El Sínodo de Pavía

Mil años del ‘Sínodo de Pavía’: cuando el Papa (y el emperador) prohibieron casarse a los curas

Sínodo de Pavía, mil años después
Sínodo de Pavía, mil años después

Hace justo un milenio, Papado e Imperio promulgaron una norma que, diez siglos después, sigue estando vigente, y sigue siendo discutida: prohibir el matrimonio de los curas

Ahora se llama ‘Tradición’, pero lo cierto es que, durante el primer milenio de la Iglesia, era natural que los sacerdotes contrajeran matrimonio. De hecho, casi todos los apóstoles de Jesús (el primer Papa, Pedro, también -los Evangelios nos hablan de su suegra), excepto Juan, estaban casados, y muchos tenían hijos

«Me viene a la mente una frase de San Pablo VI: ‘Prefiero dar mi vida antes que cambiar la ley del celibato'», dijo el Papa a la vuelta de un viaje a Panamá, aunque también reconoció que «no es un dogma» y que, como tal, puede modificarse

Por Jesús Bastante

El 1 de agosto de 1022 los ciudadanos (entonces ni siquiera lo eran) no paraban por vacaciones (de hecho, no existían vacaciones), así que no había necesidad de lanzar ‘tormentas de verano’ para dar carnaza a una opinión pública, que por entonces tampoco existía. Ese día, hace justo un milenio, Papado e Imperio promulgaron una norma que, diez siglos después, sigue estando vigente, y sigue siendo discutida: prohibir el matrimonio de los curas.

Lo primero que hay que aclarar es que el celibato obligatorio no es un dogma de la Iglesia, sino una disposición del Derecho Canónico, que se estableció merced a un acuerdo entre el Papa Benedicto VIII y el Emperador Enrique II, que estaban muy unidos (el monarca repuso al pontífice, que había sido depuesto pocos meses después de ser elegido, y el Papa le coronó en Roma como emperador, en un acto que unió, por primera vez, la corona, el globo y la cruz, como símbolo del poder universal), y que acordaron introducir de forma definitiva en el credo niceno-constantinopolitano la procedencia del Espíritu Santo del Padre “y del Hijo” que desembocará años más tarde en el Cisma de las Iglesias de Oriente y Occidente, tan en boga hoy con el conflicto en Ucrania. pero esa es otra historia. 

El poder, la propiedad y las herencias

La que hoy cumple un milenio es la del Sínodo de Pavía, planteado como una suerte de reformar de la Iglesia, y que se celebró bajo la presidencia de Papa y emperador, concluyéndose que el alto clero (hasta el subdiaconado) debía ser obligatoriamente célibe, y que sus hijos habrían de convertirse en sacerdotes para no peligrar la herencia de los bienes eclesiásticos El dinero, los terrenos y los templos, todo muy actual. También se condenaron la simonía (compra de cargos) y el nepotismo, pero donde sí se cumplió a rajatabla, durante siglos, la norma, fue en lo tocante al celibato. 

Ahora se llama ‘Tradición’, pero lo cierto es que, durante el primer milenio de la Iglesia, era natural que los sacerdotes contrajeran matrimonio. De hecho, casi todos los apóstoles de Jesús (el primer Papa, Pedro, también -los Evangelios nos hablan de su suegra), excepto Juan, estaban casados, y muchos tenían hijos.

Jesús se aparece a sus discípulos
Jesús se aparece a sus discípulos

Sin embargo, la creciente unión entre el poder religioso y el poder político, consagrada por Constantino en el año 314, hizo que conviniera más a la institución que el clero estuviera únicamente reservado a varones (¿hubo mujeres sacerdotisas en los primeros tiempos del Cristianismo?), solteros y -como se ha encargado de recordar convenientemente la normativa más rancia- heterosexuales. De momento, como recomendaciones, que después se convirtieron en reglas, más o menos encubiertas. 

Con todo, no fue norma oficial de la Iglesia hasta este momento, hoy hace un milenio. Posteriormente, las normas fueron endureciéndose más y más, pese a los sucesivos cismas (el de Oriente, de 1054; o el provocado por Lutero en 1521, y al que se sumó Enrique VIII, precisamente, para poder volver a casarse -lo hizo en unas cuantas ocasiones-), hasta llegar al Segundo Concilio de Letrán, en 1139, que declaró nulos los matrimonios sacerdotales.

Ignacio Puente y su familia
Ignacio Puente y su familia

Una veintena de excepciones

Ya en Trento, como respuesta a la reforma de Lutero, se confirmó la exclusión de casarse después de la ordenación, pero no negó la posibilidad de ordenar a hombres ya casados, algo que, todavía hoy, se permite en muchas iglesias cristianas (y en hasta 23 ritos permitidos por la Iglesia católica, como el caso de los curas anglicanos que ‘vuelven a Roma’ y siguen siendo sacerdotes sin tener que abandonar mujer e hijos). Lo que sí hizo este Concilio fue impedir la entrada a las órdenes sagradas de hombres no célibes.

El Código de Derecho Canónico de 1917 declaró «simplemente impedidos» para recibir las órdenes sagradas los que tienen esposa»,y el Código que actualmente está en vigor, el de 1983, prohibe a los hombres casados ser ordenados sacerdotes (aunque sí pueden ser diáconos), y a éstos «observar una continencia perfecta y perpetua por el Reino de los Cielos». Una regla que, como decíamos, tiene excepciones.

Visita del Papa a un grupo de curas casados
Visita del Papa a un grupo de curas casados Vatican News

¿Y qué piensa el Papa Francisco? En febrero de este año, en plena polvareda por la petición del Camino Sinodal Alemán para acabar con el celibato obligatorio (algo que también ha sucedido en varias diócesis españolas, aunque la Conferencia Episcopal haya ‘afeitado’ convenientemente esta y otras demandas en la síntesis enviada a Roma), Bergoglio defendía el celibato sacerdotal como «un don» que «requiere relaciones sanas» para «no convertirse en un peso insoportable». 

«Me viene a la mente una frase de San Pablo VI: ‘Prefiero dar mi vida antes que cambiar la ley del celibato'», dijo el Papa a la vuelta de un viaje a Panamá, aunque también reconoció que «no es un dogma» y que, como tal, puede modificarse. Tal vez no sea necesario derogar la norma creada hace hoy mil años, pero sí llenar el Derecho Canónico de excepciones (los ‘viri probati’ de la Amazonía, o cristianos de reconocido prestigio en zonas despobladas, donde es imposible la llegada de curas) que, unidas al creciente crisis vocacional, puedan convertirse, con el paso de los años, en norma. Aunque no hay Iglesia que soporte aguantar otro milenio.

Posibles cambios en la moral sexual en la Iglesia

El Papa sopesa dar la vuelta a la moral sexual tradicional en la Iglesia católica

Foto de archivo del papa Francisco. EFE/Giorgio Onorati
Foto de archivo del papa Francisco. EFE/Giorgio Onorati

Jesús Bastante

Gaudium vitae (La alegría de la vida). Este podría ser el título de la próxima encíclica del Papa Francisco que, según fuentes vaticanas, podría abordar algunas de las cuestiones más polémicas de la moral sexual católica, y que forman parte de los “principios irrenunciables” establecidos por Juan Pablo II, hace un cuarto de siglo, en otro texto, Evangelium vitae, que cerraba la puerta a los anticonceptivos, el aborto, o el sexo antes del matrimonio (y dentro del mismo, si no estaba orientado a la procreación).

El Papa permitirá la comunión de los divorciados vueltos a casar y abre la puerta a los curas casados

SABER MÁS

Las encíclicas son cartas que el Papa envía a los obispos y fieles. Sus textos con más peso. El posible título, que hace referencia tanto a la de Wojtyla como a la Humanae Vitae, firmada entre presiones por Pablo VI hace más de medio siglo y en el que se condenaban la inseminación artificial o el uso de anticonceptivos, entre otras cosas, podría ver la luz en los próximos meses.

El momento es más que buscado: por un lado, la Iglesia católica está inmersa en un debate sinodal a nivel planetario, donde están surgiendo propuestas de reforma especialmente en dos ámbitos: el acceso al sacerdocio de mujeres y casados, y la moral sexual; por el otro, la próxima beatificación (4 de septiembre) del Papa Juan Pablo I, uno de los pocos cardenales que se atrevió a pedir a Pablo VI que aceptase el uso de la píldora en la Humanae Vitae.

La propuesta de encíclica no es un brindis al sol, ni mucho menos, sino que viene sugerida, entre otros, por La Civilttà Cattolica, publicación editada por los jesuitas, dirigida por Antonio Spadaro –uno de los más religiosos más cercanos a Bergoglio– y cuyos artículos están obligados a pasar el filtro de la Secretaría de Estado vaticana. Apareció en un análisis de las actas de un seminario interdisciplinario de estudio promovido por la Pontificia Academia por la Vida. El artículo iba firmado por el español Jorge José Ferrer, doctor en teología por Comillas, y se titulaba: “Releer la ética teológica de la vida. A la luz de las solicitaciones del papa Francisco”.

Circunstancias donde es “irresponsable” tener hijos

Un seminario en el que, por cierto, se planteó abiertamente el uso de métodos anticonceptivos no naturales en determinadas circunstancias que “harían irresponsable” tener hijos. Tal y como explica el presidente de la Academia, Vincenzo Paglia, “el Papa Francisco fue informado de cada paso y alentó el proyecto”, en el que se discute abiertamente sobre posibles cambios en la doctrina eclesiástica sobre el matrimonio, la apertura a la vida, la procreación asistida, los preservativos, el aborto o la eutanasia, temas considerados ‘tabú’ por el conservadurismo dominante, durante décadas, en las estructura eclesiástica católica.

Así, los participantes en el congreso recalcaron que existen  “condiciones y circunstancias prácticas que harían irresponsable la elección de engendrar” por lo que una pareja casada puede decidir recurrir “con una sabia elección” a técnicas anticonceptivas no naturales, “excluyendo obviamente las abortivas”.

En este sentido, la revista de los jesuitas aboga por un “trabajo de campo” en el mundo católico respecto a estas y otras cuestiones, que en el grueso de la feligresía están más que superadas, pero que siguen siendo capaces de provocar cismas o conflictos diplomáticos, como la prohibición de comulgar al presidente de EEUU, Joe Biden, por parte de un sector del episcopado norteamericano.

Pese a los bloqueos, para el jesuita Ferrer, “el planteamiento de temas novedosos y todavía debatidos es irrenunciable si queremos hacer avanzar la teología, particularmente la bioética teológica, que debe estar siempre en diálogo con las realidades cambiantes de la vida humana”, siempre desde la óptica del discernimiento y la conciencia, que “juegan un papel particularmente crucial en temas controvertidos como lo son los que atañen directamente a la moral de la vida, desde el ejercicio responsable de la sexualidad y la generación de nueva vida hasta los que rodean el morir humano y humanizado”.

Por ello, concluye el artículo, son necesarios continuos encuentros que “podrían contribuir a ir preparando sinodalmente una futura intervención magisterial, que vuelva cada vez más profunda y adecuada la enseñanza de la Iglesia sobre la ética de la vida. San Juan Pablo II nos dejó, hace ya más de 25 años, la Evangelium Vitae. ¿Nos legará el papa Francisco una nueva encíclica o exhortación apostólica sobre bioética, a la que quizá podría titular Gaudium vitae?”. Veremos.

La teología, a debate en los XXXVIII Jueves de RD

Faus: “La teología tiene futuro, pero ahora está dormida”

Rafael Luciani, José Ignacio González Faus y Jesús Bastante
Rafael Luciani, José Ignacio González Faus y Jesús Bastante

¿Cuál es la misión de los teólogos y teólogas en la Iglesia del siglo XXI? ¿Cuál es el papel de la teología en la vida de la Iglesia y su aportación al mundo? ¿Cuál es el papel de la mujer en la teología? Estas y otras cuestiones vertebraron los XXXVIII Jueves de RD

Rafael Luciani: “Hoy la Iglesia está tomando decisiones por presiones de la sociedad y no por decisión propia, y esto es muy interesante, porque significa que tiene que saber escuchar a la sociedad aunque no sea católica. Es el caso de los abusos, como en España, donde la sociedad reclamó y la Iglesia tuvo que reconocerlos”

González Faus: “En la sinodalidad, una cosa es esperar a los que no llegan, y otra esperar porque la Iglesia no entiende al mundo. Ese retraso, a Juan Pablo II le costó 200 años decir que la libertad, la igualdad y la fraternidad eran palabras cristianas”

Martínez Gordo: “El Camino Sinodal alemán creo que va a marcar el futuro de la Iglesia en buena parte del siglo XXI, sobre todo en lo que tiene que ver con el poder y control del poder en la Iglesia”

Por José Lorenzo

¿Tiene futuro la teología? ¿Cuál es la misión de los teólogos y teólogas en la Iglesia del siglo XXI? ¿Cuál es el papel de la teología en la vida de la Iglesia y su aportación al mundo? ¿Cuál es el papel de la mujer en la teología? ¿Hay nuevos autores trabajando en esta disciplina? Estas y otras cuestiones vertebraron los XXXVIII Jueves de RD, con las aportaciones de destacados especialistas, moderados por Jesús Bastante, redactor jefe de RD, y cuyo diagnóstico, sin ser optimista, tampoco acaba de enterrar una disciplina a la que se le pide que se encarne y no se encastille.

Abrió el debate, salpicado por distintas aportaciones para el debate, José Ignacio González Faus quien señaló que a sus 88 años, “la teología sirve para entretener a alguien como yo”, y puso, como quien no quiere la cosa, el dedo en la llaga al dejar caer que “la teología depende mucho de la calidad espiritual interior de quien la hace”.

Aunque mucha gente “cree que no sirve para nada”, añadió, el futuro de la teología “depende de que los teólogos sepamos comunicar algo antropológico, sobre el hombre, sobre la situación en que esta ahora”, aunque, dado que “han desaparecido los grandes teólogos, también los religiosos, y los laicos, aunque los hay, no acaban de aparecer”, consideró “la teología tiene futuro, pero quizás está dormida ahora”

“Una pasión inútil o esperanzada”

“Una teología -prosiguió el teólogo jesuita- que estudia porque cree, porque de Dios no podemos decir nada de sobre cómo es, solo que es amor, una comunicación infinita, que le da a la realidad un sentido, y por eso la teología tiene que desentrañar el sentido, la pregunta a la que ha de responder la teología hoy es esa, si somos una pasión inútil o una pasión esperanzada”

Rafael Luciani también extrañó a los grandes referentes de la teología con los que estudiaba extraño los grandes referentes con los que estudiaba, pero apuntó el reto actual de “buscan entrar en temas más amplios, de articular la vida cotidiana de donde nace la teología y el contexto desde dónde se hace”, pues varía de entre países y continentes».

“Como laico -advirtió-, veo mucha fragmentación, una gran ausencia en instituciones eclesiales por favorecer y promover al laicado en el ámbito teológico, y cuando se forman, no encuentran trabajo, y ese es también otro reto, porque hay muchos laicos y laicas que estudian la teología, pero luego no encuentran dónde poder desarrollarse

Recordó el profesor y teólogo que él ni siquiera podía estudiar teología en su país, y puso de relieve que, cuando se consigue hacer y termina la formación, resulta que no logran de ella “un sustento económico para vivir”, aunque señaló que en su caso “yo vivió la teología como un servicio que me humaniza”

Una teología encerrada en sí misma

Lamentó Faus el hecho de que, en su opinión, “cada teología se está encerrando mucho en sí misma, en cada tierra parece que ya no se lee lo de los demás, es algo que se está perdiendo, por lo que sería bueno que los teólogos mantuviéramos el contacto entre nosotros”.

Coincidió Luciania en que “el localismo se está viendo cada vez más, perdiéndose el aprendizaje de otras realidades y contextos”, aunque ve “algo bonito que está emergiendo, el trabajo en redes entre teólogos, continentales e intercontinentales, lo que ayuda a salir del ego en que se encierran”, por lo que consideró que “la única manera de salir es integrar disciplinas distintas en redes de distintos países”.

“Esto puede tener que ver con algo característico de nuestra época: en vez de un Karl Rahner, hay cinco o seis figuras, ojalá que con las redes sociales se pueda logra lo que dice Rafael”, concedió Faus.

La primnea de las aportaciones al debate “a dos” vino por parte de Jesús Martínez Gordo. El teólogo. Sacerdote vasco no dejó indiferente con una reflexión que era una carga de profundidad. En realidad, cuatro, como las pistas que ofreció: “La teología tiene que abordar la presencia de los cristianos en el mundo; abordar el tema de la relación entre la eucaristía y la espiritualidad con carne, como yo la llamo; la dimensión del anuncio y la evangelización, porque es importante que la teología aborde la relación entre la riqueza de carismas en la Iglesia y la legitimidad de opciones, es decir, quiénes son los preferidos y las razones, contrastadas por el Evangelio, porque no todo vale; y en la organización de la comunidad cristiana, yo seguiría muy de cerca el Camino Sinodal alemán, que creo que va a marcar el futuro de la Iglesia en buena parte del siglo XXI, sobre todo en lo que tiene que ver con el poder y control del poder en la Iglesia”.

Coinició Luciani en que el Camino Sinodal alemán está desarrollando temas que se están planteando, “por ejemplo en América Latina, con el tema de los nuevos ministerios, y en Alemania desde los años 80 tienen laicos coordinando parroquias, lo que significa que las Iglesia locales también marcan la teología que se hace, es una eclesiología que hemos recuperado del Concilio y que se había perdido por el universalismo”.

Faus también cree que “el camino de la Iglesia es la sinodalidad, pero me da un poco de miedo, porque caminar juntos no es posible, unos van delante y otros más atrasados, por eso la sinodalidad tiene la responsabilidad de recoger a los últimos, tiene que suponer paciencia para que podamos caminar todos, porque una cosa es esperar a los que no llegan, y otra esperar porque la Iglesia no entiende al mundo. Ese retraso, a Juan Pablo II le costó 200 años decir que la libertad, la igualdad y la fraternidad eran palabras cristianas”.

Para Luciani, “la sinodalidad llevará una generación, es una cultura lenta, pero humanizadora, y donde tenemos que aprender a reconocer los disensos y los consensos, es un aprendizaje para la Iglesia actual, si no hay una conversación, las decisiones seguirán tomándose con la mentalidad de pontificados anteriores”.

En este sentido, valoró el hecho de que “hoy la Iglesia está tomando decisiones por presiones de la sociedad y no por decisión propia, y esto es muy interesante, porque significa que tiene que saber escuchar a la sociedad, aunque no sea católica. Es el caso de los abusos, como en España, donde la sociedad reclamó y la Iglesia tuvo que reconocerlos”.

En la intervención de Sara Nocetti la teóloga italiana, reivindicó una “presencia creciente de los laicos, su modo de hacer teología es aportar el lenguaje  y categorías de nuestro tiempo, la experiencia de ser creyentes laicos profundamente arraigados en el mundo de hoy, lo que abre a la teología un enfoque sapiencial y narrativo de la praxis”.

Desde una perspectiva feminista, “las teólogas -añadió- se preguntan cómo deconstruir un enfoque jerárquico, que es lo contario de una Iglesia sinodal y participativa, y cómo pensar a Dios más allá de las categorías simbólicas masculinas”, mostrando su deseo de que “la teología fuese un espacio crítico ante todos los poderes del mundo”.

La participación de Xabier Pikaza tampoco dejó indiferentes, lo que se tradujo también en un interesante debate en el chat habilitado. “He dedicado 60 años a la teología -arrancó el teólogo vasco-, pero estoy confuso, alegre por esa dedicación, pero con la sensación de haber avanzado poco. A partir del Vaticano II, la teología ha quedado desfasada, muerta, al servicio del adoctrinamiento y de una Iglesia que no es la nuestra ni la del Evangelio; por eso hay que volver a ras de tierra, de la vida, al camino que hizo Jesús, volver al principio de la Iglesia, una teología que pueda ser escuchada, hablada, vivida en este mundo, sobre todo en Occidente”

“Queremos imponer en algunas escuelas nuestra forma de entender el cristianismo y todo eso se queda vacío, por lo que creo que debemos empezar de nuevo, con una teología comprensible para el conjunto de la gente”, señaló el teólogo, que confesó al respecto que “no soy muy optimista, nada optimista”.

Tiempo para hablar de Jesús 

 “Las cosas tardan años en crecer”, quiso animar José Ignacio González Faus, quien reconoció que “lo que nos puede unir es Jesús” y lamentó, a esas alturas del debate, que “nos ha faltado tiempo para hablar de Jesús”.

Luciani, por su parte, incidió en la importancia de las deformas como las que ha emprendido el papa Francisco. “El Vaticano II nos dio el horizonte pero nosotros tenemos que pensar esta reforma, en este camino de sinodalidad vemos que a veces el primer obstáculo es el párroco o el seminario, que no quiere abrir la puerta a estos temas, y la teología tiene que hacer un aporte a estas instituciones, planteando proyectos concretos de ministerialidad”.

“La teología -prosiguió el teólogo laico- se conecta con cambios concretos, gracias a la reflexión teológica. Hoy en día, cuando Francisco hace la reforma de la Curia, tenemos laicos y laicas donde hace seis meses tenía que estar un obispo, es decir, la teología reflexionando tiene una incidencia en lo práctico siempre, la teología si es teología tiene que tener un impacto den la realidad”.

El intenso debate finalizó con la intervención de la teóloga Pepa Torres,  quien reconoció que “vivimos tiempos difíciles para la teología, pero también de oportunidades”, y aseguró esta disciplina tiene mucho que ver con la cocina, “porque un teólogo o teóloga no puede estar al margen y atención de lo concreto, no se puede ser solo teólogo, sino ciudadano y ciudadana, servidores y servidoras en la mesa del Reino, la teología tiene que ser experta en hacer y hacerse preguntas incómodas, preguntarse qué nos duele a los teólogos y teólogas”.

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La «Revolución Litúrgica» de Francisco

La centralidad de la Palabra de Dios

La ‘revolución litúrgica’ de Francisco acaba con las misas tradicionalistas y restablece la reforma conciliar «en toda la Iglesia de Rito Romano»

«No veo cómo se puede decir que se reconoce la validez del Concilio – aunque me sorprende un poco que un católico pueda presumir de no hacerlo – y no aceptar la reforma litúrgica nacida de la Sacrosanctum Concilium»

«La no aceptación de la reforma, así como una comprensión superficial de la misma, nos distrae de la tarea de encontrar las respuestas a la pregunta que repito: ¿cómo podemos crecer en la capacidad de vivir plenamente la acción litúrgica? ¿Cómo podemos seguir asombrándonos de lo que ocurre ante nuestros ojos en la celebración? Necesitamos una formación litúrgica seria y vital»

«Abandonemos las polémicas para escuchar juntos lo que el Espíritu dice a la Iglesia, conservemos la comunión, sigamos maravillándonos con la belleza de la liturgia»

El arte de celebrar, advierte el Papa, no se aprende «porque uno asista a un curso de oratoria o de técnicas de comunicación persuasiva», sino que requiere «una dedicación diligente a la celebración, dejando que la propia celebración nos transmita su arte»

Por Jesús Bastante

«No podemos volver a esa forma ritual que los Padres Conciliares, cum Petro y sub Petro, sintieron la necesidad de reformar, aprobando, bajo la guía del Espíritu y según su conciencia de pastores, los principios de los que nació la reforma». El papa Francisco ‘consagra’, en una nueva Carta Apostólica ‘Desiderio desideravi’ (‘Anhelaba el deseo’), la reforma litúrgica que ya apuntara en ‘Traditions Custodes’: fin de la misa en latín, de espaldas al pueblo.

Frente a ello, y sumándose a «los santos Pontífices Pablo VI y Juan Pablo II», que «garantizaron la fidelidad de la reforma al Concilio», el Papa expresa la necesidad de que «la Iglesia pueda elevar, en la variedad de lenguas, una única e idéntica oración capaz de expresar su unidad». «Esta unidad que, como ya he escrito, pretendo ver restablecida en toda la Iglesia de Rito Romano», sostiene, en un texto que, a buen seguro, desatará las iras de los sectores tradicionalistas. 

No se puede negar la validez del Concilio

«Sería banal leer las tensiones, desgraciadamente presentes en torno a la celebración, como una simple divergencia entre diferentes sensibilidades sobre una forma ritual», escribe el Pontífice. «La problemática es, ante todo, eclesiológica. No veo cómo se puede decir que se reconoce la validez del Concilio – aunque me sorprende un poco que un católico pueda presumir de no hacerlo – y no aceptar la reforma litúrgica nacida de la Sacrosanctum Concilium».

«Por ello – como ya explicó en Traditionis Custodes- me sentí en el deber de afirmar que “los libros litúrgicos promulgados por los Santos Pontífices Pablo VI y Juan Pablo II, en conformidad con los decretos del Concilio Vaticano II, como única expresión de la lex orandi del Rito Romano”», deja claro el Papa. Por si acaso, más aclaraciones: «La no aceptación de la reforma, así como una comprensión superficial de la misma, nos distrae de la tarea de encontrar las respuestas a la pregunta que repito: ¿cómo podemos crecer en la capacidad de vivir plenamente la acción litúrgica? ¿Cómo podemos seguir asombrándonos de lo que ocurre ante nuestros ojos en la celebración? Necesitamos una formación litúrgica seria y vital».

La nueva carta, dirigida a los obispos y sacerdotes, pero también al pueblo de Dios, porque los no celebrantes también son protagonistas de la liturgia, como lo fueron los primeros discípulos, deja clara una idea: «Una celebración que no evangeliza, no es auténtica, como no lo es un anuncio que no lleva al encuentro con el Resucitado en la celebración: ambos, pues, sin el testimonio de la caridad, son como un metal que resuena o un címbalo que aturde».

Acercar el Pueblo de Dios a la Liturgia y la Liturgia al Pueblo de Dios

Algo que, lamenta el Papa, ha podido comprobar en sus continuas visitas a comunidades, donde «la forma de vivir la celebración está condicionada – para bien, y desgraciadamente también para mal – por la forma en que su párroco preside la asamblea».

«Lista de actitudes» a evitar

Así, Francisco resume varios ‘modelos’ de presidencia. Hace, incluso, una «Posible lista de actitudes» que «caracterizan a la presidencia de forma ciertamente inadecuada». Son las siguientes: «rigidez austera o creatividad exagerada; misticismo espiritualizador o funcionalismo práctico; prisa precipitada o lentitud acentuada; descuido desaliñado o refinamiento excesivo; afabilidad sobreabundante o impasibilidad hierática».

Todas tienen una raíz común, señala Bergoglio: «un exagerado personalismo en el estilo celebrativo que, en ocasiones, expresa una mal disimulada manía de protagonismo. Esto suele ser más evidente cuando nuestras celebraciones se difunden en red, cosa que no siempre es oportuno y sobre la que deberíamos reflexionar. Eso sí, no son estas las actitudes más extendidas, pero las asambleas son objeto de ese “maltrato” frecuentemente. 

A lo largo de 18 páginas y 65 puntos, el Papa desentraña una meditación sobre la belleza de la celebración litúrgica y su papel en la evangelización. Con una idea clara, que se plasma en el último punto: «Abandonemos las polémicas para escuchar juntos lo que el Espíritu dice a la Iglesia, conservemos la comunión, sigamos maravillándonos con la belleza de la liturgia».

«Necesitamos estar presentes»

Una liturgia que «no es un vago recuerdo de la Última Cena«, sino que «necesitamos estar presentes», sin desfigurar su significado «por una comprensión superficial y reductora de su valor o, peor aún, por su instrumentalización al servicio de alguna visión ideológica, sea cual sea».

Redescubrir la belleza de la liturgia, añade Bergoglio, «no es la búsqueda de un esteticismo ritual que se complace sólo en el cuidado de la formalidad externa de un rito o se satisface con una escrupulosa observancia rúbrica», aunque «hay que cuidar todos los aspectos de la celebración (el espacio, el tiempo, los gestos, las palabras, los objetos, los ornamentos, el canto, la música, …) y observar todas las rúbricas: esta atención sería suficiente para no robar a la asamblea lo que le corresponde, es decir, el misterio pascual celebrado de la manera ritual establecida por la Iglesia».

El misterio de Dios

Pese a todo, «esto no es suficiente», añade el Papa. «Si falta el asombro por el misterio pascual» presente «en la concreción de los signos sacramentales, podríamos correr el riesgo de ser realmente impermeables al océano de gracia que inunda cada celebración».

Educar en la comprensión de los símbolos

Es importante, continúa explicando el Papa, educar en la comprensión de los símbolos, lo que resulta cada vez más difícil para el hombre moderno. Una forma de hacerlo «es, sin duda, cuidar el arte de la celebración», que «no puede reducirse a la mera observancia de un aparato rúbrico, ni puede pensarse en una creatividad imaginativa -a veces salvaje- sin reglas». El rito es en sí mismo una norma y la norma nunca es un fin en sí misma, sino que siempre está al servicio de la realidad superior que quiere custodiar».

El arte de celebrar, advierte el Papa, no se aprende «porque uno asista a un curso de oratoria o de técnicas de comunicación persuasiva», sino que requiere «una dedicación diligente a la celebración, dejando que la propia celebración nos transmita su arte». Y «entre los gestos rituales propios de toda la asamblea, ocupa un lugar de absoluta importancia el silencio», que «mueve al arrepentimiento y al deseo de conversión; suscita el deseo de conversión».

«No son ‘invasores’, solo son seres humanos que buscan llegar a Europa

«El clamor de la Iglesia española ante el último drama en la valla de Melilla: «No más muertes en las fronteras»

La policía marroquí devuelve a algunos migrantes que habían cruzado la valla
La policía marroquí devuelve a algunos migrantes que habían cruzado la valla Javier G. Angosto/elDiario.es

Ya son 27 los muertos que se ha cobrado la tragedia

La Iglesia española pide recordar que estamos ante un «drama humanitario», por lo que es preciso «evitar un uso partidista y demagógico del complejo desafío de las migraciones, y analizar este  drama humanitario desde las claves que nos ofrece  la Doctrina Social de la Iglesia»

«Al tiempo que entendemos  la necesaria regulación de flujos migratorios, debemos considerar  la situación crítica y de  miseria, en la que se encuentran miles de migrantes subsaharianos hacinados al otro lado de la frontera de España»

«España carece de espacios o recursos donde emitir visados en muchos países africanos de donde proceden miles de migrantes susceptibles de solicitar protección internacional»

«La externalización y militarización de las fronteras por sí solo, no terminará con los problemas y las causas que provocan la movilidad de millones de personas migradas, refugiadas o desplazadas en el mundo»

Por Jesús Bastante

«No son ‘invasores’, solo son seres humanos que buscan llegar a Europa huyendo de guerras activas (57 en el mundo, 30 en África) y hambrunas, agravadas por las consecuencias de la guerra en Ucrania, y la sequía y las plagas provocadas por el cambio climático». Los obispos españoles, a través de la Subcomisión Episcopal para las Migraciones y la Movilidad Humana, han lamentado las muertes (ya van por 27) y los heridos en la valla de Melilla, así como el caos vivido en Nador, en la frontera marroquí.

En una nota, la Iglesia española pide recordar que estamos ante un «drama humanitario», por lo que es preciso «evitar un uso partidista y demagógico del complejo desafío de las migraciones, y analizar este  drama humanitario desde las claves que nos ofrece  la Doctrina Social de la Iglesia».

En este sentido, los obispos «lamentamos profundamente las pérdidas de vidas humanas y confiamos en el pronto restablecimiento de todas las personas heridas. Al mismo tiempo, expresamos nuestra solidaridad y cercanía, a sus familiares y compañeros».

Del mismo modo, «nos solidarizamos  con la preocupación de los habitantes en las ciudades fronterizas, y agradecemos a la Iglesia diocesana de Málaga su labor de acompañamiento a los migrantes y refugiados, haciendo nuestro el comunicado emitido por su delegación de migraciones».

Una mirada humanitaria

«Esperamos que las autoridades competentes contribuyan al esclarecimiento de los hechos y a tomar las medidas oportunas para que no vuelvan a suceder», recalca el texto, que invita a «contextualizar» los hechos violentos «con una mirada humanitaria  donde, al tiempo que entendemos  la necesaria regulación de flujos migratorios, debemos considerar  la situación crítica y de  miseria, en la que se encuentran miles de migrantes subsaharianos hacinados al otro lado de la frontera de España».

«Necesitamos humanizar e implementar nuevas políticas migratorias que tengan en cuenta la gravedad de la presión migratoria», recuerdan los obispos españoles, que subrayan que «España carece de espacios o recursos donde emitir visados en muchos países africanos de donde proceden miles de migrantes susceptibles de solicitar protección internacional».

No a la externalización y militarización de las fronteras

«La Iglesia aboga en todos los continentes por contribuir a salvar vidas, acoger y proteger a las personas migradas. Necesitamos una migración ordenada a través de vías legales y seguras, así como fomentar la colaboración al desarrollo  con los países que sufren guerras, conflictos y hambrunas», finaliza el texto, que denuncia que «la externalización y militarización de las fronteras por sí solo, no terminará con los problemas y las causas que provocan la movilidad de millones de personas migradas, refugiadas o desplazadas en el mundo».

«Invitamos, por tanto, a dar pasos de humanización, a analizar y afrontar esta nueva crisis dese la necesidad de protección de todo ser humano y el empeño por establecer con urgencia vías de acceso legales y seguras», concluyen los obispos.

El Papa reforma la Curia…

…para dar más espacio a los laicos y las mujeres en la Iglesia

El papa Francisco, en una imagen de archivo. EFE/EPA/MAURIZIO BRAMBATTI
El papa Francisco, en una imagen de archivo. EFE/EPA/MAURIZIO BRAMBATTI
  • La esperada reforma de la Curia, que este sábado ha visto la luz completamente por sorpresa, entrará en vigor el próximo 5 de junio

Jesús Bastante / elDiario.es

Nueve años de pontificado, decenas de encuentros con el grupo de cardenales que lo asesora, dificultades, trabas y un trabajo que ya estaba siendo realizado, de facto, en los distintos dicasterios. Todo para “predicar el Evangelio” y hacerlo mejor, pensando en los preferidos del Señor y no tanto en una Curia anquilosada y autorreferencial. Estos son los ejes de ‘Praedicate Evangelium’, la esperada reforma de la Curia, que este sábado ha visto la luz, completamente por sorpresa, coincidiendo con el noveno aniversario del comienzo del Pontificado del Papa Francisco.

Entrará en vigor el próximo 5 de junio, fiesta de Pentecostés, y abre a la puerta a una mayor presencia de laicos y mujeres en la administración.

Espaldarazo al papel de laicos, mujeres y matrimonios en el futuro

 El Papa Francisco deja claro que “todo cristiano es un discípulo misionero” y que “el Papa, los obispos y otros ministros ordenados no son los únicos evangelizadores en la Iglesia”. De esta manera, “la actualización de la Curia debe prever la participación de los laicos, también en funciones de gobierno y responsabilidad”.

“Su presencia y participación es también indispensable, porque cooperan al bien de toda la Iglesia y, por su vida familiar, su conocimiento de las realidades sociales y su fe que les lleva a descubrir los caminos de Dios en el mundo, pueden hacer aportaciones válidas, especialmente en lo que se refiere a la promoción de la familia y al respeto de los valores de la vida y de la creación, al Evangelio como fermento de las realidades temporales y al discernimiento de los signos de los tiempos”, señala el Papa, dando así un espaldarazo definitivo al papel de laicos, matrimonios, mujeres y jóvenes en el presente y futuro de la Iglesia.

El Papa y el Colegio de Obispos

En cuanto al papel del Papa y de los obispos, Francisco admite que, aún hoy, “en la Iglesia, una sociedad jerárquicamente organizada, el Romano Pontífice, sucesor de Pedro, el Romano Pontífice, sucesor de Pedro, y los Obispos, sucesores de los Apóstoles, están unidos en un único cuerpo episcopal”, con “comunión jerárquica con la cabeza del Colegio y con sus miembros, es decir, con el propio Colegio”.

En este sentido, el Papa reconoce la misión de las conferencias episcopales, como símbolo de la comunión episcopal, y que suponen, hoy, “uno de los modos más significativos de expresar y servir a la comunión eclesial en las distintas regiones junto con el Romano Pontífice, garante de la unidad de la fe y de la comunión”. 

En lo tocante a la Curia Romana, el Papa estima que su labor “está también en relación orgánica con el Colegio de los Obispos y con los Obispos individuales, y también con las Conferencias Episcopales y sus Uniones regionales y continentales, y las estructuras jerárquicas orientales, que son de gran utilidad pastoral y expresan la comunión afectiva y efectiva entre los Obispos”.

“La Curia no se encuentra entre el Papa y los Obispos”

“La Curia Romana no se encuentra entre el Papa y los Obispos”, explica el Pontífice. “La Curia Romana no se interpone entre el Papa y los Obispos, sino que se pone al servicio de ambos en las formas propias de la naturaleza de cada uno”. De hecho, otro de los objetivos de la reforma, tal y como explica Bergoglio, es “potenciar” las conferencias episcopales, “sin que actúen como una interposición entre el Romano Pontífice y los Obispos, sino que estén a su pleno servicio”.

De hecho, las competencias que se recogen en el documento “tienen por objeto expresar la dimensión colegial del ministerio episcopal e, indirectamente, reforzar la comunión eclesial”, concretando el ejercicio conjunto de determinadas funciones pastorales en bien de los fieles de sus respectivas naciones o de un determinado territorio

Revisión de los Acuerdos Iglesia-Estado

La agenda del Vaticano incluye por primera vez sentarse a revisar los acuerdos Iglesia-Estado con España

POR: JESÚS BASTANTE · FUENTE:EL DIARIO

Roma aboga por una reforma consensuada del Concordato y la ley de Libertad Religiosa, y así se lo ha trasladado a los obispos que estos días visitan al Papa: “El diálogo con el Gobierno está abierto”, subraya el presidente de la Conferencia Episcopal.

El Vaticano ya habla de la revisión de los acuerdos Iglesia-Estado en España. Y lo hace con los obispos españoles, que están de visita en Roma para rendir cuentas al Papa. Los prelados se han encontrado con que la Santa Sede tiene su propia agenda y les insta a “buscar el bien común” en el diálogo con el Gobierno de Pedro Sánchez. Sin prisa, pero sabiendo que ya han pasado 42 años desde la firma del último Concordato y que tanto esta norma como la Ley de Libertad Religiosa (también con cuatro décadas de historia) necesitan una reforma y prefieren que ésta sea consensuada.

Así lo reconocía el pasado viernes el cardenal de Valencia, Antonio Cañizares, desde Roma. Admitía que estos puntos surgieron durante el encuentro de los obispos españoles con el secretario de Estado, el cardenal Pietro Parolin, en una reunión “muy cordial” en la que se trataron “los temas que preocupan en estos momentos a España: la libertad religiosa, la enseñanza religiosa y el derecho de libertad de los padres a la educación de sus hijos, los acuerdos Iglesia-Estado y a la evolución laicista debido a la cultura actual”.

En este encuentro obligatorio con las máximas autoridades de la Iglesia católica, llamado ad limina, la Conferencia Episcopal debe informar sobre su trabajo y los retos de futuro y a su vez es informada de la posición de la Santa Sede sobre diferentes cuestiones. En las reuniones en los distintos dicasterios –ministerios vaticanos– se ha invitado a los obispos a entablar un diálogo constructivo en los asuntos que tienen pendientes con el Ejecutivo. “Se ha abordado este asunto desde la perspectiva de que todos juntos desde la política del Estado y desde la Iglesia busquemos el bien común”, ha destacado el arzobispo de Valencia, que resaltaba la transparencia en el diálogo de los obispos con la Secretaría de Estado del Vaticano, con la que “no hemos dejado ningún tema, hemos hablado con total sinceridad”. “Estoy muy esperanzado”, remató.

“El diálogo está abierto”

El presidente de la Conferencia Episcopal, Juan José Omella, también habló públicamente de este tema al término de su entrevista con el Papa Francisco. En un encuentro con medios anunció que dentro de unos días mantendrá un encuentro con el ministro de Presidencia, Félix Bolaños, aunque desde Moncloa llevan tiempo desmintiendo que haya avances o una agenda formal en las negociaciones con la Iglesia que comenzaron hace tiempo con los encuentros entre la ex vicepresidenta primera Carmen Calvo y Parolin. “El diálogo [con el Gobierno] está abierto, no está roto”, subrayó Omella.

Lo cierto es que esas negociaciones pendientes sí están en la agenda vaticana: “La Secretaría de Estado propicia este diálogo”, recalcó el cardenal de Barcelona, quien insistió en la sintonía con el Ejecutivo de Sánchez en temas relativos al bien común o la acogida de migrantes. Pero Omella se encargó también de dejar claras las distancias: “En los temas de la moral no siempre coincidimos”, en referencia a la batalla eclesial contra el aborto y la eutanasia. “En el respeto y la firmeza, cada uno tiene que aportar su forma de ver”, insistió. Sin embargo, hay otros asuntos también espinosos pero con margen de acción, como el pago del IBI, las inmatriculaciones o la reforma educativa ya en marcha. El presidente de la Conferencia Episcopal reiteró que la Iglesia española apuesta por el diálogo, “y la Santa Sede también”.

Fuentes consultadas por elDiario.es añaden que estas conversaciones demuestran “que el Vaticano, y el Papa Francisco en particular, están muy bien informados de lo que sucede en España, y no sólo desde los cauces habituales”. Prueba de ello fue el encuentro, llevado a cabo hace un mes, entre Bergoglio y la vicepresidenta segunda, Yolanda Díaz, que “voluntariamente” se llevó a cabo antes de la visita ad limina y que le valió al pontífice críticas e insultos por parte de la derecha política y mediática española.

En la Santa Sede, no obstante, no se plantea un movimiento directo hasta que concluyan las visitas de los obispos españoles. El viernes Francisco recibió a los prelados catalanes y valencianos, y las dos próximas semanas les tocará el turno a andaluces, extremeños, manchegos y madrileños.

Además, está pendiente que se produzca el plácet de la futura embajadora de España, cargo para el que el Gobierno ha elegido a la ex ministra de Educación Isabel Celaá. Una designación que fue recibida con perplejidad por la Conferencia Episcopal, algunos de cuyos miembros consideran “una provocación” que llegue al Vaticano la responsable de la reforma educativa que deja –consideran los obispos– en mal lugar la clase de Religión y “arrincona” a la escuela concertada.

Investigar los abusos

Junto a ello, Roma ha abordado la difícil cuestión de los abusos sexuales, que tiene a la Iglesia española en una situación delicada respecto al resto de Europa. Y es que la Conferencia Episcopal es la única del Viejo Continente (junto a la italiana) que no ha abierto una investigación histórica sobre los abusos en su seno. Francisco, quien tras recibir el informe de El País con 251 nuevos casos de pederastia en la Iglesia española, parece decidido a que haya un profundo cambio de actitud en esta cuestión. Un informe que, en un primer momento, los obispos descalificaron por “falta de rigor”. La llamada a filas desde la Santa Sede les llevó a modificar su actitud y enviar la información a las congregaciones para que investigaran las denuncias “si lo consideran necesario”. Finalmente, tras las primeras reuniones ad limina, han prometido una investigación en las diócesis, pero sin el control de una comisión independiente.

El pasado lunes, durante su tradicional discurso de comienzos de año al Cuerpo Diplomático, Bergoglio exigió “una firme voluntad de esclarecimiento” ante los “crímenes” de la pederastia clerical, “para hacer justicia a las víctimas y evitar que semejantes atrocidades se repitan en el futuro”.

La precariedad laboral

Omella, contra la precariedad laboral: «¿Es éste el mundo que queremos?»

Precariedad
Precariedad

Según el informe de Cáritas, el empeoramiento de las condiciones de trabajo durante esta crisis ha generado «más trabajadores pobres y trabajadores más pobres y menos realizados personal y socialmente”. Es la realidad de cada día: personas que trabajan todo el día, pero que no pueden salir de la pobreza

Además, el aumento de la desigualdad se ha agudizado en los últimos dos años

Por Jesús Bastante

«Tener trabajo y ser pobre al mismo tiempo». Esta es la realidad en la que viven, según el último informe Foessa, el 15% de los trabajadores en España. Y esta ha sido la reflexión del cardenal de Barcelona y presidente de la CEE, Juan José Omella, a través de las redes sociales. 

Y es que, según el informe de Cáritas, el empeoramiento de las condiciones de trabajo durante esta crisis ha generado «más trabajadores pobres y trabajadores más pobres y menos realizados personal y socialmente”. Es la realidad de cada día: personas que trabajan todo el día, pero que no pueden salir de la pobreza. Además, el aumento de la desigualdad se ha agudizado en los últimos dos años. 

TRabajo precario
Trabajo precario

Y es que la diferencia entre la población con más o menos ingresos ha aumentado más de un 25%. Los ricos, como vemos, cada vez son más ricos. Los pobres, cada vez más pobres. Y el acceso al mercado laboral, lamentablemente, no soluciona el problema. ¿Logrará frenar la reforma laboral la precariedad en el mundo del empleo?

«Imaginemos la situación de los que no tienen ni trabajo», reflexiona Omella, quien concluye con una pregunta: «¿Es éste el mundo que queremos?».

Yolanda Díaz con el Papa

Yolanda Díaz y su encuentro con el Papa: «Me hizo reflexionar muchísimo, me ha fascinado»

Yolanda Díaz, con el Papa Francisco

«Me hizo reflexionar muchísimo y hablamos de temas que a mí me apasionan como pueden ser el mundo del trabajo y la ecología. También hablamos sobre política internacional de arriba a abajo, me ha fascinado»

«Me pareció una persona maravillosa», recalcó Díaz a Quique Peinado y Manuel Burque. «Fue una de las conversaciones más interesantes que he tenido en mi vida»

Por Jesús Bastante

«Me hizo reflexionar muchísimo y hablamos de temas que a mí me apasionan como pueden ser el mundo del trabajo y la ecología. También hablamos sobre política internacional de arriba a abajo, me ha fascinado». La vicepresidenta segunda del Gobierno y ministra de Trabajo y Economía Social, Yolanda Díaz, se ‘confesó’ anoche en los micrófonos de ‘Buenismo Bien‘ (Cadena Ser) sobre el encuentro que mantuvo hace un mes con el Papa Francisco.

«Me pareció una persona maravillosa», recalcó Díaz a Quique Peinado y Manuel Burque. «Fue una de las conversaciones más interesantes que he tenido en mi vida». 

La líder de Unidas Podemos, que se declara no creyente pero «muy respetuosa», confesó que llevó varios rosarios de allegados para que el Papa los bendijera. «Me he reunido con mandatarios europeos que no tenían nada interesante que contar». Como se recordará, Díaz regaló al Papa un libro de Rosalía de Castro y una estola realizada a partir de plástico reciclado por una congregación religiosa.

¿Y de qué hablaron durante esos 40 minutos? La vicepresidenta reveló que conversaron sobre la importancia de disponer de marcos legislativos que prioricen al trabajador como mejor herramienta de inclusión social. Según explicaron fuentes cercanas a vicepresidencia, ambos compartieron la idea de que el empleo debe tener derechos y ser de calidad.

Y es que, ambos llegaron a la conclusión de que «las democracias más sanas son aquellas que tienen trabajos robustos». Durante la entrevista, explicó Díaz, también hablaron sobre el cambio climático y sobre la política internacional.

El tiempo se agota…

Francisco vuelve a dirigirse a la COP26: «El tiempo se agota; esta ocasión no debe desperdiciarse» 

Francisco y el cuidado del medio ambiente 

Por Jesús Bastante 

«El tiempo se agota; esta ocasión no debe desperdiciarse». El Papa Francisco ha vuelto a dirigirse a la COP26, en esta ocasión con una carta enviada a los católicos de Escocia. «Como sabéis, esperaba participar en la reunión de la COP26 en Glasgow y pasar algún tiempo, aunque fuera breve, con vosotros. Lamento que esto no haya sido posible», comienza Bergoglio, quien agradece a los católicos del país que se hayan reunido en oración «por mis intenciones y por el resultado fructífero de este encuentro». 

Una reunión, la de la COP26, vital para «abordar una de las grandes cuestiones morales de nuestro tiempo: la preservación de la creación de Dios, que se nos ha dado como un jardín que hay que cultivar y como una casa común para nuestra familia humana». 

Responsabilidad hacia las generaciones presentes y futuras 

«Imploremos los dones de sabiduría y fuerza de Dios a los encargados de guiar a la comunidad internacional en su intento de afrontar este grave desafío con decisiones concretas inspiradas en la responsabilidad hacia las generaciones presentes y futuras», sostiene Francisco, quien advierte: «Que no tengamos que enfrentarnos al juicio de Dios por no haber sido fieles administradores del mundo que nos ha confiado». 

«Os saludo de corazón a cada uno de vosotros, y os aseguro mis oraciones por vosotros y por vuestras familias, por los jóvenes, los ancianos, los enfermos y los que de alguna manera están sufriendo los efectos de la pandemia«, recuerda el Papa, quien ruega a los católicos escoceses «que recéis por mí y por mis hermanos obispos en esta fiesta de nuestra comunión al servicio del Evangelio y de la construcción de la unidad de la Iglesia». 

«En estos tiempos difíciles, que todos los seguidores de Cristo en Escocia renueven su compromiso de ser testigos convincentes de la alegría del Evangelio y de su poder de aportar luz y esperanza a todo esfuerzo por construir un futuro de justicia, fraternidad y prosperidad, tanto material como espiritual», finaliza la carta.