más cambios en el futuro.

Sí, es cierto. Se comprobó que había que hacer cambios, y se hicieron. La ley no se puede conservar en el frigorífico. La ley acompaña a la vida y la vida continúa. Como la moral: se va perfeccionando. Antes, la esclavitud era legal, ahora ya no lo es. La Iglesia dice hoy que incluso la posesión de armas atómicas es inmoral, no sólo su uso. Antes, esto no se decía. La vida moral progresa en la misma línea orgánica. Es la línea de San Vicente de Lérins: ita étiam christiánae religiónis dogma sequátur has decet proféctuum leges, ut annis scílicet consolidétur, dilatétur témpore, sublimétur aetáte («Incluso el dogma de la religión cristiana debe seguir estas leyes. Progresa, se consolida con los años, se desarrolla con el tiempo, se profundiza con la edad»). San Vicente de Lérins compara el desarrollo biológico del hombre con la transmisión de una época a otra del depositum fidei, que crece y se consolida con el paso del tiempo. La comprensión del hombre cambia con el tiempo, y la conciencia del hombre se profundiza.

La ley no se puede conservar en el frigorífico. La ley acompaña a la vida y la vida continúa. Como la moral: se va perfeccionando. Antes, la esclavitud era legal, ahora ya no lo es. La Iglesia dice hoy que incluso la posesión de armas atómicas es inmoral, no sólo su uso. Antes, esto no se decía. La vida moral progresa en la misma línea orgánica

La visión de la doctrina de la Iglesia como un monolito que hay que defender sin matices es errónea. Por eso es importante respetar la tradición, la auténtica tradición. Alguien dijo una vez que la tradición es la memoria viva de los creyentes. El tradicionalismo, en cambio, es la vida muerta de nuestros creyentes. La tradición es la vida de los que nos han precedido y eso continúa. El tradicionalismo es su memoria muerta. De la raíz al fruto, en definitiva: ese es el camino. Hay que tomar el origen como referencia, no una experiencia histórica concreta tomada como modelo perpetuo, como si hubiera que detenerse en ella. «Ayer se hizo así» se convierte en «siempre se ha hecho así». ¡Pero esto es paganismo de pensamiento! Y lo que dije también se aplica a los asuntos legales, al derecho.

PREGUNTA: Soy un jesuita haitiano. Estamos viviendo un proceso de reconciliación nacional, pero se está perdiendo la esperanza. Teniendo en cuenta lo que estamos viviendo en Canadá, ¿qué podemos decir a la Iglesia haitiana para tener esperanza? Y como jesuitas, ¿qué podemos hacer?

Haití vive actualmente una situación crítica, un calvario, como si no se pudiera encontrar el camino correcto. No me parece que las organizaciones internacionales hayan entendido cómo hacerlo. Me siento muy cerca de Haití, también porque estoy constantemente informado de la situación por algunos sacerdotes amigos míos. Temo que caiga en un pozo de desesperación. ¿Cómo podemos ayudar a Haití a crecer en esperanza? Si hay algo que podemos hacer como Iglesia es ciertamente rezar y hacer penitencia… Pero debemos preguntarnos cómo podemos ayudar. Haití es un pueblo noble. En fin, simplemente te puedo decir que soy consciente de lo que está pasando.

PREGUNTA: Me gustaría hacerle una pregunta sobre la liturgia y la unidad de la Iglesia. Soy estudiante de liturgia y me gustaría saber qué importancia tiene este estudio en la formación. También me refiero a nuestro trabajo pastoral como jesuitas.

Cuando hay conflicto, la liturgia siempre es maltratada. En América Latina, hace treinta años, se produjeron monstruosas deformaciones litúrgicas. Luego cayeron en el lado opuesto con la ebriedad «indietrista» de lo antiguo. Se estableció una división en la Iglesia. Mi actuación en este campo ha pretendido seguir la línea trazada por Juan Pablo II y Benedicto XVI, que habían permitido el rito antiguo y habían pedido una verificación posterior. La última comprobación puso de manifiesto la necesidad de disciplinar la cuestión y, sobre todo, de evitar que se convirtiera en una cuestión, digamos, de «moda» y que siguiera siendo una cuestión pastoral. Ya vendrán los estudios que afinarán la reflexión sobre el tema, que es importante: ¡la liturgia es la alabanza pública del pueblo de Dios!

Mi actuación en este campo [de la liturgia] ha pretendido seguir la línea trazada por Juan Pablo II y Benedicto XVI, que habían permitido el rito antiguo y habían pedido una verificación posterior. La última comprobación puso de manifiesto la necesidad de disciplinar la cuestión y, sobre todo, de evitar que se convirtiera en una cuestión, digamos, de «moda»

Ante la reapertura del caso Jesuítas

José María Tojeira: «No queremos que el caso jesuitas sea el único en el que se busque justicia. Hay casos más graves, como la masacre de el Mozote»

Mártires de la UCA
Mártires de la UCA

«Desde el primer día del asesinato de los jesuitas y sus dos colaboradoras, los jesuitas dijimos que queríamos justicia y no venganza»

«El Gobierno y las instituciones judiciales bajo su control se ven más interesados en hacer propaganda de sí mismos que en hacer justicia»

«Darle seguimiento al caso “masacre de la UCA” en los próximos meses no será fácil y podrá verse envuelto en manipulaciones y ataques contra personas que rebasen el ámbito judicial»

«Pero merece la pena seguir en esta lucha a favor de la verdad, de la ampliación de la justicia y la reparación a víctimas en peor estado que quienes fuimos golpeados por el asesinato de nuestros compañeros y amigos»

Por| José María Tojeira sj

El hecho de que el caso de la masacre de la UCA se reabra es coherente con la legislación salvadoreña y con los deseos de justicia tanto de las víctimas como de la mayoría de la población. Participar como querellantes es importante para asegurar el debido proceso y para insistir en la apertura y adecuado desarrollo de muchos otros casos que permanecen pendientes o estancados, como el del Mozote y otras masacres.

Sin embargo, el contexto político y judicial salvadoreño es hoy más complejo que en otros momentos. Tenemos una Sala de lo Constitucional básicamente impuesta desde el poder ejecutivo, previa una destitución inconstitucional de la anterior Sala. El propio Presidente de la Sala, que es además Presidente de la Corte Suprema, ha tratado de denigrar a la Compañía de Jesús afirmando que los jesuitas no parecen tener mucho interés en la justicia, dadas las medidas de gracia que hemos pedido para un coronel condenado en El Salvador a treinta años de cárcel por su participación en la masacre. La seriedad de la justicia es muy relativa, dado que el propio Presidente de la Corte Suprema miente con respecto a la medida de gracia que solicitamos. Poner algunas cosas en contexto se hace necesario.

Mártires de la UCA. Jardín de las rosas
Mártires de la UCA. Jardín de las rosas

Hace ya más de un año la Sala de lo Penal de la Corte Suprema salvadoreña dio una sentencia a todas luces ilegal, dando legitimidad a un sobreseimiento de los acusados como autores intelectuales de la masacre de la UCA. La reacción de la UCA fue presentar en la Fiscalía una acusación de prevaricato contra los dos magistrados de la Sala Penal que firmaron la sentencia. La Fiscalía no ha dado curso a la acusación, a pesar de la evidencia de los hechos. Pero recientemente presentó un amparo constitucional contra la dicha sentencia de la Sala de lo Penal que fue aceptada.

La Sala de lo Constitucional aceptó la demanda, anuló la sentencia de la otra Sala por inconstitucional y le ordenó dar una nueva sentencia en el plazo de 10 días. Distintos funcionarios de Gobierno han repetido sistemáticamente que ahora sí se va a hacer justicia después de 30 años. El discurso entusiasta choca directamente con las dificultades que de parte del Ejecutivo y del sistema judicial se le está poniendo al caso emblemático de la masacre del Mozote, donde fueron asesinados aproximadamente mil campesinos en 1981. Tampoco hay actividad respecto a los casos mencionados por la Comisión de la Verdad en 1993, o respecto a otros muchos casos de graves violaciones de Derechos Humanos, entre ellos cerca de 70 casos presentados en la Fiscalía por el Instituto de Derechos Humanos de la UCA.

En la actualidad, cuando el Fiscal General habla de cazar como animales a los que se comportan como animales, y cuando desde el Gobierno se habla de mano dura contra los delincuentes mientras se negocia con el crimen organizado, o se persigue a los críticos de la actual situación, se acrecienta la complejidad de la reapertura de la masacre de la UCA. La Universidad ha manifestado que lamenta el poco diálogo con las víctimas a la hora de iniciar este tipo de procesos y que se mantiene vigilante sobre el desarrollo del proceso en el que es querellante.

Mártires UCA
Mártires UCA

Su posición tiene lógica en el contexto actual, en el que el Gobierno y las instituciones judiciales bajo su control se ven más interesados en hacer propaganda de sí mismos que en hacer justicia. A ello se añade el irrespeto habitual a los derechos de los detenidos, a quienes con frecuencia se les exhibe cruelmente como culpables antes de ser juzgados, violando claramente el derecho a la presunción de inocencia, o se les niega arbitrariamente medidas sustitutivas de cárcel durante el proceso.

Desde el primer día del asesinato de los jesuitas y sus dos colaboradoras, los jesuitas dijimos que queríamos justicia y no venganza. Mucho menos se querrá 30 años después que lo que domine en la actualidad sea la propaganda hipócrita en el campo de la justicia, el olvido de casos igual o más graves que el asesinato de los jesuitas, y el maltrato vengativo contra algunos de los acusados.

En un artículo publicado recientemente en un periódico salvadoreño escribí lo siguiente:

“…La presunción de inocencia y el enjuiciamiento en libertad deben ser respetados en la gran mayoría de los casos. No queremos que el caso jesuitas sea el único en el que se busque justicia. Hay casos más graves, como la masacre de el Mozote, y ciertamente (y al menos) todos los casos expuestos por la Comisión de la Verdad debían estar abiertos simultáneamente, aunque a la hora de la sentencia hubiera distintos tiempos y resultados”.Los jesuitas de la UCA

Lo que no se puede es elegir un solo caso y hacerse los sordos con los demás. Desde hace tiempo venimos insistiendo en una ley de justicia transicional que permita juzgar estos casos acaecidos hace 30 años o más, respetando y reparando a las víctimas y buscando medidas de reconciliación. A los diputados del actual Gobierno y de gobiernos anteriores les hemos recordado repetidas veces las palabras de Ban Ki Moon pronunciadas en 2011 ante el Consejo de Seguridad de la ONU  insistiendo en la importancia de las leyes de justicia transicional para “afrontar un legado de abusos a gran escala del pasado, para asegurar responsabilidad, rendir justicia y lograr reconciliación”. La Comisión legislativa encargada de esos temas, en respuesta, ha dicho que no va a dialogar con las víctimas y, mucho menos con quienes las defienden legalmente.

¿Debemos alegrarnos por la reapertura del caso jesuitas? Más que hablar de alegría, hay que hablar de comprometerse con el desarrollo de la justicia frente a los graves crímenes del pasado. La reapertura del caso jesuitas es sin duda una oportunidad para presionar al Gobierno actual y a sus instituciones judiciales excesivamente dependientes del mismo en favor de un cambio verdadero a favor de una justicia de transición que afronte lo más ampliamente posible los “legados de abusos en gran escala” cometidos en el país.

La tendencia internacional de los derechos humanos insiste en que las leyes de justicia transicional garanticen el establecimiento de la verdad de los hechos, ofrezcan reparación a las víctimas y a sus descendientes, hagan justicia y busquen caminos de reconciliación.

José María Tojeira

Lamentablemente ese no es el contexto actual de la justicia salvadoreña, muy afectada por presiones políticas y propagandísticas. Darle seguimiento al caso “masacre de la UCA” en los próximos meses no será fácil y podrá verse envuelto en manipulaciones y ataques contra personas que rebasen el ámbito judicial. Pero merece la pena seguir en esta lucha a favor de la verdad, de la ampliación de la justicia y la reparación a víctimas en peor estado que quienes fuimos golpeados por el asesinato de nuestros compañeros y amigos y, en suma, a favor de la reconciliación de un país que tiene la necesidad de crecer en fraternidad y acuerdos de construcción de futuro solidario con todos. 

«La mirada de Lucía», la película sobre la matanza de los Jesuítas

Imanol Uribe regresa al cine con «La mirada de Lucía»: la historia real de la única testigo de la matanza de los jesuitas en El Salvador
Más allá de su trasfondo político y social, la película es una historia de personajes, de su lucha por la verdad y la justicia en un país en guerra y de su afán por superar ese momento de horror
Juana Acosta dará vida a Lucía, la empleada de la limpieza que fortuitamente presenció la matanza sin que los asesinos repararan en ella. Una mujer anónima y valiente
Carmelo Gómez encarnará al Padre Tojeira, el otro protagonista vivo de la historia, que ha participado en el proceso de elaboración del guión
10.11.2020 | Relabel Comunicación
El cineasta Imanol Uribe (La fuga de Segovia, Días contados, El Rey Pasmado) se pone de nuevo tras las cámaras para dirigir un apasionante guión basado en la historia real de la única testigo de la matanza de los jesuitas en El Salvador en la que fue asesinado el sacerdote y teólogo de la liberación, Ignacio Ellacuría.
Narrada en tono de thriller, la película que recoge los acontecimientos que sobrecogieron a toda una generación, es, más allá de su trasfondo político y social, una historia de personajes, de su lucha por la verdad y la justicia en un país en guerra y de su afán por superar ese momento de horror.
Juana Acosta dará vida a Lucía, la empleada de la limpieza que fortuitamente presenció la matanza sin que los asesinos repararan en ella. Una mujer anónima y valiente empeñada en que prevalezca la verdad. Junto a ella, el colombiano Juan Carlos Martínez en el papel de su marido y leal compañero de viaje.
Carmelo Gómez encarnará al Padre Tojeira, el otro protagonista vivo de la historia, siempre dispuesto a buscar el entendimiento, en defensa de la verdad y la justicia. El propio Tojeira ha colaborado en el proceso de elaboración del guión aportando detalles precisos y que contribuyen a construir una historia fiel a lo que ocurrió aquellos días.
Y Karra Elejalde será el Padre Ellacuría, el sacerdote vasco que junto a sus compañeros de la Compañía de Jesús proclamaba la teología de la liberación dando voz a los más desfavorecidos, haciendo frente tanto a la guerrilla como a la férrea dictadura militar que gobernaba el país en aquel momento.
Con guión de Daniel Cebrián, escrito tras un exhaustivo trabajo que ha supuesto varios años de documentación, la historia de La mirada de Lucía cobra plena actualidad tras el juicio celebrado el pasado mes de septiembre en la Audiencia Nacional y en el que el excoronel y exviceministro de Seguridad Pública de El Salvador, Inocencio Montano, uno de los militares salvadoreños implicados en el crimen, extraditado a nuestro país por EEUU hace tres años, resultó condenado a 133 años y 4 meses de cárcel por el asesinato de los jesuitas españoles aquella noche del 15 al 16 de noviembre de 1989.
Sin embargo, por otra parte, el rodaje coincide en el tiempo también con la anulación, por parte de la Sala de lo Penal de la Corte Suprema de Justicia de El Salvador, del proceso penal contra los supuestos autores intelectuales, declarando la nulidad del mismo y reafirmando los sobreseimientos definitivos de los allí imputados.
Mientras tanto, la única testigo de los hechos continúa fuera de El Salvador en un discreto lugar que aún prefiere no dar a conocer, donde ha rehecho su vida. “Mi nacimiento en El Salvador, mi educación con los jesuitas y la admiración que sentía por Ellacuría y su grupo, están en el origen de esta película”, afirma el director, ganador de un Goya.
«La admiración que sentía por Ellacuría y su grupo está en el origen de esta película», afirma el director, ganador de un Goya
El guión cuenta con el visto bueno de la Compañía de Jesús, que ha asesorado en los últimos meses a los productores tanto desde España como desde El Salvador. “Tomamos la idea de Uribe de hacer esta película con una gran ilusión. Lo importante del proyecto es que nos invita a tener memoria. A no caer en el olvido de lo que ocurrió en 1989 y de lo que ha estado ocurriendo en muchos lugares de Latinoamérica y Centroamérica que es la vivencia persistente de la injusticia y la violencia y que todavía hoy, la Compañía de Jesús trata de responder a través de las instituciones que tiene en esos países”, apuntó el provincial de la Compañía en nuestro país, Antonio España, quien visitó el rodaje el mismo día que arrancaba.
“Llevo varios años preparando este proyecto que tuvo que ser suspendido la pasada primavera cuando íbamos a comenzar el rodaje en Colombia. Ahora, a pesar de estar inmersos en esta segunda ola, hemos arrancado todavía con más ilusión y el trabajo fluye sin problema. Somos unos privilegiados”, apunta Imanol Uribe, consultado sobre las peculiaridades de un rodaje condicionado por los protocolos COVID.
Producida por Bowfinger International Pictures, Maria Luisa Gutiérrez, Tornasol Media, del reconocido productor Gerardo Herrero y Nunca digas nunca AIE y en coproducción de la colombiana de 64A Films, la película arranca su rodaje en Navarra haciendo frente a la segunda ola de la pandemia, con intensos protocolos de seguridad sanitaria, para continuar en Colombia. El país sudamericano acogerá gran parte de la trama, ante la dificultad que entraña rodar esta historia en el propio Salvador. La mirada de Lucía cuenta con la participación de RTVE y Movistar+ y el apoyo del ICAA e IBERMEDIA.
Sinopsis
La madrugada del 16 de noviembre de 1989, en plena guerra civil salvadoreña, seis sacerdotes jesuitas, profesores universitarios, y dos empleadas fueron asesinados en la Universidad Centroamericana José Simeón Cañas (UCA) en San Salvador. La noticia tiene una inmediata repercusión internacional, porque además de la barbarie, entre los sacerdotes asesinados se encuentra un intelectual de prestigio, Ignacio Ellacuría.
La posición de los jesuitas de la UCA era inmejorable para mediar en un previsible acuerdo de paz y su talante sin tacha, la herramienta ideal para poner fin a una década de guerra cruenta.
Inmediatamente el gobierno culpabiliza a la guerrilla del FMLN pero una testigo presencial echa por tierra la versión oficial. Se llama Lucía Barrera De Cerna y trabaja como empleada de la limpieza en la UCA. Ella ha visto quienes son los verdaderos asesinos: el ejército. Aquella mirada será clave para esclarecer la verdad y hacer justicia, pero además cambiará para siempre su vida y la de su familia

Justicia para la UCA

11/06/2020 | Iosu Perales

Inocente Orlando Montano es todo menos inocente. El lunes día 8 de junio ha comenzado el juicio en Madrid contra el ex coronel y ex viceministro de Defensa de El Salvador, por su responsabilidad en los crímenes de la Universidad Centro Americana (UCA), donde fueron asesinados el 16 de diciembre de 1989 seis padres jesuitas y dos mujeres, Elba y su hija Celina. Y, ¿saben una cosa? Me duele que este juicio sea posible por la decisión de Estados Unidos que siempre estuvo del lado del ejército de la dictadura, de extraditar a España a Inocente Orlando Montano, toda vez que las autoridades salvadoreñas poco o nada hicieron por la extradición de los culpables reclamados por la justicia española. Eran 17 militares los extraditables, entre los cuales se encontraban los coroneles René Ponce y Guillermo Alfredo Benavides, dos de los máximos responsables, en confabulación con los también coroneles Rafael Bustillo, Juan Orlando Zepeda, Francisco Elena Fuentes, entre otros.

Inocente Orlando Montano fue entregado a España en agosto de 2017 tras dos años de espera en una prisión estadounidense. Desde entonces está en prisión por orden del juez Manuel García Castellón.

Es cierto que Benavides terminó siendo juzgado en El Salvador y fue condenado a treinta años de cárcel, siendo beneficiado por la amnistía decretada pocos meses después de firmada la paz el 16 de enero de 1992. La justicia española reclamó a Benavides por ser el jefe del operativo que ejecutó los crímenes. La Corte Suprema de justicia salvadoreña, en agosto de 2006, resolvió por unanimidad que el coronel Guillermo Alfredo Benavides no fuera extraditado a España, donde un juzgado inició su procesamiento por el crimen de los sacerdotes, pero también decidió que el coronel volviera a prisión para cumplir la condena de 30 años de cárcel que le había sido impuesta en 1992 y de la que se había librado gracias a la ley de amnistía de 1993.

Todo empezó con las acusaciones radiales contra Ignacio Ellacuría y sus compañeros en aquellos días de diciembre en los que la guerrilla del FMLN cercaba la capital. Desde la emisora radio Cuscatlán, el coronel Juan Orlando Zepeda, lanzaba acusaciones contra la UCA de ser el centro de operaciones de los terroristas del FMLN. El coronel Inocente Orlando Montano, viceministro de Seguridad Pública, dijo que los jesuitas estaban «plenamente identificados con movimientos subversivos». En este ambiente, en la noche del 15 de diciembre de 1989, el coronel René Ponce, en el marco de una reunión con otros cinco coroneles de la llamada Tandona, dio la orden de dar muerte a Ellacuría, sin dejar testigos, y para ello dispuso de la utilización del Batallón Atlacalt. Los conjurados asintieron.

Lo cierto es que los padres jesuitas eran hombres de paz. En sus diálogos con el gobierno y con los guerrilleros siempre insistieron en el fin de la violencia y en el inicio de un proceso de diálogo que desembocara en una negociación y la firma de la paz. Además, desde la asunción de la teología de la liberación, se identificaban con los sectores sociales más pobres y defendían la justicia social.

Lo que ocurrió después fue una farsa, se abrió un proceso judicial fraudulento y sin garantías jurídicas, orientado a proteger a los culpables.

Pero a finales de 2004, abogados salvadoreños y españoles, entre ellos Benjamín Cuellar del Instituto de DDHH de la UCA y sobre todo la abogada Almudena Bernabeu, valenciana, y que junto a otras cuatro mujeres forman el The Guernica Group que persigue judicialmente a dictadores, decidieron presentar una demanda en la Audiencia Nacional. Lo hicieron a finales de 2008. Para este esfuerzo se basaron en el Informe de la Comisión de la Verdad de la ONU, De la locura a la esperanza. El resultado lo podemos valorar hoy.

Lo realmente importante es que, con Inocente Orlando Montano, en el banquillo de acusados se sientan las Fuerzas Armadas de El Salvador como institución. Es una lástima que numerosos militares que intervinieron en aquel crimen no sean juzgados de manera directa. Pero queda el consuelo de que para que estos tipos, su propio país, El Salvador, es su cárcel, pues salir por sus fronteras podría suponer ser detenidos por la Interpol.

Las autoridades salvadoreñas que rechazaron la extradición de hasta 17 militares de alta y media graduación, lo hicieron esgrimiendo el pobre argumento de una soberanía nacional que nunca respetaron durante la guerra y afirmando tener un poder judicial fuerte, capaz de dictar justicia. De hecho, no lo hicieron, mostrando una vez más que casi todos los militares que conspiraron y participaron en los asesinatos, son intocables.

Hubo que esperar a julio de 2016 para que se derogara la ley de amnistía. Cuando se hizo, ya los conjurados, coroneles y algunos generales, y otros oficiales y suboficiales estaban a salvo por un juicio fraude y por el paso del tiempo. La amnistía ya había jugado su papel. Salvo en el caso de Benavides que años después de andar libre fue devuelto a la cárcel, como ya he citado. La votación en la Corte Suprema, para enviarlo a la cárcel fue de 11 votos contra 4.

El que se sienta en el banquillo, en Madrid, Inocente (ironías de la vida) Orlando Montano estaba preso en Estados Unidos y nunca ha mostrado arrepentimiento. Como miembro de la llamada Tandona, ha protegido al resto de asesinos. Por cierto, aunque en retiro, sigue siendo coronel del ejército y supongo que cobrando. Dice el juez García Castellón que Montano fue uno de los líderes de la Tandona, una asociación de veinte oficiales en puestos claves del Ejército y del Gobierno de El Salvador «temida por anteponer sus intereses y los de sus miembros a los intereses del gobierno o de la propia institución militar».

Han pasado ya 30 años y nunca pagarán por lo que hicieron. La justicia para ser justicia no puede dilatarse tanto. Este es un caso más que demuestra que hace falta una justicia universal.

Un detalle, el fiscal pide para Inocente Orlando Montano 150 años de prisión. Lo considera culpable, no inocente.