El Papa Francisco en Kazajistán

Los ‘recados’ que deja Francisco desde Kazajistán a los gobiernos del mundo

Foto de familia del Congreso de Líderes Religiosos
Foto de familia del Congreso de Líderes Religiosos

«Las religiones no son un problema, sino parte de la solución para una convivencia más armoniosa»

«Es la hora de dejar sólo a los libros de historia los discursos que, por demasiado tiempo, aquí y en otros sitios, han inculcado sospechas y desprecio respecto a la religión»

«Este estilo político realmente democrático es la respuesta más eficaz a posibles extremismos, personalismos y populismos»

Por José Lorenzo

Era un encuentro de líderes de las religiones mundiales, pero, «en los tiempos oscuros que vivimos», como los calificó, en medio de «insensata y trágica guerra» en Ucrania, estaba claro que Francisco no olvidaría tampoco la ‘cuestión política’, entre otras cosas, porque la interrelación entre el cielo y la tierra sigue causando distorsiones interesadas que generan violencia.

Estas son las diez claves que pueden resumir los ‘recados’ que el Papa dejó desde un país cuyo sistema de integración plurirreligioso y multiétnico alabó en varias ocasiones, avisos para que los dirigente políticos mundiales, en un momento también de crisis de las democracias, no sirvan a otros intereses que a los del bien común de la humanidad y el cuidado de la Creación.

1.- «Yo llego aquí mientras está en curso la insensata y trágica guerra originada por la invasión de Ucrania, mientras otros enfrentamientos y amenazas de conflictos ponen en peligro nuestra época. Vengo para amplificar el grito de tantos que imploran la paz, camino de desarrollo esencial para nuestro mundo globalizado. Y la paz es esto, una vía de desarrollo esencial para nuestro mundo globalizado«.

Francisco, y el presidente de Kazajistán
Francisco, y el presidente de Kazajistán

2.- «Las religiones no son un problema, sino parte de la solución para una convivencia más armoniosa. La búsqueda de la trascendencia y el valor sagrado de la fraternidad pueden, en efecto, inspirar e iluminar las decisiones a tomar en el contexto de las crisis geopolíticas, sociales, económicas y ecológicas —pero, en la raíz, espirituales— que atraviesan muchas instituciones en la actualidad, también las democracias, poniendo en peligro la seguridad y la concordia entre los pueblos».

3.- «Es la hora de dejar sólo a los libros de historia los discursos que, por demasiado tiempo, aquí y en otros sitios, han inculcado sospechas y desprecio respecto a la religión, como si fuera un factor de desestabilización de la sociedad moderna. En este lugar es bien conocida la herencia del ateísmo de Estado, impuesto por decenios, esa mentalidad opresora y sofocante por la cual el simple uso de la palabra ‘religión’ era incómodo»

4.- «La libertad religiosa es un derecho fundamental, primario e inalienable, que es necesario promover en todas partes y que no puede limitarse únicamente a la libertad de culto. De hecho, es un derecho de toda persona dar testimonio público de la propia fe; proponerla sin imponerla nunca».

El imán de Al-Azhar saluda al Papa
El imán de Al-Azhar saluda al Papa Vatican Media

5.- «Es necesario —en todas partes— que la democracia y la modernización no se queden sólo en palabras, sino que confluyan en un servicio concreto al pueblo (…) Este estilo político realmente democrático es la respuesta más eficaz a posibles extremismos, personalismos y populismos, que amenazan la estabilidad y el bienestar de los pueblos».

6.- «Necesitamos líderes que, a nivel internacional, permitan a los pueblos entenderse y dialogar, y generen un nuevo ‘espíritu de Helsinki’, la voluntad de reforzar el multilateralismo, de construir un mundo más estable y pacífico pensando en las nuevas generaciones. Y para hacer esto es necesario la comprensión, la paciencia y el diálogo con todos. Repito, con todos».

7.-«El peso de la locura insensata de la guerra. Hay demasiado odio y divisiones, demasiada falta de diálogo y de comprensión del otro; esto, en el mundo globalizado, resulta aún más peligroso y escandaloso. No podemos salir adelante conectados y separados, vinculados y desgarrados por tanta desigualdad».

Papa, en Kazajistán
Papa, en Kazajistán

8.- «Cada vez es más apremiante la necesidad de extender el compromiso diplomático en favor del diálogo y del encuentro, porque el problema de algunos es hoy problema de todos, y quien ostenta más poder en el mundo tiene más responsabilidad respecto a los demás, especialmente a los países más expuestos a las crisis causadas por la lógica del conflicto. Esto es a lo que se debería mirar, no sólo a los intereses que redundan en beneficio propio».

9.- «Es precisamente la indigencia la que permite que se propaguen las epidemias y otros grandes males que prosperan en el ámbito de las necesidades y las desigualdades. El mayor factor de riesgo de nuestro tiempo sigue siendo la pobreza».

10.- «Que se mire el bien del ser humano más que a los objetivos estratégicos y económicos, más que a los intereses nacionales, energéticos y militares, antes de tomar decisiones importantes».

La cuestión ecológica

Ferran Lluch: «Los curas tienen que aprender de los laicos a no ser meros espectadores ante la emergencia climática»

Ferran Lluch, sacerdote y biólogo Manos

«Los que formamos la Iglesia debemos creer realmente que la cuestión ecológica es una cuestión de fe, que esto no es una de las ‘ocurrencias del Papa Francisco’, porque ya lo decía por activa y por pasiva San Juan Pablo II»

«En cuanto a concienciación, está claro que nos falta muchísimo, y no creo equivocarme  si digo que, entre los laicos, independientemente de su rango de formación, se da en  mayor medida que entre el clero»

«La Iglesia, siendo coherente con el Evangelio, ha sido pionera en tantos aspectos sociales… no deberíamos ir a la zaga en la cuestión ecológica»

«Las medidas de ahorro energético, en general, nunca serán populares ni siquiera a nivel individual, porque nuestra cultura tiende al hedonismo»

Por José Lorenzo

Pionero en la pastoral del medioambiente en la Iglesia española, el sacerdote y biólogo Ferran Lluch dirige el Secretariado de Ecología Humana del Arzobispado de Valencia. La primera vez que contacté con él no había prácticamente rastro en la pastoral de la Iglesia española (y poco en la universal) de un mínimo interés por la cuestión ecológica, a pesar de tener al patrón de los ecologistas, San Francisco de Asís, en «nómina». 

Hoy, con una encíclica programática como Laudato si‘ que muchos dentro de la Iglesia siguen mirando por encima del lomo, este profundo creyente en la comunión con la Creación, repasa en esta entrevista los pasos dados en la concienciación ecológica en la Iglesia en Espaa así como las medidas para el ahorro energético puestas en marcha la pasada semana por el Gobierno central. 

La de Valencia fue en su día una diocesis pionera en la pastoral del medioambiente.  ¿Qué actividades ha llevado a cabo hasta ahora? 

La Comisión surgió hace más de una década, cuando el tema producía ciertas sonrisas y  se miraba apenas con seriedad. Se ha viajado mucho (pero no bastante) por toda la  Diócesis sensibilizando y formando en muchas parroquias (pero no suficiente). Se han  elaborado materiales para educar y celebrar en nuestras escuelas, asumiendo aquello  del evangelio: lo nuestro es sembrar, recoger… es otra cosa. Se han enviado durante años  subsidios litúrgicos a las parroquias para que, con ocasión de la Feria de las Témporas,  tuviese un cariz de responsabilidad y agradecimiento por la Creación; con la institución  en la Iglesia Católica del Tiempo de la Creación, se ha cambiado el “chip” y se trabaja en  materiales para este Tiempo. Empiezan a surgir algunos Círculos Laudato si’, Quizá el  desafío ahora sea caminar juntos y no perder el norte.  

Cambio climático

¿Se ha notado en estos años entre los fieles esa sensibilización? ¿Hasta qué punto ha  influido Laudato si’?  

Sinceramente, creo que entre nuestros fieles (hablo en general) esta sensibilización está  siendo más una consecuencia de los medios de comunicación, o de la formación en  escuelas, entre niños y jóvenes, que algo consecuente de la encíclica.  

Ahora bien, en aquellas personas que ya tenían una especial sensibilidad ecológica, han  encontrado en la Pastoral ecológica en general, y en Laudato si’ especialmente, el nexo  de unión entre su fe y la responsabilidad con la Casa Común, con la Creación, nexo que  parecía faltarles, a pesar de que el magisterio de la Iglesia ya hacía años que caminaba  en este sentido. Esta conciencia sí está desencadenando movimientos, círculos, de  reflexión, oración y acción, algo que, aunque incipiente, es muy positivo  

En líneas generales, ¿está la Iglesia en España concienciada sobre el cuidado de la  Creación y su deber de tomar medidas ante el cambio climático?

En cuanto a concienciación, está claro que nos falta muchísimo, y no creo equivocarme  si digo que, entre los laicos, independientemente de su rango de formación, se da en  mayor medida que entre el clero. La sinodalidad, ese reunirnos y caminar juntos,  escuchándonos unos a otros, debería contribuir a que, los que somos clero, aprendamos de los laicos, que ven con más facilidad muchas cosas que a nosotros nos cuesta ver,  como que en la Iglesia no podamos ser meros espectadores de una Casa Común  maltratada ni de una emergencia climática que mata.  

Refugiados Climáticos

Las diócesis alemanas han empezado a elaborar pautas de actuación para ahorrar  energía. ¿Acabaremos también en España apagando la iluminación nocturna de las catedrales? ¿Qué le parece esa medida, adoptada ya en varias catedrales alemanas?  ¿Tendría que proponerlo quizás la propia CEE antes de que se lo acabe reclamando la Administración? 

Algunas medidas “vistosas” son necesarias para llamar la atención y contribuir a la  sensibilización. Pero para dar un testimonio de nuestra responsabilidad con la creación, y  no quedarnos sólo en medidas “cosméticas”, hay que profundizar. San Juan Pablo II  empleaba la expresión “conversión ecológica” para ir más allá de los hechos puntuales.

El cambio de estilo de vida que implica la conversión apunta a que los cambios en la forma de  hacer las cosas, para salvaguardar la Creación, deberían ser por convicción y anteriores a las imposiciones administrativas. La Iglesia, siendo coherente con el Evangelio, ha sido pionera en tantos aspectos sociales… no deberíamos ir a la zaga. Y no es un concurso por ver quién es el primero, pero proteger nuestra Casa Común urge.  

El Gobierno ha aprobado un paquete de medidas de ahorro energético. ¿Qué le  parece a usted? ¿Se queda corto, como dicen algunos, o está exagerando en las  propuestas?

¿Implementar medidas de ahorro es positivo? Cierto, la austeridad también en el ámbito  energético es un valor común, tanto para ecologistas no creyentes como para creyentes no ecologistas, así como para cualquiera a quien su sentido común le indique que los recursos de la Tierra son finitos, aun sin guerras ni crisis energéticas por medio.

¿Quizá “las medidas” deberían ser más ambiciosas? Cierto, porque en el enfoque todavía pesa más la visión economicista y de inmediatez que la visión amplia, holista, del cuidado de la Casa Común que es la Tierra. Podemos discutir sobre los grados óptimos para el aire acondicionado, por ejemplo, pero no focalizar en ello el tema y provocar el estancamiento. Las medidas de ahorro energético, en general, nunca serán populares ni siquiera a nivel individual, porque nuestra cultura tiende al hedonismo. 

¿No habría que sacar el debate sobre el clima, el cambio climático, el cuidado del  planeta, del debate político?

Imposible. El problema no es “lo político”, sino la manera de des-hacer política con una  crispación sistemática y premeditada, electoralista y cortoplacista, y que a veces se pierde  en la discusión de si son galgos o podencos.

El Estado tiene el deber de buscar el Bien Común, y la emergencia climática afecta al bienestar de todos los ciudadanos. Por eso es necesario el debate en forma de diálogo, pero de todas las fuerzas políticas y los distintos sectores de la sociedad: desde la ciencia, desde la filosofía y la ética, el derecho, desde la  economía, la fe… El problema es complejo y global, necesita soluciones dialogadas para que el desarrollo del ser humano sea integral.  

¿Qué más puede hacer la Iglesia en la promoción del cuidado de la tierra y sus  criaturas?  

– Primero, que los que formamos la Iglesia creamos realmente que la cuestión ecológica es una cuestión de fe, y esto no es una de las “ocurrencias del Papa Francisco”, lo decía por activa y por pasiva San Juan Pablo II, y bien que lo subrayó Benedicto XVI. Es una cuestión de fe y ligado directamente con la paz y la pobreza. Todo está conectado.  

– Promocionar aun más los principios de la Doctrina Social de la Iglesia en los que las grandes líneas de actuación, en la cuestión ecológica, están bastante claras. Y no en detrimento de otros temas importantes, pero… el día tiene 24 horas, y hay que hacer espacio a temas no menos importantes porque afectan directa y profundamente a la vida del ser humano.  

– Que promueva el diálogo entre las distintas fuerzas sociales. Es tan necesario que la Iglesia mueva… ya no hilos, sino cuerdas, para que las posiciones polarizadas se allanen… Es la única forma de crear procesos, continuidad. Y sin los procesos, con mentalidades  cortoplacistas, fuera o dentro de la Iglesia, es imposible cuidar la creación.  

– Incorporar a nuestro estilo de vida esa conversión ecológica para huir de acciones que  miran más el aspecto económico que la custodia de la Creación, y no caer en medidas  cosmética de las que hablábamos. 

– Que los cristianos, desde sus posiciones en la sociedad, en la educación, en los medios de  comunicación, en la política… actúen más desde la Doctrina Social de la Iglesia (esa gran desconocida) que desde los colores partidistas.  

Podemos seguir…  

El Tiempo de la Creación

¿Acabaremos viendo más abanicos que aire acondicionado en las parroquias valencianas, como antaño? 

Sobre todo en los dos tercios meridionales de la península, y debido a las condiciones  climáticas de las zonas próximas al mar, la humedad crea un ambiente sofocante en verano, y un frío que en invierno cala hasta los huesos (el otoño y la primavera ya hace unos años que  brillan por su ausencia).

Sería bueno reflexionar, más que sobre abanicos o aires acondicionados, que también, sobre la forma en que se han construido los templos en las últimas épocas. En su inmensa mayoría no están pensados para “convivir con el clima” y menos con este cambio climático. Que en las últimas décadas se hayan construido templos y otros edificios… sin pensar en una eficiencia climática y energética… tiene delito (o pecado). De una manera u otra, esto es también extensible a otras muchas zonas del interior. Lo que está hecho tiene difícil remedio, pero lo que está por hacer…

La mujer del perfume

Margarita Saldaña: «El placer es una experiencia antropológica que Jesús, en su humanidad verdadera, también ha vivido»

La teóloga y periodista Margarita Saldaña
La teóloga y periodista Margarita Saldaña

«Creo que Jesús disfruta [ese gesto de la mujer que le derrama el perfume de nardo], y este es una de los aspectos más sorprendentes de esta escena penetrada de sensualidad. Mientras que los comensales murmuran, precisamente porque su lógica no alcanza a ‘entender”’, Jesús abre bien todos sus sentidos y recibe a partir de ellos no solo el perfume, sino a la mujer que lo ofrece»

«El gesto, con su carga de escándalo, queda así justificado en el marco del perdón y de la misericordia. Sin embargo, si leemos atentamente este relato concreto nos daremos cuenta de que en él no hay trazas de pecado ni de perdón; los temas que están en juego son otros»

«Allí donde los discípulos no ven más que gasto, derroche y transgresión de las normas establecidas, Jesús descubre y acoge a una mujer libre y todo lo que ella le regala: belleza, placer, aliento para vivir su misión hasta el final»

Por José Lorenzo

“La mujer del perfume” (Editorial San Pablo), de Margarita Saldaña, es una sugerente lectura llena de delicadeza que, como en un trabajo de arqueología, recupera una escena maravillosa del Evangelio (Mc 14,3-9) que, sin embargo, ha llevado mal el paso de los días, y no precisamente por culpa del significado del relato, hoy necesario, sino por el miedo que inspiró, y que está tan a la vista que solo hace falta volver a leerlo, pero con otros ojos, casi nada.

La autora, periodista y teóloga, nos limpia la mirada para ayudarnos a percibirla como intuye que la percibió el propio Jesús, a la luz del relato de Marcos, donde la sensualidad tiene su lugar, y destacado, pero invitándonos a “recuperar el punto de vista genesíaco (“y vio Dios que era bueno”) para afrontar la escena en su bondad y en su belleza original, como lo hace Jesús”. Puro aroma a autenticidad.

¿Qué significaba una escena como esa, la de una mujer derramando perfume de nardos sobre la cabeza de Jesús, en una estancia llena de otros hombres, en aquellos tiempos?

En los tiempos de Jesús, como en los nuestros, una escena como esta provoca necesariamente sorpresa, incluso escándalo. La llamada «unción de Jesús en Betania» debió de impresionar de tal manera a quienes la vivieron que los cuatro evangelistas se hacen eco de ella, aunque siguen versiones y tradiciones diferentes. Los significados de este relato, según Marcos, albergan matices muy particulares por el hecho de que él sitúa este acontecimiento justo antes de la última cena. En este contexto, aparecen contrastes muy marcados que el lector está invitado a descubrir y a disfrutar. 

Portada del libro de Saldaña
Portada del libro de Saldaña

¿Por qué ha decidido dedicarle esta obra?

Esta obra o, mejor dicho, “obrita» (porque se trata de un libro de pocas páginas), forma parte de una colección sobre mujeres bíblicas que la editorial San Pablo ha comenzado a publicar. El equipo de coordinación distribuyó distintas figuras a otras tantas teólogas, y yo tuve la suerte de que me tocase “la mujer del perfume”. El encuentro con ella me ha resultado mucho más revelador de lo que hubiese podido imaginar cuando me situé ante el texto por primera vez.

Usted habla de una “presencia profética” y de “denuncia” en la actitud de esa mujer. ¿Qué quería demostrar, dar a conocer o reivindicar?

Con su actitud y con su gesto, esta mujer se inserta en la tradición profética de la Biblia, que incluye una dimensión de denuncia y otra de anuncio. Sin nombre conocido, e incluso sin pronunciar una sola palabra, el nardo puro y sobreabundante que ofrece viene a desenmascarar las tretas de los líderes de Israel y los cálculos mezquinos de los discípulos. Al mismo tiempo, ese perfume puro que se derrama sobre la cabeza de Jesús le reconoce como Ungido, precisamente a las puertas de la pasión. 

La autora en una videoconferencia
La autora en una videoconferencia

¿Entiende Jesús este gesto?

Antes de «entenderlo», yo creo que Jesús lo disfruta, y este es una de los aspectos más sorprendentes de esta escena penetrada de sensualidad. Mientras que los comensales murmuran, precisamente porque su lógica no alcanza a “entender”, Jesús abre bien todos sus sentidos y recibe a partir de ellos no solo el perfume, sino a la mujer que lo ofrece. 

¿Cómo ha sido interpretada esta escena a lo largo de los siglos y cómo ha influido en la manera de mirar la Iglesia estas cuestiones? 

Esta escena ha calado menos en el imaginario cristiano que esa otra unción en Betania que tuvo lugar en casa de Lázaro. La gente suele confundir ambos relatos, así como a sus protagonistas y los gestos que realizaron, y se queda con la idea de que fue María Magdalena, una mujer pecadora, la que derramó perfume sobre los pies de Jesús y luego los enjugó con sus cabellos. El gesto, con su carga de escándalo, queda así justificado en el marco del perdón y de la misericordia. Sin embargo, si leemos atentamente este relato concreto nos daremos cuenta de que en él no hay trazas de pecado ni de perdón; los temas que están en juego son otros.  

¿Por qué Jesús, a diferencia de los discípulos presentes, no se escandaliza?

Ocurre en esta escena como en tantas otras de los evangelios: la mirada de Jesús percibe la realidad en un nivel mucho más profundo que la mirada de sus interlocutores. Allí donde los discípulos no ven más que gasto, derroche y transgresión de las normas establecidas, Jesús descubre y acoge a una mujer libre y todo lo que ella le regala: belleza, placer, aliento para vivir su misión hasta el final. 

Una mujer anónima que se atreve a franquear todas las barreras sociales, cuestiona demasiado unas estructuras que siguen marcadas por el patriarcado y el clericalismo

¿Por qué el mensaje subyacente está poco presente en la Iglesia de hoy?

Quizá porque la figura de su protagonista, una mujer anónima que se atreve a franquear todas las barreras sociales, cuestiona demasiado unas estructuras que siguen marcadas por el patriarcado y el clericalismo.

¿Entiende hoy la Iglesia el gesto de esa mujer, un gesto de servicio, sin decir tampoco, como en tantas ocasiones, ni una sola palabra, simplemente siendo y estando?

Francisco anima continuamente a la Iglesia a caminar en la línea de la salida y del don, hasta el exceso. Es una lógica en la que la ineficacia aparente encuentra todo su sentido, porque lo que se buscan no son cifras ni resultados que engorden el cristianismo sociológico, sino algo mucho más humilde: la luz que emana suavemente y sin deslumbrar, el sentido del grano de mostaza o del puñado de levadura. En la Iglesia estamos siempre necesitados de conversión para caminar en esa dirección, la dirección del Evangelio.

La sensualidad que preside la escena, el indudable placer que debió de aparecer también en aquel acto, ¿le ha jugado una mala pasada a la escena y al papel de la mujer en aquella comunidad y en la Iglesia?

La sensualidad y el placer son temas que tradicionalmente han sido mirados con malos ojos en la Iglesia, y de los que se ha hablado y se habla poco de manera abierta y en sentido positivo. La mujer, particularmente, aparece como fuente de provocación y amenaza para la castidad de los varones, sobre todo de los clérigos. En ese contexto de interpretación, resulta difícil captar el sentido y la relevancia de este relato. Es necesario recuperar el punto de vista genesíaco («y vio Dios que era bueno») para afrontar la escena en su bondad y en su belleza original, como lo hace Jesús. 

Parece peligroso, incluso blasfemo, contemplar a Jesús en relación con el placer

¿Cómo acoge Jesús el gesto? ¿Es consciente de la sensualidad inherente? ¿Nota el placer? ¿Lo acoge?

Parece peligroso, incluso blasfemo, contemplar a Jesús en relación con el placer. Y, sin embargo, el placer es una experiencia antropológica que Jesús, en su humanidad verdadera, también ha vivido. Marcos deja entender que Jesús acoge el placer que esta mujer le regala con su perfume, y que su mirada reconoce en este gesto una obra, no solo “buena” sino también «bella» y digna de ser recordada.

¿Viven los cristianos de hoy más reprimidos de lo que el mensaje de belleza, amor, entrega, afecto, cariño, respeto, sensualidad… nos muestra en esa escena del Evangelio?

Aunque el tema del placer se halla omnipresente en nuestra cultura, no está tan claro que los cristianos lo vivamos conscientemente a partir de las claves de Jesús. Liberar al placer de las etiquetas negativas que se le han ido adhiriendo con el paso de los siglos y redescubrirlo como una dimensión querida por Dios en su plan creador, podría ayudarnos a vivirlo con mayor libertad, profundidad y respeto.

La teología, a debate en los XXXVIII Jueves de RD

Faus: “La teología tiene futuro, pero ahora está dormida”

Rafael Luciani, José Ignacio González Faus y Jesús Bastante
Rafael Luciani, José Ignacio González Faus y Jesús Bastante

¿Cuál es la misión de los teólogos y teólogas en la Iglesia del siglo XXI? ¿Cuál es el papel de la teología en la vida de la Iglesia y su aportación al mundo? ¿Cuál es el papel de la mujer en la teología? Estas y otras cuestiones vertebraron los XXXVIII Jueves de RD

Rafael Luciani: “Hoy la Iglesia está tomando decisiones por presiones de la sociedad y no por decisión propia, y esto es muy interesante, porque significa que tiene que saber escuchar a la sociedad aunque no sea católica. Es el caso de los abusos, como en España, donde la sociedad reclamó y la Iglesia tuvo que reconocerlos”

González Faus: “En la sinodalidad, una cosa es esperar a los que no llegan, y otra esperar porque la Iglesia no entiende al mundo. Ese retraso, a Juan Pablo II le costó 200 años decir que la libertad, la igualdad y la fraternidad eran palabras cristianas”

Martínez Gordo: “El Camino Sinodal alemán creo que va a marcar el futuro de la Iglesia en buena parte del siglo XXI, sobre todo en lo que tiene que ver con el poder y control del poder en la Iglesia”

Por José Lorenzo

¿Tiene futuro la teología? ¿Cuál es la misión de los teólogos y teólogas en la Iglesia del siglo XXI? ¿Cuál es el papel de la teología en la vida de la Iglesia y su aportación al mundo? ¿Cuál es el papel de la mujer en la teología? ¿Hay nuevos autores trabajando en esta disciplina? Estas y otras cuestiones vertebraron los XXXVIII Jueves de RD, con las aportaciones de destacados especialistas, moderados por Jesús Bastante, redactor jefe de RD, y cuyo diagnóstico, sin ser optimista, tampoco acaba de enterrar una disciplina a la que se le pide que se encarne y no se encastille.

Abrió el debate, salpicado por distintas aportaciones para el debate, José Ignacio González Faus quien señaló que a sus 88 años, “la teología sirve para entretener a alguien como yo”, y puso, como quien no quiere la cosa, el dedo en la llaga al dejar caer que “la teología depende mucho de la calidad espiritual interior de quien la hace”.

Aunque mucha gente “cree que no sirve para nada”, añadió, el futuro de la teología “depende de que los teólogos sepamos comunicar algo antropológico, sobre el hombre, sobre la situación en que esta ahora”, aunque, dado que “han desaparecido los grandes teólogos, también los religiosos, y los laicos, aunque los hay, no acaban de aparecer”, consideró “la teología tiene futuro, pero quizás está dormida ahora”

“Una pasión inútil o esperanzada”

“Una teología -prosiguió el teólogo jesuita- que estudia porque cree, porque de Dios no podemos decir nada de sobre cómo es, solo que es amor, una comunicación infinita, que le da a la realidad un sentido, y por eso la teología tiene que desentrañar el sentido, la pregunta a la que ha de responder la teología hoy es esa, si somos una pasión inútil o una pasión esperanzada”

Rafael Luciani también extrañó a los grandes referentes de la teología con los que estudiaba extraño los grandes referentes con los que estudiaba, pero apuntó el reto actual de “buscan entrar en temas más amplios, de articular la vida cotidiana de donde nace la teología y el contexto desde dónde se hace”, pues varía de entre países y continentes».

“Como laico -advirtió-, veo mucha fragmentación, una gran ausencia en instituciones eclesiales por favorecer y promover al laicado en el ámbito teológico, y cuando se forman, no encuentran trabajo, y ese es también otro reto, porque hay muchos laicos y laicas que estudian la teología, pero luego no encuentran dónde poder desarrollarse

Recordó el profesor y teólogo que él ni siquiera podía estudiar teología en su país, y puso de relieve que, cuando se consigue hacer y termina la formación, resulta que no logran de ella “un sustento económico para vivir”, aunque señaló que en su caso “yo vivió la teología como un servicio que me humaniza”

Una teología encerrada en sí misma

Lamentó Faus el hecho de que, en su opinión, “cada teología se está encerrando mucho en sí misma, en cada tierra parece que ya no se lee lo de los demás, es algo que se está perdiendo, por lo que sería bueno que los teólogos mantuviéramos el contacto entre nosotros”.

Coincidió Luciania en que “el localismo se está viendo cada vez más, perdiéndose el aprendizaje de otras realidades y contextos”, aunque ve “algo bonito que está emergiendo, el trabajo en redes entre teólogos, continentales e intercontinentales, lo que ayuda a salir del ego en que se encierran”, por lo que consideró que “la única manera de salir es integrar disciplinas distintas en redes de distintos países”.

“Esto puede tener que ver con algo característico de nuestra época: en vez de un Karl Rahner, hay cinco o seis figuras, ojalá que con las redes sociales se pueda logra lo que dice Rafael”, concedió Faus.

La primnea de las aportaciones al debate “a dos” vino por parte de Jesús Martínez Gordo. El teólogo. Sacerdote vasco no dejó indiferente con una reflexión que era una carga de profundidad. En realidad, cuatro, como las pistas que ofreció: “La teología tiene que abordar la presencia de los cristianos en el mundo; abordar el tema de la relación entre la eucaristía y la espiritualidad con carne, como yo la llamo; la dimensión del anuncio y la evangelización, porque es importante que la teología aborde la relación entre la riqueza de carismas en la Iglesia y la legitimidad de opciones, es decir, quiénes son los preferidos y las razones, contrastadas por el Evangelio, porque no todo vale; y en la organización de la comunidad cristiana, yo seguiría muy de cerca el Camino Sinodal alemán, que creo que va a marcar el futuro de la Iglesia en buena parte del siglo XXI, sobre todo en lo que tiene que ver con el poder y control del poder en la Iglesia”.

Coinició Luciani en que el Camino Sinodal alemán está desarrollando temas que se están planteando, “por ejemplo en América Latina, con el tema de los nuevos ministerios, y en Alemania desde los años 80 tienen laicos coordinando parroquias, lo que significa que las Iglesia locales también marcan la teología que se hace, es una eclesiología que hemos recuperado del Concilio y que se había perdido por el universalismo”.

Faus también cree que “el camino de la Iglesia es la sinodalidad, pero me da un poco de miedo, porque caminar juntos no es posible, unos van delante y otros más atrasados, por eso la sinodalidad tiene la responsabilidad de recoger a los últimos, tiene que suponer paciencia para que podamos caminar todos, porque una cosa es esperar a los que no llegan, y otra esperar porque la Iglesia no entiende al mundo. Ese retraso, a Juan Pablo II le costó 200 años decir que la libertad, la igualdad y la fraternidad eran palabras cristianas”.

Para Luciani, “la sinodalidad llevará una generación, es una cultura lenta, pero humanizadora, y donde tenemos que aprender a reconocer los disensos y los consensos, es un aprendizaje para la Iglesia actual, si no hay una conversación, las decisiones seguirán tomándose con la mentalidad de pontificados anteriores”.

En este sentido, valoró el hecho de que “hoy la Iglesia está tomando decisiones por presiones de la sociedad y no por decisión propia, y esto es muy interesante, porque significa que tiene que saber escuchar a la sociedad, aunque no sea católica. Es el caso de los abusos, como en España, donde la sociedad reclamó y la Iglesia tuvo que reconocerlos”.

En la intervención de Sara Nocetti la teóloga italiana, reivindicó una “presencia creciente de los laicos, su modo de hacer teología es aportar el lenguaje  y categorías de nuestro tiempo, la experiencia de ser creyentes laicos profundamente arraigados en el mundo de hoy, lo que abre a la teología un enfoque sapiencial y narrativo de la praxis”.

Desde una perspectiva feminista, “las teólogas -añadió- se preguntan cómo deconstruir un enfoque jerárquico, que es lo contario de una Iglesia sinodal y participativa, y cómo pensar a Dios más allá de las categorías simbólicas masculinas”, mostrando su deseo de que “la teología fuese un espacio crítico ante todos los poderes del mundo”.

La participación de Xabier Pikaza tampoco dejó indiferentes, lo que se tradujo también en un interesante debate en el chat habilitado. “He dedicado 60 años a la teología -arrancó el teólogo vasco-, pero estoy confuso, alegre por esa dedicación, pero con la sensación de haber avanzado poco. A partir del Vaticano II, la teología ha quedado desfasada, muerta, al servicio del adoctrinamiento y de una Iglesia que no es la nuestra ni la del Evangelio; por eso hay que volver a ras de tierra, de la vida, al camino que hizo Jesús, volver al principio de la Iglesia, una teología que pueda ser escuchada, hablada, vivida en este mundo, sobre todo en Occidente”

“Queremos imponer en algunas escuelas nuestra forma de entender el cristianismo y todo eso se queda vacío, por lo que creo que debemos empezar de nuevo, con una teología comprensible para el conjunto de la gente”, señaló el teólogo, que confesó al respecto que “no soy muy optimista, nada optimista”.

Tiempo para hablar de Jesús 

 “Las cosas tardan años en crecer”, quiso animar José Ignacio González Faus, quien reconoció que “lo que nos puede unir es Jesús” y lamentó, a esas alturas del debate, que “nos ha faltado tiempo para hablar de Jesús”.

Luciani, por su parte, incidió en la importancia de las deformas como las que ha emprendido el papa Francisco. “El Vaticano II nos dio el horizonte pero nosotros tenemos que pensar esta reforma, en este camino de sinodalidad vemos que a veces el primer obstáculo es el párroco o el seminario, que no quiere abrir la puerta a estos temas, y la teología tiene que hacer un aporte a estas instituciones, planteando proyectos concretos de ministerialidad”.

“La teología -prosiguió el teólogo laico- se conecta con cambios concretos, gracias a la reflexión teológica. Hoy en día, cuando Francisco hace la reforma de la Curia, tenemos laicos y laicas donde hace seis meses tenía que estar un obispo, es decir, la teología reflexionando tiene una incidencia en lo práctico siempre, la teología si es teología tiene que tener un impacto den la realidad”.

El intenso debate finalizó con la intervención de la teóloga Pepa Torres,  quien reconoció que “vivimos tiempos difíciles para la teología, pero también de oportunidades”, y aseguró esta disciplina tiene mucho que ver con la cocina, “porque un teólogo o teóloga no puede estar al margen y atención de lo concreto, no se puede ser solo teólogo, sino ciudadano y ciudadana, servidores y servidoras en la mesa del Reino, la teología tiene que ser experta en hacer y hacerse preguntas incómodas, preguntarse qué nos duele a los teólogos y teólogas”.

Los Jueves de RD son posibles gracias al patrocinio de Instituciones Religiosas del Banco Sabadell y el apoyo técnico de Católicos en Red.