Vías legales para los migrantes

Los obispos europeos piden “vías legales” para “evitar que los migrantes caigan en manos de contrabandistas y traficantes” 

La urgencia de una regulación extraordinaria de migrantes 

Esta semana doce Estados miembros de la UE se han dirigido a la Comisión Europea para pedir formalmente que Bruselas financie «barreras físicas» que protejan las fronteras europeas de la llegada de nuevos inmigrantes 

“Debe protegerse su derecho a solicitar asilo y los Estados deben respetar el principio de no devolución de las personas en peligro en su país de origen” 

RD. José Manuel Vidal

Esta semana doce Estados miembros de la UE se han dirigido a la Comisión Europea para pedir formalmente que Bruselas financie «barreras físicas» que protejan las fronteras europeas de la llegada de nuevos inmigrantes. 

Los ministros de Interior de Austria, Bulgaria, Chipre, Chequia, Dinamarca, Estonia, Grecia, Hungría, Lituania, Letonia, Polonia y Eslovaquia, los firmantes de esa solicitud, consideran que «esta medida legítima debería ser financiada de manera adicional y adecuada de manera prioritaria a partir del presupuesto de la UE». Ven en ella un instrumento válido para combatir los «intentos de instrumentalización de la migración ilegal con fines políticos», en clara referencia a gobiernos de países como Bielorrusia, Turquía o Marruecos. La carta constituye una novedad, pues el control fronterizo (incluida la construcción de vallas o no) es competencia exclusiva de los Estados. 

En este contexto, y en el de nuevas denuncias de «expulsiones en caliente» por parte de las policías de Grecia y Croacia, la Comisión de Episcopados de la Unión (Comece) considera necesario recordar que «ser europeo significa también poner en práctica la solidaridad». Su presidente, el cardenal luxemburgués Jean-Claude Hollerich, expresa su preocupación por la situación de los migrantes y los solicitantes de asilo en situación de vulnerabilidad que llegan a Europa, «cuya dignidad humana y derechos fundamentales —ha recordado— deben ser defendidos». «Debe protegerse su derecho a solicitar asilo y los Estados deben respetar el principio de no devolución de las personas en peligro en su país de origen», señala el purpurado jesuita. 

La Unión Europea trabaja desde hace tiempo en la adopción de un «nuevo marco» para gestionar la migración de manera «justa y predecible». En septiembre de 2020, la Comisión Europea presentó el Pacto Europeo sobre la Migración y el Asilo. Unos meses después el grupo de trabajo sobre Migración y Asilo de Comece analizó los pros y contras del documento. 

«En el contexto de las negociaciones en curso sobre la propuesta de Pacto de la UE sobre Migración y Asilo —dice ahora monseñor Hollerich—, pedimos a la Unión Europea y a sus Estados miembros que acojan, protejan, promuevan e integren a los migrantes y a los solicitantes de asilo, apoyando una percepción y una narrativa positivas de los migrantes y sus familias»

Los obispos europeos apoyan, asimismo, «los esfuerzos de reasentamiento por parte de los Estados (…), la sociedad civil y los actores de la Iglesia, y la creación de vías legales y seguras para los migrantes, para evitar que caigan en manos de las redes criminales de contrabandistas y traficantes»

Entrevista a Pedro Castelao

Pedro Castelao

“Encrucillada lleva más de cuatro décadas fielmente comprometida con la reforma de la Iglesia”

Pedro Castelao: “Las reformas del Papa se encuentran en una crucial encrucijada: o cuajan estructuralmente o pueden quedarse diluidas en buenos deseos”

“Probablemente sea necesario un nuevo Concilio Ecuménico en el que el obispo de Roma, en comunión con todas las Iglesias locales, pueda estudiar y evaluar en profundidad esas cuestiones tan graves y urgentes para poder decantarlas con toda precisión y con una autoridad máxima y plenamente vinculante. Sólo así se podrán sortear las eventuales amenazas de cisma”

“Tengo la impresión de que la dinámica reformista en España, en general, está aún pendiente de transitar desde el puente de mando a la sala de máquinas”

El clericalismo es “esa enfermedad estructural de la Iglesia que fractura en dos el Cuerpo de Cristo y vulnera la igualdad ontológica de todos los bautizados”

“No hay peor clericalismo que el de los laicos inconscientes del triple munus que todos hemos recibido en el bautismo”

Por José Manuel Vidal

Laico, casado y con hijos, Pedro Castelao (Ribeira, 1975) es una rara avis en el mundillo teológico español. El teólogo gallego es profesor de Antropología Teológica en la Universidad Pontificia Comillas de Madrid y director de la revista ‘Encrucillada’. Como tal va a dirigir y moderar la Jornada sobre ‘retos pastorais: desafíos e reforma’, que se celebran en el Liceo de Ourense el día 29 de julio a las 20 horas, con la presencia del obispo de la diócesis, monseñor Lemos, y del autor de la entrevista.

Rompiendo el tópico del gallego que nunca se pronuncia claramente, Castelao asegura que “las reformas del Papa se encuentran en una crucial encrucijada: o cuajan estructuralmente o pueden quedarse diluidas en buenos deseos”. Para eso, es necesario algo más que “el impulso unipersonal del Papa” y, de ahí que abogue por la celebración de “un nuevo Concilio Ecuménico” y, así, “sortear las eventuales amenzas de cisma”. Y, por supuesto, acabar con la “enfermedad estructural” del clericalismo tanto de los curas como de algunos laicos.¿Cuáles son los objetivos de la Jornada sobre ‘retos pastorais: desafíos e reforma’, que se celebra en Ourense el día 29 de julio?

El objetivo principal es propiciar un espacio de diálogo y reflexión sobre la situación actual de la Iglesia. Encrucillada siempre ha querido ser un lugar eclesial de encuentro entre la fe cristiana y la cultura gallega, igualmente abierta a los problemas del mundo.

¿Por qué en Ourense?

El año pasado estuvimos en Mondoñedo. En este tocaba Ourense. En nuestro Consello de Redacción, de una u otra forma, siempre han estado representadas las cuatro provincias gallegas y sus cinco diócesis. Nuestro deseo es ir rotando por toda Galicia, siempre y cuando sea posible. Además, los miembros ourensanos del Consello se ofrecieron con gusto a colaborar activamente en la preparación del encuentro.

¿’Encrucillada’ está comprometida con la dinámica reformista del Papa Francisco?

Encrucillada lleva más de cuatro décadas fielmente comprometida con la reforma de la Iglesia. Lo estuvo ya desde su nacimiento público, en febrero de 1977, con los aires renovadores del Concilio Vaticano II y lo sigue estando hoy, en 2021, apoyando toda aquella iniciativa que trabaje, con sensatez y mesura, por profundizar en el núcleo esencial del cristianismo: la persona y el misterio de Jesús de Nazaret. Es en la proximidad a él donde se encuentra la clave y la autenticidad de las verdaderas reformas de la Iglesia. Es claro que el Papa Francisco rema en esa dirección.Encrucillada ¿En estos momentos del pontificado (con el Papa que acaba de superar una operación de colón) es necesario un impulso definitivo a las reformas papales?

Las reformas del Papa se encuentran en una crucial encrucijada: o cuajan estructuralmente dando lugar a procesos profundos de verdadero cambio o pueden quedarse diluidas en buenos deseos. Tengo para mí que los temas de mayor calado que la Iglesia tiene aún pendientes de afrontar, con verdadero arrojo y con creativa fidelidad evangélica, están empezando a germinar en el camino sinodal de la Iglesia alemana. También creo que, para que ese camino particular acabe siendo el de la Iglesia universal, tal vez, se necesite algo más que el impulso unipersonal del Papa. Probablemente sea necesario un nuevo Concilio Ecuménico en el que el obispo de Roma, en comunión con todas las Iglesias locales, pueda estudiar y evaluar en profundidad esas cuestiones tan graves y urgentes para poder decantarlas con toda precisión y con una autoridad máxima y plenamente vinculante. Sólo así se podrán sortear las eventuales amenazas de cisma.

¿Las iglesias diocesanas han asumido la dinámica reformista en lo concreto y no sólo de palabra?

Es evidente que no todas caminan con igual ritmo. Pero también es cierto que yo no tengo un conocimiento suficiente de la realidad particular de cada una como para responder con fundamento a esa cuestión. No obstante, tengo la impresión de que la dinámica reformista en España, en general, está aún pendiente de transitar desde el puente de mando a la sala de máquinas.Pedro F. Castelao ¿Cómo acabar con el clericalismo, sin duda uno de los mayores estorbos para las reformas?

La primera persona a la que le oí denunciar el clericalismo —él lo llamaba «espíritu clerical»— fue a Manuel Guerra Campos, el médico de Santa Uxía de Ribeira, hermano del que fue obispo de Cuenca. En 1998 publicó La confesión de un creyente no crédulo en la editorial Verbo Divino y en ese libro pude leer algunas de las cosas que le escuché de muy viva voz y con mucha frecuencia, en su casa, en años anteriores. Entre otras, su crítica de esa enfermedad estructural de la Iglesia que fractura en dos el Cuerpo de Cristo y vulnera la igualdad ontológica de todos los bautizados. Me causó una profunda alegría escuchar al Papa denunciando esa misma dolencia que Manolo Guerra ya había diagnosticado certeramente mucho antes. ¿Cómo curarse de ese mal? No lo sé. Me imagino que con buena teología, humildad y oración. Y no sólo para los presbíteros y obispos, sino para todo el pueblo de Dios, porque no hay peor clericalismo que el de los laicos inconscientes del triple munus que todos hemos recibido en el bautismo.

Jornada sobre retos pastorales: desafíos y reforma de Francisco

José Manuel Vidal: “Es hora de que las parroquias funcionen como cajas de resonancia de lo que hace y dice el Papa”

El pasado jueves, 29 de julio, tuvo lugar en el Liceo de Ourense la Jornada sobre ‘retos pastorais: desafíos e reforma’, organizada por la revista de carácter religioso ‘Encrucillada’

Guiada por su director, el teólogo gallego Pedro Castelao y con el propósito de profundizar en la figura del papa Francisco y sus reformas, la jornada contó con José Manuel Vidal y Carme Soto Varela como invitados

Pedro Castelao: “‘Encrucillada’ Es una revista eclesial, de teología, testimonios, pastorales, espiritualidad. De compromiso con la Iglesia universal y con los desafíos concretos de las Iglesias particulares de Galicia”

Vidal: “Francisco, desde mi punto vista, está descongelando el Concilio Vaticano II. Sacándolo del congelador donde lo guardaron, los dos papas que le precedieron, por miedo. Por esa falsa prudencia tan eclesiástica”

“Lo que Francisco quiere es primero el evangelio y después la doctrina”

Carme Soto: “El feminismo tiene algo que decir en la Iglesia, y también Francisco. Necesitamos dignidad, de hecho y de derecho, dentro de la comunidad eclesial: en ministerios, en la palabra, en la reflexión, en la actuación”

“Si esto fuera así, tendríamos la llave que puede ayudarnos a hombres y mujeres a construir esa Iglesia en sinodalidad para todos”

Por Carmen Maestro

El pasado jueves, 29 de julio, tuvo lugar en el Liceo de Ourense la Jornada sobre ‘retos pastorais: desafíos e reforma’, organizada por la revista gallega ‘Encrucillada’, y dirigida por su director, el teólogo Pedro Castelao, que además es profesor de Antropología Teológica en la Universidad Pontificia Comillas de Madrid.

Con el propósito de profundizar en la figura del papa Francisco y sus reformas, la jornada contó con José Manuel Vidal y Carme Soto Varela como invitados. Vidal, ourensano y director del portal de información religiosa Religión Digital, habló, desde una perspectiva universal, sobre la reforma de Francisco en relación con los desafíos actuales de la Iglesia.

Por su parte, Carme Soto Varela, viguesa, licenciada en Historia Contemporánea por la U. de Santiago de Compostela y doctora en Teología, especializada en Biblia, por la U. P de Comillas y autora de numerosas publicaciones vinculadas en su mayoría al tema de la mujer, relfexionó sobre los desafíos que la Iglesia de hoy tiene que enfrentar en relación con el tema del feminismo.

El obispo de Ourense, José Leonardo Lemos Montanet, invitado a formar parte de esta Jornada, no pudo asistir a causa de la muerte de su padre, al que enterraba ese mismo día en Ferrol, y al que desde aquí le hacemos llegar nuestras condolencias.

De la esfera al poliedro

“Dios es una esfera infinita cuyo centro está en todas partes y la circunferencia en ninguna”. Así comenzó la introducción de esta Jornada Pedro Castelao, parafraseando a Empédocles de Agrigento, la primera persona en utilizar esta figura geométrica para definir a Dios, por su característica de equidistar todos los puntos que la componen. “Una figura adoptada también en el Concilio de Nicea”, añadió, “que muchos siglos después utilizó una imagen luminosa para definir la relación entre Dios padre y Jesús de Nazaret, teniendo como razón última de comprensión la difusión esférica de todo punto luminoso, la relación eterna del hijo con el padre”.

Es en este marco geométrico donde podemos empezar a vislumbrar a un Papa que marca la diferencia, puesto que Francisco, acudiendo a su vez a la geometría, nos propone otra figura: “cuando habla de poder, lo representa como una pirámide invertida en cuya parte superior se sitúa el pueblo de Dios y en la inferior la jerarquía; los obispos y él mismo, siguiendo la lógica de los ministerios entendidos como ‘servicio desinteresado’”. “Y cuando piensa en la sociedad, en la conformación de las comunidades eclesiales, ahonda en el simbolismo geométrico y coloca la figura del poliedro por delante de la esfera, que iguala y no revela la diversidad: ­

«El modelo es el poliedro, que refleja la confluencia de todas las parcialidades que en él conservan su originalidad. Tanto la acción pastoral como la acción política procuran recoger en ese poliedro lo mejor de cada uno” … “Es la conjunción de los pueblos que, en el orden universal, conservan su propia peculiaridad; es la totalidad de las personas en una sociedad que busca un bien común que verdaderamente incorpora a todos»” (Evangelii gaudium, núm 236).

Estas palabras de Francisco que destaca Castelao para explicar la cosmovisión del pontífice, nos descubren a un papa caminante de la tierra, de la realidad.

‘Encrucillada’

Tras esta introducción, Castelao define el espíritu que anima su revista, muy en consonancia con la idea geométrica del Papa: “Encrucillada tiene la vocación de ser punto de intersección, de avanzar con el único y verdadero centro que tiene el cristianismo, la persona de Jesús de Nazaret. Punto de convergencia, cruce de caminos, lugar reencuentro. Huyendo de extremos simplistas y abiertos a la complejidad de una realidad siempre en transformación. Es una revista eclesial, de teología, testimonios, pastorales, espiritualidad. De compromiso con la Iglesia universal y con los desafíos concretos de las Iglesias particulares de Galicia. No abanderamos ninguna ideología política, tan solo queremos y luchamos por un mundo mejor. Nuestro único centro está en Dios, pero tenemos los pies puestos en nuestra tierra”.

Dicho esto, da paso a José Manuel Vidal, quien habla de la figura del papa Francisco desde su perspectiva de periodista que sigue su labor día a día y de “alguien que le admira profundamente y que le quiere”: “Es un regalo de Dios para el mundo y para la Iglesia”, asegura. Comparando al Papa con un gran delantero, afirma que la revista que dirige está ‘a sus pies’ para dar relevancia a esas “jugadas tan bonitas” que hace, tanto de palabra como, sobre todo, de gestos: “Ocho años siguiéndole de cerca, escribiendo sobre él, soñando con él”.

“Un Papa incansable y transparente que está llevando a cabo una primavera de la Iglesia”. Una primavera realizable porque se hace sobre un terreno abonado durante 35 años: “Lo que está haciendo Francisco, desde mi punto vista, es descongelar el Concilio Vaticano II. Sacándolo del congelador porque lo metieron ahí, en la época anterior, los dos papas que le precedieron, por miedo. Por esa falsa prudencia tan eclesiástica”.

Reivindica a los teólogos y teólogas, laicos y laicas, monjas, curas y ‘algún obispo’ que sufrieron por mantenerse firmes en la línea del Concilio Vaticano II, durante los años oscuros: “Esta espera fue abonada por gente que se dejó la vida por mantenerse fiel al espíritu del Concilio; todos conocemos ejemplos de las parteras de esta nueva primavera de la Iglesia: el obispo Casaldáliga, muerto recientemente; la revista Encrucillada, durante cuatro décadas defendiendo una Iglesia encarnada, samaritana. Y Andrés Torres Queiruga, que sufrió en sus carnes, y no hace mucho tiempo, por defender la Iglesia del Concilio. “Hubo mucho sufrimiento durante estos años entre los teólogos, algunos han sido rehabilitados públicamente por el propio Papa, como J María Castillo. Jon Sobrino, Gutierrez, Leonardo Boff… Otros quedan sin rehabilitar”.

Primero el evangelio y después la doctrina

“Con Francisco, estamos asistiendo un nuevo pentecostés”, afirma. “Había tierra abonada, pero él puso el arado en funcionamiento. Sin programa establecido, pero con las ideas claras. En todo caso, si lo tiene, es un programa hecho en conjunto con el pueblo santo de Dios, poco a poco. Y lo está haciendo con el método de los sínodos. Un método de pequeños concilios temáticos, instrumentos permanentes de participación en el gobierno de la Iglesia, implicando a millones de personas”. “Por lo menos es lo que él quiere, otra cosa es que le ayudemos a hacerlo en cada país, en cada diócesis”, apunta.

“El Papa tiene una idea clara de lo que quiere: una Iglesia que sea la casa del Padre. Que deje de ser aduana”.

Señala que el cambio de orientación y de tendencia está siendo brutal, aunque casi no nos demos cuenta. “Estamos acostumbrándonos a la normalidad de un papa normal, por primera vez en la historia. Un papa que deja de ser rey para convertirse en una persona normal. Que pasea, que viaja con un coche sencillo, que vive en una casa y no en un palacio. Que ríe, que se acerca a las personas, que llena con su presencia. Y que cuando habla, le entendemos todos. Esto hace unos años era inconcebible”. “Lo que él quiere es primero el evangelio y después la doctrina”.

“Estamos perdiendo los ritos de paso porque nos guiamos demasiado por la doctrina y poco por el evangelio. Para conseguir ese cambio de rumbo, de una Iglesia-casa, el Papa propone abrir una serie de puertas para que entre el aire fresco y ventile, que falta hace”.

“Francisco no tiene programa, pero sí tiene una especie de hoja de ruta”

“El Papa habla de cuatro o cinco principios muy importantes que dice que son los que nuclean su forma de ser y de pensar. Uno de esos principios es que el tiempo es superior al espacio. La revolución tiene que ser de abajo a arriba. Por eso, no será de la noche a la mañana; es un proceso que ha de madurar en el tiempo”. “Esto es una revolución y tiene que ver con esta dinámica: que ya no caben ‘remiendos’. Si queremos una renovación tenemos que tener la valentía de estar dispuestos a todo”.

“Esto se está plasmando en tres ámbitos principales: Reforma ‘hacia adentro’ (la más costosa y donde más resistencia encuentra). Pide que hagamos cosas concretas; a los obispos, menos grandes palabras y más caminar en medio de la gente… Pero cambiar cuesta. El clericalismo es el gran mal de nuestra Iglesia”.

Reforma ‘hacia afuera’, mediante la cultura del encuentro, y la ‘transformación interior’, de conversión personal, a una espiritualidad distinta: misionera, empática, samaritana, compasiva. Que no cuestiona. Que no condena. Que camina con la gente”. Y la teología de la mujer, “que queda también por delante”.

“Es hora de que nuestras parroquias funcionen como cajas de resonancia de lo que hace y dice el Papa”

Es hora de que nuestras parroquias funcionen como cajas de resonancia del evangelio, pero también de lo que hace y dice el Papa. Hay muchas en las que no se le nombra para nada. Se oculta todo lo que hace y dice. Y resulta que tenemos un ejemplo para enorgullecernos de él y para mostrarle al mundo. Tengo al Papa Francisco en la más alta estima; es la autoridad moral más importante de este planeta, con mucha diferencia a todos los niveles. Todo el mundo lo reconoce, menos en nuestras parroquias. En ellas no se nos invita a hacer lo que él hace. Y lo tenemos muy fácil”, asegura, y concluye:

“La tentación de acomodación será incapaz de impedir que siga soplando el viento del Espíritu para que podamos seguir conjugando la vida en gerundio: esperando, perdonando, llorando, riendo, compartiendo y amando, sabedores de que nadie puede parar la primavera en primavera”.

Carme: “El feminismo tiene algo que decir en la Iglesia, y también Francisco”

“Me toca hablar de un tema que parece anexo a los temas importantes. Es el tema de qué hacemos las mujeres creyentes en esta primavera, en este mundo de reformas de Francisco. O cuál es la presencia de la mujeres dentro de la Iglesia y qué tiene que ver con las mujeres creyentes todo ese gran movimiento que es el feminismo”. Así comienza su ponencia Carme Soto, quien desde su perspectiva de mujer, teóloga y creyente, plantea las preguntas fundamentales respecto al lugar de las mujeres dentro de la Iglesia, aún sin las respuestas que serían “la llave para crear, entre todos, una Iglesia sinodal”.

“Pienso que en esta reforma que Francisco quiere emprender, las mujeres tenemos una palabra. Por un lado, reivindicativa: dónde estamos las mujeres cristianas en la Iglesia. Dónde están las mujeres cristianas en la Teología. Dónde están -lo más importante-, las mujeres en las tomas de decisiones dentro de la Iglesia.

Es verdad que está habiendo cambios significativos pero son cambios que llevamos pidiendo desde antes del Concilio Vaticano II, donde 23 mujeres actuaron como auditoras e influyeron muchísimo en la redacción de Gaudium et spes, y hoy no las recordamos”.

“Francisco, en muchas de sus intervenciones y en documentos oficiales condena la violencia contra las mujeres, la desigualdad…, pero también cae en el tópico de resaltar de lo femenino su peculiaridad, la ternura, que no es que sea negativo, pero podemos decir que las mujeres somos algo más”:

“Las mujeres tenemos una mirada concreta de mirar a Dios y de hablar de él, de leer la sagrada escritura”.

 “El malestar que tenemos las mujeres en la Iglesia: Mi pregunta”

“Hoy sabemos que hay auditoras para los sínodos, en secretarías y en subscretarías… pequeña puertas que se van abriendo a las mujeres en la estructura eclesial, pero, sin duda, son puertas pequeñas”, continúa la teóloga.

“Mi pregunta es, en gran medida, por qué es tan difícil, dentro de la Iglesia, comprender que las mujeres somos, por lo menos, la mitad del pueblo de Dios”.

“¿Por qué es tan difícil entender el tema de la igualdad? También hay que preguntarnos a nosotras cómo entendemos a Dios, cómo es nuestra espiritualidad”.

“Por qué no hablar de quiénes son las mujeres que nos ha precedido y que son testimonio, también, del origen, y no solamente los apóstoles varones…”

“Las mujeres tenemos un lugar, pero queremos un lugar diferente. No es cuestión de darle la vuelta a la tortilla, sino que juntos, hombres y mujeres podamos hacer una Iglesia distinta”.

Una petición al Papa

“Me gustaría hacer una petición a Francisco: necesitamos que se nos pregunte más, que se nos pregunte quiénes queremos ser dentro de la Iglesia”.

“La dignidad de hecho y de derecho dentro de la comunidad eclesial, en ministerios, en la palabra, en la reflexión, en la actuación, en el escuchar, es necesaria. Si esto fuera así, tendríamos la llave que puede ayudarnos a hombres y mujeres a construir esa Iglesia en sinodalidad para todos”.

Termina su ponencia en la esperanza de que “este montón de preguntas pueda calar y podamos llegar, juntos, a darle respuesta”. Así sea.

Oposición a Francisco dentro de la Iglesia. Cómo lo vive

Llega el turno de preguntas y el teólogo Andrés Torres Queiruga, presidente de la Asociación Encrucillada, uno plantea a Vidal cómo cree que vive el Papa la fuerte oposición que está encontrando dentro de la Iglesia.

“Le duele profundamente”, contesta el periodista. “Ocurren cosas que no se vieron nunca en un cardenal: la saña de los ataques; una especie de odio ideológico. Como que sienten que les están tirando el tinglado y arremeten con todo porque se les viene la vida abajo, en todos los sentidos”.

“El papa lo vive con serenidad. Está muy acostumbrado a estas cosas. Él sabía perfectamente, desde que llegó, que si quería cambiar algo, tendría que someterse a un pim pam pum constante, brutal. La visceralidad con que le están atacando es nueva y le duele, sobre todo en la cuestión de ideología. De que no seamos capaces de llegar a un acuerdo, pero tiene una capacidad inmensa de asumir el disenso”. “Siempre dice que tiene muy claro que el Espíritu de Dios está con él; que tiene una misión que cumplir. Y estoy seguro de que va a llegar hasta el final”.

Termina Jornada en un aplauso y una cosa queda clara: el barco avanza, a pesar del temporal. Y yo, me pregunto si esos ataques desesperados de los que es víctima el Papa, no son una afirmación de su poderío y su grandeza. Los últimos estertores de una Iglesia que agoniza por decadente y alejada de la vida, la piel de la serpiente que quedará en el camino. El ruido de una renovación que no tiene vuelta atrás, probablemente.

Una Navidad más religiosa y menos consumista

El Papa desea que las dificultades de la pandemia lleven a vivir una “Navidad más religiosa y que huya del consumo”
“La Iglesia, en todos sus miembros, tiene la misión de practicar la oración de intercesión”
“Quien reza no deja nunca el mundo a sus espaldas”
“Si la oración no recoge las alegrías y los dolores, las esperanzas y las angustias de la humanidad, se convierte en una actividad decorativa, intimista”
“Todo cristiano está llamado a convertirse en las manos de Dios, en pan partido y compartido”
“Cualquiera puede llamar a la puerta de un orante y encontrar en él o en ella un corazón compasivo”
“Quien no ama al hermano no reza seriamente”
“La oración verdadera no nos evade de la realidad. El que reza presenta al Señor los gozos y las esperanzas, las tristezas y las angustias de los hombres de nuestro tiempo, sobre todo de los pobres y de cuantos sufren”
16.12.2020 José Manuel Vidal
El Papa Francisco aborda, en su catequesis, la “oración de intercesión”, que debe practicar toda la Iglesia, y que, a su juicio, no consiste en “evadirse de la realidad” ni en “una actividad decorativa o intimista”. En la oración de intercesión, el cristiano se convierte “en las manos de Dios”, porque “quien no ama al hermano no reza seriamente”. Ante la proximidad de las Navidades, el Papa reconoce las “restriccionese inconvenientes de este año”, pero pide a los fieles que recuerden las dificultades de María y José: “¡No eran rosas y flores! ¡Cuántas dificultades! ¡Cuántas preocupaciones!”. Por eso, concluye con este deseo: “Que nos ayude esta dificultad en la forma de vivir y festejar la Navidad, huyendo del consumismo y que sea más religioso, más auténtico y más verdadero”.
De la carta de San Pablo a los Efesios: “Orad en toda ocasión con la ayuda del Espíritu…”
Texto íntegro de la catequesis del Papa
Queridos hermanos y hermanas, ¡buenos días! Quien reza no deja nunca el mundo a sus espaldas. Si la oración no recoge las alegrías y los dolores, las esperanzas y las angustias de la humanidad, se convierte en una actividad “decorativa”, intimista. Todos necesitamos interioridad: retirarnos en un espacio y en un tiempo dedicado a nuestra relación con Dios. Pero esto no quiere decir evadirse de la realidad. En la oración, Dios “nos toma, nos bendice, y después nos parte y nos da”, para el hambre de todos. Todo cristiano está llamado a convertirse en las manos de Dios, en pan partido y compartido. Una oración concreta, que no sea una fuga.
Así los hombres y las mujeres de oración buscan la soledad y el silencio, no para no ser molestados, sino para escuchar mejor la voz deDios. A veces se retiran del mundo, en lo secreto de la propia habitación, como recomienda Jesús mismo (cfr Mt6,6), pero, allá donde estén, tienen siempre abierta la puerta de su corazón: una puerta abierta para los que rezan sin saber que rezan; para los que no rezan en absoluto pero llevan dentro un grito sofocado, una invocación escondida; para los que se han equivocado y han perdido el camino…
Cualquiera puede llamar a la puerta de un orante y encontrar en él o en ella un corazón compasivo, que reza sin excluir a nadie. En la oración, nuestro corazón y nuestra voz se hacen voz y corazón de todos los que no saben rezar.En la soledad se separa de todo y de todos para encontrar todo y a todos en Dios. Así el orante reza por el mundo entero, llevando sobre sus hombros dolores y pecados. Reza por todos y por cada uno: es como si fuera una “antena” de Diosen este mundo.
En cada pobre que llama a la puerta, en cada persona que ha perdido el sentido de las cosas, quien reza ve el rostro de Cristo. El Catecismo escribe: «Interceder, pedir en favor de otro […] lo propio de un corazón conforme a la misericordia de Dios. En el tiempo de la Iglesia, la intercesión cristiana participa de la de Cristo: es la expresión de la comunión de los santos» (n. 2635). Cuando rezamos estamos en sintonía con la misericordia de Dios. Jesús es nuestro intercesor. Rezar es hacer un poco como Jesús.
A la oración le importa el hombre. Simplemente el hombre. Quien no ama al hermano no reza seriamente. En medio del odio y de la indiferencia no se puede rezar. En la Iglesia, quien conoce la tristeza o la alegría del otro va más en profundidad de quien indaga los “sistemas máximos”. Por este motivo hay una experiencia del humano en cada oración, porque las personas, aunque puedan cometer errores, no deben ser nunca rechazadas o descartadas.
Cuando un creyente, movido por el Espíritu Santo, reza por los pecadores, no hace selecciones, no emite juicios de condena: reza por todos. Y reza también por sí mismo. En ese momento sabe que no es demasiado diferente de las personas por las que reza. Se siente pecador entre los pecadores. La lección de la parábola del fariseo y del publicano es siempre viva y actual (cfr Lc18,9-14): nosotros no somos mejores que nadie, todos somos hermanos en una comunidad de fragilidad, de sufrimientos y en el ser pecadores. Por eso una oración que podemos dirigir a Dios es esta: “¡Señor, no es justo ante ti ningún viviente (cfr Sal143,2), todos somos deudores que tienen una cuenta pendiente; no hay ninguno que sea impecable a tus ojos. Señor ten piedad de nosotros!”.
El mundo va adelante gracias a esta cadena de orantes que interceden, y que son en su mayoría desconocidos… ¡pero no para Dios! Hay muchos cristianos desconocidos que, en tiempo de persecución, han sabido repetir las palabras de nuestro Señor: «Padre, perdónales, porque no saben lo que hacen» (Lc 23,34).
El buen pastor permanece fiel también delante de la constatación del pecado de la propia gente: continúa siendo padre también cuando sus hijos se alejan y lo abandonan. Persevera en el servicio de pastor también en relación con quien lo lleva a ensuciarse las manos; no cierra el corazón delante de quien quizá lo ha hecho sufrir.
La Iglesia, en todos sus miembros, tiene la misión de practicar la oración de intercesión. En particular tiene el deber quien está en un rol de responsabilidad: padres, educadores, ministros ordenados, superiores de comunidad… Como Abraham y Moisés, a veces deben “defender” delante de Dios a las personas encomendadas a ellos. En realidad, se trata de mirar con los ojos y el corazón de Dios, con su misma invencible compasión y ternura.
Todos somos hojas del mismo árbol: cada desprendimiento nos recuerda la gran piedad que debemos nutrir, en la oración, los unos por los otros.
Saludo en español
Queridos hermanos y hermanas: La oración verdadera no nos evade de la realidad. El que reza presenta al Señor los gozos y las esperanzas, las tristezas y las angustias de los hombres de nuestro tiempo, sobre todo de los pobres y de cuantos sufren. Todos necesitamos tiempos y espacios de silencio y soledad para la relación con Dios, para escuchar su voz. En la oración, el Señor nos bendice y nos hace pan partido y repartido para la vida del mundo.
La oración de intercesión abre las puertas del corazón de quien reza a los demás. Es una puerta abierta para los que rezan sin saberlo, para los que no rezan pero esconden un grito sofocado en su interior, para los que se equivocaron y no encuentran el rumbo. Cualquiera puede encontrar en la persona orante un corazón compasivo que ruega por todos sin excluir a nadie. Es como una “antena” de Dios, que está en sintonía con su misericordia y ve a Cristo en los rostros de las personas por las que reza.
En la oración experimentamos que todos somos hermanos, que pertenecemos a la misma humanidad frágil y pecadora. El que reza lo hace por todos, y reza también por sí mismo. La Iglesia, en todos sus miembros, tiene la misión de practicar la oración de intercesión, especialmente quienes tienen un rol de responsabilidad: padres, educadores, sacerdotes, superiores de comunidad. Este modo de oración nos ayuda a mirar a los otros con los ojos y el corazón de Dios, con su misma ternura y compasión.
Saludo cordialmente a los fieles de lengua española. Mañana comenzamos las Ferias Mayores de Adviento, y la liturgia se centra con mayor énfasis en la preparación de la Natividad del Redentor.
En estos días tan especiales, los animo a dedicar más tiempo a la oración de intercesión: recemos con mayor intensidad pidiendo unos por otros, en particular por los que más sufren. Que Dios los bendiga.

Omella, el nuevo Tarancón

Cardenal Omella, el nuevo Tarancón: “Hagamos ahora lo mismo que en la Transición”
Con un estilo llano, directo, concreto, sencillo. Al estilo del Papa Francisco. Sin alardes retóricos
No cree en una Iglesia fortaleza acosada por unos políticos anticlericales, sino en una Iglesia samaritana y humilde, que tiende siempre su mano a la sociedad y a sus dirigentes.
Su presencia en la cúpula de la Iglesia española representa el ejemplo perfecto de la nueva sintonía de la jerarquía con Roma
Pertenece a ese grupo de obispos que, durante la involución eclesiástica de Juan Pablo II y Benedicto XVI, estuvo marginado y que, con la llegada del Papa Francisco, pasó al centro de la escena eclesial
16.11.2020 José Manuel Vidal
Su estreno, como todo en esta pandemia, fue peculiar. El cardenal Juan José Omella pronunció su primer discurso como presidente de los obispos españoles en una sala de la Casa de la Iglesia semivacía, desangelada. En la presidencia, estuvo acompañado a su derecha por el cardenal Osoro y a su izquierda, por el cardenal Blázquez. Y más lejos, a un lado el Nuncio de Su Santidad en España, Bernardito Auza, y al otro, el secretario del episcopado, Luis Argüello. En el hemiciclo, un puñado de arzobispos: Martínez, Barrio, del Rio, Sanz, Herráez, entre otros.
Aún sin alharacas, Omella tiene algo. Desprende carisma. Hace pensar en el cardenal Tarancón, incluso. Con su mismo sentido del humor, aunque menos socarrón que el cardenal de Burriana. Con su voz radiofónica y menos aguardentosa que la del cardenal de la Transición. Con su misma personalidad y carisma, que, desde la sencillez, le permite conseguir autoridad moral ante sus pares.
Su presencia en la cúpula de la Iglesia española representa el ejemplo perfecto de la nueva sintonía de la jerarquía con Roma. Porque Omella es el purpurado más cercano al Papa, con el que departe a menudo. Quizás por eso, es también el ejemplo perfecto del obispo ‘resistente’. Es decir, ese grupo de obispos que, durante la involución eclesiástica de Juan Pablo II y Benedicto XVI, estuvo marginado y que, con la llegada del Papa Francisco, pasó al centro de la escena eclesial.
Como hombre del Concilio Vaticano II, Omella no guarda rencor ni apuesta por la revancha, sino por el diálogo. No se considera el jefe de los obispos (como en la época del cardenal Rouco, el vicepapa español), sino como uno más, el ‘primus inter pares’.
Y estas convicciones profundas se plasman en su primer discurso. Con un estilo llano, directo, concreto, sencillo. Al estilo del Papa Francisco. Sin alardes retóricos. Sin elucubraciones teológicas, con realismo crítico. Y, siempre desde la dinámica del ver-juzgar y actuar, que aprendió de joven cura.
Un discurso largo (38 páginas), pero intenso y, sobre todo, preñado de parresía. Habla claro y con valentía, buscando siempre la colaboración y el diálogo, las claves que le han acompañado siempre a los largo de su ejercicio pastoral. No esconde nada. No oculta la preocupación de la Iglesia, por ejemplo, en el ámbito educativo, pero sin levantar muros. No cree en una Iglesia fortaleza acosada por unos políticos anticlericales, sino en una Iglesia samaritana y humilde, que tiende siempre su mano a la sociedad y a sus dirigentes.
Un discurso centrado en la realidad actual de un mundo y un país arrodillado ante la Covid-19. Por eso, comenzó pisando realidad. Con un recuerdo a los difuntos de la pandemia y solidaridad con los que “están sufriendo las consecuencias económicas, sociales y laborales”
Y remontándose a uno de los hitos del actual pontificado: el 27 de marzo, cuando el Papa Francisco se mostró solo ante el mundo en oración “en una oscura plaza de San Pedro sacudida por una gran tormenta”. Y, en medio de la plaza vacía y en silencio, el Papa lanzó al mundo el grito de ‘todos o ninguno o todo o nada’, con la imagen de la barca, en la que estamos todos, par remar juntos, si queremos salir de la pandemia. Una pandemia que, a juicio de Omella, está descosiendo las costuras de la civilización mundial y dejando al descubierto las desigualdades y el ecocidio.
Pero la Covid, que es catalizador de todos lo males, también se presenta como un crisol de solidaridad mundial, que ha abierto nuestros ojos y corazones a los que están tirados en la cuneta de la vida. Y, ahí está, para demostrarlo, el ejemplo de los sanitarios y de los propios clérigos, atendiendo a miles de personas.
Según Omella, la pandemia también puso al descubierto el lado oscuro de la sociedad. Por ejemplo, “el espectáculo del enfrentamiento casi continuo de los líderes políticos”, que puede “incentivar a desesperanza y hundir la autoestima colectiva”. Y critica abiertamente la dinámica de la “desconfianza constante, aunque se disfrace detrás de la defensa de algunos valores”, en clara referencia a la ultraderecha, pero sin hacer sangre ni descalificar por completo.
Eso sí, con claridad total: “El que se ha equivocado, que pida perdón. El que ha caído en la corrupción que devuelva lo robado”. Y, como es lógico, muchos pensamos en el Rey emérito y en una ristra de políticos.
Pero, una vez que les ha tirado de las orejas, Omella llama a la colaboración, siguiendo la lección política que el Papa dio a Sánchez en su reciente visita a Roma: “Es necesario construir la patria con todos”. Es decir, no es el momento de divisiones ni de populismos. O dicho de otra forma, “es el momento de la buena política”, la que mira el bien común.
La gran política, como en la época de la Transición, con concordia. Como recuerda el cardenal, “entonces, fuimos capaces de perdonarnos, de reconciliarnos, de programar unidos la España del futuro”. Y casi suplica: “Hagamos ahora lo mismo”. O dicho en terminología del Papa, “reducir la crispación y promover la cultura del encuentro”
En el ámbito económico, Omella señala la precariedad laboral y el desempleo en medio de la “peor recesión económica desde la II guerra mundial”. Y pide una política laboral que apueste por la dignidad de los trabajadores en una situación en que los más desfavorecidos lo están pasando cada vez peor, como certifica Caritas a diario.
Incluso para los Iglesia nos son buenos tiempos. De hecho, Omella reconoce que las colectas han menguado, “los cepillos se están quedando vacíos” y “a las parroquias les cuesta llegar a fin de mes”. Y, sin embargo, sigue siendo una Iglesia samaritana y hospital de campaña.
El otro ámbito que preocupa, desde siempre, a la Iglesia es el educativo y, como es lógico, al abordarlo lo hace barriendo para casa y pidiendo (también en esto como el Papa) un pacto educativo global a largo plazo, convertido en ley sólida. Lamentando, por supuesto, las trabas a la concertada y al derecho constitucional de los padres a elegir la educación que consideren para sus hijos. Y, por lo tanto, también la clase de religión en la escuela pública.
Tras asegurar que emigrar es un derecho de todo ser humano y condenar la eutanasia (“no hay enfermos ‘incuidables’ aunque sean incurables”), Omella terminó su discurso pidiendo una mayor integración europea e invitando a la sociedad a buscar lo esencial, acogiendo al Espíritu de Dios, que impulsa a nacer de nuevo a un deseo mundial de fraternidad. Un discurso con sabor taranconiano total

Claves contextuales de “Fratelli Tuti”

La “amistad social”, corazón de la nueva encíclica del Papa

  • Fratelli tutti

Para demostrar que la ‘amistad social’ es la clave de bóveda de su pensamiento, la expresión aparece en el mismo subtítulo de la encíclica

“Permitirá conocer a fondo el pensamiento social de Francisco”

Por centrarse en una de sus categorías preferidas y de las que mejor plasman su pensamiento social, la nueva encíclica marcará una diferencia fundamental respecto a la ‘Laudato si’

13.09.2020 José Manuel Vidal

Por ahora, apenas sabíamos su nombre: ‘Fratelli tutti’. Así, en italiano, para aludir, de nuevo, a una frase textual de Francisco de Asís. Pero los pocos que ya han tenido la fortuna de poder leerla aseguran que no será una encíclica más, sino que se trata de un texto fundamental en este pontificado.

Primero, porque recoge lo más característico del pensamiento social del Papa. Y, segundo, porque, al hacerlo, la encíclica permitirá conocer y entender a fondo a Francisco. Y es que, según nuestras fuentes, el texto se nuclea en torno a una categoría especialmente querida para Bergoglio, desde su época de arzobispo de Buenos Aires, la de “amistad social”.

Ya entonces, cuando regía la archidiócesis argentina, Bergoglio solía expresar con ella las relaciones positivas dentro de una sociedad. Y, por eso, prefería utilizar esta expresión frente a otras que suelen ideologizarse, como ‘reconciliación’ o ‘tolerancia’.

Por centrarse en una de sus categorías preferidas y de las que mejor plasman su pensamiento social, la nueva encíclica marcará una diferencia fundamental respecto a la ‘Laudato si’. Entre otras cosas, porque en ésta última, Francisco se sumergía en un tema que no solía frecuentar antes de ser Papa.

Y, de hecho, acaba de confesar que su “conversión ecológica” ha sido reciente. Es decir, escribió la ‘Laudato si’, porque le pareció un tema absolutamente crucial en este momento histórico, pero no era un leit motiv suyo, de los que le acompañaron durante toda su vida pastoral.

Por ejemplo, en el solemne Te Deum del año 2006, convocaba a promover “la fuerza transformadora de la amistad social”, a la vez que condenaba “el internismo” y la “constante exclusión del que creemos contrario”, así como las “desdichadas actitudes que nos encierran en el círculo vicioso de un enfrentamiento sin fin”.

“(Seremos) felices si construimos un país donde el bien público, la iniciativa individual y la organización comunitaria no pugnen ni se aíslen, sino que entiendan que la sociabilidad y la reciprocidad son la única manera de sobrvivir y, Dios mediante, de crecer ante la amenaza de disolución”, enfatizaba Bergoglio, quien sostenía que “nadie puede llegar a ser grande si no asume su pequeñez”.

Hoy se nos pide que redimamos y restauremos la amistad social, que está refundida. Y esto es trabajo artesanal, es trabajo que pasa por nuestras manos, por nuestra vida toda, por nuestro cuerpo, por nuestra carne”, decía el cardenal e  2002, en la clausura de la V Jornada de Pastoral Social, que se realizó en el Instituto Sagrado Corazón de esta ciudad.

El arzobispo porteño pedía “restaurar la amistad social para que ya no se tenga en cuenta en las legislaciones o en los actos de gobierno lo formal sobre lo real”.

“Cuando se pierde el señorío se le da primacía a lo formal sobre lo real. En cambio el señorío siempre nos lleva a la realidad tal cual es, y nos lleva a hacernos cargo de esa realidad aunque esté malherida”, afirmaba el cardenal. Y pedía “restaurar lo que está roto, lo que se ha desgarrado, todo aquello que es fruto de la infidelidad, del pecado, del enanismo espiritual”.

En cambio, toda la temática referente a la fraternidad humana y a la amistad social forman parte del núcleo de su pensamiento desde siempre y los ha desarrollado a fondo incluso antes de ser Papa.

Por eso, según nuestras fuentes, “será una encíclica que permitirá conocer y entender a fondo a Francisco y que recogerá lo más característico de su pensamiento social”.

De hecho, para demostrar que la ‘amistad social’ es la clave de bóveda de su pensamiento, la expresión aparece en el mismo subtítulo de la encíclica, en el que se indica que el texto trata sobre la fraternidad entre los pueblos, pero también sobre la ‘amistad social’.

Por su parte, el título será, de nuevo, en italiano: ‘Fratelli tutti’. Se trata de una expresión de San Francisco de Asís, que no cabe traducir, porque tiene gancho en italiano y es comprensible en todos los idiomas, al igual que ‘Laudato si’, el título de su anterior encíclica.

 

Don Pedro Casaldáliga, una luz universal

Pedro Casaldáliga: “Estamos tocando carne de santo”

“Dom Pedro seguirá vivo en la conciencia del ‘santo pueblo de Dios’, que lo hizo suyo en vida y lo quiere ‘santo subito’ (este sí) en muerte”

“Su legado no morirá, ni se apagará, simplemente cambiará de dimensión y el profeta del Araguaia comenzará a brillar con una luz universal”

“Otro momento especial fue poder compartir la eucaristía en la capilla de su ‘palacio’, diseñada por el genial Maximino Cerezo, en forma de corazón y con una cajita de lata en la que conserva una reliquia de su amado mártir monseñor Romero”

“Como Romero, el altar ya lo tiene en el corazón del pueblo: el santo de una Iglesia de sombrero de paja y sandalias”

10.08.2020 José Manuel Vidal

Cuando cogí su mano fría y larga de dedos delgados y huesudos de pianista entre las mías, sentí un estremecimiento por dentro. Pensé que estaba acariciando la mano de un obispo-profeta, defensor de las causas más nobles de los oprimidos, símbolo de la lucha por la justicia en todo el mundo y abanderado de la teo-praxis de la liberación. Sentado al otro lado de Don Pedro Casaldáliga, el Padre Ángel, siempre rápido, puso palabras al embrujo del momento: “Estamos tocando carne de santo”.

Hace dos años, acompañado por el fundador de Mensajeros de la Paz, tuve la suerte no sólo de estrechar la mano de Casaldáliga, sino también de comer a su lado y compartir su rutina diaria durante una semana, en su casita de ladrillo y uralita, cuidado con primor por sus tres hermanos agustinos.

Le recuerdo en su silla baja, siempre ladeado hacia la derecha, con sus manos temblorosas y sus ojos siempre envolventes, y su paño amarillo, para secarse la saliva que, a veces, se le escapaba por la comisura de los labios, mientras intentaba balbucear unas palabras, que sólo entendíamos con la ‘traducción’ de Saraiva o de Valenzuela, dos de sus compañeros agustinos que lo acompañan desde hace años.

Hablaba poco y miraba mucho, asentía a lo que decíamos, siempre a las órdenes del Parkinson, “mi superior general, porque siempre hago lo que él me ordena”, como confesaba siempre con una mezcla de realismo y resignación. En nuestra estancia con el obispo de los indígenas, hubo varios momentos de esos que se te quedan clavados en la memoria para siempre. Sigue leyendo

¿Cómo tendrían que ser las parroquias del postcoronavirus?

¿CÓMO TENDRÍAN QUE SER LAS PARROQUIAS DEL POSTCORONAVIRUS? SAMARITANAS

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Desde que nació a mediados del siglo III (algunos retrotraen su origen a las casas-iglesias domésticas de las primeras comunidades cristianas), la parroquia ha estructurado territorialmente (con algunas variantes posteriores en función de las diversas nacionalidades) el catolicismo con profundas variantes en su devenir histórico. Hasta que el Vaticano II la convierte en comunidad de comunidades.

Eso sí, siempre muy clericalizada y girando en torno al párroco, que, según su buena voluntad, puede decidir si los diversos consejos pastorales (pedidos por el Concilio) son deliberativos o meramente consultivos. Esta última opción es la que prevalece en la mayoría de los casos, sobre todo a partir de la época de la involución eclesial de Juan Pablo II. Y lo que es peor, avalada por el Derecho canónico.

Mal que bien, el modelo externo de parroquia ha sobrevivido hasta hoy. Cada vez más desarbolado y más clericalizado. Y cada vez con menos parroquianos. Y es que la gente ha dejado de tener conciencia de parroquia y, en muchos casos, no tiene relación alguna con ella. Tanto es así que ni siquiera la pisa en los momentos claves de la vida: los ritos de paso.

 Tras el impacto de la secularización y la estampida hacia la indiferencia religiosa, la parroquia ha dejado de ritmar la vida de la gente con sus sacramentos. Los niños se bautizan cada vez menos, la primera comunión se sigue manteniendo gracias al Corte Inglés, la confirmación ha desaparecido prácticamente del mapa, los novios ya no se casan mayoritariamente por la iglesia e, incluso, en muchas ocasiones la institución ya está ausente en el momento de la muerte. Como sucedió durante la pandemia.

Perdidos los ritos de paso, la parroquia ha perdido gran parte de su función espiritual en medio del pueblo y del barrio. Para recobrarla es necesario que, como en la época del postconcilio, se convierta en la casa común del pueblo o del barrio. Y, para eso, tiene que recuperar su función social junto a la espiritual. Hay que refundar las parroquias. Sigue leyendo